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Tema 11

CRITERIOS GENERALES DE PROTECCIÓN


RADIOLÓGICA EN RADIODIAGNÓSTICO

11.1.Generalidades de protección radiológica en radiodiagnóstico.

Las recomendaciones principales comunes a todas las instalaciones son:

 La protección radiológica se debe incorporar en los tres puntos siguientes,


tratando siempre de alcanzar el equilibrio óptimo:

*Diseño del equipo.

*Proyecto de la instalación.

*Fase de operación.

 La prescripción de exploraciones debe hacerse valorando la relación coste /


beneficio. Para ello hay que tener en cuenta las recomendaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Publicación titulada: Criterios
aplicables a las exploraciones de Radiodiagnóstico y de la ICPR-34 titulada
Exploraciones de bajo rendimiento diagnóstico y elevada exposición en
gónadas. Se debe estudiar la realización de exploraciones alternativas que no
impliquen el uso de radiaciones ionizantes.

 Se deben cuidar los aspectos generales que influyen en la protección del


paciente:

*Propiedades del haz adecuadas al espesor del paciente y al contraste


necesario (kVp, filtro).

*Tamaño mínimo posible de campo, centrado, alineación del tubo-rejilla


antidifusora.

*Sistema de imagen adecuado (el que necesita menos dosis compatible con
la calidad de la imagen a obtener).

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*Control frecuente de la máquina de revelado de películas (placas
radiográficas).

*Reducción del número de exploraciones repetidas. Programa de control


de calidad (causas principales do repetición: placas "pasadas o cortas",
"movidas" o "descentradas").

 Hay que practicar un buen control dé los estudios previos y de los estudios
hechos en otros centros, conservando los informes con las radiografías en
lugares fácilmente accesibles.

 En las salas de espera se deben colocar avisos a las posibles embarazadas.

 El mayor ahorro de dosis es la exploración innecesaria que no se efectúa.

11.2.Conjuntos e instalaciones de radiodiagnóstico.

Dada la variedad de exploraciones posibles existe paralelamente una gran


variedad de instalaciones, pero todas ellas le pueden clasificar de acuerdo con los
criterios de la OMS en los tres niveles siguientes:

1. Servicio de Radiología Básica.

2. Servicio de Radiología General.

3. Servicio Radiológico Especializado.

11.3. Servicio de Radiología Básica.

Estos servicios son propios de centros rurales o de hospitales pequeños y


están preparados para realizar sólo radiografías sin radioscopia. Un servicio de este tipo
consta de:

- Generador.

- Tubos.

- Una rejilla antidifusora (Bucky).

- Un sistema de imagen, que incluye película radiográfica en un chasis.

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- Los soportes de los mismos: columna portatubo, mesa horizontal con el Bucky y el
portachasis y un Bucky adosado a la pared.

El sistema de imagen consiste en un chasis en cuyo interior va una película.


Como ésta absorbe poca radiación, se le ponen delante y detrás unas sustancias
fluorescentes (cartulinas reforzadoras) que transforman los rayos X en luz, y es ésta la
que impresiona la película ahorrando así dosis de radiación.

El sistema de imagen queda entonces así: película, cartulinas de refuerzo


(fluorescentes) y chasis que las recubre y que impide que entre la luz. El chasis va
colocado detrás del Bucky en un portachasis.

En estas unidades se puede efectuar toda la radiografía de esqueleto y tórax.


También se puede realizar con esta configuración pielografía intravenosa,
colecistografías y otras exploraciones cuando no requieran radioscopia.

En cuanto a la protección radiológica se aplica todo lo explicado hasta aquí,


y que queda resumido en la figura 11.1. A esto se añaden los dispositivos de protección
al paciente corno son los protectores genitales y piezas de goma plomada. Las
cartulinas reforzadoras a utilizar han de ser las más "rápidas", compatibles con la
calidad de imagen necesaria. En la actualidad se utilizan para muchas aplicaciones las
cartulinas o bases de elementos químicos de "tierras raras", que tienen mayor
sensibilidad.

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La protección del personal en este caso es sencilla. Puesto que la
observación de la imagen no se hace en,tiempo real, sino posteriormente, cuando está
revelada la película (ya que estas unidades no disponen de radioscopia) no es necesario
en la mayoría de los casos estar dentro de la sala, sino que se puede permanecer en el
puesto de control tras los blindajes estructurales.

En la figura 11.2 se observa un dibujo en planta de una instalación de este


tipo. Las paredes han de estar debidamente blindadas (barreras primarias y secundarias);
incluidas las puertas y las cabinas para desnudarse los pacientes, que deberán
permanecer cerradas cuando se emite radiación. El personal se sitúa en el puesto de
control durante el disparo. Cuando, en casos excepcionales, es preciso permanecer
dentro, se llevará delantal plomado.

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En la radiografía normal (figura 11.3a) al proyectar unos puntos del objeto sobre otros
(por ejemplo, el A, el X y el B) aparecen sobre el mismo punto de la imagen (A:, X', B'),
es decir, se tapan entre sí. Para amortiguar este efecto se efectúa la tomografía, (figura
11.3b) que consiste en desplazar el tubo y la película en sentido contrario, de manera
que el punto X, por ejemplo, aparezca siempre en el mismo lugar de la película,
mientras que los de arriba y los de abajo (A y B) se proyectan sobre distintos lugares,
"barriendo" su proyección y difuminándose sobre la película y tapando sólo
parcialmente al punto X. Después se verá que con la tomografía digital se consigue este
efecto mucho mejor, reconstruyendo la imagen espacial.

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11.4. Radiología general.

En este tipo de instalaciones debe ser posible efectuar toda clase de


exploraciones, incluyendo las del sistema digestivo con contraste (únicamente se
exceptúan las muy especializadas como la angiografía). Para ello deben tener
posibilidad de permitir la visualización en tiempo real, mover y colocar al paciente en
distintas posiciones y, disparar radiografías mientras se observa la radioscopia
lo que implica disponer de radioscopia, mesa basculante y radiografía "al acecho".

El sistema de imagen clásico para radioscopia es una pantalla fluorescente


que transforma los rayos X en luz. Este método plantea el inconveniente de la escasa
intensidad luminosa que produce, lo que obliga a que la sala esté a oscuras y que, por
tanto, haya que adaptar previamente la vista a esta situación durante 10 ó 15 minutos,
existiendo el riesgo de que se intente paliar esta situación con un aumento de intensidad
de radiación con el consiguiente incremento de dosis.

La radioscopia, actualmente prohibida, ha sido sustituida por sistemas


indirectos que obtienen una imagen más luminosa. El fundamento consiste en utilizar
electrones como agentes intermedios de dicha imagen. Mediante este procedimiento
(figura 11.4) la luz producida por los rayos X en la pantalla 1 la hacemos incidir sobre la
pantalla 2, que es fotosensible, es decir libera electrones al recibir la luz.

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Estos electrones son acelerados mediante una tensión eléctrica hasta alcanzar
una energía miles de veces superior a la original. Este haz de electrones muy energéticos
incide sobre la pantalla de salida 3, produciendo así una imagen mucho más luminosa.
Además se puede aplicar una cámara de TV a la pantalla de salida del intensificador,
con lo que ya no es imprescindible que el sistema de imagen esté delante de la mesa
ante el observador (figura 11.5).

Con esta disposición el tubo de rayos X puede estar delante y emplearse la


mesa como de uso universal. La mayor radiación dispersa aconseja que la mesa se
pueda manejar mediante un telemando para que el radiólogo pueda permanecer en el
puesto de control protegido por el blindaje estructural.

En estas condiciones, visualización de la imagen en un monitor de TV y


utilización del telemando, la protección radiológica es muy alta, pero es preciso tener en
cuenta que la universalidad de estas instalaciones permite hacer exploraciones
especiales junto al paciente y que en estos casos la dosis que se recibe por radiación
dispersa, sobre todo en cristalino, es superior a la que se recibiría en una radioscopia
hecha con el tubo debajo de la mesa, por lo que es conveniente utilizar cortinillas
plomadas colgando del tubo y limitar el número de exploraciones.

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Fluoroscopia: Geometría

En los equipos de fluoroscopia la geometría determina en gran medida la protección


radiológica de los trabajadores, así como la calidad de la imagen de las exploraciones.
La situación óptima se presenta situando el tubo de rayos X lo más alejado posible del
paciente y el Intensificador de Imagen en la posición más cercana posible al paciente.

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a) Tubo de rayos X demasiado cerca.

b) Intensificador de Imagen demasiado lejos.

c) Tubo de rayos X e Intensificador de Imagen situados correctamente

La radiación dispersa y su dependencia.

La intensidad del haz de radiación dispersa es del orden de 1/1000 de la


del haz directo a 1 metro del volumen irradiado (paciente) y depende proporcionalmente
del volumen irradiado.

Como ejemplo, si la tasa de dosis en la superficie del paciente es de 20


mGy/min, el haz disperso a un metro tendrá una tasa de dosis de 20 µGy/min

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a) Haz de radiación en la línea media del paciente.

b) Haz de radiación cerca del operador

Además la intensidad del haz de radiación dispersa está influenciado por la


posición del haz de radiación respecto a la línea media del paciente, de forma que
cuanto más tejido del paciente de interponga entre el haz directo y el trabajador, menor
intensidad tendrá el haz disperso.

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Retrodispersión

Es la radiación que sale dispersada hacia atrás con un pequeño ángulo


respecto al haz incidente. Dado que se produce a la entrada del paciente, se atenúa
ligeramente por lo que posee mayor intensidad que el resto de la radiación dispersa.

La configuración del

a) Tubo de rayos X arriba intensificador debajo

b) Tubo de rayos X debajo intensificador arriba

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11.5 Radiología especializada.

Es propia de los grandes hospitales. Dada la variedad de tipos de


exploración nos vamos a limitar a describir los más característicos y de mayor
exposición radiológica.

11.5.1 Angiografía

La angiografía consiste en llenar los vasos del sistema circulatorio con una
sustancia que contenga yodo, que es un buen absorbente de la radiación y produce
buena sombra en la imagen. Esta sustancia es preciso inyectarla en la zona que se desea
explorar, utilizando agujas o guiando un catéter bajo control radioscópico.

Esta operación exige largos tiempos de radioscopia, siendo la mejor


disposición desde el punto de vista de la protección la de situar el tubo debajo de la
mesa y el intensificador arriba. La sustancia de contraste fluye con rapidez, por lo que
es preciso tomar muchas imágenes radiográficas en sucesión rápida para captar todas las
fases (arterial, capilar, venosa), lo que implica una exposición más elevada. Por otra
parte, en estas exploraciones están presentes mayor número de personas (figura 11.6)
(anestesistas, cardiólogos, urólogos y demás personal auxiliar), por lo que todo ello
supone, en conjunto, mayor exposición a mayor número de personas.

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En cuanto a la protección al paciente, sirve todo lo dicho anteriormente, pero la
exposición será inevitablemente más elevada.

El personal que permanezca en la sala durante la exploración debe llevar


delantal plomado en todos los casos y dentro de lo posible utilizar guantes protectores.
Conviene conocer los puntos más "calientes" de la habitación mediante medidas
adecuadas de niveles de radiación, para que las personas se sitúen siempre en el lugar,
compatible, con su función, en el que la exposición sea más baja (figura 11.7).

Figura 11.7 Distribución de dosis durante un cateterismo cardíaco. La exposición es


mayor en el lado del tubo debido a la retrodispersión.

La angiografía se puede agrupar en tres partes: la abdominal y de extremidades, la


cerebral y la cardiaca.

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En las exploraciones del primer grupo se efectúa normalmente una sola
proyección, o en todo caso dos (vertical y lateral). En los casos de cerebro y corazón
dada la configuración espacial de los vasos sanguíneos en los grandes centros, tienden a
disponer de equipos con proyecciones oblicuas y sistemas de arco isocéntrico (permiten
que al girar el arco permanezca el órgano en el centro de la imagen). Esto aumenta las
exigencias de protección (figura 11.8), es difícil ubicar dispositivos para proteger al
personal dentro de la sala blindando en todas las direcciones.

En el caso del cerebro suelen ser suficientes tres imágenes por segundo, con
lo cual se pueden utilizar cambiadores de dimensiones aceptables colgados del arco,
pero para el corazón se necesita una frecuencia de 6, 10 o incluso 50 imágenes por
segundo, lo que obliga a emplear técnicas indirectas, fotografiando la imagen de la
pantalla de salida del intensificador (cámara de 100 mm conectada ópticamente al
intensificador o a la cámara de cine), o utilizar modernos equipos digitales.

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Dada la elevada exposición para el personal durante las exploraciones, en
este tipo de salas se hace imprescindible la utilización de diversos elementos de
protección, tales como:

 Pantalla de vidrio plomado de techo o pared.

 Barreras móviles.

 Cortinillas plomadas de protección en mesa.

 Prendas personales de protección (delantal plomado, protector


tiroideo, gafas, guantes, etc.).

 Pantalla de vidrio plomado de techo o pared.

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 Cortinillas plomadas de protección en mesa.

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 Guantes y manoplas plomadas

Presentan una protección que depende de su espesor y composición. Las


manoplas, que poseen el mayor espesor equivalente de plomo (entre 0.25 y 0.50 mm de
Pb) presentan una transmisión del orden del 16% para una tensión de 100 kV. Sin
embargo los guantes tipo “quirúrgicos” con un espesor equivalente de 0.03 mm de Pb,
presentan una transmisión del 50% para una tensión de 100 kV.

 Prendas personales de protección (delantal plomado)

Presentan un elevado grado de protección y poseen espesores equivalentes


de 0.25 mm, 0.35 mm y 0.50 mm de Pb, por lo que su peso es considerable, lo que
resulta algo incómodo para usos con tiempos prolongados. Como alternativa a los
delantales de vinilo de plomo, se han desarrollado materiales compuestos, que mediante
la adición de Bario y Wolframio se intenta mejorar la ventana de transmisión del plomo

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ente 55 y 88 kV, disminuyendo así el peso de la prenda de protección del orden de un
30%.

Transmisión (%)
70 kV 100 kV 120 kV
Plomo

(0.5 mm) 0.36 3.2 5.1


Xenolite XL

(Pb/W/Ba) 0.54 2.8 5.0


Compuesto Opt 100

(W/Ba) 0.17 1.0 2.7

En la tabla se presente la transmisión que presentan dos materiales


compuestos en comparación con el tradicional vinilo de plomo, para diferentes
tensiones del tubo de rayos X.

Dado que en la mayoría de las técnicas de fluoroscopia, angiografía y


procedimientos intervensionistas se utilizan tensiones del orden de 100 kV o inferiores,
la composición y la proporción de los materiales se elige para obtener una protección
similar al plomo, en el rango de 80 a 120 kV.

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11.5.2. Radiología intervencionista.

El cateterismo y la radiología intervencionista, junto con la cirugía


ortopédica representan los casos típicos que originan una exposición más alta. En la
cirugía de órganos o partes estáticas es posible recurrir a sistemas de memorización de
la imagen o a radioscopia pulsada, que suponen un ahorro sustancial de dosis (figura
11.9).

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Dosis a pacientes en radiología intervencionista:

En algunos procedimientos complejos de radiología intervensionista se ha


constatado la aparición de efectos no estocásticos en algunos pacientes, por ello se han
dictado recomendaciones para minimizar este riesgo. Como referencia, en la Tabla 11.1
se presenta el tiempo de fluoroscopia necesario para sobrepasar la dosis umbral para
eritema, depilación y necrosis, en función del modo de funcionamiento de la
fluoroscopia, así como el tiempo que tarda en aparecer el efecto.

Tabla 11.1 Daño en la piel inducido por la radiación en fluoroscopia con dosis única.

Horas de Fluoroscopia
Para alcanzar el umbral
Dosis Umbral Normal Alta dosis Tiempo
(*)
Efecto (Gy) (0.02 Gy/min) (0.2 Gy/min)

horas
Eritema 2 1.7 0.17
(transitorio)

3 sem.
Depilación 7 5.8 0.58
(permanente)

> 10 sem.
Necrosis 18 1.5 1.5

(*) tiempo necesario para la aparición del efecto.

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11.5.3. Radiología digital.

La información diagnostica se consigue gracias al contraste entre un punto y


su entorno. Sin embargo, si tenemos en una imagen angiográfica un vaso delgado con
una zona muy clara (la designada por A en la figura 11.10) y otro en una zona
totalmente oscura, es difícil que dentro de ambas zonas se consigan distinguir ambos
vasos, 1 y 2. El problema radica en que la película y la imagen de televisión tienen una
gama limitada de tonalidades de gris y, por otra parte, la capacidad del ojo humano
también limita la diferenciación de tonalidades (apenas una veintena). Si se desean
representar muchos escalones de gris (gran latitud) habrá poco contraste entre dos
escalones contiguos.

El contraste y la latitud son, pues, antagónicos. Si se desea una gran latitud


no se puede lograr un gran contraste. Por el contrario dará lugar a unas zonas
"quemadas" y otras totalmente "claras", en las que no se distingue ningún objeto.

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Cuando se descompone la imagen en una serie de puntos, las distintas
densidades de gris de cada uno de ellos pueden ser cuantificadas y conservadas en la
memoria de un ordenador. De este modo es posible representar posteriormente la
imagen por partes (zonas claras, zonas intermedias, zonas oscuras) o agrupados los
grises en una escala de niveles que permita resaltar la información deseada. Además de
esta forma es posible realizar la sustracción de dos imágenes, una con la sustancia de
contraste y otra sin ella, de modo que aparezca el objeto de interés únicamente (figura
11.11).

El resultado de todo ello es que se obtiene una mayor información


diagnóstica, con menor concentración de sustancia yodada. Ello se traduce en que basta
con una cantidad mucho menor de sustancia de contraste (casi eliminación de espasmos
y otros). Se disminuyen así otros riesgos no radiológicos, de mayor importancia que
éstos, lo cual cambia sustancialmente el balance de riesgos (coste / beneficio).

La imagen digital resolverá problemas de archivo de historias clínicas, de


tiempos de acceso al mismo, de transferencia entre centros hospitalarios, de repetición
de "placas", etc. Por todo ello, cuando se resuelvan los problemas de resolución espacial
y de volumen de datos, se irán imponiendo progresivamente en la mayoría los sistemas
de imagen médica. Avancemos otro paso más y veamos resuelto el problema de la
superposición de órganos, es decir, la tomografía digital.

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11.5.4. Tomografía axial computarizado, TAC.

Recordemos que, hasta ahora, en radiología clásica, la imagen es la


proyección de un objeto tridimensional sobre un plano, con lo cual unos objetos se
superponen o se "tapan" entre sí (figura 11.12). Esto, unido a lo que se ha mencionado
respecto a la dificultad de obtener una amplía latitud con un buen contraste (resuelto
mediante técnicas digitales), limitaba la diferenciación de todos los tejidos blandos,
vísceras y la distinción de la densidad de diferentes tipos de formaciones patológicas.

Con la tomografía digital se trata de conseguir que dos puntos que se superponen en una
proyección (figura 11.12) no se "tapen". Es decir, reconstruir una imagen en la que
todos los puntos aparezcan representados en su lugar original.

La forma de hacerlo es demasiado compleja para que se pueda describir en


unas pocas líneas, pero basta decir que se obtienen proyectando haces en distintas
direcciones, de manera que cada punto no aparezca superpuesto siempre a los mismos
objetos (figura 11.13).

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A partir de los datos de cada proyección, y gracias al mayor contraste de las técnicas
digitales, se consigue diferenciar con facilidad: líquidos de otros tejidos blandos,
sustancia cerebral blanca de sustancia gris, quistes de tumores, sangre coagulada de la
no coagulada, etc. En cuanto a la protección radiológica, en la gran mayoría de los
casos, el personal está tras los blindajes estructurales, y no junto al paciente y, por tanto,
la exposición es baja. En lo que se refiere a la protección del paciente, hay que
contemplar lo siguiente:

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- Como se irradia desde todos los puntos de una circunferencia (360º), es decir, desde
todos los ángulos, en todo el contorno se recibe mayor dosis que en el centro (en la
radiografía clásica es la "cara" de entrada la que recibe mayor dosis).

- La dosis recibida por el paciente depende del número de cortes tomográficos que se
hagan. Hacer muchos cortes es comparable con aumentar el tamaño de campo en la
imagen clásica. Se puede ahorrar cortes haciendo primero una imagen digital no
tomográfica y sobre ella decidir la zona de interés diagnostica.

Las dosis estimadas a grosso modo no son superiores a las exploraciones


clásicas; además, en el balance coste / beneficio hay que considerar la eliminación de
otros riesgos no radiológicos. En la actualidad se esta comprobando que, en algunos
casos, la dosis en una exploración TAC de varios cortes son muy superiores a lo
esperado.

11.5.5 Radiología pediátrica.

Los problemas de protección en radiología pediátrica son los mismos que se


han descrito hasta ahora, pero muy agudizados por:

- La falta de cooperación del nido pequeño, que puede dar lugar a imágenes movidas
o con defectos de centrado.

- La consiguiente agudización del problema de la colimación

- La mayor influencia en la imagen dé pequeñas variaciones de kV y mAs, ya, que


todo ello puede ser motivo do repeticiones.

- La mayor esperanza de vida y, por tanto mayor probabilidad de efectos tardíos y/o
genéticos.

Por eso, en pediatría las recomendaciones son:

- Empleo de generadores que proporcionen tiempos muy cortos (milisegundos).

- Verificación frecuente de los datos como kV, mA, t.

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- Utilizar sistemas de imagen de alta sensibilidad (tierras raras, imagen indirecta con
intensificadores de ICs).

- Empleo más necesario de protectores gonadales y de otras partes del cuerpo.

- Diafragmar mejor y, en niños pequeños (poca radiación dispersa, prescindir de


rejillas antidifusoras, si es posible (reducción de dosis a 112-113).

- Emplear dispositivos de inmovilización y, allí donde sea posible, tener personal


entrenado en conseguir la cooperación del niño (tranquilizar).

11.5.6. Equipos móviles

A) Equipos de radiografía sólo.

Los problemas de protección que se plantean con los equipos móviles, son
los ya estudiados anteriormente, aunque agudizados por:

-El aumento de la dificultad de centrado al estar el chasis radiográfico “desligado” del


equipo y no tener las mismas referencias geométricas.

-El continuo desplazamiento de estos equipos hace que se desajusten con mayor
frecuencia (figura 11.14).

-La utilización en lugares en los que la instalación eléctrica no esta preparada para
suministrar la potencia adecuada.

-Su empleo en salas carentes de blindajes estructurales y ocupadas por otras personas.

Soluciones:

-Utilizar equipos especialmente diseñados que dispongan de dispositivos adicionales


para centrado.

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-Realizar más frecuentemente una verificación de las características de los mismos.

-Emplear generadores a base de baterías o condensadores, que almacenan la energía


lentamente y la “entregan” instantáneamente en el momento del disparo.

-El operador debe situarse a una distancia del haz de 2 m como mínimo.

-No dirigir nunca el haz directo hacia otros enfermos.

-Utilizar delantales y otros dispositivos de protección, incluso para los enfermos de al


lado.

B) Equipos de radioscopia.

Ya se trató de ellos al hablar de angiograma y radiología intervensionista


(figura 11.8). Estos equipos (figura 11.15) deben tener todos intensificador de imagen
fijamente acoplado en frente del tubo. Se empleará, siempre que sea posible,
radioscopia intermitente con memoria de imagen, o bien radioscopia pulsante (figura
11.9). Esto es muy importante en cirugía ortopédica, en la que las dosis son muy
elevadas y los objetos explorados son estáticos.

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Ejemplo de variación de la dosis con la distancia para el caso de un equipo de
Radiografía móvil, que realiza placas de tórax en una UCI.

Supuesto:

 RX de tórax: 100 kV / 4 mAs / DFP 1 metro

 Haz directo: 0.4 mGy / placa

 Haz disperso a 1 metro: 0.4 µGy / placa

 5000 placas al año

Distancia (m) Dosis anual (mSv)

0.5 8

1 2

2 0.5

3 0.2

10 0.02

11.5.7. Mamografía.

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Las condiciones que impone este tipo de exploración son antagónicas entre
sí y por ello se requiere una optimización de la técnica radiográfica en cada caso (figura
11.16).

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Por un lado se estudian tejidos blandos con muy pocas diferencias de atenuación entre
ellos. Por tanto se necesita mucho contraste, lo que exige radiación de baja energía, que
a su vez implica menor penetración y mayor dosis (se suele utilizar la radiación
característica de ánodos de molibdeno Mo). Además, existe gran diferencia de espesor
entre la zona retromamaria y la zona anterior de la mama, lo que exige una amplia
latitud.

Dado que las patologías que se buscan son de pequeñas dimensiones (a


veces micro-calcificaciones de décimas de mm), lo que no permite utilizar cartulinas de
refuerzo por ambas caras ni de espesor grande, se han desarrollado cartulinas por un
solo lado que reducen drásticamente la dosis con calidad de imagen aceptable para
muchos casos. Recientemente, no obstante, se han diseñado cartulinas reforzadas por
ambas caras con buena resolución.

Si la mama es grande es posible que la radiación dispersa reste contraste a la


imagen, pero es preferible siempre que sea posible, comprimir la mama en lugar de
utilizar rejillas antidifusoras.

En relación con la protección radiológica podemos concluir que la


compresión presenta, además, las ventajas de igualar el espesor de la mamá y reducir la
borrosidad cinética. Por ello existen dispositivos de compresión de bordes redondeados
y diversas formas, adecuadas a cada caso, más soportables para el paciente. En el caso
de que sea imprescindible el empleo de rejilla, se procurará que esté especialmente
diseñada para mamografía de baja absorción frente a la radiación directa.

Siempre que la información a obtener sea compatible con la utilización de


cartulina de una sola cara, debe utilizarse, ya que representa una reducción sustancial de
la dosis.

Asimismo, existe, cuando se necesita resaltar contornos, la técnica


xerográfica, similar a la de las fotocopias, cuyo sistema de imagen es diferente, algo
menos sensible y, por tanto, requiere mayor dosis. La tensión que se emplea es más
elevada y no es necesario el ánodo de molibdeno (puede ser de wolframio o de una
aleación de ambos). La descripción detallada se sale del alcance de este resumen.

Los equipos actuales permiten utilizar varias de las técnicas mencionadas,


para que se elija en cada caso la más conveniente, en función de las características de la
mama y de la información a obtener.

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En cualquier caso, no está justificada la exploración preventiva a grandes
grupos de población, o al menos no en mujeres jóvenes, para las cuales la probabilidad
de efectos tardíos de la radiación es mayor dada su mayor esperanza de vida (balance
riesgo / beneficio).

11.6. Radiología dental.

En la radiología dental se utilizan básicamente tres tipos de equipos y


procedimientos:

a) Radiografía con película intraoral.

b) Radiografía panorámica con tubo de rayos X intraoral.

c) Pantomografía.

Se resumen a continuación los tres métodos y los-detalles más relevantes


desde el punto de vista de la protección:

11.6. 1. Radiografía con película intraoral.

Se trata de radiografías con película pequeña, del orden de 4 x 5 cm, que se


introduce en la boca, dentro de una envoltura opaca a la luz. El generador y tubo de
rayos X son de pequeña potencia (unos 50 a 70 kV y unos 10 mA). La radiografía se
puede hacer con el paciente sentado en la misma silla de dentista. Se trabaja con conos
localizadores, con distancia foco-película, preferiblemente de 20 cm (si la tensión es
mayor de 60 kV) y no menor de 1() cm (si la tensión es menor de 60 kV). Estas
pequeñas películas no se pueden revelar en las procesadoras automáticas normales, lo
cual tiene sus implicaciones sobre la protección, que se tratan posteriormente. Respecto
a la protección radiológica:

- No se deben hacer radiografías rutinarias, sino estudiar su necesidad observando las


anteriores, sobre todo en caso de niños.

- El localizador debe diafragmar el campo mínimo imprescindible. Son preferibles


los localizadores rectangulares a los redondos, y que delimiten un campo por
contorno de plomo.

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- Utilizar la película más rápida compatible con la calidad de imagen a obtener.
Trabajar con la tensión más alta posible (últimamente hay una cierta tendencia a
utilizar tensiones mayores, incluso más de 70 kV, lo que reduce la dosis, aunque se
pierda algo de contraste).

- En el revelado manual el control periódico ha de ser particularmente estricto y


nunca tratar de acortar el tiempo de revelado a costa de exponer más la película y,
por tanto, al paciente a la radiación. Recientemente se han desarrollado
procesadoras automáticas para este tamaño de película.

- La película debe de sujetarla el paciente y no el operador.

- La filtración debe ser al menos de 1,5 mm de aluminio (ICRP-33) hasta 70 kV y por


encima de esta tensión la filtración debe ser como en el resto de los equipos
radiológicos.

- El operador debe situarse al menos a 2 metros del paciente y tubo, y


preferiblemente en un ángulo comprendido entre 90º y 135º del eje del haz. Si esto
no es posible se debe usar delantal protector.

- El tiempo de exposición no ha de ser superior a cinco segundos, el disparo ha de


hacerse por pulsador y no por interruptor, y con rearme obligatorio, es decir, que no
se puedan repetir radiografías involuntariamente.

- En general, este tipo de equipo no requiere blindaje estructural (dado el pequeño


campo de radiación, la radiación dispersa es pequeña y el número de radiografías
no elevado).

- Es conveniente disponer la silla de manera que el haz directo se dirija a zonas


desocupadas, como escaleras, pasillos, etc.

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11.6.2. Radiografías panorámicas con tubo de rayos X intraoral.

Cuando es necesario obtener una imagen de toda la mandíbula, en lugar de


utilizar unas 10 películas pequeñas se utiliza una película de unos 10 x 24 cm, curvada
alrededor de la mandíbula. El tubo es delgado y el ánodo se introduce dentro de la boca
(figura 11.17). Por la pequeña distancia del foco a la lengua y a otras zonas de la boca,
se producen dosis locales más elevadas, pero la dosis integral es menor.

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Dada la elevada magnificación (M = 2), la calidad de imagen sería
deficiente si el foco no fuera pequeño (del orden de 0,1 mm), por lo cual la potencia es
menor y con ella la intensidad es del orden de 1 mA.

11.6.3. Ortopantomografia

Otra forma de conseguir las radiografías panorámicas es mediante tubo y


película fuera de la boca. La forma de conseguirlo es utilizando un chasis curvado que
tiene una rendija a través de la cual pasa la radiación. La película no se expone toda de
una vez, sino que la rendija va girando, "recorriendo" la película al mismo tiempo que
el tubo y el portachasis giran en torno a la cabeza, para lo cual se requieren unos 25
segundos.

Como la mandíbula no es redonda el eje de giro cambia de una posición a


otra, de manera que siempre haya una zona de la mandíbula perpendicular al haz cuya
imagen se pretende durante el recorrido de los tres sectores (figura 11.18).

Desde el punto de vista de la Protección, estos equipos han de someterse a


un control de calidad para que el haz coincida con la rendija y no se expongan zonas
innecesarias del paciente. El ajuste es muy crítico.

Estos equipos (figura 11.19) no es conveniente instalarlos en la misma sala


de los otros aparatos destinados al trabajo del dentista.

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En radiografías panorámicas y en cefalometría se debe poner especial
cuidado en no alcanzar a la glándula tiroides sobre todo. Utilizando protectores de esta
glándula se puede disminuir su dosis en un 50 a 80%, si bien esto es especialmente
difícil en el caso de los niños. Se deben utilizar cartulinas (reforzadoras siempre que
sean lo más rápidas) compatibles con la calidad a obtener.

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11.6.4. Densitómetro óseo

Son equipos de rayos X con una emisión de energía dual, generalmente


correspondiente a 100 y 140 kV. El haz de radiación es muy colimado, del orden de
milímetros. El haz de radiación que atraviesa al paciente es detectado por un detector de
centelleo que cuantifica la absorción de la radiación en el tejido óseo. Dada la baja
intensidad del haz de radiación y al ser altamente colimado, la tasa de radiación dispersa
es muy pequeña, inferior a 10 µGy/h.

Como ejemplo se presenta la variación de la dosis anual al personal en


función de la distancia.

 Radiación dispersa a 1 metro: 9 µGy/h.

 30 exploraciones al día

 Tiempo máximo de exploración por paciente: 120 segundos


(columna + cadera)

 W = 5 días / semana

Distancia (m) Dosis anual (mSv)

0.5 8

1 2

2 0.5

3 0.2

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