SON NUESTROS DIOSES

Alfredo Alcahut Utiel

SON NUESTROS DIOSES

DRAMATIS PERSONAE (PERSONAJES) VIGILANTE GUÍA GRUPO DE VISITANTES VIS. 1 VIS. 2 VIS. 3 VIS. 4 BACO-DIONISO VULCANO-HEFESTO JÚPITER-ZEUS JUNO-HERA DIANA-ÁRTEMIS APOLO VENUS-AFRODITA MINERVA-ATENEA MERCURIO-HERMES CERES-DÉMETER PROSERPINA-PERSÉFONE Presentadores Apuntadores

PRIMER ACTO. ESCENA ÚNICA Sala de un museo. Una vigilante se pasea. Consulta al reloj. Se oyen pasos y explicaciones. Mira por la puerta. Cuando se cerciora de que vienen, descorre un telón y se ve un grupo escultórico: el nacimiento de Atenea. VIGILANTE. Good evening, Jane. Remember, please, it´s too late... GUÍA: Yes, yes. Don´t worry. This group´s finishing here. VIGILANTE: Okey. They come from Spain, don´t they? GUÍA: Yeah. Please, por favor. ( Al grupo, en castellano, con ligero acento inglés) Señores, por favor, yo ruego un última atención. Éste es grupo scultórico “El nacimiento de Athena”, procedente del Parthenon o templo de Athena. Originalmente estas statuas estaban en el Parthenon. Lord Elgin las trajo aquí para su conservación y protección. Observen la scena. En el centro, sentado en su trono, Zeus, dios supremo. El mito cuenta que Zeus había devorado a la diosa de la inteligencia para evitar que nadie fuese superior a él. A los nueve meses sintió fuerte dolor de cabeza. Entonces pidió a su hijo Hephestus, también llamado Vulcanus, que le abrira la cabeza con hacha. Hephestus así lo hizo y salió, armada, la diosa Athena. Al lado otros dioses contemplan la scena: a la derecha de Hephestus: Hera, Aphrodite, Artemise y Apolo. A la izquierda Demeter, Persephone, Hermes y Dionisus. Contemplen esta maravilia, obra de Fidias, hecha hace casi 2.500 anios. En estas sculturas y en este templo el arte griego liega a máxima perfección formal y spiritual. Lo divino y humano se igualan. Recuerden que pueden hacer fotos. Los visitantes hacen comentarios y fotos GUÍA: Aquí acaba nuestro recorrido. (Les va echando la mano) Yo espero que les haya gustado nuestro museo. Les deseo feliz resto de estancia en Londres. Hasta luego. Se despiden y se van todos. La vigilante también. Quedan los dioses solos.

SEGUNDO ACTO ESCENA PRIMERA: EL DESPERTAR DE LOS DIOSES Tras un momento de silencio los dioses comienzan a moverse. Zeus, primero con cuidado, después con señas, envía a Baco a vigilar. Éste se aleja, mira con cautela, vuelve y avisa. BACO: No hay mortales a la vista (Comienza a dar saltos, a desperezarse; saca una copa escondida y empieza a beber) Estaba ya seco, por la Estigia. Los dioses comienzan a levantarse, a desentumecerse, a masajearse las piernas, a desperezarse. Durante toda la obra seguirán en el fondo, atento cada uno a su menester: paseándose, arreglándose el pelo... APOLO: ¡Qué cansancio! Ya no soportaba más estar tumbado. JÚPITER-ZEUS: Pues yo tenía los riñones hechos polvo de estar erguido en mi trono. JUNO-HERA: (Irónica) ¡Qué atroz sufrimiento! Tiene las posaderas desgastadas de estar en su muelle trono, sosteniendo el rayo. Pues, ¿y los demás, que estamos manteniendo posturas inverosímiles al borde de un asiento? VULCANO-HEFESTO: ¡Eso, eso, y yo con la doble hacha en vilo, que me daban unas ganas de meterle un hachazooo! Zeus mira con torva faz, o sea, con mala cara. VULCANO-HEFESTO: No me mires así, padre Zeus, con torva faz. No me mires, te digo. Si ya no mandas en nada ni en nadie, ni tú ni ninguno de nosotros. Todos se quedan parados, serios absortos, tristes cabizbajos, durante largos momentos. MINERVA-ATENEA: (Avanzando, majestuosa) es verdad, hemos de reconocerlo: nadie se acuerda de nosotros. Los olímpicos estamos ya pasados de moda. Nuestros templos desaparecieron, o fueron reconvertidos. Nadie llena de ofrendas los altares de los dioses. JUNO-HERA: Es cierto. Los dioses tenemos que mantener nuestro recuerdo convirtiéndonos todos los días en esculturas. Vivimos en el arte, ¡y nada más! ¡Y nada más! MINERVA-ATENEA: Pero eso es así desde hace siglos: ya lo sabemos todos. ¿O no es verdad? (Paseándose preocupada) Lo tomas o lo dejas. Si no obráramos así, caeríamos en el Leteo, en el eterno olvido. Si no seguimos haciendo esto, los mortales terminarán por olvidarnos, como de hecho están haciendo, salvo los cuatro turistas que vienen a vernos.

ESCENA SEGUNDA: BACO Y VULCANO BACO: (Sale tambaleándose y bebiendo de una copa) De mí sí que se acuerdan todos los mortales (Señala al público), viejos y jóvenes... ¡Vaya que si se acuerdan de Baco, dios de las vides, del vino y de la borrachera! Antes me rendían culto sólo en las grandes fiestas, pero ahora, (en tono grandilocuente) ahora todos hacen sacras libaciones en honor de Baco los viernes, los sábados y los domingos, y los universitarios, los jueves. Casi toda la semana me está dedicada. Además, (Engreído) no sé si sabéis que incluso me dedican premios. (Mirándolos por debajo del hombro) Mirad si no. (Interpelando al público) ¿Qué premio ha obtenido el famoso cencibel de la Cooperativa San Isidro? ¿Eh? ¡Venga! ¿Qué premio? El Bacchus de oro, el Bacchus, yo, Baco (Se señala) Que hacen una fiesta un poco... excesiva, desmesurada, ya me entendéis... ya están diciendo: ¡Vaya bacanal! En fin que no se olvidan de mí por lo menos... Yo, por mi parte brindo por vosotros (Bebe) ¡salud! (Se marcha tambaleándose) VULCANO-HEFESTO: (Sale tímidamente, como avergonzado) Yo, la verdad, como antes estaba tan marginado del Olimpo, tan relegado... todo el día en la fragua, sudando junto al fuego, sucio, cubierto de hollín, encerrado, haciendo armas... la verdad es que casi prefiero estar así, aunque (Harto) eso de estar siempre con la doble hacha levantada es un poco pesado. Pero también pienso y me digo (Reflexionando) ¿No han pintado un cuadro que llaman “la fragua de Vulcano?” BACO: ¿No será, querido Vulcano, ese en el que Apolo va a la fragua y te avisa que tu esposa Venus te está poniendo los cuernos con Ares? VULCANO-HEFESTO: (Molesto) Cállate ya, borrachuzo impertinente. (Al público) Yo sigo con lo mío ¿No llaman a las montañas que escupen fuego volcanes porque piensan que estoy yo debajo dale que te dale en la fragua? ¿No hablan los libros de vulcanismo? Incluso en una película famosa a un personaje... BACO: Al más feo... (Se ríe y se va corriendo y se esconde) VULCANO-HEFESTO: (Algo molesto, pero con energía) ¡Tú sí que eres feo! ¡Bien, pues aunque sea el más feo! Aunque sea el más feo, a ese personaje le han atribuido el planeta Vulcano, de modo que no estamos totalmente exentos de protagonismo, creo. (Se va orgulloso).

ESCENA TERCERA: JÚPITER Y JUNO JÚPITER-ZEUS: La verdad es que esto de hacer de estatua para la posteridad es bastante aburrido. El padre Jove, Júpiter, Zeus, padre de los dioses y de los hombres está cansado de posar JUNO-HERA: El padre Jove, Júpiter, Zeus está cansado de estar cómodamente sentado. Y a su mujer Juno, Hera, que la parta un rayo, el rayo de Zeus. JÚPITER-ZEUS: (Enfadado, gruñendo) Grrrr... Dicen que nos olvidan... pero a mí, a mí. El señor del Olimpo, ¿Cómo se me puede olvidar? ¿No se celebraban cada cuatro años unos juegos en honor de Zeus Olímpico? ¿A que sí? ¿Y ahora, no se siguen celebrando Olimpiadas? Pues es por mí, por mí. Y por cierto... ¿qué nombre le dan los mortales al mayor planeta mayor que conocen? Pues Júpiter, naturalmente, como yo. Y (Paseándose) cuando están especialmente contentos, eufóricos, cuando se sienten los reyes del universo, se dice que están joviales, como el padre Jove, (Muy chulo) yo, Júpiter, Zeus; y por si algo faltara todas las semanas, sin falta, hay un día dedicado a mí, al padre Jove, el día de Jove, el jueves, el día que está más en medio. JUNO-HERA: Sí, el día que más estorba, como él, siempre en medio y sin hacer nada. JÚPITER-ZEUS: (Con mirada asesina) Dicen que tienen un dios, y le llaman (con retintín) DIOS. ¡Qué originalidad! Pero fijaos cómo pintan a su Dios: ccontando con los dedos) barbudo... JUNO-HERA: Greñudo... JÚPITER-ZEUS: Maduro... JUNO-HERA: Vejestorio... JÚPITER-ZEUS: Lanza rayos y truenos... JUNO-HERA: Y granizadas y unos hielos que Zeus tirita... JÚPITER-ZEUS: (Después de lanzar miradas asesinas a su mujer) El caso es que ese DIOS me ha copiado la imagen, ¿O no? Digan lo que digan, y piensen lo que piensen, me adoran a mí, al padre Jove, Júpiter, Zeus. (Lanza una mirada retadora a su mujer) Me marcho a mi trono. JUNO-HERA. Este lo dice y como lo dice se lo cree. Si por tener a su nombre un día y un planeta muerto de frío en el espacio se pone así, (Lo mira retadora) ¿cómo me tendría que poner yo, (Orgullosa) la gran diosa Hera, Juno entre los romanos, la diosa del pavo real, del matrimonio, la gran señora? Porque sabedlo bien, yo no tengo un día. ¡Qué va! Eso es poco. Yo tengo un mes. ¡Un mes! Y no un mes cualquiera. ¡De eso nada! El mes que une primavera y verano, cuando los días son más largos y alegres, el

mes de la cosecha, el mes de Juno es... JUNIO. (Se va contoneándose, rivalizando con Zeus. ESCENA CUARTA: DIANA Y APOLO DIANA-ÁRTEMIS: Yo no quiero líos ni complicaciones: de siempre me ha gustado ser libre e independiente, pero ¡estar aquí inmóvil, de estatua, para que te conozcan! ¡Con lo que me complacía yo con cazar en agrestes parajes de Arcadia y Laconia! Yo libre, sin ataduras, en el bosque, con mi arco y mis flechas de plata, con mi carro de plata, de día y de noche, bajo la luna plateada que también me estaba dedicada. ¿Qué me importa a mí el padre Zeus? Yo, Ártemis de los griegos, Diana de los romanos, vivo mi vida y nada más (Se retira pero se arrepiente) aunque ¿por qué no reconocerlo? (Mira a todos lados como si quisiera que no la oyeran) En verdad soy la diosa más recordada. Mirad los días de la semana: ¿cuál va en primer lugar? El día de la Luna, el lunes. Y cuando prueban puntería, ¿no disparan a una... diana? Y si quieren dejar un suelo limpio, lejía Diana, y... ¿para qué seguir? Sólo me falta para ser completamente feliz que volvieran a existir fiestas en mi honor. Como hace dos mil años, cuando en oriente y occidente se celebraba el día de los idus de agosto, el día quince, la gran fiesta de la Virgen Diana, la fiesta de la Virgen de Agosto. ¡Qué feliz sería con saber que un solo lugar del antiguo Imperio Romano sigue celebrando mi fiesta el quince de agosto! Se va muy satisfecha y feliz, y le sale al paso su hermano Apolo. APOLO: Querida hermana Diana, Ártemis de los efesios, la del arco de plata, de argénteas flechas y de carro de plata. DIANA-ÁRTEMIS: Querido hermano Apolo, Apolo de los délficos, el del carcaj de oro, de doradas flechas y de áureo carro. APOLO: Hermana Ártemis, blanca como la luna. DIANA-ÁRTEMIS: Hermano Apolo, tostado por el sol. APOLO: ¡Qué cosas! ¡Y que ser iguales! DIANA-ÁRTEMIS: Como que somos ambos hijos de Zeus y de Letona, nacidos del mismo vientre en el mismo día y en el mismo lugar, en la blanca isla de Delos. Diana se va acariciando la mejilla a su hermano. APOLO: Sí hermana sí; aunque nos creamos que nos olvidan, no lo han hecho. Tú caminas por la noche con tu arco, tus flechas y tu carro de plata. Yo camino por el día con mi arco, mis flechas y mi carro de oro; tú, la luna; yo el sol. Tú, la señora del lunes; yo, el señor, el dominus del domingo... El domingo, el día del sol: sunday, dicen los bárbaros, día del señor sol, el día festivo, el día (Muy orgulloso) del dios más grande, el

que a todos ilumina, el que preside a las Musas, el dios de la música, de las artes, de la medicina, de la poesía y de la razón. Mi nacimiento antes se celebraba el 25 de diciembre, sí, el 25 de diciembre: ¡justo cuando el sol comienza a verse más día a día! ¿Y ahora? ¿Cuándo celebran el nacimiento del “Señor”, eh? ¿Y de qué (con retintín) “Señor”? Además, (Señala a los demás dioses) todos ellos tienen a su cargo planetas, yo, nada menos que el Sol: ¡el propio Sol! No me extraña que a sus cohetes espaciales les pongan de nombre Apolo. Lo que no entiendo es por qué llaman Apolo a ese helado tan dulce y tan bueno... No lo entiendo...

ESCENA QUINTA: VENUS Y ATENEA VENUS-AFRODITA: (Saliendo descaradamente al paso) Pues por eso mismo, porque está dulce y bueno (suspirando) como TÚ. (Venus empuja sensualmente a Apolo y lo saca de escena. Regresa triunfalmente) Yo, Venus de los romanos, Afrodita de los griegos, Apru de los etruscos, Astarté de oriente, Tánit,... ¿para qué seguir’ ¿Puede haber una diosa más universal que la diosa del A-MOR? (Muy sensual) ¿no es verdad que, cuando alguien toma algo que le hace ponerse.. En fin, ya me entendéis, dice “He tomado un afrodisíaco”? A-FRO-DI-SÍ-A-CO”, de A-FRO-DI-TA, YO. MINERVA-ATENEA: Y cuando alguien va demasiado adonde no debe y duerme con quien no debe, coge una enfermedad venérea, VE-NÉ-RE-A, de VE-NUS, ELLA. VENUS-AFRODITA: (Mirada de inmenso odio) Desde luego, Palas Atenea, aunque te callaras... (Al público) A lo que íbamos. ¿Cuál es el planeta que más alumbra al atardecer, el lucero vespertino que acuesta a los hombres? MINERVA-ATENEA: (Con mala idea) La que se acuesta con los hombres... VENUS-AFRODITA: Venus, YO. MINERVA-ATENEA: Venus, ELLA. VENUS-AFRODITA. ¿Cuál es el planeta que más alumbra al amanecer, el lucero o estrella matutina, la que levanta a los hombres? MINERVA-ATENEA: La que levanta... (Gestos de complicidad) a los hombres. VENUS-AFRODITA: Venus, YO. MINERVA-ATENEA: Venus, ELLA. VENUS-AFRODITA: (Tras lanzar una mirada de desprecio empuja a Minerva y vuelve, paseándose por el escenario, tras mirar despectivamente a todos los dioses) Muy ufanos ellos por tener un día. Otras por un mes. Yo tengo planeta, día, mes... ¿Mi día? ¿Cuándo empieza la marcha, como decís ahora, la fiesta, el exceso, la búsqueda de

amor y sexo? Mi día, el día de Venus, el viernes, vendredi, divendres, la nuit... (con picardía) MINERVA-ATENEA: (Burlona) La nuit erotique! ¡Y el sábado “sabadé”! VENUS-AFRODITA: (Aparte, airada) Atenea, eres odiosa, envidiosa, asquerosa, repulsiva y repugnante. ¡Qué asco me das! (Al público, sonriente) Y un mes entero. ¿No os lo imagináis? (Como dando pistas, canturreando) La primavera la sangre altera... ¿Queréis más pistas? Los romanos Venus, los griegos Afrodita, los etruscos A-PRU, y el mes de Apru, A-PRI-LIS, el mes de abril, el mes de las flores, de los nidos, del amor. (Se va enviando besitos a todos y haciendo burla a Atenea) MINERVA-ATENEA: (Mirando con torva faz a la que se va) ¡Ayyyy! (Al público) Yo aparte de ser protagonista central de este grupo escultórico, que celebra MI nacimiento, aparte de tener el Partenón, MI templo, aparte de haber dado nombre a Atenas, MI ciudad, aparte de dar nombre a instituciones culturales y recreativas como los ateneos, así llamados por MÍ, soy nada más y nada menos que diosa de la cultura, la artesanía, el deporte, la lucha como ejercicio y nunca como guerra, no como otros... ¿Qué me importan a mí los días y los meses o los inútiles planetas? Yo prefiero estar aquí, en las escuelas (Señala a la escuela) ahí en los gimnasios (Señala al pabellón), o aquí en los libros (Señala a un libro. Va leyendo) Imprenta Minerva: Se refiere a MÍ, Minerva); Gimnasio Palas: se refiere a MÍ, Palas atenea; gimnasio Atenea: se refiere a MÍ Atenea; Academia Atenea, se refier... (La saca arrastrando y tapándole la boca Mercurio)

ESCENA SEXTA: MERCURIO, JÚPITER, CERES Y DÉMETER. MERCURIO-HERMES: (Vuelve limpiándose las manos, con cara de inocente) No me critiquéis ni me echéis la culpa de nada. Cumplo órdenes de mi padre, el gran dios Júpiter. (Paseándose) Yo soy su hijo y criado: le llevo los mensajes, hago transacciones, cambio, interpreto. (Orgulloso) En Roma me llaman Mercurio, en Grecia Hermes. Si hay algo cerrado o difícil de descifrar, diremos que es hermético, porque Hermes lo interpretará. (Mirando con interés al público) Veo por vuestras caras que me recordáis, no disimuléis. Yo también tengo un planeta, Mercurio, un metal, el mercurio de vuestros termómetros; tengo un día de la semana, el día de Mercurio, a ver, ¿Qué día es ése? Muy listos, sí señores, el miércoles. ¿Cómo podéis decir que no me conocéis? Además, con esta pinta... (Señalándose su atuendo) sombrero con alas, alas en los pies, y esta vara mágica, mi caduceo, ¡soy inconfundible! (Se pasea por el escenario, hasta

fijarse en Ceres y Proserpina) Pero, ¿a dónde van la madre y la hija? ¿Vais a pasear, Ceres, diosa de los campos y los cereales, y tú también, Proserpina? CERES-DÉMETER: (Romántica) Queremos asomarnos a la ventana, por si viéramos el campo, a ver si ya es primavera: ¡Me alegran tanto las hojas nuevas de los árboles, los brotes en los tallos, la hierba en los prados y campos...! (Suspirando) ¡Ay! PROSERPINA-PERSÉFONE. Aunque estemos olvidadas aún sentimos la alegría de ver cómo el campo vuelve a la vida. Además, Hermes, (Con muecas de disgusto) a mí estos días me recuerdan cuando volvía de estar con mi esposo los seis meses que debía estar con él. ¡Era tan horrible pasar días y días como reina del mundo de los muertos! Prefiero estar segando en la tierra a ser la reina de los infiernos, pero como no pude elegir... CERES-DÉMETER: (Llena de rencor) Todo fue culpa de tu padre, (Irónica) el próvido y longividente Zeus, portador de la égida y del rayo. Sale del fondo Zeus, muy molesto JÚPITER-ZEUS: ¡No empecemos, hermana, no empecemos, que te conozco! CERES-DEMÉTER: Tú, que no empecemos, pero cuando una madre no encuentra a su hija, la busca por tierra y cielos, se entera de que ha sido raptada por el Señor de los infiernos, tu hermano... JÚPITER-ZEUS: ¡Y el tuyo, y el tuyo! CERES-DEMÉTER:: Tu hermano la raptó, y sólo cuando por la tristeza yo, Ceres, Démeter, la diosa madre de las cosechas y los cereales, dejé perecer la vegetación y al mundo, entonces tú, Zeus, consentiste en investigar, para descubrir que tu hermano Plutón tenía secuestrada a mi hija en los infiernos. PROPSERPINA-PERSÉFONE: Lo pasé muy mal. Cuando me enteré de que el tribunal de los dioses había decretado que volviera con mi madre si no había probado ningún alimento de los infiernos, (Contenta) salté de gozo. Pero entonces (Gesto de repugnancia) un alma asquerosa y resentida le contó a mi raptor ¿cómo puedo llamarlo esposo?, le contó que yo había comido ¡seis granos de una granada crecida en un árbol del mundo infernal...! CERES-DÉMETER: ¡Y por eso mi hija fue condenada a estar seis meses, seis, uno por cada grano de granada, con Plutón, allá en los infiernos! Yo no podía hacer nada por mi hija, nada salvo lo que hago desde entonces: los seis meses que pasa ella en los infiernos, (Triste y enfadada) yo dejo que todo se seque y muera, es el otoño y el invierno; cuando ella vuelve, ahora precisamente, para celebrar que está conmigo,

(Ilusionada) hago que todo florezca y dé fruto, la primavera y el otoño. Desde hace algunos siglos ya no tiene que bajar con él, pero ya he cogido la costumbre, y mira, (Despectiva) tenéis mal tiempo y buen tiempo cuando a mí se me antoja. PERSÉFONE-PROSERPINA: Lo que no entiendo ni entenderé jamás es que un hombre, sea mortal, sea dios, pueda pretender disfrutar con una mujer a la fuerza, sin importarle su voluntad y su libertad. (Con rabia) Es odioso ver cómo se disfraza de matrimonio ventajoso lo que no es sino rapto, indefensión o violencia. ¿Verdad, padre Zeus? JÚPITER-ZEUS: (Cabizbajo) Yo, en verdad, he de reconocer que no fui justo contigo... PROSERPINA-PERSÉFONE: Y porque tú no fuiste justo un día yo estuve siglos sufriendo oprobios, igual que hoy día, todavía, millones de mujeres. ¡Y luego os extrañáis de nos hayan olvidado! ¡Si aún os debiesen haber olvidado antes! ¿Cómo pensáis que los mortales se pueden sentir motivados a creer en unos dioses que sólo miran su placer egoísta, que solo miran su provecho personal, su comodidad? ¿Quién puede confiar en unos dioses insolidarios, que se ahogan en su propio fulgor? JÚPITER-ZEUS: Puedes llevar razón, hija mía, nos dejamos llevar a veces en demasía por nuestra propia belleza, por nuestro brillo y esplendor... Por eso hemos acabado convertidos en estatuas de arte. Pero míralo de la mejor manera: es una forma de seguir viviendo. CERES-DÉMETER: Lo que sí que no puedes negar, hija mía, es que aunque los dioses olímpicos tuviéramos muchos defectos, si embargo nuestra ansia de vivir, nuestro deseo de luz, de alegría y de libertad, no tiene parangón. PROSERPINA-PERSÉFONE: Por eso me es todavía más odioso el que me dejaran encerrada en los tenebrosos, sombríos y lóbregos infiernos. Si algo me consuela es que mi (Con desprecio e ironía) esposo está ahí olvidado, él, sólo él, con su pincho de torturar almas de muertos, allí, entre las llamas del tártaro. JÚPITER-ZEUS: De olvidado, nada. Y no te creas que lo digo con gusto. Tú no sabes cuánta gente piensa día y noche en ese dios de los infiernos: unos los llaman el Calumniador, o sea, el Diablo, en lengua griega; otros, el diosecillo, que en greigo se dice, Demonio; otros, el luminoso, o Lucifer, y así un montón de nombres. PROSERPINA-PERSÉFONE: (Mirando al público) Yo no puedo creer que la humanidad haya avanzado tan poco. ¿Sigue respetando y valorando a un dios de las tinieblas, de la impiedad, de la crueldad? ¡No me lo puedo creer, no me lo puedo creer! ¡Ahora sí que creo que no vale la pena vivir nada más que en el arte!

MERCURIO: (Tras unos segundos de reflexión) Mira, hermana, el arte también lleva su mensaje, para quien quiera descubrirlo. Mientras quede arte, habrá vida e ilusión. Mientras se respete el arte, la esperanza no habrá muerto del todo. Dioses, escuchadme todos (Se espera a que todos los dioses le escuchen) Habla entusiasmado. Los dioses se acercan conforme los va mentando. Escuchadme todos, tú, Démeter, tú Perséfone, tú padre Zeus, tú, madre Hera, tú, flechadora Ártemis y tú, Febo Apolo, tú divinal Hefesto, tú Atenea, de ojos de lechuza, tú, Afrodita, que inflamas corazones, tú también, Baco, caro a las vides, escuchadme bien: Si vivimos, es porque vivimos en el arte, ¡pero vivimos! ¡Vivimos! Y eso es lo más importante. Desde nuestras estatuas y cuadros hablamos a través de los siglos. Hablamos en los museos, en los libros, en los teatros. Mientras hablemos, no moriremos. ¡Jamás moriremos! Porque este mundo, Señala al público) con lo bueno y lo mano que tiene es nuestro mundo. Y nosotros somos sus dioses... (Mirando a lo lejos) Parece que oigo pasos. (Va a investigar y vuelve a la carrera) ¡Olímpicos, todos al fondo! ¡Rápido!

ACTO TERCERO ESCENA ÚNICA Los dioses se instalan, con cierto trabajo, no sin gastarse antes algunas bromas y empujarse, pero más sonrientes que antes. Llegan la guía y el vigilante. VIGILANTE: It´s seven o´clock.(mirando al reloj). GUÍA.: Yes. Today, finish. VIGILANTE: Look at them. They´re smiling. Aren´t they? GUÍA: (Muy sorprendida) Yes, yes, surprising… VIGILANTE: (Cerrando el telón) Come on, come on. It´s too late. Today… GUÍA Y VIGILANTE: The end. (Sacan una pancarta donde se lee THE END-FIN)

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