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Gregorio Mayans digital. Bibliografía


Congresos - Actas del Congreso Internacional sobre
Gregorio Mayans. Valencia-Oliva, 6 al 8 de mayo de
1999
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Filología - Gregorio Mayans y la discusión sobre los orígenes de la lengua. Gerda


Habler

[Pág. 309]

GREGORIO MAYANS Y LA DISCUSIÓN SOBRE


LOS ORÍGENES DE LA LENGUA

Gerda Haßler

Potsdam

l . PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DEL ORIGEN DEL LENGUAJE

EL problema del origen del lenguaje está considerado como una de las materias más
discutidas en la Ilustración europea. Desde el inicio del Siglo de las Luces se conocen,
por lo tanto, respuestas muy pesimistas a este problema. Lingua adamica nobis certe
ignota est, dice Leibniz 1, dejando de esta manera mucha libertad a la discusión de los
orígenes posibles de las lenguas existentes. El tratado sobre el origen de los
conocimientos de Condillac, publicado en 1746, inició una serie de textos que proponen
un experimento hipotético para observar la evolución del primer lenguaje. Se puede
suponer según esta hipótesis, que dos niños creciendo al margen de la sociedad y fuera
de toda comunicación, inventarían signos lingüísticos para comunicarse mutuamente
sus necesidades. No cabía duda de que esta hipótesis podía utilizarse para explicar el
lenguaje como invención humana a partir de los gritos y las acciones que el hombre
tiene en común con los animales. Se conocen las ideas de Rousseau sobre las relaciones
entre el desarrollo del lenguaje y la sociedad. Estas ideas provocaron discusiones
ulteriores, entre otras el concurso de la Academia de Berlín sobre el origen del lenguaje.
El tratado del vencedor de este concurso, Johann Gottfried Herder, sigue siendo
mencionado como texto muy original. No se ha estudiado suficientemente el contexto
de este tratado, que consiste en otras 30 respuestas a la misma cuestión, muchas de las
cuales contienen ideas características del pensamiento lingüístico del Siglo de las Luces.
Se puede constatar que el problema del origen del lenguaje no era solamente una [Pág.
310] preocupación de algunos autores franceses y alemanes cuyos textos tenían éxito en
muchos países europeos, lo que se puede comprobar por las citas de Condillac,
Rousseau y Herder. Hay muchas contribuciones a este problema poco conocidas o casi
desconocidas que se pueden estudiar en manuscritos. Además existen discusiones
específicas en algunos países que relacionan este problema general del origen del
lenguaje con la historia de la propia lengua nacional.

En este contexto me parece muy importante el caso de Gregorio Mayans y Siscar y de


las teorías propuestas en España sobre los orígenes de las lenguas. Rafael Lapesa dedicó
a los Orígenes de la Lengua Española de Mayans el discurso que, en febrero de 1985,
pronunció con motivo de su nombramiento como doctor honoris causa por la
Universidad de Valencia 2. Las ideas lingüísticas de Gregorio Mayans han sido
analizadas de forma exhaustiva por María José Martínez Alcalde (1992). En esta
ponencia me propongo estudiar la aportación de Mayans a una discusión europea que es
característica del siglo XVIII.

2. TIPOS DE SOLUCIONES EN EL SIGLO XVIII

En la primera mitad del siglo XVIII se pueden constatar tres soluciones al problema del
origen del lenguaje. Según la solución más fiel al testimonio bíblico se supone una
lengua infundida por Dios en el primer hombre. Desde este punto de vista surgieron
discusiones sobre la calidad de esta lengua. ¿Tenía muchas metáforas o era simple y
análoga? ¿Se puede relacionar esta primera lengua con alguna de las existentes,
distribuidas después de la difusión de las lenguas en Babel? No se excluye, incluso en la
segunda mitad del siglo, la suposición de las lenguas clásicas como madres de todas las
demás. Cito como ejemplo un manuscrito anónimo presentado al concurso sobre el
origen del lenguaje en la Academia de Berlín en 1771. El autor de este manuscrito
sostiene que la lengua. hebraica tiene rasgos formales de una lengua original:

On voit des vestiges de ce que j'avance, dans la langue hébraique qui par son antiquité
peut etre regardée comete un exemple d'une langue primitive. Les personnes y sont
exprimées par des lettres ajoutées au commencement, ou à la fin du mot radical et qui
paroissent un vestige du pronom personel joint au verbe (Manuskript I-671, p. 8) 3

[Pág. 311]

Otro grupo de autores suponía que los seres humanos, disponiendo ya de su facultad de
razonar, habían inventado lenguas con el mero propósito de la comunicación. Un
ejemplo es un texto leído en 1748 por el presidente de la Academia de Berlín,
Maupertuis, y difundido en pocas copias. Según él, los hombres, después de haber
analizado la composición de sus ideas, adjudicaron un signo a cada una de las ideas
elementales. De este modo, el modelo hipotético de la invención del lenguaje es la
construcción de una lengua artificial, como dice Maupertuis en sus Réflexions
philosophiques sur l'origine des langues et la signification des mots:

Je suppose qu'avec les mêmes facultés que j'ai d'appercevoir & de raisonner, j'eusse
perdu le souvenir de toutes les perceptions que j'ai eues jusqu'ici, & de tous les
raisonnements que j'ai faits; qu'après un sommeil, qui m'auroit fait tout oublier, je me
trouvasse subitement frappé de perceptions telles que le hazard me les présenteroit; que
eta première perception fût, par ex. celle que j'éprouve aujourd'hui, lorsque je dis, je
vois un arbre; qu'ensuite j'eusse la même perception que j'ai aujourd'hui, lorsque je dis,
je vois un cheval: dès que je recevrois ces perceptions, je verrois aussi-tôt que l'une n'est
pas autre, je chercherois à les distinguer; & comete je n'aurois point de Langage formé,
je les distinguerois par quelques marques, & pourrois me contenter de ces expressions,
A & B, pour les mêmes choses que j'entends aujourd'hui, lorsque je dis, je vois un
arbre, je vois un cheval.

Tant que les caractères semblables de mes perceptions demeureroient les mêmes, je les
pourrois désigner par le seul signe C [...] Mais le caractère C, qui répond à je vois
subsistera dares toutes les perceptions de ce genre, & je ne changerai que lorsque j'aurai
à désigner des perceptions en tout différentes, comete celles-ci, j'entends des sons, je
seres des fleurs, &c. C'est ainsi que se sont formées les Langues [...] (Maupertuis
[1748], Varia Linguistica 1970: 33-39)

La invención del lenguaje supone, en este texto, un espíritu geométrico que resultaría
arriesgado atribuir a los primeros hombres, como constataron muchos críticos de
Maupertuis. Dice, entre otros, Turgot en sus observaciones sobre el tratado de
Maupertuis:

M. de Maupertuis qui prêche tant qu'il faut remonter aux premiers pas de l'humanité,
suppose ici un philosophe qui forme un langage de sang-froid: c'est porter l'esprit de
système partout. — Comment veut-on me faire concevoir la formation d'un langage qui
est né dans la chaleur de la sensation, et qui est un résultat presque forcé du sentiment
actuel qui opéroit dares divers instares sans suite. (Turgot [1750], Varia Linguistica
1970: 36)

Este segundo grupo de explicaciones del origen del lenguage parece estar en
contradicción con su fundamento sensualista, que no admite el raciocinio necesario para
la invención de una lengua.

[Pág. 312]

Una tercera corriente de explicaciones del origen del lenguaje supone que Dios había
infundido a los hombres la facultad de hablar. Este lenguaje "mental" así como la
capacidad de razonar se pueden considerar como un germen que brota en cada ser
humano, intrínseco a su naturaleza. No corresponde a características de una lengua
determinada, pero no se excluye tampoco que las particularidades de algunas lenguas
estén más próximas al origen que las de otras. Esta solución, que se conoce sobre todo
por el texto tan difundido de Johann Gottfried Herder, cifra sus esperanzas en la
comparación de las lenguas. Pero, como ya hemos dicho, la noción de 'Besonnenheit'
(capacidad de reflexionar) no se encuentra solamente en el tratado de Herder. Algunos
de los textos concurrentes al mismo concurso académico presentan la misma idea
principal. Se constata, entre otras cosas, que también todas las lenguas, incluso las
menos desarrolladas, tienen cierta analogía y ciertas reglas. Estas lenguas se presentan
como gérmenes de formas del raciocinio y de sus expresiones lingüísticas:

Une langue qui ne consisteroit qu'en imitations, seroit un vrai monstre, un amas informe
de bêlements, d'abboyements, de mugissements, de hurlements, de rugissements, de
croassements, de sifflements & de bourdonnements, de sons graves, aigus: brefs &
longs. Quel cahos! est il possible d'y supposer des règles & de l'ordre. Y a-t-il au monde
quelque langage qui ressemble à ce portrait? En Groenlande, au Japon, chez les
Hottentots, les Oronocs, les Tartanes, les Caraïbes, tout parle une largue régulière &
analogique. (Manuskript 1665, p. 57/58)

La pregunta de la Academia que invita a escribir tratados sobre el origen del lenguaje ya
llama la atención sobre una capacidad intrínseca al hombre, capacidad que consiste en
inventar formas de comunicación:

Sind die Menschen iteren natürlichen Neigungen überlassen imstande, die Sprache zu
erfinden (En supposant les hommes abandonnés à leurs facultés naturelles, sont-ils en
état d'inventer le langage? Et par quels moyens parviendront-ils d'eux-mêmes à cette
invention? On demanderoit une hypothèse qui expliquât la chose clairement, et qui
satisfit à toutes les difficultés.)

La comparación de las lenguas entendida como búsqueda de los orígenes alcanza su


cumbre en el Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas de Lorenzo Hervás y
Pandero (1800-1805). Los argumentos lingüísticos de este jesuita español se integran en
una antropología teológica: Si el lenguaje natural es común a toda la humanidad, y —en
cierta medida— incluso a los animales, la diversidad de las lenguas arbitrarias prueba
que estos medios de comunicación no pueden haber aparecido de manera natural. Son
resultados de una intervención divina, y su recopilación en un catálogo ayudaría a
reconciliar los datos empíricos y la divina doctrina sobre la confusión de las lenguas:
[Pág. 313]

[...] todos los idiomas del mundo se hablan no por efecto ó inspiracion de la naturaleza,
sino por instruccion, en la que comprehendo la milagrosa confusion de los idiomas en
Babel. (Hervás y Panduro 1795, I, 140)

Al inicio de su Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas Hervás relaciona de


manera inequívoca esta recopilación monumental con el problema del origen de las
lenguas:

En la presente obra me propongo observar todas las lenguas del mundo conocidas, y
consiguientemente las naciones que las hablan: y la observacion de estas me hace
retroceder hasta tocar y descubrir su origen, por lo que esta obra, que intitulo de las
lenguas conocidas, es histórico-genealógica de las naciones del mundo hasta ahora
conocidas. (Hervás y Panduro 1800-1805, I, 1)

La relación entre las diferentes lenguas y mentalidades ofrece la posibilidad de


considerar el Catálogo como una continuación de sus trabajos antropológicos,
continuación que tiene el enfoque en la diversidad empírica de las lenguas. Siguiendo
este objetivo antropológico del Catálogo, Hervás afirmó que las lenguas serían el mejor
criterio para una clasificación de las naciones. Una obra que sigue siendo considerada
hasta nuestros días precursora de la lingüística histórico-comparativa ha sido, en
realidad, motivada por convicciones religiosas y objetivos antropológicos. Este contexto
tiene consecuencias para su argumentación y para la manera de servirse de citas de otros
autores.
Estudiando las diferencias entre las lenguas y sus relaciones con el pensamiento, Hervás
no puede seguir sosteniendo la hipótesis de que dos niños inventarían una lengua fuera
de la sociedad y para su comunicación mutua. Como hemos visto, en su explicación del
origen del lenguaje Hervás había utilizado este experimento hipotético y muy frecuente
en los escritos del siglo XVIII desde el Tratado sobre el origen de los conocimientos de
Condillac (1746). En sus trabajos ulteriores, escritos en español, Hervás abandona la
explicación histórico-genética del lenguaje y del pensamiento que se desarrollarían en
un proceso de interdependencia. La capacidad de raciocinio no se explica como una
consecuencia del uso del lenguaje, y la relación recíproca entre el lenguaje y el
pensamiento se limita a la elaboración de algunas particularidades mentales y
lingüísticas. En la descripción y explicación de estas mentalidades particulares basadas
en el lenguaje, Hervás sigue repitiendo las conclusiones sensualistas y cita ejemplos de
estas teorías.

Las ideas de Mayans sobre el origen del lenguaje entran en la primera corriente
mencionada, pero aporta también observaciones históricas sobre los orígenes de las
lenguas que se sitúan al inicio de un camino que llegará hasta la comparación filosófica
de las lenguas reivindicada por Hervás.

[Pág. 314]

En su calidad de bibliotecario del rey, Mayans desarrolla un programa complejo para la


elaboración de obras que situarían la lengua castellana en el lugar de preferencia que
merecería entre las lenguas europeas. Los trabajos que propone, relacionados con este
propósito, eran escritos sobre la ortografía, la retórica y la gramática española, también
una gramática latina, un Diccionario de voces españolas anticuadas, un Diccionario de
Artes y Ciencias, traducciones de textos clásicos y ediciones de manuscritos. Después
de no haber conseguido el puesto de Cronista de Indias, permaneció en Madrid con la
esperanza de encontrar apoyo oficial o alguna renta. Editó durante estos años cuantas
obras le fue posible, tanto propias como ajenas. En 1737 editó tanto su Vida de
Cervantes como los Orígenes de la lengua española, que había concebido como el
prólogo que llenase el primer tomo de una edición de textos acerca de la lengua de
diferentes autores españoles 4. Esta obra respondía a la "intención explícita de recuperar
y publicar las fuentes originales hispanas, cuya pérdida o desconocimiento provocaba el
empobrecimiento de la lengua española" (Martínez Alcalde 1992: 38).

3. LOS ARGUMENTOS DE MAYANS Y EL CONTEXTO DE LA DISCUSIÓN

Mayans entró en la temática del origen de la lengua —uno de los temas principales del
siglo XVIII— tanto bajo el punto de vista ontológico como histórico. Describe el primer
acto de habla de Adán refiriéndose al texto del Génesis; sin embargo, en el momento de
tratar la adquisición de conocimientos y el desarrollo del lenguaje hace referencia tanto
a las Revelaciones como a explicaciones racionalistas o sensualistas y continúa la línea
de argumentación característica del siglo XVIII. No es el único autor en la España del
siglo XVIII que admita soluciones teológicas y filosóficas al problema del origen del
lenguaje. En estas soluciones coincide incluso con sus adversarios. Por ejemplo, Martín
Sarmiento indica que los hombres después de Babel habían olvidado la lengua que Dios
les había inspirado y desde aquel momento no tenían nada más que los sentidos, con los
cuales habían creado sus lenguas, bárbaras pero perfectamente naturales.
[Pág. 315]

Esta explicación no está en contradicción con el texto publicado pocos años después de
los Orígenes y que se suele citar como referencia de las soluciones sensualistas al
origen del lenguaje: el Essai sur l'origine des connaissances humaines de Condillac de
1746. Condillac empieza su tratado con las mismas observaciones basadas en el texto de
la Biblia:

Adam et Eve ne durent pas à l'expérience l'exercice des opérations de leur âme, et en
sortant des mains de Dieu, ils furent, par un secours extraordinaire, en état de réfléchir
et de se communiquer leurs pensées. Mais je suppose que, quelques temps après le
déluge, deux enfans, de l'un et de l'autre sexe, aient été égarés dans des déserts, avant
qu'ils connussent l'usage d'aucun signe. (Condillac 1947-51, I: 60)

No pone en tela de juicio la donación divina del lenguaje sino que supone que los
hombres tuvieron que reinventarlo después del castigo consistente en la reunión del
alma con el cuerpo y, en consecuencia, la pérdida de sus verdaderos orígenes. Se revela
como relativa la diferencia entre una explicación claramente sensualista de las
capacidades cognitivas del género humano y la solución de Mayans, que se caracteriza
como la de un hombre de "confianza absoluta en el testimonio bíblico" y de "profunda
fe" (Martínez Alcalde 1992: 55/56).

Como se puede observar en muchos escritos casi contemporáneos sobre el origen del
lenguaje, el testimonio del Génesis no resuelve el problema del origen de las lenguas
habladas realmente. Estas últimas representan una realidad empírica que se puede
estudiar hasta cierto punto histórico donde empieza el mito de los orígenes.

Explicaciones bastante comunes suelen recurrir en este contexto a empleos marginados


del lenguaje en lugar de inexistentes pruebas empíricas del origen de la lengua:

[...] formarían su lengua peculiar bárbara, sí, pero muy natural, cual es el lenguaje de los
niños, de los mudos y de todos los que sólo entienden por señas y gestos. (Sarmiento
1929: 245, cf. también Sarmiento 1943)

La influencia del Essay concerning Human Understanding (1690) de John Locke es


notable en la Razonatoria (Mestre 1999: 21-23). También hace referencia a Leibniz
(Martínez Alcalde 1990: 50). Pero ni el testimonio del Génesis ni otros textos ya
existentes acerca del origen del lenguaje podían resolver cuestiones tan profundas como
la de la relación natural entre las cosas y los nombres, existente quizás solamente en un
principio, después olvidada y quizás recuperable mediante estudios etimológicos. Los
nombres que recibían las cosas de sus creadores mismos resaltan, según Mayans,
características relevantes y prometen revelaciones interesantes. Una prueba de que era
una manifestación de sabiduría es el hecho de que [Pág. 316] justamente la primera
acción de Adán consistió en nombrar 5. Mayans rechaza claramente cualquier función
mística de la etimología 6, declarando las lenguas como productos de procesos
históricos:

Pensar que permanece hoi incorrupta alguna de ellas [las lenguas], es no hacer reflexión
en lo que puede la injuria del tiempo en el largo espacio de tantos siglos: no advertir
digo, las transmigraciones, i varias mezclas de Gentes de tan estrañas Lenguas; el
capricho de los Hombres, i la inconstancia de sus genios; no aviendo hoi, siquiera una
Lengua de las vivas, que sea la misma que la que fue quinientos años atrás. (Orígenes, §
2; Mayans 1981: I, 4/5)

No había una relación directa entre el sonido y el significado ni siquiera en la lengua


perfectísima inspirada por Dios. Pero Mayans atribuye una gran utilidad al estudio de
las palabras, que puede ayudar en el estudio de las cosas:

Si supieramos la propia significacion de los Nombres primitivos, apenas avria cosa, que
presentandose la primera vez a nuestra vista, no la conociessemos luego, i
nombrassemos con su propio Nombre. A lo menos tendríamos una idea clarissima de lo
que significan. (Orígenes, § 83; Mayans 19$1: 1,62)

Como ha sido constatado por María José Martínez Alcalde (1992: 62), las tesis de
Mayans podrían alinearse en la corriente que se ha denominado naturalista, que
considera la etimología como búsqueda de la verdadera significación. Sin embargo, la
relación entre el nombre y lo nombrado, que parece ser perfecta en la lengua primera,
admite matizaciones cuando se refiere a las que ya no gozan de la calidad de haber sido
inspiradas por Dios. Mayans considera la multiplicidad de las lenguas como una
desgracia, aunque también observa aspectos positivos en ella: [Pág. 317]

Un provecho tiene ésta variedad de Voces diferentes Lenguas, que mantiene la memoria
de las antiguas invasiones de las Gentes, i de la diversidad de Dominios, i la del trato
con las Naciones, cuyos vocablos permanecen. (Orígenes, § 189; Mayans 1981: I,
167/8)

En los Orígenes Mayans deduce reglas etimológicas dando por supuesto que las
palabras fueron instituidas según su relación natural con las cosas que significan. Por
ejemplo:

Quando se duda si un Vocablo se ha de atribuir a una Lengua, o a otra; deve preferirse la


Lengua, en la cual se expresse mejor la Significación. Azucena llamamos al Lirio
blanco. En Vascuence A-cuzena quiere decir, Este es derecho: i como la Azucena tiene
la vara derecha, quiere Oienhart, que sea essa el Origen: pero si los Penos, Frigianos, i
Persas llaman Souson al Lirio [...] quien puede negar que es mucho mas provable esta
Etimologia? (Orígenes, § 132; Mayans 1981: 1, 109)

Quando las letras Radicales se hallan en dos Lenguas, de las quales pudo tomarse la
voz; deve atribuirse a la que mejor expresse la propiedad de la significacion. Asi la
palabra Investidura, derivada del verbo Investir, no tiene su Origen en el Latino Vestire,
que significa Vestir; sino en el Alemán Festen, que quiere decir, confirmar, afirmar, i
establecer solemnemente el derecho de alguno, para que legítimamente pueda tomar
possession. (Orígenes, § 160; Mayans 1981: I, 125)

Se puede constatar a través del segundo ejemplo mencionado que cierto voluntarismo
etimológico conduce a Mayans a conclusiones sorprendentes.

En la Rhetórica se supone incluso que "los primeros inventores de las palabras" se


habían limitado a concertar las voces con "cierta propiedad o respeto de cada cosa"
(Rhetórica, pág. 332, cf. Martínez Alcalde 62). No hay referencias ni a Dios, ni a Adán,
sino a legisladores humanos de las relaciones entre las palabras y sus significados. La
explicación de los orígenes entra en el ámbito histórico.

En este ámbito Mayans menciona una gran diferencia entre las personas y las lenguas:
al comparar las últimas con los ríos:

Son las Lenguas como los Rios, que porque conservan mui de antiguo sus nombres, se
tienen por unos mismos; pero el agua que por sus cauces está ahora corriendo; no es la
misma que pasó; a diferencia del Hombre, cuya forma sustancial, que es la que dà el ser,
i perfeccion al compuesto; como espiritual, es invariable, i siempre una. (Orígenes, § 2 ;
Mayans 1981: I, 5)

Esta afirmación antropológica pone la base para la constatación de la uniformidad de la


naturaleza humana, a pesar de la interpretación meramente histórica de las lenguas en su
forma presente como expresión de uno de sus [Pág. 318] rasgos sustanciales. Según
Mayans, la pérdida de la lengua primitiva —que era perfecta por sus características
(abundancia, fuerza y suavidad)— fue un hecho trágico pero irreversible. Y acerca de la
multiplicidad de lenguas que resulta de este hecho opina lo siguiente:

[...] devemos considerar, como gravissimo castigo del Genero Humano, la


multiplicación de las Lenguas; las quales en mi juicio se han alejado tanto de la
perfeccion natural, que la sagaz industria de los hombres no es capaz de reducirlas a su
primera perfeccion. De aquí nace tanta variedad de pareceres en orden a las ventajas que
las unas hacen a las otras. Porque, como no tenemos una Idea original de la perfeccion
del Lenguage; cada qual se la figura segun su inteligencia; i ésta suele ser segur su
costumbre, i modo de hablar. (Orígenes, Mayans 1981: I, 2)

Partiendo de estas consideraciones sobre el problema del origen del lenguaje primitivo,
empíricamente insoluble se puede pasar a la cuestión del origen y desarrollo de lenguas
determinadas. Hasta mediados del siglo XVIII autores como Larramendi sostenían la
tesis de que el vasco era la lengua hablada originariamente en toda la Península Ibérica.
Un comentario a esta tesis se encuentra ya en Valdés (1982: 132). Así como los romanos
no habían podido ocupar por la fuerza el País Vasco, tampoco pudo penetrar su lengua.
Por otra parte la gran diferencia entre el vasco y las otras lenguas actuales de la
península mostraba que ahí un pueblo había conservado su lenguaje original.

Mayans refuta ambos argumentos. Como el cambio era una de las características básicas
de la lengua, era imposible considerar el vasco como lengua original inalterada de la
Península Ibérica. Por otra parte los romanos habían extendido su imperio por toda la
península y ejercido su dominación lingüística eliminando las lenguas antes existentes,
con la sola excepción del vasco. Mayans nombra también la fuente de su saber:

Bien sè que algunos han querido negar aver sugetado los Romanos toda la Cantabria.
Pero esto es no querer dar crédito a los Autores coetaneos de suma autoridad, que
repetidas veces lo afirmaron, i a los Historiadores inmediatos que refirieron lo mismo;
sin aver uno siquiera de los Escritores antiguos que lo aya contradicho, ni averlo dudado
alguno en quince siglos. Algunos de los que lo afirmaron, fueron Españoles, que como
hombres eruditos devían saber lo que pasó. (Orígenes, § 36; Mayans 1981: I, 24)
Mayans nombra el texto de Juan de Valdés —que él llama Diálogo de las lenguas—
explícitamente en el contexto de la cercanía del castellano al latín (Orígenes § 90,
Mayans 1981: 68) y mantiene de esta manera su punto de vista histórico en la
descripción del castellano.

[Pág. 319]

4. LA IMPORTANCIA DEL DIÁLOGO DE LA LENGUA DE VALDÉS

El Diálogo de la lengua ha llegado a nuestros días por medio de tres manuscritos que, al
parecer, fueron escritos en Italia 7. Fue publicado por primera vez en 1737 basándose en
el manuscrito de Londres por Gregorio Mayans y Siscar 8 como obra anónima con el
título Diálogo de lenguas en el segundo tomo de su obra Orígenes de la lengua
española. En 1804 Casiano Pellicer lo atribuyó a Alfonso de Valdés, el hermano de
Juan; en 1848 Pedro José Pidal demostró que Juan de Valdés era el autor, lo que se
volvería a discutir más tarde (Lope Blanch 1990: 75). Usoz volvió a imprimirlo en 1866
valiéndose del —mejor conservado— manuscrito de Madrid, al que añadió algunas
correcciones. A esta edición siguió la de Meier en 1873 con un prólogo de Juan Eugenio
Hartzenbusch, que entonces era director de la Biblioteca Nacional, y, finalmente,
Eduard Boehmer publicó el texto en 1895 en la revista Romanische Studien (Leipzig-
Bonn, VI, 22, S: 339-508) aplicando las reglas ortográficas de Valdés 9.

Mayans y Siscar rectificó su edición con la siguiente cita del escrito de Diego Josef
Dormers Los Vestigios de la Librería Manuscrita de Geronimo Zurita (cap. 4), después
de haber hecho alusión a la mención del manuscrito en historiadores españoles 10:

Es obra mui curiosa, i digna de la estampa por ofrecerse en ella muchas Reglas para
hablar con perfeccion la Lengua Española. Escrivióse en tiempo del Emperador Carlos
V. i guarda este Manuscrito el Conde de San Clemente. Despues fue a parar en la
Librería de un Librero de Zaragoza con otros Libros Manuscritos mui preciosos, los
quales comprò el Bibliothecario Mayor del Rei nuestro Señor en el mes de Marzo de
éste presente Año 1736. (Orígenes § 197, Mayans 1981: I, 179/180)

Para comprobar la proximidad en cuanto al contenido entre Mayans y Valdés basta


mencionar la nota de Mayans en su Abecé español acerca de [Pág. 320] la
pronunciación y ortografía de la oclusiva velar, que es una exageración italianizante de
Valdés:

Quando se dude si ha de escrivir C o QU, si acaso se ha de herir a la U, con suavidad


úsese de C, como en cuaderno, cuerpo; si con mayor fuerza, úsese de Q, como en qual,
quando. Esta regla se conforma admirablemente con la etimología sin atenderla.
(Abecé, primer manuscrito, p. 34. Cf. también la introducción de M. J. Martínez Alcalde
en Mayans 1991: 50)

Sin embargo, parece que no fue Valdés el inspirador de este pensamiento, ya que
Mayans no llegó a conocer el Diálogo hasta que fue bibliotecario en Madrid. Y él
mismo nombra a Quintiliano, no a Valdés, para dar peso a su opinión (Martínez Alcalde
1990: 385) 11.
La importancia de Valdés para Mayans parece tener otra razón más profunda. Mayans y
Siscar es una de las personas más destacadas de la España del siglo XVIII, cuya obra
relativiza y refuta la opinión reduccionista que ve la Ilustración española como mera
corriente importada de Francia. Mientras Feijoo actuó sobre todo como propagador de
ideas iluministas luchando contra prejuicios, en Gregorio Mayans el texto y su
interpretación filológica tenían una posición central en su pensamiento acerca de la
lengua castellana y su desarrollo. La edición del Diálogo de la lengua de Juan de Valdés
en el contexto de su propia obra mayor sobre el origen de la lengua española supone un
testimonio claro para la corriente erudita del siglo XVIII en España, una corriente que
se guiaba por los textos y reavivó la tradición. La actualidad del Diálogo residía para
Mayans no solamente en el propósito de una presentación sistemática del origen de la
lengua castellana, sino también en la manera en que hermanaba el origen y el desarrollo
de la lengua con la historia del pueblo y de la sociedad. Asimismo le convenía a Mayans
que Valdés se hubiera opuesto a la hipótesis de Nebrija de que el conocimiento de la
gramática incluía ya el conocimiento de la lengua. El aprendizaje de las lenguas
vulgares más bien disponía de una dinámica propia que no se podía reducir a reglas (cf.
Haßler 1990: 149-153):

[...] las lenguas vulgares de ninguna manera se pueden reduzir a reglas de tal suerte que
por ellas se puedan aprender; y siendo la castellana mezclada de tantas otras, podéis
pensar si puede ninguno ser bastante a reduzirla a reglas. (Valdés 1982: 153)

En su Biblioteca Histórica de la Filología Castellana Viñaza (1978 [1893]: I, 10)


califica a Juan de Valdés como fundador de la filología española [Pág. 321] y lamenta
que su escrito sobre la lengua no haya tenido influencia ninguna, puesto que hasta 1737
existía solamente en forma de manuscrito y fuera de eso había sido editado sólo en el
extranjero, concretamente en Nápoles. En obras acerca del Diálogo de la lengua se ha
mostrado en repetidas ocasiones cómo nacen conceptos y términos típicos del
pensamiento lingüístico del siglo XVI con las condiciones específicas de la época (cf.
Viñaza 1978 [1893]: I, 2-15) 12. ¿Cómo se explica, sin embargo, que el Diálogo, escrito
en 1535, haya pasado de mano en mano durante más de dos siglos sin ser publicado, y
que finalmente a Gregorio Mayans y Siscar le haya parecido tan importante, que lo
editara junto con una obra suya?

La información gramatical que contiene el Diálogo no es muy extensa. Se limita a


algunas observaciones acerca del empleo del artículo y de las preposiciones (Valdés
1982: 144). Cuando hablan de "gramatiquerías", no faltan las comparaciones que no
sirven sino para mostrar la nobleza del castellano. Así menciona Valdés, por ejemplo, el
hecho de que ni el castellano ni el hebreo tienen casos gramaticales y que en ambos
idiomas muchas veces la última sílaba lleva el acento.

El hecho de que se mencionara tantas veces el valor testimonial del Diálogo respecto a
los problemas prácticos de la lengua castellana a comienzos del siglo XVI se debe a que
Valdés, como él mismo dice, no describe preferencias individuales, sino que se orienta
en el uso común. Aparte de sus observaciones y descripciones sus teorías lingüísticas
también transmiten algunas ideas del pensamiento lingüístico de la época.

S. LOS ORÍGENES DE LA LENGUA ESPAÑOLA: CONTINUIDAD DE UN TEMA


HISTÓRICO EN UNA DISCUSIÓN ANTROPOLÓGICA
Como ya destacó Rafael Lapesa (1996), el término orígenes en el título de la obra de
Mayans tiene doble significación: por un lado apunta a la procedencia y evolución de
una lengua concreta y sus elementos constitutivos, y, por otro, a la investigación del
significado que cada uno tuvo en el momento de su creación. El hecho de publicar los
Orígenes como prólogo de textos del siglo XVI indica que Mayans se sitúa en la
tradición de la cuestión de la lengua primitiva de España.

El origen de las lenguas vernáculas era uno de los temas lingüísticos más discutidos en
el Renacimiento (cf. Bahner 1956). En el siglo XVIII el [Pág. 322] problema del origen
reaparece pero dentro de una perspectiva general y antropológica. Se utilizaban en este
contexto los argumentos históricos y apologéticos del Renacimiento. En la discusión
renacentista incluso las hipótesis más fantásticas acerca de la historia de una lengua
servían para comprobar su dignidad. De esta manera, Bartolomé Jiménez Patón podía
sostener que el español era independiente del latín y afirmar que era una de las 72
lenguas que habían resultado de la confusión de las lenguas en Babel. Según él, los
rasgos comunes existentes entre el español y el latín y las otras lenguas románicas se
debían a la misericordia de Dios, quien, de esta manera, pretendía facilitar la
comunicación entre los hombres. Y en caso de hallar alguna semejanza entre el
castellano y el latín, prefería atribuirla al origen común de ambas en el hebreo. Se sabe
que incluso trataron de corroborar tales hipótesis acerca de la antigüedad de algunas
lenguas o su origen en lenguas con dignidad bíblica a base de falsificaciones (cf. Bahner
1956; Lope Blanch 1990: 92). Gregorio López Madera se refirió, por ejemplo, en su
Discurso de la certidumbre de las reliquias descubiertas en Granada (Granada 1601) a
unos pergaminos hallados en Granada, que presuntamente demostraban que el latín se
derivaba del castellano. Le siguieron autores como Luis de Cueva, Bermúdez de
Pedraza, e incluso Gonzalo Correas (1627), que decía que la lengua española era la
madre, y la latina hixa ó hixón suio. De otro lado, el excesivo valor que otorgaba Valdés
al griego suponía un punto de referencia para Mayans, criticado —como sabemos hoy—
con razón por los diaristas (cf. Martínez Alcalde 1990: 151-152).

Finalmente en el siglo XVII Quevedo pudo sostener en su España defendida que el


español se derivaba directamente del hebreo. Y en un ensayo de 1769 un polígrafo con
el seudónimo Faustino de Borbón pretendía derivar al español del griego 13. Así que la
utilización de tales hipótesis acerca del desarrollo de las lenguas con el fin de
ennoblecer y dar más importancia a la propia lengua no es un caso singular en la época
de Mayans.

El carácter apologético de estos ensayos lleva a una reinterpretación de los hechos, la


que ya en la primera mitad del siglo XVI no se equipara con las reflexiones filológicas.
Ya Nebrija había expuesto al hablar del origen del castellano que las letras tenían tanto
parentesco que ninguno se debía maravillar de por qué las unas pasaban y corrompían
en las otras. Se podría demostrar que la lengua castellana no es otra cosa sino latín
corrompido (Nebrija 1992 [14921: 18-22).

Al igual que Valla, Biondo y Guarino Veronese, Nebrija se adscribe a la llamada "teoría
de la corrupción", una teoría que se encuentra ya en Quintiliano (García Martín 1995:
163). El hecho de que el latín sea el idioma de [Pág. 323] prestigio se debe, según
Nebrija, tanto a la historia del pueblo que hablaba este idioma como a la literatura
escrita en él y a la tradición cultural que transmite. En una situación conflictiva dentro
del pensamiento humanista se presentaba la necesidad de considerar también a las
lenguas vulgares que, por su historia y su relevancia comunicativa, suponían objetos
dignos de reflexión.

Según Nebrija la corrupción en el ámbito fonético se debe no solamente a los pueblos


góticos que transformaron el latín, sino también a la influencia árabe en el desarrollo del
romance castellano. Frente a los intentos apologéticos de declarar al castellano una de
las 72 lenguas originarias, negando su evolución a partir del latín, Bernardo de Aldrete
defendió la teoría de la corrupción en su obra Del origen y principio de la lengua
castellana o romance que hoy se usa en España (1606).

Valdés es también un defensor de la teoría de la corrupción, clasificando a todas las


lenguas habladas en la Península Ibérica, exceptuando al vascuence, como latín
transformado en el transcurso de los años por invasores germánicos y árabes. Sin
embargo, la lengua que se había hablado antes de la llegada de los romanos a la
Península Ibérica, según él, no había sido un antecesor del vascuence, o este mismo,
sino más bien una lengua de dignidad bíblica, es decir el griego.

Abasta que la lengua latina, como he dicho, desterró de España a la griega, la qual assí
mezclada y algo corrompida se platicó en España hasta la venida de los godos, los
quales, aunque no desterraron la lengua latina, todavía la corrompieron con la suya, de
manera que ya la lengua latina tenía en España dos mezclas, una de la griega, según mi
opinión, y otra de los godos. (Valdés 1982: 137)

En aquella época se solía comparar las lenguas romances con el latín, tratando de
mostrar que aquéllas, siendo "hijas" de ésta, se le parecían mucho, llegando incluso a
superarla en ciertos rasgos. De ahí que Valdés dedique las últimas páginas del Diálogo a
una comparación entre el castellano y el latín, llegando, entre otras cosas, a la
conclusión de que el castellano se parecía más al latín que el toscano.

En su argumentación en torno a las lenguas vulgares Valdés también alega la tesis de lo


natural, según la cual los hombres aprendían su lengua materna, por así decirlo,
mamándola con la leche, mientras que para las lenguas clásicas siempre necesitaban la
vía de los libros.

Un punto común entre Valdés y Mayans es la ya mencionada teoría de la corrupción. El


término corrupción se refiere no solamente a un cambio lingüístico a través del tiempo,
sino que tiene también claras connotaciones negativas. Así lo expresa Burriel en una
carta a Mayans: [Pág. 324] Nuestra lengua no es otra cosa que una corrupción de el
idioma latino que se fue desfigurando con la mezcla de voces griegas, hebreas, árabes y
de las de otras lenguas, que Vmd. le señala por matrizes, y con la mutación de
inflexiones, acentos, syntaxis, colocación, etc. Esta corrupción fea y asquerosa al
principio ... fue adelantándose por siglos, formándose poco a poco una nueva manera de
lenguage que aún no estaba del todo desnuda de la barbarie grosera que la engendró en
el tiempo de los Reyes Católicos (A. M. Burriel a Mayans, 2-V-1745, Epistolario II, pp.
121-2. Cf. Martínez Alcalde 1990: 127/8).

Mayans se muestra conforme con la teoría del cambio lingüístico permanente,


alejándose de la mencionada teoría en lo que se refiere a la deformación. Según él, el
resultado del cambio lingüístico podía ser una lengua que, considerada en su
complejidad y funcionalidad, sí podía compararse con la lengua originaria, saliendo
incluso ganadora en esta comparación.

Otra concordancia llamativa entre Valdés y Mayans parece ser la constatación de la


variedad lingüística en la Península Ibérica. Citando a Aldrete y Juan de Valdés, Mayans
la explica en primer lugar a través de los procesos de la conquista árabe y la reconquista
cristiana, que no tenían lugar al mismo tiempo en cada región.

Sin embargo las consideraciones de Mayans acerca de este tema también contienen
ideas nuevas. Así, parte de la base de que los cristianos se retiraron a diferentes regiones
conservando la lengua latina. De esta manera resultaban dos lenguas romances
diferentes del latín: el romance castellano y el romance lemosín (§ 76). Explica las
particularidades de la lengua hablada por los catalanes (el lemosín) a través de sus
estrechas relaciones con Francia. Tanto él como su hermano Juan Antonio abogaron por
el fomento y conservación del valenciano, que consideraban el dialecto más agradable
del lemosín (Alemany Peiró 1994: 333-402).

Por lo que respecta a las demás lenguas de la Península Ibérica, Mayans no da muchos
detalles. Califica al aragonés de castellano imperfecto (§ 10, Mayans 1981: 8), cosa que
criticaron los diaristas. El portugués era, según él, un dialecto del castellano. Con eso se
adscribía a una teoría bastante difundida en el siglo XVI. Al comparar el gallego con el
portugués, consideraba este último más original, basando su opinión sobre todo en el
lenguaje escrito.

Las contribuciones de Mayans a la descripción de la constelación lingüística y su


explicación histórica, por lo que hemos visto hasta ahora, no contienen muchas
innovaciones. Mayans más bien se limita a repetir teorías ya existentes, entre ellas las de
Valdés. Lo que tiene en común con el humanista Valdés es la referencia a una situación
de competencia entre el empleo de diversas lenguas, en la cual las lenguas nacionales
llegaron a ser portadoras de cultura. La solución propuesta por Mayans en la primera
mitad del siglo XVIII, que consiste en retomar una tradición humanista culta en lengua
castellana, no es el único camino que tomó la Ilustración española.

[Pág. 325]

6. LA POLÉMICA CON LOS DIARISTAS

En sus observaciones filológicas sobre las explicaciones de los orígenes de la lengua


castellana expuestas en textos del siglo XVI, Mayans sugiere también la hipótesis
absurda de que el español haya sido una de las lenguas bíblicas. La mera mención de
esta hipótesis provoca una polémica muy significativa entre los representantes de las
diversas corrientes intelectuales de la Ilustración española. Eso se debe no tanto a que
Mayans no se haya distanciado con suficiente claridad de esta teoría insostenible.
Constatando que habría sido un halago para los españoles si Tubal y los suyos hubieran
traído realmente una de las lenguas resultantes de la confusión de Babel, Mayans, al
comentarla, simplemente sitúa esta teoría en su lugar correspondiente dentro de la
historia de la conciencia lingüística nacional:

Pero para lisongear a los nuestros; supongamos que Tubal, i su Familia ayan sido los
primeros Pobladores de España. Su Lengua sería una de las que Dios infundió en la
Torre de Babel para que las Gentes se esparciessen por toda la Tierra. Pregunto ahora.
Què Lengua era aquella? Què vocablos tenía? qué variaciones? Qual era su
pronunciacion? Ai alguno que tenga idea de qualquiera de estas cosas? No por cierto. I
quando la tuviera; quisiera yo saber: Què Gentes advenedizas huvo en España en los
siglos immediatos? Què Naciones vecinas? con las quales necessariamente se avía de
tratar, comunicandose mutuamente el Lenguage con los mismos pensamientos, i cosas.
(Orígenes § 22, Mayans 1981, I: 15)

Después de que Mayans hubiera contestado a los reproches, Salafranca redujo su crítica
a la palabra lisonjear (Diario de los Literatos III: 308). Ya que la teoría de una lengua
original castellana no coincidía con la Biblia no había base ninguna para calificar de
halago para los españoles a esta hipótesis.

La referencia a esta teoría muestra que Mayans se sirvió de la discusión lingüística del
siglo XVI para sacar conclusiones no solamente acerca del estado de la lengua
doscientos años atrás, sino también acerca del pensamiento lingüístico.

La polémica contra los Orígenes de Mayans en el Diario de los Literatos de España fue
aprovechada para responder indirectamente a las censuras que aparecían en la Vida de
Cervantes. Pero los Orígenes son más que un pretexto para atacar a nuestro autor. Esas
polémicas muestran que Mayans había tocado un punto delicado al tratar el tema del
origen de la lengua castellana. Mayans contestó a la crítica de los diaristas en la
Conversación sobre el Diario de los Literatos de España, que publicó bajo el
seudónimo de Plácido Veranio 14 , atacando duramente a los diaristas autores del [Pág.
326] artículo, tras el que veía la mano de Nasarre, Iriarte y Sarmiento. Los diaristas
respondieron en el tomo III del Diario. La injusta acusación de antiespañolismo que
realizaron iba a convertirse a partir de entonces en un tópico, sobre todo gracias a la
reproducción del artículo mayansiano "Nova literaria ex Hispania", publicado en las
Acta eruditorum de Leipzig en 1731, con sus críticas negativas a las obras de Feijoo,
Larramendi y al Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española.

7. CONCLUSIÓN

Entre los corresponsales extranjeros de Mayans se puede constatar la presencia de


personajes que destacan en la discusión dieciochesca sobre el origen de la lengua y otros
temas lingüísticos. Johann David Michaelis, profesor de lenguas orientales de
Göttingen, le pidió información sobre los manuscritos árabes que se conservaban en los
archivos españoles y sobre los eruditos españoles que se dedicaban al estudio de las
lenguas orientales (Mestre 1987: 75/76, Martínez Alcalde 1992: 47). No se menciona,
sin embargo, a Mayans en ninguno de los textos escritos sobre el origen del lenguaje en
los grandes debates en Francia, Alemania o Inglaterra. Eso se debe probablemente al
hecho de que Mayans sigue siendo historiador y filólogo cuando habla de los orígenes.
El tema del origen de la lengua en general, tan discutido en el siglo XVIII, le sirve de
entrada a un problema que le importa desde el punto de la historia.

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[1] Lingua Adamica vel certe vis ejus, quam quidam se nosse et in nominibus ab Adamo
impositis essentias rerum intueri posse contendunt, nobis cene ignota est. (LEIBNIZ
1890: 204/5), cf. DUTZ 1989.

[2] Cf. LAPESA 1996.

[3] Los manuscritos se conservan en el Archivo de la Berlin-Brandenburgische


Akademie der Wissenschaften, Berlin.

[4] Entre ellos se encuentra tanto el Diálogo de Valdés (anónimo titulado Diálogo de las
lenguas, pp. 1-178); los Refranes de Íñigo López de Mendoza (pp. 179-210); Origen y
aplicación del refrán castellano 'Éntrale por la manga y salírseosha por el cabezón' de
J. Lucas Cortés (pp. 211-221); Vocablos godos que tenemos en el Romance (pp. 222-
225), Vocablos arábigos que ai en el Romance (pp. 225-234) de Bernardo Aldrete;
Compendio de algunos vocablos arábigos introducidos en la Lengua Castellana de
Francisco López Tamarid (pp. 235-264); Vocablos que el Dotor Bernardo Aldrete sacó
del Fuero Juzgo, de las Partidas, Historia del Rei Don Alonso, i del Infante Don
Manuel (pp. 265-271); Bocabulario de Germanía de Juan Hidalgo (pp. 272-320) y El
Arte de trobar de Enrique de Villena (pp. 321-342).

[5] Orígenes, § 2; MAYANS 1981: I, 117: "[...] las Etimologìas de los Nombres que
impusieron los Inventores de las cosas, o los Autores, que primero hicieron mencion de
ellas, deven averiguarse con diligencia; porque de ordinario suelen manifestar alguna
propiedad de la cosa que significan, siendo el nombre una imagen de su significado, en
cuya mayor, o menor expresion, se vè la mayor, o menor sabidurìa de quien inventó.
Prueva de esto es lo que tengo observado, que la primera accion exterior, que las
Sagradas Letras nos refieren de Adán; fue la imposición de los nombres de los
Animales: indicio claro de que la acertada imposicion de los Nombres, es una de las
mayores pruevas del saber".

[6] Las investigaciones etimológicas de Mayans parten de la base de la existencia de


una relación originaria entre significado y significante. Por otro lado, su concepto
lingüístico dinámico lleva a la hipótesis de cambios en el transcurso del tiempo.
Finalmente llega en sus consideraciones al desarrollo de una metodología que permite
encontrar una significación adecuada para la naturaleza de las cosas.

[7] Los manuscritos se encuentran en la Biblioteca Nacional, en la Biblioteca del


Escorial y en el Museo Británico. Están escritos usando una ortografía italianizada y los
tres tienen la misma laguna en un pasaje significativo (la anécdota del conde de Ureña)
(cf. LOPE BLANCH 1990: 100).

[8] Para una biografía de Mayans y su posición en la Ilustración española y europea ver:
MESTRE 1978, 1981, 1987, 1990.

[9] Boehmer mandó imprimir las primeras 16 páginas de la edición de Usoz en Halle,
en la "Waisenhausbuchhandlung" (librería del orfanato), para introducir a sus
estudiantes de la Universidad de Estrasburgo a la lectura de textos españoles. VIÑAZA
(1978: I, 2,3) y LOPE BLANCH (1990: 100-103) tratan la historia de la edición con
más detalle.

[10] Nombra a Gerónimo Zurita y Juan Francisco Andrés de Ustarroz (Progresos de la


historia del reino de Aragón).

[11] Las ideas ortográficas basadas en la fonética de Mayans tienen su importancia.


Algunas de sus propuestas, sobre todo la eliminación de la cedilla y de la x con valor de
jota, se difundieron rápidamente y fueron finalmente aceptadas por la Academia.

[12] VOIGT (1980: 9) dice que los conceptos nacen incluso necesariamente de las
condiciones específicas de la época. Combinar la historia de la lengua con la historia de
la lingüística significa también tomar en consideración el lugar histórico en el cual se
formaron los términos lingüísticos, los factores históricos que relativizan y determinan
las argumentaciones y conclusiones (VOIGT 1980: 7).
[13] MS 36 de la Real Academia Española de la lengua: Historia de las lenguas de la
España primitiva. Compuesta y dedicada al Rey N.S. D. Carlos III. que Dios G.e por su
mas humilde vasallo D. Faustino de Borbon.

[14] Para más información acerca de esta discusión véase Haßler 1990