Los alunizajes del proyecto Apollo

Hernán Toro “…se sabe a nivel científico que en la Luna la sombra es absoluta.” Un “teórico” de conspiración. “Es mejor callar y parecer un tonto que abrir la boca y no dejar lugar a dudas.” Adagio popular. Introducción La escena la conoce todo el mundo: ha pasado la luna nueva. Está apenas anocheciendo. El sol acaba de ocultarse y en el cielo occidental se ve el inicio de la fase de luna creciente. El lado iluminado de la luna destaca como una hoz brillante y, contra el fondo negro del firmamento, se nota claramente el resto del globo lunar -la cara oscura- patente con una luz mortecina (Foto 1). La luz opaca del lado oscuro basta para percibir accidentes topográficos lunares como los “mares”.

Foto 1. Luz cenicienta o resplandor terrestre. Este fenómeno conocido desde hace milenios se llama “luz cenicienta” (“earthshine” o resplandor terrestre, en inglés) y fue explicado por Leonardo Da Vinci a principios del siglo XVI (Figura 1): el Sol ilumina a la Tierra y ésta refleja parte de la luz recibida. Esa luz viaja de vuelta al espacio, atraviesa la distancia que la separa de la Luna, e ilumina su cara oculta. A su vez, una parte de esta luz reflejada desde la Tierra hasta el lado oscuro de la Luna, se vuelve a reflejar hacia nuestro planeta. Es la que llega a nuestros ojos y nos deja ver los mares y otros accidentes topográficos del lado oscuro de nuestro satélite natural.

Figura 1. Explicación de la luz cenicienta lunar. Si en el Universo sólo existieran la Luna y el Sol, no habría manera de que se pudieran percibir detalles de la zona lunar sombreada. Pero como lo demuestra la experiencia de mirar un poco más allá de nuestras narices, elevar la vista al Universo, y apreciar la luna creciente, es prácticamente imposible obtener una sombra perfecta porque incluso en el espacio exterior existen fuentes de luz distintas al Sol que pueden suavizar las sombras con la luz reflejada. Cualquier objeto (como la Tierra) puede servir como reflector que suavice las sombras de otro (como la Luna). 1. La “conspiración” lunar En los últimos años, un total ignorante de la óptica básica (que al parecer nunca había visto la luna creciente), terminó creyendo que “en el espacio vacío todas las sombras eran absolutamente negras”. Cuando vio las fotos del proyecto Apollo de la NASA notó que las sombras no se amoldaban a lo que él creía. Entonces creyó que los alunizajes fueron un fraude, un complot con decenas de miles de participantes, pero que los mejores servicios de inteligencia de la Unión Soviética, ansiosos de hacer quedar en ridículo a los Estados Unidos ante el resto del mundo, y que incluso fueron capaces de robar planos de las bombas de hidrógeno, en este caso, no fueron capaces de detectar nada jamás. Estas ideas fueron plasmadas en algunas presentaciones de PowerPoint™ que circularon años atrás por correo electrónico, y posteriormente sirvieron de base a pseudo-documentales1 y artículos sensacionalistas de diarios carentes responsabilidad periodística y rigor científico2. Según estos medios, presuntas “anomalías” en las fotos del Proyecto Apollo “demostrarían” que todo fue un fraude perpetrado en un estudio cinematográfico. Las “anomalías” se pueden encasillar en los siguientes tipos:

• • • •

Falta de “oscuridad absoluta” en las sombras. “Errores” en la longitud de las sombras. “Errores” angulares en las sombras. “Anomalías” físicas y tecnológicas en las imágenes.

A continuación se señalarán algunos ejemplos de cada uno, y se explicará por qué no pasan de ser una malinterpretación de los hechos basados en un profundo desconocimiento de las leyes básicas de la óptica y en una obsesión irracional, compulsiva y paranoica de buscar anomalías imaginarias para aferrarse a una incredulidad ridícula y absurda. 1. Falta de “oscuridad absoluta” en las sombras. Los “conspiranoicos” lunares tienen como principal base de argumentación la idea absurda de que “en el vacío del espacio” las sombras son 100% oscuras. Por tanto, sostienen que, como en la luna no hay aire, las sombras deberían ser totalmente negras. Para aportar “evidencia” presentan numerosas fotografías de la NASA en los que se pueden ver detalles claros en las fotos sea en los trajes o en las naves, a pesar de estar en zonas de sombra, y los tildan de “anomalías”. Por ejemplo, en las fotos siguientes, los escandaliza que se vean detalles en la parte sombreada del traje del astronauta (Foto 2), en los lados oscuros de la cámara y del receptáculo de muestras (Foto 3) y en los costados en penumbra del módulo lunar (Foto 4):

Foto 2. Aldrin posa para un retrato.

Foto 3. Alan Bean, de Apollo XII, sosteniendo un contenedor de muestras.

Foto 4. Módulo Lunar posado en la superficie. Como lo demuestra un simple vistazo a la cara oscura de la luna creciente y sus detalles topográficos, la premisa “conspiranoica” de que “las sombras son absolutas en el espacio”, es un disparate. Basta que exista un objeto que refleje luz sobre otro para que las sombras de este último no sean absolutamente oscuras. Este principio explica fácilmente los detalles visibles en las sombras de las fotografías del Proyecto Apollo: en la luna había una fuente de luz gigantesca aparte del sol. Es evidente cuando se compara un astronauta en el espacio vacío (Foto 5) con otro sobre un cuerpo espacial (Foto 6).

Foto 5. Simulación de un astronauta lejos de todo objeto reflector.

El caso en el espacio, lejos de todo objeto cercano, se simuló con un astronauta plástico de juguete de menos de cinco centímetros, iluminado con un LED blanco a unos 4 metros de distancia a manera de fuente única de luz prácticamente paralela. La figurita se sostuvo con un alambre en un espacio negro que evita reflejos. Las sombras resultan muy oscuras. En el lado oscuro la sombra es tan oscura que se confunde con el fondo y no permite discernir detalles del traje. No obstante, cuando se pone el “astronauta” sobre un “cuerpo celeste”, todo cambia:

Foto 6. Simulación de astronauta sobre un cuerpo sideral. En este caso, sólo se puso el “suelo lunar” bajo de los pies de la figurita plástica y se quitó el alambre de soporte. La fotografía se tomó exactamente en la misma posición, con la misma iluminación y los mismos valores de exposición. Ahora se pueden ver detalles en la sombra, como líneas en la parte trasera del morral y del casco, y arrugas en la parte posterior de las piernas. ¿Cuál fue la nueva fuente de luz, aparte del “sol”, que está suavizando las sombras de la escena? La respuesta es obvia: toda la superficie donde se posa la figura actúa a manera de reflector fotográfico (“flex”) que rebota abundante luz y permite captar todo tipo de detalles en las sombras (Figura 2).

Figura 2. La superficie lunar como reflector que ilumina las sombras. En otras palabras, justo como la Tierra refleja luz al lado oscuro de la Luna en el espacio vacío y nos permite ver todo tipo de detalles topográficos en su sombra, así mismo la gigantesca superficie brillante de la luna refleja luz al lado oscuro de los objetos que hay sobre ella y nos permite ver detalles en sus sombras. Como lo demuestra el mirar la luna creciente, el vacío alrededor de un objeto no influye absolutamente en nada respecto a la luz que pueda reflejar desde su parte más oscura. Lo único determinante en la oscuridad de una sombra es la presencia o ausencia de fuentes de luz secundarias (en fotografía, “luces de relleno”). Este fenómeno también se puede apreciar en fotos recientes, como en las misiones a la Estación Espacial Internacional (Foto 19). Así, lo único que demuestra el alegato principal de la teoría “conspiranoica” de los alunizajes, es la aterradora ignorancia e incompetencia científica de sus promotores, indicándonos cuánta credibilidad se le debe dar a quienes difunden semejante absurdo. Pero este es sólo el primer clavo en el ataúd del “fraude lunar de la Nasa”. 2. “Errores” en la longitud de las sombras. Otras de las supuestas anomalías que “delatarían” el fraude de la Nasa, según los “conspiranoicos”, son las particularidades del tamaño de las sombras sobre la luna, y del tamaño de las imágenes de dichas sombras en las fotografías. Nótese que son conceptos totalmente distintos. Una cosa es el tamaño real de las sombras que hubiera sido medido con una cinta métrica, y otra distinta, el tamaño aparente de las imágenes de las sombras en una fotografía. Sobra decir que los “conspiranoicos” confunden totalmente estos conceptos y esto, en buena parte, es la causa de los errores de interpretación visual que se reseñarán a continuación.

Se puede decir sin temor a equivocarse, que los autores de la “teoría de conspiración lunar”, sostienen dos equivocaciones garrafales sobre cómo se debe interpretar la realidad a partir del sentido de la vista. Para ellos: • Dos cuerpos de la misma altura iluminados por el sol deberían proyectar sombras del mismo tamaño, independiente de la inclinación del objeto y de la superficie. Dos sombras del mismo tamaño deberían verse del mismo tamaño desde cualquier punto y ángulo de observación.

Por eso, cuando en las fotos de la luna ven dos astronautas de prácticamente la misma altura, esperan que las imágenes de las sombras en la fotografía se vean iguales. Como esto no ocurre, terminan viendo una “imposibilidad física”. La imagen emblemática de tal alegato (Foto 7) es un fotograma de la filmación en 16 mm de cuando Armstrong y Aldrin siembran la bandera estadounidense en la superficie lunar:

Foto 7. La imagen de la sombra de Aldrin es más larga que la imagen de la sombra de Armstrong. En ese fotograma, según los “conspiranoicos”, como la imagen de la sombra de Aldrin se ve mucho más larga que la imagen de la sombra de Armstrong entonces concluyen que “las fotos fueron realizadas en un estudio del gobierno” de los Estados Unidos.

Infortunadamente para ellos, las dos premisas de cómo interpretan su propio sentido de la vista son falsas. Esto se explicará detalladamente a continuación, con la esperanza de que estos individuos aprendan por fin a entender qué es lo que le transmiten sus ojos a su corteza visual cerebral. Para que no queden dudas con respecto a las longitudes reales de cada imagen, se mostrarán fotos frontales que son las únicas que permiten percibir de forma precisa los tamaños. 2.1. Dos cuerpos de la misma altura no siempre proyectan sombras del mismo tamaño. Hay varias formas en que dos objetos iguales pueden producir formas diferentes. La más simple de todas ocurre cuando tienen distinta inclinación ante los rayos de luz incidente. Como siempre, una imagen vale más que mil palabras (Foto 8).

Foto 8. Dos objetos idénticos proyectan sombras de distinto tamaño dependiendo de la inclinación respecto a la luz incidente. Se puede ver claramente que aunque ambos astronautas tienen la misma altura y están iluminados por rayos de luz prácticamente paralelos, basta que uno esté inclinado hacia la fuente de luz y el otro en dirección contraria, para que la sombra del primero sea más pequeña que la del segundo. Esto es justo como Amstrong estaba inclinado en dirección al sol en el fotograma de 16 mm, mientras que Aldrin estaba inclinado en dirección contraria, hacia la bandera (Foto 7). Otra forma como dos objetos iguales con la misma inclinación hacia la luz, pueden producir sombras de distinto tamaño es cuando hay diferencia de inclinación en la superficie donde se proyectan las sombras (Foto 9).

Foto 9. Dos objetos idénticos proyectan sombras distintas según la inclinación del suelo. Se ve claramente que si alguna parte del suelo se inclina hacia la fuente de luz, la longitud de la sombra es menor. Nótese que esta diferencia de tamaños de sombra puede ocurrir en superficies que presenten irregularidades como cráteres, tal como lo muestra la siguiente maqueta (Foto 10) en la que dos astronautas de juguete totalmente idénticos proyectan sombras de diferente longitud por la irregularidad del “terreno”. Se presenta en un par estereoscópico para quienes quieran apreciar el relieve.

Foto 10. Par estereoscópico. Para apreciarlo acerque del todo su rostro a las fotos con el puente de la nariz frente a la línea entre las imágenes y cierre los ojos. Al abrirlos, cada uno estará mirando a una sola imagen y habrá un efecto 3-D desenfocado. Para enfocarlo, sólo sepárese lentamente de la pantalla sin dejar de mirar la imagen del centro, hasta una distancia cómoda. Al alejarse, por ningún motivo ceda a la tentación de mirar alguna de las dos imágenes “fantasmas” que aparecen a los lados de la escena porque perdería el efecto estereoscópico y tendría que volver a empezar. Mire únicamente la del centro.

Es interesante que el mismo tipo de irregularidad superficial que genera en la maqueta sombras de diferente tamaño, existía también en el terreno sobre el cual deambulaban Aldrin y Armstrong en la Luna (Foto 7). Una tercera forma en que puede ocurrir que dos astronautas de la misma altura proyecten sombras de distinta longitud es que uno de ellos esté más agachado que el otro. En este caso, sobre todo si el ángulo de iluminación es bajo, como el del fotograma de 16 mm (Foto 7), un encogimiento de uno de los astronautas causará una disminución en la longitud de su sombra (Foto 11 y Figura 3).

Foto 11. Diferente disposición corporal altera el tamaño de la sombra. Esta foto se explica en la Figura 3, a continuación.

Figura 3. Una diferencia de postura corporal pequeña entre Aldrin y Armstrong (dH, en fucsia) causa una diferencia apreciable (dS, en rojo) entre las longitudes de sus sombras (sAl, sAr, en gris). Curiosamente, en el fotograma de 16 mm, Armstrong tiene las piernas encogidas y está tratando de enterrar el asta de la bandera, mientras que Aldrin está erguido. Tras esta conclusión queda patente que la primera premisa de los “conspiranoicos”, es totalmente absurda e insostenible de acuerdo con la evidencia. Dos personas de la misma altura, iluminados por el Sol, no siempre proyectan sombras con la misma longitud porque el tamaño de una sombra depende de la posición, inclinación, e incluso de la irregularidad de la superficie donde se proyecta. En ese sentido, no es raro que Aldrin y Armstrong proyectaran sombras de diferente tamaño en la Luna porque tenían distintas inclinaciones, distintas posturas, y el terreno era ondulado. Lo verdaderamente milagroso sería que sus sombras hubieran sido idénticas. Acabamos de señalar tres razones por las cuales dos cuerpos semejantes pueden producir sombras de tamaño muy distinto. Pero ese no es el peor de los problemas para la postura “conspiranoica”. Incluso aunque las sombras fueran iguales, podrían verse muy diferentes en las fotografías.

2.1. El tamaño aparente de dos sombras fotográficas iguales, depende del punto de vista. La otra premisa de interpretación visual de los “conspiranoicos” da al traste por completo con su teoría del fraude en un estudio. Antes de explicarlo, se ofrecen disculpas a los lectores en caso de que se sientan ofendidos. Es falso que dos sombras que incluso tuvieran el mismo tamaño real, tengan que verse iguales en cualquier fotografía. Hay dos razones básicas para ello. Para explicar esto, se usarán dos cintas métricas (Foto 12) de igual tamaño (15 cm), graduadas en centímetros por un lado y pintadas de negro por el otro (Foto 13), con el fin de usarlas a manera de sombras.

Foto 12. Cintas idénticas de 15 cm.

Foto 13. Lado graduado y lado negro de las cintas.

La primera razón por la cual dos sombras de igual longitud pueden producir imágenes de diferente tamaño, es que el ángulo subtendido por un objeto en una imagen (el tamaño aparente en la foto), depende de su inclinación respecto a la cámara. (Foto 14).

Foto 14. El tamaño aparente de la imagen de un objeto depende de su ángulo de visión. a. Las cintas son iguales. b. La cinta de la derecha no ha cambiado mágicamente de tamaño, a pesar de que su imagen se vea menor. Sólo rotó. En este sentido, bastaría que dos sombras del mismo tamaño estuvieran en superficies de distinta inclinación respecto a la cámara (como cuando el terreno es irregular), para que el tamaño de sus imágenes fuera distinto en un fotograma (Foto 15).

Foto 15. Dos objetos o dos sombras idénticas tienen imágenes de tamaño diferente dependiendo del ángulo respecto a la cámara. Sobra señalar que, independientemente del tamaño de las sombras de Aldrin y Armstrong, éstas se encontraban proyectadas sobre terreno irregular (Foto 7) y por tanto, es de esperarse que las imágenes que generaran en la cámara fueran distintas.

La segunda razón por la cual dos sombras del mismo tamaño pueden generar imágenes de tamaño distinto en una fotografía, se expresa con una disculpa de antemano, pues no es interés de este autor insultar la inteligencia de sus lectores. El tamaño de la imagen de un objeto depende de la distancia al objeto: los objetos más cercanos se ven más grandes y los más lejanos, más pequeños (Foto 16).

Foto 16. Con el perdón del lector, las cintas o sombras no disminuyen de tamaño “mágicamente” sólo por alejarse de la cámara. Si siente como si estos argumentos presentados hasta ahora sirvieran para enseñar a un bebé de dos semanas de edad cómo interpretar su sentido de la vista, llegando incluso a explicar que al inclinar un objeto su tamaño real no disminuye, o que al acercarlo a nosotros no se ve más grande porque haya aumentado mágicamente de tamaño, es porque realmente se está haciendo eso. Ofrecemos disculpas si la obviedad de estas ideas insulta al lector, pero si una “teoría de conspiración” llega a tal nivel de imbecilidad en sus “evidencias”, que requiere aclaraciones de este nivel, es porque la subnormalidad de sus autores así lo exige. En pocas palabras, era apenas de esperarse que las sombras de Aldrin y Armstrong en la Luna se vieran de distintos tamaños en las fotografías. En primer lugar, porque el tamaño de las sombras depende de la inclinación del terreno, de la inclinación de los astronautas, y de la posición que adoptaban. En segundo lugar, porque el tamaño de las imágenes de las sombras en las fotografías también podía variar, ya que el ángulo que subtienden en la foto depende de la inclinación del terreno donde está proyectada la imagen, y de la cercanía de cada sombra a la cámara. La inconmensurable ineptitud para interpretar información visual prosaica, elemental, de estos “teóricos de la conspiración”, raya en la imbecilidad clínica. Su nivel de incompetencia, sólo es comparable al nivel de equivocación de sus alegatos basados en “tamaño de sombras”. Pero este es sólo el segundo clavo en el ataúd de la “conspiranoia lunar”.

3. “Errores” angulares en las sombras. Tal vez uno de los más divertidos argumentos de los “conspiranoicos” lunares, es el de la falta de paralelismo en las sombras. Según ellos, como la “única fuente de iluminación en la luna era el Sol, entonces todas las sombras deberían ser paralelas”. Pero como en las fotografías de la luna, al prolongar la dirección de las imágenes de las sombras se forman ángulos, entonces concluyen que las sombras no fueron paralelas (Foto 17, Figura 4).

Foto 17. Sitio de Alunizaje.

Figura 4. Las imágenes de las sombras en la foto forman un ángulo

Para entender cuán absurdo es este alegato “conspiranoico”, basta diferenciar dos conceptos distintos. Justo como una cosa es el tamaño de una sombra y otra muy distinta el tamaño de la imagen de la sombra, de la misma manera, una cosa es el paralelismo de las sombras y otra muy diferente el paralelismo de las imágenes de las sombras en una foto. Si dos objetos son paralelos, no implica que desde todos los ángulos fotográficos se vean así. Esto es patente cuando se ve cómo va cambiando el ángulo entre las imágenes de dos sombras que son realmente paralelas, a medida que el ángulo de declinación de la toma va aumentando. Seis imágenes valen más que seis mil palabras (Figura 5):

Figura 5. Variación del ángulo entre las imágenes de sombras paralelas a medida que cambia el ángulo de visión. El nivel de estulticia de este alegato de conspiración es tan ridículo que ante una fotografía como la siguiente (Foto 18), los “conspiranoicos” serían capaces de afirmar que esa avenida no existe sino que es un decorado en un estudio de efectos especiales, porque “como todo el mundo sabe los lados de una avenida son paralelos pero en la imagen forman un ángulo”, y también dirían que “se usó iluminación de estudio y no el Sol, porque las sombras tampoco son paralelas”.

Foto 18. Una avenida que viola las leyes de la “óptica conspiranoica”. Los lados paralelos de la avenida se cortan (amarillo) y las sombras del Sol forman un ángulo (rojo). ¿Será que esa avenida no puede existir? Si no es porque resulta patético, daría risa: las “anomalías” que tanto molestan a los “teóricos” de la conspiración, no son más que las leyes básicas de la perspectiva que conoce cualquier ser vivo que es capaz de moverse en el espacio, y que los estudiantes de bellas artes dominan a la perfección. Las imágenes de líneas paralelas se cortan en puntos llamado “punto de fuga”. Imagínense el nivel de credibilidad que merecen unas “teorías” de conspiración elaboradas por individuos tan ignorantes, que ni siquiera son capaces de entender la geometría elemental que se percibe en cualquier foto. Hasta el punto de llamar “anomalía” a todos los fenómenos normales

de la óptica. Con esta tontería de las “paralelas” que no se deben cortar, ponemos el tercer clavo en el féretro de esta ridícula leyenda urbana. 4. Anomalías físicas y tecnológicas en las imágenes. Espero que el lector haya perdonado la forma detallada como se demolieron las principales “evidencias” que proponen los autores de la teoría de la “conspiración lunar”. Después de todo esto, el lector debe tener claro que estos individuos no entienden ni siquiera que: • • • • • Cualquier objeto que refleje luz puede suavizar una sombra cercana. La inclinación de un cuerpo modifica el tamaño de su sombra. La inclinación de un objeto altera el tamaño de su imagen. Las imágenes de líneas paralelas se cortan en puntos de fuga. Los objetos cercanos se ven más grandes.

Si unos autores no son capaces de entender la geometría básica de la visión, si fueron capaces de tomar como evidencias principales de una “conspiración gubernamental en la NASA” lo que no son más que los fenómenos básicos de la percepción visual, el nivel de incompetencia, la absurda paranoia enfermiza que demostraron bastaría para echar a la basura el resto de su teoría. Es obvio: si ni siquiera son capaces de interpretar correctamente lo que ven sus ojos, es de esperarse que en aspectos muchísimo más complejos, como los fenómenos físicos de un vuelo espacial, las peculiaridades de la tecnología fotográfica, o incluso los aspectos físicos de una una caminata en otro cuerpo celeste, su nivel de incompetencia aumente exponencialmente hasta niveles cantinflescos. No nos decepcionan. Los “conspiranoicos lunares” emiten una sarta casi inagotable de disparates que muestran cada vez más las profundas simas de ineptitud que pueden alcanzar personas sin el mínimo de formación científica para desempeñarse de forma idónea como ciudadano de una democracia moderna. Entre los incontables disparates mencionaremos sólo unos pocos, los despacharemos de forma más concisa y dejaremos al lector crítico que explique o indague la respuesta a los demás “enigmas” y “anomalías” que esos desocupados “teóricos” de conspiración ponen a circular por la web. Algunos ejemplos son: • • • Se deberían ver millones de estrellas en las fotos espaciales por la ausencia de atmósfera. La bandera de Estados Unidos se agita al viento. Debería haber un cráter bajo el módulo lunar, creado en el aterrizaje.

La sombra del módulo Lunar se ve gigante en la superficie de la Luna.

4.1. Se deberían ver millones de estrellas en las fotos espaciales por la ausencia de atmósfera. Todo lo contrario. Generalmente, la cantidad de luz reflejada por objetos cercanos como astronautas, suelo y montañas lunares, módulos lunares, satélites, o estaciones espaciales, es cientos, miles, o decenas de miles de veces superior que la exigua luz que alcanza a llegar desde las estrellas. Por esta razón, si la exposición de la cámara se adecua para que tome correctamente los objetos cercanos y deslumbrantes, entonces simplemente no se capta suficiente luz de las estrellas como para que queden registradas en la cámara. Esto se puede ver claramente en cualquier fotografía de cualquier misión espacial moderna de la NASA (Fotos 19 y 20).

Foto 19. En las fotografías no salen las estrellas porque los objetos saldrían sobreexpuestos o “quemados”. Note que las sombras no son 100% negras.

Foto 20. La Estación Espacial Internacional (ISS) en el año 2000. De nuevo las estrellas son las grandes ausentes. Afortunadamente, cualquiera puede ver la ISS con un buen par de binóculos o un telescopio casero… tal vez por eso los “conspiranoicos” no han salido con que la estación es un fraude de la NASA. Si se graduara la exposición para que en una fotografía espacial aparecieran claramente las estrellas, la foto 19 probablemente se vería como en la siguiente “simulación” (Figura 6).

Figura 6. Simulación de cómo se vería una fotografía espacial con la exposición adecuada para captar estrellas.

Se concluye entonces que estos individuos ni siquiera entienden los conceptos básicos de cómo tomar una fotografía con exposición correcta. 4.2. La bandera de Estados Unidos se agita al viento Mientras algunos astronautas sembraban la bandera estadounidense en la luna, los “conspiranoicos” interpretaron el movimiento de la tela como “viento”. Concluyeron entonces que todo fue montado en un estudio donde ocurrió una corriente de aire. En el sitio web del Archivo del Proyecto Apollo (http://www.apolloarchive.com/), puede verse el vídeo en el cual Shepard y Mitchell de Apollo IV, yerguen la bandera lunar (Foto 21).

Foto 21: La explicación es simple. El soporte de la bandera tenía forma de letra “L” invertida o “Γ” “gamma” griega, de forma que el segmento horizontal superior sostuviera el pabellón y lo mantuviera siempre desplegado. Al insertar el asta de la bandera, los astronautas rotaron la barra vertical, una y otra vez, adelante y atrás, para encajarla. Esto hizo que el segmento horizontal oscilara. Este movimiento oscilatorio de la barra horizontal se comunicó a la tela ella sostenía. Esto fue lo que esas “lumbreras de la conspiración” interpretaron como “viento”. Sobra decir que la ausencia de viento hizo que el movimiento de la tela tardara un poco más en extinguirse, lo que estimuló aún más a los “conspiranoicos”.

4.3. Debería haber un cráter bajo el Módulo Lunar Como no se ve ningún cráter bajo el LEM en las fotos Lunares, y según los conspiranoicos, las toberas deberían haber abierto uno, entonces concluyen que el LEM era sólo una figura de utilería. Tal vez no hay idea más ridícula de todas las de la “teoría” de conspiración en la NASA que ésta. La explicación de esta “anomalía” imaginaria es tan simple como absurdo el alegato. Los cráteres son causados por energía liberada en instantes cortos de tiempo, como en la que se libera en una explosión o la que entrega un cuerpo cósmico que viaja a decenas de kilómetros por segundo cuando impacta con otro cuerpo celeste. En contraste, el alunizaje fue un descenso controlado por la emisión de gases desde sus toberas, cuya velocidad de contacto no pasó de un metro por segundo. Lo único que hizo fue barrer parcialmente el polvo superficial, dejando intacta la capa de roca subyacente. La incompetencia mostrada por los “conspiranoicos” lunares en este caso, es tan burda como no distinguir entre aterrizar un avión y estrellarlo contra un edificio.

4.4. La sombra del módulo lunar se ve gigante en la superficie de la luna. Este disparate se basa en la imagen siguiente de pésima calidad.

Figura 7. Lo señalado en verde por los conspiranoicos es supuestamente la sombra del cohete del módulo de mando, proyectada a 95 km más abajo, sobre la superficie lunar.

Si la figura 7 representara realmente lo que dicen los conspiranoicos, obviamente tendrían motivos para asustarse. Infortunadamente para ellos, ese objeto obscuro no es una sombra sobre la Luna. Cuando se muestra una imagen de mejor calidad junto con otras del mismo motivo, desde otros ángulos y con otras iluminaciones, se entiende lo que es (Foto 22).

Foto 22. “Collage” de imágenes de las toberas de control usadas en las naves del proyecto Apollo. La foto superior izquierda corresponde a la que los conspiranoicos malinterpretan como “la sombra sobre la luna del cohete del módulo de comando”.

La sombra de la figura 7 no es más que una de las toberas de control del LEM. Como éste ya estaba a varios kilómetros sobre la superficie de la luna, y como la única luz que le llegaba era la reflejada por la luna, ya no podían verse suficientes detalles. Dicha tobera es más clara en otras fotos del mismo motivo con otros ángulos de de toma, y con otra iluminación (Foto 22). Para ponerlo de forma más cruda, los “teóricos” de la conspiración ni siquiera son capaces de ver la diferencia que hay entre una nave espacial con toberas de control y una de sus toberas (Figura 8) algo tan ridículo como no ser capaz de distinguir entre un automóvil y una de sus llantas.

Figura 8. En círculos rojos se ve lo que fueron capaces de confundir esos grandes “teóricos” de la “conspiración lunar”. Si esto no demuestra la más absoluta incompetencia y falta de credibilidad de la “conspiración de la Nasa”, no hay nada más que pueda hacerlo. La incapacidad interpretativa demostrada por los “teóricos” de la conspiración lunar, es casi surrealista: ignoran que las líneas paralelas parecen juntarse en la distancia y que los objetos lejanos parecen más pequeños; desconocen las leyes más simples de la perspectiva y de la reflexión de la luz; no son capaces de distinguir entre un alunizaje y una colisión cósmica; desconocen lo mínimo necesarios para hacer una foto bien expuesta; incluso confunden todo un cohete con una de sus pequeñas toberas de control … sin temor a equivocarse, se puede decir que no saben absolutamente nada de cada tema que tocan, y cada vez que abren la boca, emiten tonterías. La total, la apabullante incompetencia demostrada hasta el cansancio por estos “teóricos” es el cuarto clavo en el féretro de la leyenda urbana de los fraudes del proyecto Apollo.

5. Más disparates Para refutar todas y cada una de las tonterías por ellos promovidas se necesitaría mucho más que un libro3 pero a ninguna persona racional que haya seguido los argumentos hasta aquí le podría

quedar duda de que estos paranoicos de la conspiración lunar son tal vez las personas más ineptas e incompetentes jamás publicitados. No tienen absolutamente nada de credibilidad en la materia. Por ende, en temas más complejos, es de esperarse que sigan emitiendo cadenas inagotables de tonterías y supuestas anomalías imaginadas. Ven “rocas de utilería” con “marcas del fabricante” por lo que no es más que un pelo captado por un escáner; piensan que el Lunar Rover (auto lunar) “dejaba huellas imposibles” sólo por ignorar que dicho vehículo tenía dirección en las cuatro ruedas; se quejan de que los astronautas “no usaran un telescopio en la Luna para mirar las estrellas y galaxias” -la imbecilidad pasmosa de esta idea ni siquiera merece comentario; encuentran “ovnis” alineados hacia el sol en lo que cualquiera con formación simple en fotografía reconoce como reflejos internos en el sistema de lentes; encuentran “objetos misteriosos en los visores de los astronautas”… como si estos absolutos ineptos fueran capaces de identificar algo correctamente, y un largo, inconmensurablemente largo etcétera. Lo único que espera el autor de este escrito, es que el lector crítico acometa las posibles dudas que le quede aplicándoles la inteligencia en vez de la credulidad, y busque las explicaciones lógicas en sitios serios, científicos4, y no en las panfletarias fuentes de información de estos individuos “conspiranoicos” de mente delirante y de racionalidad inexistente. 6. Evidencia real de los alunizajes. A diferencia de las ideas conspiranoicas fundamentadas en ignorancia y malinterpretaciones supinas, las evidencias de los viajes a la luna son aplastantes. Los astronautas del Proyecto Apollo trajeron suficiente material lunar, totalmente distinto de lo que se encuentra en la Tierra, como para verificar la validez de sus relatos. Desde diversas partes del mundo simultáneamente, incluyendo la Unión Soviética, se podían detectar las emisiones de radio de los astronautas en los módulos de comando. Las direcciones de recepción hubieran sido imposibles de falsificar desde otro sitio que no fuera la Luna. Esa es otra razón por la cual los Soviéticos, que hubieran estado ávidos de desprestigiar el imaginario “fraude americano”, nunca salieron con semejante tontería. Ellos sabían que los alunizajes fueron reales.

Foto 23. Reflector capaz de devolver la luz incidente en la misma dirección recibida. Su principio se explica en la figura 9.

Entre los instrumentos dejados por los astronautas en la superficie lunar, destaca un espejo prismático (foto 23), formado por espejos mutuamente perpendiculares, que tiene la propiedad de siempre reflejar la luz en la misma dirección incidente (figura 9). Hoy día, desde cualquier observatorio astronómico que pueda emitir un láser de alta potencia, se puede medir el tiempo de ida y vuelta de la luz al apuntar al sitio de alunizaje. La única forma de que esto pueda hacerse es que haya un artefacto humano en la Luna. Precisamente el puesto por la misión Apollo 115.

Figura 9. Un espejo prismático construido con superficies reflectoras en ángulos rectos, devuelve la luz en la misma dirección desde la que se le hace incidir (siempre y cuando el ángulo de incidencia no sea mayor de 90 grados). Como estocada final, en su plan de regreso a la Luna, la Nasa envió al Lunar Lunar Reconnaissance Orbiter, o LRO (figura 10), con la finalidad de hacer un atlas completo de la Luna para encontrar recursos con el fin de establecer una estación espacial permanente.

Figura 10. Representación artística del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO).

Bien, recientemente, el LRO, sin haber llegado a su órbita más baja, pudo fotografiar los sitios de alunizaje del Proyecto Apollo6. Aunque pequeños, se alcanzan a ver claramente los módulos lunares, instrumentos, y rastros sobre la superficie selenita (Fotos 24 y 25).

Foto 24. El módulo lunar (LEM) Eagle, del Apollo 11, tal como lo fotografió el LRO en julio de 2009. Se puede ver perfectamente la sombra del Eagle.

Foto 25. El LEM “Antares” de Apollo 14, tal como fue captado por la cámara del LRO en julio de 2009. Se puede ver además del módulo, las huellas dejados en el trayecto de los astronautas y algún instrumental científico abandonado. Veredicto Los hechos hablan por sí solos. La incompetencia de los teóricos de la conspiración es pasmosa. Sus capacidades interpretativas son escasamente diferenciables de las de un recién nacido. Su conocimiento científico es inexistente. Sus confusiones son tan burdas como confundir un automóvil con una rueda, o aterrizar un avión en un aeropuerto con estrellarlo contra un rascacielos. De hecho, la evidencia a favor de la realidad de los alunizajes es aplastante: hubo material físico traído de la luna; hubo detección de telemetría en todo el mundo que sólo se pudo originar desde la luna de otro caso la triangulación más simple hubiera detectado el fraude. Hay objetos artificiales reflectantes en la luna en los mismos sitios de los alunizajes que sólo pudieron llegar allí por obra humana. Y para cerrar el ataúd, la sonda lunar más reciente que está mapeando nuestro satélite para la futura estación lunar, pudo volver a fotografiar los sitios de alunizaje, donde se ven claramente los LEM, justo donde deberían estar. Y estas fotos serán superadas por las siguientes,

cuando la sonda alcance su órbita baja definitiva, lo que brindará fotos del doble o triple de la resolución actual. Simplemente, para creer que los alunizajes fueron una farsa, simplemente hay que desconectarse de la realidad. Conclusión Muchos lectores críticos probablemente habrán quedado en la duda la primera vez que vieron los alegatos de los conspiranoicos. Su aspecto seudocientífico, la aparente erudición de los narradores o autores, las impactantes fotografías, el aura de profesionalismo… todo ello hace que en últimas, alguna duda cale, hasta el punto que cerca a un 10% de la población estadounidense cree que los alunizajes fueron un fraude; en el resto del mundo el porcentaje se cuadruplica. No obstante, un análisis calmo, detallado, acudiendo a fuentes serias, termina por mostrar de forma muy fácil la absurda falsedad de esa teoría conspirativa. Pero este no es el único caso: el mundo actual está repleto de orates proponiendo con pseudoerudición y a veces, con títulos reales, todo tipo de teorías conspirativas que un lector crítico con dudas podría desmontar igual de fácil, si acudiera a fuentes actualizadas y serias. Teorías como que el Holocausto Nazi no ocurrió, o que los atentados del 11 de Septiembre fueron una conspiración del mismo gobierno estadounidense, o que el Virus del Sida no existe sino que es una conspiración de las farmacéuticas… todas estas y muchas más estupideces podrían descartarse igual de fácil que ésta de los conspiranoicos lunares, si sólo los lectores y espectadores hicieran algo más de caso al consejo del gran divulgador de la ciencia, ya fallecido, Carl Sagan. “Afirmaciones extraordinarias demandan evidencias extraordinarias”. Recuerden ponerlo en práctica cada vez que reciban alguna información asombrosa, sea en televisión o por la web: Si algo parece demasiado increíble para ser cierto, es casi seguro que no es cierto. Agradecimientos Fotos e imágenes del proyecto Apollo, del Lunar Reconnaissance Orbiter, y de la International Space Station, cortesía de la NASA. Todas las demás fotos, e imágenes, © Hernán Toro, 2009.
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Como algunos publicados en Youtube en varias partes, como el que aparece a continuación: http://www.youtube.com/watch?v=2JbMQRNoWgU , del cual sólo se reseña la parte que presenta las “evidencias” que se analizan en este artículo. Si el lector desea ver las demás secciones, puede encontrarlas allí mismo.

Así, el periódico El Espectador salió a conmemorar los 40 años del alunizaje con estas perlas: http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso150934-el-lado-oscuro-del-viaje-lunar http://www.elespectador.com/articulo151566-llegada-del-hombre-luna-un-montaje El último de los cuales remite a un vídeo de otro medio reconocido por su profesionalismo: el Noticiero del Canal Caracol.
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Como el reciente “La conspiración lunar ¡Vaya Timo! De Eugenio Fernández Aguilar, que infortunadamente no he tenido el gusto de tener en mis manos. Véase el excelente sitio de Jesus Cancillo hospedado en el sitio Web de la ARP-SAPC: http://www.arp-sapc.org/articulos/luna/ Ahí encontrará un análisis y refutación mucho más detallados de todos estos ridículos alegatos conspiranoicos.

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Esta prueba fue realizada exitosamente en un episodio de la popular serie “Cazadores de Mitos” del Discovery Channel. Puede ver todas las fotos en la máxima resolución disponible hasta el momento, en: http://www.nasa.gov/mission_pages/LRO/multimedia/lroimages/apollosites.html

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