ANEXO “A” Aclaraciones previas: 1.

Son criterios considerados para la evaluación cada propuesta: la ambigüedad (en tanto puede dejar margen a la arbitrariedad en la toma de decisión final), la amenaza directa al principio constitucional de la Autonomía Universitaria (según el artículo 18 de la Constitución Política del Perú), la amenaza directa a la libertad de pensamiento de cualquier miembro de la comunidad universitaria, la pertinencia cada propuesta para ser regulada en el Estatuto de la PUCP antes que algún otro reglamento o norma y finalmente la relevancia de la propuesta. 2. La Comisión para la Educación del Vaticano ha utilizado la versión de nuestro estatuto del 2009, sin embargo, el mismo ha variado a la fecha. Por este motivo, la numeración también ha variado, y es por ello que en varios casos el número del artículo del Estatuto actual se compara con una propuesta de cambio con una numeración distinta. Para todos los casos se hace la comparación con aquel artículo al que la Comisión para la Educación quiso aludir. Cambios sugeridos por la Comisión para la Educación Católica del Vaticano Estatuto PUCP vigente Título I: De la Universidad Artículo 3°.- La Universidad es autónoma académica, económica, normativa y administrativamente. Está regida por la Constitución política del Perú, la Ley Universitaria y demás normas del Estatuto que contiene las normas de la Iglesia aplicables y por sus reglamentos internos dentro de la autonomía propia de la Universidad. El gobierno de la institución radica en sus propios órganos y se ejerce sólo por las autoridades que este Estatuto señala. Propuestas de cambio Artículo 3°.- La Universidad posee la autonomía necesaria para desarrollar su identidad específica y realizar su misión propia (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 2 § 5). a) Está regida por el Código de Derecho Canónico de 1983, la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, los Ordenamientos aplicativos de la misma Constitución Apostólica aprobados el 5 de enero del 200, la Constitución Política del Perú, la Ley Universitaria y demás normas del Estado que le son aplicables, por el presente Estatuto que contiene las normas de la Iglesia aplicables, y por sus reglamentos internos dentro de la autonomía propia de la Universidad. b) El gobierno de la institución radica en sus Observaciones Rechazamos la presente propuesta por los siguientes motivos: OBS. 1: Pretende colocar normas de la Iglesia por encima de la legislación nacional (incluso de la Constitución Política del Perú) lo cual es inadmisible. Actualmente, la PUCP por su naturaleza jurídica, decide autónomamente cuáles son las normas de la Iglesia que le son aplicables y en qué medida. Adicionalmente hay que considerar que la PUCP fue oficialmente creada mediante Resolución Suprema del 24 de marzo del 1917, y que su autonomía fue ratificada por las leyes N° 11003 y N° 13417, todas partes del derecho nacional peruano. Más aún, el día de hoy la autonomía universitaria se reconoce

propios órganos y se ejerce sólo por las autoridades que este Estatuto señala. c) La Universidad, en cuanto católica, inspira y realiza su investigación, la enseñanza y todas las demás actividades según los ideales, principios y actitudes católicos (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 2 § 2).

como un principio fundamental y un derecho de la comunidad universitaria según el artículo 18 de la Constitución. No hay pues cómo argumentar que a la PUCP la creó la Iglesia. Su carácter universitario y de persona jurídica lo adquiere a través de la ley peruana, no de la ley canónica. OBS. 2: Se omiten partes de la propia Ex Corde Ecclessiae. A continuación, resaltamos aquellas partes cuya omisión constituye una interpretación tendenciosa y altamente restrictiva de la libertad académica: “art.2 § 2. Una Universidad Católica, en cuanto católica, inspira y realiza su investigación, la enseñanza y todas las demás actividades según los ideales, principios y actitudes católicos. Ella está vinculada a la Iglesia o por el trámite de un formal vínculo constitutivo o estatutario, o en virtud de un compromiso institucional asumido por sus responsables.” Omitir esta parte favorece a una interpretación única sobre nuestra relación con la Iglesia, la cual es además una interpretación equivocada por las razones expresadas en el punto anterior. “art. 2 § 5. Una Universidad Católica posee la autonomía necesaria para desarrollar su identidad específica y realizar su misión propia. La libertad de investigación y de enseñanza es reconocida y respetada según los principios y métodos propios de cada disciplina, siempre que sean salvaguardados los derechos de las personas y

Artículo 5°.- El derecho del Episcopado Peruano a participar en la vida de la Universidad nace de su origen, su historia y su misión, y lo ejercen: a) El Gran Canciller; b) los cinco representantes del Episcopado ante la Asamblea Universitaria, y c) el Director Académico de Relaciones con la Iglesia, como miembro del Consejo Universitario. Los cinco representantes del Episcopado ante la Asamblea Universitaria, bajo la presidencia del Gran Canciller, conforman la Comisión Episcopal para la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Artículo 5°.- El derecho del Episcopado Peruano a participar en la vida de la Universidad nace de su origen, su historia y su misión, y lo ejercen: a) El Gran Canciller; b) los cinco representantes del Episcopado ante la Asamblea Universitaria;1 c) el Director Académico de Relaciones con la Iglesia, como miembro del Consejo Universitario. Los cinco representantes del Episcopado ante la Asamblea Universitaria, bajo la presidencia del Gran Canciller, conforman la Comisión Episcopal para la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Debe señalarse la forma o modalidad cómo son elegidos estos Obispos, según lo diga la Conferencia Episcopal Peruana

de la comunidad y dentro de las exigencias de la verdad y del bien común.” Omitir esta parte connota una intención por imponer limitaciones a la libertad de cátedra y libertad de investigación. Nosotros rechazamos rotundamente que se pretendan plantear estas limitaciones. Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 3: La propuesta contenida en la nota no puede siquiera ser discutida ya que no compete a la PUCP, sino a la propia Conferencia Episcopal Peruana decidir el modo en que se elegirán a los Obispos representantes del Episcopado Peruano en la Asamblea Universitaria. No tendría sentido regular en nuestro estatuto algo que no puede ser decidido por la PUCP. Es por ello que consideramos que la presente modificación resultaría impertinente

El Gran Canciller de la Universidad es el Arzobispo de Lima, Primado del Perú. Hay un vicecanciller designado por la Conferencia Episcopal, quien sustituye al Gran Canciller en caso de vacancia, ausencia o impedimento de éste. Son atribuciones del Gran Canciller: a) ejercer la presidencia de

El Gran Canciller de la Universidad es el Arzobispo de Lima, Primado del Perú. Hay un vicecanciller designado por la Conferencia Episcopal, quien sustituye al Gran Canciller en caso de vacancia, ausencia o impedimento de éste. Son atribuciones del Gran Canciller: a) Promover la buena marcha

Rechazamos la presente propuesta por los siguientes motivos: OBS. 4: La propuesta del nuevo inciso a) otorga atribuciones adicionales al Gran Canciller que resultan inaceptables. La ambigüedad que otorga la frase “las medidas necesarias”, sumado al hecho de que estas

honor de la Universidad; b) velar para que la Universidad cumpla sus fines institucionales ejerciendo las funciones que las normas de la Iglesia Católica prescriben en lo referente a la enseñanza de la teología, a las cuestiones de fe y al cuidado pastoral dentro de la Universidad; c) mantener la vinculación de la Universidad con la Santa Sede y el Episcopado Peruano; d) nombrar al Director del Centro de Asesoría Pastoral Universitaria, ponderado el parecer del Consejo Universitario; e) las otras establecidas en este Estatuto. La Comisión Episcopal para la Pontificia Universidad Católica del Perú colabora con el Gran Canciller y el Rector de la Universidad. Formula las recomendaciones que considere pertinentes en referencia a las cuestiones de fe y cuidado pastoral dentro de la Universidad.

de la Universidad y vigilar para mantener y fortalecer su carácter católico. Si surgieran problemas acerca de tal requisito, él tomará las medidas necesarias para resolverlos, de acuerdo con las autoridades académicas competentes y conforme a los procedimientos establecidos en este Estatuto (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 5 § 2); b) ejercer la presidencia de honor de la Universidad; b) Velar para que la Universidad cumpla sus fines institucionales ejerciendo las funciones que las normas de la Iglesia Católica prescriben en lo referente a la enseñanza de la teología, a las cuestiones de fe y al cuidado pastoral dentro de la Universidad; c) Mantener la vinculación de la Universidad con la Santa Sede y el Episcopado Peruano; d) Proponer a la Congregación para la Educación Católica el nombre del que debe ser confirmado como Rector, el cual será nombrado por el Gran Canciller a partir de los tres candidatos elegidos por la Asamblea Universitaria; e) Recibir la profesión de fe del Rector, cuando comienza a ejercer su cargo (Código de Derecho Canónico, can. 833 n. 7); f) Nombrar al Director del Centro de Asesoría Pastoral Universitaria, ponderado el parecer del Consejo Universitario; g) Conceder la missio canónica a quienes enseñan materias concernientes a la fe y costumbres, después de

parecerían no tener ningún tipo de límite establecido, así como el amplio margen de discrecionalidad que tendría el Gran Canciller para decidir cuándo y por qué motivos han surgido problemas acerca del carácter católico de la PUCP, le otorgan a este el poder de dirigir la universidad casi en cualquier ámbito. Aceptar el cambio sería posibilitar al Gran Canciller a tomar medidas de gobierno, disciplinarias o sobre temas académicos y administrativos permitiría la implantación de un pensamiento único dentro de nuestra Casa de Estudios, cosa que no aceptamos ni aceptaremos, pues atenta directamente contra nuestra autonomía universitaria. OBS. 5: La propuesta del inciso d) es también inaceptable, pues pide que el Rector deje de ser electo por la Asamblea Universitaria. Resaltamos el hecho de que, al no especificarse qué habría de ocurrir si el candidato elegido no fuese ratificado por la Comisión para la Educación Católica, la lógica nos lleva a pensar que, de ocurrir ello con los tres candidatos iniciales, la Asamblea tendría que proponer nuevos candidatos, y repetir el proceso hasta que finalmente haya algún candidato que sea del agrado tanto del Gran Canciller como de la Comisión para la Educación Católica. Vale decir, a fin de cuentas, serían ellos quienes tendrían total poder de decisión sobre quien sería designado como Rector. Permitir que el Rector

haber hecho la profesión de fe (Código de Derecho Canónico, can. 812); h) Proponer a la Asamblea Universitaria, cuando lo considere necesario, las modificaciones o actualizaciones del presente Estatuto. Luego de la aprobación de la Asamblea, el Gran Canciller enviará las modificaciones o el texto definitivo a la Congregación para la Educación Católica para la debida aprobación final; i) las otras establecidas en este Estatuto. La Comisión Episcopal para la Pontificia Universidad Católica del Perú colabora con el Gran Canciller y el Rector de la Universidad. Formula las recomendaciones que considere pertinentes en referencia a las cuestiones de fe y cuidado pastoral dentro de la Universidad.

sea nombrado por el Gran Canciller constituiría una regresión en nuestra democracia interna. OBS. 6: La propuesta del inciso f) tergiversa una norma canónica. El canon 812 dice lo siguiente: “812 Quienes explican disciplinas teológicas en cualquier instituto de estudios superiores deben tener mandato de la autoridad eclesiástica competente.” Pretender extender la missio canónica y la profesión de fe a profesores que enseñan “materias concernientes a (...) costumbres” (inciso g) extralimita los alcances propios de estas. Se puede afectar la labor de profesores, especialmente de humanidades y ciencias sociales, con requisitos que son exigibles únicamente a quienes dictan “disciplinas teológicas”. OBS. 7: La propuesta del inciso h) sostiene que la Congregación para la Educación de la Fe “aprueba” los Estatutos de la Universidad. Esto es incorrecto: sólo la Asamblea Universitaria aprueba nuestros Estatutos, con lo que ya cobra vigencia. Lo que la Congregación para la Educación Católica hace es “ratificar”, en virtud a los vínculos que la universidad ha decidido sostener con la Iglesia, lo cual es sustancialmente distinto.

Título II: De la Organización Académica Artículo 15°.- Los profesores que integran el Consejo de

Artículo 16°.- Los profesores que integran el Consejo de

Rechazamos la presente propuesta por el siguiente

Facultad son elegidos por los profesores ordinarios de la Junta de Profesores de la Facultad por un período de tres años y pueden ser reelegidos.

Facultad son elegidos por los profesores ordinarios de la Junta de Profesores de la Facultad por un período de tres años y pueden ser reelegidos.2 2 Debe señalarse un límite a la reelección y la forma como son reelegidos.

motivo: OBS. 8: Las cuestiones señaladas en la nota al pie no corresponden al estatuto, sino al desarrollo de los reglamentos respectivos de cada facultad; por lo cual la propuesta es impertinente. De hecho, lo que se pide ya ocurre en la mayoría de estos reglamentos. Además, es la propia comunidad universitaria la que debe discutir y decidir las cuestiones relativas al modo de elección de los representantes en órganos de gobierno. Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 9: El artículo 42° de la propuesta es un texto desactualizado del Estatuto, que fue modificado en sesión de Asamblea Universitaria del 9 de mayo del 2011. El texto vigente es el de la columna izquierda. Sin embargo, no se solicita ningún cambio relevante o significativo: se pide cambiar “las demás que le confieran los reglamentos internos de la Universidad” por “Ejercer las demás atribuciones que le confieran los reglamentos de la Universidad”. Dada la poca relevancia, no consideramos que sea necesario realizar el cambio propuesto.

Artículo 43°.- Son atribuciones del Jefe de Departamento: a) dirigir la marcha del Departamento y representarlo; b) hacer cumplir las disposiciones de la Universidad e informar permanentemente al Rector, a los vicerrectores y al Consejo Universitario de los asuntos del Departamento; c) dictar las medidas que requiera el eficiente funcionamiento administrativo del Departamento; d) conceder licencia a los profesores del Departamento y a los jefes de práctica de acuerdo con los reglamentos respectivos, previa consulta al Decano de la Facultad que corresponda; e) mantenerse en contacto y coordinación permanente con los Decanos de las Facultades a las que el

Artículo 42°.- Son atribuciones del Jefe de Departamento: a) Representar al Departamento; b) Dirigir y orientar las actividades del Departamento; c) Promover permanentemente la excelencia académica del Departamento; d) Formar grupos de trabajo con el propósito de una constante revisión y mejoramiento de la labor docente, de investigación y de proyección social del Departamento; e) Hacer cumplir las disposiciones de la Universidad e informar permanentemente al Rector, a los Vicerrectores y al Consejo Universitario de los asuntos del Departamento; f) Dictar las medidas que requiera el eficiente funcionamiento

Departamento sirve; f) presentar a la Junta de Profesores la Memoria Anual del Departamento, proponer los planes para los siguientes períodos académicos y elevar al Consejo Universitario ambos documentos; g) aprobar los planes de trabajo de los profesores en materia de docencia, investigación, responsabilidad social, y gestión académico administrativa; h) supervisar el cumplimiento de los planes de trabajo de los profesores; i) asistir con voz y voto a las sesiones del Consejo de Facultad a la cual está integrado el Departamento; j) presentar al Consejo Universitario la propuesta de creación de plazas para profesores de tiempo completo y medio tiempo, para el ingreso a la categoría de profesor ordinario y para la promoción al interior de esta categoría; k) participar en el jurado del concurso destinado al otorgamiento de plazas de ingreso a la categoría de profesor ordinario y de promoción al interior de esta categoría, de acuerdo con lo establecido en el reglamento respectivo; l) atender los requerimientos de docencia de las unidades académicas; m) proponer la contratación de profesores; n) remitir al Consejo del Departamento Académico las evaluaciones realizadas por el Departamento y los Consejos de Facultad donde los profesores prestan servicios en el marco de los

administrativo del Departamento; g) Promover las publicaciones del Departamento y designar a los encargados de las mismas; h) Conceder licencia a los profesores del Departamento y a los jefes de práctica de acuerdo con los reglamentos respectivos, previa consulta al Decano de la Facultad que corresponda; i) Elaborar oportunamente las propuestas del Departamento para el presupuesto anual de la Universidad y someterlas al Consejo Universitario de acuerdo con la reglamentación pertinente; j) Mantenerse en contacto y coordinación permanente con los Decanos de las Facultades a las que el Departamento sirve; k) Presentar a la Junta de Profesores la Memoria Anual del Departamento, proponer los planes para los siguientes ciclos académicos y elevar al Consejo Universitario ambos documentos; l) Aprobar los planes de trabajo de los docentes, en materia de enseñanza, investigación, proyección social, y asesoría y orientación personal de los estudiantes; m) Velar para que los profesores cumplan sus planes de trabajo; n) Proponer a los miembros de los Comités Asesores de las secciones de posgrado correspondientes a su Departamento; o) Asistir con voz y voto a las sesiones del Consejo de Facultad a la cual está integrado el Departamento

procesos de ratificación, confirmación y no ratificación. o) las demás que le confieran los reglamentos internos de la Universidad.

cuando se traten asuntos de interés común; p) Solicitar al Consejo Universitario, por intermedio del Decano de la Facultad a la cual se integra, la convocatoria a concurso de méritos para el ingreso a la condición de profesor ordinario; q) Elevar al Consejo Universitario, por intermedio del Decano de la Facultad a la cual se integra, la documentación y la primera calificación de méritos de los concursantes a plazas para docentes ordinarios, y participar en la etapa final del concurso, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento de Personal Docente; r) Proponer al Consejo Universitario, por intermedio del Decano de la Facultad a la cual se integra, la contratación del personal docente; s) Proponer al Consejo Universitario, por intermedio del Decano de la Facultad a la cual se integra, la ratificación, la promoción y la cesación de los docentes. En este caso debe remitir la evaluación realizada por el Departamento y la efectuada por los Consejos de Facultad donde los docentes prestan servicios; t) Ejercer las demás atribuciones que le confieran los reglamentos internos de la Universidad.

Título III: Del Gobierno de la Universidad Artículo 75°.- La Asamblea Universitaria es el máximo órgano de gobierno de la Universidad y está integrada

Artículo 74°.- La Asamblea Universitaria es el máximo órgano de gobierno de la Universidad y está integrada

Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo:

por los siguientes miembros: a) el Rector y el vicerrector o los vicerrectores; b) los Decanos; c) los representantes de los profesores ordinarios en cantidad igual al doble del número de las autoridades señaladas en los incisos a) y b), en la forma y proporciones siguientes: c.1. cuatro son elegidos por y entre los Jefes de Departamentos; c.2. los demás son elegidos por los profesores de los diversos Departamentos Académicos según categorías. La mitad debe estar constituida por principales; de la otra mitad, dos tercios deben estar conformados por asociados, y un tercio, por auxiliares; en caso de fracción debe atribuirse uno más a la categoría que tenga fracción superior. Todos son elegidos por tres años y pueden ser reelegidos; d) los representantes de los estudiantes en número equivalente a la mitad del número legal de los demás miembros de la Asamblea, sin considerar la fracción en caso de haberla. Son elegidos por un año y no pueden ser reelegidos para el período inmediato; e) dos representantes de los graduados, elegidos por tres años y que pueden ser reelegidos para el período inmediato; f) cinco representantes del Episcopado Peruano, designados por la

por los siguientes miembros: a) el Rector y el vicerrector o los vicerrectores; b) los Decanos; c) los representantes de los profesores ordinarios en cantidad igual al doble del número de las autoridades señaladas en los incisos a) y b), en la forma y proporciones siguientes: c.1. cuatro son elegidos por y entre los Jefes de Departamentos; c.2. los demás son elegidos por los profesores de los diversos Departamentos Académicos según categorías. La mitad debe estar constituida por principales; de la otra mitad, dos tercios deben estar conformados por asociados, y un tercio, por auxiliares; en caso de fracción debe atribuirse uno más a la categoría que tenga fracción superior. Todos son elegidos por tres años y pueden ser reelegidos; d) los representantes de los estudiantes en número equivalente a la mitad del número legal de los demás miembros de la Asamblea, sin considerar la fracción en caso de haberla. Son elegidos por un año y no pueden ser reelegidos para el período inmediato;3 e) dos representantes de los graduados, elegidos por tres años y que pueden ser reelegidos para el período inmediato; f) cinco representantes del Episcopado Peruano, designados por la

OBS. 10: Sucede lo mismo que en la Observación 8. Las cuestiones señaladas en la nota al pie no corresponden al estatuto, sino al desarrollo de los reglamentos respectivos de cada facultad; por lo cual la propuesta es impertinente. Además, es la propia comunidad universitaria la que debe discutir y decidir las cuestiones relativas al modo de elección de los representantes en órganos de gobierno.

Conferencia Episcopal. Quienes eligieren a los representantes de los profesores, de los estudiantes y de los graduados elegirán también cinco, tres y dos accesitarios, respectivamente, para los casos de vacancia. La Conferencia Episcopal designará también representantes accesitarios.

Artículo 76°.- Las atribuciones de la Asamblea Universitaria son: a) reformar el Estatuto de la Universidad y cautelar su cumplimiento; b) elegir al Rector y a los vicerrectores, y declarar la vacancia en sus cargos; c) elegir, a propuesta del Rector, a los Directores Académicos: del Profesorado de Relaciones Institucionales de Responsabilidad Social de Economía de Planeamiento y Evaluación d) ratificar el Plan de Desarrollo y el Plan de Funcionamiento de la Universidad aprobados por el Consejo Universitario; e) elegir a los miembros del Comité Electoral Universitario; f) pronunciarse sobre la Memoria Anual del Rector y evaluar el funcionamiento de la Universidad; g) acordar la creación, fusión, supresión o reestructuración de las unidades académicas, sus especialidades o sus secciones; h) las demás que le confieran la legislación universitaria y el

Conferencia Episcopal. Quienes eligieren a los representantes de los profesores, de los estudiantes y de los graduados elegirán también cinco, tres y dos accesitarios, respectivamente, para los casos de vacancia. La Conferencia Episcopal designará también representantes accesitarios. 3 Debe señalarse un límite a la reelección y la forma cómo son reelegidos. Artículo 75°.- Las atribuciones de la Asamblea Universitaria son: a) Reformar el Estatuto de la Universidad cuando lo considere necesario y proponerlo al Gran Canciller, quien con el debido consenso, lo enviará a la Congregación para la aprobación final (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 3 § 4), y cautelar su cumplimiento; b) Elegir la terna de los tres candidatos al cargo de Rector; presentarla al Gran Canciller, quien procederá al nombramiento, luego de haber obtenido la confirmación de parte de la Congregación para la Educación Católica; c) Elegir a los vicerrectores, y declarar la vacancia en sus cargos; d) Elegir, a propuesta del Rector, a los Directores Académicos: del Régimen Académico de Profesores, de Relaciones Institucionales, de Responsabilidad Social, de Economía y de Planeamiento y Evaluación

Rechazamos la presente propuesta por los siguientes motivos: OBS. 11: Sobre el inciso a), como ya se ha señalado, la “aprobación” de las reformas al Estatuto competen únicamente a la Asamblea Universitaria, según está establecido en la Ley Universitaria y respaldado por la autonomía universitaria reconocida en el artículo 18 de la Constitución. La Congregación para la Educación Católica sólo deberá “ratificar”, y ello es por voluntad propia de la PUCP. OBS. 12: La propuesta del inciso b) es inaceptable, pues pide que el Rector deje de ser electo por la Asamblea Universitaria. Permitir que el Rector sea nombrado por el Gran Canciller constituiría una regresión en nuestra democracia interna. OBS.13: El inciso d) de la propuesta utiliza la denominación de “Dirección Académica de Régimen Académico de los Profesores”. Esta

presente Estatuto.

e) Ratificar el Plan de Desarrollo y el Plan de Funcionamiento de la Universidad aprobados por el Consejo Universitario; f) elegir a los miembros del Comité Electoral Universitario; g) pronunciarse sobre la Memoria Anual del Rector y evaluar el funcionamiento de la Universidad; h) acordar la creación, fusión, supresión o reestructuración de las unidades académicas, sus especialidades o sus secciones; i) las demás que le confieran la legislación universitaria y el presente Estatuto.
Artículo 85°.- El Rector representa legalmente a la Universidad, preside sus órganos de gobierno, dirige la vida académica y ejerce la gestión administrativa institucional. El Rector es nombrado por el Gran Canciller, el cual lo elige a partir de los tres candidatos elegidos por la Asamblea Universitaria, y confirmado por la Congregación para la Educación Católica. El Rector es nombrado por un período de cinco años. Puede ser reelegido por única vez para el periodo inmediato siguiente. Para ser reelegido requerirá de la mitad más uno del número de los votos válidamente emitidos. El Rector no puede ser candidato para vicerrector en el periodo inmediato siguiente.

denominación es desactualizada ya fue modificada por “Dirección Académica del Profesorado” en sesión de Asamblea Universitaria del 9 de mayo del 2011. El texto vigente es el de la columna izquierda. Por lo tanto, esta modificación resultaría impertinente.

Artículo 86°.- El Rector representa legalmente a la Universidad, preside sus órganos de gobierno, dirige la vida académica y ejerce la gestión administrativa institucional. El Rector es elegido por un período de cinco años. Puede ser reelegido por única vez para el periodo inmediato siguiente. Para ser reelegido requerirá de la mitad más uno del número de los votos válidamente emitidos. El Rector no puede ser candidato para vicerrector en el periodo inmediato siguiente.

Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 14: La propuesta es inaceptable, pues pide que el Rector deje de ser electo por la Asamblea Universitaria. Nuevamente afirmamos que permitir que el Rector sea nombrado por el Gran Canciller constituiría una regresión en nuestra democracia interna.

Título V: Del Personal

Académico Artículo 100°.- La participación de los profesores en la vida de la comunidad universitaria tiene su más alta expresión en la docencia e investigación; consiste, además, en su derecho a integrar los órganos de gobierno y las comisiones universitarias para las que sean elegidos o designados, así como intervenir en las actividades de proyección social y de extensión universitaria.

Artículo 97°.a) Al momento del nombramiento, todos los profesores deben ser informados de la identidad católica de la institución y de sus implicaciones, y también de su responsabilidad de promover o, al menos, respetar tal identidad. En los modos concordes con las diversas disciplinas académicas, todos los profesores católicos deben acoger fielmente, y todos los demás docentes deben respetar la doctrina y la moral católica en su investigación y en su enseñanza (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 4 §§ 2-3). b) La participación de los profesores en la vida de la comunidad universitaria tiene su más alta expresión en la docencia e investigación; consiste, además, en su derecho a integrar los órganos de gobierno y las comisiones universitarias para las que sean elegidos o designados, así como intervenir en las actividades de proyección social y de extensión universitaria. Artículo 99°.- Para el ejercicio de la docencia ordinaria en la Universidad es obligatorio poseer grado académico de Magíster o Doctor, o título profesional, uno u otro conferidos por las universidades del país o revalidados según Ley. La Universidad, además de la idoneidad científica y pedagógica del candidato

Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 15: Existe ambigüedad sobre la aplicación de esta norma y de sus alcances. Debe ser devuelto para deliberar contando con una mayor especificación de su ejercicio y alcance. Por lo demás, consideramos que los profesores se encuentran ya advertidos de la identidad católica que libremente mantiene nuestra universidad desde el momento en que observan su nombre. Asimismo, consideramos que existe ambigüedad especialmente en la parte que refiere a que los docentes deberán “respetar la doctrina y la moral católica en su investigación y en su enseñanza”, pues si bien puede parecer un añadido inofensivo, deja de serlo cuando consideramos que también se propone que cuando el Gran Canciller considere que hay problemas este el carácter católico exigido, el tomará las “medidas necesarias” para resolverlos, sin esclarecer ningún tipo de límites. Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 16: Debemos señalar antes que nada que en este artículo ya se cita actualmente al Código de Derecho Canónico, estableciendo que se debe velar por el respeto a la doctrina y conducta católica

Artículo 102°.- Para el ejercicio de la docencia ordinaria en la Universidad es obligatorio poseer grado académico de Magíster o Doctor, o título profesional, uno u otro conferidos por las universidades del país o revalidados según Ley. La Universidad, además de la idoneidad científica y pedagógica del candidato

tendrá en cuenta la rectitud de su doctrina e integridad de vida, y si no profesa la religión católica, deberá manifestar respeto por los principios y valores que inspiran a la Universidad Católica. Las autoridades competentes de la Universidad deberán, según lo exige el Canon 810 del Código de Derecho Canónico, velar por la rectitud de la doctrina y conducta correspondiente a los profesores.

tendrá en cuenta la rectitud de su doctrina e integridad de vida, y si no profesa la religión católica, deberá manifestar respeto por los principios y valores que inspiran a la Universidad Católica. Las autoridades competentes de la Universidad deberán, según lo exige el Canon 810 del Código de Derecho Canónico, velar por la rectitud de la doctrina y conducta correspondiente a los profesores. En caso de que llegaran a faltar las cualidades intelectuales, pedagógicas y morales, exigidas al docente, éste será removido de su cargo, observando el modo de proceder establecido en el presente Estatuto (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 5 § 2).

que deben tener los profesores. Esta referencia no se hace porque la PUCP esté obligada a hacerla, sino porque ella misma lo ha creído conveniente. Pero sobre la reforma propuesta, esta debe ser rechazada ya que abiertamente busca apartar profesores de la Comunidad Universitaria en razón de un criterio tan ambiguo y arbitrario como lo es el exigir “cualidades morales”. Sólo el Consejo Universitario puede decidir la no ratificación de un profesor. La Iglesia cuenta con representación en el Consejo Universitario a través del Director Académico de Relaciones con la Iglesia. Introducir instancias diferentes al Consejo Universitario sería violatorio de nuestra autonomía, así como aceptar “criterios morales” como exigencia para la mantención de los docentes de la PUCP daría pie a que se viole la libertad de cátedra y de libre pensamiento. Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 17: La cita respecto a la Ex Corde Ecclesiae no ha sido colocada de manera completa, obviándose la parte que resaltamos: “La educación de los estudiantes debe integrar la dimensión académica y profesional con la formación en los principios morales y religiosos y con el estudio de la doctrina social

Título VI: De los Estudiantes Artículo 117°.- La condición de alumno se adquiere por la matrícula, se mantiene por el cumplimiento del trabajo académico y de las tareas de formación universitaria, y dura hasta el día en el que concluye el acto de matrícula del período académico inmediato siguiente, salvo para los cursos especiales, en los que la validez caduca con el término del curso. La condición de alumno se puede perder por razones

Artículo 114°.a) La educación de los estudiantes debe integrar la dimensión académica y profesional con la formación en los principios morales y religiosos y con el estudio de la doctrina social de la Iglesia (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 4 § 5). b) La condición de alumno se adquiere por la matrícula, se mantiene por el cumplimiento del trabajo académico y de las tareas de

académicas y disciplinarias. La matrícula es un acto jurídico por el que la Universidad asume la obligación de formar humana, académica y profesionalmente a sus estudiantes, y estos, la de participar en la vida universitaria de acuerdo con los reglamentos que la rigen. Por la matrícula los alumnos adquieren los derechos y deberes que les son inherentes de acuerdo con el presente Estatuto.

formación universitaria, y dura hasta el día en el que concluye el acto de matrícula del período académico inmediato siguiente, salvo para los cursos especiales, en los que la validez caduca con el término del curso. La condición de alumno se puede perder por razones académicas y disciplinarias. c) La matrícula es un acto jurídico por el que la Universidad asume la obligación de formar humana, académica y profesionalmente a sus estudiantes, y estos, la de participar en la vida universitaria de acuerdo con los reglamentos que la rigen. Por la matrícula los alumnos adquieren los derechos y deberes que les son inherentes de acuerdo con el presente Estatuto.

Artículo 123°.- Son derechos de los estudiantes: a) recibir formación humana, académica y profesional; b) expresar libremente sus ideas, con respeto a las de los demás y a los fines esenciales de la institución; c) participar en los órganos de gobierno de la Universidad y de las unidades académicas de conformidad con lo establecido por el presente Estatuto; d) asociarse libremente para fines relacionados con los de la Universidad; e) utilizar los servicios académicos y de bienestar y asistencia que ofrece la Universidad, de acuerdo con los reglamentos respectivos; f) los demás que se deriven

Artículo 120°.- Son derechos de los estudiantes: a) recibir formación humana, cristiana, académica y profesional; b) expresar libremente sus ideas, con respeto a las de los demás y a los fines esenciales de la institución; c) participar en los órganos de gobierno de la Universidad y de las unidades académicas de conformidad con lo establecido por el presente Estatuto; d) asociarse libremente para fines relacionados con los de la Universidad; e) utilizar los servicios académicos y de bienestar y asistencia que ofrece la Universidad, de acuerdo con los reglamentos respectivos;

de la Iglesia. El programa de estudio para cada una de las distintas profesiones debe incluir una adecuada formación ética en la profesión para la que dicho programa prepara. Además, se deberá ofrecer a todos los estudiantes la posibilidad de seguir cursos de doctrina católica” Asimismo, no existe claridad sobre lo que se entendería por “principios morales” exigibles para nuestra educación. Tal ambigüedad se presta a la arbitrariedad, en especial en atención a la propuesta de cambio del inciso a) del artículo 5. Por lo demás, la educación de los estudiantes ya comprende el estudio de la doctrina social de la Iglesia al ser obligatorio el llevar un curso de teología para todas las carreras, por lo cual en este aspecto la propuesta sería irrelevante e innecesaria. Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 18: Lo que se señala en el inciso a) de esta propuesta ya está previamente establecido en el artículo 1° de nuestro estatuto: “Artículo 1°.-: La Pontificia Universidad Católica del Perú es una comunidad de maestros, alumnos y graduados dedicada a los fines esenciales de una institución universitaria católica: formación académica, humana y cristiana (...).” Sin embargo, desde nuestro análisis global del documento, consideramos que se debe devolver esta propuesta para

de la Ley, del presente Estatuto y de los reglamentos. Título VIII: Del Personal Administrativo Artículo 132°.- La comunidad de maestros y estudiantes que enseñan, investigan y estudian es apoyada y complementada por la labor del personal no docente: funcionarios, empleados y obreros. Este personal es nombrado genéricamente en el Estatuto como personal administrativo.

f) los demás que se deriven de la Ley, del presente Estatuto y de los reglamentos.

precisar sus implicancias y clarificar su relación con las demás propuestas.

Artículo 129°.a) Al momento del nombramiento, todo el personal administrativo debe ser informado de la identidad católica de la institución y de sus implicaciones, y también de su responsabilidad de promover o, al menos, respetar tal identidad (Ex Corde Ecclesiae, Normas Generales, art. 4 § 2). b) La comunidad de maestros y estudiantes que enseñan, investigan y estudian es apoyada y complementada por la labor del personal no docente: funcionarios, empleados y obreros. Este personal es nombrado genéricamente en el Estatuto como personal administrativo. De conformidad con lo dispuesto en la legislación vigente, especialmente el artículo cuarto del Decreto Legislativo 882, la Universidad confirma su naturaleza jurídica de asociación civil sin fines de lucro inscrita el ocho de abril de mil novecientos treinta y siete, bajo el número cuatrocientos dieciocho, a fojas sesenta y nueve del tomo primero del Diario del Registro de Personas Jurídicas de los Registros Públicos de Lima. La Pontificia Universidad Católica del Perú, en tanto universidad y asociación, declara que el artículo

Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 19: La contratación del personal administrativo se regula a través de reglamentos distintos al estatuto. Asimismo, también consideramos que el personal administrativos y en general todo aquel que tenga algún acercamiento con nuestra casa de estudios está por demás enterado del carácter católico de la institución desde el momento en que observa su nombre. Por ello, consideramos la propuesta impertinente.

Disposiciones Finales 1. De conformidad con lo dispuesto en la legislación vigente, especialmente el artículo cuarto del Decreto Legislativo 882, la Universidad confirma su naturaleza jurídica de asociación civil sin fines de lucro inscrita el ocho de abril de mil novecientos treinta y siete, bajo el número cuatrocientos dieciocho, a fojas sesenta y nueve del tomo primero del Diario del Registro de Personas Jurídicas de los Registros Públicos de Lima. 2. La Pontificia Universidad Católica del Perú, en tanto universidad y asociación, declara que el artículo

Rechazamos la presente propuesta por los siguientes motivos: OBS. 20: Sobre el nuevo inciso a), como ya se ha señalado, la “aprobación” de las reformas al Estatuto competen únicamente a la Asamblea Universitaria. La Congregación para la Educación Católica sólo tendrá el poder de “ratificar” o no los estatutos siempre que la PUCP tenga la voluntad de que así sea. OBS. 21: La propuesta del inciso b) es inaceptable, pues pide que el Rector deje de ser electo por la Asamblea

tercero del presente Estatuto, en lo referente a la ley civil, debe ser interpretado en el sentido de que la Universidad se rige por la Constitución Política del Perú, específicamente por las normas constitucionales referentes a las asociaciones sin fines de lucro y a las universidades, por el Código Civil y las demás normas generales aplicables a las asociaciones, y por la legislación peruana para las universidades. Los asociados que integran la Universidad, en ejercicio de su derecho de libre asociación, constitucional y legalmente reconocido, declaran que su Estatuto y las normas que ella apruebe para sí representan su voluntad y son las únicas normas particulares aplicables a la vida institucional. 3. Todas las decisiones de los órganos de la Universidad señalados en el presente Estatuto adquieren plena vigencia una vez adoptadas de acuerdo con la Constitución, las leyes peruanas, este Estatuto y los reglamentos de la Universidad. Los reglamentos de la Universidad adquieren vigencia una vez promulgados por el Rector. Para los efectos propios y específicos de la ley canónica, no de la ley peruana, la Universidad pondrá en conocimiento de la Autoridad Eclesiástica competente, a través de los órganos y en ejercicio de las funciones que el presente Estatuto establece, las

tercero del presente Estatuto, en lo referente a la ley civil, debe ser interpretado en el sentido de que la Universidad se rige por la Constitución Política del Perú, específicamente por las normas constitucionales referentes a las asociaciones sin fines de lucro y a las universidades, por el Código Civil y las demás normas generales aplicables a las asociaciones, y por la legislación peruana para las universidades. Los asociados que integran la Universidad, en ejercicio de su derecho de libre asociación, constitucional y legalmente reconocido, declaran que su Estatuto y las normas que ella apruebe para sí representan su voluntad y son las únicas normas particulares aplicables a la vida institucional. Todas las decisiones de los órganos de la Universidad señalados en el presente Estatuto adquieren plena vigencia una vez adoptadas de acuerdo con la Constitución, las leyes peruanas, este Estatuto y los reglamentos de la Universidad. Los reglamentos de la Universidad adquieren vigencia una vez promulgados por el Rector. Para los efectos propios y específicos de la ley canónica, no de la ley peruana, la Universidad pondrá en conocimiento de la Autoridad Eclesiástica competente, a través de los órganos y en ejercicio de las funciones que el presente Estatuto establece, las

Universitaria. Permitir que el Rector sea nombrado por el Gran Canciller constituiría una regresión en nuestra democracia interna.

principales decisiones que sus órganos de gobierno institucional adopten y específicamente las siguientes: a) el texto del Estatuto vigente y sus modificaciones; b) el nombre del Rector elegido por la Asamblea Universitaria, para los fines de su confirmación según las normas de la Iglesia.

principales decisiones que sus órganos de gobierno institucional adopten y específicamente las siguientes: a) El texto del Estatuto vigente y sus modificaciones, aprobados por la Congregación para la Educación Católica; b) Los tres candidatos para el nombramiento del Rector por parte del Gran Canciller, elegidos por la Asamblea Universitaria, para los fines de su confirmación según las normas de la Iglesia, por parte de la Congregación para la Educación Católica. Notas adicionales: 1. En el Título IV, Del Personal Administrativo, se debe incluir un artículo que determine: a) Cuándo y en qué condiciones cesan los en su oficio; b) Por qué razones y con qué procedimientos se les puede suspender o privar del oficio, de manera que se tutelen adecuadamente los derechos tanto del profesor como de la Universidad, en primer lugar de sus alumnos, como también de la misma comunidad eclesial. 2. En el Título V, De los Estudiantes, se debe incluir un artículo en el que se determine cómo, por razones graves, se puede suspender o privar de algunos derechos a los alumnos o incluso excluirlos de la Universidad, con el fin de proveer así a la tutela de los derechos del alumno, de la Universidad y de la misma comunidad eclesial. Rechazamos la presente propuesta por el siguiente motivo: OBS. 22: Ambas reformas se deben rechazar en tanto permitiría que se aparten a profesores, personal administrativo y alumnos de la Comunidad Universitaria de manera arbitraria en nombre de una supuesta “tutela de la comunidad eclesial”, término demasiado amplio y ambiguo que da un amplio margen a la arbitrariedad. Sólo el Consejo Universitario puede decidir la no ratificación de los profesores. Sólo el Tribunal de Honor, en primera instancia, y sólo el Consejo Universitario, en segunda instancia, pueden determinar la pérdida de la condición de alumnos por motivos disciplinarios. Introducir nuevas instancias sería violatorio de nuestra autonomía. Asimismo, la permanencia y condiciones con que debe cumplir el

personal administrativo se regulan en su reglamento respectivo, no es el Estatuto de la PUCP, por lo que este pedido es impertinente.

Conclusiones: Tras un análisis detallado de todas y cada una de las propuestas, consideramos: 1. Que son las más alarmantes las siguientes tres propuestas de cambio: a. La establecida en el artículo 5, inciso a); sobre que el Gran Canciller pueda tomar las “Medidas necesarias” cuando él considere que surjan problemas sobre el carácter católico de la universidad, con la intención de corregir dichos problemas. Como se ha dicho antes, aceptar este cambio conllevaría a que el cardenal no tenga ningún tipo de límites para tomar la medida que desee cuando lo considere pertinente, bajo una excusa tan amplia como que hay “problemas sobre el carácter católico de la universidad”. b. La establecida en el artículo 5, inciso d); sobre que sea el Gran Canciller quien designe al rector de la PUCP, entre los 3 candidatos propuestos por la Asamblea Universitaria. Nuevamente, de aceptar este cambio, no quedaría claro qué sucedería si los candidatos propuestos por la Asamblea no son del agrado de la Comisión para la Educación, por lo que no los ratifica. La respuesta más lógica es que la Asamblea tendría que proponer nuevos candidatos, hasta que al fin haya alguno que sea del gusto tanto del cardenal como de la Comisión para la Educación Católica. Ello, sin duda, refleja un grave atentado a la autonomía de la PUCP, pues ya no podríamos elegir libremente a nuestro rector. c. La establecida en el artículo 99 (según el documento de propuesta de cambios), sobre que si se considerase que a un docente le faltasen las cualidades pedagógicas, académicas o morales, sería removido de su cargo. Es extremamente ambiguo el calificar a un docente por su “conducta moral”, y resulta bastante obvio que aceptar este cambio daría pie a que se remuevan de la universidad a muchos profesores simplemente por tener ideas distintas. 2. Que, en su conjunto, consideramos que estas propuestas buscan que el Gran Canciller, Arzobispo de Lima, tenga injerencia en la vida académica y administrativa de nuestra universidad. 3. Que se debe cuestionar el hecho de que en diversas ocasiones se citen normas de la Iglesia de forma tendenciosa. 4. Que hay propuestas que se invalidan por ser insuficientes, impertinentes o ambiguas.

Por dichas consideraciones, sostenemos que el documento debe ser rechazado globalmente.

ASAMBLEA DE DELEGADOS FEPUC

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