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Libros de Gerencia Resumidos Los verdaderos líderes no usan PowerPoint Cómo promocionarnos a nosotros mism
Libros de Gerencia Resumidos Los verdaderos líderes no usan PowerPoint Cómo promocionarnos a nosotros mism

Libros de Gerencia Resumidos

Los verdaderos líderes no usan PowerPoint

Cómo promocionarnos a nosotros mismos y cómo promocionar nuestras ideas

por Christopher Witt

os y cómo promocionar nuestras ideas por Christopher Witt RESUMEN EJECUTIVO Cuando los líderes hablan, por

RESUMEN EJECUTIVO

Cuando los líderes hablan, por lo general no tratan de impresionar al auditorio con recursos tecnológicos. Por el contrario, hablan para marcar una diferencia, promover una visión y cambiar la forma de pensar de los demás. En esencia, los líderes hablan para influir e inspirar.

Para adquirir un estilo propio a la hora de hablar, debemos dejar de presentar la información por la información misma. Debemos aprender a transmitir el mensaje de tal modo que el auditorio comience a pensar diferente y a actuar diferente.

Una de las mejores maneras de posicionarnos como líderes es hablar como tal. No debemos usar PowerPoint simplemente porque todos lo usan. De hecho, esta última es una buena razón para dejar de usarlo. La idea es separarnos del resto.

Una gran persona

1. Usted es el mensaje

Somos inseparables de lo que tratamos de decir. Nuestra personalidad siempre se filtra en nuestro mensaje. Si queremos que nuestro mensaje tenga acogida, tenemos que asegurarnos de que nuestro discurso esté en sintonía con quien somos. Esta es la razón por la que Bill Gates nunca podrá dar un discurso sobre por qué el software debe ser gratuito, o por la que Donald Trump no puede dar un discurso sobre los beneficios de mantener un perfil bajo en los negocios.

Por lo general, el auditorio nos conoce de antemano y se forma un juicio automático de quiénes somos y de cuál es nuestro mensaje. Para que nuestro mensaje esté en sintonía con nuestra reputación, es necesario:

1. Determinar cuál es nuestra reputación en el momento:

debemos preguntarles a nuestros colegas qué piensan realmente de nosotros.

2. Determinar cuál es la imagen que solemos proyectar al

hablar: tal vez la mejor manera de hacerlo es filmarnos. Debemos notar sobre todo qué dicen nuestra cara y nuestros ojos. A veces, cuando nos vemos a nosotros mismos, nos damos cuenta de que proyectamos algo completamente diferente de lo que pensábamos.

3. Dejar de hacer aquello que sea inconveniente: por ejemplo,

tratar de imitar a alguien (por mucho que sea nuestro héroe). Es mejor asumir una posición diferente. Cuando dejamos de

sonar como otra persona y adquirimos una personalidad propia, nuestra reputación e imagen entran en sintonía.

2. Sólo tres discursos

Hay quienes se conformarán con simplemente comunicar información. Sin embargo, quien aspire a ser un líder debe abrigar objetivos más elevados. Existen sólo tres razones para dar un discurso:

- Para identificarse: el líder le dice o le recuerda al auditorio qué elementos comparten entre sí. Cuando pone de relieve aquello que identifica al grupo, el líder tiene la posibilidad de imponerle a este último el reto de mejorar aún más en el futuro.

- Para influir: el líder influye en el parecer del auditorio. Modela conscientemente la opinión que tienen los demás acerca de asuntos críticos. Una vez que los líderes expresan su visión, pueden pasar a influir en el auditorio con el fin de que este haga lo necesario para hacer realidad el sueño.

- Para inspirar: el líder aviva la llama del auditorio para conminarlo a entrar en acción. La mayoría de las veces la gente sabe lo que quiere hacer: no necesita más detalles. Lo que sí necesita es una razón sólida de por qué debería actuar de otro modo. La tarea del líder está en brindar esta chispa de inspiración.

3. Tomar posición

Los líderes tienen puntos de vista muy sólidos. Por tanto, capturan las mentes y los corazones al presentar ideas que el auditorio necesita y quiere oír. En particular, los líderes:

- Apoyan grupos que tiene sus mismos valores: y, por tanto,

tienen un identidad clara. Nuestros aliados dicen mucho de nosotros como líderes. Cuando nos identificamos con otros grupos de la sociedad, estamos diciendo: “Esto es lo que somos. Tú y yo estamos juntos en esto”.

- Expresan su opinión acerca de los asuntos: está clara la

posición que han asumido. Los líderes hablan a favor de asuntos, causas y políticas que valgan la pena. Son respon- sables de los resultados y esgrimen sus mejores argumentos a favor. Siempre está claro aquello en lo que creen.

- Son directos y dicen con claridad aquello que no toleran:

abiertamente denuncian políticas y prácticas que no están en

sintonía con su sistema de creencias. Al oponerse a grupos, políticas, reglas y regulaciones, los líderes modelan la

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Los verdader os líderes no usan PowerPoint 2

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identidad del auditorio e influyen en la manera en que el auditorio pensará en el futuro.

4. Exudar carisma

El carisma es fácil de ver pero difícil de definir, y es casi imposible de imitar. No se puede aprender, pero hay algunas cosas que se pueden hacer, bien estemos aspirando a ser líderes o seamos líderes ya establecidos, para proyectar nuestro carisma al auditorio:

- Ser uno mismo: no debemos tratar de imitar a nadie, ni siquiera a la persona más carismática del mundo. Debemos valernos de nuestra apariencia, creencias, experiencias y sentido del humor de modo que parezcan genuinos. La gente nos respetará y responderá adecuadamente.

- Ser osado: debemos dejar que nuestro entusiasmo natural sea obvio para el auditorio. Este tipo de entusiasmo es contagoioso.

- Entablar una relación con el auditorio: debemos verlo a los

ojos y conectarnos. Nuestro discurso debe ser una especie de conversación personal con cada miembro del auditorio.

- Estar bien fundamentado: debemos presentar nuestras ideas filosóficas. Todo el mundo debe saber que no es tan fácil vapulearnos.

5. Ser diferente

Los líderes no hacen lo que todo el mundo está haciendo. Los líderes son distintos. Lo que dicen es memorable porque rompen el molde y son completamente impredecibles. Hay sólo dos maneras de sobresalir del resto:

- Decir algo diferente: quizá podamos asumir una posición completamente contraria de lo que espera la gente y luego tratar de defenderla con humor y sabiduría. Todas las historias tienen dos caras. Los líderes tienen la capacidad de ver lo que los demás no ven. Debemos tratar de darle un giro inesperado a las cosas.

- Decir las cosas de otro modo: debemos dejar de hablar

como los demás. La idea aquí es expresar el mensaje de un modo completamente nuevo. Si todo el mundo usa láminas de PowerPoint salvo nosotros, entonces sobresaldremos. Otra forma de resaltar es pedirle su opinión al auditorio en vez de simplemente dar una conferencia.

6. Hacer como Oprah

Oprah Winfrey ha creado un imperio comercial a partir de una idea muy sencilla: al público no le importa nuestra opinión mientras no le demostremos nuestro interés en el problema. En vez de hablarle al público sin más, Oprah se muestra preocupada por el mismo y trata de demostrar claramente que quiere lo mejor para los individuos. Debemos hacer lo mismo para incrementar nuestra influencia. ¿Qué es exactamente lo que hace Oprah que le funciona tan bien?:

- Ofrece detalles de su vida para demostrar que también ha superado grandes problemas.

- Hace énfasis en lo que tiene en común con el público.

- Escucha el público y trata de que este entre en una discusión profunda.

- Siempre habla en un lenguaje común y con un tono conversacional.

autoaceptación,

perdón, compasión, gratitud, etc.

- Promueve

los

valores

imperecederos:

Un evento notable

1. Ser selectivo

Los líderes se ocupan de los eventos en los que hablarán y se aseguran de que todo esté en sintonía con el mensaje a expresar. Nunca participan en eventos que van en contra de sus filosofías. Para lidiar con los eventos, debemos:

- Conocer el evento: debemos preguntar: ¿Quién asistirá? ¿Cuál es la naturaleza del evento? ¿Dónde será? ¿Cuál es el motivo de hacer este evento?

- Darle forma al evento: debemos modificar el evento de modo que esté en sintonía con nuestros objetivos. A veces, esto será posible y otras veces no lo será. Pero siempre debemos tratar de influir en el mismo. Además, siempre tenemos la posibilidad de no participar. Si el evento está tomando forma de un modo que nos puede resultar perjudicial, podemos rechazar la invitación.

2. Hacer algo bueno

Debemos hablar ante el público sólo cuando podamos hacer algún bien. Debemos rechazar la invitación si:

- Es obvio que no somos la persona indicada.

- El auditorio no gana nada con escucharnos.

- El propósito del evento es contario a nuestros valores.

- El lugar no es el más adecuado.

- Nos dan un horario poco conveniente.

- No tenemos nada nuevo o interesante que decir.

Por lo general, mientras menos hablemos, mayor será el impacto que ejerceremos al hablar.

3. Conocer el auditorio

Si realmente aspiramos a hablar como un líder, debemos investigar de antemano nuestra audiencia. Antes de aceptar una invitación para hablar, debemos preguntar:

- ¿Quiénes formarán el auditorio y qué tienen en común?

- ¿Qué tan entendido es el auditorio?

- ¿Apoyará el auditorio nuestra posición?

- ¿Cuáles son los principales temores del auditorio?

- ¿Cuál es el método de aprendizaje preferido del auditorio?

- ¿Qué temas son tabú y, por tanto, no se deben mencionar?

- ¿Hay alguna terminología que este grupo suela usar?

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4. ¿Qué ganaré yo?

Esto es lo que cada individuo que compone el auditorio estará pensando mientras hacemos nuestra presentación. Cuando preparemos nuestro discurso, debemos tener siempre en mente la siguiente pregunta: ¿por qué alguien del público querría lo que yo quiero? Si no logramos responder a esta pregunta, no tendremos idea de qué tipo de discurso debemos hacer. Lo más seguro es que el auditorio quiera que:

- Le propongamos una solución.

- Le enseñemos una manera viable de alcanzar un objetivo.

- Le expliquemos cómo actuar de una manera u otra que esté en consonancia con sus valores, deseos y aspiraciones.

Claro está, los auditorios están compuestos de una cantidad de individuos que tienen motivaciones diferentes. Así que lo mejor es presentar varias razones de por qué el auditorio debería escucharnos.

Un mensaje atractivo

1. Un contenido interesante

Cuando se trata de hacer un discurso digno de un líder, son más importantes las palabras y sus significados que el uso que le damos a las mismas. En otras palabras, el mensaje siempre es más importante que la presentación del mismo. Un mensaje atractivo incluirá tres elementos indispensables:

1. Una gran idea: algo que llame la atención del auditorio.

2. Una estructura lógica: las partes del discurso encajan unas

con otras, pues una idea se sigue de la otra.

3. Palabras y frases apropiadas: el mensaje debe incluir palabras que no sean complicadas sino que motiven.

2. Dar una gran idea

El discurso de un líder debe girar en torno a una gran idea. Luego, el líder debe ofrecer de tres a cinco puntos principales que apoyen dicha idea. Pero debemos ser capaces de resumir la idea en una oración.

3. No más de 20 minutos

La brevedad es la marca de un buen discurso:

- El discurso de Lincoln en Gettysburg duró 2 minutos.

- El discurso “Tuve un sueño” de Martin Luther King duró 16 minutos. Los discursos deben durar alrededor de 20 minutos. Para lograrlo:

- Olvidar las formalidades, debemos explicar sin más la idea.

- Eliminar la información poco esencial.

- Revisar el borrador y eliminar cualquier idea tangencial.

- Terminar antes de lo esperado, de modo que el auditorio quede con ganas de más.

4. Empezar bien

El primer minuto del discurso es fundamental porque en este se establece el tono de este último. El discurso debe empezar en “grande”. Recordemos que necesitaremos:

- Llamar la atención del auditorio y ponerlo en vilo.

- Presentarnos y ofrecer cierto contexto.

- Ofrecer una visión general de la idea.

Las maneras más efectivas de comenzar un discurso son:

-

Contar una historia personal, en sintonía con la idea.

-

Formular una pregunta retórica y provocativa.

-

Hacer una aseveración impresionante.

-

Hacer una aseveración osada.

-

Referirse a un evento actual.

-

Hacer una cita para provocar.

5.

Trocear las ideas

Dado que sólo contamos con 20 minutos para el discurso, es importante que organicemos nuestras ideas. Lo mejor es valerse de “trozos” de ideas, que pueden consistir en:

-

Elementos para clarificar o apoyar lo que estamos diciendo.

-

Ejemplos que muestren nuestras ideas en acción.

6.

Historias cautivadoras

Ante todo debemos saber contar historias. Cuando se cuentan bien, las historias crean un lazo entre el orador y el auditorio. Hay varios tipos de historias: fábulas que esconden una moraleja, ejemplos sacados de la historia o de las películas, anécdotas, etc.

El punto es que el auditorio capta mejor el mensaje cuando se lo presentamos por medio de una historia interesante.

7. Nunca confundir las cosas

Si la gente está confundida con respecto a algo, lo más natural es que diga que no. Por tanto, debemos ser muy claros a la hora de decir lo que queremos que hagan los demás. Para hacer una presentación clara:

-

Establecer un objetivo y enfocarnos por completo en este.

-

Empezar con un resumen de lo que diremos a continuación.

-

Explicar las opciones y luego resaltar la que recomendamos.

-

Usar un tono conversacional y contar historias.

-

Responder las tres preguntas clave: ¿qué? ¿cómo? ¿por qué?

-

Presentar todo por partes que sean más sencillas de manejar.

8.

Repetir los puntos fundamentales

No debemos preocuparnos si tenemos que dar el mismo discurso una y otra vez. Esto lo hacen todos los grandes líderes. Desarrollan un discurso que funcione y luego lo pronuncian una y otra vez, añadiéndole algunos comentarios

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que vengan al caso dependiendo de la audiencia.

Hay tres razones para reciclar un buen discurso:

1. Ahorramos tiempo y dinero: porque reusamos un discurso

interesante en vez de tratar de inventar la rueda otra vez. El desarrollo de un buen discurso supone mucho tiempo y es un ejercicio caro.

2. Al final obtenemos un mejor discurso: porque con el

tiempo le vamos eliminando las cosas que no funcionan bien.

3. Siempre vale la pena repetir un buen mensaje: el auditorio

nunca se cansará de escuchar ideas inspiradoras. Incluso quien oiga varias veces un mismo discurso captará nuevos matices cada vez.

9. Ser espontáneo

Tarde o temprano, nos pedirán que demos un discurso sin preparación previa. Por tanto, debemos estar preparados. Para hablar espontáneamente:

- Ofrecer cierta información personal: podemos hablar de

quién somos, qué hacemos y por qué esto es importante. Esto nos permitirá darle una buena impresión al auditorio.

- Dar nuestra opinión: sobre el tema a tratar. Si estamos en contra de algo, lo debemos decir y estar preparados para presentar nuestra opinión contraria. Debemos procurar que la gente piense.

- Ser breves: todos los discursos espontáneos son breves. Recordemos que la brevedad es el marco de todos los buenos discursos. Debemos decir lo que queramos decir y luego sentarnos. Esto le encantará a la gente.

10. Mostrar y hablar

Algunos jardines de infancia son famosos por propiciar sesiones de “mostrar y contar”, en las que los niños traen cosas de la casa y hablan de las mismas. Este es un buen modelo para los discursos. Si queremos que nos vean como líderes, debemos mostrar cosas y hablar de las mismas en nuestros discursos. Hay cuatro técnicas para crear imágenes en la mente de quien nos escucha:

1. Usar sustantivos y verbos concretos: en vez de palabras

vagas. Debemos hablar en voz activa. La idea es inyectarle

cierto dinamismo a lo que estamos diciendo.

2. Dar ejemplos y hacer comparaciones directas: cosas que el

auditorio se pueda imaginar.

3. Usar objetos físicos como material de apoyo: esto le

añadirá drama y color al discurso.

4. Contar historias: estas son como películas en las mentes de

quienes escuchan.

11. Un buen final

La conclusión del discurso es lo que quedará en la mente y en la imaginación de quien nos haya escuchado. Por tal motivo, la conclusión es la parte más importante del discurso. Una buena

conclusión resume todo el discurso y le añade un elemento emocional. Algunas cosas que podemos hacer para cerrar con broche de oro son: tocar la trompeta y hacer un llamado a la acción, contar una historia breve y conmovedora, finalizar con una cita, expresar un deseo inspirador y formular una pregunta retórica.

12. Desarrollar el material

En un mundo ideal, cada uno escribe su propio discurso. Esto es positivo porque nos obliga a investigar y analizar. Sin embargo, habrá momentos en los que tendremos que depender de otros para escribir los discursos. Si queremos trabajar con un escritor de discursos, debemos seguir las siguientes reglas:

1. Buscar alguien que esté preparado para capturar nuestros

pensamientos y luego plasmarlos en palabras que normal- mente usaríamos: es importante que no terminemos hablando

como si fuéramos otra persona.

2. Trabajar un tiempo con nuestro escritor de discursos:

debemos permitir que este entienda nuestro punto de vista. Antes de obtener un buen discurso, lo normal es hace tres o cuatro borradores. En general, a un escritor de discursos le toma entre uno y cuatro meses escribir algo que valga la pena.

Dominar la presentación

1. Ser expresivo

Por lo general, la mayoría de la gente tiende a inhibirse cuando habla en frente de un auditorio muy grande. El entusiasmo decae y el tamaño de los gestos disminuye porque se cree que esto es lo deseable. Pero no hay nada más falso. Los líderes son expresivos y dinámicos. Se sienten motivados por las ideas que están expresando.

En otras palabras, debemos evitar que nuestra presentación parezca una actuación. Para mejorar nuestra expresividad:

- Evitar convertirnos en un clon de algún orador que

admiremos: debemos hablar sobre lo que nos interesa y hacer gestos con los que nos sintamos cómodos.

- Debemos exagerar nuestros movimientos y hablar más alto de lo normal: esto le inyectará poder al discurso.

- Ser apasionados: debemos hablar siempre sobre cosas que

nos interesan, y plasmar nuestras emociones en el discurso.

- Ser dramáticos: podemos usar algún elemento de apoyo, levantar la voz (o susurrar) y zambullirnos en lo que estamos presentando. Debemos dar el 100% de nuestra energía y pasión. Debemos ser histriónicos.

2. Lidiar con el miedo escénico

Es interesante que ninguno de los grandes oradores de la historia (Lincoln, Churchill, etc.) logró jamás acabar con el miedo escénico. Tuvieron éxito a pesar de su miedo a hablar

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en público. Para controlar nuestros temores:

- Recordar todo lo que nos hemos preparado para hacer el discurso y poner nuestra confianza en esto.

- Respirar profundamente varias veces para evitar el hábito de hiperventilar. Esto nos calmará.

- Practicar primero en frente de un público amistoso para

pulir la presentación.

-

Conocer primero a cada uno de los miembros del auditorio.

3.

Conectar

Para pronunciar un discurso realmente excepcional, no es necesario contar con un arsenal de ideas y frases que suenen bien. Lo importante es conectar con el auditorio a un nivel emocional. Llegar al auditorio involucra tres elementos:

1. Respeto mutuo: el auditorio debe respetar nuestros antece-

dentes y nosotros debemos estar agradecidos por el tiempo, los valores y los intereses del auditorio.

2. Atención: debemos buscar tanta información sobre el audi-

torio como sea posible y ajustar el mensaje a los problemas y necesidades del mismo. Así se sentirá reconocido.

3. Afecto: nos debe gustar el auditorio si queremos gustarle a

este.

4. Escribir los discursos

Cuando preparemos un discurso, siempre debemos escribirlo por completo, palabra a palabra, tal cual lo vamos a pronun- ciar. Esto nos obligará a clarificar nuestro pensamiento, a ser más específicos, a enfocar mejor y aprovechar más el tiempo, a fortalecer el lazo entre las diversas partes y a practicar.

Una vez que hayamos escrito el discurso, debemos hacer un esquema de una página, que usaremos en el podio. Lo que sucederá será que el discurso nos vendrá a la mente y parecerá que lo estamos dando espontáneamente. Esto es más convin- cente que leer el discurso por entero.

5. Incluir preguntas y respuestas

Los oradores tímidos evitan las preguntas porque temen quedar fuera de juego. Los líderes saben que las sesiones de preguntas y respuestas son unas de las mejores maneras de transmitir el mensaje. Para que estas sesiones funcionen:

- Permitir que el auditorio conozca las reglas: expliquemos desde un principio que aceptaremos preguntas al final.

- Ser justos: debemos responder la pregunta aunque esta no esté bien formulada.

- Tener tacto: dejar el humor y responder las preguntas directamente. Debemos decir “no lo sé” si ese es el caso.

- Mantener el control: primero podemos dar una respuesta corta y explicar que hay una respuesta larga si el auditorio se muestra interesado. Si es necesario, podemos devolverle la pregunta al auditorio. También podemos ofrecernos a hablar

después de la presentación directamente con las personas que necesiten más detalles.

6. Esperar calamidades

Aunque nos hayamos preparado, algo saldrá mal tarde o temprano: el equipo no funciona, alguien se desmaya o se enciende la alarma contra incendios. Para recuperar el hilo después de una distracción:

- Pedirle ayuda al auditorio: podemos admitir con franqueza que hemos perdido el hilo.

- Siempre debemos contar con un plan de emergencia: quizá, copias de nuestra presentación que podamos repartir.

- Enfocarnos en nuestro auditorio: y no en la causa del problema. Podemos echar un chiste y continuar.

7. Olvidar las bromas

Antes se sugería abrir la presentación con un chiste. Pero ya sabemos que esto no funciona. Es preciso que el auditorio esté preparado para nosotros tal y como los comediantes se hacen preceder por otros actos que pongan de buen humor al público.

En vez de empezar la presentación con un chiste, podemos buscar la manera de reírnos de nosotros mismos más adelante. El buen humor puede generar empatía. Esto es positivo.

8. Ser osado, no descarado

La gente responde ante los grandes líderes. No siguen a las personas débiles e insípidas. Por tanto, debemos tratar de mostrarnos osados a la hora de hacer un discurso. ¿Cómo? Del siguiente modo:

- Nos debemos parar con los hombros hacia atrás, la cabeza en alto y las manos a los lados.

- Nos debemos mover y gesticular apropiadamente. Esto demostrará que no estamos intimidados sino cómodos. - Debemos vestirnos adecuadamente. En general, nos debemos vestir un poco mejor que el auditorio.

9. Usar el PowerPoint bien

Habrá momentos en los que no podrá evitar el PowerPoint. En dichos casos, podemos reforzar nuestra imagen de líderes del siguiente modo:

1. Los recursos visuales deben ser grandes y visibles: en vez

de pequeños y difíciles de leer.

2. Todo debe ser muy visual: incorporar gráficos, cuadros,

fotografías e ilustraciones.

3. Usar el mínimo de diapositivas posible: sólo aquellas que

clarifiquen, ilustren o ahonden en las ideas principales.

4. Poner la pantalla en blanco cuando sea posible: para que la

gente nos escuche. 5. Hablar constantemente hacia el auditorio: no hacia las láminas.

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6. Dejar de lado los apuntadores láser: distraen y son poco profesionales. 7. Explicar inmediatamente todo lo que mostremos: porque apenas mostremos algo, la gente lo verá. No debemos enseñar nada nuevo hasta que no estemos listos para hablar al respecto.

10. Violar las reglas

Los líderes no sólo presentan hechos e información en bruto. También ofrecen un marco de referencia en el que encuadran dichos hechos. Esta es la razón por la que los líderes nunca usan el PowerPoint. El PowerPoint es ideal para transmitir información. Pero los líderes crean entendimiento y hacen un llamado a la acción.

Todas las viejas reglas que se debían seguir antes al pronunciar un discurso están caducas. Hoy en día, basta con obtener resultados para ser un buen orador. Aún así, hay algunas reglas que vale la pena tomar en cuenta:

- Hablar durante 20 minutos o menos.

- Concentrarse bien en una sola idea.

- Dar la impresión de que estamos hablando en forma espontánea.

- Incluir historias memorables.

- Opinar sobre los puntos clave.

sea

- Usar

apropiado.

pocos

recursos

tecnológicos

y

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Título original: Real Leaders Don't Do PowerPoint Editorial: Crown Business Publicado en: Febrero de 2009

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