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1.1.2.2.

Trastornos del cálculo - N4: Patologías -


psicobiologia net
patologías, síndromes y alteraciones
1.1.2.2. Trastornos del cálculo
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1. Trastornos psicopatológicos >> 1.1. Trastorno de inicio en la infacia, la niñez o la adolescencia


>> 1.1.2. Trastornos del aprendizaje >> 1.1.2.2. Trastornos del cálculo

La capacidad para hacer cálculos matemáticos simples resulta fundamental en una economía de
consumo y en una cultura altamente tecnológica. La aritmética, los cálculos (fracciones,
decimales, porcentajes), las medidas (espacio, tiempo, peso) y el razonamiento lógico son
habilidades básicas.

Los individuos con un trastorno del cálculo (Tabla 2) presentan dificultades en aprender a contar,
hacer cálculos matemáticos simples, definir grupos de objetos y en el pensamiento espacial
(derecha-izquierda, arriba-abajo, este-oeste). Los déficits pueden observarse en la copia de
formas, memoria matemática, número y procesos secuenciales y en nombrar conceptos
matemáticos y operaciones (Hales y Yudofsky, 2000).

Tabla 2: Criterios diagnósticos del Trastorno del Cálculo (DSM-IV-TR)

Normalmente, algunos problemas de lectura y escritura van asociados con el trastorno del cálculo.
Los factores que producen un desarrollo académico lento incluyen estados neurológicos, genéticos,
psicológicos, socioeconómicos y las experiencias del aprendizaje. Normalmente, la habilidad en el
cálculo aritmético correlaciona con el CI y el entrenamiento en clase; sin embargo, el trastorno del
cálculo está definido para designar no individuos que son simplemente estudiante lentos o que
tienen pocas oportunidades educacionales, sino individuos con una anomalía neurocortical o
psiquiátrica específica.

Aproximadamente el 6% de la población está afectada, y la proporción respecto al sexo no está


determinada. Las clases socioeconómicas bajas muestran una mayor representación del trastorno
del cálculo, así como de otros trastornos de aprendizaje.

Los factores etiológicos no están bien definidos. Normalmente, no se puede demostrar una lesión
en el hemisferio dominante en el trastorno del cálculo pero pueden ponerse de manifiesto déficits
neuropsicológicos en la manipulación de los números, las relaciones espaciales y el razonamiento
matemático. Pueden observarse tanto déficits verbales (secuenciales) como déficits
visuoespaciales, por lo que puede existir una disfunción hemisférica bilateral. También se han
propuesto mecanismos subcorticales.

Durante los primeros años escolares, al avanzar el curso normalmente se observa un aumento
progresivo de la incapacidad, ya que las habilidades matemáticas están basadas en la conclusión
de pasos previos. Sin embargo, algunos niños realizan bien la aritmética de base y fracasan
después en trigonometría y geometría, que requieren pensamiento espacial y altamente abstracto.
Al final, la mayoría de individuos muestran una mejora gradual.

Entre las complicaciones psicológicas se incluyen: baja autoestima, y síntomas por trastornos de
conductas perturbadoras. La evaluación de este trastorno específico del desarrollo comprende una
valoración psiquiátrica (trastornos por conducta perturbadora, retraso mental, y otros trastornos
del aprendizaje), neurológica, cognitiva (CI, tests psicológicos, tests neuropsicológicos y tests de
rendimiento educativo) y social.

Los tests de habilidades aritméticas pueden requerir una adaptación de acuerdo con la experiencia
educativa del niño con un plan de estudios de matemáticas antiguo (cálculo elemental) o nuevo
(concepto lógico). El tratamiento implica una educación especial, con una evaluación inicial y el
subsiguiente control de la necesidad de intervención psiquiátrica y neurológica. Las habilidades
matemáticas de un alumno normal de quinto o sexto curso son suficientes para los requerimientos
prácticos de la vida de cualquier adulto, aunque los déficits sociales y no verbales concomitantes
que acompañan al trastorno del cálculo pueden ser más duraderos y significativos.

Después, e incluso durante, los años escolares, el ir flojo en las habilidades aritméticas no resulta
socialmente estigmatizador, y puede que no re-presente una fuente directa de angustia personal.
Parece que este trastorno puede manifestarse de forma discreta en bastantes adultos, que han
acomodado sus vidas y trabajo para manejar los residuos de la disfunción que eran más evidentes
durante los años escolares.