Cooperación técnica alemana

LAS MICROFINANZAS: UN MUNDO DE PEQUEÑOS QUE SE AGRANDAN
JOSÉ BALDIVIA URDININEA

Agosto de 2004 La Paz - Bolivia

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La elaboración y publicación de este documento no hubiera sido posible sin el apoyo de la Cooperación técnica alemana (GTZ).

LAS MICROFINANZAS: UN MUNDO DE PEQUEÑOS QUE SE AGRANDAN
Primera edición, agosto de 2004

Autor: Diseño de tapa: Depósito legal: Edición: Tiraje:

José Baldivia Urdininea Carlos Néstor Solares 4-1-1263-04 Cooperación técnica alemana (GTZ) 1.200 ejemplares

Cooperación técnica alemana (GTZ) Proyecto Desarrollo del Sistema Financiero (DSF)
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Impresores:

EDOBOL 241 04 48 La Paz, Bolivia

Impreso en Bolivia Printed in Bolivia

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Contenido

Presentación ................................................................................................................................ Introducción ................................................................................................................................. I. II. El Sistema de Intermediación Financiera ............................................................ Evolución del Sistema Financiero en Bolivia ................................................... 1. Antecedentes de las Reformas ............................................................................ 1.1. La Banca Estatal ............................................................................................. 1.2. La Banca Comercial ...................................................................................... 1.3. El Sistema Financiero Informal ................................................................. 2. El Sistema Financiero Hoy .....................................................................................

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III. La Población Meta: Microempresa y Pequeños Productores Rurales ....................................................................................................... 1. 2. La Microempresa ........................................................................................................ Importancia de la Micro y Pequeña Empresa (MyPE)
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2.1. Cuántas son y su composición ................................................................. 2.2. Incidencia en el Empleo y en la Dinamización de la Economía ....................................................... 3. 4. La Rentabilidad de la MyPE
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Los Pequeños Productores Rurales

IV. El mundo de las microfinanzas ................................................................................ 1. 2. 3. Un Producto Nacional Exitoso .............................................................................. Los Orígenes (1983-1990) ..................................................................................... Nace el Mundo de las Microfinanzas (1990-1997)
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3.1. Principios Orientadores ................................................................................ 3.2. El Proceso de Creación de Empresas Financieras
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3.3. Las que Permanecen como ONGs ......................................................... 3.4. Las Microfinanzas, nuevo Concepto en el Mercado ........................ 3.5. La Tecnología Microcrediticia .................................................................... 3.6. Una regulación más exigente para una industria de mayor riesgo? ...................................................... 3.7. Origen y Crecimiento de sus Recursos ................................................. V. Las microfinanzas y sus dimensiones ................................................................. 1. 2. 3. La Cobertura Geográfica ......................................................................................... La captación de Depósitos ..................................................................................... El Crédito ....................................................................................................................... 3.1. Las Garantías ................................................................................................... 3.2. El Destino de los créditos ............................................................................ 3.3. El Tamaño de los Créditos .......................................................................... 3.4. La Productividad ............................................................................................. 3.5. La Morosidad .................................................................................................... 3.6. ¿Tasas Demasiado Altas? .......................................................................... VI. Costos y resultados en las microfinanzas ......................................................... 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. Costos Administrativos ............................................................................................. Gastos por previsiones ............................................................................................ Indicadores hacia Afuera de las Entidades ..................................................... La Rentabilidad ........................................................................................................... Impactos en la Clientela .......................................................................................... Resultados a nivel Macro ........................................................................................ La Exportación del Modelo .....................................................................................

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VII. Conclusiones ...................................................................................................................... Anexos ............................................................................................................................................ 1. 2. 3. Ofertas a la Microempresa .............................................................................................. Ofertas a la Pequeña y Mediana Empresa .............................................................. Productos de Ahorro Ofertados
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Presentación

El sector microfinanciero boliviano, cuenta ya con casi 20 años de historia, tiempo en el cual ha desarrollado tecnologías y metodologías especializadas en la atención de su público meta, los micro y pequeños empresarios. La importancia del sector se advierte tomando en cuenta que las unidades productivas atendidas por las Instituciones Microfinancieras representan más del 60% de la población económicamente activa de Bolivia. Las Instituciones Microfinancieras, algunas supervisadas por la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras, demostraron un continuo crecimiento aún en la crisis que sacude la economía boliviana desde finales de los ‘90, mostrando que esta industria es sostenible y exitosa, y que en muchos casos cuenta con mejores indicadores que la banca comercial. Esta es la razón principal por la cual las microfinanzas se han convertido en sujeto de análisis e investigación por parte de sectores y actores de la sociedad boliviana, que anteriormente cuestionaron su actuación e importancia. Aquello resulta particularmente satisfactorio para aquellos directamente involucrados en la industria microfinanciera, puesto que las microfinanzas bolivianas cuentan desde hace varios años con reconocimiento internacional por sus logros y son un referente para muchos países que están en el camino de implementar sistemas microfinancieros sostenibles y fuertes. Con el fin de ofrecer una visión general sobre el desarrollo, características, fortalezas y debilidades del sector microfinanciero y sus clientes, el proyecto Desarrollo del Sistema Financiero (DSF) de la Cooperación técnica alemana (GTZ) apoyó la elaboración del presente libro, dirigido a personas que no están involucradas día a día con los micro y pequeños empresarios y los prestadores de servicios financieros para este segmento. Considero la presente publicación un gran aporte en el camino de divulgar la mística y las particularidades de un importante grupo de instituciones del sistema financiero nacional, reconocido además por su contribución a la lucha contra la pobreza en Bolivia.
Heike Fiedler
Asesora Principal Proyecto DSF-GTZ vii

Introducción

El sector financiero boliviano ha presenciado la incursión de las microfinanzas a la formalidad de la regulación a través de BancoSol primero y de los Fondos Financieros Privados (FFPs) inmediatamente después. Estos actores, a su vez, son la expresión más madura de otras entidades que las precedieron e impulsaron: las fundaciones y ONGs financieras, que continúan operando aunque solamente con servicios de crédito. Lo importante del caso es que estas instituciones, que están orientadas a prestar servicios a sectores sociales que normalmente no son atendidos por el sector financiero tradicional, han ampliado de tal manera su cobertura que superan a la banca y las mutuales en número de clientes y presentan buenos indicadores de desempeño. Cuando una crisis tan prolongada como la que vive Bolivia desde 1999 provocó la contracción de las operaciones bancarias a partir de la insolvencia de su clientela, parece pertinente tratar de conocer la razones por las cuales el sector microfinanciero resultó menos afectado por esa crisis y la demanda de su clientela continúa en crecimiento tras una pequeña contracción producida durante los años 2000 y 2001. Se trata de que las instituciones prestadoras de estos servicios cuentan con mejores tecnologías financieras? ¿Tienen una mejor gestión empresarial? o es más bien que la microempresa fue menos afectada por la crisis? Son preguntas importantes que sin duda no serán plenamente respondidas por el presente trabajo, pero que por lo menos serán explicadas en parte. Más allá de la coyuntura de crisis, es también importante tratar de explicar cómo es que tasas de interés más altas puedan ser pagadas por estratos poblacionales que en muchos casos se desenvuelven en condiciones de pobreza, del mismo modo que es necesario conocer por qué esas tasas son más elevadas que las del sistema financiero tradicional. El trabajo que se presenta a continuación trata de responder a éstas y otras interrogantes que seguramente se plantean quienes no se encuentran inmersos
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en la actividad de las microfinanzas, por lo que su contenido e incluso su redacción han propuesto una orientación didáctica y explicativa, evitando profundizar en detalles técnicos y operativos. Es sobre todo, un trabajo de sistematización y difusión. Como suele suceder en estos casos, el tema más complicado ha sido el de la información, por lo que es preciso hacer algunas puntualizaciones al respecto: • Se entiende por entidades reguladas de microfinanzas a BancoSol y a los Fondos Financieros Privados (FFPs). • Dentro de los FFPs, los propiamente microfinancieros son Caja Los Andes, FIE, PRODEM y Ecofuturo; sin embargo, en varios casos la información incluye a los fondos FASSIL, Fortaleza y de la Comunidad; el primero viene saliendo del crédito de consumo y los otros dos se orientan a la pequeña y mediana empresa. De todos modos, su incidencia no es todavía relevante en las cifras. • Las entidades no reguladas de microfinanzas son las ONGs financieras que trabajan con microcrédito y no están habilitadas para captar ahorros. • Se entiende por MyPE la micro y pequeña empresa, que constituyen los sectores meta de las microfinanzas. Hasta hace poco todas las instituciones se orientaban solamente hacia la microempresa, pero en tiempos recientes empezaron a incursionar con servicios a la pequeña empresa. Lastimosamente, en muchos casos la información estadística no está desagregada de esta manera. A lo largo del trabajo se comparan los datos y resultados emergentes del trabajo de las entidades de microfinanzas con los de la banca. Ello no obedece a ninguna intencionalidad devaluatoria del trabajo del sistema financiero tradicional, sino a la necesidad de tener patrones referenciales para el análisis. Finalmente, corresponde resaltar que este trabajo contó con el apoyo de Gisela Rojas en calidad de asistente de investigación y la lectura desinteresada y crítica de Pedro Arriola y Napoleón Pacheco; sin embargo, la responsabilidad por su contenido es asumida solamente por el autor.

Bolivia, Junio 2004

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I. El Sistema de Intermediación Financiera

La sociedad moderna tiene claridad sobre el rol del sistema financiero en la actividad económica. En Bolivia, sin embargo, desde el ámbito político y desde diversos sectores de la sociedad se le reclaman funciones que no le corresponden o no tiene posibilidades de cumplir. De ahí que sea importante empezar por una breve conceptualización. El sistema de intermediación financiera es un mercado en el que se encuentran los oferentes y los demandantes de dinero a través de instituciones que articulan los dos mercados parciales que existen en su interior: el de los depósitos y el de los créditos, pues deben captar y movilizar los primeros y colocar los segundos, obteniendo por ese servicio un diferencial para cubrir costos y obtener utilidades. El mercado del ahorro es fundamental, pues permite que las intermediarias cuenten con recursos para colocarlos, captándolos de quienes los tienen en exceso y están dispuestos a depositarlos a un precio (tasa de interés pasiva). Las condiciones de este sub mercado son: • Tasas de interés lo suficientemente atractivas como para que quienes cuentan con recursos prefieran depositarlos en vez de invertirlos en otras actividades. • Seguridad y confianza en que el intermediario invertirá prudentemente y le restituirá su dinero a la fecha convenida y le pagará los intereses pactados (ver Gráfico 1). El mercado del crédito está condicionado por el del ahorro, que le determina la base de su costo. A él acuden quienes tienen necesidad de dotarse de recursos adicionales para sus actividades productivas o de consumo y están dispuestos a pagar un precio (tasa activa). Las condiciones de su operabilidad son: • Acceder a información sobre la capacidad y la voluntad de pago de los prestatarios. • Seguridad y confianza en la exigibilidad de cumplimiento de los contratos.
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Gráfico 1 El pulmón financiero

Ahorristas

INTERMEDIARIAS FINANCIERAS

Prestatarios

Oferta

Demanda

Oferta

Demanda

Tasa Pasiva

Tasa Activa

Articulando estos mercados están las instituciones financieras, empresas cuyo servicio consiste en captar ahorros para colocarlos como créditos a cambio de un diferencial entre tasas pasivas y activas que les permita cubrir sus costos y obtener utilidades; es decir, sus operaciones crediticias se realizan en lo fundamental con recursos del público y no con su propio capital o patrimonio, el mismo que sirve para respaldar una pequeña proporción de la cartera. Los siguientes son los elementos centrales del trabajo de las intermediarias: • Confianza del público que deposita sus ahorros, que depende, a su vez, del tipo de colocaciones crediticias que han realizado, la seguridad de su recuperación, las garantías y previsiones que las respaldan y la seguridad macroeconómica y financiera. • La administración profesional de los riesgos, tanto del que se refiere al crédito como al cambiario y de liquidez. • El calce financiero o temporalidad de los depósitos respecto a la de los créditos. Es decir, debe existir correspondencia entre los plazos a los que se reciben los depósitos y los plazos de los créditos. Si los segundos son mayores que los primeros, se produce un descalce que, según su magnitud, puede implicar un riesgo para las intermediarias.
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El patrimonio sirve de respaldo a los acreedores por eventuales pérdidas y debe representar un porcentaje de los activos (coeficiente de adecuación patrimonial establecido en 10% como mínimo por la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras -SBEF-). Es decir, las intermediarias trabajan en poca medida con su propio capital, el que sirve sobre todo para apalancar otros recursos, entre los que se cuentan los depósitos del público. Este apalancamiento que realiza el sistema financiero para sus operaciones crediticias frecuentemente se olvida cuando se reclaman condonaciones, reprogramaciones y tasas de interés blandas, reivindicaciones que generan desconfianza en los depositantes y conllevan el riesgo de restarle oxígeno al pulmón financiero. La regulación y supervisión del Estado –a través de la SBEF– debe dar fe de que cada intermediaria está en condiciones de responder por los depósitos, minimizando los riesgos que se originan en el proceso de intermediación o en el manejo gerencial. Los indicadores para este seguimiento son: o o o o o o o o o o o Calidad de los activos y en especial de la cartera de créditos colocada. Previsiones para cubrir potenciales pérdidas y cartera deficiente o con problemas potenciales (mora, insuficientes garantías). Coeficiente de adecuación patrimonial según la ponderación de riesgo de los activos. Porcentaje de concentración de la cartera en un prestatario o grupo de prestatarios. Rentabilidad: las pérdidas acumuladas solamente pueden representar el 50% del capital, pues de lo contrario se declara la quiebra técnica. Inexistencia de créditos a los socios o funcionarios de las entidades financieras (empresas, familiares y parientes). Liquidez suficiente para enfrentar eventuales retiros de los depositantes. Cauciones o seguros que garanticen a la entidad por la conducta del Directorio y las Gerencias. Calidad de los accionistas, los miembros de los directorios y las gerencias (eventualmente, la SBEF puede vetarlos). Prohibición de otorgar créditos a quienes hubiesen sido malos prestatarios en cualquier entidad del sistema. Sistema de información sobre los prestatarios y sus deudas (Central de Riesgos).
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o Encaje legal. o Auditorías externas y calificación de riesgo. La información asimétrica en el mercado de crédito deriva de que el contrato supone un compromiso de pago futuro por parte de prestatarios cuya calidad moral y proyectos de inversión no pueden ser perfectamente conocidos por el ente financiero, lo que puede redundar en una selección adversa. Esta asimetría puede hacer que el costo del dinero se incremente por un riesgo moral que no puede ser controlado; lo que a su vez redundaría en incremento del precio del crédito e incluso en su racionamiento. Cada entidad financiera cuenta con información sobre su clientela, pero a partir del desarrollo de la informática, en los últimos 20 años se desarrollaron sistemas de registro del crédito o centrales de riesgo que en general son operadas por alguna entidad gubernamental y brindan información detallada sobre los préstamos y sus titulares.

Finalmente, el entorno macroeconómico y de políticas públicas brinda las condiciones para el funcionamiento y desarrollo del sistema financiero: • La estabilidad económica posibilita que la inflación y la deflación se mantengan dentro de límites tales que no pongan en riesgo los depósitos ni inviabilicen el crédito. • Otra de las líneas de políticas consiste en promover la ampliación de la intermediación financiera a todo el ámbito territorial, con objeto de que no existan áreas o sectores que carezcan de este servicio. Esta promoción debe evitar, empero, la aplicación de incentivos perversos como la fijación de tasas de interés o a la introducción de líneas subvencionadas que generan en los beneficiarios una ilusión de competitividad que desaparece cuando se agotan los recursos que las hacen posibles. • El crecimiento económico que genera la fuente de repago. • La seguridad jurídica constituye el pilar de la confianza de los actores del sistema, pues brinda el marco de exigibilidad del cumplimiento de los contratos suscritos en cada operación, principalmente en las de crédito. Dentro de la seguridad que requiere el sistema está i) la adecuada protección de los acreedores, pues sin ella se reducen las ventajas de utilizar garantías y se contraen los mercados crediticios y la inversión ii) la devolución de sus recursos al público en caso de quiebra de las instituciones financieras. Esta protección estimula a los prestamistas a colocar recursos para crédito, pues tienen la posibilidad de lograr el pago mediante la garantía; si no pueden hacerlo, esta última deja de cumplir su rol en la eliminación de las asimetrías de información y se producirá la contracción de recursos.
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Es decir, existe una correlación entre la volatilidad del crédito y la protección de los derechos de los acreedores.1 Un sistema de garantías sólido, diversificado y con registros confiables propicia la intermediación financiera en la medida en que i) los prestatarios tienen títulos que se registran de manera transparente y efectiva (derechos reales) ii) los bienes muebles son utilizables como garantía de manera operativa, con posibilidades de ejecución y no existen límites a los bienes que pueden servir a este propósito. Las garantías ayudan a resolver la asimetría de información acerca de los proyectos y de la calidad de los prestatarios y eliminan el costo de supervisar su trabajo de manera permanente mientras dure el contrato de crédito. En este sentido, un sistema jurídico que amplíe los bienes que pueden ser dados en garantía ayuda a la expansión del sistema y hace accesible el crédito a sectores que carecen de propiedades urbanas. La evaluación privada del sistema financiero es un mecanismo reciente que demuestra eficacia para evitar el riesgo moral y la selección adversa en las instituciones financieras. Se logra a través de la exposición de estas instituciones al análisis especializado de empresas de calificación de riesgo y la difusión pública de la información emergente.

Como se desprende de lo anotado, el sistema financiero deviene importante mecanismo para el desarrollo, pues permite transferir los ahorros de quienes tienen excedentes a quienes requieren recursos para sus inversiones. Es decir, es una palanca de la inversión y por ende de la generación de empleo y del crecimiento. Sin embargo, es un actor económico fuertemente determinado por su entorno macroeconómico, por las políticas públicas y por estado de ánimo de la población.

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Galindo, A y Micco, A. Creditor Protection and Financial Cicles. Interamerican Development Bank. Working Paper 443. Washington D.C. 2001.

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II. Evolución del Sistema Financiero en Bolivia

1. Antecedentes de las Reformas
La hiperinflación de 1983-85 constituye un momento traumático en la historia económica del país, a tal punto que al cabo de casi 20 años continúa influyendo en la psicología de la población, fuertemente inclinada por las operaciones y los ahorros en moneda extranjera. En 1988-1989, tras la superación de la crisis hiperinflacionaria, el sistema financiero mostraba todavía resabios del modelo anterior, pues mantenía la regulación estatal del crédito y la intervención directa del Estado en la intermediación. 1.1. La Banca Estatal

La Banca Estatal se había creado debido a la insuficiencia del ahorro interno, con la finalidad de facilitar el acceso al crédito y abaratarlo, desarrollar nuevos servicios, controlar el riesgo del sector privado y encausar recursos hacia proyectos nacionales estratégicos. Incluso cuando se reconocía que podría generar distorsiones, se suponía que el costo de las mismas era menor que el beneficio social, especialmente para los sectores con menor acceso al financiamiento. Entre 1990 y 1993 la Banca Estatal desapareció luego de haber mostrado pérdidas, politización y burocratismo. Había contribuido al crecimiento de la deuda externa sin generar retornos y más bien exigiendo el soporte del TGN a sus resultados con saldo negativo. Contribuyó además a configurar dos visiones perversas: que el crédito debe ser subsidiado (con tasas “blandas”) y dado que los recursos no provienen del ahorro, si no son devueltos no existe daño a terceros. Las reprogramaciones y condonaciones ulteriores contribuyeron a reforzar estas ideas. Las ventajas esperadas no sólo que no se produjeron, sino que se evidenció que la banca estatal a) politiza las decisiones sobre crédito b) implica una carga fiscal con los subsidios que solicita de manera recurrente c) los proyectos
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“estratégicos” hacia los que canaliza el financiamiento resultan casi siempre políticos e inviables d) en vez de disminuir los riesgos de repago, los incrementa e) aumenta los riesgos macroeconómicos al generar inestabilidad mediante crisis bancarias; de hecho, los países con mayor incidencia de banca estatal muestran menores tasas de crecimiento financiero y de desarrollo económico.2 La participación estatal en el sistema financiero podría ser positiva a condición de que a) atienda verdaderas fallas del mercado y no problemas macroeconómicos generados por las políticas públicas b) cuente con un entorno macroeconómico estable y de seguridad jurídica plena c) compita lealmente con el sector financiero privado d) no exista una cultura de presiones sociales para la reprogramación y la condonación e) los proyectos a ser financiados no correspondan a un sector privilegiado, tengan independencia política en su gestión, no sean megaproyectos que concentren riesgos y sean verdaderamente sostenibles. 1.2. La Banca Comercial

Hacia 1990 los bancos comerciales movían alrededor de $us 800 millones en cartera, un monto pequeño apalancado por un patrimonio también pequeño, de cerca de $us 90 millones,3 conformando un conjunto de gran fragilidad ante coyunturas desfavorables. En alguna medida operaban en apoyo de grupos de empresas y por tanto su desempeño en la actividad de intermediación estaba relativizado por el interés en captar líneas concesionales del Banco Central para aplicarlas preferentemente a ellas. Además, como consecuencia de la crisis de confianza generada por la hiperinflación, el público volvió al sistema financiero con una marcada preferencia por las operaciones en moneda extranjera y a corto plazo (93% de los depósitos a menos de 90 días). En consecuencia, se trataba de un ahorro al que había que atraer con altas tasas pasivas, que no generaban condiciones para créditos de largo plazo ni para los sectores productivos. Como resultado de ello, el crédito constituía un servicio caro, reservado casi exclusivamente a los sectores empresariales vinculados a la banca, que en 1989 tenía solamente 5.753 prestatarios, el 6.7% de los cuales obtuvo el 65% del total, con montos mayores a $us 50.000. Dentro de ellos, destaca un 0.2% de prestatarios (100 contratos) con 14% del crédito total y préstamos de más de $us 750.0004. Esta concentración constituía una de las causas de la vulnerabilidad del sistema.
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BID. Competitividad, el Motor del Crecimiento. Washington. 2001. Machicado Saravia, Flavio. Sistema Financiero y Reactivación. ILDIS. La Paz. 1990. Zeitenger, C.P. y Niepel op ant cit sobre datos de la SBEF.

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Por otra parte, el Banco Central ofertaba certificados de depósito pagando intereses elevados como forma de obtener recursos sustitutivos de la recaudación fiscal. Este endeudamiento del Estado con la banca, que hasta 1990 representaba el 23% de los créditos5 contribuyó a mantener elevada la tasa de interés. En contradicción con este endeudamiento caro, el Banco Central tendía a reactivar la economía con líneas de crédito a tasas menores a las del mercado (13% frente a 28%). En 1988 los beneficiarios de los créditos de promoción productiva del Banco Central eran solamente 2.207 prestatarios, el 2% de los cuales obtuvo el 27% del monto total prestado, el 28% el 54% y el 70% el 19%. Es decir, existía una concentración de estos recursos “blandos” en pocos beneficiarios de montos elevados. 1.3. El Sistema Financiero Informal

Probablemente todas las economías cuentan con mecanismos informales de financiamiento, especialmente de crédito. Sin embargo, en Bolivia, en el marco de la reducida cobertura del sistema formal, entre 1986 y 1992 se desarrolló un mercado informal de ahorro y crédito de vastas proporciones, que operaba a través de financieras que captaban ahorros pagando tasas entre el 43% y el 80% anual y colocando créditos de muy corto plazo a tasas a 80% y 240% (5% y 10% mensual) y de inmobiliarias, comisionistas, prestamistas y casas comerciales proveedoras de bienes de capital o de consumo. La característica común era una tasa de interés muy superior a la vigente en el sistema formal, con costos de transacción (jurídicos, notariales, de registro) mucho menores, gran agilidad en relación al tamaño y duración de las operaciones (montos pequeños, plazos cortos) y garantías diversas y flexibles (todo tipo de inmuebles y/o prendas). Desde el punto de vista del prestamista, la operación también resultaba expeditiva, pues el respaldo de la garantía consistía en a) el traspaso legal de la propiedad al acreedor mediante un documento de venta con pacto de rescate b) la conversión de la mora en delito mediante la emisión de un cheque con vencimiento futuro o la entrega del dinero bajo un contrato de custodia.

2. El Sistema Financiero Hoy
La reforma iniciada a fines de los 80 y principios de los 90 consistió en lo fundamental en i) el tránsito del Estado de la actuación directa en la intermediación a través de bancos propios, a una actividad de promoción y regulación ii) la paulatina conversión de la banca de brazo financiero de empresas a entidades en proceso de construcción corporativa.
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Zeitenger, C.P. y Niepel, R. op ant cit.

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Cuadro 1 Composición del Sistema Financiero Regulado (2004)
Bancos Extranjeros Fondos Financieros Privados (FFP) Mutuales de Ahorro y Crédito
1. La Primera 2. Guapay 3. Promotora 4. El Progreso 5. Tarija 6. Potosí 7. La Plata 8. La Paz 9. Paitití 10. Manutata 11. Del Pueblo 12. Pando 1. Caja los Andes 2. FIE 3. PRODEM 4. EcoFuturo 5. Fassil 6. De la Comunidad 7. Fortaleza 1. Nación Argentina 2. Citibank 3. Do Brasil

Bancos Nacionales

Cooperativas de Ahorro y Crédito
1. Jesús Nazareno 2. San Martín de Porres 3. Fátima 4. San Pedro 5. Loyola 6. San Antonio 7. Pío X 8. Inca Huasi 9. Montero 10. Quillacollo 11. San José de Punata 12. Monseñor Félix Gainza 13. Educadores Gran Chaco 14. El Chorolque 15. Comarapa 16. San Mateo 17. Trapretol Oriente 18. Trinidad 19. San Joaquín 20. Magisterio Rural 21. San José de Bermejo 22. Catedral de Potosí

1. Santa Cruz 2. Nacional 3. De la Unión 4. Mercantil 5. BISA 6. De Crédito 7. Ganadero 8. Económico 9. Solidario

Fuente:

Elaboración propia sobre datos SBEF.

La reforma producida estuvo inserta en el programa de ajuste estructural que acompañó la cooperación internacional con $us 127 millones que se dedicaron en forma exclusiva al reordenamiento del sector financiero, además de otros $us 88 millones de incidencia indirecta.6 Es decir, la modernización constituye un proceso en el que el país invirtió importantes recursos de crédito externo. Algunos resultados de ese reordenamiento son: ➣ Liberalización del tipo de cambio y de las tasas de interés que posibilitó la captación de ahorro interno y profundizar la intermediación financiera. (1985) ➣ Fortalecimiento de la capacidad de gestión del Banco Central para un manejo eficiente del circulante. (1987) ➣ Creación de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras como ente independiente del Banco Central. (1987) ➣ Operación de una Central de Riesgos por la Superintendencia de Bancos ➣ Retiro del Estado de la intermediación directa. (1991-93) ➣ Funcionamiento de un nuevo tipo de instituciones especializadas en pequeños prestatarios y ahorristas (1992). Esta medida posibilitó la incursión de nuevos actores (BancoSol y los Fondos Financieros Privados), orientados a brindar acceso a los servicios a nuevos estratos de la población y por esa vía a reducir la segmentación de los mercados financieros. ➣ Nueva Ley de Bancos que introduce elementos para proteger los ahorros y apoyar la estabilidad del sistema financiero dentro de parámetros internacionales (1993): o Ponderación de activos con riesgo y obligación de mantener capital en relación con ellos. o Índices máximos de concentración de créditos. ➣ Nueva Ley que define al Banco Central como máxima autoridad monetaria y cambiaria en sustitución del Ministerio de Finanzas. (1995) ➣ Creación de Nacional Financiera (NAFIBO), sociedad anónima mixta con participación del Estado y la CAF, encargada de canalizar recursos de desarrollo hacia la banca bajo la modalidad de crédito y cuasi capital. (1995) ➣ Interdicción de la vinculación financiera. (1997) ➣ Orientación de FONDESIF al apoyo del subsector de microfinanzas. (1999) 7
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Rojas, Rafael y Wisniwski, Sylvia. Oferta Actual de Servicios Financieros en las Areas Rurales de Bolivia. FDC. La Paz. 1996. Inicialmente FONDESIF se orientó a otorgar liquidez e incluso “rescatar” a bancos comerciales en problemas.

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➣ Funcionamiento de empresas calificadoras de riesgo de las intermediarias. (1999) ➣ Introducción del concepto de calificación de cartera por incobrabilidad ➣ Énfasis en el flujo de fondos del solicitante de crédito antes que en las garantías. Estos avances no han estado exentos de crisis. En el camino se procedió al cierre y liquidación de 13 bancos y el Banco Central tuvo que devolver los depósitos para luego tratar de recuperar carteras de difícil cobrabilidad y en muchos casos sobrevaluadas, con objeto de mantener la estabilidad del sistema. Las situaciones de insolvencia presentadas en el sistema ya reformado tuvieron salidas menos traumáticas: la SBEF dispuso la venta de la cartera a otras entidades o al traspaso del paquete accionario a otro banco. Bolivia es uno de los países de la región que mejor ha incorporado los Acuerdos de Basilea, mediante la liberalización de la tasa de interés, la eliminación a las restricciones a los movimientos de capital y la adopción de normas prudenciales. Es también uno de los países de menor intervención de las autoridades en los contratos. La tasa de interés fue el punto más sensible en el debate público, debido a la presencia de sectores de opinión que tienden a ponerle límites a partir de criterios políticos y administrativos, sin considerar a) que esa restricción puede contraer la oferta crediticia en un país que cuenta con escasos recursos provenientes del ahorro interno y con propensión a las colocaciones de corto plazo b) que las intermediarias buscarían cobros poco transparentes fuera de la tasa c) que se produciría una concentración en créditos grandes, con menor costo de administración. La tasa de interés se mantuvo alta incluso luego del trauma hiperinflacionario antes de descender a niveles de relativo equilibrio; en 1999 empezó una reducción sistemática hasta el 2003 debido a que los factores recesivos y de insolvencia empresarial generaron liquidez. En estos fenómenos de alza y baja de la tasa no estuvo presente la intervención estatal. A pesar de los avances, el sistema financiero presenta un conjunto de limitaciones: ➣ Privilegia las operaciones a corto plazo, poco propicias para la inversión, debido a que el ahorro mantiene esa misma tendencia. ➣ En gran medida no atiende al área rural. ➣ La morosidad tiene un comportamiento cíclico, acompañando la evolución de la economía nacional.

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➣ Está fuertemente dolarizado. ➣ A partir de1999 redujo su crecimiento, debido a que la incapacidad de pago de sus prestatarios y la contracción le restó posibilidades de colocación de cartera. ➣ Se encuentra limitado por un sistema de garantías atado a la propiedad urbana, pues la pequeña propiedad rural es inembargable y no existe aun una ley que norme las garantías muebles, por lo que los pequeños y micro empresarios que carecen de activos inmobiliarios tienen todavía restricciones de acceso. ➣ El saneamiento de la propiedad, especialmente de la rural, es incompleto y avanza con lentitud y tropiezos; razón por la cual importantes contingentes poblacionales carecen de títulos y están inhabilitados para utilizar sus inmuebles como garantía. ➣ El sistema de registro de inmuebles (derechos reales) es engorroso y facilita la corrupción, pues como los activos se inscribían cronológicamente es necesario revisar el registro completo para establecer si un activo ha sido ya utilizado como garantía y para hacerlo es preciso tramitar autorizaciones expresas. El Folio Real busca solucionar en parte estos problemas, pero apenas se está poniendo en marcha. ➣ Se desenvuelve en un entorno de inseguridad jurídica que hace que se ponga en entredicho la eficacia y aun la validez de los contratos, debido a la complicación procedimental, la lentitud y la corrupción del sistema de administración de justicia. ➣ El Estado emite señales negativas como la condonación de las deudas a la antigua banca estatal, la misma que afecta la moral de pago de los clientes. ➣ El sistema de información y registro del crédito es limitado, pues no cubre a la totalidad de los actores. Ello se debe a las condiciones de informalidad de gran parte de los pequeños y microempresarios y a que acceden a créditos de instituciones legales pero no reguladas. Incluso la información generada por los FFPs en muchos casos se limita a datos generales del prestatario, pues las MyPEs carecen de sistemas contables. Ello hace que la disponibilidad de información sea menor que en otros países, lo que incide en el costo del crédito. (Gráfico 2)

15

Gráfico 2 Índice de Disponibilidad de Información Crediticia
USA A. Latina Brasil C. Rica Chile Argentina Perú Venezuela Dominicana Colombia Guatemala Uruguay México Bolivia Panamá Ecuador 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1

Fuente: BID. Competitividad, el Motor del Crecimiento.

Finalmente, es importante señalar que fuera del sistema fiscalizado por la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras existen actores importantes que operan en la prestación de servicios crediticios aunque no están habilitados para captar ahorros del público. Se trata de las ONGs financieras y las Cooperativas de Ahorro y Crédito cerradas. Estas últimas operan exclusivamente en el ámbito de sus socios; en cambio, las ONGs financieras son fundamentalmente 11 instituciones que prestan servicios crediticios tanto a microempresas urbanas y rurales como a unidades productivas agropecuarias (cada una según su mandato institucional). Estas instituciones, junto con BancoSol y los Fondos Financieros Privados (FPPs) conforman lo que en el presente trabajo se denomina Sistema de Microfinanzas, orientado en lo fundamental a atender a la microempresa y a los pequeños productores rurales.

16

III. La Población Meta: Microempresa y Pequeños Productores Rurales

1. La Microempresa
Hoy parece claro que la población meta de las microfinanzas es fundamental aunque no exclusivamente la microempresa, a la que incluso se tiene más o menos cuantificada. Sin embargo, en un principio el concepto de microempresa no existía, en la medida en que la masiva pobreza urbana y las actividades de autoempleo apenas empezaban a perfilarse. Hasta la década de los 60 la microempresa en Bolivia era virtualmente inexistente, debido a la contención migratoria generada por la Reforma Agraria. Los autoempleados eran básicamente los resabios de la organización semifeudal heredada de la Colonia, genéricamente denominados “maestros”. Sin embargo, en el resto de América Latina la población urbana pobre y autoempleada ya promovía la discusión entre los adscritos a la Teoría de la Dependencia8 y los de la Teoría de la Marginalidad 9 sobre si se trataba de un “ejército industrial de reserva”10 o de sectores marginados de la economía. Más tarde, al influjo de los estudios del Programa Regional de Empleo para América Latina y El Caribe (PREALC), se empezó a hablar de un “Sector Informal Urbano” (SIU) constituido por unidades económicas pequeñas, con escaso capital y tecnología, donde no existe separación entre propietarios y trabajadores (capital y trabajo) y la formalización organizativa es casi nula. El SIU venía a ser entonces el polo opuesto del sector moderno de la economía latinoamericana, caracterizada por una heterogeneidad estructural.11

8 9 10

Enrique Cardoso, Enso Faleto, Ruy Mauro Marini, entre otros. Anibal Quijano, principalmente. Denominación genérica utilizada por Marx para los desempleados, como fenómeno crónico del capitalismo que servía para apoyar la contención de los salarios y posibilitar la obtención de la plusvalía absoluta. Larrazabal Hernando y Montaño, Gary. Estudio de Actualización sobre la Situación Socioeconómica de la Micro y Pequeña Empresa”. La Paz. Aguilar y Asociados. Octubre 2002.

11

17

Durante los 80 y los 90 la presencia de este estrato poblacional se hizo masiva en Bolivia, como consecuencia del agotamiento del ciclo benéfico de la Reforma Agraria, que se tradujo en una migración del campo a la ciudad sin precedentes, que hizo que el país alcanzase el ritmo de urbanización más acelerado de América Latina durante estas décadas.12 La presencia masiva de los autoempleados coincidió con la maduración de los análisis, que empezaron a definir con mayor precisión de quienes se estaba hablando: • Unidades económicas pequeñas, con escaso capital y tecnología, donde el trabajo asalariado no es significativo; en general, se trata de unidades económicas que tienen menos de 5 personas empleadas, incluyendo al propietario y sus familiares. • No se trata de sectores marginales no solamente por su presencia masiva, sino también porque están insertos en el mercado y por lo tanto se encuentran articulados a la economía del país y son parte de la generación del producto, aunque muchas veces su aporte no sea contabilizado debido a su informalidad. • Al ser unidades económicas privadas y estar produciendo para el mercado bajo una organización, son propiamente empresas, aunque no separan la economía familiar de la del negocio. • En una escala superior a estas microempresas, se encuentran unidades económicas algo mayores tanto en dotación de capital y tecnología, como en participación de familiares y asalariados. Se trata de las pequeñas empresas, que cuentan con más de 5 y menos de 20 trabajadores. 13

2. Importancia de la Micro y Pequeña Empresa (MyPE)
2.1. Cuántas son y su composición

Durante algunos años el INE sistematizó información respecto a estas unidades mediante los Censos de Establecimientos Económicos, pero los mismos dejaron de realizarse en 1994. En 2001, el Viceministerio de Microempresa propició un estudio que, a pesar de sus limitaciones de cobertura (sólo urbano, sobre 34 centros poblados, solamente de las ramas de manufactura, comercio y servicios y omitiendo a los puestos fijos y móviles) es el más actualizado que existe.14 Por ello, se lo toma como referencia para el presente trabajo.
12 13

Baldivia, José. Población, Migración y Desarrollo en Bolivia. Instituto Prisma. La Paz. 2002. No existe consenso para establecer los criterios cuantitativos que diferencian a la micro de la pequeña empresa. En este caso se utilizan los criterios aplicados por Larrazábal y Montaño en el estudio del Viceministerio de la Microempresa. Larrazábal y Montaño.Op ant cit.

14

18

Gráfico 3 Tipos de Establecimientos en Bolivia
2,4

97,6

MyPE

Media-Grande

Fuente: Larrazábal y Montaño.

Casi el 98% de los establecimientos urbanos tiene hasta 20 personas ocupadas; es decir, son pequeñas y microempresas, por lo que una primera característica de la actividad económica nacional es el predominio de estas pequeñas unidades. (Gráfico 3). Otra de sus características es la mayor presencia de las actividades de comercio (55%) y de servicios (22%) por sobre las de manufactura, que apenas representan el 10% de los establecimientos. El estudio identificó en un barrido inicial 187.444 establecimientos de MyPEs (hasta 20 personas ocupadas), pero dentro de este sector visualizó el predominio de la microempresa (menos de 5 personas ocupadas, incluido el propietario) sobre la pequeña empresa (entre 6 y 20 personas, incluido el propietario). El Cuadro 2 muestra que el 97% de los negocios urbanos son microempresas, las que a su vez en su mayoría están instaladas en locales fijos y el 25% consisten en puestos callejeros o vendedores ambulantes.

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Cuadro 2 Composición interna de la MyPE
Micro (1-4) Pequeña (5-20) Total 179.803 7.641 187.444 60.134 239.937 96.9 7.641 3.1 60.134 247.578 100

Locales Puestos fijos y móviles TOTAL %
Fuente:

Elaboración propia sobre datos de Larrazábal y Montaño.

Por otro lado, como muestra el Gráfico 4, la micro y la pequeña empresa tienen una estructura parecida a la del conjunto de la actividad económica nacional, con predominio de las actividades de comercio y de servicios sobre las de transformación. La incidencia del comercio sería incluso mayor si se considerasen los 60.134 puestos ambulantes no incluidos en esa investigación, pues es de presumir que casi la totalidad de ellos son comerciantes. Esa estructura explica la concentración de la cartera de las instituciones de microfinanzas en los sectores de comercio y servicios.

Gráfico 4 Estructura de la MyPE
18%

46% 36%
Comercio Servicios Manufactura

Fuente: Larrazábal y Montaño.

20

La presencia de actividades terciarias tiende a ser más numerosa porque el comercio y los servicios constituyen la puerta de entrada más fácil para los migrantes que no encuentran colocación en el sector formal y carecen de calificación para iniciarse en la manufactura. 2.2. Incidencia en el Empleo y en la Dinamización de la Economía

La MyPE es un amortiguador de la tensión social, pues constituye una forma de generar ingresos de la población que no es absorbida por el aparato productivo. En los tres sectores estudiados y sin considerar puestos callejeros y ambulantes, en 2001 existían 350.000 personas ocupadas, incluyendo el propietario. (Cuadro 3).

Cuadro 3 Empleo generado en la MyPE (2001)
Comercio Establecimientos Personal Ocupado % Personas por establecimiento
Fuente: Larrazábal y Montaño.

Servicios 54.420 126.848 36% 2.33

Manufactura 27.468 64.784 18% 2.36

Total 187.444 350.350 100 1.87

105.556 158.718 46% 1.5

La importancia de la micro y pequeña empresa en la contención del desempleo se desprende de la comparación con las cifras de ocupación y empleo generales del país. Los 350.350 ocupados en la MyPE el 2001 representan el 9% del total de los ocupados, el 16% de los ocupados urbanos y el 28% de los ocupados de las tres ramas de actividad consideradas. Asimismo, equivalen a la mitad (49%) de los subempleados urbanos. Sin tabulaciones más a fondo, no es posible establecer cuántas de las personas que se desempeñan en las MyPEs están adecuadamente ocupadas y cuántas subempleadas, pero lo evidente es que por ambas vías impiden que la desocupación abierta se dispare a proporciones peligrosas tanto para la estabilidad social como para la seguridad ciudadana. Los sectores de comercio y servicios, que suelen ser menospreciados en relación a los propiamente productivos, son los que mayor empleo generan en este ámbito. Del mismo modo, la microempresa genera más empleo que la pequeña, pues absorbe al 86% de los ocupados de la MyPE, con una mayoría absoluta en el comercio (96%).

21

Las micro y pequeñas empresas generaban el año 2000 el 90% de los nuevos puestos de trabajo en las ciudades capitales y representaban el 88% del empleo, (Gráfico 5) aunque agrupándolas de otra manera. 15 El sector de microfinanzas no se planteó abatir el desempleo o reducir la pobreza, sino facilitar el acceso al crédito a sectores de la población, especialmente mujeres, marginados de este servicio; sin embargo, parece plausible suponer que está contribuyendo además a mitigar el desempleo y la pobreza.

Gráfico 5 Población Ocupada según Tamaño de Empresa

4% 5%

8%

83%

1a9

10 a 19

20 a 49

50 y m s

Fuente: Viceministerio de Microempresa.

Se puede establecer una vinculación positiva entre las microfinanzas y las MyPEs, debido por una parte a que aquellas atienden a un sector numeroso, que tiene un papel decisivo en la generación de empleo urbano y, por otro, a que una cantidad importante de las personas insertas en estas unidades económicas son mujeres (61% en el comercio, 26% en los servicios y 11% en la manufactura), un sector identificado por los estudios de pobreza como uno de los más vulnerables de la sociedad boliviana. Empero, la incidencia de la
15

Hartmann, Felipe. Enfoque Integral de los SDE para la MyPES en Bolivia. En Memoria de Seminario sobre Servicios de Desarrollo Empresarial para la MyPES. Viceministerio de Microempresa. La Paz. 2001.

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microempresa en la generación de empleo y en la contención de las tensiones sociales se ve limitada por un conjunto de problemas que afectan su desarrollo: ➣ El mercado doméstico al que atienden es estrecho y depende de la capacidad de consumo de la población. ➣ El nivel de educación de los empresarios es bajo; la mayoría solamente ha alcanzado algún grado del ciclo medio. ➣ Existe una presencia importante de la informalidad, pues el 53% no cuenta con Registro de Contribuyentes y el 46% carece de Licencia Municipal. ➣ Tienen ventas estacionales (especialmente fin de año), que coinciden con el incremento de la demanda a las microfinanzas durante las mismas temporadas. ➣ Una gran parte funciona en el hogar de los propietarios y tiende a desviar recursos de crédito al mejoramiento de su vivienda. Por ello, las instituciones de microfinanzas abrieron líneas de crédito dirigidas a mejoramiento y ampliación de viviendas. ➣ El 68% de los trabajadores, incluidos los propietarios, forma parte de un sistema de cooperación familiar con bajo nivel de asalariamiento. ➣ Suplen el desarrollo tecnológico con mano de obra de baja calificación aplicada con intensidad y prolongadas jornadas laborales. (50 horas semanales en la manufactura, 51 en los servicios y 67 en el comercio). ➣ Existe eventualidad laboral, especialmente en las actividades de servicios, pues los propietarios tienden a evitar el compromiso de beneficios sociales. ➣ Existe una alta tasa de “mortalidad” de las empresas.

Cuadro 4 Ingresos Medios en la MyPE (Bs.)
Microempresas Ingreso medio Veces el salario básico
Fuente: Larrazábal y Montaño.

Pequeña Empresa 871 2.3

625 1.6

➣ Los ingresos medios son bajos y en el mejor de los casos duplican el salario básico nacional (Cuadro 4), aunque existen diferencias al interior de la empresa, donde los más bajos e inciertos corresponden a los asalariados o a los familiares. A juzgar por la demanda de créditos, el repago de los mismos y los montos cada vez mayores solicitados al sistema de microfinanzas, los propietarios están teniendo mejoras paulatinas en sus
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ingresos o por lo menos capitalizando sus empresas; incluso es posible que algunos ingresen a estratos más altos. Que los empresarios de la MyPE destinan buena parte de sus recursos y utilidades a la capitalización, se desprende del hallazgo de Larrazábal y Montaño, quienes señalan que en Octubre de 2001 la inversión total declarada por los establecimientos de manufactura y servicios era de 104 millones de dólares en maquinaria y equipo16, aunque gran parte de ella era de segunda mano o de elaboración propia. Se trata de equipamientos que se insertan en la cadena nacional de insumo-producto, pues utilizan la electricidad como principal energético o una combinación de energía eléctrica y manual. El valor de los activos productivos de los tres sectores considerados era el 2001 de $us 108 millones y el de sus activos totales de $us 754 millones, más de la mitad de los cuales se encontraba en servicios y comercio, aunque la manufactura tenía el coeficiente más alto de activos productivos en relación al total de sus activos (27%) Estas variables permiten concluir que si bien estas unidades son pequeñas y se desenvuelven en condiciones de precariedad, a nivel agregado juegan un rol en la dinamización de la economía. Este rol dinamizador se expresa en demanda de maquinarias y equipos, consumo de servicios de electricidad, agua potable y telefonía y en la compra de materia prima e insumos tanto para la elaboración de productos como para la prestación de servicios, que el 2001 alcanzaron a más de $us 291 millones. Por otro lado, dado que se trata de unidades cuya condición de vida es su inserción en el mercado, sus ventas constituyen otro factor dinamizador: el año 2001 más de 1.300 millones de dólares. La precariedad de los equipamientos de este tipo de unidades económicas, si bien afecta su competitividad, les permite ser flexibles ante los cambios que se producen en el mercado. En unos casos, sus equipamientos mismos son acondicionables a nuevos productos y, en otros, tienen posibilidades de trasladarlos. Claramente la mayor flexibilidad y movilidad se produce en los comerciantes. Esta flexibilidad productiva y comercial explica la menor sensibilidad o por lo menos la más rápida recuperación de este sector frente a las crisis que afectan a la economía nacional y que en muchos casos implican la parálisis, la moratoria y la quiebra de las empresas medianas y grandes. El aporte de la MyPE a la generación del PIB es mucho menor que el de las grandes empresas, debido a su baja productividad y a las limitaciones anotadas líneas arriba, pero de todas maneras el 2000 aportaba con casi un tercio (29%) a la generación de ese producto17 (Gráfico 6).
16 17

Larrazábal y Montaño. Op ant cit. Hartmann op ant cit.

24

Gráfico 6 Contribución al PIB por Tamaño de Empresa
25% 67%

4%

4%

1a9

10 a 19

20 a 49

50 ó más

Fuente: Viceministerio de Microempresa.

Aunque se carece de información sobre la rentabilidad de las MyPES, el acceso a financiamiento y el repago de las deudas parece evidenciar que la mayoría de ellas ha superado las condiciones de sobrevivencia. En este tema la encuesta no encontró respuestas claras, aunque la mayoría declaró que dispone de fuentes de financiamiento (Cuadro 5).

Cuadro Nº 5 Disponibilidad de Financiamiento
% 65 35 100

Cuenta con fuentes de Financiamiento No tiene financiamiento Total
Fuente: Larrazabal y Montaño.

Esta declaración general de que cuentan con fuentes de financiamiento es contradictoria con otras respuestas dadas por los mismos encuestados cuando se trató de estructurar montos de deuda y la composición general de sus
25

pasivos. Los aspectos relacionados con el endeudamiento son de tratamiento especializado, debido a que inducen a respuestas defensivas; probablemente por ello la encuesta del Viceministerio de Microempresa no profundizó en el tema. En todo caso, de las respuestas brindadas se podría desprender que todavía existen importantes nichos de mercado para las microfinanzas.

Gráfico 7 Acceso a Crédito Según Tamaño
23%

77%

Micro

Pequeña

Fuente:

Elaboración Propia sobre datos Encuesta Ministerio Microempresa.

Por otra parte, el financiamiento es utilizado principalmente para capital de operaciones, pues el 83% de los establecimientos declara un pasivo de menos de Bs. 1.000. Ello es congruente con el hecho de que el 77% del total de pasivos de MyPE está concentrado en unidades de menos de 5 ocupados; es decir, en la microempresa. (Gráfico 7). Existe una relación inversamente proporcional entre el nivel de endeudamiento y el tamaño de las empresas; por lo que parece plausible concluir que la pequeña empresa, que requiere en general montos mayores y plazos más largos que la microempresa, es la que menos acceso ha tenido al crédito y a los servicios financieros.

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3. La Rentabilidad de la MyPE
Dada su informalidad, la viabilidad de las micro y pequeñas empresas en el mercado es tema de debate, prevaleciendo el concepto de que constituyen solamente estrategias de sobrevivencia de sectores subempleados. Con la provisionalidad de constituir una fotografía en un momento (octubre 2001) y con la limitación de atenerse a respuestas defensivas, propias de empresarios que en gran parte de los casos no pagan impuestos, la encuesta del Viceministerio de Microempresa señala algunas tendencias: • Parte de las personas insertas en estos sectores son subempleados, pues generan ingresos menores a los necesarios. Sin embargo, no es esa la realidad de la mayoría, ni siquiera de los más pequeños. La mayoría (el 97%) no están constituidas como empresas, sino como personas naturales, por lo que su movimiento comercial no se registra en las estadísticas. La mayoría (el 61%) trabaja en locales de su propiedad y prácticamente todos los utilizan además como vivienda; por lo que cuentan con activos en infraestructura sobredimensionados en relación con el movimiento de sus negocios.

Que en general la MyPE puede ser rentable, emerge de un ejercicio realizado con los datos agregados de la encuesta, el mismo que tiene como limitación que constituye un promedio que esconde las diferencias existentes.18 El balance agregado (Cuadro 6) muestra la existencia de inversiones en activos inmobiliarios que no están aplicados a la producción, pues constituyen también viviendas (de ahí el “desbalance” entre activos elevados y bajos pasivos). Asimismo, se observa un capital de operaciones bajo y parcialmente inmovilizado en anticréticos, lo que es contradictorio con actividades cuya oportunidad está en la rotación de las mercaderías. Destaca un bajo nivel de pasivos debido al mayor acceso de los microempresarios a créditos de pequeña escala y el escaso acceso de las empresas de mayor tamaño (probablemente hubo sub declaración de deudas). En síntesis, el balance genera la percepción de empresarios que se encuentran en proceso de capitalización y de mejoramiento de sus condiciones habitacionales.

18

El ejercicio de elaborar un balance y un estado de resultados agregado de la MyPE a partir de los datos de la Encuesta del Viceministerio de Microempresa es una interpretación cuya responsabilidad corresponde al autor de este trabajo y no compromete los resultados de dicha encuesta.

27

Cuadro Nº 6 Balance Agregado de la MyPE en Bs. a Octubre 2001
Activos Capital de Operaciones Disponibilidades Mat. Prima Mercadería comprada Productos terminados Anticréticos Activo Fijo Infraestructura (*) Maquinaria y Equipo Vehículos Otros Total Activo
Fuente:

1.021.409.838 440.847.434 146.240.198 235.206.527 96.372.744 102.742.935 5.152.047.142 3.592.166.752 740.396.839 330.074.926 489.408.625 6.173.456.980

Pasivo

Pasivo y Patrimonio 411.873.336

Patrimonio (incluye vivienda)

5.761.583.644

Total Pasivo y Patrimonio

6.173.456.980

(*) Simultáneamente, vivienda Elaboración Propia con datos de Encuesta Viceministerio de Microempresa.

En el estado de resultados (Cuadro 7) destacan: un alto nivel de ventas en relación al capital de operaciones y en los egresos las compras de insumos y materiales (consumo intermedio y gastos generales). Por otro lado, ante la evidencia de que estos empresarios no aplican depreciaciones, no renuevan infraestructura en 40 años ni maquinaria cada 10 (como suponen las normas contables), se han calculado periodos más espaciados. El resultado de este ejercicio muestra una utilidad alta en relación a la inversión, que supone un retorno sobre patrimonio de casi 65%. Sin embargo, si se les aplicase el 25% de impuesto a las utilidades ese retorno baja al 49% y más aún su se aplicasen las depreciaciones de norma. Con todo, las utilidades siguen siendo atractivas. En síntesis, el estado de resultados genera la percepción de agentes productivos que en la encuesta no han declarado sus pasivos y que basan su rentabilidad en relativamente buenos y rápidos niveles de ventas a partir de equipamientos e infraestructura que explotan más allá de su vida útil. Finalmente, se trata de un agregado que presenta cifras de pequeña escala en relación a las que corresponden a la economía formal, pero que en general muestran un sector en proceso de capitalización, que en conjunto parece haber superado el punto de equilibrio. Coincidentemente, el estudio del Viceministerio de Microempresa señala que el 25% de estas unidades tienen alta competitividad, el 53% competitividad media y solamente el 22% no serían competitivas. (Gráfico 8)
28

Cuadro 7 Estado de Resultados Agregado de la MyPE
(10 meses a Octubre 2001)
Ventas Egresos Costos de producción y ventas 2.306.211.340 Consumo intermedio 1.654.959.450 Otros 651.251.890 Remuneraciones 911.738.250 Costo financiero (21.6%) 88.964.640 Productos de terceros 235.206.527 Diversos impuestos 74.204.510 Depreciaciones 160.124.150 Infraestructura (50 años) 59.869.445 Maquinaria y Equipo (15 años) 41.133.157 Vehículos (15 años) 18.337.496 Otros (10 años) 40.784.052 7.550.919.344 Total Egresos 3.776.449.417 Utilidad Agregada 3,774.469.927 Utilidad promedio entre 187.444 MyPES 20.136 Utilidad promedio anualizada 24.163 Utilidad promedio en $us a 6.83 Bs. 3.538
Elaboración Propia con datos de Encuesta Viceministerio de Microempresa.

Ingresos 7.550.919.344

Fuente:

Gráfico 8 Competitividad de las MyPEs
22% 25%

Competitivas Competitividad Media Baja Competitividad

53%

Fuente: Larrazábal y Montaño.

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Al cabo de poco más de 15 años de atención de las microfinanzas a la MyPE, se puede concluir que la misma ha sido pertinente en tanto fue correcta su percepción de que se trata de un sector numeroso, cuya viabilidad económica garantiza su propia rentabilidad. Sin embargo, su actuación estuvo demasiado centrada en la microempresa, quizás sin percibir el importante mercado potencial de la pequeña empresa, escasamente atendida por la banca.

4. Los Pequeños Productores Rurales
El sector de los pequeños productores rurales fue la población objetivo de una parte de las primeras ONGs financieras (ANED, FADES, SARTAWI, PRODEM). Los FFPs desarrollaron algunas tecnologías para atenderlos, pero su expansión no fue significativa; de hecho, sus carteras se concentraron principalmente en lo que podría denominarse microempresa rural, compuesta por comerciantes y prestadores de servicios. La propia cartera de las instituciones que permanecen como ONGs financieras ha tendido a crecer más entre los clientes de los centros poblados que entre los productores agropecuarios. La pequeña actividad agropecuaria tradicional se caracteriza por ser intensiva en mano de obra familiar y combinar la producción para la subsistencia con la oferta estacional para el mercado interno. Su producción es diversificada, por lo que no es fácil establecer un flujo de negocios estandarizado. Es practicada por más de 600 mil unidades familiares ubicadas en lo fundamental en el occidente del país sobre 17 millones de ha, de las cuales sólo cultivan de 700.000 a 800.000 al año. 19 (Cuadro 8)

Cuadro 8 Beneficiarios de Reforma Agraria hasta 2002
Tipo de Unidad Pequeña Solar Campesino Propiedad Comunaria Total
Fuente: ENDAR. 2002.

Nº 279.523 4.026 342.491 626.040

Ha 5.043.204 23.880 12.829.087 17.896.171

19

MACA, MDS y MDE. Estrategia Nacional de Desarrollo Agropecuario y Rural (ENDAR). La Paz. 2002.

30

La característica general de los beneficiarios de la Reforma Agraria es la explotación de pequeña escala, pues incluso la propiedad comunaria está compuesta por tierras de usufructo familiar que han sufrido un fraccionamiento paulatino sin titulación ni registro. La situación del contexto rural ha variado significativamente en los últimos años como resultado de la masiva migración a las ciudades y el desarrollo del sector rural no agropecuario, conformado tanto por agricultores que combinan sus labores prediales con otras fuentes de ingresos, como por personas que se asientan en centros poblados y desarrollan exclusivamente actividades terciarias. Esta actividad no agropecuaria permite a las familias rurales estabilizar su economía al compensar la estacionalidad de la producción y el empleo agrícola y diversificar sus fuentes de ingresos. Para quienes la practican, la agricultura no deja de ser relevante, pero tiene un carácter de subsistencia, mientras que las otras actividades garantizan ingresos monetarios efectivos y permanentes. El ingreso laboral mensual en la unidad productiva familiar es Bs. 181 en la actividad agropecuaria, el más bajo de todas las ramas de actividad; en cambio los ingresos más altos provienen del transporte (Bs. 1.278), los servicios (Bs. 873) y las actividades extractivas (Bs. 868). El comercio dobla el ingreso de la actividad agropecuaria (Bs. 390). 20

20

ENDAR.

31

IV. El mundo de las microfinanzas

1. Un Producto Nacional Exitoso
Si se le puede dar crédito a los grandes, por grandes sumas de dinero, ¿por qué no resultaría más fácil dárselo a los pequeños en pequeñas sumas? He ahí la pregunta que se hace el profano para obtener casi siempre respuestas fáciles en torno a la tasa de interés que se cobra en las microfinanzas. ¿Darle crédito a los artesanos, campesinos y pequeños comerciantes informales? Cuestiona el experto financiero, para responder con frecuencia que ello no es viable ni sostenible porque esa gente no tiene el hábito de cumplir sus compromisos formales, no hay forma aparente de medir su capacidad de pago, carece de garantías y no existe mecanismo legal para hacer que pague. ¿Darle crédito a los pobres? Se interroga el político, para concluir que no es posible ni justo porque no podrán cumplir con las amortizaciones y los intereses con tasas de mercado. Frente a la contundencia de estas respuestas, Bolivia exhibe como uno de sus productos de exportación un conjunto de tecnologías financieras exitosas que abarcan servicios de crédito, ahorro, giros y transferencias, ofertados a una masa creciente de micro y pequeños empresarios (MyPEs) prestados por instituciones privadas rentables (por tanto sostenibles), las principales de las cuales son fiscalizadas por la Superintendencia de Bancos. Las estadísticas internacionales ya dan cuenta de esta realidad (Gráfico 9) La información contenida en el Gráfico 9 es parte de un estudio del BID que compara el porcentaje de microempresas atendida en América Latina por instituciones de microcrédito durante 1998 y 1999 (excluyendo a las cooperativas) sobre un universo estimado de 1.5 millones de microprestatarios, casi todos pobres. Bolivia aparece de lejos como el país de mejor cobertura, junto con afirmaciones como las siguientes:

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Gráfico 9 Crédito a Microempresas Proveniente de Instituciones de Microcrédito (%)
0 Bolivia Nicaragua El Salvador Honduras Chile PROMEDIO Guatemala C. Rica Ecuador Dominicana Colombia Paraguay Perú Ponderado Panamá México Uruguay Brasil Argentina Venezuela 5 10 15 20 25 30

Fuente: BID Op ant cit.

“…En Bolivia, donde se encuentra el mercado de microcrédito más desarrollado de América Latina, las instituciones financieras más rentables en los años 1999 y 2000 no fueron los bancos tradicionales, sino las instituciones de microcrédito transformadas. Otros países están siguiendo el ejemplo...” 21 “En el caso de Bolivia, país que tiene el marco regulatorio del microcrédito más avanzado de la región, el gobierno creó …. el fondo financiero privado o FFP.” 22 En un país donde los éxitos suelen ser vistos con recelo, la afirmación del BID sobre las instituciones de microcrédito probablemente podría inducir a la afirmación de que en Bolivia algunos están haciendo grandes negocios a costa de los pobres. Parece por ello importante conocer algo de la historia de estas instituciones, la misión que se han asignado, su diversidad, su composición accionaria y finalmente hacer algunas comparaciones.
21 22

BID. La Competitividad, el Motor del Crecimiento. Washington 2001. p. 100. Ibídem p. 106.

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2. Los Orígenes (1983-1990)
La experiencia internacional pionera más importante de las microfinanzas fue la del “Grameen Bank” de Bangladesh, impulsada por un académico que sostenía que el crédito es un “derecho humano fundamental” que permite a los pobres –particularmente las mujeres– desarrollar sus propios negocios, ser autosuficientes y mejorar su autoestima.23 El Grameen Bank inició actividades en 1983 con el 60% de las acciones del Gobierno y 40% de los “pobres sin tierra”. En Bolivia los orígenes fueron diferentes pero la mentalidad parecida. Gran parte de las ONGs que durante el prolongado periodo dictatorial se habían abocado a un trabajo de promoción de derechos y libertades entre la población rural, con el advenimiento de la democracia en 1983 redefinieron su rol y se encaminaron hacia el apoyo a las actividades productivas de los campesinos, el estrato social más pobre del país. Las actividades de capacitación y asistencia técnica realizadas por estas instituciones enfrentaron muy pronto la evidencia de que las nuevas prácticas productivas requerían insumos y equipos que los campesinos no poseían y que no tenían capacidad de adquirir. Nacieron así los fondos rotativos y los programas de crédito vinculados a las acciones de desarrollo que impulsaban las ONGs, la mayoría de las cuales estaban vinculadas a organizaciones religiosas y recibían financiamiento de sus similares de Europa. Virtualmente ningún proyecto de desarrollo dejó de contar con su componente de crédito. El discurso subyacente en estas actividades era contestatario al orden establecido desde posiciones de izquierda y cuestionador de un Estado que había dejado sin servicios de apoyo a la producción a una gran masa de pequeños propietarios agropecuarios. La banca estatal era identificada como ineficiente, ineficaz y manipulada políticamente. Paradójicamente, desde el Estado se hacían cosas parecidas. La renaciente democracia había merecido el apoyo de la comunidad internacional, por lo que los organismos bilaterales y multilaterales empezaron a apoyar proyectos de desarrollo rural ejecutados por el Estado, todos ellos con su componente de crédito. Ello equivalía a reconocer la inoperancia del Banco Agrícola y de la denominada banca estatal de fomento. Partiendo de discursos ideológicos diferentes, las ONGs y el Estado terminaron realizando el mismo tipo de prácticas y con los mismos resultados: subsidio a los productores a través de fondos rotativos agotados por incumplimiento
23

/ “The Impact of Grameen Bank in Bangladesh”. Rahnuma Shehabuddin. 1991.

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en repago y de carteras de crédito reprogramadas en forma reiterada y finalmente condonadas o transferidas en cobranza (el 2000 el Estado terminó por condonar pequeñas deudas que se arrastraron por casi 15 años). Estado y ONGs promocionaban paquetes tecnológicos (semillas o insumos mejorados, innovaciones mecánicas, etc.), capacitaban a los productores en su manejo y finalmente los inducían a endeudarse para aplicarlos. Virtualmente todos los programas culminaron con la pérdida total de la cartera de crédito; el argumento de los beneficiarios para eludir el pago fue casi siempre que los beneficios de la oferta tecnológica nunca se produjeron. Esta fase de gestación concluyó con el cierre del Banco Agrícola en 1990 y el languidecimiento de las líneas de crédito de los proyectos estatales. De varias ONGs, en cambio, emergió la crítica a su propia práctica, para proponer una nueva: • “En los últimos años han surgido ONGs especializadas … pero predominan aún las de enfoque multidisciplinario... Existen acciones que, como el crédito, requieren de atención especializada” • “El crédito ha sido subvencionado, lo que supone una o varias de las consideraciones siguientes: o “Se trabaja con recursos de donación sobre los cuales no existe la obligación de reposición; por lo tanto la eficiencia de su administración es pobre y existe siempre la duda de brindar un servicio permanente (lo que a su vez impide créditos de más largo plazo). o “Se están inflando artificialmente determinadas actividades productivas, las mismas que no podrán competir en el mercado tal cual éste es en el momento que por cualquier razón no exista la subvención. o “No se tiene un diagnóstico preciso del proyecto, de la unidad involucrada... y en general se carece de sistemas que permitan establecer si el crédito es o no factible. Lo que a su vez supone el grave hecho de que se involucra en programas de crédito a productores no excedentarios que no pueden soportar crédito. o “El crédito inducido ... lleva a un fracaso casi inexorable, en la medida en que el asumir una deuda no obedece a la determinación libre y calculada del beneficiario, sino al criterio de la ONG”. 24 A mediados y fines de los 80 habían surgido ONGs especializadas en crédito (FADES, ANED, FONDECO, Sartawi, PRODEM) y otras que si bien prestaban
24

Baldivia, José. Crédito a Pequeños Productores Asociados en Bolivia. La Experiencia de FADES. Club de Economía Agrícola y Sociología Rural. La Paz. 1993. Pags. 24 y 26.

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también servicios de capacitación y asistencia técnica (FIE, IDEPRO) operaban su brazo financiero como centro de costos y de ingresos diferenciado. Aún así los temas de discusión eran los siguientes: 25 • Cobrar o no tasas de intereses reales. Respecto a ello se concluyó que la continuidad institucional permitía que la población meta continuara siendo atendida de manera estable y permanente. Se dejaron de lado entonces los fondos rotatorios y se trabajó con grupos solidarios, crédito individual, crédito asociativo y bancos comunales en una tendencia de acercarse a tasas reales. • Si el nivel de las tasas de interés debía ser tan bajo como fuera posible a fin de no desincentivar el acceso ni lucrar con los pobres o lo suficientemente altas como para cubrir los costos operativos y garantizar la sostenibilidad institucional. Paulatinamente se impuso el segundo criterio. • Si las tasas activas en áreas rurales debían ser iguales o menores a las urbanas dado que no existía actividad agropecuaria que soporte las tasas urbanas. Poco a poco se concluyó que el crédito debía operar en condiciones de mercado. • Si la comercialización es una actividad especulativa que se beneficia de spreads en detrimento de los productores o constituye un eslabón fundamental de la cadena, sin la cual no es posible la realización de la producción. La comprensión cabal del rol de la comercialización y de los servicios permitió que las operaciones de las ONGs urbanas crecieran, pues en las ciudades es más rápida la rotación del pequeño capital de los empresarios y ello permite tasas de interés mayores para cortos periodos.

3. Nace el Mundo de las Microfinanzas (1990-1997)
3.1. Principios Orientadores

El convencimiento de que la sostenibilidad es la base para la persistencia del servicio a los excluidos del sistema financiero formal, llevó a las ONGs a un conjunto de prácticas que se tradujeron paulatinamente en su filosofía de trabajo 26: • La misión institucional es el servicio a una población conformada por pequeños agentes económicos que no tienen acceso al sistema financiero formal; parte importante de la cual está conformada por mujeres que en

25

MacLean, Jorge y Virreira, Rolando. De ONGs a Fondos Financieros Privados. SRF-FONDESIF/GTZ. La Paz. 2000. Inédito. McLean y Virreira. Op ant cit.

26

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• •

muchos casos son cabezas de familia y carecen de oportunidades y servicios. Esta misión puede ser cumplida con eficacia si se logra la sostenibilidad de las instituciones, lo que a su vez supone capacidad para cubrir costos administrativos, financieros y previsionales y generar excedentes para expandir los servicios y lograr crecimiento. Eliminar las distorsiones que supone a) iniciar al cliente en el crédito, promover el despegue de sus actividades, para luego abandonarlo por no poder continuar con el servicio b) generar en los prestarios la ilusión de competitividad mediante tasas subvencionadas, para que luego del agotamiento de los recursos donados deba enfrentar la realidad de su inviabilidad frente a los costos financieros del mercado. Orientar el crédito en función de la demanda y de la capacidad de pago del cliente en lugar de inducir líneas de crédito dirigido hacia determinadas actividades. La fuente de la sostenibilidad debe ser fundamentalmente la tasa de interés activa pagada por los clientes. Las operaciones se hacen sostenibles (rentables) cuando se logra una importante escala; a su vez, la expansión más allá del punto de equilibrio permitirá lograr economías de eficiencia para encaminarse a la paulatina reducción de la tasa de interés. Los servicios financieros constituyen una actividad especializada, que requiere recursos humanos capacitados de diferente manera que los de la banca: a) deben evaluar a cada cliente por su flujo de caja y no por sus garantías b) deben tener conocimiento del mercado regional y local, sus potencialidades, idiosincrasia, cultura, etc. Los servicios financieros a la microempresa y a las unidades campesinas requieren celeridad y oportunidad, pues se trata de agentes económicos que actúan con rapidez y flexibilidad frente a las oportunidades que se producen en el mercado o dependen de ciclos de gran estacionalidad, como los de siembra y cosecha.

Finalmente, las ONGs concluyeron que la mejor forma de enfrentar los desafíos de la sostenibilidad y las economías de escala era acceder a fuentes de financiamiento de mayor envergadura, pues no era posible lograr fondos de largo plazo en volúmenes suficientes con los recursos donados de las agencias de cooperación. Sin embargo, su estructura de instituciones sin fines de lucro, no sujetas a la fiscalización de la autoridad financiera, las inhabilitaba para captar ahorros del público y para intermediar recursos del Estado.

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3.2.

El Proceso de Creación de Empresas Financieras

Sobre la base de su experiencia crediticia y de sus reflexiones analíticas, las ONGs tomaron la iniciativa y buscaron la forma de ser fiscalizadas por la Superintendencia de Bancos sin abandonar a su población meta. La reacción inicial del ente regulador y de las autoridades fue de desconfianza y cautela, debido a que acababan de enfrentar el colapso de las denominadas “financieras”, que pagaban elevados intereses por los depósitos y otorgaban créditos a sola firma. Sin embargo, el éxito del microcrédito se evidenciaba ya en el crecimiento de las carteras y las coberturas, a pesar de la restricción de los recursos. Finalmente, en 1990 la Fundación PRODEM lanzó la propuesta de constitución de un banco especializado en microfinanzas. De esta manera, en 1992 nació el Banco Solidario S.A. (BancoSol) mediante una alianza entre quienes contaban con una tecnología financiera y la misión de permitir el acceso a los servicios financieros a la población de bajos ingresos y algunos empresarios que compartían esa visión y estaban dispuestos a invertir en un proyecto rentable pero riesgoso. Luego de la apertura de este Banco, la SBEF se mostró reticente a autorizar la conversión de otras ONGs, ante la incertidumbre de los resultados y el desconocimiento de las dimensiones del mercado. El gremio bancario, por su parte, expresó su temor de que se contaminase al sistema con instituciones de dudosa eficiencia. Tras un complicado proceso de negociación y la persistente oposición de ASOBAN, el Estado lanzó varios proyectos para permitir la conversión de las ONGs financieras de asociaciones civiles sin fines de lucro a sociedades anónimas reguladas por la SBEF: en 1991 la figura fue la de Casas Bancarias, en 1993 de Bancos Departamentales, hasta que a principios de 1995 el Decreto 24.000 posibilitó la constitución de sociedades anónimas denominadas Fondos Financieros Privados (FFPs) a partir de las ONGs financieras. Los cinco años de este proceso implicaron para las ONGs gastos importantes en estudios de factibilidad para cada una de las figuras jurídicas que el Estado proponía y en algunos casos un deterioro de las relaciones entre los grupos humanos que las conformaban; pero también se hizo posible una maduración de las tecnologías financieras, en la medida en que durante todo ese tiempo continuaron operando con crédito, con carteras crecientes. De ahí en adelante, se habilitaron varios FFPs. Como puede apreciarse en el Cuadro 9, tanto BancoSol como los FFPs iniciaron sus actividades teniendo a la ONG impulsora como accionista mayoritaria.
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Cuadro 9 De ONGs a Empresas de Microfinanzas
Entidad Financiera Fiscalizada Composición Accionaria 2000 (%) Nombre ONG CAF COSUDE 20.16 71.72 42.58 73.11 19.99 11.73 4.31 7.31 ONGs extranjeras 37.32 BID

ONG Financiera

1) PRODEM

BancoSol S.A. (1992)

Fondos Privados Especializ. 23.18 19.34 15.17 11.54

2) Pro Crédito 3) FIE

PRODEM S.A. FFP (2000) Caja Los Andes S.A. FFP (1995) FIE S.A. FFP (1998)

2.85

28.28 6.41 5.00

4) ANED (*) 5) FADES 75.21 16.19

6) CIDRE 7) IDEPRO

ECO FUTURO S.A. FFP (1999)

5.83

2.77

8) Sartawi 9) Agrocapital

En proceso En proceso

(*) Participa además UNITAS, red de ONG’s no financieras.

Fuente:

Elaboración propia sobre Rivas y Rojas.

La idea subyacente en esa hegemonía era garantizar que se mantuviese la filosofía de atención a la población marginada de los servicios financieros tradicionales. La necesidad de recursos para patrimonio era y es un desafío de los FFPs y constituye una diferencia fundamental con su pasado de ONGs, cuando podían acudir a recursos de donación, en pequeños montos. A partir de su transformación en FFPs tuvieron la necesidad de aportar a la sociedad con patrimonio propio y renunciar definitivamente a fondos donados. De ahí en adelante, los recursos para ampliar cartera vinieron de líneas de crédito con costo financiero; el mismo que incide en la tasa de interés cobrada a la clientela. Por otra parte, destaca la presencia de organismos internacionales de cooperación como la CAF, el BID y COSUDE, que acompañaron el proceso de creación de sociedades anónimas por las ONGs y que con su presencia buscaban apoyar el desarrollo de un mercado financiero menos segmentado y accesible a los pequeños agentes económicos. Desde un punto de vista más instrumental, la participación de estas agencias sirvió para fortalecer patrimonialmente a los FFPs en sus orígenes y apoyar su imagen. 27 Desde el principio la participación de estos organismos fue planteada como temporal (entre 5 y 10 años), hasta que las entidades se consolidasen en el mercado. De hecho, así ha venido sucediendo, pues en algunos casos las agencias de cooperación procedieron ya a la venta de sus paquetes accionarios. La presencia de socios privados fue minoritaria en un principio, con objeto de que los intereses contingentes no perturbasen la misión de servicio de estas instituciones, pero la intención subyacente –aunque al parecer nunca escrita– fue la de transferirlas a capitales privados en el largo plazo, una vez que se encuentre comprobado que la atención de los microempresarios es sostenible y rentable. En rigor de verdad, la presencia de capitalistas privados se debió a la exigencia de las autoridades financieras, en sentido de que entre los accionistas se contara con “capital doliente”; es decir, con personas naturales y jurídicas poco dispuestas a perder su inversión y a dejarse llevar por los fines sociales y por lo tanto agentes de presión permanente por la rentabilidad. De ahí que estos inversores ingresaran a las nuevas empresas en condición de socios minoritarios y en algunos casos realizaran aportes más bien simbólicos. 28

27 28

Mclean y Virreira. Op ant cit. Ibidem.

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La combinación de estos actores (la ONG impulsora, Agencias de Cooperación y privados) parece haber sido la adecuada, pues los Fondos Financieros Privados lograron consolidarse en el mercado. Al ser solamente una la ONG impulsora en cada caso, se produjo un evidente esmero en transferir al FFP la cartera más saneada y mejor calificada (Cartera A) a fin de evitarle problemas a la nueva sociedad, donde ella misma sería socia mayoritaria. En cambio, destacan las dificultades de consolidación que ha tenido ECOFUTURO, el último de los FFPs incorporado y que contó con cuatro ONGs impulsoras, todas ellas compitiendo por la hegemonía, tratando de transferir carteras que a la postre resultaron de difícil manejo y pugnando por sobrevivir como ONGs financieras. Ello se ha venido reflejando en los resultados e indicadores de la empresa por varias gestiones. Finalmente la figura de los Fondos Financieros Privados fue también utilizada por dos tipos de instituciones privadas: • Los fondos de consumo Acceso y FASSIL que entre 1996 y 2000 actuaron en el mercado financiero con crédito masivo de inmediata y libre disponibilidad, hasta que saturaron la capacidad de endeudamiento de los microempresarios. Una debilidad regulatoria de la SBEF permitió esta situación hasta que finalmente Acceso salió del mercado en virtual quiebra y FASSIL inició un difícil camino de reorientación hacia la micro y pequeña empresa. • Los fondos orientados a la pequeña y mediana empresa –Fortaleza y de la Comunidad– que operan con montos intermedios entre los de las microfinanzas y los de la banca. 3.3. Las que Permanecen como ONGs

Las ONGs que no se transformaron en entidad regulada permanecen operando como entidades financieras que no captan ahorros del público y tienen carteras de crédito mucho menores que las plenamente formalizadas, pero que son proporcionalmente más grandes que las de muchas de las ONGs crediticias de América Latina y con mejor manejo técnico. (Cuadro 10) La mayor parte de estas instituciones se agruparon en torno a la Asociación FINRURAL y ponen énfasis en atender a la población del área rural, donde las entidades reguladas (salvo PRODEM que está presente desde sus épocas de ONG) tienen dificultades para expandirse debido a los altos costos operativos que ello supone. Sin embargo, tienen también carteras urbanas y en el área rural una proporción importante de las mismas está colocada entre comerciantes y prestadores de servicios de los centros poblados. Es decir, que no existe una estricta división del trabajo entre los FFPs y las ONGs y ello genera a
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veces tensiones con las primeras, que entienden estar siendo objeto de competencia desleal cuando estas últimas operan con tasas que consideran inferiores a las de mercado.

Cuadro 10 Principales ONGs Financieras
AGROCAPITAL ANED CIDRE CRECER DIAKONIA FADES FONDECO FUMBODEM IDEPRO PROMUJER SARTAWI
Fuente: Elaboración Propia sobre datos FINRURAL.

Las principales fortalezas de estas instituciones pueden resumirse así: • En su mayoría tienen un buen manejo técnico, contable y administrativo e incluso utilizan el manual de cuentas de la SBEF, lo que les permite llevar indicadores de eficiencia que, en general, son destacables. • Tienen carteras crediticias importantes, pero sobre todo un número de clientes elevado. • Intermedian recursos del Estado (FONDESIF) y otros fondos de segundo nivel (FUNDAPRO) asumiendo costos financieros y con la obligación de repagarlos. Acceden también a un mercado internacional de capitales solidarios alimentado en lo fundamental por ONGs europeas. • Tienen un nivel de agremiación importante (FINRURAL) a través de la cual desarrollan sistemas estadísticos agregados y los publican, comparten y debaten sus vicisitudes técnicas y de mercado, realizan interlocución con el Estado y vienen buscando la autorregulación de sus actividades. • La autorregulación consiste en normas administrativas, financieras y contables tendientes a regular las operaciones de las ONGs financieras bajo
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una supervisión institucional superior. Estas normas autoimpuestas y consensuadas buscan facilitar la operación en condiciones competitivas, de solidez, transparencia y crecimiento. Se trata por tanto de un proceso de adecuación a las normas de regulación existentes que debe emitir señales de transparencia, eficiencia y eficacia al público, al Estado y a los entes financiadores, mediante mecanismos de información confiables. Requiere para funcionar un mecanismo de convalidación de las normas, un sistema de Monitoreo, un “rating” o sistema de evaluación de indicadores y un sistema de difusión o información.29 Han tendido puentes hacia las instituciones reguladas, con las cuales comparten publicaciones, debaten sus desencuentros, promueven alianzas estratégicas y desarrollaron un buró de información crediticia de utilidad para reguladas y no reguladas, que permitirá integrar los registros de los prestatarios de todas las ONGs financieras y de esa manera reducir los riesgos de sobre endeudamiento y morosidad. (Una especie de central de riesgos para el microcrédito). Siguiendo su tradición y aprovechando que no tienen la presión de la rentabilidad, continúan desarrollando y experimentando innovaciones como el microleasing, el capital de riesgo, la incubación de empresas, bancos comunales, etc. Varias de ellas han logrado la autosostenbilidad operativa, entendida como la capacidad de generar ingresos propios a través del tiempo para cubrir los costos de operación, con independencia de los subsidios. 30

Por el lado de las debilidades pueden destacarse: • No pueden captar ahorros del público, pues no están conformadas por accionistas inversores que puedan responder por ellos, sino que constituyen fundaciones o asociaciones civiles no sujetas a supervisión de la autoridad financiera. • No siempre cumplen su compromiso implícito de no competir con tasas subvencionadas en áreas donde intervienen las microfinancieras reguladas, especialmente en contextos de ruralidad. Casi siempre el Estado es el inductor de esta actuación a través de financiamiento dirigido y con tasas límite.

29

Taller “Desarrollo del sistema de autorregulación para entidades financieras no fiscalizadas. PROFINCOSUDE-FINRURAL. Cochabamba, Marzo de 2001. Rodríguez, Tania. Autosostenibilidad Financiera e Instituciones de Microfinanzas en Bolivia. FUNDAPRO. La Paz 1998.

30

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• •

Son más vulnerables a las presiones del Estado, de las agencias donantes y de las organizaciones sociales. Tienen dificultades para alcanzar la autosostenibilidad financiera.

El tema de la autosostenibilidad financiera de estas ONGs es un debate de fondo puesto que al parecer cada vez habrá menos donantes dispuestos a colocar recursos sin retorno para operaciones de crédito y microcrédito. No es esa la voluntad expresa de estas instituciones, por lo que el análisis es importante. La autosostenibilidad financiera es la capacidad de generar a través del tiempo y sin subsidios, ingresos suficientes para cubrir los costos operativos y financieros (costo del dinero, reserva para incobrables, costos por inflación y de oportunidad) y finalmente cubrir las obligaciones de los pasivos. 31 En principio, casi todos los elementos que componen esta autosostenibilidad pueden ser cumplidos por las ONGs financieras, con excepción del costo de oportunidad del capital, tema que es natural y tensionante para cualquier inversor privado pero trasplantado para las ONGs financieras. 32 Ciertamente, estas entidades evalúan constantemente el costo de oportunidad de tal o cual tasa de interés o de cada colocación; sin embargo, no lo pueden hacer respecto a la que han definido como su función social: dar crédito a los pobres. Es decir, no existen en ellas propietarios o inversionistas cuya motivación sea intrínsicamente financiera y que decidan salir del negocio o vender sus acciones en función de un costo de oportunidad de su dinero. En cambio, para una entidad con fines de lucro que opera en las microfinanzas no basta con alcanzar el punto de equilibrio y ser rentable, sino que esa rentabilidad debe ser igual o mayor a la de otras actividades en las que eventualmente pudiera invertir sus limitados recursos un propietario o accionista. Algunos elementos de esta despreocupación por el costo de oportunidad afectan también a los inversionistas institucionales de los FFPs. 3.4. Las Microfinanzas, nuevo Concepto en el Mercado

No existe todavía una definición conceptual de las microfinanzas, pero puede decirse que es el conjunto de actividades financieras orientadas al servicio de la micro y pequeña empresa. Comprenden al menos tres actividades fundamentales: el microcrédito, la captación de pequeños ahorros, giros y transferencias que hacen las pequeñas unidades empresariales y las familias, además de otros servicios complementarios. 33
31 32

Ibídem. Eva Terberger. Instituciones de Microfinanciación en el Desarrollo de Mercados Financieros. Revista de la CEPAL Nº 81. Diciembre de 2003. Rosales, Ramón. Ampliación del Marco Normativo de las Microfinanzas. Informe. La Paz 2000.

33

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Según la definición de la SBEF, microcrédito es “todo crédito concedido a un prestatario, persona natural o jurídica, o a un grupo de prestatarios con garantía mancomunada o solidaria, destinado a financiar actividades en pequeña escala, de producción, comercialización o servicios, cuya fuente principal de pago lo constituye el producto de las ventas e ingresos generados por dichas actividades, adecuadamente verificados”. 34 De esta manera, la SBEF introdujo en la normativa la práctica que venían realizando las instituciones de microfinanzas, práctica que se inició con tecnologías muy sencillas y que evolucionó hasta anticiparse a las recomendaciones de Basilea que señalan la necesidad de calificar los créditos en función del flujo de caja del cliente y no solamente de las garantías. En realidad, un nuevo concepto hizo irrupción en el mercado financiero nacional, con marcadas diferencias respecto a la oferta tradicional. Sus peculiaridades son: • Se trata de colocaciones masivas de créditos, dispersas en miles de pequeñas operaciones, lo que a su vez evita la concentración del riesgo que afecta a la banca. Los préstamos son pequeños, con plazos más cortos y tasas de interés más altas. • La clientela en gran parte es propietaria de negocios informales y rudimentarios, por lo que la evaluación de su capacidad de pago supone un cuidadoso relevamiento de información en el mismo local o puesto de los solicitantes, ya que carecen de información financiera y garantías reales. En casi todos los casos, el oficial de crédito debe realizar personalmente el flujo de caja del cliente para verificar su capacidad de pago futura. Incluso en caso de ser rechazado el crédito, este ejercicio constituye todo un aprendizaje para el solicitante. Esta particularidad supone un importante esfuerzo de parte de las entidades, pues deben recopilar una documentación mínima del prestatario y de sus ingresos familiares, acudir a otras fuentes de referencia y cruzar información. Esta situación se complica más aun por la permanente adaptación de los clientes al mercado y su flexibilidad para cambiar incluso de actividad. • La información asimétrica es más pronunciada en el mercado crediticio de la micro y la pequeña empresa, debido a que i) los instrumentos para evaluar, medir y predecir su éxito empresarial apenas están en desarrollo, como se demuestra en el capítulo anterior de este trabajo ii) sus propietarios mezclan los recursos y gastos empresariales con los familiares iii) carecen de una historia crediticia registrada en la central de riesgos iv) tienen movilidad geográfica y de rubro.

34

Reglamento de evaluación y calificación de cartera de créditos. Junio 1999.

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Por ello, atender a este segmento de mercado implica asignar recursos a la evaluación de sus flujos de caja y planes de negocio, lo que se traduce en incremento de costos fijos en personal, infraestructura, capacidad operativa (vehículos, agencias cercanas) y construcción de una base de datos a partir de un sistema de garantías basado en la reputación de cumplimiento del cliente. Las operaciones crediticias rotan con gran celeridad, pues se trata de operaciones de corto plazo, que en conjunto presentan gran volatilidad. Ello supone un estrecho seguimiento de la gerencia al trabajo de cada oficial de negocios, ya que una cartera normal puede deteriorarse en un periodo de tiempo muy corto. A su vez, una cartera morosa tiene un impacto inmediato muy fuerte en la rentabilidad, debido a los altos costos administrativos, a las reservas previsionales impuestas por la SBEF y a la ausencia de garantías. A diferencia de lo que acontece en la banca, donde un oficial de negocios administra a lo sumo una decena de créditos de montos elevados, en las microfinanzas un oficial tiene a su cargo cientos de pequeñas operaciones. Miles de pequeñas operaciones difícilmente pueden tener un control y seguimiento centralizado; por lo que la mayoría de las entidades de microfinanzas cuenta con estructuras administrativas descentralizadas, con personal local entrenado en el manejo de la tecnología financiera y dispuesto a un trabajo de campo en los barrios periféricos de las ciudades y en las áreas rurales. Debido a ello, pocas veces reclutan personal emigrado de los bancos y prefieren acudir a costosos procesos de capacitación. La estructura de propiedad de las instituciones es diferente a la de los bancos, pues se mantiene el rol de la ONG respecto al mandato de servicio, aunque restringido por la necesidad de rentabilidad.

En síntesis, se trata de una industria que dispersa el riesgo en miles de pequeñas operaciones, pero que también lo incrementa debido a la volatilidad de los negocios; requiere mucho personal, con alto entrenamiento y mantener un contacto permanente con los clientes; ello implica, elevados costos administrativos. El Cuadro 11 muestra algunos rasgos característicos de las microfinanzas en el mundo, aunque debe decirse que las instituciones bolivianas tienen una complejidad mayor, debido a su mayor desarrollo.

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Cuadro 11 Rasgos Distintivos de las Microfinanzas
Operaciones bancarias • Accionistas Institucionales e individuales maximizadores de ganancia • Decisiones centralizadas • Empresas formales y personas individuales asalariadas • Garantías y documentación formal • Incentivos constituyen la menor parte del salario del oficial de crédito Microcrédito • Principalmente accionistas institucionales sin fines de lucro • Decisiones descentralizadas • Empresarios de bajos ingresos con negocios familiares rudimentarios y documentación formal limitada • Análisis de flujo de caja a través de inspecciones en el lugar • Incentivos constituyen la mayor parte del salario del oficial de crédito (en algunos casos) • Monto más bajo • Plazo más corto • Tasa de interés más alta

Categoría Propiedad y Gobernabilidad

Clientes

Metodología crediticia

Característica del producto • Monto más alto • Plazo más largo • Tasa de interés más baja

Fuente:

Tomado de BID. Principios y Prácticas para la Regulación y Supervisión de las Microfinanzas.

3.5.

La Tecnología Microcrediticia

Las instituciones de microfinanzas desarrollaron una tecnología para la atención especializada a este tipo de prestatarios de pequeña escala, carentes de registros contables y garantías y en la mayoría de los casos incluso de formalización. De ahí que no les resulta fácil a los bancos –cuya tecnología se orienta a atender unidades económicas formales– realizar un “downscaling” para la atención de estos estratos y los intentos de algunas financieras como Acceso redundaron en un sobreendeudamiento peligroso de este mercado. La tecnología del microcrédito, en una apretada síntesis, consiste en lo siguiente: 35 • Elaborar los estados financieros de los clientes, con objeto de evaluar el flujo de ingresos y egresos de la unidad de riesgo conformada por una “empresa-familia” que no separa sus movimientos económicos. A diferencia de la banca que le solicita los datos al cliente, la recopilación de información es realizada por el oficial de crédito mediante visitas a la empresa y al hogar del solicitante. Todo ello sirve para evaluar la capacidad de pago, fijar el monto del crédito y adecuar el plan de pagos al flujo de ingresos del cliente. • Estimar la voluntad de pago del cliente, mediante información recopilada en su entorno social y económico, con objeto de evaluar su credibilidad. Esta información se obtiene de vecinos, proveedores, clientes, dirigentes de su gremio y finalmente se procesa mediante métodos estandarizados. • Se calcula el monto del crédito como una proporción entre los activos y pasivos (patrimonio) y el cronograma de pagos en función del flujo de caja elaborado. • El oficial de crédito presenta la propuesta al comité respectivo en la sucursal; sólo acudirá a las gerencias centrales si los montos son altos. • Los oficiales de crédito tienen en algunos casos un sueldo fijo relativamente bajo, pero importantes comisiones por colocación de créditos, las mismas que son penalizadas en caso de que sus créditos entren en mora, pues ellos mismos deben hacer el seguimiento y la recuperación de sus colocaciones. Otras instituciones tienen sistemas de incentivos diferentes, pero el seguimiento permanente es general en todas. • Los clientes cumplidores pueden lograr un trato preferencial que les permite nuevos préstamos en el futuro por montos cada vez mayores, aunque cuidando no rebasar nunca su flujo de caja.

35

Jansson, Tor et al. Principios y Prácticas para la Regulación y Supervisión de las Microfinanzas. BID. Washington DC. 2003.

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Cuadro 12 Grupos Solidarios vs. Crédito Individual
Tecnología Grupal Tecnología Individual A nivel de los clientes

➣ Crédito condicionado a que los clientes se garanticen mutuamente en forma solidaria, pues se conocen. ➣ Los miembros del grupo son fuente de apoyo, consejo y respaldo. ➣ La garantía solidaria evita las garantías reales, por lo que es útil para gente pobre o que inicia su negocio.

➣ Acepta garantías diversas, incluso prendas simbólicas de gente pobre. ➣ Clientes carecen de grupo y por lo tanto no tienen costos de organización y mantenimiento y sólo responden por sus deudas. ➣ Montos, plazos y fechas ajustados a necesidad y capacidad de cada individuo. A nivel de las Instituciones ➣ La combinación de garantías prendarias y personales induce al repago a los individuos. ➣ Se conoce mejor a los clientes por una evaluación individual detallada de su actividad y capacidad de pago. ➣ Se detecta a los mejores clientes sin tener que buscarlos dentro del grupo.

➣ La garantía solidaria incentiva el repago; es más fácil evaluar a los clientes pues el propio grupo lo hace. ➣ El costo administrativo por prestatario es más bajo. ➣ Los costos de transacción son menores al ser grupales.
Fuente:

Tomado de Jansson, Tor Et al. Op ant cit.

3.6.

Una regulación más exigente para una industria de mayor riesgo?

El marco regulatorio de las microfinanzas está conformado por el Decreto 24000 que faculta la creación de FFPs, el Decreto 24439 que define las formas de adecuación del sistema cooperativo de ahorro y crédito y un conjunto de normas que fue dictando la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras. Todo este cuerpo normativo fue incorporado en la Ley de Bancos de 2001. Como lo señala la SBEF se permitió la conformación de FFPs “ ... con capital mínimo menor al de los bancos, pero con un régimen más estricto de diversificación de cartera y restricciones para asumir cierto tipo de riesgos en sus operaciones activas y pasivas”. 36 Bajo estas consideraciones, las condiciones normativas para las entidades de microcrédito son:
36

www.sbef.gov.bo/marco_regulatorio_micro.php

50

Se organizan como sociedades anónimas con objeto de que cuenten con estabilidad jurídica y para posibilitar incrementos patrimoniales cuando sea necesario. El capital necesario para la constitución es de 630.000 Derechos Especiales de Giro. Límites de concentración de créditos menores que los de los bancos. Prohibición de otorgar créditos a sus accionistas y administradores. Constitución de previsiones por incobrables por el riesgo específico de morosidad y por reprogramaciones. Es decir, en las microfinanzas la reprogramación se considera un riesgo importante, porque implica que el prestatario no ha podido cumplir en su corto ciclo mercantil con los objetivos que se propuso.

• • • •

Cuadro 13 Previsiones por Calificación de Cartera de Microcrédito
Días de atraso y/o reprogramación 1a5 6 a 30 31 a 60 o una reprogramación 61 a 90 o dos reprogramaciones Más de 90 o tres o más reprogramaciones
Fuente: www.sbef.gov.bo

Calificación 1.- Normales 2.- Problemas Potenciales 3.- Deficientes 4.- Dudosos 5.- Perdidos

% de Previsiones 1 5 20 50 100

Constitución de previsiones por mora en la escala que muestra el Cuadro 13 para enfrentar el riesgo de no pago o de la cobranza judicial (salvo que se trate de microcrédito con garantía real). Ello incide en los costos y por lo tanto en la tasa de interés. Constitución de previsiones genéricas en relación con las políticas, reglamentos e instrumentos internos de medición del riesgo de cada entidad. Si la SBEF estima que ellas han incumplido de manera parcial estas normas internas, deberá constituirse una previsión genérica equivalente al 3% del total de la cartera. Pero además si una muestra estadística de la cartera se ha desviado del cumplimiento de estas políticas, la entidad previsionará el 1% por cada 10% de desviaciones.

51

Adicionalmente se prevé que en el futuro la normativa podría establecer un rango de previsiones genéricas para los casos de clientes que se encuentren en mora en otra institución financiera. 37 Según la Ley de Bancos la tasa de interés se fija en el mercado; sin embargo, los contratos de préstamo deben incluir con claridad todos los pagos a efectuarse y la tasa efectiva convenida, con objeto de evitar cobros no acordados o anatosismo.38 Operación de un Servicio de Atención de Reclamos y Consultas (SARC) en cada institución, con registro de todos los reclamos de los clientes, de modo que si no son atendidos puedan acudir a la SBEF. Reglamentos de la función del Síndico, del Comité de Auditoría del Directorio, de la Unidad de Auditoria Interna y de la Unidad de Riesgo en cada entidad.

La restricción más importante de la normativa para las microfinanzas respecto a los bancos es que éstos últimos pueden asumir un riesgo crediticio con un deudor individual o un grupo de deudores vinculados entre sí hasta por el 20% de su patrimonio, mientras que un FFP sólo puede concentrar el riesgo hasta por el 3% de su patrimonio. Si la garantía de estos créditos es personal (no hipotecaria), los bancos pueden asumir un riesgo equivalente al 5% de su patrimonio y las microfinancieras solamente al 1%. (Cuadro 14) De las diferencias y restricciones de los FFPs respecto a los bancos, la menos justificable es la que se refiere al comercio exterior, pues de alguna manera conlleva implícito el prejuicio de que los pequeños empresarios no realizarían exportaciones e importaciones. A la inversa, establecer límites más severos a la concentración de riesgo en un deudor constituye una fuerte presión para encaminarlas hacia los pequeños prestatarios. El Cuadro 15 muestra las formas institucionales que han asumido las microfinanzas en América Latina, región en la que gran parte de este tipo de servicios ha asimilado la experiencia boliviana, no solamente porque es una de las más antiguas, sino también la de mayor desarrollo en tecnologías financieras y en supervisión.

37 38

Norma en estudio en la SBEF. Anatosismo: Interés sobre interés. Figura prohibida por la Ley. El Movimiento de Pequeños Prestatarios denunció que se les estaba aplicando este tipo de interés, pero no se evidenció que así fuera.

52

Cuadro 14 Diferencias entre bancos y FFPs
FFPs Recursos a pequeños y microprestatarios 630.000 DEGs Bancos Intermediación integral 5.500.000 DEGs

Objetivo Capital mínimo

Operaciones restringidas

• • • • • Comercio exterior y cartas de crédito Inversión en entidades que emitan valores Inversiones en seguros Fideicomiso Cuentas corrientes y tarjetas de crédito sólo mediante autorización expresa de la SBEF

No tienen restricciones

Restricciones respecto a riesgo • •

Crédito a un deudor máximo por el 3% del patrimonio del FFP Crédito a un deudor con sólo garantías personales, máximo hasta el 1% del patrimonio del FFP

• Crédito a un deudor máximo por el 20% del patrimonio del Banco. • Crédito a un deudor con sólo garantías personales, máximo hasta el 5% del patrimonio del banco

Fuente:

Caja Los Andes. Documento Interno.

53

54

Cuadro 15 Formas Institucionales para Microcrédito en América Latina
PERÚ EDPYME
1995 2000 2.860 0 12 (igual que bancos) No Sí 245 9 9.09 No Sí, si tiene $ 1 millón en capital + calificación 5% ($us 12.225)

Nombre
1995 (*) 828 6 10 No (**) Sí 3% con garantía 1% sin seguro

BOLIVIA Fondo Financiero Privado (FPP) EL SALVADOR Compañía de Ahorro y Crédito
1999 60

BRASIL Microempresa, compañía de crédito

5 + 3 pendientes 5 x activos líquidos No No $us 6.000

Año de creación Capital mínimo (miles $us) Nº de instituciones Requerimientos de capital respecto a cartera (%) Cuenta corriente Depósitos de ahorros

Tamaño máximo del préstamo (% del capital o $us ) Depende del capital y la maduración Superintendencia bancaria Análisis del préstamo y previsiones obligatorias

Operaciones restringidas

Supervisón Otra regulación

Fideicomisos, comercio exterior, acciones, fondos mutuos Superintendencia bancaria Análisis del préstamo y previsiones obligatorias

2.5% individual ($us 71.500) 10% institucional ($us 286.000) Inversiones extranjeras. Intereses mayores en otras compañías Superintendencia bancaria

Restringido a préstamos a microempresas Banco Central Requisitos simplificados y garantía flexible

(*) En 1992 empezó a operar BancoSol como banco (**) Ya pueden operar con cuentas corrientes, pero todavía ninguno lo ha hecho.

Fuente:

Tomado de BID. Competitividad, el motor del crecimiento.

3.7.

Origen y Crecimiento de sus Recursos

Otro de los cambios fundamentales al cabo del tránsito de varias ONGs financieras a sociedades anónimas reguladas por la Superintendencia de Bancos es el origen de sus fondos. Antes de su conversión, obtenían recursos donados de instituciones sin fines de lucro de los países desarrollados y en algún caso fondos concesionales de agencias de cooperación (tasas bajas, plazos largos). Las ONGs tenían una cobertura limitada y su interés era precisamente dar un salto en volumen de cartera y número de clientes, objetivo que fue logrado en pocos años por BancoSol y los FFPs como se muestra en el Cuadro 16, donde se observan por lo menos los siguientes fenómenos: • Un gran crecimiento de la cartera entre 1991 (año que no existían instituciones de microfinanzas formalizadas) y 1993 (cuando ya operaba Banco Sol) y 1995 (cuando se suma Caja Los Andes, el primer FFP habilitado).

Cuadro 16 El Despegue de las Microfinanzas
1991 1993 Cartera (millones $us) 1.8 29.9 2.8 7.3 4.6 37.2 Oficinas y agencias 5 31 1 14 6 45
McLean y Virreira op ant cit.

1995 48 17 65 56 38 94

Urbana Rural Total Urbanas Rurales Total
Fuente:

• •

Un despliegue creciente sobre el territorio nacional a través de un número cada vez mayor de agencias y oficinas. Un cambio del énfasis rural al urbano, donde existe la clientela más numerosa: el microempresario que opera con montos pequeños, en plazos cortos y puede pagar más altos intereses. Sin embargo, se trata solamente de un cambio de énfasis, pues el crecimiento rural también es significativo.

Estas escalas de crecimiento hubiesen sido impensables con las tradicionales fuentes de fondos de las ONGs, por lo que puede concluirse que la transformación
55

confirmó la hipótesis del potencial de crecimiento de este tipo de servicios. Las fuentes de financiamiento para la cartera de crédito de las entidades reguladas (FFPs y BancoSol), todas ellas con costo financiero, son ahora las siguientes: 3.7.1. Los ahorros del público. Esta fuente se desarrolló con lentitud debido a: o El manejo del pequeño ahorro es costoso y existen fuentes de fondos de menor costo, como los bancos de segundo piso (NAFIBO) y los financiadores internacionales. o La clientela se prestaba de las instituciones de microfinanzas, pero seguramente actuaba con cautela para depositar sus ahorros en entidades demasiado jóvenes. o Para ser atractivas ante el público, estas instituciones se ven obligadas a pagar mejores intereses por los depósitos. o Los pequeños ahorros no son estables en Bolivia, pues los estratos pobres e incluso los de clase media los utilizan en realidad como una caja de seguridad que se llena a principios de mes y va mermando conforme el usuario va efectuando sus gastos corrientes. o A diferencia de la banca, no desarrollaron el servicio de cuentas corrientes, debido a que no estaban habilitados para ello. Cuando fueron habilitados (BancoSol lo estuvo desde un principio) esta actividad se evidenció como algo complejo, con requerimientos grandes en infraestructura y costos en sistemas de información frente a una dudosa rentabilidad. o No realizaron mercadeo en otros segmentos de ahorristas naturales o institucionales y en alguna medida esperaron la llegada de los depósitos. Gran parte de la decepción de algunos promotores de la conversión de las ONGs en bancos y FFPs se debe precisamente a que estas intermediarias se financiaban en muy poca medida a través de los depósitos. Sin embargo, paulativamente los ahorros del público pasaron a ser la principal fuente de fondos de las microfinanzas, lo que las convierte además en un mecanismo de promoción del ahorro interno. Al parecer la decepción fue prematura. De todos modos, una parte de la captación de ahorros del público es indirecta, pues se nutre de depósitos a plazo efectuados por instituciones financieras y otros depositantes institucionales (agencias de bolsa y fondos de inversión) hábiles en ponderar el perfil riesgo-rendimiento. Esa es en parte la razón que explica que el promedio de los depósitos a plazo de
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estas entidades sea de $us 16.575, aunque en ese promedio inciden pocos grandes depositantes, mientras que el 64% de los DPFs es de menos de $us 5.000.39 La preocupación de movilizar ahorros está ausente en las instituciones que permanecen como ONGs, pero también gran parte de ellas ha cambiado el origen de sus fondos para cartera, pues capta recursos de fondos de segundo piso soportando costos financieros. 3.7.2. Los bancos de segundo piso, especialmente NAFIBO (en el pasado también el Fondo de Desarrollo Campesino) son importantes financiadores con créditos por montos elevados a tasas de mercado y plazos que llegan hasta los 5 años para microcrédito. FONDESIF, por su parte, tiene como uno de sus mandatos centrales canalizar recursos para la cartera de las ONGs financieras a plazos de 5 años y con tasas de interés promedio ponderado de 4.69% al 31 de diciembre de 2003. Un total de $us 60.8 millones ha sido canalizado bajo estas condiciones a 14 ONGs, (73% de los recursos) 17 cooperativas (14%), 5 FFPs (8%), un banco (1%) y algunas organizaciones gremiales (3%). 40 La Fundación para la Producción (FUNDAPRO) es también una institución de segundo piso que financia cartera de las entidades reguladas y no reguladas. 3.7.3. Los financiadores internacionales, son en unos casos agencias de cooperación y en otros entidades que combinan su misión de desarrollo de mercados financieros con la propia rentabilidad. Las formas de sus financiamientos son variadas, pues invierten en el patrimonio, a la manera de cuasi capital (obligaciones subordinadas) o bajo la modalidad de préstamo. Hasta hace poco estos prestamistas eran escasos, debido al desconocimiento internacional del microcrédito. Bolivia fue un país pionero en la apertura de este tipo de fondos, en parte debido a su avance en la pequeña intermediación y en parte a que la dolarización de su economía reducía el riesgo cambiario de las partes. Sin embargo, esta fuente de fondos todavía presenta algunas dificultades: • Las sumas relativamente pequeñas que demandan las instituciones de microcrédito ($us 0.5 a 4 millones) implican costos de transacción altos (evaluación, seguimiento), lo que hace que las operaciones sean poco atractivas para la escala del mundo desarrollado. “Si se cobra un margen del 6% sobre un préstamo con un plazo de un año, sólo se
39 40

Jansson, Tor. Financiar las Microfinanzas. BID. Washington. 2003. FONDESIF. Boletín Nº 5. Febrero 2004.

57

obtendrá un beneficio bruto del 3% sobre las tasas Libor a seis meses, para hacer frente al pago de la gestión (normalmente 1.5% o más) y el seguimiento (0,5%), dejando muy poca disponibilidad para el inversionista cuando se combinan riesgos específicos, el riesgo país y el riesgo de tipo de cambio”. 41 Está todavía en desarrollo un sistema internacional de evaluación del riesgo de las instituciones de microfinanzas, por lo que los financiadores internacionales no siempre tienen metodologías adecuadas para evaluar el riesgo en este tipo de instituciones. Los tiempos de tramitación de estos créditos son prolongados (hasta un año) e implican costos que van más allá de la tasa efectiva cobrada (comisión flat, costos de evaluación, etc.)

BancoSol fue la única de estas entidades que acudió a una cuarta modalidad de financiamiento en 1997, consistente en la emisión de bonos de tipo clásico por un monto equivalente a $us 3 millones a un plazo de dos años y a cupón 9% con la garantía de USAID. La emisión fue exitosa y fue comprada íntegramente por instituciones nacionales aunque el costo para la entidad fue relativamente alto. Sean cuales fueren sus características, estas fuentes de fondos inciden en la estructura de costos de esta entidades y por lo tanto en la tasa de interés cobrada a los clientes. El Gráfico 10 muestra que en la estructura de financiamiento de las microfinanzas el ahorro del público se ha convertido en la principal fuente de los recursos que finalmente se destinarán a satisfacer la demanda de crédito. Proteger estos ahorros, se ha convertido en uno de los objetivos más importantes de estas intermediarias y por ello también la normativa regulatoria es más estricta con ellas respecto a sus condiciones de colocación de créditos. Una característica general de todas las fuentes de fondos descritas es su carácter de corto y mediano plazo (hasta 5 años), lo que es una limitante solamente relativa en instituciones cuya característica dominante es colocar pequeños créditos de corto plazo. Sin embargo, dado que el plazo promedio y el tamaño de estos activos está creciendo paulatinamente, han empezado a observar tendencias divergentes entre los plazos de sus activos y pasivos (descalce) y a lanzarse a la búsqueda de recursos de más largo plazo. Esta realidad puede incidir en una reducción futura de la incidencia de los ahorros del público, caracterizados en Bolivia por su preferencia por el corto plazo.

41

BID. Competitividad, el Motor del Crecimiento. Washington. 2001 p 109.

58

Gráfico 10 Estructura de Financiamiento de Microfinancieras Reguladas
100% 15% 80% 3% 20% 32% 60% 37% 12% 6% 14% 6%

9% 5% 23%

15% 1% 23%

40% 62% 50% 20% 44% 63% 61%

0% B. Sol
Patrimonio

Los Andes
Otros Pasivos

FIE
Financiadores

PRODEM
Depósitos

EcoFuturo

Fuente: ASOFIN. Boletín Informativo a Diciembre 2003.

59

V. Las microfinanzas y sus dimensiones

1. La Cobertura Geográfica
La incursión de las microfinanzas ha supuesto una ampliación del sistema en su conjunto a partir del crecimiento de la infraestructura de agencias y sucursales. Como muestra el Cuadro 17 la banca cuenta con el 28% de esta infraestructura, mientras que el 56% corresponde a estas entidades, incluyendo entre ellas tanto a las fiscalizadas como a las no fiscalizadas. El 10% corresponde a las cooperativas y el 6% a las mutuales.

Cuadro 17 Oficinas y Agencias del Sistema Financiero (Diciembre 2003)
Tipo de Entidad Bancos y Mutuales Bancos Mutuales Microfinancieras Reguladas Cooperativas de Ahorro y Crédito Microfinancieras no Fiscalizadas TOTAL
Fuente: SBEF y Boletín Microfinanzas.

Nº 24 11 13 9 22 11 66

Urbano 196 162 34 131 40 113 480

Rural 53 46 7 63 30 106 252

Total 249 208 41 194 70 219 732

Más importante es la diferencia a nivel del área rural, pues el 69% de las agencias son de microfinanzas, el 17% corresponde a la banca y el 11% a las cooperativas. Es necesario destacar, además, que las agencias rurales de la banca trabajan fundamentalmente en el manejo de cuentas fiscales, prestan pocos servicios financieros y prácticamente no conceden créditos. En este contexto, destaca la presencia de las ONG financieras (no fiscalizadas), lo que tiene que ver con las dificultades de las fiscalizadas para expandirse en el
61

campo, gran parte de cuyas agencias rurales corresponden solamente a PRODEM FFP, entidad que heredó muchos centros de su antecesora ONG. La insuficiente expansión rural de los FFPs se debe a varios factores: • Deficiente infraestructura de comunicaciones y otros servicios en el área rural, que dificulta la transferencia diaria de información a la oficina central para, a su vez, cumplir con los cierres diarios exigidos por la Superintendencia de Bancos. Esta exigencia obviamente no alcanza a las no fiscalizadas. • Los estudios de factibilidad realizados por varios FFPs para abrir agencias en diferentes localidades del área rural no han arrojado resultados claramente positivos, debido a los altos costos operativos frente al reducido número de operaciones previsto. Es decir, no se encuentra economías de escala para establecer muchas agencias rurales. • Las condonaciones realizadas por el gobierno a la cartera del ex-Banco Agrícola y otros fondos de crédito estatal en el año 2000 propiciaron una cultura de no pago que incrementa el riesgo de mercado en el área rural. A ello se suman los desincentivos que suponen los bloqueos de caminos y el conflicto social de épocas recientes. • La existencia de crédito subvencionado otorgado con tasas tope por algunas ONGs y propiciado por el Estado, frente al cual no pueden competir instituciones que deben cubrir costos operativos más altos. En el tema de las agencias rurales, destaca la poca presencia de las cooperativas de ahorro y crédito, probablemente debido a las mismas limitaciones que tienen los FFPs para ello. La evolución comparativa del número de agencias del sistema (Gráfico 11) muestra el crecimiento presencial de las microfinanzas. 1993 fue el año de su despegue, en razón de a) la aparición de BancoSol b) ese es el momento de la aplicación de las tecnologías del microcrédito por parte de las ONGs que hasta entonces habían operado con crédito dirigido c) las ONGs financieras empezaron a tener registros agregados. El año 2000 la banca empezó a contraer operaciones como consecuencia de los shocks externos e internos que sufre el país desde fines de 1998, pero las entidades de microfinanzas –reguladas y no reguladas– continuaron abriendo agencias, aunque las primeras disminuyeron el ritmo de su expansión geográfica. Esta ampliación de la cobertura de los FFPs es de destacar, porque tiene incidencia directa en sus costos operativos y por ende en la tasa de interés.

62

Gráfico 11 Sistema Financiero: Evolución del Número de Agencias
300 250 200 150 100 50 0 1989 1993
Bancos Priv. Microf. Reg.

1998
Banca Estat. Cooperat.

2000
Mutuales Microf. No Reg.

2003

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF y FINRURAL.

La percepción de que una parte importante de la clientela de las entidades de microfinanzas está conformada por contrabandistas no se hace evidente en el número de agencias que ellas tienen en las ciudades y poblaciones donde esa actividad es intensa. (11 de un total de 194 agencias de las entidades reguladas representando el 5.6% y 11 de un total de 219 de las entidades no reguladas, representando el 5%). 42 Incluso dentro de estas agencias, resulta aventurado atribuir una cartera importante al contrabando, aunque es evidente que tras la Reforma de la Aduana, las agencias que algunas de estas instituciones tenía en Oruro se vieron afectadas por crecimiento de la morosidad y reducción de su cartera. 43 En el área rural, las ONGs financieras siempre estuvieron presentes y a pesar de que las más importantes de ellas se capitalizaron para dar vida a los FFPs
42

De las 194 agencias de las entidades microfinancieras reguladas 4 se encuentran en la ciudad de Oruro, 1 en Guayaramerín, 1 en Copacabana, 1 en Desaguadero, 1 en Villazón, 1 en Puerto Suárez, 1 en Bermejo y 1 en Yacuiba. A su vez, las no reguladas tienen 10 agencias en Oruro y 1 en Bermejo. El efecto más notorio en este sentido se produjo en la agencia de Bancosol en Oruro.

43

63

continuaron su expansión y su presencia es dominante en ese contexto desde 1993, tal como muestra el Gráfico 12. El año 2003 las ONG financieras superaron el número de agencias que en 1989 tenía la banca estatal en el campo. Los propios FFPs no han dejado de expandirse geográficamente, a pesar de las crisis del 2000 y de que la apertura de nuevas agencias incide de manera gravitante en sus costos.

Sistema Financiero: N mero de Agencias Rurales
120 100 80 60 40 20 0 1989 1993
Bancos Priv. Microf. Reg.

Gráfico 12

1998
Banca Estat. Cooperat.

2000
Mutuales Microf. No Reg.

2003

Fuente: Elaboración propia sobre datos FINRURAL.

La banca, las cooperativas y las mutuales no tuvieron en el pasado una presencia gravitante en el campo, pero además se han mostrado altamente sensibles a la crisis de los últimos años, mediante un repliegue de sus operaciones rurales. Las políticas públicas han venido planteando desde 1993 la necesidad de desarrollar el sistema financiero rural; sin embargo, la concreción de este cometido ha dado señales confusas, pues en algunos casos indujeron pequeñas líneas de crédito subvencionado para determinadas zonas rurales y realizaron condonaciones. Al ser pequeñas esas líneas no tuvieron impacto masivo, pero
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fueron suficientes para desincentivar a varios FFPs que trataban de llegar a las mismas regiones en condiciones de sostenibilidad de largo plazo; es decir, soportando sus costos.44

2. La captación de Depósitos
La captación del ahorro interno ha sido durante mucho tiempo una asignatura pendiente del sistema financiero nacional, la misma que tuvo una evolución favorable paulatina conforme se fue ampliando su capacidad de intermediación, pero sobre todo conforme el público fue recuperando la confianza en la estabilidad económica y en la capacidad estatal de preservar sus depósitos. De este modo, se llegó a la situación expuesta en el Cuadro 18, donde la banca concentra el 38% de las cuentas de depósitos y el 75% del monto depositado, aunque se observa también una presencia significativa de las cooperativas y de las instituciones reguladas de microfinanzas en lo que se refiere al número de cuentas. (Las no reguladas no están habilitadas para captar recursos del público).

Cuadro 18 Depósitos del Sistema Financiero (Diciembre 2003)
Tipo de Entidad Bancos y Mutuales Bancos Mutuales Microfinancieras Fiscalizadas Cooperativas de Ahorro y Crédito Microfinancieras no Fiscalizadas TOTAL
Fuente: SBEF.

Cuentas Nº % 843.221 547.930 295.291 199.594 381.657 0 1.424.472 59 38 21 14 27 0 100

Monto $us miles % 2.987.025 2.573.903 413.122 234.310 205.744 0 3.427.079 88 75 12 7 5 0 100

El predominio de la banca en el monto de los depósitos es natural, debido a que hacia ese subsector se dirigen los depositantes corporativos y los grandes ahorristas; sin embargo, en el número de cuentas no sólo que la incidencia de
44

Río Abajo en La Paz, por ejemplo, donde se canalizó crédito con tasas tope a través de alguna ONG.

65

las microfinanzas es importante (14%) sino que en su caso se refiere solamente a cuentas de ahorro y depósitos a plazo, pues no operan con cuentas corrientes mientras que el dato de la banca si las incluye. La incidencia de las cooperativas en el número de cuentas se debe a que la esencia del cooperativismo es que en general solamente obtienen crédito los poseedores de cuentas de ahorro en la entidad. En el monto de los ahorros, en cambio, se encuentran por debajo de las instituciones de microfinanzas.

Gráfico 13 Evolución de los Depósitos
(millones de $us)
450 400 350 300 250 200 150 100 50 0 1989
Bancos Priv.

1993
Mutuales

1998

2000
Microf. Reg.

2003
Cooperativas

Fuente: Elaboración propia sobre SBEF. Nota: La escala de los bancos es de 1 a 10 por fines de presentación en el gráfico (en 2003 son 2.573 millones).

Cuando se observan las tendencias a lo largo de los años (Gráfico 13) se evidencian dos fenómenos importantes: por un lado la caída y estancamiento de la banca y otras entidades en la captación de depósitos y, por otro, el crecimiento sistemático de las microfinanzas en una década a partir del nacimiento de BancoSol. El 2003 BancoSol, Los Andes y PRODEM se ubicaron en los puestos 12, 15 y 16 respectivamente del ranking de volumen de depósitos de la SBEF, por encima de las captaciones de la mayoría de las mutuales y de casi todas las cooperativas.
66

La pérdida de los depósitos que tuvieron la banca, las mutuales e incluso las cooperativas se explica por una parte en una crisis de confianza iniciada en 1999 con los retiros que efectuaron los grandes depositantes a partir de la recesión iniciada ese año. Por otra parte, también como resultado de la recesión, la banca adoptó una política de contracción de gastos y desincentivó a los pequeños ahorristas cobrándoles comisiones por mantenimiento de cuenta si sus depósitos acumulados eran inferiores a determinado monto ($us 500 ó 1.000, según el caso). Por el contrario, durante la crisis las instituciones de microfinanzas se encontraron con que las tasas pasivas habían bajado lo suficiente como para hacer atractiva esta forma de obtención de fondos, en sustitución parcial de los créditos internacionales o de la banca de segundo piso. Como parte de sus políticas de atracción, automatizaron la conexión entre sus agencias y emitieron tarjetas de débito, de modo que sus clientes pudiesen operar en cualquier punto del país; pero lo más importante que hicieron fue pagar intereses por los depósitos a partir de cualquier monto, por mínimo que fuera.

Gráfico 14 Evolución de los Depósitos (Miles de Cuentas)
1.000

800

600

400

200

0 1989
Bancos Privados

1993

1997
Mutuales

2000
Microf. Reg.

2002

2003
Cooperativas

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

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Finalmente, desde la aparición de las empresas de medición de riesgo, que califican a las entidades de intermediación, muchos clientes institucionales bien informados (incluso bancos) conocen la solvencia de estas entidades, la mayoría de las cuales tiene normas prudenciales más exigentes que las de la SBEF, expresadas fundamentalmente en montos previsionales más altos por su cartera en mora, a pesar de que la misma es baja. El Gráfico 14 muestra una competencia creciente por captar los ahorros del público, especialmente por las entidades vinculadas al pequeño ahorro, aunque en los últimos años se percibe un estancamiento de las mutuales y cooperativas. La crisis de inicios del Siglo XXI parece haber encerrado a la banca en torno a los grandes depositantes, pero esa puede ser una señal pasajera, modificada ante cualquier tendencia reactivadora. Sin embargo, una limitante estructural del país que se refleja en el sistema financiero es la escasa capacidad de ahorro interno, expresada en a) la insuficiencia de captaciones en relación con las necesidades de inversión b) el carácter de corto plazo de las colocaciones c) el predominio de depósitos por montos menores a $us 1.000, los mismos que representan el 82% del total de cuentas de todo el sistema. 45

3. El Crédito
En el tema del crédito es donde mejor se percibe el desarrollo y el impacto del sub sector microfinanciero, pues supera a la banca, las mutuales y cooperativas en número de clientes, aunque en montos canaliza sólo el 10% de la oferta crediticia total (Cuadro 19). Desde este punto de vista se puede afirmar que ha provocado un cambio estructural en el conjunto del sistema financiero, ampliando de manera apreciable la base poblacional con acceso a este tipo de servicios. La correlación entre el número de clientes y el volumen de cartera permite visualizar que se trata de pequeños prestatarios: $us 1.802 el crédito promedio total de las reguladas y $us 473 las no reguladas frente a los $us 15.783 de crédito promedio de la banca, $us 11.443 de la mutuales e incluso los $us 3.370 de las cooperativas. Por otra parte, si se correlacionan los montos promedio del crédito de las microfinanzas con los estados de resultados positivos que en promedio arrojan las micro y pequeñas empresas del país (Ver capítulo III) se puede desechar los juicios de valor que sostenían que el crédito de tan pequeña escala no permitía el desarrollo empresarial de los beneficiarios, por lo que no constituía apenas un soporte de estrategias de sobrevivencia.46
45 46

Boletín SBEF. Diferentes artículos de prensa de economistas bolivianos contenían afirmaciones de este tipo a propósito de su interpretación de los movimientos de los pequeños prestatarios durante los años 2000 y 2001.

68

Cuadro 19 Clientes y Cartera de Créditos del Sistema Financiero (Diciembre 2003)
Tipo de Entidad Bancos y Mutuales Bancos Mutuales Microfinancieras Fiscalizadas Cooperativas de Ahorro y Crédito Microfinancieras no Fiscalizadas TOTAL
Nota: Fuente:

Clientes Nº % 180.099 155.493 24.606 182.604 58.938 179.295 600.936 30 26 4 30 10 30 100

Monto Miles $us % 2.735.694 2.454.124 281.570 329.011 198.617 84.788 3.348.110 82 73 9 10 6 2 100

El dato de la banca incluye a poseedores de tarjeta de crédito. Elaboración propia sobre SBEF y FINRURAL.

Gráfico 15 Evolución de la Cartera del Sistema
(Miles de Clientes)
300 250 200 150 100 50 0 1989 1993 1997 2000 2002 2003

Bancos Privados Cooperativas

Bcos. Estatales Otros FFPs

Mutuales Microf. No Reg.

Microf. Reg.

Fuente: Elaboración propia sobre SBEF y FINRURAL.

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El Gráfico 15 habla de la existencia de un mercado muy disputado en torno a los clientes, donde la banca inició un descenso importante después de 1997, mientras que las microfinanzas reguladas y no reguladas no cesaron de crecer, aunque tuvieron un periodo con una pequeña caída, seguida de un ligero estancamiento. Los datos anteriores permiten vislumbrar algunos elementos de análisis: • Las microfinanzas reguladas y no reguladas, juntas, en diciembre de 2003 tenían 361.899 clientes de crédito, es decir, superaban a los prestatarios de la banca. • Las MyPEs no conforman una isla de marginalidad separada del conjunto de la economía, como lo demuestra el hecho de que también fueron afectadas por la crisis recesiva desde 1999. La ligera caída y el estancamiento relativo en el crecimiento del número de clientes del microcrédito es una expresión de esa realidad, que afectó incluso a las microfinanzas no reguladas, que trabajan con los más pequeños de entre los pequeños y los más alejados de los grandes mercados. • Las MyPEs se vieron afectadas con menos intensidad y durante menos tiempo por la crisis que las medianas y grandes empresas, lo que se expresa en una pequeña y corta caída del número de clientes de las entidades de microfinanzas frente a una profunda y prolongada pérdida de prestatarios por parte de la banca. Esta situación, está vinculada con la mayor flexibilidad de las unidades económicas pequeñas para adaptarse a las condiciones del mercado, tal como se señaló en el capítulo III. • Salvo en algunas agencias, no parece evidente que los microempresarios prestatarios sean en lo fundamental contrabandistas como suele afirmarse, pues tanto el número de clientes como los créditos del sistema microfinanciero se incrementaron a pesar de que se mantuvo la reforma del sistema de aduanas. Por otra parte, las compras intermedias que efectúan estos empresarios los muestran más bien como agentes dinamizadores del mercado interno (Ver Capítulo III). • El sistema de microfinanzas ha rebasado el número de clientes que tuvo la Banca Estatal a lo largo de su existencia. • La competencia por el mismo tipo de clientes entre las reguladas y no reguladas es evidente, por lo que cualquier incentivo para unas que resulte perverso para otras conlleva el peligro de dumping y a la larga de abandono de mercados. Dentro de las microfinanzas, existe una creciente competencia por los clientes, especialmente en el crédito. La facilidad con que BancoSol y Caja los Andes crecieron hasta 1996 terminó cuando se hicieron presentes otros FFPs
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disputando la clientela a partir de calidad de servicio, aunque también en alguna medida a partir de tasas de interés. Sin embargo, esas dos instituciones continúan liderizando el mercado desde el punto de vista del número de clientes, con un crecimiento sostenido de Caja Los Andes. (Gráfico 16)

Gráfico 16 Número de Clientes de Instituciones Reguladas de Microfinanzas
80.000

60.000

40.000

20.000

0 1997
B. Sol Los Andes FIE

2000
PRODEM Ecofuturo

2003
Fortaleza FASSIL

Fuente: Arriola, Pedro. Documento de Trabajo.

No existen estudios que expliquen a profundidad el crecimiento de Los Andes y la relativa contracción del pionero BancoSol. Una aproximación puede estar referida a que la tecnología financiera del crédito individual con la que opera Los Andes, tiene mayores posibilidades de expansión que la de los grupos solidarios de BancoSol, especialmente en tiempos de crisis, cuando los microempresarios perciben que no abundan los vecinos o colegas confiables para endeudarse y responder mancomunadamente. A partir de esta situación BancoSol empezó también a trabajar con créditos concedidos individualmente y redujo los créditos a grupos solidarios. El Gráfico 17 muestra el crecimiento sostenido de la cartera de las microfinanzas reguladas, a despecho de la contracción o estancamiento de las otras instituciones del sistema. Dado que este crecimiento es mayor que el
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del número de clientes, se hace evidente que han estado incursionando en nuevos mercados, diferentes al tradicional de las microempresas, tales como las pequeñas empresas y los sectores asalariados, con ofertas como el crédito empresarial y de mejoramiento de vivienda. Se trata en todo caso de una diversificación de la clientela, sin abandonar a sus prestatarios tradicionales.

Gráfico 17 Evolución de la Cartera del Sistema ($us Millones)
450 400 350 300 250 200 150 100 50 0 1989
Banca Priv.

1993
Banca Estat.

1998
Mutuales

2000
Microf. Reg.

2002
Cooperat.

2003
Microf. No Reg.

Nota:

La cartera de la Banca se muestra en escala 10 a 1 con objeto de comparar tendencias.

Fuente: Elaboración propia sobre SBEF y FINRURAL.

Parte de la nueva clientela está conformada probablemente por prestatarios que han sido descartados por la banca por sus economías de escala y que han sido atraídos por las condiciones de las microfinanzas, las mismas que a su vez cuentan con tecnologías financieras más adecuadas para la evaluación de las pequeñas empresas a través del sistema de flujo de caja combinado con el apoyo de garantías reales. De este modo, el sector de pequeña empresa que aparece sin servicios financieros en la encuesta del Viceministerio de Microempresa (Capítulo III) estaría empezando a ser cubierto.

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Cuadro 20 Ranking de Cartera diciembre 2003
Entidad Financiera Banco Nacional de Bolivia Banco Bisa Banco Mercantil Banco de Crédito Banco Santa Cruz Banco de la Unión Banco Económico Banco Ganadero Mutual La Primera BancoSol Citi Bank Los Andes Mutual La Paz PRODEM Cooperativa Jesús Nazareno (Siguen 38 instituciones)
Fuente: SBEF.

Puesto 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 53

Respecto al volumen de cartera (Cuadro 20), llama la atención que tres de las entidades microfinancieras se ubiquen entre las 15 instituciones más importantes del país a partir del volumen de su cartera de créditos. El posicionamiento es destacable, porque la más antigua de esas instituciones tiene 10 años en el mercado. Dentro de las entidades de microfinanzas la competencia se visualiza también en el crecimiento de las carteras de Crédito, donde nuevamente BancoSol y Los Andes llevan la delantera, pero con un crecimiento importante de PRODEM y FIE. (Gráfico 18). Mucho más rezagados quedaron los FFPs de consumo y Ecofuturo. El rezago de esta última se debe en parte a que i) no existe una visión estratégica hegemónica al interior de la sociedad, sino que se equilibran varias, algunas de las cuales tendieron a forzar las coberturas ampliadas y la expansión antes que la sostenibilidad de largo plazo ii) la gestión estratégica
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tiende más bien a mantener el equilibrio de las visiones e intereses sociales de las ONGs antes que orientarse de manera agresiva al mercado.

Gráfico 18 Microfinanzas Reguladas: Evolución de la Cartera de Crédito ($us Millones)
100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 1997
B. Sol Los Andes FIE

2000
PRODEM Ecofuturo

2003
Fortaleza FASSIL

Fuente: ASOFIN.

La cartera de las ONGs financieras es comparativamente pequeña, pero reviste importancia porque: a) tiene un número grande de clientes b) continúa creciendo como muestra el Cuadro 21 c) tiene una destacable presencia rural y agropecuaria d) el nivel cobertura de sus previsiones es también mayor que la banca d) su mora es también más baja que en la banca (12.4 a diciembre 2003), aunque se ha incrementado en los últimos años. Una cartera de casi $us 85 millones manejada por ONGs es significativa porque involucra a casi 180.000 clientes, un número que equivale a los clientes de la banca y las mutuales juntas. El 61% de esta cartera y el 50% de los clientes están en el área rural. El 74% de la clientela es del sexo femenino.

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Cuadro 21 Evolución de la Cartera de las ONGs Financieras ($us miles)
Institución CIDRE DIACONIA FUMBODEM IDEPRO PROMUJER ANED AGROCAPITAL CRECER FADES FONDECO SARTAWI TOTAL
Fuente:

Dic 97 882 1.364 4.865 2.321 5.532 10.377 1.327 6.104 2.432 2.458 37.664

Dic 2000 Dic 2003 2.561 6.269 5.395 2.273 5.459 3.447 6.665 10.053 3.526 10.908 2.746 4.596 57.717 8.353 8.353 5.780 5.587 11.424 11.644 7.025 17.092 5.565 2.796 84.788

Caja Los Andes. Documento de Trabajo y Boletín Microfinanzas.

3.1.

Las Garantías

Como muestra el Gráfico 19 las garantías dominantes en la banca son las hipotecarias, pues se redujo al mínimo los créditos a sola firma por montos elevados y logró un desarrollo de las garantías prendarias. Es decir, aminoró el riesgo en provecho de la estabilidad del sistema y de los ahorristas, pero no desarrolló tecnologías para montos pequeños. Las microfinanzas revolucionaron el acceso al crédito precisamente en el tema de las garantías, al seguir aplicando la metodología de sus antecesoras, las ONGs, que se manejaban con garantías mancomunadas y solidarias o con el sistema de evaluación del flujo de caja del negocio. De este modo, al año siguiente de la constitución de la primera entidad especializada en microcrédito (BancoSol) la situación era la que ilustra el Gráfico 20, con el predominio absoluto de las garantías personales a partir de la conformación de pequeños grupos solidarios que respondían por el crédito de cada uno de sus integrantes. Las hipotecarias apenas se vislumbraban.

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Gráfico 19 Garantías en la Banca (2003)

Sola firma Personales Otras De otras financieras Depósitos en la entidad Warrant Prendarias Valores Hipotecaria 0 2 2 2 3

5 10

5

18

54 10 20 30 Porcentaje 40 50 60

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

Gráfico 20 Garantías en las Microfinancieras Reguladas 1993
(Sólo Bancosol)

Hipotecarias

0.5

Personales 99 De otras emtidades 0.5

0

10

20

30

40

50 Porcentaje

60

70

80

90

100

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

76

Al cabo de 10 años, la situación se ha modificado, pues las garantías hipotecarias constituyen también en este medio la forma predominante de prevención de las contingencias del crédito (Gráfico 21). Esta situación se debe a) al paulatino crecimiento de los montos de crédito otorgados por estas instituciones, pues su tecnología crediticia establece que los clientes cumplidores paulatinamente pueden acceder a financiamientos mayores y a mayores plazos. Por seguridad institucional y por exigencias de la normativa vigente, estos montos mayores no pueden manejarse con garantías personales b) BancoSol y PRODEM han pasado de la tecnología de grupos solidarios a la individual y buscan respaldar sus créditos con bienes muebles e inmuebles.

Gráfico 21 Garantías en las Microfinancieras Reguladas (2003)

Sola firma

1 25 17

Personales Otras Depósitos en la entidad Prendarias 1 9

Hipotecaria 0 10 20 Porcentaje 30 40

46 50

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

Aunque la evolución del sistema de garantías acercó a estas instituciones a la banca, la diferencia radica en el tipo de bienes inmuebles que sirven de respaldo colateral al crédito en uno y otro caso. En realidad, tanto BancoSol como los FFPs aceptan como garantía hipotecaria propiedades normalmente inaceptables para la banca, ubicadas en las áreas de conurbación de las principales ciudades, en la periferia de las ciudades capitales y/o secundarias e incluso en zonas rurales. Por otra parte, el 46% de garantías hipotecarias constituye un porcentaje respecto al monto total de la cartera y no al número de créditos, por lo que la mayoría de los clientes se apoya todavía en garantías personales.
77

Probablemente sin proponérselo, por la sola evolución de los montos promedio de crédito, estas instituciones descubrieron que la mayoría de la población boliviana es propietaria de bienes inmuebles, principalmente de su vivienda: 72% en el departamento de Chuquisaca, 69% en La Paz, 68% en Cochabamba, 70% en Oruro, 79% en Potosí, 64% en Tarija. 56% en Santa Cruz, 65% en Beni y 70% en Pando. 47 Es decir, la propiedad de bienes inmuebles no es el principal problema de los micro y pequeño prestatarios, sino el valor comercial de estos inmuebles en función de su ubicación y sus características. En este sentido, también sin proponérselo, el sistema microfinanciero tiene dos impactos importantes: a) una presión indirecta a que los micro y pequeños empresarios realicen el saneamiento de sus inmuebles y por esa vía contribuyan impositivamente b) la incorporación de inmuebles “marginales” al sistema de mercado. Por otro lado, en las microfinanzas se aceptan garantías que no son registrables (cocinas, refrigeradores y otro tipo de bienes), que en la información de la SBEF aparecen en el rubro de “otras garantías”. 3.2. El Destino de los créditos

El carácter terciarizado de la economía se expresa en el destino de los créditos de la banca (Gráfico 22) con una incidencia fuerte del comercio y los servicios, pero también con un repunte de la industria manufacturera, probablemente de aquella que cuenta con mercados de exportación. En este sentido, la situación no es muy diferente de 1989. En las instituciones de microfinanzas reguladas (Gráfico 23) se presenta con mayor agudeza el predominio de los comerciantes en la recepción del crédito, lo cual se explica no solamente en el carácter terciarizado de la economía nacional, sino también en los siguientes elementos: a) la manera de inserción de los migrantes recientes a la actividad económica urbana es el comercio o los servicios, por lo que el microcrédito constituye un auxilio fundamental para sus operaciones de pequeña escala. b) los comerciantes requieren montos pequeños y plazos cortos, pues no invierten en activos sino en capital de trabajo y tienen una alta rotación de su capital. c) los depósitos que captan estas instituciones son de corto plazo y por lo tanto no les permiten financiar operaciones crediticias de mayor aliento; sin embargo, sus líneas de crédito no financian solamente capital de trabajo, sino también inversiones de pequeñas y microempresas.
47

INE. Censo de Población y Vivienda 2001.

78

Gráfico 22 Banca: Actividad Economica del Deudor (2003)
14% 19% 11% 3%

27% 26%
Agricultura Manufactura Minería Servicios Comercio y Transporte Otros

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

Gráfico 23 Microfinanzas Reguladas: Actividad Económica del Deudor
(2003)

14% 9%

5%

1%

15%

56%

Agricultura Manufactura

Construcción Servicios

Comercio y Transporte Otros

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

79

d) estas instituciones se han concentrado solamente en la microempresa, que en su mayoría es comercial y sólo recientemente han empezado a incursionar en el financiamiento de la pequeña empresa. e) Las líneas de crédito agropecuario se operan con prudencia, debido al riesgo natural que conlleva el sector, pero también debido a las interferencias extra económicas como los bloqueos de caminos, la politización que induce al incumplimiento de los contratos de crédito o genera expectativas de condonación y los programas de crédito subvencionado que en el pasado inmediato promocionó el Estado.

Gráfico 24 Cooperativas: Actividad Económica del Deudor (2003)
4% 44% 3% 1%

32%

11%
Agricultura Construcción Manufactura Minería Servicios

5%

Comercio y Transporte Otros

La cartera de las cooperativas atiende preferentemente el crédito de consumo de sus demandantes (44% de “Otros” en el Gráfico 24), pero también tiene una línea de atención muy importante al comercio, el transporte y los servicios. El corto plazo de los depósitos es mucho más evidente en este tipo de entidades y ello les impide, entre otras cosas, dirigir su atención a los sectores productivos.

80

Gráfico 25 Microfinancieras No Reguladas: Actividad Económica del Deudor
(2003)

11% 33% 11%

9%

36%

Agricultura

Comercio y Transporte

Manufactura

Servicios

Otros

Las entidades que mayor atención brindan al sector productivo, principalmente agropecuario, aunque en la pequeña escala de sus operaciones, son las ONGs financieras, que incluso aplican diferentes tipos de innovaciones para utilizar garantías alternativas. (Gráfico 25). Sin embargo, ellas también tienen a los comerciantes como su principal tipo de clientes, probablemente debido a que se trata de un sector de rápido giro y de mayor seguridad de pago que los campesinos. Si ello es así, las no reguladas también estarían migrando hacia la atención preferente de sectores urbanos a pesar de su fuerte vocación rural. En general, las características del crédito de estas instituciones parecen ser: • Carteras relativamente pequeñas debido a más limitado acceso a fondos importantes. • Sus líneas de crédito agropecuario se concentran en lo fundamental en las áreas de mayor potencial económico y vinculadas a los mercados, lo cual es coherente con la capacidad de pago de los clientes. Hacerlo de otra manera podría ser casi suicida para estas instituciones que, sin embargo, están fuertemente presionadas por su mandato de atender a los más pobres.
81

Sus líneas de mayor éxito son las de libre disponibilidad que se ofrecen en las ferias rurales, donde la clientela no está conformada principalmente por productores, sino por intermediarios o población urbano-migrante. 48 El concepto de servicios financieros rurales se ha venido imponiendo por sobre el de crédito agropecuario, lo cual constituye un mejor relevamiento de la realidad del país, donde gran parte de la población residente en el área rural no realiza actividades agropecuarias. La radicalidad de los movimientos sociales y políticos ha quebrado en cierto modo la alianza que otrora existía entre estas instituciones y las organizaciones locales campesinas. Las instituciones crediticias se han modernizado adecuándose a la realidad del medio rural, pero el movimiento político-social ha retrocedido a posiciones conservadoras.

El tema del desarrollo del sistema financiero rural (SFR) constituye una de las asignaturas pendientes del país, caracterizado por su baja cobertura, la poca diversificación de servicios y la inadecuada e insuficiente atención al productor agropecuario. En 1999 la cartera bruta colocada en ese rubro era de $us 23 millones entre 22.000 prestatarios, un 81% de los cuales correspondía a las ONGs financieras. El 53% de estos créditos eran individuales colocados a un plazo máximo de 5 años y a tasas sumamente variables: del 9 al 42% anual en moneda extranjera.49 Conspiran contra el desarrollo del SFR factores de diverso tipo: • Operativos –como la insuficiente vinculación caminera y de comunicaciones y servicios– que inciden en los costos de transacción. • De tecnología financiera, referidos a la dificultad de desarrollar una oferta que se adapte a los ciclos agropecuarios diversificados que caracterizan a las economías campesinas del Occidente del país y de las zonas de colonización. • Estructurales: a) la carencia de garantías reales por parte del pequeño productor, atado a la propiedad de la tierra por una concepción jurídica protectora de corte feudal, que lo inhabilita para utilizarla como hipoteca b) el vaciamiento demográfico rural, habitado en 2001 solamente por el 37% de los habitantes de Bolivia, de los cuales un 60% son mayores de 60 años y menores de 15, 50 factor que reduce la clientela y conspira contra la generación de economías de escala.
48

Rojas, Rafael y Wisniwsli, Sylvia. Oferta Actual de Servicios Financieros en las Areas Rurales de Bolivia FDC. La Paz. 1996. Marconi, Reynaldo. Et al. Demanda por Crédito Agropecuario de Pequeños Productores. FINRURAL. La Paz. 2000. INE. Censo Nacional de Población y Vivienda. 2001.

49

50

82

Cuadro 22 Distribución Regional de Cartera de Microfinanzas (2003) ($us)
Depto. Beni Chuquisaca Cochabamba La Paz Oruro Pando Potosí Santa Cruz Tarija Total
Nota:

Total 14.186.770 27.349.886 75.066.339 150.666.482 11.756.014 3.623.055 16.922.207 143.771.064 23.764.570 468.106.387

Incluye a Reguladas, No Reguladas y Cooperativas que reportan datos a FINRURAL. Elaboración Propia sobre Boletín Microfinanzas.

Fuente:

El 79% de los créditos de las instituciones de microfinanzas se concentró en los departamentos del eje central, demostrando con ello que el sistema financiero constituye un reflejo de las condiciones socioeconómicas del contexto y de la demanda; estas instituciones no escapan a este condicionante a pesar de su vocación de atender a la población con menor acceso a los servicios. Las economías de escala constituyen un determinante central para que cualquier entidad alcance el punto de equilibrio y se torne rentable. (Cuadro 22) 3.3. El Tamaño de los Créditos

La dimensión de los créditos es otro aspecto que ilustra el tipo de población y de necesidades que atienden las instituciones financieras. Como muestra el conjunto de Gráficos 26, en la estratificación de la cartera según el volumen de los créditos, las microfinancieras reguladas concentran casi la mitad de su cartera en créditos menores de $us 10.000 y solamente tienen 17% colocados en créditos mayores de $us 50.000, mientras que la banca se encuentra en el extremo opuesto y las mutuales y cooperativas en una situación intermedia,
83

mostrando en conjunto una adecuada distribución del mercado. Las ONGs financieras son las instituciones que tienen un mayor porcentaje de su cartera por montos pequeños, pues el 68% de ella se encuentra en créditos de menos de $us 10.000.

Gráfico 26 Estratificación de la Cartera por Montos en $us
(2003)

Bancos
15% 6% 1% 23%

Mutuales
1% 23%

78%

53%

Cooperativas Reguladas
5% 55% 8% 32%

Microfinancieras Reguladas
10% 17%

25% 48%
50.000 y más de 10.000 a 50.000 de 1.000 a 10.000 menos 1.000

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

ONGs Financieras
(No Reguladas)
Menos de 1.000

16%

32%

1.000 a 10.000 Más de 10.000

52%

Fuente: Elaboración propia sobre Boletín Microfinanzas Dic. 2003.

Llama la atención que el 17% de la cartera de las microfinancieras reguladas en cuanto a volumen de los créditos colocados se encuentre en más de
84

$us 50.000, pero ello debe ser esclarecido en los siguientes sentidos i) una parte de los créditos mayores es de reciente data y se refiere a su incursión en el hasta ahora desatendido sector de la pequeña empresa, que requiere montos mayores ii) otra parte de esa cartera está conformada por clientes antiguos, que empezaron con montos menores.

Gráfico 27 Estratificación de la Cartera por Número de Clientes (2003)

Bancos
38% 8% 16%

Mutuales
10% 3% 30%

38%

57%

Cooperativas Reguladas
35% 0% 6%

Microfinancieras Reguladas
1% 3%

34% 59% 62%

50.000 y más

de 10.000 a 50.000

de 1.000 a 10.000

menos 1.000

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

Desde el punto de vista del número de clientes (Gráfico 27) la situación es diferente, pues el 62% de los prestatarios de microfinanzas recibió créditos menores a $us 1.000 y dentro de ellos el 47% obtuvo montos menores a $us 50051. A la inversa, en la banca sólo el 38% recibió menos de este monto y 19% obtuvo el 91% de los recursos prestados. Los porcentajes de las microfinancieras se pueden traducir también del siguiente modo: A diciembre de 2003 ellas solamente tenían 419 clientes con créditos mayores a $us 50.000; mientras que 4.580 habían obtenido entre $us 10.000 y $us 50.000; otros 64.443 entre $us 1.000 y $us 10.000 y la mayoría –116.822
51

Rivas, Hugo y Rojas, Rafael. De ONGs Financieras a Fondos Financieros Privados. SOS Faim. La Paz 2002.

85

clientes– tenía saldos inferiores a $us 1.000 52. Ello es expresivo de que se están expandiendo hacia nuevos mercados, pero no están abandonando a su clientela original, conformada por gran masa de pequeños prestatarios. Antes de la crisis iniciada en 1999, atraídos por la rentabilidad de las entidades microfinancieras, los bancos realizaron esfuerzos por incorporar el microcrédito a sus actividades y por esa vía en 1997 sus “créditos pequeños” llegaron a representar el 7% de su cartera. El intento fracasó debido a la dificultad de adaptar una tecnología financiera adecuada para analizar y operar créditos grandes a la realidad de las pequeñas operaciones. Desde entonces su orientación fue nuevamente hacia los grandes y medianos prestatarios. Esta realidad representó también un fracaso para las políticas públicas y de las agencias de cooperación que pretendían incentivar el “downscaling”; es decir, la paulatina orientación de la banca hacia operaciones más pequeñas, en beneficio de los medianos y pequeños empresarios. Se produjo más bien el “upgrading”, mediante la maduración y crecimiento de las operaciones de las entidades de microfinanzas, que han empezado a atacar a segmentos de mercado algo mayores, coptando además la clientela abandonada por la banca. 3.4. La Productividad

Cuadro 23 Productividad Comparada
Al 31/12/2003 Nº de empleados Cartera ($us millones) Nº de clientes Cartera en millones/Nº de empleados No clientes/Nº de empleados Saldo cartera en $us millones/Nº de clientes Banca (1) 3.595 2.454 155.493 (3) 708 42 15.783 Microfinancieras Reguladas (2) 2.329 329 182.597 0.141 78 1.802

(1) Excluye a la banca extranjera que es poco relevante en cartera, clientes y empleados. (2) Incluye Banco sol y 7 FFPs. (3) Incluye a tarjetahabientes. Fuente: Caja Los Andes. Documento Interno.

52

ASOFIN. Boletín Informativo Nº 13. La Paz. Diciembre 2003.

86

Al igual que en cualquier industria, en el sector financiero una parte del desempeño empresarial se mide por la productividad, referida al rendimiento del trabajo. La banca y las microfinanzas atienden segmentos de mercado diferentes, con también diferentes requerimientos de productos financieros y montos. De ahí que no sea adecuado buscar los resultados empresariales solamente a partir de los volúmenes de cartera (resultado que propicia el producto bancario) y del número de créditos (resultado propio de las microfinanzas), sino del rendimiento de la capacidad instalada en recursos humanos. El Cuadro 23 muestra que en la banca el coeficiente de cartera/empleados es alto respecto a las microfinanzas, y que en estas últimas es elevada la capacidad de atender a un número mayor de clientes por empleado. El primer coeficiente muestra la capacidad de intermediación propia del sistema bancario en su relación con el sistema empresarial corporativo; el segundo el esfuerzo de ampliación de la base clientelar propio del microcrédito en su relación con las MyPEs. De todos modos, no puede perderse de vista que el número de clientes de la banca incluye a un número de tarjetahabientes no precisado en este trabajo, que en 2003 tenían un crédito bruto de $us 46 millones. 3.5. La Morosidad

La morosidad de la cartera es uno de los motivos de permanente preocupación en las instituciones financieras, no solamente debido a que implica el riesgo de no recuperar los créditos, sino a la carga en costos que conlleva: gastos de cobranza, honorarios de abogados, gastos judiciales y, lo más importante, las previsiones que exige la Superintendencia de Bancos. Por una parte, la escala de esas previsiones se va incrementando conforme se hace más largo el periodo en que un crédito se encuentra en mora y, por otra, la ausencia de garantías hipotecarias que caracteriza al microcrédito hace que las entidades de microfinanzas sean sumamente sensibles a este tema. Es decir, la cartera morosa tiene una incidencia muy importante en la estructura de costos y ello se refleja finalmente en la tasa de interés. El Gráfico 28 muestra que a pesar del riesgo de prestar sin garantías hipotecarias, las instituciones reguladas de microfinanzas tienen un nivel de morosidad menor que la banca. En esta última existen entidades que al 31 de diciembre de 2003 se acercaban al 50% de su cartera en mora, tenía en promedio una morosidad superior al 17% y la entidad que menos mora tenía era de casi el 12%. En el otro extremo se encontraban las microfinancieras reguladas, la más afectada de las cuales tenía una mora de 14.5%, la promedio era de 4.6% y la menor de 3.1%. Pero además este promedio está fuertemente afectado por la incidencia de la morosidad de FASSIL, (precisamente 14.5%), fondo financiero que viene saliendo del crédito de consumo, actividad similar a la que realizaba la desaparecida Acceso.
87

Gráfico 28 Mora mayor a 30 días al 31/12/2003
(% de la cartera)

50 45 40 35 30 25 20 15 10 5 0

49,1

17,1 11,8 14,5 4,6 3,1 Banca
Más alta Promedio Más baja

Microf. Reg.

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

No existen estudios que establezcan con precisión las causas de la baja morosidad en las microfinanzas, pero la explicación más plausible parece ser la que señala que el microcrédito constituye el único soporte del pequeño empresario para tener pequeñas expansiones en su giro; de lo contrario, estaría condenado a los límites de su propio capital (siempre escaso) o al crédito informal con tasas efectivas superiores al 60% anual. Es por ello que cuida “su crédito” con objeto de no aparecer con calificación negativa en la Central de Riesgos de la SBEF. Por otra parte, los pequeños empresarios tienen mayores posibilidades que los más grandes de reorientar su actividad durante las crisis. La rotación acelerada de la oferta de los microempresarios hace que para lograr pequeñas expansiones deban acudir al financiamiento de manera recurrente, por lo que tienen la tendencia a fidelizarse con una sola institución, solicitando cada vez mayores montos. Todo ello solamente es posible mediante el cumplimiento de las obligaciones. Es decir, si bien las microfinanzas tienen el mérito de haber logrado buenos niveles de gestión, anticipándose incluso a los principios de Basilea en el sentido de privilegiar el análisis del flujo de caja respecto a las garantías, probablemente su principal mérito es haber
88

encontrado y desarrollado este nicho de mercado, ávido de un servicio de esta naturaleza. Además, las tecnologías desarrolladas por estas entidades logran un crédito sustentado en un análisis del flujo de caja del demandante elaborado por el oficial de crédito en estrecha relación con el demandante. Este trabajo y el seguimiento estricto luego del desembolso, hacen que el cliente microempresario se sienta muy comprometido con su obligación.

Gráfico 29 Microfinanzas Reguladas: Mora a más de 30 días (31/12/2004)
40 35 30 25 20 15 10 5 0 2000
B. Sol Los Andes

2001
FIE

2002
PRODEM Ecofuturo

2003
FASSIL

Fuente: Arriola, Pedro. Documento de Trabajo.

El Gráfico 29 ilustra sobre la realidad de la mora al interior de las microfinanzas, donde se evidencia que existen cinco entidades con niveles de mora verdaderamente bajos: Los Andes, PRODEM, FIE, BancoSol y Ecofuturo. La mora de estas instituciones tuvo su momento más crítico entre 1999 y 2001, debido a que la crisis de contracción de mercados afectó también a las microempresas y ello coincidió con la explosión de sobreendeudamiento provocada por la financiera de consumo Acceso y el programa “Crediágil” de Banco Unión que se lanzaron al mercado en una apresurada colocación de recursos de crédito
89

fácil, con tasas de interés efectivo muy altas aunque subsumidas como gastos de escrituración, papelería, trámites, etc. Crisis de mercado y sobre endeudamiento fueron las bases objetivas que posibilitaron el nacimiento de un movimiento urbano de pequeños prestatarios que tenía como reivindicación la reprogramación de sus deudas y la erradicación de las prácticas agresivas de cobranza de algunas instituciones.53 La decisión política gubernamental tomada el año 2000 de condonar a los campesinos las antiguas deudas del Banco Agrícola y otros proyectos estatales, trasmitió señales erráticas y convirtió la demanda del movimiento de pequeños prestatarios en un pedido de condonación. El movimiento de los pequeños prestatarios afectó solamente la imagen pública de las instituciones de microfinanzas, pues de las 10.000 personas registradas en dicho movimiento54, muchas eran clientes de las financieras de consumo, de cooperativas y de la propia banca; quienes eran clientes del sistema de microfinanzas representaban menos del 1% de los clientes de cada institución. Por lo demás, una parte significativa de ese porcentaje correspondía a créditos castigados; es decir, que ya no incidían en los resultados empresariales, pero que debían seguir siendo presionados con objeto de no afectar la moral de pago de los clientes cumplidos. La crisis de las microfinanzas fue más corta que la de la banca, pues desde el 2001 bajaron su mora y reiniciaron su expansión, una parte de la cual está orientada hacia un sector diferente, conformado por pequeños empresarios que requieren montos mayores de capital y cuentan con garantías hipotecarias. La institución más agresiva en la expansión hacia este nuevo mercado fue Los Andes, que fue también la de más rápida expansión en el microcrédito. El salto al crédito PyME constituye un desafío para estas instituciones, pues en el marco de una cartera relativamente pequeña, algunos créditos en mora por montos mayores pueden tener efectos devastadores en sus resultados e indicadores. 3.6. ¿Tasas Demasiado Altas?

La discusión del tema de la tasa de interés de las microfinanzas desde el punto de vista político es ocioso, pues carece de sustento en las posibilidades de la realidad. Tasas blandas, tasas de fomento, tasas de incentivo, constituyen un léxico heredado de las épocas del Estado Benefactor, aquel que contrataba
53

En algún momento alguna entidad de microfinanzas subcontrató la cobranza de su cartera en mora a gestores que aplicaban métodos ilegales de cobranza, como el embargo directo de bienes. Registros de su representante legal y portavoz negociador, la Dra. Sagredo.

54

90

deuda externa para subvencionar desde el crédito actividades consideradas estratégicas por razones políticas, geopolíticas o de balanza comercial. Independientemente de las ideologías, el retorno a ese pasado es impensable en un país como Bolivia, que carece de recursos para subvencionar carteras “blandas” o de solvencia para endeudarse con ese cometido. El crédito es ahora uno de los pulmones de la intermediación financiera que se alimenta fundamentalmente del ahorro del público. En esa medida la explicación de la tasa de interés –evidentemente más alta en las entidades de microfinanzas– tiene un componente técnico y otro de economías de escala. Dado que la segunda es evidente (son instituciones jóvenes y relativamente pequeñas, que requieren crecer para abatir sus costos fijos), la explicación técnica se la presenta de manera sintética en el Cuadro 24, donde se compara la composición de la tasa de interés de los bancos y de las instituciones de microfinanzas reguladas por la SBEF.

Cuadro 24 La Formación de la Tasa de Interés
(como % de la cartera bruta promedio)
Al 31/12/03 Ingresos Financieros Otros ingresos Gastos Financieros Gastos por previsiones Gastos Administrativos Margen Neto
Fuente:

Bancos 11.22 1.57 -4.16 - 2.09 -6.06 0.48

Microfinancieras Reg. Diferencia 21.6 10.38 0.85 -0.73 -5.28 -1.89 -13.24 2.04 -1.12 0.20 -7.17 1.56

Pedro Arriola. Documento de Trabajo.

Los ingresos financieros constituyen el rendimiento directo de la cartera de crédito y en ese sentido si se los presenta como porcentaje de la cartera bruta promedio, constituyen una aproximación muy cercana al nivel de la tasa de interés activa promedio ponderada, la misma que en las microfinanzas es casi el doble de la de la banca. Es decir, la tasa activa promedio en la Banca el 2003 fue de 11.22% y en la microfinanzas de 21.6%. (si bien es comparativamente alta, resulta menor a la tasa de interés bancaria de fines de los 80).
91

Otros ingresos se refiere al rendimiento de los servicios no crediticios prestados por las entidades financieras, como giros, transferencias, cobro de servicios eléctricos y telefónicos, pago del bonosol, etc., actividades en las que las microfinancieras ingresan paulatinamente.

A partir de estos ingresos, se plantea la estructura de los costos más importantes y que componen la tasa de interés activa que se cobra al público prestatario. • Los gastos financieros están conformados en lo fundamental por el costo del dinero pagado a los proveedores de fondos: i) el público depositario de cuentas de ahorro y depósitos a plazo ii) la banca nacional de segundo piso que presta a las intermediarias de primer piso (NAFIBO, FUNDAPRO, FONDESIF) iii) los financiadores internacionales. Este costo es normalmente más alto para las microfinancieras (5.28% frente a 4.16% de la banca el año 2003) por la percepción del riesgo que tiene el mercado respecto a ellas. Dentro de estos gastos los más importantes son los depósitos del público, a los que se les retribuye con tasas de interés pasivas promedialmente más altas que las de la banca, independientemente del monto depositado. • Los gastos por previsiones tienen como componente central las normas prudenciales emitidas por la Superintendencia de Bancos, que imponen la constitución de reservas contables crecientes en función de la antigüedad de la cartera en mora (Revisar Cuadro 13 en Capítulo IV). Otro componente son las previsiones genéricas establecidas también por el ente regulador y finalmente están las previsiones voluntarias que asumen las entidades para mostrar una mayor solvencia. Como la mora es menor en el segmento microfinanciero, las previsiones representaron en 2003 el 1.8% de la estructura de costos, mientras que en los bancos fue el 2.09%, lo cual constituye una demostración de lo relativo que resulta el concepto de mayor riesgo de las microfinanzas. El tercer gran determinante de la tasa de interés son los costos administrativos, los cuales tienen que ver con la eficiencia operativa de cada entidad, pero también con las características del servicio. En este rubro los costos de las microfinanzas son mayores debido a las siguientes razones: o a pesar de la mayor productividad por analista de crédito, requieren más personal para captar demanda, evaluar y hacer seguimiento a miles de pequeños créditos y finalmente recuperarlos (tienen en promedio 420 empleados mientras que la banca 362).

92

o

el levantamiento de la información del cliente y la evaluación de las solicitudes es más difícil y cara debido a que la clientela carece de registros del movimiento de su negocio y obviamente de estados financieros y se encuentra en las áreas periféricas de las ciudades, muchas veces no están en puestos fijos o se desplazan a diferentes lugares. o cada oficial de crédito administra una cartera pequeña en volumen pero de un gran número de clientes. o existen elevados costos de transporte. Otro importante rubro de costos de las microfinanzas es el de su desarrollo, pues se trata de entidades en expansión, que no han concluido el proceso de apertura de nuevas agencias en todo el país, lo que les impone gastos en nueva infraestructura, inversión en sistemas de procesamiento de datos, comunicaciones, seguridad y capacitación del personal. El año 2002 los costos administrativos de las microfinancieras reguladas representaron el 13.24% sobre su cartera promedio, mientras que los de la banca solamente el 6.06%. Esto quiere decir, que más de 13 puntos de los 21.6 que reciben de ingresos por su cartera se van a cubrir los costos administrativos. La diferencia entre los ingresos y egresos operativos conforma el margen neto o utilidad, que en el caso de las microfinanzas ha venido siendo más alto que el de la banca (2.04% en 2003, frente a 0.48). Es decir, de los 21.6 puntos de ingreso financiero, les quedan 2 como ganancia. A partir del análisis anterior, se evidencia que una reducción de los ingresos financieros en un punto porcentual (reducción de la tasa de interés en un punto anual) determinada de manera voluntaria o por decisión política de la autoridad, pone en riesgo la rentabilidad de la industria y la reducción en dos puntos definitivamente le quita toda utilidad. Quiere decir que estos dos puntos les permiten a estas instituciones un margen para asumir eventuales incrementos de los costos previsionales por un eventual crecimiento de la mora que podría producirse. Sus estados de resultados son muy sensibles a los costos previsionales debido a que en buena proporción sus créditos no están respaldados en garantías reales. Quiere decir que la reducción de la tasa de interés cobrada por estas instituciones no podría provenir de decisión política alguna, sino del desarrollo de sus economías de escala y de su mayor eficiencia, como de hecho ha venido sucediendo en los últimos años.

93

Gráfico 30 Microfinanzas Reguladas: Evolución de la Tasa Activa
(Tasa de retorno promedio de la Cartera)
40 38 36 34,12 34 32,42 32 30 28 25,92 26 24,67 24 22 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 24,01 22,64 29,61 28,03

39,69

Nota:

Para 1995, 1996 y 1997 sólo los datos de Los Andes y BancoSol. De 1998 en adelante promedio de entidades asociadas en ASOFIN.

Fuente: Pedro Arriola. Documento interno.

El Gráfico 30, que técnicamente debiera denominarse Ingresos Financieros en relación con la Cartera Bruta Promedio, muestra en realidad la evolución de las tasas de interés promedio de las microfinancieras reguladas desde 1995. Dicho gráfico confirma por una parte que estas instituciones se encuentran insertas en el mercado del dinero, pues acompañaron la caída de las tasas de interés que vivió todo el sistema financiero. Sin embargo, sus tasas bajaron mucho más que las del sistema debido a los siguientes factores: • Maduración de las economías de escala, que se expresa en que cada institución nace con tasas muy altas y las va bajando conforme va amortizando sus costos de instalación y a medida que va ampliando su cartera y puede prorratear costos. Según algunos estudios, una cartera de microcrédito que atienda a menos de 10.000 clientes difícilmente será autosostenible. 55
55

Rodríguez, Tania. Autosostenibilidad Financiera en Instituciones de Microfinanzas en Bolivia. FUNDAPRO. La Paz 1998.

94

La diversificación de ingresos provenientes de otros servicios no crediticios empezó a permitir que no todos los costos fijos sean asumidos por los tomadores de crédito. Mayor eficiencia administrativa y operativa, por reducción de costos a pesar de que continuaron su expansión en agencias y sus mayores previsiones por mora. Existe una fuerte competencia entre ellas y con otras entidades bancarias y no bancarias, que se disputan clientes e incluso se compran carteras ofreciendo cada una mejores condiciones para el cliente.

Cuadro 25 Retorno promedio de cartera para microfinancieras por país al 31/12/03
País México (1) Nicaragua (2) Ecuador (3) Colombia (4) Perú (5) El Salvador (6) Bolivia (7)
Fuente: Microrate.

Retorno de cartera promedio 84.87% 43.17% 38.66% 35.41% 34.43% 23.92% 22.89%

(1) Incluye a Compartamos y FINCOMUN. (2) Incluye a CONFIA, FINDESA y NIEBOROWSKI. (3) Incluye a D-MIRO y MAQUITA. (4) Incluye a WWB CALI, WWB POPAYAN, FINAMERICA, WWB BUCARAMANGA, WWB BOGOTA y WWB MEDELLIN. (5) Incluye a Las Cajas Municipales AREQUIPA, TRUJILLO, CUSCO, SULLANA, TACNA, ICA y SANTA, así como a PROEMPRESA, CONFIANZA, CREAR AREQUIPA, EDYFICAR, CREAR TACNA y NUEVA VISIÓN. (6) Incluye a CALPIA. (7) Incluye a BANCOSOL, LOS ANDES y FIE.

95

El Cuadro 25 proporciona una visión comparativa de las tasas de interés vigentes en las intermediarias microfinancieras de varios países de América Latina sobre los que se tiene información. Se observa que la de las entidades bolivianas es promedialmente más baja, debido probablemente a su mayor eficiencia, pero también a su mayor antigüedad, a las mayores dimensiones de sus carteras y a la competencia en el mercado. De todas maneras, la expectativa general es que esas tasas de interés continúen en reducción mediante la ampliación y diversificación de las carteras hacia nuevos estratos de clientes, sin abandonar a los microempresarios; mediante la estandarización de determinados procesos de evaluación y seguimiento para créditos muy pequeños y la centralización de ciertos servicios de apoyo hoy duplicados en agencias y sucursales. Es decir, existen razones técnicas y de escala que hacen que la tasa de interés del microcrédito sea alta; sin embargo, debería continuar reduciéndose, pues de lo contrario los servicios de las microfinanzas quedarán vedados para importantes segmentos de pequeños productores urbanos y rurales.

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VI. Costos y resultados en las microfinanzas

1. Costos Administrativos
La incidencia de los costos administrativos en la tasa de interés cobrada por estas entidades es decisiva, por lo que es importante adentrarse un poco en esta problemática y tratar de visualizar las perspectivas de su reducción. Estos costos representaron en 2003 el 13.24% de su cartera bruta promedio, porcentaje dentro del cual los gastos de personal constituyen el rubro más significativo, con una incidencia que varía del 7.24% al 8.17%. Dadas las características de las operaciones parece poco probable que los costos de personal puedan ser abatidos de manera importante a través de medidas de eficiencia interna, tanto en términos absolutos como relativos. Estas instituciones se encontrarán todavía por varios años en expansión, pues si bien el mercado del microcrédito aparece como fuertemente disputado, existen otros sectores que –como lo demuestra el diagnóstico del Viceministerio de Microempresa (Ver capítulo III)– no están siendo atendidos de manera suficiente por los servicios de intermediación. Hacia esos nuevos mercados se están dirigiendo las entidades de microfinanzas (principalmente hacia la pequeña empresa), por lo que no es de prever una reducción de costos en personal y de instalación de nuevas agencias con su correspondiente software, hardware y otros. Por otro lado, los periodos de crisis conspiran contra la reducción de sus costos administrativos, debido a que deben incurrir en mayores gastos de evaluación y selección de clientes y de seguimiento de la cartera, con objeto de evitar el crecimiento de la morosidad que, de todos modos, le supondría mayores gastos provisionales y de castigo. De hecho, por la vía de la mayor eficiencia y también de las economías de escala, las microfinancieras ya han tenido una sistemática reducción de sus gastos administrativos, (como lo muestra el Gráfico 31), el mismo que permite observar que mientras más jóvenes eran estas instituciones, mayor era la incidencia de estos gastos. En el gráfico destacan también los elevados gastos que en este rubro tiene PRODEM, debido a es la que posee la mayor cantidad de agencias rurales en el país.
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Gráfico 31 Gastos Administrativos
(Como % de la Cartera Bruta)
30

25

20

15

10 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

B. Sol

Los Andes

FIE

PRODEM

Fuente: Pedro Arriola. Documento de Trabajo.

El caso de PRODEM es ilustrativo de la tensión que tienen las entidades de microfinanzas entre el cumplimiento del mandato de ampliar el acceso a sus servicios a la población tradicionalmente marginada de ellos, versus el desafío de la sostenibilidad. Esta ha sido precisamente una de las fuentes de tensión entre los FFPs y algunas agencias de cooperación que apoyaron su nacimiento y que por momentos presionaron sin bases económicas la apertura de agencias rurales y/o la reducción de las tasas de interés. En general la operación de agencias rurales es más onerosa, debido a la pequeña escala de la demanda existente en ese contexto respecto a la incidencia de los costos de personal, el transporte, la comunicación y la conexión en red. A pesar de ello, en los últimos años realizaron la apertura de nuevas agencias –varias de las cuales son rurales o atienden una cartera rural– y sólo en el año 2003 abrieron 22 nuevas. (Gráfico 32)

98

Gráfico 32 Crecimiento en número de Agencias (2003)
25

22

20

15

10
10

5

0 Banca Microf. Reg.

Fuente: Pedro Arriola. Documento de Trabajo.

2. Gastos por previsiones
La lógica de cualquier industria enseña que se debe tomar previsiones ante la eventualidad de que existan acreencias que resulten incobrables y la forma de asumirlas es constituir reservas que finalmente inciden en los costos. En el caso de la industria financiera se tienen los siguientes cargos: • Previsiones específicas por mora, según normas de la SBEF. • Previsiones genéricas por cartera, según normas de la SBEF. • Previsiones genéricas voluntarias adoptadas por norma prudencial de cada entidad. Las previsiones normadas por la SBEF son ineludibles y su incidencia en los costos es mayor conforme se incrementa la morosidad o se deteriora la cartera de créditos. En cambio, las previsiones prudenciales adoptadas por cada entidad constituyen decisiones propias orientadas a reducir su riesgo y a lanzar señales de solvencia al mercado. La incidencia de las previsiones en los costos de las entidades microfinancieras es importante (aunque menor a la de la banca) y sigue la trayectoria de su mora, como lo muestra el Gráfico 33.
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Gráfico 33 Gastos Netos por Previsiones
(Como % de la Cartera Bruta)
7 6 5 4 3 2 1 0 -1 -2 -3 1998 1999
B. Sol

2000
Los Andes

2001
FIE

2002
PRODEM

2003

Nota:

Los gastos negativos de PRODEM en 2000 y 2001 se deben a la generación de ingresos por la recuperación de la cartera en mora que le transfirió la ONG.

Fuente: Pedro Arriola. Documento de Trabajo.

El tema de las previsiones marca otra de las diferencias cualitativas entre el sistema de microfinanzas y la banca, pues casi desde sus orígenes las primeras optaron por una política marcadamente prudencial, previsionando de manera genérica montos mayores a los exigidos por la SBEF. A la larga esta política arrojó como resultado una importante solvencia financiera para enfrentar las contingencias del mercado. Esta solvencia se muestra en el Gráfico 34 donde se contrasta el nivel de previsiones existente en la banca con el de las microfinanzas. Se evidencia que a diciembre de 2003 la primera tenía cubierta su cartera en mora en 75% en promedio, habiendo bancos que apenas sobrepasaban el 50% de cobertura. Por el contrario, en las microfinanzas esa cobertura rebasaba en promedio el 140%, con instituciones que llegan a más del 200%. En la política prudencial de estas instituciones la excepción la constituye el Fondo Fortaleza (74%), el mismo que orienta su trabajo a las PyMES y no a las microempresas.
100

Gráfico 34 Previsión sobre la mora a 30 días al 31/12/2003
250 222

200 142 150

100

80

75 51

74

50

0 Banca
Más alta Promedio Más baja

Microf. Reg.

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

En síntesis, las previsiones constituyen un costo que es muy sensible a cualquier crecimiento de la mora, pero al mismo tiempo forma parte de una política de prudencia y solvencia institucional que al principio no tuvo reconocimiento entre las empresas internacionales calificadoras de riesgo, que habían desarrollado su metodología de medición solamente a partir de las dimensiones del patrimonio. Entender este mecanismo de solvencia constituyó todo un aprendizaje para ellas.

3. Indicadores hacia Afuera de las Entidades
Existen muchos indicadores para evaluar el desempeño de las empresas, industrias y ramas; sin embargo, para el objeto de este trabajo interesan aquellos que tienen que ver con el impacto de las microfinanzas en la economía en general, en la intermediación financiera en particular y en la confianza-riesgo que representan para la población. Desde la llegada de las calificadoras de riesgo a Bolivia, un indicador fundamental de la situación de las entidades financieras es la calificación periódica emitida por estas empresas internacionales especializadas, las mismas que cuentan con un conjunto de herramientas de análisis, basadas en los estados financieros,
101

102

Cuadro 26 Calificación de Riesgo
(a diciembre 2003)
A1 A2 A3 BBB1 BBB2 BBB3 Ganadero Unión J. Nazareno Ecofuturo Progreso La Paz La Plata Promotora Comunidad Argentina Fortaleza Económ. FIE Primera PRODEM Solidario Andes Crédito Nacional Mercantil Bisa BB2 Acceso B1 FASSIL C Guapay

AAA

AA2

S. Cruz Citibank

Do Brasil

Fuente:

Elaboración propia sobre datos evaluadores de riesgo.

que les permite establecer diferentes niveles de riesgo, desde el menor, representado por las intermediarias que califican con triple A (AAA) hasta las de mayor riesgo, calificadas con C. El Cuadro 26 muestra las 27 intermediarias calificadas (de un total de 29 entidades sujetas a esta evaluación) y permite ver que cuatro de las más importantes instituciones de microfinanzas se ubican con las mejores calificaciones de riesgo (entre A1 y A3), compartiendo posiciones con los más grandes bancos nacionales y superadas solamente por la banca ligada a capitales extranjeros. La calificación que obtienen se debe por una parte a sus indicadores de gestión y por otra a la ya mencionada política prudencial de establecer previsiones por mora superiores a las exigidas por la SBEF. A pesar de ello, sufren una suerte de penalización por lo que las calificadoras entienden como mayor riesgo relativo de su segmento de mercado. Las primeras calificaciones emitidas resultaron paradójicas, pues algunos bancos de elevada morosidad, resultaban mejor calificadas que algunos FFPs con mejores indicadores de desempeño. Ello se debía a que el instrumental metodológico de calificación no estaba preparado para entender a las microfinanzas, fenómeno todavía desconocido en otros países como realidad institucional fiscalizada por los entes reguladores. Sus criterios de calificación confluían solamente en el volumen de capital que respaldaba a las operadoras y por esa vía tendían a dar menores calificaciones a estas entidades. Las empresas calificadoras demoraron en introducir como criterio evaluativo el hecho de que, a pesar del mayor riesgo que significa prestar a gente que carece de garantías reales, las microfinanzas lo atenúan a) diluyéndolo en una masa muy grande de prestatarios, pues es improbable que todos dejen de pagar a la vez b) utilizando una tecnología crediticia que se orienta a evaluar la capacidad y la moral de pago de los clientes c) estableciendo previsiones por encima de las establecidas por norma.

Cuadro 27 Indicadores de Incidencia en la Intermediación
(% entre 1997 y 2003)
Indicador Crecimiento de cartera Crecimiento de Depósitos Crecimiento de Patrimonio Crecimiento de la Mora
Fuente:

Banca - 7.9 - 6.9 + 29.4 + 280

Microfinanzas reguladas + 89.1 + 70.1 + 92.8 - 255

Elaboración propia sobre datos SBEF.

103

Por otro lado, el Cuadro 27 muestra que los bancos han reducido su actividad de intermediación financiera en proporciones significativas entre 1997 y 2003, mientras que los Fondos Financieros Privados la han incrementado. El pequeño aumento patrimonial producido en el sistema bancario es congruente con la reducción de su actividad de intermediación, pero parecería insuficiente para enfrentar el crecimiento de su morosidad. Los FFPs, por el contrario, tuvieron un incremento patrimonial junto con una drástica reducción de su mora. La morosidad tiene incidencia en las previsiones y por esa vía en los costos; de ahí que en 2002 el gobierno nacional cambió el concepto de tal manera que dejó de considerarse como mora el crédito cuya cuota no fue pagada al día siguiente de su vencimiento, para aplicarse los 30 días de atraso como criterio de morosidad. Esta modificación benefició por igual a bancos y FFPs en lo que se refiere a la calificación de la cartera, pero más a estos últimos en lo que se refiere a las previsiones.

4. La Rentabilidad
Las ONGs se transformaron en Bancos o Fondos Financieros Privados para apalancar mayor cantidad de recursos y de esa manera ampliar su capacidad de llegar con impacto a la población creciente de micro y pequeños empresarios del país. Este criterio era evidente a priori, pues las ONGs operaban en pequeñas escalas debido a que estaban inhabilitadas para captar ahorros del público. Pero si la hipótesis anterior era evidente, dudosa resultaba la de la sostenibilidad institucional bajo la sujeción a estrictas normas regulatorias; de ahí que el capital privado no se entusiasmara demasiado en la conformación de las sociedades y para organizar los FFPs hubiera de recurrirse a aportes de capital de organismos internacionales que asumían un desafío para el que no estaban preparados: constituirse en accionistas de sociedades anónimas con fines de lucro. El riesgo es una posibilidad de pérdida de dinero y tiene costo mayor mientras mayor es la incertidumbre. Por ello las instituciones de microfinanzas debieron realizar y continúan realizando inversiones para cubrir el riesgo crediticio, los riesgos de mercado, el riesgo operacional y el riesgo reputacional. Se trataba entonces no solamente de cambiar la mentalidad orientada exclusivamente al servicio por otra que, sin negarlo, sea capaz de orientarse a las ganancias. La nueva orientación supuso buscar métodos de evaluación de los créditos cercanos a la perfección y crear capacidad de administrar una cartera creciente de pequeños préstamos y responder a una cartera de pequeños depósitos del público. Todo ello exigió tecnificar las instituciones al máximo y calificar al personal.
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Gráfico 35 Microfinanzas Reguladas: Retorno sobre Patrimonio
40

20

0 -20

-40 -60

-80 1997
B. Sol

1998
Los Andes

1999
FIE

2000

2001
PRODEM

2002
Ecofuturo

2003
FASSIL

Fuente: Arriola, Pedro. Documento de Trabajo.

Tras 10 años de microfinanzas se puede afirmar que este sub sistema está consolidado. Los altos retornos sobre el patrimonio obtenidos durante los primeros años, cuando se acababa de descubrir (o conformar) el nicho de mercado y cuando no existía competencia, han cedido el paso a retornos menores (que siguen siendo altos) en medio de una fuerte competencia entre las instituciones especializadas y la incursión esporádica de la banca en esta actividad. El Gráfico 35 muestra la evolución de la tasa de retorno sobre el patrimonio (ROE) que han tenido las instituciones de microfinanzas desde 1997. Se observa que las ganancias de los primeros años fueron muy altas, principalmente para los pioneros como BancoSol y Caja Los Andes, pero que se fueron reduciendo en función de los siguientes elementos: • • • • Exigencias permanentes de inversión determinadas por la expansión. Competencia de nuevas entidades con ofertas diferenciadas. Ingreso esporádico de entidades bancarias con ofertas similares. Competencia desleal de un crédito de consumo de acceso fácil.

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Maduración de la cartera y aparición de los problemas normales de morosidad, con los consiguientes procesos de castigo de créditos, establecimiento de previsiones, incrementos de costos legales, etc.

En materia de rentabilidad, la tendencia parece ser a la estabilidad entre el 10% y 20% de retorno para las microfinanzas, pues para los FFPs de consumo y los orientados a otros segmentos ella será menor. No parece probable que se reproduzcan los altos niveles de retorno de los años iniciales. A pesar de la reducción del ROE de niveles espectaculares a otros que pueden considerarse normales, las microfinanzas reguladas superan los resultados alcanzados por la banca, como se aprecia en el Gráfico 36, el mismo que muestra para ellas un ROE promedio del orden de 15% y para la banca del 2.5%.

Gráfico 36 Rentabilidad sobre Patrimonio al 31/12/2003
30 23,8 20 11,5 10 0 -10 -20 -30 -40 -50 -35,6 -4 2,5 15

Banca
Más alta Promedio Más baja

Microf. Reg.

Fuente: Elaboración propia sobre datos SBEF.

Solamente un FFP presenta resultados negativos (-4%), mientras que 3 bancos tienen esa misma situación (-8.8%, -16.1% y -35.6%); a la inversa, entre las instituciones financieras más exitosas del país en cuanto a retorno figuran cuatro de microfinanzas: FIE, con 23.8%; Los Andes, con 22.7% BancoSol, 14.4% y PRODEM con 12.2%. Detrás de ellos, el Citibank fue el 2003 el banco
106

con mayor rentabilidad (11.5%), la misma que proviene en lo fundamental de comisiones por servicios y no propiamente de la actividad de intermediación financiera. Lo destacable del caso es que el alto nivel del retorno sobre patrimonio logrado el 2003 no constituye un resultado excepcional, sino que se viene repitiendo desde 2001, una vez que el sector microfinanciero se recuperó de la caída producida entre 1999 y 2000. El tema de la rentabilidad constituye un tema polémico, pues mientras algunos críticos denuncian una “comercialización del microcrédito” otros reconocen la importancia de la permanencia del servicio como única posibilidad de financiamiento que tienen los pequeños agentes económicos. Sin embargo, si la presión por ganancias es excesiva, la organización microfinanciera puede caer en una trampa que le impida visualizar la necesidad de continuar reduciendo la tasa de interés. En cambio, si por “comercialización” se entiende aplicar principios comerciales de sostenibilidad, calidad de servicio y captación de recursos en el mercado, no habría problemas.56 En este marco, la expectativa general sobre las microfinanzas es que continúen abatiendo sus costos mediante economías de escala, bajen sus tasas de interés y aumenten la velocidad de su servicio. El Cuadro 28 presenta los indicadores más usuales para establecer la situación de las entidades financieras. Se observa allí lo siguiente: • La mayor solvencia se encuentra en las microfinanzas, pues son las que tienen un menor nivel de exposición de su patrimonio al riesgo de la morosidad de la cartera. Ello se debe no solamente a que su mora es más baja, sino también a que el nivel de sus previsiones por morosidad es mayor. • La mejor calidad de cartera también está en las microfinanzas debido a su baja morosidad, a pesar de tener un menor monto de su cartera cubierta por garantías hipotecarias (bienes realizables). • El sector bancario tiene más de un tercio de su cartera reprogramada, mientras que las microfinancieras mantienen este indicador en niveles razonablemente bajos, debido no solamente a que no tuvieron tanta necesidad de reprogramar en razón de la menor morosidad, sino también a que la cartera microcrediticia cuando es reprogramada cae en mora en mucha mayor proporción que la hipotecaria. De hecho, tienen la cartera reprogramada con mayor morosidad proporcional del sistema: 27.2%, frente a 19.6% de la banca y 11.2% de las mutuales.57

56 57

Vasconcellos, Carlos.¿Ganancias versus Función Social? Microempresa Américas. Washington 2003. ASOFIN. Boletín Informativo Nº 16. La Paz. Marzo 2004.

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Cuadro 28 Otros Indicadores por tipo de Institución
Banca Solvencia Mora/patrimonio neto 94.7 (Mora-previsiones)/patrimonio neto 25.2 Calidad de Cartera Mora/cartera bruta 17.1 Previsión Incobrables/mora 73.4 (Mora + bienes realizables)/ Cartera Bruta 23.2 Cartera reprogramada 34.9 Eficiencia Gastos adm/(activo + contingente) 3.4 Rentabilidad Resultado Neto/(activo+contingente) (ROA) 0.26
Fuente: Elaboración Propia con datos SBEF.

Índice

Mutuales 74.5 22.6 12.2 69.6 14.4 7.0 3.1 1.5

Microfinanzas 29.9 -1.9 4.7 106.5 5.5 4.9 9.7 1.5

Finalmente, la rentabilidad de las microfinanzas es mayor, aunque en este caso seguida muy de cerca por la de las mutuales, que además en 2003 tuvieron un ROE alto.

5. Impactos en la Clientela
Bolivia es uno de los países de América Latina con mayor incidencia relativa de las microempresas en el conjunto empresarial. Se estima que en 1999 contaba con 1.362.321 unidades de este tipo, de las cuales 379.117; es decir, el 27.8% tenían acceso a los servicios de las microfinanzas. Este porcentaje es el más alto de la región. 58 Del mismo modo que los bancos o mutuales no realizan estudios sobre el impacto positivo o negativo que su intermediación tiene en su clientela, tampoco los realizan las entidades de microfinanzas. Hacerlo resultaría tautológico, pues parece evidente que el impacto es positivo cuando existe repago de las

58

Jansson, Tor et al. Principios y Prácticas para la Regulación y Supervisión de las Microfinanzas. BID. Washington DC. 2003.

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deudas y más aún si los clientes que las pagaron retornan por nuevos créditos. Sin embargo, es importante referirse a los impactos aprovechando el escaso material existente al respecto. Un estudio de FINRURAL 59 realizado sobre 1.879 clientes y 968 no clientes del entorno de 8 entidades de microfinanzas (2 ONGs que además ofrecen servicios complementarios, 2 ONGs especializadas, 2 FFPs y 2 Cooperativas de ahorro y crédito) concluyó que: • Los clientes cuyos negocios tienen menos de $us 500 de ventas por mes, tuvieron un 18% de ingresos menos por ventas que los “no clientes” del mismo rango; a la inversa, los que venden entre $us 500 y $us 2.000 tuvieron un ingreso superior en 12% a los no clientes y finalmente, los que venden por más de $us 2.000 tuvieron ingresos superiores en 6% en relación a quienes no acudieron al microcrédito. • Los clientes con sólo 1 ó 2 trabajadores empleados tuvieron un impacto negativo de empleo en 15% respecto a los no clientes; los negocios que trabajaban con 3 ó 4 personas, tuvieron un impacto positivo en 9% y los más grandes, con 5 ó más ocupados, un impacto positivo del 6% siempre en relación con los no clientes. • Los negocios que explotan un sólo rubro tuvieron un impacto negativo en diversificación del 21% en comparación con los no clientes, mientras que los que trabajaban en 2 rubros pudieron diversificarse en 17% más y en 4% los que ya tenían 3 ó más actividades. • Los negocios con una inversión en capital de trabajo menor a $us 500 tuvieron un impacto negativo del 19% en su inversión en relación con los no clientes; por su parte, aquellos que contaban con un capital de más de $500, pero de menos de $us 5.000 lo incrementaron en 13% más que los no clientes y los que tenían más de $us 5.000 lo hicieron en 6% más. • Finalmente, en el ingreso familiar también les fue mejor en 12% a los no clientes en el rango de las familias de menor ingreso ($us 200/mes); en cambio los clientes con ingresos mayores a $us 200 y superiores a $ 1.000 mejoraron su ingreso familiar en 2% y 10% respectivamente en relación a los no clientes. De lo señalado puede concluirse que el impacto económico más favorable se produce en los microempresarios que cuentan con mayor capital, han logrado cierto nivel de diversificación en los productos que venden y apoyan sus actividades con más personas. No quiere decir que los más pequeños pierdan, pero

59

FINRURAL. Impactos Agregados de las Microfinanzas en Bolivia.La Paz. 2003.

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es evidente que al obtener crédito obtienen menores resultados económicos que los que no se endeudan. Los impactos sociales del microcrédito son, en cambio favorables en todos los casos para los clientes en relación a los no clientes. Los primeros, en todos los niveles enfrentaron menos periodos de escasez de alimentos (+ 10%), las prácticas de prevención de la salud fueron mejores (+ 4%) y realizaron refacciones y mejoras en sus viviendas (+ 11%). Ello parece ser indicativo de que los microprestatarios “desvían” una parte del crédito al mejoramiento de sus condiciones de vida y de habitación; tendencia que sería más marcada entre los de menor capacidad económica y comercial; razón por la cual sus resultados económicos son menores. Es muy probable que los microempresarios que tienen menos recursos y que acuden al microcrédito sean migrantes más recientes de las áreas rurales, que están haciendo su entrada al mundo urbano y que utilizan el apoyo financiero tanto para generar ingresos como para mejorar sus condiciones familiares de vida.

6. Resultados a nivel Macro
Las microfinanzas bolivianas emergieron en Bolivia en el contexto del programa de liberalización financiera que se instauró luego de la crisis hiperinflacionaria, la misma que había provocado la caída de los activos del sistema financiero de $us 1.000 millones a $us 60 millones. Con luces y sombras, esta liberalización permitió que la gente común piense en el dinero en términos reales y no nominales y aplique su pensamiento a la protección del valor de su dinero. Las microfinanzas asumieron esta realidad por una parte ofreciendo operaciones en moneda nacional y extranjera y por otra fijando las tasas de interés a partir de niveles que les permitiesen cubrir costos, desarrollar innovaciones financieras y ser sostenibles. Su innovación más importante fue desarrollar un producto opuesto al tradicional crédito dirigido: el crédito de libre disponibilidad, que parte del supuesto de la racionalidad de los actores económicos cuando no tienen que mentir para desenvolverse. En efecto, los créditos dirigidos y supervisados, especialmente para los pequeños productores, habían generado la práctica del engaño al financiador para dirigir recursos hacia destinos deseados por los prestatarios pero no permitidos por los prestamistas. Con su visión de atender las necesidades reales de los microempresarios, permitiendo por ejemplo mezclar los negocios con el mejoramiento de la vivienda, las microintermediarias fueron construyendo una relación de confianza con su clientela, con lo que redujeron significativamente
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el riesgo idiosincrático, obviamente en un contexto macroeconómico que había reducido el riesgo sistémico.60 No existen estudios empíricos completos sobre el impacto de las microfinanzas en las condiciones de vida de sus clientes y en la generación o consolidación de empleo y esa es una asignatura pendiente de los centros académicos. Sin embargo, abrir los mercados financieros a hogares de bajos ingresos –sobre todo a microempresarios– implica darles por lo menos la posibilidad de la autoayuda y el progreso. Por esta vía, a más de 350.000 clientes de microfinancieras reguladas y no reguladas se les abre la posibilidad de salir de la pobreza mediante el incremento del volumen y la calidad de sus pequeños negocios. Ello incide, a su vez, en el mejoramiento del ingreso familiar y en la paulatina articulación de las micro y pequeñas empresas en las cadenas de producción. Con su presencia, las microfinanzas han provocado cambios en la estructura del mercado financiero nacional, conformado una estructura institucional fuerte aunque de peso monetario reducido y manteniendo tasas de crecimiento de su cartera vigente que desde 1998 son superiores a la tasa de crecimiento del PIB real, lo que quiere decir que contribuyen al crecimiento de la intermediación financiera y por esa vía a la generación de empleo e ingresos. De hecho, desde el 2003 cuentan con más clientes que el sistema bancario, cubriendo con las microfinancieras reguladas al 13% de los hogares del país y con las ONGs financieras al 10%. Ese mismo año la cobertura de la banca llegó al 1% de los hogares y la de las cooperativas al 3%.61 En parte como producto de la expansión general del sistema financiero de los años precedentes, pero también debido a la contribución de las microfinanzas, el BID presentaba a Bolivia el 2001 como el país de la región con mayor cantidad de crédito ofrecido al sector privado en relación con su Producto Interno Bruto. El Gráfico 37 es en cierto modo un halago para el sistema financiero de Bolivia, pero también constituye un dato lamentable para el país. Según el mismo, mayores recursos ofertados bajo la modalidad de crédito podrían no ser absorbidos por la diminuta economía boliviana y los mismos tenderían a migrar hacia aquellos países de la región que, a la inversa del nuestro, cuentan con un aparato productivo más grande pero carecen de suficientes recursos ofertados para su colocación.

60

Gonzáles Vega, Claudio. Por qué la Macroeconomía Importa Para las Microfinanzas. Presentación en Taller USAID, AFIN, DAI. La Paz, Julio 2003. Ibídem.

61

111

Gráfico 37 Crédito al Sector Privado como Porcentaje del PIB
0 Chile Bolivia Brasil Ecuador Perú Colombia México Venezuela 10 20 30 40 50 60 70 80

Esperado para su nivel de ingreso

Fuente: BID. Competitividad, el Motor del Crecimiento.

Una economía de esta naturaleza es muy vulnerable a los shocks internos y externos como lo demuestra la crisis iniciada en 1998, que se manifestó también como un “crunch” tardío en las microfinanzas (un año después que en la banca) pero que también tuvo una duración menor que en el conjunto del sistema. En esta crisis se produjo una entrada y salida de clientes del sistema de microfinanzas entre marzo del 2000 y junio del 2002, la misma que terminó con un saldo positivo final de 33.614 clientes. 62 Pero si el riesgo sistémico proveniente de la macroeconomía no afectó gravemente a las microfinanzas, son evidentes los peligros de desestabilización económica por contaminación del déficit fiscal, las amenazas políticas de la condonación y de los límites arbitrarios a la tasa de interés, las mismas que se suman a una cultura generalizada de protección al deudor y estigmatización del acreedor.

62

Ibídem.

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Gráfico 38 Protección Efectiva a Acreedores
(Índice 2001)
0 Sudeste asiático Desarrollados Uruguay Chile Venezuela Brasil Perú Ecuador Paraguay México Colombia Bolivia 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6

Fuente: BID. Competitividad, el Motor del Crecimiento.

El Gráfico 38 muestra que, a despecho del crecimiento cuantitativo y en profundidad de la intermediación en el país, el marco jurídico contradice con su práctica la normativa protectora de los derechos de los acreedores, mediante procesos costosos, inseguridad jurídica, lentitud de administración de la justicia y corrupción, factores que a su vez implican un encarecimiento de los servicios financieros. Además de ello, tal como sucede en los países de tradición ibérico-católica,63 en Bolivia existe una actitud generalizada de confrontación con los acreedores. Sin embargo, esa práctica jurídica es anterior a la expansión reciente de los servicios financieros y al nacimiento de las microfinanzas.

63

Muy diferente es la percepción en los países de tradición sajona-protestante, donde el dinero siempre fue visto como una mercancía con valor de cambio y el crédito como una función condicionante de la inversión.

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7. La Exportación del Modelo
El crédito para los pobres fue desarrollado inicialmente en el Asia, pero el modelo de desarrollo de organizaciones sostenibles a partir de la transición de ONGs especializadas a entidades formalizadas y supervisadas por entes reguladores es un fenómeno boliviano que ha empezado a reproducirse en diversas latitudes. Incluso la experiencia de ONGs especializadas, organizadas en un gremio, reportando cartera e indicadores y desarrollando burós de información, es un modelo microfinanciero exclusivo de Bolivia. En América Latina existen cientos de instituciones especializadas en microcrédito, pero sólo 97 de ellas se formalizaron ante entes reguladores reproduciendo el modelo boliviano de conversión de ONGs en entidades fiscalizadas. En el Perú el modelo fue diferente, pues allí las microfinanzas operan a través de 14 Cajas Municipales y 14 Cajas Rurales de Ahorro y Crédito, que en conjunto suman una cartera de $us 59 millones. 64 Además existen las EDPYMES, que son muy similares en su concepción a los FFPs bolivianos. El Cuadro 29 es expresivo del carácter pionero de las microfinanzas bolivianas, cuya cartera representa casi el 21% de la cartera total regional (o el 19% si se incluye a las cajas peruanas). Las bolivianas son por una parte entidades más antiguas y por otra mucho más grandes en cobertura, a pesar de las diferencias de población, en un concierto de países caracterizados por la masificación de las micro y pequeñas empresas. Tal como sucede en el país, estas instituciones tienden a ser entidades de rápido crecimiento y muy rentables, con un desempeño mejor que el de los bancos comerciales. Solamente en 2003 su cartera creció en 24% y mantienen un nivel bajo de morosidad. Esta reproducción del éxito en el mercado explica el por qué de la intensa replicabilidad del modelo boliviano en países en los que existe un sector informal de proporciones significativas, incluyendo varios de aquellos que en Europa pertenecieron hasta hace poco al campo socialista.

64

Tor Jansson. Financiar las Microfinanzas. BID. Washington D.C. 2003.

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Cuadro 29 Microfinancieras Reguladas en A. Latina
País Bolivia Brasil Colombia Ecuador El Salvador Guatemala Honduras México Nicaragua Panamá Paraguay Rep. Dominicana Venezuela Total
Fuente:

Número 5 73 3 2 1 1 1 2 21 1 1 3 1 97

Cartera 2001 $us 188.503.474 2.000.000 18.000.164 70.318.860 31.863.140 13.843.000 6.645.000 28.741.042 20.872.375 1.465.310 18.741.000 51.772.816 7.376.000 913.517.035

Tor Jansson. BID.

Conviene, finalmente, destacar algunos puntos de vista de analistas internacionales que son ajenos a las operaciones de las microfinanzas: Un economista entusiasta: “En medio de fracasos desalentadores, se están cifrando muchas expectativas en un conjunto de instituciones financieras poco comunes que están prosperando en lugares muy apartados del planeta, especialmente en Bangladesh, Bolivia e Indonesia. Lo que se espera es mitigar una parte importante de la pobreza...” (Morduch, J. The Microfinance Promise. Journal of Economic Literature. Vol 37 Nº 4, Nashville. Tennessee. 1999) Un crítico poco optimista: “De los varios miles de miles de entidades de Microfinanciación existentes en el mundo, sólo un puñado de instituciones paradigmáticas están cumpliendo con su doble misión de servir a los pobres y al mismo tiempo ser sostenibles en términos financieros” (Terberger, Eva. Revista de la CEPAL Nº 81. Diciembre 2003)
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Un analista técnico: “Bolivia es obviamente el caso que hay que estudiar para entender hacia dónde va el sector en general.” (Jansson, Tor. Financiar las Microfinanzas. BID. Washington 2003)

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VII. Conclusiones

Quizás la primera y más evidente conclusión sea que el mundo de las microfinanzas bolivianas se encuentra todavía en proceso de consolidación y que en esa medida cuenta con algunos productos que pueden considerarse exitosos y otros que están en desarrollo. Asimismo, desde el punto de vista institucional puede afirmarse que ha encontrado el camino adecuado para la autosostenibilidad en el mercado, manteniendo al mismo tiempo su misión de atención a sectores otrora excluidos de los servicios financieros; sin embargo; si bien aparece como menos vulnerable a las crisis sistémicas que la banca tradicional, es más sensible a las políticas públicas. Dicho lo anterior, corresponde ensayar algunas conclusiones más específicas sobre este sector.

1. El Contexto
Las microfinanzas bolivianas nacieron en un contexto de estabilidad económica y de políticas públicas que les permitieron desarrollarse sin tener una competencia significativa de la denominada banca estatal de fomento. El microcrédito nació en el regazo de ONGs profundamente imbuidas de una actitud de servicio y en el marco de una crítica política a tres actores: a) un sistema financiero que mantenía excluida a una gran parte de la población que se desenvolvía en la actividad económica b) un sistema informal de préstamos usurarios c) una banca estatal de fomento ineficaz e ineficiente, que había tenido una significativa incidencia en el incremento de la deuda externa del país. Las políticas públicas, reacias en un principio, cedieron finalmente a la realidad de experiencias exitosas y facilitaron la formalización de las principales ONGs financieras y su conversión en banco y Fondos Financieros Privados. De manera coincidente con la quiebra de la banca estatal o probablemente debido a ello, el Estado optó por dejar de sacrificar a sus contribuyentes y se abrió a la formalización de esta experiencia.

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Más de una década después, una de las crisis sistémicas mas prolongadas del país, vivida entre 1999 y 2003, solamente representó un quiebre pasajero en el crecimiento de estas instituciones, a diferencia de algunas políticas públicas que, mediante la introducción de crédito subvencionado, las obligaron a retirarse de algunas regiones rurales. Si se extrapola este retiro a políticas generalizadas que por cualquier vía introduzcan de manera masiva líneas de crédito subvencionado o induzcan a la condonación de deudas, es también de prever una grave crisis para este grupo de instituciones que, al igual que sus clientes, soportan de mejor manera que los bancos las crisis de mercado pero son muy sensibles al dumping o al quiebre del sistema de confianza en el que se basan, pues la mayor parte de sus créditos no están respaldados con garantías hipotecarias. En efecto, si por cualquier razón política alguna autoridad determinase medidas de condonación o reprogramación obligatoria a favor de los morosos, es de presumir que el mensaje a los clientes cumplidores sería perverso: “se premia a los morosos, se castiga a los cumplidores; ergo, es mejor ser moroso”. Una decodificación de esta naturaleza por parte de los miles de clientes de las microfinanzas que obtuvieron crédito sin hipotecas tendría un efecto aniquilante sobre el sistema. Un efecto parecido podría tener el renacimiento de la banca de fomento y sus líneas subvencionadas, pues la clientela migraría al nuevo sistema entendiendo que ha sido engañada por el de las microfinanzas, probablemente dejando deudas impagas con la ilusión de una oferta que solamente será sostenible mientras existan los recursos donados que la hicieron posible. Por otro lado, el sostenimiento de una banca de esta naturaleza sólo es posible en países donde el Estado está en condiciones de soportarla con una parte importante de los recursos de sus Tesoros (Brasil y Venezuela, por ejemplo).

2. La Clientela micro, la Pobreza y el Desarrollo
No existen estudios completos sobre el impacto de las microfinanzas en la reducción de la pobreza y el desarrollo económico de los pobres, pero algunas cifras agregadas son elocuentes: 200.000 pequeños depositantes y casi 350.000 pequeños prestatarios registran a Bolivia en las estadísticas internacionales como el país latinoamericano con mayor atención financiera a la microempresa, la misma que en el país se caracteriza por ser más abundante, más pequeña y probablemente también más pobre que en otros. Pretencioso sería tratar de zanjar la discusión en torno a si la microempresa constituye o no una estrategia de sobrevivencia sin potencialidades o si representa una puerta de salida de la pobreza y de entrada al progreso. Sin embargo,
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es evidente que se encuentra inserta en el mercado, no solamente como oferente de bienes y servicios sino también como demandante de bienes intermedios y generadora de empleo. En esa medida, tiene en principio las mismas potencialidades y dificultades que cualquier unidad económica pequeña, con la ventaja en el caso boliviano de que cuenta con la asistencia financiera permanente de entidades solventes, que compiten entre sí por brindarle mejores servicios. Pero el servicio financiero no constituye la única condición limitante o posibilitante del éxito empresarial, por lo que atribuir el retroceso, estancamiento o progreso de los microempresarios exclusivamente a la disponibilidad de crédito, es por lo menos un exceso. Lo evidente es que las microfinanzas han contribuido a ensanchar la base clientelar del sistema financiero con una oferta de servicios adecuada a la escala y las condiciones de los microempresarios y es probable que ese mercado no permita ya la entrada de nuevos oferentes debido a la existencia de una fuerte competencia. Es decir, es difícil pensar en nuevas entidades de este tipo que tengan posibilidades de repetir el camino recorrido por sus predecesoras: cobrar tasas de interés muy elevadas al principio para cubrir sus costos, para luego irlas reduciendo conforme alcanzan economías de escala. Que las microfinanzas tienen como su clientela principal al sector informal y se ha adecuado a sus condiciones, está fuera de duda, pues la mayor parte de sus beneficiarios carecen de registros legales y contables, lo que puede parecer un contrasentido respecto al bienestar de la sociedad y del Estado. Sin embargo, es evidente que la economía nacional está plagada de informalidad en la medida en que existe evasión impositiva (total o parcial) por parte de actores económicos de todo tamaño, los mismos que diferencian entre el balance fiscal y su balance interno. Sin duda, la informalidad constituye un problema que afecta no solamente el funcionamiento del aparato estatal, sino también la condición de ciudadanía de quienes se encuentran inmersos en ella; sin embargo, no corresponde a las entidades financieras la solución de este problema. Al contrario, privar del acceso a servicios financieros a una masa tan grande de actores económicos de muy pequeña escala, conformada en lo fundamental por migrantes del área rural, podría significar incrementar la desocupación absoluta y por esa vía incrementar la inseguridad ciudadana y las tensiones sociales. Por otro lado, resulta aventurado atribuir una parte significativa de la cartera de las microfinanzas al contrabando sin contar con estudios de impacto que lo demuestren. Lo evidente es que los clientes de la microempresa tienen una gran flexibilidad para reorientar su activos e incluso para cambiar de rubro sin mayor trámite; esa es una de las claves de su supervivencia a las crisis sistémicas y en algunos
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casos de su éxito. Los mejores resultados de estas entidades se apoyan en esta realidad y en la tecnología de manejar el riesgo a partir del flujo de ingresos y egresos de estos empresarios. En el área rural el problema es más complejo. El agotamiento del ciclo benéfico de la Reforma Agraria está provocando el vaciamiento de la población al mismo ritmo que se produjo en los últimos años uno de los más acelerados procesos de urbanización de América Latina; el detonante de este fenómeno en el occidente boliviano no fue la insuficiencia de servicios a la producción, sino una pobreza condicionada por la reducción sistemática de la productividad a nivel de finca, causada en lo fundamental por el fraccionamiento de la propiedad hasta la conformación de unidades inviables, las mismas que no se pueden reagrupar mediante procesos de compraventa ni sirven para apalancar crédito. Es decir, la pequeña propiedad campesina del occidente constituye un bien de uso, pero no es –en estricto sentido– una inversión. Si ya de por sí el mercado rural de demandantes de servicios financieros es estrecho y además difícilmente atendible por condicionantes de diverso tipo (economías de escala e infraestructura, principalmente), desde el 2000 los movimientos sociales pusieron en peligro incluso la continuidad de los servicios que les brindan las ONGs financieras, las instituciones que por decisión propia han privilegiado el mercado rural. Sin embargo, independientemente de estos movimientos, el cambio que se viene produciendo en el área rural es estructural y parece necesario que las propuestas de desarrollar el sistema financiero rural se pongan a tono con ello. No existen razones valederas para suponer que permanezcan en las actividades agropecuarias aquellos contingentes poblacionales que han agotado el recurso tierra, ya sea por el fraccionamiento extremo de la propiedad o por el deterioro de los recursos naturales. Es decir, es probable que el proceso migratorio continúe y que los servicios financieros deban definir de manera explícita su atención a los sectores más dinámicos que permanezcan en la actividad agropecuaria, desde centros poblados intermedios, donde además cuentan con los servicios de infraestructura que requieren. A pesar de lo señalado y precisamente por ello, se mantiene latente la necesidad de desarrollar tecnologías financieras con capacidad de atender las demandas de servicios de los pequeños productores viables. Finalmente, tanto los actores del ámbito académico, como las asociaciones gremiales de las microfinanzas, tienen por delante el desafío de realizar estudios tanto extensivos como a profundidad, que establezcan el uso final de este tipo de servicios financieros y el impacto de los mismos en las actividades económicas receptoras.
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3. Tasa de Interés y Fomento
La tasa de interés constituye definitivamente el precio del dinero, mercancía que al igual que las demás tiene como referencia central la oferta y la demanda. Antes de la llegada de las instituciones de microfinanzas e incluso durante los primeros años de vida de éstas, la oferta de servicios a los pequeños y microempresarios constituía una suerte de oligopolio, determinado por pocas empresas actuantes en el mercado, a través de pocas agencias y expandiéndose tímidamente. La expansión, la mayor eficiencia y la competencia, así como la caída de las tasas pasivas, trajeron aparejada la paulatina reducción de la tasa de interés de las microfinancieras reguladas de 39% en 1995 a 26% promedio en 2003. Esas tasas reflejaron en todo momento los costos operativos de las entidades financieras, por lo que no es realista suponer caídas muy drásticas. Se trata de un producto caro en su estructura de costos, que no lo es tanto para prestatarios que lo utilizan por plazos cortos, en actividades en los que los ciclos de rotación de las mercaderías o servicios son muy altos. Que una renacida banca de fomento pueda abaratar las tasas de interés no parece probable, pues ello supondría el soporte prolongado de alguien dispuesto a perder mucho dinero o en su defecto la existencia de un Estado fuertemente recaudador, con suficientes recursos provenientes de impuestos internos como para introducir un sistema de subvenciones de manera masiva y sostenida. Más posible es la ejecución de líneas de crédito dirigido y preferencial a sectores específicos a los que el Estado quiera promover, tal como se lo hizo en el pasado, pero igual que en ese entonces el desafío será por una parte la elección objetiva de esos sectores privilegiados y por otra la existencia de mecanismos estatales incorruptibles y con capacidad de control sobre todo el sistema financiero y las empresas. Sin embargo, siempre es posible reducir la tasa activa de interés y las microfinanzas tienen por ello el desafío de lograr mayor eficiencia. Entre las medidas de abaratamiento de costos que podrían incidir en la reducción de la tasa se cuentan: a) la centralización de algunas operaciones para evitar la duplicación de sistemas de soporte en regionales y agencias b) simplificar y estandarizar la evaluación y seguimiento de los créditos muy pequeños. Por el lado de los operadores políticos se requieren también varias actitudes: a) que el Estado deje de incidir en la elevación de la tasa de interés mediante su endeudamiento con el sistema financiero (deuda interna) en elevados volúmenes y a precios altos b) se reduzca el riesgo del crédito no hipotecario mediante la ampliación del espectro de las garantías registrables c) se refuerce la
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seguridad en el cumplimiento de los contratos y se acorten trámites y tiempos en el sistema de administración de justicia. En otras palabras, el objetivo de reducir las tasas de interés no puede ser puesto en duda. El problema es encontrar los caminos adecuados y sostenibles para ello.

4. ¿Hacia donde evolucionan las microfinanzas?
Nacieron con una tecnología conceptualmente muy simple basada en créditos por montos muy pequeños, definidos por el oferente de los servicios. La dificultad, en todo caso, radicaba en la aplicación práctica de los conceptos ante una población que salía de una hiperinflación y del hábito de contar con una banca estatal de poco alcance real pero que difundió la ideología del crédito barato y las tasas blandas. Al cabo de poco más de una década la sofisticación es evidente, no sólo por los procesos de automatización incorporados, sino principalmente por la diversificación de los servicios y el desarrollo de ofertas “a la medida” de las necesidades de los clientes. (Ver Anexos). Por otra parte, están incursionando en nuevos segmentos de mercado (pequeña empresa, vivienda, asalariados) de manera simultánea con la expansión de su cobertura entre los microempresarios. Frente a esta realidad, la figura jurídica de los Fondos Financieros Privados puede constituir una camisa de fuerza en la medida que las cuentas corrientes, el comercio exterior u otros servicios son también importantes para la nueva clientela. La expansión de las coberturas y la ampliación hacia nuevos estratos de clientes se perfilan a su vez como los elementos coadyuvantes a la integración de los todavía segmentados mercados financieros, un resultado de largo plazo que podría ser atribuido en gran parte a las microfinanzas. En esta expansión será importante definir el nuevo rol de las ONGs financieras con objeto de evitar cualquier eventual “dumping” a las instituciones que deben soportar todos sus costos. Una forma son los mecanismos de autorregulación que se plantearon ellas mismas. Asimismo, parece importante reforzar la búsqueda de complementación mediante alianzas estratégicas entre reguladas y no reguladas, de modo que i) las primeras aprovechen la capacidad que tienen las segundas para llegar a zonas alejadas ii) las no reguladas puedan canalizar la demanda de servicios de ahorro de sus clientes hacia las reguladas. Por otro lado, en el marco de su voluntad de liderizar el desarrollo del sistema financiero rural , las ONGs requieren plantearse el desafío de adecuarse a la nueva realidad rural que se perfila en Bolivia: poca población, creciente importancia de actividades no agropecuarias, productores articulados a cadenas
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exportadoras o de mercado interno y necesitados de financiamiento por montos mayores y campesinos de áreas de pobreza empezando a insertarse en cadenas de exportación (quinua, camélidos, café, madera).

5. El Ahorro y sus Problemas
Durante mucho tiempo se reconoció como una debilidad del sistema de microfinanzas su insuficiente capacidad para captar ahorros del público y su exagerada dependencia de los créditos de la banca nacional de segundo piso (NAFIBO, FONDESIF, FUNDAPRO) y de los financiadores internacionales. En los últimos años esa situación se revirtió, pues las reguladas pasaron a ser importantes captadoras de pequeños ahorros. El cambio no se produjo por una modificación de políticas institucionales ni por el deseo de atemperar a los críticos. Fue el mercado, con la sistemática reducción de las tasas de interés pasivas producida desde 1999, que hizo más barato el pequeño ahorro y posibilitó el crecimiento de esta fuente de fondos que tradicionalmente había sido cara o por lo menos más cara que las otras. Dado que estas instituciones son sumamente sensibles al comportamiento de su estructura de costos, recurrieron rápidamente a esta fuente. Ello coincidió con la agudización de la competencia en la oferta de crédito y la consiguiente necesidad de fidelizar clientes con más servicios. La primera enseñanza de este fenómeno es que estas instituciones están inmersas en un mercado fuertemente competitivo y sus gerencias responden con celeridad a sus señales; la segunda es que ellas no pueden depender de una sola fuente de fondos, debido precisamente a que esas señales son cambiantes. Más aún, los pequeños depósitos son sumamente volátiles, pues están condicionados por la limitada capacidad de ahorro de la población, por la preferencia del público por el corto plazo y por los eventuales incrementos en el costo del dinero en el mercado nacional e internacional.

6. Regulación y Autorregulación
En general el sistema regulatorio es más estricto en varios sentidos con las microfinanzas en el entendido de que su riesgo es mayor. Independientemente de cuan cierto es ello, las propias entidades adoptaron medidas prudenciales más exigentes que las dictadas por la SBEF, como las referidas a mayores previsiones por su cartera en mora. Es decir, las entidades reguladas de este sector ejercen una suerte de autorregulación que les ha otorgado una importante solvencia institucional. La autorregulación es un concepto hacia el que empezaron a evolucionar también las ONGs financieras (no reguladas) no solamente como una forma de
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hacer más sostenible su servicio crediticio, sino también con objeto de habilitarse para realizar alianzas estratégicas con las reguladas y ejercer como corresponsales suyas. De esta manera, las entidades reguladas podrían contar con una suerte de operadores allá donde por razones de economías de escala o de costeo no pudieron llegar.

7. ¿Donde está el Capital Doliente?
Cuando nacieron las entidades reguladas (Bancol y los FFPs) una de las condiciones normativas más fuertes fue la participación de capitales privados en su composición accionaria. La hipótesis subyacente era que –de no ser así– se corría el riesgo de que los accionistas institucionales, fuertemente imbuidos de una orientación social, no pusiesen suficiente empeño en la rentabilidad y a la larga se produjesen quiebras también en este ámbito. Los accionistas privados eran considerados entonces como una suerte de “vigías de la rentabilidad”, pues estarían poco dispuestos a perder su inversión. De esta manera, las microfinanzas nacieron a la regulación con accionistas de capital doliente en su seno, pero en algunos casos se trató de una participación más bien simbólica, pues los montos que aportaron fueron minoritarios u obtenidos en calidad de préstamo de actores institucionales interesados en lograr la formalización. La dificultad de incorporar inversores privados en los primeros años era comprensible debido a la natural aversión al riesgo, pero sobre todo a que se desconocía el potencial de estas instituciones en un mercado también desconocido como el de los microempresarios. Sin embargo, al cabo de más de una década, Bancosol es la entidad que más movimiento de accionistas tuvo y probablemente la única que contó con inversionistas privados nacionales. Recientemente, Procrédito, que era el accionista institucional más importante de Caja Los Andes, vendió parte de su paquete accionario a un socio institucional extranjero (IMI), cuyo capital está compuesto por inversionistas institucionales y privados. La escasa participación de capital doliente nacional se debe por un lado a la ausencia de inversores nacionales dispuestos a arriesgar en entidades con un mandato sui generis aunque exitoso y, por otro, debido a que los accionistas institucionales de las microfinanzas son reacios a aceptar la participación de socios que pudiesen desvirtuar su misión e incluso su desarrollo por la presión excesiva de contar con utilidades distribuibles en el corto plazo. Este tema reviste importancia, pues estas entidades tuvieron y continuarán teniendo un crecimiento tal que requerirán incrementos de capital para mantener su patrimonio en niveles adecuados. Dado que es poco probable que las
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ONGs socias y otros accionistas institucionales locales cuenten con el capital suficiente para ello, es de prever que en el futuro cobren mayor fuerza inversores extranjeros, tanto privados como institucionales.

8. ¿Dónde está la Clave del Éxito?
La conclusión más importante que emerge del presente trabajo podría ser que las entidades de microfinanzas son empresas exitosas debido a que cumplen su misión de ampliar la base clientelar del sistema financiero de manera rentable y sostenible. Sin embargo, es importante tratar de precisar algunas condiciones que hicieron posible ese éxito: • Destaca en primer plano el descubrimiento de un mercado demandante lo suficientemente grande como para generar economías de escala y rentabilidad. A su vez, ese descubrimiento fue posible merced a la convicción democrática y de servicio de las ONG que patrocinaron y continúan patrocinado a estas instituciones. • Otra de las claves del éxito es el comportamiento de los microempresarios en el mercado, con una flexibilidad que les permite soportar de mejor manera que a los grandes los embates de las crisis sistémicas. Ello quiere decir que, al final de cuentas, el sistema financiero no es más que un reflejo de la situación de su clientela, principalmente de las empresas a las que atiende. • Finalmente, está la tecnología financiera; aquella que prioriza la evaluación del flujo de caja del cliente por sobre las garantías y que, al hacerlo, incluso lo orienta respecto a su posicionamiento en el mercado y le permite ir obteniendo montos mayores.

9. El Desafío
Son muchos los desafíos que tienen las empresas en un país de mercado estrecho como Bolivia y sujeto a un conjunto de limitantes estructurales muy importantes; las microfinanzas los comparten, pero su principal desafío es convencer a la sociedad sobre el rol que cumplen en el ensanchamiento de la base clientelar del sistema financiero y sobre todo convencerla de que lo hacen a partir de criterios de equidad y solidaridad exentos de cualquier intencionalidad de usura. El desafío es complicado por la evolución regresiva que tuvo el movimiento social en los últimos años. A fines de los 80 y principio de los 90 las ONGs financieras fueron impulsadas a la especialización, la tecnificación y la formalización por un movimiento social que reclamaba el acceso de los pequeños productores y todo tipo de agentes económicos a los servicios financieros.
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En los primeros años del Siglo XXI el movimiento social –o por lo menos sus expresiones políticas más visibles– tienen demandas que plantean un retroceso a la situación de hace quince años: condonaciones, subrogaciones por parte del Estado y banca de fomento con tasas subsidiadas. El desafío de difundir, explicar y convencer a estos niveles no es algo que pueda ser asumido por cada una de las instituciones, sin el riesgo de descuidar su responsabilidad principal. Quiere decir que sus entes gremiales tendrán en el futuro tareas que irán más allá de la coordinación técnica y académica y que estarán referidas a la interlocución política con dirigentes sociales, políticos y gremiales y con formadores de opinión.

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Anexos

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1. Ofertas a la Microempresa Productos para la Microempresa por Oferente
Cuota a Pagar Hasta 70% del ingreso neto Hasta 70% del ingreso neto para antiguos y 50% para nuevos Hasta 100% del ingreso Hasta 50% del Ingreso De acuerdo a capacidad de pago. Cuota máxima es la disponibilidad de la familia. Cuota ideal hasta el 85% de la disponibilidad. Características del endeudamiento No existe nivel máximo en relación a patrimonio del prestatario

Institución BancoSol

Productos Crédito Grupal e Individual

Ecofuturo

Crédito Grupal e Individual

FIE

Crédito Individual

PRODEM

Crédito Grupal e Individual

Hasta el 100% del patrimonio del prestatario Hasta 100% del capital y el 75% del patrimonio del prestatario Endeudamiento con Los Andes no mayor al patrimonio del prestatario. Endeudamiento total con el sistema no mayor a 2.5 veces su patrimonio neto.

Los Andes

Crédito Individual

Fuente:

Caja Los Andes. Documento Interno.

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Requisitos Exigidos para la Microempresa
Antigüedad de la Empresa Experiencia crediticia No No No No No 6 meses 8-12 meses 6-12 meses 2 años 1 año Vivienda Propia No No No No No

Institución

BancoSol Ecofuturo

FIE PRODEM
Caja Los Andes. Documento Interno.

Los Andes

Fuente:

Condiciones de los Créditos a la Microempresa
Plazo máximo Garantías Tipo de Cuota Moneda Tasa anualizada % $us

Institución

Máximo $us

BancoSol Grupal: 36 meses Individual: 60 meses Personal Prendas e hipotecas Constantes y variables Bs Us MDV Ídem Ídem Bs Us Ídem Constantes Variables (crecientes, decrecientes. Irregulares) Bs Us Prendas con y sin inscripción Hipotecaria de inmueble o vehículo y combinación Bs Us Ídem Ídem Ídem Ídem Ídem Ídem Ídem Grupal: 36 meses Individual: 5 años Grupal: 24 meses Individual: 36 meses 60 meses Grupal: 6 meses Individual: 30 meses

Grupal: 3.000 a 12.000 Individual: 30.000

22-32 24-30 30 Grupal: 27-31 Individual: 24-33 30 29 30-27.6 27-29 Fija: 17-30 Variable: desde 15 durante 18 meses y 13.5 en adelante, llegando a 30 Tasa depende de monto solicitado y garantía

Ecofuturo

Grupal: 5.000 Individual: 20.000

Fassil

Grupal: 15.000 Individual: 20.000

FIE

20.000

PRODEM

Grupal: 1.000

Individual: 5.000

Los Andes

Hasta 3% del patrimonio Capital de trabajo: 3 de Los Andes (360.000) años Activo Fijo: 5 años Libre disponibilidad: 3 años Vivienda y PyME hasta 10 años

Fuente:

Caja Los Andes. Documento Interno.

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2. Ofertas a la Pequeña y Mediana Empresa Productos Ofertados
Producto Características del mercado Empresas con activos mayores a $us 20.000

Institución

FIE

PRODEM

Fortaleza

Empresas con patrimonio mayor a $us 20.000 desde $us 3.000 a 3% del patrimonio de PRODEM Empresas con patrimonio mayor a $us 20.000 sujeto a evaluación Empresas con activos mayores a $us 20.000 y ventas mensuales mayores a $us 6.000

Los Andes

Créditos para capital de operaciones, capital de inversión, vivienda o libre disponibilidad Hipotecario, hipotecazo, regalazo, prehipotecazo, rapidazo Crédito para la Mediana Empresa Crédito para medianas exportadoras (con asistencia de FONDESIF) Crédito PyME

Fuente:

Caja Los Andes. Documento Interno.

Requisitos en Créditos para Pequeña Empresa
Institución FIE PRODEM Los Andes Antigüedad 1 año 1-2 años 8-12 meses 1 año Patrimonio Mínimo No $us 20.000 $us 20.000

Fuente: Caja Los Andes. Documento Interno.

Condiciones del Crédito a Pequeña Empresa
Plazos capital Plazos p Inversión trabajo Tipo de Cuota Constante Constante No No 6 meses para capital inversión y 3 para capital de trabajo Fijas o variables 2 años 5 años 5 años 10 años 10 años 3 años Periodo de gracia Interés $us 15.96 a 18% 13 a 18% Fija: más $us 300.000: 8.5% y para $us 20.000: 13.5% hasta 18 meses Variable: A partir de 18 meses mayor a $us 300.000: 7% +TRE y para $us 20.000, 12% + TRE

Institución

Monto Mínimo $us

PRODEM FIE

5.000 50 (igual que microcrédito)

Los Andes

Depende del tamaño de la empresa

Fuente:

Caja Los Andes. Documento Interno.

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3. Productos de Ahorro Ofertados
Características del mercado Clase popular y baja Muy poco de clase media

Institución BancoSol

Producto Caja de Ahorros DPF DPF Individual DPF Mancomunado DPF Persona Jurídica DPF al Portador

FIE

Público de clase popular

PRODEM

Caja de Ahorros DPF Pasanaku Caja de Ahorro con tarjeta Inteligente Ahorro programado

Público de clase media popular

Los Andes

Caja de Ahorro con tarjeta de débito DPF

Otros servicios Giros nacionales e internacionales por Western Union, tarjetas con removibles Tarjetas de débito con Chip Sol Seguro para Niños ($us 0.99) Pago de servicios, giros, tarjeta de crédito y boletas de garantía Giros al exterior. Viaméricas (Transferencias con USA) Pago de Servicios Compra y venta de moneda extranjera. Giros nacionales e internacionales por Western Union. Venta se SOAT Giros nacionales e internacionales por Western Union Tarjetas de débito Boletas de garantía Pago de servicios

Público de clase media, media baja y popular

Fuente:

Caja Los Andes. Documento Interno.

Principales abreviaturas y siglas

ACCESO AGROCAPITAL ANED ASOFIN BANCOSOL BID CAF CIDRE COSUDE CRECER DE LA COMUNIDAD DIAKONIA ECOFUTURO FADES FASSIL FIE FFPs FINRURAL FONDECO

Fondo Financiero Privado ACCESO S.A. FFP Agrocapital Asociación Nacional Ecuménica de Desarrollo Asociación de Entidades Financieras Especializada en Micro Finanzas Banco Solidario S.A. Banco Interamericano de Desarrollo Corporación Andina de Fomento Centro de Investigación y Desarrollo Regional Cooperación Suiza de Desarrollo Crédito con Educación Rural Fondo de la Comunidad S.A. FFP Fondo Rotativo de Inversión y Fomento Eco Futuro S.A. FFP Fundación para Alternativas de Desarrollo Fondo Financiero Privado FASSIL S.A. FFP Fondo Financiero Privado para el Fomento de Iniciativas Económicas S.A. FFP Fondos Financieros Privados Asociación de Instituciones Financieras para el Desarrollo Rural Fondo de Desarrollo Comunal

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FONDESIF FORTALEZA FUNDAPRO FUMBODEM IDEPRO LOS ANDES MyPE NAFIBO ONGs PROCREDITO PRODEM PROMUJER SARTAWI SBEF SFR

Fondo de Desarrollo del Sistema Financiero Fondo Financiero Privado Fortaleza S.A. FFP Fundación para la Producción Fundación Boliviana para el Desarrollo de la Mujer Instituto para el Desarrollo de la Pequeña Unidad Productiva Caja de Ahorro y Préstamo Los Andes S.A. FFP Micro y Pequeña Empresa Nacional Financiera Boliviana S.A Organizaciones no Gubernamentales Asociación Procrédito Fondo Financiero Privado Prodem S.A. FFP Programas para la Mujer Servicio Financiero Rural Sartawi Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras Sistema Financiero Rural

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