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Trabajadores rurales en la Araucanía, Chile: condiciones de vida, identidades y resistencias (1930-1955

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ernesto bohoslavsky

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ernesto bohoslavsky

EAP-CBC (Escuela Andina de Posgrado, Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”) FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Quito) Maestría en Ciencias Sociales - Especialidad en Antropología e Historia Director: Dr. Enrique Masés

Entre Cusco y Neuquén, en el otoño del dos mil uno

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PREFACIO HISTORIA DE ESTA HISTORIA

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Estado de la cuestión ............................................................................................................................................9 Trabajadores: la abeja, la hormiga y la cigarra .................................................................................................14 Contenido y organización ...................................................................................................................................22 I – EL ESCENARIO HISTÓRICO: ANTECEDENTES PARA LA INVESTIGACIÓN 26

I.a El Agro Chileno: Protagonistas y Tendencias (1860-1970) .........................................................................28
La etapa de oro (1860-1920)........................................................................................................................................... 28 Crisis y decadencia (1920-70)......................................................................................................................................... 29

I.b La Araucanía (Siglos XVI Al XX) ....................................................................................................................33
El choque (de la llegada española a 1650)..................................................................................................................... 34 Convivencia y conflicto (1650-1850) ............................................................................................................................... 34 Ocupación y colonización (1850-1910)........................................................................................................................... 35 Producción y fin de la “frontera” (1920-60)...................................................................................................................... 38

II- CONDICIONES MATERIALES DE VIDA

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II.a Vivienda ..........................................................................................................................................................47 II.b Salud Popular y Estigma Elitista ..................................................................................................................53 II.c Consumos, Sociabilidad e Imaginario .........................................................................................................57 II.d Educación.......................................................................................................................................................63 III – TRABAJADORES RURALES DE LA ARAUCANÍA: MAPUCHES 66 III.a Los Mapuches tras la “Pacificación de la Araucanía”...............................................................................68 III.b Organizaciones Mapuches...........................................................................................................................74
Polo civilizador ................................................................................................................................................................ 74 Polo indigenista ............................................................................................................................................................... 76 Polo nativista ................................................................................................................................................................... 77 Congresos....................................................................................................................................................................... 79

IV – TRABAJADORES RURALES DE LA ARAUCANÍA: INQUILINOS Y PEONES

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IV.a Los Inquilinos ...............................................................................................................................................84 IV.b Los Peones ...................................................................................................................................................88 IV.c La Gran Crisis (1930-40). Desempleo y Hambre ........................................................................................91 IV.d Trabajadores rurales, organizaciones urbanas .........................................................................................96 V- RESISTENCIAS POPULARES: REVUELTA DE RANQUIL (1934) 103 V.a Desempleo y Sindicalización en Lonquimay ............................................................................................106 V.b La revuelta....................................................................................................................................................110 V.c La prensa, los rumores y los miedos.........................................................................................................114
De Moscú a Lonquimay................................................................................................................................................. 115 La invasión .................................................................................................................................................................... 117 Las clases ..................................................................................................................................................................... 118

VI – CONCLUSIONES Y CONJETURAS

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Las tierras y los hombres..................................................................................................................................121 El hambre como motor ......................................................................................................................................127 VII - BIBLIOGRAFÍA VIII- SIGLAS UTILIZADAS 133 137

Domination and the arts of resistance. 1990. . contenido. delirante. sofocado y reprimido. si la política que engendran es tumultuosa.4 “En el nivel de las creencias políticas. la rabia y los sueños son una explosión social. grita lo que históricamente debió ser dicho en susurros. Si los resultados se asemejan a momentos de locura. es quizás porque los que no tienen voz están tan pocas veces en la escena pública y tienen tanto que decir y hacer cuando finalmente llegan” James Scott. frenética. Esa primera declaración representa a muchísimas otras. y ocasionalmente violenta. controlado.

Especialmente valioso fue este gesto ya que me manifestó su respaldo y confianza siendo yo todavía un estudiante de grado que trasuntaba un empeño más parecido al atropello que al esfuerzo. 1997 y 2000. que me ofreció la posibilidad de cursar la maestría en Cusco. Enrique Masés por la tarea emprendida y la confianza depositada. obviamente. Similares palabras tengo para los colegas/compañeros de tareas en el GEHiSo. el crecimiento personal y el pensamiento crítico. la Escuela Andina de Posgrado del CERA “Bartolomé de las Casas”. Quisiera dedicarle a ella los aportes que este escrito pudiera albergar. brindándome también una imprescindible beca para desarrollar esa actividad. su apertura mental. definitivamente. valores a imitar. asumiendo yo. Entre estas últimas quisiera destacar especialmente a dos. a la vez. quien fue un aliento permanente en la búsqueda de la superación. Sin lugar a dudas que el profundo encuentro en (y con) la diversidad que significa convivir con personas de toda América Latina durante varios meses es una de las experiencias más enriquecedoras e inolvidables que se pueden atesorar. especialmente Beatriz Gentile y Gabriel Rafart. Las posibilidades ofrecidas por la beca de la Secretaría de Investigación de la UNCo me permitieron dedicarme exclusivamente a las cuestiones aquí presentadas durante un largo tiempo. Por un lado. Su entrega a la actividad educativa. docente en Cusco. Allí no sólo tuve la oportunidad de formarme profesionalmente sino de comenzar mi carrera como docente e investigador. No sería justo si no agradeciera también en esta ocasión al director de la tesis. quienes han leído en más de una ocasión mis borradores. Igualmente deseo hacer llegar mi gratitud a los compañeros de estudios con los que compartí mis estadías en Cusco en 1996. La otra institución a la que quisiera expresar mi agradecimiento es la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). . También quiero dejar testimonio de mi especial reconocimiento a Ana Teresa Martínez. los errores y dislates aquí contenidos. su profunda y.5 Prefacio La presente tesis fue posible por el concurso de muchas personas e instituciones. humilde sapiencia son. con algunos de los cuales he cimentado una importante amistad e intercambio académico.

legislación del trabajo. como a cierto espíritu de los Annales franceses (Kaye 1989). Por el contrario. Las filiaciones. el poblamiento comienza luego de la “campaña al Desierto” en 1879.1998b. . Un grupo de historiadores de la Universidad Nacional del Comahue (Argentina). en este caso. usualmente centrado en los aspectos organizativos e institucionales del movimiento obrero (historias de sindicatos. las actuales IXª y Xª regiones de Chile. junto con Leandro Gutiérrez (1995). etc.). De esta manera. de manera tal de entender bien cuáles son las raíces y tradiciones en las que abrevamos. las lecturas a las que nos remitimos y los silencios que hemos encontrado. el trabajo en el seno del GEHiSo se centró en tópicos más relacionados con la cotidianeidad y lo ordinario antes que con los grandes eventos históricos. 1 Esta categoría permitía dar cuenta de agrupaciones policlasistas y heterogéneas. centrado en el Grupo de Estudios de Historia Social (GEHiSo) hemos venido desarrollando desde hace unos diez años. Conozcámosla antes de presentar en sociedad a su vástago. la noción de “desierto” fue una de las que permitió justificar la expedición militar a tierras ocupadas. enfrentadas no ya a una clase dominante sino a una elite con la que tenían también ciertas coincidencias y creencias compartidas. Aspectos como las prácticas culturales y las formas de sociabilidad fueron especialmente puestos de relieve. los hombres y mujeres de fines del siglo XIX. Quintar 1997). Entre éstos. 2 Cuando decimos “primeros neuquinos” no queremos indicar que Neuquén estaba vacío hasta fines del siglo XIX. el actual territorio del Neuquén reconoce poblamientos de hasta 10000 años atrás. Afinando la mirada. centrada en la noción de “clase obrera”. tenían que ver con un abandono de la tradicional perspectiva marxista. se le puede agregar otra dimensión a la lectura de este trabajo -la llamada “cocina del historiador”-. e implicaban utilizar el concepto de “mundo del trabajo” para referirse al objeto de estudio.6 Historia de esta historia Este escrito tiene una madre. Por el contrario. usualmente desdeñada en aras de una objetividad mal entendida. es decir. abarcando a las provincias de Malleco y Cautín. Estas áreas temáticas y posturas teóricas no pertenecían al repertorio ortodoxo del marxismo. “oficialmente”. Precisamente. en una práctica historiográfica que se declara adscripta tanto al culturalismo marxista inglés de Hobsbawm y Thompson. Estos trabajos han sido desarrollados dentro de un particular clima de ideas y de pertenencias teóricas. Luis Alberto Romero (1995). Los tópicos preferidos han estado centrados en las condiciones materiales de vida y las formas de sociabilidad (Masés 1994. una serie de exploraciones sobre historia de los trabajadores norpatagónicos. Pero es cierto que. 2 El foco de atención lo volcamos inicialmente hacia las redes de migración y solidaridad -las así tildadas “cadenas de llamado”-. de huelgas. fueron animadores en la década de 1980 de este acalorado debate con historiadores como Ricardo Falcón (1986) que preferían seguir hablando de “trabajadores” por lo diluido del primer concepto. vimos que el origen geográfico de los migrantes chilenos se concentraba en la región de la Araucanía. Las investigaciones llevadas a cabo en el GEHiSo sobre los primeros neuquinos. Sobre estas tierras desarrollaron sus existencias durante siglos los mapuches: su 1 Esta asunción se realiza en medio de la polémica con aquellos que defendía la introducción del concepto de “sectores populares”. mostraron la influencia de la presencia demográfica y cultural de los pobladores chilenos. tanto rurales como urbanos.

sino de una operación más compleja y dificultosa. vivienda). para adoptar otros. étnica o clasista. Las provincias fueron siendo ocupadas paulatina. por el ejército en primer lugar y luego por las oleadas colonizadoras. La adopción de estas identidades. estirarse. esperemos.7 territorio se convirtió en infranqueable para incas. en tanto actúa como un vértice. . Alrededor de algunos de los fuertes fue constituyéndose un poblado. como una lupa que condensa nuestras anteriores miradas sobre las condicio- 3 De cualquier manera. educación. ya sean de índole gremial. también la historia de nuestro malón a los archivos de Temuco y Santiago y de los intercambios con los colegas chilenos. consumos. Este escrito es. utilizar nuestras pinzas para ver si ajustaban a un tipo de tuercas para las que originalmente no habían sido diseñadas. en una combinación ecléctica y. fue el resultado de un proceso complejo y reñido. Un análisis más detenido de todos estos elementos históricos nos obligó entonces a saltar la Cordillera e investigar en el lado chileno acerca de los factores que hacían posible (y hasta deseable) la emigración a Argentina. pero potencialmente más rica. estableciendo diferentes líneas de frontera entre 1862 y 1883. Pero también nos interesa señalar cómo los distintos grupos de trabajadores rurales procesaron su ubicación socioétnica dentro de la sociedad de la Araucanía. así como de sus condiciones materiales de vida (salud. sumándole a ese análisis los elementos que transformaban a Neuquén en una oferta tentadora. no exento de constantes redefiniciones. Pero también es la historia de cómo tuvimos que desechar algunas miradas y algunos conceptos. Aquí se levantó el imperio del trigo: sus tierras se llenaron de espigas. españoles y republicanos chilenos. aunque la ruralidad siguió siendo dominante. Por último. mientras que los mapuches. nos parece especialmente pertinente incluir una caracterización de la revuelta de Ranquil. en buena parte promovidas por el Estado. Uno de los trabajos que retoma esta postura es la tesis de Bello (1990) dedicada a las formas populares de diversión. No se trató simplemente de realizar el tradicional ejercicio de “traer la novedad” o “aplicar lo que está de moda”. y en algunos casos ciudades. abarcar hasta el punto de quebrarse o adelgazarlos hasta que casi contuvieran un solo elemento. El objetivo central de este trabajo va en el sentido de dar cuenta de los principales protagonistas del mundo de los trabajadores rurales de la Araucanía de mediados del siglo XX. esforzarse. la historiografía marxista británica hace años dejó de ser novedad en Chile. los terratenientes y los intelectuales de la época. 3 Se trataba de bajarlos del pedestal en el que los habíamos colocado y hacerlos ejercitarse. que también coherente. sobre estas tierras se desató el avance militar del Estado chileno. También es nuestro propósito problematizar en torno a la cuestión de las organizaciones creadas por los trabajadores. Pero finalmente. de alguna manera. asumiendo o desdeñando ciertas identidades grupales. Para decirlo más brutalmente. sus antiguos habitantes fueron relegados a míseras condiciones de vida en “reducciones”. como era poner a trabajar a los conceptos y esquemas de pensamiento que ya dieron algunos frutos en otras ocasiones. Es la historia de un esfuerzo por trasladar algunas de las herramientas usadas para estudiar a los trabajadores neuquinos (como “mundo del trabajo” o algunas influencias del marxismo británico) a otro área de la historia y del mundo que no han sido analizados de esa manera. pero firmemente.

los intelectuales. sostenemos que trabajadores mapuches. Otra de nuestras hipótesis es que este asociacionismo que llevaron adelante los grupos de trabajadores chilenos y mapuches parece haberse sentido más cómodo tomando como base la cooperación con las autoridades antes que promoviendo una actitud rupturista. el accionar de los trabajadores desempleados. nos permitimos afirmar que son tres grandes conjuntos los que forman el mundo de los trabajadores rurales de la Araucanía en el siglo XX: trabajadores mapuches asentados en su comunidad. especialmente los inquilinos. Nos parece que las diferencias entre los grupos de trabajadores no se expresan a partir de los niveles de la vida material. Para un exposición de las colonias en la Araucanía. Aunque no todos aquellos que vivían del esfuerzo de sus brazos podían ser catalogados dentro de alguno de estos tres grupos. Por el contrario. o al menos ilegales. Al menos los dirigentes de estas asociaciones parecen haber tenido más confianza en las ventajas que brindaba la colaboración que en la oposición violenta. de aquellas otras interpretaciones que le adjudican al accionar de los partidos de izquierda y a la organización sindical la responsabilidad por los actos de resistencia desarrollados en el período que nos interesa. caracterizadas por una extrema carestía. de base gremial o étnica. de los trabajadores quedaron centradas en los arrebatos individuales o grupales que no contaba con ningún respaldo institucional: tal es el caso de los saqueos en Temuco durante los ´30 o la revuelta de Ranquil en 1934. sostenemos que existió un fuerte grado de enfrentamiento social y político que se desarrolló en el agro de la Arau- 4 Han quedado fuera de este análisis los colonos extranjeros y chilenos. así como los trabajadores que desarrollaban sus tareas en esas explotaciones. cuenta el tipo y vigor de la vinculación con el resto de los actores sociales. que favorecían altas tasas de natalidad y de mortalidad. desarmando y reconstruyendo permanentemente a partir de una dinámica de resistencia e integración a la sociedad rural de su entorno. se centraba en conseguir objetivos más concretos que la sociedad sin clases o el socialismo agrario. Se trataba de algo más pedestre como era enfrentar cotidianamente al hambre. Díaz (1982) y Ricci (1944) . Es que las reacciones de fuerza. En estos hechos. inquilinos y peones afuerinos compartían similares condiciones de vida. estos tres colectivos se reconocían a sí mismos -y eran exteriormente identificados. Por el contrario. En cuanto a nuestras hipótesis. 4 Más allá de su situación legal y su posición en el sistema de clases. entendemos que el panorama para estos trabajadores no era muy distinto del que presentamos en este escrito. sino en las pertenencias asumidas y las formas de resistencia y organización que desarrollaron. Este proceso relacional de construcción de las identidades se basó en una vida organizativa. es cierto que la mayoría sí podía serlo. Por un lado. tanto los que formaban parte del mundo de los trabajadores como el Estado.8 nes de vida. Y por otro lado. Con esta postura nos alejamos un tanto de dos posturas historiográficas. de las que hacen un excesivo hincapié en el carácter pasivo y sumiso de los trabajadores. La identidad de cada uno de estos grupos se fue articulando. De cualquier manera. inquilinos y peones afuerinos. las identidades y las organizaciones de los trabajadores. los militantes y los hacendados.como tales. Pero estas identidades no se basaban en una capacidad diferenciada de acceso a los bienes materiales o por su posición en la estructura social. En este proceso de permanente reconstrucción identitaria. que por lo general tuvo siempre en cuenta el contexto político nacional.

. a causa del desempleo. Es importante enlazar nuestro trabajo con otras producciones. excepcional de nuestro objeto de estudio. Sepúlveda 1959). especialmente en los ´30. 1999) y la configuración productiva de la Araucanía después de su “Pacificación” (Norambuena 1991). de mucha mayor cuantía y profundidad. eliminando todo contacto genético hacia el pasado o tiempos posteriores. También se puede llegar a exagerar el carácter original. Se tornaba necesario un nuevo recuento de lo producido hasta el momento. como así también de algunas de las últimas discusiones que se están generando en las disciplinas sociales. señalando el carácter bastante más politizado de la sociología frente a una historiografía de tinte más tradicional. nadie la habría hecho en julio. Cuestiones como la estructura de la propiedad y el análisis de las principales producciones agrarias han sido algunos de los puntos más analizados dentro de la sociología rural (Ortega 1987. único. Otros tuvieron que ver con la sociedad mapuche (Bengoa 1989. La bibliografía sobre el agro chileno es amplia y diversa. Pero las formas de subversión y de resistencia que podemos hallar obedecen a una dinámica social de base popular asentada en tradiciones rurales. 5 Según Devés (1998:91) las relaciones entre los profesionales de la historiografía y las preocupaciones políticas no parecen haber sido tan importantes como sostiene la interpretación más tradicional. los asaltos parecen ser resultado de manotazos grupales para salvar el hambre de unos días. los desempleados y los desalojados actuaban en base a la urgencia de satisfacer necesidades perentorias. desbordando generosamente los temas que a nosotros nos preocupan. como para conocer fehacientemente cuál es el grado de firmeza sobre el que se movía esta investigación. donde 20º bajo cero son comunes y la nieve es compañera segura en Lonquimay. Al respecto. y acicateadas por el hambre y la desocupación. Es por eso que los primeros pasos de esta investigación apuntaron a formar un estado de la cuestión que diera cuenta tanto de buena parte de las producciones clásicas sobre la problemática de los trabajadores rurales chilenos. 5 La bibliografía que hace referencia a estas problemáticas la podemos dividir en dos grandes grupos. ESTADO DE LA CUESTIÓN Sin un desarrollo del estado de la cuestión se corre el riesgo de desconocer o minimizar los aportes que se han realizado en estas temáticas. Más que moverse por lo indicado en algún listado de principios ideológicos o planificación estratégica. Estos temas parecen ser de los que más preocuparon a las ciencias sociales allende la Cordillera. Antes que resultado de una programación política.9 canía. Especialmente puede ser verdadero para la sociología”. Ha descubierto que “probablemente esta conexión entre política y actividad intelectual sea mayor para otras disciplinas de las ciencias sociales y humanidades. De ahí que sean fenómenos más comprensibles al nivel de una revuelta que de un acto revolucionario. recurriendo a una interesantísima perspectiva de corte cuantitativa. En los asaltos de “hambre y tierra” queda inscripta la reacción y no el cálculo: si se hubiese planificado un mes ideal para la revuelta en Araucanía. Eduardo Devés (1998) ha analizado las relaciones entre historiadores y política en el tercer cuarto del siglo XX. tanto para detectar las lagunas y falencias existentes. antes que por la agitación gremial o política. muchas de origen mapuche.

de reemplazar esa fuente de información con otros estudios contemporáneos. o en las relaciones sociales de todos los días”. Guillermo Bravo (1983. inquilinos y campesinos se encuentran muy presentes en esas páginas. se enmarcan en la corriente de la microhistoria y que serán oportunamente citadas. A estas obras se les deben sumar las tesis de grado producidas en universidades chilenas. Las condiciones materiales de existencia no han sido consideradas como un tema con entidad propia: más actuaba como un elemento demostrativo de algún presupuesto ideológico. principalmente en la Universidad de la Frontera (Temuco) y que. las visitas realizadas por especialistas y universitarios no parecen haber recibido un tratamiento sistemático. El otro vacío que hemos notado tiene que ver con la falta de trabajos dedicados las condiciones de vida de los trabajadores. La enorme fuente de informaciones que representan los censos. sin apurarse en el establecimiento de generalizaciones. Son referentes inevitables a la hora de encarar cualquier investigación sobre historia de la sociedad rural chilena. 1997) entre otros. Su función la hemos acotado a la de fuente primaria de testimonios e información. 1983). de historiadores con una mayor formación profesional y con más relaciones con el mundo académico chileno e internacional. Carmen Norambuena (1991. 1996. Muñoz y Soto 1952. en parte. 1990a). . No son profesionales y por lo general las producciones no tienen un excesivo rigor científico. Leonardo León Solís (1991). brindándonos un primer y rico acercamiento a las problemáticas que deseamos abordar en el presente escrito. Peones. Un primer grupo pertenece a autores no iniciados académicamente en la disciplina historiográfica. Su temprana y prolongada configuración como espacio fronterizo la han hecho especialmente atrac- 6 Como ha escrito Salazar (1989:15) “la situación histórica señala la necesidad de descolgarse de las bóvedas abstractas para sumergirse de lleno en los hechos cotidianos. Hemos tratado.10 bastante diferenciados. Pero a pesar de la amplitud de la literatura sobre la cuestión agraria. El otro conjunto de textos que se han abocado al mundo del sur chileno y sus actores populares. Todos ellos parecen coincidir en la necesidad de realizar investigaciones cada vez más minuciosas. En estas temáticas. La Araucanía parece ser una de las áreas que ha recibido más atención por parte de los historiadores chilenos. 1990). Holdenis Casanova y Jorge Pinto (1989. por el contrario. proviene. ya sea de izquierda o de derecha: si se estudiaba la dieta mapuche era para demostrar la necesidad de parcelar las tierras comunales e incentivar la iniciativa individual del indígena. hemos notado especialmente que el período que aquí nos interesa (1930-1955) presenta un verdadero hueco historiográfico sobre el que no hay mucha producción. suelen ser simples historias locales o institucionales (Abara 1973. son las fuentes de consulta obligadas. Pino 1969. Gabriel Salazar (1989) y Arnold Bauer (1994) son algunos de los autores a los que estamos haciendo mención. 6 Otro área de producciones de las ciencias sociales que se tornó necesario consultar tenía que ver más estrictamente con la Araucanía. que tocan tangencialmente los problemas que nos interesaban. Rolf Foerster (1982. José Bengoa (1988. si se recalcaban en forma cruda y paternalista las paupérrimas condiciones de las habitaciones de los campesinos era para reclamar la urgente intervención del Estado en el asunto. su colonización y configuración histórico-social. en muchos casos. Sánchez 1953). Sergio Villalobos (1989). 1995).

sostenidos. ha aparecido un panorama completamente renovador. de la literatura y los discursos en general y. A la sociedad mapuche se le devolvió todo su protagonismo social y político y su capacidad de negociación y presión. donde antes sólo se observaba una tradicional historia colonial. Como si el fin de la historia en la Araucanía hubiese llegado con los proyectos de colonización con extranjeros y nacionales hacia 1890. aunque por momentos en un tono más afectivo que historiográfico Pinto Rodríguez (1998) y Riquelme (1998). 9 Para una revisión general del concepto de «frontera» la polémica debe rastrearse hasta el clásica libro de Frederick Turner (1961). 8 Los intereses de este conjunto de investigadores se han centrado básicamente en definir los rasgos característicos del espacio fronterizo. muy útil a la hora de pensar sociedades en un nivel magmático. jefes militares). Llama poderosamente la atención este vacío. Para una evaluación de la obra de Villalobos y su actividad académica. como ha sido la historia de la Araucanía en los siglos XVIII y XIX. La obtención de este panorama fue posible por la adopción del marco interpretativo proveniente de la noción de “frontera”. en la noción de “historia fronteriza o interétnica”. Para un análisis profundo de la cuestión fronteriza en la etapa indígena León Solís (1991). Para una revisión del concepto de frontera aplicado a la Araucanía. de una sociología de los intelectuales ¿Será acaso que se ve en la colonia un modelo ya inexistente de convivencia interétnica? ¿será que el Para una exposición de las nociones usadas por esta corriente y sus producciones Pinto Rodríguez (1996). Gracias a estas investigaciones. Clementi (1977). Varela (1996) y Villalobos (1995) 7 8 . No hemos encontrado mucho material referido a las primeras décadas del siglo XX. ¿A qué obedece este vacío historiográfico? ¿por qué la preocupación por el período colonial convive con una clara desnutrición historiográfica del siglo XX? Responder a estas cuestiones escapa obviamente a los objetivos y alcances de este trabajo y se interna en los complicados senderos de los estudios de historia intelectual. de permanente intercambio con otras áreas y grupos y sin estructuras consolidadas. Pero la gran cantidad e importancia de estudios referidos a la Araucanía entre los siglos XVI y XIX se transmuta en un muy significativo silencio en todo lo que respecta a últimas décadas del siglo XIX y buena parte del XX. 7 Estas producciones se han centrado casi con exclusividad en el período colonial y primeras décadas republicanas. 9 Este abordaje permitió descubrir una profunda riqueza de prácticas y de contactos violentos y pacíficos entre los diversos conjuntos étnicos y sociales allí presentes. bucean en torno a la configuración histórica de la Araucanía (Villalobos 1989). Esta corriente historiográfica reconoce como su principal exponente a Sergio Villalobos. hasta si se quiere. entre otros. Vemos desplegarse racionalidades y estrategias propias de cada uno de los sectores en pugna (Corona. carente de matices y de actos políticos. Por lo general no han extendido sus preocupaciones más allá de la conquista militar del territorio mapuche y la posterior política colonizadora con inmigrantes extranjeros y nacionales. Desde hace un par de décadas se pueden rastrear esta serie de trabajos que. sus actores y prácticas económicas y políticas. tribus.11 tiva. Parecería que el apasionado interés que demuestran los historiadores por la convivencia y los choques interétnicos en la Araucanía así como por el accionar estatal y militar desaparecieran con la vuelta de siglo. precisamente. puede revisarse. pero más sobresaliente es el hecho de que convive con un área de producción científica muy intensa y rica. comerciantes. Cerda (1996:12-14). Para un análisis de la obra turneriana. autoridades locales.

el otro lo posicionaban directamente en el presente. en la transformación del mundo agrario y sus protagonistas.. Chile todo se habría movido junto a los vaivenes de su mundo agropecuario y sólo los violentísimos cambios . el movimiento mutualista y las mancomunales. el Valle Central ha sido el área de estudio privilegiada. Juan Quintar (1997:10) ha llegado a la misma conclusión. En ese sentido. al irrumpir las clases urbanas guiadas por los democratacristianos. También involucró una virtual explosión de estudios sobre el agro. en la viabilidad de determinadas tesituras económicas. La historia y la sociología del agro chileno se han centrado especialmente en los últimos años del modelo hacendal en las décadas de 1960 y 1970. etc. En un corto período. Hernández 1973). investigadores chilenos [. Algunos de esos trabajos han alimentado este estado de la cuestión y la siguiente introducción histórica. Acerca de cómo deben entenderse los cien años transcurridos entre 1860 y 1960 hay dos posiciones más o menos delimitadas. elaborada por lo general en la década de 1970 entendía que la sociedad rural chilena que se estableció a fines del siglo XIX conservó intactos sus rasgos por casi 100 años. teoría de la dependencia. (Devés 1998) Y si bien muchas de estas investigaciones tenían un ojo puesto en el pasado. La primera de ellas. se hizo pedazos la larga formación de la característica y peculiar sociedad rural de Chile. políticas e incluso productivas (Bruna 1985. en ese tiempo. marxismo.] han afirmado que en estos espacios no ha existido lo que está aceptado para el conjunto de los trabajadores en la historiografía chilena. de todas maneras creemos que algún tipo de organización de los trabajadores debió haber existido.. Arnold Bauer (1994:275) ha resumido así esos coletazos finales: “En una única década intensa y a menudo violenta. los dilatados y lánguidos siglos del desarrollo rural chileno arribaron a un brusco e inesperado fin. iniciada a fines de los sesenta. obedeciendo a diversas tradiciones teóricas: estructuralismo cepalino. por lo general las cuestiones referidas a trabajadores y organizaciones sindicales en esa región prácticamente no han sido tratadas.a buena parte de los intelectuales e historiadores dedicados a la Araucanía y la historia chilena en general? ¿es una preocupación que evita tocar temas más álgidos y polémicos y en los que podrían intervenir muchos más actores que los historiadores profesionales? A pesar de la gran producción historiográfica referida a la Araucanía. realizando un estado de la cuestión sobre historiografía de la Araucanía: “La cuestión relativa a las organizaciones intermedias de trabajadores y de los sectores populares en general es una ausencia importante. Puede que ello sea así. pero la historiografía chilena –demasiado centrada en el Valle Central y en los trabajadores mineros del norte.12 pasado colonial tiene elementos sociales constituyentes que le parecen atractivos –y potencialmente reeditables. resultó ser una vacía oposición de los terratenientes. Comenzaron a organizar a los trabajadores rurales y a convertir los fundos y haciendas en asentamientos campesinos cooperativos” Pero la violentísima irrupción de la cuestión agraria no implicó sólo la aparición e implementación de nuevas políticas para el campo.no da cuenta de ello” En cambio. En 1967 se intensificó la presión sobre el campo. a través de lo que. Más aun. se nos informa que ni siquiera las organizaciones gremiales tienen presencia allí.

que le brindaba a los hacendados el control de una importante masa electoral luego de la reforma de 1874. para que entraran en crisis los latifundios. la agricultura hacendal acusó recibo de los impactos provenientes de una serie de medidas laborales que fueron alterando las normas tradicionales desde los ´50. y se manifestara con mayor fuerza la descomposición del sistema hacendal. como apoyo a la dominación de esos mismos latifundistas” (Bruna 1985:84-5) Las haciendas aparecían. productividad de la tierra y nivel de concentración de la propiedad manifestaban grandes divergencias a lo largo de Chile. como pudo haber sido el caso de 1891. las luchas campesinas han visto históricamente impedida su expresión política orgánica por la necesidad de mantener al trabajador agrícola como fuerza electoral manipulable. encarnada en algunos escritos de Arnold Bauer (1994) y en algunos (no todos) de José Bengoa (1989. y más específicamente. Variables tales como tamaño de las propiedades. iniciadas por la Democracia Cristiana (1964-70) y luego abierta y radicalmente por Allende (1970-73). Las haciendas intentaron hasta los años ´60 aislar al personal de todo contacto con el exterior. dando lugar a las diversas políticas de Reforma Agraria. El espacio agrario no era en absoluto homogéneo y dentro de ese siglo se pueden descubrir algunas variaciones. tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo: “estructuralmente posibles. Sólo con estos procesos se socavaron definitivamente las bases de la gran propiedad en Chile. Esta segunda posición no centraba su mirada en las estructuras y los condicionantes “objetivos”.13 de las décadas de 1960/70 lograron destruir el sistema rural tal como estaba construido. Fue entonces que el ámbito patronal reforzó el paternalismo tradicional mediante la extensión de servicios y el establecimiento de ayudas para enfrentar situaciones críticas. casi no hay rastros documentales de la existencia de organizaciones campesinas permanentes hasta 1920. Esta línea destaca especialmente las facetas políticas opresivas de la institución del inquilinaje. así. Hubo que esperar varias décadas. Sin embargo. implementando algunas medidas de asistencia social. sostiene esta interpretación. a pesar de tener un contexto político favorable. La cuestión agraria emergió en los ´60 con una fuerza explosiva. en general tarea de los latifundistas. entiende que hay señales claras de decadencia del modelo hacendal bastante antes de 1960 y que los campesinos no han sido figuras tan pasivas como la primer interpretación sostiene. La otra postura interpretativa sostiene que el período 1860-1960 en realidad tiene varias subdivisiones y que no puede admitirse una caracterización tan monolítica. Esta estructura prácticamente habría inhibido los levantamientos campesinos. según algunas interpretaciones (Vitale 1980). Este desmantelamiento se produjo a lo largo de varias décadas durante el siglo XX y se expresó en la disminución del número de inquilinos y de medieros. 1999). De hecho. transformable en peso político y control de las instituciones de gobierno. el aumento de las unidades familiares y de los pequeños productores. expropiando los predios mayores a 80 hectáreas de riego básico o que se encontraban sub-explotados. Esta postura. ante nuestros ojos como el sostén político de la república chilena y de la hegemonía de los sectores terratenientes sobre el resto de la sociedad. ante una situación de profunda inequidad en el mundo rural. como .

Se trataba de lograr que estos sectores recuperaran su protagonismo histórico y que sus experiencias fueran revaloradas. 10 Durante esos años.14 si se hacía en los ´70.1990b). quedó condensado en esa maravillosa pieza que es el Manifiesto de los historiadores (Lom. renovaron enormemente las perspectivas y las miradas sobre los sectores populares (el bajo pueblo) durante la década de 1980 y 1990. probablemente con patrones económicos y sociales propios de las sociedades industriales. antes que en las estructuras. el grupo reunido en “Sur Profesionales” y muchos otros historiadores chilenos. “bajo pueblo”. al menos en los ´90.1990a. TRABAJADORES: LA ABEJA. la preocupación historiográfica quedó centrada en los sujetos históricos y sus identidades. reflejando las posiciones políticas de buena parte de estos historiadores ante la cuestión Pinochet. Liberados de muchas de las ataduras ideológicas y teóricas de modelos interpretativos caídos en desuso. adoptando un enfoque mucho más matizado y complejo. sobre todo de origen urbano. la Unidad Popular. Luis Alberto Romero (1995). Santiago. “sectores populares”. esas obsesiones han cedido terreno. 1999). El énfasis en lo popular ha llevado a que se potencien las historias de la vida cotidiana y de otros aspectos desligados de las formas políticas tradicionales. Bengoa (1983. LA HORMIGA Y LA CIGARRA Especial importancia adquiere aquí el problema de la identificación de los protagonistas populares de la historia chilena: “trabajadores”.1989. y en la época más reciente. son algunas de las nominaciones que se han propuesto para denominarlos y que merecen una amplia discusión ¿Cómo caracterizar a los sujetos que estábamos estudiando? La noción de sectores populares llevaba en su cuerpo las marcas de su origen: fue acuñada inicialmente para referirse al mundo urbano y referida a sociedades con un gran nivel de diferenciación y complejidad. . en desmedro del análisis de “clases”. y un marcado cambio de interés por parte de los mismos estudiosos. ciertos episodios y temas históricos gozaban de una cierta preferencia entre los historiadores de Chile: la revolución de independencia. La óptica clasista de décadas atrás fue dejada de lado. que dio lugar a una potenciación de los estudios de sectores populares. Sergio Grez. o al menos indus- 10 El proyecto político e historiográfico de esta generación. si bien esta última preferencia ha sido cultivada predominantemente en el exterior […] Poco a poco. Portales. Las obras de Salazar (1989).1988. O´Higgins. De esta manera. se ampliaron y diversificaron las temáticas abordadas. Estos estudios se centraron en la complicada red de relaciones sociales y culturales en que se desenvolvieron los sectores populares y los trabajadores. ha significado una notable ampliación del temario histórico”. La llegada de técnicas de investigación más sofisticadas. “campesinos”. fueron varios los historiadores que empezaron a ofrecer miradas menos estructurales de los procesos históricos chilenos. Como escribieron Collier y Sater (1998b) “En el pasado. sin embargo. la guerra civil de 1891. Se trataba de “una nueva historiografía chilena que rescata la historia de los sectores populares y los reinserta en la perspectiva de su proyecto político histórico” (Bello 1990:13).

los peones y los hacendados compartirían algunos elementos del horizonte cultural. etc. tratando de sobrevivir al minifundismo y el empobrecimiento de la tierra. En este proceso de construcción de la identidad. congelando la posibilidad del compartir discursos y simbología. los espacios de socialización dentro de la hacienda eran compartidos por peones. importantes canales de comunicación con las elites. (Gutiérrez y Romero 1995. existía cierta permeabilidad cultural entre el “bajo pueblo” (peones rurales y mineros) y las elites chilenas. Y no estamos refiriendo a homogeneidad en torno a tareas realizadas. con escasas interacciones. Son múltiples las formas laborales y productivas en las que puede aparecer involucrado. Pero lo cierto es que el mundo de los hombres y mujeres asentados en la Araucanía era demasiado complejo como para utilizar una sola noción para dar cuenta de ellos. no parece ser demasiado útil. Romero 1995) ¿Es válido este concepto para un mundo rural con distinciones fuertes entre propietarios y trabajadores? Pinto Vallejos (1996) sostiene que. calificación laboral o creencia política. También podemos encontrar a los trabajadores que desarrollaban su faena en las cosechas y en algunas otras instancias particulares. Nos inclinamos a considerar a las prácticas culturales de los trabajadores (empleados o no) como homogéneas frente a la mirada y las prácticas de las elites. La categoría de campesinos. La fuerza descalificadora de la “decencia” se hacía sentir en la distancia social entre ambos grupos. dedicados a actividades agroganaderas destinadas principalmente al autoconsumo. una cosmovisión más o menos propia y autónoma. inquilinos y patrones: “no había. el término “campesino” ha adquirido una clara connotación antropológica. El peonaje rural chileno habría mantenido desde los tiempos coloniales. La posición del campesino puede ser tanto la del asalariado como la del agricultor independiente. Por un lado tenemos a aquellos que eran propietarios de su tierra y sólo ocasionalmente ofrecían su fuerza de trabajo en haciendas vecinas. abarcando a los que viven en el medio rural y realizan directamente con sus manos las labores del campo. en las que podemos distinguir clases medias. lo que al menos potencialmente podría haberse prestado para otorgar una cierta fluidez a la circulación de los mensajes y los discursos” (Pinto Vallejos 1996) De acuerdo con lo que hemos analizado en torno a las condiciones de vida y la existencia de áreas de sociabilidad popular. Los grandes grupos sociales aparecen consolidados en sus espacios socioculturales: de ahí que una noción como sectores populares. ofreciéndose ocasionalmente como trabajadores “libres” en áreas capitalistas o semi-capitalistas de la economía agraria. En algunos casos. barreras culturales infranqueables que separasen al bajo pueblo de la elite. como la lengua y religión. Según Emiliano Ortega (1987). en suma. Por lo general la noción hace referencia a quienes se sustentan en el trabajo familiar y la autoexplotación. pero .15 trializadas. profesionales. de alguna manera. Es por eso que podemos asumir que el espacio social chileno ha estado en los siglos XIX y XX mucho más delimitado y cuadriculado que otros. proletarios. trabajadores calificados o no. nos da la impresión de que se trata de un mundo popular culturalmente más homogéneo que lo que se ha supuesto. que se caracteriza por su énfasis en las comunicaciones entre los de arriba y abajo. no necesariamente ofrece una mayor homogeneidad en cuanto a su contenido: se refiere a los trabajadores asentados en el campo. en realidad. como el argentino. Las posiciones sociales han tenido asignada.

Ellos serían quienes más podrían adecuarse al modelo tradicional de campesinado desarrollado por la sociología rural –sobre todo en Alemania y Rusia. mirando sus serpenteos y devenires históricos. una suerte de radiografía de la vida total de los trabajadores. debemos Al presentar un balance de la situación económica de los mapuches a mediados del siglo XX. Pero también es posible descubrir a las comunidades mapuche. Ruiz (1970:32) sostenía que “es posible que algunos lectores piensen que los problemas que expongo no son solamente propios de la mapuches. Junto con Falcón (1986:19) al mundo del trabajo lo entendemos como “el conjunto de relaciones que los trabajadores individual y colectivamente establecen en la esfera de la producción. Entendemos que la noción de trabajadores y mundo de los trabajadores quizás son más útiles a la hora de pensar estas realidades. Como dijimos. Pero la diferenciación étnica le brinda a esta caracterización un nivel de complejidad mucho mayor. La idea de trabajadores remite a una pertenencia de clase. El mundo de los trabajadores incluye obviamente al mundo del trabajo. 1984:294-318). continuamente vagaban por Chile. generando lo que Inostroza y Klapp (1983) han denominado un “etnoestrato”. sino comunes a todos los ´agricultores pobres´. Tendrían razón en parte. construcción y otros rubros de baja retribución. pero también posee elementos subjetivos y culturales de autodefinición y de construcción de identidades. a una categoría social. 11 . con los patrones.16 que de ninguna manera reducían su universo laboral al agro. Esa identidad étnica se superpone a la social. desarrollando actividades comunales y con formas colectivas de propiedad de la tierra. Esta heterogeneidad de situaciones nos lleva a desechar el concepto de campesinos. Es muy difícil determinar los criterios para hacer la separación entre mapuche y no mapuche cuando aquél tiene un 90% de mestizaje”. recargando de significaciones étnicas –e inclusive raciales. La idea de mundo del trabajo se refiere a las condiciones laborales y a todas las relaciones desarrolladas en el ámbito de la producción. sur de Perú y oeste de Argentina. entre sí. pero no necesariamente a una acción de clase. las condiciones de vida. contiene una definición estructural del sujeto (posición con respecto a los medios de producción). estaríamos hablando del “proceso de formación de clase obrera”. Como sostiene Falcón (1986). laborando en ganadería. el papel de las organizaciones obreras y sus influencias sobre la política y la cultura del trabajo. en el ámbito de los lugares de trabajo. el consumo. pero sus alcances son mucho mayores. término que proviene de la tradición historiográfica marxista inglesa (Thompson 1977. De alguna manera. la utilización del concepto “mundo de los trabajadores” es una apuesta por lo sincrónico. 11 Lamentablemente. De más está sostener que la tarea de encontrar criterios de distinción permanentes y estables entre mapuche y no mapuche está lejos de ser simple. dadas las limitaciones que campesinos y sectores populares ofrecen. dentro del mundo de los trabajadores hemos definido tres sujetos históricos. así como las instancias políticas e ideológicas de los movimientos sociales y obreros. con el Estado y con las organizaciones y movimientos que pretenden representarlos”. Entre los elementos que se han de considerar en el mundo de los trabajadores se cuenta la actitud ante el trabajo.todas las distinciones sociales que se creaban. especialmente en sus actos de resistencia. para la Araucanía de mediados del siglo XX. incluyendo aquellos ámbitos en los que no actúan (sólo) como tales. Trabajadores poco calificados. Pero si pensáramos al mismo sujeto en forma diacrónica.desde mediados del siglo XIX.

el carácter heterogéneo que se presenta el interior de cada uno de estos grupos. Sin embargo. dificultando las comparaciones y las asimilaciones entre los grupos. carácter exclusivo del trabajo rural y autoidentificación son las pautas usadas para distinguir sujetos dentro del mundo de los trabajadores. variadas eran también las extensiones de tierra que se utilizaban y las vinculaciones con el mercado y los centros urbanos. un mismo sustrato de condiciones de vida caracterizado por la pobreza material y un contacto intermitente. aunque creciente. con organizaciones urbanas como sindicatos y los partidos políticos. vida en comunidad. En efecto. en la medida en que se refina más el análisis y se lo carga de mayor nivel empírico. El pronunciado silencio que hay sobre esta materia nos obliga a realizar nuestras afirmaciones con mucha precaución y a tomar préstamos de análisis referidos a otras áreas de Chile. vinculación con los propietarios. así como los grados de pertenencia a las comunidades. entendemos que la mayoría de los trabajadores rurales de la Araucanía de principios y mediados del siglo XX pertenecen a tres colectivos: los trabajadores rurales con una fuerte identidad étnica no chilena y posesión colectiva de la tierra (mapuches). Esta población solía poseer las tierras en forma comunal. a su vez. Y esta dificultad en distinguir los colectivos no sólo tiene que ver con la existencia de un amplísimo mestizaje racial. Cerca de un 25% de esas tierras de posesión comunitaria fue dividido entre sus miembros. Ya sea por haber heredado su puesto en la hacienda. aunque las labores eran realizadas por lo general en forma familiar. Sobra decir que esta clasificación realizada con trazos tan gruesos desdibuja.17 remarcar la falta de trabajos sobre la composición de la fuerza de trabajo rural en la Araucanía para el siglo XX. que muchas veces era considerada incompatible con otra de carácter clasista. arrinconados en miles de reducciones desde 1884. por haber nacido dentro de una reducción o por formar parte de la amplia masa laboral flotante de Chile. en la certeza de que la definición de los sujetos es necesariamente multidimensional y debe comprender también la forma en que se han pensado e identificado a sí mismos. aunque ocasionalmente ofrecían su fuerza de trabajo a los fundos y colonias de los alrededores. La vida comunitaria y la manutención de ciertas pautas culturales reforzaba una identidad étnica. trabajadores del fundo con residencia permanente en él y obligados a entregar trabajo al patrón (inquilinos) y por último aquellos trabajadores temporales de las haciendas. sino principalmente de orden cultural. que no poseían tierras para cultivo o cría y que sólo tenían una relación salarial con la patronal (peones afuerinos). Hemos utilizado más de un criterio para distinguirlos. más allá de las pertenencias asumidas y su lugar en la estructura rural. Acceso a la propiedad de la tierra. generando un desenfrenado proceso de hijuelización. vemos que los sujetos manifiestan una complejidad mucho mayor: las categorías laborales se multiplican. Los trabajadores mapuches desarrollaban sus tareas primordialmente dentro de sus parcelas. se caracterizaban por su agrupamiento en propiedades colectivas y el mantenimiento de ciertas pautas culturales propias. Debe tenerse en cuenta que la mayoría de los trabajadores de estas regiones eran claramente de origen étni- . Otra complicación extra es que las clasificaciones que utilizaban los censos van variando de una medición a la otra. Los trabajadores mapuches con sus familias. Estos trabajadores manifestaban. los trabajadores rurales de la Araucanía pertenecían a uno de estos grupos.

Los bienes producidos industrialmente. en lo que tenía que ver con la producción y consumo de los propios productos artesanales y la adopción/imposición de pautas de índole nacional. Junto con este proceso se fue desencadenando una paulatina descomposición de la comunidad. ya sea intermitente o permanentemente.18 co mapuche. el control de sus miembros y la falta de un proceso de diferenciación. fueron desplazando a los que elaboraban las mujeres mapuches ¿Sobre qué criterios los trabajadores indígenas sustentaban su identidad? Lo hacían sobre criterios seleccionados (lengua. De hecho. que no ocultaban algunas similitudes muy claras con el resto del campesinado de la Araucanía (Stuchlik 1970). Debido a que estas poblaciones rurales ocupaban por lo general las tierras marginales que no habían caído en manos de los hacendados. afuerinos o medieros (Ortega 1987). sobre todo en Cautín. Es por eso que quizás nuestra opción termine por concentrar la mirada en los aspectos más “comunitarios” de los trabajadores mapuches. se formaban dos tipos de paisajes agrarios: aquellos densamente poblados por estos trabajadores y aquellas otras áreas con menor densidad humana. Y este es el punto que nos permite engarzar con otro problema. en la que no pudiera existir la noción de individualidad. Asumimos que utilizar este criterio termina por dejar fuera del análisis a los mapuches que han conformado una parcela individual. Estamos hablando de la polémica acerca del carácter indígena o no de la población rural del sur chileno. Este debate acerca de las identidades se presenta como sumamente fructífero al momento de repensar a los trabajadores. pero los rasgos de identidad manifestados eran diferentes en muchos aspectos a los aparecidos en las comunidades indígenas. que ponen el acento en el equilibrio social. peón o mediero en alguna hacienda.000 comunidades. como si fuera un colectivo de abejas. La mayoría de los analistas del agro coinciden en que esta presión demográfica estimulaba la reproducción de las relaciones de dependencia al interior de las haciendas en tanto que forzaba a la migración desde las unidades campesinas o las reducciones indígenas y su conversión en inquilinos. en desmedro de otros. la agricultura campesina siempre ha estado arrinconada entre haciendas y fundos. La consecuencia del proceso de hijuelización en las reducciones fue la sangría permanente de hombres y mujeres hacia otros ámbitos geográficos y laborales (servicios urbanos. potenciando toda la serie de miradas románticas sobre los indígenas. se han mudado a áreas urbanas o se han convertido en peones itinerantes. Nos referimos a las imágenes funcionalistas de las micro-sociedades mapuches. pertenecientes a los terratenientes. sobre todo los textiles. de un lado y otro de la Cordillera. Para este escrito. raza. dejando de lado a todos aquellos que hicieron abandono de la reducción y se integraron al mercado de trabajo en forma individual. trabajador forestal. tanto demográfica como culturalmente. política impositiva). Distribuidos en 3. muchos de los mapuches se vieron aprisionados en hijuelas cada vez más pequeñas y erosionadas. migración a Argentina o al norte minero). panadero en Santiago. cuando nos refiramos a “trabajadores mapuches”. estaremos hablando sólo de aquellos que viven dentro de comunidades. Entendemos que la “cuestión indígena” en el lado chileno se expresó con mucha más fuerza que en Argentina y esta diferencia obedeció a que la presencia mapuche. .

en buena parte de origen mapuche. que por lo general ha insistido demasiado en la supuesta pasividad intrínseca del inquilino y su integración funcional a la sociedad rural chilena (Atropos 1966. por lo general enrolados en enfoques marxistas y estructurales. entonces. metodologías y perspectivas diferentes. Los hemos seleccionado. Estas imágenes de docilidad se potenciaban por el carácter hereditario del inquilinaje y por la naturaleza cíclica del trabajo agrícola. hemos centrado nuestro esfuerzo investigativo en dos actores: inquilinos y peones afuerinos. Es por eso que se fueron construyendo una serie de imaginarios que retrataban al inquilino como un sujeto absolutamente pasivo y sumiso: casi un títere de la voluntad de los hacendados. llena cada una de ellas de inquietudes. La lealtad acrítica al patrón y a su opción electoral -no olvidemos las funciones políticas cumplidas por las haciendas. Rivera 1988). Por el contrario. lealtad a la autoridad patronal. Bengoa 1988). siguiendo a Bengoa (1988). artesanos especializados (herreros. posibilidades de acumulación. De ahí que debía establecer una relación de sumisión frente a las arbitrariedades y las decisiones de patrones y mayordomos. principalmente. Intentaremos mostrar que los inquilinos en la Araucanía fueron capaces de organizarse para exigir el cumplimiento de derechos. estupendamente descriptas por Bengoa (1988 y 1990a). demanda de su trabajo. un trabajador permanente a cambio del derecho a usufructuar tierras y vivienda del hacendado. Este trabajo es resultado. muchas de estas imaginerías se trasladaron al trabajo historiográfico. Lamentablemente. Stuchlik 1970). cocineros). han sido objeto de estudio de la antropología. Quizás sólo sea cuestión. sino equivocada. contracción al trabajo e imágenes desplegadas sobre su accionar. aparceros. resistir desalojos y ocupar tierras. Si dejamos de lado a los trabajadores mapuches y sólo nos concentramos en aquellos trabajadores rurales de los fundos. Se encontraba estrechamente ligado a un pedazo de tierra con el que debía producir los bienes necesarios para la subsistencia familiar y la hipotética acumulación que le permitiera una futura independencia. en tanto parecían actuar como contrafiguras en varios aspectos: vinculaciones con la hacienda. hijueleros. De esta manera. como me ha sugerido . los campesinos han sido “presa” de los sociólogos (Bavarovic 1987. ¿pasa a serlo aquél que se casa con una mapuche y se radica en la comunidad? ¿qué hacer con aquellos que niegan su identificación étnica? ¿Cuántos de los que aparecen en los censos como minifundistas no son en realidad mapuches que se han apartado de la comunidad donde estaba el título de merced? La cuestión de los mapuches nos ofreció una dificultad extra ya que. etc. Debía soportar el maltrato. afuerinos. al menos exagerada. el panorama no se simplifica demasiado ya que encontramos inquilinos. carpinteros.a la vez que la pasividad se expresaban como rasgos permanentes de la conducta de los inquilinos. de la dificultosa y no siempre coherente incursión en ambas aguas disciplinarias. El inquilino era residente del fundo. peones voluntarios.19 se mantuvo y mantiene con mucho más vigor ¿Deja de ser mapuche aquél que pasa a tener tierras de propiedad individual?. si la cuestión mapuche fue abordada generalmente por los antropólogos en lo referido al siglo XX (Bunster 1970. con un repertorio de preguntas distinto en buena parte al que nos convocaba en esta investigación. medieros. la violencia y el abuso sobre sí y sobre sus esposas e hijas. consideramos que esta visión es. movilidad geográfica y laboral. resistencia a la disciplina. Entre todos estos trabajadores.

además del acoso permanente de la violencia simbólica. Para quien no acatara el modelo de familia existía la amenaza de la sanción laboral y la expulsión de la hacienda. cultivo de las buenas relaciones. por lo que se veía expuesta a soportar los atropellos y arbitrariedades cotidianas.20 Beatriz Gentile en una comunicación personal. respeto a la autoridad patronal. La familia inquilina permanecía en la hacienda y necesitaba de la permanente aquiescencia del hacendado. El inquilino debió concentrar esfuerzos en la cohesión y la amplitud familiar. el proceso de la Reforma Agraria produjo un shock identitario de muy alto impacto entre los inquilinos. tenían una mecha más larga. Esta debilidad provenía de no ser propietario de la tierra que cultivaba. Es que había factores que potenciaban su docilidad. En cambio. el derecho al usufructo de tierra y talajes. de que las reacciones que esgrimían eran más lentas. Los inquilinos no contaban con la posibilidad que poseía el afuerino de abandonar su trabajo en cualquier momento: tenían familia e inversiones realizadas y no podían salir a probar suerte a los caminos. recibían su remuneración con una proporción . lealtad a cualquier precio. Si se permite la metáfora. e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza que son el fundamento de ese poder”. También era bastante menor la porción de tierra cedida por los fundos con este fin. pero no por eso dejaban de tener carga explosiva. Como la hormiga de la fábula. ya que la regularidad de las tareas y su reproducción a lo largo de generaciones afianzaba la tendencia a la estabilidad. Su identidad se centraba. sobre todo con la Reforma Agraria. Las organizaciones de trabajadores rurales centraban su actividad y reclamos más en conseguir nuevas tierras para sus afiliados que en defender a los inquilinos. En efecto. o al menos atendiendo a un número mayor de variables e inconvenientes. y en muchos casos se dedicaban a la ganadería antes que a la agricultura. Como ha mostrado Parra (1996). de por sí creada por la debilidad de la posición del inquilino. etc. de manera tal de conseguir la suficiente mano de obra para obtener buenos rindes en sus sementeras y hacienda. A cambio de ello. entonces. aunaba su esfuerzo en el trabajo y la fidelidad permanente a su organización. obtenía vivienda.). en estas miradas y expectativas que sobre él se posaban (sumisión. Retomamos la caracterización que hacen Bourdieu y Passeron (1987:18) de “violencia simbólica” como “todo poder que intenta imponer significaciones. La permanencia de los vínculos familiares y la renovación del contrato de inquilinaje se tornaban las prioridades económicas excluyentes. una habitación y un trabajo estable aunque mal pago) es que los inquilinos se tornaban un reaseguro de tranquilidad social para los hacendados. que habían adecuado sus estrategias vitales durante generaciones a un modelo relacional que fue abolido por decreto. tierras y la posibilidad de prosperar. dependiendo de la buena voluntad del hacendado para seguir haciéndolo. Los inquilinos y los medieros no contaban en la Araucanía con el mismo peso que en el Valle Central. contracción al trabajo) así como en las metodologías y estrategias que desarrollaba para su subsistencia y movilidad social (familia amplia. No es entonces difícil entender por qué fue tan fuerte la resistencia hacendal al desmantelamiento de esta relación laboral. dado que poseían muchos bienes para perder (el trabajo de años.

muchas veces de origen urbano. Lentamente fue mermando la importancia del inquilinaje como fuerza laboral a lo largo de todo el siglo XX. como trigo. a la vez que envidiado por los inquilinos. pere- . Había. Es que. odiado por mayordomos. De estas formas asalariadas. reacios al trabajo y a la autoridad patronal. Es por eso que portaban experiencias laborales múltiples. Ni es posible trazar con precisión el perfil histórico del proletariado industrial sin el trasfondo masivo de la frustración peonal”. más estabilidad en la cantidad de jornadas utilizadas a lo largo del año.21 mayor de regalías. en cambio. Dada la independencia que el peón mostraba con respecto a las decisiones patronales e instituciones tradicionales (como el casamiento) solía actuar como un personaje especialmente conflictivo. la más importante era el peón afuerino. trabajador no residente en el fundo. Salazar 1989). de donde parecen surgir muchas de las prácticas de resistencia (Pinto Vallejos 1995). No tenía nada que perder y nada lo ataba a alguna labor o hacienda en particular. La regalía no se solía dar en forma de potrero de tierra o en talaje como en el Chile central. Su trabajo es lento. papas y leña. según Salazar (1989:145) “no es posible comprender históricamente el drama del campesinado sin considerar la emergencia caudalosa del peonaje y su diáspora permanente. El afuerino era más libre para responder a la disciplina y la violencia hacendal: podía conseguir otro trabajo y no tenía necesidad de resguardar inversiones en dinero y trabajo realizadas sobre la tierra y ganado. sino que se brindaba una casa con cerco y cierta cantidad de productos agrícolas. cualquiera fuera éste. que ocasionalmente vendía su fuerza de trabajo. Los afuerinos eran la contrafigura en relación a los inquilinos. Los peones afuerinos aparecían en posiciones bastante diferentes con respecto a los inquilinos. familiar o afectivo. Su sustento no estaba en la tierra sino en la venta de su trabajo. ya sea laboral. dado que en las labores ganaderas (importantes en la Araucanía) el requerimiento de los trabajadores era más uniforme. Y la soltería (o al menos el desconocimiento de los compromisos e hijos desperdigados) se tornaba una condición necesaria de la itinerancia peonal. en tanto se mostraban como indóciles. administradores y patrones. La mano de obra afuerina en el sur no era tan importante como en el resto del país: sólo un 7. atentaba contra la posibilidad de la trashumancia. Los peones han recibido en los últimos años una mayor atención por parte de los historiadores (Romero 1995. dejándole su lugar a las formas plenamente salariales. siempre lleva consigo a las haciendas la semilla de la desmoralización y muchas veces el crimen. Y esta falta de vínculos con el entorno laboral era lo que le brindaba una fuerte sensación de libertad que lo llevaba a resistir las arbitrariedades patronales y a abandonar las tareas cuando lo estimaba conveniente. que implicaba la ausencia de trabajo asalariado en la mayor parte de las explotaciones agrarias. salvo deambular. Cualquier lazo. La variedad de tareas y de lugares recorridos nos habla de la ausencia de rasgos fijos en su comportamiento.4% de las jornadas empleadas provenían de ese origen (Ortega 1987) En buena parte esto se debió a la presencia enorme del minifundismo. Sobre ellos se desprendían variedad de imágenes estigmatizadoras: “en este individuo están personificados todos los vicios de nuestra clase trabajadora.

el tema de las condiciones materiales de vida (salud. Y lo mismo pasó entre el segundo y el tercero (resistencias). fueron dirigidos por bandas de trabajadores temporales desocupados. relaciones sociales y étnicas.). En ese capítulo realizamos una presentación del contexto sociohistórico. durante los ´30. Como hemos mencionado. incluidas las prácticas de resistencia individual o grupal a una economía hacendal en plena decadencia hacia los años ´50 y ´60. La cigarra bien sabía que en el invierno era posible encontrar refugio. retomando los aportes de las distintas escuelas historiográficas. etc. Esta cuestión había surgido luego de realizar las primeras lecturas.) era una de las ausencias más importantes que hemos encontrado. no hubo un desarrollo historiográfico. que fueron moldeando una identidad basada en la trashumancia. CONTENIDO Y ORGANIZACIÓN Básicamente nos hemos concentrado en tres cuestiones. Generalmente se fuga llevándose consigo las herramientas. por las horas de trabajo. La “cuestión agraria” ha generado una amplísima bibliografía. Entendemos que los intentos de dar cuenta de estas problemáticas no abarcaron la totalidad del fenómeno (aspectos materiales y simbólicos. I). sociológico o antropológico que propusiera un recorrido sistemático por las formas de la existencia material estos grupos en la Araucanía. destinadas a obtener un panorama general medianamente abarcativo de la historia de la agricultura chilena y de los trabajadores de la Araucanía (cap. consumo. presencia del Estado. desde donde esperar la llegada del calor. pero reducida casi exclusivamente a las décadas de 1960 y 1970. o al menos una de las áreas que no habían . por el alimento. La primera de las cuestiones planteadas tenía que ver con las condiciones materiales de vida de los trabajadores rurales chilenos y mapuches. Cuando no le agrada el trabajo se sulfura por cualquier motivo y cuando tiene más del valor de su salario se va” (Bengoa 1988:157) Por su conocimiento de mundos diversos podían compartir con los otros trabajadores rurales experiencias vividas o escuchadas en otros ámbitos. Pensamos que barriendo estos tópicos con una investigación de archivo obtendríamos las claves para comprender el por qué de las migraciones a Neuquén. etc. Señalemos que los actos de saqueo y expropiación popular de los fundos alrededor de Temuco. intentaremos caracterizar al escenario histórico dando cuenta de las particularidades regionales y los cambios producidos en el tiempo.22 zoso e inconstante. vivienda. sus exigencias exageradas. reclama por el salario. Estos tres nudos sobre los que trabajamos están vinculados causalmente: el abordaje del primero de los puntos (condiciones de vida) nos llevó a plantear otra ronda de preguntas que desembocaron en el segundo de los temas (identidades). y teniendo por contexto político general la ampliación de la Reforma Agraria y la radicalización de una parte de la sociedad rural chilena. la soltería y la indocilidad frente a las autoridades tradicionales. que se fueron desarrollando en nuestra investigación en forma sucesiva y encadenada. etc. Sobre ellos pesaban las imágenes más descalificadoras que se pueden encontrar -dejando de lado a los mapuches-. Como señalamos. o la ropa de otros peones. así como de la diversidad de posiciones historiográficas y teóricas desplegadas.

Es por eso que aquí realizamos un desarrollo de esta serie de temas. nivel y tipos de consumos de los trabajadores (textiles. de los grandes hombres. aislamiento. Es que las condiciones materiales no alcanzaban de ninguna manera para entender por qué estos sujetos adoptaban ciertos comportamientos y desechaban otros. Desde luego. ¿Por qué optamos por estudiarlas entre 1930 y 1955? Porque la producción de los historiadores chilenos se ha concentrado en otros momentos. Ya dijimos que el siglo XX es el gran ausente de la historiografía sobre Araucanía. salud y prácticas medicinales. también había quedado relegado en los estudios sobre sectores rurales de la Araucanía. sino de tomar aquellos aspectos de las existencias individuales que eran compartidos por buena parte de la colectividad. Habría implicado adoptar un modelo causal burdamente clasista. de manera tal que los trabajadores rurales ofrecían un escenario marcadamente diverso en sus adscripciones étnicas y sociales. Pero la similitud en el estrato material no se reflejaba en absoluto en una homogeneidad de identidades. No se trata de utilizar una vida para “ejemplificar” o “representar” al total de los sujetos estudiados. Por el contrario. dificultades de organización sindical. . pero si como un intento de elaborar un análisis multidimensional de las condiciones de vida: vivienda (habitabilidad. Adoptar una mirada tan mecanicista y establecer una linealidad entre condiciones materiales de vida y comportamientos habría significado desechar décadas de discusión en torno al problema de la acción social y las teorías desarrolladas sobre esos temas. que hasta el momento. Por el contrario. Estas últimas posturas realizan una mera inversión con respecto a la historia magister vitæ. chocaban y complementaban con las imágenes proyectadas por otros grupos.distinciones entre trabajadores mapuches y chilenos (cap. esta segunda área problemática derivó en buena medida de la primera. peones afuerinos e inquilinos parecían ser las figuras más destacadas. pautas culturales) y educación. pero se aleja de las historiografías centradas en la historia de vida o de las trayectorias personales.23 recibido un tratamiento sistemático. inexistencia de instituciones estatales de salud. La preocupación surgió a partir de los primeras investigaciones en las que pudimos comprobar empíricamente que peones. donde comuneros. violencia patronal y estatal. II). deseamos insistir en el carácter social de las condiciones de vida. Y los atributos que elegían para pensarse/sentirse diferentes se sumaban. señalando –cuando es posible. pudimos ver que en la realidad se potenciaban los aspectos simbólicos que diferenciaban a los distintos componentes del campo popular. Intentamos abandonar un modelo marxista un tanto ortodoxo que ata irreversible y unívocamente la pertenencia de clase con la asunción de una identidad. inquilinos y comuneros mapuches compartían pésimas condiciones materiales de vida: problemas habitacionales. El segundo de los problemas que hemos enfrentado tiene que ver con los trabajadores chilenos y mapuches y la cuestión de las identidades. Es obvio que nuestra perspectiva asume similitudes con la “historia de la vida cotidiana”. las identidades asumidas y las prácticas políticas llevadas a cabo. especialmente en la colonia y en los tiempos republicanos hasta fines del XIX. Como sosteníamos. alimentación. materiales empleados y aspectos simbólicos). etc. este trabajo no se pretende erguir como la “palabra última” sobre el asunto.

entrecruzados y contaminados permanentemente en situaciones concretas. Al hablarse en el país de “frentes”. Esta sublevación rural.24 que establecía relaciones directas entre la “base” y la “superestructura ideológica y política”. le sumamos un conjunto de preguntas e investigaciones en torno a los trabajadores chilenos e indígenas y sus imaginarios e identidades asumidas. la presencia de fuertes diferencias ideológicas por ejemplo entre las propias organizaciones de los mapuches. Era perentorio redactar un apartado que diera cuenta de todos estos panoramas sociales en movimiento. la Sociedad Caupolicán. desarrollamos cuestiones ligadas a sus identidades y sus organizaciones. el Frente Único Araucano. destacando especialmente los tres grandes grupos: comuneros mapuches. El pavor a una alianza entre campesinos. no sólo en la Araucanía sino en Chile todo. Muchas de las descripciones en la prensa expresaban lisa y llanamente los prejuicios y temores de quienes dominaban la sociedad y economía locales. es decir. Producto de la acalorada y atemorizada mente de los periodistas y propietarios se dispersaron una serie de noticias y rumores. en el permanente proceso de reacomodamientos. Allí descubrimos la temprana inserción de estas agrupaciones en un escenario político y sindical nacional. lavadores. uno “duro” con uno “cultural”. Junto con una presentación de estos trabajadores. Y cuando estábamos formulando esas preguntas. Ranquil actúa en esta investigación como una puesta en funcionamiento de las grandes caracterizaciones formuladas en torno a las identidades populares y sus formas organizativas. Es por eso que a esta primera perspectiva. ellos formaron sus propios frentes. apareció la revuelta de Ranquil de 1934. Este último tema fue el que nos permitió articular y ver funcionanAsí. V). todavía ofrecía flancos débiles: podía ser catalogado como una difícil suma de un apartado “objetivo” con otro “subjetivo”. Pero así expuesto el trabajo. en confrontación. Nos concentramos muy especialmente en la revuelta de Ranquil por su envergadura e impacto social. que presentamos en los capítulo III y IV. resultado de la rápida adopción de marcos nacionales de referencia política. desempleados y obreros del Túnel de las Raíces no tenía ningún sustento en la realidad. Al hablar de “corporaciones de desarrollo”. 12 . pero cobraba una gran verosimilitud y fuerza en la ola de rumores que asoló la región durante una semana. lo entiende Bengoa (1999:121) con respecto a las organizaciones mapuches: “cuando en las organizaciones populares de comienzos de siglo se utilizaba el concepto de “sociedades”. la Sociedad Galvarino y numerosas otras. en el trabajo de investigación. Era necesario ver a ambos mundos en acción. como si hubiese sido diseñada por nuestras propias necesidades de investigación. hicieron lo propio. creando la Corporación Araucana”. sin embargo. de resistencia al cambio o de renovación. La revisión bibliográfica y de fuentes nos permitió realizar una primera caracterización de los trabajadores de la Araucanía en esos dos capítulos. que tendían a generar la imagen de una sedición injustificada y sangrienta. inquilinos (e inquilinosmedieros) y peones. abocada a conocer las condiciones “objetivas” de vida. tanto de mapuches como del resto de los trabajadores rurales. 12 La primacía del reclamo por el acceso a la tierra no ocultaba. indígenas. ellos formaron sus propias “sociedades”. ofreció una inmejorable oportunidad para observar una síntesis y diálogo entre el estudio de la situación material u “objetiva” de los trabajadores y la forma en que esas condiciones eran percibidas y procesadas por cada una de los grupos sociales (cap. El despliegue de esta impresión conjugaba con la necesidad de obtener legitimidad para el accionar represivo.

ha advertido inteligentemente Andrés Bello (1990:12) que “estas fuentes tienen un gran valor histórico. deformándolos. En este conflicto pudieron verse claramente las diferencias sociales y políticas existentes la actuación y las creencias de los distintos grupos de trabajadores. A su vez. Asimismo. sin embargo. se podría decir que Ranquil funciona como un “analizador” de las categorías puestas en juego y un espacio de verificación de las hipótesis. Por lo demás para el caso de los periódicos locales. significando o minimizando hechos. tal como me ha sugerido Ana Teresa Martínez. no hay que olvidar que la prensa muchas veces actúa por estímulos externos y coyunturales. Con respecto a las fuentes periodísticas disponibles para estudiar la “historia popular” de Temuco.A. la comprensión y estudio de las condiciones materiales de vida nos permitió entender las causas y los principales rasgos que asumió la revuelta.V. observar en una situación dinámica a los factores estructurales de la sociedad rural de la Araucanía. a título de hipótesis para futuras investigaciones. la UFRO y la UCh. Junto a este amplio conjunto documental hemos consultado algunas tesis producidas en la UsaCh.V. . VI) hemos planteado buena parte de los puntos tratados en los capítulos anteriores. A su vez. En cuanto a las fuentes que hemos utilizado. también han sido consultadas obras colectivas resultado de investigaciones sobre la Araucanía (A. 1956 y 1970). tratando de ofrecer una mirada general de los trabajadores y mapuches de la Araucanía entre 1930 y 1955. en otras palabras. en nuestras conclusiones y conjeturas finales (cap. es relativamente fácil la influencia que pueden ejercer grupos de poder por sobre línea de algunos de estos medios impresos”. nos hemos centrado básicamente en los reservorios situados en la Sección Periódicos de la Biblioteca Nacional. en las últimas décadas. hemos cruzado la información sobre un mismo hecho proveniente de dos o más periódicos. En este sentido. Por último. En la medida en la que nos ha sido posible. también lanzamos algunas nuevas miradas en torno a estas cuestiones.25 do a los dos anteriores nudos temáticos.

26 I – El escenario histórico: antecedentes para la investigación .

la historia social de la agricultura chilena” (Bengoa 1988:7) Paradójicamente. el dominio sobre el territorio y los hombres. Además de este recorrido en sentido temporal.27 “La historia puede quizá ser buena consejera para comprender los complejos fantasmas que recorren el presente de la sociedad chilena. Luego de esa etapa. Y en el origen de esta relación desigual. hacia el Valle Central de 1850 y 1860 a fin de encontrar algunas claves para comprender la configuración social. cultural y espacial que adquirió la Araucanía después de su conquista militar. Resumiremos qué es lo que se da por aceptado en la interpretación historiográfica referida a este período y a esas temáticas. . Debemos dirigir nuestra mirada. precisamente. tal como lo han hecho la mayoría de los especialistas en la materia. aunque en algunos aspectos diferentes. la narración de esta historia de los trabajadores del sur chileno a mediados del siglo XX comienza bastante más al norte y bastante antes de terminar el siglo XIX. y no de obtener una única versión de ese proceso histórico. hemos tratado de señalar y presentar a las partes intervinientes en los debates. En el origen del conflicto actual se encuentra la historia del poder y la subordinación. políticos y población en general en Chile durante buena parte del siglo XX. que dieron y dan la nota característica de la Araucanía. productiva. En esos casos. cerrada hacia cerca de la primera guerra mundial. la convirtieron en una suerte de “niña mimada”. pertenecía. la agricultura hacendal mostró señales de agotamiento en su capacidad exportadora. La principal disimilitud tiene que ver con la presencia numérica. Podemos afirmar que la cuestión de la reforma agraria y los problemas sociales y políticos del campo fueron de las principales preocupaciones de científicos sociales. Esas diversas posiciones muchas veces aparecen como incompatibles. cultural y espacial de las comunidades mapuche. La producción se volcó al abastecimiento del mercado interno. Su carácter de espacio “nuevo” (para la sociedad y la economía blancas) y la posibilidad de convertirse en un espacio susceptible de experimentos sociales. con el objetivo de conseguir un feliz ensayo social y económico (Norambuena 1995) La aspiración de poblar con colonos alemanes la Araucanía. la Araucanía parece haber merecido un papel importante en estas generalizadas inquietudes. otras como superpuestas y en algunos casos como complementarias entre sí. para darle un espíritu refundador y revitalizador al trabajo agrícola y que asegurara la vía farmer al capitalismo agrario. El resultado de esas políticas no fue el esperado sino que generó un conjunto de escenarios parecidos a los del Valle Central. embarcado en un fuerte crecimiento urbano. A su vez. La cantidad de discusiones y la centralidad de la cuestión agraria en las ciencias sociales chilenas nos está dando la pauta de la relevancia no sólo académica sino (y sobre todo) política de estos temas. Conjuntamente. nos detendremos en aquellos puntos sobre los que se han generado polémicas y disensos de interpretación. al menos hasta entrados los años ´70. a este conjunto de deseos. Los sueños de los hombres de Estado y las clases dominantes deseaban un lugar virgen del peso de las tradiciones y las organizaciones arcaicas. tratando de señalar las principales tendencias históricas desarrolladas hasta llegar a mediados del siglo XX. la propiedad del suelo. En este capítulo iremos avanzando en un sentido cronológico. la agricultura. se desarrollaron algunos cambios en el tipo de relaciones laborales que se imponían en el agro.

pero tampoco eligieron consolidar el modelo de pequeña y mediana propiedad agrícola capitalista con trabajo familiar.28 I. cientos de caballos y sabuesos. la “Pacificación de la Araucanía” se ofrecía como la gran oportunidad de extender los cultivos. de instalación masiva de trabajadores rurales. De cualquier manera. Los terratenientes sentían al mercado de trabajo libre como una amenaza. ecuatoriano y boliviano. En efecto. Es decir. La imposibilidad de competir con los salarios pagados por la minería fue una de las causas de la adopción y profundización de esta elección de los hacendados. “el auge triguero no significó modernización para la región costera. Este panorama sólo pudo cambiar cuando entraron en escena el vapor y los trenes: aumentó el número de posesiones agrarias y su productividad. para la región del Maule. era “más bien un campo en el que las tierras sin usar estaban ocupadas ya por grandes fincas privadas y donde los mercados eran tan flojos que aun cuando una hacienda de 20. lo cierto es que se trató de un proceso desatado a fines del siglo XIX. conservas). ni en general para el resto del Valle Central” (Bengoa 1988:270). ya que implicaba . Este mismo fenómeno ha sido interpretado de distintas maneras: para Salazar (1989) se trató del establecimiento de un peonaje estable. Ante el estímulo del mercado. El camino adoptado a fines del siglo XIX según Bauer (1994). Para Bauer (1994) y Bengoa (1988) se trata de una “reinquilinización”. que el enorme despliegue de la agricultura triguera se realizó más sobre la base de una intensificación de las formas productivas existentes antes que por un mejoramiento de la productividad. permitiendo el crecimiento de las economías patronales antes que las campesinas (Kay 1987:133). Las modernizaciones técnicas principales sólo se dieron en la agroindustria (vino. Con la misma estructura tecnológica. Ante la ausencia de comunidades o aldeas campesinas independientes en el Valle Central -como las hubo siempre en el mundo andino peruano. que llevó a incorporar a las tierras de la Araucanía a fines del siglo XIX. acercándose a la Araucanía y las tierras colonizadas. beneficiando especialmente a los que tenían el capital suficiente para realizar las inversiones necesarias.los terratenientes recurrieron a otras formas de reclutamiento laboral. remunerados con tierra. la reacción más común por parte de los terratenientes fue extender la superficie bajo su dominio antes que intensificar la actividad productiva. Aquí encontramos el comienzo de la “era del trigo” en Chile. aportaba muy poco en la forma de ingresos en efectivo”. leche. significaba muchos arrendatarios y sirvientes. La producción triguera se fue deslizando por el Valle Central hacia el sur desde 1870. más allá de la cuestión de cómo nombrar el fenómeno. No optaron por convertir a sus trabajadores en asalariados rurales.A EL AGRO CHILENO: PROTAGONISTAS Y TENDENCIAS (1860-1970) La etapa de oro (1860-1920) ¿Qué se puede decir del agro de Chile de mediados del XIX? Según Arnold Bauer y Ann Hagerman (1987:103). para Chillán. se apartó tanto de la vía farmer como de la junker.000 has. pero ampliando el volumen de mano de obra inquilina y de terrenos. para Santana (1980) son inquilinos semiproletarizados que dependían cada vez más del ingreso salarial. vivienda y ración de pastos. La elección de los hacendados recayó en la promoción y ampliación del inquilinaje.

29 la desaparición de las costumbres. es imprescindible el clásico artículo “La sociedad inglesa del siglo XVIII: ¿lucha de clases sin clases?”. La rápida mecanización posterior a 1930 fue la tendencia complementaria y necesaria del proceso. comenzó a ganarse en intensificación de la actividad agraria a través del aumento de la productividad del trabajo y de la tierra. Para una crítica del uso de la noción de paternalismo. aunque eso no significó en absoluto el fin del modelo hacendal. Con el correr de los años. encontrando unos años más adelante. V) Por un camino inhibitorio se llegó a destinar exclusivamente toda la producción cerealera al abastecimiento del mercado interno. Hasta entonces los latifundios abastecían al país de alimentos y aseguraron el control de la población rural. permaneciendo como tendencia por décadas. Después de 1930 toda la estructura de exportación disminuyó y terminó por desaparecer. está claro que la aceleradísima urbanización comenzada en los ´30 condujo a un nuevo esquema de mercado y de organización de las fuerzas políticas: las decisiones cruciales desde ese momento se tomaban en Santiago y no en las haciendas (Bauer 1994 y Sepúlveda 1959) La producción agrícola se reorientó hacia el mercado interno. psicológicas y políticas (Valdés 1995) Crisis y decadencia (1920-70) Pero hacia 1910-15. parece haberse terminado la edad de oro del trigo chileno. un claro final la expansión de la frontera agrícola. en Thompson (1984) 13 . Las cifras de la exportación de trigo eran bastante más bajas que las registradas a fines del siglo XIX (Sepúlveda 1959:110). el auge del trigo chileno parece haber terminado con la Primera Guerra Mundial. pero no lo consiguió hacer exitosamente ya que frecuentemente aparecían problemas de abastecimiento (Hernández 1973) Estas deficiencias en la provisión de alimentos implicaban un crecimiento gradual de los productos agropecuarios en las importaciones. según Sepúlveda (1959:cap. reduciendo la posibilidad de incrementar el ingreso de insumos. Para evitar que los saldos exportables se redujeran aun más y terminaran por alterar la balanza externa se debía combatir el estancamiento de la superficie cultivada. de la misma manera que la hacienda estuvo lejos de ser simplemente una unidad económica: era un profundo entramado de relaciones económicas. Esta intensificación laboral se expresó en un incremento del porcentaje de proletarios rurales en el total de la mano de obra agrícola y un paulatino abandono del inquilinaje. tanto para el latifundista como para el inquilino. fueron notorias las deficiencias en el cumplimiento de ambas funciones y fue más bien el comienzo de “la historia de la decadencia del latifundio y el comienzo de la protesta social” (Bengoa 1988:274) En efecto. Desde 1926 se hizo ostensible la depresión en las exportaciones del trigo chileno. El valor agregado por la mecanización le indicaba al hacendado que era preferible tomar el control de toda las tierras e ir eliminando la presencia de inquilinos. el paternalismo y el control político. 13 El inquilinaje distaba de ser sólo un sistema económico. Ante el agotamiento de la frontera. culturales. De igual manera. Pero a partir de entonces. bienes de capital o intermedios. la capacidad exportadora chilena se redujo y terminó por convertirse en un fuerte déficit que se cubría con importaciones de cereales.

en proletarios rurales. total en 285 días de trabajo $ 2145. La explicación parece residir en que durante las crisis agrícolas los hacendados inquilinizaban a los trabajadores para gastar menos en salarios: “Este avance de las posesiones inquilinas cuando la agricultura se hizo menos rentable se tradujo en un fenómeno conocido como el ´asedio interno a la gran propiedad´. 15/8/39) analizaba las ventajas económicas de convertir a los inquilinos en peones: “Las regalías de los inquilinos comunes puede estimarse que representan al patrón $7.30 antes que seguir reproduciendo esa relación. Desde 1930 es observable un paulatino proceso de desinquilinización: disminuyó el número de familias con esa categoría y se redujo su participación en el total de la población agrícola. ya no era dominante como forma laboral en ninguna provincia chilena. al cabo de una o dos generaciones. el jornal diario de un peón inquilino puede estimarse en $15 como minimum.. agregadas las regalías al propio salario propiamente tal y a la comida. En 1935 el porcentaje de los peones afuerinos de la hacienda representaba ya cerca del 25% de la fuerza de trabajo. al interior de las haciendas” (Valdés 1995:22). talajes de 30 cabras [.469 82.. peonal y afuerino. aunque con variaciones anuales bastante notorias.. contra $ 6 u $8 del trabajador voluntario o afuerino.] $ 180. Al inquilino estas regalías le significan mayor renta anual que la estimada por el patrón. la explotación de sus animales y de los sueldos de que dispone. convirtiendo a minifundistas e inquilinos.. pauperización de los ingresos de los trabajadores. para los ´30. tornando al arrendamiento o cualquier otro pago en tierras más costoso que el pago en dinero. Cuadro 1. A las ventajas que ofrecía reemplazar inquilinos por trabajadores temporales. arriendo de dos cuadras de riego eventual $ 1000. Con un tono propio de la melancolía y la añoranza.. sin arraigo en la tierra” Adelantemos los resultados finales de este proceso de establecimiento definitivo de las relaciones salariales en el agro chileno: ampliación de los latifundios. aumentando el segmento asalariado residente. según el siguiente cálculo: casa $ 365. De manera que. talaje de 10 animales grandes [.] $600. pues según sea su espíritu de trabajo. De ahí que desde 1920-30 la opción por incrementar el peso del trabajo asalariado fuera la comúnmente aceptada por los hacendados. se le sumaban las posibilidades económicas abiertas por un mercado urbano concentrado y en crecimiento como era Santiago.60 por cada día de trabajo en las faenas del fundo. el cual expresaba el alcance que tenían las posesiones de tierras en manos de los trabajadores residentes.. Inquilinos en la PEA agrícola nacional 1921 1930 1955 1965 81977 104. [. con- . consecuentemente con la caída del inquilinaje que. un hacendado y presidente del Rotary Club de Los Andes (AT. Esta participación fue en aumento. le rendirá más que el escaso alquiler que le hemos asignado.] Las leyes no lo han tomado en cuenta con el resultado de que día a día desaparece el inquilino para dar paso al asalariado.000 A partir de datos de Ortega (1987) Fue notorio el aumento de la proletarización. al obrero mercenario. Estos factores generaron una revalorización de las tierras cultivables. Pero en los períodos de expansión de la agricultura los propietarios disminuían las posesiones de inquilinos y forzaban la salarización.344 73.

mejoramiento de semillas. ya que las formas no salariales de retribución se mantuvieron con mucha fuerza. Los organismos estatales en su afán de mejorar los rendimientos agrícolas facilitaron en los años ´30 el acceso al crédito y promovieron inversiones para modernizar e intensificar la agricultura: extensión del área regada. . El Estado. red vial. difusión tecnológica. que coincidió con una muy buena cosecha interna: en 1936 el trigo alcanzó el precio más bajo en cuatro siglos (Sepúlveda 1959:110) Gradualmente la intervención estatal en el negocio interno de trigo se burocratizó y se tornó más completa y minuciosa. 15 Para información sobre el monto de las importaciones de trigo Sepúlveda (1959:116). Se ha calculado que para 1960 un minifundista o un trabajador agrícola debía trabajar unos 26 años para obtener similares ingresos a los que conseguía un gran productor en 365 días. 14 De cualquier manera. según Ernest Feder (1972:15 ss). deviene sólo a partir de fines de la década de 1920. los latifundios chilenos eran 546 veces más grandes que los minifundios y recibían ingresos 61 veces más altos. Entre 1950 y 1960. sobre todo a partir de los gobiernos de los frentes populares a fines de la década de 1930. nuevos cultivos (principalmente industriales). no hubo variaciones cruciales en el patrón latifundista de propiedad de la tierra aunque si algunos avances en la mecanización.31 centración de la propiedad y convulsión social. control de plagas. Cuadro 2. La notoria incapacidad para abastecer adecuadamente al mercado interno (amen de la pérdida del tradicional rol exportador) conllevó una reducción del prestigio y el peso político de los hacendados y generó una serie pedidos de intervención estatal en el área. En esos años. especialmente triguera. etc. no puede hablarse de una proletarización plena o típica. se incrementó la presión urbana policlasista y antioligárquica para que se mejorasen los rendimientos agrícolas. Sepúlveda (1959) entiende que la costosa evolución experimentada por la productividad triguera fue el principal factor interno que contribuyó a la extinción del comercio exterior de trigo. los trabajadores rurales chilenos (87% de las personas dedicadas a tareas agrícolas) recibieron el 34% del ingreso agrícola total. de los cuales una porción fue modernizando sus empresas e invirtiendo en condiciones más ventajosas. Evolución del salario agrícola 1930 1953 1963 Pago en especie 90% 75% 65% Salario 10% 25% 35% A partir de datos de Bruna (1985) Dado que la importación de alimentos consumía las divisas. Su ritmo de progreso distaba de acompañar el aumento constante de la población nacional. La intervención estatal en el negocio triguero comenzó a principios de esa década: el punto de partida hay que buscarlo en la necesidad de colocar el trigo chileno en un momento de sobreproducción mundial y de caída de precios. Según Goicovic (1997) la crisis. debido a que la producción agrícola comenzó a crecer a un ritmo más lento que el vegetativo de la población. “los campesinos sólo sufrieron los efectos del deterioro relativo del sector y no tuvieron 14 En 1954. incentivó el abastecimiento interno y desestimuló la exportación. aunque la agricultura atravesaba momentos difíciles en la década del ´30. Estas mejoras fueron el resultado de la intervención estatal. 15 Pero. El acceso a estas ventajas y a exenciones fiscales estuvo limitado casi completamente a los grandes propietarios. preocupada por asegurar alimentos baratos y suficientes. mientras que el 13 % restante de las personas se llevó el doble del ingreso.

en los salarios que debía pagar la burguesía industrial. etc. a pesar de que ello implicaba un freno . Controlaban el juzgado de letras local. comparada con la decreciente importancia económica del sector. entre los que se contaba el rechazo a la sindicalización rural. la mayoría de los asalariados rurales tuvieron que resignarse a sufrir un deterioro en sus condiciones laborales. no significó en absoluto la derrota o extinción de estos últimos. Porque. económico y políticoideológico para permitirse impedir cualquier modificación del sistema de tenencia de la tierra. por lo que los capitales obtenidos en los rubros rurales se dirigían hacia otros sectores que presentaban una mayor rentabilidad (industria. que afectó principalmente a los cultivos tradicionales. la principal política que permitió la transferencia sectorial desde los campos hacia las ciudades fue la fijación de precios. Se dio la combinación de una alta tasa de desempleo y una bajísima productividad rural. favoreciendo a los sectores industriales y urbanos de la burguesía en desmedro de los intereses agrarios. Como consecuencia de este proceso. tarifas rebajadas para el transporte de sus productos..] compraban la cosecha en verde. Los precios del trigo se mantuvieron deprimidos debido al peso que representaban en el gasto de los trabajadores urbanos.. El resultado fue que esta disminución de los ingresos del sector agropecuario fue trasladada en buena parte a los trabajadores rurales. aunque los sectores oligárquicos perdieron el control directo de las esferas de gobierno desde los años ´20. persistiendo esta tendencia incluso superada la crisis del `30. conservó poder suficiente. obligaban a los campesinos a votar por el candidato de los latifundistas [. Esta parece ser una de las causas del estancamiento vivido por el sector agropecuario (para una postura contraria. adelantaban el dinero en invierno a los campesinos a cuenta de la próxima cosecha.). es decir. Bauer 1994). La consecuencia de esas tendencias fue que la población rural continuó migrando hacia las zonas con ofertas laborales más tentadoras. el nivel de precios agrícolas se mantuvo artificialmente bajo. hecho que les permitía ganar todos los pleitos y condenar a los campesinos que reclamaban. en lo político. finanzas). Gómez y Echenique (1988:43). En la entreguerra una baja tasa de ganancia parece caracterizar al sector agrario. la que en definitiva terminaban pagando a precios muy bajos” 16 Es que “si la oligarquía agraria pierde su puesto hegemónico en los años veinte. Pero “mientras los empresarios agrícolas recibieron diferentes tipos de compensaciones (crédito subsidiado. el sector agropecuario disminuyó su participación en el PBI a lo largo del siglo XX.32 acceso por razones estructurales a ninguna de las compensaciones”. En efecto. comercio. la seguridad de contar con tranquilidad laboral. como el trigo. Este incipiente proceso de sustitución de importaciones se desarrolló a pesar de que la población activa agrícola seguía siendo numerosa. consiguieron imponer ciertos “consensos” acerca del agro. 16 Luis Vitale (1980:27) ha expresado así esta idea: “Los terratenientes continuaron ejerciendo una importante influencia política y social en la zona central del país hasta mediados de la década de 1960. de salarios y de vida al no tener condiciones de organizarse para defender sus intereses” (Gómez y Echenique 1988:42). La redistribución de recursos que se generó. Los bajos precios de los productos rurales se tornaron una característica estructural y una condición permanente de la industrialización surgida al finalizar la cuarta década del siglo XX. Sin embargo. y por lo tanto.

Trabajadores militantes. permitió algunas leves mejoras en la organización sindical. el disciplinamiento y la moralización de la población residente. la urbanización. deficiencias en las viviendas. En ese marco. dejando una porción insignificante a cargo de los pequeños productores. Bruna (1985:88). I. analfabetismo. los espacios rurales permanecían regulados por el sistema hacendal de organización productiva. pero se mantuvo el control político de la oligarquía sobre la población rural (Bruna 1985) La cuestión no pasaba por la existencia de la legislación sino por la capacidad efectiva para hacerla cumplir en regiones donde el hacendado era amo y señor. mientras el movimiento obrero de las ciudades había llegado a un grado de organización considerable”. aunque el Estado se dejaba ver con infraestructura fuera de la hacienda. de poder y de dominación. Aunque existía el derecho a la sindicalización. Acercándose unos años más hacia el presente.y controlar la aplicación de la legislación laboral en el campo. todas las investigaciones llevadas a cabo terminaban concluyendo acerca de los pobres standards de vida de inquilinos y trabajadores agrícolas. mala alimentación completaban el panorama que obtenían los inspectores en sus ocasionales visitas a las haciendas. que terminaron fomentando. Pobreza. . Es que el mencionado desplazamiento de la oligarquía terrateniente de las esferas estatales. Se profundizaba entonces el marcado temor que expresaban los hacendados ante el accionar de las clases peligrosas y las pretensiones de las clases medias urbanas. La Araucanía también fue testigo de los intentos de conformación de formas de agremiación tanto de los trabajadores chilenos como de los mapuches. descubrimos que las haciendas y los fundos seguían siendo la principal fuente de contratación de mano de obra rural. empleados públicos y sectores medios urbanos comenzaron a discutir sobre el problema rural. Como ha señalado Ximena Valdés (1995). deseosas de limitar la influencia política de los hacendados. Se liberaron algunas trabas a la organización política del campesinado. Así. para Susana Bruna (1985:101) el veto social de los terratenientes era más fuerte que cualquier ordenamiento jurídico: “la libertad sindical seguía siendo ficticia aun en la mitad de los años cuarenta. a través de las misiones. promover la industrialización -y su hija. hasta entonces sacrosanto refugio de la oligarquía del Valle Central: consiguieron que se promulgaran algunas leyes que afectaban al agro y promovieron la sindicalización. con el advenimiento de la crisis del ´30. En cuanto a las condiciones de vida existentes dentro de las haciendas. la formación de sindicatos rurales. también es éste el panorama que hemos encontrado en nuestra investigación.33 Es por eso que más claramente perdedores fueron los trabajadores rurales. y fijando nuestra atención en los años ´50. más allá de la resistencia patronal.b LA ARAUCANÍA (SIGLOS XVI AL XX) al desarrollo capitalista global”. Usaron la burocracia para canalizar recursos. sólo después de los ´30 comenzó a hacerse notorio el agrietamiento de la autoridad hacendal. la Iglesia Católica se encargaba de legitimar. Los políticos votados por las clases medias urbanas comenzaron a brindar legislación social a los trabajadores rurales a cambio de su apoyo electoral. Como se verá. y sobre todo a incursionar en el campo.

sino hombres que pudieran producir lo que se necesitaba para conectar la economía local con la economía europea. Pero la derrota española en el siglo XVI significó la destrucción de las siete ciudades fundadas en la Araucanía y el abandono del territorio por parte de las fuerzas militares y la población civil. No sólo modeló la sociedad chilena de los primeros tiempos. (Bravo 1983:20) Y ese límite permaneció como criterio demarcatorio por cientos de años. hasta mediados de la centuria siguiente. el Bío Bío quedó establecido como una suerte de línea natural de frontera entre mapuches y españoles. En estricto rigor. entre ellos Álvaro Jara (1971). Sobre el permanente esfuerzo bélico (Arauco.(Pinto Rodríguez 1996) La primera de estas fases se caracterizaría por el choque violento entre los conquistadores españoles y la sociedad mapuche. fue uno de los más relevantes acontecimientos de la historia de Chile-Hispano. al conquistador no le interesaba dominar territorios. el interés del europeo no estaba centrado. que no impedía descubrir la profunda y permanente articulación entre las redes comerciales colonia- . han sostenido que la existencia de las guerras fue el elemento central en la construcción de la identidad chilena.) Diversos historiadores. sino también imprimió un carácter propio y distintivo a los pobladores de esta lejana posesión española”. lo cierto es que Villalobos (1989. Pero más allá del papel que la guerra haya significado en el proceso de construcción de la identidad nacional -cuestión ésta bastante discutida por otros especialistas de las ciencias sociales-. despuntando el siglo XVII. Y estas características se pueden encontrar con toda claridad en la siguiente fase histórica de la Araucanía que se abre a mediados del siglo XVII. 1995) y otros historiadores se han abocado a demostrar que la norma en la historia fue la alternancia entre el conflicto y el acuerdo interétnico y no la confrontación bélica. en el territorio. “En ese proceso. vale decir. que es la que a continuación presentamos. Así. sin embargo. Guillermo Bravo (1983:19) también se hace eco de esta interpretación histórica: “La guerra de Arauco. metales preciosos” (Pinto Rodríguez 1996:13). en el siglo XVI. la guerra de independencia.34 El choque (de la llegada española a 1650) La serie de autores enrolados en la “historia fronteriza” han consensuado cierta periodización de la vida en la Araucanía. La sostenida resistencia de los mapuches generó diversos conflictos y situaciones que concitaron enormemente la atención de la historiografía colonial chilena (Cerda 1996:12 ss. como fenómeno bélico y proceso histórico. del Pacífico) se habría ido modelando una personalidad nacional aguerrida y bravía. Se extiende desde las primeras entradas en el territorio mapuche. Convivencia y conflicto (1650-1850) Esta etapa se caracteriza por una concatenación de momentos de convivencia pacífica y de choques bélicos. su atención se vuelca a los hombres. El objetivo de los conquistadores no pasaba por la ocupación y puesta en producción de las tierras ocupadas por los mapuches sino por la conformación de encomiendas y el reclutamiento de mano de obra.

De esta manera. Las relaciones entre la sociedad blanca y la mapuche no parecen haber sufrido grandes cambios hasta 1850. tres elementos amenazantes para los grupos indígenas de uno y otro lado de los Andes: el definitivo establecimiento de Estados nacionales. Pero el parlamento no fue la única institución que seguía ritmos propios y autónomos respecto de los cambios políticos generados por la creación de la república.35 les y mapuches. Los procedimientos de intervención estatales y blancos se mantuvieron prácticamente inalterados incluso hasta la primer mitad del siglo XIX. teniendo por límite. permitieron mantener consensos de paz durante el resto del período colonial. se le ha concedido gran significación histórica ya que “reconoció la identidad cultural de los araucanos y su independencia como nación extendida en el territorio comprendido al sur del río Bíobío y hasta las márgenes del Toltén. Esta articulación se dio en un entramado de clara complementariedad entre ambas economías y sociedades. Ya en 1852. Durante dos siglos. b) el ejército fronterizo con rasgos de salvaguarda y defensa antes que de conquista y. podemos sostener que la declaración de independencia y la erección de la república portaliana no parecen haber afectado en demasía el agente y el tipo de intervención que actuaba en la Araucanía: a) diversas órdenes misioneras con el afán de convertir a la fe a los mapuches. miraba hacia la Araucanía. se dio paso a la invasión y usurpación física de las tierras ocupadas por la sociedad mapuche. c) la firma de acuerdos con las parcialidades a través de parlamentos. la ocupación de las tierras usadas por los mapuches y se limitaron a asegurar una línea fortificada. La institución de los parlamentos ha merecido interesantes análisis para los siglos XVII y XVIII. en que se modificó claramente el escenario y comenzó la tercer etapa. Es por eso que “durante el período colonial. Según Pinto Rodríguez (1996:44) “hasta 1850 la Araucanía poco y nada . con la creación de la provincia de Arauco (desde el norte de Valdivia hasta el Bíobío) el territorio mapuche había quedado nominalmente incorporado a la soberanía nacional. entiende Cerda (1996:14). manteniendo con los indígenas no sometidos un importante intercambio no sólo comercial sino cultural” (Cerda 1996:146). Por otra parte. la verdadera frontera de Chile durante ese período. Siguiendo a Patricia Cerda. que podían sobrevivir en el marco de relaciones que aseguraba a cada uno su propio espacio” (Pinto Rodríguez 1996:33). la región del Bío Bío. Ocupación y colonización (1850-1910) Para mediados del siglo XIX aparecieron. finamente manejadas por quienes debían hacerlo y de la complementariedad de dos formas distintas de moverse en el mundo (la indígena y la capitalista). A pesar de la falibilidad del sistema de parlamentos. siguiendo a Pinto Rodríguez (1996). El funcionamiento de estos sistemas “daba cuenta de un juego muy complejo de poderes. intereses y relaciones interétnicas. la corona española y la república debieron posponer. este sistema permitió entrar a este territorio a comerciar y a evangelizar” (Bravo 1983:21) Si bien los parlamentos prolongaron intermitentemente la Guerra de Arauco. la articulación de las producciones primarias nacionales a los mercados internacionales y la creciente demanda de tierras para su puesta en producción. al río Bíobío.

4 16. Traiguén (1871-82). el mercado trasandino con Neuquén. falta de instituciones encargadas de incentivar el desarrollo agrario. Pero.36 había interesado a los empresarios chilenos y a las autoridades de gobierno. por la península de Arauco. hasta la definitiva dominación de toda la Araucanía (1862-83) se dio lugar a la desintegración del espacio fronterizo y de las reglas que lo gobernaban. Cordillera (1883) y Costa (1883) (IGM 1985:122). Sus habitantes originales fueron encerrados en reducciones o . ocupando cada vez más al sur: Malleco (1862-8). la crisis económica de 1857 y la presencia cada vez más exigente de los inversionistas ingleses que estaban llegando al país. los obligó a desplazar su mirada hacia el sur”. Las condiciones que dificultaban la puesta en marcha de la producción eran muchas: falta de desarrollo agrotécnico.2 15 País 8. De esta manera. Rendimiento en qqm/has 1884-5 1904-5 1909-10 1912-3 Araucanía 14. El rendimiento que ofrecían estas tierras. fue avanzando sobre los territorios de las diversas agrupaciones mapuches.7 8.3 Elaboración propia a partir Norambuena (1991:123-4) Los valores de la Araucanía corresponden a los rendimientos de Malleco y Cautín. El ejército chileno. abonos y técnicos (Rivas y Suazo 1980:6) Pero los estímulos del mercado externo eran fuertes. Por eso las tierras incorporadas fueron rápidamente enajenadas. porcentaje del que apenas descendieron en los años siguientes. maquinaria.7 14.4 9. falta de insumos. entre 1909 y 1915 el 40% del terreno cultivado del país se encontraba en la Araucanía (Norambuena 1991) ¿Qué otros estímulos hubo para la expansión cerealera? Además del mercado extranjero. De esta manera. el hinterland carbonífero de Coronel y Lota y la construcción de líneas férreas (en 1900 unas 15. Toltén (1882-3). ¿a qué obedecía este proceso de expansión de la frontera agrícola? La satisfacción de las demandas externas de trigo y harina (principalmente California) llevaron a un ensanchamiento permanente de esas fronteras. recientemente abiertas a las fuerzas del progreso fue realmente muy impactante durante algunas décadas. sin embargo. la sistemática penetración de los empresarios mineros tras el carbón.7 15. los hispanocriollos y los mestizos del Bío Bío llegaron a su fin en este período (Cerda 1996:104 ss. Desde la paulatina ocupación del Sur.) El avance militar del Estado chileno fue estableciendo diferentes líneas de frontera. con vistas a su puesta en producción para la exportación de cereales. Y la apertura de estos nuevos mercados significó el surgimiento de latifundios en la Araucanía y la pérdida de independencia de los pequeños productores agropecuarios en manos de los molineros y grandes casas comerciales (Cerda 1996:108) La incorporación de la Araucanía al área cerealera nacional fue la opción elegida para mantener la cantidad de exportaciones.000 personas trabajaban para los ferrocarriles del Estado). Carmen Norambuena (1991) menciona al mercado salitrero del norte. Cautín (1881-2). Las relaciones pacíficas entre los indígenas no sometidos. con algunas dificultades. dejando las tierras en disponibilidad para incorporarlas a la producción agroganadera. de información actualizada. Cuadro 3. vemos cómo las provincias de Malleco y Cautín entre 1884 y 1904 consiguieron posicionarse con cerca del 20% de la producción nacional de trigo.

obligados a marchar al sur. basadas en una serie de creencias y prejuicios bastante difundidos en la época (Norambuena 1995) Cuadro 5. y en algunos casos ciudades. colonizaciones y cesiones. Sin embargo. Alrededor de algunos de los fuertes levantados en las décadas de 1860-70 fue constituyéndose un poblado.130 has. siguiendo a Patricia Cerda (1996:138) pueden distinguirse dos áreas de colonización diferenciadas: a) el norte hasta el río Malleco con mayoría de los colonizadores hispanocriollos y con pocas propiedades de los indígenas. principalmente a través de remates. Así.1% Otros 19% Basado en Bravo (1983:34) y Chávez (1987:187) Hacia 1890 la Araucanía tenía 12 colonias. Muchos de los nuevos colonizadores provenían de la antigua región de frontera de Bío Bío y estaban ligados al Ejército. De hecho.5% Españoles 6.37 proletarizados. La especulación con las tierras no estuvo ausente en el proceso de venta de tierras (Cerda 1996:135-6).1% Alemanes 15. Población rural Araucanía Chile 1907 69% 57% 1920 70% 54% 1930 74% 51% 1940 71% 47% 1952 65% 40% En base a IGM (1985) La conquista de la Araucanía fue la señal que se esperaba para profundizar las políticas de colonización extranjera.3% Franceses 22. entregando 1. Entre 1873 y 1900 se realizaron unos 20 remates de tierras. . entre 1883 y 1890 llegaron a Chile unos 6.125. el resultado final fue una estructura de propiedad que remedaba la del Valle Central. como se verá en el capítulo III del presente escrito. entre los ríos Bío Bío y Toltén (Cerda 1996:133) Aunque los grupos dominantes chilenos y el Estado aseguraban que los remates conducían a un sostenido proceso de desarrollo agrícola modernizador de tipo farmer. Cuadro 4. Nacionalidad de los colonizadores 1883-90 Suizos 37. Sabemos que la tierra arrebatada a los grupos indígenas fue enajenada por el estado nacional de diversas formas. la colonización había comenzado bien temprano (1846) y hasta 1920 había implicado la llegada de algunas miles de personas (Cerda 1996:137) Para la Araucanía. la población de la Araucanía siguió siendo eminentemente rural tal como se desprende de los censos.940 inmigrantes explícitamente destinados a las labores colonizadoras ¿Qué podemos decir respecto del origen nacional de estos migrantes? Pues que las agencias del estado chileno instaladas en Europa preferían claramente a los inmigrantes nórdicos a los mediterráneos. basada en las formas latifundistas de propiedad.

las crudas heladas (mortíferas para el ganado) y los problemas legales de posesión de las tierras terminaron por minar el proyecto. iniciándose la experiencia de colonización con nacionales. el maltrato recibido por parte de las autoridades locales argentinas. Muchos de los repatriados en esta ocasión. la incomunicación con el resto del territorio. publicada en El Mariluan de Victoria en 1896. sobre todo en Argentina. Sin embargo hacia 1890 el gobierno nacional ordenó a sus agentes en Europa suspender los envíos de colonos. Cuadro 6. En pocos años. Pero las dificultades organizativas. Rendimiento en qqm/has 1913-4 1919-20 1924-5 1928-9 1929-30 Araucanía 9 10. Producción y fin de la “frontera” (1920-60) En la década de 1910. la dificultad para seguir “exportando” ganado en pie y. participaron de la máxima actividad de resistencia desatada en el agro araucano en el siglo XX: la revuelta de Ranquil. o aun debajo de ella. Ésta inicialmente fue mantenida en un segundo plano frente a las ventajas naturales que parecía ofrecer la presencia de extranjeros (Norambuena 1995) La rápida comprobación de la poca efectividad e impacto de la migración extranjera provocó un viraje en la política colonizadora. las fértiles tierras de la Araucanía comenzaron a mostrar las señales de agotamiento de expansión de las fronteras y rendimientos agrícolas. Por lo general se trataba de latifundios. y seguramente sus hijos. ¿Por qué no habríamos de distraer una parte de esos dineros en favorecer a los de la casa que han dado pruebas palpables de consagración al trabajo i de amor al pobre terruño que los ha dado tocado labrar” (Flores 1999) El inicial empuje de “rescate” de compatriotas afincados en Neuquén generó el establecimiento de cientos de familias en colonias agrícolas. la adopción de políticas aduaneras que implicaban un encarecimiento de los productos chilenos. que incluía una relectura del papel y valor de los pobladores nacionales y la perspectiva de repatriar a aquellos compatriotas afincados en el exterior.4 11 12. extras por cada hijo varón que tuviera ¿Por qué volver de Neuquén? Flores (1999) entiende que fueron varias las causas que se conjugaban: la amenaza de una guerra con Argentina. A cada uno de los repatriados se le asignaban 80 has.2 11.8 11.2 Chile 10. Los rindes se fueron reduciendo y se estabilizaron cerca de la media nacional. la ley de repatriación dictada por el gobierno chileno en 1896. que convivían con las reservas indígenas. claro está.1 9. Los valores de la . reflexiones como la siguiente. se hicieron bastante generalizadas: “Invertimos injentes capitales en inmigrantes europeos que algunas veces han sido una dolorosa decepción. más otras 40 has.5 12 Elaboración propia en base a Norambuena (1991:123-4).38 b) Al sur del Malleco la colonización se llevó a cabo con inmigrantes nacionales y extranjeros que accedían a la tierra a través de remates y entregas de tierras fiscales a extranjeros.8 8. Estas tierras fueron testigos de buena parte de los enfrentamientos bélicos entre el estado y la sociedad mapuche.

Los qqm deben multiplicarse por mil Esta caída en los rendimientos agrícolas fue enfrentada con una ampliación permanente de la superficie sembrada hasta la brusca disminución de las campañas de 1928. más de un tercio de la producción triguera nacional seguía afincada en la región.5 28844 (3. Prado (1956) estimaba que el 45% de la superficie se cultivaba con mecanización simple (arado y rastra tirada con bueyes.3) De Curicó a Concepción 8.6%) 3.39 Araucanía corresponden a Malleco y Cautín.7%) 300. Sobre cada una de ellas se fue produciendo una alquimia social particular.8%) De Valdivia a Chiloé 17.111 has cultivadas en 1954.1 137.1% 20. Cuadro 7.336158 Basado en Sepúlveda (1959:113-4) La producción en qqm de la Región Atacama-Coquimbo ha sido estimada en base al resto de los datos ya que no está registrado el valor oficialmente declarado.4 209. se paraliza el ritmo de desarrollo urbano de ciudades como Victoria. Eso no impidió que a mediados del siglo XX. ganado vacuno.870 (14.3% 25.3 760. Lautaro. Los valores de la Araucanía corresponden a Malleco y Cautín. Por un lado el mundo de las colo- . superficie y producción de trigo 1954 (comparación por regiones) Rendimiento Superficie cultivada Producción qqm De Atacama a Coquimbo 10.598 (22. Collipulli y otras. Los qqm deben multiplicarse por mil 1929/30 Has qqm 144290 1765 26. siembra y trilla a máquina) y un 30% con mecanización total (arado y rastra con tractor. Tómese nota que frente a las 271.253. avena y arvejas de todo el país (Ferrando 1956:6) De hecho. De hecho. que obedecían a distintas iniciativas estatales: colonias agrícolas.724 (27. Predominaba en ese entonces la agricultura extensiva y mixta. el rubro no manifestaba un alto nivel de perfeccionamiento dado que no poseía una gran inversión en tecnología agrícola. El rendimiento está calculado en base a qqm/ha.807. cosecha con automotriz y cosechadora).111 (35. Cuadro 8.7% 23. no son más que el recuerdo de tiempos mejores: el tiempo de las ciudades del trigo”. Más allá de que la producción agropecuaria tenía la primacía en el desenvolvimiento general. un 25% con mecanización media (arado y rastra con bueyes. siembra y siega a mano.8%) 2.863. trilla con máquina).565 (18%) 1. la provincia de Cautín (el sur de la Araucanía) fuera la principal productora de trigo. por esas décadas comenzaban a mostrarse problemas de erosión en la tierra debido a que buena parte de los cultivos se realizaban en superficies que no eran agrícolamente aptas.111.8% 27. junto con el fin del “boom triguero”. reducciones mapuches y remates de tierras.5% 24.9%) De Bío Bío a Cautín 11 271. Rendimiento.8% 20% Elaboración propia en base a Norambuena (1991:123). la superficie cultivada de Cautín en 1930 era la mitad.1% 24.2%) De Aconcagua a Colchagua 13. ¿Cómo había quedado conformada la estructura de la propiedad a mediados del siglo XX en la Araucanía? Se podían reconocer básicamente tres patrones de propiedad.5%) 1.482 (34.881 (19. Traiguén. con marcadas especificidades.6%) País 12.3% 24% 19.000 (3.114 9.3 112. siembra a máquina.197 (19.6% 23. Superficie sembrada y producción triguera (1884-1914) 1912/3 1913/4 1919/20 1924/5 1928/9 Has qqm Has qqm Has qqm Has qqm Has Qqm 103759 1571 99832 882 122436 1289 183945 1539 140083 1553 23. en las que los tendidos férreos y la estación otrora brillante de actividad.1% Araucanía % del país Es por eso que Carmen Norambuena (1991:123) ha sostenido que “a fines de la década de 1920. que consistía en el cultivo de trigo combinado con la posesión de ganado.

por el contrario. Hacia los años ´50 Picasso (1956:111) sostenía que eran muy pocos los propietarios que habían logrado transmitir sus tierras en herencia. En efecto. por lo que las tierras eran cultivadas en pésimas condiciones. debido a los cambios sucedidos. La ley permitió poner cierto punto final a los reclamos por los títulos y organizar la producción sobre criterios más firmes. gracias a la Ley de Propiedad Austral. donde prácticamente se reproducían formas laborales presentes en el Valle Central. parece haber habido gran cantidad de problemas con la transmisión generacional y la obtención de la propiedad legal de los predios. Téngase en cuenta que en 1929 finalizaron también las cesiones estatales destinadas a reducciones mapuches y comenzó. venían convirtiendo a muchas regiones de la provincia en campos trágicos. se fue configurando una Araucanía en la que los propietarios minifundistas mapuches y no mapuches daban la nota característica del agro. el traspaso del plano a la realidad correspondía directamente a las relaciones de fuerza existentes entre los vecinos. De esta manera. permitiendo el crecimiento de la actividad crediticia: “Con esta ley se regularizaron centenares de propiedades dudosas y se puso término a viejos pleitos que. Por otro lado. José Bengoa (1989:372) menciona que en 1929 casi un 80% de las comunidades que había en Cautín tenían juicios con particulares. La situación sólo se ordenó. Cuadro 9. Los cultivos de chacarería eran practicados en su mayoría por los agricultores con menos de 20 has. pero debido a la escasa entrada de sus predios. donde quedaron asentadas varias decenas de miles de indígenas. no funcionó así en la realidad ya que eran permanentes los problemas de legitimidad de los títulos y la confusión de los deslindes. Reducciones mapuches Cautín % del país Número de reducciones 2173 73% Total de hectáreas 403167 80% Indígenas radicados 67196 83% Reclamos de restitución 907 76% En: Bengoa (1989:372) Dado que los planos de colonización no detallaban los accidentes del terreno. no podían adquirir implementos agropecuarios modernos. las 3000 reducciones mapuches. Pucón y Lonquimay” (Picasso 1956:110). en mayor o menor medida. Entendía Picasso (1956:114) que la pequeña propiedad era un grave problema económico. Villarrica. la disolución de las comunidades en hijuelas familiares.40 nias de extranjeros y de repatriados. Otro enorme número de propietarios poseía hasta 50 has. Como prueba de la larguísima serie de conflictos legales que generó la distribución de la tierra. las haciendas y establecimientos agropecuarios mayores. desde hacía años. de mediana extensión y basadas en el trabajo familiar. Y por último. Esta diferenciación entre sectores. Prado (1956) podía realizar la siguiente caracterización tripartita de la estructura de propiedad y producción agrícola en la región: a) por un lado estaban los pequeños campesinos. hasta bien entrado el siglo. en buena parte indígenas (con hasta 50 has) que vivían de una explotación agropecuaria de subsistencia. con dramas de sangre. en los años ´30. disputas y pendencias que aun se recuerdan en las comunas de Cunco. agrícola y social ya que 340. las divisiones y arrendamientos.. Es por eso que a mediados del siglo XX.000 has debían repartirse entre . a priori tan clara.

41 60.500 has. figuraban los rendimientos trigueros más altos (las superficies de entre 100 y 500 has.000 55% 9% Mediano propietario 50 a 2000 1.000 familias indígenas. A priori podría pensarse que se trata de una estructura medianamente equilibrada. lo cual nos llevaría a demostrar que la nota . la estructura sería la siguiente: Cuadro 10. en los predios que poseían de 100 a 2000 has. debe tenerse en cuenta que entre las propiedades medianas (1.000 0. pasará formar parte del grupo de los minifundios” (Prado 1956) c) A su vez. parecen ser las que alcanzaban mayor eficiencia en cuanto a los factores densidad de población. por lo general. para alimentar a su familia. que eran ocupadas por reducciones indígenas. sigue Picasso (1956:114).000 44. Además. Con malos caminos. donde la gran mayoría de las explotaciones son de tamaño medio. El tamaño promedio de estos latifundios alcanzaba a las 3.1 a 20 135.115. Los latifundios ocupaban sólo 1/6 de los suelos. haciendo imposible todo cultivo intensivo y cuyo propietario de 8. un pequeño grupo de latifundios acumulaba buena parte de la tierra y determinaba un aprovechamiento insuficiente de los suelos por falta de preparación o de capitales. Pero se debe tener en cuenta que “entre estas propiedades se consideran a las comunidades indígenas como entidades indivisas. b) En cambio. o porque no estaban interesados en conseguir mayores ingresos. En estas tierras. Se trabajaba la tierra con programas de explotación concebidos y respaldados por capitales. capital necesario).000 has) había cerca de 350. Si utilizamos los criterios de distribución de las propiedades agrícolas arriba mencionados. ubicados en suelos accidentados. 10 o 15 hectáreas o más.6% 17 % Basado en Picasso (1956) Analicemos qué es lo que se puede desprender de esta fotografía de la distribución de la propiedad agraria. por desnudar la tierra de su capa orgánica” Estos pequeños propietarios se veían obligados a abandonar el minifundio y dedicarse al pequeño comercio. Propiedad de la tierra. La explotación lechera intensiva o semiintensiva estaba reducida a estos agricultores medianos y grandes. Cautín 1945 (incluye propiedades indígenas) Tamaño (has) Has totales % número de % suelos propiedades Pequeño propietario 0.115. en las que la superficie que cada familia podía utilizar variaba entre menos de una hectárea y 10 has. explotando el resto del suelo dentro de condiciones económicas miserables que terminan. pero una vez parcelada la comunidad. por un imperativo superior. “El problema reviste caracteres desastrosos en aquellos distritos de la provincia un tanto alejados de los centros de consumo.4% 74% Gran propietario Más de 2000 250. mientras que más de la mitad de las propiedades eran minifundios que usufructuaban menos del 10% de las tierras. debe sembrar anualmente cierta cantidad de trigo. Justo sería entonces reubicar a toda esa gran franja de tierras y de trabajadores en el grupo de los pequeños propietarios. buscar un empleo o dirigirse a las capitales. en pocos años. tierras disponibles. Ahora bien.000 has. dominaba aun el régimen de inquilinos-medieros.

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característica de la provincia de Cautín era la presencia mayoritaria de pequeños propietarios, usufructuando porciones minúsculas de tierra, frente a un conjunto bastante amplio de medianos productores, y otro más reducido, de latifundistas. 17 El siguiente cuadro con la información censal de 1945 parece reforzar esta interpretación al aportarnos más información al respecto.
Cuadro 11. Cantidad de propiedades según superficie. Cautín 1945 Tamaño (has) Propiedades Pequeña propiedad 0,1 a 20 2215 20 a 50 3304 50 a 200 3274 Mediana propiedad 200 a 500 812 500 a 1000 262 1000 a 2000 146 Gran propiedad Más de 2000 62 En base a Picasso (1956)

Si al grupo de las medianas propiedades le restamos las más de 2.000 reducciones mapuches asentadas en la provincia de Cautín, vemos que los porcentajes quedan modificados:
Cuadro 12. Propiedades de la tierra. Cautín 1945 (incluye propiedades indígenas) Tamaño (has) Total has. % del número de propiedades 7500 (75%) 2500 (19%) 62 (1%) % suelos 30% 55% 17%

Pequeño propietario 0,1 a 60 485000 Mediano propietario 50 a 2000 765000 Gran propietario Más de 2000 250000 Elaboración propia en base a Picasso (1956)

En estos cuadros están expuestas las poco más de 10000 propiedades rurales de la provincia, pero si tenemos en cuenta que unas 2.000 de ellas en realidad correspondían a comunidades mapuche, donde vivía un número que podemos fijar entre 60.000 y 100.000 personas, el cuadro parece más dramático. Considerado de esta manera, más del 95% de los productores agrarios debían sobrevivir en el 30% de la superficie total. En la Araucanía las tasas de salarización eran menores a las nacionales, gracias a una alta ruralidad y el mantenimiento de un gran número de comunidades mapuches y unidades campesinas familiares. Estas organizaciones permitían reducir el nivel de desocupación existente al emplear la mano de obra familiar disponible.

Cuadro 13. Ocupación en 1952 según el censo de ese año Hacia fines del período que nos interesa, informaba la prensa acerca de una gira realizada por inspectores fiscales y laborales. Como rasgo central del agro araucano se destacaba a la abrumadora presencia de pequeños cultivadores, que no realizaban contratación alguna de personal permanente o temporario. “Dado el estado de subdivisión que presenta el terreno en algunas localidades donde no se registra la contratación de obreros, por su escasa extensión, se da a estos pequeños agricultores instrucciones verbales para que en el caso de contratar personal en la temporada de cosecha tenga presente el cumplimiento de la ley”, ES (4/5/49:9).
17

43 Trabajo remunerado 90,9% 89% 92,7% Trabajo no remunerado 4,6% 6,1% 2,3% Desocupado 1,8% 1,4% 2,2%

Malleco Cautín País

En cuanto a la ganadería, la provincia de Cautín prontamente mostró su configuración como productor, especialmente de ganado bovino y ovino. Es de destacar que el perfil ganadero de la región ya había quedado señalado en buena medida con los circuitos mapuches de engorde y comercialización de vacunos, construidos desde el siglo XVI.
Cuadro 14. Tipo y cantidad de algunos ganados. 1956 Cantidad 53.900 6.300 59100 38.200 61.500 77100 Datos de Hillmann (1956) % país 10,8% 13,1% 12,9% 10,2% 17,2% 10,1%

Terneros Toros Novillos Vaquillas Bueyes Vacas

La masa ganadera provincial en 1956 era de 816.000 cabezas, viviendo sobre 849.445 has. La base alimenticia de la ganadería eran las praderas naturales (chépicas, chuncho) y las artificiales (trébol rosado asociado a gramíneas). De cualquier manera, la actividad no parecía desarrollarse en las mejores condiciones, sobre todo en las pequeñas propiedades. En estas pequeñas superficies la ganadería no era una actividad capitalizada, sino que aparecía más con el perfil de un aporte a la subsistencia familiar. Hillmann (1956:53) informaba:
“Donde sólo existen pastos naturales y renovables, veremos en estos campos sólo ovejunos, caprinos, bueyes de trabajo y novillos de crianza […] unas pocas vacas, para el sustento apenas de los moradores humanos, y estos animales de una calidad baja, rinde ínfimo y de un coeficiente de fertilidad muy bajo, fiel reflejo de la pobreza y del estado de estancamiento en que se encuentra la industria agropecuaria. En esta forma, salvo excepciones, tenemos la mayor parte de los campos indígenas, campos en manos de pequeños agricultores que cultivan el minifundio, y que se desenvuelven en un estado de pobreza alarmante”

Otro análisis, contemporáneo al anterior, también insistía en el carácter precario de la producción pecuaria que estaba a cargo de los indígenas y campesinos.
“En algunos sectores la carga excesiva de ovejas ha contribuido a agudizar el problema. Estas, por su parte, sufren de parásitos externos, los que las enflaquecen y desprecian su lana. Desconocen los fundamentos de las rotaciones culturales, abonaduras, materias orgánicas, erosión, conservación de suelos y empleo de forrajeras artificiales adecuadas. Por lo general no tiene interés por replantar las laderas y hondonadas de mucha pendiente, de cercar sus terrenos ni de introducir mejoras de tipo permanente” (Rubio 1956:234)

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En cambio, en donde había praderas naturales y artificiales era posible encontrar una ganadería más desarrollada y compleja, con producción de lácteos y de derivados industriales. Pero de cualquier manera, Hillmann (1956:54) concluía que en la Araucanía la ganadería “se desenvuelve en un estado de miseria, lo cual está acarreando a la larga el ausentismo individual de la población humana de los campos y la pérdida de su fertilidad”. Como vemos, las descripciones realizadas sobre la agricultura y la ganadería campesinas de la Araucanía nos están planteando desde mediados del siglo XX un panorama absolutamente sombrío en lo que se refiere a calidad de vida de los pobladores y al nivel de la producción.

Condiciones materiales de vida .45 II.

en Temuco. De cualquier manera. En efecto. Los mismos sujetos contemporáneos parecen haber tomado conciencia de las marcadas similitudes que tenían inquilinos. donde se pueden destacar como rasgos centrales a) la permanencia de elementos materiales y simbólicos-tradicionales mapuches en su construcción y utilización y b) la pobreza material expuesta en las condiciones de vida de los inquilinos y peones. peones y comuneros en sus niveles materiales de vida. no implicaba mejorar en gran medida el nivel de vida. que vio reducidos sus ingresos y empeoradas sus condiciones de vida a causa del desempleo y la inflación. por lo general forzadamente. más concretamente.46 La mayoría de las descripciones de las existencias los campesinos chilenos durante el siglo XIX y principios del XX apuntan a señalar un panorama de marcada pobreza y precariedad material. Por otra parte. la suerte para los que tomaran. Es más. De esta manera. usualmente implicaba un descenso en la calidad de vida dado que se eliminaba la posibilidad de producir una parte de la dieta en las chacras familiares. entendemos. Esta situación se vio profundizada como resultado de las transferencias de ingresos desde el mundo rural a las actividades productivas urbanas (industrias y servicios). parecían ser los causantes de que el consumo de productos industriales no estuviera expandido en los campos de la Araucanía. pero no la desataba. cultural y sanitaria de las familias de los inquilinos. actuó como generador de un campo de posibilidades de la resistencia. pero en forma especial a la mano de obra rural. hijueleros y comuneros indígenas. indígena o no. Los bajos ingresos. concentradoras de un número creciente de trabajadores. la ausencia casi total de instituciones dedicadas a la salud en las áreas rústicas nos obligó a rastrear las prácticas medicinales popula- .la necesidad de la insubordinación. A continuación entramos en la cuestión de la salud y la enfermedad en el mundo rural. pequeños agricultores. Súmese a esta tendencia que la crisis del ´30 afectó gravemente al agro. aunque ocasionalmente nos vimos obligados a penetrar en áreas urbanas. social. consecuencia inmediata de las deficientes condiciones de vida.y asumieran completamente la nacionalidad chilena. la lucha iniciada desde el Estado y los grandes propietarios era por conseguir que los trabajadores rurales chilenos y mapuches aceptaran su rol subalterno en el capitalismo – como vendedores de su fuerza de trabajo y consumidores de bienes de primera necesidad. A la hora de encarar cuestiones referidas a las condiciones materiales de vida nos ha resultado dificultoso establecer diferencias claras entre trabajadores mapuches y chilenos. A este capítulo lo hemos dividido en cuatro secciones. Las distinciones legales y productivas entre los grupos no impedían que se compartieran las mismas carestías: “El bajo nivel de necesidades de la población rural. resultado de deficiencia congénita de los trabajadores según Prado (1956). esa pobreza impedía la creación de una fuerza laboral vinculada a los estímulos del mercado. como un escenario que producía –hasta cierto punto. no crea en ellos el incentivo necesario para esforzarse en producir más y mejor” (Prado 1956:38) De esta manera. Esta situación. la vía de la salarización. la pobreza parece ser el rasgo característico de toda la población trabajadora rural. En la primera de ellas nos abocamos al problema de la vivienda o la habitación popular en la Araucanía.

II. la salud. y que nos aporta elementos importantes para entender la cuestión de la vivienda en el contexto mapuche. Esta serie de creencias y de prácticas populares aparecían mediatizados por la lectura en clave higienista de los sectores “decentes” de Temuco. y. La última parte presenta un panorama bastante general de las escuelas en la región: condiciones edilicias.A VIVIENDA “La habitación está representada por el clásico rancho que no es sino el trasunto fiel de la ruca araucana que hace más de cuatro siglos encontraron los conquistadores españoles. aunque no de la mirada descalificadora. La tercera sección se dedica a los consumos populares. la educación y la diversión de origen popular. desligados de las buenas costumbres. quienes no las ocuparon y prefirieron seguir utilizando sus rucas tradicionales. Hemos observado que las escuelas fueron sobredemandadas en cuanto a los logros que debían obtener (integración a la vida nacional. acceso al servicio educativo e imaginarios en torno a las misiones de las instituciones educativas. promoviendo el control de los precios máximos y el abastecimiento de productos básicos a la población en un contexto inflacionario. Era por eso que los grupos privilegiados desprestigiaban y trataban de extirpar las prácticas medicinales populares. Estas campañas por la salud moral y física de las clases peligrosas se fundaban en un higienismo que reconocía la cuestión racial como nudo del problema (Pino 1969:67) La mayoría de las lecturas contemporáneas a estas problemáticas contaban con un arsenal ideológico y terminológico que pertenecía. la alimentación. de clara raigambre mapuche. Para las autoridades provinciales la reacción resultaba absolutamente irracional dado que las condiciones habitacionales de la comu- . Los grupos urbanos decentes entendían que las propias prácticas culturales y sociales populares conspiraban contra los progresos de la salubridad. La presencia de las ideas higienistas es una constante al abordar las fuentes dedicadas al estudio o la descripción costumbrista de los trabajadores rurales y los mapuches de la Araucanía. incluso en ámbitos urbanos. vivían. y es a través de estos ojos que estamos obligados a estudiar la vivienda. abandono de la lengua materna. en que nuestros indios. erradicación del alcoholismo. El problema se suscitó cuando se construyeron y entregaron una serie de viviendas a miembros de una reducción. tal vez. De lo analizado hemos desprendido la idea de que los trabajadores y desempleados generaron cierto universo cultural y social relativamente independiente de la elite local. Esta independencia se expresaba en la conformación de espacios propios de sociabilidad y comercio. desde tiempo inmemoriales” (Ercilla 1963:36) Ximena Bunster (1970) estudió con detenimiento un conflicto que surgió en la provincia de Cautín.). Destacamos allí la creciente presencia estatal en las pequeñas comunidades rurales. sin lugar a dudas.47 res. etc. pero se le brindaron escasos recursos para cumplir con esas funciones. tanto en lo relativo a necesidades vitales (alimentos. al higienismo. llevadas a cabo por trabajadores rurales y machi. vestidos) como a la sociabilidad y el entretenimiento.

Bunster (1970) 18 . Los ocasionales dolientes se sentaban junto a al única La vivienda mapuche tradicional reconocía cinco zonas: a) el mencionado fogón central. b) un lugar de la vivienda destinado a guardar las pertenencias masculinas y en el que los varones desarrollan sus trabajos manuales. recepción de visitas y para transmisión de pautas culturales. crucial importancia guardaba el área de fogón (kütralwe). Por lo general cuenta con una repisa. Este incidente nos sirve para meternos de lleno en el problema de a vivienda mapuche. equino y de cordero a distancia prudente del fuego central de la ruca. La armazón de madera que sostiene el techo deja al descubierto recias vigas que sirven. mal ventilada y alumbrada. cuando se descansaba del trabajo agrícola y se conversaba. Se ventilaban los asuntos importantes al atardecer y a la noche. Para empezar. Todo en ella refleja el espíritu pesimista y sombrío de sus moradores” (Rubio 1956:234). La casa indígena era “en general. La cultura mapuche y los saberes referidos a la ganadería y la agricultura se reproducían junto al fogón. pero antihigiénica. entre vida y muerte. como la siguiente. Desde un punto de vista psicológico y emocional. para almacenar alimentos durante el año. el fogón representaba a la unidad familiar. impuesta por la costumbre. según Bunster. las mazorcas de maíz. referida a las condiciones generales en que se encontraban las viviendas mapuches en la provincia de Cautín. mala. El velorio también se desarrollaba en el área circundante al kütralwe: aquí se ubicaba al féretro y a quienes concurrían a dar el último adiós. Es abrigada. c) un área asociada a las labores femeninas. Sigue predominando la ruca. a la vez que para dar cuenta de los imaginarios en torno a estas cuestiones. dedicado a reuniones familiares. a su vez. la ausencia de esta perspectiva antropológica por parte de quienes diseñaron las nuevas casas llevó a la aparición del problema. canastos. en apretadas filas. Como indica Bunster. un yugo y enseres de labranza. se daban alrededor del fogón. En él se cocía a diario el pan. cebollas. La zona del fogón jugaba un papel importantísimo en las crisis dentro del ciclo vital de todo mapuche: junto a él se colocaban los enfermos y los muertos. donde se encontraban algunos de los instrumentos que se utilizan (telar. era posible encontrar otras descripciones. se relataban historias y se ajustaban negocios. lo cierto es que se puede destacar muy fuertemente que los usos y costumbres relacionados con la forma de la vivienda constituían un aspecto esencial de la cultura indígena. bateas de madera y piedra de moler). La sociabilidad se desarrollaba en buena medida en el interior hogareño: junto al fuego se transmitían costumbres. o mientras cocinaba la madre. encontrando allí su escenario favorito. El humo impermeabilizaba el techo de paja y lo hacía impenetrable a las lluvias invernales. ajíes y trenzas de ajos. 18 El fogón se mantenía permanentemente encendido: servía tanto para cocinar como para calentar el ambiente. sin comodidades. en el que también se guarda el saco de sal para todo un año. ¿cómo era la ruca tradicional? Se trataba de “una vivienda de planta rectangular y con paredes construidas de paja. Dentro de esta vivienda. Los procesos simbólicos de relación y conflicto entre salud y enfermedad. De estas vigas penden.48 nidad no eran las mejores. d) un espacio para la preparación de la comida y utilizada como repostero y despensa de alimentos y e) los niños de la familia cuentan con su propio lugar. una vez el padre regresado del campo. También las carnes de cerdo. madera o ladrillos y con un techo fabricado preferentemente de paja y también de tejuela o zinc. Más allá del contenido ideológico y discriminatorio que contienen las citas. sometidos estos alimentos a un proceso tradicional de conservación mediante la acción del humo”(Bunster 1970:17) A mediados del siglo XX. Hay asientos en torno al kütralwe.

Así. junto con algunas cajas de previsión de gremios habían promovido hasta 1950 la construcción de más de 1000 viviendas en Malleco y casi 2000 en Cautín. Por ejemplo. principalmente en Temuco. En las rucas pertenecientes a los sectores menos privilegiados. Inostroza y Klapp (1983) han señalado también que la vivienda mapuche tendía a mostrar una incipiente adopción de elementos no tradicionales. Recién hacia los años 40 hay rastros de las preocupaciones estatales por el problema de la vivienda. y en el caso de las haciendas ganaderas. La vivienda de estos trabajadores rurales se mantuvo en similares condiciones por varias décadas hasta que. y otra pieza que 19 Las construcciones parecen haber sido mucho más numerosas en el ámbito urbano. por intermedio de la Caja de Colonización Agrícola. . se construyeron hasta 1950 cerca de 300 casas para parceleros en la región (Ercilla 1963:36). en los casos en que existía. en cambio. Otros grupos mapuches. las habitaciones de inquilinos y empleados se dispersaban de acuerdo a las necesidades de cuidado de los animales. vio limitada su acción por la escasa permeabilidad en las haciendas a otra autoridad que no fuera la del patrón. pese a lo cual había una fuerte tendencia a mantener los antiguos patrones culturales de uso de los espacios. chiquero. A pesar de esto. poseían dos ruca de tamaño casi idéntico. Una se utilizaba para cocinar. por el contrario. Si llevamos nuestra mirada ahora a las viviendas de los inquilinos y de los peones afuerinos. especialmente en invierno. La Caja de Habitación Popular . La mayoría de las descripciones obtenidas reafirman la interpretación en el sentido de que las condiciones de vida que se desarrollaban en las viviendas rurales eran deficientes. Asentadas en el perímetro hacendal. La voluntad estatal de avanzar en el mejoramiento de las condiciones habitacionales. los cerdos y las gallinas solían dormir dentro. zinc o fonolita y murallas de madera o ladrillos). algunos propietarios decidieron introducir mejoras en las habitaciones que ocupaba el personal arraigado. lo que pasaba tranqueras adentro siguió siendo en buena medida arbitrio del patrón. La ruca-dormitorio era mucho más parecida a una tradicional casa de las habitadas por la clase media de la región. Sólo con la crisis del ´30 y los gobiernos del Frente Popular se produjo una introducción creciente del Estado detrás de las fronteras hacendales. corrales para animales mayores). guardaban muchas similitudes físicas con las rucas mapuches. era usada exclusivamente para que durmieran los 8 o 10 integrantes de la familia y para almacenar alimentos. perrera. para protegerlos del frío de la noche. Estas familias solían tener pequeñas construcciones vecinas para alojar a los animales y guardar los implementos de trabajo agrícola (gallinero. comer y realizar las reuniones familiares y actividades bajo techo. frente al peligro de la expropiación por la Reforma Agraria.49 fuente de calor disponible en el hogar. La segunda. En las ruca-dormitorio se acostumbraba a emplear otros materiales que en las ruca destinadas a otras actividades cotidianas (techo de tejuela. sobre todo materiales de construcción. 19 ¿Dónde se ubicaban estas viviendas rurales de la Araucanía? Por lo general se localizaban al borde de los caminos de entrada. notamos que durante mucho tiempo el tipo y la calidad de esos hogares respondieron casi exclusivamente a la iniciativa patronal. las casas de los inquilinos de la hacienda de un expresidente de Chile eran descriptas como “un dormitorio donde duerme en promiscuidad toda la familia.

los chiquillos. Las viviendas solían ser pequeñas y oscuras. Eran también construcciones cuadrangulares. Algunos instrumentos utilizados en la cocina y no muchas más cosas componían el mobiliario de los trabajadores rurales: “Una tosca mesita de comer. Estas condiciones edilicias permitían rápidamente la expansión de las enfermedades del aparato respiratorio. catre. ni en el piso ni en el cielo. como en las viviendas mapuches. Unos pocos muebles. semidesnudos. con paredes formadas por palos y quinchas. unos cuantos utensilios de barro cocido. ollas. El techo lo constituyen capas de coirón. frenos. y el fuego aparecía como un elemento de nucleamiento de la familia. de mal olor. a falta de mayor espacio en la vivienda. ¿Cómo se describía a mediados de siglo el interior de la vivienda campesina? ¿Con qué elementos se contaba en el interior hogareño? El panorama no era. de gran riqueza material. El dormitorio es oscuro. las murallas no están pintadas ni empapeladas. e incluso generaciones. Las puertas son de una pobreza análoga al resto de la casa” (Atropos 1966) Tanto por los materiales usados como por el diseño ejecutado. luz o de actividades recreativas” (Atropos 1966) Para el caso de los inquilinos. una a dos tacas de cuero o baúles ordinarios. donde se revuelven en confuso montón monturas. llamado quincha. Los descendientes del inquilino podían acceder a una vivienda cuando reemplazaban a su padre en las tareas o les era asignado otro trabajo. El suelo raras veces no era de tierra emparejada. de una capa de barro tosco. Las piezas no están entabladas. contaban con una vivienda provista por el hacendado. y tres o cuatro estampitas de santos colgadas en las paredes: he aquí todo el menaje que adorna la choza de nuestro campesino” (Atropos 1966) . Esto permitía desarrollar una sociabilidad familiar ligada a las comidas. Ser inquilino implicaba dejar de vivir en una pieza y ocupar una casa. mesa. de totora o de otras plantas. las habitaciones de los trabajadores rurales remedaban las rucas mapuches. El pavimento es la tierra desnuda. fácilmente anegable en tiempos de lluvia. era el elemento aglutinante: “El carácter inhóspito de las habitaciones ayudaba a desplazar a los miembros de la familia a la cocina. baúl. todo lo cual está cubierto. escasamente ventiladas (salvo por el hueco que oficiaba de puerta) y con la cocina afuera. la montura del dueño de casa. que conserva su color natural. se agrupaba la familia a su alrededor: el fuego. y a veces con adobe. pululan como animalitos domésticos” (Valdés 1995:39) En otra oportunidad. tanto por la parte exterior como por la interior. La gente come en el suelo. de confección propia: sillas. y siempre se les da la forma conveniente para que puedan rodar por él las aguas lluvias sin que se infiltren y caigan dentro de la habitación. fundando una familia dispuesta a sentarse en el lugar por varios años. paja o tejas. El techo solía ser de totoras. sin ventilación.50 es una especie de bodega. dada la humedad y frías temperaturas reinantes. cuatro o seis silletas de paja o banquitos de madera. el lecho nupcial. ni siquiera enlucidas. precisamente. Mientras las mujeres cocinaban. que descansa sobre unos palos brutos colocados en forma de catre. las casas de los inquilinos fueron retratadas así: “Las paredes […] se componen de troncos de árboles soterrados y de un tejido de varillas.

El déficit de viviendas de la provincia era del 31.5 8900 53250 650 3350 5.. urbana 20. La ligazón higienista entre vivienda y salud aparecía claramente expresada en una serie de notas periodísticas en las que se sostenía que era necesario encarar la construcción de poblaciones obreras dado el nivel de hacinamiento existente y la falta de servicios básicos.51 Pero la precaria situación habitacional no era exclusiva del campo.000 de las 240. Victoria y demás pueblos de Malleco. las denuncias públicas acerca del estado de las viviendas en ámbitos urbanos eran comunes. rucas. 21 Un temuquino de esa época describe a dos de los conventillos de los ´30: “vivían muy mal. El siguiente cuadro nos brinda información muy clara acerca de las necesidades habitacionales de la provincia de Cautín hacia los ´50: Rancho.2 6. HA (30/8/41:1).8 6.5 3 5 6. feas y sucias [.] “Hay malas habitaciones y escasez de éstas en Angol. Es éste un problema fundamental porque de su solución depende el mejoramiento de las condiciones de vida del obrero. ruca y choza Pieza de conventillo Callampa Provisoria Casa unifamiliar Departamento en edificio Departamento o pieza Sin datos Total Cuadro 15. como de la salud pública”. no había ventilación.3% (área rural 37. el resultado de la crisis del ´30 en Temuco terminó siendo el conventillo y el albergue para desocupados. especialmente de agua potable. Citado en Bello (1990:21).3 300 1500 1780 9470 5.7 1080 4940 4. lo que significa que 90. Las casas de Angol son en general malas.2 100 350 50 400 8 50 150 150 800 5. Más de 1/3 de las viviendas rurales de Cautín debía ser reemplazado. 20 . Lo que agravaba el problema era que el tipo de habitación en los que se concentraba el problema (ranchos. 21 Se insistía sobre el hacinamiento y los cuadros de miseria en que se encontraban los pobres. Había una puerta aquí con una ventanita chiquita y el dormitorio estaba para adentro sin ninguna ventana.3 5170 32000 100 470 4.2 6 Como se puede ver. Un periodista de Angol informaba que: “En nuestra ciudad es ya tradicional la indolencia de los propietarios para mantener en buenas condiciones sus casas para el arriendo.6%. Tipos de vivienda a reemplazar Ámbito urbano Ámbito Rural Viviendas Habitantes Hab/Viv Viviendas Habitantes 750 3350 4. 20 En materia de políticas arquitectónicas.3 250 1550 4620 23100 5 14930 89880 Basado en Ferrando (1956) Hab/Viv 6 3. AT (9/6/38:8). Cura Cautín.. la situación distaba de ser la ideal. chozas o casas unifamiliares) era el que exhibía una tasa mayor de habitantes por unidad domiciliaria. incómodas. Para la época.3%).000 personas que residían en el campos habitaban casas que no cumplían con las condiciones mínimas. era un cambucho oscuro nomás y los pozos negros que eran cuatro garitas para cuarenta o cincuenta personas”.6 160 1080 60 320 5.

instituciones de salud y prejuicios de clase. a la masa campesina. que ya llegan a las puertas de estas viviendas” ST (5/5/49:2) 22 23 . Incluso se difundió el alojamiento en casas de familia. al margen de la renovación moral. Hasta ese entonces se usaban edificios en construcción. “falta el techo en varias partes y las ventanas están descubiertas. cocina y piezas de servidumbre a unas mediaguas que apenas alcanzan para ser llamadas chiqueros” MA (28/4/34:1) Las condiciones de las habitaciones fueron motivo de debates y de denuncias públicas ya que el problema alcanzaba niveles especialmente graves en el campo. social o económica” (Ercilla 1963:35-6) Los albergues para desempleados se mantuvieron abiertos desde 1930 hasta 1933. etc. el hogar popular era el bacilo de todas las lacras sociales: alcoholismo. vagancia. prostitución y alcoholismo. políticas arquitectónicas. 22 Otras fuentes también reafirmaban este panorama sombrío y de notoria pobreza material. y los que mantienen y han mantenido. sin reparar en que todo eso está a medio destruir dando lamentable aspecto y el viento se cuela por todas partes.52 Los dueños de casa llaman pieza o habitación a cuatro paredes con piso y cielo razo. AT (7/7/32). Según esta teoría. debilidad física y moral. Las precipitaciones pluviales eran especialmente peligrosas ya que generaban la crecida de los ríos y arroyos circundantes a Temuco. El Austral (2/2/33) sostenía que “a diario se repiten los casos de cesantes que prefieren la vida de los albergues a aceptar el trabajo que se les ofrece”.. en el que se entrecruzaban posiciones ideológicas. sobre el que se posaban y potenciaban las lecturas higienistas de las viviendas populares. cárceles viejas. a través de la teoría de las miasmas y los encierros de aire (Romero 1995) De acuerdo con este ideario. En el albergue de calle Urrutia en Temuco.. HA (13/9/41:3). [. No todos los albergues contaban con la condiciones mínimas para sostener a cientos de desocupados con sus familias. desnutrición. Luego fueron suprimidos porque se pensaba que de esa manera se estimulaba la holgazanería. iglesias y escuelas para acantonar a los desempleados. delincuencia infantil. Llaman despensa. Con motivo de la últimas lluvias se anegaron varias partes del edificio” 23 . etc. Gallegos y Lara (1986:84). prostitución. del abandono de familia. promiscuidad. del relajamiento de la moral y del vínculo familiar. que terminaban por arrastrar a las callampas y asentamientos precarios de los alrededores. el hacinamiento no hacía sino potenciar los rasgos más bestiales de los seres humanos: “Esta falta de habitaciones ha sido la causa del aumento de la delincuencia. según el Austral.] Son el campo propicio para el desarrollo de las enfermedades. Para un panorama de la vivienda rural en la zona cercana a Villarrica cfr. 24 El problema de la vivienda entraba directamente a tallar sobre esa preocupación mucho más general y polifacética que era la “salud” de la población. 24 “La población callampa establecida en este lugar y compuesta por más de 60 casas con un total de no menos de 200 personas está a punto de ser arrasada por las aguas. citado en Gallegos y Lara (1986:72). criminalidad.

al menos someramente. sino que pretendemos internarnos. Eran muchas las áreas rurales que. lógicamente para todos y se atienden los casos más urgentes. dentro de las cuales la tuberculosis parecía reinar. a fin de que. El problema se extendía a grupos específicos. Tómese nota que recién cincuenta años después de su fundación Temuco consiguió abrir la primera Maternidad. para evitar infecciones” (Gallegos y Lara 1986:89-90) En este apartado intentaremos realizar un paneo general de las condiciones de vida de los trabajadores rurales en lo referido al acceso a servicios de salud y a su estado sanitario. La principal causa de muerte en la región eran las enfermedades infecciosas y parasitarias. Estas dolencias se veían facilitadas por el clima húmedo. que ocurren frecuentemente y que atienda las curaciones diarias de numerosas personas que deben trasladarse a Angol” HA (13/9/41:3). como Huequén. Las largas jornadas laborales confluían también en el sentido de conspirar contra la buena salud de los trabajadores. como fruto de una erogación popular dirigida por el diario “Austral”. las personas que las recibieran. obviamente. así como señalamos la debilidad del sistema estatal de salud. Pero no sólo nos interesa señalar cuáles eran estas condiciones. inhibiendo la fortaleza física. En 1948 la principal causa de muerte hasta los 24 meses de edad eran las enfermedades respiratorias. Como se verá en el próximo apartado. también mostramos la política estigmatizadora de las elites con respecto a los sectores populares. la falta de alimentación y abrigo y. por las falencias del sistema estatal de servicios de salud. se envía a Santiago una solicitud para que se envie ropa a estas personas. La ropa que se les quitó a estas personas fue quemada. Estas prendas. traían impresa en su parte interior. como los trabajadores ferroviarios: “de los muchos problemas que los ferroviarios de esta zona tienen que resolver no hay . pantalones y sweaters. aun mayores en los ámbitos rurales circundantes La tasa de mortalidad infantil entre 1939 y 1949 rondaba entre el 18% y el 26% en Malleco y Cautín (Ercilla 1963:32-3). no pudieran venderla como ya lo habían hecho en otras oportunidades. necesitaban una posta médica “que cuente con el servicio estable de un practicante para los casos de accidentes de obreros. Esa falta de recursos edilicios y humanos para atender las necesidades de una población en constante crecimiento forzaba a buscar alternativas para la cura de dolencias. como la neumonía y bronconeumonía (Chávez 1987:186). Así lo expresaba la noticia “Difícil situación de nuestro hospital” (TT 18/7/31:3) en la que se informaba que debido a la escasez de fondos. eran notorias las dificultades para acceder al consumo de una dieta diversificada. el mal estado sanitario. En 1931 comenzó a construirse el hospital regional (Chávez 1987:186). en la forma en que fueron miradas y catalogadas las prácticas medicinales y curativas de origen popular. la palabra cesante. Esta ayuda cuando llega no alcanza. Es por eso que. Cuestiones tales como la mortalidad infantil alcanzaban niveles alarmantes en la propia capital de la Araucanía y. a los que consideraba naturalmente desaprensivos para con la salud física.b SALUD POPULAR Y ESTIGMA ELITISTA “Por intermedio del jefe de los servicios de Cesantía. el hospital de Traiguén debía restringir el ingreso de enfermos. Las dificultades quedaban expresadas permanentemente en la prensa.53 II.

Romero (1995:11).] Al indígena no lo explota nadie. La prostitución y el alcoholismo -nuevos o recién descubiertos. FS (julio 1939:3). Elevada tasa de mortalidad infantil.completaron a sus ojos el cuadro de degradación”. al estudiar las reacciones de la elite santiaguina frente al problema de la salud popular. sumaron los problemas sanitarios con los morales: todo era allí un horrendo revoltijo de miseria y corrupción.. que los publicistas de la época se encargaron de satanizar y de describir en términos de una lacra sitiadora y amenazante para el progreso y la salud urbana. la subalimentación. contra el tejido social. De esta manera se justificaban las campañas a favor de la recuperación de la higiene en estos sectores. Tras la derrota frente al ejército chileno a fines del siglo XIX. alteraciones en la estatura y esqueleto eran pruebas de los problemas de nutrición en las áreas rurales de la Araucanía. ha descubierto estas mismas perspectivas: “Cuando la elite miró cómo vivían los pobres. . 25 Pero. y. pues no trabaja la tierra. la habitación insalubre y la ignorancia de nuestro pueblo” (Ercilla 1963:34) Es aquí donde entramos a una cuestión a la que desde hace varios años la historiografía latinoamericana ha venido prestando atención. Temuco. no sólo se descubrían causas “médicas” y sociales de las enfermedades. por ende. Nos referimos a la emergencia de los discursos higienistas como resultado de la sensación de “invasión” que sufren las elites urbanas a fines del siglo XIX y principios del XX.54 ninguno de tanta urgencia como el servicio médico.quién era hijo de quién. Las enfermedades pulmonares tuvieron un ascenso importante entre las causas de muerte entre 1880 y 1935. generando un “cerco” sobre la emergente ciudad. también fue testigo de esta serie de creencias de las elites. las razones de la expansión de las enfermedades eran “la miseria. Los sectores populares y los trabajadores eran visualizados como portadores de ideas y prácticas que atentaban contra su propia salud y las buenas costumbres. altísima frecuencia de enfermedades infecto-contagiosas y tuberculosis. Estimo que en este sentido se ha creado por ley el comunismo que se pretende hacer subsistir [. pero en forma aislada e inconsistente por cuya causa no ha traído los frutos que de ello se esperaba”. al punto que no podía saberse -así lo creían. la prostitución y la medicina popular. o más exactamente su ciudad más importante. luchando contra el hacinamiento. sino que había algunas que pertenecían a problemas de índole moral.. el desamparo de los hijos ilegítimos. buena parte de las familias mapuches se fueron asentando en años posteriores en los alrededores de Temuco. En este cinturón agrario maldito los mapuches a duras penas conseguían sobrevivir al hambre y a enfermedades como la viruela y el cólera ¿Cómo actuaba supuestamente este cinturón que asfixiaba el crecimiento de la Araucanía? Un hacendado lo expresaba de esta maneras en la Asamblea de Entidades Agrícolas de 1942: “Debo expresar que hay medio millón de hectáreas en Chile que están sujetas a un régimen de comunidad. La Araucanía. En general. Resulta imposible que 200 individuos de una misma comunidad se dediquen a la agricultura en circunstancias en que es sabido que no todos nacen 25 Según Chávez y otros (1987) en años anteriores la situación era peor. entendían los publicistas y periodistas. Desde hace tiempo se viene reclamando de este servicio.

la de acceso popular. se dirigían desesperanzados a la ciudad a buscar remedio a sus dolencias y miserias. el alcohol. debía contar con un certificado de estar desinfectado contra el tifus (Gallegos y Lara 1986:87). Además. Esta situación es la que ha creado el concepto del cordón suicida. pero también la zona donde abundan las reducciones indígenas que están destruyendo la tierra agrícola con su cultivo anual y el abandono en que dejan el campo. La estigmatización se profundizó por el hecho de ser los únicos a quienes se les requería la certificación de la vacuna. La superposición de las figuras de pobre o desempleado con la de enfermo (enfermo. frente a las ramas de canelo que se han plantado frente a la entrada principal de la ruca. etc. la autoridad sanitaria local y el jefe de la estación de ferrocarriles tomaron una decisión conjunta: comenzaron a exigir certificados de vacunas a los pasajeros que viajaban en tercera clase.55 con facultades para las mismas actividades. además. la machi entra al interior de la casa y realiza su tratamiento mágico-religioso sobre el enfermo. Reza y canta acompañándose del kultrún. el barrial periférico. por su falta de respeto hacia las mínimas normas de salubridad e higiene) quedó así concretada. y también dentro del interior de la misma. Una vez terminada su oración. alojado o no en los albergues municipales. en 1933 todo individuo desempleado. Ora de pie en el umbral de la vivienda. Pero probablemente antes ya habían sido visitados en sus propios domicilios por las machis (palabra no desintencionadamente traducida como “curandera” o “bruja”). Esta figura tradicional “desarrolla su ritual ofreciéndole una oración al Chao Dios. la ignorancia. 26 Cuando los pobres (indígenas o no) de la Araucanía se sentían morir o presentaban patologías muy graves. designando así a la tierra indígena que rodea a Temuco”. . la enfermedad y las supersticiones”. se hallan ahorcadas por el cordón que significa la ley de comunidades indígenas” AT (3/5/42) A mediados de la década de 1950 todavía se lo seguía expresando en términos similares: Ricardo Ferrando (1956:19) sostenía que las colinas de Cautín “son tierras fertilísimas. esta zona. Sabemos que en los ´30 la ciudad creó una Casa de Limpieza con baños públicos para procurar defenderse de lacras como los carretoneros y otras personas que vivían de los restos del Mercado local para evitar la difusión del tifus exantemático (Pino 1969) Ante la expansión de esta enfermedad. Súmese a este pensamiento el hecho de que los mapuches a mediados del siglo XX en la Araucanía constituían más de la mitad de la población de la zona y obtendremos un panorama de los miedos que rondaban a las familias acomodadas. especialmente las ciudades de Traiguén. Victoria. Por esta razón. los enfermos provenientes de áreas rurales (o al 26 Como lo daba a entender Pino (1969:65) “no todos los que llegaron a La Frontera hicieron fortuna en ella y es evidente que la gran mayoría terminó vencido y arrinconado en la miseria.. Este certificado también era solicitado para ingresar a las salas de cine o de teatro. En este contexto era posible encontrar ejemplos de prácticas discriminatorias y de patologización hacia los trabajadores rurales chilenos y mapuches de la Araucanía. tambor mágico que su ayudante ha calentado previamente sobre el calor del fogón central” (Bunster 1970:21) Asentados en barrios alejados del centro temuquino.

fraseada en forma absolutamente irónica y difamatoria por parte de un comentarista de los progresos de Temuco en su primer medio siglo de existencia: “Toma para cotipao. el ascendiente de los curanderos y machis se sostuvo por largo tiempo. tomado con agua tibia. tres cogollos de llogue. queda claramente de manifiesto al analizar las “recetas” que brindaban a los pacientes. Uno de los meicos de mayor renombre. un puño de lo verde del culén. un puño de hoja de quilo. polvos de cebadilla y leche de gente” (Pino 1969:67) El mantenimiento de estas prácticas y creencias se debía en buena medida a la eficacia que manifestaban en las comunidades y en las haciendas. El origen indígena de estas figuras de la medicina popular que atendían en la periferia de Temuco. tres cogollos de toronjil. un pedacito de culle. . recibían indicaciones y tratamientos que recuerdan al universo simbólico de las machis. tres cogollos de apio. Un gómito. se mantuvieron bastante inalteradas en las reducciones hasta bien entrado el siglo XX dado que eran grupos que permanecían relativamente al margen de la sociedad nacional.56 menos con origen y tradiciones rurales). Podemos aventurar que las formas medicinales tradicionales. Además. unas solveciones. recetaba la siguiente pócima a sus pacientes. Unas fletaciones de pomá de rosa. de influencia indígena. un cadejo de cancahue. la ausencia de servicios sanitarios públicos forzaba al mantenimiento y la reproducción de este conjunto de ideas y actividades de la salud popular.

cegados por el hambre que se enseñorea sobre la vida de estos pobres explotados” PT (diciembre 1939) La crisis del ´30 profundizó la división de aguas entre el mundo de los trabajadores y la elite de la Araucanía. Se advertía a mediados del siglo XX que la confección casera de ropa y calzado para varones había desaparecido casi completamente (salvo los calcetines. por más reducida que esté a los elementos de primera necesidad. La mujer suele ir descalza. horrorizadas por un paisaje humano al que veían como absolutamente despreocupado por las normas de salud y decencia y embarcado en la tarea de la autodestrucción por vía de la cirrosis. Pese a reconocer la importancia de estas áreas temáticas. tanto en ámbitos urbanos como rurales. aparecen como elementos de prestigio las planchas. máquinas de coser o bicicletas.57 II. que generaban una mirada despectiva por buena parte de la elite y la prensa local. desechando las prendas tradicionales. Las jóvenes en esos momentos parecen haberse inclinado por el vestuario criollo. sobre todo en ámbitos urbanos. Amén de resultar un aparato con una función específica como reproductor de programación radial. El análisis de la estructura del consumo de los trabajadores nos brinda una serie de indicadores acerca de las condiciones de vida y del universo simbólico de pertenencia. minifundios y una infinidad de comunidades indígenas rodeaban a Temuco. Haciendas. SOCIABILIDAD E IMAGINARIO “Qué diremos de la alimentación. ambas para hombres. El fuerte desempleo generó una fuerte marginalidad social. Las pautas de sociabilidad se encaminaban hacia la constitución de puntos de congregación. Entre algunas de las familias mapuches acomodadas -entendiendo este concepto con extrema amplitud-. excepto en los lugares muy apartados de las aglomeraciones urbanas. Esa marginalidad se expresaba en la conformación de áreas exclusivas de encuentro y de desarrollo de las actividades cotidianas de los trabajadores y desocupados. era un artefacto de alto valor simbólico que ofrecía prestigio a sus poseedores. molinillos. chombas y mantas que eran producidos en telares dentro de la ruca). reloj despertador. menos pueden ver el surco. Cada estructura de consumo. los textiles producidos en telares o los caballos. Un objeto que en los ´50 parece haberse popularizado enormemente era el radiorreceptor. no es mucha la información que hemos podido recabar. suntuarios o no. Se está haciendo muy corriente entre los mapuches de ambos sexos. cuando ha llegado gente a las postas del Seguro Obrero. que cuando son las seis de la tarde ya no ven los bueyes. conformando el escenario para las pesadillas de las elites. el uso de cal27 . que se guardaban bajo techo y que se atesoraban como instrumentos dadores de status y como posibles fuentes de ahorro. radios. Una de las pautas que parece haberse enseñoreado en las reducciones mapuches fue una paulatina nacionalización de los objetos de consumo. Es por eso que la exposición de estos puntos aparece como fragmentada: de ahí lo dificultoso de organizar estos datos en una imagen coherente. tanto por su precio coRuiz (1970:47) observaba que “se utilizan en pequeña proporción las ojotas de cuero. se orienta tanto por prescripciones culturales como por necesidades materiales. algo más las de goma de neumático.c CONSUMOS. los objetos utilizados como demostradores de prestigio y riqueza ya no eran las tradicionales pecheras de plata. 27 Asimismo.

Tómese nota también del lugar de proveniencia física de los receptores. AT (15/8/39:3). . ¿Cómo influyó este aparato en las familias campesinas. sino que también comenzó a redefinir su propio cotidiano. De cualquier manera. tanto en aquellas que vivían en comunidades como las que trabajaban en una hacienda? Valdés y otras autoras (1995:51) han encontrado consecuencias muy interesantes al analizar el tema. de acuerdo a lo que hemos analizado en cuanto a precios de los receptores y salarios de los trabajadores. que nos está dando cuenta de la existencia de un peregrinar laboral de orden tradicional hacia la Argentina: “Incluso los campesinos e indígenas. el acceso a uno de estos bienes no era demasiado sencillo. El vestido era muy defectuoso para afrontar la vida en una región en la que la humedad promedio es del 80%. la llegada de la radio le permitió a las mujeres establecer una comunicación más amplia con el mundo exterior: “no sólo las puso al tanto de la vida de la ciudad. De esta manera. PT ( 6/3/40:7). la conformación de la identidad iba tomando referentes extraños a los ámbitos más cotidianos de la hacienda y la reducción indígena. cuya presencia resume las aspiraciones de mucha gente humilde” (Pino 1969:104). En caso de emergencia por enfermedad o problemas en la cosecha. En efecto. lo cierto es que parece difícil que hayan adquirido los receptores nuevos.58 mo por su inicial carácter de novedad tecnológica. debemos señalar que el nivel de vida de trabajadores rurales chilenos e indígenas era bastante pobre dado que se destinaba la mayor parte de los ingresos al consumo de objetos de primera necesidad. la posesión de una radio actuaba como un dador de prestigio. caen 1400 mms. la venta de algún animal o una radio permitía obtener el metálico necesario. de lluvia anual y la temperatura media no llega a los 12 ºC. Para los salarios de 1939. después de su obligada migración laboral a tierras argentinas. marcando las programaciones radiales su cercanía o lejanía de la casa y las horas de las actividades que desempeñaban”. a partir de entrevistas orales e historias de vida. Si tenemos en cuenta que en 1940 se ofrecían las radios en cuotas de $100 mensuales y el ingreso de una familia inquilina rondaba en los $450 y de un peón en la mitad. traen como obligado bagaje a uno de estos radiorreceptores que los pone en contacto con este mundo civilizado. Los salarios de supervi- zado plástico”. Entre estas familias “la generalidad no se viste ni viste a su familia en forma adecuada. A su vez. 28 Por lo cual nos atrevemos a sostener que existía un activo mercado de receptores usados. de una ciudad para ellos tan extraña y tan inevitable” (Pino 1969:104). Pero más allá de la propiedad de alguno de estos artefactos. ni alimenta a sus hijos como corresponde. De esta manera. la presencia de los radioreceptores quizás colaboró en la construcción de una conciencia nacional. que rompía con las limitaciones culturales producidas por la escasa movilidad geográfica de inquilinos y comuneros. además de ser una suerte de mecanismo de capitalización o ahorro. ni tiene un mueble ni se da comodidad alguna” AT (15/8/39:3). 28 “Adquiera una radio por cuotas de 100 pesos mensuales en la casa Picasso”. “Los aparatos receptores están en todas las viviendas y los pequeños artefactos transistorizados han pasado a erigirse en un sutil instrumento de autoestimación personal.

con un frío enorme y otros privados de asistir a clases por no tener un ponchito. azúcar y té.. azúcar. no ha conocido ni los zapatos ni la ropa interior y su cuerpo sólo se ha cubierto de poco abrigo [. compuesta por “un productor de artículos de primera necesidad. Su dieta estaba asentada básicamente sobre el consumo de harina de trigo (por lo general en panes). cochayuyos). avena. usualmente sufría problemas de abastecimiento u ocultamiento de mercaderías. legumbres. verduras y frutas de la época. En esta última semana la escasez de azúcar ha sido tal que el que ha conseguido unos tres panes para el desayuno se siente rey de la creación” HA (4/10/41:5) De hecho. Algunas encuestas de la época indicaban que los mapuches orientaban cerca del 70% de lo sembrado al autoconsumo. que afectan especialmente la alimentación de nuestro pueblo por su gran consumo en los hogares humildes. lo cual ayuda a comprender las causas de la alta tasa de mortalidad infantil: “El niño primero y el joven campesino después. En 1931 se conformó en cada municipio de Chile una Junta de precios. semi vestido. un abrigo con que cubrirse. y los carabineros debían controlar que se vendieran libremente y siguiendo un esquema de precios máximos. pescado en algunas regiones. el acceso a otros productos alimenticios en los pequeños ámbitos urbanos. de papas (se estimaba que se consumía cerca de 1 kg/día por persona). En un contexto fuertemente inflacionario y de marcada inestabilidad política.] El adulto debe contentarse con la ropa usada. los diarios se veían obligados a informar qué comercios habían recibido productos. legumbres. princi29 Así. hasta cerca de los 20 años. Especialmente dificultoso era vestir a los niños. en cuanto al azúcar. ocasionalmente carne. 7/4/31) 29 Eran permanentes las quejas por especulación u ocultamiento de mercaderías de consumo básico: “Desde hace varias semanas se ha notado en nuestra ciudad una enorme escasez de varios artículos de primera necesidad. De hecho. así. debe concurrir a su trabajo en el cual permanece expuesto a las inclemencias del clima” (Ercilla 1963:40) “Para el niño proletario campesino ir a la escuela mucha veces semidesnudo. por ejemplo. casi deshecha.. “Toda persona que necesite cualquier cantidad de azúcar puede llegar hasta la Gobernación a solicitar el . es su gran calvario” PT (27/2/40:2) Es que se destinaba un gran porcentaje de lo producido y obtenido (principalmente alimentos de origen vegetal y animal) al consumo familiar. digüeñes. la autoridad de Collipulli informaba a la opinión pública qué comerciantes tenían y a qué precio debían ofrecerla.59 vencia de los afuerinos y los ingresos de los inquilinos difícilmente comprendían un ítem para compra de ropa. Nos referimos a la yerba. productos de recolección (nalcas. se organizó más de una concentración para expresar la queja de los trabajadores. que le venden en el mercado y. En las zonas costeras la dieta se complementaba con mariscos (Ruiz 1970) Los cultivos más importantes estaban destinados casi exclusivamente al autoconsumo: trigo. un comerciante de esos artículos y un empleado y un obrero como representante de los consumidores”(AT.

trámites y transacciones necesarias para continuar la vida rural. leche y verduras. o salían de forma temporal para visitar los hijos e hijas alejados del hogar familiar. La dieta de los trabajadores rurales se componía de porotos. Efectivamente. 30 Además. se encuentran con que en Temuco las papas. etc. La ciudad ofrecía diversión a las familias y a los varones que hasta allí llegaban. Gallegos y Lara (1986:19-92). 22/5/31).. allí no sólo se podía encontrar atención médica y realizar las compras. el carbón.] Resulta una revelación imponerse del alto costo de vida en nuestra privilegiada provincia productora” (AT. los precios de los artículos de primera necesidad sobrepasaban los que se podían encontrar en el centro de Chile. almacenes). En 1941. ya sea festivos (como rodeos. era muy fuerte la sangría producida por su emigración a ciudades de la región y a Santiago. papas. junto con las carencias edilicias. Años después del derrumbe del modelo hacendal. Temuco parece haber ejercido una gran atracción para la población rural. el Consejo Provincial de Malleco de la CTCh realizó una concentración de protesta antifascista y contra el alza de subsistencias (HA 1/10/41:1). TC (14/2/42:1). En el caso de las mujeres mapuches. yerba. buscando ubicarse en el servicio doméstico. la madera. ferias) o ligados al ámbito de la producción y distribución de productos agrarios (mercados. venta de granos y animales. . las mujeres comenzaron a visitar las ciudades para efectuar trámites (registro de hijos. Los varones solían tener mayor movilidad geográfica que las mujeres.60 palmente urbanos. de índole más secular y cotidiano (cantinas. También se indican los precios de venta al público. por la suba de los precios o la especulación. Aunque en los primeros años de su vida. Precios altos y en alza. o bien abandonaban la hacienda en forma definitiva. ambos barrios ajenos a las “buenas costumbres”. defunciones. la retreta diaria de la banda del Regimiento en la respectivo vale de venta”. Concurrían a diversos eventos del mundo rural araucano. los arriendos. Especialmente claro era el problema con el harina y el pan. celebraciones religiosas o cívicas). estos alimentos constituían una pequeña producción destinada casi totalmente a abastecer a los mercados urbanos (Ercilla 1963:39) La leche era uno de los alimentos que más rápidamente entró en el primer lustro de los ´30 en una espiral inflacionaria. Las mujeres. la carne. valen tanto o más que en Valparaíso [. Y dentro de Temuco. y en escasa cantidad carne. especialmente buscados eran el Pueblo Nuevo y Padre Las Casas. ocultamiento especulativo de las mercaderías y escasos ingresos metálicos generaban entre los trabajadores una dieta empobrecida. ya que un alto porcentaje del trigo de La Frontera se enviaba a la zona central de Chile (Bello 1990:17). trigo y derivados. Lo paradójico era que los trabajadores rurales chilenos y mapuches con acceso a la tierra eran productores de estos últimos tres alimentos. Pero en la mayoría de los casos.. la leña. una de las grandes causas de la alta tasa de mortalidad. a pesar de ser producidos en la propia Araucanía: “por eso las personas viniendo del centro y del norte del país. por el contrario. pensiones) y frecuentar hospitales y escuelas. estimulada en muy buena medida por la especulación y el agio de los intermediarios.. azúcar. 30 Para una caracterización de la crisis económica y su impacto en la Araucanía.

Era un espacio mirado con profundo desagrado por los privilegiados. además. tanto del mundo urbano como rural. generando una fuerte preocupación en los medios (Bello 1990:28) Las cantinas. poco a poco. “antros de perdición” y demás figuras pertenecientes al arsenal del higienismo. Téngase en cuenta. tan consuetudinariamente fustigada por las fuerzas de la decencia. principalmente de origen mapuche. la mayoría de ellos sin patentes” (Bello 1990:29). casas de citas donde se ejerce la prostitución en forma solapada y el negocio clandestino de a carne y de las bebidas alcohólicas se hace desenfrenadamente” (AD. 18/12/43:2) En la prensa aparecieron varias menciones al ejercicio encubierto de la prostitución bajo la forma de casas de cena. la no despreciable suma de 15. Algunos años más adelante había ya una cantina por cada 80 habitantes y un recuento hecho en 1934 señalaba que la ciudad consumía diariamente y a pesar de la crisis. la prostitución y juegos de azar. bandidos y marginales. vecino de la estación. la estación de ferrocarriles aparecía como una zona franca.61 Plaza de Armas era el único entretenimiento. que la estación de tren era el área que congregaba la mayor parte del comercio sexual temuquino (Gallegos y Lara 1986:77). en los ´30. En ese decenio pagaban su patente 452 canti- . en esa misma fecha. congregaba a los trabajadores rurales del entorno. Esa tríada maldita. El barrio denominado “Pueblo Nuevo”. parecen haber desarrollado en la época un descontrolado proceso de proliferación urbana. Así como en la estación de ferrocarril. y el amplísimo universo de la 31 Ya “en 1916 el regidor Samuel Díaz había denunciado en la Municipalidad que Temuco tenía una existencia de 2. En desigual competencia. Las malas condiciones de vida allí desarrolladas se combinaban con una activa vida pública: “la avenida Pinto era escenario de una activa vida comercial en la cual se instalaban desde temprano puestos de verduras y frutas. de choque entre el mundo agrario que rodeaba a Temuco y la ciudad decente. o sea. sin contar licores. En efecto. de a poco ganó espacios en el reticulado urbano: “Temuco está plagado de estos negocios reservados. tanto de lámparas hurtadas al alumbrado público como de cueros provenientes del cuatrerismo (Pino 1969). Especialmente notorio fue el desarrollo de las cantinas y bares clandestinos en los años de fuerte desempleo. a su vez.Un área de transición entre el mundo urbano y sus reglas estructuradas acerca de cómo vestirse y comportarse por un lado. 31 Cerca de la Plaza de Armas. cocinerías y fritangas.000 litros diarios. mercachifles. el consumo de leche difícilmente se acercaba a los 3. Al parecer estos ámbitos no estuvieron libres de la connivencia con autoridades policiales y militares de la región. De esta manera. algunas bodegas de “triste fama” abrían sus puertas para atender la interminable hilera de carretas que aun antes del amanecer esperaban su turno para vender su trigo y otros productos de los campos cercanos. la estación de ferrocarriles de Temuco fue uno de los sitios estigmatizados por el sector decente de la ciudad. con el explosivo aumento demográfico.000 litros de vino. preocupadas por aventar los peligros de la homosexualidad entre sus filas. se fue configurando un abanico más amplio de ofertas. Estos amaneceres eran el momento de encuentro de arrieros. en la cercanía del Mercado se generaba esa alquimia social que tanto desagradaba a los sectores acomodados.300 cantinas que a juzgar por algunas estadísticas posteriores eran insuficientes para calmar la sed de los habitantes de la ciudad. que incluía alcohol. Allí se congregaban pequeños comerciantes y a la vez algunos de los reducidores y ladrones que les abastecían. Estas áreas fueron rápidamente descriptas en términos de “cloaca urbana”.

donde se mezclaban campesinos e indígenas que comían y bebían en una serie de puestos y quioscos al aire libre donde se ofrecían guisos y licores en mesones improvisados y en cacharros que desconocían las más elementales reglas de la higiene” (Pino 1969:93) ¿Cómo procesaba la elite estas imágenes? Estas presencias populares generaban cierto escozor en la elite. la campaña contra el alcoholismo estuvo liderada lo mismo por las elites de Temuco que por buena parte de la dirigencia de ciertas organizaciones mapuches. los que llegaban a la ciudad se encontraban con un vistoso y colorido trajín de gentes. infringiendo abiertamente las leyes los comerciantes inescrupulosos. En 1936. relacionando la identidad étnica con el alcoholismo y las prácticas delictivas. El licor parece haber sido entendido como la gran fuerza licenciosa que arrasaba haciendas y reducciones indígenas. Estas visiones señalaban al campo de la moral como el área desde donde fustigar a los comportamientos anómalos y socialmente degenerados de una raza supuestamente refractaria al progreso. . no trepidan en obstáculos para acrecentar su fortuna a costa de las gentes sencillas” FA. en él se veían las causas del atraso en los sectores populares y el camino directo a la violencia”. Se referían a las condiciones materiales de vida de las diversas reducciones. que lo encontramos reflejado en los periódicos: “desgraciadamente este parque está convertido en una letrina pública y además la gente que viene del campo con carreta. Una constante que se puede registrar en el análisis de periódicos tiene que ver con ciertas percepciones bastante generalizadas en la sociedad blanca acerca de los mapuches. asignándole a la escuela la tarea de prevención de la adicción: “la condición moral e intelectual de esta enorme población indígena se ha mantenido estacionaria desde el año 1866. que ha recrudecido en forma alarmante el delito de la embriaguez. descuelga sus bueyes y los estaciona a pastar allí”. Pino (1969:62). y planteaban una serie de ideas concatenadas en torno a estas cuestiones. Decimos con Bello (1990:33) que “el alcohol era un problema que preocupaba sobremanera a la elite.62 ruralidad que circundaba a la ciudad. (junio 1940:2) Muchas de las esperanzas de librar a los trabajadores rurales y a la sociedad mapuche de las garras del alcoholismo estaban centradas en el accionar de la educación. Es por eso que la prensa periódicamente fustigaba la presencia de alcohol en los campos: “Venta clandestina de licores en los campos. porque se omitió el establecimiento de escuelas indígenas que llevaran instrucción y educación a los aborígenes hasta sus propias reducciones” (AT. un diputado del Partido Agrario también señalaba los efectos del alcoholismo sobre los grupos mapuches. De hecho. sobre todo en estos días de feriados. que burlando la vigilancia de los carabineros. a ella se le formularon diversos reclamos. agravada con el alcoholismo que ha degenerado profundamente la raza araucana. AD (4/12/43). Según nos han informado nuestros corresponsales de los distintos puntos de la Araucanía. Como se verá. 9/1/36:3) Pero la lucha contra el alcoholismo no era la única función asignada a la educación. “Al lado afuera del recinto ferroviario. nas en Temuco y en los caserío de Coilaco y Padre Las Casas otras 24”.

les hiciera olvidar el mapudugun. quedaron concentradas en las instituciones educativas..9% Sin información 3. los volviera abstemios y obligara a amar a la patria.3%). en general. En esos años las provincias de la región tenían el porcentaje más alto de niños analfabetos de todo: Malleco era la peor (50. hasta ahora en su mayoría ignorantes y atrasados. Política Económica Nacional. citado en Ercilla (1963:26) A la hora de describir la situación de las escuelas rurales de la Araucanía. en elementos capaces y de provecho” (Rubio 1956:234) “En Chile el problema agrario es un problema de educación y por ello. El siguiente cuadro señala la altísima incidencia del analfabetismo dentro de la población total de Cautín algunos años después: Cuadro 16. pronto descubrimos que en realidad hay más material acerca de las expectativas sociales sobre la educación que sobre la educación misma. las tasas de analfabetismo no pasaban del 19% entre 1950 y 1960 (Blanco 1998). Se consideraba a la educación como el instrumento más idóneo para insertar en el país a la amplia franja de población mapuche. herencias. pero del otro lado de la Cordillera? La provincia argentina de Neuquén era evidentemente periférica y ofrecía grandes flancos débiles en al atención de los servicios de educación y salud. de su estado cultural primitivo” Santiago Macchiavello.d EDUCACIÓN “El problema indígena sólo podrá ser resuelto por medio de la educación intensa. Analfabetismo en Cautín 1956 Alfabetizados 44. la Moderna Araucanía y el Frente Único Araucano-. la educación rural en Chile. ya que aplicando los métodos adecuados se puede transformar a esta gente. Se esperaba de ella que “regenerara” a los mapuches. Es así que buena parte de las esperanzas de la elite nacional y de los grupos dirigentes mapuches –reunidos en torno a diversas organizaciones étnicas. Sin embargo. Pensamientos como los siguientes eran bastante comunes en esos años: “el llamado problema indígena es más que todo un problema educacional. constante y bien orientada: de una educación que sea capaz de inculcarle la ideología de la civilización occidental y que al mismo tiempo borre los estigmas de tradición. les enseñara a cultivar la tierra. ¿Y si comparamos ese porcentaje con lo que ocurría en la misma época.63 II.6% Analfabetos 31% En edad pre-escolar 20. buena parte de la dirigencia indígena creyó encontrar en la educación la herramienta para conocer la ley y la palabra del huinca y usarlas a su favor. La escuela parece haber sido una institución especialmente sobre-exigida en sus funciones.5% Basado en Ferrando (1956) ¿Cuál era la situación de las escuelas rurales en ese entonces? En la provincia de Cautín funcionaban . como la Corporación Araucana. de la superstición y. Era generalizada la confianza en la escuela: sobre ella se cifran las esperanzas de redimir a la “raza araucana”. d. debe modificarse sustancialmente” (Ercilla 1963:40) En los años ´40 la Araucanía registraba los peores records nacionales en cuanto a analfabetismo. seguida de Cautín (43%). De la misma manera. s.

Por otro lado. sin ventanas y que francamente parecen guaridas de murciélagos”. dejando a un lado toda enseñanza teórica y proporcionándole de ésta. Cfr. a las que concurrían 16556 niños indígenas (lo que constituía un 17% de la población indígena de la provincia). c) Desnutrición y falta de vestuario: “Esto tiene caracteres verdaderamente alarmantes y trágicos en nuestras escuelas campesinas”. Los conocimientos manuales deben tender. se propenda a la enseñanza manual. productivo y étnico en el que desarrollaban sus tareas. tiene que recurrir a bailes. entre los que destacaba una profunda desadecuación al ambiente físico. a la explotación agrícola de la tierra y al perfeccionamiento de sus rudimentarias aptitudes para el tejido de telar. que pudiera formar un “campesino moderno”. 33 Pero la situación en Cautín no era 32 33 Salvo que se indique lo contrario. Para Ercilla (1963:41) se trata de “locales deficientes que no cuentan ni con las más elementales condiciones de confort ni higiene. Estos colegios adolecían de graves problemas en su funcionamiento. a la insuficiencia del vestuario y a la alta morbilidad. b) materiales de instrucción y menaje escolar: “muchas escuelas rurales no tienen el mapa de nuestro país. cuando en realidad debía apuntarse a otro modelo de egresado. sólo la lectura. rifas y colectas”. Lo cierto es que las escuelas rurales ofrecían grandes falencias en su funcionamiento. misiones religiosas y jefes indígenas.000 personas (Ercilla 1963:25-6) La mayoría de las escuelas fueron creadas a iniciativa de particulares. son causas poderosas. cestería y alfarería” Ercilla (1963:25). del ausentismo que anotamos”. así como de que no poseían herramientas para hacer demostraciones de jardinería u horticultura. Los analistas se quejaban de que las escuelas no tenían una orientación rural. para qué decir de textos de enseñanza. ofrecía un balance absolutamente desfavorable de la situación de la educación rural 32 : a) aspectos edilicios: “por lo general son casonas antiguas desvencijadas. “Escuelas que no funcionan. A pesar de estar ya en el mes de mayo. Para adquirir tizas o cuadernos “si el maestro tiene espíritu de trabajo. Para estas escuelas rurales se pergeñaba un perfil eminentemente agrotécnico. generando frecuentemente fuertes choques culturales y represión de las expresiones étnicas y lingüísticas de los alumnos. En 1951 existían ocho escuelas especiales para los indígenas de todo Cautín. el periódico de los colonos de la provincia de Cautín. que se reflejaban en las noticias periodísticas y las cartas de lectores de los diarios. en las cuales. los maestros no eran de origen rural. siendo que la población mapuche alcanzaba las 107. La Palabra Campesina (PT).64 cerca de 200 escuelas rurales fiscales y 468 particulares. Se consideraba que la instrucción era tradicional. Se proponía la “instalación de escuelas primarias rurales. los que llegan en número reducido”. se nos dice que hay en los campos escuelas públicas . Estos docentes recibían pocos estímulos para desarrollar sus tareas en ese ámbito: “maestro improvisado y mal rentado que desconoce y no ama al medio en que actúa” describía Silvia Ercilla (1963) a comienzos de los ´50. principalmente. centrada en las “primeras letras”. todas las citas siguientes corresponden a PT (27/2/40:2). caligrafía y aritmética. razones que unidas al rigor del clima. también.

ningún provecho de la clase”. Así. que no funcionan todavía”. que también tirita de frío. en sana convivencia con los alumnos chilenos. Faltan escuelas y locales más o menos decentes donde éstas puedan funcionar. porque dicha inquietud no fue despertada en la escuela y porque cuando egresaron de ella no encontraron otras fuentes a las cuales recurrir” Lo cierto es que a la educación se le había asignado una serie de funciones cargadas de definiciones ideológicas y de funciones políticas y sociales claras. La población escolar que concurría a las misiones religiosas era importante. TC (9/5/42:1). se alzaban otras miradas. después los espera una fría sala nada de acogedora. descubrimos que el mismo Estado se desentendía del problema educativo. Esta convivencia de chilenos e indígenas tiene una influencia bienhechora para estos últimos. el Austral (7/5/31:14) describía de la siguiente manera la situación en muchas escuelas de Temuco: “Un largo recorrido por las calles. se encuentran incorporados a las diversas actividades nacionales desempeñando con eficiencia su función social. en lo que se refería a la educación era. van recibiendo la educación que modela sus almas. A mediados de los años ´50 un miembro de estas misiones. hace que los alumnos. De alguna manera. encargadas de la educación de buena parte de los niños mapuches. Pero donde mayor interés debe ponerse es en aumentar el número de escuelas rurales para arrancar del analfabetismo a la población de los campos”. sin sacar. mucho más refractarias a la eficacia del accionar de la educación entre los indígenas. tal como la incorporación a la cultura nacional de los niños indígenas: “Son miles los niños indígenas que han recibido su formación e información espiritual en los internados y escuelas misionales. Pero paralelamente a las obligaciones que la dirigencia le imponía a las escuelas.65 mejor que la de Malleco. por cierto. la otra provincia de la Araucanía. desarrolla sus facultades intelectuales y los incorpora definitivamente a la cultura y a la comunidad nacional. en estado casi de inconciencia. mala. en donde tienen que escuchar la palabra del profesor. Especialmente notorio era el papel que le concedía a algunas de las funciones extraeducativas de la escuela. HA (30/8/41:1) Años antes. para ir al establecimiento. las escuelas que funcionaban dentro del ámbito religioso escapaban a estas situaciones de precariedad y mal funcionamiento. evaluaba la situación. En los internados. que destacaba su capacidad integradora. lo cual generaba una profunda debacle en el funcionamiento cotidiano de estas instituciones. especialmente en los campos. no se observan inquietudes de progreso intelectual. sin diferencias raciales. . sin ambigüedades. lleguen tiritando de frío. sobre todo en aquellas sostenidas por los capuchinos. pues es fuerte el influjo de la educación refleja de este ambiente” (Guiñez 1956:190) Pero frente a esa visión positiva del accionar de las misiones y los internados. Hoy. Sostenía que. con sus rostros cadavéricos. en las escuelas. Rubio (1956:234) consideraba que la situación de los mapuches. Mantenían una escuela agrícola en Puerto Saavedra y unos 172 colegios primarios en toda la Araucanía. “un alto porcentaje de ellos son analfabetos. En 1941 se podía leer que “la ignorancia es uno de los males más graves de la provincia. ya hombres.

66 III – Trabajadores rurales de la Araucanía: mapuches .

Su constitución sociocultural les ha brindado la capacidad para apropiarse de los elementos de la sociedad nacional que le podían resultar útiles. tecnología y niveles de vidas pertenecientes a la estructura agraria chilena del campesinado y a sus sistemas productivos. el individualismo profetizado y entrevisto por la modernidad liberal no sólo no ha aparecido sino que. mantiene características culturales absolutamente propias. dispuestos a mantener las ocupaciones de fundos. Similares observaciones pueden hacerse para la diversas etnias indígenas distribuidas en toda América Latina. no ya a nivel social. Es especialmente significativa la permanencia de una refracción cultural junto a una adopción selectiva e instrumental de elementos de la sociedad del entorno. los últimos años los han mostrado mucho más activos. entre las que los mapuches son un ejemplo especialmente claro al respecto. Como consecuencia de la “Pacificación de la Araucanía” el pueblo mapuche se vio forzado a la práctica de actividades económicas sedentarias que terminaron por desmontar las amplias redes asentadas en la Araucanía y extendidas hacia la Patagonia argentina y restarle poder cohesionador y organizador a las comunidades. tanto liberales como marxistas. La adversidad política y cultural no ha redundado. Por el contrario. La permanencia de la estructura de comunidad ha sido posible gracias a un repliegue de la sociedad mapuche con respecto a la chilena. Esto significa que se trata de una comunidad que presenta un aspecto bifaz. que rara vez no fue agresivo y hostil. Todas las profecías de los siglos XIX y XX acerca de su desaparición inmediata han demostrado su patente error de cálculo. pautas de conducta. presentan tantas particularidades? Inostroza y Klapp (1983:53) recurren al concepto de etnoestrato para referirse a la sociedad mapuche. creencias. se terminaron reforzando las propias prácticas culturales mapuches. evitando o posponiendo la aceptación de aquellos otros que podrían convertirse en perjudiciales para las relaciones sociales.67 Más allá de los vaticinios civilizatorios. Pero junto con este grupo de elementos compartidos. de notable resistencia al cambio o la asimilación. los campesinos son sujetos persistentes. a la vez. parece haber retrocedido frente a la necesidad de articular respuestas colectivas que aseguraran la continuidad de la vida. ¿cómo definirlos si. tal como observaba Faron en los ´60 en un descalabro sociocultural que conducía directamente a la integración y al etnocidio. y al desarrollo de un desenvolvimiento de carácter interno que les permitió mantener la unidad territorial comunitaria. sino biológico. siendo un grupo que presenta características en común con el resto de los trabajadores rurales de la Araucanía?. Promovida largamente su integración definitiva a las sociedades nacionales argentina o chilena. Las razones de esta supervivencia a contextos políticos y sociales completamente adversos podemos encontrarlas en buena parte la organización social que han desplegado las comunidades mapuches. De esta manera. a agruparse en campos y ciudades y dedicados a constituir redes con otros grupos indígenas americanos y con los organismos internacionales de derechos humanos. como un gesto de autoidentificación y resistencia a un mundo exógeno. además. El asentamiento forzoso produjo una serie de experiencias de destrucción de las formas tradiciona- . Su misma pervivencia parecer ser un motivo extremadamente fuerte para dedicarse a estudiar a los mapuches. ¿Cómo caracterizar a la sociedad mapuche. económicas y culturales. Por un lado presenta rasgos.

pero si mitigaron sus efectos y expansión. Pero esta hermeticidad desaparece a la hora de analizar las diversas experiencias organizativas desarrolladas. políticas y comerciales y que determinaban una organización total de los mapuches.. autonomía o asimilación cultural. de usurpaciones y de violencia. Pero siguiendo a Bengoa (1999:121). alianza o rechazo a los partidos políticos y la Iglesia.. desaparecieron o se alteraron muchos factores que anteriormente forzaban a los Mapuches a que se formasen y se mantuviesen mayores unidades de organización social”.a LOS MAPUCHES TRAS LA “PACIFICACIÓN DE LA ARAUCANÍA” Los pobladores mapuches son el aspecto social más distintivo del sur chileno. cada uno patrocinado por alguna de las organizaciones indígenas.68 les. El asentamiento de la comunidad la forzó a seguir los patrones estatales. así como las múltiples gamas de posiciones desplegadas en torno a los asuntos más urticantes: acceso y propiedad a la tierra. por lo que han podido coexistir y en algunas ocasiones coligar esfuerzos. la situación social se caracterizaba por la pertenencia imperativa a un pequeño terreno en . de establecer “plataformas de comprensión” con la sociedad chilena.. por . podemos entender que la serie de esfuerzos desplegados en cada una de estas instituciones obedecía a un mismo intento de hacerse entender.. Debieron abandonar las prácticas de ganadería extensiva con sus circuitos de engorde y comercialización. La presencia de estas divisiones intestinas quedó expresada en la realización de distintos congresos y encuentros mapuches. Este cambio provocó la concentración y la sedentarización de la población. Ha sido. Estos cierres no imposibilitaron la expresión de fenómenos de aculturación (como en los casos de consumo de productos textiles). De acuerdo con Bengoa (1989). “han tratado de “traducir” sus aspiraciones en imágenes y lenguajes comprensibles al resto de los chilenos [. un esfuerzo extremadamente frustrante para los dirigentes indígenas” III. identidad étnica o de clase. eliminando las presiones económicas que cohesionaban las redes de parentesco.] la necesidad de establecer una comunicación comprensible con la sociedad. El vuelco de las actividades guerreras a las sedentarias tras la “Pacificación de la Araucanía” produjo un trastorno psicológico y emocional muy fuerte en el mundo mapuche. Su presencia en la toponimia. organizativo y coercitivo sobre la población. la dieta. Stuchlik (1970:104). El resultado más visible de este paso obligado al minifundismo fue la pauperización de la sociedad mapuche. “Como consecuencia del progreso concreto histórico que llevó a la situación actual de los Mapuches. Con escasos conocimientos agrícolas se vieron forzados a partir de fines del siglo XIX. Mostrar que existen puentes por los cuales se puede transitar. desde mi punto de vista. perdiendo su autonomía política. vocabulario y costumbres es aun notoria. dando lugar a que la sociedad mapuche se hermetizara e impermeabilizara en muchos aspectos frente a la presencia externa. El pueblo mapuche debió supeditarse a la voluntad y al derecho estatal. Las corrientes de pensamiento dentro de los mapuches no han sido antagónicas entre sí. etc. La reducción y la comunidad perdieron prácticamente todo poder administrativo. a cultivar regularmente la tierra y a tener unos pocos animales de escasa cuantía.

81 109. de carácter extensivo.000 hectáreas. la venta individual y las maniobras fraudulentas.2% 26.2% Tras la derrota militar. Stuchlik los estimaba.000 a los indígenas asentados en el campo. la usurpación.83 239.66 5. de las cuales unas 700 fueron años después parceladas. mientras que 18.1% Cautín 24. perdiendo buena parte de su valor productivo”. De la tierra entre el Bío Bío y el Llanquihue. 36 Estas 500.26 150. en cerca de 320.000 has. Según el Censo de 1952. que rápidamente se sobretalajearon y erosionaron.86 154.72 Bío Bío 6 659 112 18. Población mapuche 1952 según censo nacional Varones Mujeres Total Malleco 9662 9699 19361 Cautín 47021 48689 95710 La población indígena constituía un 25% del total de la provincia de Cautín. Reducciones creadas (1884-1929) Provincia Títulos Hectáreas Pobladores Pob/Tit Has/pob Arauco 66 7116 1912 28. Mapuches sobre población provincial según censo nacional 1940 1952 Malleco 10. 34 . 35 Titiev los calculó entre 100. a las comunidades. Veamos cómo se repartió inicialmente ese medio millón de hectáreas entre las 3000 reducciones mapuche..423 77. per capita.000 hectáreas a los nguluche. Cuadro 18. aunque se han sugerido otros valores. sobre las que vivían unos 78.08 5. en todo Chile vivían 130.000..45 “La tecnología de manejo agrícola. Lara Rocha (1993) suponía que en la Araucanía vivían unos 250.26 6. los mapuches fueron encerrados en “reducciones”. quedando sus tierras reducidas a 400. resulta significativo observar que el porcentual había aumentado en el período intercensal. Cuadro 17. los pleitos con propietarios.88 Malleco 350 83741 11512 32. Hasta 1930 se entregaron aproximadamente 500. generalmente colinas.000 y Farón lo situó ente 200/250.000 que habitaban ámbitos urbanos). con propiedad colectiva de la tierra asentada en títulos de merced.000 reducciones.000 y 300.000 mapuche.751 25. otras 100. los huincas usurparon de diversas formas. fue aplicada en pequeñas superficies. Cuadro 19.69 el cual se debía subsistir. 35 Para 1976. mientras que la población siguió en aumento” Falaschi (1992:7).89 7. quizás exageradamente.747 mapuche (sin considerar los cerca de 80.11 Elaboración propia en base a Falaschi (1992:7) Has/Tit 107.000. El censo de 1960 indicaba un aumento de cerca de 9000 personas. pese a que tempranamente mostró limitaciones productivas.96 3. no siempre exentas de intenciones políticas. 34 El número total de miembros de esa población ha sido motivo de variadas disputas. los mapuche recibieron cerca de un 5%. a razón de 500 has. fueron reduciéndose con el correr de los años.1% 12. ya sea por el desmembramiento de las comunidades. En la Araucanía se acumulaba casi el 90% de toda la población mapuche que vivía en Chile en 1952.000 mapuche.000 has. Stuchlik (1970). Años después.27 Cautín 2102 317112 56938 27.000 de has.000 colonos extranjeros y nacionales recibieron 9. 36 “Desde esa época hasta 1960. Pero además. incluso violentas. Bengoa (1989:366). componiendo cerca de un 76% de toda la población rural. En los 50 años posteriores a la conquista de la Araucanía se crearon 3.56 Total país 3078 475.

Sus rendimientos son 37 Tras distribuir las tierras. constituía un grave problema económico. Durante todo el período de entreguerras descubrimos que las tierras de los mapuches no dejaron de ser apetecidas por los grupos privilegiados. Como mencionamos en páginas anteriores. no tenían más de 6 has. agrícola y social. considerados como buena tierra agrícola” Rubio (1956:233) Observaban que estos pequeños propietarios estaban obligados a abandonar el minifundio y a dedicarse al pequeño comercio. especialmente la indígena.70 El tamaño promedio de cada reducción permite confirmar las sospechas que mencionábamos en el capítulo I acerca de la estructura de propiedad de la tierra en la Araucanía.5 has. tarde o temprano. ya que su postergación perjudica en forma ostensible el interés nacional. La clasificación inicial de las reducciones bajo el rótulo de “propiedades medianas” pronto deja expuesto que en realidad debe hablarse de un minifundismo endémico y de una estructura profundamente desigual de posesión de la tierra. eran casi 80. hubo reducciones donde la hijuela individual no superaba la hectárea. inquilinos o arrendatarios de los latifundios cerealeros pertenecientes a los nuevos colonos nacionales o extranjeros”. buscar un empleo rural o dirigirse a las ciudades.000 títulos individuales. Entre 1930 y 1964 cientos de títulos de merced (formando cada una de las reducciones) fueron convertidos en unos 20. Los panoramas obtenidos coincidían en la pobreza y las dificultades técnicas de las actividades productivas primarias allí realizadas: “En su casi totalidad desconocen las técnicas fundamentales de la explotación agrícola. . Los problemas ecológicos y productivos rápidamente detectados en las tierras de los mapuches fueron retratados con toda crudeza por parte de los distintos especialistas que visitaban las reducciones. que insistieron con el argumento de la improductividad generada en las propiedades de indígenas. 37 Eran varios los analistas sociales y económicos de la época que consideraban que la pequeña propiedad agrícola.000 pobladores viviendo en superficies que. Sus suelos se han empobrecido y erosionado como consecuencia de las malas prácticas usadas. pero al precio de la sangría demográfica de las comunidades y la mediería en tierras ajenas (Inostroza y Klapp 1983:49).000 indígenas que aun existen en el país y los cuales ocupan alrededor de 300. que “buena parte de los mapuches pasaron a ser peones. Patricia Cerda (1996:145) ha señalado para un período anterior. el cual tendrá que abordar. Este es el problema indígena [que. Según Falaschi (1992:9) el Ministerio de Trabajo reconoció en 1950 que la superficie promedio de las parcelas familiares era de 2.000 has de terrenos. en promedio. Algunos estudios demuestran que la única estrategia para detener el proceso de hijuelización era la emigración de los miembros jóvenes de la comunidad: los mapuches asentados en el campo mostraban una tendencia demográfica estable y un equilibrio entre habitantes y superficie.] debe hacernos meditar en los 130. Así se desprende de la opinión de un contemporáneo: “La opinión pública del país ha ignorado hasta el momento las proporciones exactas de un problema..

con el proceso de división de las tierras comunales en una multitud de pequeñas parcelas familiares que impedían la práctica consuetudinaria del pastoreo. Las ventas se realizaban inmediatamente después de la cosecha. Esta transformación tiene que ver con varios aspectos. Han exterminado la vegetación arbórea. con el consiguiente menoscabo en sus resultados” Rubio (1956:234) Además de las actividades agrícolas. se redujeron sensiblemente aquellas que se utilizaban para producir forraje de los animales mayores (cebada). Así como los roles masculinos tradicionales se vieron afectados por el agotamiento y la pobreza de los recursos naturales utilizados.6% Avena 11% Maíz 3% Basado en Inostroza y Klapp (1983) Vemos que además de mantenerse más o menos estable la proporción de áreas cultivadas con trigo. por su pronunciada pendiente debieron ser conservados. Las tierras de los mapuches se encontraban sobrecargadas de animales y difícilmente podían producir más cereales y vegetales que los necesarios para subsistir y conseguir algunos productos de ámbitos urbanos. la estrechez de las áreas a sembrar redujo la necesidad de utilizar caballos para las labores agrícolas. Estos reducidos espacios productivos no permiten el desarrollo de ganado mayor y forzaban a dedicar la mayor parte de la tierra disponible para la agricultura. en desmedro sobre todo del caballar y vacuno. etc. aunque en una escala muy reducida con respecto a la que otrora desplegaban. Cuadro 20. A su vez.. Hay suelos tan empobrecidos que ni siquiera el pasto natural crece en ellos. los mapuches realizaban tareas ganaderas. incluso la de aquellos suelos que. calidad de semillas. El control de las enfermedades. Pero el vuelco forzado a la agricultura y la pequeña ganadería no sólo conllevó la aparición de problemas productivos y ecológicos: generó una violenta desestructuración de las tareas consuetudinariamente asignadas a varones y mujeres. a fin de pagar las deudas contraídas por la compra a crédito de los insumos. Los animales pequeños se solían vender en la medida en que las necesidades se tornaban urgentes (Ruiz 1970) El paso a una pequeña ganadería queda señalado en el siguiente cuadro. épocas de siembras. en el período 1890-1965. variedades más recomendadas. Veamos cómo fue la evolución de los distintos tipos de ganado en algunas comunidades del área de Chol Chol. La actividad debía desarrollarse necesariamente en un ámbito cada vez más acotado. siguiendo a Inostroza y Klapp (1983) El aspecto más destacado era el espectacular crecimiento del ganado porcino en este período. la mujer mapuche también recibió una serie de .71 bajos. Destino de las tierras 1890 1965 Trigo 61% 66% Arvejas 15% 2% Cebada 23% 3% Papas 12. Por un lado. son conocimientos que no poseen. El ganado porcino y las aves de corral se constituyeron en una suerte de resguardo económico de fácil y rápida conversión en metálico.

Por una serie de legislaciones protectoras estaban exentos del pago de ciertas retribuciones impuestas sobre las propiedades rústicas. discriminados y marginados por el resto de la población del país. Por el contrario. Según Stuchlick (1970). caracterizado por la propiedad colectiva. Encontró una fuerte competencia hacia su papel económico ya que el mercado satisfacía con menor costo los productos textiles que solía proveer. fue cediendo la producción y el consumo local de hilado y tejido. a los blancos. desarrollando labores domésticas y de baja calificación. El idioma se presenta como una frontera infranqueable para los no mapuches que deseaban ingresar a una co- . que buscó mejores horizontes en ámbitos urbanos. han desarrollado una cohesión interna mayor. Los mapuches han mantenido de este modo. Las identidades desplegadas guardaban una fuerte impronta de la descalificación permanente que la sociedad blanca ofrecía a los mapuches. Los productos de origen industrial fueron entrando en la medida en que la aculturación se hizo más notoria y. Cultivaban sus tierras. en consecuencia. en el hecho de que no debían pagar impuestos a los bienes raíces como sí lo hacían los propietarios chilenos. Era un aglutinante muy fuerte de la población mapuche y actuaba como un demarcador simbólico de acentuada presencia. sus pautas culturales” (Bunster 1970:27) La lengua era otro elemento que utilizan para diferenciarse del poblador chileno. El aislamiento al que los mapuches han estado sometidos terminó por reafirmar ciertos valores.72 presiones y descolocaciones de su marco. la utilización del mapudugun. consolidar su cultura nativa y evitar. Entendían que las tierras de los huinca eran aquellas mismas que les habían quitado. al propio grupo ¿Cómo se veían a sí mismos los mapuches? Se consideraban mapuches básicamente a partir de la confrontación con otro grupo étnico: eran distintos a los huinca. que generó entre los poseedores comunales la sensación compartir un mismo universo. la aculturación. Pero esa identidad también se construía a partir de las propias concepciones de los trabajadores mapuches. consideraban a esta exención como una suerte de retribución estatal frente a la serie de usurpaciones cometidas por extranjeros o nacionales. Esta creencia se veía reforzada por el especial trato que recibía la propiedad rústica indígena en el nivel legal. como ha sucedido en otras partes del mundo con poblaciones indígenas. no se ha producido en ellos una aculturación masiva. la no apropiación privada de esos medios de producción y la imposibilidad de enajenar la tierra. Además de este enfrentamiento. o al menos postergar. pero se mantenían aislados. Entre estas construcciones había un lugar para la forma de mirarse a sí mismos. la confraternidad entre las comunidades y la pobreza material (Stuchlick 1970) Se creían disímiles. y con mucho orgullo. algunos de los criterios de identidad en que se basan para diferenciarse eran la exención impositiva. Para Bunster (1970). se defendían de una aculturación acelerada por parte de la cultura dominante: “En contacto con el resto de la población chilena. No está de más señalar que las migraciones campo-ciudad establecieron distorsiones sociales y culturales en las comunidades mapuches que afectaron fuertemente las identidades asumidas. al ser individualizados como una minoría étnica y sociocultural. por ejemplo. Surgió un excedente de mano de obra femenina.

el mapudugun aparecía como un área de exclusividad. durante el siglo XX se expresaron otros formatos organizativos y otros sustentos ideológicos. más propios de las sociedades occidentales. más allá de compartir las condiciones materiales de vida de otros grupos rurales de la Araucanía. La pobreza era otro de los rasgos que los mapuches asumían como compartidos y generadores de identidad. los mapuches de Chol Chol (Cautín) al ser consultados por Stuchlik (1970).73 munidades. sino como una sociedad en sí. un refugio inviolable de las familias y de la comunidad. A pesar de la delimitación más o menos estricta de los espacios físicos comunitarios. . Más allá de que fueran notorias las similitudes lingüísticas o fenotípicas con los mestizos que trabajaban en las haciendas. caracterizada por la hospitalidad desplegada con sus miembros. que sin estar organizadas entre sí. En efecto. Como veremos a continuación. frente a los chilenos que son considerados pudientes. la residencia comunitaria era un criterio demarcador muy fuerte. presentaban tantos rasgos en común que los separaban claramente de los no mapuches y los ligaban en una unidad coherente. Aunque esta diferenciación está expresada centralmente en términos de un conflicto étnico. Se intentó que la educación les impusiese ciertos patrones de conducta y algunos elementos simbólicos y del imaginario que les permitiesen integrarse a la sociedad nacional. Cada familia. había pocos signos que permitían considerarla realmente como una comunidad organizada y sólo funcionaba como tal en pocas situaciones concretas ya que en su interior se estaba desarrollando un proceso de creciente individualización que llevaba a un deterioro del accionar y pensamiento colectivo tradicional. Se pensaban como una categoría grande de personas. El accionar de la escuela monolingüe pretendía precisamente. ir rompiendo con el monopolio del mapudugun y transformar a los mapuches en chilenos. un coto al que no podían acceder los extraños. Otra característica que utilizaban para deslindarse de los huinca tiene que ver con una supuesta macrocomunidad a la que pertenecerían. Sin embargo. De ninguna manera se consideraban como un agregado insignificante de la sociedad chilena. entiende Stuchlik (1970). esta visión que los mapuches tenían de sí mismos como grupo chocaba con una serie de tendencias internas de las comunidades. Los mapuches representan su sociedad como una forma humana particular. con sus propias especificidades. Y para los hablantes. reducción o comunidad era hasta tal punto similar a otra que esta similitud formaría una identidad cultural y social de los mapuches como sociedad. sostenían que cualquier indígena podía recorrer toda la Araucanía durmiendo y comiendo en cualquier comunidad donde arribara. no estaba exenta de atributos clasistas. que expresarían una potencial solidaridad de intereses entre los trabajadores chilenos y los mapuches: “la separación tradicional entre mapuche y wingka gradualmente se va entendiendo como una separación entre pobres y ricos (sería tal vez más exacto decir entre campesinos y habitantes de las ciudades) pero a la vez aun sigue siendo expresada en términos de una separación entre mapuche y wingka” Stuchlick (1970:107) La exterioridad étnica para los mapuches venía dada por la vida en comunidad.

eso no ha redundado. Nadie se atreve tan fácilmente en Chile.1999) y de Foerster (1983) hemos realizado un agrupamiento de estas organizaciones en tres polos. una organización patrocinada y dirigida por misioneros y diversas órdenes sacerdotales. Se confiaba en que la colonización de tierras fiscales ayudaría a paliar el desempleo en los ´30 y ´40. Revisemos. Dentro del primer polo se planteaba la necesidad de integrar al mapuche a la civilización cristiana occidental y a la sociedad chilena tan pronto como fuera posible.74 III. entonces. Dentro de estas corrientes pueden ser clasificados la Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucanía (1910-38). Éste se organizó paralelamente a los gobiernos del Frente Popular. A partir de Bengoa (1989. Son ideas referidas al tipo de relación a establecer con la sociedad chilena (integración. los trabajadores mapuches han demostrado una fortaleza mucho mayor en lo que se refiere a capacidad para aunar esfuerzos y aumentar la potencia de su voz. Estas ideas estaban representadas principalmente en la Moderna Araucanía (1916). de no haber existido esas organizaciones. el Frente Único Araucano (1938-42) y la Unión Araucana (1926). propiciando candidaturas. ser un eficiente agricultor y obtener cierto bienestar económico. a fregar y limpiar con la cuestión indígena. Una versión radicalizada de esta tesitura estaba expresada en una corriente que no se reducía a propiciar el abandono de las pautas culturales. históricamente. valoración del mundo indígena) y a la vía de solución a los problemas que se consideran fundamentales. en un mejoramiento de sus condiciones de vida. Pero frente a estas posiciones integracionistas se hallaban dos familias de ideas: una compone el polo del indigenismo o la “integración respetuosa” (Bengoa 1989) La otra presentaba perfiles definitivamente hostiles al proyecto integrador y se encarnaba en el nativismo de Panguilef. mala conciencia. incomodidad individual y colectiva. probablemente hoy no sobrevivirían como grupo étnicamente reconocible y autoidentificado. que permitiría a los mapuches incorporarse a la vida civil. las organizaciones indígenas se pueden dividir en grandes grupos de acuerdo a las corrientes ideológicas a las que pueden ser asignadas. reclamos y manifestaciones por el acceso a la tierra. De cualquier manera. sentimiento de culpa. El Frente Único Araucano llegó a reunir a cerca de 100 filiales en toda la Araucanía. Las raíces están demasiado ocultas y a la vez demasiado presentes” (Bengoa 1999:20) Comparados con los trabajadores rurales chilenos y sus organizaciones. Pero si es dable y justo admitir que. religiosas y sociales del propio mundo mapuche para abrazar la cultura nacional. sino que promovía la negación abierta de cualquier expresión de la cultura y orígenes indígenas. que propiciaban la asimilación total y acelerada de los mapuches a la sociedad nacional. rechazo. Según Rolf Foerster (1983). cuáles han sido los esfuerzos desplegados por las agrupaciones mapuches. asimilación. por lo que se formaron decenas de comisiones que buscaban nue- .b ORGANIZACIONES MAPUCHES “Las raíces provocan malestar. Polo civilizador Estas corrientes entendían que el mecanismo ideal para llevar adelante el proceso de integración era la educación.

en un intento por usufructuar las herramientas que supuestamente ofrecía la democracia política. Consiguió del Estado la edificación de escuelas rurales y la apertura de caminos. estos docentes promovían la integración a la sociedad nacional. 39 La SCDA fue la primera organización moderna e independiente. Muchos caciques se habían dado cuenta de que la situación tras la “Pacificación de la Araucanía” necesitaba nuevos planteos y enviaron sus hijos a escuelas primarias. pero también veían a la discriminación que les afectaba personalmente y se sentían responsables de la suerte de su pueblo. Es por eso que en 1926 se creó la Unión Araucana. Estos hombres educados a la chilena tenían fuertes aspiraciones integracionistas. 1941:71-2) Durante la entreguerra los mapuches comenzaron a acercarse a las instituciones políticas chilenas: algunos se presentaron como candidatos partidarios. que había sido su inspiración. Sostiene Bengoa (1989) que en Cautín era especialmente notoria por entonces la presencia de ese partido. cuya función principal era dividir las comunidades. “que está trabajando desembozadamente en su candidatura a diputado”. por la reivindicación de su tierra. Las misiones y sus ámbitos educativos fueron claves para la formación de las primeras dirigencias mapuches. a fin de luchar por la educación de la misma.. fuera del sistema tradicional de comunidades y caciques..] El movimiento mapuche se había enmarcado en el tipo de acción política democrática de la época: demandas nacionales. con el objeto de que los mapuches se convirtieran en propietarios individuales y pasaran al derecho común. 38 Sus finalidades eran “agrupar todas las fuerzas organizadas de la raza aborigen existentes en todo Chile. que resistieron y “El Frente Único Araucano se fue disolviendo al igual que el Frente Popular. Especialmente activos en las primeras décadas del siglo XX. partidos políticos y el estado que trató de resolver los asuntos planteados”. acumulando más frustraciones que éxitos. Esta ley generó una fuerte oposición por parte de algunas organizaciones mapuches. Solían ser hijos de caciques que habían terminado sus estudios iniciales y que hablaban el castellano. con el fin de contrarrestar la “subversiva propaganda comunista” (Babarovic 1987) Un año después. así como la primera organización representativa mapuche. entre las que estaba la SCDA. AT ( 9/1/36:3). Se detuvieron durante un tiempo los atropellos más flagrantes [. Se crearon los Juzgados de Indios. al asumir Ibáñez la presidencia del país. Entre los dirigentes de la SCDA se contaban muchos profesores. 40 Proponía la defensa de la raza y la educación para los mapuches dentro de un programa indigenista de un fuerte contenido integracionista. más bien. se promulgó la ley de división de las reducciones. de usar todas las herramientas que la sociedad blanca le brindaba para generar una mejor integración. crédito y justicia” (Burgos. promovida por los padres capuchinos y afín a las misiones católicas de la Araucanía. que consideraban a la educación como el medio ideal para lograr un equilibrado proceso de integración. En 1924 uno de los miembros de la SCDA fue elegido diputado por el Partido Demócrata. véase la queja por las actividades del juez de indios de Villarrica. La fe en la civilización no implicaba dejar de denunciar los atropellos: se trataba. Esta generación joven tenía confianza en las posibilidades que la integración le ofrecía a la sociedad mapuche. Similar tarea encararon años después la Federación Araucana y la Corporación Araucana. 40 La presente descripción está basada en Bengoa (1989) 38 .75 vas tierras para los colonos indígenas. Bengoa (1999:110) 39 Para una muestra de la inserción de las redes políticas en las reducciones.

derivados del peso del latifundismo en la sociedad chilena. la mayor organización política que han tenido los mapuches durante el siglo XX. formó la Corporación Araucana. en ocasión de la campaña presidencial de Aguirre Cerda durante los ´30. con relaciones más estables dentro de la sociedad chilena. otra corporación. es decir. la sustitución de la voz original por una tercera. La solución a los problemas del indio se centró en la promoción de la educación. con extendidas preocupaciones en el campo de la política y de las artes. una poderosa fiebre indigenista se apoderó de parte de los intelectuales del continente. Este dirigente fue delegado de Chile al “Primer Congreso Indigenista Interamericano”. sostiene Bengoa (1999). en consecuencia. sería la palanca del desarrollo indígena”. Este histórico líder mapuche entendía que la solución al problema indígena pasaba por crear una república propia. Si los indígenas y los trabajadores rurales chilenos sufrían el mismo tipo de problema. también era rastreable esta postura en buena parte del arco de la izquierda chilena. en este caso ´la Araucana´. Así como la Corfo sería la palanca del desarrollo chileno. La tesitura de la “integración respetuosa” estaba representada por la Corporación Araucana. El indigenismo solía ser una visión de los no indígenas sobre los indígenas y para él ha sido diseñada por Andrés Guerrero (1984) la idea de “ventriloquia”. pero también estaban convencidos de que ese proceso podía ser logrado de una manera más conveniente para las comunidades indígenas. desdeñando a la pertenencia étnica como criterio identificador. Polo indigenista Desde principios del siglo XX. Es por eso que.en el ámbito indígena. que entendían que los trabajadores rurales chilenos y los mapuches estaban ligados a los mismos problemas. La juventud mapuche de los `30 se transformó en la década siguiente en la elite indígena urbana. Reconocían que. las mismas soluciones. De igual manera. debían desplegar. Dentro de este primer polo también podemos clasificar a las corrientes campesinistas de izquierda. Esta postura estuvo representada principalmente por la Asociación Nacional Indígena (1933-61). Según Bengoa (1999:111) “los mapuches perciben que el camino hacia la integración respetuosa consiste en asumir las instituciones ´huincas´. las de la sociedad chilena y reproducirlas – o resignificarlas. .76 frenaron las divisiones de tierras comunes entre 1940 y 1950. En esta caracterización primaba una definición eminentemente clasista o social de los mapuches. Es probable que sin esa defensa las fuerzas antiindígenas se hubieran desatado con mayor fiereza. Esta corriente “indigenista americana” planteaba la posibilidad de lograr la integración a la sociedad nacional sin perder la identidad étnica. entre los que se contaba Venancio Coñoepan. que desde los años ´50 fue adoptando una posición cada vez más abiertamente clasista. realizado en México en los años ´40. el desarrollo de las comunidades y una mayor integración a la vida nacional. se autopresentaba como una institución de fomento y desarrollo del pueblo araucano y la Araucanía. La Corporación Araucana. nombre que adoptó la SCDA luego de que su conducción fue asumida por los miembros más jóvenes. a largo plazo. la batalla contra la integración estaba perdida. comparable con la CorFo ( “Corporación de Fomento”) que fue una poderosa herramienta estatal que apuntaba al desarrollo y la creación de infraestructura.

cerca de 100. de cuño paternalista. porque de esa manera recibirían menos superficie de la que estaban usufructuando en ese entonces. jugó un rol fundamental en la lucha contra las leyes divisorias. a los conservadores. Fue una postura cultural y política que trató de separarse de las “contaminaciones” culturales. La defensa de la lengua era un elemento central del discurso que apuntaba a preservar la cultura. Este discurso nativista fue recogido en los años ´20 por Manuel Aburto Panguilef. hay que hacer notar que el principal movimiento indigenista de este siglo fue aliado político electoral de la derecha”. El proceso de división se estancó en 1949 debido a la obstinada oposición organizada. en buena medida gracias a este accionar de la Corporación Araucana (Labbé 1956). se puede encontrar un rechazo a todo lo que implicara asimilación a las costumbres chilenas. Era un llamado de vuelta al ruedo que apuntaba contra la conversión en huincas. buscando afanosamente “lo autóctono” y desafiando y rechazando la modernidad. La preocupación central en la Federación Araucana pasaba por revivir y restablecer costumbres y prácticas ancestrales en su forma y contenido. sustentadas en la vida y la producción comunitaria.. Este polo de ideas hacía hincapié en la recuperación de la tierra y las radicaciones y la lucha contra las usurpaciones y los atropellos diarios. otorgando becas educativas y créditos a los comuneros mapuches. Se oponía a la división de las comunidades y proponía una ampliación de la tierra indígena en nuevas radicaciones. el empobrecimiento del suelo y el estrechamiento de la propiedad provocaron a principios del siglo XX la formación de un fuerte movimiento indigenista radical. Bengoa (1999:113). de raíces campesinas y con componentes nativistas. Los comuneros no tenían demasiado interés en que se dividiera la tierra. Esa resistencia fue el mayor logro de Coñoepan: en la batalla contra la división de la propiedad comunitaria vio que estaba en juego la defensa de la cultura y la vida indígena. no le importaba el origen de los votos. Era de tinte “nativista” y no pretendía la asimilación a la sociedad nacional sino un retorno a los orígenes. Por el contrario. entre 1927 y 1931 dieron lugar a un proceso que sólo se detuvo en los ´40. entre 1930 y 1950. Al revés de las otras familias de ideas. Polo nativista Este polo está centrado en las corrientes que Foerster (1983) denomina “indigenista mesiánica o mapuchista”. y se encuentra fielmente retratada en la Federación Araucana (1916-39).000 has fueron enajenadas a los mapuches. quien predicó por to- . Esas leyes. los problemas de sobrevivencia. pero fue imposible evitar que se dieran mutuas incomprensiones entre ambas organizaciones. representante de la oligarquía y del catolicismo. “Sin llegar a acuerdo del porqué de esta alianza. La desestructuración social.77 Venancio Coñoepan consiguió un escaño al unirse al Partido Conservador. Sin embargo. Esta posición se mantuvo durante mucho tiempo cercana a la FOCh. Se fundó el Departamento de Asuntos Indígenas (DAsIn). primer aparato institucional dedicado a estas cuestiones. La Corporación Araucana. La cima del poder de la Corporación Araucana llegó con el segundo gobierno de Ibáñez a fines de los ´40: Coñoepan fue Ministro de Tierras y Colonización y consiguió imponer varios diputados y gobernadores. Al parecer. la integración aquí no jugaba un rol crucial.

Para esos años. que llevaría a la transformación social. aunque conservaba su propia identidad y relativa autonomía. FOCh) se hacían a campo abierto. señala Bengoa (1999). Consideraban que el problema mapuche se resolvía sólo con una fuerte alianza entre obreros y campesinos. Las reuniones de cientos de participantes de la Federación Araucana (remedo de la Federación Obrera Chilena. los separaba un abismo cultural. a la vieja usanza. que incluía también a obreros y campesinos. El llamamiento del PCCh era a que se unieran a la revolución. En 1916 apareció en Loncoche la Sociedad Mapuche de Protección Mutua. Esta corriente fue representada en algunos momentos por el Frente Único Araucano (1938-42) y más recientemente por ADMAPU (1978). Se postulaba que la sociedad mapuche debía tener un lugar propio en el territorio. pobres/ricos) sino culturales. Como versión más extrema dentro de este polo encontramos a la postura etnicista. que consideraba que las divisiones cruciales a tener en cuenta no eran sociales (campesinos/hacendados. En ese entonces. “Por cierto que el pensamiento marxista leninista no era muy útil para comprender que los caciques pasaran días y días contándose sueños en su lengua y que además los escribieran en un enorme libro de actas”. Ésta es la forma de entender que las evaluaciones políticas de las diversas organizaciones mapuches tenían en cuenta el escenario nacional al momento de definir sus posicionamientos. A diferencia de otros movimientos mapuches. liderada por los trabajadores de las ciudades. y todos los adherentes han orado y oran al Todopoderoso para que el eminente ciudadano don Arturo Alessandri llegue a la presidencia de la república y expresar su adhesión al nuevo gobierno. 41 De los congresos de la Federación Araucana igualmente participaban miembros del PCCh y el Partido Demócrata. éste era completamente rural. gozando de un status semejante a la sociedad y la cultura chilena. Panguilef fue radicalizando su discurso en la medida que perdía sus esperanzas en las formas tradicionales de la política chilena: amenazaba con no bautizar a los niños y no mandarlos a las escuelas. Bengoa (1989:132). entiende Babarovic (1987:39). prometiéndole empuñar las lanzas si fuera necesario defenderlo” (NT. convocado por la Federación.78 da la Araucanía promoviendo el retorno a las antiguas costumbres. fue “comunicar a la Junta de Gobierno que la Federación Araucana. . la sociedad mapuche se encontraba totalmente incorporada a los procesos económicos y sociales nacionales. siendo re- 41 Incluso en una de esas reuniones fueron visitados por el embajador de la España Republicana. Comité Ejecutivo del Congreso. Allí se desarrollaban eventos que poco tenían que ver con lo que la FOCh esperaba de un sindicato rural que no disgustaba de su discurso marxista: durante horas los mapuches se dedicaban a intercambiar lecturas de los sueños (peumas). para el PCCh la cuestión étnica no tenía gran importancia en el análisis: los indígenas eran simplemente campesinos con alguna diferencia cultural y cualquier consideración estratégica de la personalidad cultural del pueblo mapuche era considerada reaccionaria dentro de la ortodoxia marxista. Es por eso que una de las decisiones a las que llegó el Congreso Araucano de 1932. que luego se transformó en la Federación Araucana. El punto máximo de radicalización de la Federación Araucana se dio en 1931/2 cuando planteó la formación de una república araucana. y por largos años. 14/6/32:3) Aunque a la FOCh y a la Federación Araucana los unía el “arriba los pobres del mundo”.

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conocida a través de la autonomía territorial y política.

Congresos
La disparidad de posiciones ha sido la nota distintitiva de los colectivos mapuches. Sin embargo, según Foerster (1983), es posible encontrar algunos ejes aglutinantes del accionar de las organizaciones. Sostiene que hay puntos que le eran comunes a todas las organizaciones (defensa de la tierra, de la comunidad y la reducción, de la cultura, de las tierras usurpadas, exigencia al Estado de ayuda, legislación especial y participación en su gestión). Los puntos del programa mapuche tenían como eje central la presión sobre la tierra. Entiende Foerster (1983) que los mapuches fueron el único sector campesino de Chile que manifestó claramente esta demanda, con las múltiples repercusiones que esto tuvo sobre su etnicidad. Y la omnipresencia del reclamo sobre la tierra se manifiesta cuando analizamos la actividad de los congresos mapuches. Tanto los congresos de mapuches como los realizados por los otros trabajadores rurales, centraron sus reclamos en el acceso a la tierra. Y estos eventos fueron realizados con las autoridades nacionales antes que contra ellas, optando por la colaboración con el gobierno como estrategia y desechando las rupturas o críticas frontales. Durante el congreso de 1940 se ofreció un banquete de honor al Ministro de Tierras, quien intervino en el desarrollo de las exposiciones. De hecho, hay que esperar hasta los ´40 para encontrar las primeras medidas de acción directa organizadas por colectivos mapuches o sindicales (toma de fundos, recuperación de tierras brindadas por la ley de merced, etc.). En el banquete del Congreso Araucano de 1940, donde se entonó “la marsellesa araucana” (AT 3/5/40:5), algunas de las propuestas elaboradas y consensuadas por los participantes fueron: a) Remensura y subdivisión de comunidades indígenas, promoviendo la restitución de tierras; b) Reafirmar la defensa del título de merced de 1866, reconociendo su primacía sobre cualquier otro título posterior o anterior; c) Radicar jóvenes indígenas en terrenos expropiados, con título definitivo y propiedad inembargable y con prohibición de venta. Se sugerían predios de 100 o 150 has.; d) Colonizar con indígenas antes que con extranjeros en los fundos expropiados; e) Solicitar la creación de funcionarios agrónomos en cada juzgado de indios para la enseñanza de trabajos agrícolas a los mapuches. f) Radicar con título gratuito a los indígenas que ocupaban terrenos fiscales. g) que el Frente Único Araucano de Chile participara con un miembro como consejero en la Caja de Crédito agrario. Asimismo, se solicitaba la creación de una sección especial dentro de la Caja para atender a la problemática mapuche. 42

42 La necesidad de auxilio financiero reaparece permanentemente en las peticiones mapuches. En algunos casos se expresaba como el reclamo de la creación de una Caja de Crédito Indígena. Cfr. FT (14/1/36:6). En la legislación indígena hasta los ´50 “nada había sobre el crédito indígena, de manera tal que nuestros aborígenes no tienen otro amparo crediticio que el otorgado por la Caja

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h) Crear escuelas quintas, politécnicas, granjas, agrícolas, etc. La centralidad de la cuestión de la tierra quedaba expresada por su presencia en la mayoría de los reclamos. A causa del influjo del Frente Único Araucano en la organización del evento podemos encontrar menciones a la educación, que era considerada la “vía de salvación” para el pueblo mapuche. Dado que se estimaba inevitable (y preferible) la integración definitiva a la sociedad nacional, debía hacérselo de la mejor manera posible. En definitiva, la preocupación estaba asentada en conseguir condiciones materiales que hicieran posible el progreso del pueblo mapuche, desdeñando los reclamos más ligados al etnicismo y el respeto a la diversidad cultural. Pero otros congresos realizados en este período expresaron otras preocupaciones, en tanto que los organizadores, las entidades convocantes y las motivaciones eran diferentes. En el XVº Congreso Araucano, patrocinado por la Federación Araucana en 1936, se aceptaron poderes de distintas organizaciones sociales y políticas, adhiriendo al evento. Expresaron su solidaridad distintas sociedades obreras, el Socorro Rojo Internacional, PS, PCCh, La Moderna Araucanía y La Alianza Femenina Araucana (FT, 18/1/36:4) 43 Como se ve, la rúbrica general de las adhesiones proviene del mundo sindical y de izquierda. Además de propiciar la fundación de un diario, se realizó un pedido bastante significativo, alejado de la preocupación por la tierra: “que se declaren zonas secas en todas las regiones habitadas por los mapuches para librar a la Raza del peor enemigo que es el alcohol”. La conservación de la raza frente a la cruel decadencia generada por el abuso del alcohol se mostraba, pues, entre los ejes de las preocupaciones del Congreso. Aunque esta inquietud no era incompatible con la de progreso, que parecía encarar el Frente Único Araucano, establecía otra escala de prioridades en que la integración dócil a la sociedad nacional no tenía un papel excluyente. En este mismo congreso se le pidió al Estado que creara escuelas, más allá de que también lo hicieran los caciques. A su vez, también imponía a cada mapuche una contribución de $20 anuales para el sostenimiento de la Federación Araucana, reconociéndola como “entidad central y única de la Araucanía de Chile”, en un claro gesto de forcejeo con el resto de las agrupaciones que se asignaban la representación de los mapuches. De cualquier manera, no podía estar ausente de los reclamos la cuestión de la tierra. La puesta en marcha de la ley de división de tierras amenazaba con seguir fagocitando las comunidades, y en consecuencia, eliminar a los mapuches como “raza”. De ahí el fuerte llamamiento que realiza el Congreso, que
“dispone manifestar al Gobierno, a la opinión pública, a los obreros en general, por telégrafo, con copias a todos los diarios de la Capital, que la Ley de División de Comunidades Indígenas, dictada y cumpliéndose sobre la propiedad de la raza, contra la oposición pública de ella, es corruptora, criminal y ladrona de los bienes nacionales de esta raza y lamenta que S. E. no haya atendido hasta hoy sus peticiones de 3 Par-

de Crédito Agrario”, Ercilla (1963:23). 43 A su vez, también quedó impuesto de comunicaciones de la Junta Central del Partido Radical, el Block de Izquierda, el Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile, Comité Pro-Defensa de los Panificadores en Huelga en Concepción, Sociedad Unión Campesina, FJC, FOCh de Lota, ligas de campesinos locales, diputados del Partido Demócrata, Asociación de Amigos de la URSS y Concentración Ferroviaria de Concepción.

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lamentos y de un Congreso Extraordinario sobre esta situación, y que los Juzgados de Indios autorizan la venta de sus terrenos por esta maldita Ley, y pide a S. E. que libre a la Raza de estos crímenes como también al Block de Izquierda y a todos los obreros de la República” (FT, 18/1/36:4)

La oposición a la división de las comunidades congregó buena parte de las fuerzas mapuches. De esta manera, encontramos en otro Congreso Araucano reunido cuatro años antes, una solicitud al Ministro de Tierras y Colonización para que ordene a los jueces de indios que paralicen los trámites de división en propiedades de la raza porque ellos llevan envueltos “incidentes molestos y en pugna con la tranquilidad de la raza” (NT, 14/6/32:3)

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IV – Trabajadores rurales de la Araucanía: inquilinos y peones

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“Productos inconscientes de una organización social defectuosa, muchos de estos hombres, que no conocen sino las rudezas de la vida, son susceptibles al trato cariñoso de sus patrones, y atrayéndolos con algunas comodidades elementales como un buen alojamiento y algunas distracciones, etc., se logra cimentarlos y pasan a constituir elementos normales dentro de la colectividad“ (AT, 15-8-39) “Ahora los momios preguntan por qué tanto comunismo; si ellos mismo son los creadores del comunismo, son los taitas del comunismo, y por qué le tienen tanto odio a su hijo si esa es la verdad...” Testimonio de una campesina en Choapa, Goicovic (1997:101)

En este capítulo nos centraremos en los principales grupos de trabajadores rurales no mapuches de la Araucanía, tanto los que poseían acceso a la tierra como los que eran estrictamente proletarios rurales. También haremos algunas menciones a las organizaciones que ellos conformaron, principalmente los sindicatos de colonos y aspirantes a la tierra. Resulta especialmente dificultoso rastrear la presencia de organizaciones de trabajadores en la Araucanía. Las escasas referencias que se pueden hallar provienen básicamente de fuentes periodísticas ya que hay muy poca documentación de las propias organizaciones de trabajadores. Estas carencias de fuentes son para Susana Bruna (1985:84) un testimonio formal de las dificultades de las agrupaciones gremiales por emerger y sobrevivir. Sin lugar a dudas que el problema de la sindicalización cruza toda la historia agraria de la Araucanía y de Chile a lo largo de los primeros setenta años del siglo XX. Desde Aconcagua al sur, las haciendas se seguían configurando bajo una organización autoritaria de tipo piramidal. La distribución del trabajo requería de una compleja estructura jerárquica de puestos de control y vigilancia (Ortega 1987) La estructura tenía en su cúspide al hacendado, a quien le seguía en orden de importancia el administrador a cargo de la producción. A éste respondían los mayordomos, capataces, sotas y encargados de las cuadrillas de trabajadores. En la base, las condiciones laborales y legales de los empleados podían ser de muy variado tipo: había inquilinos, inquilinos-medieros, medieros, obligados, voluntarios, afuerinos, obreros especializados, etc. Este tipo de organización inhibía, o al menos dificultaba muy notoriamente, la comunicación y solidaridad dentro de la base. Dentro de las grandes propiedades se encontraban diversas categorías de trabajadores, con derechos y obligaciones propias. La variedad de formas laborales con reconocimiento legal se multiplicaba y complejizaba en la realidad por una serie de variables interdependientes que contribuían a definir la naturaleza de la relación: carácter permanente o intermitente de la necesidad del trabajo, estacionalidad de la tarea, acceso a la tierra, talajes o aguadas de la hacienda, trabajo familiar y extrafamiliar disponible, nivel de inversión a realizar en la mediería, densidad y carácter de las vinculaciones con la figura patronal, etc. Así, en las explotaciones de tamaño medio la relación entre patrón y trabajadores agrícolas era bastante más directa que en los grandes fundos. Las condiciones de las regalías y el salario en cada una de las unidades productivas dependían casi exclusivamente de la productividad del predio.

Las condiciones en las que debían desarrollar sus existencias estaban configuradas de manera tal que impedían casi totalmente cualquier forma de indisciplina o protesta laboral y dificultaba la articulación de una acción colectiva. casa y comida). salvo contadas ocasiones. las condiciones de vida de la mayoría de los trabajadores rurales durante el siglo XIX y buena parte del XX. IV. órdenes religiosas o grupos de caridad. Para Ortega (1987:71) el inquilinaje consistía en el arraigo obligado de los trabajadores y sus familias dentro de haciendas. La serie de dispositivos montados por los propietarios y el Estado se conjugaban para boicotear casi permanentemente las organizaciones sindicales en el campo. El aislamiento político al que estaban sometidos. La importancia de este grupo de desempleados. recibiendo formas de remuneración mixta. eran de marcada pobreza material. se le sumaban las propias rispideces producidas por el choque cultural entre los distintos grupos de trabajadores rurales. ya sea por parte de la municipalidad. pública o privada. miles de trabajadores con las familias a cuestas volvían a la ciudad de Temuco en búsqueda de un trabajo ocasional o de asistencia con comida y techo. Como prueba de la tardanza en afianzarse la sindicalización rural señalemos que en 1961 en todo Chile existían sólo 22 sindicatos rurales. desarticulaba casi permanentemente las formas de resistencia frente a los avasallamientos sobre derechos y propiedades de los trabajadores rurales. entre las que se cuenta la revuelta de Ranquil. La convivencia con estos grupos de desempleados lejos estuvo de ser cordial. Recién en la segunda mitad del siglo XX se pueden descubrir movimientos intensivos de fuerzas sociales en el campo. A las dificultades generadas por la cerrada oposición de los latifundistas y la marcada fuerza de la violencia simbólica ejercida. A esa situación se le sumaba una escasa capacidad de presión política sobre el Estado y las clases dirigentes. se expresaba en su presencia en Temuco: a una población estable cercana a las 30. con menos de 2000 miembros (Vio Grossi 1990) Resulta muy dificultoso hallar muestras de un accionar combinado entre miembros de reducciones mapuches y trabajadores rurales. En lo que respecta a nuestros intereses. talajes. El reclutamiento de la fuerza laboral descansaba en buena medida sobre los inquilinos y no sería desatinado afirmar que sobre ellos recaía gran parte del trabajo agrícola de todo el país. dificultando la llegada de asistencia social y cobertura legal. en buena medida provenientes de la quebrada minería del norte. en dinero y regalías (porción de tierras. que las haciendas se configuraban bajo una misma organización autoritaria que tenía en su cúspide al patrón y a quien le seguían otra serie de figuras con claras responsabilidades y derechos. en los meses de verano.a LOS INQUILINOS Sosteníamos algunas páginas atrás. destacamos la cuestión del desempleo generado por la depresión económica. Es especialmente importante hacer algunas menciones a la crisis del ´30 y su impacto en la Araucanía. huerto. junto con el férreo despliegue de la autoridad latifundista.84 Como hemos visto en el capítulo II.000 personas se le sumaron en el invierno de 1932 unas 9000 bocas que vivían de la asistencia social. Tenía habitación para él y su familia (el inquilino solía estar casado y ser padre) y una ración de tierra . Terminadas las faenas de la cosecha.

Ortega entiende que tanto el inquilinaje como la mediería le otorgaban a los latifundistas la satisfacción de cuatro propósitos: “a) tener atada a la explotación la mayor parte de la fuerza de trabajo que le era necesaria. estando bajo su cargo exclusivo el pago a los jornaleros que se necesitan.85 en potrero. Quien usufructuaba la tierra cedía generalmente la mitad de la producción al patrón después de haber empeñado su trabajo. según Ortega (1987:73). La regalía no se solía dar en forma de potrero de tierra o en talaje como en el Chile central: se brindaba una casa con cerco y cierta cantidad de productos como trigo. La otra institución importante que vemos desarrollarse en el ámbito rural era la mediería. aunque con baja remuneración y algún grado de estabilidad según la voluntad del patrón y el alcance del ambiente paternalista de cada hacienda (Ortega 1987:73-4) 44 Los inquilinos no estaban obligados a proporcionar otros trabajadores. del área con cultivos anuales entre Curicó y Ñuble. papas y leña. En la Araucanía el régimen de inquilinaje se diferenciaba del que regía en el centro del país ya que el inquilino no solía proporcionar más mano de obra que la suya y no tenía la obligación de aportar peones a la hacienda. poseía una fuerte dependencia con su patrón (trabajaba en la hacienda 240 días al año) y contraía deudas en la pulpería.y exhibían una posición muy endeble ya que dependían profundamente de la buena voluntad del hacendado para mantener su 44 El inquilino “recibía un pedazo de tierra y un jornal (regularmente en especies y regalías: tierra.8% a medieros (Ortega 1987:73ss) El trabajador recibía su remuneración con una proporción mayor de regalías. un 34% era explotada bajo el sistema de mediería. ración de porotos y casa habitación). El mediero recibía tierras en aparcería en un predio agrícola. galleta. era obligatorio el envío de un reemplazante cuando no podía cumplir personalmente con sus obligaciones. aunque por lo general sus familiares colaboraban en forma “voluntaria” en algunas labores de siembra o cosecha dentro de la hacienda. Ofrecía un número de jornadas de trabajo relativamente alto. . No existían en el sur trabajadores como los reemplazantes y los obligados. b) remunerar con especies abundantes y a bajo costo. la que regularmente era propiedad de aquél”.5% era entregada a inquilinos y empleados y un 14. una vivienda familiar y tierras para proveer a las necesidades más elementales. la mediería fue la estrategia más utilizada por la economía hacendal. al igual que la cantidad de tierra cedida por los fundos. talaje. En cambio. Osorno y Llanquihue de la superficie con cultivos anuales de 1954-5 sólo el 8. Según Emiliano Ortega (1987). mediante el expediente de los voluntarios vinculados a la explotación que sólo eran ocupados según las exigencias temporales del calendario de labores y mediante la contratación de afuerinos. c) evitar la contratación en períodos muertos. y en ocasiones su capital. El sistema de inquilinaje le ofrecía al trabajador un lugar donde habitar. era menor el peso del inquilinaje y la mediería. Nótese que. Junto con el inquilinaje. d) mantener un fuerte control social sobre familias arraigadas al fundo o hacienda por generaciones” Los inquilinos sufrían en forma permanente la violencia patronal –simbólica y física. Goicovic (1997:86). En Valdivia. evitando desembolsos mayores en dinero.

45 . mientras que el analfabetismo se convertía en el reflejo de su situación moral” “Muchos de estos trabajadores agrícolas jamás tuvieron acceso a otro escenario cultural que no fuera el de la hacienda y el del trabajo de la tierra. 46 Para un análisis de las relaciones entre los sexos y el clima de violencia al interior de los fundos. la amenaza del desalojo y el maltrato de los mayordomos. Gran alarma pública a provocado el lanzamiento de 11 familias de inquilinos en el fundo La Selva. la catástrofe climática. Bauer y Hagerman (1987) consideran que el trato a los inquilinos no era tan severo como con los peones afuerinos. pero no relacionadas armónica ni horizontalmente. el sistema de hacienda le ofrecía a los trabajadores cierta cuota de seguridad frente al desempleo. la enfermedad o el hambre. el derecho de pernada 45 . los inquilinos aparecen como el estereotipo “La concepción de la familia hacendal aparece basada en el matrimonio para asegurar la reproducción de la descendencia y en las relaciones sexuales abiertas. circunscribían sus existencias al ámbito de reproducción cultural emanado de la propiedad latifundaria” Tanto en la literatura como en los textos autobiográficos. Por eso las noticias sobre los lanzamientos merecían el máximo repudio de las pocas organizaciones de inquilinos de la región: “11 familias de inquilinos fueron lanzadas al ambre y miseria en el fundo La Selva. Los derechos y bienes de los que gozaba el inquilino eran vivenciados y presentados como regalos y ejercicios de bondad paternal que el hacendado brindaba a sus hijos menores de edad antes que el resultado de una relación contractual. 46 El desalojo era lo más parecido a la catástrofe económica ya que dejaba a los inquilinos y medieros sin tierras. la falta de tierras. estructurada a partir de la verticalidad de las relaciones con el patrón y la carencia de contacto social más allá de los límites del fundo (Parra 1996) Era una suerte de mano de obra cautiva. así como limitaciones en el marco de sus relaciones sociales. sólo durante el desarrollo de ocasionales festividades sociales y religiosas lograba alterar la monotonía de su existencia. en estos momentos el alcohol era la vía de escape a su miseria material. concebidas como derecho del hacendado sobre las mujeres del inquilinaje” Valdés (1995:90). aun estaban más allá del alcance de la política y cultura urbanas”.86 tierra y vivienda. Goicovic (1997:86 y 101) ha sido aun más radical: “la vida del trabajador era sumamente restringida. sin sus inversiones y sin vivienda. La bibliografía disponible ha insistido en que estos trabajadores estables representaban un caso de conciencia dependiente. pero les exigía reciprocidad y una obediencia de tipo padre/hijo (Giordano 1996). que asumía un acatamiento casi irrestricto al patrón. Afirmaba Arnold Bauer (1994:261). Carentes de toda noción de lecto-escritura y de toda expectativa de progreso social. maximum cuando cada uno de estos ocupantes tenía de 14 a 32 años de permanencia en dichas tierras” PT (diciembre 1939:5) Al igual que con los “pongos” de Perú. que aunque “no cabe duda de que el inquilinaje cambió a lo largo del siglo antes de 1965 […] sus relaciones económicas y sociales con los terratenientes permanecieron esencialmente intactas: todavía intercambiaban sus servicios laborales por precarios derechos a tierra y raciones. Valdés (1995). Se veían obligados a aceptar las humillaciones permanentes. Es por eso que la vida cotidiana de la gran familia hacendal estuvo conformada por la convivencia de personas y relaciones sociales interiores y exteriores a la casa.

en oposición al peonaje: docilidad. falta de iniciativa. dependencia del patrón. Sin embargo. Una vez operada esta transformación principia para el inquilino un nuevo régimen de vida. llevando a sus niños el exquisito y deseado alimento de los campos” Bengoa. la Escuela y la Iglesia. y en cada uno de estos puestos obtiene aumento de sueldo. y por lo tanto. La continuidad generacional contribuía a reforzar la identidad y la unidad entre la familia de inquilinos y la hacienda. Así lo expresaba en 1910 un ingeniero agrónomo que visitó el fundo “Poco a Poco” en Temuco: “Generalmente el inquilino honrado obtiene ascenso y puede formarse expectativas de porvenir. la idea de un futuro compartido. . y por lo tanto. pero permitía cierta movilidad social. sus cercos se ensanchan. al menos no dramático. 47 Ha de reconocerse que constituían el estrato más alto dentro de los trabajadores rurales y que eran los únicos que tenían la posibilidad de acumular y convertirse en pequeños propietarios. la posibilidad de fundar familia. su casa se mejora y. los hijos de inquilinos accedían a una vivienda al reemplazar al progenitor o al ser radicados en otro puesto de trabajo. Las imágenes que se proyectaban del inquilino tenían que ver con la fidelidad. Cfr. dependiendo de la permisividad y aquiescencia del hacendado. Acceder a la tierra dejaba el camino abierto al matrimonio. Contar con una familia numerosa. lo que contribuyó a construir socialmente la imagen de una gran familia en la que los inquilinos eran los hijos menores. a los cuales había que cuidar debido a su dedicación y responsabilidad en el trabajo. Estos mecanismos 47 Incluso se conformaban equipos de fútbol que representaban a los fundos. Como escribió Verónica Giordano (1996:164). “en el interior de la hacienda se combinan mecanismos de coerción con otros más sutiles de violencia simbólica. Esto implicaba el derecho a casa. Para los inquilinos que aceptaban las condiciones laborales. de simple peón puede pasar a ocupar el puesto de vaquero. para Bengoa (1990a) más allá de las representaciones urbanas acerca del inquilino como paradigma de la indignidad y el servilismo. Los inquilinos mejor situados lograban en algunos casos desarrollar cierta capacidad de ahorro y movilidad social. los más vulnerables. deben destacarse los rasgos integradores que ofrecía el sistema. Estos trabajadores permanentes aparecían en los discursos de los propietarios y de los analistas del agro como hombres deseables. (1990a:157) Esta subordinación ascética (Bengoa 1988). de trabajo constante como condición previa al progreso. el paternalismo. colocar hijos en las medierías y hacerlos trabajar en las propias raciones fue el soporte de la “acumulación inquilina” (Valdés 1995) Como vimos en el apartado referido a las viviendas de los trabajadores rurales. mayordomo. facilitada por alianzas matrimoniales con pequeños propietarios. Muñoz y Soto (1959:164). difundidos a través de instituciones como la Familia. En las haciendas coexistían familias consanguíneas. constituía una forma costosa y humillante de integrarse a una estructura autoritaria y piramidal. el porvenir aparecía. a poca distancia de ella se ve pacer una robusta vaca que la cariñosa madre a los primeros rayos de la aurora ordeña. y con ello la posibilidad de obtener más adelante un trabajo de mayor jerarquía.87 negativo de la masculinidad.. sino dorado. etc. por lo general.

un desaseado y vicioso lumpen proletariat. posibilitando la emigración de aquellos que no eran absorbidos por las haciendas. que no logró establecer puentes permanentes de contacto e integración con la sociedad dominante. la inconsciencia en sus actitudes y gastos. entiende Salazar (1989:145). los afuerinos eran el contacto entre haciendas y ciudades. a la cual no podían ni les interesaba incorporarse. hacia 1870 o 1900 tanto escocían en la retina urbanística del patriciado”. sin historicidad propia. Siguiendo a Bengoa (1990a). o peor aun. la dependencia sólo se rompió con un proceso exógeno al campo: la Reforma Agraria.fue el peón. Pero. ya sea a través de la cooptación o la represión. la vida intensa. que eran “obreros agrícolas que residían en el fundo y trabajaban ocasional o permanentemente por un salario y ración de comida en . un tarro y unas hilachas de manta con que cubrirse.b LOS PEONES “Los ganapanes. El sistema de hacienda constituye un núcleo de poder político y militar y un modelo de autoridad cuyo fundamento es el paternalismo que está asociado a las creencias cristianas que establecen en la figura de Cristo la dualidad entre el Padre y El Hijo” La inmovilidad fue un factor fundamental para agudizar la dependencia cultural campesina respecto del fundo.88 sutiles son los generadores del consenso e impiden que la explotación quede al descubierto. el golpe de fortuna y la misticidad con que vivía las fiestas religiosas y patrióticas. Para Salazar (1989) se trataba de una clase popular desintegrada. Esta omnipresencia otorgó cierta homogeneidad. su sombrero agujereado que nos hace pensar con zozobras en la existencia miserable de los peones” PT (diciembre 1939:4) El otro gran protagonista popular de la historia agraria de Chile -lo que en buena medida equivale a decir la historia de Chile. minas y salitreras. En relación directa con los inquilinos encontramos a los peones voluntarios. cierto referente común para la construcción de identidades que terminaban siendo estrictamente locales. podemos sostener que la subordinación del peón era “sensual”: todo en él parece ser resultado de la irresponsabilidad. Comunicaban espacios y modos de vida distintos al inquilinaje. o un mero apéndice de sectores laborales más impactantes a la imaginación teórica o política de los observadores. la hechona. sostiene Salazar (1989) Si los inquilinos nacían y morían dentro de las haciendas. De ahí la importancia de los juegos de azar. los peones. el peonaje constituyó el fundamento laboral sobre el que se apoyó la transición chilena al capitalismo industrial. aldea o villorio. los voluntarios y los afuerinos (Ortega 1987). ¡Los parias de la adversidad cruel!. En los arreos característicos en sus hombros. han quedado en la penumbra como si “no hubieran sido más que una masa vagabunda marginal. Sus hojotas. De hecho. se han identificado dos tipos de peones. Errabundan de campo a la ciudad. alojado a presión dentro de los ´advares africanos´ y ´conventillos´ que. En relación al agro. la despreocupación por el futuro y por sus sustento. Frente a los inquilinos sólo se alzaba una experiencia de alteridad: el peón afuerino (Parra 1996:163) IV. Eran sectores en buena medida autónomos con respecto a la sociedad circundante. Pese a su multitudinaria presencia en siglo XIX.

Vagaban de norte a sur. No residían en el fundo sino que trabajaban en él sólo en forma esporádica.89 su caso” (Ortega 1987:70) La permanencia de los voluntarios en la explotación aseguraba al patrón la disponibilidad y la abundancia de mano de obra durante todo el año. El afuerino era el especialista en todo y nada: su cultura andariega lo llevaba a realizar todo tipo de labores: tanto carrilano en la construcción de los ferrocarriles como salitrero. el gañan está presto a ir de aquí para allá. gañan. sufrían el desempleo durante todo el invierno. se deciden suprimir los albergues de cesantes “pues a diario se repiten los casos de cesantes que prefieren la vida de los albergues a aceptar el trabajo que se les ofrece” AT (2/2/33) El peón afuerino se arranchaba en los fundos por tiempos cortos (cosecha. etc. 48 Podemos observar cómo la misma acusación de vagancia vuelve a blandirse otra vez contra los peones. producto de la itinerancia. Trabajadores poco calificados. 48 . La orientación del peonaje a la libertad generaba relaciones esporádicas. De esta manera. El roto se amarraba a la soltería. en pleno auge de la desocupación. de los oficios urbanos a obras de infraestructura. como la cosecha. circulaban estigmatizados con la denuncia de ser prisioneros de la vagancia y el alcohol. ya que estos negociantes cambian sus licores por el poco y sacrificado cereal recolectado en el año y por otra parte al vicio del alcohol se debe la mayoría de las catástrofes de las sementeras”. De ahí que los lazos familiares creados La presencia del alcohol en el momento de trabajo atentaba contra la productividad. empujado por una enfermedad y aprovechando el ferrocarril para multiplicar su capacidad de movilización”. Permítasenos hacer nuestra la caracterización del peón itinerante que hizo Romero (1995:94). pero el fundo no estaba obligado a emplearlos en forma permanente. realizada para un período anterior al que aquí nos interesa: “Falto de arraigo ocupacional. podemos mencionar las quejas contra el expendio de licores en el momento de la trilla. no poseía tierra ni familia que lo obligasen a una morada fija y no solía reconocer a la prole que iba desperdigando en su andar por los caminos. La presencia de los vendedores de alcohol constituye. La jornada de trabajo se prolongaba por más de 11 horas. del salitre a las cosechas. según un agricultor. En la Araucanía. siendo su situación sumamente precaria y dependiente. sin mayores obligaciones que el salario de los días efectivamente trabajados. el peón afuerino solía provenir de las reducciones indígenas o de las áreas de agricultura de tipo minifundista. La movilidad laboral y geográfica parece haber sido la constante de esta figura que recibe numerosos nombres: roto. como el reemplazo del trabajo que los inquilino debían ofrecer al hacendado. Para 1933. Debido a que habitaban la casa de los inquilinos se encontraban siempre disponibles para las faenas que surgieran. buscando un trabajo o una diversión. con ocasionales estadías en Argentina y conchabo seguro para la cosecha. El peón que sólo realizaba ocasionales trabajos en las haciendas recibía el nombre de afuerino. EV (14/2/48:6). siembra) y sólo preveía como vía de ascenso social a un oportuno golpe de suerte. Constituía la mayor parte de la mano de obra que se tomaba en los períodos de máxima demanda. Como ejemplo. especialmente para labores de temporada. e incluso más durante el verano. “un peligro para los dueños de las cosechas. Recibían su pago en especie o con comida. estén o no empleados en la hacienda.

y ella es la que de ordinario causa los desórdenes en las trillas. Los peones no ofrecían la seguridad ni la docilidad de los inquilinos: eran “mercenarios que se ofrecían al mejor postor”. tenemos que la disolución de la familia en los campos va asumiendo proporciones alarmantes. Esta serie de lecturas se potenciaban a través de imágenes racistas. la “inmoralidad”.. como ha ocurrido en Traiguén [.90 fueran necesariamente más débiles que entre los inquilinos. iba licuando el cemento familiar en el campo: “Como consecuencia de la ignorancia. ajenos a toda idea del deber hacia la familia ni hacia el patrón. ni menos hacia la colectividad. Esta legión de semivagabundos” AT (15/8/39:3) Por eso. De la misma manera que eran vistos como vagos. pero realizadas por los inquilinos..] o se les suprime por asesinato [. delincuencia y aprovechamiento. más fuertemente vinculados a la gran hacienda. dada la debilidad que ofrecía su posición y la serie de dispositivos políticos y sociales de control que desplegaban los propietarios: “la realidad es que los patrones de la Sociedad Nacional de Agricultura. Bauer y Hagerman (1987:113). Es que si bien los trabajadores permanentes reproducían buena parte de los prejuicios de los terratenientes.. como acertadamente señalan Ximena Valdés y otras (1995:94). expresada en el desorden familiar. La creciente presencia de los peones. que daban cuenta de las presiones ideológicas contra los trabajadores. sino que los están despidiendo por centenares. negando las mejoras a que tienen derecho los asalariados. se reforzaban las ideas de vagancia. Las posibilidades de enfrentar colectivamente a la patronal eran bastante reducidas. podían elaborar otras representaciones y visiones. Por eso. se podía encontrar mucho más claramente asentada entre los peones que entre los inquilinos. Valdés (1995:62) El afuerino era considerado un desecho social del que había que servirse: era un mal necesario que amenaza la estabilidad de las relaciones de dominio que el patrón mantenía con el campesinado. cuando se hablaba de ellos. . malentretenidos y alborotadores por parte de patrones y administradores. lo que conduce. 49 Es por eso que se pueden leer descripciones como la siguiente. a su vez.] por tratar de reivindicar para ellos y sus 49 “Para muchos terratenientes la haraganería y la irresponsabilidad eran profundas características de las clases más bajas (producto del mestizaje andaluzaraucano) y consideraban que un pago más elevado sólo conduciría a vicios mayores”. Éstas tenían que ver con la libertad de la que gozaban los afuerinos y la posibilidad de renunciar a su labor cuando lo deseaban. no sólo fomentan el malestar en los campos. proveniente de los latifundistas: “esta clase de huasos es sin duda mucho menos moral y laboriosa que la de los inquilinos.. a aumentar el verdadero ejército de peones ambulantes que circulan por los campos. Al patrón no le debían sumisión ni obediencia extralaboral: sólo los unía una relación contractual y temporal. tenía un hacendado. estrechamente cercados por la Iglesia Católica. el concubinato y los hijos ilegítimos. Dado que esta libertad de circulación era una verdadera amenaza para los hacendados. Las acusaciones de apego a los naipes y al cuchillo fácil también estaban presentes. entre otras funestas consecuencias. en las chinganas y en las juntas de gentes que se forman en el bodegón de la hacienda”. era posible encontrar noticias como la que abajo reproducimos. también se pueden hallar visiones más románticas de los afuerinos.

Sin em- . El oficial ordenaba entonces que los huelguistas juntaran a sus familias. perros. con su secuela de desempleo colaboró para que la sindicalización rural continuara siendo prácticamente una misión imposible por la oposición de la Sociedad Nacional de Agricultura. la política habitual era la represión abierta o la siembra de todo tipo de obstáculos a la efectiva organización sindical rural. gallinas y pertenencias y subieran a los camiones para ser expulsados” Bauer (1994:270) Este tipo de maniobras político-policiales fueron las que permitieron que el campo permaneciera. debemos tener en cuenta que la desorganización de los trabajadores rurales es una de las claves para comprender por qué sus condiciones de vida se mantuvieron paupérrimas hasta bien entrado el siglo XX. Esto no impedía que la mayor parte de los intentos de resistencia fueran bloqueados. El problema de la sindicalización campesina no encontró verdaderamente una solución sino hasta los años del primer Frei en el decenio de 1960. Y por otro lado. Es por eso que ni siquiera los gobiernos de los Frentes Populares se animaron a modificar demasiado la política con respecto a la sindicalización agraria.era a su vez su fortaleza. el oficial de carabineros ordenaba que los que querían continuar la huelga se pararan a su izquierda. su garantía de libertad. se fueron metiendo en las propias organizaciones de los trabajadores rurales. en buena parte. Y cuando hablamos de aislamiento. Es por eso que hasta la década de 1960 el campesinado fue el grupo con menor capacidad para expresar e imponer demandas. Es que la atomización de las voluntades campesinas era una condición necesaria para que los partidos de derecha siguieran manteniendo su caudal electoral y los terratenientes mantuvieran los sistemas de dominación hacendales. Aunque la situación en el resto de América Latina no parece haber sido muy distinta. Hasta entonces. nos referimos a la masa de los trabajadores rurales. La crisis de los ´30. DESEMPLEO Y HAMBRE Los historiadores del movimiento campesino chileno han señalado que hasta la década de 1920 no hay rastros documentales de la existencia de organizaciones sindicales permanentes en Chile (Bruna 1985:84). Un ministro del interior de los ´30 comentó en qué consistía el accionar oficial frente a un conflicto desatado en áreas rurales: “un grupo de carabineros llegaba a un fundo. Cuando los inquilinos estaban reunidos en el área.91 compañeros las mejoras de carácter económico y social a que ellos tienen derecho” VT (3/2/40:9) Los afuerinos ofrecían un panorama completamente distinto a los hacendados y a los inquilinos. jugar políticamente y evitar la pérdida de peso económico en la sociedad chilena. aislado de las principales corrientes políticas de Chile. IV. reprimidos o prohibidos.c LA GRAN CRISIS (1930-40). acompañado de una caravana de camiones. gatos. sí es importante señalar dos elementos: por un lado la gran diferencia existente con la fuerte organización gremial basada en la minería y los trabajadores urbanos. Como se verá. coyuntural y partidaria. Su debilidad -su intermitente y frágil relación con la economía hacendal. condicionando las estrategias y definiendo consignas y posicionamientos ideológicos. pero no necesariamente a los grupos dirigentes de los trabajadores. los vericuetos de la política nacional.

Al gobierno nacional y a su hacienda no le iba mucho mejor. Déficit público. “Ningún país de América Latina escapó a la depresión de los años treinta. No es sorprendente. A los problemas derivados del agotamiento de la frontera agrícola y la baja productividad en el campo. las tentativas de sindicalización se reforzaron por los problemas económicos.] El descenso del PIB real en Chile entre 1929 y 1932 se estima en el 35. como la república socialista de Mar- Según Huerta (1989).92 bargo. La desocupación comenzó a hacerse notar primeramente en la minería norteña.. la consecuencia más visible y brutal de la crisis fue el incremento del desempleo. La caída en los precios de los productos primarios afectó gravemente a las exportaciones de Chile. A nivel social. Buena parte de los costos de esta caída relativa de la rentabilidad agraria fue remitida a los trabajadores rurales. se trasladó al campo. Gabriel Palma (1984) ha señalado que en 1932 los valores de las exportaciones y de las importaciones bajaron a un sexto de los que había en 1929. 51 De cualquier manera. que vieron deteriorados aun más sus niveles de ingreso y sus condiciones de vida. el precio de la exportaciones se redujo a la mitad. Pero a su vez. entonces. Pero los descalabros económicos no se expresaban sólo entre los trabajadores. un gran descenso del precio de las exportaciones y una disminución abrupta del nivel de las mismas. que las naciones más seriamente afectadas fueran Chile y Cuba [.000 en igual período (Collier y Sater 1998a:197-8. en el mismo período. Bulmer Thomas (1991:16) 50 51 . se le sumaron los avances en la química alemana. que terminaron prácticamente por reemplazar al salitre. arrojando a los mineros desempleados a los centros urbanos del país. lo que implicaba el reconocimiento legal de los sindicatos campesinos (Bengoa 1983). La combinación más desastrosa consistía en un alto nivel de apertura. la crisis económica fue expandiéndose por todo el aparato productivo nacional y el Estado.. vigorosa pese al endurecimiento de la represión del gobierno ibañista. Los precios agrícolas se redujeron un 27% entre 1927 y 1934: esta tendencia decreciente se mantuvo por 15 años. entre 1929 y 1932 la cesantía en la minería del salitre alcanzó al 85% del personal. pero para algunos países el impacto fue peor que para otros. salitre y carbón. más allá de algunos intentos originales. convirtiéndose en una de las causas del estancamiento del sector (Huerta 1989. estos años no hicieron sino profundizar los problemas. Paralelamente. en lo que se constituyó como el rasgo político más evidente de la crisis económica. Similar suerte corrieron muchos peones temporarios y otros miles de trabajadores poco calificados que desarrollaban sus tareas en el agro. Un informe producido por la Sociedad de las Naciones en 1932 indicaba que Chile era el país más afectado en el mundo por la Depresión (Palma 1984). En 1931 se agravó la situación de los mineros ya que cerraron muchas de las empresas dedicadas al cobre. El campo se enfrentó a una demanda interna contraída como efecto del desempleo. Bauer 1994). tradicional imán para los trabajadores chilenos: entre 1929 y 1931 la producción salitrera cayó prácticamente a la mitad y el número de trabajadores del cobre y el salitre bajó de 104. Allí.7 por 100”. caos financiero y movilización política sacudieron al gobierno de Ibáñez y provocaron su caída en 1931. La agitación social. la demanda campesina se orientaba. Gallegos y Lara 1986:13) 50 . cfr. no sólo al mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo sino a la aplicación del Código de Trabajo de 1931.000 a 42. los gobiernos posteriores tampoco pudieron enfrentar exitosamente la debacle económica. Aunque la crisis del salitre se venía arrastrando desde mediados de los ´20.

Algunos lo hicieron para trabajar la tierra y otros se acercaron alentados por las fuentes laborales abiertas por los lavaderos de oro y la construcción del Túnel de las Raíces. En la ciudad de Traiguén. El empleo público no aparecía como una posibilidad cierta: sólo a fines de los ´30 y sobre todo después de los ´40. Al igual que el resto de los países latinoamericanos. La represión durante su gobierno alcanzó niveles muy alto. el ya citado informe de la Sociedad de las Naciones indicaba que un 75% de los chilenos se alimentaba de manera deficiente o tenía problemas de desnutrición. Agricultores o dueños de casa que deseen ocupar obreros o empleados domésticos pueden solicitarlos en la Inspección de Cesantía de esta ciudad” CT (3/1/34:4) Ese mismo año el Austral de Temuco informaba acerca de las actividades desarrolladas por un agente estatal dedicado a la leva de desocupados. Es por eso que esta región. Agentes públicos tenían a su cargo el reclutamiento del personal. Los desocupados comenzaron a deambular por todo Chile. ya que toda la Araucanía tenía menos de 400. 53 Esta estrategia permitió reducir en parte el desempleo en la Araucanía 54 . para emplearlos en la tarea de los lavaderos auríferos.000 habitantes en 1930: 50. que habían estado sin explotar precisamente por falta de brazos”. Una de las respuestas ensayadas por el Estado frente a la crisis laboral fue el traslado de trabajadores a regiones que ofrecían mejores posibilidades. AT (1/1/32:10). los ingresos del Tesoro público dependían un comercio exterior que se mostraba cada vez más lánguido. tras un breve y confuso interregno. Las estrategias del gobierno nacional. La obra pública quedó prácticamente congelada y las reservas en oro disminuyeron abruptamente. persecuciones y desmantelamientos de varios sindicatos. que luego era enviado a distintos establecimientos privados. La crisis de las finanzas estatales llevó en 1931 a declarar la moratoria de la deuda externa y a aplicar una política de control cambiario. como el control de precios. con la asunción de la presidencia. por ejemplo. donde actualmente debe haber ocupados alrededor de cincuenta mil obreros con sus familias”.93 maduke Grove de junio de 1932. el “león de Tarapacá”. poco pudieron hacer para contrarrestar la dramática situación social. incluyendo varias masacres. En 1932. de la siguiente tónica: “A los Sres. Este túnel forma parte del trazado férreo que llega hasta el límite con Argentina. Desde ese año se fueron desarrollando instituciones estatales encargadas de controlar la fijación de precios a los alimentos: para entonces. las expectativas no mejoraron.000 lavadores de oro con sus familias implicaría un 50% de aumento demográ52 . 54 “La mayor cuota de absorción de la cesantía le corresponde a los lavaderos de oro. 53 “Ha estado en nuestra ciudad un funcionario de la Dirección de Lavaderos contratando obreros para poner trabajo en algunos lavaderos. como parecía ser la Araucanía. 52 Vemos desarrollarse desde el Estado una serie de mecanismos que tendían a la organización y regulación de un mercado de trabajo ferozmente afectado por la crisis económica incluso en pequeños ámbitos urbanos y rurales. las grandes agencias de desarrollo como la CorFo y los emprendimientos estatales ayudaron a combatir el desempleo. la autoridades provinciales fueA principios de 1932 se informaba que el Gobierno decidió enviar al sur la mayor cantidad posible de familias de cesantes y distribuirlas en los puntos donde se les pudieran suministrar los medios para trabajar. se vieron invadidas por hombres ávidos de trabajo. La cifra nos parece bastante exagerada. durante varios meses se publicaron avisos en El Colono. AT (12/4/34:1). Temuco. a pocos kilómetros de Temuco. de Arturo Alessandri. y sobre todo su capital. utilizando la red ferroviaria en búsqueda de trabajo. AT (12/4/34:1). la entrega de alimentos y la oferta de alojamiento gratuito. En septiembre de 1930.

Además. puentes y túneles. éstos no superarían los doscientos. un mes después ya había 4000 (Gallegos y Lara 1986:72) Las 9000 personas que llegaron a comer de la caridad pública. ofreciendo enormes dificultades para el deseo de “armonía social”. Temuco se transformaba durante meses en una olla a presión. Pero en el otoño de 1931. Junto con ese problema. Esta mala fama se debía a que en 1923. el abastecimiento y la inflación eran los dos componentes que generaban más urticantes respuestas y conflictos urbanos. se agravaron notoriamente durante el primer lustro de los ´30. las bruscas variaciones en la cantidad de desempleados complicaba cualquier posibilidad de planificar el apoyo a los necesitados. Este fue el momento de desplegar nuevamente las imágenes más negativas de los rotos. donde se caracterizaron por provocar problemas a los latifundistas y a los habitantes de la ciudad. Ausentismo escolar. la mortalidad infantil y la expansión del hacinamiento son imágenes claras de las consecuencias de la crisis entre los trabajadores de la región. principalmente obras viales. A la elite temuquina se le presentaba la urgencia de resolver a la brevedad diversos problemas: alimentación. vivienda y trabajo para los desempleados. la posibilidad de conseguir la incorporación definitiva a un fundo se fue reduciendo: como consecuencia de la imposibilidad de conseguir empleo. Si en junio de 1932 había unos 600 desempleados registrados. Una actividad como esa requería ser organizada. La presencia urbana de los mendigos parece haber sido una marca distintiva de la crisis. actividades estatales como construcción de caminos. en unos años el costo de la mano de obra se depreció en cerca de un 25% (Gallegos y Lara 1986:30). Agotada la temporada de trabajo rural. dejando los campos abandonados. . la preocupación radicaba en “la mala fama que estos tenían en las labores agrícolas y no en el hecho de que engrosaran el número de cesantes en la ciudad. En ese entonces. La abrumadora presencia de los desocupados concentraba las preocupaciones de las autoridades locales. Algunos de estos llegaron a la provincia de Cautín. cuando se produjo cesantía en las salitreras se trasladó un grupo importante de obreros hacia el sur del país.94 ron preocupantes testigos de la “invasión rota”. Las condiciones de vida de las familias desocupadas. la situación se tornó mucho más difícil porque no se trataba solamente de conseguir trabajo para 200 personas sino para algunos miles. Algunos más necesitados optaron sencillamente por robar” Gallegos y Lara (1986:24) Algunos de los desocupados recién llegados fueron ubicados en otras faenas. En poco tiempo. la falta de disciplina laboral y el apego al cuchillo. No eran obreros agrícolas y muchos optaron por dedicarse a hacer otras cosas o sencillamente marcharse. la expansión del tifus exantemático. siempre relacionadas con la vagancia. tanto las recién llegadas como las que fueron perdiendo sus trabajos. Los ámbitos urbanos no aparecían tampoco como ambientes aptos para campear el desempleo. En los años siguientes. eclesiástica y estatal son una prueba de que los conflictos eran importantes. el malentretenimiento. como la cosecha y trilla de trigo o los lavaderos de oro fueron los trabajos asignados. Los datos sobre desnutrición infantil. vagabundeo y robos menores fueron resultados del desempleo. por la Secretaría de Bienestar Social. incluso en ámbitos más pequefico en pocos meses. o de origen privado. ya que según cálculos.

Carabineros y la Alcaldía. 56 El Mercado Central de Traiguén también anunció que instalaría en su patio “La Olla del Pobre”. con el fin de solicitar al Supremo Gobierno. “Carabineros de esta ciudad se ha dedicado a dar una batida a los que profesionalmente se dedican a implorar la caridad pública sin tener la autorización municipal correspondiente” TV. realizando un baile para conseguir fondos que sostuvieran a la Olla (TT. evitando los aspectos más degradantes del asistencialismo y más cercano al ideario anarquista de la autogestión. y se resolvieron los problemas de hambre con expedientes más rápidos. se le concedan parcelas. muchos de los desempleados cifraron su esperanza en obtener una parcela que les permitiera sobrevivir a la crisis económica . tanto de las afueras como del centro a grupos de muchachos menor de edad. los cesantes de Temuco pretendieron formar “una sociedad de colonización. A diferencia de otras instituciones. AT (10/10/31). siendo este el de la vagancia infantil. 57 Con la actividad colaboró la Sociedad Protectora de la Infancia. 56 Durante los períodos más agudos de desocupación. para sus asociados acogiéndose a las leyes vigentes sobre esta materia”. Todo esto ocurre precisamente en las horas en que esos muchachos debían estar en la escuela” (Gallegos y Lara 1986:47) Y si no mendigan o vagan improductivamente. “Algunos agricultores se presentaron ayer a las autoridades a denunciar que habían sido víctimas de algunos actos delictuosos para pedir limosna en sus En 1931. A esa olla concurrían 70 de los 200 desocupados que había en Traiguén. Ejército. 55 Periódicamente se desarrollaban campañas de recolección de dinero. La opción por la “requisa popular” no fue tan descabellada. según Eduardo Pino (1969). el local de la Federación Araucana cobijó y mantuvo a 60 desocupados. de raigambre izquierdista. boy scouts e Iglesia se involucraron en la tarea de sostener a la amplia masa de desempleados. se ha venido a agregar un nuevo mal. La Federación Araucana. Información en Gallegos y Lara (1986:72). según la prensa. también organizó la suya. 16/7/31:2). efectuando “requisas populares” destinadas a darle mayor sustento a su dieta diaria. una de ellas en el convento de la Providencia y otras en los albergues. 57 Hubo casos en que no se esperaba hasta el momento de la llegada de la ayuda estatal y a ver los resultados de la gestión institucional. Como se verá más adelante. Comités de beneficencia. (11/11/38:4) En 1931 se leía en el Austral que “a la plaga de mendigos que tiene poco menos que invadida la ciudad y que parece tomar mayor incremento cada día.95 ños como la ciudad de Victoria. Bandas de cesantes salían de recorrida por los fundos cercanos a Temuco. 14/7/31:3). aunque definitivamente reñidos con la legalidad. en su mayoría del gremio de la construcción. Diariamente pueden verse vagando libremente por los diversos barrios. citado en Gallegos y Lara (1986:54). los asaltos desesperados se tornaron una constante espada de Damocles para los propietarios en la ciudad. si tenemos en cuenta que la zona de Temuco era una de las grandes productoras trigueras y ganaderas de Chile. se dedicaban a robar. aquí eran los propios desempleados los que se encargaban de administrar la comida y cocinarla. Para esos años. El Liceo de Niñas de esa ciudad organizó campañas de recolección de alimentos al efecto (TT. ropa y comida para sostener los comedores y albergues de los desocupados. la Inspección del Trabajo. El hurto famélico era una posibilidad cierta. 55 . Una de las estrategias asumidas fue montar ollas populares. que está adquiriendo en Temuco caracteres verdaderamente alarmantes. para alimentar a los desocupados. autoridades municipales. Es así que podemos encontrar noticias acerca de “expropiaciones populares” en las ricas haciendas de alrededor de la capital.

que resultaron ser desempleados alojados en uno de los albergues temporales organizados por la Municipalidad (Gallegos y Lara 1986:78). era necesario que la policía hiciera “una estricta vigilancia en las cercanías de la estación. IV. manifestaron que 2 ovejas era muy poco y que se les entregara una vaquilla y sin más trámite se apoderaron de ellas. Compañeros: cuando llegue el momento del sufrajio. principalmente trabajadores rurales y mapuches. la estación del ferrocarril se convirtió en estos años en un área estigmatizada por la “decencia” temuquina. al cual también dieron muerte. 200 desesperados asaltaron la bodega de don José Miguel Cerda en la calle Pinto apoderándose varios sacos de porotos. el fuerte mercado negro y la difusión del tifus exantemático en esos años convirtieron a la estación en un lugar maldito. La policía pudo detener a algunos de los autores del asalto. y sin alejarse mucho del centro de la ciudad. que bien podrían haber sido descritos en Bandidos o Rebeldes primitivos. en los que anidaban y se alimentaban todas las lacras existentes: delincuencia. La concentración humana generada por el arribo de sujetos provenientes de todos los ámbitos rurales de la Araucanía.d TRABAJADORES RURALES. En otra ocasión. prostitución. se fueron creando en América Latina partidos comunistas. Según la empresa ferroviaria. 27/10/31). y en presencia del propietario procedieron a darle muerte y a carnearla. mendicidad. que a pesar de la diligencia con que actuó la policía nunca se recuperaron. 12/9/31). candidato a diputado por la Agrupación Departamental de Cautín. 58 Pero más allá de estos actos. Fue por eso que trataron de ponerse a la cabeza de revueltas campesinas y predicar una 58 Pino (1969:68) menciona el mismo hecho: “En 1933. Que sea la voz austera de la conciencia la que mande. Desde allí se dirigieron a otro fundo.] Envalentonados por la buena atención que se les dispensaba. los comunistas intentaron introducir algunas cuestiones agrarias en sus programas. hubo otros casos en que no se robaba alimentos. Una partida de 200 hombres asaltó y sustrajo de una bodega algunos cuantos sacos de frijoles destinados al consumo inmediato. eran caracterizados como antros de perdición. aunque su destino no era difícil de suponer”. Estos “lugares malditos”.96 fundos [. bajo la aureola inevitablemente atractiva de la revolución rusa y la constitución del Comintern. vagancia infantil. como factor sano de la Nación” Aviso de AS (8-11-25) Durante la década de 1920. la avenida Pinto y el barrio Padre Las Casas.. comercio ilegal y alcoholismo. Dado el carácter predominantemente rural del continente. Precisamente. Candidatura de los Asalariados. no fue necesario salirse del reticulado temuquino para conseguir alimentos. a la par que algunos de los antiguos partidos socialistas viraron hacia la IIIª Internacional (Allende 1983:93ss. pero sí otras mercaderías que eran fácilmente reducibles en la estación de ferrocarril o la Plaza Pinto. ORGANIZACIONES URBANAS “Don José Agustín Rojas.. . en donde se apoderaron de un buey. domine toda afección sentimental y aleje los prejuicios sociales. Proceda soberanamente como hombre consciente. Carr 1986). a fin de evitar que se acerquen allí los rufianes y maleantes que con tanto descaro se vienen entregando a sus funestas actividades” (AT. tales como la estación de tren. mientras intimidaban con su presencia al propietario” (AT.

Theberge (1974:9). El obrerismo permaneció en el corazón de las propuestas comunistas. generadas a partir de los reclamos de los trabajadores y la militancia embarcada en ideas socialistas (Masés 1998b) La Araucanía tempranamente comenzó a mostrar señales de organización de los trabajadores urbanos. Pero a pesar de la intención manifiesta de introducir su militancia e ideología dentro del mundo rural. ¿qué pasaba en la Araucanía y en Lonquimay? El espacio urbano en esta región iba creciendo.97 alianza social. de la misma manera que lo hizo el recientemente creado partido socialista. Desde 1928 funcionaba en Montevideo un secretario sindical latinoamericano. Varias organizaciones políticas y gremiales periódicamente enviaban delegados a los campos. para colaborar en la formación de gremios y células partidarias. estuvo el hojalatero José Arroyo. nucleados en gremios y sobre todo en mutuales y sociedades de socorros mutuos. Aunque no coincidimos con la idea de que no pueden detectarse “Una secretaría sudamericana del Comintern fue creada en Buenos Aires en 1930 y su tarea fue la de reforzar la influencia soviética y supervisar la circulación de agentes en la zona sur del continente”. En las ciudades fueron apareciendo fuentes de conflicto. Alentados por el crecimiento en buena parte de América Latina. 59 Pero si comunismo y socialismo se hacían sentir con fuerza en Santiago. el PCCh aumentó en importancia en el período de entreguerras. la voracidad latifundista y las opresivas condiciones de vida formarían parte de un mismo sistema que derivaba hacia la ciudad los problemas y tensiones generados. activistas y gremialistas se convertían en vehículos cruciales de transmisión de ideologías. En una concepción original. a través de distintas vías para liberar tensión. se habría asegurado y endurecido el patrón de dominación terrateniente. De esta manera. 60 La presencia de emblemas. Se le comunicó que ´debía suprimir el letrerito´y le dieron aviso de que en Moscú lo necesitaban de modo ´que fuera preparando sus maletitas´”. figuras e ideologías de origen urbano es una constante al rastrear las prácticas organizativas y políticas de los trabajadores rurales chilenos y mapuches. que había tenido la debilidad de expresar sus inclinaciones marxistas bautizando a su negocio con el nombre de ´El Soviet´. La constante huida de los peones. El PCCh tenía relaciones con el Bureau Sudamericano del comunismo y la IIIª Internacional. que dio lugar luego a la Confederación Sindical Latinoamericana. 59 . el cariz de las actividades desarrolladas y los posicionamientos asumidos lejos estaban de las prácticas habituales del campo. experiencias y marcos de referencia más generales. Por lo tanto. pero siempre bajo “su estrecha óptica de la lucha de clases encabezada por el proletariado industrial donde el campesinado sólo tendría una posición subordinada” (Allende 1983:95-6). Pino (1969:69). afincado en actividades de apoyo a la economía netamente agraria de la región. vinculado a la Internacional Sindical Roja. José Bengoa (1990a) ha sostenido que la aparente “tranquilidad” del campo chileno durante los siglos XIX y XX se debió a un masivo proceso de transferencia de los conflictos campesinos a ámbitos urbanos. (Sala y Landinelli 1984:261) 60 “Entre los que recibieron la visita de carabineros. Ciertas prácticas políticas y simbólicas de raigambre obrera y socialista como la celebración del 1º de mayo encontraban su escenario físico en el reticulado urbano temuquino (Quiroz 1989) Este tipo de expresiones generaban en los sectores dirigentes un gran temor y fuertes resquemores frente al ascenso del “peligro rojo” y llevaban a realizar periódicas batidas policiales para reprimir la expresión de simpatía por la URSS. lo cierto es que la mayoría de las acciones se desplegaban en áreas urbanas y a través de los trabajadores allí radicados. Maestros.

la presencia de organizaciones urbanas era clara. mueblistas. con intervención de delegados. en la ciudad de Nueva Imperial encontramos que la prensa destacaba que las celebraciones de los trabajadores se harían “con todo brillo”. las fuerzas de derecha se fijan como objetivo ampliar el apoyo dentro del campo. Las reuniones que se realizaban en algunos de los sindicatos combinaban una doble función: ser tanto ámbitos de sociabilidad informal/diversión como de formación/discusión. En ella se atenderán gratuitamente gestiones relacionadas con la Caja de Colonización. que con fines de desmedido lucro. encontramos que la celebración del primero de mayo también parecía retener las dos funciones arriba señaladas. encontrar que en 1941 fueron los propios gremios urbanos de la Araucanía los que solicitaron a los gobernantes un “pronto despacho de la reglamentación de acuerdo con el Código de Trabajo. detrás de ella lo hizo el consejo provincial de la CTCH y por último los sindicatos allí agrupados (sastres. Así. cantereros. Más de 100 obreros asistieron a esta reunión donde se desarrollaron números de variedades e hicieron uso de la palabra varios obreros tocando puntos de palpitante actualidad. panificadores. ante “la advertencia de que aspirantes a colonos y ocupantes de tierras continúan siendo víctimas de manejos de individuos inescrupulosos. Fundición Temuco. etc. AT (1/5/41:14). los sindicalistas organizaron un desfile conmemorando el “día del Trabajo”.98 fuertes conflictos entre los trabajadores rurales. Oficina de Caminos. entonces. sobre sindicalización campesina”. el reclamo no provenía de la propia población trabajadora rural sino de otros gremios ya consolidados. especialmente en el campesinado. tanto en los aspectos gremiales como políticos. 62 El Partido Agrario. cuero. Según Bello (1990:26). Al año siguiente. provinciales y la participación de elementos artísticos obreros. más exactamente al Ministerio de Tierras o de Colonización. De hecho. Estos trabajadores comenzaron a gestionar ante el gobierno central. ferroviarios. A esa oficina puede llegar cualquier persona en procura de informes. se fueron desplegando diversas estrategias de acercamiento a la “cuestión campesina” y asuntos anexos (colonización. por lo general. Caja de Seguro Obligatorio y toda otra gestión administrativa o judicial. obreros e inquilinos agrícolas (AT 2/5/41:3) Es decir. AT (1/5/42:1). que decide penetrar en la clase obrera. Es el caso de la Juventud Falangista de Los Ángeles. créditos.). 62 Los trabajadores rurales se agruparon principalmente en sindicatos de aspirantes a colonos. La presencia de los sindicatos de aspirantes a propietarios de la tierra es una prueba evidente de la persistencia de los problemas de acceso a terrenos de cultivo para los hombres pequeños. con “el fin de defender y orientar a los aspirantes a colonos y parceleros y a todos aquellos que se vinculen con la colonización en general” crear una oficina en Temuco. La invitación al acto rezaba así: “La CTCh de Nueva Imperial convoca a un acto en el Teatro Principal. los siguen engañando y explotando con el viejo cuento de la formación de Cooperativas Agrícolas de Colonización”. comerciantes ambulantes. profesores. en Temuco. Caja Agraria. 61 No es extraño. FT (14/1/36:7). y además por móviles políticos. si reconocemos que. así como “alegrar” las circunstancias que se desarrollaban a causa de la Gran Crisis. La columna se inició siguiendo un orden prefijado: a la cabeza marchó una banda de música oportunamente contratada. La prensa informaba que “Reunión amplia celebró el domingo el Hogar Obrero. decidió. De la misma manera. títulos). Inspección del Trabajo. los reclamos y debates más fuertes en torno a la situación del agro provenían de ámbitos urbanos. A lo largo de todo el período se puede observar la permanente intención de los partidos políticos de insertarse entre los trabajadores rurales y los mapuches. construcción. pertenezca o no al Partido. Finalizó esta reunión con una once a los asistentes” LT (13/7/40:3) De la misma manera. que establecieron como interlocutor privilegiado al Estado. Invita a que lleven estandartes y banderas”. AT (2/5/40:7) . a la vez que expresaban el deseo de que se impida el desalojo de ocupantes. los sindicatos de Temuco realizaban gran variedad de actividades sociales con dos finalidades: obtener fondos para sostener la organización y ayudar a los asociados. ley de Propiedad Austral. siempre dentro del marco legal y utilizando los aparatos po61 En el festejo de 1941.

pues. pero ahora se mira a él como algo tan baladí” Así como se denunciaba socialmente la situación de los trabajadores rurales.. remarcando el carácter de denuncia de su discurso: “Vergüenza da recorrer las páginas de nuestra historia y ver que su enorme población campesina sigue como en los tiempos coloniales y en peores condiciones. acompañada por Marmaduke Grove visitó al presidente Aguirre Cerda”. los dirigentes del SACIC mencionaban el origen de la organización: “La organización gremial había llegado al campo [. alimentándose en forma que pudiera resistir la jornada. Grove fue invocado cuando los dirigentes del Sindicato de Aspirantes a Colonos e Inquilinos de Cautin (SACIC) visitaron a las autoridades en Santiago. Es decir. sueldos y reajustes de sueldos. PT (diciembre 1939:1). Salvo que se indique lo contrario las citas de este apartado pertenecen a la misma fuente. Una de las figuras a las que permanentemente se apeló fue Marmaduke Grove. se promovía públicamente la lucha contra el desalojo de inquilinos y por el cumplimiento de las obligaciones legales de los patrones rurales. 64 “Centellea no lejano un resplandor visible: la Organización campesina. más tarde a la ciudad de Temuco.. cumplimiento del seguro obligatorio. el SACIC.] La fiscalización ha tenido como finalidad principal visitar las propiedades agrícolas para exigir el cumplimiento de la legislación vigente. El campesinado es la fuerza que fructifica. control libro de jornales.000 trabajadores de la tierra marcharon” El accionar de los sindicatos se centró en la difusión de la situación de los trabajadores rurales y el problema de la tierra. esto es.. Un desfile de más de 15. salarios. pero también el PS y el partido demócrata. feriados. como en aquellos tiempos no había maquinismo se cuidaba la vida del trabajador. el militar que dirigió la corta experiencia de la República Socialista de los Cien Días (Collier y Sater 1998a:199-201).. De la misma manera.] pero en nuestra provincia nació a la vida pública hace un año en este gran movimiento organizado de masas campesinas. Es interesante señalar que los sindicatos se ofrecían como un ámbito que representaba a todos los trabajadores rurales por igual. 63 En términos apologéticos y de autoreferencia. y por último el día 13 de agosto recién pasado presente ante la vista espantada de los latifundistas y timoratos de esta rejión su gran presentación oficial en esta ciudad. a través de los sindicatos. Primero organizó sus cuadros en los grandes fundos. Ella involucra al 63 . luego después llegó a los pueblos. así como en una serie de gestiones tendientes a conseguir terrenos para dividir entre sus asociados y evitar los desalojos. pulperías. al igual que el Sindicato Agrícola de Lonquimay (SAL).99 líticos existentes para vehiculizar las demandas: como dijimos. pago de asignación familiar y planilla “Una delegación de colonos de Cautín. se erigió como un ámbito de expresión de los intereses de los trabajadores rurales: “En gran parte de las faenas agrícolas no se cumple la legislación actual [. 64 La posición de la prensa sindical enfatizó los rasgos más humillantes de la situación de los campesinos. contratación del personal de obreros. Esa experiencia parece haber generado gran impacto en la población rural. al punto de utilizar su nombre para bautizar las colonias y sindicatos formados.

PS. incumplimiento de leyes laborales. en el gobierno en ese entonces. al Inquilino”. 8/5/40:2) La vinculación del SACIC con el Frente Popular y los partidos que lo componían. al Mediero. entre las que se contaba la lucha contra el clientelismo. el Ministro” (AT 13/8/39:18) Concurrieron diversas delegaciones...] ¿por qué temen estos señores feudales a la obra de esta poderosa organización que no ha tenido otro objetivo que luchar por radicar a los explotados inquilinos del Sur? [. delegaciones de mapuches y pequeños agricultores. CTCh. Corporación Ganapan. así como el hecho de que esa fuerza política estaba en ese entonces a cargo del gobierno nacional. Como resultado de la fiscalización practicada se ha comprobado que en la mayor parte de las faenas agrícolas no se cumplió en forma la legislación actual.. pago de la semana corrida. maestros. . Se esforzaba no sólo por difundir las noticias de índole gremial o social (desalojo. en tanto se asignaban identidades partidarias a cada uno de estos dos sectores. pero nuestra gente organizada desde hace 2 años no hizo caso y el trabajador campesino acudió en mayor número que otras veces al acto organizado aquel día [. forzaba a los mismos dirigentes sindicales a morigerar la fuerza de los reclamos y a reducir la radicalidad de sus apreciaciones.] Campesino: el cohecho está penado por la ley no lo olvides..] Es así como hay fundos donde atropellan a sus trabajadores con castigos corporales. Esta “marcha de la Tierra” fue organizada por el SACIC y fue liderada por el Ministro de Colonización. Incluso la marcha se realizó “en homenaje a S. sino que se le sobreimprimía una distinción de carácter político. en agosto de 1939 se realizó una movilización de colonos y aspirantes a colonos. al conflicto central no se lo expresaba sólo como una lucha entre campesinos y terratenientes.. E. la expresión de la lucha entre ideas frentistas y derechistas. en una concentración campesina organizada por nuestro gran movimiento emancipador del trabajador de la tierra. por el enorme delito de tener ideas frentistas y sobretodo Socialistas y de una manera especial por ser aspirantes a colonos [. Es por eso que el combate que inició no estaba restringido al acceso a la tierra sino por consignas específicamente políticas. El problema era. entre las que destacaban la de Colonia “Marmaduke Grove”. entonces.100 de asignación familiar. 4/5/49:9) El mensuario La Palabra Campesina (PT) se mostró como una caja de resonancia de los conflictos de los ámbitos rurales de la Araucanía. el cohecho y la represión política: “en uno de estos grandes fundos. practicó este viejo procedimiento del asado al palo y la empanada al horno. etc. especialmente no se pagaba el derecho de asignación familiar a favor del personal” (ST. En lo que constituyó un verdadero hito en la historia del campesinado de la Araucanía. condiciones de vida. lo que habla por sí solo de la insolencia que caracteriza a estos explotadores y chupasangres de la masa oprimida” (PT. Así. solicitando tierras. etc. uno de los muchos ricos. Evidenciaba una clara identificación entre su línea editorial y el Frente Popular. PT (diciembre de 1939:4).) sino que además se internaba en el ámbito plenamente político-partidario.. Vender el sufrajio significa labrarse su propia infelicidad” “Se nos avisa que en Las Hortensias sigue la represalia contra los trabajadores de la tierra.

Fuera los traidores”. Horas después de la marcha se inauguró el Congreso de Aspirantes a Colonos. Comenta el Austral (14/8/39:7) que “no dejó de llamar la atención entre los desfilantes una larga columna de carretas con familias de campesinos.101 Araucana. con el claro objetivo de conocer el status real de las propiedades. e) que se destinaran importantes fondos públicos a la adquisición y expropiación de fundos. tamaños y situación legal. g) elección popular del administrador de la colonia. La cooperativización que implicó la posterior experiencia de Reforma Agraria con Allende demostró hasta qué punto el proyecto agrario individualista personificaba mejor el deseo de buena parte del campesinado chileno. al efecto de proceder a su parcelamiento y entrega en colonización. probablemente salida de los militantes de izquierda antes que de los propios agricultores. d) que en las regiones con colonias se establecieran escuelas de experimentación agrícola. Se exigía finalizar con la serie de proyectos colonizadores que se basaban en la “importación” de trabajadores y agricultores europeos. c) que los terrenos que resultaran ser fiscales se entregaran gratuitamente o a bajo precio a quienes lo solicitaran. Tras el discurso de cierre del Ministro de Colonización. Vale la pena señalar la presencia de la propuesta cooperativista. rápidamente convertidos en grandes propietarios o trasladados a ámbitos urbanos. f) ayuda financiera durante dos años al colono. etc. los delegados del Congreso plantearon las siguientes aspiraciones (AT 14/8/39:7): a) que los beneficiados por la colonización fueran residentes de esa provincia y de nacionalidad chilena. Y alrededor de ese reclamo medular se articulaban otros pedidos: educación agrotécnica. b) que se remensuraran todos los fundos denunciados como fiscales. todos los puntos reclamados estaban centrados en torno a la tierra. Muchas de esas carretas ostentaban letreros como este: queremos tierra”. Entre los manifestantes era posible encontrar letreros que exigían “división de los grandes fundos” y “Chile para los chilenos. que recogió las opiniones de buena parte de los pequeños agricultores y trabajadores de la región. quien estaba obligado a asociarse en cooperativas con el resto de los nuevos ocupantes del fundo. Como se ve. . ayuda financiera. Unión Araucana y el propio SACIC.

102 .

103 V.Resistencias populares: revuelta de Ranquil (1934) .

destacándose especialmente la mutilación como estrategia de venganza. Esa actitud quedó reflejada en los actos de índole carnavalesco y de inversión de los roles sociales que se desarrollaron. o al menos para intervenir en la producción de ese universo simbólico. en los intentos violentos de evitar los desalojos o de recuperar tierras usurpadas. a través de saqueos y enfrentamientos armados con Carabineros. El caso de la revuelta de Ranquil ilustra perfectamente esta tendencia. Presentamos varias páginas atrás los principales rasgos sociales y políticos de los trabajadores rurales de Chile en la primer mitad del siglo XX. Describimos un panorama en el que era reducida la posibilidad de resistir a la acción combinada de los hacendados y las fuerzas represivas del Estado. introduciendo algún ruido y potenciales subversiones y contralegitimidad (Giordano 1996). modo habitual de los suplicios”. es necesario poseer la capacidad simbólico-instituyente frente a una mayoría expropiada. Ranquil ofreció la más clara oposición activa a la dominación social.104 “Padre nuestro que estás en el cielo/ detén la masacre en Ranquil. Establecida esa dominación. Pero en este contexto de profunda estabilidad social y de sumisión es que en el invierno de 1934 se produjo la revuelta de Ranquil. En este capítulo ahondaremos en algunos de los principales aspectos de la sublevación de Ranquil. la mayoría utiliza las herramientas de esa dominación para desvelarla. desechando un sistema legal y político que por lo general no había hecho otra cosa que darles la espalda. en tanto nos permite internarnos tanto en las formas populares de resistencia. no participaban abiertamente los sindicatos de inquilinos o aspirantes a colonos. Eran los trabajadores y trabajadoras desprovistos de redes formales los que decidían actuar. Bourdieu y Passeron 1987). podemos sostener que en este caso los dominados resistieron reivindicando aquello en función de lo cual eran dominados. en Bengoa (1983) Como sostuvimos recién. . Los participantes de la revuelta en muchos casos tomaron la constitución de la sociedad rural en la que vivían e invirtieron los papeles existentes.. Pero también motorizó una fuerte capacidad de resistencia simbólica. podemos afirmar que para sostener la dominación./Que regrese el fusilero/ a su cuartel en Cautín/ Padre nuestro que estás en el cielo/ aleja esta ira de mí/que iracundo yo no quiero/ acercarme a otro fusil/ Padre nuestro que estás en el cielo/lleva consuelo a Ranquil/ fusilaron cien obreros/te crucifican a ti/Padre nuestro que estás en el pueblo/detén la masacre en Ranquil” Versos de Luis Concha Henríquez. así como en la expresión de la faz más represiva del estado chileno. expresada en la imaginación de un mundo distinto al que en ese momento existía. antesala del aniquilamiento físico. Ambas expresiones no estuvieron exentas de brutalidad y violencia ritual. La ruptura de los lazos clientelares permitió el inicio de la expresión de una conciencia crítica con respecto a la dominación hacendal. considerada según Alonso (1995:81) como “el ejercicio de una violencia extrema sobre la misma materialidad de los individuos [. reproduciendo las valoraciones sociales en torno a qué era estar “arriba” y qué era estar “abajo”. En efecto. pero a su vez nos sirve como un ilustrador del único caso que hemos encontrado de ejercicio de resistencia tanto activa como pasiva (Bourdieu 1988.. hacendados y personal jerárquico de los fundos.] una variante exacerbada de la tortura. Parafraseando a Bourdieu. Siguiendo a Bourdieu (1988).

protagonizada por inquilinos. cantidad de “sediciosos” involucrados y demandas manifestadas) la represión y la prensa siguieron caminos propios. generaron una enorme repercusión en todo el país. En este apartado realizamos un acercamiento a los principales acontecimientos de la citada revuelta. civiles armados. Según Witker (1984:106). Más allá de la dimensión real de la revuelta (actos cometidos. que dio un resultado de. con algún nivel de experiencia gremial y habituados a diversos a ámbitos de sociabilidad. Entendemos que una de las claves fue el desalojo que sufrieron los colonos. tratando de encontrar las condiciones sociales. de Lonquimay se atrevieron a campear la fuerza combinada de la Milicia Republicana. estabilidad y firmes vínculos de dominación. los trabajadores del oro y del agro. en estos acontecimientos se desató toda la histeria represiva de los sectores dominantes de la Araucanía. Su contribución al desarrollo del movimiento campesino en la zona se tornó aun más evidente con posterioridad a la crisis económica de 1929. Pero esta presión no alcanza para explicar la revuelta: debemos señalar también la participación de cuadros sindicales y partidarios. los indígenas y los trabajadores de la construcción del Túnel de las Raíces. Ranquil “fue un trueno que anunció la entrada definitiva de los campesinos en la lucha social”. Consideramos que la prensa colaboró en la creación y reforzamiento de los “sentidos comunes” que reproducían las formas de dominación en el paisaje rural chileno de los ´30. coyuntura en la cual el deambular se convirtió en arraigo definitivo”. Fuerza Aérea y Carabineros. económicas y políticas que hicieron posible su existencia. pero su sola mención desató un . En este capítulo también pretendemos dar cuenta de las posiciones desplegadas por el periodismo regional. Goicovic (1997:113) ha señalado que en la revuelta de Tranquilla fue importante la presencia de los delegados de la FOCH. cerca de los 39º de latitud sur y enfrentada al norte de la provincia de Neuquén. reforzaron la necesidad de la organización popular y ampliaron los horizontes de la demanda política y social. junto con la presencia de peones itinerantes. cien muertos. Ese acuerdo entre los sectores dominados de la región no se produjo nunca. Dentro de estas publicaciones encontramos argumentaciones justificativas de la represión desatada sobre los “revoltosos”. chilenos o mapuches. En efecto. contemporáneo a la sublevación. Los acontecimientos que allí tuvieron lugar. Sus palabras parecen ilustrar perfectamente lo que hemos hallado acerca de Ranquil. como resultado de la presión de los latifundistas sobre tierras de la región. al menos. El alzamiento fue el manifiesto que dio comienzo a las convulsiones que agitaron el agro chileno durante el siglo XX y señaló la emergencia de la cuestión campesina y la distribución de la tierra en la agenda oficial. Esta revuelta. se encontraba relacionada directamente con una disputa por el acceso a tierras que originalmente les habían entregado para colonizar. depositarios de un activo político experiencial y formativo de gran radicalidad. en torno al papel y la presencia de trabajos veteranos y con experiencia sindical y política: “estos trabajadores.105 Ésta aparece como un hito en la historia del agro chileno ya que en un mar de sometimiento. La región en la que se desplegaron estos hechos se encuentra en el valle de Lonquimay. Esos caminos estaban caracterizados por el terror a la posibilidad de una alianza entre los sediciosos. indígenas y lavadores de oro.

dejando solucionados los aspectos legales que impedían la profundización de las inversiones en el área. Con esta ley se logró regularizar centenares de propiedades dudosas. hasta bien entrado el siglo XX. etc. El Estado no pudo evitar que grandes tierras pasaran irregularmente a constituir propiedades privadas sin que se levantaran planos. La Ley de Propiedad Austral (1929) fue aprobada con el propósito expreso de finiquitar la cuestión de forma definitiva. . Los problemas de legitimidad de los títulos y la confusión de los deslindes inhibían la actividad crediticia y desalentaban las inversiones privadas. hacia los años ´50 Luis Picasso (1956:111) sostenía que “el porcentaje de propietarios que han logrado perpetuar el dominio a través de sus generaciones. Las condiciones de vida solían ser duras. el problema del desalojo se transformaba en un simple hecho policial. su posición era claramente periférica. V.a DESEMPLEO Y SINDICALIZACIÓN EN LONQUIMAY La región de Lonquimay se encuentra en el área oriental de la provincia de Malleco. Al contrario que en el Valle Central.). Esta situación de permanente inestabilidad en torno a la propiedad final de las tierras se mantuvo hasta el primer tercio del siglo XX. propensos al desalojo inmediato de los ocupantes (inquilinos. indígenas. es muy pequeño ya que la propiedad agrícola ha sido motivo de un cambio permanente. 65 Incluso bastante más tarde. colonos repatriados. Lonquimay y Victoria. de división y arrendamiento”. Para instalar a los colonos extranjeros se utilizaron las escasas propiedades fiscales disponibles y se desalojó a los primeros exploradores o colonos nacionales que habían abierto el bosque. dadas las restricciones generadas por el clima reinante y el paisaje. sobre todo en las zonas más cercanas a la Cordillera. teniendo por principales ámbitos urbanos a Cura Cautín. pastores.106 desesperado nivel de represión por parte del gobierno y las elites. El trámite seguía muy sencillamente una vez obtenido el título definitivo: la fuerza pública procedía al desalojo. la cuestión de la propiedad en Lonquimay estuvo enmarcada desde sus comienzos por la inseguridad jurídica. Dentro del esquema productivo chileno. generalmente la justicia tendía a favorecer a los grandes propietarios. Como la “cuestión social” en el Buenos Aires babélico de fines del XIX. Se deseaba poner punto final a los reclamos por los títulos y organizar la producción sobre criterios más firmes. Parece haber habido gran cantidad de problemas con la transmisión generacional y la obtención de la propiedad legal de los predios. además de suscitar periódicamente conflictos. pero también se permitió que los hacendados ya establecidos ampliaran sus latifundios: les bastaba con correr los deslindes hacia los terrenos que los colonos o pequeños propietarios habían tornado productivos e incorporarlos a sus títulos. lo que generó numerosos litigios y disputas entre los pretendientes a la tierra. Los primeros pobladores no indígenas que fueron a ocupar la Araucanía a fines del siglo XIX no eran reconocidos por los gobiernos como ocupantes: incluso quedaron fuera del proceso formal de instalación de la propiedad. en buena parte. por lo que las demarcaciones fueron muy imprecisas. escabroso y montañoso. 65 Ante los conflictos por la tierra.

de Lonquimay. pero poco después se congeló la radicación en el Alto Bío Bío y Nitrito. hastiados de las durísimas faenas del oro y el túnel. en la esperanza de conseguir un mejoramiento de su nivel de vida. El caso del fundo de Ranquil fue una de estas situaciones controvertidas en las que. Como vimos. se otorgaron nuevos títulos. Fue poblado en esos años por chilenos repatriados desde Neuquén. La crisis económica del ´30 forzó a miles de trabajadores a volver a sus hogares. se pasó a avalar la postura exactamente contraria a la que sostenían los colonos. Gallegos y Lara (1986:85). que comenzó por agruparse en el SAL con el objetivo de viajar a Santiago para presionar por nuevas tierras. que llevó a un posterior acuerdo. . La reducción de la faena producía constantes despidos. a pocos kilómetros de Lonquimay. Pero.107 Pero al caer Ibáñez en 1931. que luego era enviado a los distintos establecimientos privados. participaron de la revuelta de Ranquil. de cualquier manera. la vuelta al terruño de origen era una de las opciones más elegidas. esta estrategia permitió reducir en parte el desempleo en la región. [. 66 La ausencia de dispensarios médicos. A pesar de que la Caja del Seguro Obrero recibía sumas importantes de las imposiciones de los obreros del túnel y de los lavadores. que había quedado del lado chileno de la cordillera tras de las negociaciones con Argentina en 1881 (Flores 1999). realizar movilizaciones y evitar o al menos posponer los desalojos. La ocupación de esas tierras pasó a quedar en un marco de zozobra y precariedad. Ranquil era un fundo establecido a unos 40 kms. no eliminó las tensiones del ambiente. Ese retorno era parte de una consuetudinaria tendencia de los trabajadores de origen rural: en cuanto los tiempos de vacas flacas aparecían. a través de un decreto. cincuenta años después de su asentamiento.000 has para la instalación definitiva de los colonos en 1930. aunque con ello se invirtió el sentido de algunas resoluciones adoptadas durante su gobierno. los colonos se enteraron de que ocupaban unos terrenos que habían sido otorgados en propiedad a los herederos de una sucesión. La distancia entre las agencias estatales compradoras de oro y los lavaderos obligaba a los trabajadores a vender el polvo a precios más bajos a los pulperos del lugar. muchos asentados en ámbitos rústicos.y . entregándosele a cada trabajador unas cuantas decenas de hectáreas. algunos años después. A cambio no recibían dinero en efectivo sino pago en especie con mercadería sobrevaluada. y a raíz de un decreto firmado tras la caída de Ibáñez. 66 Entre los factores que generaban el abandono de las tareas auríferas o de construcción del túnel se contaban “la comida escasa.] las inclemencias climáticas”. los constantes despidos y la larga serie de accidentes laborales tornaban aun menos tentadora la tarea en el Túnel. Estas dos actividades ofrecían faenas agotadoras y bajas remuneraciones. por lo que en abril de 1934 se produjo una huelga. Diversas comisiones técnicas habían permitido llegar a un acuerdo que destinaba 30. no instaló ningún dispensario médico en la zona. las habitaciones mal construidas. En el túnel se producían numerosos accidentes de trabajo que la contratista argentina no denunciaba. y los lavaderos de oro. El Estado tenía a su cargo el reclutamiento del personal. Muchos terminaban volviendo a Temuco porque consideraban intolerables las condiciones de vida. La firma de este convenio. Las principales actividades a las que los desempleados eran enviados eran el Túnel de las Raíces. Esto motivó un clima social inestable en la población rural.. Muchos de esos mismos trabajadores. como sosteníamos antes.

como gestionar el acceso a tierras fiscales o exigir la entrega de terrenos correspondientes a aquellos que habían colonizado antes de 1891. Los sindicatos no apostaron por romper con el ordenamiento social. Pero mientras se respetaron las formas más institucionalizadas de reclamar a las autoridades. pequeños propietarios. Esto ha provocado verdaderas tragedias para muchas personas. han dejado lo que tenían para ir a ocupar tierras. Los pulperos veían en la colonización la posibilidad de ampliar su cartera de clientes a partir de un acrecentamiento demográfico. Ernesto Carter. una parte de las tierras “son fundos adquiridos por el Fisco. por lo que las parcelas destinadas a los asociados fueron pequeñas. Las visitas a La Moneda y los memoriales a los diputados no tuvieron efecto y periódicamente se realizaron desalojos de ocupantes de tierras. que. La heterogeneidad social no impedía que se adoptaran objetivos comunes. en la esperanza de que el Estado se los dé. pero no obtuvo más tierras. colonos. existían divisiones entre los que seguían a Leiva Tapia y los que profesaban posturas más moderadas. No hubo reacciones violentas dentro del accionar sindical. para defender sus tierras ante el peligro de lanzamiento. Tal como se puede imaginar. 67 Un diputado que Recién a mediados de la década de 1940 se pueden encontrar ocupaciones organizadas de fundos en la Araucanía. obreros del Túnel. otros sectores sociales y políticos estaban representados: había allí indígenas. en el sindicato pronto aparecieron las divisiones entre los que seguían a Leiva Tapia o a Bruno Ackermann. dando por resultado un aumento notable de las afiliaciones. siendo incluso recibido por el presidente Ibáñez. Este sindicato se había formado el año anterior y contaba en su dirigencia con varios afiliados al PC. como medio de solucionar el grave hecho social de la ocupación de las tierras. lavadores y pulperos. destacando entre ellos Juan Segundo Leiva Tapia. y se rechazaron las metodologías de acción directa. inquilinos. Desde 1929 y hasta mediados de 1934. sino que confiaron en la posibilidad de conseguir sus objetivos dentro de las formas institucionalizadas de petición. Ana Sagredo. En ningún momento el sindicato procuró conseguir sus propósitos por una vía extra-legal sino que siempre se mantuvo dentro de los carriles formalmente asignados. En la zona de la cordillera costeña. El éxito logrado por el SAL en sus gestiones y la desesperante situación social que se desarrollaba a su alrededor se combinaron. A partir del año 1946 se han formado diversos grupos que llegan y se instalan en terrenos particulares. De cualquier manera. En 1930 el SAL consiguió que se le asignaran algunas parcelas para distribuir entre sus afiliados. José Lagos. de las que finalmente son echados. se reunieron en una organización de colonos. como indicaba la Ley de Propiedad Austral. He ahí otra de las fuerzas que estimularon fuertemente la afiliación al SAL durante esos años. el profesor Juan Leiva Tapia. Sus mejores dirigentes eran los compañeros Adán Sagredo. Simón Sagredo. las relaciones al interior del sindicato se mantuvieron en un nivel menor de tensiones: de cualquier manera. un comerciante relacionado con los topógrafos del gobierno. por lo que muchos alimentaban la posibilidad de acceder a una parcela de tierra que les permitiera vivir con dignidad. al saber la amenaza que se les venía en su contra. como las tomas de tierras. Un militante mapuche del PC recuerda ese evento: “Los campesinos. el SAL realizó varias diligencias. engañadas. todos militantes del Partido Comunista” (Foerster 1982:51). Es el caso de los fundos Santa Cecilia y 67 . cierta seguridad y estabilidad. ya que la oportunidad de lograr una hijuela venía de la mano de los sindicatos de colonos o aspirantes a colonos.108 El panorama para aquellos trabajadores embarcados en este tipo de tareas no era muy alentador.

Dinamarca”. V) Pero también alegaban que hacía catorce años que vivían allí. que habían labrado la tierra y levantado casas y que incluso se ofrecían a pagar la tierra con la intervención de la Caja de Colonización Agrícola. Ferrando (1956:18) . las reacciones violentas no se hicieron esperar cuando un decreto de abril de 1934 condujo al desalojo de los colonos de Ranquil. Sin embargo.109 acompañó a los delegados cuando visitaron Santiago. afirmó que ellos reconocían que no eran dueños de la tierra (Palacios 1992:cap. unos años antes de la revuelta.

La diferencia en la estimación quizás provenga del hecho de que Germán Palacios (1992) pudo entrevistar a protagonistas de la revuelta. campesinos. tras saquear las pulperías. colonos. Los asaltos pronto dieron lugar al amarillismo en la prensa. Sumémosle a eso que la nieve ya había aportado su intimidatoria blancura al suelo rugoso y áspero de la región. el frío y el hambre. es decir. resultaron muertos 40 campesinos. sino por grupos de familias ”. bastante usual en el invierno. no es realizado por grandes masas de campesinos. unos cuantos de estos desalojados. El 26 de junio. Según Palacios (1992). Un frío de hasta 30º bajo cero era. su situación se hizo angustiosa. otros se fueron a Santa Bárbara y algunos aceptaron pequeñas parcelas de 30 o 40 has. impulsó a la actitud casi irracional de asaltar las pulperías. Nitrito y Rahue. Decreto en mano. El desalojo produjo una dispersión de los colonos en el valle: algunos quedaron en Ranquil. en los riscos de Llanquén.110 V. 68 . atacaron pulperías. A fines de junio. Se produjeron muertes de pulperos y administradores de los fundos con los cuales estaban en litigio. a la vez que se quemaron sus viviendas y pocas pertenencias. se procedió en abril de 1934 al desalojo masivo y definitivo de decenas de familias. se apoderaron de las balsas que cruzaban el Bío Bío y Lonquín. Una parte de esta gente fue ubicada por el gobierno en terrenos fiscales colindantes a principios del mes en curso. obreros del túnel e indígenas de Ralco. desarrollados durante tres días. que desde sus inicios tildó el movimiento de “comunista”. inquilinos e indios que aun seguían en sus reducciones. las 60 familias desalojadas junto con algunos cuantos mapuches y lavadores. protagonizada mayoritariamente por los desalojados de estos años.b LA REVUELTA Imaginemos el escenario geográfico: un invierno excepcionalmente helado en una región de por sí usualmente gélida. y es. pero esa cifra es discutible. La prensa insistía con que se trataba de varios cientos. Algunas de las versiones (Manns 1985) acerca del detonante de la revuelta y los ataques a fundos y pulperías señalan al corrimiento de los lindes de una reducción por parte de uno de los hacendados de Lonquimay. lavadores. Tanto por lo riguroso del invierno como por lo estéril de los nuevos terrenos en que fueron ubicados los colonos. Susana Bruna (1985) calcula la participación en 1500 campesinos. careciendo de toda clase de recursos” TS (30/6/34:2) Y aquí encontramos a la raíz principal de la revuelta. pero sin tener casas ni víveres para pasar el invierno. La población total del valle de Lonquimay en la época alcanzaba a las 6.000 personas. y otra se dedicó a faenas de los lavaderos. en los restantes enfrentamientos. La misma prensa informaba que “fueron desalojados por carabineros del fundo Ranquil alrededor de sesenta familias que se habían instalado ahí en calidad de colonos. 68 El número final podemos cifrarlo en cerca de 300 o 400 protagonistas. fueron sólo unas 60 familias desalojadas las que se lanzaron a los asaltos. Fue entonces que comenzaron los días más afiebrados que conoció esta fría región. molinos y almacenes de los fundos Ranquil. para impedir la pronta llegada de los Carabineros. algunos encargados de Según Palacios (1992:76) “Sin sus casas. Para La Tribuna del Sur (30/6/34) fueron cerca de 400 campesinos. En la revuelta participaron colonos pobres. Este asalto. Además de los tres hombres que murieron en los ataques a las pulperías.

Fue el caso del asalto al fundo Lolco. la violencia se expresaba como una política carnavalesca.. se caracterizó en sus primeros días por la ejecución de crímenes extremadamente violentos. Asesinatos en banda. Pero esta vida tiene leyes y dura mientras ellas estén vigentes. donde fueron tomados “presos don Juan Olhagaray y su señora.] sino que se vive en él. ensañamiento y ferocidad constituían elementos de esa sublevación: “En Contraco asaltaron la administración y tomaron prisioneros a los dos hermanos Gaizan [. Ricardo Falcón (2000:91) ha escrito recientemente que “el carnaval no se contempla ni tampoco se actúa [. Como en toda actividad carnavalesca. dos carabineros asaltados y secuestrados. mientras las hijas de Carmelo Sagredo cantaban una tonada revolucionaria acompañada de guitarra” (Fahrenkrog 1985:52). Esa vida no es la normal. La revuelta. la mayoría fue trasladada a Contraco y mantenida en prisión en las bodegas del fundo. Y era carnavalesca porque se promovía la suspensión temporal de lo “normal” 69 . protagonizada por trabajadores rurales de diversos orígenes. cocinar para otros y sufrir actos de sumisión sexual.. el sexo y la violencia”. de muchas de las entrevistas y relatos autobiográficos sobre Ranquil se desprenden datos que confirman la existencia de metodologías reñidas con lo que se podría esperar de un “levantamiento comunista”. 69 Siguiendo a Bajtin... mientras no se extinga la vida carnavalesca. . una vida desviada. La ruptura violenta de los ordenamientos sociales shockea muy fuertemente a aquellos que detentan posiciones privilegiadas. haciéndolos servir. sino que también iba acompañada por la imitación gestual de comportamientos [.] Se trataba de un tiempo de éxtasis cuyos temas importantes eran tres: la comida. más allá del sensacionalismo con el que la prensa trató la información. a quienes les quitaron las ropas y los vistieron con las suyas. uno a puñaladas y el otro pasado por una sierra.111 haciendas y carabineros. Las denuncias de actos vandálicos y brutales estuvieron a la hora del día. de inversión de roles sociales. sino que es una anormalidad.] descuartizando vivo a uno de ellos y tirando sus miembros al Biobio [. argumentando que mucho habían mandado y que ahora les tocaba a ellos su turno” (Fahrenkrog 1985:52). una vida al revés”. servir la mesa del patrón. sino que delante del indefenso y acobardado marido la vejaron repetidamente”. es decir. de donde noche tras noche eran sacados grupos de a cuatro. “fueron muertos. Ricardo Falcón (2000:93) señaló algunos elementos que encaja perfectamente en la descripción del evento desarrollado en el fundo Lolco: sostiene que la “reinversión de roles no se limitaba únicamente a la simulación paródica que implica el disfraz... Olhagaray. las divisiones sociales tradicionales. Así. al menos temporalmente. los cuales eran muertos a palos y cuchilladas y posteriormente tirados al Bíobío” (Fahrenkrog 1985:53) En algunos otros casos. “no se conformaron con hacer cocinar a la Sra.. No se trataba de imponer una nueva sociedad sino de dar vuelta la tortilla. a la vez que profanar a mansalva a las instituciones y las veneraciones. Al presentar el análisis que Peter Burke hace del carnaval..] En Ránquil tomaron prisioneras a más de cuarenta personas. que se ven forzados a adoptar los signos que indican degradación: vestir como pobre. prima la intención de deshacer. Luego de algunos tiroteos y desmanes.

se extendió la represión a todo el valle: se persiguió a todos los colonos y al SAL. arrestándose a 300 sindicalistas. se lo torturó: se le sacaron los ojos y le fueron quitadas lengua y orejas hasta dejarlo morir. 71 A partir de la situación en Ranquil. Según nos confió Lorenzo Alarcón (entrevista realizada en Zapala. robos de bienes a colonos y cuatrerismo en una reducción. a menos de una semana del comienzo de la revuelta. Palacios (1992:83). A José Rosario. 7/7/34:2). aunque no pudo evitarse que varios ingresaran al Territorio Nacional del Neuquén. La cacería generó en total unos 500 detenidos y al menos 100 muertos entre trabajadores rurales y lavadores. Los 800 carabineros enviados desde distintas ciudades formaron un cerco de hierro en torno a los colonos y trabajadores revoltosos. mi hermano mayor. se agilizaron las gestiones ante las autoridades de Argentina para evitar el ingreso de los fugados a ese país. Según Palacios (1992). legos absolutos en el manejo de la estrategia militar o la resistencia armada. Allí unos 200 hombres decidieron resistir el paso de los carabineros por el río. pero básicamente se desarrollaron actividades de persecución. ya estaba todo controlado. comandados por dos trabajadores rurales de apellido Lagos y Arriagada. Otra protagonista de los hechos declaró que “a muchos los sacaban de la columna de presos y partían con los pacos. Desplegaron su “caballería”. en el puente Ranquil. Después de asesinarlos fríamente. Fueron varios los sublevados que fueron asesinados una vez detenidos. según los diarios del momento (MA. La poderosa combinación de las fuerzas de represión dio rápidos frutos en la lucha contra los campesinos. El final de la revuelta fue marcado por este enfrentamiento: desde entonces los sublevados se desarticularon en su accionar y fueron presa fácil del accionar represivo. lesiones a una embarazada. sólo hubo pequeñas escaramuzas cerca de Los Ángeles. alcanzaron el suelo argentino y trabajaron varios años como empleados de un aserradero en Loncopué (provincia de Neuquén). 70 Paralelamente. munidos de una cachiporra unida a la muñeca. Un testigo dijo: “después vinieron una persecución y una cacería que no terminaban nunca. oscura y cruel” Palacios (1992:82) Las denuncias de atropellos y graves abusos de la autoridad estuvieron a la orden del día. especialmente los provenientes de la reducción Ralco. La FOCh presentó una acusación contra Carabineros por asesinato de ancianos y niños.. la posterior llegada de tropas sólo obedeció al deseo de “cazar” a los sobrevivientes.112 Sólo se registró un choque medianamente importante. 70 71 . los pacos volvían solos. los echaban al Bío Bío”. Éramos una larga y fantasmal procesión. A la hora. lo castraron. Los jefes del conato. 18/11/2000). a pie por la nieve. le cortaron las orejas.. algunos de los fugados. Durante la cacería se desarrollaron todo tipo de atrocidades. cerca de Lonquimay. la nariz . El 2 de julio. sobreviviente de la revuelta de Ranquil y de la represión de los carabineros (“pacos”). Se despedían de nosotros con una mirada triste. en Santiago. Después del enfrentamiento sobre el puente Ranquil. de esa reducción. en que la “carga de caballería” de los campesinos consistió en unos diez jinetes con garrotes. Argentina. Murieron ocho hombres de mi familia. Pero el efecto punitivo se expandió contra todo el movimiento sindical nacional y sus organizaciones: hubo allanamientos y detenciones de delegados sindicales y estudiantiles en todo el país. Incluso se irrumpió en el edificio donde funcionaba la FOCh. Y a cientos de nosotros nos llevaron amarrados hasta Temuco. Al cacique Maripé. Declaración de Clementina Sagredo. El choque duró 2 horas y dejó varios muertos y heridos.

las alargadas -y hoy amarillentas. sabemos que Martín Segundo Painemal. quien “fue quizá el primer mapuche comunista”(Bengoa 1999:134). en apoyo de los rebeldes. Buena parte de la prensa no descansó en su elogio hacia las tropas de carabineros. por ejemplo. en su mayoría de origen mapuche. en cambio. o que lograron alcanzar la frontera. AT (15/7/34). Para una biografía detallada. Pino (1969:70). más las noticias de un movimiento solidario de los universitarios. Asimismo. Día tras día. apoyando a los insurrectos. Así como aparecieron “reconocimientos públicos a la abnegada valor de los carabineros”. en buena parte de Chile se fueron difundiendo los alcances de la sublevación y se desplegaron dos redes de solidaridad. 72 Los revoltosos que sobrevivieron llegaron a Temuco en tren unos días después y buena parte de la “población concurrió a la estación a mirarlos atemorizada” (Pino 1969:70) Pero si los sublevados que llegaron generaban temor. también sabemos que el Socorro Rojo Internacional desarrolló una amplia tarea de solidaridad con las víctimas y sus familias. 72 73 . “Los valientes uniformados supieron afrontar todos los peligros que les ofrecía la cordillera nevada en los días que les correspondió actuar. que fueron llevadas a Santiago. Pero todas estas actividades son posteriores a la revuelta y no parecen señalar el carácter premeditado ni planificado del alzamiento sino más bien una intención de sumarse a una ola de agiPatricio Manns (1985) sostiene en que Leiva Tapia fue muerto por Carabineros y que su cuerpo fue lanzado al río. Podemos encontrar ciertos elementos que nos hablan de una planificación de estos acontecimientos. 1/7/34:5). apresuraron las medidas policiales”. Así. Por un lado comenzaron a expresarse los rechazos categóricos de la “prensa grande”. también podemos hallar acciones y actitudes de solidaridad para con los revoltosos. la tropa de carabineros fue objeto de una cálida recepción y de manifestaciones de gratitud que se tradujeron en una generosa contribución de dinero para los familiares de los caídos. los componentes de esta Junta Local. durante y después de los incidentes. 75 A su vez. ponen a su disposición tres corderos y 200 empanadas para que se sirva obsequiar a la tropa que participó en las fatigas e incertidumbres de momentos dolorosos”. días después de acabados los incidentes: “reconociendo los sacrificios hechos por Ud. fue enviado días después de la revuelta por el PCCh a Lonquimay a proteger y esconder a los militantes que habían escapado de la matanza.. 74 “Panfletos y manifiestos sediciosos que empezaron a circular en la zona y algunas advertencias amenazadoras de una huelga revolucionaria. pero por el otro podemos encontrar algunos rastros de las redes de solidaridad estudiantiles y sindicales. A partir de una campaña organizada por el diario Austral. MA (14/7/34:3). nunca fueron encontrados. oficiales y tropa a su mando en esas regiones intransitables en esta época y como demostración de simpatía a los guardadores de la vida y propiedad de los habitantes. se fue recolectando dinero para las familias de los uniformados caídos.páginas del diario se fueron llenando con el “Listado de aportantes en la colecta para las familias de los abnegados carabineros muertos en los sucesos de Lonquimay”. bajo el frío mortificante de este invierno”. sospechándose que sus cadáveres fueron lanzados a algún río de la zona. Foerster (1982). “El movimiento iniciado en Lonquimay ha podido desenvolverse en los puntos inmediatos debido al reparto de proclamas comunistas” sostenía muy preocupado El Malleco (5/7/34:2) 74 Y la presencia de estos rastros podría llevarnos a pensar en el carácter premeditado del accionar revoltoso. 73 En forma contemporánea a estos hechos.113 Leiva Tapia y los hermanos Sagredo. 75 Martín Painemal militó en Santiago entre los panaderos. En Victoria y en Cura Cautín circularon dos días después del inicio de la revuelta una serie de proclamas comunistas. los viajantes de Temuco le hicieron llegar al comandante Délano la siguiente carta. se detuvo al propietario de la imprenta donde se habrían producido (AT. Como era de esperar.

era la única forma de entender lo ocurrido: no habría motivos valederos para alterar el orden legal y la paz social. Para la prensa. los indígenas. El segundo elemento es la exposición del carácter bárbaro y demencial de la revuelta. los rumores se multiplicaban porque el uso del telégrafo y del teléfono estaba restringido a las autoridades militares.114 tación de muy diversa índole. la única explicación posible era la presencia de agitadores profesionales que sublevaron a una masa dócil e ingenua. Se hacía mención permanentemente a la posibilidad de que fueran asaltados los pueblos de la región y sus habitantes terminaran desprovistos de sus propiedades y sus vidas. etc. mayoritariamente representativas de los sectores poderosos de la Araucanía. que tenía por epítome a la revuelta de Ranquil. se ha establecido una estricta censura en el teléfono que comunica hasta el Túnel”. A través de un análisis de los periódicos “serios” podemos hacernos un mapeo de los miedos y fantasmas sociales presentes en la elite temuquina y de los pueblos cercanos (Angol. Pero el periodismo no sólo ofrecía datos: también desplegaba y vehiculizaba imágenes sociales. A la agitación de esos días se le sumaban las dificultades para obtener información veraz. Traiguén. V.). y con ella. que no se presentaban aislados sino que se entrelazaban y fortalecían entre sí. Entre los discursos justificatorios del accionar policial y de condena a los sublevados entendemos que se destacaban tres argumentos. Las causas esgrimidas por los sediciosos no eran reales o no tenían el peso suficiente como para justificar el levantamiento. Victoria. Estos tres argumentos estaban concatenados y parecen conformar una estructura ideológica de justificación que no puede prescindir de ninguno de ellos. porque las condiciones climáticas eran verdaderamente agresivas para el desarrollo de la actividad periodística. Desde esta óptica. La primera columna discursiva era la supuesta existencia de un complot de alcance internacional. Los Ángeles. A su vez. La tercera base discursiva era la expresión más pura del miedo de clase: el pavor ante la posibilidad de una revuelta y una alianza social en la que estuviesen conjugadas las fuerzas de los campesinos. los lavadores de oro. . daba forma y contorneaba la “realidad”.c LA PRENSA. tratando de (de)mostrar que lo único que animaba a la acción era el mero deseo primitivo de sangre y de desorden. Creaba noticias. La presencia de corresponsales de diarios capitalinos nos asegura una polifonía periodística y de versiones. LOS RUMORES Y LOS MIEDOS La consulta de las fuentes periodísticas aparece como imprescindible a la hora de dilucidar qué fue lo que ocurrió en las nevadas falderas de Lonquimay. las publicaciones de gremios y partidos políticos también nos aportan información que la prensa oficialista dejaba de lado o ignoraba. los desempleados y los trabajadores de la construcción residentes en la región. 76 “Con cuestión de los sucesos que se están desarrollando en Lonquimay y los puntos que corresponden a esa región. 76 La mayoría de las versiones que se desplegaban en la prensa apuntaban a justificar la represión desatada sobre los inquilinos y lavadores. Los incidentes desatados en el fundo Ranquil y sus adyacencias dispararon una catarata de rumores y versiones por parte de la prensa. A su vez. MA (3/7/34:3).

115 De Moscú a Lonquimay El miedo al peligro rojo. que concluía con la toma del poder en La Moneda. Se “descubrieron” supuestos arsenales y planes de revueltas en todo el país. habría impartido instrucciones precisas últimamente a las diferentes células de Chile para que promovieran agitaciones en puntos apartados del Territorio” [creando un clima que sería aprovechado] “por los elementos directivos de las masas ilusas en las grandes ciudades” AT (29/6/34:1) Al momento de la revuelta en Ranquil. Estas proclamas estaban impresas en Concepción y tenían como pie de imprenta las iniciales URSS. con sede en Montevideo. lejanos a las ciudades y las concentraciones obreras. En el invierno del ´34 lo observamos moverse rápidamente a los campos de Ranquil. donde algunos partidarios de esa idea se ejercitan en el manejo de las armas” MA (7/7/34:2) “La Central Comunista que opera en Sud América desde Montevideo. Una de esas proclamas niega la muerte de Leiva Tapia y dice que sólo es un recurso de las autoridades para intimidar a los campesinos” TS (5/7/34:1) . Los rumores y posiciones que los periódicos transmitían apuntaban a expresar una versión según la cual la revuelta de Ranquil formaba parte de un vasto programa elaborado por el PCCh o por la Junta Central Comunista de Sudamérica. haciendo que aparecieran todos los eventos como parte del mismo complot. en efecto... lo vemos trasladarse y desplegarse nerviosamente también en estos ámbitos. En los diarios se podía leer: “Se estima ya dominada la revuelta de Lonquimay y desbaratado el plan de destitución del régimen que fraguaban en Santiago los elementos extremistas del país [.. inicialmente asentado en Santiago y en la minería del norte. sucesos que antes aparecían como poco significativos fueron enlazados en una nueva interpretación acerca de la magnitud de la conspiración: “Un individuo de apellido Astudillo venía repartiendo desde hace algún tiempo proclamas subversivas en la región del Alto Bío Bío en la cual se instaba a los inquilinos a la revuelta.] La sublevación de Lonquimay. era sólo el preludio de la gran obra que se desarrollaría simultáneamente en varios puntos del país [. De hecho. Ante la revuelta de Ranquil. agentes de la Sección de Investigaciones detuvieron a 120 extremistas de izquierda en la imprenta La Opinión (Santiago).] El Servicio de Investigaciones procederá en breve a ubicar algunos cuarteles comunistas. la sentencia del juicio a los sublevados incluyó entre sus argumentos el que se promovió la guerra civil al efecto de cambiar la forma de gobierno en Chile.. Los periodistas comenzaron a “atar cabos”. Supuestamente estaban organizando una huelga revolucionaria como protesta por las medidas tomadas por el Gobierno contra la sedición en Lonquimay. La prensa trató de relacionar a los sucesos de Ranquil con la actividad política clandestina que se vivía en Santiago. siguiendo la supuesta expansión comunista.

quedó más al aire la ferocidad de la represión policial sobre la actividad sindical. el más prominente y activo de todos los dirigentes comunistas que actúan en Lonquimay.116 “Recordamos ahora que en poder de un médico yugoeslavo. se encontró una cantidad de folletos comunistas e instrucciones de la oficina de Montevideo para diversos agitadores de Chile. los cuales. primitivos.. y dejaron expuesto el carácter fraudulento de esas pruebas ofrecidas. 77 Sin embargo. aunque ha habido casos de participación comunista en levantamientos organizados por grupos no comunistas”. Entre esas cartas se encontraba una dirigida a Juan Leiva. la devolución de todos los bienes inmuebles que se han visto en otro tiempo. Había una concepción implícita de que eran ingenuos.. [. Parece que para entender los hechos era necesario considerar a los campesinos como imposibilitados de resistir por sí mismos a situaciones que consideraban insostenibles o injustas. trataría de imponer el reparto de tierras. y el principal inspirador de todos los conflictos de tierras. que el movimiento es de tendencia comunista y que se ha debido a agitadores que han entrado en esta región” MA (30/6/34:2) Y tengamos en cuenta que es un autor escasísimamente sospechado de simpatizar con posturas izquierdistas y que se trata de un libro dedicado a diseccionar amplia y malintencionadamente todos los andares por América Latina del fantasma que recorría el mundo desde 1848. Theberge (1974:73)... serenos. 77 . sencillamente. obedeciendo planes de algunos agitadores de profesión. son los únicos intentos comunistas mayores para tomar el poder por la fuerza.] Tenían. Eran. ilusionados por el espejismo de hacerse ricos pronto. Eran ocupantes “sin derecho de ninguna especie y oyendo a agitadores de profesión que les prometían el reparto de la tierra. tal vez superior a los tres mil hombres. Los “descubrimientos” de la prensa y Carabineros de a poco se fueron derrumbando. las volanteadas de solidaridad en algunas ciudades del sur parecen obedecer a decisiones de sumarse a un hecho consumado antes que ser parte de una conspiración de gran envergadura. “La rebelión dirigida por Luis Prestes en 1935 contra el gobierno de Brasil. una buena dotación de armamentos y pertrechos de guerra” MA (24/7/34:1) Sin embargo. dóciles e incapaces de organizarse. obligados a entregar [. es decir. se habían posesionado de grandes extensiones de terreno [. “idiotas útiles” a los que les “llenan la cabeza”.] Muchos van de buena fe. apolíticos. eso sí. o sea. tratando de poner en práctica el comunismo criollo” AT (29/6/34:1) “Se trataría de una revuelta en que habrían tomado parte seiscientos hombres dominados por ideales extremistas... la prensa insistía en señalar la presencia de agitadores profesionales. en efecto. Como dijimos. que fue detenido en Los Ángeles hace alrededor de 3 meses. que se han suscitado en aquella región. Por el contrario.] Se sabe. y quizás también la insurrección de ideología comunista en el año 1932 en El Salvador. en los últimos años” AT (29/6/34:1) “ahí se supo de rumores de que se estaba preparando entre los revoltosos un grueso ejército. Theberge (1974) no considera en su escrito a la revuelta de Ranquil ni a ningún supuesto complot comunista en el ´34. la tesis del complot internacional no ofrece ningún elemento fuerte.

El atraso por concretar la lucha revolucionaria era evidente. sin tener prueba alguna al respecto..] terratenientes asesinados en la defensa de sus fundos. todo tipo de actos truculentos y macabros se describieron en esos momentos. pulperos mutilados y arrojados al río” AT (1/7/34:5) Uno de los rumores que se lanzaba en forma permanente tenía que ver con posibles asaltos a los po- ..] Se decía ayer en Cura Cautín que los campesinos habían asaltado el fundo Lolco” TS (2/7/34:1) “carabineros a quienes dieron muerte en forma bárbara y arrojaron después sus cadáveres al río Ranquil [... Y a muchos de ellos se les asignó el carácter de verdaderos. Los crímenes más horribles se habrían cometido sin ningún tipo de justificación. Sobra señalar que la planificación de una revuelta con cientos de hombres le estaba absolutamente vedada en términos organizativos. quien les ha prometido el reparto de la tierra tras esa lucha de la que saldrían limpios y vencedores” MA (3/7/34:2) Se acusaba al PCCh de haber impulsado la insurrección en el campo y la ciudad. pero lo cierto es que tenía una imposibilidad material de cumplir con ese propósito. Todos los días aparecían en la prensa noticias de crímenes salvajes cometidos contra determinadas personas. y los sediciosos se baten por una razón de bienestar que les ha pintado un agitador de esas regiones.] y así tanta cosa que hace estremecer” MA (24/7/34:3)Efectivamente.] Se dice que la señora del pulpero Zolezzi ha sido secuestrada por los que le dieron muerte [. para la prensa no había dudas de que se trataba de una explosión de sangre sin ningún tipo de fundamento.117 “Los carabineros luchan valientemente en defensa del orden establecido que están obligados a hacer respetar. que a un tercero le hicieron beber dos litros de plomo derretido [. y al día siguiente se sabía que esas personas estaban vivas y gozando de buena salud” (Palacios 1992). Algunas de las noticias que se difundieron eran: “Los muertos de los campesinos serían lanzados al río [... se fueron liberando algunos de los detenidos y se demostró la inexistencia de estas atrocidades. Sostiene Palacios (1992) que un boletín del PCCh Central de 1933 se fijaba como objetivo para ese año la formación de un sindicato agrícola en Temuco con tan sólo 150 afiliados. aunque el propio discurso partidario y la prensa lo contradijeran.. Se fabularon increíbles y salvajísimos crímenes que no existieron.. En la medida en la que avanzó el proceso judicial. que otro señor fue partido en dos por una máquina aserradora. Días después un senador declaró que la prensa “se empeñó en tender sobre estos acontecimientos una verdadera cortina de humo para ocultar la verdad y exagerando notablemente algunos hechos. Es por eso que El Malleco se quejaba por el sensacionalismo de algunos medios para referirse a la revuelta: “que Leiva murió horrorosamente asesinado por uno de los suyos. La invasión Pero si no se podía demostrar fehacientemente que se trataba de una conspiración marxista.

Constantemente se hacía mención al inminente asalto de las hordas campesinas. pueblo que a estas horas se encuentra sin tropa de carabineros. no poseían ningún trasfondo de verdad y eran generados sólo por la falta de información confiable -dada la censura en el teléfono y el telégrafo. además. sedientas de sangre. Citado en Palacios (1992) 78 79 . en el poblado. “en la tarde de ayer se decía que los revoltosos en número de 400 individuos estarían próximos a entrar en algunos fundos cercanos a Victoria. era bastante probable que los mapuches También se puede leer que “los revoltosos se dirigían a Lonquimay con el fin de cometer depredaciones”. 80 El Director General de Carabineros recibió el 2/7/34 la orden del presidente Alessandri de trasladarse a Mulchén. porque ni siquiera pudieron resistir a la más mínima represión desplegada por Carabineros. MA (3/7/34:2). dispuestas a pasar a cuchillo a todo aquel que no se sumara a sus siniestras filas. por lo general. Sentía que merecía algún tipo de retribución “cuando si yo no doy el aviso después de rudos sacrificios quizás los rebeldes habrían caído sobre Mulchén”. violenta. El carácter fabulado de estas versiones queda expuesto no sólo porque los sublevados nunca atacaron ningún poblado. También Collipulli fue otro supuesto objetivo del saqueo “rojo”.y las angustias existentes entre ciertos sectores sociales. Collipulli. lo que motivó un malestar intenso entre los pobladores de esa ciudad” MA (5/7/34:2). Una de las inquietudes más notorias tenía que ver con la posibilidad de que se sumaran a la revuelta los cientos de indígenas asentados en comunidades. rendido o muerto cuando todavía circulaba el “Gran Miedo” a su aparición intempestiva. Para una parte del periodismo. sino. Las versiones suscitadas señalaban la pronta y depredadora aparición en. cuando dio el parte a las fuerzas de seguridad y trató de enfrentar a los “forajidos”. montados en incansables caballos.118 blados de la región. MA (24/7/34:1) 80 Por último. Mulchén y Victoria. Gaceta de Carabineros de Chile. Al comentar el enfrentamiento sobre el puente Ranquil. nº 38 (26/7/34). se organizaron la Milicia Republicana y la Guardia Blanca. Las clases La prensa regional siguió con bastante preocupación el desarrollo de los acontecimientos. “Se nos ha informado que existiría el peligro de que los revoltosos pueden arribar a Collipulli. Los sublevados hacía tiempo que se habían dispersado. 79 Un mayordomo de una hacienda vecina al lugar de los saqueos reclamaba en la prensa porque nadie le reconoció los servicios prestados al momento de la revuelta. que nunca ocurrió. TS (30/6/34:2). hubieron de sostener una verdadera batalla con los colonos del fundo Ranquil y obreros de los lavaderos de oro que se dirigían amenazantes y pretendían entrar en Lonquimay para destruir esa población. se hace mención a la supuesta intención de alcanzar y saquear Lonquimay: “los carabineros. al menos. Los rumores. según sus deseos” MA (30/6/34:2) 78 El rumor de que se estarían preparando para asaltar Lonquimay expandió el pánico. cuatro poblados: Lonquimay. Ante esa posibilidad. estando reguardado el orden público por tropas que posee la Milicia Republicana en esa localidad”. el resto marchaba a pie munido de garrotes (Palacios 1992). “con el fin de impedir el avance sobre dicha ciudad de los bandoleros”. ¿Con qué armamento contaban los sublevados detenidos por la comisaría de Bío Bío? Salvo diez hombres con armas de fuego y montura. en efecto.

. MA (3/7/34:2) “Rumores que circulaban ayer decían que 1000 indios se habían plegado a los campesinos". Por eso aparecen versiones como estas: “A los saqueadores se le sumaron ayer cien indígenas. con algunas proclamas subversivas. en las cuales se incitaba a los obreros a plegarse al vandálico movimiento. más allá del pavor expresado por la mayoría de los medios periodísticos de la región. tratando de convencerlos de que evitaran el paso de refuerzos: “impedido el paso de los refuerzos. pero fue rechazado por los mismos obreros y obligado a regresar al punto de donde había venido”. y por consiguiente. Algunos de los supuestos organizadores de la revuelta intentaron por diversos medios conseguir la solidaridad de los trabajadores del túnel. perteneciente a los revoltosos. a unos 30 kilómetros del escenario de los hechos. Este contexto otorgaba verosimilitud a los rumores acerca de alianzas entre obreros. No hay sobre esto nada oficial. los títulos y el tamaño de las hijuelas familiares. un indígena. la pequeña tropa de Lonquimay forzosamente habría sucumbido ante el asedio de las masas comunistas y éstas se habrían apoderado del pueblo. como la mencionada huelga de abril de 1934 a causa de despidos. que sólo van llevados por el afán de saqueo y de pillaje. se deduce que los obreros de Boca Norte de Túnel de las Raíces se habrían plegado a la revuelta de los colonos de Ranquil. pero es el sentido de las personas que siguen los sucesos”. dos delegados de la FOCh estuvieron allí. Otro temor que sobrevolaba era la posible adhesión de los trabajadores del Túnel.119 se unieran a los sublevados para conseguir que se escucharan sus reclamos referidos al problema de la tierra. y que tal vez no saben nada de la verdadera finalidad del movimiento” AT (1/7/34:5) “Por apreciación de las informaciones de hoy. TS (2/7/34:1). Días antes. de todo el valle” AT (30/6/34:5) Aliviado expresaba el periodismo: “en la mañana de hoy. que se encuentra más cerca de Lonquimay. AT (29/6/34:1) Pero la tan temida alianza entre los sectores subalternos del valle de Lonquimay nunca se produjo. trató de llegar hasta el Túnel Boca Sur. indígenas y campesinos. La potencialidad de esta vinculación residía en que las condiciones laborales en el túnel eran deprimentes y prometían repetir maniobras de resistencia por parte del personal. armados. desempleados.

120 VI – Conclusiones y conjeturas .

Situaciones materiales degradantes. utilizada para pintar al peón afuerino. los dueños de esa imagen son los hacendados chilenos de los siglos XIX y XX. Un gusano que se arrastra por la tierra puede ser sumiso. de los trabajadores rurales. a medidos del siglo XX la aculturación había alcanzado crecientes niveles dentro de la sociedad mapuche en lo que se refiere a tipos de consumos. entendiéndolos como un conjunto homogéneo. Hemos procurado reconocer la diversidad donde la hallamos. sobre sí misma. según ciertas teorías. pueden y deben ser revisadas. no representa cabalmente su forma de vida. como hemos visto. no ofrecían variaciones importantes. dispuestas a renunciar a toda expresión de individualidad en aras de la salvación grupal o cultural. pero si ese gusano sabe que está en su naturaleza convertirse en mariposa. Creemos que esas nociones ya no pueden seguir siendo sostenidas y que sentencias tales como “domesticados generación tras generación por patrones. más allá de las disimilitudes en las categorías laborales o en las identidades étnicas. curas y capataces. como sujetos dóciles e incapaces de otra cosa que la resignación y la obediencia ciega al patrón. la figura de la cigarra. más allá de las distinciones identitarias . de profundas y marcadas carencias fueron descubiertas. Su utilización respondió a fines más didácticos y de exposición antes que a una descripción de sus comportamientos. también hemos evitado caer en una mirada externa y prescriptiva sobre los sujetos estudiados. científicamente construido. la sumisión es liberadora”. prácticas correctas e incorrectas y una única y excluyente conciencia. Esas imágenes han sido seleccionadas porque fueron usadas como estereotipos por una parte de la sociedad chilena para “describir” al paisaje humano agrario. Las condiciones materiales de vida de los trabajadores rurales. Por el contrario. Hemos visto que la itinerancia de estos afuerinos no era incompatible con el ejercicio de formas de resistencia y esporádicas uniones con otros grupos de trabajadores. los inquilinos parecen no tener escapatoria a un destino que los amarra a la tierra y a un patrón”. Giordano (1996:162) LAS TIERRAS Y LOS HOMBRES Hemos intentado ofrecer un texto que no se contentara con una mirada desde arriba. con intereses objetivos. De la misma manera.121 “Bien lo ilustró Arguedas: parecen gusanos. De ninguna manera asumimos que los trabajadores mapuches residentes en la reducción se comportaban como abejas. No usamos las imágenes para montar un tipo ideal. A fuer de ser sincero. dividiéndolos sólo de acuerdo a los ordenamientos jurídicos. Valdés (1995:64). como el general de la bibliografía ha hecho. Pero a su vez. pero sí para describir a las percepciones “desde arriba” de la sociedad. basada en la mera clasificación legal de los distintos tipos de trabajadores. En nuestra introducción hemos utilizado a tres imágenes de animales con el objeto de graficar a cada uno de los tres colectivos. Tampoco creemos que a los inquilinos pueda considerárselos. aunque no parecían coincidir con lo “esperable”. exponiendo todas las expresiones sociales que desarrollaban.

Estas condiciones generaron la posibilidad y el causal material del ejercicio de la resistencia. La situación en los centros urbanos no era mucho mejor que en el campo. Consideramos que el estallido de la subversión social se dio cuando el contexto político nacional se mostró más apto y la situación producía un cambio en la conciencia política. La precariedad era la regla. Los quiebres de la paz del trigo se agravaron en ciertas circunstancias. tanto en Temuco como en las zonas rurales cercanas. agravándose especialmente en los años ´30. Los problemas derivados de la alimentación. e incluso sindical. volvían a la capital provincial. bajos salarios. al menos en tareas temporarias. El gobierno provincial intentó ir subsanando el problema de los recién llegados con bolsas de trabajo. A la presión generada por el regreso de estos desocupados originarios de la Araucanía se le sumaba la presencia de muchos trabajadores enviados por el gobierno. una serie de explosiones sociales. Y junto a este conflicto. prostitución y alcoholismo fueron parte de los nuevos mapas sociales que se fueron ofreciendo. de deambular permanente y con una vasta y diversificada experiencia laboral. conjugando todas las variables en un acortamiento de la expectativa de vida. mostraron limitaciones.000 personas.potenciaron un fuerte descontento entre los desempleados. educativas. cuidado sanitario. fue generando fuertes inconvenientes en la vida urbana. generando fuertes tensiones sociales. tierras malas y escasas. Las dificultades cotidianas para asegurar la alimentación de la familia. que debían ser alimentadas y sostenidas en una ciudad de 35. Pero la amplitud y gravedad de la desocupación. sanitarias y de consumo distaban de ser las mejores en todos los casos. asaltos. Las condiciones de vida para los .122 asumidas y la posición ocupada en la estructura socioeconómica. sólo subsanadas por el trabajo temporal durante el verano en las cosechas. Efectivamente. que se expresó en la revuelta de Ranquil. en la percepción de la realidad y de las posibilidades reales de modificarla. las condiciones habitacionales. Dietas pobres. educación y búsqueda de empleo para una masa tan importante de trabajadores pusieron en serios aprietos a la convivencia social en medio de una acentuada crisis económica. la ausencia de posibilidades laborales y los estragos causados por la inflación profundizaban el malestar en estos ámbitos. con la esperanza de “ubicarlos”. Estos sujetos eran en su mayoría trabajadores poco calificados. Temuco. pero no podemos sostener que fueron el detonante. un pobre sistema hospitalario y un contexto inflacionario conspiraban contra la calidad de vida. Allí conseguían trabajos de temporada en los lavaderos de oro o la actividad triguera: pero terminada la cosecha. con el correr de los años. Pero esos no fueron los únicos problemas que surgieron con la llegada de los desempleados. Allí los desempleados y sus familias llegaron a sumar hasta 9. saqueos a bodegas y fundos también fueron protagonizados por los desempleados. aumento de los robos y de la mendicidad.000 habitantes. Las dificultades para conseguir trabajo y las durísimas condiciones de vida generadas por la principal fuente laboral –los lavaderos auríferos y la construcción en el Túnel de Las Raíces. Los iniciales destinos laborales -obras públicas y lavaderos de oro-. malas condiciones habitacionales. como cuando la Araucanía fue testigo de la llegada de grandes contingentes de desempleados a partir de 1930 y por espacio de varios años. albergues y comedores.

Esta situación era paliada en parte por la posibilidad de acceder a una parcela que ofreciera cierta seguridad y disponibilidad de alimentos. inseparable. La “invasión” a Temuco se expresaba en la creación de ámbitos geográficos en los que interactuaban los desocupados recién llegados. destinados a la marginalidad social y espacial.. emergiendo. debiendo desarrollar muchas de sus actividades en la periferia de la ciudad. irresponsablemente generado por los propios trabajadores. vagabundeo. Se limitaron a realizar peticiones ante las autoridades nacionales para que se les brindaran tierras y se detuvieran los desalojos. A ellos se le unieron los que deseaban evitar su desalojo. junto con los pobres que ya residían en la ciudad. Estos espacios. medianamente autónomas. El mantenimiento de estas prácticas se sustentó en la larga crisis económica y el desempleo. El sustento diario dependía de la asistencia pública o eclesiástica. La alquimia social generada en la estación de tren o en el barrio Pinto juntaba demasiados elementos “malditos” como para pasar inadvertida a la decencia local: alcohol. Es por eso que en la Araucanía.123 desocupados y sus familias eran verdaderamente difíciles: pésimas condiciones habitacionales. juegos de azar y menores de edad fuera de la escuela. las viviendas de los inquilinos y sus lugares de diversión recibieron la etiqueta de antros o cloacas. especialmente las ocupaciones de fundos. en una suerte de retroalimentación negativa. por el contrario [. La sociabilidad popular se desarrollaba en algunos reductos “de triste fama” allí ubicados. Lo que para las autoridades eran barrios de perdición. que se enseñorearon a lo largo de muchos años en campo y ciudad. prostitución. por el contrario. Germán Palacios (1992:62) ha hecho similares observaciones acerca de la metodología y objetivos de lucha del sindicato agrícola de Lonquimay. los sectores decentes de la Araucanía entendían que el delito. como focos de clandestinaje. bandidaje y prostitución. prontamente fueron rotuladas como antros por parte de la elite temuquina. la interacción con la elite prácticamente desaparecía. pero el agravamiento de las condiciones de vida y la extensión temporal de la situación de desempleo. un conjunto de prácticas culturales y sociales de origen popular. También los espacios ocupados por los indígenas. como forma de aunar esfuerzos en su lucha por obtención de tierras. alcoholismo. muchos de los desocupados se agruparon en sindicatos de aspirantes a colonos. Estos sindicatos desdeñaron inicialmente las formas extra-legales para obtener tierras. Sostiene que “no condujo hacia una revuelta o sublevación de los colonos y campesinos. corporal y económica. la ignorancia. Las barriadas populares.. en torno al mercado negro y el pequeño delito. alza de precios de productos básicos. desnutrición.] condujo en la búsqueda de una solución que se acercaba más a la lucha reivindicativa que al enfrentamiento”. Desde antes de los ´30. eran entendidos como el cruce y confusión entre la miseria moral. En estos ámbitos. Andrés Bello (1990:52) ha llegado a conclusiones semejantes al referirse a los espacios en que desarrollaban sus formas de diversión los trabajadores de Temuco: “en momentos de crisis fueron estos barrios los que presentaron mayores problemas a la autoridad. hurto. de acuerdo con las lecturas higienistas imperantes en el momento. la amoralidad y las bajas condiciones de vida conformaban un mismo cocktail infesto. con la inesta- . pero especialmente a partir de entonces. para los obreros eran la expresión especial de sus propias angustias y alegrías”. las pestes. Los sindicatos apostaron a la colaboración con las autoridades antes que a su enfrentamiento. etc.

ya hacia la década de 1910. no sólo de apremios materiales trata esta investigación. reforzó además la impresión de que se trataba de una lucha contra los huincas. prometiéndoles solucionar sus problemas de tierras. a la vez que los políticos interesados en esa masa electoral se les acercaban. La serie de organizaciones creadas se abocaron a agotar las instancias legales existentes para retener o recuperar la tierra. Hemos visto que a lo largo de la primera mitad del siglo XX. empujaron a muchos desocupados a embarcarse en formas de comportamiento social reñidas con la legalidad y el orden público. Por la época Seguel (1956:240) sostenía que “el indígena ha sido y sigue siendo recurso electorero de los partidos políticos que en cada elección se acuerdan que existe una parte de nuestros conciudadanos que carecen de los instrumentos básicos para su progreso y le cantan al pasado glorioso y heroico de sus abuelos. titulación. desligado casi permanentemente del mercado de trabajo y en buena medida librado a su suerte. este problema era fundante en la auto-representación de los indígenas al momento de expresar el nuevo discurso indígena.124 bilidad económica y psicológica que generan. estos trabajadores rurales se esforzaron por crear y sostener una serie de organizaciones. culturales y políticas de esos trabajadores. A pesar de esta impresión. se trataba de encontrar cómo la serie de herramientas mentales. mendicidad y multiplicación de los hurtos fueron parte de las reacciones populares ante el desempleo. se le sumaba un pedido de reconocimiento étnico por parte de organizaciones mapuches. Según Bengoa (1989:381). Estas redes institucionalizadas tenían por eje central el reclamo sobre la tierra: acceso. auxilio financiero. fue procesada en diversas formas de acuerdo al origen social y étnico de los participantes de las organizaciones. Para los mapuches. El resultado de esa aproximación a la política fue que la gran población mapuche se convirtió durante mucho tiempo en una suerte de clientela electoral de los partidos tradicionales. requisas en los fundos. Aunque la cuestión de la tierra se articulaba como la preocupación central de los trabajadores rurales. así como a la pertenencia política que expresaban. Rompieron con el control que sus propias organizaciones (sindicatos. a partir de 1920 muchos mapuches comenzaron a arrimarse a la política nacional. además de permitirles asumir cierta identidad. Las más de las veces esta estrategia resultó absolutamente inútil y no hizo sino reafirmar la creencia de que poder político era sinónimo de poder económico. etc. partidos) podían ejercer sobre ellos. Incluso las definiciones que los mapuches elaboraban sobre sí mismos tampoco estaban alejadas de la problemática de la tierra. jus- . El resultado fue el despliegue de una batería de metodologías que apuntaban tan sólo a asegurar el alimento diario: asaltos a pulperías y galpones. En algunos casos. capacitación agro-técnica. Cuando en nuestra introducción nos referíamos a la necesidad de poner en tensión tanto al mundo de las representaciones como de las condiciones de vida intentábamos ver hasta qué punto las estructuras socioeconómicas condicionaban y conformaban la adopción de ciertas visiones del mundo y de la política. Todos estos actos quizás deberían ser entendidos como recursos dentro del repertorio de supervivencia de un amplio grupo social. entendidos como los detentores de cualquier forma de autoridad. fueron usadas para procesar la percepción de condiciones “reales”. Pero así como no sólo de pan vive el hombre.

valores. sometido a todas las decisiones de los latifundistas y víctima de mil y una manipulaciones ¿Y por qué decidió intervenir en la arena política? Los políticos eran apreciados por los mapuches como aquellos que podían llevar sus reivindicaciones al parlamento y a la prensa. nos permite descubrir las paradojas o las opciones a las que se enfrentaban: los inquilinos y medieros contaban con la posibilidad de progresar a través de la acumulación y el ahorro pero al costo de sufrir permanentemente el acoso y la arbitrariedad. en términos de Bourdieu). laboral y geográfica. en definitiva. pero con la chance de renunciar a su trabajo y de no reprimir sus explosiones de ira y odio social por miedo a perder algo. Las comunidades mapuches y una parte de los trabajadores rurales (especialmente los afuerinos. además. Esta consideración se debía en buena parte a que el vagar de los peones se convirtió. entendieron que podían ganar mucho más con la cooperación que con el enfrentamiento abierto con la sociedad nacional. Aunque de alguna manera son proyectos socio-culturales en tensión.125 ticia y educación”. también están en diálogo y préstamos permanentes. a Santiago. en algunos casos coincidentes con las fiestas “oficiales”. esporádica y marginal con el sistema político nacional. sin domicilio ni actividad fija) a la hora de sus prácticas y opciones políticas adoptaban un marco preponderantemente nacional. al igual que los sindicales. creencias. antes que considerarla un mero actor pasivo. por lo cual podemos considerar a la apropiación de las prácticas políticas como una más de las estrategias de reposicionamiento para sobrevivir como etnia. Los festejos del 18 de septiembre. Los líderes mapuches. El deambular le agregó una dimensión nacional a la vida de los peones. en un fuerte formador de experiencias sociales y un excelente vehículo de transmisión de ideas por todo el país. Esas recorridas peonales permitieron que durante el siglo XIX fueran bastante homogéneas las prácticas culturales. rompiendo con las limitaciones . el respeto a la bandera tricolor y la recordación de los héroes patrios y el santoral católico formaban parte de las veneraciones populares. de esta manera se generaba una articulación absolutamente dependiente. Otros tenían la posibilidad de convertirse en peones itinerantes. La plasticidad de los mapuches para utilizar algunas de las herramientas blancas ha sido largamente reconocida (Bengoa 1989. opuesta a un nacionalismo estatalista y con hegemonía burguesa. Según Foerster (1983). el abuso y la prepotencia (“violencia simbólica”. Según Pinto Vallejos (1996). Quizá sería más justo y pertinente considerar también que la sociedad mapuche decidió jugar a la política nacional e intervenir con las escasas herramientas que tenía. Ambas fuerzas combinadas terminaron por convertir a buena parte de las superficies cultivadas o talajeadas en suelos estériles. prontos a ser abandonados. el deambular peonal sirvió para que se socializara una forma de nacionalismo popular. a cambio de seguir viviendo en comunidad. Bunster 1970). Los trabajadores mapuches radicados que lograban retener el acceso a la tierra debían pagar el precio del acoso permanente de la presión terrateniente y de la división o herencia. festivas y religiosas en el bajo pueblo urbano y rural (fiestas. formas de recreación). pensar a los comportamientos individuales y grupales de los trabajadores rurales de la Araucanía como movidas estratégicas (no siempre conscientes ni planificadas) antes que como muestras de su falsa/incompleta conciencia. De esta manera. sin estabilidad familiar.

Este proceso es paralelo a la construcción y asunción de una identidad que quitaba del centro a la pertenencia a la hacienda (Parra 1996). como los inquilinos.126 mentales que ofrecía la vida en la hacienda a los trabajadores estables. Éstos vivían limitados por la patria chica y dentro de ella desarrollaban su universo cultural y sus prácticas cotidianas. Sólo con la conformación de los primeros sindicatos de inquilinos y de aspirantes a colonos comenzaron a romper con algunas de las estrecheces ideológicas que parecen haberlos caracterizado. .

etc. En ese sentido. revueltas. huelgas y sublevaciones son entendidas como parte del proceso de crecimiento de los partidos comunista y socialista. A pesar de eso. El señor Vergara fue víctima de martirio durante dos días.] “Cuando los dominados trabajan para perder aquello que los señala como vulgares y para apropiarse de eso en relación a lo cual aparecen como vulgares. ¿qué elementos –y qué combinación de elementos. a quien odiaban los colonos por estimarlo culpable de los lanzamientos hechos hace pocos meses en ese fundo. Por lo general. así como la expansión del socialismo dentro de las Fuerzas Armadas son pensados como parte de una batalla contra los sectores conservadores y el modelo latifundista y agroexportador. habiéndole cortado la nariz como manifestación de su rencor de parte de los rebeldes” (MA. estas formas de resistencia sindical son consideradas como expresiones de una importante agudización de conflictos ideológicos y de clase. ¿se trata de resistencia?” [. . El estudio de las identidades y los patrones materiales de vida que poseían los trabajadores rurales nos permitió acercarnos con más herramientas a la revuelta de Ranquil y a otros sucesos (saqueos. es dificultoso encontrar en la bibliografía sobre trabajadores y resistencias populares de Chile en el siglo XX. declaró que “con el único que se hizo crueldad fue con el señor Vergara. etc. administrador del Guayalí.encontramos en la Araucanía durante estos años que no podemos hallar casi en ningún otro punto del feraz campo chileno? Entendemos que una primera explicación debe orientarse a señalar otros aspectos. le cortaron la nariz y la lengua. así como de la reorganización sindical ante la crisis económica de los ´30. como la del destino de don Víctor Vergara. entrevistado pocas horas después de escapar al asalto de los inquilinos que habían sido desalojados. Fahrenkrog (1985:53). asaltos. administrador de Ranquil.. por lo general se trata de acciones que remedan más un acto des- 81 “Corrieron después las versiones más espeluznantes.127 EL HAMBRE COMO MOTOR “Si para resistir no tengo otro recurso que reivindicar aquello en nombre de lo cual soy dominado. El refuerzo de los sindicatos y de los partidos de izquierda.) ¿Qué condiciones hicieron posibles estos acontecimientos? Es decir. Nos inclinamos a pensar que las acciones (saqueos. robos. Y si bien en el caso de la revuelta de Ranquil pueden encontrarse rastros de militantes partidarios. consideramos que estas expresiones de resistencia parecen afincarse más en una búsqueda de supervivencia física en un contexto de severas restricciones económicas que en una lucha ideológico-partidaria. El carácter ritual de las torturas indica claramente la existencia de motivaciones muy claras entre los asaltantes: la necesidad de marcar en la piel del sujeto odiado los rastros de la venganza (¿de clase?). 24/7/34:1) 81 . Por el contrario. ¿es sumisión?” Bourdieu (1988:157) Un mayordomo de hacienda. alguna referencia a elementos ajenos a las tradiciones políticas de la izquierda partidaria o sindical. de señalar para siempre la vendetta y dejar expuesta una suerte de estigma en el lugar más visible del cuerpo.) que encontramos en la Araucanía durante la década de 1930 no pueden ser clasificadas exclusivamente dentro de este panorama de lucha anti-oligárquica o revolucionaria.. a quien le sacaron los ojos. y finalmente lo castraron antes de matarlo”. Resulta arduo considerar a estos actos como parte de la ejecución de un programa político revolucionario.

arraigada en las clases pauperizadas del agro.ideológica. etc. En el caso de la revuelta de Ranquil encontramos a algunos hombres provenientes de sectores urbanos politizados. llegados de Santiago. Como intuía con preocupación la clase hacendal y sus representantes en el mundo político e intelectual. Estos agitadores. como acceso a la tierra. Este proceso se expresó. o para enmarcarlos como parte de un accionar subversivo más amplio: eso equivaldría a realizar una lectura demasiado crédula tanto de la prensa comunista como de la conservadora. por ende de la desarticulación del paraíso oligárquico” Goicovic (1997:102) De cualquier manera. incluyendo en este proceso a un buen número de comuneros mapuches. la sensibilidad rural. “comenzaron a difundir la demanda campesina y a patrocinar la organización de los trabajadores rurales. A este constante “cercamiento” se le sumó la creciente conversión de las formas laborales tradicionales en relaciones salariales. que aportaron una serie de estrategias de acción y posicionamientos políticos a los inquilinos y los lavadores de oro de Lonquimay. como parte del acelerado proceso de especulación con la tierra que desató la prolongada crisis del agro en Chile en el período. logró romper las trabas impuestas por la relaciones de subordinación y abrió camino a las más variadas expresiones de movilización rural. no parece tener mucho asidero la hipótesis de un levantamiento comunista: por un lado por la debilidad de la inserción del PCCh en el agro del sur del país y. Es por eso que debemos señalar la presencia en la región de trabajadores y militantes que portaban experiencias de otros ámbitos laborales. ideas y mecanismos. por el escaso nivel de organización. alineados con el PCCh. composición de la fuerza de trabajo. condiciones productivas. a partir de la presión sobre las áreas de gobierno encargadas de entregar títulos de tierra. por el otro lado. Esta presión sobre los trabajadores se expresaba en la reducción de derechos de pastoreo. Desde hacía algunos años que la FOCH enviaba delegados a diversos puntos rurales de Chile. Pero adjudicarle toda la responsabilidad de los actos al sector más “consciente” y politizado dentro de los trabajadores no hace sino reforzar la interpretación tradicional en el sentido de que los trabajadores rurales suelen ser sumisos y . La presencia de militantes comunistas no basta para explicar los asaltos a los fundos y pulperías. obligados por la creciente y depredadora hijuelización a abandonar las tierras familiares. Obviamente no todo puede achacarse a los factores estructurales u objetivos. Con ello. nunca hubiese estallado la revuelta. La mirada debe dar cuenta también de los protagonistas de estos sucesos. incluyendo en algunos casos cierta formación sindical y político.128 esperado y generado por el hambre que un cálculo planificado y racional de acción partidaria y sindical. planificación y desarrollo estratégico que mostraron los sublevados. desdeñando la tradicional entrega de tierra al trabajador y prefiriendo el pago en dinero o en mercadería. en muchos lugares. esta demanda social. incubaba los gérmenes de la protesta y. sus motivaciones. por ejemplo. Se debe destacar el avance de las presiones terratenientes en la zona sobre las pequeñas propiedades de colonos e indígenas. Es muy probable que sin la activa colaboración de cuadros militantes de partidos políticos de izquierda. posición en el sistema social. en los desalojos de colonos de Ranquil.

Estas acciones directas no necesariamente eran vividas por sus participantes como una actividad con connotaciones políticas. tanto en zonas rurales como urbanas: alimentación. Justo es reconocer que. etc. las requisas o la revuelta de Ranquil. no participó institucionalmente de la revuelta de Ranquil y a lo largo de sus pocos años de vida dio sobradas muestras de respeto a la legalidad y las formas de peticionar. Eran de escasa amplitud en lo que se refiere a la cantidad de sujetos involucrados y el beneficio obtenido. Ningún grupo estable puede adjudicarse la coordinación. agobiados por el desempleo generado por la decadencia de la minería.129 dóciles y seguir reproduciendo las concepciones leninistas sobre el papel de la vanguardia. se sustentan en alguna tradición. Son actos prácticamente espontáneos. necesariamente. Desde entonces. intelectualizada o no. vestido y albergue eran necesidades básicas que no podían satisfacerse cotidianamente y forzaban a muchos de los desempleados a ejecutar acciones desesperadas. La numerosísima presencia de los desempleados generó fuertes tensiones dentro de la región. estos actos quizás pueden ser entendidos como continuidad de la fuerte tradición mapuche de resistencia al desalojo y al despojo. Como vimos. no menos cierto es que muchos de estos actos retomaban elementos de la cultura popular rural (en algunos casos con raíces mapuches). los incidentes re- . Si bien es posible encontrar que algunos de estos actos contaron con el posterior apoyo de organizaciones de izquierda. prensa. Consideramos que debe tenerse muy en cuenta la llegada de un gran número de trabajadores originarios de la Araucanía que habían retornado del norte. el blanco o ladrón. El regreso al hogar de estos trabajadores no sólo significó más presión dentro de sus familias. Y teniendo en cuenta la “guerra a muerte”. como el caso del PCCh en Ranquil. A su vez. representación o dirección de quienes ejercieron los asaltos. una permanente reedición de la lucha contra el huinca. de escasa planificación y protagonizadas por grupos reducidos ¿Qué había detrás de estas reacciones populares. o al menos con un escaso nivel de organización. Este espontaneísmo se reforzaba por la opción que se tomó por las acciones directas en desmedro de otras formas más tradicionales de gestión ante la autoridad política y usando los vehículos institucionales de uso más común (partidos. incluyendo protocolares visitas a las autoridades y envío de cartas. Además de no contar con la estructura de ningún grupo político o sindical organizado. el uso de armas tradicionales. muchos de estos afuerinos se agruparon en sindicatos de aspirantes a colonos para acceder al usufructo de tierras. caracterizada por ser una “guerra a muerte”. si bien varias de las acciones y reclamos que se dieron en la época venían enfundados de la discursividad y las prácticas políticas modernas. no está de más recordar que la mutilación corporal fue una constante en la relación blanco/mapuche desde el siglo XVI (Alonso 1995). como vimos.). Pero no todo puede reducirse a una mera acción disparada por el hambre: los comportamientos insurreccionales. asociaciones. muchos eran el resultado del espontaneísmo famélico. tal como la violencia ritual. sindicatos. por lo general se trataba de actos sin consignas reivindicatorias ni con propuestas más abarcativas. sino también un incremento del desempleo en la región y de los pedidos de tierra. lo carnavalesco y el asalto en banda. En el caso del SAL. individuales o grupales? Muchas de las acciones desarrolladas por los desocupados estaban atizadas lisa y llanamente por el hambre en el más lato sentido del término.

los Painemal. Moira Mackinnon (1996:97) ha intentado dar cuenta de la ferocidad de la represión de los grupos dominantes en provincias argentinas frente a pedidos y quejas menores de los trabajadores. corte de oreja) de modo que fueran reconocidos por los demás colonos [. Es decir. se trataba más de una represión preventiva de futuros reclamos. en donde el verdadero peligro estaba en lo que podía suceder una vez que se ha roto el orden de deferencia que cubre las relaciones de poder. Entendemos que la fuerte presencia de bandoleros durante el siglo XIX y principios del XX también pudo haber jugado un papel importante. se traducirá en determinadas pautas de conducta”. en tanto “naturalizador” de la expresión violenta y el asalto. Esta mentalidad. al estilo de la marca de animales” (Bengoa 1989:378-9). toda la región se habría caracterizado por lo endémico del bandolerismo a partir de “la casi absoluta incapacidad del estado para poner orden en una zona donde sus representantes poco o nada podían hacer frente a los delincuentes”. la reacción de los sectores dominantes de la Araucanía no guardaba relación con la magnitud de los reclamos. potencialmente más importantes. se los marcaba en el cuerpo (por ejemplo. a mediados del siglo XX. 82 En 1913 se produjeron varios disturbios en la Araucanía porque se le cortaron las orejas a un miembro de una tradicional familia indígena. parte constitutiva de una mentalidad propia de los sectores sociales partícipes de aquella actividad delictual. Su estudio nos puede servir para entender las desproporcionadas reacciones de la elite frente a los reclamos de los trabajadores y desempleados. Es decir. En los hechos analizados. En la región de Arauco hemos recogido varios testimonios directos de parientes a los cuales les cortaron un trozo de oreja. Es importante recordar la fuerte presencia de bandoleros en la Araucanía durante el siglo XIX y principios del XX.] La marcación de indios fue una práctica habitual y utilizada. pero también de supervivencia. “A los mapuches considerados rebeldes. La marcación de orejas. Dueños y administradores de fundos y carabineros fueron los objetos predilectos de la ferocidad popular. La fuerte reacción generada por la “marcación Painemal” de ese año y las diversas asociaciones creadas desde entonces. Pero a su vez. Pero se ha sostenido que hacia 1920 ya habían desapare- En Bengoa (1989) encontramos varias referencias a la mutilación corporal como una constante entre los atropellos cometidos contra los mapuches.. ladrones o peligrosos. siguiendo criterios grupalmente válidos y con destinatarios específicos. 82 . la violencia se descarga de manera ritual. similar a la practicada con el ganado. político y social.. Jaime Valenzuela (1991:15) considera al bandidaje rural como “una conducta social armónica. en una serie de imágenes que nos recuerdan a la definición de Thompson (1984:30-33) de “economía moral de la multitud”. En una tierra que durante mucho tiempo fue de frontera. el comportamiento violento de los bandoleros puede también quizás ser integrado dentro de las tradiciones populares de resistencia. la ley de la jungla y el “matar o morir” fueron las tendencias dominantes. incluso hasta hace pocas décadas. que había resistido un desalojo (Bengoa 1989:378). potenciaban la resistencia al desalojo. Mackinnon sostiene que las negativas abiertas a acatar la autoridad fueron vistas como formas particularmente peligrosas de insubordinación. era una práctica con los mapuches sospechados de “revoltosos” o ladrones. Según Jorge Pinto Rodríguez (1989:115). conformada a través de experiencias vitales colectivas y con una duración temporal superior a hechos circunstanciales y a coyunturas de cambio económico. con distinciones ideológicas.130 lacionados con la ablación e incluso la antropofagia no dejaron de estar ausentes.

dejando filtrar elementos de subversión” Bourdieu también ha señalado que ciertos actos de sumisión en realidad esconden gestos de resistencia. tal como se podía esperar de ellos en el siglo XX? ¿Será que la sentencia de Marx en El 18 Brumario comparando a los campesinos con las papas en el saco nos ofrece todavía un modelo válido para entender sus comportamientos? Nos inclinamos a pensar esta cuestión de otra manera considerando a los actos de los trabajadores rurales como una estrategia de largo aliento antes que como una muestra de docilidad. Por ello debemos suplir parcialmente esta articulación descifrando la evidencia del comportamiento y en parte dando la vuelta a los blandos conceptos de las autoridades dirigentes para mirar su envés. corremos el peligro de convertirnos en prisioneros de los supuestos de la propia imagen de los gobernantes: los trabajadores libres se consideran de «tipo disoluto y levantisco». resulta muy arduo ubicar a la mayoría de los comportamientos de los trabajadores rurales que hemos visto (saqueos. Quizás estas expresiones.). Si no lo hacemos. quizás los únicos posibles dentro de un sistema social. y ciertas clases importantes de protesta social se pierden en la categoría de «delito»” Como sostuvimos. los motines espontáneos y «ciegos». aunque a menudo muy específica. la sumisión es atractiva. son usados para referirse a los blancos con algún dejo de respeto y deferencia. así como los pequeños actos de los trabajadores rurales sudchilenos sean movimientos tácticos permanentes que les per- . los indígenas de la sierra sur aceptaron el orden establecido. Pensemos en algunos ejemplos tomados de las lenguas indígenas. Vocablos como wiraqocha o q´ara en quechua o huinca en mapuche. Sin embargo. con la cabeza descubierta y el cuerpo casi desnudo para honrar a su patrón. Es decir. caracterizado por una vigorosa tradición sindical y una fuerte presencia de ideologías de izquierda entre los trabajadores ¿Acaso es que los trabajadores rurales no podían articular resistencias “modernas”. Verónica Giordano (1996:162) ha sugerido algo parecido al estudiar las formas de resistencia simbólica de los indios de la sierra sur peruana: “En un ámbito en el que el manto de la tradición parece cubrir casi por completo la capacidad creadora de la imaginación. Esto quizás resulta paradójico. extranjero. Parece también claro para nuestro caso que. Pero la finalización del bandolerismo no necesariamente significó que la violencia se eliminó de la sociedad: quizás sea más plausible creer que la violencia de las relaciones sociales de la Araucanía encontró otras vías de expresión o se condensó en otras específicas. Como ha señalado hace varios años Thompson (1984:39).. también tienen una segunda acepción que es peyorativa o burlesca (ladrón.] Lejos de resignarse a la sumisión.131 cido los rastros de las gavillas de bandoleros (Pinto Rodríguez 1989). sobre todo en un país como Chile. “la resistencia es menos articulada. etc. Cuando un indio se agacha.. desnudo. asaltos. en un ámbito en el que la violencia es cotidiana y oprime. es posible pensar que es un sentimiento de sumisión el que lo mueve a actuar de ese modo [. robos) como parte de un movimiento obrero con conciencia de clase. se trata de descubrir el comportamiento de clase donde las autoridades sólo señalan un crimen. a la hora de descubrir las formas de resistencia de los trabajadores. directa y turbulenta. se debe considerar un abanico mucho más amplio de acciones que las huelgas o sabotajes.

cultural. . por más mínimos que éstos fueran? 83 Acaso ¿no será que se “patea el tablero” social. A su vez. como en los saqueos y revueltas. con resultados de difícil pronóstico y control? ¿Y si se trataba de conceder y consentir formas de “violencia simbólica” con tal de asegurar ciertos beneficios. esta situación era peor para las mujeres. ¿no les resultaba más sensato esto que una apuesta a una insegura ruptura violenta del sistema social. etc.132 mitieron acomodarse y reacomodarse frente a una sociedad rural que le había asignado –y que en buena parte habían interiorizado. víctimas casi siempre de alguna forma de abuso sexual dentro del fundo ¿Por qué no pensar a los pequeños movimientos de los trabajadores rurales como parte de su estrategia de mover sus –pocas.piezas para maximizar sus exiguos beneficios?. político. sólo cuando parece evidente que esta acción reporta potencialmente más beneficios que seguir jugando el juego? 83 Buena parte de estas ideas me han sido sugeridas por Ana Teresa Martínez en una comunicación personal.un papel subordinado en varios planos: económico.

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