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Instituto Nacional de Formación Docente El hombre y las ciencias de la Naturaleza Por Carlos A.

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Instituto Nacional de Formación Docente El hombre y las ciencias de la Naturaleza Por Carlos A.

El hombre y las ciencias de la Naturaleza

Por Carlos A. Grande

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha observado con curiosidad y en forma sistemática los fenómenos naturales. Es así como trató de advertir la ocurrencia de estos fenómenos y aprendió a prever la marcha de muchos acontecimientos en la Naturaleza, como lo son la crecida de los ríos 1 , el cambio de las estaciones del año y muchas otras cosas. Utilizó dichos conocimientos para determinar tiempos de siembra, de cosecha, etc. Se fue convenciendo en forma paulatina de que el estudio de la naturaleza le resultaba de una utilidad inapreciable, porque le permitía mejorar su modo de vida y prevenir los daños que podrían ocasionar los cataclismos.

Mucho más tarde aparecerán los científicos que dedicarán su vida a generalizar las experiencias de las generaciones de hombres precedentes. Anotarán los resultados de las observaciones y experimentos y transmitirán sus conocimientos a sus discípulos.

En un comienzo los científicos por lo general eran también sacerdotes. La concentración de los conocimientos en estos ámbitos religiosos otorgaba un gran poder a quien lo poseía. Es por ello que muchas veces las anotaciones estaban cifradas, y escogían a sus discípulos con gran cuidado, debiendo éstos guardar secreto de sus nuevos conocimientos.

Algunas comunidades directamente no escribían nada y la transmisión era sólo en forma oral, aprendiendo por repetición y memoria todos los conocimientos, y realizando un pacto de confidencialidad: quien no cumpliera con estos preceptos era desterrado o asesinado según la ocasión. Una clara muestra de estas cuestiones fueron los pitagóricos.

Los primeros libros sobre los fenómenos de la naturaleza que fueron puestos al alcance de los pueblos surgieron al parecer en la Grecia antigua. Ello favoreció el rápido desarrollo de las ciencias en ese país y el surgimiento de muchos científicos eminentes.

La palabra griega “Physis” significa “Naturaleza. Por eso llamaron Física a la ciencia sobre la Naturaleza. A partir del siglo XVII la física comenzó a desarrollarse rápidamente. Paulatinamente se separaron de ella nuevas ciencias sobre la naturaleza, por ejemplo, la Química.

1 Hemos visto esto, en el documento de geometría, que la misma surge a partir de la necesidad de delimitar nuevamente los terrenos en función de las crecidas del río Nilo

Instituto Nacional de Formación Docente El estudio del mundo que nos rodea ha demo strado que

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El estudio del mundo que nos rodea ha demostrado que la materia está en constante movimiento y desarrollo; cualquier cambio que aparezca en la Naturaleza responde a estos movimientos. La medida de la materia en todas sus formas es la energía, y la constancia del movimiento de la materia se expresa en la ciencia por la ley de conservación de la energía.

Es en este entorno que los problemas que presentamos en el seminario (desde las Leyes de Newton, los vectores y los principios de la conservación) fueron pensados para comenzar a pensar una forma de concebir la realidad y la forma material en la que ésta se nos presenta.

Arquímedes, que desprestigiaba la práctica de Galileo de utilizar las experiencias como mecanismo de validación de las teorías científicas por considerarlas imprecisas o ambiguas, daba a la matemática mayor crédito a la hora de explicar. Galileo se interesó por el movimiento de los cuerpos utilizando planos inclinados, descubrió la inercia de la dinámica y utilizó instrumentos para observar planetas como Júpiter, las manchas solares y nuestro propio satélite, la Luna. Estas observaciones permitieron corroborar las hipótesis de Copérnico sobre el modelo heliocéntrico de nuestro sistema planetario. Una vez más, Astronomía, Física y Matemática se hermanan para construir un conocimiento más sólido.

El hecho de realizar observaciones, perfeccionando los instrumentos de medición y observación, más el soporte de los cálculos realizados por Kepler, ayudaron para que en el siglo siguiente, Newton pudiera escribir sus Principia Matemática con la misma estructura que los Elementos de Euclides, pero esta vez argumentando las leyes clásicas de la dinámica, conocidas como las leyes de Newton, y la ley de gravitación universal.

Quizás como lo pensaba Arquímedes en su época, Newton le dio a la física el lenguaje que le permitió no tener ambigüedades, dejar de hablar para mostrar a través del cálculo la precisión que se tenía cuando se hablaba de la naturaleza. Es muy probable que en la actualidad se hable del tiempo como en los siglos anteriores a Newton se hablaba del espacio.

Es entonces como en los siglos XVI y XVII, personajes como Copérnico, Brahe, Kepler, Galileo, Newton, Leibniz, y otros como Boyle, Gilbert o el polémico Hooke, marcaron su época con lo que conocemos como la Revolución Científica. Allí se establecieron las bases y el método de la ciencia moderna. De alguna manera hoy seguimos viviendo sobre los cimientos de lo que construyeron aquello filósofos de la naturaleza, que era como se los llamaba. La Filosofía de la Naturaleza es lo que luego se llamó Física.

A partir de finales del siglo XVIII, junto con el desarrollo de la física, tuvo lugar el progreso impetuoso de la técnica. Tal interrelación entre el desarrollo de la física y de la técnica puede observarse a lo largo de toda la historia de los tiempos modernos.

Instituto Nacional de Formación Docente Es en esta época que se conformaron las primeras asociaciones de

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Es en esta época que se conformaron las primeras asociaciones de científicos relativamente significativas, y que de alguna manera perduraron en el tiempo.

Proliferaron las Universidades, y en ellas se conforman los centros del saber, ocupándose del desarrollo del conocimiento, ya que las universidades de los siglos XVI y XVII eran simples centros de enseñanza, y sus planes de estudio se mantuvieron en forma estática durante mucho tiempo. Los científicos en forma individual, solitaria, o a través de sus academias o sociedades científicas desarrollaban sus teorías y experimentaban la posibilidad de encontrar leyes que regulen los acontecimientos de la naturaleza.

La mecánica y la teoría de gravitación newtoniana reinaron durante muchos años, hasta que en 1905, un joven en ese momento desconocido cambiaría todo. Ese joven se llamaba Albert Einstein.

En ese año Einstein publicó en una revista un artículo titulado “Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento”. Con él creó la teoría de la relatividad espacial, un sistema teórico conceptual que eliminaba las discrepancias hasta aquí surgidas entre la mecánica newtoniana y la electrodinámica de Maxwell (desarrolladas en el siglo XIX) y que estaban causando una crisis importante en el desarrollo de la física teórica.

Comencé este artículo haciendo mención de la necesidad del hombre de conocer el medio en el que vive y predecir los cambios o cataclismos que acontecen en la naturaleza. En ese sentido se ha llegado a la conclusión de que hasta el mundo newtoniano contiene elementos impredecibles, por lo azaroso de su aparición, y esto hace referencia a lo que se conoce como sistemas caóticos. Esto quiere decir que hay variables en un sistema que cuando aparecen, redefinen ese sistema. Un ejemplo claro de esto es el tiempo atmosférico. Hay una frase muy conocida de un meteorólogo norteamericano, Edward Lorenz, que dice: “el aleteo de una mariposa en Brasil, originó un tornado en Texas”. Con esa frase quiere decir que la mínima variación de las condiciones iniciales despliega cambios radicales en su evolución. Si los meteorólogos tienen tantos problemas para predecir el tiempo con exactitud, es precisamente porque el tiempo es un sistema caótico.

El caos, o los sistemas caóticos no se encuentran en la atmósfera solamente, están prácticamente en toda la naturaleza, en fenómenos aerodinámicos, en la relación entre el depredador y su presa, en las arritmias cardíacas, y no se libran de los sistemas caóticos la economía, más ahora en tiempos de globalización donde se busca encontrar patrones.

A partir de esto, podemos aventurarnos y decir que esa imprevisibilidad dada por los sistemas caóticos genera incertidumbres en todos los planos de la vida humana. Acostumbrados a vivir en un mundo de certezas, esta situación tan volátil muchas veces nos angustia, pero a la vez nos alienta a seguir observando y analizando los nuevos modelos que se expresan en la naturaleza.

Instituto Nacional de Formación Docente A partir de estas cuestiones sólo algo podemos decir: que el

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A partir de estas cuestiones sólo algo podemos decir: que el futuro ya no es esa cosa lejana de la que se hablaba: el futuro está mas cercano de lo que parece. Paradójicamente podemos decir que el futuro comenzó ayer, y ahí es donde interactuamos los seres humanos que observamos esta realidad, compleja y diversa. Es ahí donde los hombres de ciencia tratan de encontrar los modelos que expliquen esa complejidad, o por lo menos que den los marcos, los ejes cartesianos que nos ubiquen en ese espacio que muy bien explicara Newton en su momento.

Uno de los instrumentos con que contamos en estos tiempos es Internet, y una expresión de su uso es este seminario, que nos permite encontrarnos desde los distintos puntos de nuestro país. Esto implica un nuevo marco de referencia, como comentaba en el párrafo anterior, y hace que las fronteras de alguna manera desaparezcan, nos horizontaliza en las relaciones y nos masifica en el sentido más puro de la palabra.

Internet es en realidad producto de una serie de desarrollos que tuvieron lugar a lo largo del siglo XX dentro de una rama de la física cuántica conocida como física del estado sólido.

Los conductores y los transistores (inventados en 1947 por Bardeen, Shockley y Brattan, que trabajaban en el Departamento de Física del Estado Sólido de un centro de investigación industrial conocido como los laboratorios Bell), sustituyeron rápidamente a las válvulas. Una vez más física y técnica en su potencial desarrollo desde 1960 perfeccionaron su construcción hasta tener los denominados chips. Esto permitió una combinación que sería imparable, transistores más circuitos integrados, y con ello, basta de grandes máquinas de cálculos, basta de reglas de cálculos. Empezaba lo que en sus inicios fue ficción, para convertirse en pura realidad.

Durante la Segunda Guerra Mundial se construyeron las primeras computadoras con integradores numéricos. Hoy podemos ver cómo las computadoras han cambiado nuestras costumbres y nuestras posibilidades de comunicación. Un claro ejemplo es la idea que tuvo un físico llamado Tim Berners-Lee que nació en 1955 y es crear la www (world wide web) e Internet.

Esta idea de Berners-Lee es llevada a la práctica recién en 1989, algo que nos parece ya tener de toda la vida. Si bien existe Internet desde los años setenta, es recién en la década de los noventa que se resuelven grandes problemas de transmisión de la información. Todavía no estaban resueltos los mecanismos de ida y vuelta de información. Hasta que en los noventa se inventa el correo electrónico.

Hoy los canales de comunicación y control social que permiten estas redes nos inundan, y a la vez pareciera que sabemos cada vez menos de quien tenemos a nuestro lado.

En resumen, podemos decir que la ciencia nos atraviesa en todos los actos de nuestra vida. La ciencia está detrás de cada una de las cuestiones que hacen a nuestra cultura.