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Nostradamus.

A las 8:46 de la mañana del once de septiembre de 2001, un avión comercial se estrellaba contra las torres gemelas. Pocos minutos después una segunda aeronave hacia lo propio. Se trataba del atentado mas espectacular y mortífero de todos los tiempos, el “11 S”. Ese mismo día nadie dudo de que aquel acontecimiento marcaba un antes y un después. En realidad el siglo XXI acababa de comenzar. Se trataba del suceso más importante vivido por la humanidad desde el final de la segunda guerra mundial. Lógicamente aquello despertó los miedos mileranistas y proféticos que habían pasado desapercibido el día 31 de diciembre de 1999.

Apenas veinticuatro horas después del trágico suceso un rotativo español sacaba en su portada junto a la cabecera del diario que el profeta más famoso de todos los tiempos había anunciado aquel suceso. Hablamos de Nostradamus. En cuestión de horas el texto de la profecía se extendió por todo el planeta a través de periódicos, diarios digitales, Internet… Al parecer se trataba de una de las 1400 cuartetas proféticas escritas por Michel de Notredame. El texto firmado por el mismo profeta galo en el año 1654 decía así:

En la ciudad de Dios habrá un gran trueno.

Dos hermanos destruidos por Caos.

Mientras la fortaleza resiste

El Gran Líder sucumbirá

La Tercera Gran Guerra comenzará

Cuando la Gran Ciudad arda "

Realmente la profecía era sobrecogedora, parecía atinar en casi todo. Dos hermanos: las torres gemelas. El líder que sucumbirá mientras sus edificios aguanten parece hace hacer alusión al desconcierto de Bush durante aquellos minutos. La gran ciudad sin duda era Nueva York. Y si un día comenzaba la tercera guerra mundial el “11 S” bien podría ser su desencadenante. Así las cosas con el estado de

sock que afectaba a todo el mundo el lógico pensar que la profecía de Nostradamus

se extendiera como la pólvora y se convirtiera en una leyenda urbana.

En primer lugar lo que llamaba la atención era la fecha en la que aparecía firmada la profecía, y es que en el 1654 Nostradamus llevaba ochenta y ocho años muerto. Además sus famosos textos profesitos se publicaron en 1555 este detalle fue suficiente para comenzar a dudar. Pero además, a poco que se conocieron las cuartetas de Nostradamus se podía deducir que su métrica y lenguajes conocidos no encajaban con el texto que se acababa de divulgar. Por si fuera poco por mucho que

se buscara en los archivos entre las profecías de Nostradamus no aparecía ninguna

que se pareciera a la que estaba recorriendo el mundo entero de norte a sur en aquellos días. Revisamos sus 975 cuartetas, 58 sextillas y 141 presagios, en total

1174 augurios conocidos. La búsqueda, como decimos, resultó infructuosa, en ninguno de ellos apareció el anuncio del “11 S”.

Fuimos de los primeros en localizar el origen de la leyenda en apenas cuarenta y ocho horas después de que tuvieran lugar aquellos acontecimientos. Según averiguamos la profecía no fue escrita en el año 1654 ni en el 1555. Fue redactada en el año 1998 por un estudiante de la universidad de Brock de Canadá llamado Neil Marshall. El texto formaba parte de un estudio que él mismo había realizado sobre la figura de Nostradamus. Decidió inventarse ese augurio objeto de demostrar que era muy fácil escribir una profecía ambigua y suficientemente abstracta para que antes

o después suceda un hecho que se

pudiera asociar al texto. La propia universidad Brock decidió publicar el ensayo en su página web. Así pues el primero que hizo circular el texto como autentico sabia perfectamente que se trataba de una profecía inventada. Tal fue el cúmulo de visitas que recibió la página web que el mismo 13 de septiembre (dos días después de los trágicos acontecimientos) los gestores de la universidad decidieron suprimirlo. Emitieron una nota asegurando que dicha profecía era un invento y que la leyenda había surgido

decidieron suprimirlo. Emitieron una nota asegurando que dicha profecía era un invento y que la leyenda

del citado trabajo cuya tesis, por cierto, parecía demostrar. Un estudiante canadiense y alguien que usuró su invento fueron responsables de extender esta leyenda urbana sobre uno de los asuntos que más mitos modernos han creado, el “11 S”.

Pese a que se supo la verdad dos días después, una verdad indiscutible, no se pudo impedir que la profecía se divulgara durante meses como cierta. Incluso algunos presuntos expertos en profecías no dudaron en incluirla en sus trabajos sin el más mínimo examen crítico. Los hubo quienes incluso aseguraron que el texto era real pero que pertenecía a un grupo de profecías que le fueron robadas a Nostradamus que un autor anónimo publicó en el siglo XVII de ahí el error de la fecha. Y como todas las leyendas sufrió variaciones y modificaciones con el tiempo. Semanas después del atentado apareció otro texto de Nostradamus que decía así:

“El día once, del mes noveno Pájaros de metal chocarán contra dos altas estatuas En la ciudad nueva Y el mundo terminará poco después”.

Se ha de decir nuevamente falso pero habida cuenta de la situación no es de extrañar que en el año 2001 la palabra Nostradamus fuera la más buscada en Internet en el mundo.

En las últimas semanas ha vuelto a ocurrir algo similar, desde los primeros de junio, diversos medios de comunicación se han hecho eco de otra profecía hecha por Nostradamus. La propia agencia EFE distribuía la siguiente información:

“El célebre médico, astrólogo y adivino Nostradamus predijo la victoria de España en el mundial de Alemania. Esta aseveración esta basada en la lectura libre de un pasaje que dice lo siguiente: Cuando el sexto mes de 2006 finalice, el Rey de España cruzará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú aguardarán la batalla en las planicies del centro de Europa. La destrucción y la derrota caerán sobre los malvados. El Santo Grial volverá, con el Rey triunfante, a España”.

Según la información el diario galo Le Parisien había publicado la noticia en primer lugar. Hoy sabemos que fueron ellos los responsables voluntarios o involuntarios de impulsar esta nueva leyenda urbana.

Muchos medios de comunicación han publicado el texto. Pero muy pocos han realizado un ejercicio recomendable y es que si hubieran leído las profecías de Nostradamus no hubieran encontrado este texto. Se trata de otra profecía falsa. Además el vidente jamás mencionó fechas en sus textos. Tampoco usó nunca la expresión Santo Grial. Pero no importa, ya son muchos los que se han hecho eco de una profecía que ha generado otra leyenda urbana.