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"La iglesia no puede seguir con un mensaje

alienante"
—Pastor Salvador Dellutri Dellutri,

BUENOS AIRES – El pastor Salvador Dellutri, presidente de la Sociedad Bíblica


Argentina, ponderó la educación y la tarea social como los dos grandes aportes
de los evangélicos al país, pero lamentó al mismo tiempo que "la iglesia
evangélica ha perdido el tren de la historia". de 60 años, coincidió con la visión
del filósofo Karl Marx: "Creo que muchas veces la religión es el opio de los
pueblos y la fe tiene que ser el esclarecimiento de la visión del pueblo". En ese
sentido advirtió: "La iglesia no puede seguir con un mensaje alienante. Debe
dar un mensaje profético y alertar a la gente". En la entrevista, se refirió a la
penetración de la posmodernidad en la iglesia evangélica, tanto en su teología
como en su liturgia.

Salvador Dellutri es una de las mentes más lúcidas del ambiente evangélico
argentino contemporáneo. Está cerca de finalizar su mandato en la presidencia
de la Sociedad Bíblica Argentina (SBA), una función que ejerció durante los
últimos cinco años. Bajo su gestión, en marzo último la entidad distribuyó su
literatura bíblica número 400 millones. Dellutri trascendió su ambiente de
origen, las iglesias de los hermanos libres, con el programa radial "Tiempo de
creer" que condujo en Radio Mitre, en Buenos Aires a fines de la década del '70
y principios de la década del '80. Sus predicaciones incluyen con frecuencia
episodios de obras de la literatura universal, frases de filósofos y pensadores y
definiciones contundentes "porque la Biblia --justifica-- tiene que relacionarse
siempre con la realidad". Es autor de siete libros, tres tangos sobre Buenos
Aires y 15 obras de teatro. Conduce el programa radial "Tierra firme" que se
transmite por 200 emisoras de América y España. Participó como conferencista
en varias ediciones de la Feria internacional del Libro, el evento cultural más
importante de Buenos Aires, y como orador principal en actividades de
organizaciones de América latina y los Estados Unidos.

En sus predicaciones hay mucho de filosofía, de historia del


pensamiento, de clásicos de la literatura. ¿Por qué utiliza esos
recursos?

Porque la Biblia tiene que relacionarse siempre con la realidad. La predicación


tiene que ser un puente entre el mensaje de Dios y la realidad y el pastor tiene
que saber escuchar las dos voces. La voz de las corrientes que hay en la
sociedad y la voz de Dios. Por otro lado hay que levantar el nivel de nuestra
gente y sacarle el miedo a la cultura porque sino la iglesia está trabajando cada
vez más en las capas más ignorantes de la ciudad y tiene cada vez menos
llegada a la clase media alta, a la clase dirigente y a la clase intelectual.

El tren de la historia
¿Hemos tenido un retroceso en ese sentido? ¿Hace 100 años los
evangélicos tenían más llegada a la clase dirigente?

No sé si tenían más llegada. Creo que la sociedad estaba conformada de una


forma distinta y podía trabajar mucho con la clase media y con la clase media
alta. En este momento la sociedad ha cambiado y creo que la iglesia argentina
fue perdiendo el tren de la historia.

¿Cuándo empezó a perderlo?

Es difícil marcar un momento en que uno diga "perdió el tren de la historia",


pero creo que hubo muchas luchas intestinas y denominacionales que
produjeron un desaliento en mucha gente muy capaz que viendo la forma
conventillera en que se manejaban algunas iglesias evangélicas se refugiaron en
las iglesias históricas, lo que privó a muchísimas iglesias de mucha capacidad.
La iglesia evangélica en este momento no tiene lugar para los intelectuales,
para los artistas. Tampoco tiene lugar para la dirigencia seria, para los
académicos. Su mensaje apunta cada vez más abajo. Cada vez más mágico y
menos bíblico y cada vez hay menos pensamiento, teología seria en los cultos.

¿Este proceso se dio con mucha fuerza en la década del '60 en el siglo
pasado?

Creo que en los '60 teníamos una base de discusión mucho más amplia y se
comenzó a perder en ese momento. En definitiva la iglesia sufrió los embates
que sufrió el país; entonces se ha ido degradando el país, la educación, la
cultura y también la iglesia junto con el país. Lo que pasa es que la sociedad
está recuperándose de todas esas cosas, y la iglesia no. Por otro lado es el fruto
de ciertas prédicas que se hizo durante la época. Yo escuché cuando tenía 25,
30 años que decían: "¿Para qué vas a estudiar ingeniería si en el cielo no hay
puentes?" Entonces esa fe transmundista ha perjudicado de tal forma que el
mensaje no tiene llegada a la sociedad porque le falta el contenido profético; la
predicación ha degradado hacia el pensamiento mágico y se ha olvidado que
ésta es una hora profética.

Organizaciones paraeclesiásticas

¿No cree que esa falta de llegada va acompañada de organizaciones


que agrupan a las personas, bajo una tendencia a permanecer dentro
del ambiente evangélico y no dentro la sociedad?

Están las instituciones proeclesiásticas, necesarias para que la iglesia pueda


seguir su marcha porque están puestas como apoyo de la iglesia, la Sociedad
Bíblica por ejemplo. Es imposible que cada iglesia fabrique su propia Biblia. Hay
organizaciones que son paraeclesiásticas, que se ponen a competir con la
iglesia. Yo repito siempre la enseñanza del apóstol y lo que dice el Espíritu
Santo: "Cristo amó la iglesia y se entregó a sí mismo por ella". Cristo no amó a
ninguna otra institución, amó a la iglesia. Si la institución se integra a la iglesia
y los miembros de la institución están dentro de las iglesias como miembros
activos y comprometidos, las instituciones van a ser sanas. Lo que veo es que
muchos se involucran tanto en los movimientos paraeclesiásticos que después
no tienen vida de iglesia; se sienten aparte de todo eso y eso es parte de la
decadencia.
Muchas personas terminan en esas organizaciones, que son útiles y necesarias,
pero se transforman en una suerte de "escapismo", de no estar en la sociedad.
Bueno, hay instituciones "evasionistas", que responden a una política
internacional de los Estados Unidos, de vaciamiento mental de América latina.
Hay una influencia tremenda de la política republicana en muchas instituciones
que vienen a América latina y lamentablemente como no hay capacidad
pastoral para ejercer resistencia en cuanto a esas cosas se traen modelos que
son ajenos a nuestra sociedad, pero que además responden a una necesidad
política de los Estados Unidos. Durante los 10 años del menemismo (Nota de
R.: el gobierno del ex presidente Carlos Menem entre 1989 y 1999) no tuvimos
aquí afluencia de grandes evangelistas porque los mandaban a Oriente. En este
momento en que hay una guerra en el mundo árabe vuelven los evangelistas a
América latina. Se están moviendo de acuerdo a las necesidades políticas que
marcan los Estados Unidos.

Predicaciones en las iglesias: Biblia o hinduismo

¿Se predica la Biblia en las iglesias?

En algunas iglesias se ha olvidado el sermón y hay arengas, y en otros lugares


hay muchas ideas personales que se tratan de apoyar con versículos bíblicos. Yo
creo que hay iglesias que están muy mal paradas frente a los embates de la
posmodernidad. La iglesia estaba acostumbrada a predicar hacia el católico
tradicionalista y hacia el ateo recalcitrante. La posmodernidad cambió eso y hoy
tenemos una espiritualidad difusa. El hombre de hoy cree cualquier cosa.
Muchas de las creencias que trajo la posmodernidad llegaron a la iglesia,
impactaron en ella y fueron adoptadas por la iglesia. Los pastores no se dan
cuenta de lo que está pasando.

¿Qué creencias, por ejemplo?

Por ejemplo, el hinduismo habla de la incubación inconsciente. Es que uno


puede incubar inconscientemente algo y por medio de esa incubación modificar
la realidad. Si yo quiero tener una determinada suma de dinero la tengo que
incubar inconscientemente. Tengo que convencerme a mí mismo, tengo que
decir "yo quiero lograr esto" y visualizarlo y mentalmente armar todo eso y
entonces modifico la realidad. La realidad la modifico a través de una incubación
inconsciente. Este pensamiento está presente en muchos púlpitos: "Declárelo y
lo tiene". Ese "declárelo" es de raíz hinduísta. Y conocemos mucha literatura
que dice: "Pídale exactamente a Dios lo que quiere para que Dios no se
confunda".

Liturgia postmoderna
¿En la liturgia observa esta influencia postmoderna?

(El filósofo alemán) Friedrich Nietzsche, a quien considero el padre de la


posmodernidad, en "El origen de la tragedia" habla que uno de los problemas
que tiene el mundo occidental es que tenía que abandonar al dios Apolinio y
volver a lo orgiástico. Es decir, vaciar el pensamiento y volver a lo orgiástico.
Bueno, eso es lo que se ve en la sociedad de hoy. Los jóvenes van a un
concierto de rock y ese concierto tiene mucho de orgiástico en el sentido cabal
de la palabra, de celebración masiva donde lo racional se deja afuera para vivir
una comunión alrededor de algún ídolo anulando todo pensamiento racional. Se
llega incluso al pogo, que es una forma de comunión furiosa, donde se juntan la
furia con la comunión. Estoy con él, pero lo empujo y él me golpea a mí.
Notablemente esto también está en la iglesia y muchas veces los cultos están
vacíos de lo que decía Nietzsche, de Apolos, es decir de la mesura, el
razonamiento, la explicación, la reflexión, la suavidad de la transmisión de la
verdad. Y lo orgiástico ha tomado su lugar donde nos perdemos y llegamos a
tener la mente en blanco, donde no pensamos y donde alcanzamos un
fenómenos catártico. Bueno, esa es una influencia de la posmodernidad que
nosotros hemos visto muchas veces.

¿Ha vivido experiencias de ese tipo?

Yo he ido a iglesias a predicar donde la gente canta una hora y media y después
me dicen: "Bueno, ahora predique". ¿Qué le voy a predicar a gente que ha
estado gastando energía y adrenalina durante una hora y media y no está
dispuesta a escuchar? Comparto lo que dijo como predicador invitado un pastor
en América latina: "Bueno, hermanos, estamos todos muy cansados. Los que
quieran escuchar la palabra de Dios vuelvan mañana". Indudablemente, él no
podía llevar un mensaje profundo, espiritual, a esa gente que había estado
transpirando durante una hora y media, y cansándose, danzando y saltando y
moviéndose y que no estaba dispuesta a escuchar, sino que se sentaba para
descansar. Por eso digo que Nietzche está ganando la partida. Lo orgiástico
puede más que lo apolíneo: lo desmesurado, el descontrol puede más que lo
controlado.

Alabanza y predicación

¿Cómo conjuga una iglesia que quiere ser sana el tiempo de adoración
y alabanza con la de exposición de la palabra?

Creo que tiene que haber un equilibrio entre las dos cosas. Debe hacer un
programa equilibrado y no dejarse engañar con eso de la libertad del Espíritu
porque fácilmente se confunde lo que es libertinaje de la carne con libertad del
Espíritu. Debe haber un programa donde lo emocional tenga también su lugar.
Muchas veces la iglesia en el pasado, influenciada por la modernidad, fue
demasiado racionalista. Nosotros estamos viviendo en un tiempo donde lo
emocional tiene una importancia capital. Dentro de la fe lo emocional tiene su
lugar, lo que pasa es que lo emocional tiene que estar bajo el control de la
razón. Lo emocional no puede desbordar a lo racional como muchas veces
ocurre. La razón tiene que manejar la parte emocional. No podemos hacer los
cultos que yo vivía en mi infancia, donde lo emocional no tenía cabida y era
todo mecánico, pero tampoco podemos llegar al otro exceso. Creo que hay que
equilibrar las dos cosas.

Aporte evangélico a la sociedad

¿Cuál es el aporte de la iglesia evangélica de los últimos 100 años a la


sociedad argentina y cuál es la materia pendiente?

Creo que la materia pendiente es un fuerte mensaje profético, y que el aporte


que muchas instituciones han desarrollado a favor de la sociedad, como el
Ejército de Salvación, tiene que ver con una tarea fuerte en lo social. Aunque
les reprocho siempre que nunca han promovido lo que hicieron y tienen un gran
problema de comunicación. Cuando estalló la AMIA (el atentado terrorista
contra la mutual judía en Buenos Aires en 1994, en el que murieron 85
personas), los primeros que llegaron fueron los del Ejército de Salvación, en (el
atentado de 1992 contra) la Embajada de Israel (en Buenos Aires) también. Yo
creo que el Ejército de Salvación tendría que ser para la iglesia evangélica lo
que es Cáritas para la Iglesia Católica. Lo que pasa es que el evangélico tiene
una tendencia peligrosa a la atomización. Entonces, si hay que mandar algo a
los inundados de Formosa cada uno quiere mandar su paquete con su nombre.
Yo creo que tendríamos que aprender que el órgano que ayuda en esto es el
Ejército de Salvación y ayudemos todos a esa organización y son los
evangélicos presentes a través suyo, como los católicos están presentes a
través de Cáritas. Creo que ha habido algunos aportes en ciertas personas que
han podido influenciar sobre la gente en el poder. En el ámbito de la educación
se ha hecho un avance muy grande, se hace mucho, muchísimo. La educación
fue siempre patrimonio del protestantismo. [Extractado de Pulso Cristiano,
Argentina. Entrevistó: David Kohler]