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Sesha
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Una mente con un discernimiento claro desarrollará también una gestión emocional inteligente y una profunda
capacidad de amar. Es fundamental por tanto que el ser humano logre su independencia psicológica, donde
pueda desarrollar al máximo todos sus talentos y habilidades a la vez que cohabita con la de todos los demás.
En conclusión, se busca navegar el mayor tiempo posible en los terrenos del Presente, sabiendo que la Atención
Eficiente es una barca que no ofrece resistencia en su movimiento sobre las corrientes de la vida.
II. Origen
La Psicología de la Presencialidad (PSP) surge del intento de construir puentes entre la teoría y la praxis
terapéutica y los planteamientos que se derivan del sistema de pensamiento no dualista Advaita sobre la
conciencia, la mente, la atención, la cognición y el comportamiento, así como de la práctica meditativa, tal
como son transmitidos por Sesha.
El Advaita es una filosofía de carácter metafísico, bastante críptica en su origen, que está fundada en la
búsqueda y la experiencia del Ser y de la no dualidad, lo cual la hace lejana a nuestra cultura. Durante varias
décadas Sesha, a través de sus enseñanzas, ha realizado un valioso proceso de acercamiento al lenguaje y las
modalidades de pensamiento más cotidianas en nuestra cultura occidental. Ello ha decantado en la posibilidad
de aplicación de esta sabiduría milenaria para nuestra vida diaria.
La actitud de presencialidad en la práctica meditativa interna y en la vida cotidiana (externa), permiten la
experiencia viva de que existen estados de conciencia en los que el individuo experimenta una integración
excepcional. Esto evidencia cambios tanto internos como con el entorno (comportamentales).
Varios estudiantes de Sesha inmersos desde hace años en el campo de la terapia – psicólogos, terapeutas y
formadores afines a la terapia Gestalt y la terapia Transpersonal-, han ido incorporando en su trabajo
profesional algunos de los enfoques derivados del Advaita. Sus inquietudes y comprensiones han motivado el
trabajo conjunto de Sesha con un equipo de personas para desarrollar los puentes del Advaita a la psicología y
hacerlos aplicables a cualquier modalidad de terapia, pues la presencialidad y la atención son estados
fundamentales y universales para todos los seres humanos.
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IV. Para qué sirve
La Psicología de la Presencialidad PSP está concebida para:
Ayudar al individuo a sustentarse en sus Habilidades Innatas, y que pueda extrapolarlas en variadas
simetrías dentro de su cotidianidad.
Obtener recursos comportamentales coherentes, así como una gama más amplia de respuestas
espontáneas y presenciales.
Facilitar el reconocimiento de una problemática y adquirir la madurez y claridad mental
para indagar su naturaleza y encontrar posibles soluciones sin identificarse mientras realiza la tarea
reflexiva. Gran parte de la humanidad posee la suficiente capacidad reflexiva para reconocer con
nitidez la existencia de una problemática personal y emprender una solución válida.
Desarrollar mayor capacidad para una gestión emocional inteligente y clara. Adquirir por tanto la
destreza sensitiva para poder explorar el a veces caótico mundo emocional sin ser secuestrado por el
mismo.
Adquirir la capacidad de indagar e inindagar sobre el mundo y sobre sí mismos, en lugar de
identificarse con ellos.
Promover en quien indaga e inindaga, la aparición de la Atención Eficiente como fuente de Eficiencia
Cognitiva.
La PSP…
Imprime una capacidad reflexiva más eficiente, lo que permite adquirir una mayor destreza en la
gestión de las emociones y ser más claro en los mecanismos racionales.
Impide la aparición del estrés como carga y gasto adicional del sistema nervioso, promoviendo una
facultad terapéutica que paralelamente se expresa mientras se realiza la acción.
Induce el desarrollo de la capacidad reflexiva de manera ininterrumpida sobre un mismo caudal de
ideas, favoreciendo así la aparición de formas superiores cognitivas como lo son la Intuición y la No-
dualidad, herramientas con las que es posible indagar en los terrenos metafísicos.
Establece pautas y criterios comportamentales propios más universales, donde la moral es reemplazada
por la gestión de la Atención Eficiente y la acción es carente de «sentido protagónico».
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La Naturaleza del Presente
Introducción.
No existe en psicología una definición clara y consensuada de “Presente”. El concepto de Presente suele
confundirse con la coloquial frase de “el Aquí y el Ahora” tan utilizada en algunas modalidades terapéuticas.
En el Advaita, el Presente es tan solo una fracción del “Aquí y el Ahora”. Adelantaremos que en el Advaita el
Presente tiene una connotación claramente cognitiva y el Aquí & Ahora ralla los terrenos metafísicos.
Por otro lado, el concepto de Presente, ante la falta de un lenguaje epistémico apropiado, puede confundirse
con la concepción física que se atribuye a la medición del tiempo, por lo que es importante esclarecer su
naturaleza y no restringirlo a una mera descripción termodinámica.
Como se verá más adelante, tanto el concepto de Presente como el de la Atención son fundamentales en el
entramado teórico del Advaita, pues ambos determinan el modo específico en que se configura la realidad
cognitiva en forma de diferentes Estados de Conciencia. (ver apartado “Estados de Consciencia”). Mientras
que el concepto de Presente imprime la idea de selección de información requerida para lograr un aprendizaje
más eficiente, el concepto de Atención ofrece avivar la realidad escogida y crear una relación específica entre
el perceptor y lo percibido, según sea su modalidad de eficiencia.
En los apartados que siguen se aporta información sobre cómo se trata el concepto de Presente en las diferentes
corrientes psicológicas que se han estudiado. También se caracteriza el Presente en sus múltiples dimensiones
para esclarecer su naturaleza compleja y facilitar un espacio de diálogo, no siempre fácil, entre el el modelo
Advaita de Sesha y la psicología, pues parten de marcos conceptuales y premisas muy diferentes.
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Bases conceptuales del Advaita
I. LA NECESIDAD DE AMPLIAR EL MARCO TEÓRICO DE LA PSICOLOGÍA
La base de la Psicología de la Presencialidad es la naturaleza del Presente y la Atención Eficiente, junto con
una red de conceptos que se tejen para relacionar ambos y crear un cuerpo de ideas coherente, aunque fundado
en premisas diferentes a las que estamos habituados a asumir en nuestra cultura.
Para comprender el concepto de Presente primero es necesario aclarar el uso que aquí se hace de algunos
términos y el contexto filosófico no dualista del Advaita, enraizado en la búsqueda interior y la realización del
Ser, lo que le dota de un sesgo profundamente metafísico. La tarea de la PSP es “aterrizar” las ideas del
Advaita al campo de lo cognitivo y desde ahí hacer un puente hacia lo psicológico.
La psicología y en general el pensamiento occidental se funda en la creencia de un “yo” sustancial que, aunque
se considere más o menos cambiante o en proceso dinámico de construcción, no es cuestionable como ente
individual. Sin embargo, aceptar esta idea como axioma tiene consecuencias como la separación irreconciliable
entre sujeto y objeto y la creencia de que la conciencia está fragmentada y asociada a entes individuales. Y esto
genera paradojas filosóficas, así como una limitación en el modo de entender nuestra realidad como seres
humanos.
Es importante entender que la Psicología de la Presencialidad posibilita la opción de respuestas
comportamentales y cognitivas sin que necesariamente estén referidas o supeditadas a un «yo». Sería algo así
como la capacidad innata que tenemos de no declinar las frases y poder hablar en infinitivo, como le sucede a
cualquier persona que, situada en un estado de profunda Concentración, realiza una actividad cualquiera de su
vida cotidiana, con la pérdida del «yo», pero paradójicamente con aumento de la eficiencia de toda respuesta
comportamental y cognitiva.
A la luz de la visión no dualista, términos como Mente, Conciencia, Consciencia e incluso Atención o Presente,
aunque parecen similares a los utilizados en las definiciones académicas de los diferentes modelos
psicológicos, asumen necesariamente un rol diferente. Por ello, es necesario construir un nuevo “corpus”
teórico lo suficientemente consistente que permita entender los alcances de un comportamiento humano
maduro, cuya esencia es la firme meta de alcanzar la propia realización personal.
El Advaita aporta matices conceptuales que pueden enriquecer las perspectivas psicológicas, que en general se
mantienen excesivamente ancladas en una visión demasiado monolítica del “yo” y amplía las posibilidades de
la cognición y de la conducta humana hacia modalidades más eficientes y equilibradas.
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II. INTRODUCCIÓN AL SISTEMA DE PENSAMIENTO ADVAITA
Contexto histórico
El Advaita es una escuela de pensamiento no dualista derivada del Vedanta. El Vedanta es una de las
seis dárshanas o sistemas filosóficos de la tradición india[1] que interpretan las tres principales fuentes[2].
Etimológicamente el Vedanta es definido como el “fin de los vedas”; sin embargo, ante la profundidad de los
planteamientos descritos es posible también denominarla como “filosofía final”.
El Vedanta no se contrapone a ninguna otra escuela de la tradición, simplemente expresa una interpretación
acorde a los aspectos más metafísicos a los que el ser humano puede enfrentarse, como son qué es Lo Real, qué
es posible conocer o cuál es la raíz de todo lo existente.
El Vedanta se afianza en una época donde el budismo empieza a cobrar fuerza ante el excesivo contenido
ritualístico de sus seguidores. Nace como una contrarreforma que intenta inspirar la más alta metafísica e
impedir así que la fuerza del budismo se expanda y se propague por toda la India.
Vedanta Advaita
En el Vedanta existen tres diversas maneras de interpretar la naturaleza de lo Real, dando nacimiento a tres
diferentes escuelas: Advaita (no dualista), cuyo principal exponente es Sankara (siglo VII), Visista advaita (no
dualista calificada), cuyo principal exponente es Ramanuja (siglo X) y Dvaita (dualista o pluralista), que tiene
como principal exponente a Madhava (siglo XI). La más conocida es la escuela Advaita, o no-dualista.
El Advaita Vedanta o “filosofía final no-dual” es la más elaborada forma de pensamiento de la tradición india.
Ofrece una serie de explicaciones conducentes al encuentro con la naturaleza esencial del ser humano y su
integración con la realidad misma del universo.
Sankaracharya
El mayor exponente de la escuela Advaita es Sri Sankaracharya, que quien la historia ha dejado, como el caso
de todos los personajes excepcionales, una serie de leyendas de su vida que no logran a ciencia cierta
estipularse como verdaderas o falsas.
Es Sankaracharya quien acuña y da consistencia al término no-dualidad, como forma excepcional de
cognición a la que el ser humano puede acceder para forjar la integración con lo supremo.
El Advaita ofrece un cuerpo de ideas que busca desentrañar el universo metafísico. Sin embargo, es posible
llevar gran parte de su discurso al terreno práctico que envuelve la cognición, la educación y la psicológica,
entre otras disciplinas.
El Advaita desarrolla la naturaleza de la Conciencia como idea fundamental para plantear su modelo
metafísico. Lo expresa mediante un análisis basado en la experiencia interior de aquellos que han encontrado
un lugar en sí mismos lo suficientemente estable para analizar la movilidad de la mente y de sus diversos
procesos cognitivos.
[1] Sexta de las Darshanas o escuelas que interpretan los vedas desde diferentes ámbitos ya institucionalizadas alrededor
del siglo III d. c. El Vedanta hace parte de la escuela Uttara Mimansa, “Interrogaciones finales”, y es la expresión más
metafísica de las Darsanas.
[2] Prasthanatrayi, las tres fuentes de conocimiento, que corresponden a los Upanishads, los Brahma Sutras y
el Bhagavad Guita.
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III. ACLARACIONES SOBRE CONCEPTOS FUNDAMENTALES
Conciencia
Para lograr traspasar el fuero metafísico y llegar a una expresión práctica, el Advaita encadena las ideas de
Conciencia y la Atención. A la Conciencia le otorga una serie de características específicas con las cuales crea
un tejido de ideas profundamente interesantes, entre ellas:
1. La Conciencia otorga la capacidad de saber la existencia de lo conocido
2. La Conciencia es el puente entre conocedor y conocido (sujeto y objetos)
3. La Conciencia es esencialmente un «continuo» sin límites, pero asociada a la mente puede expresarse
«segmentada»
4. La expresión dinámica de la Conciencia «segmentada» se denomina atención.
5. Entre la Conciencia «segmentada» a la «continua» la percepción puede ser estudiada a través de cinco
estados de Conciencia
6. La operatividad individual de la Conciencia se denomina Consciencia.
Atención
La Atención es el aspecto dinámico de la Consciencia e ilumina la capacidad cognitiva del individuo.
Debido a que la Atención hace parte de todos los instantes de la vida, pues conocemos solamente a aquello que
atendemos, el Advaita establece una serie de características de la definen completamente, entre ellas:
1. La Atención es el aspecto dinámico de la Conciencia «segmentada» o individual.
2. La Atención puede clasificarse de dos maneras: Atención Eficiente y Atención Eficaz. En ambos tipos
de Atención hay conocimiento, pero la Atención Eficiente faculta un tipo de conocimiento carente de
«sentido protagónico»
3. La Atención eficaz alienta la cognición de dos tipos de sujetos: Sujeto onírico y el Sujeto Vigílico que
experimentan «sentido protagónico» cuando piensan, sienten, se emocionan o se apasionan.
4. La Atención Eficiente alienta la opción de tres tipos de sujetos: Exín, o Testigo de la Concentración, el
Saksim, o testigo de la Concentración no-dual y el Atman, testigo de la Meditación.
Los sujetos de cada estado de conciencia no son estáticos, al igual que acontece en el decorado de la percepción
emocional y racional del ser humano. Debido al dinamismo del sujeto que se identifica con lo que piensa y
siente, se genera un abanico de tendencias comportamentales a los que denominamos personalidad. Tanto
el Exín como el Saksim y el Atman son testigos con una personalidad peculiar que a diferencia de la
personalidad común del sujeto que piensa y siente, no se identifica con las acciones que realiza. Por lo tanto,
podemos afirmar que existen en cada estado de conciencia un testigo con personalidad propia, aunque cada
testigo tiene características que los restantes no poseen.
5. Igualmente, la Atención puede ser Interna o Externa, dando pie al nacimiento del mundo Interno o del
Mundo Externo, respectivamente.
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Es fundamental, para el análisis de la atención, y con ello poder describir claramente el comportamiento
psicológico de cualquier individuo, la distinción entre la Atención Eficiente y la Atención Eficaz, para ello
introduciremos un nuevo término, el Presente.
Presente
El término Presente no se refiere exclusivamente al uso que la física hace de ella, donde responde
exclusivamente al marco referencial asociado al tiempo en el que los objetos evolucionan. El Presente en física
hace parte de un entorno termodinámico que ofrece una flecha de tiempo que viene del pasado y se dirige hacia
el futuro.
A diferencia de ello introduciremos el término Presente, referido a una condición netamente cognitiva. Se
relaciona con la serie de condiciones que operan en la cognición y le otorgan una suma de características que
impulsan la aparición de cinco diversos estados de conciencia, tal como el Advaita suele describirlos.
Sujeto
Facultad del proceso cognitivo de ser uno ante la multiplicidad de lo que se percibe. Símil: testigo, perceptor,
conocedor, yo, ego.
Objeto
Entorno que el Sujeto conoce fuera de sí mismo cuando le atiende. Todo aquello que no es Sujeto.
Indagar
Capacidad consciente del Sujeto de percibir los Objetos. Se refiere a la capacidad de “darse cuenta” y
reconocerse claramente como testigo de los objetos mentales propios y los del mundo externo. Implica una
capacidad reflexiva que impide identificarse constantemente con las variables propias y ajenas percibidas.
Símil: atestiguar, conocer.
Inindagar
Imposibilidad del sujeto que está conociendo de convertirse en objeto de percepción de otro testigo. Inindagar,
requiere de alcanzar un estado de observación cognitiva tal que no exista la posibilidad de encontrar un
referente previo más allá del testigo que se “da cuenta”.
Por ejemplo, cuando hay sorpresa mayúscula, novedad, asombro o se está absorto en una actividad cualquiera,
la mente inindaga, pues no existe un testigo que pueda “darse cuenta” de la existencia de otro testigo que
realiza la acción. Sin embargo, si alguien está triste puede indagar su tristeza y “darse cuenta” de dicha
emoción, pero aquel que se da cuenta de la emoción se convierte en atestiguado cuando otro testigo pregunta;
¿quién está triste? Este último testigo no se puede convertir en objeto de otro testigo previo, es inindagable.
Autoindagar
Capacidad consciente del sujeto de reconocerse existiendo.
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7. De la Concentración en “tareas” (psicológica) a la Concentración como Estado de Consciencia
(relación sujeto-objeto).
EL “YO” EN LA FILOSOFÍA
La concepción del “yo” en filosofía es una cuestión central y ha sido objeto de reflexión y debate a lo largo de
la historia. La pregunta sobre la naturaleza del “yo” se relaciona con la identidad, la conciencia y la existencia
individual. A continuación, se presentan algunas de las principales concepciones del “yo” en filosofía, que
tienen que ver con diferentes escuelas o corrientes filosóficas:
El “yo” como sujeto pensante (Dualismo cartesiano)
La concepción del “yo” propuesta por Descartes es una de las más influyentes en la filosofía moderna. El
dualismo cartesiano afirmaba que el “yo” es una entidad pensante y consciente (res extensa), cuya existencia
puede ser demostrada a través del famoso aforismo “pienso, luego existo” (cogito, ergo sum). Según esta
perspectiva, el “yo” es una entidad inmaterial, distinta del cuerpo (res extensa) y puede existir
independientemente de él.
El “yo” como materia (Monismo materialista)
Al contrario que el dualismo, las perspectivas reduccionistas materialistas sostienen que el “yo” es una entidad
material y que todo el individuo humano, incluyendo la mente y la conciencia, puede explicarse en términos de
procesos físicos y biológicos.
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El “yo” como responsabilidad personal (Existencialismo):
Los filósofos existencialistas, como Sartre, abordan el “yo” desde una perspectiva de la existencia individual y
la libertad. Plantean que el “yo” se construye a través de las elecciones y decisiones que tomamos, y que somos
responsables de definir nuestra propia identidad y sentido de la vida.
El “yo” como flujo de conciencia (Fenomenología):
Algunos fenomenólogos, como Edmund Husserl y Maurice Merleau-Ponty y antes William James, han
abordado el “yo” como un flujo de experiencias y percepciones en constante cambio. Desde esta perspectiva, el
“yo” no sería una entidad fija, sino una corriente de conciencia en continua transformación.
SUJETO O AHAMKAR
ADVAITA: El sujeto no es una entidad cognitiva estable, cambia según sea la expresión consciente que nazca
en la superficie de la consciencia. El sujeto se asemeja a una ola que aparece y desaparece, diferenciándose de
la superficie del mar en función de las condiciones atmosféricas que se presentan. Si las variables climáticas
son calmas, se crea una secuencia de similitud de olas que nacen y mueren una tras otra sobre la superficie de
mar. Respecto al sujeto, el ejemplo se asimila a la aparición de una personalidad dinámica, pero a la vez
relativamente estable.
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De haber tormenta y crearse olas descomunales respecto a otras pequeñas, la diferenciación respecto al mar y
entre ellas sigue efectuándose. Cada ola, sin importar el tamaño, se convierte en una unidad diferenciada de las
restantes olas y de la propia superficie del mar. El sujeto parece dinámico, pero en como múltiples puntos
suspensivos que a la distancia parecen una línea continua.
Al igual que verter gotas de limón en la leche separan el suero del cuajo, la presencia del sujeto en la mente
induce automáticamente la distinción entre el sujeto y los objetos de conocimiento. Gracias a la fuerza
consciente que opera en la mente, el sujeto se establece como una fuerza de atestiguación en todo Campo de
Cognición establecido. La noción de Campo de Cognición tiene que ver con el universo de información
consciente que es posible atestiguar en un instante dado de percepción. Es un tema que más adelante
trabajaremos y ampliaremos.
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de Sistemas Internos de Familias, que ayuda a los clientes a identificar un panteón de partes internas y utiliza la
información de los tratamientos de los sistemas para lograr que estas partes se lleven mejor entre sí.”
COGNITIVO-CONDUCTUAL: Una de las herramientas más importantes de la terapia cognitivo-conductual
es la reestructuración cognitiva. Su funcionamiento se basa en la ejercitación de:
La distancia entre quien piensa y los pensamientos automáticos que le asaltan.
La capacidad de reflexión lógica sobre los propios contenidos mentales.
La exposición a las situaciones temidas y la extinción de las respuestas condicionadas.
En todos estos casos, el sujeto que piensa ha de distanciarse de los objetos pensados, de tal manera que pueda
aprender a gestionarlos. De este modo, el “yo” puede ir construyéndose de un modo más consciente y elegido.
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Vemos entonces que “ego y sufrimiento” van de la mano; éste también podríamos definirlo como “la estructura
de personalidad construida a lo largo de la vida y con la cual nos hemos identificado”. Es el vestido, la ropa
con la que conozco y me muevo por el mundo y que me proporciona una cierta seguridad (zona de confort).
MINDFULNESS: La práctica del mindfulness lleva aunque sea por unos instantes a que se desvanezca la
separación entre sujeto y objeto, Hay un descentramiento de lo que se conoce sin esfuerzo: “Entonces hay
conocimiento sin conocedor, visión sin vidente y pensamiento sin pensador, meros fenómenos impersonales
que se despliegan en la conciencia.” Por tanto hay una clara diferencia entre la conciencia y el yo y se reconoce
que puede haber conciencia sin yo. “La capacidad de descansar en una conciencia no dual, en una conciencia
despojada de sujeto y de objeto (en la que no hay “yo” que “habite” nada), aumenta en la medida en que
aprendemos a prestar una atención más completa” [4]
“YO” O AHAMKARA
ADVAITA: El “yo” puede entenderse simbólicamente como un camaleón que adopta diversos tonos de piel
según sea el entorno donde conoce. Así, el “yo” adquiere, mediante la momentánea identificación con lo que
siente y piensa, una diversificada respuesta comportamental y cognitiva.
Es aquí donde cobran importancia los Hábitos y las Habilidades que conforman la mente. Por ello distinguimos
que la reacción a cualquier estímulo puede hacerse identificándose como dueño o propietario de él o de sus
consecuencias. El Ahamkara se expresa entonces mediante la voluntad, el control, el interés o el deseo, entre
variadas opciones posibles, dando pie a un sinnúmero de expresiones psicológicas de las que se siente
protagonista. Cuando la respuesta posee sujeto, dicha respuesta tan solo se reafirma a modo de Hábito,
afianzándolo hasta llevarlo al automatismo o la obsesión.
Sin embargo, el posible que el sujeto responda a cualquier acción ya sea física o mental, sin identificarse con
ella. No se plantea huir de la acción o esconderse, sino de forjar cánones más eficientes, tal como operan las
respuestas Hábiles.
Tanto la Concentración No-dual como la Meditación No-dual son las expresiones más Hábiles que posee el
comportamiento humano, pues incluyen respuestas más eficientes. En una respuesta Hábil no hay ni
identificación con la acción ni con sus consecuencias, lo que lleva a un menor gasto de energía en la
consecución de las metas y la obtención de los logros. Lleva igualmente a convertir la acción misma en un
ambiente terapéutico, gracias a la ausencia de estrés asociado a la manera en cómo se realiza la acción.
FLOW: En las experiencias óptimas, la Concentración es tan intensa que no existen preocupaciones. Se habla
de acciones autotélicas, pues todo movimiento o pensamiento surge de la acción anterior, que se da por sí
misma. Es un flujo. Valgan como ejemplos el estado alcanzado por ciertos músicos en una improvisación de
jazz o por algunos deportistas de élite.
Una actividad que produce tales experiencias es tan agradable que las personas desean realizarla por sí misma,
y se preocupan poco por lo que van a obtener de ella, incluso aunque la actividad que realizan sea difícil o
peligrosa.
Hay menos preocupación por el resultado de la acción, la comparación con los demás o por el control de los
factores ambientales. Como resultado se genera una sensación de plenitud y felicidad.
TRANSPERSONAL: Etimológicamente hablando, la palabra “transpersonal” significa “ir más allá” de la
personalidad, de la máscara del carácter o del ego con el que habitualmente nos identificamos. ¿Hasta qué
punto esa identificación es real? ¿Somos realmente esa máscara o existe una identidad que va mucho más allá
de todo ello?
La identificación establece una identidad que nos separa de la experiencia de profunda unidad con el todo. Se
asemeja a la alegoría de la caverna de Platón: somos prisioneros ligados con cadenas que nos sujetan de tal
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modo, que sólo nos permite mirar las sombras proyectadas considerándolas, por identificación con ellas, como
verdaderas. La liberación consiste entonces en “despertar” hacia la naturaleza real y esencial.
GESTALT: “El yo no es un territorio psíquico, no del cerebro ni de la mente; el yo es una función del
organismo; el yo es un símbolo. Es una función de identificación”.[5]
El objetivo de la psicoterapia consiste en gran parte, en disolver el sistema de hábitos y automatismos con los
que nos hemos identificado. “Supone una restricción consciente de algunos intereses, percepciones y
movimientos, para concentrarse en otra parte”. Se trata por tanto de ayudar a flexibilizar un sistema rígido, por
otro mucho más flexible que permita un amplio abanico de posibilidades, tanto en la forma de comportamiento
como de construcción de valores alienados por la identificación, exclusivamente o sólo con alguno de ellos.
Identificar se asemeja a encapsular una pequeña parte de información y considerar que es un todo. Esto lo
llevamos a cabo mediante un sistema de identificación y alienación. Es el vestido, la ropa con la que conozco y
me muevo por el mundo.[6]
HUMANISTA: A nivel de la práctica psicoterapéutica es importante destacar como la Concentración influye
directamente sobre el individuo:
Sensación de desapego, tanto del tiempo como de los resultados de la acción que se esté llevando a
cabo. Esto permite la vivencia de una libertad comportamental que no solemos experimentar.
Los temores, miedos y ansiedades desaparecen.
No hay necesidad de influir ni de complacer para obtener la aprobación externa: “si no tenemos
público ante quien actuar dejamos de ser actores”; todo ello permite una dedicación completa al tema
entre manos, con la consiguiente eficiencia en su resolución o en su desarrollo.
Disminuyen las defensas con las que solemos vivir y relacionarnos. Paradójicamente aumenta la
confianza.
MINDFULNESS: Al ayudarnos a observar nuestros pensamientos y las sensaciones corporales, en lugar de
identificarnos con ellas, la práctica de mindfulness promueve un proceso de “impersonalización” de la
percepción. Esto está en consonancia con el concepto de anatta de la tradición budista, pues las percepciones
quedan vacías de yo. Las tensiones físicas, los cambios en el ritmo cardíaco, la respiración y las imágenes
mentales, se irán desplegando como “olas de excitación psicofisiológica acompañadas de imágenes y de
pensamientos verbales”. Además, al experimentar las emociones y sensaciones como sucesos corporales
impersonales son más fáciles de gestionar.[7]
COGNITIVO-CONDUCTUAL: Solemos interpretar el mundo a través de esquemas mentales. La noción
psicológica de “yo” haría referencia al conjunto de estructuras psicológicas con las que un individuo se
identifica y a las decisiones que toma para mantenerlas o cambiarlas por otras.
Gracias a que la identidad es un clúster de informaciones en constante cambio, cada instante es una
oportunidad para instaurar una respuesta nueva, inédita, presencial. Es precisamente este hecho el que permite
que las personas mejoren y se reestructuren en función de sus nuevos aprendizajes, es decir, que se “curen”.
De no ser así, las personas estaríamos condenadas a sufrir inagotablemente sin ninguna esperanza de
resolución. Sin embargo, podemos aprender de nuestro sufrimiento y atribuirle un sentido que nos haga crecer.
PSICOANÁLISIS: “El yo no es el amo en su propia casa”.
“Vemos ahora al yo con su fuerza y sus debilidades. Está encargado de funciones importantes; en virtud de su
relación con su sistema de percepción, establece el ordenamiento temporal de los procesos psíquicos y los
somete a la prueba de realidad. Al intercalar los procesos de pensamiento, logra diferir las descargas motrices y
domina el acceso a la motilidad.” [8]
El “yo” es una entidad aglutinante jaqueada constantemente por el peso de su propia inercia orientada a la
construcción de Hábitos, como quien construye a su alrededor su propia cárcel. Así mismo, se puede interpretar
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que el “yo” también se encuentra bajo una demanda constante, en cierta manera “imposible” de satisfacer, en
este caso bajo las exigencias pulsionales* del Ello* y del Super Yo*.
El “yo” no aparece con el nacimiento, sino que va formándose con el correr del tiempo. Este proceso se da de
forma económica y dinámica en el territorio del El* a partir del contacto de este con el mundo exterior, ya que
es el único que preexiste a las otras dos formaciones del aparato psíquico al surgir con la formación del sistema
nervioso.
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libertad que transciende la individualidad para unirse a la voluntad del cosmos. Afirma también que el
individuo es ilusorio.
HUMANISTA: Las experiencias cumbre, son denominadas también como experiencias místicas espontáneas o
experiencias del Ser, y suelen producirse en personas con un amplio nivel de desarrollo o autorrealizadas. Este
tipo de vivencias se escapan de lo que suele definirse y enseñarse dentro del campo de la psicología, aunque
son perfectamente descritas dentro de la filosofía, la religión y el misticismo. Sus características más
destacadas son [9]:
La percepción se produce con una atención y concentración plenas.
Son experiencias que no están basadas en la consecución de metas y objetivos. El valor es intrínseco a
la experiencia misma.
Desorientación del tiempo y el espacio como es percibido habitualmente.
En su desarrollo hay una pérdida transitoria del yo o de la voluntad egoica, quedando por tanto libre de
la misma. Son experiencias que no están sujetas a nuestro control y se presentan libremente. Podríamos
definirlas también como una trascendencia temporal al ego.
El mundo es percibido como una unidad, trascendiendo las polaridades y dicotomías origen de muchos
conflictos.
Emergen sentimientos de compasión y aceptación del mundo tal y como es.
Las experiencias cumbre son vistas y descritas como buenas y saludables; nos permiten poder vivenciar y
percibir la realidad con mucha más claridad y perspectiva, al estar exentas de proyecciones egoicas
provenientes de la historia personal.
COGNITIVO-CONDUCTUAL: Lo importante es la reducción de los síntomas, y éstos siempre se dan entre
los estímulos (ambientales o internos) y el individuo o sujeto que emite la respuesta conductual. A este
respecto, la psicología-conductual no contempla estados en donde dicha relación se modifique, puesto que, de
modificarse, desaparecería el síntoma y con él, su objeto de estudio.
PSICOANÁLISIS: En el psicoanálisis, la principal diferencia con el advaîta se da en lo que respecta a la
“dirección” en la que se puede experimentar la ausencia de sentido protagónico, constructiva para el anterior, o
psicopatológica para el psicoanálisis.
Referencias
[1] Citado por Wilber, Ken (1989): “El proyecto Atman”. Editorial Kairós.
[2], [7] Siegel, R. D. (2011). La solución mindfulness: Prácticas cotidianas para problemas cotidianos. Ed. Desclée.
[5] Extraído de internet. Psicoletra.com. “Claudio Naranjo sobre la Gestalt y el revolucionario Fritz Perls” y
diariodeunartistadesencajado.blogspot.com. La cita es atribuida a Fritz Perls de su libro Yo, hambre y Agresión. Páginas
visitadas el 7 Enero 2022.
[6] PHG. II, 10,6 Gestalnet.net. La función yo. Visitada el 7 Enero 2022.
[9] Tesis doctoral de Iker Puente. Pág. 246. “Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, Autoorganización y
Experiencias cumbre en Psicoterapia”.
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Vedanta-Advaita
¿Qué es el Vedanta Advaita?
El Advaita es un sistema metafísico de pensamiento que tiene que ver con el reconocimiento de la esencia del
Ser y con el hecho de saber por qué existen las cosas y qué es la realidad. Trata de desenmarañar el proceso de
la existencia y de la realidad, y dar cuerpo a las preguntas fundamentales que el ser humano se hace sobre sí
mismo.
El Advaita afirma que la forma de conocer e interpretar el mundo, la respuesta sobre el por qué de las cosas y la
solución al dilema de la existencia se logra a través de un recto proceso de comprensión y discernimiento. Lo
que se busca es la comprensión de lo que se Es, ya que ello implica un conocimiento y un saber. Pero no es un
saber que esté en los libros; es un saber intransmisible que opera sólo cuando la conciencia se asocia a sí
misma, es decir, cuando la atención se atiende sin elemento alguno adicional que atender.
¿Qué es la No-dualidad?
El concepto No-dualidad es un término acuñado por la tradición oriental, específicamente por el sistema
metafísico Vedanta Advaita, cuyo fin esencial es determinar el tipo especial de relación objeto-sujeto que opera
en los estados profundos de cognición relacionados con la Concentración y la Meditación.
La No-dualidad es la esencia del pensamiento metafísico oriental. Su descripción permite el conocimiento de la
trascendencia del ser humano. Su análisis nos faculta el entendimiento claro y conciso del real ordenamiento de
la naturaleza. La No-dualidad es una idea que es posible relacionar con la ciencia, el arte, la religión y la
filosofía. Esa es una de esas extrañas herramientas con las que el investigador se encuentra cuando ondea en las
profundidades del océano de sí mismo.
¿Qué es la meditación advaita?
La meditación Advaita es un modelo teórico-práctico que desarrolla a profundidad ideas asociadas a la atención
y a la conciencia. Ofrece un puente práctico que permite gestionar la mente y con ello el comportamiento
personal. Resuelve de forma clara y profunda las grandes dudas filosóficas, religiosas y psicológicas. Muestra
de manera simple un medio de vida ordenado basado en la presencia constante en el Presente.
El Vedanta Advaita posee una antigüedad que se remonta a la interpretación de los primeros textos sagrados de
la tradición hindú. Sesha ha retomado el ancestral conocimiento de la meditación adaptándolo con sencillez al
pensamiento actual. La meditación Advaita, gracias a su profundidad, ofrece un importante aporte a prácticas
ya conocidas como el Vipassana, el Budismo, el Zen, el Mindfulness o incluso el yoga o las artes marciales.
La meditación Advaita no confronta ningún otro sistema meditativo, al contrario, lo completa e integra,
haciendo variadas aportaciones sin que el practicante deba renunciar al método meditativo que previamente ha
escogido. El Advaita sostiene su condición teórica en un planteamiento cognitivo y no desarrolla
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planteamientos morales basados ni en dogmas ni en rituales, razón por la cual su enseñanza no contradice las
prácticas que otras tradiciones realizan.
Beneficios de la Meditación Advaita
La meditación ofrece múltiples beneficios a quien la practica; indicaremos algunos de ellos:
Permite estar completamente atento a las acciones que cotidianamente realizamos y
ser eficientes en su ejecución.
Mayor comprensión sobre los procesos cognitivos que acontecen en la mente.
Mejora la asertividad de las personas, ayudando a tomar mejores decisiones.
Mejora el rendimiento y la eficiencia del practicante en cualquier actividad que realice.
Afianza y relaja el sistema nervioso, disminuyendo el estrés que normalmente acompaña a la acción.
Práctica de meditación
CONCENTRACIÓN INTERIOR
1. Busca un lugar adecuado donde sentarte (zafu, cojín de meditación, etcétera). En lo posible, mantén la
espalda recta y sin apoyarla. Si padeces algún problema físico no tengas problema en practicar acostado
o sentado en una silla cómoda o en un sofá; pero si es así, evita deslizarte al sueño.
2. Cierra los ojos e intenta relajarte; ayuda mucho para ello permitir que tu respiración se ritmifique
naturalmente. Si acostumbras a utilizar una técnica que te lleve a tranquilizar tu cuerpo o tu mente, ten en
cuenta que luego deberás soltarla y enrumbarte a una correcta práctica meditativa. Los sentidos se
desconectarán paso a paso, no tengas prisa en absorberte en tu interior. El hábito de los sentidos a
permanecer como intermediarios de la cognición externa es muy fuerte. Incluso advertirás que realmente
cuesta mucho desconectarlos.
Inicialmente los sentidos seguirán activos, será su tendencia. No luches contra ellos ni fuerces a que
desaparezca el mundo externo. Poco a poco, en la medida que afiances correctamente tu interioridad,
el mundo externo se apaciguará y el mundo interno empezará a hacerse más evidente.
3. Con los sentidos cada vez más desconectados, redirige la atención a tu interior. Allí te encontrarás con el
conjunto de todos tus recuerdos, deseos, anhelos y con información inconsciente que nunca advertirás.
Sitúate de forma consciente y completamente presencial; si lo logras notarás de inmediato la aparición
del vacío de contenidos mentales, es decir, serás testigo de «nada».
La práctica interior se afianza en la medida que los sentidos físicos se desconectan. La atención debe
permanecer siempre posada en tu interioridad (ya sea en la sensación de presencia, ecuanimidad,
quietud, entrega, no intervención, paz, o cualquiera similar que implique la ausencia de esfuerzo
cognitivo), a la espera de atestiguar la aparición de cualquier pensamiento, sentimiento, emoción o
pasión, es decir, cualquier contenido mental.
En tu mundo interior solo existen contenidos mentales. Debes detectar los pensamientos,
sentimientos, emociones o pasiones que allí aparecen y reconocer su existencia. El «darte cuneta»
consciente de ellos hará que espontáneamente los contenidos mentales adopten «cierta distancia»
respecto a «ti» que los percibes, e inmediatamente se alejarán o desaparecerán a los ojos del testigo
interior.
Cualquier contenido mental que aparezca en tu mundo interior, ya sean imágenes visuales o
auditivas, sensaciones físicas de cualquier tipo, colores, percepción de energía o cualquier otra forma que
adopte la memoria, no es conducente al encuentro de los estados superiores de conciencia; observa
todo ello con desapasionamiento y evidenciarás que sin importar su naturaleza todo contenido
mental desaparece.
Cuando te «des cuenta» que piensas o te emocionas, serás testigo de la dilución de dichos objetos
mentales y entonces atestiguarás la «vacuidad interior». Esto es, un universo interior carente de
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contenidos mentales. Si mantienes correctamente tu actitud interior no surgirá ningún otro
contenido; así, notarás el inmenso y maravilloso espacio que acontece entre pensamiento y
pensamiento.
Tu atención interior debe ser intensa pero sin esfuerzo, sin tensión, carente de voluntad por querer
conseguir cualquier meta.
Permite que las habilidades interiores (paciencia, entrega, quietud, silencio mental, etcétera) afloren:
atiende, espera, sé paciente, no intervengas modificando nada ni intentes el logro de una meta; sé
ecuánime, confía en tu propia interioridad, entrégate al curso del instante. Permítete navegar en el
murmullo del silencio interior.
Advertirás que la «vacuidad» es un estado mental donde no localizas la frontera final que
encierra tu cognición. Serás testigo de un universo sin fronteras.
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Notarás la homogeneidad de la «vacuidad» en tu percepción interior. El vacío no debe ser oscuro,
puede también parecer brillante, pero eso sí, siempre deberá ser homogéneo.
Te darás cuenta que la «vacuidad» se mantiene estable a medida que tu práctica se mantiene.
Esta firmeza otorgará tranquilidad a tu sistema nervioso y hará que florezca una sensación de
alegría y deleite interior.
La «vacuidad» entonces siempre será homogénea, sin partes, sin principio, sin final, ocurre sin
esfuerzo ni intención. No tiene sombras, ni brillos, ni corrientes de energía, ni colores, ni
elementos que se muevan y las sensaciones físicas y la presencia del cuerpo desaparecen.
Debes saber que tu mente asumirá dos espacios: la «vacuidad» y tú como testigo de dicha
«vacuidad». A dicho testigo le denominamos el «perceptor final», pues atrás de él no existe nadie más que tú.
El «perceptor final» indicará que vas por buen camino; de seguir sostenido en dicha vía, aparecerá
con seguridad la no-‐dualidad.
El nivel de atención que ostenta el «perceptor final» es tan alto que el testigo permanece estable,
afincado atrás mientras la «vacuidad» permanece siempre al frente.
Si pierdes la atención, porque te vas con los pensamientos, no te culpes ni te juzgues; no luches.
Cuando te des cuenta que la atención se ha ido a una zona caótica de tu memoria; amorosamente,
regresa. Solamente «date cuenta» de que piensas y notarás cómo inmediatamente cualquier
constructo mental que exista en tu interior desaparece.
Ten cuidado porque no es lo mismo el pensamiento de «vacío» que el «vacío de pensamientos». El
pensamiento de «vacío» es un pensamiento más que, al repetirse, produce por hábito una pantalla
oscura que no te llevará jamás a un estado superior de cognición.
El observador, que reconoce tanto los pensamientos como el «vacío» o el «vacío» que hay entre
ellos, se localiza siempre en la parte de atrás del mundo interior y lo conocido se localiza al frente.
4. Si permaneces atendiendo con estabilidad suficiente el espacio entre pensamientos, el testigo que detecta
el «vacío de contenidos mentales» irá tomando inercia, por lo que la «vacuidad» será reemplazada por el
propio perceptor. A este estado de cognición lo denominamos CONCENTRACIÓN NO-‐DUAL.
5. LA CONCENTRACIÓN NO-‐DUAL aún no es Meditar, ni mucho menos, pero es una la forma cognitiva
previa más estable.
CONCENTRACIÓN EXTERNA
El objeto fundamental de la experiencia externa es percibir los objetos del mundo mediante la
intermediación sensoria, con un tipo de atención al que denominaremos «atención eficiente».
Cuando la percepción del mundo externo se realiza correctamente desencadena una nueva modalidad de cognición
que finalmente desemboca en la no-‐dualidad.
Una percepción común requiere de algunos pasos para decantarse en no-‐dualidad. Dichos pasos implican la
aparición de tres estados de conciencia: CONCENTRACIÓN, CONCENTRACIÓN NO-‐DUAL y
MEDITACIÓN.
1. Todo inicia con la simpleza de observar cualquier evento externo: verlo, olerlo, gustarlo, tocarlo o
escucharlo. Constantemente estamos captando la información de los objetos que nos rodean a través de
cualquiera de los sentidos.
2. Lo esencial es que la atención esté acompañada siempre del estímulo presencial. No debemos introducir
información adicional innecesaria física ni mental en la percepción.
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3. Si caminamos debemos mantener la atención en el contacto de los pies con el suelo. Si
comemos se requiere de estar atentos a los sabores y demás percepciones que ocurren en
nuestra boca. Si miramos un paisaje la atención deberá estar situada en la forma y color de
los objetos que detectemos. De escuchar música la atención debe estar situada en la fuente
desde donde brota el sonido. Todo ello se puede percibir sin necesidad de estar
continuamente comparando, interpretando o juzgando mentalmente cada uno de los
eventos en los que estamos inmersos, es decir, podemos contemplar constantemente el
mundo que percibimos sin necesidad de juzgarlo, interpretarlo o mezclarlo con otras
informaciones irrelevantes e innecesarias.
4. Realizar cualquier actividad externa y estar correctamente situados en ella implica
depositar la atención en el presente y reaccionar exclusivamente ante los eventos que
nacen en él. La atención debe situarse más allá de la frontera de la cabeza y de la frontera
sensoria y colocarse en el ámbito de los objetos externos, no debe situarse dentro de la
cabeza; debe proyectarse mediante los sentidos a los objetos de percepción.
5. La reacción al presente puede ser también mental, es decir, es posible pensar mientras se
está afuera, siempre que ello sea una reacción al presente. Si, por ejemplo, alguien solicita
tu número telefónico, entonces usas tu memoria para localizarlo; ello es válido, puesto que
el presente te lo solicita mediante quien te lo pregunta.
6. Cuando emerge la CONCENTRACIÓN externa, el «sentido protagónico» desaparece de la
percepción y los eventos externos brillan a través de la conciencia misma. La
CONCENTRACIÓN del advaita se asemeja a la Concentración psicológica, donde la
«atención eficiente» impide la aparición de información innecesaria haciendo que esta sea
más eficiente.
Intenta cerrar un poco el foco sensorio. No intentes percibir más información de la
necesaria. Si adviertes un árbol no te obligues a ver todas las ramas, si escuchas una
orquesta no te obligues a oír todos los instrumentos. Pósate en los objetos sin tensión.
A medida que cierras el foco notarás como la intensidad sensoria aumenta impidiendo
la aparición de información no necesaria. Cerrar el foco lleva de inmediato a la
proyección de la atención a los objetos.
Parte de la información innecesaria que posee el presente es el «sentido protagónico»,
es por esa razón que desaparece de la trama cognitiva.
Prima el objeto sobre la presencia consciente del individuo, el «sentido protagónico».
CONCENTRARSE EXTERNAMENTE aún no es Meditar, ni mucho menos, pero es una
de las formas cognitivas previa más estable que lleva a la no-‐dualidad.
7. Cuando reaccionamos física y mentalmente a estímulos que no hacen parte del presente,
nos situamos en un tipo de percepción eficaz pero no eficiente.
En este estado de conciencia la percepción no genera sentido de distancia entre el
perceptor y el objeto conocido. Detectar los objetos proyectando la atención sobre
ellos impide la aparición de un
«yo», de «sentido protagónico». Por lo tanto, no se requiere de un sujeto activo como parte
integrante de la percepción.
Esta forma de percibir los objetos de forma presencial reporta innumerables ventajas: no
aparece un sujeto que se preocupe o se angustie, no aparecen pensamientos ni
recuerdos o emociones que no sean requeridos por el propio instante presencial; es
una percepción exenta de tensión psicológica, una percepción fluida y continua.
Es erróneo observar el mundo con distancia, produce duda, apatía, y se experimenta
sin intensidad. La correcta percepción del mundo ofrece una especial vivacidad de los
objetos, mayor brillo y tridimensionalidad espacial, produce exaltación, genera solaz,
ausencia de temor y angustia así como la ausencia de esfuerzo por vivir.
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