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El impacto de los clusters

del sector TIC en las


economías regionales
argentinas (2003-2009)
Análisis de los aglomerados tecnológicos en la
postconvertibilidad. Historia, logros y desafíos.
Juan Ignacio Zaballa*

Junio
2011

*Licenciado en Economía (UBA). Contacto: juanzaballa@hotmail.com


IMPACTO DE LOS CLUSTERS DEL SECTOR TIC EN LAS ECONOMÍAS REGIONALES
ARGENTINAS (2003-2009)*

RESUMEN

Las experiencias de cluster son adoptadas en muchos sectores económicos como un


generador de competitividad a partir de la sinergia positiva de las partes implicadas
(empresas privadas, sector público, instituciones académicas). Para las actividades
vinculadas a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs), esta
estrategia de clustering es una de las los opciones predilectas para explotar el potencial de
mercado que la nueva economía global del conocimiento les plantea. En Argentina también
se utilizan estas estrategias de aglomeraciones de firmas tecnológicas.
En este trabajo se desarrollan los diferentes casos de clusters tecnológicos del país,
con especial énfasis en la actividad de software y servicios informáticos (SSI), integrando
temas como su nacimiento, desarrollo posterior, dinámica de integración con los sectores
público y académico, redes de vinculaciones, desafíos hacia el futuro, entre otros. El
lineamiento general que cruza a todas las experiencias será el análisis de su impacto en las
economías regionales desde el punto de vista de la generación de empleo calificado, el
surgimiento o radicación de nuevas empresas y la profundidad de su integración con el
contexto socioeconómico. Finalmente, se dedica un apartado a observar la dinámica
generada en la educación superior vinculada a las carreras informáticas en las diferentes
universidades locales alrededor de todo el país.

ABSTRACT

Cluster experiences are adopted in several economic areas as competitivity


generators derived from positive synergy among the parties involved (private companies,
public sector, academic institutions). For activities related to the new information and
communication technologies, this clustering strategy is one of the most preferred options at
the time of exploiting the market potential provided by the present global knowledge
economy. Argentina is one of the countries using such strategy.
In this thesis, is explained the different technology cluster cases in Argentina,
particularly focusing on the software and computer services activity, integrating topics such
as the origin, later developtment, integration methods with the public and academic sectors,
network connections, future challenges, among others. The common aspect shared by all
experiences shall be the analysis of its impact on regional economies considering aspects
such as the creation of qualified employment, the emergence and settlement of new
companies and the level of integration in the socio economic context. Finally, there is a
whole section focused on analysing the process about technology courses in local
universities all along the country.

PALABRAS CLAVES: cluster, TICs, industria SSI, competitividad, coopetencia, sinergias,


trabajadores IT, sector público, universidad local, economías regionales.

KEY WORDS: clusters, IT, software industry, competitiveness, synergies, IT workers, public
sector, local university, economies.

*Tesis final de la carrera de Economía en la FCE-UBA.

2
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ……………………………………………………………………………….. 4

1. LOS CLUSTERS Y SU COMPETITIVIDAD ………………………………………………. 8

1.1 La teoría de las economías externas ……………………………………………… 8


1.1.1 Proveedores especializados ……………………………………………… . 8
1.1.2 Recursos humanos especializados ……………………………………… . 9
1.1.3 Externalidades tecnológicas ……………………………………………… 10

1.2 La ventaja competitiva de las naciones ………………………………………….. 11


1.2.1 Determinantes de la ventaja nacional …………………………………... 11
1.2.2 La concentración geográfica de sectores competitivos ……………….. 12
1.2.3 La ventaja competitiva global con base local ………………………….. 13
1.2.4 La Nueva Geografía Económica ………………………………………… 13

1.3 Polos, Distritos y Parques …………………………………………………………. 14


1.3.1 Características y diferencias de las aglomeraciones geográficas de
empresas …………………………………………………………………………. 14
1.3.2 Ejemplos en la Ciudad de Buenos Aires ……………………………….. 16

2. LA SITUACIÓN DE LOS CLUSTERS DE SSI EN ARGENTINA …………………….. 18

2.1 Foros regionales de competitividad del sector SSI ……………………………… 18


2.1.1 Reconocimiento oficial a las iniciativas de clusters …………………….. 19

2.2 Las principales experiencias argentinas de clustering tecnológico …………… 21


2.2.1 Cluster Córdoba Technology ……………………………………………. 21
2.2.2 Polo Tecnológico Rosario ……………………………………………….. 26
2.2.3 Cluster Tecnológico Bariloche …………………………………………... 31

3. CLUSTERS TECNOLÓGICOS REGIONALES ……………………………………….... 37

3.1 Provincia de Buenos Aires ………………………………………………………… 37


3.1.1 Tandil: Parque Científico Tecnológico ………………………………….. 38
3.1.2 Mar del Plata: Asociación de Tecnologías de la Información y la
Comunicación de Mar del Plata (ATICMA) …………………………………... 40
3.1.3 La Plata: Polo IT y Distrito Informático del Gran Plata ………………… 42
3.1.4 Bahía Blanca: Polo Tecnológico Bahía Blanca ………………………… 43
3.1.5 Otros Polos y Distritos Tecnológicos bonaerenses ……………………. 45

3.2 Región de Cuyo …………………………………………………………………….. 46


3.2.1 Polo TIC Mendoza ………………………………………………………... 47
3.2.2 San Luis: Parque Informático La Punta ………………………………… 48

3.3 Provincia de Santa Fe …………………………………………………………….. 49


3.3.1 Distrito Tecnológico del Noroeste Santafesino y Parque
Tecnológico del Litoral Centro …………………………………………………... 49

3.4 Noroeste Argentino (NOA) ………………………………………………………... 51


3.4.1 Jujuy: ClusteAR …………………………………………………………… 51
3.4.2 Tucumán: Cluster Tucumán Technology ………………………………. 52

3
3.5 Nordeste Argentino (NEA) ………………………………………………………… 53
3.5.1 Chaco: Polo IT Chaco ……………………………………………………. 54
3.5.2 Misiones: Parque Tecnológico Misiones ……………………………….. 55
3.5.3 Corrientes: Polo IT Corrientes …………………………………………… 56

3.6 Patagonia ……………………………………………………………………………. 57


3.6.1 Neuquén: Infotech Patagonia y Polo Informático Zapala ……………... 57

4. EVOLUCIÓN DE LOS RECURSOS HUMANOS EN SECTOR SSI ARGENTINO….. 59

4.1 La formación de los recursos humanos del sector SSI ………………………… 62


4.2 Impacto del sector informático en la educación universitaria ………………….. 63

CONCLUSIONES ……………………………………………………………………………... 66

APÉNDICE ……………………………………………………………………………………... 69

A. LA INDUSTRIA DEL SOFTWARE Y SERVICIOS INFORMÁTICOS (SSI) ………….. 70

A.1 Tecnología y una nueva economía ………………………………………………. 70


A.1.1 La economía del conocimiento ………………………………………….. 70
A.1.2 Las tecnologías de la información y las comunicación (TIC). El
sector SSI ………………………………………………………………………… 71
A.1.3 Cadena de valor del software …………………………………………… 72

B. DESEMPEÑO DE LA INDUSTRIA SSI EN ARGENTINA ……………………………... 73

B.1 Antecedentes históricos …………………………………………………………… 73


B.1.1 Las primeras décadas del sector informático nacional ……………….. 73
B.1.2 El escenario de posconvertibilidad para el sector SSI ………………... 75

B.2 El nuevo escenario. Legislación y Foros de la industria SSI ………………….. 76

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ………………………………………………………... 78

RECURSOS ELECTRÓNICOS ……………………………………………………………… 82

4
INTRODUCCIÓN

Los expertos en políticas públicas, sociales y económicas están prestando cada vez
mayor atención a la conformación y desarrollo de conglomerados de empresas de base
tecnológica como herramienta fundamental para el desarrollo local y regional. La
concentración geográfica de empresas de un mismo sector económico es un fenómeno
observado hace varias décadas, desde los distritos industriales británicos de principios de
principios del siglo XX hasta el moderno conglomerado de firmas tecnológicas en el Silicon
Valley estadounidense. Esto hace necesario llevar a cabo análisis microeconómicos que
trasciendan a la firma individual para comprender el motivo por el cual dichas
aglomeraciones generan mayor competitividad a todas ellas en su conjunto, con la paradoja
de que una economía globalizada generaría los fundamentos para desconcentrar las
actividades económicas y sin embargo la cercanía local de su propia competencia es una
fuente de competitividad innegable.
Si bien hay diversas actividades económicas que a nivel mundial presentan estos
ejemplos de congregarse en un mismo lugar, las industrias relacionadas a las tecnologías
de la información y de la comunicación (TICs) han demostrado una dinámica sin
precedentes en este campo de estudio, constituyendo polos de empresas tecnológicas que
permitieron no solo el crecimiento de las firmas que se concentraban sino el fomento al
desarrollo de nuevos emprendimientos de este sector potentemente innovador y en
permanente evolución.
En este trabajo se hablará puntualmente del concepto de “clusters” (“agrupar”, en
inglés), desarrollado por Michael Porter a principios de los años ´90 y que constituye hasta el
día de hoy una referencia para analizar estas experiencias. Porter planteaba que la
concentración geográfica de empresas dedicadas a una misma industria generaba
competitividad por medio del aumento de la productividad de dichas firmas, por fomentar la
innovación en ese sector y porque el esquema estimulaba el ingreso de nuevos
participantes que se beneficiaban del know how del lugar. A su vez, todas las empresas en
su conjunto disfrutaban de economías de escala por la cercanía de proveedores, recursos
humanos calificados, servicios públicos con costos compartidos, entre demás ventajas.
Igualmente, a pesar de dedicar un apartado a distinguir las diferencias entre los casos de
polos, parques, distrititos o clusters, se utilizarán todos estos vocablos según la
característica de cada experiencia que se desarrolle en el presenta trabajo y se los
identificará con la abarcadora idea de cluster, desde su acepción más generalista de la
concentración de empresas dedicadas a una misma rama económica que se benefician en
conjunto de las ventajas que genera su cercanía.
En Argentina, las experiencias de clustering se han desarrollado fuertemente para el
caso de la industria de Software y Servicios Informáticos (SSI) que experimentó en los
últimos años una gran expansión, no comparable con ningún otro sector económico del país.
Los números de este sector son elocuentes; según la Cámara de Empresas de Software y
Servicios Informáticos (CESSI), durante el período analizado en esta investigación (2003-
2009) las ventas totales se incrementaron un 227,6%, las exportaciones 221,8% y el empleo
162,5%. En estas páginas se pondrá a disposición información sobre la evolución histórica
del sector SSI nacional, haciendo hincapié en el impacto que sobre el mismo tuvo el
crecimiento económico generalizado del país y la competitividad lograda por el nuevo
escenario de posconvertibilidad. En estos años, el surgimiento de clusters de este sector fue
un fenómeno extendido en diversas regiones del país, cada uno con sus propias
particularidades y dinámicas que serán detalladas lo más representativamente posible.
Si bien el énfasis estará puesto en el mencionado sector SSI, en el tratamiento de
cada experiencia se utilizarán criterios menos estrictos sobre el perfil específico de las
firmas integrantes, por lo que se nombrará a todos las aglomeraciones de empresas
intensivas en conocimiento o de base tecnológica, por entender que las actividades pueden
ser tanto de SSI, como de hardware, electrónica industrial o de innovación científica
productiva. Asimismo, dentro de cada caso se verá la interrelación con su contexto en su

5
origen y evolución, analizando sus vinculaciones con los sectores público y académico local,
el perfil y tamaño de las empresas que se suman.
El objetivo de esta investigación consistirá en analizar si las diferentes iniciativas de
asociatividad sectorial de la industria SSI implicaron en su propia localización geográfica un
marcado aumento del trabajo calificado que emplean, un incremento en la cantidad de
nuevas empresas vinculadas a este sector y un estímulo a la formación universitaria en
carreras informáticas. En principio, al ver la evolución del sector a nivel nacional e incluso a
nivel provincial, sumado a que los clusters SSI han surgido prolíficamente y evolucionado sin
registrarse casos de desintegraciones de los mismos, podría decirse que la respuesta es
positiva. El planteo de esta hipótesis, pues, necesitará de mayores precisiones cuantitativas
(empleo, empresas, estudiantes) para cada caso en particular, integrándose con el análisis
cualitativo del desarrollo histórico y económico local.
El esquema de este trabajo comienza con un primer capítulo dedicado a desarrollar
el concepto de cluster desde las ideas iniciales de Marshall hasta la actualidad, integrando
diferentes autores que trataron el tema de la aglomeración geográfica de empresas de
similar rubro económico y distinguieron la competitividad que logran a partir del conjunto
para desempeñarse en una economía global. Las ventajas de dicha concentración en
general están referidas a la especialización de los proveedores, la disponibilidad de recursos
humanos calificados en un mismo lugar y la difusión tecnológica que la cercanía provoca
implícitamente entre las firmas y los trabajadores locales.
A continuación, se tratará en el segundo capítulo la identificación formal de los
clusters vinculados a la industria SSI en Argentina, con la posterior exposición de las
experiencias más paradigmáticas: el Cluster Córdoba Technology, el Polo Tecnológico
Rosario y el Bariloche Cluster Technology. Al ser estas las experiencias más emblemáticas,
los análisis son conceptualmente muy valiosos y permiten identificar fehacientemente las
características diferenciales de cada caso desde la dinámica empresarial, la evolución de los
trabajadores, el grado de participación de los sectores público y académico regionales, la
red de interrelaciones y vinculaciones logradas con el contexto socioeconómico, además de
su desarrollo histórico desde sus conformaciones. En el capítulo que le sigue, estos mismos
enfoques analíticos se posan sobre el resto de las experiencias de clustering tecnológicos
del país, donde en cada caso se hace una disgregación en base a su contexto local y la
profundidad alcanzada en las redes de vinculaciones.
Finalmente, se tratará sobre el principal insumo de las industrias intensivas en
conocimiento: los recursos humanos calificados, en especial los “perfiles IT”. Al contar con
estadísticas públicas a nivel provincial y desagregada por cada universidad pública se
intentará establecer si los diversos clusters impactaron positivamente en la cantidad de
nuevos estudiantes de carreras informáticas, así como computar los egresados anuales de
dichas carreras. Este segmento trata brevemente el tema de la escasez de recursos
humanos calificados para el sector, producto de la baja formación técnica en las
competencias informáticas y también por la extraordinaria absorción de mano de obra, que
como se vio tuvo un incremento del 165,2% para el período de convertibilidad analizado.
Como el foco del trabajo son los clusters y su impacto en las economías regionales,
se deja un Apéndice para quien desee abundar en información referida a los antecedentes
históricos de la industria SSI argentina, así como también detalles sobre la economía de las
TIC, su subsectores y la descripción de la cadena de valor del software.
En vista de la cantidad de cluster tratados (unos 20 casos, algunos de gran
importancia y otros experiencias más modestas), se puede afirmar que el siguiente es el
trabajo más completo sobre la temática. La bibliografía disponible en general trata sobre los
principales casos (Capital Federal, Rosario, Córdoba, etc.) pero no se había desarrollado
hasta ahora un análisis consolidado de la totalidad de estas concentraciones geográficas de
empresas de base tecnológica. Asimismo, esta es la razón por la cual la extensión de este
trabajo es superior a la recomendada para realizar este tipo de tesis pero se justifica en la
pretensión de presentar la enorme mayoría de los casos de conglomerados geográficos
tecnológicos del país, y no quedarse acotados solamente con los más representativos, que
habrían representado menor cantidad de páginas en detrimento del valioso conocimiento de

6
diversas experiencias de menor importancia relativa a nivel nacional pero sí para sus
respectivas regiones.
Como se verá, nos es posible hacer un estudio que permita obtener conclusiones
generales a todos los clusters en su conjunto, porque muchos representan dinámicas
completamente diferentes, que van desde una simple asociación de tipo gremial, pasando
por una iniciativa del sector público que aglomera a diferentes actores clave, o por una
universidad local que arma un proyecto de vinculación con las empresas para el desarrollo
de un polo o parque tecnológico. Es así que se hace necesario presentar a través de
herramientas comunes (cuantificación de empresas y empleados, redes de vinculación
interfirma, interrelación con el contexto socioeconómico regional) análisis similares para
cada experiencia que se haya desempeñado en el período delimitado.
Por otra parte, al tratar estas páginas sobre el impacto en las economías regionales
se deja arbitrariamente de lado al sector metropolitano conformado por la Ciudad de Buenos
Aires y sus alrededores, zona que hacia 2009 concentraba alrededor de 100 empresas
vinculadas a la industria SSI y ocupa directamente más de 5.800 empleados. Si bien el Polo
IT Buenos Aires es uno de los más importantes del país, la propia atracción e importancia
económica que tiene la Ciudad hace difícil determinar el real impacto de una política de
cluster ya que las empresas igualmente eligen desarrollarse aquí, por lo beneficios que no
del provienen del aumento de la competitividad conjunta, sino de la amplia disponibilidad de
recursos humanos calificados, sumado a la importancia y variedad de los clientes que se
pueden incorporar. Es así que este trabajo aparta del foco de análisis el caso de la Ciudad
de Buenos Aires, aunque se le dedica en el primer capítulo información relevante sobre el
estado del sector SSI local y la evolución del nuevo Distrito Tecnológico de Parque Patricios.
En suma, el estudio de los clusters SSI en las economías regionales argentinas abarcará en
detalle todas aquellas localizaciones geográficas fuera de la región metropolitana, así como
también para cada zona (Cuyo, NOA, NEA, etc.) se presentará una breve reseña social y
económica que contextualice el análisis de sus clusters correspondientes.
Se espera que este trabajo realice un aporte significativo al análisis de las
experiencias de clusters como opción concreta de incremento de competitividad para las
empresas, además de generar derrames positivos hacia el contexto socioeconómico donde
se desempeñan, como por ejemplo mediante la vinculación de empresas de la región con
las firmas desarrolladoras de software o la existencia de trabajadores calificados bien
remunerados residentes en la localidad donde se conforma uno de estos. Asimismo, al
desarrollar comparativamente diferentes tipos de iniciativas surgidas del sector público,
privado o académico, junto con la posterior evolución en la densidad de las redes y
vinculaciones logradas, se espera aportar a los análisis de políticas sectoriales para evaluar
la posibilidad de establecer o reforzar un cluster de base tecnológica como dinamizador del
desarrollo de una economía regional.

7
1. LOS CLUSTERS Y SU COMPETITIVIDAD

1.1 La teoría de las economías externas

Cuando se habla de economías de escala se refiere en general a las empresas que a


mayor producción (sea por mayores ventas en un mercado que crece, por acceso a
mercados más amplios a través de la exportación y/o por una situación de competencia
monopolística) disminuyen sus costos medios y pueden de esta forma ser más competitivas
que sus rivales en una situación de competencia imperfecta. Por ende, mayoritariamente se
aplica a las firmas que tienen gran volumen de producción.
Pero como destacan Krugman y Obstfeld, “no todas las economías de escalas se
presentan en la empresa individual”1. Los autores señalan que se puede dar el caso de que
la concentración de la producción de una industria en una localidad reduce los costos del
total de ese sector, aunque las empresas individuales en la industria continúen siendo
pequeñas. Esto es, la economía de escala se da a nivel sectorial y no en una empresa en
particular, por lo que pasamos a hablar de economías externas.
Las economías externas fueron presentadas por el economista británico Alfred
Marshall en su gran obra Principles of Economics al destacar las ventajas de la cercanía
geográfica de empresas de similar producción cuando estudió los distritos industriales de su
época, como el grupo de fabricantes de cubiertos en Sheffield o los que elaboraban
calcetines en Northampton, fenómeno que no estaba explicado por la abundancia de
recursos naturales que sirvieran de insumo2.
Marshall esgrimió tres razones principales por los que un grupo de empresas podía
ser más eficiente que una empresa individual aislada: la habilidad del grupo para apoyar a
proveedores especializados; el modo en que una industria concentrada geográficamente
permite la creación de un mercado laboral especializado; y la forma en que una industria
concentrada geográficamente favorece la difusión de externalidades tecnológicas. Al
respecto de este último punto, Marshall sostuvo de manera simbólica que “los misterios del
comercio dejan de ser misterios, es como si estuvieran en el aire”.
Un siglo después de estos estudios, los clusters siguen siendo una alternativa
exitosa de desarrollo empresarial para una industria. Como resalta el CFESSI en su web
institucional, “el beneficio de la trama radica en la generación de sinergias y la reducción de
costos”.3 La aglomeración geográfica es un claro ejemplo de que el todo es mayor que la
suma de las partes, especialmente cuando se trata de pequeñas y medianas empresas que
no cuentan con gran infraestructura pero se benefician del conjunto para desarrollarse.
Como se verá luego con Porter, la competitividad de una nación está determinada en
gran medida por la competitividad de sus empresas, por lo que el tamaño de las mismas
puede ser un factor para generar economías de escala aunque la aglomeración hace que
sea la industria misma la que tenga esa eficiencia. Es decir, el aprovechamiento de
economías externas puede dar lugar a rendimientos crecientes a escala en la industria local.
La idea clásica de rendimientos crecientes a escala (aplicado aquí “para la industria”)
indica que a medida que ésta sea más grande y más vinculada entre sí, los costes serán
inferiores con el incremento del tamaño de la concentración de firmas parecidas.

1.1.1 Proveedores especializados

En muchas industrias, la producción requiere de equipos, soporte técnico e insumos


determinados en donde la demanda que pueda representar una sola empresa pueda no
resultar lo suficientemente atractivo para que los proveedores puedan afianzarse y

1
Krugman, Paul; y Maurice Obstfeld. Economía Internacional. Teoría y Política. Cap 6: Economías de escala, competencia
imperfecta y comercio internacional. España: McGraw Hill (cuarta edición), 2003, 151-153.
2
Marshall, Alfred. Principles of Economics. Londres: MacMillan, 1920, 77.
3
Consejo Federal de Entidades Empresariales de la Industria del Software y los Servicios Informáticos (CFESSI).
http://www.cfessi.org.ar/entramado.php (ingreso mayo 2011).

8
desarrollarse. Es decir, una industria localizada puede resolver este problema al agrupar
muchas empresas que de forma colectiva pueden proporcionar un mercado suficientemente
grande como para mantener a una amplia diversidad de proveedores especializados.
A su vez, para estas empresas proveedoras (tanto de bienes como de servicios) la
concentración geográfica de un determinado sector representa la posibilidad de replicar
economías externas en el subsector específico de los insumos requeridos. En Argentina,
ejemplos de esto es el exitoso cluster agroalimentario-metalmecánico de Rafaela, la
industria del vino en Mendoza o el sector de diseño que representa la Ciudad de Buenos
Aires, donde los pequeños emprendedores se pueden instalar sabiendo que el mercado
potencial al que van a proveer está desarrollado4.
En definitiva, la aglomeración de firmas de una misma actividad ofrece una ventaja
para las empresas del negocio “original” debido a que la afluencia de proveedores intensifica
la competencia de estos últimos, con la consecuente baja de precios en los insumos y la
mayor variedad para elegir. Para los proveedores, por su parte, el hecho de poder tener
varios clientes a los que abastecer les puede generar economías de escala por su mayor
magnitud de ventas así como beneficiarse de la transmisión de conocimientos mediante la
cadena comprador-proveedor que se establece; nuevamente, saber que hay un espacio
geográfico donde se puede proveer a varias firmas de un mismo sector fomenta la
instalación de pequeños emprendimientos que no prosperarían en una zona alejada de
estos centros, como por ejemplo los talleres que prestan servicios a las plantas automotrices
de producción o ensamble.
Al fomentar la instalación de estos proveedores especializados, las empresas se
pueden dedicar al proceso de la cadena de valor en la que son más eficientes, mientras que
los proveedores pueden cubrir diferentes necesidades de bienes y servicios, que van desde
la provisión de insumos básicos hasta el soporte técnico de consultoría de procesos o la
tercerización de recursos humanos.

1.1.2 Recursos humanos especializados

Las economías externas no solo se benefician de los insumos “materiales” de su


agrupamiento geográfico, sino que uno de los aspectos más evidenciados es el cambio
cualitativo del mercado de trabajo especializado que necesita ese sector en particular. Para
las firmas empleadoras implica no sufrir escasez de mano de obra con conocimientos
específicos de la industria, facilitando los procesos de reclutamiento y entrenamiento de sus
plantillas debido a que los nuevos empleados ya vienen “formados” (ya sea por experiencia
previa en otras empresas, transmisión familiar de un oficio o por educación técnica).
Por el lado de los trabajadores, esta aglomeración de empresas les representa
menores posibilidades de estar desempleados ya que la demanda de trabajo es más
dinámica y competitiva. La particularidad de que haya misma localización de varias
empresas de un rubro económico genera valor agregado también para la oferta de trabajo,
ya que les representa la posibilidad de evaluar y comparar mejor las oportunidades
laborales, amén de mantenerse actualizados más rápidamente sobre las novedades
productivas debido a las denominadas externalidades tecnológicas. Esta fuerza de atracción
que genera un cluster, es una de las razones esgrimidas que las autoridades les presentan
a las empresas para fomentar su radicación, aduciendo que este agrupamiento posibilita el
“acceso a formación y a un mercado laboral especializado. Los cluster logran una masa
crítica capaz de atraer recursos humanos de alta calificación”5.
Para complementar esta situación, Krugman y Obstfeld utilizan un ejemplo ficticio de
dos estudios cinematográficos que utilizan el mismo tipo de trabajo especializado, pero
donde ambas empresas no están seguras del número de trabajadores que quieren
contratar: si la demanda del producto es alta, querrán contratar 150 trabajadores, pero si es

4
Kantis, Hugo. Clusters y nuevos polos emprendedores intensivos en conocimiento en Argentina. Buenos Aires: Universidad
Nacional de General Sarmiento, 2005, 4.
5
Huidobro, José Manuel. Red de Parques y Clusters de la Comunidad de Madrid. Madrid, 2009.

9
baja necesitarán solamente 50. Suponiendo que hay 200 trabajadores que disponen de la
cualificación requerida, los autores plantean dos situaciones: una en la que los estudios y los
200 trabajadores se encuentran en la misma ciudad, y otra en la cual cada empresa y 100
trabajadores están en ciudades diferentes6.
Si las empleadores “están en distintas localizaciones, cada vez que una de las
empresas esté funcionando bien, se enfrentará a un problema de escasez de trabajadores,
ya que querrá contratar 150 trabajadores pero sólo 100 se encontrarán disponibles”. Si las
empresas y los trabajadores estarían localizados en el mismo lugar, cabe la posibilidad de
que una esté funcionando bien y la otra no, por lo que los trabajadores pueden ser ocupados
mayoritariamente por la firma más exitosa y demandante de mano de obra. En definitiva,
ambas empresas se benefician si pueden elegir cuándo incrementar su demanda de trabajo
y cuándo prescindir de los mismos ante una mala situación (sin entrar a considerar
legislaciones laborales ni plantear cuestiones éticas).
Por el lado de los trabajadores, poder contar con la industria concentrada en un
mismo lugar representa una ventaja. Suponiendo el caso de las localizaciones separadas, si
a una empresa no le va bien (por ende, necesita solo 50 trabajadores) el resultado sería que
la mitad de la oferta laboral (los otros 50) queda desempleada y sin posibilidad de viajar e
instalarse en la otra ciudad sin generarse costos. Pero si ambas empresas y los 200
trabajadores se encuentran en la misma ciudad, hay tres escenarios posibles: el bajo nivel
de empleo en una firma puede ser compensada por la otra que puede que funcione bien (50
trabajadores en la primera y 150 en la restante); que los estudios anden mal, ocupando en
total 100 personas en mitades iguales, por lo que la situación de desempleo se encuentra en
la misma proporción que si estuviesen separados (50% de desocupación); mientras que por
último, ambas empresas pueden funcionar bien y así necesitarán 300 personas, por lo que
hace más competitiva la demanda de trabajo ante la escasez de mano de obra y empuja
hacia arriba los salarios que los trabajadores especializados puedan reclamar.
En los estudios de recursos humanos hay varios casos de estudio de las ventajas de
las aglomeraciones por industria, debido a que “facilita” las relaciones laborales; para los
empleadores implica mayor disponibilidad de mano de obra especializada y cualitativamente
preparada sin necesidad de grandes inversiones en capacitación, mientras que para los
trabajadores representa mayor diversidad para comparar y elegir su lugar de trabajo,
sumado a la citada disminución del riesgo de desempleo.
Obviamente, cabe aclarar que todos estos análisis se presentan aquí de manera
genérica, sin adentrarse en considerar los diferentes tipos de actividad económica que
pueden darse en cada aglomeración geográfica, así como tampoco analizar el nivel del
capital humano, la flexibilidad de la legislación laboral, la existencia o no de una red de
seguridad social así como tampoco la posibilidad de que determinados trabajadores puedan,
por sus capacidades técnicas, ofrecer sus servicios a otras industrias. Estas salvedades no
quitan el foco de la cuestión en el sentido de que, a priori, resultaría beneficioso tanto para la
demanda como para la oferta de un mercado de trabajo específico, que todos sus agentes
estuvieran concentrados geográficamente.

1.1.3 Externalidades tecnológicas

Otro de los motivos por los cuales un grupo de empresas, siguiendo con el análisis
de Marshall, podría ser más eficiente que una firma aislada es la difusión de externalidades
tecnológicas. Esto se ha hecho más evidente a medida que pasan los años, ya que la
innovación en la economía moderna es una fuente adicional de competitividad, mientras que
inputs como el conocimiento o la tecnología son cada vez más trascendentales (cuando no
vitales) para la actividad de una gran cantidad de empresas de bienes y servicios.
La aplicación de nuevas técnicas que modifiquen el empleo de los recursos
existentes resulta en un beneficio extraordinario para la firma que lo aplica, pero con la
inexorable difusión creativa que hace que, en mayor o menor medida, el contexto de la

6
Krugman, Paul; y Maurice Obstfeld. Op. cit,, 154.

10
industria en la que se desempeñen pueda replicar este avance para su propias firmas y así
con el progreso de una empresa se termina beneficiando una industria y la sociedad misma
por tener mejores productos y servicios7.
Las empresas tienen como una fuente de avance tecnológico sus propias áreas de
investigación y desarrollo o la creatividad de su capital humano, así como también pueden
aprovechar el know how técnico que está representado por el intercambio informal de
información e ideas que tiene lugar a nivel personal. Cuando la cercanía geográfica hace
que empleados y emprendedores intercambien experiencias, conocimientos, diálogos de
tipo técnico se produce un enriquecimiento mutuo donde cada empresa se puede beneficiar
de los avances de las otras.
Aún así, es muy difícil poder medir el proceso de innovación a nivel agregado ya que
no hay un modelo consensuado que permita cuantificar este aporte. Los primeros intentos
de estudiar el impacto de la innovación surgieron en la década del ´70 en EE.UU. y Europa
mediante la vinculación del gasto en I&D con las patentes, tecnología y capital humano, pero
ya en los ´90 estudios europeos remarcaban que la visión insumo-producto es muy limitada,
que la innovación puede ser no solo tecnológica, sino en el contacto entre proveedores-
consumidores, empresas entre sí, trabajadores interrelacionados8. En definitiva, “que la
innovación tiene una dimensión espacial importante y que el éxito también depende para
absorber conocimiento y aprender”.
Luego de su famosa frase de que en un distrito industrial los misterios del comercio
estaban “en el aire”, Marshall nos da un razonamiento encadenado que puede ser
trasladado al día de hoy en diferentes actividades: “si una persona plantea una nueva idea,
otros la utilizarán y la combinarán con sugerencias propias; y en consecuencia se convertirá
en fuente de nuevas y sucesivas ideas”9.
Un ejemplo de esta difusión invisible se vio representado hace pocos meses en la
película The Social Network (2010), dirigida por David Fincher y que relata los comienzos de
la popular red social Facebook en las habitaciones de unos estudiantes de Harvard. En una
escena, quien fuera el fundador de Napster, Sean Parker, le manifiesta al joven Mark
Zuckerberg (interpretados por Justin Timberlake y Jesse Eisenberg respectivamente) que
deben dejar la universidad para trasladarse a California, porque “allí estaba sucediendo
todo”, destacando que en esta nueva ubicación geográfica tendrían la oportunidad de
desarrollar el potencial que la nueva web tenía. Una vez instalados en su nueva locación de
Palo Alto, en la zona de Silicon Valley, los programadores más talentosos y los inversores
“ángeles” comenzaron a aparecer, con lo que el crecimiento de Facebook se potenció hasta
la magnitud de hoy en día, manteniendo sus oficinas en el mismo lugar.
Para las empresas, tener oficinas en Silicon Valley representa estar cerca de la
frontera tecnológica de esta cambiante y dinámica industria; mientras que muchas
multinacionales han establecido centros tecnológicos en esa zona, simplemente para
mantenerse al día de las últimas tecnologías10.

1.2 La ventaja competitiva de las naciones

1.2.1 Determinantes de la ventaja nacional

Como se ha mencionado, el estadounidense Michael Porter fue el pionero en


analizar y señalar el fenómeno de los cluster, que en inglés significa “agrupar”. Justamente,
lo que este autor hizo fue estudiar científicamente las razones y beneficios por el cual las
empresas podían elegir agruparse geográficamente.

7
Schumpeter, Joseph. Teoría del desenvolvimiento económico. México: Fondo de Cultura Económica, 1957, 140.
8
Ulloa, A. y otros. Establecimiento de una metodología para evaluar el desempeño innovador de un cluster productivo: caso
del sector forestal maderero. Chile: Universidad Católica de la Sagrada Concepción, 2008, 15-16.
9
Marshall, Alfred. Op. cit., 173.
10
Krugman, Paul; y Maurice Obstfeld. Op. cit., 154.

11
Para empezar, se debe citar lo que Porter distingue como los determinantes de la
“ventaja nacional” cuando se preguntaba el motivo por el cual una nación alcanza el éxito en
un sector en particular11. Como primer punto cita las condiciones de los factores, referido a
las dotaciones de trabajadores especializados e infraestructura adecuada para un
determinado sector; que debe ser complementado por las condiciones de la “demanda”
interna de esa gama de productos y servicios, sin menospreciar la capacidad exportadora de
un sector competitivo también fuera de las fronteras nacionales.
El tercer determinante se analiza desde la existencia o ausencia dentro de una
nación de sectores proveedores e industrias complementarias que también sean
internacionalmente competitivos. Finalmente, Porter se centra en la “estrategia, estructura y
rivalidad de la empresa”, adentrándose en un examen microeconómico de las formas como
las compañías se organizan y gestionan, así como también la “naturaleza de la rivalidad
doméstica”, es decir la competencia interna que fomenta la competitividad hacia afuera.
Estos cuatro factores, que el autor relaciona entre sí a través de un diagrama en
forma de diamante, es un ensayo de responder al cuestionamiento original sobre los
atributos genéricos de una nación para generar un entorno de competitividad.

1.2.2 La concentración geográfica de sectores competitivos

“Una vez que se forma un agrupamiento, la totalidad del grupo de sectores se presta
apoyo mutuo. Los beneficios fluyen hacia adelante, hacia atrás y horizontalmente. La
rivalidad agresiva de un sector tiende a propagarse a otros del agrupamiento”12, afirma
Porter en los comienzos del capítulo fundacional en el estudio de los clusters. Esta
aglomeración geográfica reafirma lo que observaba Marshall respecto a que la información
circula a mayor velocidad, que la relación proveedor-comprador se enriquece, mientras que
surgen nuevas innovaciones y oportunidades competitivas que llevan a las empresas dentro
del cluster a mantenerse siempre a la vanguardia del sector.
Todas estas compañías invierten en tecnología, capacitación e infraestructura que a
través de las conexiones derivadas del agrupamiento generan “derramamientos”,
beneficiándose del entorno geográfico. Según Porter, la escala del agrupamiento lleva a
mayores inversiones y especializaciones, donde el retorno de las mismas sería superior al
que se obtendría de un análisis microeconómico aplicado a la empresa individual. El autor
finaliza este apartado con la sentencia: “el agrupamiento de sectores competitivos
representa más que la suma de las partes”.
Al respecto de la concentración de los “rivales domésticos” cabe aclarar que si
hacemos un análisis aplicado a determinados sectores en un contexto de amplio acceso a
los mercados internacionales, se puede decir que muchas empresas no serían rivales en
sentido estricto compitiendo por ganar porciones de un mercado acotado, sino que hay
espacio para todos los agentes crezcan y ganen dinero. Como se verá luego en este trabajo,
la industria del software en Argentina ha incrementado sus exportaciones, contratado nuevo
personal (con restricciones de oferta de mano de obra especializada) y fomentado la
aparición de nuevos emprendimientos y/o la radicación de grandes empresas para hacer
frente a los incrementos de la demanda. Es decir, el término “rival” para determinados
sectores, como por ejemplo las vinculadas a las TIC con mercados en continua expansión
mundial, no debe interpretarse en el sentido clásico de ganarse mutuamente participación
sino que seguir estrategias de cluster lograría potenciar la competitividad del conjunto y las
empresas pasan a “coopetir” (palabra que integra los conceptos de competencia en un
marco de cooperación).
Al respecto, se señala que en la actualidad una sola empresa no puede brindar todos
los componentes de un sistema de información, sino que es realizado por firmas distintas
con variados modelos de producción y gestión, donde las mismas venden componentes

11
Porter, Michael. La ventaja competitiva de las naciones. Buenos Aires. Javier Vergara Editor, 1991, 110.
12
Porter, Michael. Op. Cit., 208-211.

12
complementarios en un conjunto13. Como señalan Shapiro y Varian, “la dependencia de las
tecnologías con el resto de sistema significa que las empresas tienen que centrarse no sólo
en los competidores, sino también en los colaboradores”.
La tecnología ha generado dinámicas de competencia que se diferencian de la
tradicional competencia por precios, ya que ésta se refiere a la oferta de bienes
estandarizados, disminuyendo costos de producción en un mercado delimitado. En cambio,
en la competencia tecnológica, el mercado se rige por cambios incrementales o rupturas
productivas que dan origen a la mejora cualitativa del producto o al surgimiento de nuevos
bienes o servicios, en nichos de mercado de mercado no saturados14.
No solo es eficacia y especialización lo que se obtiene de la concentración
geográfica de empresas competidoras, proveedores y trabajadores especializados sino es la
mejora en la innovación, mediante el aprovechamiento de la creatividad del capital humano
formado (por empresas y universidades locales) y de la experiencia colectiva transmitida de
manera intangible hacia todos agentes del lugar. El surgimiento de innovaciones dentro de
las firmas y de emprendedores que forman sus nuevos proyectos es también una
consecuencia de este marco geográfico de competencia y cooperación, ya que la fuerza de
trabajo especializada no solo vive allí, sino que también tienen sus relaciones consolidadas
y es la proximidad lo que aumenta la rapidez del flujo de la información15.
Pero en los textos de Porter también hay espacio para la advertencia, al afirmar que
esta proximidad puede conllevar riesgos a largo plazo, “especialmente si la mayoría de los
compradores, proveedores y rivales no operan a escala internacional”. O sea, la
competitividad lograda gracias a la conformación del cluster no debe quedar restringida a la
dinámica propia de esa aglomeración, sino que debería diversificarse el riesgo empresario
mediante una salida de competencia global o exportadora. Hacer depender toda la
estructura competitiva de una firma en la dinámica del cluster donde se encuentra instalada
implicaría acotar su margen de reacción ante una posible dificultad local.

1.2.3 La ventaja competitiva global con base local

Un somero análisis del fenómeno de la globalización, la apertura comercial, el


acceso a las telecomunicaciones, la baja de los costos del transporte y la competencia
mundial de empresas haría pensar que la ubicación geográfica no es trascendental a la hora
de hablar de competitividad global. Pero las observaciones de Porter se basaban justamente
en resaltar la paradoja de que para destacarse mundialmente es necesaria la innovación
sectorial dada por las ventajas derivadas de la ubicación, siguiendo este razonamiento de
entender las ventajas competitivas desde el punto de vista microeconómico.
Señala también que mientras que los factores clásicos de producción son cada vez
más accesibles por la mundialización del comercio, “las ventajas competitivas en sectores
avanzados se ve determinada de forma creciente por los conocimientos, aptitudes y
capacidad de innovación encerrados en el personal especializado y las rutinas de las
organizaciones”. Es así como el proceso de creación de técnicas innovadoras tiene un
componente “intensamente local”, que resalta esta paradoja de que “la competencia global
más abierta hace que la base central sea más importante y nunca menos”16.

1.2.4 La Nueva Geografía Económica

Visto desde su impacto en el comercio internacional, las economías externas pueden


hacer que un país se especialice en sectores por el tamaño de sus cluster y el nivel de

13
Shapiro, Carl; y Hal Varian. Information rules: a strategic guide to the network economy. Boston: Harvard Business School
Press, 1998, 10.
14
Garud, Raghu; y Andrew Van de Ven. “A framework for understanding the emergence of new industries”, en Research on
Technological Innovation, Management and Policy (vol.4). Nueva York: 1989, 195-225.
15
Porter, Michael. Op. Cit., 216-217
16
Porter, Michael. Op. Cit., 219.

13
vinculación logrado por sus agentes económicos. Esto también puede afectar de manera
negativa a una nación si el patrón de especialización que adopta no es el deseado, de ahí la
importancia del sector público para apoyar y facilitar la aglomeración de determinados
sectores que se consideran beneficiosos también para el resto de la sociedad y no solo para
un grupo de empresarios.
Justamente un estudioso de la economía internacional como Krugman ha
desarrollado el concepto de Nueva Geografía Internacional, analizando la relevancia de la
ubicación geográfica y los beneficios de la concentración de una industria determinada. Este
economista afirma que, en principio, el crecimiento demográfico y la expansión de las
economías deberían crear motivos para dispersar a los agentes económicos17, citando entre
otras razones el aumento de la contaminación, los efectos negativos de las grandes
aglomeraciones urbanas, la congestión del tráfico, que sumado a la baja del costo de
transporte y de las telecomunicaciones generarían condiciones para que las denominadas
fuerzas centrífugas “expulsen” a las empresas y personas (trabajadores) hacia diferentes
localidades. La competencia de costos y la menor fuerza de los recursos humanos no
concentrados crearían incentivos a que las empresas decidan hacerse eficientes por
separado en regiones distintas donde sean socioeconómicamente dominantes y puedan
imponer sus lógicas optimizadoras.
Por el contrario, las fuerzas centrípetas estarían dadas por el tamaño del mercado,
los encadenamientos de las cadenas productivas (relación productor-proveedor) y la ya
mencionada circulación “tácita” de la información. Estas características generan economías
de escala para el conjunto, de manera que las firmas se ven atraídas a participar de una
aglomeración geográfica y los trabajadores también querrán dirigirse allí; a pesar de los
mayores salarios que los empleadores van a tener que pagar, el buen nivel del capital
humano especializado y “actualizado” hará que el rendimiento de la mano de obra sea más
productivo. Se podría llegar a afirmar, a grandes rasgos, que las externalidades positivas
superan a las externalidades negativas en el balance global de una firma al momento de
tomar una decisión de radicación.
Las ventajas de la concentración por las fuerzas centrípetas mencionadas hace que
se “retroalimente el proceso de creación de la riqueza”, y por eso es importante para los
países el hecho de analizar y seleccionar correctamente sectores específicos para
desarrollarse. Nuevamente entra en escena el sector público, que debería generar las
condiciones para facilitar estas aglomeraciones que benefician a empresas, trabajadores
(directos e indirectos) y demás agentes relacionados.

1.3 Polos, Distritos y Parques

1.3.1 Características y diferencias de las aglomeraciones geográficas de empresas

Antes de comenzar a tratar el tema de los clusters TIC nacionales, se hará una breve
disgresión para comprender mejor los significados y diferencias que hay cuando hablamos
de los polos, distritos y parques, tanto industriales como tecnológicos. En principio, todos
representan algún grado de concentración geográfica de empresas de una misma rama
económica, que puede ser más o menos específica; por ejemplo, un polo petroquímico
puede ir desde la refinación de petróleo, a la producción de fertilizantes o el tratamiento de
químicos básicos para otra industria.
Al ahondar en estos conceptos, se puede ver que hay pequeñas diferencias entre
ellos, según el tipo de aglomeración que se estudie. Nuevamente, el punto de partida lo
representa la observación de Marshall que comenzó definiendo a los “distritos industriales”
de su época. Hay dos clases de modos de producción que él distinguió: uno centrado en
grandes unidades productivas integradas verticalmente hacia su interior, y otro basado en la
concentración de numerosas fábricas de pequeñas dimensiones y especializadas en las
diferentes fases de un único proceso productivo en una o varias localidades. Con respecto al

17
Krugman, Paul. Increasing Returns and Economic Geography. Chicago: Journal of Political Economy,1991, 449-483.

14
segundo, Marshall considera que si bien las ventajas de la división del trabajo sólo se
pueden obtener en las fábricas muy grandes, también se pueden obtener de pequeñas
fábricas y talleres, con tal de que exista un número muy elevado de la misma actividad.
Por su parte, la visión de Porter varias décadas más tarde se centra en el concepto
de “cluster”, donde observaba que las empresas se conglomeraban en pequeñas áreas
geográficas específicas para cada tipo de industria (haciendo hincapié en la competitividad
de dicho sector analizado)18. Este territorio se caracteriza, como se vio, en la calidad de los
recursos humanos especializados, las cadenas de proveedores, la rivalidad competitiva-
cooperativa y la generación de sinergias que hacen eficiente al conjunto.
En los últimos 20 años han surgido diferentes estudios sobre lo que debería
entenderse por cluster, motivados por un proceso de desarrollo capitalista global que tuvo su
correlato en la aparición de muchos conglomerados geográficos de empresas que no
siempre se podían definir de una manera determinada. El catedrático español Mikel Navarro
realizó un compendio de los diferentes análisis al respecto, encontrando que los clusters
pueden distinguirse por diferentes parámetros: según el tipo de integración y
relacionamiento (vertical, horizontal, sectorial o transectorial); por el nivel económico de los
flujos (“micro” entre empresas, “meso” intra e intersectorial, o “macro” por el patrón de
especialización del conjunto del territorio); según las organizaciones que participan (solo
empresas, o también universidades, institución pública, etc.); entre demás clasificaciones19.
Para el objetivo de este trabajo, desde el punto de vista de los vínculos o flujos el análisis se
centrará en su faceta de tipo “macro” de la industria TIC en Argentina, dejando de lado las
vinculaciones micro y meso.
Para sintetizar las diferencias entre cluster y distrito industrial, se puede empezar
diciendo que el distrito es una entidad socio-territorial caracterizada por la presencia
simultánea activa, en un área territorial delimitada desde el punto de vista natural e
históricamente determinada; de una comunidad de personas y de una población de
empresas que tienden a interrelacionarse mutuamente20. Es una visión más territorial en el
que se le da importancia al agrupamiento de empresas y personas en un ámbito local; está
asociado (ya desde el análisis de Marshall) a un modo de vida y relacionamiento
sociolaboral de una comunidad.
Por su parte, según ha definido Porter, los clusters son concentraciones geográficas
de empresas interconectadas, de proveedores especializados, organizaciones vinculadas y
trabajo especializado. Se centra en las ventajas competitivas desde el punto de vista
corporativo, no en una mirada de desarrollo e integración social; es un modelo más
microeconómico y administrativo de redes de relación para generación de competitividad.
Es decir, un análisis de “distrito” tiene en general un mayor protagonismo sociológico,
histórico y hasta político (por las tendencias de sus habitantes a votar a determinadas
fuerzas políticas, por ejemplo), mientras que un “cluster” se centraría en una mirada hacia
las organizaciones productivas y sus ventajas competitivas en la economía global.
Para finalizar este apartado, hay que nombrar también a los llamados “parques” o
“polos”, que en general están destinados a actividades industriales. En su mayoría, estos
espacios se encuentran delimitados geográficamente en las afueras de alguna ciudad para
la instalación de industrias, actividades productivas y de servicios. Los mismos cuentan con
infraestructura y equipamientos, que optimizan la radicación y organización territorial de las
actividades productivas21. Se basa en un plan deliberado de proveer de infraestructura,
servicios públicos, seguridad interna y periférica, control ambiental, planificación urbana y
accesos a rutas terrestres, fluviales y/o marítimas, entre demás beneficios. Además de lo
antedicho, los parques o polos se caracterizan por tener un fuerte componente de

18
Porter, Michael. Op. Cit., 115.
19
Navarro Arancegui, Mikel. El análisis y la política de clusters. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2001, 25-26.
20
Becattini, Giacomo. “The marshallian industrial district as a socio-economic concept”, en Industrial Districts and Inter-firm
Cooperation, Pyke, F. Becattini, G. y Sengenberger. W. (eds.). Génova: IILS, 1990.
21
Subsecretaría de Industria, Comercio y Minería (Ministerio de la Producción de la Provincia de Buenos Aires).
http://www.mp.gba.gov.ar/sicm/agrupamientos/i_agrupamientos.php (acceso mayo 2011).

15
programación pública (ya sea del Estado nacional, provincial, municipal o los mismos en
conjunto), que delimita el lugar y le instala cercos perimetrales, amén de los diversos
beneficios fiscales y de provisión “privilegiada” de determinados servicios públicos.
A pesar de que este tema de las diferencias entre distrito, parque, zona, polo, cluster
y demás formas de denominar a esas aglomeraciones posee una rica bibliografía, se
detiene aquí el análisis por no ser el objetivo primordial del trabajo. Simplemente es una
oportunidad de adquirir nuevos conceptos al hablar de ciertas palabras que muchas veces
se toman como sinónimos pero el estudio científico se ha encargado de realizar análisis de
mucho mayor valor agregado.
En lo sucesivo, se utilizará la denominación “cluster” por ser el concepto que más se
acerca a las características de cada uno de los casos estudiados, aunque los mismos
posean nombres disímiles como “polo tecnológico”, “cluster IT” o “distrito informático”, entre
otros. En este apartado se pudo ver que los nombres de estos lugares están más
relacionados con la estética de las palabras utilizadas para autodenominarse que con la
definición exacta de su propio espacio geográfico con empresas de base tecnológica.

1.3.2 Ejemplos en la Ciudad de Buenos Aires22

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires posee la característica de tener el PBI per


cápita más alto del país (US$ 24.300 por habitante, mientras que la media de Argentina es
US$ 8.050), una gran dinámica económica y por ser el centro de decisiones políticas y
financieras del país. El G.C.B.A. a través de su Ministerio de Desarrollo Económico ha
definido un grupo de actividades estratégicas: las empresas TIC, el turismo, las industrias
audiovisuales y el real estate. Para ello ha impulsado políticas de impulso a la formación de
aglomeraciones de empresas, mediante la sanción de leyes municipales, oficinas de
atención para minimizar las trabas burocráticas, sumado a beneficios fiscales y créditos
preferenciales del Banco Ciudad.
En esta ciudad se presentan diferentes casos de concentraciones que se pueden
analizar más profundamente gracias a las herramientas conceptuales vistas arribas. Por un
lado, desde 2005 funciona el Centro Metropolitano de Diseño en las instalaciones recicladas
del antiguo Mercado del Pescado. Es un “ámbito de apoyo a la innovación” y centraliza las
respuestas de la Ciudad sus emprendedores de diseño; amén de que Buenos Aires fue
declarada Ciudad del Diseño por la UNESCO.
Los dos edificios que componen el conjunto CMD suman una superficie de 14.000
m², con un potencial de ocupación cercano a las 1.500 personas. En su interior albergan
oficinas gubernamentales de promoción del diseño, las industrias creativas y el comercio
exterior; 70 boxes para incubación de emprendimientos; un auditorio con capacidad para
250 personas; aulas y espacios para talleres y laboratorios; 3.000 m² para exposiciones y
muestras; una biblioteca especializada, un museo de sitio, un centro cultural y de
interpretación barrial y cafetería, entre otras. El Centro de Investigación, Desarrollo,
Innovación y Diseño en Ingeniería (CIDIDI) ocupa un espacio privilegiado en el edificio, con
laboratorios y talleres propios23.
En definitiva este denominado “centro” es un espacio físico concreto para dar
respuesta a una actividad que por sus propias características tiene un alto grado de
emprendimientos individuales y donde estos diseñadores necesitan el apoyo del sector
público para desarrollar sus ideas.
El G.C.B.A. también se encuentra impulsando el Distrito Tecnológico de Parque
Patricios, con una importante inversión en infraestructura, beneficios fiscales y la idea de
cambiar la fisonomía del barrio. En este caso hay una clara intención de que se instalen
nuevas empresas, se construyan nuevos edificios y viviendas, convirtiéndose en una opción
viable para que los futuros “trabajadores IT” decidan vivir allí. Una alternativa al respecto es

22
La información suministrada en este apartado pertenece al Ministerio de Desarrollo Económico del G.C.B.A.
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/produccion/?menu_id=6 (acceso mayo 2011)
23
Centro Metropolitano de Diseño. http://cmd.mdebuenosaires.gob.ar/system/contenido.php?id_cat=36 (acceso mayo 2011)

16
la que ofrece el Banco Ciudad, que posee líneas de créditos especiales para quienes
decidan comprar o edificar en esa zona de la Ciudad. Es decir, este Distrito Tecnológico es
una de las estrategias de políticas públicas selectivas para fomentar una aglomeración
geográfica no solo de empresas, sino de las personas que decidan instalarse a vivir ahí.
En la Ciudad de Buenos Aires hay otros dos proyectos con diferente grado de
avance: el Distrito Audiovisual y el Polo Farmacéutico. El primero abarcaría partes de los
barrios de Chacarita, Colegiales, Palermo y Villa Ortúzar, con beneficios impositivos
(exención de Ingresos Brutos) para las empresas audiovisuales que decidan instalarse,
amén de la concentración de la oferta para los que decidan producir contenidos tanto para
este país como para el exterior. Según datos del G.C.B.A., la Ciudad concentra más de un
58,7% del rodaje del país, ocupando aproximadamente a unos 63.000 personas24. A su vez,
se afirma que será un nuevo punto de atracción turística por la nueva faceta “fashion”.
El Polo Farmacéutico, por su parte, estará ubicado en los terrenos delimitados por
las avenidas Escalada, Gral. Francisco Fernández de la Cruz y la calle pública paralela a las
vías del Ferrocarril Metropolitano (ex Gral. Belgrano), que fue zonificada para tal fin por una
ley de la Legislatura de la Ciudad en agosto del 2005. La superficie de los terrenos es de
82.590 M², que serán destinados a la construcción de plantas farmacéuticas, más 23.910 M²
para toda la obra de infraestructura necesaria para su funcionamiento, como la delimitación
del perímetro, nivelación, construcción de accesos y calles de circulación interna,
acometidas y distribución de los servicios públicos y desagües de las parcelas,
mantenimiento, iluminación y parquización. Se estima que la concreción del proyecto
completo ocupará alrededor de 2.000 personas25.
Este último es un ejemplo más acabado de la idea de parque o polo que se trató
anteriormente, donde el sector público delimita un área geográfica, brinda infraestructura,
instala servicios públicos y luego fomenta la instalación de empresas de un rubro
determinado mediante diversos beneficios impositivos y/o crediticios.
En síntesis, el objetivo de esta parte del trabajo fue mostrar cómo en una misma
zona geográfica pueden surgir diferentes alternativas de aglomeraciones geográficas de
empresas, con características diferentes según el sector económico que se vaya a instalar
(tecnología y software, plantas industriales, emprendedores de diseño), la dinámica propia
que los actores del sector público le quieran imprimir y la planificación urbana que al invertir
en infraestructura pública para el transporte, los servicios, la iluminación y la seguridad
buscan influenciar positivamente en las decisiones de radicación no solo de empresas, sino
de los trabajadores que elijan vivir en estas nuevas zonas.

24
Ministerio Desarrollo Económico, GCBA. http://www.buenosaires.gob.ar/areas/produccion/distritoaudio.php (acc. mayo 2011)
25
Ministerio Desarrollo Económico, GCBA.
http://www.buenosaires.gov.ar/noticias/?modulo=ver&idioma=es&item_id=6&contenido_id=11549 (acceso mayo 2011)

17
2. LA SITUACIÓN DE LOS CLUSTERS DE SSI EN ARGENTINA

La denominada “economía del conocimiento” en que se encuentra inmerso el mundo


actual tiene en las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) una variable vital
para el desarrollo económico de vastos sectores económicos. Cualquier país que quiera
acercarse a la vanguardia tecnológica debe necesariamente desarrollar aquellas actividades
que tengan un fuerte componente de conocimiento aplicado, generador de alto valor
agregado. El sector de las TICs a su vez puede subdividirse según su actividad específica;
en este trabajo se hará foco en el subsector del Software y los Servicios Informáticos (SSI).
El subsector SSI puede a su vez tener diferentes rubros de acción, como la producción de
software “enlatado”, que es el estandarizado sin diferenciar clientes; los desarrollos y
soluciones informáticas a medida para una empresa determinada; los servicios de
mantenimiento, alojamiento de páginas webs; la consultoría en procesos e instalaciones
informáticas; el mantenimiento de redes y hardware; entre otras actividades vinculadas con
esta actividad económica tan dinámica.
Para no obstaculizar el desenvolvimiento de este trabajo dirigido hacia el análisis de
los clusters regionales, se propone en el Apéndice información sobre el fenómeno de la
“economía del conocimiento” como realidad concreta global, la definición de las actividades
TICs y de sus subsectores (en especial, el SSI) y la descripción de la cadena de valor del
software. Quien quiera interesarse en estos temas puede recurrir a estos apartados al final
del trabajo, aunque aclaramos que estas definiciones no son esenciales para comprender el
desenvolvimiento del sector en las economías regionales, salvo tener presente que son
actividades de alto valor agregado, necesidad de poca infraestructura, demanda creciente
(toda empresas necesita en mayor o menor medida soluciones informáticas) e importante
generadora de empleo calificado.
Por otro lado, el sector de SSI potenció su capacidad luego del abandono de la
convertibilidad en 2002 por dos motivos: la competitividad lograda por el tipo de cambio alto
y los recursos humanos calificados relativamente baratos; y el crecimiento de un sector que
es cada vez más importante en la vida cotidiana y por ende en la actividad económica.
Actualmente, contar con buena tecnología de software y soluciones informáticas es una
fuente de eficiencia para cualquier firma. Así es que este trabajo se enfrenta a un período de
análisis con un desempeño extraordinario del sector, que logra pasar de un mercado de $
3.970 millones en 2002 a los $ 17.200 en 2009, es decir que cuadriplica su facturación en
pocos años. Este escenario sin dudas justificó el surgimiento de numerosas empresas, el
crecimiento del empleo sectorial y la conformación de cluster alrededor del país que se verá
en el presente trabajo. Nuevamente, para no correrse de la temática concreta de esta
investigación, en el Apéndice se pone a disposición información sobre los antecedentes
históricos de la industria SSI en Argentina, el desempeño y evolución sectorial, el primer
impacto en los años inmediatamente posteriores a la caída de la convertibilidad, y el nuevo
escenario para el sector SSI a partir de la sanción de dos leyes claves aprobadas por el
Congreso Nacional.

2.1 Foros regionales de competitividad del sector SSI

En 2003, nació el “Foro de Competitividad Software y Servicios Informáticos” (Foro


SSI) por una iniciativa del entonces Ministerio de Economía y Producción de la Nación, que
impulsó Foros de Competitividad que abarcaron a 9 sectores considerados estratégicos y
que luego de estudios con diferentes participantes, desprendieran ideas y sugerencias que
permitan encarar la definición de variadas iniciativas públicas con el objetivo de incrementar
la competitividad de esas industrias en los años siguientes. Alrededor de 280 personas,
representando al Estado en sus distintos niveles, el sector privado, el académico y ONGs,
participaron durante 9 meses de diferentes grupos temáticos y Foros Regionales, que se

18
encuadraron geográficamente en Rosario, Córdoba, Tandil, Jujuy (noroeste), Neuquén y
Bahía Blanca, todos con integrantes locales de los diversos ámbitos antes mencionados26.
La creación de Foros Regionales venía a reconocer la existencia de clusters del
sector SSI en diferentes puntos del país, así como también a la existencia de universidades
que tenían carreras relacionadas a la informática, haciéndose necesario profundizar el nivel
de relacionamiento y coordinación de los sectores académicos, empresas locales y los
gobiernos municipales y provinciales que beneficien no solo a las firmas del sector, sino a la
mano de obra empleada, a los jóvenes estudiantes de estas carreras innovadoras y en
definitiva, a generar un cambio cualitativo en la dinámica económica local de la mano del
desarrollo de este sector con fuerte efecto multiplicador por el alto poder adquisitivo de sus
trabajadores, los estándares de calidad aplicados, los avances que supone la incorporación
de tecnología y las demás características de “derrame” que iremos observando a medida
que avancemos con esta investigación.
Los estudios, relevamientos, debates y conclusiones del Foro SSI fueron puestos en
común en un trabajo conocido como el Libro Azul y Blanco donde se definen la visión
estratégica del sector y las recomendaciones de políticas de promoción a seguir en los años
subsiguientes. El texto es de una enorme riqueza conceptual por cuanto abarca a todos los
actores y reconoce la importancia estratégica de la industria del software como un
generador de competitividad y desarrollo para la economía. En sus conclusiones finales,
remarca que “no se propone, en principio, la creación de ninguna nueva estructura, sino la
generación de redes que permitan intercambios positivos, fomenten la creación y el
desarrollo de conocimientos, productos y servicios, la integración con la economía y la
sociedad nacionales y la recuperación de la tradición tecnológica e industrial histórica de
nuestro país”27. En definitiva, en 2004 significó un aporte significativo en pos de idear
políticas sectoriales de largo plazo en un sector de enorme potencial de desarrollo tanto por
las nuevas condiciones económicas del país, como por las capacidades de empresas y
trabajadores del software, en un contexto internacional que basa gran parte del crecimiento
económico en los sectores intensivos en conocimiento.

2.1.1 Reconocimiento oficial a las iniciativas de clusters

Al momento de confeccionarse el Libro Azul y Blanco, los clusters SSI no eran


vigorosamente reconocidos como una estrategia viable de desarrollo de empresas del
sector, sino que solamente se observaban algunos ejemplos de concentraciones
geográficas vinculadas a la actividad. El sector estaba fuertemente concentrado en la
Ciudad de Buenos Aires y el primer cordón del conurbano, aunque existían concentraciones
significativas en Córdoba, Rosario y Mendoza que requerían un análisis diferenciado para
dilucidar su verdadera potencialidad y la factibilidad de replicarlos en otros puntos del país
como un impulso adicional que pudiera potenciar el desempeño de esta industria. En ese
informe de 2004, los expertos convocados señalaban que “es evidente entonces que el
fenómeno regional está creciendo en importancia, y que la política pública debe tomarlo en
cuenta como uno de los aspectos que podrán impulsar el desarrollo del sector en el futuro”28.
Las características que en ese entonces se destacaron se componían de análisis
desde el lado de la “oferta” y el contexto donde se estaban conformando estos clusters:

Disponibilidad de recursos humanos calificados, que en general tienen un costo


de contratación relativamente menor que en la Ciudad de Buenos Aires.
La importancia de la existencia de universidades locales que se encarguen de
formar emprendedores tecnológicos.

26
Foro de Software y Servicios Informáticos. Libro Azul y Blanco: Plan Estratégico de SSI 2004-2014; Plan de Acción 2004-
2007. Buenos Aires: Secretaría de Industria, Comercio y Pyme (Ministerio de Economía), 2004, 7-11.
27
Foro de Software y Servicios Informáticos. Op. cit., 54.
28
Ídem, 43-44.

19
Una fuerte vocación de cooperación empresarial, que se manifestó en la
participación activa del sector privado en la conformación de estas asociaciones.
El apoyo recibido por parte de los gobiernos municipales y provinciales, así como
la cooperación de las universidades para lograr una mejor institucionalidad de
estas concentraciones geográficas de empresas.

A modo de conclusión, el Libro Azul y Blanco declaraba que existía una base
importante para estimular el desarrollo de los clusters de SSI en la Argentina, “tarea que
debe ser un pilar de la estrategia de desarrollo y de inserción internacional del sector”.
Algunos de los lineamientos básicos de política que sometían a consideración de los
interesados para el fomento de estas concentraciones consistían en:

Coordinar acciones entre distintos niveles de gobierno (nacional, provincial,


municipal) para realizar sinergias de esfuerzo desde el sector público.
Definir instrumentos flexibles, capaces de adaptarse a las necesidades
específicas de los clusters regionales. De ahí la importancia de la
participación de cada uno de los integrantes privados más la ayuda de las
autoridades y los académicos.
Trabajar sobre lo que existe (no intentar crear clusters “desde cero”); en ese
entonces la recuperación económica del país ya era un hecho pero no por
eso se aceptaban todas las iniciativas, ya que podrían malgastar tiempo y
recursos en proyectos inviables.
Detectar y promover los liderazgos locales.
Definir los perfiles de especialización e integrar a los clusters en cadenas de
valor, de manera de no quedar como fenómenos aislados sino que se hagan
sustentables a partir de la vinculación con redes.

Estas definiciones y sugerencias fueron importantes, por cuanto lograban que una
publicación oficial de fuerte sentido estratégico sectorial, surgido por iniciativa del sector
público e integrando a los actores fundamentales del sector SSI nacional, lograra reconocer
la importancia de atender y fomentar el desarrollo de estos clusters como una oportunidad
insoslayable para que esta industria logre consolidarse en el nuevo contexto económico.
Junto a las nuevas leyes sectoriales, se puede observar que el nuevo paradigma
público hacia el sector SSI empieza a ser de fomento directo al desarrollo del mismo a
través de la entonces Secretaria de Ciencia y Tecnología (de quien dependía la Agencia
Nacional de Promoción Científica y Tecnológica), mientras que la autoridad de aplicación de
los beneficios era la Secretaría de Industria, Comercio y Pymes. Las prioridades a la hora de
la adjudicación fueron dirigidas hacia las universidades, los centros de investigación sin fines
de lucro, las pymes y los nuevos emprendimientos de desarrollo de software. En el artículo
18 se definían las preferencias para otorgar el financiamiento; declarando que les
corresponde a quienes “se encuentren radicados en regiones del país con menor desarrollo
relativo”, configurando de esta forma una mirada más federalista para el potencial
crecimiento de la industria SSI en el país.
La legislación nunca manifiesta que los incipientes clusters existentes tienen algún
tipo de prioridad o tratamiento diferenciado, y de hecho autoriza a que el Fonsoft financie
“programas de asistencia para la conformación de nuevos emprendimientos”, con la
ambigüedad con la cual esta última palabra pueda interpretarse, dentro de la cual se puede
incluir el destino de fondos para la conformación de nuevos polos regionales donde se
puedan instalar empresas de informática. A pesar de esta libre interpretación de la ley, es
dable recordar que una de las sugerencias de políticas que se plasmaron en el Libro Azul y
Blanco es la negativa a destinar recursos a la diagramación de nuevos clusters, sino a la
intensificación de la promoción sobre lo que ya estaban constituidos en 2004. Aún así, la
gran evolución del software en Argentina fue abriendo las posibilidades de reformular

20
aquellas ideas que surgieron en 2004, cuando la economía se encontraba todavía en
proceso de recuperación y no de crecimiento genuino como sucedió en los años posteriores.

2.2 Las principales experiencias argentinas de clustering tecnológico

2.2.1 Cluster Córdoba Technology

Córdoba fue una de las primeras ciudades observadas que evidenciaron la existencia
de una concentración coordinada de empresas asociadas de actividades TICs y constituye
una suerte de referencia a la hora de medir la evolución de un cluster a través de estos
años. Esta ciudad es la segunda ciudad más grande de la Argentina (1.330.023 habitantes
según el último Censo 2010) y responsable hacia 2005 de un 4% del PBG del país (toda la
provincia significaba el 7,74%)29, por lo que constituye unos de los polos de desarrollo
económicos más importantes del país, con diversas actividades industriales como la
automotriz, alimenticia y metalmecánica.
En los años ´80 surgieron empresas que formalizan sus servicios de consultoría y los
profesionales independientes, mientras que durante la década posterior, la reconversión de
las telecomunicaciones generó una demanda de tecnología informática que permitió la
aparición de nuevas y pequeñas empresas relacionadas a este novel sector, mientras que la
apreciación cambiaria permitía importar hardware de calidad
De esta forma, al comenzar el siglo XXI la situación del sector SSI en Córdoba
estaba conformada por empresas pequeñas de capitales nacionales (algunas eran
sociedades de hecho) y algunas firmas multinacionales de mayor envergadura. Según un
estudio que hizo la Agencia para el Desarrollo Económico de la Ciudad de Córdoba (ADEC),
en 2001 existían en la ciudad unas 30 empresas SSI, que facturaban $ 83,5 (igual monto en
U$S por estar todavía bajo la convertibilidad) de los cuales el 12% correspondían a
exportaciones.
A partir de ese año es posible comenzar a plantear hitos significativos en el sector
SSI de la capital cordobesa y que sirven para explicar la relevancia del actual Cluster
Córdoba Technology como un ejemplo exitoso. Una detallada investigación de Andrea Pujol
describe esos hitos a partir de la descripción cronológica de los mismos y los efectos cuanti
y cualitativos que consolidaron este cluster30. El primero de los hechos destacados es la
radicación de la multinacional Motorola, luego de un proceso que comenzó en 2000 con
controversiales beneficios que los Estados provincial y municipal comprometieron para
facilitar la llegada de esta gran empresa, que políticos opositores estimaban en una
erogación de fondos públicos de unos $14 millones en los primeros tres años operativos de
la firma en la ciudad. No obstante, en octubre de 2001 comenzó la incorporación de los
primeros ingenieros para comenzar el desarrollo del software que este proyecto implicaba.
Asimismo, en junio de 2002, algunas universidades públicas y privadas locales asumieron
un compromiso para formar ingenieros con un perfil específico para actividades informáticas,
uno de las solicitudes que Motorola manifestaba para expandir la cantidad de proyectos de
desarrollo de software que desde el centro instalado en Córdoba se generaban para
operaciones de la firma en el exterior.
En base a entrevistas realizadas a diversos agentes locales relacionados con esta
experiencia, Pujol destaca que “la mayoría de los entrevistados (tanto los profesionales que
se desempeñan en las empresas locales, como los empresarios y algunos académicos)
coinciden en afirmar que la radicación de Motorola en Córdoba resultó muy positiva para el
sector”. Aún cuando existen reservas y críticas a la actuación del sector público local, los
entrevistados afirman que “la presencia de la firma en Córdoba resulta ventajosa
principalmente porque permite identificar a la región como un polo tecnológico relevante a
nivel latinoamericano y porque esta circunstancia motivó a las empresas locales a asumir

29
Municipalidad de Córdoba. Capítulo V: La economía en Córdoba. Córdoba: 2006, 186-187.
30
Pujol, Andrea. Evolución reciente del sector software y servicios informáticos: la experiencia en Córdoba. Córdoba: Instituto
de Administración de la FCE-Universidad Nacional de Córdoba, 2004, 3-16.

21
desafíos importantes en materia de optimización de la calidad y a fortalecer estrategias de
desarrollo en mercados externos”.
Por otra parte, en ese mismo tiempo, una empresa de marketing llamada MKT
Consultores encabezó una iniciativa para lograr una asociatividad de empresas locales del
sector SSI. Esta firma había desarrollado anteriormente tres experiencias exitosas de
asociación por lo que estaban informados sobre los conceptos de cluster y competitividad
regional, mientras que dichas acciones lo habían acercado a numerosas empresas SSI tanto
como proveedores, clientes o por diversas relaciones profesionales que hicieron más factible
el trabajo en conjunto para esta propuesta.
Finalmente, luego de unos meses de reuniones de trabajo entre los implicados, en
febrero de 2001 se constituyó formalmente el Cluster Córdoba Technology (CCT) como una
asociación civil sin fines de lucro integrada por 10 firmas locales de software y
telecomunicaciones que, como señala Pujol, tenían buenos vínculos con la empresa
convocante pero con débiles vínculos de confianza entre ellos. El hecho de que MKT
Consultores no tuviera intereses directos en ninguna de las empresas fundadoras del cluster
y la citada radicación de Motorola actuaron como facilitadores de la asociatividad. Respecto
de la llegada a Córdoba de la multinacional estadounidense, uno de los empresarios
entrevistados para la investigación afirmaba que “la información sobre la llegada de
Motorola fue lo que terminó de amalgamar al grupo, algo así como un golpe de suerte en
relación a la posibilidad de unirse”.
El relevamiento de Pujol para esas 10 empresas constitutivas del CCT indicaba que
en 2001 empleaban en total 535 personas (que se reduce a unas 180 si se excluyen los dos
call centers31), tenían una facturación de $ 33,6 millones y solo dos de ellas exportaban, por
un total de U$S 461.237. Entre esas primeras empresas convivían algunas de las líderes del
sector para la provincia con otras de menor importancia económica, pero con antigüedad y
potencial de desarrollo. La dispersión de tamaño entre ellas era importante, por cuanto la
firma que más facturaba lo hacía con más de $ 9 millones anuales empleando a 75
personas, mientras que la más chica registraba ingresos por $ 75.600 con una dotación de
20 trabajadores. A estas empresas se le suman también un pequeño grupo de instituciones
externas (consultoras, comercializadoras, instituciones educativas) que también tienen algún
grado de relacionamiento con el sector.
Un dato importante es que, como se describió, el surgimiento del CCT fue un
emprendimiento de actores del sector privado, que se consolidó gracias a la acción
coordinada de sus empresas asociadas, mientras que fue tiempo más tarde que el Estado y
las universidades se incorporaron para participar. Esto constituyó un fenómeno diferente a
otras experiencias de surgimiento de clusters, donde el sector público en sus diferentes
niveles junto con las instituciones universitarias locales formaba parte activa de la creación y
desarrollo de estas iniciativas de asociatividad sectorial32.
Un ejemplo del acoplamiento universitario a la iniciativa privada se plasmó en abril de
2002 con la inauguración del Instituto Tecnológico Córdoba (ITC), una asociación sin fines
de lucro formado por el CCT y las seis universidades de Córdoba: Nacional, Regional
Tecnológica, Católica, Instituto Universitario Aeronáutico, Blas Pascal, Empresarial Siglo
XXI. El ITC tenía como principales objetivos y propósitos los siguientes puntos33:

Promover el desarrollo de la industria tecnológica informática local para


convertirse en una importante fuente de empleos e ingresos para la región.
Promover estudios e investigaciones en los campos de las tecnologías de
información valorizando su aplicación a los requerimientos de la sociedad en sus
diversos ámbitos: personal, empresarial y gubernamental.

31
López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Clusters de software y servicios informáticos: los casos de Córdoba
y Rosario a la luz de la experiencia internacional. Buenos Aires: CENIT, DT 32/Abril 2009, 41.
32
López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 47.
33
Instituto Tecnológico Córdoba, web institucional. http://www.fitc.unc.edu.ar/ (acceso mayo 2011).

22
Efectuar estudios aplicados requeridos por las empresas vinculadas a las
tecnologías de información y sus disciplinas asociadas y por los gobiernos de la
región e investigaciones propuestas por las empresas referentes mundiales de
alta tecnología, patrocinadoras y sostenedoras del ITC.

Utilizando conceptos vistos en los primeros capítulos, se puede reflexionar que esta
nueva institución nació con el objetivo de realizar iniciativas de alto valor agregado
(investigaciones, estudios aplicados, promoción de la industria SSI) que benefician al
conjunto de las empresas mediante el aprovechamiento de las sinergias que la cooperación
les brinda. Como define en su visión, “el rol del ITC consistirá en ser un generador de
innovación y el motor para el desarrollo del polo tecnológico en la región". Aún así, en la
evaluación que se hace años más tarde, según el trabajo de López et al. (2009), son
escasas las vinculaciones concretas entre las empresas y el ITC para llevar a cabo
proyectos de I&D. Según testimonios recogidos por los autores, el motivo fundamental pasa
por el temor de las empresas de revelar información valiosa a un ámbito extra-firma.
El ITC ha basado su tarea en la formación de recursos humanos mediante la
vinculación universidad-empresa, la formación y coordinación de planes de empleo
calificado financiado por el BID, la capacitación y el debate acerca de los perfiles solicitados
por las empresas tecnológicas para que se actualicen las currículas de las universidades
locales. A pesar de las falencias que se puedan haber presentado en estos cometidos y de
todo lo que falta por mejorar para colmar las expectativas, el ITC es una buena organización
para el desarrollo de un cluster tecnológico regional que busque generar ventajas
competitivas inter-provinciales que se destaquen a la hora de evaluar a Córdoba en el sector
SSI, ya que el aprovechamiento de la transmisión informal de tecnologías, la formación de
trabajadores informáticos y la capacitación calificada que los mismos pueden recibir, es
mucho más factible mediante la institucionalización de ámbitos de difusión académico-
privado como el analizado.
Con respecto a las relaciones y redes comerciales establecidas entre las empresas,
es necesario destacar el ejemplo que representó la creación de un consorcio de asociación
entre 11 empresas del CCT en 2003, orientado a la exportación de los desarrollos
informáticos, sin perjuicio de las estrategias y acciones exportadoras que cada empresa
pudiera realizar individualmente34. Esta nueva institución llamada Córdoba System Factory
(CSF), se proponía en primer término poner a la producción de software de la ciudad bajo
estándares y procedimientos de calidad internacional, o sea a la creación de una “marca”
reconocida tanto en el país como principalmente en el exterior.
En un principio se consiguieron nuevos contratos, en general para países de la
región, pero las fuertes asimetrías de las empresas líderes respecto de las más pequeñas,
junto con la desconfianza mutua, las actitudes poco colaborativas y los fuertes intereses
propios terminaron por diluir la asociación35. En definitiva, la cooperación en un marco de
competencia que es destacada como una de las características que genera un cluster SSI
no se evidenció plenamente en esta experiencia cordobesa, quizás debido a que las
empresas pudieron ver ese consorcio como una amenaza a sus propias estrategias
exportadoras y debido a que las redes institucionales y empresariales no poseían la
densidad que los años de interacción pueden dar; hay que considerar que entre la creación
del CCT y la conformación del CSF hay poco espacio de tiempo para desarrollar las redes
de confianza necesarias que se precisan para realizar acciones conjuntas de esta índole.
El trabajo de López et al. (2009) destaca que igualmente la existencia del CCT
genera un ámbito de transmisión de conocimientos y experiencia exportadora desde las
empresas más consolidadas hacia las que se están iniciando, aún cuando esta transferencia
implícita no se obtenga en el marco de la asociatividad comercial generalizada. Lo que sí
destacan los autores es que han surgido “micro-sociedades” de tres o cuatro empresas

34
Pujol, Andrea. Op. Cit., 11-12.
35
López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 55-56.

23
pequeñas para llevar a cabo exportaciones conjuntas mediante la mayor posibilidad de estar
mejor calificados para obtener contratos y acceder a nuevos mercados.
El último de los hitos en la consolidación del CCT, según Pujol, es la puesta en
marcha en 2003 del Programa de Desarrollo de Cadenas Productivas en la Provincia de
Córdoba (PDCP), financiado con recursos donados por el Fondo Multilateral de Inversiones
(FOMIN, del BID), y por la contraparte local aportada por las instituciones participantes:
Agencia Córdoba Ciencia S.E., Agencia para el Desarrollo de la Ciudad de Córdoba (ADEC)
y la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (CaCEC)36. El Programa se creó para apoyar
los agrupamientos empresariales cordobeses de las TIC, muebles y otros productos de la
madera y productos regionales (agropecuarios y orgánicos), sectores que habían sido
identificados como de gran potencial en base a estudios previos. Entre los aspectos
evaluados se destacaron la ubicación geográfica, los mercados de destino, las acciones
conjuntas y sus beneficios, la vinculación con instituciones, las ventajas del entorno local, el
potencial de desarrollo del agrupamiento, las perspectivas de crecimiento y el impacto en la
economía local. La existencia de una institución como el CCT también fue determinante para
la elección del sector como uno de los beneficiarios del programa.
El Programa, para todos los sectores, buscaba fortalecer las relaciones de
cooperación entre empresas y con instituciones, facilitar el acceso a tecnologías productivas
y organizacionales, posibilitar el acceso a nuevos mercados y finalmente diseminar el
programa a muchas empresas. En el análisis del sector TIC se identificaron como problemas
el reducido tamaño de mercado interno, la falta de experiencia exportadora, la escasez de
capital, problemas de gestión y marketing y de formación de recursos humanos, tema que
estaba siendo atendido igualmente por las autoridades del CCT.
El presupuesto del Programa para el cluster electrónico-informático alcanzaba un
total de U$S 516.200 asignados para actividades relativas al fortalecimiento institucional, a
la internacionalización de las actividades y a la búsqueda de impacto en la productividad.
Los recursos del FOMIN estaban destinados en su mayor parte a cubrir costos de
consultoría especializada y en las actividades de difusión del mismo. Entre sus logros se
pueden destacar el haberle facilitado a las 11 empresas que integraban el consorcio CSF la
obtención de la certificación de calidad internacional CMMI, y el financiamiento del plan
“Entra XXI”, por el cual el ITC formó unos 400 jóvenes de bajos recursos para insertarlos
laboralmente en empresas de tecnología.
Para finalizar se hará foco en las principales evaluaciones que se han hecho sobre la
profundidad de los cambios estructurales que representó la creación del CCT a la industria
SSI en Córdoba, partiendo de la base que ya es un avance en sí mismo que las empresas
hayan podido avanzar en una asociación institucional que represente sus intereses. Si bien
no se ha avanzado en la difusión tecnológica todo lo que se hubiera podido dentro de un
marco de clustering, a medida que pasó el tiempo se fueron dando muestras de distensión
entre las empresa, ya que no se puede ser extremadamente celoso de los avances técnicos
debido a su alta probabilidad de que igualmente se difunda a los demás37.
Asimismo, López et al. (2009) destacan que la construcción institucional fue más
fuerte que la difusión tecnológica, con un sostenimiento del compromiso de los actores
privados, públicos y académicos para el desarrollo de una importante industria del software
en la provincia. Es decir, los principales logros del CCT se pueden llegar a comparar con lo
que una cámara empresaria obtendría (financiación, formación de recursos humanos,
reconocimiento institucional, etc.) pero no en el desarrollo pleno de las redes informales de
difusión tecnológica y cooperación empresaria para crecer todos con intereses comunes.
Como ejemplo fallido se puede mencionar al CSF, que surgió con la idea de aportar al
desarrollo exportador de firmas asimétricas pero que terminó perdiendo su importancia
justamente por no haber podido conciliar los intereses de las diferentes empresas que lo
componían.

36
Pujol, Andrea. Op. cit., 16-20.
37
López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 56-57.

24
A pesar del intento fallido del CSF, un gran avance del cluster como espacio de
interacción empresarial fue la creciente tendencia exportadora de las empresas asociadas,
que pasaron de exportar U$S 27,5 millones en 2003 (representando el 8% de la facturación
total del cluster), a los U$S 32 millones en 2006 (era el 25% del total) hasta los U$S 70
millones en 200938, equivalente al 18% de la facturación anual que crecía fuertemente
gracias también a la importancia de la industria SSI dentro de la Argentina. Estos logros en
el desempeño exportador deben su razón a múltiples factores como por ejemplo el tipo de
cambio y los avances legislativos hacia el sector, pero hay que destacar que el cluster
aportó al fomento de las ventas externas como una oportunidad importante para el
crecimiento de las firmas, en especial con gestiones a mercados regionales y EE.UU. (esto
explicado por las empresas transnacionales radicadas en la provincia). Asimismo, el logro
de la certificación de calidad internacional CMMI obtenidos por determinadas compañías
gracias al Programa de Desarrollo de Cadenas Productivas significó un hito importante para
la competitividad del sector en la región, no solo para las beneficiarias sino para el
empresario que quisiera exportar y que cuentan con un “respaldo implícito” de la experiencia
exitosa de exportación bajo los más altos estándares de calidad.
Según diversas entrevistas, se puede afirmar que la evaluación del CCT es positiva
ante una posible situación opuesta de no contar con ningún tipo de agrupamiento sectorial,
mientras que constituye un gran avance en la búsqueda de Córdoba para erigirse como una
referencia de peso a la hora de hablar de producción de software. La creación y
consolidación del CCT implicó un importante incentivo para la radicación o fundación de
nuevas empresas, como lo puede sugerir la tendencia siempre creciente en la cantidad de
nuevas firmas, así como el aumento de la cantidad de trabajadores, que se ubican entre los
más calificados a nivel nacional; en los últimos años, si una empresas de base tecnológica
busca un lugar donde radicarse, la provincia de Córdoba es una de las primeras e
inevitables opciones, donde no solo cuenta a su favor la dotación de recursos humanos
calificados, sino también las facilidades institucionales que una organización como el CCT
junto con el gobierno provincial ofrecen para el desarrollo de nuevos actores.

Cuadro 1. Evolución de empresas y empleados del Cluster Córdoba Technology

2001 2003 2006 2009 Crec.% 03-09


Empresas 10 14 51 93 564%
Empleados 180 1.000 3.000 3.500 250%
Empleados promedio 18 71 59 38 -47%
Fuente: López, Ramos y Starobinsky (2009); Cluster Córdoba Technology (2010).

Las principales objeciones a la tarea del CCT provienen desde las empresas más
pequeñas, que ven a la institución como una especie de lobby al gobierno por parte de las
empresas más grandes y antiguas, sin nada para ofrecerles a estos emprendedores de
mucho menor tamaño y experiencia. Como se señala certeramente, “para algunos, la
mística que originó al cluster se ha ido perdiendo con el tiempo, en parte debido a los
fracasos de algunas iniciativas, en parte por desavenencias internas entre las firmas y
también porque, en cierto sentido, el CCT ha ido adoptando algunos rasgos que lo asemejan
a una cámara gremial empresaria, orientándose más hacia la obtención de beneficios que al
desarrollo estratégico de un plan de largo plazo para la industria TIC cordobesa”39.
En conclusión, los avances más importante del cluster se dieron desde su faceta
institucional como representación de un sector y la subsiguiente gestión ante las autoridades
políticas gracias a la fuerza del conjunto representado (en la actualidad hay unas 130
empresas asociadas, dedicadas al software, los servicios informáticos, las

38
CCT. Estadísticas del sector.
http://www.cordobatechnology.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=45&Itemid=95 (acceso junio 2011)
39
López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 57.

25
telecomunicaciones, y afines), obteniendo beneficios de tipo fiscal, financiero o apoyando la
formación de recursos humanos, pero renunciando a las iniciativas comerciales conjuntas o
estrategias exportadoras mediante consorcios. La difusión tecnológica, como se ha dicho,
no se extendió a todas las empresas sino que ha sido una responsabilidad individual de
cada una de ellas, beneficiándose de esta forma las de mayor experiencia y las
transnacionales que poseen un capital tecnológico más avanzado; se puede decir que las
empresas obtienen beneficios “materiales” (crédito, exenciones impositivas, formación de
trabajadores sin financiarlos) del CCT gracias a la representación gremial que éste otorga,
pero sin “aportar” ni “recibir” del conjunto la difusión de tecnologías o la cooperación en
actividades de comercialización que podrían llegar a ser venturosos, pero que los recelos
mutuos impiden.
Por último, una de las críticas más fuertes que recibe el CCT es la ausencia de una
agenda programática de largo plazo que defina el perfil de especialización que el cluster
quiere obtener. Al no precisar segmentos a los cuales abocarse a abastecer crecientemente
de software, las empresas de SSI desarrollan diferentes proyectos sin aprovechar las
sinergias que la especialización conjunta podría ofrecer, así como también las autoridades
del CCT pueden dilapidar tiempo y dinero en coordinar diversas actividades en lugar de
centrar sus esfuerzos en desarrollar las relaciones hacia la especialización (por ejemplo con
vinculaciones con algunas industrias dinámicas de la región como la automotriz o la
metalmecánica) que podrían consolidar a la provincia como una referencia nacional e
internacional para determinados patrones de especialización.

2.2.2. Polo Tecnológico Rosario

Con 1.198.528 de habitantes según el último Censo 2010, Rosario es la tercera


ciudad más grande del país y la más importante de la provincia Santa Fe, donde es
responsable de la mitad del PBI provincial y del 5% a nivel nacional. Genera el 53% del
empleo de la provincia y se encuentran radicadas en ella el 62% de los establecimientos
industriales santafesinos. Existen unas 3.670 plantas y talleres industriales, dedicadas a
actividades como la alimenticia, metalmecánica, maquinaria, petroquímica, siderúrgica,
automotriz, papelera, maderera, textil y plástica, que dan empleo a más de 63.000 personas
y generan unos U$S 1.000 millones de valor agregado40. La industria alimenticia es la
principal, representando el 21% de la actividad industrial; Rosario y su zona cuentan con el
complejo aceitero más importante del país. Este complejo representa el 50% de la
capacidad de molienda y el 68% de las exportaciones de aceites vegetales del país,
representando el complejo portuario más grande de Argentina. En los últimos años, la
ciudad ha modernizado su dinámica productiva y aparecieron empresas dedicadas al
software, los servicios informáticos, así como también la explotación turística.
La dotación de recursos humanos calificados es una de las características de esta
ciudad, que cuenta con un elevado número de instituciones académicas. Existen seis
universidades (Universidad Nacional de Rosario, Universidad Tecnológica Nacional,
Universidad Católica Argentina, Universidad Austral, Universidad del Centro Educativo
Latinoamericano y Universidad Abierta Interamericana) que reúnen 18 Institutos de
Investigación en el área técnica, 2 institutos de Transferencia de Tecnología y cerca de
80.000 estudiantes universitarios41. A su vez, se estima que cerca del 15% de su población
posee estudios universitarios, y un nutrido grupo de investigadores, concentrando la ciudad
el 8% del total de investigadores a nivel nacional.
Con este contexto es de esperar que la consolidación de empresas de base
tecnológica, así como también la radicación de otras, sea de una gran importancia para la
ciudad y con mayor potencial como lo demuestran sus cifras al respecto de este sector de la
economía en los últimos años. Según una investigación local, los primeros esbozos de un

40
Municipalidad Rosario. http://www.rosario.gov.ar/sitio/caracteristicas/industria.jsp?nivel=Ciudad&ult=Ci_3 (acc. mayo 2011)
41
López, Andrés; y Daniela Ramos. La industria de software y servicios informáticos argentina. Tendencias, factores de
competitividad y clusters. Buenos Aires: PEC B-107, FLACSO – IDRC, 2008, 106.

26
sector SSI en Rosario surgen a mediados de los años ´70 y se extiende hasta fines de la
década posterior, motivada principalmente como respuesta a grandes empresas regionales
como Acindar y Siderar, que necesitaban de soluciones informáticas a sus procesos de
producción42. En muchos casos, las pequeñas empresas que brindan estos servicios son
formadas por los mismos empleados de dichas grandes compañías que se independizan y
pasan a ser proveedores de sus antiguos empleadores.
Una segunda oleada de creación de empresas SSI se da en la primera mitad de la
década de los ´90, influenciados por un contexto de facilidad para incorporar tecnología
importada, mediante las mayores facilidades comerciales y por el proceso de privatizaciones
que supuso una reconfiguración tecnológica y organizacional de las diferentes actividades
económicas. Posteriormente, hacia fines de esa década se configura la tercera ola de
nacimientos de empresas, asociadas al fenómeno de la incipiente expansión de internet y el
surgimiento de empresas punto.com.
La última y más significativa ola tiene lugar dentro del nuevo siglo XXI, con el impulso
adicional que constituye el cambio de esquema económico luego del abandono de la
convertibilidad y por consiguiente una mayor competitividad dada por el tipo de cambio alto.
Con este nuevo escenario favorable surgieron varias empresas pequeñas, que nacen
directamente con un perfil global y exportador, mientras que a su vez hay un mayor
crecimiento de las firmas que ya estaban instaladas por la diversificación que las ventas
externas les brindaba. En el caso de los nuevos emprendimientos, eran empresas jóvenes y
de capitales locales, que apuntan desde un comienzo a producir software para vender al
exterior gracias a la favorable situación cambiaria. Según un relevamiento realizado por el
Grupo Polo Tecnológico Rosario (GPTR) a mediados de esta década, se concentran en la
provincia de Santa Fe unas 120 empresas relacionadas con la producción y/o distribución de
productos y servicios tecnológicos, de las cuales más de 50 firmas informáticas están
localizadas en la ciudad de Rosario. El desarrollo de estas empresas se apoya
principalmente en la producción y comercialización de software (63%) y un porcentaje menor
cuya actividad principal es el desarrollo de hardware, telecomunicaciones, o consultoría. La
mayoría de las mismas tienen un grado importante de diversificación de actividades y
responden a demandas muy distintas por parte de los clientes.
El crecimiento de la actividad SSI en Rosario tuvo un fuerte impulso del sector
público local, que en 1998 presentó el Plan Estratégico de Rosario donde se establecía que,
a través de la articulación entre los ámbitos públicos, privados y académicos, que estimule el
conocimiento, las actividades científicas y el desarrollo tecnológico, se podía posicionar a
Rosario como punto de referencia en el país y en el Mercosur y como espacio de atracción
de actividades productivas y de servicios43. Asimismo, se planteaban dos acciones
concretas en materia de política tecnológica y de innovación: la consolidación del Sistema
Regional de Desarrollo Científico y Tecnológico y la creación de un Parque Tecnológico. A
pesar de esta prometedora iniciativa, no se generaron ámbitos de discusión local ni
comisiones de trabajo para tratar estas ideas.
El proceso de surgimiento del Polo Tecnológico Rosario (PTR) comenzó en el año
2000 a partir de la inquietud de un grupo de investigadores de la Universidad Austral
quienes toman contacto con tres empresas locales con gran espíritu emprendedor que luego
conformaron el núcleo fundador del cluster local. Al igual que en el caso cordobés, la posible
instalación de la empresa Motorola (que como se vio se terminó localizando en la ciudad de
Córdoba) jugó un papel aglutinante, aunque con una perspectiva más centrada en una
posición defensiva que como una fuente de oportunidades44.
Prontamente, la idea de conformar un polo de empresas tecnológicas en la ciudad
logró instalarse en la agenda del gobierno, tanto provincial como municipal, brindando

42
Báscolo, Paula; Castagna, Alicia; y María Lidia Woelfin. El sector de software y servicios informáticos en Rosario. Situación
actual y perspectivas. Rosario: 10° Jornadas "Investigaciones en la Facultad" de Ciencias Económicas y Estadística, 2005, 2-3.
43
López, Andrés; y Daniela Ramos. Op. cit.. 108-111.
44
Kantis, Hugo. Clusters y nuevos polos emprendedores intensivos en conocimiento en Argentina. Buenos Aires: Universidad
Nacional de General Sarmiento, 2005, 55.

27
espacio físico para llevar a cabo las reuniones y apoyo formal a esta iniciativa, mientras que
la Universidad Nacional de Rosario también se sumó a la propuesta. Más tarde se
incorporaron la Fundación Libertad y la Universidad Austral, quedando así conformado el
grupo fundador. El Polo Tecnológico Rosario se constituyó formalmente en septiembre de
2000 como una asociación civil orientada hacia el aprovechamiento de las ventajas
competitivas del sector. El perfil exportador, la obtención de certificaciones de calidad
internacional, la atracción de inversiones de base tecnológica, el fortalecimiento de la buena
calidad educativa superior de Rosario, estimular el espíritu emprendedor y la vinculación
científico-tecnológica se encontraban entre sus motivaciones iniciales. Como dato
destacado, el PTR es el segundo polo tecnológico más antiguo del país luego del de
Bariloche, aunque como se verá más adelante, éste último surgió en torno a la empresa
pública INVAP, por lo cual no es un polo dedicado enteramente a las actividades de
software y servicios informáticos.
En el año 2002, a partir de la devaluación, la estrategia del PTR se focalizó en la
calidad para la internacionalización y en la promoción de un entorno institucional propicio
para el desarrollo y la innovación tecnológica. Este fue un hecho que impulsó
significativamente al polo, cuando sólo agrupaba a 10 empresas, y 8 de ellas decidieron
comenzar a trabajar en calidad en el desarrollo de software. Un par de años después, estas
firmas alcanzaron las certificaciones de normas de calidad CMMI que potenció la
competitividad internacional de las mismas en un contexto de tipo de cambio elevado.
Desde el punto de vista de la construcción institucional, resulta interesante observar
que el PTR funcionó como un aglutinador de empresas a medida que pasaban los años y la
economía nacional crecía; los integrantes públicos (municipal y provincial) y universitarios
fueron casi los mismos desde un comienzo mientras que el sector privado fue acercándose
a esta iniciativa a medida que visualizaban una oportunidad para aprovechar mejor las
posibilidades exportadoras que el nuevo contexto económico ofrecía. A diferencia de la
experiencia cordobesa que partió del afán del sector privado y al que luego se sumaron los
demás agentes institucionales públicos y académicos, el PTR tuvo desde un comienzo un
perfil institucional más abarcador, con puntos claros sobre su misión y la definición de una
visión explicitada públicamente: “posicionar a Rosario y su región como un centro de
referencia internacional en el desarrollo científico y la innovación tecnológica a través de
nuevas formas de gestión que articulen los ámbitos públicos, privados y científicos”.
La adhesión de empresas se dispara a partir de 2004, cuando se llega a los 25
asociados (hasta ese momento eran aproximadamente unas 10), al año siguiente pasan a
ser 41 y ya en 2006 sumaban 53 firmas asociadas plenamente, sin contar a todos los socios
“adherentes” que presentaron la misma dinámica creciente. Es decir, en solamente tres
años se quintuplica la cantidad de integrantes privados, de la mano de la expansión
económica, de la construcción de certezas sobre el horizonte exportador y por el impulso
mismo de una industria SSI que crecía a tasas más elevadas que el resto de los sectores.
No obstante, cabe aclarar que a partir de 2005 se adoptó la decisión “estratégica” de
incorporar nuevos sectores tecnológicos que presentaran un alto potencial de sinergia con el
del software, como lo son las telecomunicaciones, la biotecnología y la bioingeniería (en ese
año ingresaron 5 firmas “bio”), haciendo realidad la visión de las autoridades del PTR de
instalar a la ciudad como una referencia científica e innovación tecnológica. La idea de dotar
al polo de un “perfil tecnológico multisectorial”, al mismo tiempo que promover la vinculación
entre sectores y los encadenamientos productivos en la región se diferencia cualitativamente
del caso cordobés por la búsqueda de un perfil concreto hacia el cual canalizar las iniciativas
de la institución, que a su vez estudiaba alternativas de estrategias de largo plazo a través
de diferentes comisiones de trabajo.
Con esta dinámica multisectorial se siguió desarrollando el polo, donde un
relevamiento del PTR al año 2009 indicaba que el mismo contaba con 71 empresas, de las
cuales el 76% se dedicaban a actividades de software, mientras que continuaban estando
las 5 compañías de biotecnología, 5 de telecomunicaciones, 4 dedicadas a la electrónica

28
industrial y las restantes a diferentes tipos de servicios 45, además de existir numerosos
proyectos para los próximos años vinculados a emprendimientos intensivos en conocimiento
con apoyo institucional para su desarrollo.
Según una encuesta dentro del trabajo de López y Ramos (2008), hacia 2007 los
perfiles de las empresas eran en general de tamaño pequeño, con más de la mitad
facturando por debajo de los U$S 500.000 anuales y con un promedio de 20 empleados, así
como un perfil hacia las operaciones en el extranjero que abarcaba aproximadamente al
55% de las firmas, porcentaje elevado si lo comparamos con las cifras del caso cordobés.
Aún así, las respuestas también afirmaban que el hecho de haber concretado operaciones
con un cliente internacional no las convertía en “exportadoras”, para lo cual seguían
reclamando más atención y facilidades al respecto. Lo que queda claro es que la ubicación
geográfica estratégica desde el punto de vista del Mercosur, la cercanía con la Capital
Federal y la gran calificación de sus recursos humanos, junto con un gran apoyo
institucional, hacen de Rosario una ciudad con gran potencial para desarrollar en los
próximos años, hecho que se refleja en la radicación de empresas transnacionales como
EDS o Accenture, así como en el surgimiento y consolidación de emprendimientos de fuerte
base tecnológica y aplicación intensiva de conocimiento, como el caso de las empresas de
biotecnología y bioingeniería.
Respecto a los objetivos del PTR, se destaca un hito importante en la construcción
colectiva en busca del desarrollo tecnológico que fue la creación del Centro de Calidad de
Software y Servicios Informáticos en 2005, con el objetivo de convertir a la ciudad en un
referente nacional en certificación de calidad. El laboratorio nació de la asociación entre el
PTR y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y comenzó asesorando a
empresas de Rosario en materia de calidad de procesos para el desarrollo de software bajo
las normas CMMI. Posteriormente, las empresas pequeñas también se interesaron en la
temática, por lo cual el laboratorio comenzó a ofrecer asesoramiento sobre normas de
calidad de menor costo y tiempo, como son las certificaciones ISO46. Debido a que en
general estos procesos debían realizarse en el exterior, la aparición de una institución de
esta índole configuró un gran avance para la región y un beneficio directo para muchas
empresas que de no existir este laboratorio no habrían podido acceder a las certificaciones
de calidad por no contar con los recursos suficientes.
Años después, la evaluación que se hace es que en términos de inserción externa, la
certificación no les dio a las empresas tantos beneficios como esperaban al momento de
crear el laboratorio; en definitiva, las empresas pudieron corroborar que estas normas de
calidad internacional “podían actuar como una condición necesaria pero no suficiente para
insertarse en el mundo externo”. De todas maneras, el hecho de haber diseñado y puesto en
práctica un laboratorio de certificación de calidad desde la iniciativa de las autoridades del
PTR es una experiencia muy positiva para el conjunto y constituye un caso concreto de
sinergias entre las empresas, ya que de no haberse creado este Centro muchas firmas
hubieran quedado sin poder incrementar su cualificación no solo con miras a las
exportaciones sino en la propia competitividad nacional.
Por otra parte, un gran objetivo del que participa el PTR junto con otras instituciones
es la creación de una Parque Científico Tecnológico de carácter ampliamente asociativo,
que involucre universidades e institutos de investigación, entidades empresariales,
instituciones de apoyo al desarrollo empresarial y a la transferencia tecnológica y los
gobiernos provincial y municipal, que sea un avance estratégico para la región en el
desarrollo de un sistema de ciencia y tecnología de primera línea. El parque, en una primera
etapa, se proyecta y dinamiza sobre dos áreas de conocimiento clave: la biotecnología y las
tecnologías de información y comunicaciones47. El plan estratégico incluye el desarrollo de
diferentes actividades, edificios, nuevas instituciones, y que se han subdividido en distintos

45
L.J. Ramos Brokers. IMI Enero 2010. El distrito tecnológico en Parque Patricios. Buenos Aires: L.J. Ramos, 2010, 50-51.
46
López, Andrés; y Daniela Ramos. Op. cit.. 114-115.
47
Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano. Proyecto Parque Científico Tecnológico de Rosario.
http://www.cideu.org/site/content.php?id=2806 (acceso junio 2011)

29
módulos de acción, cada uno con un eje institucional coordinador como por ejemplo el
CERIDER-CONICET, INTI Rosario, Vivero de Empresas para apoyo a emprendedores y el
Edificio Tecnológico para radicación de empresas asociadas al PTR. En una segunda etapa,
se planea distribuir lotes para empresas que deseen instalar sus unidades productivas allí.
Para finalizar, el análisis a una década de la conformación del PTR arroja resultados
dispares. Si bien se logró un aumento constante de la cantidad de empresas asociadas (así
como también de los trabajadores calificados), la institución pareciera centrarse más en
lograr un contexto de “clima” empresarial para las empresas de base tecnológica con los
ejemplos del laboratorio de calidad o apoyo legal para adherirse a las nuevas leyes de
promoción de la industria SSI, pero dejando luego la libertad para que cada firma desarrolle
sus propias potencialidades y acciones comerciales de manera individual (no hay iniciativas
conjuntas de exportación como intentaron algunas empresas del CCT). Así, el PTR recibe
una mirada positiva por la difusión y coordinación multisectorial para que Rosario se
convierta en una referencia científico-tecnológica del país, pero donde las empresas no se
benefician sobremanera de una “experiencia de cluster” como se describió al comienzo de
este trabajo ya que, de hecho, el formato de asociatividad casi gremial que tiene el PTR
implica que las firmas no se encuentran necesariamente cercanas geográficamente en un
barrio o zona determinada de Rosario y sus alrededores, sino que se aglutinan en esta
institución por la posibilidad de acceder a los beneficios de normas de calidad, seminarios
de exportación, contactos para nuevos negocios y relacionamiento con el sector público que
de manera individual no alcanzarían.
Asimismo, en comparación con la experiencia del CCT existe un mayor nivel de
“aislamiento”, en el sentido de que no muchas de las firmas están al tanto de lo que hacen
sus colegas del polo. Como se observa, desde la creación del PTR no parece haber habido
muchos problemas, recelos o competencias entre las empresas, algo que sí se experimenta
al interior del CCT. En principio, como señalan López y Ramos (2008), parecería que en la
experiencia rosariona las empresas conviven menos que en Córdoba, “lo cual generaría un
menor grado de relacionamiento y, por tanto, un menor nivel de conflictividad”, aunque
advierten que estas evaluaciones necesitarían de mayor cantidad de entrevistas exhaustivas
para los agentes privados de ambas experiencias.
La evaluación del sector público, por su parte, indica que más allá de haber sido un
actor fundamental en el comienzo del PTR, con el paso de los años su tarea se centró
mayormente en ofrecer las condiciones necesarias para el desarrollo de este entorno
favorable de cluster basado en el conocimiento, pero sin ofrecer beneficios directos como
subsidios o financiamiento accesible de infraestructura para favorecer la radicación de
nuevas empresas (a diferencia del gobierno provincial de Córdoba). Sí cuentan con leyes
provinciales reconociendo al sector SSI como industria, lo que les permite acceder a los
planes de promoción que se ofrecen a las demás actividades industriales.
Sintetizando, el gobierno rosarino centra su estrategia de desarrollo futuro del polo
tecnológico en generar el “atractivo empresarial” necesario desde la generación de
sinergias, servicios e interés manifiesto en la consolidación de esta iniciativa, de manera que
las firmas que se formen o radiquen en la ciudad lo hagan desde la motivación de
crecimiento integral en un entorno favorable al aumento de la competitividad y no
centrándose en los incentivos monetarios que impacten positivamente en la rentabilidad. En
otras palabras, podemos decir que el objetivo implícito es que las empresas que se
desarrollen en Rosario generen mucho valor agregado y tengan una visión estratégica de
largo plazo por sobre los demás análisis de rentabilidad empresaria más cortoplacista. A su
vez, “el gobierno no parece estar interesado en convertir a Rosario en una plataforma de
exportación de servicios (presumiblemente de bajo valor agregado) sino en crear
encadenamientos con las firmas locales”48. Esto se justifica por la idea de que las empresas
de base tecnológica que se radiquen allí logren una difusión tecnológica y un
relacionamiento organizacional con empresas de la región, sin depender exclusivamente de

48
López, Andrés; y Daniela Ramos. Op. cit.. 116.

30
las ventajas transitorias como pueden ser el tipo de cambio o las ventajas de costos
respecto a otras ciudades del mundo.
Respecto del impacto de la radicación de las empresas transnacionales en Rosario,
como son el caso de Neoris, Accenture y EDS, en general ofrecen servicios de bajo valor
agregado, a la vez que su vinculación con el medio local es prácticamente nulo por tratarse
de grandes empresas con clientes ya consolidados previamente (por ejemplo, mercados
externos en el caso de Accenture o la planta industrial rosarina de General Motors en el
caso de EDS). A simple vista, contrasta con las empresas transnacionales que eligieron
radicarse en Córdoba, como Motorola o Intel, cuyas actividades generan mayor derrame
tecnológico e interacción con las firmas locales.
Como se señaló, la política del gobierno municipal rosarino es la de no ofrecer
incentivos o subsidios para la radicación de una empresa, por lo que se puede afirmar que la
decisión de estas empresas transnacionales de instalar sedes en esta ciudad no tuvo en el
impulso del sector público o institucional desde el PTR algún tipo de influencia determinante,
sino que puede deberse a la oferta de buenos trabajadores especializados que allí viven.
López y Ramos (2008) sostienen que, al contrario del caso cordobés y su consenso en esta
materia, las empresas locales no se encuentran tan entusiastas por contar con estas
grandes compañías en Rosario, sino que realizan un análisis de balances contrapuestos
entre la mayor reputación que el polo adquiere versus los riesgos que implican competir
contra estas firmas poderosas en el mercado de trabajo especializado, donde los salarios y
el plan de carrera que pueden ofrecer estás empresas transnacionales son más atractivos
que los que se pueden encontrar en las pequeñas y medianas empresas locales.
Para cerrar este apartado sobre Rosario, hay que mencionar otra asociación civil de
la ciudad dedicada a las empresas TICs llamada Clusters TICs Rosario (CTR). Creada en
2007 por 7 pequeñas empresas como un grupo asociativo, tenía objetivos varios como:
reclamar representación gremial, la integración permanente en el CFESSI, participar
activamente en misiones comerciales al exterior, certificar en normas de calidad ISO,
brindarse capacitación técnica y comercial junto con complementación productiva, entre
otras cosas49. Es decir, podemos establecer que esta pequeña asociación tiene una mayor
preocupación por la integración de sus integrantes (de hecho, la iniciativa de unirse parte de
las empresas mismas) y de aprovechar verdaderamente las sinergias que el conjunto
ofrece, especialmente en la estrategia exportadora que quieren buscar.
Como dato destacado, este cluster contaba en 2009 con 19 empresas, todas
dedicadas al software, lo que demuestra el perfil que adquirió en solo un par de años sin
diversificarse hacia otras actividades como las telecomunicaciones o la electrónica. Sin
embargo, un análisis de los recursos humanos muestra que el total de personas empleadas
en el CTR es de 76 trabajadores, un nivel insignificante comparado con los
aproximadamente 3.100 que emplean el conjunto de las empresas del PTR50.
En síntesis, pareciera que el CTR surgió como una respuesta de algunas pequeñas
empresas que no vieron en la institución del PTR la estructura desde la cual hacer frente a
los desafíos de la exportación, la capacitación de profesionales, el esfuerzo comercial
asociado y demás actividades conjuntas que un cluster les “debería” ofrecer. Aún así, una
mirada rápida sobre los agentes que componen formalmente el CTR demuestra que sus
integrantes son todas empresas, sin representación de los sectores públicos (a pesar del
apoyo de organismos municipales) ni académicos (más allá de algunos acuerdos
específicos para capacitación), aunque sí se encuentra asociado a cámaras empresariales
nacionales como el CFESSI, el CESSI y la Federación Industrial de Santa Fe (FISE).

2.2.3 Cluster Tecnológico Bariloche

Anteriormente se mencionó que el polo tecnológico más antiguo de la Argentina era


el de la ciudad de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro, aclarando sin

49
Cluster TICs Rosario. http://www.clusterticsrosario.org.ar/ (acceso junio 2011).
50
L.J. Ramos Broker. Op. cit., 52-53.

31
embargo que se trataba de un caso “especial” por cuanto su nacimiento y desarrollo fueron
de la mano de un conjunto de instituciones públicas con alta densidad de conocimiento y
tecnología, como por ejemplo la empresa pública INVAP y el Centro Atómico Bariloche. Si
bien no es considerado un cluster de software (a pesar de existir empresas que allí se
dedican a esta actividad) un estudio de las características de esta particular aglomeración
de empresas públicas y privadas, institutos de investigación, organismos vinculados a la
ciencia, universidades y el sector público nacional, provincial y municipal hacen del caso
Bariloche un paradigma de la concentración geográfica de agentes fuertemente vinculados a
las características de la “economía del conocimiento”.
La reseña histórica se traslada hacia la mitad del siglo XX, cuando el gobierno de
Perón contrató al científico alemán Ronald Richter con el objetivo de realizar actividades de
investigación en fusión nuclear. Dada la coyuntura histórica mundial, dichas actividades se
debían realizar en un lugar aislado geográficamente como lo era Bariloche (en ese entonces
con una población aproximada de 20.000 habitantes) y más específicamente la isla Huemul
en el lago Nahuel Huapi, donde se emplazaron los laboratorios. Poco tiempo después, el
denominado Proyecto Huemul quedó desactivado por sugerencia de una comisión
evaluadora, quedando las instalaciones disponibles, situación en la que reparó el Dr. José
Balseiro que consideraba que los laboratorios debían utilizarse para nuevos fines. Este
científico ya trabajaba para el organismo gubernamental que en breve se convertiría en la
Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y soñaba con crear una escuela de
formación de físicos de excelencia en un país que todavía contaba con pocos recursos en
esa área. Impulsado por la visión y liderazgo de Balseiro, y ante la necesidad estratégica de
la CNEA de contar con físicos, se crea en 1955 el Instituto de Física (actualmente Instituto
Balseiro), reutilizando buena parte de los recursos del anterior proyecto51. El Instituto
Balseiro se constituyó dentro del organigrama del denominado Centro Atómico Bariloche
(CAB), un ente mixto independiente de la CNEA en donde ésta brindaba el soporte
económico y la Universidad Nacional de Cuyo brindaba el soporte académico. En la
actualidad este esquema institucional permanece igual52.
En los años siguientes se fueron creando otros institutos de investigaciones como la
Fundación Bariloche (FB), dedicada a la investigación en los campos de la biología, las
ciencias sociales, la filosofía, la energía y el medio ambiente, así como también en 1965 la
Estación Experimental Agropecuaria del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA). Así, Bariloche representó durante varios años una ciudad dedicada casi
exclusivamente a la investigación científica y la formación de profesionales hasta que a
principios de los ´70 un grupo de investigadores del CAB crea la dirección de
Investigaciones Aplicadas para el desarrollo de nuevas tecnologías para la industria local.
Este fue el germen de lo que a partir de 1976 conformaría la empresa pública INVAP
Sociedad del Estado, mediante un acuerdo entre el gobierno rionegrino, quien sería el
propietario de la firma, y la CNEA, encargada de la gestión de la misma, con sede en
Bariloche. El desempeño del INVAP es una cuestión que excede los propósitos de este
trabajo por tratarse de un ejemplo de gestión pública, innovación y desarrollo tecnológico
que ha acumulado cuantiosos logros desde su fundación hasta la actualidad. Solamente se
dirá a modo informativo que actualmente sus actividades generan un elevado valor
agregado, subdivido en las áreas de proyectos nucleares, aeroespaciales y gobierno,
industria y energías alternativas, y sistemas médicos, mientras que el 80% de sus
aproximadamente 800 empleados son profesionales o técnicos altamente calificados.
Con el paso del tiempo se fueron creando otras empresas aplicadas, siempre bajo el
paraguas del CAB, de las cuales se destaca ALTEC S.E. a mediados de los ´80. Este
emprendimiento surgió para satisfacer los requerimientos de equipamiento informático de la
administración provincial, aunque pronto se orientó al desarrollo de software y equipos para
informática y telecomunicaciones.

51
Cluster Tecnológico Bariloche. http://www.ctbariloche.com.ar/origenes_evolucion.html (acceso junio 2011)
52
Kantis, Hugo. Op. cit., 33.

32
En definitiva, “hacia finales de la década del ´80 Bariloche se consolida como un
importante polo tecnológico del país no sólo a partir de sus capacidades en el campo de la
investigación científica en el CAB-IB y del desarrollo de la empresa INVAP S.E. sino que se
va diversificando hacia nuevas tecnologías a partir de la creación de un conjunto de nuevas
empresas privadas y de ALTEC S.E., una nueva empresa mixta entre el Gobierno de Rio
Negro y la CNEA”53.
Una tercera etapa arremete a principios de los años ´90, donde la crisis y los
profundos recortes presupuestarios que recibió la CNEA en el marco de la reestructuración
del Estado provocaron despidos masivos y desactivaron muchos proyectos. Por este motivo,
durante esa década muchos ex empleados comenzaron a crear pequeñas empresas de alto
valor agregado, entre las que se destacaban las dedicadas a producir equipos para energías
alternativas, el diseño de piezas específicas para equipamientos y un tercer grupo que se
abocó a actividades de SSI. Sin embargo, a pesar de las malas noticias para las empresas e
institutos públicos, en 1991 se creó la Comisión Nacional de Actividades Espaciales
(CONAE) que en asociación con el INVAP ha diseñado y construido a lo largo de estos años
satélites y equipamiento espacial para la Argentina y otros países mediante contratos
internacionales, entre los que se cuentan convenios con la NASA.
Otro actor importante de esta etapa es la Cooperativa Eléctrica Bariloche (CEB),
creada en los años ´50 y que en la década del ´90 funda 4 nuevas empresas bajo su órbita,
dedicadas a actividades como el tratamiento de efluentes, instalación de redes eléctricas,
explotación forestal y comunicaciones e informática, además de diversificar sus servicios
hacia la provisión de internet y telefonía, la instalación de fibra óptica, televisión por cable,
entre otras cosas.
De esta manera, a fines de esa década existe un entramado de grandes firmas
basadas en el conocimiento, junto con una veintena de nuevas pequeñas empresas
surgidas por el proceso de reducción que llevaron adelante las primeras. Se suman a estos
actores otros emprendimientos como las nuevas ramas de la CEB y conforman así un
acervo de empresas mucho más grande y dinámico que el existente pocos años atrás, en
una gran oportunidad para el desarrollo de un cluster que se puede caracterizar como
“tirado” por las grandes firmas mencionadas y en el cual la experiencia acumulada por los ex
empleados de las mismas genere sinergias positivas para el crecimiento del conjunto por la
especialización que cada una de las nuevas pequeñas empresas logre adquirir. Según
entrevistas realizadas por Kantis (2005), se puede inferir que la redes de interrelaciones
deben consolidarse mucho más y buscar mejoras organizacionales (individuales y
conjuntas) para desarrollar todo el potencial de estas pequeñas firmas que surgieron como
respuesta a un despido o una carencia de alguna gran empresa, pero que no cuentan con la
correcta capacidad de gestión que una empresa debe tener. Esto carencia en el aspecto
administrativo se da a pesar de tener “resuelto” el tema de la dotación de recursos humanos
calificados y la experiencia en el core business del negocio.
De este modo, todos estos sucesos históricos con mucho sentido estratégico e
iniciativa pública (al que se sumaron emprendedores privados en los últimos 20 años) que
se relató son un prólogo necesario para comprender el escenario actual que configura la
ciencia y la tecnología para la ciudad de Bariloche y de ésta como referencia nacional. Con
sus 108.205 habitantes (según el último Censo 2010), configura el 17% de la población de
Río Negro y apenas el 0,27% de la población del país. A pesar de su poca incidencia
demográfica nacional, se estima que la ciudad contribuye con el 5% de las publicaciones
científicas de la Argentina, el 17% de los investigadores en física, el 13% de los
investigadores en ingenierías y el 4% de los investigadores en biología54.
A su vez, la población con estudios universitarios completos es del orden del 6% de
la población local, contra un promedio nacional de 4%, y las actividades de investigación
científico-tecnológicas es una de las más concentradas del país. En efecto, con datos de
2002 se visualiza que Bariloche posee una relación de casi 14 investigadores cada 1.000

53
Kantis, Hugo. Op. cit.,35.
54
Cluster Tecnológico Bariloche. Presentación CTB, 11/06/2009. http://www.slideshare.net/jbellora/presentacion-cluster

33
personas activas, una relación más de 7 veces superior al promedio nacional de 1,67
investigadores cada 1.000 personas activas, representando la mayor concentración
geográfica de investigadores del país55.
Asimismo, hacia 2009 el sector tecnológico de Bariloche logra posicionarse como el
segundo en importancia luego de la actividad turística, representando el 11% del PBI local y
con un aporte aproximado de unos U$S 105 millones a la economía del lugar. Por otra parte,
dos años después de la salida de la convertibilidad, según datos de la Fundación Bariloche
las empresas intensivas en conocimiento (EIC) de esa ciudad generaban el 95% de las
ventas de esta índole a nivel provincial, absorbiendo el 80% del empleo intensivo en
conocimiento rionegrino. Aquí vale hacer la aclaración de que el INVAP representa por sí
solo el 70% de la facturación del conjunto de EIC de la provincia.
Un último dato para destacar la importancia de una empresa como INVAP en esta
ciudad lo representa el hecho que de los más de 900 empleados que se estiman poseen las
empresas vinculadas al Cluster Tecnológico Bariloche (no se cuentan aquí ni investigadores
ni empleados de organismos científico-tecnológicos), aproximadamente unos 650
pertenecen a esta importante empresa pública (los otros empleados de la firma están
distribuidos en sus oficinas de Capital Federal, Sidney, El Cairo y Caracas).
El completo trabajo de Lugones y Lugones (2004) distingue en el año 2003 cuatro
grandes sectores de actividad para las EIC de Bariloche: fabricación de maquinaria de
oficina, contabilidad e informática (38,5% del total del universo); fabricación de maquinaria y
equipos de uso especial (38,5%); fabricación de motores, generadores y transformadores
eléctricos (15,4%) y eliminación de desperdicios y aguas residuales, saneamiento y
actividades similares (7,7%). Si se lo compara con un relevamiento sectorial de 2009,
podemos ver que el sector vinculado al software, hardware y servicios informáticos
representaba ya el 63% de las empresas de la ciudad, mientras que el resto se lo dividían
en partes iguales firmas vinculadas a las telecomunicaciones, las energías renovables, la
electrónica industrial y las actividades nucleares y aeroespaciales, cada segmento con una
participación aproximada del 9% del total de EIC locales56. Podría decirse que la tendencia
que comenzó en los años ´90 de surgimiento de pequeñas y medianas empresas se
consolidó durante la última década, mientras que sectorialmente el sector de SSI ha
replicando el comportamiento nacional de crecimiento sostenido y mayor participación sobre
el total de actividades económicas. Se hace imperante aclarar sin embargo que el hecho de
que haya mayor “cantidad” de empresas SSI en Bariloche no significa que haya caído la
participación de las grandes empresas vistas anteriormente. Asimismo, al analizar la
información local se puede decir que el buen desempeño de las empresas públicas de base
tecnológica indicaría una de las razones que justifican la aparición de nuevas empresas, en
especial de actividades SSI y con pocos empleados, que se encargan de brindar soluciones
específicas a las grandes organizaciones en un contexto de alta innovación y necesidad
permanente de nuevas aplicaciones informáticas.
Para finalizar el estudio sobre el cluster de tecnología que se conformó en Bariloche
se emprenderá un análisis desde la construcción institucional, ya que no fue hasta fines de
2007 que las diferentes EIC locales comenzaron a reunirse con miras a llevar a cabo futuras
actividades conjuntas. Luego de haberse presentado conjuntamente en un seminario sobre
Cluster TIC en Mar del Plata, diseñado un programa común de calidad y coordinado su
participación para otros eventos, finalmente en noviembre de 2008 unas 21 empresas crean
la Asociación de Empresas del Cluster Tecnológico Bariloche (conocido como CTB). Las
firmas eran prácticamente el total de EIC de la ciudad, incluidas todas las grandes empresas
de base tecnológica como INVAP, Tecnoacción, Altec y Beha Ambiental, que se asociaban
formalmente en una organización con muchos de sus proveedores de servicios como eran
las pequeñas empresas nacidas más recientemente. Asimismo, esta nueva iniciativa contó
con instituciones de apoyo entre las que se encontraban la Agencia Provincial de Desarrollo

55
Lugones, Gustavo; y Manuel Lugones. Génesis y perspectivas del grupo de PyMEs intensivas en conocimiento de Bariloche.
Buenos Aires: Centro Redes, DT N°17/Octubre 2004, 7.
56
L.J. Ramos Brokers. Op. cit., 62.

34
Económico Económico, la Estación Experimental Bariloche del INTA, el Instituto Balseiro, el
INTI, las Universidades Nacionales del Comahue, Tecnológica Nacional y de Río Negro,
entre otra decena más de instituciones académicas, públicas y públicas57.
Una de las actividades que el nuevo cluster se proponía llevar a cabo era darle un
perfil integrador hacia la región, razón por la cual establece vinculaciones institucionales con
el sector minero de Río Negro y el Cluster Frutícola del Alto Valle. Desde el punto de vista
de los recursos humanos, si bien la ciudad no tiene en general problemas de formación por
la excelente calidad de las universidades e institutos locales, para mantener y mejorar la
competitividad lograda en los últimos años el CTB participa del Foro Bariloche. Entre los
objetivos del mismo se hallan el mejoramiento de la educación superior, el crecimiento de la
investigación en diversas áreas, el fortalecimiento de la “vinculación integral universidad-
comunidad-empresas” y la consolidación de Bariloche como un lugar clave para la
investigación, el desarrollo y la innovación en la región. Además del CTB, el Foro Bariloche
lo integran todas las instituciones académicas y de investigación regionales, con actividades
centradas en la labor de comisiones de trabajo conjuntas y reuniones diversas para intentar
definir planes de acción y recomendación de políticas públicas.
En suma, el cluster vinculado a tecnología que existe en Bariloche no fue el resultado
de ninguna asociación previa ni en base a un ente impulsor de una iniciativa de clustering.
Hubo sí un acontecimiento inicial trascendental a mediados del siglo XX con la creación del
CAB y el Instituto Balseiro, por el hecho de haber radicado en esa inhóspita ciudad una
institución que aglutinó a muchos de los mejores científicos del país y se dedicó a
investigaciones de alta complejidad. Lo que sucedió en la década del ´70 con la creación del
INVAP fue luego el hecho determinante que representó el paso de ser una ciudad de fuerte
calidad de investigación a representar un centro de producción de ciencia y tecnología
aplicada, que luego se fue ampliando con el surgimiento de nuevas empresas públicas y la
complejidad de los proyectos abarcados, como las actividades de ingeniería nuclear,
energías alternativas, aeroespaciales, entre otros trabajos intensivos en conocimiento.
La década del ´90 se presentó primero como una amenaza a todo lo construido por
los recortes presupuestarios iniciales, pero luego se transformó en la oportunidad para
muchos profesionales altamente calificados y con experiencia acumulada en las grandes
empresas públicas de crear nuevas empresas con toda la potencialidad para crecer “sin
techos”, desarrollar nuevas ideas y diversificar su oferta. En definitiva, que hoy haya un
sector privado dinámico que acompañe el gran desempeño de las empresas públicas
consolidadas y los institutos de investigación es fruto de haber sabido reaccionar a la
reconfiguración del escenario socioeconómico que se planteó en Bariloche en esos años,
aprovechando la oportunidad de transformarse en proveedores de sus antiguos
empleadores y posteriormente aprovechando el crecimiento económico de
posconvertibilidad para todas las actividades de base tecnológica.
Un párrafo aparte merecen las medidas y respuestas del sector público a lo largo de
estos 60 años, en la que el Estado nacional y provincial cumplieron un rol destacado en la
continua evolución de la ciudad para convertirse en un polo científico y tecnológico de primer
nivel. Las políticas nacionales comienzan a partir de mediados de los ´50, cuando junto con
la aparición del CAB (dependiente de la CNEA) se crean organismos públicos como el INTA,
el INTI y el CONICET, que tenían un modelo “ofertista” que se complementaba con el diseño
e instrumentación de políticas de desarrollo sectoriales y regionales58.
El reconocimiento de carácter “estratégico” al campo nuclear permitió que su
desarrollo a lo largo de los años se mantuviera ajeno a los vaivenes políticos y económicos
que ocurrían en el país, donde sucesivos gobiernos civiles y militares promovieron la
continuidad de las políticas llevadas a cabo por la CNEA. Por su parte, la particular
organización territorial del INTA, con un esquema de descentralización regional que
acompañaba el patrón de especialización de cada región mediante la apertura de estaciones

57
Nuñez, Adrián. Cluster Tecnológico Bariloche: desarrollo y lecciones aprendidas. Presentación en el 4to Congreso
Latinoamericano de Clusters. Mendoza, noviembre 2009.
58
Lugones, Gustavo; y Miguel Lugones. Op. cit., 22-23.

35
y agencias rurales, tuvo un profundo aporte al instalar la Estación Experimental Bariloche,
de la cual dependen un número importante de las agencias de extensión rural de la región
Patagonia norte.
Las restricciones financieras públicas de fines de los ´80 y principios de los ´90
impulsaron la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento que en muchos casos implicó
el traspaso de profesionales e investigadores de los organismos de ciencia y tecnología
hacia la actividad privada. En definitiva, podría decirse que la consolidación de un polo
científico-tecnológico en Bariloche en los últimos 20 años fue gracias a la eficiencia de las
empresas públicas de alto valor agregado, al espíritu emprendedor de los profesionales que
armaron nuevas empresas intensivas en conocimiento y en la gran calidad de los
investigadores.
Respecto al Estado de la provincia de Río Negro, fue muy importante su
acompañamiento a las políticas nacionales y las medidas puntuales que tomó como el
apoyo y participación en la conformación de empresas públicas de base tecnológica, así
como la creación a fines de los ´90 de la Subsecretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología
con sede en Bariloche (siendo la capital provincial Viedma) con el objetivo de apoyar a las
empresas en la obtención de instrumentos nacionales de promoción científica e innovadora.

36
3. CLUSTERS TECNOLÓGICOS REGIONALES

3.1. Provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires es la más poblada del país con aproximadamente 15,6
millones de habitantes que representan el 38,8% del total de Argentina, en un área de
307.571 km² que genera un PBI de U$S 107.100 millones (36% del país) y exportaciones
por U$S 21.600 millones (37%)59. La participación sectorial es del 24% del PBI provincial
para la industria manufacturera, 16% servicios inmobiliarios, 13% servicios de transporte,
almacenamiento y comunicaciones, 12% comercio, 6% construcción y 5% actividad
agropecuaria; si se sumaran todos los rubros de servicios se considera que superan el 60%
del total del producto bonaerense.
Con la mayor concentración demográfica y económica en la zona del Gran Buenos
Aires, la provincia presenta la particularidad de poseer en el interior bonaerense varios
emplazamientos de base tecnológica con diferente grado de desarrollo, tamaño e
importancia de empresas, cantidad de empleos y vinculaciones institucionales.
Un relevamiento provincial que la Federación Bonaerense de Parques Científicos y
Tecnológicos en 2009 sintetizó por primera vez muchas de las características comunes de
los polos de base tecnológica en base a encuestas a los integrantes de dichos
agrupamientos, así como análisis locales para complementar los datos cuantitativos que las
planillas de encuestas arrojaban60.
En cuanto a las coincidencias que presentaban la mayoría de los polos era que el
agrupamiento de empresas se configuraba mayormente bajo la forma jurídica de una
asociación civil (el 70%, el resto como fundaciones o sociedades anónimas), que se
iniciaban con bajos costos financiados por los patrocinantes de la misma y con los años se
complementa con aportes públicos. En todos los casos, salvo en ATICMA, se encontraba a
la universidad local como patrocinante (lo cual no implica que sean necesariamente socias
fundadoras), junto con los municipios y las cámaras empresarias, ambas mencionadas en el
50% de los casos. Igualmente, en este punto debería haber una mirada crítica de lo que se
entiende por “patrocinante” porque como venimos observando, muchas veces las
instituciones académicas no participan activamente de la conformación inicial de estos
proyectos asociativos, sumándose más tarde y no siempre como socios plenos con
participación en las decisiones y planificación estratégica del rumbo de cada cluster.
Por su parte, en referencia a los servicios ofrecidos, el estudio enumeraba en orden
de importancia a los cursos de capacitación (el 100% de los polos afirmó ofrecerlos), el
asesoramiento en tecnologías específicas y la transferencia de tecnología. Asimismo, al
relevar el objetivo que las había llevado a conformar un polo tecnológico la mayor parte de
las empresas respondió que el desarrollo tecnológico (la mitad de las respuestas), el
desarrollo socioeconómico regional y la creación de puestos de trabajo calificado habían
sido sus principales motivaciones iniciales.
Respecto a las principales dificultades encontradas en estos años, las dos
principales eran la ausencia de financiamiento accesible y la falta de compromiso de los
actores integrantes, encontrando aquí una de las observaciones que encontramos cuando
hacemos un análisis exhaustivo de estos clusters donde a pesar de los grandes avances no
se visualizan profundas redes de interacción entre los integrantes de estos polos. Por el lado
de los resultados positivos hay una coincidencia en afirmar que la creación de negocios de
alta calidad y la mejora en la competitividad de los negocios existentes eran la principal
contribución al desarrollo.

59
Secretaría de Hacienda. Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires (datos de 2009).
60
Federación Bonaerense de Parques Científicos y Tecnológicos. Relevamiento provincial de: polos tecnológicos, parques
industriales, sectores industriales planificados e incubadoras de empresas. La Plata: Centro Investigaciones Científicas, 2009.

37
3.1.1 Tandil: Parque Científico Tecnológico61

La ciudad de Tandil se encuentra en el centro de la provincia de Buenos Aires, a 360


km de la Ciudad de Buenos Aires, y a 330 km tanto de la capital provincial La Plata como de
Bahía Blanca. Con más de 120.000 habitantes, esta localidad presenta un gran dinamismo
demográfico (su población creció más del 20% entre el Censo 2001 y el 2010) y económico
de la mano del buen desempeño en los últimos años del sector agropecuario, la minería y la
fuerte expansión del turismo.
Desde su fundación en 1974, la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) con sede
central en Tandil y subsedes en Azul y Olavarría, se convirtió en la referencia para la
educación superior del centro de la provincia y en los últimos años ha priorizado diversos
programas y proyectos estratégicos tendientes a estimular el desarrollo regional. Uno de
ellos propicia el desarrollo de un Parque Científico Tecnológico (PCT) que promueve la
innovación productiva y la creación, radicación y/o fortalecimiento de empresas de base
tecnológica.
Según reza en su web institucional, el PCT de la UNICEN “se constituye en una
herramienta clave para afianzar la transferencia de conocimientos, cultura emprendedora y
vinculación entre universidad y empresas, brindando infraestructura y servicios compartidos
para el aprovechamiento de sinergias e intercambios productivos”. Es decir, desde su
conformación en diciembre de 2003 los responsables de esta iniciativa tenían bien
determinada la mirada estratégica que le querían imprimir a este polo. Además, al comparar
con las otras tres experiencias regionales vistas anteriormente, esta institución surge desde
la propia iniciativa académica que busca atraer a las empresas hacia una concentración
geográfica que les resulte beneficiosa para su desarrollo, gracias a que la UNICEN ya ha
desarrollado una masa crítica de capacidades, garantizando de esta forma el acceso a
recursos humanos altamente calificados, el liderazgo científico-tecnológico e infraestructura
adecuada. Esto se puede destacar como una acertada política académica de impacto social
por cuanto las autoridades universitarias no solo se preocupan por la cantidad de alumnos y
la calidad de la educación brindada, sino que se encargan activamente de la inserción
laboral de sus egresados y fomentan la radicación definitiva de la población universitaria en
la ciudad. Sin este tipo de emprendimientos, sería probable que un egresado con
calificaciones técnicas para desempeñarse en actividades intensivas en conocimiento deba
trasladarse necesariamente a otras localidades para desarrollarse profesionalmente.
El PCT nace formalmente a partir de un acuerdo de cooperación entre la UNICEN y
la empresa Idea Factory, por el cual esta última se comprometía a instalar su primer centro
de desarrollo en el campus de la Facultad de Ciencias Exactas (superficie de 53 hectáreas
compartido con otras facultades). Rápidamente, las autoridades del PCT comienzan a firmar
diferentes convenios de cooperación superando la treintena de empresas nacionales y
transnacionales en menos de dos años, donde la universidad brindaba un centro de datos,
un espacio físico y la conectividad de fibra óptica, mientras que los alumnos eran
contratados como pasantes.
La distribución física y el aprovechamiento de infraestructura pueden caracterizarse
en tres grupos de empresas. En primer lugar, están las empresas con construcción de su
propio edificio dentro del campus; en segundo, firmas que utilizan las instalaciones de la
universidad y, en tercero, estudiantes de la UNICEN que trabajan físicamente en las oficinas
de diversas empresas62.
Actualmente, el PCT cuenta con más de 60 convenios con empresas de software y
servicios informáticos de las cuales 35 de ellas se han radicado total o parcialmente en
Tandil, generando alrededor de 1.000 puestos de trabajo altamente calificados en los

61
Este apartado se basa principalmente en datos del Parque Científico Tecnológico (www.pct.org.ar) y Universidad Nacional
del Centro (www.unicen.edu.ar).
62
Venacio, Leandro. Globalización, desarrollo local y sociedad civil. Capítulo 5: Argentina, la Provincia de Buenos Aires y la
Ciudad de Tandil (en particular).Análisis micro y macroeconómicos. Análisis institucional. Eumed.net, 2007, 204-205.

38
últimos cinco años, permitiendo retener en la ciudad a más del 85% de los ingenieros en
Sistemas que anualmente se gradúan de la UNICEN. Se hace evidente entonces que la
experiencia de este cluster es altamente exitosa, tanto desde el punto de vista de la mayor
generación de valor agregado y la incorporación de nuevas empresas a la estructura
económica local como en la creación de puestos de trabajo que en caso contrario tendrían
que haber emigrado o permanecido en la ciudad sin desarrollar sus verdaderas
potencialidades profesionales.
Sin entrar a considerar en detalle todas las iniciativas que el PCT y la UNICEN
brindan a las comunidades empresarial, estudiantil y científica-tecnológica, se resumirán los
principales planes de acción que se están llevando a cabo para el crecimiento del polo,
comenzando por los institutos del área TIC de la universidad. El primero es el Instituto de
Investigación en Tecnología Informática Avanzada (INTIA), que tiene como objetivo la
investigación básica y aplicada en ciencias de la computación e informática. El otro ente
dedicado a las actividades informáticas es el Instituto de Sistemas Tandil (ISISTAN), que
desarrolla una actividad de transferencia a empresas y organismos públicos, consistente en
consultoría, cursos y desarrollos de software altamente especializado. Además, como dato
destacado se puede mencionar que el ISISTAN alberga el mayor número de becarios de
postgrado de informática del país financiados por el CONICET.
Todas estas organizaciones de producción de conocimiento básico y aplicado
dependen de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNICEN y tienen como finalidad el
aporte científico y tecnológico a los agentes locales, visualizando que estas actividades son
factores claves para el desarrollo socioeconómico de la región. Por su parte, la labor de la
Secretaria de Ciencia, Arte y Tecnología de la UNICEN contribuye no solo a coordinar estos
institutos sino a reforzar enérgicamente una vinculación con el medio regional, nacional e
internacional y en especial con los sectores productores de bienes y servicios.
A su vez, estos entes contribuyen a la formación de recursos humanos (de grado y
postgrado) y en especial al perfeccionamiento de investigadores y técnicos. Cabe destacar
que actualmente la UNICEN cuenta en total con 27 institutos de investigación científica y
tecnológica en los que se desempeñan más de 600 investigadores.
La vinculación de las empresas con el PCT desde el punto de vista de los recursos
humanos se canaliza en gran medida a través del Centro de Carreras, cuyo objetivo es
desarrollar estrechos vínculos con empresas de primer nivel, a través de distintos programas
de apoyo y orientación a estudiantes y graduados de la UNICEN. El Centro realiza diversas
actividades orientadas a agregar valor en el proceso de formación e inserción profesional de
los estudiantes, así como también procura facilitar a las empresas la selección de alumnos y
graduados, ofreciendo una respuesta rápida y profesional a sus requerimientos.
Como se informó previamente, contribuir al desarrollo económico local y regional es
uno de los objetivos centrales del PCT por lo que un análisis exhaustivo indica que no es
suficiente los beneficios obtenidos por la radicación de empresas nacionales y extranjeras
que tienen sede en otra ciudad (en general, en Capital Federal) sino que las autoridades
consideran que “es necesario también desarrollar las bases para integrar al empresariado
local y regional (que en muchos casos tiende a ser menos propenso al cambio y a la
adopción de nuevas tecnologías) en redes de interacción que fomenten la reconversión
empresarial, el emprendedorismo y la innovación como motor del crecimiento”. Así, el área
de entrepreneurship del PCT está integrada por el Programa de Formación de
Emprendedores, el Programa de Coaching para Nuevos Emprendimientos, otros proyectos
específicos y la gestión y asesoramiento en la obtención de instrumentos de alcance
nacional de promoción de la actividad tecnológica como las líneas de financiamiento
públicas o las redes de capital de riesgo.
Por último, desde el punto de vista de la integración con el sector público e
institucional, el PCT cuenta con una denominada Red de Integración Institucional que a
través de convenios, acuerdos, apoyos institucionales y ámbitos de cooperación se
relaciona con ministerios, legislaturas, el CESSI y los foros de competitividad, así como
también con universidades extranjeras.

39
Como se ve, la característica principal de este polo científico-tecnológico en el centro
de la provincia de Buenos Aires es la presencia de un impulsor determinante como lo es la
UNICEN, que a través de su estructura organizacional se convierte en el principal agente
que busca generar un desarrollo socioeconómico regional mediante el aprovechamiento de
la ciencia y la tecnología. Esta meta fue en gran parte alcanzada si se observa rápidamente
que en un período menor a una década se incrementó la cantidad de empresas radicadas
(entre las que se destacan firmas reconocidas como IBM, Microsoft y la nacional Globant),
los nuevos emprendimientos privados y la permanencia de trabajadores altamente
calificados en Tandil, en un contexto de fuerte producción de investigaciones científicas
aplicadas.
Para cerrar con algunos datos concretos, en 2009 el Polo Informático del PCT era el
polo TIC más grande de la provincia con 68 empresas (53 de software, 12 de hardware y
servicios informáticos, 3 de otros rubros como consultoría y servicios diversos) que
empleaban unas 1.065 personas, una tercera parte de los trabajadores calificados de los
diferentes polos y distritos tecnológicos bonaerenses en ese momento63.

3.1.2 Mar del Plata: Asociación de Tecnologías de la Información y la Comunicación


de Mar del Plata (ATICMA)64

El segundo conglomerado en importancia de empresas de base tecnológica en la


provincia de Buenos Aires se halla localizado en la ciudad de Mar del Plata, que con sus
614.350 habitantes (según Censo 2010) se convirtió en la tercera ciudad bonaerense más
grande, por detrás de La Matanza y La Plata. Su economía está fuertemente basada en los
servicios, merced a que la ciudad es históricamente uno de los principales destinos turísticos
del país. Asimismo, tiene otros sectores económicos de buen desempeño como el
agropecuario (con tierras de gran calidad por su alto contenido de humus), la metalmecánica
con la fabricación de máquinas envasadoras, el sector químico y el siempre importante
sector pesquero.
La Asociación de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Mar del Plata
(ATICMA), es una organización civil sin fines de lucro nacida en 2006, reuniendo a
empresas, emprendedores, profesionales e instituciones educativas relacionados al sector
TIC. El apoyo y coordinación inicial fueron posibles gracias al Programa AREA (siglas de
Programa Integrado de Apoyo para la Reactivación Argentina) dependiente de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que surge luego de la grave crisis de 2001-
2002 en nuestro país. El Programa tenía como ejes centrales el desarrollo económico local y
la promoción del empleo, en un plan de acción que iba de 2004 a 2006 ejecutado por la OIT
y el apoyo financiero del gobierno de Italia y con un ámbito de intervención de siete regiones
argentinas: Catamarca, Córdoba, Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Mendoza, Río Negro y
Santa Fe. Sus objetivos básicos eran “la conformación y consolidación de redes territoriales
para el desarrollo económico local y la promoción de micro, pequeñas y medianas
empresas; el fomento de la empleabilidad y la inserción en el mercado de trabajo; y la
difusión de las mejores prácticas para la promoción de la micro y mediana empresa”65.
En el caso de Mar del Plata, este Programa actuó como coordinador ante las
diferentes empresas de SSI que existían en la ciudad y que no se encontraban asociadas
para obtener una mayor representatividad gremial ni para resolver los problemas comunes
que su actividad presentaba. Así, el 26 de mayo de 2004 se crea formalmente, con
personería jurídica, la asociación civil ATICMA con el objeto de constituirse en la institución
que represente al sector TIC de Mar del Plata y alrededores.
A medida que pasaron los meses, las autoridades de ATICMA no se contentaron
solamente con la representación gremial del sector sino que comenzaron a ofrecer diversos
servicios a sus asociados, divididos en tres grandes áreas: Servicios a Empresas, Servicios

63
L.J. Ramos Brokers. Op. cit., 40-41.
64
Este apartado se basa principalmente en datos de ATICMA (www.aticma.org.ar).
65
Oficina de OIT para Argentina. http://www.oit.org.ar/pagina.php?pagina=283 (acceso junio 2011).

40
a Emprendedores, y Servicios de Capital Humano. Entre los primeros se encontraba la
coordinación de misiones comerciales y negocios conjuntos, así como formulación de
instrumentos financieros, el asesoramiento contable y legal y diferentes iniciativas de
coaching en project management, comercialización, marketing o branding, entre otros. Para
los emprendedores (que pueden ser nuevas empresas o diversificación de actividades de
una firma ya existente) se ofrecían servicios básicos de capital, asesoramiento contable y
legal, servicios técnicos para maximizar la eficiencia de la ejecución de un proyecto y
seguimiento institucional para lograr el crecimiento y sustentación del emprendimiento.
Finalmente, los servicios de recursos humanos ofrecido a los socios de ATICMA consiste
principalmente en un registro integral de todos los recursos humanos graduados
universitarios y terciarios, estudiantes avanzados y demás trabajadores con calificaciones
específicas en el campo de las TICs.
Podría decirse que si bien el impulso inicial surge de un actor institucional como lo
fue el Programa AREA de la OIT, la respuesta de las empresas fue inmediata y de gran
densidad colaborativa, ya que rápidamente emprendieron acciones en conjunto y le dieron
una estructura institucional bien definida en un período relativamente corto de tiempo. Al
comparar información cronológicamente, se visualiza que en 2005 (previo a la creación de
ATICMA) el sector tecnológico local facturaba U$S 7 millones y dos años después, ya con la
nueva asociación funcionando pasó a facturar unos U$S 18 millones66. Si bien no se pueden
establecer causalidades lineales, existen fundadas razones para creer que la nueva
asociación y sus iniciativas de servicios a las empresas junto a la colaboración en misiones
comerciales constituyeron un factor importante para explicar este incremento del 150% la
facturación del sector en apenas dos años.
Para 2009, tres años después de haberse creado ATICMA, el relevamiento sectorial
de L.J. Ramos (2010) contabilizaba un total de 80 empresas, aunque se estimaba que de
ellas existían más de medio centenar de microemprendimientos con menos de 5
trabajadores. La gran mayoría de las firmas (88%) se dedicaba al software produciendo
soluciones para operadores de telefonía, seguridad en el transporte, y programas para
manipulación de imágenes digitales. Las restantes empresas se dividen en rubros como
hardware, telecomunicaciones, consultoría en tecnologías e incluso una empresa de
robótica.
En cuanto a los recursos humanos, se estima que emplean aproximadamente unas
1.000 personas en este segmento, con la mencionada aclaración de los
microemprendimientos con pocos trabajadores y la existencia de varios profesionales
independientes socios de ATICMA pero no registrados en una empresa. Asimismo, un
impulso para la actividad de tecnología e informática en ese distrito corrió por cuenta de la
Tecnicatura Superior en Análisis de Sistemas que comenzó a dictarse en la Universidad
Nacional de Mar del Plata hace muy pocos años. Sin embargo, no se ha podido hallar mayor
evidencia de una vinculación con el sector académico al estilo del que se pudo ver en casos
anteriores; parecería ser que por ahora no hay un plan estratégico de largo plazo que
apunte a la mayor formación de recursos humanos calificados sino que simplemente se
trabaja en la administración de las bases de datos de los egresados para facilitar los
procesos de selección de las empresas intensivas en conocimiento.
Uno de los desafíos que las autoridades de ATICMA mencionan para los próximos
años es la creación de un parque tecnológico en un espacio físico a determinar, ya que las
empresas socias actualmente no participan en un cluster geográfico sino que están
vinculadas por un ente coordinador que impulsa el trabajo conjunto para el beneficio de
todas. Las conversaciones con los gobiernos municipal y provincial no han arrojado todavía
resultados concretos al respecto.
Para finalizar, se puede mencionar que ATICMA ha recibido recientemente en Mar
del Plata el XV Congreso del Consejo Federal de Entidades Empresariales de la Industria

66
Eleisegui, Patricio. Crece el modelo de polos tecnológicos y consolida la industria local de software. Iprofesional.com,
sección Tecnología, 10/09/2008.

41
del Software y los Servicios Informáticos (CFESSI), así como en marzo de 2007 esta ciudad
balnearia ya había recibido el “Primer Foro Nacional de Experiencias en el Sector TIC”. En el
mismo se reunieron todas las expresiones del sector TIC de las distintas regiones del país y
se llevó a cabo la firma del acta fundacional del CFESSI.

3.1.3 La Plata: Polo IT y Distrito Informático del Gran Plata

La ciudad de La Plata fue fundada en 1882 por el entonces gobernador de la


provincia Dardo Rocha, en base a que dos años antes las autoridades nacionales habían
decido dar a luz a la capital bonaerense, luego de que se declarara a la Ciudad de Buenos
Aires como capital de la República Argentina.
Actualmente la ciudad y sus alrededores (denominado Gran La Plata) son habitados
por unas 731.000 personas, constituyéndose en la mayor concentración demográfica de la
provincia fuera del Gran Buenos Aires. Por su parte, su condición de capital provincial hace
que las oficinas y el empleo público tengan una significación fundamental para la ciudad,
además de ser históricamente reconocida como un polo educativo de excelencia con la
presencia de tres reconocidas casas de estudios superiores: la Universidad Nacional de La
Plata (UNLP), la Universidad Tecnológica Nacional-Facultad Regional La Plata (FRLP) y la
Universidad Católica de La Plata (UCLP).
La existencia de micro y pequeñas empresas del sector informático en la ciudad y
sus alrededores fomentó las reuniones de trabajo que finalmente logró que un grupo inicial
de 9 firmas firmaran en diciembre de 2005 el acta constitución del Distrito Informático La
Plata (DILP), buscando “a través de la asociatividad y la complementación motorizar el
sector y promover un crecimiento sustentable, de la mano de las nuevas tecnologías de la
información”67. Actualmente, en el DILP participan emprendimientos dedicados a consultoría
tecnológica, desarrollo de productos de software, servicios de soporte y capacitación
informática, diseño gráfico y digital, sistemas de gestión de negocios, entre otros. Y se
encuentra enmarcado en el Programa Distritos Productivos, que avala el Ministerio de
Producción bonaerense.
Durante 2006, las firmas continuaron fortaleciendo los lazos entre ellas generando
conocimientos internos de las mismas, que cubrían aspectos como productos desarrollados,
mercados o segmentos de mercado, aspectos comerciales. Al año siguiente, con una
mirada cada vez más concientizada sobre la necesidad de profundizar esta iniciativa, se
formaliza la estructura del DILP mediante la creación de un reglamento interno, donde están
reflejadas, establecidas y consensuadas las reglas de juego y de convivencia para las
pequeñas y medianas empresas asociadas, así como la elección de las autoridades
correspondientes para conducir esta proyecto conjunto.
Si bien la iniciativa de asociarse parte del sector privado para aprovechar las
sinergias que las empresas micro y pequeñas no podían obtener en forma individual,
rápidamente el DILP buscó establecer vínculos institucionales con el sector público local (no
solo municipal sino aprovechar la cercanía con el poder político bonaerense) y las unidades
académicas, como por ejemplo el Ministerio de la Producción, la UNLP y su Facultad de
Informática, la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires,
entre otros entes. Igualmente, más allá de los subsidios otorgados o algunos programas
específicos de capacitación, no parecería haber una idea de desarrollo integral de recursos
humanos o fomento de la investigación científico-tecnológico que cuente con el impulso
determinante del DILP, como se vio en el caso de Tandil. Igualmente, el hecho de estar
emplazadas en la capital provincial (con todo lo que ello implica dada su centralidad
geográfica para la región) y la existencia de importantes centros de atracción de estudiantes
por sus universidades hacen de La Plata una ciudad siempre dinámica económicamente,
por lo que sus pequeños y medianos empresarios informáticos se preocupan mayormente
por encontrar la mejor forma cooperativa de potenciar sus negocios.

67
Negocios y Pymes. Pymes informáticas se unen en La Plata. Entrevista a Felipe Morales, presidente DILP (12/09/2009).

42
En palabras de su presidente Felipe Morales, “el DILP es un ámbito asociativo, el
cual, a través de las distintas comisiones de trabajo, genera acciones de difusión,
comercialización y de colaboración, potenciando las acciones que individualmente no se
podrían realizar, o serían difícil de alcanzar”. A su vez, Morales señala que además de la
reducción de costos, la facilitación y el desarrollo de la focalización y especialización de
cada empresa, una de las principales ventajas de participar en esta asociación es poder
participar de licitaciones, eventos, jornadas y misiones comerciales que, de otra forma, les
sería sumamente caro a cada una.
Por otro lado, el desarrollo de una institución como el DILP fue el puntapié para que
surgiera luego un proyecto superador y abarcador de éste como el Polo IT La Plata,
conformado a mediados de 2007 con la participación del DILP como socio fundador y demás
actores institucionales como la incubadora pública de empresas tecnológicas Em-Tec, las
universidades platenses, el CESSI y el INTI, junto con el apoyo del sector público municipal
y provincial. Así como la radicación de Motorola representó para el caso cordobés un
disparador para la asociatividad de las empresas locales, en La Plata fue la llegada de la
empresa transnacional Sofftek en mayo de 2007 quien plantea la insuficiencia de una
estructura como el DILP (pensado y conformado desde un principio para dar respuestas a
micro, pequeñas y medianas empresas) para coordinar el gran crecimiento que el sector SSI
podría desarrollar en la ciudad. A su vez, el Polo IT tiene como visión “posicionar al Polo IT
la Plata entre los tres primeros polos de la Argentina, diferenciándolo por su integración
institucional, calidad, innovación tecnológica, generación de conocimientos y escala, con
habilidades para competir en el mercado nacional e internacional”68.
En cuanto a su estructura orgánica, el Polo IT se integra formalmente con la
Municipalidad de La Plata, la Facultad de Informática de la UNLP, las empresas vinculadas
al DILP y demás firmas más grandes, el sector de incubadoras con el Emtec y el
Observatorio PyME Regional Este de la Provincia de Buenos Aires.
En suma, el Polo IT es una asociación más amplia y superadora del más “modesto”
DILP que se creó desde y para las pymes platenses que buscaban crecer individualmente a
partir del esfuerzo colectivo. El Polo IT le suma una visión estratégica a esta idea, no solo
por incorporar formalmente dentro de su estructura al sector público, académico y
organizaciones de apoyo emprendedor, sino por la calidad de las actividades que promueve,
más acorde a la búsqueda de competitividad nacional e internacional que la localidad quiere
alcanzar. Además, la sofisticación del polo se hace necesaria por la radicación de actores de
gran peso como Sofftek, Grupo Tekne y Snoop (asociadas al Polo IT), además de la
instalación de oficinas de Globant, Accenture y Cubika, que si bien apoyan, cooperan con
demás empresas no integran oficialmente algunas de las asociaciones vistas.
Concluyendo, las apenas 9 empresas pequeñas que decidieron comenzar un
proyecto conjunto a fines de 2005 se cuadriplicaron hasta llegar a las 31 que había en 2009,
apenas cuatro años después, lo que denota la intensidad del proceso. De estas firmas, el
74% se dedica al desarrollo de software, mientras que el resto se encarga de hardware,
servicios informáticos y consultorías. A su vez, al ver los números de la fuerza de trabajo
empleada, puede demostrarse la magnitud y diferencias asimétricas entre el DILP y el Polo
IT, al separar las empresas asociadas al Polo IT por transitividad de su pertenencia original
al DILP. Mientras que este último concentra un total de 28 empresas y 240 empleados (un
promedio de 8,5 trabajadores por firma que indica el tamaño promedio de las mismas), en el
caso de las 3 grandes empresas asociadas “solamente” al Polo IT su recursos humanos
suman aproximadamente unas 200 personas, es decir un promedio de 66 cada una69.

3.1.4 Bahía Blanca: Polo Tecnológico Bahía Blanca

Al sudoeste de la provincia de Buenos Aires se encuentra uno de los principales


puertos del país, responsable de gran parte de las exportaciones de granos y lanas del sur

68
Polo IT La Plata. http://www.poloitlaplata.com.ar/vision.html (acceso junio 2011).
69
L.J. Ramos. Op.cit., 37-41.

43
del país así como también de petróleo y derivados provenientes del norte de la Patagonia.
La ciudad de Bahía Blanca cuenta con más de 300.000 habitantes y dos universidades
atrayentes de jóvenes de la región que se radican allí para estudiar: la Universidad Nacional
del Sur y la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Bahía Blanca. Económicamente
hablando, la ciudad es el tercer nudo ferroviario más importante de la Argentina (después de
la Ciudad de Buenos Aires y Rosario), accediendo a ella numerosos ramales que la
conectan con gran parte de la región pampeana y el norte de la Patagonia, y el mayor centro
petroquímico del país, con una participación del 87% en la producción provincial y del 64% a
nivel nacional70.
En el año 2004, impulsado por el gobierno municipal bahiense, se creó el Ente
Promotor del Polo Tecnológico de Bahía Blanca, transformándose en agosto de 2006 en la
Asociación Civil sin fines de lucro Polo Tecnológico Bahía Blanca (PTBB). Este Polo tiene la
particularidad de agrupar como socios fundadores tres gremiales empresarias (Asamblea de
de Pymes regional Bahía Blanca, la Unión Industrial Bahía Blanca y la Cámara de
Informática del Sur), las dos universidades mencionadas, institutos científico tecnológicos, el
Ente Zona Franca y el municipio local, permitiendo la libre adhesión de empresas que lo
deseen. Comenzó concentrando su actividad en software y electrónica, aunque posee
importantes expectativas para extenderse a otras áreas relevantes de la actividad
económica y académica de la ciudad71. Según su web institucional, el objetivo del PTBB es
“impulsar el desarrollo y estimular el crecimiento regional, dinamizando y articulando la
oferta y demanda tecnológica a través de la coordinación de acciones públicas, privadas,
académicas y científicas para lograr la inserción de empresas locales y regionales en la
economía nacional e internacional”.
Es interesante que el caso bahiense se destaque por el particular impulso del
gobierno local, que se encargó de proponer la creación de este polo convocando a los
diferentes actores que se consideraron pertinentes y conformando dos comisiones de
trabajo (una para aspectos formales y preparación de estatutos, la otra de perfil técnico para
analizar la potencialidad de la industria del software) para hacer realidad esta idea. En
contraste con muchas otras experiencias donde son los empresarios o las universidades las
que proponen la conformación de estos polos de base tecnológica, es destacable la actitud
del gobierno municipal de no solamente planteó el proyecto, sino que fue el principal
impulsor y coordinador para que su real concreción.
Los beneficios ofrecidos actualmente a las empresas socias son diversos, pero uno
de los principales es pertenecer a una organización que cuenta con gran difusión
institucional en la región y facilita un importante networking con las empresas regionales,
debido a que el apoyo público, gremial empresarial y universitario que recibe el PTBB hacen
de esta institución un ente de gran reconocimiento. Por el lado de la difusión tecnológica se
pueden destacar el acceso preferencial a seminarios de tecnología y las vinculaciones con
los institutos universitarios para acceder a soluciones tecnológicas. Además, el PTBB
representa un gran potencial para todas aquellas micro y pequeñas empresas informáticas
locales que a través de su pertenencia a la organización pueden ofrecer sus servicios a
grandes empresas instaladas en la región, en especial al dinámico sector petroquímico y las
actividades logísticas vinculadas al puerto y las rutas hacia el territorio patagónico.
Para finalizar, en base a la investigación de L.J. Ramos (2010) el escenario del PTBB
a 3 años de haberse constituido formalmente contaba con la participación de unas 9
empresas, un número relativamente escaso al compararse con los otros casos analizados
previamente. Las firmas se encuentran divididas de la siguiente manera: 4 dedicadas al
software, 3 al hardware y los servicios informáticos, 1 a la electrónica industrial y 1 a los
recursos humanos IT, que emplean en total a 120 personas.
Por otro lado, al momento de hacer este trabajo la ciudad se veía embarcada en otro
emprendimiento de gran relevancia consistente en la próxima creación de un Parque
Científico-Tecnológico y Empresarial administrado por Tecnópolis del Sur, consorcio

70
Municipalidad de Bahía Blanca. http://www.bahiablanca.gov.ar/ (acceso junio 2011).
71
Federación Bonaerense de Parques Científicos y Tecnológicos. Op. cit., 24-25.

44
asociativo público-privado integrado por diferentes entes académicos, públicos y empresas.
El objetivo de esta institución es convertir a Bahía Blanca en referente nacional en la
industria de microelectrónica, y recientemente firmó un convenio con Tower Jazz
Semiconductores, el quinto fabricante mundial de chips, para que esta compañía se radique
en esta ciudad como lugar de desembarco en Sudamérica. Tecnópolis no es solamente un
proyecto local aislado, sino que cuenta con el apoyo institucional y financiero de parte del
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el Ministerio de Industria, con
fuertes incentivos fiscales y líneas de financiamiento específicos. En los próximos años se
podrá observar la profundidad de esta iniciativa revolucionaria por los ambiciosos objetivos
planteados y por la vanguardia tecnológica que representa la fabricación de chips por parte
de importantes empresas transnacionales72.

3.1.5 Otros Polos y Distritos Tecnológicos bonaerenses

A pesar de no estar dentro del Entramado Productivo Nacional del CFESSI por no
estar sus instituciones asociadas a dicha cámara, en la Provincia de Buenos Aires hay otros
clusters de base tecnológica que merecen ser nombrados aunque no se ahondará
demasiado en ellos como se hizo con los ejemplos anteriores.
El primero en formarse fue el Polo Tecnológico Constituyentes S.A. que nació en
1999 en Villa Martelli (Gran Buenos Aires). Está integrado por la CNEA, el Instituto de
Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (CITEFA), el INTI, el Servicio
Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) y Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Junto al municipio de San Martín y diversas entidades locales, provinciales y nacionales,
tanto públicas, como privadas y del tercer sector, “planifica y ejecuta acciones tendientes al
desarrollo económico y social local, mediante la transferencia de tecnología, la creación de
nuevas empresas de base tecnológica y la provisión de servicios y productos de alto nivel”73.
Como se puede observar, el PTC aglomera las capacidades de organizaciones
públicas pioneras en la generación y transferencia de conocimientos científico-tecnológico,
con el objeto de contribuir con acciones para su incorporación al entorno socio-productivo.
Es decir, el perfil de este polo al momento de constituirse se asemejaba, salvando las
distancias, al caso de Bariloche y su fuerte presencia de institutos de investigación
dependientes del sector público. Lo que vale resaltar es que desarrolla actividades
tendientes a la incubación de empresas de base tecnológica a través del Programa de
Creación de Empresas y Emprendorismo con el apoyo de la UNSAM, y que ha prestado
asistencia técnica integral y servicios a algunas empresas y varios microemprendedores.
El PTC emplea en estos momentos una treintena de trabajadores calificados en 12
empresas vinculadas a desarrollos de tecnología de punta, consultoría de procesos,
investigación aplicada y telecomunicaciones, sin conocerse empresas de software.
Por otra parte, el Polo Tecnológico del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires con
sede en Junín, se creó en agosto 2007 por una iniciativa conjunta de la Municipalidad de
Junín y la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA), al
que luego se le sumaron la Asociación de Empresas del Polo Tecnológico del Noroeste de
Buenos Aires (actualmente con 13 asociados) y demás adherentes interesados en el éxito
de este proyecto, como el Banco Creedicop o el Grupo Los Grobo. Sus ideas consisten en
“promover el desarrollo de software, el acceso a las tecnologías de información y facilitar el
crecimiento del sector, fomentando la asociatividad como forma de trabajo”; objetivo que
centra sus actividades en la utilización de las capacidades de la ciudad de Junín y sus
alrededores para el desarrollo económico regional.
El Polo Tecnológico Junín, como se lo conoce habitualmente, contaba en 2009 con
las 13 empresas asociadas mencionadas, de las cuales una mitad se dedicaban a
desarrollar software y la otra a los servicios informáticos, los equipos de computación y la
consultoría. Los recursos humanos empleados llegaban a los 200.

72
La Nueva Provincia. Importante logro de Tecnópolis del Sur (11/06/2011), y Quedó constituido Tecnópolis del Sur (21/08/10).
73
Polo Tecnológico Constituyentes. http://www.ptconstituyentes.com.ar/index.htm (acceso junio 2011).

45
Por último, el polo más reciente lo constituye el Parque Austral Científico,
Tecnológico y Empresarial, ubicado en Pilar. Impulsado por la Universidad Austral y
desarrollado por el fondo de inversión nacional Taurus, este Parque “aspira a ser el parque
científico, tecnológico y empresarial de mayor envergadura del país y tiene como objetivo
principal promover las prácticas de innovación y la competitividad de las compañías e
instituciones radicadas en el emprendimiento, impulsando flujos de conocimiento y
tecnología, entre la universidad y las empresas”74. Esta iniciativa se enmarca claramente en
el concepto de “parque” que se estudió en el primer capítulo ya que se brinda un espacio
físico delimitado de 27 hectáreas con una capacidad para albergar hasta 90 empresas de
primer nivel, así como los servicios básicos necesarios y exenciones fiscales provinciales y
municipales para las empresas que decidan radicarse en el predio.
Hasta ahora han sido pocas las firmas que se instalaron, entre las que se destacan
Oracle, Hexagon y una filial del Citibank para emprendedores. El Parque tiene la presencia
de 7 empresas, que ocupan directamente a unas 220 personas y se dedican a actividades
intensivas en conocimiento tan diversas como proveer de materias primas farmacéuticas, la
prestar servicios y alta tecnología para la medicina, o una división de una multinacional que
brinda instrumentos y soluciones de metrología.

3.2 Región de Cuyo

La región cuyana está compuesta históricamente por las provincias de San Juan,
San Luis y Mendoza, al que se podría sumar La Rioja por el Tratado de Integración
Económica del Nuevo Cuyo firmado en 1988. Con una población acumulada que el último
Censo 2010 arrojó 3.185.472 habitantes, estas provincias representan el 8% de la población
nacional.
Se estima que la región participa del 6% del PBI argentino, con una economía
basada mayormente en la actividad vitivinícola (Mendoza y San Juan concentran el 80% de
los viñedos del país) gracias a desarrollados sistemas de riego75. También hay importantes
explotaciones mineras, en especial en el territorio sanjuanino con la extracción de oro y
cobre, y del petróleo en Mendoza que permite la existencia de una industria petroquímica.
San Luis, por su parte, ha desarrollado activas políticas industriales que han llevado a la
radicación de plantas y creación de empleo por arriba de la media del país. Por último, debe
desatacarse al sector turístico como una destacada fuente de ingresos y empleo para la
región, tanto al turismo receptivo nacional como extranjero.
Respecto a la actividad de SSI en Cuyo, más allá de la rentabilidad obtenida, una
meta común que persiguen las concentraciones de empresas de base tecnológicas es la
vinculación con empresas de la economía regional. Es por eso que uno de los principales
objetivos cuando se conforma una asociación de este rubro es ofrecerles sus servicios y
estrechar los vínculos con las firmas locales que requieren de soluciones informáticas. Pero
también es cierto que “estos polos tecnológicos nacen a partir de la competencia que va
surgiendo en cada región. Si una provincia tiene un parque tecnológico que demanda
trabajo de manera constante, en algún momento, comenzará a producir una inmigración de
recursos de las provincias vecinas. Estas verán diezmadas sus posibilidades de avance por
la falta de personal calificado en su zona de influencia. Es lo que sucede en Cuyo. La
cercanía entre Mendoza, San Juan y San Luis hace que, a la hora de encarar un proyecto y
frente a la falta de profesionales locales, se demanden esas tareas en las provincias
vecinas”76.
Los polos tecnológicos que reúne esta región son, a su vez, algunos de más nuevos
de país, creados en los últimos 5 años. En lo sucesivo, se planteará brevemente las
principales características de cada caso, así como también desprender algunas
comparaciones entre ellas.

74
Parque Austral Científico y Tecnológico. http://www.parqueaustral.org (acceso junio 2011).
75
Consejo Federal de Inversiones, sección Provincias. http://www.cfired.org.ar/Default.aspx?cId=3 (acceso junio 2011).
76
Catalano, Andrea. Los polos TIC compiten cada vez más. Diario Uno, Negocios & Economía (11/04/2011).

46
3.2.1 Polo TIC Mendoza

La provincia de Mendoza cuenta con un órgano de promoción de la integración


productiva de sus sectores económicos llamado Instituto de Desarrollo Industrial,
Tecnológico y de Servicios (IDITS) que se define como “un ámbito de complementación
estratégica entre la industria y sus proveedores, entidades gremiales empresariales,
gobierno de Mendoza, instituciones académicas y organismos de investigación”. Al ver los
integrantes con los que cuenta el IDITS puede observarse que es un ente verdaderamente
representativo, ya que tiene asociados provenientes de todos los segmentos medianamente
reconocidos de la economía regional.
Este órgano mixto se transformó en el principal impulsor de la idea de conformar una
organización que aglutine a las empresas mendocinas que desarrollen actividades TIC, por
lo que luego de haber presentado públicamente un informe análisis de competitividad
sectorial TIC en 2005 se formó el Polo TIC Mendoza con la participación del IDITS, el
gobierno provincial a través de varios ministerios y dependencias, el Estado nacional con el
INTI, las cámaras CESSI y CATEM, un grupo de 40 empresas de base tecnológica, junto
con las Universidad Nacional de Cuyo, la UTN Facultad Cuyo, el Instituto Tecnológico
Universitario y demás instituciones privadas con carreras relacionadas a la informática77. La
articulación entre tantos actores demandaba una definición clara de algún tipo de estructura
y de un guía estratégica que bajo el patrocinio del IDITS se publicó en 2006: el Plan
Estratégico Sector TIC 2006.
La misión principal del Polo es fomentar y hacer crecer sustentablemente al sector
TIC mendocino, transformándose en una referencia para la región y luego para el país. Es
interesante ver que el Polo no tiene intenciones de actuar como “administrador” o
representante gremial de las empresas, sino que su conformación surge por una clara visión
de desarrollo integral del sector debido a que hasta ese momento las empresas de base
tecnológica de la provincia no tenían ningún ámbito de integración entre ellas.
Así, cuando se revisan las actividades desarrolladas en los pocos años de vida de
este Polo puede verse que la participación en misiones comerciales, ferias y foros del sector
nacionales e internacionales, reuniones con actores importantes (empresas de referencia,
consultoras, institutos universitarios) ocupa una gran atención, así como las comunes a
muchos de las otras experiencias vistas relativas a la capacitación de recursos humanos.
Actualmente, el Polo TIC Mendoza aglutina pequeñas y medianas empresas
radicadas en la Ciudad de Mendoza (46% del total de firmas asociadas), seguida por Godoy
Cruz (19%), San Rafael (13%), Guaymallén (10%), mientras que el 12% restante se
encuentra desperdigado por diferentes localidades de la provincia. Así, puede verse que el
caso mendocino no es una experiencia de cluster en su sentido estricto, ya que su función
no fue la de establecer una conjunción de empresas sino en el “relevamiento” de las mismas
y su posterior asociación con los únicos criterios de que su actividad sea de base
tecnológica y estén radicadas en la provincia. El mencionado objetivo era que desarrollen
sus plenas potencialidades productivas, en principio para los demás sectores económicos
regionales y luego, en una etapa superior que todavía no se cumplió, con una mirada
exportadora.
En cuanto al perfil de las empresas del Polo, de las 153 contabilizadas la mitad se
dedica a prestar servicios informáticos y equipamiento informático (cumpliendo con la idea
fuente de integrarse productivamente con las diversas plantas, fábricas y establecimientos
productivos mendocinos), mientras que luego se dividen en partes iguales el porcentaje de
firmas que se dedican a las actividades de desarrollo de software, la electrónica industrial y
las telecomunicaciones. La fuerza laboral empleada suma unas 3.700 personas,
configurando una de las mayores dotaciones del país en los casos de polos tecnológicos;
aunque por otra parte, el Polo TIC Mendoza es el primero de tipo “provincial” que se estudia,
al sumar a la mayoría de las emprendimientos intensivos en conocimiento del distrito.

77
Polo TIC Mendoza. Presentación en el 2° Foro Regional de Gobierno Electrónico. Mendoza, agosto de 2007.

47
Para finalizar, uno de los objetivos de corto plazo que tienen tanto el IDITS como las
autoridades del Polo es poder concretar la construcción de una parque tecnológico en base
a terrenos públicos cedidos por el gobierno mendocino, que a su vez ofrezca beneficios
fiscales para atraer hacia el mismo la radicación de empresas y de esta forma fortalecer una
real experiencia de cluster. Al momento de cerrarse este trabajo estaba en marcha la
licitación de las obras exteriores en las que se invertirán $ 3,5 millones, mientras que según
informan los funcionarios públicos la obra en su totalidad comprende unos $ 22 millones,
incluyendo la construcción de edificios e infraestructura.

3.2.2 San Luis: Parque Informático La Punta

En 2004 se dieron los primeros avances promocionales desde el sector público


tendientes a ofrecer una política específica a la actividad informática y finalmente en 2006 el
gobierno de San Luis crea el Parque Informático La Punta (PILP) y adhiere a la Ley Nacional
de Promoción de Software, designando a la Universidad de La Punta como uno de los
organismos encargados de la organización y puesta en marcha del mencionado Parque.
Sus dos primero objetivos mencionados son mejorar la competitividad de las
empresas asociadas al cluster y aumentar la cantidad de empresas productoras de SSI.
Esta iniciativa se basa fuertemente en la atracción territorial de empresas para que decidan
radicarse en el predio ofreciéndoles a las mismas la disponibilidad de infraestructura
inteligente con oficinas, comedores, salas de reuniones, conectividad de fibra óptica y
demás ventajas que representan los dos edificios (de 3.265 y 1.537 m²) diseñados y
construidos con los mejores avances tecnológicos78. El primero de los edificios fue
inaugurado en abril de 2008 y alberga actualmente 7 compañías, en tanto que el PILP II
abrió sus puertas en junio de 2009, donde se alojan hoy 10 empresas. A su vez, está en
construcción el PILP III.
En contraposición a sus vecinos mendocinos que ya contaban con una importante
masa crítica de empresas de base tecnológica y empleados calificados, en el caso de San
Luis es la mirada emprendedora del Estado provincial lo que posibilita el surgimiento de una
institución como el PILP, cuyo principal tarea consiste en “vender” al distrito puntano como
un lugar de excelencia para desarrollar actividades informáticas. Entre los instrumentos de
promoción que el PILP ofrece se encuentra las mencionadas facilidades en el acceso a
espacio físico, un Fondo para el financiamiento del capital de trabajo, incentivos financieros
para la contratación de mano de obra local y accesibilidad a beneficios impositivos.
Este Parque tiene un detalle distintivo sobre el resto de los clusters en el sentido de
que la idea de conformarlo surge casi en su totalidad por impulso del gobierno puntano (del
mismo signo político desde 1983), sin tenerse registros de la existencia de empresas
informáticas o de instituciones académicas que hayan reclamado una asociación de este
tipo. Hay que destacar que en los últimos años San Luis ha desarrollado mucho su
infraestructura pública (tiene la mejor red de autopistas del país) y que desde la década del
´80 viene aplicando políticas de promoción industrial que diversificaron la economía regional
y permitieron un crecimiento económico que en muchas ocasiones tuvo tasas superior al del
promedio nacional. Esta búsqueda por modernizar y agregar valor a sus actividades
económicas es una de las razones que se podrían esgrimir para justificar la inversión y el
apoyo institucional que el gobierno local le brinda a la conformación del PILP y la continua
expansión edilicia que se está llevando a cabo.
El relevamiento hecho por L.J. Ramos (2010) indicaba que en 2009 el PILP
albergaba 14 empresas, todas dedicadas al desarrollo de software, lo que en cierta forma
revela el marcado perfil informático en el que se basa el Parque. En cuanto a la fuerza de
trabajo, estas empresas estaban empleando unas 260 personas pero se estima que al día
de hoy hay más de 300 empleados calificados, que seguirán contratándose a medida que el
Parque evoluciones y nuevas empresas se vayan instalando.

78
Polo Informático La Punta. http://www.pilp.edu.ar/ (acceso junio 2011).

48
Actualmente, el PILP nuclea a 17 empresas, en su mayoría originarias de Buenos
Aires que decidieron ampliar sus operaciones en esta provincia, como por ejemplo los casos
de Mercado Libre, Coradir, Indra, Competir, Telesoft o Unitech, entre otras. Es decir, este es
un cluster que “se alimenta de empresas creadas fuera de sus fronteras y que buscan
expandirse en aquellos lugares en donde haya una vinculación fuerte con la universidad”.
Los incentivos como las reducciones impositivas, descuentos en el costo de arrendamiento
por cada empleado contratado y el ofrecimiento de infraestructura de primer nivel generan
una valoración muy positiva para tomar una decisión empresaria sobre la radicación de una
sede de trabajo en la provincia. El director del PILP, Cristian Moleker, afirma en una
entrevista que “a nosotros no nos interesa ganar con el alquiler del espacio en los edificios,
sino generar trabajo (…) con este mecanismo, el costo es 0 para las empresas, y al
gobierno le genera valor agregado”79.

3.3 Provincia de Santa Fe

3.3.1 Distrito Tecnológico del Noroeste Santafesino y Parque Tecnológico del Litoral
Centro

Luego de haber ahondado en la situación de la ciudad de Rosario respecto a las


actividades de asociación que allí estaban sucediendo, se nombrará otras experiencias
similares que están sucediendo en la provincia de Santa Fe.
En los años ´90 el CONICET, viendo la importancia de la nueva economía del
conocimiento para el desarrollo regional, conforma el Polo Tecnológico del Litoral Centro
que recién en 2002 adquiriría la personería jurídica como el PTLC SAPEM (siglas de
Sociedad Anónima con Participación Mayoritaria del Estado). Los socios fundadores fueron
el CONICET, la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el gobierno de la provincia de Santa
Fe, la Municipalidad de la ciudad de Santa Fe, la Confederación General Económica (CGE)
y la Confederación General de la Industria (CGI), mientras que dos años después de
incorporó un nuevo accionista: la Municipalidad de la ciudad de Paraná (Entre Ríos)80.
Ubicado sobre la ruta 186 en las afueras de la ciudad Santa Fe, el parque de 31
hectáreas alberga al Centro Científico y Tecnológico (CCT-CONICET Santa Fe), el Instituto
de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC) y el Centro Internacional de
Mecánica Computacional (CIMEC), dependientes de la UNL.
Asimismo, en diciembre de 2003 se profundizó este emprendimiento al crearse la
Incubadora de Empresas, un ente dedicado al apoyo de los emprendedores de la región que
necesitan de capital y experiencia tecnológica para desarrollar ideas innovadoras. A fines de
2005 vio su fruto el primer proyecto de esa Incubadora, la empresa Software Santa Fe que
se constituyó formalmente como empresa, se consolidó y actualmente es una compañía
sustentable con oficinas en el centro de Santa Fe. En los años subsiguientes fueron varios
los emprendimientos de base tecnológica que nacieron y se afirmaron con el apoyo de este
organismo, como por ejemplos firmas dedicadas a las gestión de contenidos digitales,
alimentos especiales, robótica, e-learning, bebidas deportivas, software, entre otras. A su
vez, los emprendedores que se deciden a instalar en el PTLC cuentan con la ventaja de
compartir el entorno con investigadores de distintas disciplinas, con una gran base de
conocimiento científico-tecnológico.
El sistema de fomento de emprendedores está bien planificado y segmentado en
áreas específicas escalonadas que van requiriendo su “aprobación” por parte de
especialistas para pasar a la siguiente etapa, logran de esta manera la maduración
necesaria que cada negocio necesita81. El primer paso lo constituye el área de Pre-

79
Catalano, Andrea. Los polos TIC compiten cada vez más. Diario Uno, Negocios & Economía (11/04/2011).
80
Polo Tecnológico del Litoral Centro SAPEM. http://www.ptlc.org.ar/ (acceso junio 2011)
81
Acosta, Guillermo. Formulación de programas con la sociedad civil de la región Centro. Estudio para el desarrollo,
fortalecimiento y modernización de la cadena de valor electrónico-informática de la región Centro. Consejo Federal de
Inversiones, Exp. Nº 10067 01 01, Noviembre de 2009, 18-19.

49
Incubación, donde su portal web informa que allí “los emprendedores disponen de un
espacio equipados con computadoras y el asesoramiento de especialistas para avanzar en
la elaboración del plan de negocios y en el diseño del prototipo del producto”. Luego, las
empresas que entran al sistema de Incubación investigan y desarrollan productos que
requieren de alta tecnología.
Por su parte, hay otro sistema igualmente desarrollado que es el área de Pre-
Radicación en el PTLC, basado en el modelo europeo de contenedores de empresas, y
creado para brindar a las firmas egresadas de la Incubadora la infraestructura elemental
para que puedan iniciar la fase productiva. Finalmente, la última etapa a la que puede llegar
una empresa que se consolida es la de Radicación, donde el PTLC dispone de 14 hectáreas
denominadas “parcelas industriales” destinadas a la radicación de empresas de alta
tecnología que estén dispuestas a invertir genuinamente en innovación y desarrollo; en el
Parque disponen de infraestructura y del entorno científico-tecnológico que ya se mencionó.
Asimismo, es necesario aclarar que no todas las empresas necesariamente tienen que
cumplir todas las etapas, ya que hay algunas que se incorporan en el área específica que
están necesitando en su momento determinado, como por ejemplo haber nacido y crecido
sin apoyo institucional y adherirse al sistema de Pre-Incubación ante la necesidad de mayor
espacio físico.
Actualmente, se estima en 33 la cantidad de empresas que pasaron por alguna o
varias de las etapas del PTLC, entre las que se encuentran 9 que ya son egresadas de
incubación, hay 2 pre-radicadas y 2 que finalmente se radicaron en el Parque. En general,
estos últimos proyectos están relacionados a actividades de investigación en biotecnología.
El balance que se hace del PTLC es altamente positivo, porque permitió dinamizar y
agregar mucho valor agregado a la economía regional, en general vinculada a la explotación
agropecuaria y a la industria con fuerte dependencia del agro como por ejemplo la
metalmecánica. Para dejar bien en claro el perfil de este Parque, el actual presidente del
PTCL, Amadeo Cellino, muestra las diferencias entre un parque industrial y un tecnológico al
afirmar: “¿Cuál es la diferencia? El Parque Tecnológico tiene que tener una universidad, un
instituto de investigación atrás y por eso es sólo de base tecnológica. Si alguien quiere venir
a fabricar bulones, si reúne los requisitos podrá hacer hasta la incubación del proyecto, pero
la radicación la deberá hacer en un área o parque industrial. Acá se quedan las de base
tecnológica”82.
Para finalizar el análisis sobre la provincia de Santa Fe, no puede dejarse de
mencionar a una importante institución que si bien no está constituido con una estructura de
cluster engloba a muchas empresas tecnológicas santafesinas. Es el caso del llamado
Distrito Tecnológico del Noroeste Santafesino, una iniciativa surgida por parte de la Cámara
de Empresas Informáticas del Litoral (CEIL), la Agencia para el Desarrollo Económico y
Productivo de Reconquista (ADEPRO) y el Municipio de Avellaneda, que fomenta la
asociatividad de sus asociados para generar sinergias en sus proyectos. La creación de este
Distrito se inscribe dentro de las políticas desarrolladas por las tres instituciones que lo
promueven. En el caso de la ADEPRO, por su constante trabajo con los productores e
industriales del sector agropecuario, de la maquinaria agrícola y de los alimentos; el CEIL,
como impulsora de las innovaciones que impliquen incorporación de tecnología a distintas
cadenas productivas y, en el caso del Municipio de Avellaneda, es una constante promotora
de políticas públicas de desarrollo cuyos pilares son la asociatividad y la innovación
tecnológica. El objetivo central es crear un “sistema local de innovación, potenciando de esa
forma la competitividad de las PyMEs de la región, lo que redundará en la mejora de la
calidad de vida de todos sus habitantes”83.
Desde 2008 las autoridades del nuevo Distrito comenzaron a visitar varias empresas
por distintas zonas de Santa Fe, en general más alejadas del polo de atracción que
representa por sí misma la ciudad de Rosario. La idea principal de este proyecto es conocer,
mediante entrevistas individuales con las empresas de la región, sus problemas o

82
Diario El Litoral. Transferir tecnología a la sociedad. Sección Política (24/01/2011).
83
Acosta, Guillermo. Op. cit., 22.

50
limitaciones que puedan requerir una solución de tipo tecnológica, para luego vincularlas con
una firma de base tecnológica también cercana geográficamente84. Asimismo, el Distrito ha
fomentado y llevado a cabo asociaciones para proyectos conjuntos, como por ejemplo de las
7 empresas que en 2009 desarrollaron juntas una moto eléctrica.
A pesar de no estar localizadas en un espacio común, se estima que son más de 100
empresas de base tecnológica las que adhieren (no es una asociación formal) al Distrito
Tecnológico del Noroeste Santafesino de 100, con una dotación aproximada total de 1.700
empleados, la mitad de los trabajadores que aglutina el PTR rosarino. La gran mayoría de
las firmas están abocadas a la informática, ya que el 70% de las mismas se dedica al
software, hardware y servicios informáticos.

3.4 Noroeste Argentino (NOA)

La región del Noroeste Argentino (NOA) está compuesta por las provincias de
Catamarca, Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero e históricamente La Rioja (aunque
como se informó, desde fines de los ´80 y por razones políticas ésta se “incorporó” a la
región cuyana). El Censo 2010 contabilizó para estas cinco provincias un total de 4.559.948
de habitantes, el 11,5% del país. Existe alta densidad poblacional cercana a los grandes
centros urbanos de la región (San Miguel de Tucumás, Salta, San Salvador de Jujuy) donde
pueden llegar a vivir 4.000 personas por km²; en las afueras de estas ciudades rápidamente
disminuye la concentración y se llega a zonas de las provincias donde la densidad es de
apenas un habitante por km², situación que puede explicarse por la diferencia en el
desarrollo económico que ofrecen las ciudades respecto al interior más pobre.
Las actividades económicas son relativamente las más retrasadas de la Argentina,
con un gran peso de la agricultura y dependencia del sector primario; el más difundido es el
cultivo de la caña de azúcar, donde el NOA aporta el 90% de la producción nacional.
Cítricos, tabaco, algodón, hortalizas y, en los últimos años, soja son los demás productos
primarios en los que se basa gran parte de la economía de estas provincias. A su vez, la
actividad turística también representa una importante fuente de ingresos, aunque no se
vislumbre un desarrollo de infraestructura al respecto por tratarse de un turismo que busca
conocer la vida tradicional de la región. Las industrias en general se encuentran limitadas al
procesamiento de productos primarios, como por ejemplo la industria azucarera o la de
cítricos. Por otra parte, también hay explotaciones mineras, con diferentes tipos de
minerales así como la extracción de petróleo y gas.
La ciudad de San Miguel de Tucumán es actualmente el principal centro de servicios
de la región, que funciona como una gran metrópoli de referencia no solo para su territorio
sino para las provincias vecinas. Lo que hay que destacar es que a medida que han pasado
las décadas, las facilidades para trasladarse entre ciudades han mejorado y eso ha ayudado
a la integración de una de las regiones más retrasadas del país.
Con este panorama socioeconómico un tanto escéptico respecto a la posibilidad de
ver un desarrollo interesante de actividades de base tecnológica se abocará aquí a detallar
dos casos, que se encuentran entre los más recientes del país, pero es una demostración
de que la coordinación público-privada y la iniciativa de fomentar emprendimientos de bajo
costo de inicio (se necesitan computadoras y trabajadores calificados, pero no mucha mayor
infraestructura) pueden llevarse a cabo en cualquier región más allá de la estructura
económica que la configure.

3.4.1 Jujuy: ClusteAR

Corría el año 2007 cuando un pequeño grupo de empresas tecnológicas jujeñas


comenzaron con una serie de reuniones tendientes a una posible futura cooperación.
Finalmente, en abril de 2008, 12 empresas de actividades TIC firmaron el documento

84
Cereseto, Fabiana. Aportes a las políticas de promoción de la innovación productiva en el sector de las TICs. CEIL;
presentación en la 1ra Conferencia Multisectorial de Innovación Productiva en TICs (Buenos Aires, 16/06/2010).

51
fundacional del Cluster de Empresas de Tecnologías de la Información de la Provincia Jujuy,
una asociación civil sin fines de lucro que se denominaría ClusteAR, “basado en el concepto
de cooperación, aplicando una forma de trabajo racional y en equipo de todos sus
asociados”85. Estas empresas representaban el 90% del total de empresas TICs de la
provincia.
Sus dos primeros propósitos del estatuto son “promover, facilitar y estimular el
crecimiento y la capacidad de las empresas de tecnología informática de la provincia” y
“fomentar la integración como forma de trabajo entre las empresas”, es decir que la nueva
institución nace como un ente privado que busca una manera de buscar competitividad a
partir del conjunto. Puede ser interpretado también desde el punto de vista de que si no
hacían algún tipo de asociación para apoyarse mutuamente sus propias empresas tendrían
un horizonte de negocios un poco más limitado por estar inmersos en una economía
regional poco diversificada. El ClusteAR posee actualmente 11 socios, todas empresas
privadas, que generan actividades como desarrollo de sistemas de gestión, soporte técnico
y consultoría, e-commerce y e-learning, entre varias soluciones informáticas a medida.
Los objetivos, por su parte, son divididos en áreas de planificación y posterior acción
hacia otras empresas, el poder político, otros cluster o las universidades. Además de los
objetivos generales de incorporar nuevas metodologías y prácticas en las empresas
asociadas para que crezcan cualitativamente y la capacitación de recursos humanos, hay
otros objetivos explícitos: Desarrollo del Mercado, para fomentar y desarrollar las
tecnologías en las diferentes actividades económicas regionales; Posicionamiento del
Sector, que incluye la gestión ante los poderes políticos, sectores económicos tradicionales
y la población, para la difusión y uso de los servicios TIC; y Cooperación Empresarial,
fomentando el conocimiento mutuo entre los asociados y la cooperación para el crecimiento
sectorial.
Uno de los desafíos que tiene este novel cluster (más allá de los puramente
“comerciales” y de expansión de mercado) pasa por lograr una mayor integración con la
Universidad Nacional de Jujuy que les permita planificar la formación de recursos humanos
para el sector, ya que al día de hoy la participación académica solo se ha logrado en
acuerdos de capacitación mediante cursos en alguna tecnología o lenguaje específicos. Por
otra parte, al igual que muchos polos tecnológicos del país sin un espacio físico común, las
autoridades de ClusteAR impulsan un proyecto muy bien detallado para la construcción de
un Parque Tecnológico en un terreno cedido por el Ministerio de Producción y Medio
Ambiente jujeño. La idea principal de este plan es que las empresas socias del ClusteAR,
que en general son pequeñas, puedan acceder a servicios e infraestructura que
individualmente no pueden alcanzar (por ejemplo, salas de reuniones o auditorios, salas de
capacitación, recepción y secretarias), que no solamente busque optimizar el negocio de las
firmas existentes sino que sea una buena base de infraestructura para poner en marcha un
plan de incubadora de empresas de base tecnológica.
En la actualidad, el ClusteAR cuenta con 11 empresas, de las cuales 7 se dedican a
algún tipo de desarrollo de software, mientras que las otras se dividen en partes iguales: 2
de telecomunicaciones y 2 de hardware, soporte y mantenimiento de redes. Se estima que
las firmas emplean más de 100 personas.

3.4.2 Tucumán: Cluster Tucumán Technology

Uno de los clusters tecnológicos más recientes lo conforma el Cluster Tucumán


Technology (CCT), creado formalmente por 8 empresas fuera del período de análisis de
este trabajo (el estatuto se firmó en junio de 2010), pero que ya en 2009 tenía esta iniciativa
asociativa bastante avanzada. Su forma jurídica es a través de un consorcio de cooperación
y se encuentra integrado por las nombradas 8 firmas privadas, mientras que tiene
vinculaciones institucionales como convenios y alianzas con, el Instituto de Desarrollo

85
ClusteAR. www.clustear.com (acceso junio 2011).

52
Productivo de Córdoba, el CFESSI, la Universidad Nacional de Tucumán, la UTN Facultad
Tucumán, el CEIL y el Consejo Profesional de Ingeniería de Tucumán (COPIT), entre otros.
El CCT surgió no solo para congregar bajo un ente a las empresas existentes sino en
la búsqueda de transformarse en una referencia regional para las actividades TIC que
quieran desarrollarse en suelo tucumano. A su vez, el segundo punto dentro de sus
objetivos es el de “fomentar una cultura empresaria de cooperación y asociación sin poner
en riesgo los principios de competencia, necesarios pero complementarios, entre las
empresas que integran el Cluster, aportando experiencia y comprendiendo e insertando las
economías regionales como pilares importantes del desarrollo económico, en busca de una
continua innovación”86. Es importante que desde un comienzo las autoridades tengan en
claro que la cooperación entre ellos no va a dañar la necesaria competencia que hace
progresar a las actividades económicas. Como afirma un empresario asociado al CCT “si
bien hacemos trabajos similares, el mercado nacional e internacional es más grande de lo
que puede abordar cada una de nuestras empresas por separado, con lo cual provocamos
una sinergia que nos permite llegar a nuevos clientes y encarar tareas de mayor
envergadura por medio de la complementación. El concepto que nos rige es el de
„coopetencia‟, que suma cooperación y competencia”87.
Al día de hoy y luego de poco tiempo de creado, el CCT aglutina 14 empresas, casi
todas dedicadas al desarrollo de software y servicios informáticos, y con una plantilla de
empleados que estaría superando las 100 personas.
Finalmente, los proyectos que el CCT lleva adelante no son muchos, pero apuestan
siempre a la eficiencia de la empresa, como por ejemplo la creación de un sistema de
Gestión de Calidad, que permite mantener un seguimiento de todos los procesos de una
organización para mantener la certificación ISO 9001:2000 y no tener que contratar
regularmente costosos consultores externos. Una segunda iniciativa pasa por la creación,
junto con organismos del sector público, de un Centro de Investigación, Desarrollo y
Aplicación de TIC, que aporte conocimiento científico aplicado a todos los sectores
productivos de Tucumán, en especial a los más avanzados tecnológicamente. Por último,
hay un Plan de Transversalización Tecnológica que está diseñado para “contribuir al
crecimiento económico sostenible de las empresas agroindustriales de la Provincia de
Tucumán a través de la mejora de la competitividad y el incremento de la generación de
valor agregado local”. Esta iniciativa se logra gracias al financiamiento accesible que reciben
muchas de estas empresas para la contratación de servicios tecnológicos externos
brindados por las firmas asociadas al CCT.
Concluyendo, los clusters TIC del NOA son estructuralmente mucho más chicos y
con objetivos bastante concretos que varios de los grandes polos ya estudiados, esto se
debe a que la masa crítica de empresas inicial era muy acotada y que el contexto
socioeconómico en el que se desempeñan no ofrece el potencial suficiente para el
desarrollo de actividades de base tecnológica, como sí lo podría ser un polo TIC cercano a
un centro industrial en la zona Centro del país. Aún a pesar de las limitaciones vistas, hay
una idea clara y un profesionalismo para seguir apostando a la estrategia de cluster como
factor generador de competitividad a partir de las sinergias obtenidas por el conjunto de
pequeñas empresas, a simple vista más ventajoso que si cada firma siguiera una estrategia
individual.

3.5 Nordeste Argentino (NEA)

El Nordeste Argentino (NEA) está compuesto por las provincias de Formosa, Chaco,
Corrientes, Entre Ríos y Misiones, con una población censada de 3.672.528 de habitantes,
el 9% del total nacional. Esta delimitación de tipo política contiene dos subregiones, la
Chaqueña y la Mesopotámica, con diferencias en cuanto a su clima y su fauna.

86
Cluster Tucumán Technology. www.clustertecnologico.com.ar (acceso junio 2011).
87
Carlino, Raquel. El Cluster Tucumán Technology exporta software al mundo. Diario Contexto, Pymes (18/09/2009).

53
La economía de la región está basada predominantemente en actividades primarias,
en especial frutas, algodón, arroz, horticultura y la explotación forestal. La mayor parte de la
industria se limita al procesamiento de productos agropecuarios, madera, celulosa y papel,
tabaco, té y yerba. A su vez, las actividades turísticas son importantes para la zona de las
Cataratas del Iguazú en Misiones y los Esteros del Iberá, uno de los humedales más
grandes del mundo, además del carnaval correntino.
Por otra parte, estas provincias junto con las del NOA reciben los salarios más bajos
del país, con promedios aproximados a los $2.800 cuando en la región patagónica están
cercanos a los $5.100 promedio. Asimismo, la desigual distribución de ingresos se puede
reflejar en las cifras de pobreza que se calcula en un 40% para esta región, mientras que el
promedio nacional indica un nivel de pobreza aproximado del 25/30% de la población.
Lamentablemente, estos números se basan en diversos estudios privados por la ausencia
de estadísticas públicas confiables que permitirían unir criterios de evaluación.

3.5.1 Chaco: Polo IT Chaco

La provincia de Chaco siempre es nombrada entre las más pobres del país, con
indicadores sociales y económicos muy bajos, sumado a que parte de sus población (en
general, aborígenes) se encuentra bajo niveles de indigencia y en algunos casos
desnutrición. A su vez, el porcentaje de población rural es del 20%, cuando el promedio
nacional está por el 10%.
Su economía depende fuertemente del sector terciario, que según el Consejo
Federal de Inversiones representa un 65% del PBG, y se encuentra en gran medida
explicado por la alta presencia de empleo público (en especial en el área del Gran
Resistencia). Las actividades primarias han venido incorporando cultivos propios de la
región pampeana, como la soja y el sorgo, que se suman al cultivo de la caña de azúcar, el
algodón y el arroz. Por último, en la industria se destacan los talleres de desmontadoras de
algodón y los aserraderos en el interior provincial, mientras que la zona del Gran Resistencia
alberga los emprendimientos relativamente de mayor valor agregado como la industria
química, metalúrgica, alimenticia y frigorífica.
Según la Administración Tributaria Provincial (ATP) chaqueña, hay aproximadamente
unas 130 empresas en la provincia registradas en la actividad “Diseño, Desarrollo y
Elaboración de Software”, equivalente a un 5% de las firmas industriales del Chaco. En su
mayoría son empresas unipersonales donde menos del 10% tiene empleados en relación de
dependencia88. Según datos del Consejo Económico y Social del Chaco (CONES), el total
facturado por la industria SSI chaqueña era de $ 5 millones, menos del 1% del total del
sector en el país. Asimismo, la concentración geográfica de empresas informáticas es del
90% en el área del Gran Resistencia, reflejando también el alto grado de concentración
alrededor de la capital provincial para las actividades productivas más sofisticadas.
En el primer semestre del 2005, un grupo de empresas de las ciudades de
Resistencia y Corrientes, tomó la decisión de explorar alternativas para fortalecerse, crecer y
mejorar su competitividad. Las empresas decidieron buscar estas mejoras a partir
de modelos asociativos y finalmente luego de reuniones e intercambio de experiencia con
otros emprendimientos similares a nivel nacional, formaron en agosto de ese año el Polo
Tecnológico de Tecnologías de la Información (conocido como Polo Chaco IT). Sus
objetivos estaban en línea con lo que emprendimientos de la misma índole planteaban, en el
sentido de promover alianzas entre el sector público, las universidades y las empresas,
generar un ambiente favorable para los nuevos emprendimientos, fomentar la innovación
tecnológica, entre otros89.
Actualmente componen el Polo unas 12 empresas, casi todas dedicadas a diferentes
tipos de desarrollo de software, que emplean unas 360 personas, lo que representaría un

88
Unidad Técnica Ejecutora del Consejo Económico y Social del Chaco. La industria SSI en el Chaco: situación y limitaciones.
CONES, Marzo 2010, 7.
89
Polo Chaco IT. www.polochaco.com.ar (acceso junio 2011)

54
promedio de 30 trabajadores por firma, cifra nada despreciable si tomamos en cuenta que la
gran mayoría de los emprendimientos chaqueños de este sector tienen una estructura
unipersonal o sociedades de hecho entre un puñado de profesionales. El Polo Chaco IT
tiene una estructura de asociación privada, donde los que quieran ser integrantes deben
inscribirse como socios (y participar de la elección de sus autoridades) con beneficios como
participar de rondas de negocios o capacitación gratuita para sus empleados.
El gobierno provincial apoya el sector tecnológico como una actividad económica
prioritaria mediante un programa de acción para “el fortalecimiento del sector desarrollador
de software local, así como a incentivar la radicación de inversiones externas en el área”.
Entre los incentivos que otorga el sector público se encuentra la bonificación de Ingresos
Brutos a aquellas empresas que compren software local, mientras que a las firmas
informáticas les ofrece subsidios para la contratación de nuevo personal, líneas de crédito
accesible, junto con la financiación y organización de cursos, rondas de negocios, eventos y
demás actividades que beneficien al conjunto.
Por último, es necesario destacar una iniciativa del Ministerio de Economía, Industria
y Empleo provincial, del que participa el Polo: el Foro de Competitividad de la Industria
Software y Servicios Informáticos del Chaco para Pensar, Debatir y Consensuar cual es La
Industria Que Queremos (denominado FOROSSICH). El Foro se define como un “proceso
de construcción colectiva en el que ponemos a su disposición los árboles de problemas
elaborados a partir de las opiniones y valoraciones vertidas por los distintos actores del
sector que participaron en las reuniones previas y reuniones abiertas mantenidas”. Al
exponer claramente los problemas y limitaciones que fueron explicitados por el consenso de
agentes claves del sector se definen mejor las líneas de trabajo y debate para ofrecer
soluciones superadoras mediante el enriquecimiento de ideas que brinda el conjunto. Entre
las comisiones que integran este Foro se hallan las de Acceso a Mercados y
Especialización, Financiamiento y Promoción Sectorial y Recursos Humanos. La dinámica
de intercambio de ideas se hace mediante foros virtuales donde diversos participantes
suben documentos, exponen propuestas, formulan comentarios, todo segmentado por
temas para una mejor especificación de lo que se está tratando.
En suma, si bien las empresas asociadas al Polo Chaco IT son apenas un segmento
pequeño del total de emprendimientos informáticos de la provincia, hay elementos para
afirmar que las mismas son las más representativas y avanzadas en el desarrollo de su
negocio y su organización. Asimismo, resulta vital que el Polo siga buscando insertar
tecnología informática en las empresas de la región y que a su vez el Estado local continúe
y profundice las políticas de promoción de incorporación de software desarrollado en terreno
chaqueño. A su vez, resultará interesante para los próximos años observar la profundidad y
alcance práctico que puedan lograr los diversos debates que se dan en el marco del
FOROSICH, que desde el punto de vista del acceso al público general es un caso ejemplar:
en su portal web90 el Foro brinda la posibilidad de registrarse como usuario, participar de los
foros temáticos, leer los comentarios de los demás y la libre disponibilidad de los
documentos de trabajo que se suben. A simple vista, es una muy buena idea para replicar
en otros casos, pensando en Foros regionales abiertos a los actores locales interesados,
aunque nuevamente cabe hacer la salvedad de que el verdadero desafío es llevar esa
construcción colectiva de ideas a políticas de acción concretas.

3.5.2 Misiones: Parque Tecnológico Misiones

Misiones es la segunda provincia más pequeña del país luego de Tucumán, pero con
una población cercana a 1.100.000 de habitantes, albergando su capital Posadas más de un
cuarto de los mismos. Su economía tiene una importante actividad forestal, teniendo en
cuenta que gran parte del territorio está compuesto por selva con plantaciones muy
atractivas por el nivel de la madera. Respecto a las actividades agrícolas, en la provincia se
destacan el cultivo de yerba y té, del que es gran proveedora nacional e internacional.

90
http://forossich.siup.gov.ar/ (acceso junio 2011).

55
Su sector industrial está basado en el procesamiento de la madera (con una
importante industria de celulosa y papel) y en la agroindustria, mientras que el resto de las
instalaciones del sector secundario son de menores tamaños y en su mayoría dedicados al
procesamiento de productos primarios. Por último, el turismo configura su principal actividad
terciaria, basadas mayormente en las Cataratas del Iguazú.
Las actividades intensivas en conocimiento tienen en Misiones un impulso
determinante en diciembre de 2004, cuando nace el Parque Tecnológico Misiones (PTM)
bajo la forma de una fundación integrada, entre otros, por las siguientes instituciones: INTA,
INTI, Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Gobierno de Misiones, Municipalidades de
Posadas, Oberá, Eldorado, y varias cámaras empresarias de diferentes rubros. La idea de la
nueva institución era “ofrecer y promover condiciones privilegiadas para la creación,
instalación y desarrollo de empresas e instituciones de enseñanza e investigación,
comprometidas con la innovación tecnológica y con responsabilidad social”91.
El perfil que la fundación le quiere otorgar al PTM es ser un centro de innovación que
impacte en la economía regional, sabiendo que es necesario el apoyo institucional para
llevar adelante este tipo de emprendimientos de base tecnológica. Las áreas abarcadas
para el desarrollo de innovaciones están basadas en el software, la biotecnología, el
turismo, servicios forestales y ambientales, y la tecnología de alimentos. La acción más
fuerte del PTM en ese sentido está basada en las actividades de sus dos incubadoras de
empresas: la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica Posadas del Parque
Tecnológico Misiones (INCUTEMi) y la Incubadora de Empresas Eldorado (INCUTEL), con
similares planes de incubación de empresas y cada una con su propia infraestructura en las
mencionadas ciudades.
Los servicios de estas incubadoras están constituidos por la asesoría técnica para
desarrollar los planes de negocios, marketing, jurídicos, la consultoría organizacional, la
ayuda en la obtención del financiamiento, así como capacitaciones y talleres para
incrementar el capital humanos de los emprendimientos. Respecto a la infraestructura, se
replica aquí lo visto en otras experiencias similares, consistente en el ofrecimiento de
“módulos” con los servicios básicos como conexión de fibra óptica, electricidad, oficinas para
instalaciones tecnológicas, entre demás características, todas aportadas por el PTM para
que las empresas incubadas desarrollen su potencial de negocio enfocándose en su idea
innovadora y no en la estructura administrativa.
Para los años venideros se espera entonces la maduración y “egreso” de las
diferentes empresas incubadas (de diversos rubros, pero todas de base tecnológica), y el
desafío pasa por el fomento de la radicación de las mismas y de otras firmas atraídas por el
contexto de innovación en el predio de 50 hectáreas que se encuentra en Posadas, para la
cual el gobierno misionero ofrece actualmente créditos a tasa cero de hasta $ 500.000 para
quienes decidan instalarse en los terrenos del Parque.

3.5.3 Corrientes: Polo IT Corrientes

Ubicada a la mitad de las provincias mesopotámicas, Corrientes es la decimosexta


provincia más extensa del país y la habitan más de 990.000 personas. Su ubicación
estratégica la hacen un paso obligado para gran parte del comercio del Mercosur mediante
sus rutas, mientras que en su territorio fronterizo con Paraguay por medio del río Paraná se
encuentra emplazada la represa hidroeléctrica de Yacyretá, que en su operatividad plena se
informa producirá el 15% de demanda eléctrica del país.
La economía correntina tiene a la actividad agropecuaria como su más desarrollada,
con la cría de ganado bovino extendida por vastas partes de sus territorio, mientras que
entre sus cultivos se encuentran los cítricos, el tabaco, el arroz y la yerba mate. Asimismo,
cuenta con una gran actividad forestal y el correspondiente tratamiento industrial de la

91
Polo Tecnológico Misiones. www.ptmi.org.ar (acceso junio 2011).

56
madera. Sus industrias más representativas corresponden al procesamiento de productos
primarios, como la tabacalera, la alimenticia y la textil.
A principios de 2007 surgió el Plan Estratégico para la Industria del Software y los
Servicios Informáticos (PEISSI) de Corrientes, a partir de la adhesión de la provincia a las
dos leyes nacionales para el sector y con el objetivo de desarrollar esta industria en el
territorio correntino a través de una activa participación del Estado local 92. Gracias a este
manifiesto impulso del sector público, un grupo de micro y pequeñas empresas de software
comenzaron una serie de reuniones que desembocarían en la conformación de la
asociación civil sin fines de lucro Polo IT Corrientes. Sus objetivos son los mismos que
muchas organizaciones “menores” similares, por cuanto es más importante la asociación
para explotar la posibilidad de obtener nuevos negocios en conjunto que el verdadero
desarrollo científico tecnológico de la provincia; como muestra vale decir que hace ya 3 años
que sus integrantes no superan la decena de firmas. La mayor parte de las mismas se
dedican al desarrollo de software, empleando en total unas 220 personas, es decir que el
promedio de plantilla laboral de estas empresas es de casi 25 personas cada una.
Hasta la actualidad, el funcionamiento del Polo se ha limitado a cerrar algunos
acuerdos de cooperación con la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) para brindar
cursos de capacitación, coordinar misiones comerciales a países latinoamericanos,
participación en ferias eventos, así como la participación de las actividades que el CESSI
lleva adelante en Argentina93. Para el desarrollo futuro, resulta interesante el acuerdo
firmado en abril de este año entre el Polo IT Corrientes, la UNNE y el gobierno correntino
para desembocar en un proceso de digitalización y gobierno electrónico para la
administración pública. Esto permitirá incrementar y dinamizar la demanda de software local
y permitirá que los avances tecnológicos sean luego aplicados a los sectores productivos.

3.6 Patagonia

La región patagónica abarca las provincias de Chubut, La Pampa, Neuquén, Río


Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, las que suman una superficie de 930.731 km 2, con
una densidad poblacional promedio de 1,9 habitantes por km2. La extensión de su territorio
representa un tercio del país, pero habitada por menos del 6% de la población total.
La economía de la Patagonia está basada en gran medida en la explotación
petrolera, gasífera y minera que su subsuelo contiene. Gracias a esto, los salarios pagados
en el sur del país son siempre los más altos del país, aunque esto genera una especie de
estructura productiva desequilibrada, recordando a Diamand, porque determinados precios
(ej: vivienda y servicios de esparcimiento) muchas veces son presionados por la capacidad
adquisitiva de estos sueldos y el resto de los sectores se ve en la imposibilidad de otorgar
las mismas remuneraciones que en la explotación de los recursos minerales. Los otros
rubros económicos están vinculados a la explotación agropecuaria, el turismo (en la región
patagónica andina), la pesca y en la provincia de Tierra del Fuego la fabricación de artículos
electrónicos y electrodomésticos en virtud de un régimen preferencial.
Asimismo, esta extensa región se puede dividir en Patagonia Norte y Patagonia Sur,
con el paralelo 42°S como delimitación, separando a Neuquén y Río Negro de las provincias
más australes. Debido a que ya se desarrolló extensamente el caso del Cluster Bariloche
Tecnologhy cuando se vieron los casos más emblemáticos del país, se presenta el apartado
siguiente para hacer una reseña de los polos tecnológicos neuquinos.

3.6.1 Neuquén: Infotech Patagonia y Polo Informático Zapala

El programa de desarrollo de complejos productivos regionales promovido por la


Sepyme y con la coordinación ejecutiva del Centro Pyme ADENEU neuquino (entidad
autárquica para el apoyo a las pymes locales) llevó a que un grupo de empresarios

92
PEISSI. http://www.plancorrientes.gov.ar/articulo/articuloDetalle.aspx?articuloid=89 (acceso junio 2011).
93
Polo IT Corrientes. http://poloitcorrientes.com/ (acceso junio 2011)

57
tecnológicos locales formaran en 2007 la Asociación de Empresas de Infotecnologías
Neuquino-Patagónicas (Infotech). Su visión consiste en “ser referente como centro de
generación de soluciones info-tecnológicas innovadoras en software, hardware y servicios
informáticos, afirmados en nuestra identidad neuquina y patagónica, proyectándonos con
responsabilidad social empresaria en el orden provincial, nacional e internacional”94.
A pesar de sus buenas intenciones, es imposible hacer una evaluación consistente
por no encontrar mayor información respecto a las iniciativas llevadas a cabo por esta
asociación más que las realizadas en este año 2011, consistentes en la adhesión a un
régimen provincial de compre neuquino y la inauguración de una sala de capacitaciones con
equipos equipadas con equipos informáticos.
Por su parte el Polo Informático Provincial Zapala se considera a sí mismo una
iniciativa que supera al eje empresas-Estado-univesidad (el llamado “Triángulo de Sábato”)
ya que nace y se desarrolla de la mano de una ONG conocida como Aluvión 21 (El Futuro
para Todos) que tiene como objetivo “socializar el conocimiento” y diseñar una agenda
tecnológica para la ciudad. Este particular modelo de Polo promueve el desarrollo de las
nuevas tecnologías con ventajas comparativas únicas a partir de poseer una Zona Franca
Aduanera Nacional, un corredor bioceánico con Chile, un parque industrial provincial, e
infraestructura educativa para el desarrollo de la Tecnicatura en Desarrollador de Software a
partir de un acuerdo que realizaron con la Universidad de La Punta95. Las actividades están
centradas en la difusión del sector y el impulso a nuevas políticas por parte de las
autoridades, en una especie de lobby que beneficia a las empresas.
Según el reporte de L.J. Ramos (2010), el cluster Infotech estaba integrado por 22
empresas (77% dedicadas a actividades SSI), mientras que su vecino de Zapala apenas
reunía unas 6, todas de SSI salvo una firma de electrónica industrial. Entre ambos polos no
llegaban a sumar 200 empleados, cifra exigua si se lo compara con el caso barilochense, el
gran referente regional en lo que a clusters tecnológicos se refiere.

94
Infotech Patagonia. http://www.infotech.org.ar/doc.php?doc=36 (acceso junio 2011).
95
Polo Informático Provincial Zapala. http://www.poloitpatagonia.com/content/institucional (acceso 2011).

58
4. EVOLUCIÓN DE LOS RECURSOS HUMANOS EN EL SECTOR SSI ARGENTINO

La rápida evolución de la denominada economía de conocimiento y el avance de la


tecnología aplicada al desempeño de las empresas producen enormes desafíos para que
éstas se mantengan competitivas en un mercado global. Por esta razón, es cada vez más
creciente la necesidad de contar con recursos humanos altamente calificados que brinden
respuestas a las exigencias que el mundo globalizado plantea día a día. Especialmente para
las firmas que se dedican al sector TIC, estas exigencias se ven en la dura competencia por
hacerse de dichos trabajadores que a su vez representan la mayor parte del “capital” con
que cuentan debido a que para este tipo de actividades su principal insumo es el
conocimiento aplicado que sus empleados calificados utilizan.
Cuando se habla de recursos humanos para trabajar en desarrollo de software,
aplicaciones, soporte técnico, gestión de sistemas complejos, equipos informáticos, y demás
actividades vinculadas, en general se hace referencia a trabajadores con un “perfil IT” (por
las siglas en inglés de Tecnologías de la Información). En los últimos años, estos perfiles se
han transformado en un caso aparte que obliga a redefinir los procesos de búsqueda y
selección que las consultoras de recursos humanos acostumbraban utilizar. A su vez, en
Argentina esta situación es todavía más compleja, por cuanto el vertiginoso crecimiento del
sector SSI en la última década empujó a un incremento igualmente fuerte en la demanda de
trabajadores formados en determinadas capacidades técnicas difíciles de encontrar.
Para sustentar estadísticamente estas definiciones se recurre a un indicador
representativo la cantidad de empleados privados registrados en el rubro “Actividades de
Informática”, que según el Ministerio de Trabajo de la Nación abarca: consultores en
informática, desarrollo e implementación de software, procesamiento de datos, gestión de
base de datos, mantenimiento y reparación de maquinaria informática para administración,
contabilidad y demás procesos, soporte técnico, además de otras actividades relacionadas
con informática. En el año 2003 había 24.272 empleos registrados en este rubro, mientras
que en apenas 3 años esa cifra prácticamente se había duplicado (46.531 en 2006) y
triplicado en el lapso de 6 años, con 74.675 trabajadores en 2009, similar a la cantidad que
emplea la industria automotriz. Esta extraordinaria evolución para el empleo IT supera
ampliamente el desempeño promedio del total del sector Servicios (el cual engloba al sector
SSI), que igualmente tuvo una generación de empleo destacable durante el período.
Gráfico 1. Evolución del empleo en Informática vs Total empleos Servicios (2003-2009)
80.000 3.000.000
74.675
70.000 2.694.872
Empleados totales rubro Servicios

2.500.000
+53% (´03-´09)
Empleados de informática

60.000
2.000.000
50.000
1.766.835
+208% (´03-´09)
40.000 1.500.000

30.000
1.000.000
20.000 24.272
Actividades de informática
500.000
10.000
Servicios
0 0
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009

Fuente: elaboración propia en base a datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (MTEySS).

59
Si se evalúa el impacto regional de los trabajadores IT se confirma que la Ciudad de
Buenos Aires concentra la gran mayoría de los puestos de trabajo aunque en el período de
análisis cedió un 10% de participación nacional a favor de otras regiones como por ejemplo
el Centro del país y el NOA. Estos números recogidos por el Ministerio de Trabajo miden el
“empleo privado registrado” y confirman muchos de los indicadores laborales que se
mencionan al tratar los diferente clusters en las regiones argentinas, aunque por la propia
definición de este indicador es necesario hacer algunas salvedades para interpretar
correctamente las mencionadas estadísticas:

Las empresas de desarrollo de software trabajan muchas veces con proyectos


específicos que no necesariamente generan una relación de dependencia.
Hay varios casos de sociedades de hecho entre un puñado menor de socios que
se juntan para una programación o solución informática concreta.
No todos los empleados de informática son contratados por empresas asociadas
a algún cluster específico, por lo que a pesar de estar cercanas geográficamente
su plantilla laboral no se suma a los empleos directos generados por ese cluster.
Los niveles de rotación laboral en la industria SSI son muy altos y los nuevos
proyectos se definen rápidamente (no es necesario inversiones de capital ni
conseguir materias primas), por lo que la realidad de una firma en cuanto a su
personal contratado puede variar en el espacio de pocos meses.
Al informarse de los empleos privados se deja afuera a los trabajadores de
organismos y empresas públicas. Un ejemplo concreto de esta disociación lo
representan los empleos informáticos de la Patagonia que las estadísticas
públicas informan en 965 trabajadores para 2009, pero no están considerados
una cifra similar que representan los empleados del INVAP o ALTEC.
Los relevamientos de clusters que se fueron mencionando en este trabajo
muchas veces consideraban profesionales independientes o sociedades de
hecho que no necesariamente están registrados.
Al tratar los clusters tecnológicos del país, muchas veces ingresaban en los
análisis laborales casos de empleos intensivos en conocimiento no
necesariamente vinculados al sector SSI, como por ejemplo la ingeniería
industrial, telecomunicaciones, biotecnología, entre otras.

Hechas estas salvedades se puede afirmar que el contar con los registros de
empleos de actividades informáticas desagregados a nivel provincial permite sacar
interesantes conclusiones sobre el impacto en la generación de empleo que los diferentes
clusters surgidos durante la posconvertibilidad impulsaron en sus respectivas regiones. Uno
de los casos paradigmáticos lo representa la región Centro (en este trabajo limitada a las
provincias de Córdoba y Santa Fe), que con una presencia creciente de estas
aglomeraciones (CCT, PTR, PTLC, Distrito Tecnológico Noroeste Santafesino, entre otros) a
lo largo de los últimos años permitió quintuplicar allí los puestos de trabajo del sector SSI.

Cuadro 2. Trabajadores de actividades informáticas por regiones.


Región 2003 2009 Part.% 03 Part.% 09 Evolución 03-09
Capital Federal 19.089 51.287 78% 68% 169%
Prov. Buenos Aires y La Pampa 2.256 8.994 9% 12% 299%
Centro (Córdoba y Santa Fe) 1.668 8.875 7% 12% 432%
NOA 262 3.075 1% 4% 1075%
Cuyo 417 1.184 2% 2% 184%
Patagonia 459 965 2% 1% 110%
NEA 185 722 1% 1% 290%
TOTAL PAÍS 24.335 75.101 100% 100% 209%
Fuente: elaboración propia en base a datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (MTEySS).

60
Asimismo, no es solamente la “cantidad” de empleos lo que destaca desde el punto
de vista laboral al segmento IT sino la alta calidad de los mismos y los buenos salarios que
se pagan. Según datos del CESSI, en promedio las remuneraciones de la industria del
software son un 35% superior a la de otros sectores productivos registrados. Y como si esta
diferencia no fuera de por sí significativa, los niveles salariales son aún superiores en las
empresas tecnológicas y en aquellas cuyo negocio principal es el desarrollo de software, en
comparación con las áreas de Sistemas de las compañías de línea96. Para las primeras, al
ser la actividad principal de su negocio, tienen que asegurarse contar con los trabajadores
especializados necesarios para cumplir con los plazos y proyectos comprometidos, por lo
que no especulan con los sueldos.
El Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos
(OPSSI) realiza anualmente un relevamiento a empresas socias del CESSI para medir los
niveles salariales del sector. El trabajo de junio de 2010 con datos de los últimos 12 meses
fue basado en una muestra de 113 empresas, de las cuales el 24% eran del interior y resto
de la zona metropolitana de Buenos Aires (AMBA)97. Los datos indicaban que el salario
promedio había aumentado un 13,3% interanual, de $4.113 a $4.660. Si se los toma por
separado, los niveles superiores mostraron un crecimiento salarial mayor: senior 16,9% de
incremento, semi senior 15,2% y junior 11,7%. Asimismo, los salarios promedio en el interior
del país se incrementaron en el orden del 14,8%.
Igualmente, sigue existiendo una marcada diferencia entre el área de AMBA y el
resto del país que el estudio del OPSSI lo grafica de la siguiente manera: si se toma al
salario SSI promedio nacional como base 100, el salario promedio global del interior muestra
un valor inferior en 23 puntos a la media país (76,9 puntos), media de la que sus valores
forman parte, y de unos 30 puntos en su comparación con la región AMBA (107,3 puntos).
Estas diferencias promedio se extienden un poco más todavía al compararse abierto en sus
diferentes niveles, donde se llega al extremo de que un puesto junior (las tareas más
básicas del sector) del interior cobra 33 puntos menos que su par metropolitano. Si bien se
puede argumentar que el costo de vida es diferente en la zona AMBA que en el interior, es
evidente que la competitividad salarial se encuentra muy desfasada según esta
diferenciación geográfica y las razones habría que encontrarlas en el análisis de las firmas
que forman parte de la muestra en el caso metropolitano. En esta zona hay mucha mayor
participación de compañías exportadoras, de empresas transnacionales, de grandes
empresas y de clientes de alto nivel por ser la capital nacional y centro económico de la
Argentina. Asimismo, el sector SSI en el AMBA es un polo de atracción de recursos
humanos calificados que tienen expectativas de trabajar en empresas de primer nivel, por lo
que es probable que hacia allí se dirijan muchos de las personas más cualificadas del país.
Por su parte, los casos estudiados del interior mostraban que, salvo excepciones como
Córdoba o Rosario con la presencia de algunas transnacionales y grandes empresas
argentinas, el grueso de las demandantes de mano de obra eran pequeñas y medianas
empresas locales, con niveles de facturación modestos y con un desempeño comercial más
volcado al mercado doméstico que a la exportación.
A su vez, son muchos los consultores de recursos humanos que cuentan las
particulares condiciones que “reclaman” los candidatos que se benefician de la escasez de
sus perfiles en el mercado; no solamente negocian una alta remuneración sino también
mayor cantidad de días de vacaciones, trabajos part time, teletrabajo, bonus anuales y
demás medidas de atracción y retención de talentos al que las compañías informáticas
acceden para poder seguir siendo competitivas en un mercado que crece constantemente y
se abre paso fronteras afuera de la mano de las exportaciones.
En el párrafo anterior se menciona que las particulares condiciones positivas que se
imponen a la hora de contratar trabajadores IT están dadas en gran medida por la escasez

96
Novoa, Cecilia. Cuáles son los perfiles IT más buscados y qué salarios se pagan hoy en el mercado. Iprofesional.com,
sección Management, 03/11/2010.
97
OPSSI. Niveles salariales en las empresas de SSI de la República Argentina. OPSSI-CESSI, junio 2010.

61
de los mismos, y si bien Argentina es uno de los países de la región con mayor cantidad de
estos perfiles calificados, el principal desafío que tiene esta industria para seguir con este
arrollador desempeño en los próximos años pasa por incrementar la formación de los
recursos humanos necesarios. Este país se caracteriza por tener un alto nivel de calificación
IT, amplio conocimiento del idioma inglés y una talentosa capacidad de trabajo que lo ponen
en un nivel de competitividad regional superior. Asimismo, no se puede dejar de señalar que
luego del abandono de la convertibilidad los salarios IT argentinos pasaron a ser muy
competitivos internacionalmente por la favorable situación de las remuneraciones medidas
en dólares comparativamente con la calidad que representaban esos trabajadores.
Respecto a la productividad de estos empleados IT, una investigación de la
consultora Prince & Cook en 2007 señalaba que el total de salarios pagados representaban
el 55% de la facturación para el sector SSI y del 24% para el de hardware98, en este último
caso hay que tener en cuenta que estas firmas tienen también costos de componentes
informáticos. Es decir, para las empresas de software y servicios informáticos que tienen a
los recursos humanos como su insumo casi exclusivo, cada peso pagado a sus empleados
representa el doble de facturación, con costos de infraestructura mínimos. En definitiva, es
una actividad económica que no solo paga remuneraciones bastante superiores a la media
sino que también sus trabajadores son comparativamente más productivos si se tienen en
cuenta que la generación de valor surge del conocimiento intensivo que ellos brindan,
mientras que en otras industrias el capital y las materias primas son parte fundamental de la
valorización de su producción.

4.1 La formación de los recursos humanos del sector SSI

Uno de los objetivos de este trabajo es poder visualizar si el surgimiento de estos


clusters en diferentes puntos del país producía un aumento en la cantidad de estudiantes de
carreras universitarias o terciarias relacionadas con el sector SSI, midiéndolo esto en las
instituciones de educación superior de cada región donde se constituía el mencionado polo.
En principio se puede decir que, si bien los diversos estatutos y actas fundacionales
manifestaban la integración con el sector académico como uno de los objetivos, no se
visualizó en la gran mayoría de los casos una interrelación profunda entre las partes. Como
excepciones vale mencionar al Parque Científico Tecnológico-UNICEN en Tandil, que surge
como una iniciativa de la propia institución universitaria y no solo coordina la formación y
desarrollo del cluster sino también que brinda infraestructura, institutos de investigación,
planes de incubación, entre otras cosas.
Es decir, en general se mencionó a la universidad regional como un integrante vital
en eje empresas-sector público-sector académico, pero parecería que en los casos de los
cluster nacionales la acción de los empresarios es la determinante fundamental, luego viene
el impulso que cada gobierno local le quiera dar al polo tecnológico y finalmente aparece la
universidad no como participante activa en el proceso de desarrollo del cluster sino como
complementaria para la formación de recursos humanos. Sí se han detectado numerosos
convenios entre las asociaciones y las universidades para llevar a cabo capacitaciones
puntuales, debido a que las empresas desarrollan software en tecnologías y lenguajes
específicos que las hacen demandar trabajadores especializados en las mismas. Es decir,
en un mercado de SSI creciente y competitivo las firmas privadas que necesiten cumplir con
los plazos de los contratos difícilmente van a interesarse en contar con empleados que
tengan el título universitario completo sino que necesitan que estas personas sepan aplicar
su propia base de conocimiento “tecnológico” y las complementen con las competencias que
se adquieren mediante la experiencia laboral. Teniendo en cuenta que la gran mayoría son
jóvenes de entre 18 y 30 año con manejo avanzado de la tecnología, se descuenta que la
tarea de adquirir estas competencias se puede obtener en plazos no muy extensos.

98
Prince & Cook. Situación y Perspectivas del Capital Humano TICC en Argentina. Investigación para la Cámara de
Informática y Comunicaciones de la República Argentina (CICOMRA), octubre 2007, 19.

62
Ahora bien, la situación de los recursos humanos calificados tiene limitaciones por
dos lados: los jóvenes con competencias acordes para incorporarse a la oferta laboral IT no
son suficientes frente a una demanda fuertemente creciente del sector; mientras que
quienes ingresan a la universidad para estudiar carreras relacionadas a la informática son
tentados en los primeros años con ofertas de trabajo salarialmente elevadas para ser una
primera experiencia laboral, por lo que muchos jóvenes abandonan los estudios. Según
datos del CESSI, actualmente un 38% de los trabajadores de la industria cuenta con un
título universitario completo, pero a su vez hay un 31% que no completó su formación
universitaria y un 7% que dejó sus estudios técnicos no universitarios.
Para hacer frente a la escasez de estos trabajadores calificados en el corto plazo, el
Estado nacional ha desarrollado distintos planes de capacitación en diferentes tecnologías
junto con instituciones educativas y el apoyo o financiamiento de grandes empresas. La
capacitación de estos jóvenes es bastante específica hacia tecnologías puntuales, lo que no
les deja una formación integral en informática que podrían llegar a adquirir en la universidad.
Por otra parte, el Ministerio de Educación ha impulsado la creación de Tecnicaturas
Informáticas de dos años de duración en 80 universidades y centros de estudio, y ha
lanzado un plan de becas universitarias y terciarias para alumnos de carreras informáticas99.

4.2 Impacto del sector informático en la educación universitaria100

Otro de los objetivos de esta investigación pasaba por dilucidar si el surgimiento de


clusters vinculados a la industria SSI había generado en las diferentes economías locales
donde surgían los mismos un impacto positivo en el ámbito académico, más precisamente
en las carreras vinculadas a la nueva demanda de profesionales del área. Debido a la
acotada vinculación institucional entre las autoridades de estos polos y las universidades, en
general no hay registros estadísticos para hacer mediciones de correlación directas.
Sin embargo, desde el Departamento de Información Universitaria (DIU) del
Ministerio de Educación se presenta anualmente información precisa sobre toda la actividad
universitaria del país. En el caso puntual de este trabajo, se centrará en recabar los datos
del período 2003-2009 para la disciplina Informática, que abarca aquellas currículas
dedicadas a “Computación, Informática, Investigación Operativa y Sistemas”, tanto
ingenieros como licenciados.
El primer análisis que surge de estos datos es la profunda diferencia entre la
cantidad de estudiantes en Informáticas y los egresados de dichas carreras. Para el período
analizado, en promedio por cada 22,45 alumnos cursando activamente cada año materias
en las carreras de Informática hay un egresado. Si se lo traslada a otra comparación más
factible de correlacionar como es la cantidad de nuevos ingresantes, la relación demuestra
que por cada 6 nuevos estudiantes egresa uno solo. Si bien este escenario tiene la misma
tendencia que presentan otras Ciencias Aplicadas, resulta más llamativo en este caso por
cuanto se está hablando de un sector que incorpora trabajadores más rápidamente que el
resto de las actividades económicas del país.
Respecto a esta cantidad de estudiantes, los datos indican que al contrario de
aumentar por el crecimiento del sector SSI la tendencia es levemente decreciente, con un
total de 81.031 estudiantes en 2009 (17% en universidades privadas) contra los 85.381 de
2003 (19% en privadas), mostrando una caída del 4% durante el período; mientras que ya
se vio que el empleo en Informática creció un 208% en los mismos años.
Al agrupar las diferentes universidades según su pertenencia geográfica,
nuevamente se comprueba que la región AMBA es la más importante del país, con más de
la mitad de la población universitaria para estas áreas de estudio, aunque con un leve
declive del 2% respecto de 2003: el 96% de los alumnos del AMBA cursan en la UTN, la
UBA o la Universidad de la Matanza, en ese orden de importancia. Debido a que la UTN no

99
Guía TIC-CESSSI. Por qué elegir a la industria TI argentina. http://www.guiaindustriatic.com.ar/ (acceso junio 2011).
100
Los datos de este segmento se basan en los Anuarios de Estadísticas Universitarias anuales. Departamento de Información
Universitaria (DIU), Secretaría de Políticas Universitarias (Ministerio de Educación de la Nación).

63
presenta sus datos desagregados en las diferentes facultades regionales, para el análisis se
va a tomar que sus estudiantes y egresados de informática pertenecen a la región AMBA
aunque geográficamente esto no sea así. Como este análisis apuntaba a las economías
regionales del interior excluyendo la metropolitana, los números del resto de las regiones
indica que la única que incrementó sus estudiantes es Cuyo (Universidades de la Rioja,
Cuyo, La Punta, entre otras) con un 18% más de alumnos; el resto de las zonas declinó y no
se visualiza un impacto directo entre la creación de los diferentes clusters tecnológicos y el
aumento de la población universitaria.

Gráfico 2. Estudiantes universitarios según región donde se radica su Universidad


(excluyendo región AMBA, UTN, y universidades privadas).
12.000
Estudiantes universitarios, Informática

10.000

8.000 Prov Bs As
-17%
NOA
-28%
6.000 Cuyo
18% Centro
4.000 -15% NOE
-24%
Patagonia
2.000 -31%

0
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009

Fuente: elaboración propia en base a datos anuales de la Dirección de Información Universitaria (DIU).

Teniendo en cuenta que si existiera un impacto de la formación de un cluster


vinculado al sector SSI en el ámbito académico se vería un cambio de tendencia en la
cantidad de nuevos inscriptos a carreras informáticas y un consecuente aumento de la
población estudiantil en las universidades locales, no es dable afirmar que la creación de
estos polos hayan generado un incentivo adicional para anotarse en estas carreras. Para
nombrar un ejemplo, el Polo Tecnológico Bahía Blanca se conforma en 2006, sin embargo
en los años posteriores la cantidad de alumnos dedicados a las carreras informáticas
decreció año a año, por lo que en el sector universitario no se vio un efecto “positivo” por la
creación del PTBB.
En suma, no hay herramientas contundentes para evaluar el real impacto que
produce un nuevo polo tecnológico en las universidades regionales. Lo que sí se puede
afirmar es que dichas asociaciones no generan un incremento significativo de los
estudiantes de estas carreras, básicamente porque la evolución a nivel nacional de los
alumnos vinculados a las nuevas tecnologías no se incrementó en el período analizado
2003-2009, a pesar de que el crecimiento del sector vinculado a las TIC fue muy importante.
Igualmente, el análisis debería enriquecerse con entrevistas a los propios ingresantes para
saber sus motivaciones a la hora de elegir, así como con profesores y autoridades
universitarias que puedan indicar la relación entre los alumnos que forman y su posterior
inserción en el campo laboral.
Por otro lado, la medición de egresados de las carreras informáticas muestra
comportamientos dispersos, aunque dentro del interior país (excluyendo AMBA), las
universidades cuyanas nuevamente son las que mayor cantidad egresados de carreras

64
informáticas han tenido, a pesar de que en 2009 disminuyó su protagonismo. Aún así, se
hace obligatorio aclarar que la región de Capital, Conurbano y la UTN por separado,
abarcan entre el 50 y el 70% de los egresados nacionales. La segmentación de la UTN, con
sus diversas facultades regionales, no es un dato menor por cuanto la información
disponible indica que aproximadamente 1 de cada 2 egresados en carreras informáticas
pertenece a esta universidad; imposibilitados de visualizar geográficamente donde se
localizan estos egresados, se separa a la UTN fuera del análisis de las denominadas
“economías regionales” que eran el objeto inicial de análisis de esta investigación.

Cuadro 3. Egresados de carreras de rama Informática, por regiones y la UTN.


Institución académica 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009
UTN 1.512 1.188 1.309 1.103 1.153 1.264 1.415
AMBA (UBA, La Matanza, Lomas,..) 215 299 314 811 219 287 320
Prov Bs As (UNLP, UNS, UNICEN,..) 257 578 293 311 276 358 188
Cuyo (La Rioja, Cuyo, La Punta, etc.) 105 119 146 149 139 94 164
Centro (UNC, UNR, UNL, etc.) 119 142 117 131 155 141 129
NOE (Nordeste, Misiones, etc.) 194 187 213 113 111 130 104
NOA (Catamarca, Jujuy, Tucumán,…) 149 118 128 83 86 131 99
Patagonia (R. Negro, Comahue, etc.) 46 80 43 77 74 53 58
Institutos universitarios 30 51 57 106 136 205 111
Total egresados Univ e Inst. público 2.627 2.762 2.620 2.884 2.349 2.663 2.588
Total egresados Univ. Privadas 929 851 980 1.104 1.175 1.201 1.020
Fuente: elaboración propia en base a datos anuales de la Dirección de Información Universitaria (DIU).

En definitiva, con un promedio de 3.600 nuevos egresados universitarios de rama


informática, el sector de SSI se ve en dificultades para incorporar mano de obra calificada
que le permita sostener el extraordinario crecimiento que ha mostrado hasta ahora. En el
mercado laboral esto se traduce en una mayor competencia por estos trabajadores, con
ofertas salariales cada vez más importantes y fuerte caza de talentos que lleva a
determinados perfiles a recibir varias propuestas laborales de otras empresas mientras se
encuentran trabajando. La delicada situación obliga a las firmas a invertir más para captar y
retener recursos humanos calificados, que repercute en sus costos y en su estructura
organizacional por la dificultad de proyectar al largo plazo con una alta rotación de recursos.
Aún así, se puede decir que para un sector tan dinámico como el vinculado al
software la educación formal puede no resultar indispensable, ya que pueden obtenerse
muchas capacidades mediante la experiencia directamente en el trabajo. Las ramas
innovadoras asociadas a las nuevas tecnologías parecen brindar mayor capital humano a
partir del learning by doing que mediante las currículas formales, aunque sería necesario
que se definan al respecto los responsables empresarios del sector junto con las
autoridades académicas para obtener pisos de educación que planifiquen el futuro laboral a
largo plazo de los jóvenes estudiantes para que puedan desarrollar promisorias carreras
profesionales. Debido a que esta industria tiene un gran potencial pero depende del insumo
básico que representa el trabajo calificado, los desafíos de los próximos años requieren de
respuestas inteligentes. Así, para las autoridades políticas y universitarias regionales es una
gran oportunidad el hecho de contar con infraestructura académica para el dictado de
carreras informáticas, que deberían complementar otorgando becas y alojamiento a aquellos
jóvenes de la región que se inscriban en estas orientaciones. Si esto es bien diseñado y
aplicado, puede dar sus frutos a mediano plazo fortaleciendo las industrias de SSI locales
por el lado del incremento de los profesionales que no sólo pasan a formar parte de la oferta
laboral, sino que cada uno de ellos se convierte en un potencial emprendedor y empresario.

65
CONCLUSIONES

El notable desempeño de la industria SSI en Argentina ha permitido el surgimiento de


numerosas oportunidades así como también desafíos. Dentro de las primeras se encuentran
la posibilidad de conformación de clusters regionales de pequeñas y medianas empresas
informáticas en el interior del país, aprovechando la diferencia salarial existente entre la
Capital Federal y sus alrededores con el resto de las provincias. Según el OPSSI, hace un
par de años esta diferencia era en promedio de un 30% inferior para los recursos humanos
empleados fuera de la denominada región AMBA. Esta discrepancia remunerativa se puede
explicar por los diferentes perfiles de las empresas que se encuentran en cada región:
transnacionales y grandes compañías son los agentes preponderantes en la región
metropolitana, mientras que en el interior el sector SSI está constituido en su gran mayoría
por pequeñas y medianas empresas de capitales locales.
Asimismo, el período de posconvertibilidad configuró un nuevo escenario para el total
de las economías regionales, que de la mano de sus producciones primarias y sus
diferentes industrias lograron crecimientos destacados. De este escenario no quedó exento
el sector SSI, que aprovechó la nueva competitividad que el escenario cambiario brindaba
para el desarrollo de software local, así como también el resurgimiento de la dinámica
económica en muchas zonas permitió un incremento de la demanda mercado-internista que
es el principal sustento de las pequeñas y medianas empresas locales. Es de destacar que
en general, los clusters de las regiones más postergadas (por ejemplo, el Norte argentino)
surgieron por iniciativa de las propias firmas, que por su pequeño tamaño comprendieron
que la asociatividad era una garantía para poder seguir desarrollándose y aprovechar las
sinergias del conjunto, en especial para obtener representatividad gremial ante el poder
público y para la realización de misiones comerciales conjuntas.
Al no haber encontrado un caso de clustering que no haya prosperado o
directamente se haya abortado, sumado a que todos incrementaron la cantidad de
empresas y empleados en su evolución, podría decirse que la experiencia de aglomeración
geográfica para la industria SSI es positiva. Aún así, no se puede dejar de recordar que el
fuerte crecimiento de este sector en los últimos años presentó oportunidades que podrían
haber sido aprovechadas por las firmas individualmente, aunque el balance que se hace de
los clusters es que ayuda a difundir el conocimiento de la “oferta” de SSI a las diversas
actividades económicas regionales, amén de plantear la posibilidad de nuevos negocios por
las vinculaciones establecidas.
Respecto a la forma de surgimiento y posterior evolución, se puede hacer grandes
diferencias según quien sea el sector impulsor: público, académico o privado. En la mitad de
los casos estudiados se destaca por sobre todos los demás actores la iniciativa del sector
público, municipal y provincial, con la participación de organismos e institutos públicos
autárquicos. En la conformación inicial se destacan los gobiernos locales como diseñadores
institucionales del nuevo cluster, así como aglutinadores una vez conformado el polo, con
incentivos directos e indirectos para la asociación de las empresas privadas. El objetivo
manifiesto de estas experiencias es el de generar desarrollo económico al lugar donde se
localiza la aglomeración, generar vinculaciones con las instituciones educativas locales y
aprovechar la difusión tecnológica para todos los demás sectores económicos; esto es muy
valioso para la provincias menos desarrolladas por cuanto el fomento de un cluster SSI le
genera la posibilidad a las firmas locales de incrementar su competitividad. Entre las
experiencias de iniciativa pública se encuentran el Polo Tecnológico Rosario (con fuerte
apoyo de universidades locales), el Polo Tecnológico Bahía Blanca, el Polo TIC Mendoza y
el Parque Informático de la Punta.
La UNICEN es el ejemplo paradigmático de una institución académica con fuerte
vinculación con la economía local, en especial con las empresas de base tecnológica e
innovadoras. El Parque Científico Tecnológico (PCT) de Tandil surge por iniciativa de las
autoridades universitarias de dicha ciudad, que ponen a disposición de las firmas que lo
requieran infraestructura adecuada, institutos de investigación aplicada, formación y
reclutamiento de recursos humanos mediante el Centro de Carreras, entre demás

66
actividades proactivas para el desarrollo del cluster. Asimismo es muy destacada la
importancia que le otorga el PCT a la radicación local de nuevas empresas informáticas y la
residencia definitiva en la ciudad de aquellos estudiantes de carreras relacionadas que
pueden obtener trabajo calificado sin necesidad de trasladarse a otra urbe. Otros casos
relevados donde el principal agente iniciador provino desde el sector académico son los
casos de Parque Austral Científico, Tecnológico y Empresarial (de la Universidad Austral), el
Polo Tecnológico del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (de la Universidad Nacional
del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires) y Cluster Tecnológico Bariloche, cuyas raíces
deben encontrarse en la conformación de los institutos de investigación científica como el
Instituto Balseiro y la Fundación Bariloche en los años ´50. Respecto a este último caso y
trasladándose a otras experiencias, es importante destacar el significativo aporte que
muchas veces realizan los organismos públicos autárquicos públicos (INTA, INTI, CONICET,
CNEA, etc.) como proveedores de conocimiento aplicado, difusores de tecnología a su
entorno socioeconómico, vinculaciones institucionales con el sector privado local y
formación de recursos humanos calificados.
Finalmente, se encuentran aquellas iniciativas que parten de grupos de empresas
privadas que ven en una estrategia de asociatividad la oportunidad de explotar mejor sus
propias potencialidades beneficiándose de los esperados rendimientos crecientes del
conjunto. Así, en general son pequeñas y medianas firmas de capitales locales que se
asocian para obtener mayor y mejor representación gremial, firmar convenios con
instituciones académicas locales para capacitar a sus empleados y realizar misiones
comerciales conjuntas o actividades de difusión para promocionar la industria del software
de determinada ciudad o región. Obviamente, las experiencias varían en intensidad de su
vinculación ya mientras algunos clusters se abocan solamente a ser una especie de cámara
empresaria (ClusteAR jujeño, Polo Chaco IT, ATICMA marplatense), otros surgen desde el
sector privado para luego incorporar a su estructura organizacional a representantes de los
sectores público y académico, como el Cluster Córdoba Technology o el Polo IT La Plata.
Por otra parte, la evaluación de la dinámica de empleo del sector informático
demuestra que todos los clusters incrementaron la cantidad de trabajadores, generando un
crecimiento de la cantidad pero sobre todo de la calificación de la mano de obra local. Son
puestos de trabajo que por la propia dinámica económica del lugar no hubieran surgido y
probablemente se hubieran perdido recursos humanos locales por el obligado trasladado
hacia otras ciudades para desarrollarse profesionalmente; en definitiva, la política de
aglomeración sectorial del sector SSI contribuye a la creación de empleo calificado en
nuevos puestos de trabajo que no “compiten” con las demás actividades como la
agropecuaria, industrial o los servicios.
Si bien ya se mencionó las diferencias salariales entre la región AMBA y el interior
del país, también habría que considerar los costos y calidad de vida que hay en las
diferentes economías regionales, ya que los salarios de los empleados informáticos sí están
relativamente por arriba del promedio de cada región. En otras palabras, el empleo que
generan las empresas SSI en el interior del país está entre los de mejor calificación y
remuneración respecto al conjunto de actividades del mercado de trabajo de sus respectivas
regiones. Asimismo, la conformación de clusters y el apoyo del sector público han
contribuido a que desde 2003 al 2009 la participación de los trabajadores informáticos de la
Ciudad de Buenos Aires en el total nacional haya descendido un 10%, principalmente a
favor del interior bonaerense, la región Centro y el NOA.
En cuanto a la dinámica observada en la formación universitaria, las estadísticas
demuestran que en las diferentes regiones del país se replica la tendencia nacional de
escasez de recursos humanos especializados. El surgimiento de los clusters de SSI en
general no ha logrado impactar en el incremento de la cantidad de alumnos y egresados de
carreras informáticas, a pesar de que se podría afirmar que las universidades locales se
deberían beneficiar de poder interrelacionarse en la práctica con las empresas demandantes
de los recursos humanos que aquellas forman. Si bien el análisis podría llegar a ser más
exhaustivo mediante las entrevistas a profesores, estudiantes y empleadores, el punto es

67
que no se visualizó una tendencia creciente de nuevos estudiantes del área a partir de la
conformación de los diferentes polos tecnológicos.
A su vez, esta deficiencia estructural se escasez de recursos se visualiza como el
principal limitante para el mantenimiento de la dinámica creciente que en los últimos años ha
tenido la industria SSI nacional. La falta de mayor cantidad de estudiantes de ciencias
aplicadas vinculadas, sumado al hecho de que por cada 6 nuevos ingresantes hay un
egresado, configuran un escenario que debe ser muy tenido en cuenta por las políticas
públicas, ya que el sector privado responde a lógicas empresariales diferentes que lo llevan
a contratar estudiantes informáticos en sus primeros años con el objeto de no perder
oportunidades de negocios en un mercado creciente y dinámico. Es así que desde los
gobiernos nacional y provinciales se debería fomentar en primer lugar el acercamiento a
carreras técnicas con orientación informática, y una vez estudiando apoyarlos
económicamente o establecer planes de trabajo part-time con las firmas privadas, de
manera que se pueda incrementar la cantidad de egresados de esta área o por lo menos de
asegurar un “piso de estudio” con algún tipo de título intermedio.
Igualmente, hay que reconocer que el Estado (en sus distintos niveles) le ha
otorgado cada vez mayor importancia a la ciencia, la tecnología y los clusters como
estrategia de desarrollo económico y social por el valor agregado que le aporta a la
sociedad. Las leyes de promoción del software, el incremento del gasto público en ciencia y
tecnología, la participación activa en muchas de las asociaciones de clustering, sumado a
otros hechos van en ese sentido de no desperdiciar la oportunidad que la Argentina posee
gracias a su alta calificación laboral y experiencia respecto de la región.
La experiencia exitosa de las concentraciones geográficas de empresas SSI en las
economías regionales podría complementarse con la creación de algún organismo,
secretaría u oficina pública a nivel nacional que tenga como objetivo la consolidación y
desarrollo de estas estrategias, ya que en general cada cluster se desempeña de manera
poco integradora con los demás, mientras que el CFESSI actúa más como cámara
empresaria u organismo de difusión sectorial que como ente coordinador para un
mejoramiento de las redes de vinculaciones.
Finalmente, el principal logro de los clusters tecnológicos es haber podido diversificar
la actividad económica local, gracias a la “federalización” de la tecnología y la informática
que permitió el surgimiento de numerosas pequeñas y medianas empresas locales que a su
vez contratan recursos humanos del lugar. Así, se conforma un círculo virtuoso de mayor
crecimiento económico regional, nuevos emprendimientos no competitivos con el resto de
las actividades locales y fomento de la radicación definitiva de trabajadores calificados que
antes se trasladaban a los grandes centros urbanos. Si bien no constituyó una política
deliberada a nivel nacional, el conjunto de experiencias de clustering permitió realizar un
aporte significativo al desarrollo socioeconómico de las economías regionales por cuanto se
trata de actividades alto valor agregado, difusión tecnológica hacia el resto de los sectores y
empleo calificado bien remunerado. Los desafíos que quedan por delante se encuentran por
el lado de poder incrementar la oferta de recursos humanos con formación universitaria
informática, lograr una mayor salida exportadora de las pequeñas y medianas empresas, y
que cada aglomeración pueda lograr patrones de especialización mediante un incremento
en la densidad de la relación de las empresas informáticas con las actividades económicas
más dinámicas de cada región.

68
APÉNDICE

69
A. LA INDUSTRIA DEL SOFTWARE Y SERVICIOS INFORMÁTICOS (SSI)

A.1 Tecnología y una nueva economía

A.1.1 La economía del conocimiento

Las últimas décadas se vieron inmersas en una realidad signada por el fenómeno de
la globalización y el crecimiento exponencial de las tecnologías de la información y las
comunicaciones (TIC), en economías que evolucionan hacia “sociedades del conocimiento”.
En una economía global con constantes innovaciones, la competitividad que brinda el capital
humano innovador es lo que destaca a diversas empresas del resto o, como Porter
manifestó, a países enteros.
En general, la ciencia económica clásica estudiaba el uso de los factores tierra,
capital y trabajo en la producción para la generación de valor, mientras que los avances
basados en innovaciones eran considerados como “mejoras de productividad” pero que
tenían sus raíces en la experiencia del propio proceso de producción. Si bien el
conocimiento estuvo siempre presente en dichos procesos, el vertiginoso crecimiento
tecnológico ha modificado radicalmente el “grado” en que el conocimiento se destaca en la
actividad económica actual. Para los países más desarrollados económicamente, el balance
entre conocimientos y recursos materiales se ha movido a favor del primero transformándolo
en el factor de la producción más importante.
Ya en las últimas décadas del siglo XX se comenzó a intentar analizar
cuantitativamente el aporte del conocimiento aplicado a la producción de bienes y servicios
como un elemento adicional (muchas veces vital) para la generación del “producto final”. Es
decir, al capital tangible de una empresa como los activos físicos, maquinarias,
instalaciones, edificios, junto con el capital financiero para desarrollar la actividad cotidiana y
realizar nuevas inversiones, se le agrega como capítulo de análisis el capital intangible,
conformado por el capital humano, el capital organizacional y el social. Respecto al primero,
no sólo es la mera “contabilización” de la mano de obra, sino abarcarlos en su completa
dimensión de trabajadores que por su formación, creatividad, experiencia y relacionamiento
con un contexto competitivo, se transforman en verdaderos factores de competitividad de
una organización. Por su parte, el capital organizacional y social está conformado por la
forma de relacionarse de una empresa con su contexto socioeconómico, sus competidores,
proveedores, entre otros agentes y los beneficios que saca de ello.
Sintetizando, en el modelo “tradicional” o “clásico” de la economía se consideraba
como razón principal de expansión económica los factores productivos como el capital físico,
el trabajo estandarizado, la disponibilidad de tierras, la infraestructura privada y pública, los
sistemas de transportes, entre demás cosas vinculadas a un proceso tradicional de
producción de bienes y servicios. Su principal factor de competitividad estaba determinado
por el capital (maquinarias con mejoras) que eran la fuente de la productividad; o mejor
dicho, un trabajador era más productivo por utilizar mejores herramientas. En cambio, el
cambio de paradigma que se desprende en décadas más recientes se vuelca hacia la
identificación de una economía del conocimiento, donde los “motores” de la evolución pasan
a ser la innovación tecnológica, mano de obra calificada (es decir, con más y mejor
formación, estimulada para brindar mayor aporte al proceso productivo), la difusión del
conocimiento de vanguardia, la tecnología de las comunicaciones y la productividad que
brinda ahora los trabajadores como factor de producción fundamental101. El valor primordial
de una empresa no pasa ahora por los activos físicos, sino por el conocimiento acumulado
en su capital humano aplicado en la producción de bienes y servicios. El input fundamental
deja de pasar exclusivamente por las materias primas y la mano de obra barata, sino que
pasa a ser el nivel de tecnología aplicado junto con la mejor cualificación de los
trabajadores. Para resumir todo esto, hay una frase que dice: “en la era del conocimiento, el

101
Robles Peiro,Héctor. La economía basada en el conocimiento. Monterrey: DACS/Campus Tecnológico Monterrey, 2004,1-4.

70
principal factor de producción es de color gris, pesa aproximadamente 1,300 kg., se aloja en
la cabeza y se llama cerebro humano” (Santiago Malvicino).

A.1.2 Las tecnologías de la información y las comunicación (TIC). El sector SSI

Se dice que se puede considerar a las TIC como un concepto dinámico, ya que a
fines del siglo XIX, la invención del teléfono supuso una revolución de las comunicaciones,
como antes lo había hecho el telégrafo y como luego lo hizo la aparición de internet. En el
siglo XX se observaron los cambios más significativos de la historia económica y social, con
avances tecnológicos significativos que permiten comunicarse, informarse, reproducir
contenidos audiovisuales, procesar datos, enviar órdenes al instante hacia cualquier lugar
del mundo, en definitiva, de tener la posibilidad de estar siempre interrelacionados con el
resto de los habitantes del planeta y aprovechar la difusión más rápida de las innovaciones
tecnológicas. La sola mención de diferentes artefactos, dispositivos y servicios que hace
pocas décadas no existían pueden dar una idea de los avances de esta sociedad de la
información: televisor a color, mp3, DVD, telefonía celular, internet (vía telefónica, por banda
ancha, wi fi, etc), PCs y notebooks, sistemas operativos y programas varios con diferentes
funcionalidades, software de gestión, control, aplicación, entre muchos otros adelantos que
definen en cierta forma nuestra forma de vivir, producir, estudiar y relacionarnos.
Como se señaló, el dinamismo del concepto de las TIC hace que su definición
taxativa sea muy difícil, pero desde la misma mirada económica, el sector TIC se puede
desagregar en oferentes y demandantes de cuatro subsectores:

Software y Servicios Informáticos (SSI)


Hardware TI
Telecomunicaciones
Call centers

Los trabajos sectoriales realizados y la información disponible para cada uno de ellos
es vastísima, razón por el cual se hace foco en el primero de estos (el subsector SSI) para
delimitar mejor y ser mayormente representativos de la industria primordial sobre la que se
forman y desarrollan los clusters nombrados en esta investigación. Según una definición de
la OECD, el software es la “producción de un conjunto estructurado de instrucciones,
procedimientos, programas, reglas y documentación contenida en distintos tipos de soporte
físico (cinta, discos, circuitos eléctricos, etc.) con el objetivo de hacer posible el uso de
equipos de procesamiento electrónico de datos”102.
Nuevamente, la tarea ardua de intentar definir cuáles actividades específicas
estarían dentro del segmento SSI lleva a encontrar muchas clasificaciones, aunque hay
intentos de señalar algunas partes que hacen a este sector103. En primer lugar, están los
productos “enlatados”, que son estandarizados, vendidos en paquetes y que requieren un
mínimo de esfuerzo de implementación; y luego los productos “semi-enlatados”, basados en
un producto preestablecido, pero que requieren adaptación, implementación y consultoría
para cada cliente específico. Los softwares también pueden estar embebidos, es decir,
integrados en productos de hardware, instrumentos y máquinas, con la particularidad de que
no se venden al cliente en forma separada del dispositivo (ya vienen instalados) y que en
general son desarrollados por la empresa misma que fabrica el aparato en cuestión.
Otro gran rubro lo representan los desarrollos y soluciones a medida; específicas
para un cliente en una actividad determinada que requiera un programa informático con una
funcionalidad necesaria, como por ejemplo el procesamiento de datos, la supervisión de
procesos productivos, los análisis de mercados, el seguimiento de ventas y logístico, entre

102
OECD. Software: an emerging industry. París: Information Computer Communications Policy, 1985.
103
Instituto Alemán de Desarrollo. El desarrollo de las capacidades tecnológicas en Argentina: el papel del software y de los
servicios informáticos. Buenos Aires: mimeo, 2000.

71
muchas otras cuestiones del día a día de una empresa que puedan requerir una solución de
esta naturaleza con alto valor agregado.
Los servicios de hosting, ASP y outsorcing, por su parte, abarcan desde el
alojamiento y mantenimiento de páginas web, hasta la prestación de outosorcing,
datatuning, e-commerce, e-learning, etc. Es decir, se basan mayormente en los servicios
asociados a la informática y no tanto a la producción de software en sí. Los restantes
servicios relacionados son la consultoría, la implementación de productos de terceros, la
venta de hardware y software, la capacitación, mantenimiento, entre muchas otras
actividades vinculadas en un mercado en permanente cambio.
Luego de este intento de definir actividades del subsector del Software y Servicios
Informáticos, vale hacer una aclaración más que interesante sobre los procesos de
producción de una actividad económica atípica por sus propias lógicas. Según un trabajo de
Chudnovsky, López y Melitsko, conviene hacer un análisis del último eslabón de los
procesos económicos de esta industria, partiendo de la base que tanto los inputs como los
outputs son inmateriales, y que es la “forma” en la que se proveen estos últimos lo que
define si son productos o servicios. La mayor parte de los ingresos generados por el
desarrollo de productos de software provienen de la venta de licencias para uso dentro de
una organización o a nivel individual. Ocasionalmente, la firma desarrolladora puede proveer
algún tipo de servicio asociado al software como las actualizaciones de las versiones,
soporte técnico, mantenimiento, etc.104
En cambio, los ingresos generados por servicios tienen fuentes de procedencia
diversas, como por ejemplo el diseño y desarrollo de soluciones a medida, los servicios de
consultoría, implementación de productos, capacitación, instalación y mantenimiento, etc.
Como señalan los autores del estudio, “el número de licencias otorgadas podría ser una
medida de desempeño para una empresa de productos, mientras que en el caso de una
empresa de servicios la cantidad de horas de implementación asociadas a cada proyecto
sería el indicador más relevante”.
Otra diferenciación que remarcan, citando un trabajo de Hoch et al. (1999), es que
los productos de software se pueden vender a dos tipos de clientes: las soluciones
empresarias y los productos empaquetados de mercado masivo. Más allá de que una
empresa puede comprar un programa de consumo masivo (por ejemplo, una planilla de
cálculo o un procesador de texto), va a necesitar un determinado grado de implementación y
diseño de adaptación según las características de su organización, que demandan tiempo,
esfuerzo y dinero. Es decir, la puesta en marcha definitiva de la implementación requiere de
una inversión por parte de la empresa que, según un caso representativo de un software
empresarial muy difundido que nombra la investigación de Hoch et al. (1999), se puede
llegar a estimar en 30% de pago de licencias por el nuevo software y el 70% restante en
facturación de “servicios profesionales” para lograr su correcta implementación. Este
ejemplo particular nos sirve para comprender mejor la lógica de los negocios ad hoc que se
pueden generar a partir de la necesidad de una organización de implementar un
determinado software en su estructura con la correcta funcionalidad para la que se lo
planifica instalar.

A.1.3 Cadena de valor del software

Por último, se explicará la cadena de valor de la industria SSI, diferente a la gran


mayoría de las actividades económicas más conocidas, empezando por destacar que su
proceso de producción resulta en un bien intangible cuya principal materia prima está
compuesta por el conocimiento aplicado105. El bien final, en consecuencia, es una

104
Chudnovsky, Daniel; López, Andrés; y Silvana Melitsko. El sector de software y servicios informáticos (SSI) en la Argentina:
Situación actual y perspectivas. Buenos Aires: CENIT, 2001, 3-6.
105
Segmento basado en información obtenida de dos trabajos: 5to Foro Federal de la Industria. Cadena del Software. Unión
Industrial Argentina (UIA), 2005; y IERAL. Una Argentina competitiva, productiva y federal: Cadena de software y servicios
informáticos. Documento de Trabajo N° 87. IERAL de Fundación Mediterránea, 2011.

72
transferencia de conocimiento avanzado que el consumidor final recibe en un formato
material como un CD o DVD.
El primer eslabón surge de una necesidad que manifiesta una organización o
individuo que requiere una solución de un tercero, o a partir de una idea de una firma
programadora que quiere ofrecer una innovación informática, y el desafío de esta etapa es
saber diferenciar la necesidad de los requerimientos necesarios. Esto puede abarcar la
necesidad de relevar la actividad y estructura de la organización (y su contexto, industria,
sector, etc.) a la cual se le brindará la solución, así como la especificación de los
requerimientos técnicos y plataformas de implementación.
El diseño y desarrollo es la fase más importante, donde se llevan a cabo las
actividades de conceptualización, análisis de requerimientos técnicos, diseño de módulos,
entre muchas otras tareas que implican la “traducción” de la etapa de relevamiento de
necesidades a la obtención de un solución aplicable de alto valor agregado. En esta parte
del ciclo, el requerimiento de capital físico es ínfimo mientras que hay un uso intensivo del
trabajo calificado, con costos fijos (o con un componente variable si al salario regular se le
suma un plus por desempeño) y alto nivel de creatividad. El paso siguiente va a consistir en
el testeo y evaluación del programa creado, para poder detectar posibles errores, analizar la
funcionalidad hacia lo que fue diseñado y sugerir mejoras de implementación.
Una vez que el nuevo software es aprobado, viene el momento de la producción, que
consiste en la reproducción del mismo en forma de soporte materiales (por ejemplo un CD),
junto a la presentación del packaging y manuales de implementación. A diferencia de las
etapas previas, aquí se necesita mayor capital y mucho menos trabajo calificado, con costos
de replicación mínimos. Finalmente, queda la comercialización y distribución en dispositivos
materiales donde se grabó el software, al que se le pueden agregar los servicios de
implementación en la organización, capacitación, consultoría y/o posterior soporte técnico.
En una encuesta sectorial del año 2000106, se destaca que el área de desarrollo es la
que requiere mayor dotación de recursos humanos, con el 34%. Por debajo de este sector
se encuentran los servicios de consultoría e implementación (21%) y soporte técnico.
Obviamente, el estudio demuestra que las empresas dedicadas a las filiales o distribuidores
de software producido en el exterior no emplean personas para hacer desarrollos,
representando los empleados de comercialización la mitad de su plantilla total.
El trabajo del IERAL hace una observación muy interesante, referida a que el éxito
en el desarrollo de SSI estará influenciado no solo por lo que hace la empresa
programadora sino por sus clientes, que pueden ser vistos como una oportunidad pero
también como una amenaza si no están familiarizados con las nuevas tecnologías y poseen
bajo nivel de tecnificación en sus procesos, dilapidando recursos de la empresa proveedora
de software que intenta otorgarle sus soluciones. Pero a su vez, los clientes pueden
representar una buena oportunidad si las empresas (en especial, las que están formándose)
se benefician de clientes experimentados, que trabajen con tecnología de vanguardia y
proponen proyectos desafiantes.
Es así como una economía que acrecienta su base en el conocimiento es
mutuamente beneficiosa tanto para las empresas que apliquen avances tecnológicos, como
para sus proveedores, que deberán estar continuamente innovando para dar respuestas
avanzadas a las necesidades que la vanguardia tecnológica requiere.

B. DESEMPEÑO DE LA INDUSTRIA SSI EN ARGENTINA

B.1 Antecedentes históricos

B.1.1 Las primeras décadas del sector informático nacional

El sector del SSI tiene sus primeros pasos en Argentina en los años ´70, obviamente
de la mano de desarrollos muy rudimentarios en una actividad que no se podía asociar con

106
Chudnovsky, Daniel; López, Andrés; y Silvana Melitsko. Op. cit., 59-60.

73
la importancia estratégica que tiene hoy en día. En los 40 años que esta industria tiene en el
país se ha visto una expansión muy significativa, que contrasta con las condiciones del
contexto socioeconómico por los que atravesó la Argentina; para una actividad basada en el
conocimiento y la innovación, las crisis macroeconómicas, cambiarias, financieras, la
inseguridad jurídica distaban bastante de lo que se consideraba necesario para desarrollar
un sector competitivo y de vanguardia tecnológica. La evolución del sector, sin embargo, se
mantuvo siempre con un sesgo marcadamente hacia el mercado interno.
A lo largo de estas décadas, el desarrollo de esta industria fue bastante espontáneo
ya que no hubo políticas públicas para fomentar el sector hasta entrado el siglo XXI. Recién
en 1982 surgió la primera Cámara de Empresas del Software (CES) y años más tarde, en
julio de 1990 el CES se fusiona con la Cámara Empresaria de Servicios de Computación
(CAESCO) nace la actual Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos
(CESSI), que nuclea a grandes, medianas y pequeñas empresas del sector informático, y
que sigue siendo la entidad sectorial más importante hasta el día de hoy.
En esos años, se realiza el primer relevamiento del sector, a cargo de la entonces
Secretaría de Ciencia y Tecnología (1987), con una encuesta a 180 firmas (10 de capital
extranjero). El estudio indicaba que el sector de software representaba unos U$S 34
millones, pero con una estimación de comercio informal que podía llevar al doble esa cifra.
Por el lado de la oferta, se estimaba que el 70% del software era importado, mientras que la
concentración era muy elevada: diez firmas acaparaban el 79%, y de éstas, solo dos tenían
al desarrollo de software como actividad principal ya que las restantes se centraban en la
comercialización (en general de software creado en el extranjero), filiales de empresas
transnacionales que brindaban equipamiento informático y firmas de servicios informáticos.
En general, para esa época, la comercialización de software representaba para muchas
empresas una más de un gama de actividades de diferentes rubros, dado que la informática
no había alcanzado el grado de masividad que vemos en la actualidad.
Por último, el personal ocupado en desarrollo de software se estimaba en menos de
1.200 personas, aunque faltarían precisiones para ver los eslabones de comercialización,
soporte técnico, consultoría y demás actividades que también hacen a la actividad SSI. Los
datos del sector SSI para los años ´80 son bastante estimativos, debido a que la actividad
no se había desarrollado lo suficiente, existía precariedad en las empresas por el contexto
económico que atravesaban y porque la inexistencia de una cámara empresarial importante
impedía llevar estadísticas representativas de la realidad de esa industria.
En base a varios estudios de la época (Chudnovsky, 1986; Bour, 1985; además del
ya citado de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, 1987) se estima que a mediados de la
década de 1980 existían aproximadamente unas 300 empresas de actividades vinculadas a
las SSI, de las cuales unas 200 hacían desarrollo y 100 prestaban servicios informáticos
(con unas 2.000 personas ocupadas, solo de servicios), enmarcadas en una industria que
presentaba un alto grado de comercialización y servicios de implementación de software
importado.
Durante la década del ´90, la actividad presenta un desarrollo más intenso en el
marco de la apertura de la economía, las privatizaciones y la llegada de fuertes flujos de
inversión extranjera, que modernizó tecnológicamente a muchos sectores. Con este
escenario, el sector SSI creció impulsado fuertemente por la demanda interna (en especial,
del sector financiero y las empresas de servicios públicos privatizadas) y con un perfil
orientado a prestar servicios, vender productos y desarrollar productos a medida para la
gestión y administración107. A mediados de esa década, había aproximadamente unas 300
empresas del sector SSI en el país, con unas 3.000 personas en actividades vinculadas al
software y 1.500 en la prestación de servicios asociados. En un mercado estimado en ese
entonces en U$S 190 millones, la tercera parte correspondía a empresas nacionales
mientras que el resto se encontraba vinculado a la importación, con exportaciones ínfimas.

107
López, Andrés; y Daniela Ramos. “Argentina: Nuevas estrategias empresariales en un modelo más abierto”. En P. Bastos
Tigre y F. Silveira Marques, Desafíos y Oportunidades de la Industria de Software para América Latina. Mayol
Ediciones/CEPAL, 2009, 1-3.

74
Ya en el año 2000, según un relevamiento sectorial en colaboración con el CESSI 108,
las empresas del sector sumaban unas 500, facturando cerca de U$S 2.000 millones y
empleando aproximadamente 15.000 personas. Las empresas eran jóvenes, con un
promedio de existencia de 11 años y con el 65% fundadas luego de 1990. En cuanto a su
localización geográfica, el estudio indicaba que en ese año casi el 75% de las empresas
estaban radicadas en la Ciudad de Buenos Aires; los autores señalaban que más allá de la
distancia existente para poder realizar la encuesta a todas las empresas del interior, el
resultado servía como una muestra de la alta concentración de la oferta de SSI y la mano de
obra calificada que había en la región metropolitana.
Luego, a partir de una encuesta a casi 130 firmas, el mismo trabajo intentó reflejar
algunas características de la actividad; por ejemplo que aproximadamente dos tercios de las
empresas encuestas eran de capitales extranjeros, condiciéndose con la realidad de una
economía nacional con altos niveles de extranjerización en ese entonces, máxime
tratándose de un sector que se desempeña en la frontera tecnológica. A su vez, las
empresas grandes (que los autores estipulan a las que emplean como mínimo a 50
personas) se estipulaban en un 25% para el total del sector (20% en la muestra realizada),
con una facturación estimada del 86% del total, lo que demuestra el alto grado de
concentración que predominaba en el sector.
Otro dato significativo lo representa que más de la mitad de las empresas eran
oferentes de software desarrollado localmente (más allá del origen de los capitales), pero
representaban el 18% de la facturación y el 33% del empleo. En contraste, había siete
firmas que comercializaban software producido en el extranjero pero que concentraban el
37% de la facturación, participando del 18% del empleo, teniendo en cuenta que el
requerimiento de personal para la comercialización y soporte técnico es menor que para las
firmas que abarcan también el proceso de diseño y desarrollo de los programas. Por su
parte, las empresas dedicadas a prestar servicios informáticos abarcaban casi la mitad de la
facturación y el empleo.

B.1.2 El escenario de posconvertibilidad para el sector SSI

Luego de un período de crisis económica, social y política, el país se encontraba en


una situación terriblemente comprometida para poder recuperar la economía dentro del
esquema de convertibilidad presente durante los primeros años del nuevo milenio. Si bien
no es la intención de este trabajo hacer un análisis del modelo imperante durante la década
de los ´90, no se puede negar que el régimen de tipo de cambio fijo, los condicionamientos
fiscales para recibir nuevos desembolsos y la falta de una política monetaria completamente
independiente hacían prácticamente imposible lograr una salida de la crisis dentro del
mismo modelo que ya estaba agotado. Luego de los vaivenes políticos de fin de 2001 con el
recambio de presidentes y los fuertes reclamos de la sociedad, en enero de 2002 el
flamante presidente Duhalde (elegido por Asamblea Nacional) toma la medida de abandonar
el Plan de Convertibilidad que estaba vigente desde el año 1991, durante el gobierno de
Menem.
Para un balance del sector SSI ese año 2002, existe una encuesta sectorial a unas
500 empresas109, del cual se puede hacer un primer análisis del impacto a corto plazo del
cambio de régimen cambiario y la consecuente competitividad lograda por el encarecimiento
de las importaciones. Las ventas totales del sector para ese año llegaron a los $ 2.325 (este
es el primer año donde la ventas en pesos difiere de la de U$S, debido al abandono de la
paridad existente), que si bien representa un incremento del 17% en valores corrientes
respecto al 2000, el autor se encarga de señalar que en la comparación a valores
constantes el desempeño pasa a ser negativo, con una caída del 6%.

108
Chudnovsky, Daniel; López, Andrés; y Silvana Melitsko. El sector de software y servicios informáticos (SSI) en la Argentina:
Situación actual y perspectivas. Buenos Aires: CENIT, 2001, 45-53.
109
López, Andrés. La sociedad de la información, servicios informáticos, servicios de alto valor agregado y software. Buenos
Aires: CEPAL/Ministerio Economía de la Nación, 2003, 3.

75
Justamente, el contexto de crisis económica interna sumado al incremento de la
competitividad cambiaria convirtió a la salida exportadora como la alternativa más viable
para muchas empresas de software local que hasta ese entonces habían basado su
actividad en el mercado interno. Es así que según esta investigación, las exportaciones en
2002 habrían duplicado a las registradas del año 2000: U$S 70 millones contra los U$S 35
millones previos. Como se verá más adelante, este incremento de las exportaciones será
cada vez mayor a medida que se van sucediendo los años; se calcula que en 2006 el 25%
del incremento de la facturación de las empresas de software estaba explicado por ventas al
exterior, cuando un lustro atrás esas ventas eran muy bajas.
Respecto al impacto sobre el nivel de empleo, otro estudio110 indica que en el año
2000 había unas 15.000 personas ocupadas, pero un par de años más tarde, luego de la
devaluación esa cifra había caído un 3%. Aquí vale sumar la advertencia del informe
respecto a que las cifras de empleo para el sector hay que tomarlas con cautela debido a
que tiene modalidades contractuales muy diversas, a veces informales y con muchos
empleos eventuales o por proyectos.

Cuadro 4. Evolución de ventas, exportaciones y empleo en el sector SSI nacional.


2000 2002 2003 2004 2005 2006
Ventas (mill. $ corrientes) 1.990 2.350 2.830 3.450 3.920 4.800
Ventas (mill. $ constantes) 1.990 1.867 2.003 2.339 2.424 2.703
Ventas (mill. U$S) 1.990 753 963 1.173 1.342 1.548
Empleo 15.000 14.500 19.300 26.300 32.000 41.000
Exportaciones (mill. U$S) 60 115 173 224 253 300
Fuente: López y Ramos (2009).

Mirando hacia adelante, en ese primer año de posconvertibilidad las empresas


(algunas ya con experiencia operativa acumulada durante los ´90) mostraban un moderado
optimismo sobre el futuro cercano por la competitividad que presentaban no solo el nuevo
escenario cambiario sino la creatividad de la mano de obra calificada existente en el país.
En otro punto a favor, López apunta que “se trata de una actividad que presenta
requerimientos de inversión que, al menos para las etapas iniciales del negocio, son bajos o
moderados”.
Estos últimos párrafos dedicados a mostrar el cambio cualitativo por el cambio de
modelo económico corresponde a una matriz de análisis sobre la que se puede estudiar el
impacto de los clusters en las economías regionales, debido a que una parte del análisis de
una aglomeración geográfica de empresas lo configura el contexto socioeconómico en el
que se desempeñan y los mercados a los que abastecen, tanto el interno como las
exportaciones. Partiendo de esta nueva lógica económica de mayor competitividad
internacional, recuperación local del empleo e incremento de la producción se logra
interpretar más correctamente la evolución del sector SSI y sus clusters vinculados en los
últimos años.

B.2 El nuevo escenario. Legislación y Foros de la industria SSI

El abandono de la convertibilidad representó una reconfiguración económica para el


país, con una competitividad basada en gran medida en la suba del tipo de cambio, así
como también con la rápida recuperación de la actividad por la gran capacidad instalada
existente en muchos sectores y los recursos humanos (muchos de ellos calificados) que
configuraban parte del 21,5% de desocupación y 12,7% de subocupación que hubo en lo
peor de la crisis, en mayo de 2002.

110
López, Andrés; y Daniela Ramos. Op. Cit., 23-26.

76
En esos primeros meses del nuevo escenario posconvertibilidad, varios sectores
redefinieron sus reclamos (o desempolvaron viejas ideas) para aprovechar más
efectivamente la recuperación de la actividad económica. Las empresas SSI, a través de
diferentes actores individuales y colectivos, como el CESSI, comenzaron a reclamar nuevas
medidas que fomenten el sector en consonancia con lo estratégico del mismo y con el
contexto mundial de fuerte crecimiento de las actividades de tecnología y comunicación.
En este proceso de discusión sobre el sector, legisladores nacionales,
organizaciones empresarias y funcionarios públicos comenzaron a dar paso a leyes y
estudios que atendieron los mencionados reclamos. Así, en diciembre de 2003 el Congreso
Nacional aprueba la Ley 25.856, que declara al software como “una actividad productiva de
transformación asimilable a una actividad industrial”, con el objetivo de que a partir de ese
momento el sector pase a percibir los mismos beneficios impositivos, crediticios y otras
políticas que se definan para las demás industrias111. En el 2° artículo se instruye al Poder
Ejecutivo para que el sector sea beneficiado con políticas de promoción, mientras que en el
artículo siguiente se solicita a los gobiernos provinciales y municipales adoptar igual criterio
de reconocimiento para el software como una industria y extensión de los beneficios de
promoción.
Esta nueva ley, concisa pero concreta en sus alcances, se puede considerar el
reconocimiento histórico que las empresas SSI estaban esperando y que le otorga al sector
cierta estatura para solicitar la atención de políticas públicas que impulsen las ventajas
competitivas que la actividad presentaba en esos primeros tramos de la posconvertibilidad.
Como muestra, según datos del CESSI, en ese año 2003 las exportaciones se habían
incrementado un 50,3% respecto del año anterior, mientras que el empleo lo había hecho en
un 33,1%, representando uno de los sectores con mejor desempeño luego de la crisis.
Meses más tarde, en agosto de 2004, se aprueba la denominada Ley de Promoción
de la Industria del Software, donde aquí sí se definen cuáles son las actividades
relacionadas al sector del software, los ámbitos de aplicación, el tratamiento fiscal, la
reglamentación de las importaciones de tecnología, entre demás artículos112. Los principales
lineamientos de la nueva legislación incluyen entre otras cosas:

Estabilidad fiscal por 10 años, para los impuestos nacionales. (Capítulo II, Art. 7)
Crédito fiscal por hasta el 70% de los pagos patronales (Capítulo II, Art. 8)
Aplicación de los gastos de investigación y desarrollo como crédito fiscal a cuenta
del impuesto a las ganancias (Capítulo II, Art. 9)
Eximición de derechos de importación para hardware e insumos necesarios para
desarrollar software (Capítulo III, Art. 12)
Creación del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software
(Fonsoft), para financiar principalmente las actividades de investigación y
desarrollo de software, con asignación prioritaria a universidades, centros de
investigación, pymes y nuevos emprendimientos. (Capítulo IV, Art. 13-19)

En definitiva, esta ley fue el gran paso inicial que significó comenzar a abordar una
planificación estratégica sectorial para los próximos 10 años, con el agregado de otras
medidas como la creación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica
para administrar el Fonsoft o el Laboratorio de Referencia de Desarrollo y Certificación de
Software, dependiente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que a su vez
colaboraba recíprocamente con el CESSI.

111
Ley 25.856 (sancionada 04/12/2003). http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/90000-94999/91606/norma.htm
(acceso mayo 2011).
112
Ley 25.922 (sancionada 18/08/2004). http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/95000-99999/98433/norma.htm
(acceso mayo 2011).

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