Está en la página 1de 17

HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

Gotthilf Heinrich Schubert

Sobre los sueños

1. El lenguaje del sueño ras y jeroglíficos, resulta, por muchas razo-


nes, más apropiado para la naturaleza de
Durante el sueño, y ya en ese estado de nuestra alma que nuestro habitual lenguaje
delirio que precede al dormir, el alma pare- de palabras. Es infinitamente más expresi-
ce hablar en un lenguaje completamente vo, más rico y mucho menos dependiente
distinto al ordinario. Ciertos objetos de la del desarrollo cronológico que el segundo.
naturaleza, ciertas propiedades de las Este último, de antemano debemos apren-
cosas, designan de pronto personas, y, a la derlo, mientras que el primero es innato, y
inversa, cierta cualidad o cierta acción se el alma tiende a utilizar ese lenguaje que le
nos presentan bajo la forma de alguna per- es propio tan pronto como se libera de su
sona. Mientras el alma habla ese lenguaje, aprisionamiento habitual, por ejemplo, en el
sus ideas están sometidas a otra ley de aso- sueño o en el estado de delirio, aunque lo
ciación, diferente a la habitual; y es innega- consiga tan poco como un buen andarín que
ble que la nueva asociación de ideas se intentase dar sus pasos futuros siendo un
establece de una manera mucho más rápi- feto aún en el vientre materno. Ya que, por
da, misteriosa y breve que en el estado de añadidura, en caso de que fuésemos capaces
vigilia, durante el cual pensamos más tiem- ya de lograr día a día y con claridad esta dis-
po recurriendo a nuestras palabras. Con un jectamembra de una vida originaria y futu-
pequeño número de imágenes misteriosas, ra, no podríamos, por el momento, más que
curiosamente dispuestas –y que concebi- efectuar algunos balbuceos en la lengua del
mos, bien rápida y sucesivamente, bien espíritu, o bien a lo sumo, lograr ciertos
simultáneamente y en un solo momento–, efectos de ventriloquia.
expresamos en tal lenguaje y en poco tiem- Si este lenguaje tiene tanto poder sobre
po, más cosas de las que podríamos expo- las fuerzas de nuestro yo íntimo como la de
ner con la ayuda de las palabras durante Orfeo melodioso, sobre las de la naturaleza
horas enteras. Aprendemos en un sueño, sensible, posee además otra ventaja muy
surgido de una cabezada, muchas más importante con respecto al lenguaje coti-
cosas de las que se podrían suceder en el diano. El transcurso de los acontecimientos
transcurso de una charla cotidiana, durante de nuestra vida parecen, en efecto, organi-
horas enteras. Y ello sucede sin lagunas, zarse según una ley de asociación propia
formando un conjunto en sí mismo cohe- del destino, casi semejante a la que dirige el
rente, aunque es, sin duda, algo particular e encadenamiento de las imágenes oníricas.
inhabitual. En otras palabras, el destino, fuera y dentro
Sin querer, con todo, conceder preferen- de nosotros (que cada uno lo llame como
cia al sueño frente al estado de vigilia, o a la quiera), habla el mismo lenguaje que nues-
locura frente a la razón, no podemos negar tro alma en el sueño. Y, tan pronto como
que este lenguaje compuesto de abreviatu- utilice su lenguaje hecho de imágenes oní-

Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 1999, vol. XIX, n.º 69, pp. 99-114.
(100) 100 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

ricas, ésta produce unas combinaciones que tivadas, en un dialecto más elaborado, co-
no lograríamos seguramente en estado de mo por ejemplo en la región de Schein don-
vigilia: enlaza hábilmente el día siguiente de el pueblo llano habla el plattdeutsch y
con la noche anterior, el destino de años donde la gente distinguida se expresa en al-
enteros por venir con el pasado, y sus cál- to alemán.
culos se revelan exactos, ya que sus éxitos Podemos admitir con plena razón que
muestran que nos predice a menudo el futu- una parte del contenido de nuestra Clave de
ro con precisión. Aquí tenemos un modo de los sueños se basa en observaciones ade-
calcular y de combinar, inaccesible al cuadas y repetidas en varias ocasiones,
común de los mortales, una forma de álge- mientras que otra parte de ese mismo con-
bra superior todavía más simple y más fácil tenido seguramente no está elaborada más
que la nuestra, si bien sólo el poeta que hay que por interpretaciones caprichosas y ex-
escondido en nosotros sabe manejar. plicaciones artificiales. Las Claves de los
Curiosamente, se observa siempre que sueños de diferentes pueblos manifiestan,
este lenguaje no difiere en cada persona. por comparación, una concordancia en lo
Por decirlo así, es autocreado al gusto de esencial; y esto no parece ser únicamente
cada individualidad, aunque parece bastan- debido al hecho de que una parte de los an-
te semejante en todos los seres humanos, o tiguos Libros de los sueños, por ejemplo la
a lo sumo, se ve reorientado por matices de Cardano, haya sido escrita en latín o
dialectales. Si pudiésemos hablar juntos en bien haya estado, en diferentes pueblos, en
sueños, en el templo del adivino Anfiarao, manos de los futuros psicólogos del sueño.
el salvaje americano y el neozelandés com- El estudio objetivo de uno mismo e incluso
prenderían mi lenguaje hecho de imágenes lo que los viajeros nos cuentan acerca de
oníricas, y yo el suyo. Sin duda, la lengua este tema en los pueblos de América del
de uno tiene seguramente más riqueza léxi- Norte nos conducen a unos fundamentos de
ca, extensa y selecta que la del otro; Platón interpretación onírica semejantes a los ex-
habla griego, el marinero del Pireo tam- puestos en las Claves de los Sueños, y que,
bién, sin embargo, la riqueza del griego se- por cierto, son bastante conocidos por la
rá bastante diferente en esas dos personas. gente sencilla, por experiencia o por tradi-
Una culta dama de honor y una campesina ción.
hablan las dos, en idéntica lengua de los Evoquemos algunos ejemplos de imáge-
mismos objetos de la naturaleza y de las nes oníricas extraídas de una Interpreta-
mismas necesidades de la vida cotidiana, y ción de los sueños que ha dado pruebas de
sin embargo, las palabras de ésta serán bas- sus aptitudes, pues sus interpretaciones
tante diferentes de las de aquélla. Aún más, fueron parcialmente confirmadas por ob-
en una lengua tan inmensamente rica como servaciones ulteriores.
esta nuestra, tan misteriosa, que emplea El estado en el que el alma piensa y re-
tantas palabras para designar el mismo ob- acciona en su lenguaje metafórico con una
jeto, el alma de la primera tiene la costum- especie de coherencia y de orden represen-
bre de elegir tal o cual expresión, tal o cual ta ya un grado superior y más perfecto del
construcción favorita; la de la otra, una di- sueño. A menudo, observamos, sobre todo
ferente. En consecuencia, algunas almas en el mismo momento en el que nos dormi-
plebeyas hablan en dialecto; otras más cul- mos o bien en el estado de somnolencia, la
Sobre los sueños 101 (101)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

existencia de un grado menos perfecto que con aspecto grave y lívido que hoy es su
el anterior, más próximo al estado de vigi- cumpleaños, y al día siguiente, en la mis-
lia y, que representa, en cierta medida, el ma habitación vista en el sueño, somos, de
paso de éste al verdadero estado de sueño. repente, testigos de la autopsia de ese ami-
En esta situación, en la que nos acordamos go fallecido repentinamente. Incluso las
al despertarnos mucho más fácilmente que cosas que expresamos en el sueño profun-
del sueño perfecto, las dos regiones distin- do, por más que presenten una similitud
tas con sus dos lenguajes diferentes cami- con el mundo del ensueño (o del senti-
nan todavía un momento juntas en la mis- miento, a menudo conservan en su totali-
ma dirección y se mezclan de un modo in- dad la expresión y el contexto habituales
coherente e incongruente. Así, por ejemplo, del estado de vigilia; y aquí y allá única-
pensamos en la palabra «escribir», y en el mente, los pensamientos aislados se ven
mismo momento, tenemos ante nosotros, la caracterizados siguiendo el modo simbóli-
imagen de dos personas en la que una lleva co propio del sueño. En general, gracias a
a la otra sobre la espalda. Al adormecernos, esta similitud, el sueño es para muchos in-
el sueño deja aún a la razón despierta per- dividuos un espejo fiel del estado de vigi-
manecer todavía un momento en su lengua- lia. En otros casos, por el contrario, la ex-
je de palabras, pero realiza gestos insólitos, presión metafórica del sueño está tan aleja-
mostrándose detrás de ella (como un niño da de la expresión verbal de la vigilia que
escondido detrás de su amigo rezando su previamente necesita una traducción. Ha-
oración de la noche), hasta que finalmente, blemos, pues, ahora de este lenguaje sim-
la razón se duerme y es cuando el universo bólico que caracteriza al sueño.
onírico escondido detrás de ella, emerge El primer tipo de palabras de este len-
con plena libertad. guaje, que todavía presenta un gran paren-
Igualmente, en un sueño perfecto, el tesco con el lenguaje verbal habitual, está
modo de expresión metafórico que el alma compuesto por imágenes que tienen aquí
emplea es distinto y su comprensión es sensiblemente la misma significación que
más o menos fácil. A menudo, un sueño en el modo de expresión poética o metafó-
profético nos presenta los acontecimientos rica conocida por todos. Un camino que
del día siguiente, en la medida en que éstos atraviesa espinosos matorrales o que ser-
se prestan a una representación imaginaria, pentea por abruptas montañas, en el len-
es exactamente así como se nos aparecen guaje del sueño, simboliza, como en la ex-
de repente en la vigilia; o bien, ciertas imá- presión poética común, conflictos y obstá-
genes misteriosas se mezclan de manera culos en el transcurso de nuestra vida; un
extraña. Así vemos en sueños, por ejem- camino helado designa en esas dos lenguas
plo, llegar a un amigo que creíamos muy una penosa y peligrosa situación: las tinie-
lejos y éste nos sorprende bruscamente, al blas anuncian, en los dos casos, amargura y
día siguiente, con su llegada; y, en nuestro melancolía: recibir un anillo significa com-
sueño, lo que nos quería decir estaba o imi- prometerse. Según la costumbre, las flores
tado o disfrazado con expresiones metafó- simbolizan alegría, un arroyo seco, la au-
ricas, o bien, vemos en el sueño, en una ha- sencia; estar encerrado en una fortaleza
bitación llena de sangre, un amigo al que evoca estar enfermo; la visita del médico
creíamos con buena salud, que nos dice anuncia enfermedad, abogados, gastos; ver
(102) 102 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

a alguien que se va de viaje o en barco es bagatelas significa hacerse rico y amasar


perderlo para siempre. tesoros. En sueños, el dinero es común-
Una significación muy corriente del sue- mente designado por granos, manchas en el
ño conocida por las Claves de los sueños cuerpo y otras cosas desagradables; incluso
–y por la experiencia común (según la cual se dice que, en el lenguaje del sueño, las
el alma designa por medio de una cierta grandes riquezas están representadas por la
imagen justamente lo contrario de lo que imagen del fuego infernal o por la de la po-
ésta significa en la vida cotidiana, y utiliza sesión diabólica. El dinero y los bienes apa-
imágenes alegres para describir hechos tris- recen también en el sueño bajo el aspecto
tes, y a la inversa, imágenes tristes para de una bestia de carga por lo que también
acontecimientos felices)–, merece, sin em- se hace alusión a la «media naranja». Men-
bargo, una atención muy particular. El ex- digos, prostitutas y bebida simbolizan la fe-
traño poeta que se esconde dentro de noso- licidad material. Inversamente, una peque-
tros parece encontrar un placer singular en ña suma de dinero indica una contrariedad;
lo que nos entristece y, por el contrario, pa- un mal negocio se presagia por la imagen
rece tener una idea muy rigurosa de nues- de un gran provecho; recibir agresiones y
tros placeres, prueba de que no se siente ofensas de alguien anuncia, a la inversa, re-
siempre a gusto en su actual existencia. Así galos y bienes materiales que el soñador
es como las lágrimas y la consternación en debe esperar de esa misma persona.
el sueño, a menudo significan una alegría En relación directa con lo que acabamos
cercana, en cambio, la desolación y la tris- de expresar, el poeta escondido dentro de
teza están representadas por la risa, el baile nosotros tiene costumbre igualmente de re-
y el juego; comedias divertidas, juegos de cordarnos el lado funesto de toda nuestra
cartas, una música alegre (sobre todo músi- felicidad terrestre. La promesa de una feli-
ca de violines), anuncian una discusión cidad material próxima, a menudo, está
violenta o un enfado; únicamente, el canto predefinida por la imagen del ataúd. Ante la
presagia, según afirman, algo bueno. De seguridad de una felicidad material o de
manera similar, la tumba o un cortejo fúne- una ascensión en la escala social, mucha
bre, a menudo, anuncian, como se dice, una gente ve en sueños la imagen de su propio
boda, mientras, que inversamente, ver en funeral. La cruz, que habitualmente repre-
sueños a alguien que se casa, a veces signi- senta el símbolo del sufrimiento, significa
fica la muerte de esa persona. En ese estilo el triunfo sobre los enemigos y la gloria;
supremo propio al sueño, se entiende por el ver florecer lirios indica que nos burlamos
verbo «nacer» la muerte próxima del enfer- del mundo y que lo despreciamos.
mo, lo mismo que por «aniversario de naci- Otro tipo de palabras del lenguaje oní-
miento», el día del fallecimiento. rico, que no es quizás menos importante
Por su modo de expresión, el sueño tiene para el psicológo profesional, parece estar
también por costumbre pasar por alto, en fundada en relaciones de reciprocidad más
cierta forma, cosas que, con frecuencia, son profundas y estar más próximas al lengua-
muy estimadas en estado de vigilia, y ello, je de la naturaleza, en la que cada objeto
con la ayuda de la imagen elegida a ese tiene una característica que, a menudo, no
efecto. Es así como el barro pasa por signi- tiene ninguna relación con las propiedades
ficar dinero; comer de la tierra o recoger que nosotros le concedemos. Así, para no
Sobre los sueños 103 (103)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

dar más que algunos ejemplos, nuestras cimiento o la ruptura de una relación entre
propias pasiones y nuestros propios de- dos personas de diferente sexo.
seos están materializados en el sueño por Es muy posible, que la mayor parte de
la imagen de bestias horrendas y terrorífi- los ejemplos de imágenes oníricas mostra-
cas a las que mimamos en nuestras rodi- das aquí pertenezcan al dialecto inferior del
llas o a las que protegemos. A veces, el lenguaje del sueño; la mayor parte de las
sueño representa la simpatía por una per- observaciones, sin embargo, le conciernen.
sona mediante la imagen de un rayo de sol El dialecto supremo parece concordar per-
que sale del pecho de la persona amante y fectamente con el lenguaje del que nos ocu-
se dirige hacia el sujeto amado; el color paremos luego. Además, ambos tienen un
amarillo, por ejemplo, la visión de un pai- lazo de parentesco muy estrecho, y es posi-
saje bañado por la luz amarillenta del oto- ble la comprensión de uno a partir del otro.
ño, en sueños, anuncia luto; el color rojo La significación de estos jeroglíficos
presagia alegría; ciertos objetos de la na- oníricos ha sido estudiada de antemano en
turaleza, por ejemplo, las cebollas, el pe- los sueños premonitorios. Sin embargo, el
rejil, pasan en virtud de esa oscura rela- alma no ejerce esta facultad de combinar
ción de reciprocidad, por significar la pe- las cosas de manera profética en la totali-
na y la aflicción; la sal anuncia un brote de dad de los sueños; de la misma manera, ha-
fiebre; un temblor de tierra, una desgracia ce referencia al estado de vigilia, también a
mundial, un eclipse de sol, lo mismo que menudo, con hechos pasados o en relación
una tormenta o un meteoro, significa dolor con sus deseos y sus necesidades presentes
o sufrimiento profundo. o de lo que hará o de lo que deparará el fu-
Los pastores y los jefes de los pueblos se turo. Además, una gran parte de nuestros
nos aparecen en sueños (como Ajax), bajo sueños, como también algunas de nuestras
las formas de toros y de manadas (la cabeza conversaciones de vigilia, están constitui-
de toro significa poder); un cargo honorífi- das por una palabrería vacía e insignifican-
co o el convertirse en marido se nos apare- te; a veces, el alma se recompensa en el
cen bajo la forma de un caballo: una vio- sueño por todas las inútiles charlas que le
lenta discusión, bajo la forma de un came- han sido negadas durante el día, al igual
llo. Según este extraño modo de expresión, que las profundas almas, que parecen no te-
el ombligo (por el que el feto está ya en re- ner medio de expresión en el estado de vi-
lación con su entorno), alude al país natal o gilia, encontrando uno más poderoso y más
a los padres que se han dejado allí; la oreja rico en el sueño. Sin embargo, observamos
y, de una manera general, diferentes partes que en los sueños que no son proféticos, el
del cuerpo humano (los dientes, las manos, alma utiliza, para designar los objetos, imá-
los muslos), indican parientes próximos; el genes misteriosas, semejantes a las que en-
hombro, a una compañía de cama, la abeja, contramos en los sueños proféticos.
al fuego, el vino, al poder. Por consiguiente, una gran parte de
De una forma también enigmática, cier- nuestros sueños no son más que la repeti-
tas acciones simbólicas reciben en el sueño ción de hechos pasados, o bien el juego de-
un significado muy particular: así, por senfrenado de nuestras inclinaciones y de
ejemplo, el hecho de ponerse o quitarse un nuestros deseos, desarrollándose conjunta-
zapato, por el cual el alma indica el estable- mente en un universo de imágenes extrañas
(104) 104 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

y de signos misteriosos; y cuando el alma razón, a la naturaleza con un sonámbulo,


se abandona en sueños a reflexiones sobre con alguien que hablase en sueños y que
objetos abstractos con la ayuda del vocabu- actuara siempre siguiendo la misma necesi-
lario común, y siguiendo un modo de pen- dad interior, siguiendo el mismo instinto
samiento propio al estado de vigilia, volve- inconsciente y ciego de donde arrancan las
mos a encontrar, entre esta situación y el acciones de un sonámbulo; los productos
verdadero universo del sueño, las mismas de la naturaleza, en toda la variedad de sus
relaciones de antagonismo que las que especies y de sus géneros, son, pues, seme-
existen entre esas ensoñaciones fantásticas jantes a las imágenes de nuestros sueños,
en las que nos abandonamos a veces en el que, en sí mismos, son anodinas y no ad-
estado de vigilia y el verdadero mundo de quieren sentido e importancia sino por lo
la vigilia. que significan y representan.
Por otra parte, es más que probable que De hecho, la opinión teleológica común
exista un grado de sueño todavía más pro- convierte a la naturaleza en un monstruo,
fundo en el que no subsista más que muy no teniendo otra ocupación que la de casti-
extrañamente un recuerdo al despertar o a gar a todos eternamente, en sus propias en-
lo sumo, una oscura reminiscencia, porque trañas, formando un carrusel donde gato y
está separado del estado de vigilia por un ratón, ratón y gato se persiguen eternamen-
abismo tan profundo como la «clarividen- te dentro del mismo círculo, sin progresar
cia magnética». Esos sueños supremos, no verdaderamente hacia una meta. Cuando,
obstante, dejan casi siempre al despertar por ejemplo, se afirma que una parte del
cierto estado anímico así como muchos de reino animal inferior no existe más que pa-
esos presentimientos (por ejemplo, el de la ra ser devorado por el género superior, y
muerte próxima), de los que conocemos que éste, por su parte, no existe sino para
tantos ejemplos. El universo onírico en ge- devorar a un género inferior que correría el
neral juega un gran papel en la formación y riesgo de multiplicarse en exceso, ¡no se
expansión de nuestro espíritu, y el grado comprende a qué conduce esta acción de
superior del sueño parece merecer un estu- comer y ser comido! En la naturaleza, el
dio más profundo. El psicólogo no tendrá número de seres vivos –tanto en el plano
ninguna dificultad en encontrar diferentes individual como en el plano general, desde
huellas de éste. una cantidad supuesta de pólipos de coral
hasta el total de seres humanos vivos sobre
la tierra en el mismo momento– está deter-
2. Simbólica de la naturaleza minado con suma precisión; y verdadera-
mente no se pondrían de acuerdo para orga-
Los prototipos de las imágenes y de las nizar esta relación de destrucciones si fuera
formas que utiliza el lenguaje onírico así verdad que ella procurase por un lado una
como el lenguaje poético y profético brotan cantidad de provisiones tan desproporcio-
de la naturaleza que nos rodea y que se nos nada que tuviese la necesidad de sus pro-
presenta como un mundo del sueño encar- pias criaturas para devorarlas, y que, por
nado, como una lengua profética cuyos je- otro lado, tuviese que fabricar importantes
roglíficos fueran seres y formas. Por ello, el suplementos para el universo, inicialmente
Filósofo Desconocido compara, con plena destinados al hombre y sólo a él. Ya que, en
Sobre los sueños 105 (105)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

éste, estaría insuficientemente asegurada la podría estar creado sin que al mismo tiem-
subsistencia de los seres que están al servi- po hubiese sido diseñado el polo opuesto,
cio del hombre. como el bazo, cuyo papel fisiológico es tan
El difunto Wieland lamentaba en bro- enigmático; lo mismo que los riñones no
mas, viendo un campo cubierto de trébol en podrían existir sin las cápsulas surrenales,
flor, no ser una vaca para poder comer él como los animales herbívoros sin los ani-
mismo ese sabroso alimento. Y, de hecho, males carnívoros que se oponen entre sí.
en una naturaleza cuya finalidad consistie- Sin embargo la verdadera teleología, la que
se, al fin de cuentas, en alimentar al hom- admite sin duda alguna que el hombre es el
bre y vestirlo, no se comprende por qué sig- centro del universo creado, y que la natura-
naturas de este tipo no son más numerosas leza (en sentido espiritual) existe en com-
y más visibles, mientras que, como dijo paración con él, no se basa en esta idea, si-
Vanini, en el momento de ser quemado ba- no en otros principios cuyas raíces son más
jo acusación de ateísmo, la contemplación profundas.
de una simple brizna de paja bastaría para A menudo se ha pensado –y muchos
probar la existencia de un dios. pueblos así lo hicieron– en una significa-
Esta común opinión teleológica está de- ción espiritual de la naturaleza que nos ro-
bilitada por un antiguo libro que plantea la dea, a lo que llamamos lenguaje de la natu-
siguiente cuestión: «¿Puedes capturar al raleza. Siempre resulta curioso observar
Leviatán con un anzuelo?... ¿Crees que las que ciertos animales, ciertas flores, etc.,
sociedades lo trincharían para repartir los han tenido, para los pueblos más diversos y
trozos entre los comerciantes?». Por lo de- en épocas muy diferentes, un único y mis-
más, esta opinión ha sido rechazada por to- mo significado que no tiene relación visible
da la historia de la humanidad. Ésta –lejos con las propiedades que nosotros les cono-
de tomar partido por la hipótesis de seme- cemos. Por ejemplo, el martín pescador, el
jante interés epicúreo, según el cual, la na- alción de los antiguos, todavía hoy tiene
turaleza, en su totalidad no existiría más entre los pueblos medio desarrollados o
que para alegrar nuestros sentidos–, ha de- salvajes (los tártaros y los ostiakos, lo mis-
mostrado que el hombre tenía un destino mo que para los habitantes de las islas del
superior al del placer de los sentidos; y es océano Pacífico) el mismo significado que
más, la vía que lleva a la región original de para los antiguos, por ejemplo, el pájaro de
nuestro alma pasa por el aislamiento y la la paz y de la felicidad, domador de tem-
indigencia de toda relación con el mundo pestades y del mar. El lenguaje artificial de
de los sentidos. En suma, parece evidente las flores, particularmente apreciado en los
que la naturaleza creadora ha tenido como países orientales, parece también partir de
objetivo no al hombre sensual ni satisfacer la hipótesis de que este lenguaje de la natu-
su concupiscencia, sino todo lo contrario, raleza, es posible, aunque a menudo sea
al hombre espiritual y su educación. aplicado arbitrariamente, y excepcional-
Una opinión teleológica superior, tam- mente conduzca a una significación más
poco es perfectamente satisfactoria, proce- profunda de los objetos de la naturaleza.
de de la necesidad general de la oposición Así, por ejemplo, tal flor podría, igual que
según la cual, un elemento no puede existir otra, significar, en el lenguaje epistolar, un
sin su contrario, por ejemplo, el hígado no encuentro o bien el ojo envidioso del rival,
(106) 106 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

y de hecho (pues solamente se piensa en ta región todo posee vida y realidad) son
una significación tan variada del pensa- seres vivos y de fuerzas movedizas. Así, la
miento en alemán y en francés), casi todas naturaleza es el prototipo de esta lengua
las naciones se han entregado, cada una a metafórica en la que la divinidad se ha re-
su manera, a interpretaciones arbitrarias. velado desde siempre a sus profetas y a las
Mientras, por el contrario, el cólquico (Col- almas consagradas a Dios, esta lengua que
chicum autumnale) –cuyas flores liliáceas encontramos en toda la revelación escrita y
cubren nuestras praderas en otoño, cuando donde el alma, de la cual ella es la lengua
la estación de casi todas las demás flores ha matriz y natural, habla en sueños así como
pasado para desaparecer después de algu- en esos estados vecinos de la inspiración
nos días sin haber dado hojas ni frutos, las poética de la exaltación pítica. Semejante
cuales no aparecen después sino en la pri- comunidad entre la lengua de nuestro alma
mavera siguiente– significa, en el lenguaje y la del principio creador supremo nos ha-
de las flores, la inmortalidad, la aspiración ce concluir en otra concordancia más pro-
insatisfecha en la vida actual; y no pudien- funda entre ellas. El mismo principio, en el
do cumplirse más que en primavera en una que se encuentra incluida la totalidad de la
nueva vida (se la puede comparar con el as- naturaleza que nos rodea, manifiesta igual-
fódelo de los antiguos), tal interpretación mente su actividad en nosotros durante la
parece acercarse a una comprensión más creación de este mundo hecho de imágenes
profunda y más sutil de la naturaleza. oníricas y de imágenes de la naturaleza,
En tiempos de la antigüedad, Dioniso, al aunque la manifestación de dicha actividad
que se le celebraba en los misterios, era la no sea, en nuestro estado actual, más que
representación de la multiplicidad de la vi- una ocupación muy inferior del alma.
da, y se manifestaba como la diversidad de Los elementos que hemos hallado en el
elementos y de especies de la naturaleza lenguaje del sueño, es decir, ese tono iróni-
que nos rodea. Ese mismo Dioniso es, se- co, esa extraña asociación de ideas y ese es-
gún la doctrina secreta de los egipcios, dios píritu de adivinación, los encontramos
nacido de dios, y, su sitio al lado del trono igualmente de una manera muy notable en
de Zeus y del poder del padre son sus atri- el prototipo del mundo onírico, es decir, en
butos. En los misterios órficos, es incluso la naturaleza. De hecho, la naturaleza pare-
considerado como el dios de los dioses. ce encontrarse en concordancia con el poeta
Ese dios hecho carne –segunda persona de escondido en nosotros y burlarse con él de
la divinidad de los hindúes, soberano eter- nuestra miserable alegría y de nuestra feliz
no reinante sobre todas las cosas, y por miseria, unas veces riéndose de nosotros en
ello, igualmente señor de los destinos de el fondo de las tumbas, otras veces hacien-
los egipcios–, es el primero de los profetas do escuchar sus quejas fúnebres cerca de los
(habla pues la lengua del destino), y deno- lechos nupciales. Mezcla, así, de manera
minado en otros lugares como el verbo que muy extraña, lamento y placer, alegría y
emana de Dios. La naturaleza que nos ro- tristeza, y nos recuerda la música de Ceilán
dea con toda la variedad de sus elementos donde los bailables, extraordinariamente
y de sus formas, aparece aquí como un ver- alegres, son cantados por una voz profunda-
bo, una revelación de Dios al hombre, re- mente desgarradora y quejumbrosa.
velación en la que las cartas (ya que en es- Es el momento de amores y de gozo
Sobre los sueños 107 (107)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

cuando el ruiseñor hace escuchar con el ma- más que la expresión un poco tosca de una
yor fervor su canto lastimero dedicado a la comprensión más profunda de la naturale-
rosa que florece sobre las tumbas, según za. En el bello entorno de las ceremonias de
una expresión poética. Todos los himnos los lamentos fúnebres, los misterios retum-
alegres de la naturaleza tienen el modo me- ban, como en una tragedia de Shakespeare,
nor de la lamentación, mientras que a la in- las risas referentes a Baubo y a Baco. Du-
versa, el insecto efímero festeja su unión el rante las festividades impregnadas de gra-
mismo día de su muerte. Muerte y matrimo- cia y de alegría, a menudo se sentía atrave-
nio, matrimonio y muerte son tan próximos sar un sentimiento de gravedad y de trage-
en la asociación de ideas de la naturaleza dia.
como en la del sueño: lo uno, a menudo Este humor de la naturaleza también
parece significar lo otro, o bien nombrarlo o acostumbra unir íntimamente el amor y el
incluso suponer su existencia; a menudo, odio en el mundo sensible de la forma más
aparecen en el lenguaje de la naturaleza co- diversa. Los dos están tan próximos el uno
mo dos palabras sinónimas, intercambiables del otro que no se les puede distinguir, en-
en cada ocasión. La generación y la disolu- tre ciertos seres del mundo animal por
ción última de los cuerpos están, como ya ejemplo, el cual ha nacido de esos dos
hemos resaltado en otra parte, directamente principios. La fiesta del amor comienza en
emparentadas y son similares en toda la na- muchos animales por medio de combates
turaleza, lo mismo desde el punto de vista de machos, mediante una exasperación
de los fenómenos que desde el de los pro- sangrienta; un odio terrible y una simpatía
ductos que de ellos resultan. Fósforo es es- frenética son resultado de la misma fuen-
trella de la mañana y estrella de la noche, te, y a menudo –cuando por ejemplo el
llama del matrimonio y de la muerte, y macho acaba por destrozar y devorar con
mientras que una parte de la noria, siempre una furia desacostumbrada a la hembra de
en movimiento, se eleva hacia una nueva la que durante mucho tiempo se había es-
procreación, la otra desciende en la misma forzado por obtener sus favores o cuando
relación. Sufrimiento y alegría, alegría y su- la hembra de algunos de los insectos mata
frimiento son, igualmente, parientes próxi- y despedaza a su macho, justo después del
mos; el hijo de la felicidad es parido en el apareamiento–, la atracción sexual no apa-
dolor, en el grado supremo del displacer y rece sino como un odio espantoso tenien-
del dolor físico sucede (incluso en el estado do forzada la máscara del amor, y a la in-
de debilidad y de muerte aparente) la ale- versa.
gría más viva; e, inversamente, el placer
sensual es generador de sufrimiento.
La Antigüedad parece haber comprendi- 3. El poeta escondido
do bien este extraño parentesco erigiendo
un falo o su símbolo gigantesco –la pirámi- El poeta escondido en nosotros, cuyas
de–, sobre sus tumbas en señal de alimento manifestaciones están irónicamente en con-
fúnebre o bien, durante la fiesta secreta de tradicción permanente con las concepcio-
la divinidad de la muerte, llevando solem- nes y las inclinaciones que día a día inter-
nemente un falo, aunque ese sacrificio del vienen en nuestra vida material, demuestra,
instrumento del placer sensual no haya sido por ello, su parentesco íntimo con una par-
(108) 108 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

te oscura de la naturaleza humana, la embargo, la confirmación de ese razona-


consciencia. Una concepción superficial miento superficial sobre la consciencia que
defendida por la generación de pensadores parece recibir aquí no es más que aparente,
ahora desaparecida o a punto de desapare- y todos los seres humanos llevan más o me-
cer ha infravalorado y rechazado de manera nos claramente en ellos el recuerdo de su
radical esta oscura aptitud inherente a la naturaleza espiritual, antaño próspera.
naturaleza humana, con la que se sentía en Hecha abstracción de esta imagen, la
contradicción categórica. Incluso en un sis- consciencia no es otra cosa que el órgano
tema ético inverso, el hombre no puede del lenguaje primigenio del espíritu huma-
aprender a reconocer lo que es bueno y lo no, el órgano del lenguaje divino. Y éste es
que es malo sino mediante la educación; y una parte de la naturaleza divina en sí mis-
es ésta únicamente la que puede impregnar- ma, es ese fulgor de la vida superior la que
lo del temor de Dios. Este temor inculcado hace del hombre la imagen de la divinidad
al hombre pasa por ser lo que llamamos la y establece su parentesco con ella. Repre-
consciencia, y la educación de ésta tendría senta la particularidad más característica de
por finalidad proporcionársela. la naturaleza humana: la consciencia nos es
Por supuesto, la consciencia puede ser innata. Es ese mismo instrumento que se
comparada con el sentimiento de bienestar manifiesta bajo los rasgos del poeta escon-
o de malestar gracias al hecho de que, co- dido el que produce nuestros sueños, en la
mo éste, la consciencia es susceptible de inspiración poética o en la exaltación de la
madurar o de debilitarse. Pues, de la misma región poética superior.
manera que el que ha disfrutado de un gra- Si la consciencia ha sido, en su origen,
do superior de bienestar moral es sensible el órgano humano por el que se expresaba
al mínimo malestar, mientras que el que la voz de Dios, y esta misma voz, se ha ale-
nunca ha experimentado el sentimiento de jado fuertemente de su primer destino, des-
tener una salud robusta o quien se ha habi- de la gran confusión de lenguas, nuestro
tuado poco a poco a su estado enfermizo, órgano espiritual ha sido utilizado a menu-
finalmente toma éste por la salud, un gozo do por una voz totalmente opuesta a la de
más frecuente del bienestar moral nos vuel- Dios, una voz que abusa de la manera más
ve sensibles a todo sentimiento contrario. espantosa. Por ello, no sólo en el sueño, en
Entramos en la vida no como seres de bue- el que ya se ha deplorado la naturaleza no
na salud sino como enfermos que pueden y divina en las antiguas confesiones (por
deben curarse; y el universo, con todos sus ejemplo, en las de san Agustín), sino igual-
remedios y sus medios de regeneración, pa- mente en la exaltación pítica y en el fana-
rece un establecimiento para convalecien- tismo existente también tanto en el ateo
tes. Desde esta óptica, no llegamos al senti- como en el supersticioso, percibimos, gra-
miento del bienestar total más que después cias a tal instrumento, un lenguaje espiri-
de la curación, no nacemos con ésta, y al- tual que utiliza, en ocasiones, las mismas
gunos pueblos enteros, prisioneros de un palabras que el lenguaje original, pero uti-
error secular, parecen, en la práctica, no sa- lizado en un sentido muy diferente y con
ber discernir lo que es bueno de lo que es fines completamente opuestos. Sin embar-
malo, y se vuelven insensibles en el estado go, la consciencia permanece por siempre
de parálisis moral en el que se hallan. Sin como esa región del sentimiento –oscura,
Sobre los sueños 109 (109)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

en nuestra actual existencia–, sobre la que pacidad ilimitada haciendo estallar las
o en la que reaccionan todas las influencias fronteras comunes de la naturaleza huma-
de un mundo espiritual superior o inferior, na. Pablo el Simple se convirtió en hacedor
bueno o malo, y a través de la cual se ex- de milagros.
presan todas las fuerzas de una vida ante- De la misma manera, el Señor supremo
rior y futura. de nuestra especie parece igualmente obli-
En esta ambigüedad se manifiesta por gar a los pueblos durante siglos enteros a
doquier nuestra aptitud espiritual; de modo vivir en un círculo muy reducido de virtu-
que no existe ninguna época, ninguna na- des y conservar abierto al menos de un lado
ción donde no se haya destacado este órga- el acceso a la región, por lo demás diversa-
no, por más que se le hubiese rebajado a las mente profanada y mancillada, de sus incli-
disonancias más chillonas, que no serían naciones y de sus acciones. De modo que la
más que sonidos aislados de la voz superior voz de Dios, esta ley superior al hombre,
opuesta. no es del todo imperceptible para nadie;
Antaño, un hombre en la Antigüedad co- aunque los elementos que determinen tal
nocido con el nombre de Pablo el Simple, comunicación sean muy diferentes de los
agotado y herido por los malos tratos que le que rigen nuestros sistemas morales.
habían impuesto los hombres, se refugió en Ese órgano espiritual propio del hombre
casa del patriarca Antonio. Teniendo nece- representa, por su ambigüedad, al genio be-
sidad de comida y de educación, pidió al néfico y el maléfico que le acompañan en
patriarca aceptarlo de buen grado como su vida; y, según haya prestado más aten-
aprendiz, cerca de él. Antonio enseguida se ción a uno o al otro, le conducirá hacia una
dio cuenta del espíritu limitado de este meta feliz o infeliz. El genio bueno (socrá-
hombre, con una aptitud muy particular pa- tico) despierta en el alma la nostalgia del
ra la obediencia humilde y ciega, y sometió bien y, al principio, la castiga con indulgen-
muy pronto a éste para una ruda prueba. cia; pero cuanto más atenta está a sus mani-
Ordenó al nuevo discípulo llevar agua en festaciones más severamente la castiga por
recipientes perforados, trenzar cestas y des- toda acción, toda palabra, todo pensamien-
trenzarlas, cortar ropas y volver a coserlas, to que la conduciría a alejarse del fin bus-
llevar sin ninguna utilidad piedras de un si- cado. Dicho genio tiene un carácter proféti-
tio para otro; éste realizó ciegamente las ór- co, y quien sabe cómo conducir su vida in-
denes del padre, con una obediencia silen- terior habrá advertido cuántas veces nos
ciosa y grave. Así, por medio del ejercicio previene contra las influencias y las ocasio-
aparentemente exclusivo de una aptitud nes tras las cuales el mal acecha por la es-
aislada, Antonio condujo esta naturaleza li- palda; nos preserva de éste gracias a su po-
mitada al grado supremo de la realización der de orden superior. De modo que pode-
que se le ha dado a un ser humano para al- mos no tener conciencia alguna ni siquiera
canzar algún objetivo; cuando Pablo hubo tener la menor intención perniciosa y sin
perfectamente aprendido sacrificar su pro- embargo, presentir, con la proximidad de
pia voluntad, a una voluntad superior y de- un peligro desconocido, una inquietud, una
dicarse completamente a ésta, esta inocente angustia, como si acabásemos de cometer
facultad se convirtió en el órgano del espí- una mala acción. El genio socrático nos po-
ritu divino, un órgano que ocultaba una ca- ne igualmente en guardia contra otros peli-
(110) 110 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

gros, por ejemplo, contra los peligros físi- Es igualmente el caso de esa persona cuya
cos. Tomemos el caso de ese sacerdote que angustia interior le obliga a montar en silla
sale de su casa para acercarse al monte ro- para llegar al destino de su cabalgada, para
coso cercano a su casa y aprovechar la be- salvar a varias personas.
lla vista que le ofrece. En el camino, una El genio maligno reacciona de forma se-
voz interior le dice: «¿Qué haces tú aquí? mejante, pero con intenciones y con fines
¿Es la vocación superior la que te guía o completamente opuestos. Excita en el alma
una vana curiosidad? ¿Es bueno subir tan la inclinación hacia el mal y despierta la
alto?». Se detiene, deja el camino, se sitúa concupiscencia simulando goces pasados o
bajo una pared rocosa, reflexiona; y mien- futuros. Nos empuja, imperceptiblemente,
tras está todavía meditando, una piedra desde el principio además, poco a poco y a
que, sin tal advertencia, le hubiera aplasta- medida que la atención que le damos crece,
do de modo inevitable, cae brutalmente so- con más violencia, para pasar de pensa-
bre el estrecho sendero que acaba de dejar. mientos y palabras, a actos nefastos; con-
De esta profética manera, el genio be- tradice la voz del bien que está dentro de
nigno nos induce a intervenir, por una espe- nosotros. El genio maligno tiene igualmen-
cie de poder superior, en situaciones donde te un carácter profético, y lo tiene de una
podemos realizar una buena acción: saca manera tan notable como el genio benigno.
partido, pues, de la inquietud y de la angus- En las biografías de los más célebres crimi-
tia que conocemos como movimientos de nales, encontramos múltiples huellas de ese
la consciencia. La noche ya está bastante espíritu que evita y aborrece toda ocasión
avanzada y, entonces, tras desvestirse, el para hacer el hielo para despertar la voz del
respetable Johann Dod fue poseído por una bien. El Ángel del Mal anuncia con tanta
irresistible inquietud que le impulsó a visi- certeza al que desespera de la muerte próxi-
tar a su amigo que vivía a una legua de allí. ma u otras cosas que parecen más aleato-
Todos sus esfuerzos por razonar, por en- rias. La famosa poseída de Loudun que, por
contrar objeciones a la llamada de esta in- sus dones proféticos, puso en apuros a los
quietud interior fueron vanas; tuvo que po- médicos y a los filósofos instruidos de su
nerse en camino. Encontró a su amigo en la época, y cuyos hechos y hazañas cuenta
desesperación, luchando contra una pro- Jean Bodin, reveló a un asesino blasfemo
funda angustia moral y preparado para sui- que la interrogaba los secretos y pensa-
cidarse, le hizo cargar el arma para liberar- mientos íntimos que ocultaba el corazón de
lo para siempre de esa angustia. Citemos éste y horrorizó a otras personas de la mis-
también el ejemplo de ese funcionario que, ma manera. El Ángel del Mal actúa con el
por una noche donde la lluvia y la tormenta mismo poder profético irresistible que utili-
bramaban, no conseguía conciliar el sueño za el Ángel del Bien para facilitar las oca-
en su cama; se esforzaba en vano en calmar siones de hacer el bien pero aquél conduce
con toda la razón de que era capaz la an- a situaciones opuestas. Asesinos desgracia-
gustia interior que le empujaba a salir a su dos o gente similar que fracasaron en su
jardín y marcharse al campo. Finalmente, suicidio a menudo cuentan cómo fueron
tuvo que salir y tuvo así la ocasión de ayu- arrastrados con una violencia irresistible
dar a un muchacho que pedía socorro vana- hacia los instrumentos y circunstancias que
mente para salvar a su padre de la muerte. favorecían la muerte.
Sobre los sueños 111 (111)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

Volvemos a encontrar esta oscura apti- culiza y convierte sospechosas las manifes-
tud del hombre, sobre todo en su ambigüe- taciones del genio benigno.
dad, en su carácter a la vez bueno y malo. Este lenguaje hecho de imágenes y de
Erróneamente entendemos siempre por formas de las que se sirve el órgano espiri-
consciencia solamente los buenos movi- tual en el sueño, en la inspiración poética y
mientos de esta aptitud: las angustias de la en la exaltación pítica, lo encontramos una
consciencia a veces se manifiestan también vez más en sus primeras y directas manifes-
bajo un aspecto pernicioso más que favora- taciones bajo la forma de consciencia: in-
ble. Por ejemplo, Bunyan fue torturado du- cluso el mundo de las Furias aborda con el
rante años por una profunda angustia moral hombre de forma terriblemente evidente ese
a propósito de una palabra que le vino in- lenguaje espiritual. No hace falta presentar
voluntariamente a la mente, se fijó en su también un cierto carácter de comprensión
pensamiento y ni siquiera fue pronunciada universal ya citado. La imagen del asesina-
por su boca. Desde entonces, le pareció que to, del que en cierto pintor era el autor, bus-
ninguna piedad ni ayuda alguna eran posi- caba ésta y la encontraba en todo lugar; en
bles. Irrevocablemente perdido, podía en- sueños y en el estado de vigilia, le miraba
tregarse tanto al vértigo de los sentidos co- con gravedad terrorífica y muda; cuando
mo a la desesperación más extrema. Cual- fue pintado por éste, toda persona que le mi-
quier vía de consuelo espiritual y todas las raba sentía, sin saber nada de la motivación
ocasiones de recogimiento le parecían una del pintor, un sentimiento de inquietud, de
burla, una blasfemia que no hicieron más angustia y de horror. Y sin embargo, era el
que acrecentar su falta. La desesperación, a retrato de un hombre de edad media, guapo,
menudo, le condujo a los confines del sui- bien vestido, de mirada algo severa. A este
cidio o a otros graves extremos. En otros respecto, se conoce bien el efecto producido
casos, el genio maléfico toma la forma del sobre la gente por los sonidos y las palabras,
benéfico, del principio que castiga al Mal y efecto que fue extensamente explotado por
se venga de sus ofensas, adopta el aspecto la melancolía religiosa.
de Ángel del Bien y vuelve con tanta más A menudo, la imagen de una acción o de
seguridad al alma que desespera, sorda a un detalle obsesivo de éste acompaña a los
los acentos de todo auxilio, de todo amor y asesinos durante años como una Furia tor-
de toda paz espiritual. En una dialéctica ad- turadora: muchos han contado cómo los la-
mirable, sabe reducir a la nada todos los ar- mentos de la víctima, la imagen del lugar
gumentos contrarios todas las amonestacio- en el que ha ocurrido la acción, la sangre
nes emitidas por la voz del bien; esta dia- que creían ver permanentemente en sus
léctica aparece además en repetidas manos o el lugar donde fue vertida, no les
ocasiones como una invención del genio dejaba ni de noche ni de día; tales elemen-
maligno en la que el bueno no tiene nada tos les persiguieron hasta la hora de su
que hacer. Los excesos de la pretendida lo- muerte o hasta el momento en el que muda-
cura religiosa y del fanatismo han de atri- ron de actitud. De igual forma, imágenes y
buirse al genio maligno. La máscara apa- sensaciones unidas a momentos de alegría
rentemente religiosa es una de las formas acompañan al alma, como un ángel protec-
habituales bajo las cuales se manifiesta y tor, durante toda la vida, y se convierten en
gracias a las que demasiado a menudo ridi- guía para su regreso a origen superior. En
(112) 112 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

un individuo que había zozobrado en todos niones y sus actos entraban constantemente
los vicios, que se había entregado por diver- en violenta contradicción con su época y
sión a todas las pasiones, subsistía desde su sus contemporáneos representaban en reali-
infancia el recuerdo de un único buen movi- dad la conciencia de los pueblos. Ciertas
miento, una sola lágrima que el consejo de individualidades dotadas del don de la pro-
un buen padre había suscitado en él. Este re- fecía se nos aparecen, en la época moderna,
cuerdo no quería borrarse nunca, a pesar de como la conciencia de su pueblo y de su
toda la dialéctica del vicio que se había ins- tiempo. El reformador escocés que predice
taurado en su alma, y se convirtió, por el con seguridad y lucidez los hechos más
que se había perdido, en su guía recondu- inesperados, que nadie sospechaba en ab-
ciéndole a la verdad que había abandonado. soluto, a menudo, tenía la costumbre de
En otro sujeto, el efecto fue el de una acción anunciar –como la voz que se eleva en
religiosa, que en todos sus profundos desli- nuestra conciencia–, el declive del vicio
ces, no le dejó jamás y le condujo finalmen- más ciego e insolente, o bien castigar la
te al conocimiento superior. maldad más secreta y de desvelar los obje-
En ese lenguaje hecho de imágenes y de tivos más íntimos. En una época muy pró-
formas propio del espíritu humano, se pre- xima a la nuestra, el extraño Manizius nos
sentan a menudo voces diversas al alma ba- proporciona un ejemplo análogo. Hombres
jo la apariencia de seres particulares e inde- de este género eran, pues, diferentes a la
pendientes; el buen o el mal genio a veces imagen que la opinión popular tenía de
se presenta al alma bajo una forma tangi- ellos y concedían, por su parte, poco interés
ble; no vamos a volver a recordar aquí to- a las ocupaciones y a las inclinaciones de la
dos los casos y fenómenos extraños en los vida cotidiana.
que el individuo se ve a sí mismo. El predi- En virtud de ese contraste natural, la
cador holandés Evert Luyksen que, por fal- asociación de ideas del órgano moral no es
ta de reflexión, quiso abandonar sus peno- otro que el del pensamiento despierto, in-
sas funciones, percibió las objeciones y los cluso radicalmente opuesto a éste. La voz
reproches que le dirigía su consciencia de la conciencia no se deja cuestionar o
presentándosela bajo las características de ahogar por ningún razonamiento, tan lógi-
un extraño de aspecto singular. De la mis- co y sensato como sea. Aunque a menudo
ma manera, el genio del bien se le hizo visi- contradictoria y atenuada, se mantiene
ble a Camerario (el amigo de Mélanchton). constantemente audible incluso en perso-
Una gran parte de las imágenes oníricas nas que consideran la conciencia como un
que forman un singular contraste con nues- eco de viejos prejuicios arraigados por la
tras inclinaciones y nuestras ideas de la vi- educación. Se ha comparado el efecto que
da cotidiana parecen ser el producto del ge- produce la Verdad sobre el alma de los que
nio que nos protege. la perciben como el de un miasma que se
El mencionado carácter de oposición al apodera irresistiblemente de todos los que
mundo cotidiano –con el que se encuentra entran en su radio de acción. Ningún pen-
irónicamente en contradicción– es también samiento razonable, ningún interés exte-
muy sensible en las manifestaciones direc- rior, ni siquiera los lazos sociales ni las in-
tas del órgano que es la fuente misma de clinaciones sensuales, ninguna resistencia
ese contraste. Los profetas, que por sus opi- violenta, ni la amenaza ni el peligro, son
Sobre los sueños 113 (113)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

capaces de retener en el círculo de sus ocu- bre interior, más se debilita el hombre exte-
paciones cotidianas un alma que ha sido rior. ¡Aquí tenemos el ejemplo de una ex-
tocado por el poder contagioso de la Ver- periencia demasiado antigua! Lo que éste
dad. más desea no es de ninguna utilidad para el
La consciencia se nos aparece como la otro; lo que el primero reclama es un vene-
madre de todas las contradicciones de no para el segundo. Los dos aspectos de es-
nuestra naturaleza ya evocadas. Es este ta pareja extraña reivindican su lugar en la
aguijón que, en medio de los placeres del existencia, y ninguna está dispuesta a ce-
mundo sensible o en la satisfacción de derla al otro; el uno tira la yunta de un lado,
nuestras inclinaciones sensuales, nos impi- el segundo del otro lado, y el hombre oscila
de encontrar la satisfacción o la paz; ade- entre el infortunio y la felicidad agobiado
más, interrumpe constantemente nuestro por ambas partes y a menudo descuartizado
reposo espiritual y nos exhorta a continuar por este enganche nada dócil. Inevitable-
la lucha, incluso cuando el fin parece alcan- mente, cuando favorece a uno se atrae la
zado. Una de las dos caras del Jano de hostilidad del otro.
nuestra doble naturaleza parece reír cuando ¿Cuándo cesará esa eterna contradic-
la otra llora, o bien dormitar y no expresar- ción? ¿El monstruoso nacimiento de un ser
se más que en el sueño mientras que la otra doble –en el que una parte es una carga para
es la más nítida y habla más alto. el otro– concluirá con la muerte efectiva de
Cuando nuestro ser externo se entrega uno de ellos, o bien, arrastraremos de otro
libre y alegremente a todos los placeres, lado esa ridícula ambigüedad visceral? ¿No
una voz que expresa una aversión interior nos desembarazaremos, allá abajo, de ese
y con una profunda tristeza acaba por tur- monstruo que hace retumbar sus insolentes
bar nuestra embriaguez ¿Quién no ha teni- risas ante el altar sagrado de nuestras mejo-
do la experiencia, en el transcurso de una res resoluciones o cerca del féretro de nues-
infancia feliz y apacible, de brote de un tros queridos desaparecidos, y cuyas risas
sentimiento de vacuidad hasta aquí desco- burlonas y ardientes se inmiscuyen hasta en
nocido y de una melancolía irresistible, de nuestras alegrías más profundas? ¿Quién ha
lágrimas sin razón tras horas pasadas en tenido la gracia extraña de mofarse de nues-
jugar libre y alegremente? ¿Quién no sabe tra pobre naturaleza como se juega a sermo-
cómo esta melancolía nos sorprende en near en camisón y cuando, para acompañar
medio de la alegría más vivaz? Por otro la- las palabras de un predicador manco, otra
do, nuestro ser interior nos hace percibir, persona escondida bajo su vestimenta hace
entre lágrimas y tristeza, los acentos de gestos de tristeza cuando éste habla de ale-
una alegría que, cuando le prestamos aten- gría, hace gestos de alegría cuando pronun-
ción, nos hacen olvidar rápidamente nues- cia palabras tristes, o bien realiza movi-
tro dolor: el Fénix exulta en las llamas que mientos de inquietud y de nerviosismo
lo consumen. cuando el orador habla muy sosegadamen-
Cuanto más triunfa el ser exterior con te, y ofrece movimientos calmados cuando
una robusta energía, más se refugia y se de- sus palabras son las más ardientes?
bilita el ser interior en el mundo de los sen-
timientos oscuros y del sueño. Por el con-
trario, cuanto más vigoroso se hace el hom-
(114) 114 Gotthilf Heinrich Schubert
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

* G. H. Schubert (1780-1860), discípulo de Sche- los preliminares de su Interpretación de los sueños


lling e influyente filósofo de la naturaleza como éste, subraya que una de las orientaciones seguidas en el es-
fue considerado como un genial psicólogo por sus tudio de los sueños, que «ha conservado como un eco
contemporáneos, alcanzando considerable eco en la li- de la antigua valoración de este fenómeno», supone
teratura –entendida aún en un sentido amplio– de su que «la base de la vida onírica es un estado especial de
tiempo. Médico y soñador, fue uno de quienes elabo- la actividad psíquica», superior al normal. Es, dice, la
raron la nueva «fisiología especulativa» del romanti- «opinión de Schubert, según el cual el sueño sería la
cismo, teñida de una religiosidad muy alemana. De liberación del espíritu del poder de la naturaleza exte-
hecho Schubert es el autor de un famoso libro sobre el rior, un desligamiento del alma de las cadenas de la
simbolismo de los sueños, Die Symbolik des Traumes, materia». Esta perspectiva, tan criticada por el positi-
1814, cuyos primeros capítulos están sintetizados en vismo que le precedió, es el punto de arranque de la
los párrafos torrenciales antes reproducidos y que tuvo inicial reflexión freudiana, entre 1895 y 1899. Aunque
un eco similar a El alma del mundo de Schelling. su obra nunca haya sido publicada en España, sí es re-
Otras obras suyas, como la Historia del alma, de cordada en otros países, pues el lenguaje de Schubert
1830, constituyen también síntesis antropológicas, refleja todo el conflicto contemporáneo en su estado
unas veces excesivas (rozando a menudo la supersti- más bruto: primacía de la función simbólica, recono-
ción y la omnipotencia), otras con páginas valiosas cimiento de la fuerza del delirio, desmembración de
gracias a la fuerza evidente de su expresión, que enla- conocimientos y de sensaciones, primacía casi absolu-
za con Paracelso y con Boehme. ta del destino individual, busca de un territorio consi-
Schubert se aproxima al mundo de la oscuridad derado como originario, entrecruce del bien y el mal;
con unas impurezas teóricas hoy extrañas, pero Freud en fin, extrañamiento, tristeza y vértigo. (Consejo de
le recuerda abiertamente al comienzo de su carrera. En Redacción, M. J.).