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CENTRO DE INVESTIGACIONES Y ESTUDIOS SUPERIORES EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL KOLAKOWSKI México Y LA CAIDA DEL

CENTRO DE INVESTIGACIONES Y ESTUDIOS SUPERIORES EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL

Y ESTUDIOS SUPERIORES EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL KOLAKOWSKI México Y LA CAIDA DEL SOCIALISMO POR Jesús

KOLAKOWSKI

Y ESTUDIOS SUPERIORES EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL KOLAKOWSKI México Y LA CAIDA DEL SOCIALISMO POR Jesús Zamora

México Y LA CAIDA DEL SOCIALISMO

POR Jesús Zamora García

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UN ANTECEDENTE

Fui un ferviente admirador de Leszek Kolakowski en mis años de formación como historiador en el Departamento de Historia del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara. De él me emocionó la dirección religiosa detrás de su obra. Durante ese periodo había ya leído las Principales Corrientes del Marxismo. 1 Leí con buen gusto otros libros de Kolakowski, entre ellos el de La modernidad siempre a prueba 2 , y Si Dios no existe 3 , texto que me había obsequiado un seminarista apasionado con la Teología de la Liberación. Tuve claro desde que conocí su obra, que Kolakowski pertenecía desde hacía muchos años a ese nutrido y creciente grupo de decepcionados del socialismo de Europa Oriental, y del llamado socialismo realpara ser más precisos. En especial, me interesó mucho, Main Currents of Marxism, debido a su evidente carácter ideológico, a pesar de que en varios momentos del texto, Kolakowski trata de convencernos de que ese no es su propósito ideologizar ni convencer a nadie. Además de que el libro nos permite una sumersión total en todos los hilos que conforman el pensamiento de Marx, también permitió en su momento y a sus contemporáneos de fines de los setenta, vaticinar algo que para los polacos era inevitable: el debilitamiento y gradual muerte del socialismo. Fue en cierta medida, esa carga de carácter profético lo que me cautivo de ese libro cuando vi cumplidos sus designios en 1991. Con los años

Jesús Zamora García es Maestro en Historia por la Universidad de Guadalajara; es autor

especializado en el tema de los movimientos guerrilleros en la Guadalajara de los años setenta; actualmente, cursa el doctorado en Ciencias Sociales en el Centro de Investigaciones de Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-Occidente), en donde desarrolla una investigación sobre la organización guerrillera Las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP). El presente trabajo es un ensayo en proceso de reflexión y replanteamiento en aras de convertirse en un breve libro sobre el tema. 1 Leszek Kolakowski, Las principales corrientes del marxismo: Su nacimiento, desarrollo y disolución, Alianza Editorial, Madrid, 1980. En España se realizó un homenaje en el que se expuso la obra de Kolakowski en junio del 2009, el cartel de publicidad estaba encabezado por la frase: “Leszek Kolakowski, el filosofo que trituró al marxismo”.

2 Leszek Kolakowski, La Modernidad siempre a prueba, Vuelta, México, 1990. 3 Leszek Kolakowski, Si Dios no existe, Editorial Tecnos, España, 2009.

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los tres volúmenes que componen Main Currents of Marxism, se han convertido en un referente que cumplió su función no desde fines de los setenta, sino que permaneció emanando sus poderes de manera gradual, hasta que las crisis del neoliberalismo nos hicieron re-pensar en aquellos elementos del socialismo que supuestamente habíamos dejado atrás. Sin duda, en un primer momento, la batalla de las percepciones, que son una parte de la batalla ideológica, dejó suelta en el aire la impresión de que el socialismo era un asunto del pasado. Un experimento fallido que había costado millones de vidas, pérdidas en las guerras, en el Gulag de Siberia y en el exterminio permanente que los regímenes socialistas, en especial el soviético, habían puesto sobre las cabezas de sus habitantes. Con la muerte del socialismo como sistema totalitario y represivo, se intentó echar ─como suele decirse─ al “basurero de la historia, a su hacedor: Karl Marx. Para los detractores y tal como lo prescribe el mismo Leszek Kolakowski, lo malo que hay en el socialismo finalmente es culpa del propio Marx. Durante los años de la post guerra, esa impresión del marxismo caminando a la par del leninismo y del estalinismo, marcó la imagen del socialismo como un régimen ideado para suprimir la individualidad y despojar al ser humano de su condición de libertad creadora. En carne propia, Leszek Kolakowski había padecido las condiciones del imperio soviético en su Polonia natal. Por ello, cuando fue expulsado del partido comunista, en 1968 por su postura crítica contra el modelo soviético, y cuando se exilió en Europa, Kolakowski encarnó una condición muy peculiar del disidente 4 , cuyo testimonio y obra serían utilizados durante las siguientes décadas para denunciar las atrocidades que ocurrían detrás de la cortina de hierro. Es famoso aún el enfrentamiento que Kolakowski tuvo en el campo de

4 Digo esto basado en la apreciación de Tony Judt quien considera que la fase “marxista” de Kolakowski fue muy breve, entendiendo que la mayor parte de su vida en Polonia se le consideró un disidente y un revisionista. De ahí que no podamos hablar del todo de que Kolakowski encarne en sí, la heroicidad de la conversión total del marxismo a las bondades del modelo capitalista. Tony Judt, Goodbye to all that? en The New York Review of Books, Vol. 53, N° 14, September 21th, 2006, la traducción es de Alberto Loza Nehmad.

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la disertación contra el modelo socialista al debatir por correo con el historiador E. P. Thompson, uno de los grandes de la escuela marxista inglesa, su filiación ideológica. En aquellas carta de ida y vuelta entre Thompson y Kolakowski, el ingles lo enfrentó con su pasado comunista, a la vez que lo conminaba abiertamente, a asumir que el socialismo a principios de los años setenta, a pesar de encontrarse en una de sus sistemáticas crisis, sin duda era una mejor opción de mundo frente al capitalismo.

We were both voices of the Communist revisionism of 1956. Not much can be made of that. The intellectual particles produced in that moment of ideological fission have now fallen out over most parts of the political globe. But there was a closer and more continuing identity in our preoccupations. We both passed from a frontal critique of Stalinism to a stance of Marxist revisionism; we both sought to rehabilitate the utopian energies within the socialist tradition; we both stood in an ambiguous position, critical and affirmative, to the Marxist tradition 5 .

La respuesta de Kolakowski marcó la ruptura ideológica de dos de los grandes pensadores del siglo XX, y de manera muy clara, dejo dibujado el derrotero que este seguiría durante aquella década de los setenta. Esencialmente, Kolakowski le reprochaba a Thompson su falta de visión, al acusar al ciudadano común de ser incapaz de pensar analíticamente sobre las condiciones de vida bajo el socialismo real que él, había padecido en su natal Polonia. Kolakowski marchaba bajo el supuesto de que las débiles mentes en occidente, no podían comprender la maquinaria diabólica que subyacía detrás del socialismo, ni aún del capitalismo. Así lo dice en la carta enviada a Thompson a través de Socialist Register, la misma revista en que se estableció el debate. La carta en si se llama My correct views on everithing, que curiosamente terminó siendo el titulo del penúltimo libro en vida de Kolakowski, publicado con la audacia del irretractable el año 2005.

5 E. P. Thompson, An open letter to Leszek Kolakowski, in Socialist Register, 1973, p.1

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Any properly vague ideology is always able to absorb (meaning: to discard) all facts without giving up any of its ingredients. And the trouble is that most people are not dedicated ideologists. Their shallow minds work in such a way as if they believed that nobody has ever seen capitalism or socialism but only sets of small facts they are incapable of interpreting theoretically. They simply notice that people in some countries are better off than in others, that in some of them production, distribution and services are much more efficient than in others, that here people enjoy civil and human rights and freedom and there they do not 6 .

Kolakowski continúa su argumento contra el socialismo diciendo a Thompson que la diferencia central entre capitalismo y socialismo, consiste en asumir la palabra libertad: I do not try to make you believe that you live in paradise and we in hell 7 , y para demostrárselo, el polaco cuenta que a pesar de que el Polonia no se padece hambre, y que no se torturan personas en las cárceles, además de que no hay campos de concentración, el gran problema se encuentra en la reducción del sentido de soberanía que sufre Polonia, puesto que todos los poderes, políticos, económicos y sociales, se encuentran concentrados en las manos de una fuerza extranjera. La carta de Kolakowski a Thompson, revela mucho de lo que con los años, saldría a la luz en la obra del filósofo polaco. Y fueron las Main Currents of Marxism sin duda, el punto de partida de un gran ataque ideológico que tuvo su impacto en las altas esferas de la intelectualidad del mundo entero; con los años, sería México una de las grandes plataformas en la cual se cerraría de alguna manera, este ciclo de luchas arropadas por Kolakowski en contra tanto del régimen soviético socialista, así como de los postulados marxistas. Esto demuestra que para él, era necesario no sólo despedirnos para siempre del socialismo real, sino, que era imperioso olvidar para siempre al propio Karl Marx.

6 Leszek Kolakowski, My correct views on everything: A rejoinder to Edward Thompson´s “Open letter to Leszek Kolakowski”, in Socialist Register, 1973, p. 6, 7.

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Leszek Kolakowski, My correct views…, p. 7

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MAIN CURRENTES OF MARXISM

Main Currents of Marxism hace un seguimiento a los caminos recorridos por Marx en la filosofía; pasa por sus raíces ontológicas y teológicas, identifica los orígenes remotos del pensamiento político y económico del alemán, y con vehemencia, Kolakowski trata de encontrar el núcleo de la ─para él─ mortífera utopía socialista. Nos advierte en el prefacio del primer volumen que su libro no pretende ser una historia de las ideas del socialismo y su efecto en los movimientos sociales. Acota esto de la siguiente manera:

This book in an attempt at a history of Marxism, the history of a doctrine. It is not a history of socialist ideas, nor of the parties or political movements that have adopted one or another version of the doctrine as their own ideology 8 .

A pesar de la advertencia de Kolakowski, resulta difícil avanzar y no darnos cuenta de que precisamente, es el análisis de las ideas socialistas, y su aplicación en el campo de la política por parte de grupos políticos, lo que finalmente compone buena parte del propósito del libro. El subtitulo mismo de la obra ─It´s rise, growth and dissolution─, da cuenta de la orientación critica que subyace como el propósito central de su monumental trabajo. Imposible aceptar que al hablar de disolución a fines de los setenta, no se nos ocurriera remitirnos a este libro como uno de los mejores esfuerzos articulados para presentar al marxismo, desde su estructura más profunda, como uno de los grandes fiascos ideológicos de la historia; condenado al fracaso, a la disolución. No pretendo detenerme en la descripción en que está compuesto el libro, sino, sólo en algunos de aquellos pasajes, que constituyen a mi parecer, la razón de ser de este trabajo respecto a un al propósito ideológico de promover el fin del socialismo, y más propiamente, alentar la muerte del propio Marx en el mundo de las ideas. Esta razón de ser del libro, fue finalmente la razón de ser del propio Kolakowski, quien asumió a título

8 Leszek Kolakowski, Main Currents of Marxism: It´s rise, growth and dissolution, Vol. I, The founders, Clarendon press, Oxford, 1978.

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personal, la representación de la resistencia polaca ante la dominación de la URSS en su país. No pasan muchas páginas, cuando en la introducción, Kolakowski asume sin pena que en realidad los tres volúmenes del Main Currents of Marxism tienen una intención: tratar de explicar la manera en que una utopía termina por ser una tragedia humana.

Our attitude to the problem of Marx and Marxism should be the same, and in this sense the present study is not only a historical account but an attempt to analyze the strange fate of an idea which began in Promethean humanism and culminated in the monstrous tyranny of Stalin 9 .

Como ciudadano polaco, Kolakowski sabía de lo que hablaba al discutir sobre la monstruosa tiranía estalinista. Convirtió su experiencia personal, en una

consigna intelectual para luchar por la liberación de su país, y de paso, por el desmantelamiento de la URSS y del marxismo como su motor político- ideológico. Main Currents of Marxism es un trabajo que le permitió a Kolakowski apuntalarse como uno de los arietes más importantes en contra del socialismo real en Europa. La explicación puntual de las corrientes filosóficas en las que se sustentó Marx para desarrollar sus teorías, le permitió

a

Kolakowski y a todos sus seguidores, identificar la composición general y a

la

vez microscópica, del tejido vital del socialismo. De ahí que la obra permite

identificar las líneas del origen utópico y científico del socialismo. Main Currents of Marxism es el paradigma de juicio crítico en contra del comunismo soviético que inició sus embates a fines de la década de los setenta, y transcurriría de la misma manera, aún muchos años después del desmantelamiento de la Unión Soviética. Podemos decir sin temor, que el libro se mantiene aún como la prueba ya no tan irrefutable, pero prueba al fin, de que había graves errores de análisis en las hipótesis de Marx, cosa que vendría a descomponer parte de su explicación teórica; ahora, si a esto le sumamos que a la hora de la aplicación del proyecto marxista, lo líderes militares de la Revolución Rusa introdujeron sus apreciaciones particulares, y

9 Opus cit., p. 8

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las injertaron dentro del gran plan por la instauración de socialismo, como si fueran ideas propias de Marx, encontraremos que al momento de llevar a la práctica el proyecto socialista, sus ejecutores se encontraron con infinidad de variables. Así, no es lo mismo el marxismo-leninismo, que el marxismo- maoísta, o el marxismo-estalinista, guevariano o trotskista. Kolakowski no se anda con rodeos, y aduce que la expresión central del socialismo totalitario está representada por el socialismo soviético, ese mismo que sujetó a Polonia

a su yugo a partir del Pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado en agosto de 1939.

Está tan bien delineado y concentrado el argumento de Kolakowski al dirigir su embate a la URSS y sus efectos en Polonia y los países vecinos, que las referencias a otros países de ideología marxista se desdibujan a los largo del texto. El filósofo polaco hace suyo el argumento ideológico de occidente, y logra articular un discurso que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, flotaba en el campo de la Guerra Fría; en pocas palabras, Kolakowski experimentó, adujó haber vivido el drama del individuo que estuvo sujeto a los monstruos del socialismo, y con ello, logró convertirse en la figura emblemática que desenmascaraba la maldad profunda habida en el socialismo, en especial, la maldad de la supresión de la libertad. De ahí que Main Currents of Marxism sea para occidente, una de las obras maestras de

la filosofía contemporánea que engloba las posturas de ideológicas y políticas

del neoliberalismo en contra de un entonces enemigo real en el marco de la Guerra Fría. Por ello se le reconoce al autor, su participación como uno de los constructores de la salvación de los países de Europa Oriental, atrapados en

las garras del comunismo.

Entre la variada obra filosófica del polaco Leszek Kolakowski (1927) destaca la demostración analítica más severa del fracaso del universo marxista como ciencia y utopía. En Las principales corrientes del marxismo (1976-1978), su gran trilogía, Kolakowski atacó el fenómeno desde dos puntos cuya conjunción resultó indubitable: la prueba del empirismo sociológico y el estudio de la creencia religiosa, para no hablar de su militancia civil contra el comunismo soviético en Polonia, basta su disección del marxismo para

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colocar a Kolakowski entre los pensadores más luminosos de la segunda mitad del siglo XX 10 .

Resulta importante ver como la difusión de este libro, camina a la par de una serie de sucesos económicos y políticos que resultaron ser el telón de fondo de la caída del socialismo. Me gustaría señalar aquellos que corresponden a la publicación de Main Currents of Marxism, hasta la reunión convocada en México por la revista Vueltaen 1990, año culminante en el proceso de disolución del Socialismo Real. Detrás de los años en que se publica el libro de Kolakowski está el surgimiento del sindicato Solidaridadde Lech Walesa en Polonia, está el arribo al Vaticano de Karol Wojtyla, otro polaco declarado enemigo del socialismo. También, durante los años en que se fermentan en el mundo las acusaciones de Kolakowski, ocurre el intento de asesinato de Juan Pablo II en mayo de 1981. Sucede también el accidente en la planta nuclear de Chernobyl; la guerra de la URSS contra Afganistán; la aparición de Gorbachov en el Kremlin, la matanza de estudiantes chinos en la plaza de Tiananmen en China en junio de 1989; y meses después, la emblemática caída del Muro de Berlín, amén de las crisis económicas de la URRS a fines de la década de los ochenta. El escenario estaba puesto para el despliegue mediático. No podía sólo hablarse de la caída del socialismo desde los noticieros. Habría que llevar a cabo un evento dedicado exclusivamente a dar cuenta, y con la mayor resonancia posible a nivel mundial, sobre la muerte del socialismo y de su creador. En el epilogo de Main Currents of Marxism, aparecen las líneas que se recitarían como las letanías destructoras del significado de los postulados marxistas, al juzgarlo como la más grande fantasía del siglo XX.

Marxism has been the greatest fantasy of our century. It was a dream offering the prospect of a society of perfect unity, in which all human aspirations would be fulfilled and all values reconciled (…) To say that Marxism is a fantasy does

10 Christopher Domínguez Michael, Dios no nos debe nada, en Revista “Vuelta251, p. 48, octubre de 1997.

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not mean that it is nothing else. Marxism as an interpretation of past history must be distinguished from Marxism as a political ideology 11 .

El politólogo Héctor Tajonar, le hizo una entrevista a Kolakowski en 1990, sobre el pronunciamiento final del filosofo polaco en el epilogo del libro. La pregunta fue precisamente: ¿Por qué consideraba que el marxismo había sido “la más grande fantasía” del siglo XX?, a lo cual Leszek Kolakowski respondió:

Es innegable señalar que el marxismo forma parte de la historia intelectual europea y por tanto debe ser estudiado y conocido, como innegable es también que en las obras de Marx se encuentran observaciones y análisis de la historia muy importantes. Sin embargo, el marxismo realizó predicciones fantásticas del futuro glorioso del comunismo en el mundo. Predijo el advenimiento de una nueva humanidad liberada, con el tono de las fantasías milenarista enseñó también que el pasado debía interpretarse a la luz de ese futuro glorioso. Todo eso no pasó de ser una mera fantasía. Si consideramos las ideas principales del marxismo, ninguna de ellas es creíble. La teoría marxista del colapso del capitalismo como resultado de la tendencia descendente del libre comercio sencillamente es errónea 12 .

Juzga Kolakowski como fantasías a las conjeturas que no se cumplieron en el socialismo. Y al tildarlas como fantasías, anula el origen de los supuestos que las generaron, impidiendo que nuevas hipótesis sobre la problemática que genera la injusticia en el mundo, sean formuladas. Con sus respuesta, Kolakowski parece decirnos, que en el marco del neoliberalismo, no caben las preguntas asociadas a los análisis críticos del modelo neoliberal, al cual asume indirectamente, como el mejor de los habidos, en tanto, está comprobado ─falsamente─, que el colapso del capitalismo es imposible. La gran crisis económica a nivel mundial del 2009, que ocurre el mismo año en que muere Kolakowski, debió serle muy útil a sus adeptos, para comprender que los millones de seres humanos que perdieron sus patrimonios en ese periodo, no necesitan que el capitalismo desaparezca

11 Leszek Kolakowski, Main Currents, Vol. III, pp. 523, 524 12 Héctor Tajonar, El opio de las ideologías, en periódico “Milenio, 29 de julio del 2009.

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para vivir la experiencia de ser aplastados en el “futuro glorioso” que un día les ofreció el neoliberalismo. Ellos, para mala fortuna de Kolakowski, no son parte de la “nueva humanidad liberada” por las bondades del capitalismo.

LA “EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD”

Durante la última semana de agosto y la primera de septiembre del año 1990, fueron invitados a nuestro país por la revista “Vuelta”, algunos de los más connotados intelectuales del planeta. Se llevaría a cabo con ellos, el simposio llamado: “El siglo XXI: Experiencia de la Libertad”. La idea era generar un debate del cual pudieran resultar las expectativas político económico que el mundo enfrentaba ante la disolución del socialismo real en Europa oriental 13 . Figura prominente de esa reunión, fue Leszek Kolakowski, quien venía ─como ya hemos visto─ desde hace años señalando los terrores del modelo inspirado en las categorías de Karl Marx. La reunión, convocada por el poeta Octavio Paz y el historiador Enrique Krauze, se convertiría en la primera fuente de exclamación organizada, con un discurso uniforme, desde la cual se difundiría la muerte del socialismo. En México, la arena estaba puesta para que el embate coincidiera. La conclusión de la reunión se convirtió con ello, en un objeto de difusión masiva en los medios de comunicación. Octavio Paz capitaneando a decenas de desencantados ─en especial aquellos que provenían de los países detrás de la ya para esos días “ex Cortina de Hierro”─martilleaba junto a ellos, los últimos clavos en el ataúd del socialismo,

13 Es muy interesante traer a cuentas la apreciación del historiador polaco, Jean Patula, quien señala el hecho de que el grupo “Vuelta”, capitaneado por Octavio Paz y Enrique Krauze, que también se autodenominaba “La mafia de la libertad”, estaba expropiando un argumento de lucha contra el socialismo real que ya muchos pensadores habían planteado a lo largo de muchas décadas. Se dice indignado por el afán expropiador de la revista Vuelta, que despoja ilícitamente a tantas y tantas personas, revistas, organizaciones académicas y políticas de lo que han aportado al análisis crítico del modelo soviético y los regímenes autoritarios y dictatoriales, no importa de qué signo ideológico lo son o lo fueron. Jean Patula, Exclusivismo dictatorial en la organización del encuentro de Vuelta”, en la revista Proceso, núm. 722, 1 de septiembre de 1990.

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cosa que sin duda sería definitiva, para que unos meses después, se le otorgara el premio nobel de literatura. No podemos decir que la obra del poeta en sí, carezca del mérito, pero sin duda la capacidad de concentrar a muchas de las voces consideradas como más lúcidas de la época y dirigirlas en una dirección, lo puso a la altura del Olimpo 14 . Siempre me pareció explicable el premio Nobel que se le otorgó a Paz en 1990. Lo consideré y lo sigo considerando como un pago doble: por un lado, a su loable trayectoria como pensador y poeta, cosa que derriba la sombra de toda duda, y por el otro lado, como una gratificación a su labor como el concentrador de las fuerzas intelectuales que le dieron valía a una maniobra del ataque ideológico y de percepción contra el mundo socialista. Un mes antes del encuentro convocado por la revista “Vuelta”, un aún dudoso Kolakowski había escrito para la revista:

Por mucho que quienes estamos comprometidos con la libertad aceptamos de buen grado el movimiento mundial que aspira al establecimiento o la restauración de las instituciones democráticas en los países comunistas, en las dictaduras militares, y en otras formas de tiranías, vale más que no nos imaginemos que ya está asegurada la cauda de la libertad ni que su victoria es inminente, pues existen varios factores, ahora y en el futuro previsible, que seguirán amenazando a las instituciones democráticas 15 .

Entre esas amenazas que refiere, la mayor era para él, la posible recuperación del socialismo, y que la cadena de sucesos que antecedían al terremoto que sacudía a la URSS, quedaran para la historia como una gran crisis de la que saldrían recuperados los comunistas soviéticos. De ahí que apremiaba efectuar un gran despliegue publicitario que fijara cuanto antes, en

14 Está claro que la “Experiencia de la Libertad”, fue un foro que logró exponer a Paz a lo largo y ancho del planeta, en un momento en que el tema era la caída del socialismo, esto permitió que se ratificará la significación del trabajo del poeta mexicano. Bien lo dice Vicente Quirarte, poeta y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua: “Los premios se ganan por supuesto por talento, pero también se trabajan. Un escritor, desgraciadamente como cualquier otro artista o profesionista necesita tener una labor de mercadotecnia, de difusión. Roberto Torres, Octavio Paz, a 20 años del Nobel, periódico “Milenio, 10 de octubre del

2010.

15 Leszek Kolakowski, Incertidumbres de una era democrática, México, en la revista Vuelta

núm. 164, julio de 1990, p.47

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la mente de la humanidad, la certeza del fin de la Guerra Fría, y su equivalente conclusivo: el socialismo había sido derrotado. De ahí, reitero, la importancia de la reunión de intelectuales en México. El crítico literario, Christopher Domínguez, identificado con la revista “Vuelta” y su sucesora, “Letras Libres”, recuerda que entre los que vinieron, se encontraban los caballeros de la nueva libertad conquistada en Europa del Este:

Las naciones mejor representadas fueron, no en vano, aquellas que habían tomado la delantera en la restauración democrática: Polonia y Hungría, encabezados por el recién fallecido Leszek Kolakowski (1927-2009), uno de los grandes filósofos contemporáneos y autor de Las Principales Corrientes del Marxismo (1978), quizá el libro indispensable para seguir el derrotero del siglo; vinieron Bronislav Geremek (1932-2008), Adam Michnik (1946) y el poeta Czeslaw Milosz (1911-2004), premio nobel de literatura de 1980 16 .

Al igual que Kolakowski, todos los invitados polacos, habían de alguna manera, trabajado para el régimen comunista lo cual execraban con rencor. El desprecio y el deslinde, se convirtió en una especie de mea culpa, parte inseparable de su firma curricular. La queja propia sobre su pasado comunista, era equivalente a la alabanza explícita que hacían al modelo neoliberal, en donde estas expresiones, podía ser dichas como prueba irrefutable del ejercicio de la libertad, al respecto, Czeslaw Milosz había dicho

años atrás:

Pertenecí a la categoría, quizá más numerosa, de hombres que, a partir del momento en que su país cayó bajo la dependencia de Moscú, se esforzaron por obedecer y se dejaron utilizar por los nuevos gobiernos (…) por lo que a mí se refiere, jamás fui miembro del partido comunista, aunque haya trabajado de 1946 a 1950 en calidad de diplomático al servicio del gobierno de Varsovia. 17

Había confianza entonces, en las palabras de aquellos que como antes mencioné, habían tenido su bautismo de sangre bajo la bota de hierro estaliniana. Durante el curso de las exposiciones dentro del simposio

16 Christopher Domínguez, Memorias del encuentro: La Experiencia de la libertad, en la revista Letras Libres”, noviembre del 2009. 17 Czeslaw Milosz, El pensamiento cautivo, Tusquets Editores, España, 1981, p. 15.

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convocado por “Vuelta”, Kolakowski ratificó de una manera concentrada, su postura ante el socialismo y destacó que la superioridad del capitalismo consistía en que su motor radicaba en el sentido común del comercio, y que por el contrario, el socialismo requería de las fuerzas de la historia para justificarse y avanzar en el mundo.

El capitalismo no es producto de la planeación, sino que surge espontáneamente como resultado del desarrollo del comercio; el capitalismo es la naturaleza humana en funciones, libertad, mientras que el socialismo es una invención de los filósofos, que no ha funcionado y que nunca funcionará 18 .

Habla ya Kolakowski, de un nuevo pragmatismo, el de la imposibilidad de idear una alternativa ante la emancipación del capitalismo como formula única de vida. La declaración de Kolakowski, encierra en pocas palabras, el resultado dialéctico de más de treinta años de estar puliendo las respuestas ideales ante el socialismo, considerado ya a principios de los noventas, un cadáver. Al hablar del capitalismo como el resultado natural del ejercicio milenario del comercio, Kolakowski, al igual que en su libro, encierra las claves de un horizonte sin salida para la recomposición del socialismo como ideología. Establecer por el contrario, la afirmación de que el socialismo necesita de la filosofía para emanciparse, es colocarlo en el rango de lo idealmente inalcanzable. Para Kolakowski, el socialismo necesita de un aparato de poder que imponga la acción no natural, social y económicamente hablando de la solidaridad, de la cohesión y aceptación de una meta común. Por otro lado, la naturaleza humana tiene en el comercio su mejor campo de expansión, de ahí que Kolakowski anuncie en sus palabras, que el capitalismo es inerradicable, abriendo además, la posibilidad de un futuro prometedor para éste en tanto surjan nuevas formas de especialización tanto local como global en los usos

18 Enrique Maza, Drástico y brillante, en revista Proceso, núm., 722, 1 de septiembre de

1990.

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del comercio. Cerrando esa idea de Kolakowski, que como reitero, encierra en buena medida las conclusiones expuestas en Main Currents of Marxism, se pude decir que el capitalismo es resultado de la naturaleza relacional humana, que opera bajo el principio de la acumulación egoísta, y por el contrario el socialismo se hunde en sus afanes utópicos de orientar a la humanidad bajo el principio de la renuncia a las necesidades de posesión del ser humano. Quiero cerrar el cuadro del simposio, remitiéndome a una imagen, que más de veinte años después de aquel evento, puede ilustrar la sutil brutalidad con que se festejó el evento; de cómo la felicidad de la mayoría de los intelectuales convocados departían desde la altura de su condición ─y pido disculpas por el uso anacrónico del término─ burguesa, hecha y derecha a las líneas del capitalismo ya sin pena alguna, felices por el trabajo logrado luego de haber atestado a su parecer, un golpe mortal al socialismo, sin saber del todo, que como intelectuales habían arrastrado al mundo del pensamiento, al hoyo negro de la posmodernidad, distintivo por ser el punto de partida del fin de las ideologías. Podríamos decir que queda para la anécdota la departición gustosa que hicieron en Los Pinos los invitados y organizadores a la reunión con del entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, pero me parece que es más que eso. En términos simbólicos significa mucho más que una anécdota, pues así como los intelectuales invitados al festín con los despojos del socialismo, exhibieron también su alineamiento cuasi-servil con el modelo neoliberal, que en el México de principios de los noventa, ya ocasionaba los terribles efectos del proceso derivado de la firma del Tratado del Libre Comercio. Increíble que ni Kolakowski, ni Paz, o alguno de los invitados hayan abundado sobre la difícil realidad del país anfitrión, representante (irónicamente) de las bondades que los ex comunistas buscaban y anhelaban

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en sus tierras natales 19 . Sólo Mario Vargas Llosa hizo una demoledora referencia a esa realidad, en su ya mítica intervención en la cual señala a México como “la dictadura perfecta”. Octavio Paz casi se pulveriza en su asiento ante el tamaño del embate. Parecía que Paz decía para sus adentros:

Si, se trata de hacer señalamientos aplastantes contra los totalitarismos y las dictaduras, pero no la nuestra Sr. Vargas”. Misteriosamente, el recientemente también ganador del premio nobel de la literatura, ya no se presento para la siguiente mesa de debates, lo cual desató una serie de especulaciones sobre el enojo del presidente Salinas de Gortari ante tal pronunciamiento, cosa esta que si, ahora sí, queda para la anécdota. Se recuerda que en los jardines de la residencia presidencial de Los Pinos, el presidente Carlos Salinas de Gortari conversó y convivió hoy con poetas, escritores, filósofos, periodistas y pensadores procedentes de diversos países de Europa, Asia y América que participan en el encuentro de la revista “Vuelta”. Estuvieron con Salinas de Gortari, los coordinadores del evento; Octavio Paz, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Eduardo Lizalde, y Juan María Alponte. Estaban ahí Daniel Bell, Cornelius Castoriadis, Carlos Franqui, el anticomunista italiano Lucio Colletti, Agnes Heller, Irving Howe, el checo Iván Klima, el multimencionado

19 Como respuesta al encuentro “La Experiencia de la Libertad”, la revista “Nexosy Carlos Fuentes organizaron el “Coloquio de Invierno” en febrero de 1991, evento en que se discriminó a los intelectuales de Vueltay que desató un enfrentamiento entre la esfera de la Intelligentsia mexicana; a pesar de todo, ambos coloquios fueron considerados como gobiernistas por los grupos de la izquierda nacional, quienes en respuesta llevaron a cabo bajo la dirección de Enrique González Rojo y Bernardo Bader O. una serie de foros en la UNAM sobre el nacionalismo, la situación económica de México, los procesos electorales, las luchas populares entre otros temas; entre los invitados a dichos foros estuvieron Cuauhtémoc Cárdenas, Luis Villoro, Adolfo Sánchez Vázquez, Enrique Semo, Bertha Lujan, Andrés Manuel López Obrador y Juan Brom, entre otros. Sobre los coloquios organizados por las revistas los expositores de esos foros decían:

Intelectuales, luchadores sociales, académicos, dirigentes y militantes de partidos de oposición ligados al PRD, PRT, FAT, sindicatos universitarios y organizaciones sindicales, campesinas, urbanas y populares independientes, "el espectro amplio de la izquierda", harán de la realidad social y política mexicanas el tema central del foro Las luchas emancipadoras de fin de siglo, el tema ausente en el Encuentro de la Libertad organizado por la revista Vuelta y el Coloquio de Invierno del grupo Nexos, la UNAM y EL CNCA por "la interferencia de los patrocinadores", el Estado y Televisa.”, Gerardo Ochoa Sandy, La realidad mexicana, tema ausente en los coloquios “Vuelta” y “Nexos”, central en el que hará la izquierda: González Rojo, en revista Proceso, número 825, 22 de agosto de 1992.

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Leszek Kolakowski, el ruso Vital A. Korotich, jefe editor del semanario Ogoniok, alma del Glasnost de Gorbachov 20 . Como colofón de este apartado, deberé recordar que Octavio Paz, contaba ya en 1990 con una larga trayectoria de aversión por los preceptos socialistas, y no por nada había recibido una serie de cartas con amenazas de muerte por parte de los militantes residuales de la Liga Comunista 23 de Septiembre, esto a fines de los ochenta. Por ello, debió ser un gusto para él, tener la oportunidad de exponer el cierre del evento, el cual llevaba implícito las loas fúnebres para el fin de una era. Las conclusiones del poeta fueron las siguientes:

Una, absolutamente obvia, es que asistimos al fin del socialismo real. Esto es un hecho. También parece que asistimos al fin del marxismo. En eso creo que la única voz disidente es la de Adolfo Sánchez Vázquez. Todos los demás pensamos que, en realidad, como filosofía, ha hecho su vida y pertenece ya a la historia de la filosofía, como otras teorías filosóficas que han tenido también

20 No está de más recordar las críticas que recibió el simposio por el despilfarro de recursos. Contrasentidos de un evento que celebraba al advenimiento de un mundo más justo, en medio de un despliegue que en el escenario de pobreza nacional, resultó indignante para muchos. Del periódico local “El Informador” extraigo dos comentarios para dar el color de esos momentos. “¿Cuánto ha costado esa función llamada “El siglo XX: La experiencia de la libertad”? Qué pena, que dolor, perder el tiempo y el dinero para hacer la apología de un rico sistema político lleno de pobres. Nosotros, los mexicanos, tenemos la suerte y el privilegio de vivir en un país capitalista. Qué bien, ¿O no? ¿A qué vienen tantos discursos mantenidos por don Octavio ensalzando bondades capitalistas? No sé de las otras bondades derrotadas, o maldades socialistas porque nunca he tenido la oportunidad de vivir por allá, diríamos desdicha, según se capta en las palabras de los intelectuales amigos del Sr. Paz. Así que nos contaron que don Octavio Paz, de joven peleó en la Guerra Civil de España. ¿De qué lado? Pregunto ésto, porque ya se me está acabando mi agradecimiento. Gabriel Paz, Laberinto del tiempo, en el periódico “El Informador, 20 de septiembre de 1990. Por su lado, el historiador Jaime Olveda decía “Por lo que pudo observarse durante la semana que duró el debate organizado por Octavio Paz y enrique Krauze, se desprende que dicha reunión tuvo un propósito preestablecido: demostrar al mundo entero la ineficiencia y el fracaso rotundo del socialismo. Buena parte de los comentarios de los asistentes, incluyendo a los dos coordinadores, estuvieron orientados a discutir todas las tesis de este esquema que recientemente rechazaron los países de Europa del Este. Al final de cada debate quedó la sensación de que los participantes deseaban, incluso, borrar para siempre de la cultura universal todas las ideas y conceptos que dieron forma el pensamiento marxista. Se trató, en suma, de evidenciar la inviabilidad del socialismo poniendo por ejemplo las bondades que ofrece la economía de mercado. Pero lo que opacó dicha reunión fue que los asistentes al rechazar las tesis del materialismo histórico, no encontraron la forma de explicar por qué la globalización económica que propone el liberalismo indica cuales naciones tienen derecho a ser prosperas y cuales tienen que permanecer estancadas.” Jaime Olveda, Experiencia de Libertad, en el periódico “El Informador, 4 de septiembre de 1990.

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una gran influencia. El neo platonismo iluminó al siglo XVI y ya en el siglo XVII la gente empezaba a reírse de él y ya nadie creía en lo que afirmaba Giordano Bruno. De modo que algunas de las ideas del marxismo ya circulan en nuestra sangre intelectual, pero nada más 21 .

Así… “nada más…”

REVISAR AL MARXISMO

Me detengo ahora en dos momentos que me resultan importantes después del anunciamiento de la caída del socialismo a principios de los noventa. Uno de ellos es el señalamiento impasible de intelectuales como Kolakowski y el mismo Octavio Paz, quienes por diferentes caminos concluyeron que el marxismo fue un sueño que terminó en pesadilla. El siguiente momento se detiene en nuestro tiempo y se formula mediante una pregunta: ¿Cómo es el mundo de nuestros días, sin el marxismo? Desafortunadamente, para detractores del marxismo como Kolakowski y como Paz y sus herederos intelectuales, el haber formulado la concepción teórico histórico de la muerte del socialismo, no libró a la humanidad de los males económico-sociales que produjeron la reflexión de Karl Marx. Vemos ahora el descaro habido detrás del simposio “La Experiencia de la Libertad”, cuando se asumió que el desmantelamiento del socialismo, llevaba de manera implícita, la desaparición de lacras como ─situándonos en la lógica marxista─ la explotación del hombre por el hombre, la subordinación de la humanidad al capital o la depredación del medio ambiente en aras del avance del neoliberalismo. Peor aún, la certificación del acta de defunción del marxismo, firmada por Kolakowski en Main Currents of Marxism, deja la impresión de que ya no hay nada que hacer a favor de la justicia histórica por los desposeídos, y nos lleva a suponer que el súper capitalismo es la única opción. Con los años, y como lo dije al principio, luego de ser un ferviente admirador de Leszek Kolakowski

21 Enrique Maza, Drástico y brillante, citado.

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terminé totalmente opuesto a sus predicciones. Me resulta inadmisible que gente como él y Paz, que se jactaron por su lucha obcecada por “la libertad”, hayan terminado diciendo implícitamente, que es el capitalismo donde podemos encontrar la respuesta a los males de la humanidad. Básicamente y conforme al diagnostico y prescripción de los herederos del legado de Kolakowski, debemos abandonar una doctrina filosófica como el socialismo, y ponernos en manos de los sistemas de mercado y explotación, sistemas que, digámoslo de paso, ni siquiera pueden concebirse como doctrinas filosóficas, y en tanto a esto, no tiene ningún propósito por interrumpir el determinismo histórico de la explotación humana. De ahí que sean muy valiosas para nuestros días las apreciaciones sobre el valor efectivo de una filosofía que fue declarada muerta, y que sin embargo, prevalece en tanto la realidad que la generó, se ha potenciado. Siguiendo a Tony Judt, y en detrimento de Kolakowski, podemos decir que el marxismo

Ofrecía una única ─y verdaderamente original─ combinación de la ilusión romántica prometeica con un determinismo histórico sin concesiones. La atracción del marxismo entendido de esta manera es obvia. Ofrecía una explicación de cómo funciona el mundo: el análisis económico del capitalismo y de las relaciones sociales de clase. Proponía una manera en la que el mundo debería funcionar, una ética de las relaciones humanas como lo sugerían las idealistas especulaciones juveniles de Marx (…) anunciaba además, incontrovertibles pruebas de que las cosas sí iban a funcionar de ese modo en el futuro 22 .

Judt vuelve a Main Currents of Marxism, para conjurar el abandono del marxismo propuesto por el mismo Kolakowski, colocando con un argumento central el valor aparentemente simple, de que el marxismo permitía dar coherencia a la realidad. Es a partir de esa realidad ordenada que puede ser enfocada desde los principios teóricos del marxismo, que podemos incidir en ella. La alusión de Judt al significado e importancia del marxismo, es una afirmación de suma importancia, a pesar de que para muchos en el siglo XXI, resultará estéril. Tal afirmación devela como ha afectado al mundo, sobre todo

22 Tony Judt, Goodbye to all that?, citado.

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al de las Ciencias Sociales, la renuncia (maquinada propagandísticamente desde la propaganda del capitalismo) al marxismo. En esa lógica de destierro al socialismo, se dejó de lado desde fines de los noventa, y hasta nuestros días, esas otras experiencias no opresivas ni totalitaristas como la ocurrida en la URSS, en la cuales países de Europa occidental, vivieron, y viven en la actualidad, con una tradición democrático-socialista que ha enriquecido la vida y los modelos de la justicia social de millones de individuos. Esto nos debe remitir al hecho histórico de que la praxis marxista, al intentar ser aplicada en la Rusia pre-moderna de principios de siglo XX, derivó en una serie de grandes contradicciones, en las cuales cabía una Unión Soviética atascada por los problemas de producción de alimentos, a la vez que el país se erguía ante el mundo, como una potencia en el campo de las armas atómicas. Es sumamente interesante encontrar que Judt atribuye los logros del socialismo en la URSS al hecho de que el marxismo representaba más un sistema de creencias que un modelo ideológico fundamentado y ejecutado racionalmente.

Por supuesto, ni Marx ni ninguno de los teóricos que lo siguieron pensaron ni anticiparon que una doctrina que predicaba el derrocamiento del capitalismo por el proletariado industrial llegaría al poder de una sociedad atrasada y en gran medida rural. Para Kolakowski esta paradoja sólo subraya el poder del marxismo como un sistema de creencias (…) con toda seguridad Kolakowski está en lo cierto: el marxismo político fue sobre todo, una religión secular 23 .

La sugerencia de Kolakowski al colocar al marxismo como una forma paralela

a la religión, nos indica ya, desde la aparición de Main Currents of Marxism,

que el socialismo social terminaría en medio de un debacle a la vez política y

a

la vez mística. Más que la pérdida de la certidumbre sobre el futuro político,

la

caída del socialismo es a su manera, una forma de haber perdido la fe. Más

de treinta años después de Main Currents of Marxism, más de veinte años después de “La Experiencia de la Libertad”, nos encontramos que la libertad,

23 Tony Judt, Goodbye to all that?, citado.

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como experiencia en el neoliberalismo tiene la misma, o peor forma de pesadilla que la atribuida al socialismo. Aquellos que festinaron la muerte de una utopía llamada “socialismo”, nos llevaron a otra utopía en la que el ser humano no tiene lugar, y en la cual el planeta puede ser desagarrado bajo la consigna de que los nuevos tiempos, son mejores a aquellos en los que de alguna manera, Marx marcó el derrotero de la humanidad. Kolakowski y sus partidarios reunidos en la “Experiencia de la Libertad”, contribuyeron en la colocación de los cimientos del mundo en que hoy vivimos. Le dieron cuadratura a una de las certezas intelectuales de las cuales parte y se sostiene el neoliberalismo hoy día. Parece ser que para ellos no hay razón para volver atrás. Las guerras, las hambrunas, la depredación del planeta, la antidemocracia, las nuevas formas de esclavitud y totalitarismo son atrocidades propias de la humanidad, no de un modelo económico. Y así como la invasión soviética a Afganistán en 1989, marca para mucho el inicio de la caída del socialismo, el 11 de septiembre del 2001 y la subsecuente Guerra contra el terrorismo, o la misma Guerra contra el narcotráfico que hoy flagela a México, son formas del neoliberalismo como la nueva utopía que devasta la vida en el planeta. Es criticable que en su paso por el mundo intelectual, y dentro de su afán justiciero por sojuzgar al socialismo, Kolakowski haya cerrado los ojos ante las anomalías resultantes del modelo capitalista, que hoy día, sin un sistema ideológico que se le oponga como lo hizo el socialismo, le ha permitido desbordar todas las nociones imaginables del desprecio por la vida, y convertido la “libertad”, (aquella “libertad” que tanto Kolakowski y Octavio Paz se obstinaron en defender), en un instrumento estéril que luego de las invasiones por parte de Estados Unidos a Afganistán en el 2002 y a Irak en el 2003, no sirve hoy siquiera como argumento propagandístico. Sabemos que detrás de la careta de la libertad, está el control. De ahí que la mirada debe volver, a pesar del dictamen surgido en “La experiencia de la libertad”, a una versión renovada del socialismo. El socialismo real, quizás esté enterrado como experiencia,

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pero son las ideas de Karl Marx las que pueden reorientarnos en esta fase de la historia. A pesar de los ideólogos y defensores del neoliberalismo, Marx no pudo ser enterrado junto con el socialismo real, Marx no puede ser desechado en tanto las perversiones del modelo liberal que el crítico en el siglo XIX, hoy prevalecen agudizadas, cubriendo el planeta entero. Hay lugar para Marx. En el neoliberalismo la libertad es una utopía, desemboca en el estrangulamiento de la vida, y en el caso de la nueva era anunciada en la reunión convocada por Vuelta, encontramos que nuestra época coincide más con la proyección que del modelo económico contemporáneo hace David Harvey:

El impulso de acumulación de capital es el motivo central de la narrativa de la transformación de Occidente en los últimos tiempos y parece dispuesto a tragarse a todo el mundo en el siglo XXI 24 .

Harvey habla sin duda, en los mismos términos que Kolakowski antes lo hizo al sugerir vehemente que volviéramos la mirada a los peligros del mundo. Un mal a suplido a otro, siendo una de las grande trampas del sistema neoliberal, el impedir el espacio para pensar y resignificar el futuro de la humanidad como una fantasía. Sin duda valemos hoy para vivir la fantasía de ser realmente libres, de no ser tragados por ese mundo que brevemente dibuja Harvey y al cual advoca con toda razón Tony Judt.

24 David Harvey, El capitalismo: la fábrica de la fragmentación, en la revista Vuelta, México, septiembre de 1992, N° 190, p. 23

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