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Boletín 23

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Boletín 23 Í Í n n d d i i c c e e Editorial 2
Boletín 23 Í Í n n d d i i c c e e Editorial 2
Boletín 23 Í Í n n d d i i c c e e Editorial 2

Editorial

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La Biblioteca de ARBA

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En defensa de los bosques

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Para las y los socios y socias de esta humilde pero activa

asociación

(ARBA)

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Desarrollo insostenible otra vez la amenaza de campos de golf

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Renglones torcidos santoñeses

Adolfo Gutiérrez y Txemi Martínez Fotografias

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Los colores del otoño

Miguel Herrero Uceda

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Sus árboles centenario de Miguel Hernández 15

En la sementera

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Timberline. La fragilidad del límite superior del bosque

Enrique Luengo Nicolau

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El pudio, Rhamnus alpina L. subsp. alpina

Emilio Blanco

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Bellezas armadas

Günter Kunkel

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Definiciones de Bosque equivocadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

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Aranjuez maltrata a los grandes árboles singulares

Francisco

47

Una pequeña reflexión

Daniel LLorente

49

La biodiversidad en los tiempos del capital monopolista

Juan Manuel Olarieta

50

Tierra del alma

MariLá de Dios

ARBA EXTREMADURA

52

ARBA está participando en la política forestal del futuro

Autoría del artículo e imágenes: ARBA Extremadura

54

Las predicciones climatológicas en la tradición popular de Extremadura

Texto y fotografías: Álvaro Tejerina Gallardo (naturalista)

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La acebeda de Robregordo. ¿Es necesario un plan de ordenación? 63

¿Celebración del día forestal mundial? O ¿Celebración del día de ENCE? 66

En la parra: Encuentros de ARBA 2010

La sabina 72

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Foto portada (Enrique Luengo Nicolau): Pinos cascalbos monumentales.

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Boletín 23

Editorial

2011 Año Internacional de los Bosques

El 20 de diciembre de 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolu- ción por la que el año 2011 se declararía Año Internacional de los Bosques. Con ello, se pretende crear conciencia de la importancia que los bosques tienen para el planeta, debido a los beneficios econó- micos, socioculturales y ambientales que proporcionan. Con este fin, se promoverá la acción internacional en pos de la ordenación sostenible, la conservación y el desa- rrollo de todo tipo de bosques, y de los árboles fuera de ellos.

La Secretaría del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB), será el centro de coordinación designado para la puesta en práctica del Año Internacional de los Bosques. Con esta, es la segunda vez que se asigna un año a los bosques. La primera vez fue en 1985, cuando el Consejo de la FAO pidió a todos los Estados Miembros que concedieran un reconocimiento especial a los bosques, a fin de centrar la atención mundial en la necesidad de conservarlos y protegerlos.

Han pasado ya 26 años desde ese evento, y poco o muy poco se ha avanzado desde entonces. Según la propia FAO, cada año se pierden 130.000 Km2 de bosque debido a la deforestación. La conversión en tierras agrícolas, la recolección insostenible de madera, las prácticas de la gestión inadecuada de la tierra, la creación de asentamientos humanos, y la reconversión de los bosques y selvas en cultivos forestales son algunas de las razones de esta pérdida.

Arba, organización que viene luchando desde hace años por la defensa y recuperación de los bosques autóctonos, de forma modesta y con escasos recursos, durante este Año Internacional de los Bosques, desarrollará su trabajo en dar a conocer la diferencia entre bosque y cultivo forestal, al igual que ya vienen haciendo otras organizaciones internacionales de más prestigio como Grenpeace, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) o la Asociación de Biología Tropical y Conservación, (The Association for Tropical Biology & Conservation, ATBC), la mayor organización científica mundial

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Boletín 23 dedicada al estudio, protección y utilización sostenible de los ecosistemas tropicales, que ha adoptado

dedicada al estudio, protección y utilización sostenible de los

ecosistemas tropicales, que ha adoptado una resolución exigiendo a la ONU la modificación de sus definiciones de bosques, por consi- derarlas confusas y equivocadas (http://www.tropicalbio.org). Ya que creemos que existe una gran diferencia entre bosque y cultivo forestal ó ”bosque plantado” según la FAO.

Un bosque es un ecosistema natural complejo, dominado por especies arbóreas autóctonas locales y su vegetación acompañante, animales, hongos y microorganismos del suelo. Todos estos elemen- tos establecen entre sí interrelaciones perdurables en el tiempo, autoabasteciéndose sin necesidad de la intervención del ser huma- no. Mientras que un cultivo forestal es una plantación de especies vegetales de interés comercial, alineadas, de la misma edad y por regla general alóctonas de la zona, ya que se encuentran fuera de su área geográfica natural.

Esta diferencia es necesario tenerla en cuenta. Plantear, como se viene haciendo, que un cultivo forestal es igual o más importante que un bosque tan sólo sirve a los intereses de las empresas forestales, madereras, del papel o productoras de aceite de palma, que están deforestando grandes extensiones de bosques autóctonos en todo el mundo para imponer sus cultivos.

La destrucción de los bosques autóctonos y la plantación de estos cultivos forestales, que en la actualidad ocupan cerca de 270 millones de hectáreas, y que para el año 2030 se incrementarán a 1.157 millones de hectáreas, está generando un amplio movimiento de protesta a nivel mundial, uniendo a través de World Rainforest Movement (Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales) a comuni- dades campesinas, indígenas, ecologistas y organizaciones sociales de todo tipo.

España no se libra de estos planes. Si entre 1940 y 1994 se repoblaron 2,9 millones de hectáreas con pinos y 450.000 hectáre- as con eucaliptos, con el actual Plan Forestal Nacional, que ter- mina en el año 2032, se pretende que esta superficie se incremen- te en 38.000 km2, es decir la superficie de Salamanca, Zamora y León juntas.

Trabajar durante este Año Internacional de los Bosques en dar a conocer la importancia de los bosques autóctonos, explicar la importancia de su regeneración natural y la diferencia entre bosque y cultivo, implicando al resto la sociedad, es todo un reto, que en la medida de nuestras posibilidades, conocimientos y medios trataremos de cumplir.

ARBA

es todo un reto, que en la medida de nuestras posibilidades, conocimientos y medios trataremos de
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Recuerdos

Boletín 23

Recuerdos Boletín 23 P a r a t i L e ñ o : Recuerdo aquella
Recuerdos Boletín 23 P a r a t i L e ñ o : Recuerdo aquella
Recuerdos Boletín 23 P a r a t i L e ñ o : Recuerdo aquella
P a r a t i L e ñ o : Recuerdo aquella subida nocturna
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Recuerdo aquella subida nocturna en el mes de Julio a Peñalara, fue para mí la excursión con la que
inauguré mi nueva vida. No te separaste ni un momento de mi lado, fuiste mi apoyo, mi bastón, mi com-
pañero, fuiste capaz de separarte durante toda la ascensión de tu dueño solo por ayudarme, durante varias
horas me acompañaste pacientemente y no me dejaste. Me has hecho muy feliz Leño gracias a ti no tuve
miedo en ningún momento. Siempre te recordaré. Gracias.
Silvia

Aquí se despide un socio en toda regla, puesto que aunque no plante ningún árbol siem-

pre me apuntaba a las excursiones e intentaba llevarme bien con todos, hasta algun@ que

se fiaba de mi al principio luego nos llegamos a conocer, un recuerdo a los pequearbe-

ros a los que a veces tenia que aguantar su exceso de energía, lo único que no conseguí fue montar en el bus de Marcos.

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Hasta siempre: Leño

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Es el momento de poner los pies en la tierra y de recordar que los viejos árboles y bos-
ques se han conservado por encontrarse en lugares inaccesibles o por el respeto y la
veneración que merecieron para las sociedades tradicionales antiguas.
A menudo su aprovechamiento se hacía de un modo adecuado que garantizaba la
coexistencia del bosque con otros ecosistemas y las economías de los habitantes del
lugar. Nuestro patrimonio en lo que se refiere a viejos árboles y bosques autóctonos
desaparece hoy a un ritmo muy rápido a veces por la muerte natural y, otras, por negli-
gencia, avaricia o simple ignorancia.
La explotación de recursos y transformaciones de nuestro paisaje no dejan sitio a
estos árboles y bosques porque falta sensibilidad para su protección. Se cumple en este
como en muchos otros casos una frase muy acertada que dice que el único requisito para
que el mal se propague, es que las personas buenas no hagan nada. Es en estos casos
cuando las organizaciones en defensa de la naturaleza actúan, en ocasiones con riesgo
de su vida y con esfuerzos económicos y materiales importantes, para salvaguardar
aquello que debe ser conservado en el presente para el futuro. Estos esfuerzos, muchas
veces sobrehumanos, y estas actitudes desinteresadas han sido siempre duramente
combatidas y por todos los medios, por aquellos personajes sin escrúpulos que aten-
diendo a sus propios intereses deseaban urbanizar, construir una carretera etc. A modo
de reconocimiento a continuación se expone una historia real de una mujer joven que a
su manera luchó con coraje a riesgo de su vida contra una importante compañía made-
rera en defensa de los bosques. Esta mujer que en esa época consiguió albergar algu-
na esperanza es sin duda un ejemplo de compromiso y trabajo desinteresado por la pro-
tección del árbol y el bosque. Este ejemplo que ha dejado su huella es el de Julia Hill y
sucedió en California en 1997.
La historia
de Julia Hill comienza cuando una gran compañía maderera arrasa los
bosques centenarios de secuoyas con el apoyo y los permisos de las administraciones
correspondientes. Ocurría en la década de los años 90 del pasado siglo, con el enfren-
tamiento de las organizaciones en defensa de los bosques.
Tras las talas de estos árboles, se producen corrimientos de tierra en las laderas de
los montes por la erosión, llegando a enterrar el pueblo de Stafford.
Bosques enteros de árboles colosales son destruidos pese a las protestas de ecolo-
gistas y afectados. Frente a esta situación hubo una mujer activista que se significó por
su lucha en contra de esta injusta situación.
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Julia Hill más conocida por el apodo de Julia Butterfly protagoniza una sentada en la copa de una de estas viejas secoyas con el apoyo del movimiento ecologista Earth First. Se trataba de salvar de una muerte segura a Luna, así llamaron al árbol y a todo el entor- no.

Lo que Julia no imaginaba aquel 10 de diciembre de 1997 en que subió al enorme tronco fue que pasaría más de dos años allá arriba en una pequeña plataforma y tendría que soportar el acoso de los helicópteros y guardas de la compañía, las tormentas y terri- bles fríos, la soledad y los vientos huracanados. Desde lo alto de aquella atalaya, Julia desafió el poder de Pacific Lumber, la compañía propietaria, y por extensión de todas las madereras que esquilman espacios naturales de incalculable valor con el beneplácito de las administraciones al servicio de dichas compañías.

Los medios de comunicación desempeñaron un papel decisivo en esta batalla. La firma del compromiso de Pacific Lumber de respetar el árbol y su entorno fue todo un logro desde el punto de vista moral y para ese pequeño espacio protegido.( 1 )

Este ejemplo frecuente de gestión irresponsable de los bosques por parte de sus pro- pietarios y administradores se puede suplir con una actitud todavía minoritaria en la mayoría de los países, pero que cada vez es más común en aquellos en que se inves- tiga y trabaja por una gestión sostenible de los bosques. Los países nórdicos nos llevan ventaja en este tipo de explotaciones sostenibles. El equilibrio entre los beneficios económicos y las plantaciones ecológicas está propiciando una nueva relación con el entorno. Se trata de invertir en árboles; el dinero de los ahorradores se planta en forma de abedules, nogales y otros que darán una rentabilidad proporcional al tiempo que man- tengamos la inversión.

De esta forma se puede consumir maderas certificadas con garantías de no contribuir a la destrucción de las selvas para que las cosas comiencen a funcionar de otro modo y podamos trabajar y vivir de un modo sostenible.

Existe un maravilloso libro en la que la propia protagonista cuenta su experien-

cia. Una lectura recomendable para todos los públicos; Butterfly Hill, Julia: El Legado de Luna, Barcelona: RBA, 2000.

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Boletín 23 socios y socias de esta humilde Para las y los activa asociación (ARBA) pero
socios y socias de esta humilde Para las y los activa asociación (ARBA) pero Es
socios y socias de esta humilde
Para las
y los
activa asociación (ARBA)
pero
Es nuestra obligación tener infor-mado a todos los y las socias de cuanto acontece en
ARBA, de los actos, del trabajo que se realiza, de las acciones y actividades, de pasarles los
boleti-nes y material que se saca, y lo inten-tamos "bien lo sabe Dios". Un trabajo arduo y nada
agradecido, por lo que ne-cesitamos de vuestra colaboración, eso también "lo sabe Dios".
La tecnología moderna, es decir las web, los correos electrónicos, los mó-viles, ha ido
poco a poco y sin querer-lo, metiéndonos en estas redes de la comodidad informativa. Nosotros
tenemos un fichero de unos 1000 correos que ca-da cierto tiempo hay que poner al día, y cues-
ta, ya lo creo que cuesta.
Tener a los socios y socias al día de todo lo que se programa y hace es un objetivo que nos
planteamos cada cierto tiempo, aunque no es fácil conseguirlo. En muchas ocasiones lo hemos
intentado, pero siempre falla algo, o nosotros o vosotros, ¿por qué? No lo sabemos. Una vez
más lo intentaremos.
Tan sólo, por parte vuestra, una pa-labra, una respuesta, no queremos más, con ello bastará
para esclarecernos.
Si cambias de correo, si no quieres saber nada de nosotros, si alguien quiere información,
si cambias de domi-cilio o cualquier otro dato comuníca-noslo en simon@arba-s.org o en el
móvil 630 776 748. A nosotros nos facilitaría mucho el trabajo, y si no es por eso, al menos por
educación.
Tener al día el libro de socios, los correos y demás es una de nuestras ta-reas como asocia-
ción, la vuestra, como socias y socios, es comunicarnos los cambios.
Muchas gracias y un saludo y abrazo ARBERO.
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Desarrollo insostenible otra vez la amenaza de campos de golf

insostenible otra vez la amenaza de campos de golf El ayuntamiento de Tres Cantos quiere uti-

El ayuntamiento de Tres Cantos quiere uti- lizar un espacio natural público de alta protec- ción ambiental, como es la finca Valdeloshielos, para la construcción de 2 campos de golf en nuestro municipio, uno de ellos privado. Y como señuelo de enganche la posible candidatura de Tres Cantos a la cele- bración de la Ryder Cup en 2018.

ARBA Tres Cantos se opone a la construc- ción de los dos campos de golf, que implicaría la transformación, vallado y destrucción de una zona natural y pública como es la finca Valdeloshielos, situada en la Cuenca Alta del Manzanares y lindando con el monte del Pardo. Por los siguientes motivos:

1.-El agua es un bien escaso Cada día nuestras ciudades crecen y aumentamos el consumo de agua, mientras que la captación y reservas siguen siendo las mismas. Los cam- pos de golf basan su existencia en la presencia de grandes extensiones de césped, que consu- men volúmenes elevados de agua para su man- tenimiento, sobre todo en regiones de clima mediterráneo seco, (como es el caso de Madrid) que tienen grandes pérdidas por eva- poración y escasas precipitaciones en verano.

2.- Los campos de golf tienen un elevado impacto medioambiental

El mantenimiento del césped exige la apli- cación de productos químicos fertilizantes nitrogenados y fitosanitarios (herbicidas, insecticidas y plaguicidas) que afectan al entorno. Este ecosistema es vital para las numerosas especies amenazadas que encuen- tran su refugio en este hábitat. La utilización de estas sustancias supone un riesgo de conta- minación del suelo y principalmente del

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agua. Al ser disueltas por el riego y por las llu- vias, pueden contaminar las aguas superficia- les y subterráneas de los acuíferos próximos.

3.- Los campos de golf provocan la pérdida de biodiversidad. La construcción de campos de golf tiene un elevado impacto ambiental sobre la fauna y la flora. Así, a la eliminación de la vegetación natural y la sustitución de las especies autóctonas por un monocultivo de gramíneas cespitosas, se une la alteración del hábitat de determinadas especies animales, que además se ven afectadas por una "frag- mentación del hábitat" debido a vallados, caminos y tránsitos de vehículos, con la consi- derable pérdida de biodiversidad.

Este año 2010 es el Año Internacional de la Diversidad Biológica: la Asamblea General de Naciones Unidas ha decidido designarlo así por su preocupación ante las repercusiones sociales, económicas y ambientales de la pér- dida de la biodiversidad en la Tierra.

4.-Los campos de golf en la realidad apenas si utilizan aguas depuradas.

El volumen total de agua suministrado desde las depuradoras a los campos de golf es poco significativo. La utilización del agua potable es generalizada en este tipo de instala- ciones deportivas.

La Confederación Hidrográfica del Tajo ha abierto numerosos expedientes sancionadores contra campos de golf por uso de pozos ilega- les. Según Greenpeace, 27 de los 29 campos de la Comunidad de Madrid han sido denun- ciados por no utilizar agua reciclada. Además, no podemos consumir toda el agua depurada de nuestra ciudad para riego, pues hay que

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Boletín 23 dejar fluir un caudal ecológico suficiente para el mantenimiento de la vegetación y el

dejar fluir un caudal ecológico suficiente para el mantenimiento de la vegetación y el hábitat de ribera de nuestros ríos.

En esta zona está la gran reserva del acuífe- ro terciario detrítico de Madrid (ATDM. Es razonable pensar que el agua para regar dos campos de golf se extraerá del acuífero, que proporciona un abastecimiento seguro de agua limpia, y además a un coste mucho más bajo que la traída de aguas de una depuradora que está muy alejada de la zona del proyecto y exige costosas canalizaciones y gasto de energía eléctrica para bombear y tratar el agua. Los usos indebidos del agua del acuífe- ro detrítico de Madrid merman una reserva de agua que es vital durante los periodos cíclicos de sequía que sufre nuestra región.

5.-Los campos de golf abren la puerta a la especulación urbanística:

La Ryder Cup tiene exigencias muy estric- tas en cuanto a instalaciones, plazas hoteleras, etc., que serían la excusa perfecta para crear una nueva zona de expansión, y de paso mejo- rar las perspectivas de venta del nuevo barrio de la zona norte de Tres Cantos, que como todo el mundo sabe, está teniendo dificultades para arrancar, en el contexto actual de crisis económica.

6.- La demanda golfista no es real. Los políticos, promotores y negociantes se empeñan en que jugemos al golf.

Mientras el deporte de base se queja del mal trato que recibe del gobierno municipal de Tres Cantos, con recursos económicos que cada vez son más escasos y falta de escucha de las demandas de los ciudadanos, ese mismo gobierno promueve la construcción de grandes infraestructuras cerradas caras y elitistas para las que no existe demanda real. Se empeñan en promocionar esta actividad cuando hoy la zona de Valdeloshielos es utilizada masiva- mente por ciclo-turistas, senderistas, peregri- nos, aficionados al Aeromodelismo, Cross, corredores de fondo… La cruza un sendero de gran recorrido GR124 que a su vez coincide con el camino de Santiago.

Dentro del bien común y sostenible se engloba también el derecho de nuestros hijos y de las generaciones futuras a disfrutar del mismo entorno natural que nos ha sido legado a nosotros, el cual es un elemento intrínseco de la calidad de vida que disfrutamos en nues- tra ciudad. Desde Arba Tc. Llevamos realizan- do años plantaciones con especies autóctonas en la zona del arroyo de Tejada que atraviesa dicha finca con el único fin de concienciar a la población y mejorar nuestro entorno.

Campos Sí, de Golf NO

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Boletín 23 R e n g l o n e s t o r c i

R e n g l o n e s

t o r c i d o s

s a n t o ñ e s e s

Adolfo Gutiérrez y Txemi Martínez Fotografias

o ñ e s e s Adolfo Gutiérrez y Txemi Martínez Fotografias "Decídmelo y lo olvidaré,

"Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré". Proverbio chino

¿Quién dijo que Santoña era solo puerto y mar? La villa y el puerto pesquero se refugian protegidos de los vientos bajo la imponente cima del Monte Buciero o Peña Ganzo. La población fue un tómbolo unido a Noja por el arenal de la Berria hasta que se construyó la car- retera que cruza la marisma.

Atravesado el repecho inicial decidimos res- guardarnos en el Fuerte de San Carlos. Desde un ventanal, se atisba la localidad vecina de Laredo, referente de las disputas locales entre "tiñosos y pejinos". Por un instante, retro- cedemos en el tiempo e imaginamos las con- tiendas bélicas de otra época. Regresamos al presente y capturamos esta instantánea, un tanto surrealista, que conjuga lo cercano y lo remoto.

El Buciero horadado por túneles, polvorines y flanqueado por fuertes artilleros se convirtió
El Buciero horadado por túneles, polvorines
y flanqueado por fuertes artilleros se convirtió

en protagonista de nuestro paseo sabatino. La lluvia constante no resultó un impedimento para descubrir las entrañas de esta cima costera. Partimos desde el puerto para pros-

eguir por el paseo marítimo de la playa. Ascendimos por las escaleras

hasta el monumento

a la Virgen María

del Puerto, punto de referencia de los lugareños; subían para divisar a los dos vírgenes que moraban allí: la patrona de la villa y la que ocu- paba los apartamentos próximos.

de la villa y la que ocu- paba los apartamentos próximos. 10 Retrocedemos unos pasos y
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Retrocedemos unos pasos y acortamos por una senda tupida de vegetación en busca de la pista

buena, que nos introdujo en el intrincado bosque de galería del enci- nar. El paisaje resultaba impen- etrable y miste-

que nos introdujo en el intrincado bosque de galería del enci- nar. El paisaje resultaba impen-

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Boletín 23 rioso. El madroño, la zarzaparrilla, las encinas y el laurel conferían al recorrido un

rioso. El madroño, la zarzaparrilla, las encinas y el laurel conferían al recorrido un aire arcaico, primitivo, propio de otras latitudes. Similar a los bosques de laurisilva canarios, como apuntaba uno de los paseantes.

de laurisilva canarios, como apuntaba uno de los paseantes. Continuamos el camino y cruzamos al lado

Continuamos el camino y cruzamos al lado de la cabaña de leña para detenernos en el mirador de la Peña del Fraile. Un horizonte de vértigo se atisbaba a nuestros pies. Además, la plomiza lluvia había desaparecido, lo que per- mitió despojarnos de capas, paraguas y chubas- queros humedecidos y posar con nuestra reivin- dicación particular.

y posar con nuestra reivin- dicación particular. La proximidad de los acantilados facilitó en tiempos

La proximidad de los acantilados facilitó en tiempos pretéritos que en en esta parte de la villa proliferaran numerosos cargaderos de limonita. Muy cerca se encontraban las minas

del preciado mineral, por las que discurre el camino de los avellanos perfectamente balizado por los diseñadores de la travesía. Si en los renglones anteriores habíamos evo- cado a paisajes relictos, la imagen inferior nos llevaría a costas más cálidas, propias de otros paraísos lejanos. Transcurridas dos horas de paseo por el enci-

lejanos. Transcurridas dos horas de paseo por el enci- nar nos adentramos hacia la derecha en

nar nos adentramos hacia la derecha en direc- ción al faro del Caballo y la batería del fuerte de San Felipe. Los más ligeros expedicionarios (Antonio, Rosa, Imanol y Jorge) encaminaron sus pasos por sus 760 vertiginosos peldaños para otear sus vistas y acantilados de primera mano. Repuestos tras las viandas y el generoso

de primera mano. Repuestos tras las viandas y el generoso esfuerzo del descenso y ascenso del

esfuerzo del descenso y ascenso del faro, ¿ver- dad, Antonio?, el grueso de ruteros retomó el camino en dirección al faro del 11

descenso y ascenso del faro, ¿ver- dad, Antonio?, el grueso de ruteros retomó el camino en

Boletín 23

Boletín 23 Pescador. Los cánticos de las aves nidi- ficadoras del encinar acompañaban nue- stro tránsito.

Pescador. Los cánticos de las aves nidi- ficadoras del encinar acompañaban nue-

stro tránsito. El halcón peregrino, en una primera observación del año por un despierto ornitólogo, y el milano negro endulzaban nuestros oídos con sus cantares. Antes de iniciar el descenso hacia el faro del Pescador, una pista a la izquier- da conduce hacia la atalaya y el fuerte

de Napoleón. Desde la primera, se con-

templa una gran vista panorámica. La atalaya fue empleada en su época para avistar las ballenas y, en la guerra, como punto de observación para vislumbrar los movimientos de los batallones enemigos. El fuerte de Napoleón, también conocido como el

Mazo, es el más elevado de todos los existentes en Santoña. Construido por orden directa del Emperador durante la Guerra de Independencia

y último reducto de los franceses antes de su

retirada. Resulta conveniente recordar que esta excur- sión tenía como principal motivo poner en prác- tica los conocimientos adquiridos en la charla sobre las primeras flores del bosque. La violeta, como la de la fotografía, la fresa silvestre, el eléboro verde y la escila salieron raudas a nue-

el eléboro verde y la escila salieron raudas a nue- bicicleta, si se cree oportuno. Además,
el eléboro verde y la escila salieron raudas a nue- bicicleta, si se cree oportuno. Además,

bicicleta, si se cree oportuno. Además, alberga una especie de pequeño museo para los más interesados y curiosos. Desde el borde de la carretera se vislumbra la playa de Berria, lugar de reposo y baño de los turistas y lugareños en la temporada estival.

Sobre las cuatro de la tarde concluye la jornada en un bar del mencionado barrio del Dueso, paralelo al penal del mismo nombre, desde

barrio del Dueso, paralelo al penal del mismo nombre, desde donde se obtiene esta instantánea. Una

donde se obtiene esta instantánea. Una vez reagrupados los excursionistas, intercambiaron impresiones sobre lo acontecido en tan memorable jornada.

stro encuentro. Dejándose acompañar igualmente por el nar- ciso trompón, la prímula veris, el aro maculato

y la carrasquilla azul. Tras alcanzar el faro del Pescador, el camino hacia el barrio del Dueso, se hace por una car- retera que permite transitar hasta el mismo en

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Boletín 23 Los colores del otoño

Los colores del otoño

Miguel Herrero Uceda Doctor Ing., naturalista y autor del libro "El alma de los árboles" (Elam Editores)

Entramos en una época muy especial. Para muchos árboles, es el canto del cisne de sus hojas, que se expresan mediante coloridos que cautivan nuestros sentidos. Unas bellas tonali- dades que van desde el dorado brillante al rojo intenso. Pero… ¿por qué las hojas de los árboles cambian de color? ¿De dónde vienen esos ocres, esos amarillos, esos naranjas y esos rojos tan embriagadores? El hombre siempre ha tratado de dar una explicación a todo lo que ve, según el cristal de su cultura. Así, una antigua leyenda de los indios del noreste de América del Norte aseguraba que en otoño los míticos cazadores celestiales mataban al Gran Oso, un animal que al morir goteaba su sangre sobre la tierra y teñía de rojo las hojas de los árboles. Según decían, los cazadores, después de la caza, preparaban un sabroso caldo con la carne de la bestia; el color amarillo procedía de ese caldo descuidadamente derramado.

Esparce octubre, al blando movimiento del sur, las hojas áureas y las rojas, y, en la caída clara de las hojas, se lleva al infinito el pensamiento.

(Juan Ramón Jiménez, Otoño)

Sin embargo, los árboles sienten este cambio de colorido de un modo muy distinto. Saben que el verano toca a su fin cuando empiezan los aires a revolver las hojas. Las horas de sol se reducen, bajan las temperaturas y la luz se hace cada vez menos intensa. Ante estas señales, los árboles se preparan para el invierno y reducen sus necesidades a un mínimo. Ya no precisan que las hojas sigan elaborando alimentos, por lo que resulta conveniente empezar a cerrar estas fábricas. La clorofila, la macromolécula de intenso color verde y responsable de la fotosín- tesis, empieza a degradarse. En ausencia de este

componente, las hojas muestran los colores de otros pigmentos. Estos colores ya existían en el verano, pero ahora se dejan ver sin que los camufle otro colorante más fuerte. Cada color corresponde a componentes determinados que precisan las hojas. Las tonal- idades amarillas y naranjas proceden de las xantofilas y los carotenos, sustancias que tam- bién participan en la fotosíntesis, absorbiendo la luz que la clorofila no puede absorber, y que además cumplen una función protectora antiox- idante. Tanto es así, que los carotenos se emplean en la industria cosmética para fabricar protectores solares para nuestra piel. La zanaho- ria es rica en carotenos, por lo que con frecuen- cia se utiliza su imagen en la publicidad de los dermoprotectores. A veces, los árboles se apresuran demasiado en hacer las maletas para liberarse de las hojas, en especial en zonas donde el invierno se pre- cipita de pronto, como ocurre con el arce rojo de Canadá (Acer rubrum). Este árbol se caracteriza por la bella tonalidad roja de sus hojas en otoño, un color que aparece al descomponerse anto- cianinas a partir de elementos vitales que aún contenía la hoja cuando ya quedó cerrada la unión con las ramas. Para los canadienses el arce rojo representa su propia identidad, su sím- bolo nacional.

Desde el Cabo Race hasta la bahía de Nootka Que la paz por siempre nos guíe, Nos dé en abundancia lo que precisamos, Nuestros lazos de amor. Que la discordia no la pueda romper Para que en nuestra casa de la libertad Brote para siempre la hoja de arce. (Alexander Muir, Para siempre la hoja de arce)

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Boletín 23 Todavía existe el arce que sirvió de inspiración a Alexander Muir en 1867 para

Todavía existe el arce que sirvió de inspiración a Alexander Muir en 1867 para escribir la canción Para siempre la hoja de arce que durante décadas fue el himno oficial de Canadá. Casi cien años más tarde, el 15 de febrero de 1965, se eligió la hoja roja de arce como motivo central para la enseña nacional canadiense. Estos elementos colorantes, las antocianinas, tienen cualidades antioxidantes y protectoras. Son las responsables de tonalidades que van desde el rojo al lila. Se encuentran en partes de plantas tan diversas como la piel de las man- zanas rojas, las uvas moradas y también en flo- res como las violetas y los jacintos. Otros colores menos vistosos, son debido a motivos, también menos llamativos. Este es el caso del marrón de los robles, que procede de productos de deshecho, como el tanino, que el árbol acumula en las hojas. El tanino es una sus- tancia de sabor amargo que está presente en muchos tejidos vegetales. El sabor característi- co del té, también se debe, en parte al tanino.

Caen, caen los días; cae el año Desde el verano. Sobre el suelo mullido por las hojas, Cae el aroma, Que errando solicita la atención Del soñador. (Jorge Guillén, Otoño, caída)

En esta época, el mar todavía mantiene parte del calor residual del verano, la tierra conserva menos ese calor y la atmósfera enseguida se enfría. Estas diferentes temperaturas condiciona la aparición de frecuentes vientos, otro factor que ayuda a los árboles a despojarse del peso muerto de las hojas secas.

Hojas del árbol caídas juguetes del viento son:

las ilusiones perdidas, ¡ay!, son hojas desprendidas del árbol del corazón. (José de Espronceda)

Bosques rojos, islas de oro, Otoño fiel como un secreto antiguo, Maduro corazón. (Gabriel Celaya, Otoño)

Desde que nacen las hojas, se están preparan- do para el momento de su caída. En la base del pedúnculo de cada hoja, existe una capa de célu- las especiales responsable de la escisión y por la que transitan los productos alimenticios. Cuando llega el otoño, las células de esta capa empiezan a crecer gracias a una sustancia que segregan. La presión de estas células reduce el flujo entre la hoja y el árbol, hasta que queda cortado de forma definitiva. Después, estas células de la unión comienzan a disgregarse, a veces con ayuda de los nuevos brotes que ya se están formando en espera de la siguiente pri- mavera. Esto es especialmente notorio en nue- stro urbano plátano de sombra, si observamos la base del pedúnculo foliar al desprenderse la hoja, veremos el contramolde del nuevo brote que ya se ha formado en la rama y que será la base de futuros crecimientos.

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A lo largo de los meses, poco a poco las hojas se han ido estropeando, bien por causa de los insectos, las enfermedades, los fenómenos meteorológicos, etc. Por eso, es tan importante la renovación periódica de las hojas. Los árboles caducifolios se fijan en las estaciones para ajus- tar el ciclo de las hojas. En los perennes, en cambio, las hojas no tienen ese comportamiento tan solidario. Se produce una renovación, cierto, pero ocurre como con nuestro cabello, cada pelo tiene su propio ciclo independiente, no hay una época que nos quedemos totalmente calvos y de nuevo nos vuelva a salir el vello. No obstante, quizá por afinidad biológica, está comprobado que aumenta la caída de pelo en otoño. Cada uno de nuestros cabellos puede durar cinco años, como las hojas del tejo, por lo que este árbol conserva todo su porte durante los meses fríos. Las hojas que aguantan el invierno en las ramas deben de ser especiales para resistir al frío. Algunas son como agujas, tal es el caso de los pinos y los abetos. Otras hojas están dotadas de mecanismos especiales, como las hojas de las encinas, que son redondeadas y cubiertas de ceras; en invierno, en los días más fríos y secos estas hojas se encorvan para reducir la superfi-

Boletín 23

Boletín 23 cie expuesta. Los árboles perennes permanecen medio despiertos en el invierno y continúan realizando

cie expuesta. Los árboles perennes permanecen medio despiertos en el invierno y continúan realizando la fotosíntesis, pero a un ritmo más pausado. En esta época las reacciones son más lentas debido a las bajas temperaturas.

Yo desde mi ventana

que azotan los airados elementos, regocijada y pensativa escucho

el discorde concierto

 

simpático de mi alma…

Cuando barro las hojas del otoño,

¡Oh, mi amigo el invierno!

siento como si el mar, metido en ellas,

mil

y mil veces bien venido seas,

muriera sollozando.

mi

sombrío y adusto compañero;

(Rafael Alberti; El otoño, otra vez)

¿No eres acaso el precursor dichoso

En la naturaleza nada ocurre en vano, inclu- so las hojas caídas cumplen unas funciones pri- mordiales. En primer lugar proporciona un abri- go, un escudo térmico que evita que las raíces se hielen durante los meses fríos. Por la acción de microorganismos, al cabo de uno o varios años, estas hojas se habrán descompuesto, enrique- ciendo la tierra para que nuevos seres vivos se puedan desarrollar. Las hojas de los árboles son las verdaderas formadoras del suelo del bosque. La caída de las hojas marca el fin de un ciclo y prepara a los árboles para que vuelvan a florecer tras el descanso invernal.

del tibio mayo y del abril risueño?

(Rosalía de Castro, En las orillas del Sar)

Gracias a las hojas, la naturaleza pudo colo- nizar todos los rincones de las latitudes medias, proveyendo de sombra al caluroso verano y per- mitiendo, con la caída, que el sol llegue hasta el suelo en el frío invierno. En definitiva, hacien- do habitable nuestro planeta.

© Miguel Herrero Uceda miguel@huingenieros.com

S u s

á r b o l e s

centenario de Miguel Hernández

Textos extraídos de El alma de los árboles de Miguel Herrero Uceda (Elam Editores, www.elam.es)

La vinculación de Miguel Hernández a la vida campesina y a la naturaleza fue muy grande y así queda reflejado de forma con- tinua en su poesía. Uno de sus amigos, Pablo Neruda, nos ha dejado esta impre- sión sobre el poeta oriolano –Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuan impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormi- das. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba hasta las ubres, el rumor

secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras. Otras veces, me

hablaba del canto de los ruiseñores. Como

en mi país no existe ese pájaro, ese sub-

lime cantor, el loco de Miguel quería darme

la más viva expresión plástica de su

poderío. Se encaramaba a un árbol de la

calle y, desde las más altas ramas, silbaba

o trinaba como sus amados pájaros

natales. Un ruiseñor manchado de naranjas

Sus compañeros de letras, lo que más admiraban era su frescura, su espon-

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Boletín 23 taneidad, su amor a la naturaleza y en par- ticular a su tierra natal,

taneidad, su amor a la naturaleza y en par- ticular a su tierra natal, tierra de naranjos, palmeras e higueras.

Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,

pastor de cabras, tu inocencia arrugada,

la escolástica de viejas páginas, un olor

¿Hicieron bien en comer de la fruta del conocimiento? El destino de nuestra especie es seguir comiendo de las frutas

prohibidas, en busca de sabiduría. Así, nos alejamos cada vez más del paraíso terre- nal. Todo electricidad: todo presteza

eléctrica: la flor y la sonrisa,

a

Fray Luis, a azahares, al estiércol que-

el

orden, la belleza,

mado

la

canción y la prisa.

sobre los montes, y en tu máscara

Nada es por voluntad de ser, por gana,

la

aspereza cereal de la avena segada

por vocación de ser. ¿Qué hacéis las

y

una miel que medía la tierra con tus

cosas

ojos.

Sin duda, Miguel Hernández se debió

de

Dios aquí: la nube, la manzana,

También el ruiseñor en tu boca traías.

el

borrico, las piedras y las rosas?

Un ruiseñor manchado de naranjas, un

¡Rascacielos!: ¡qué risa!: ¡rascaleches!

hilo

¡Qué presunción los manda hasta el

de incorruptible canto, de fuerza desho- jada. (Pablo Neruda, Oda a Miguel Hernández)

sentir alagado pues para él la flor del naranjo es símbolo de pureza.

retiro de Dios! ¿Cuándo será, Señor, que eches tanta soberbia abajo de un suspiro? (Miguel Hernández, El silbo de afirma- ción en la aldea)

¡Cómo el limón reluce encima de mi frente y la descansa!

Frontera de lo puro, flor y fría. Tu blancor de seis filos, complemento,

¡Cómo el limón reluce

en el principal mundo, de tu aliento, en un mundo resume un mediodía.

encima de mi frente y la descansa! ¡Cómo apunta en el cruce

Astrólogo el ramaje en demasía,

de

la luz y la tierra el lilio(1) puro!

Hay azahar, ¡qué osadía de la nieve!

 

de verde resultó jamás exento. Ártica flor al sur: es necesario

y

estamos en diciembre, que hasta

tu desliz al buen curso del canario.

enero,

(Miguel Hernández, Azahar)

a oler, lucir y porfiar se atreve

¿Qué hacéis las cosas de Dios aquí: la manzana ? Por muchos amigos y éxitos que tuviera en Madrid, Miguel Hernández nunca se sin- tió a gusto en una gran ciudad, meca del llamado “progreso”. Entre los frutos, la manzana siempre ha representado a la sabiduría, el mismo Newton corroboró su importancia al hacerla servir de vehículo para descifrar toda la mecánica celeste. En la Biblia no se menciona nunca que fuera una manzana, pero no podía ser otro el fruto prohibido del árbol de la ciencia.

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en el alrededor del limonero.

(Miguel Hernández, El silbo de afirma- ción en la aldea)

Al estar los limoneros en patios o huertos próximos a la vivienda, todos los miembros de la familia, en particular los más jóvenes, siguen muy de cerca la metamorfosis de la blanca florecilla del limonero hasta el grue- so fruto amarillo; por eso, para muchas personas, hablar de los limoneros, es hablar de su infancia. Esta ilusión de ver como avanza la maduración, día a día, se traduce, en el lenguaje de las flores, en

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Boletín 23 imagen del entusiasmo. Todos los poetas que han crecido junto a patios o huertos,

imagen del entusiasmo. Todos los poetas que han crecido junto a patios o huertos, saben de la dimensión lúdica del limonero,

sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos! Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares,

porque este árbol siempre trae recuerdos de la infancia.

Si te suelto Si te subo en el aire, a la punta oh limón de mi índice, amarillo, oh limón me darás amarillo, un relámpago me darás en resumen. un chinito coletudo. (Miguel Hernández, Limón)

(1) Lirio

no vayas a ser esclava con todos tus olivares. (Miguel Hernández, Aceituneros)

Miguel Hernández siempre fue muy sen- sible a las injusticias sociales y a los prob- lemas de los desheredados. Tenía mucha razón al exclamar ¡cuantos siglos de aceitunas! El olivo es un árbol profunda- mente mediterráneo. Todas las civiliza- ciones que se han sucedido en sus riberas, han apreciado este árbol de singular belleza y de fruto tan importante en nuestra tradición gastronómica. El olivo encierra la esencia del carácter mediterráneo, la ale- gría del sur, pero en la que sobrevuela un hálito de tristeza o de tragedia, como la Fiesta Nacional, como los cuadros de Julio Romero de Torres, como la música desde

Alma de encina

La poesía para Miguel Hernández fue un terreno donde dejó plasmadas las grandes pasiones sobre las que hizo girar su vida. El amor, la justicia y la naturaleza, no eran meros temas argumentales sino que se asentaban sobre sentimientos que partían del fondo de su corazón, como algo propio de su ser; incluso las desgracias ajenas le hacían revolver su alma noble, profunda y sencilla. Su alma de encina.

el

pasodoble al cante jondo.

Sonreír con la alegre tristeza del olivo esperar, no cansarse de esperar alegría Sonriamos, doremos la luz cada día en esta alegre y triste vanidad de ser vivo. (Miguel Hernández, Últimos poemas)

Me duele este niño hambriento como una grandiosa espina,

y su vivir ceniciento

Uvas como tus ojos

Como un antiguo rito, el cultivo de la vid

revuelve mi alma de encina.

La alegre tristeza del olivo

y

la elaboración del vino son unas activi-

(Miguel Hernández, El niño yuntero)

dades que en las regiones vinícolas mar- can el ritmo anual de los cambios de esta- ciones. A lo largo de todo el año, se espera

la entrada del otoño para cerrar el ciclo

Andaluces de Jaén,

No los levantó la nada,

agrícola y poder recoger lo que se sembró

aceituneros altivos,

y

cuidó con esmero durante tanto tiempo.

decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos?

Es la esperada y deseada vendimia. Atrás quedan los sudores y los temores a las heladas, al pedrisco y a la sequía. Ya se recoge el fruto de la tierra.

ni

el dinero, ni el señor,

Uvas como tu frente,

sino la tierra callada,

 

uvas como tus ojos.

el

trabajo y el sudor.

azafrán, hierbabuena

¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos,

llueve a grandes chorros sobre la mesa pobre, 17

hierbabuena ¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, llueve a grandes chorros sobre

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Boletín 23 gastada, del otoño. (Miguel Hernández, Uvas, granadas, dátiles) Granadas con la herida de tu

gastada, del otoño. (Miguel Hernández, Uvas, granadas, dátiles)

Granadas con la herida de tu florido asombro Granadas con la herida de tu florido asombro. (Miguel Hernández, Uvas, granadas, dátiles)

El granado es un árbol muy especial, el color de sus hojas es muy llamativo, verde claro brillante. Quienes desde pequeño hemos crecido

a la sombra de un granado, nos produce

una sensación de alegría e ilusión des- cubrir al principio los puntitos encendidos, que indican dónde va a aparecer una flor –¡Yo he visto tres!, ¡a ver quién descubre más! –. Poco a poco, estos puntos se van hinchando hasta que al fin se abre la flor y

despliega sus vivos pétalos rojos. Después, el cuerpo se va ensanchando lentamente. Se seguirá vigilando con impa- ciencia que el fruto madure. Y de pronto, un día vemos que hay una abierta, los granos han crecido tanto que no caben dentro de la granada. –¡Vamos a repartírnosla!–. Cada porción del fruto es una obra de arte, los granos tan encajados, como pequeños

cristales de roca de un color tan profundo y

el líquido tan refrescante. –¿Cuál será la

próxima que se abra?

Sobre el patrón de vuestra risa media, reales alcancías de collares, se recorta, velada, una tragedia de aglomerados rojos, rojos zares. Recomendable sangre, enciclopedia del rubor, corazones, si mollares, con un tic-tac en plenilunio, abiertos, como revoluciones de los huertos. (Miguel Hernández, La granada)

Alto soy de mirar a las palmeras Anda, columna; ten un desenlace de surtidor. Principia por espuela. Pon a la luna un tirabuzón. Hace el camello más alto de canela.

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Resuelta en claustro viento esbelto pace, oasis de beldad a toda vela con gargantillas de oro en la garganta:

fundada en ti se iza la sierpe, y canta. (Miguel Hernández, Palmera)

Las palmeras siempre han cautivado la imaginación de todos los que las contem- plan, así en la producción de los artistas que han nacido en áreas de palmeras, aparecen una y otra vez en su obra. En la zona de Alicante, los hallazgos arqueológi- cos demuestras que el cultivo de palmeras se remonta a una antigüedad de cerca de

5.000 años. Un amante de la naturaleza y de la vida campesina como el más univer- sal de los poetas de la tierra alicantina, Miguel Hernández, no podía dejar de admi- rar a estos esbeltos seres. Él decía de sí mismo alto soy de mirar a las palmeras (Silbo de afirmación en la aldea). Para él, la palmera es la reina indiscutible del paisaje.

La palmera levantina, la columna que camina. La que otea la marina, la que atrapa la primera ráfaga de primavera, la primera golondrina. La señora de paisajes. (Miguel Hernández, La palmera levantina)

Tu sencillez de eucalipto Los eucaliptos conforman un grupo de árboles de características sorprendentes. Para apreciarlas, debemos primeramente superar la mala prensa que tanto los desprestigia. Así que asumamos la presun- ción de inocencia a la que tienen derecho; separemos la especie botánica, de la depredadora plantación industrial y remon- témonos a la época en la que los primeros exploradores europeos llegaron al conti- nente australiano y que tanto les fascinaron la esbeltez y la riqueza de estos bosques poblados por especies tan singulares. Unos árboles que con gran sencillez con- quistan grandes alturas.

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Hoy te conozco y publico tus ímpetus de oleaje,

puede hacerlo. En invierno, presenta un aspecto desolador, parece un árbol seco, con sus ramas retorcidas clamando al cielo. En primavera, se llena de pequeñas hojitas tiernas de color verde vivo, que se harán grandes en verano. Su penetrante olor se asocia inequívocamente a esta estación. En las horas de máximo calor no hay nada más placentero que estar a su sombra. En otoño, se viste de ocre, sus hojas cambian de color como presagio del

tu sencillez de eucalipto, tu corazón de combate, digno de ser capitán, digno de ser comandante.

(Miguel Hernández,

Digno

de

ser

comandante)

La chumbera, Albacete en miniatura Estamos ante una planta acostumbrada

a soportar condiciones inhóspitas. Puede

frío que pronto llegará.

decirse que su diseño es modular, constitu- ido por pencas que crecen unas sobre otras formando una estructura arbores- cente. Cada una de estas unidades puede llegar a ser autosuficiente. Cuando alguna

Como la higuera joven de los barrancos eras. Y cuando yo pasaba sonabas en la sierra.

se

desprende y cae al suelo, por el viento

Como la higuera joven,

(en su lugar de origen son frecuentes los huracanes) o cualquier otro tipo de agre- sión, nacen raíces de la parte que roza a la tierra y ese trozo de planta se transforma

resplandeciente y ciega. Como la higuera eres. Como la higuera vieja. Y paso, y me saludan

en otra chumbera independiente, que seguirá creciendo de forma tentacular. Las

silencio y hojas secas. Como la higuera eres

condiciones donde se desarrolla esta plan-

que el rayo envejeciera.

ta

son tan severas que no puede permitirse

(Miguel Hernández, Vals de los enam-

el

lujo de tener hojas, como los árboles; el

orados y unidos hasta siempre)

fuerte sol las deshidrataría, y si lograsen sobrevivir al calor, serían los únicos ele- mentos tiernos de aquellas sedientas tier- ras, un suculento bocado para los animales moradores de estas zonas semidesérticas. Por eso, las hojas se han transformado en agudas espinas que cubren toda la planta, Albacete en miniatura.

Unos de los frutos preferidos por Miguel Hernández fueron los higos. Desde pequeño tenía gran aprecio a este árbol que crecía en su huerto. Hoy esta emblemática higuera, junto con la casa natal del poeta es uno de los lugares más queridos y entrañables de Orihuela.

Cadena de lunados eslabones:

con pelota real, tenis de espina:

“dolorosa” de muchos corazones, emula madurez plural de China. Contra el viento, rotundas conjunciones, bofetadas en círculos coordina:

plenilunios de espejos de verdura, donde se ve Albacete en miniatura. (Miguel Hernández, La chumbera) Como la higuera eres La vida es cambio. La higuera lo sabe, por eso siente y se transforma con las esta- ciones del año como ningún otro árbol

En Levante, la higuera es un árbol muy común, por lo que para este poeta tan rela- cionado con el campo, la higuera es su árbol totémico. Expresión de la naturaleza, de la fuerza vital, una fuerza que no se deja dominar por la voluntad del hombre. El poeta ve en este árbol, desde la sucesión de los ciclos de la naturaleza, hasta el celoso guardián de encuentros amorosos, meca de lujurias, higuera de pasiones, como él mismo decía. Miguel Hernández cede el protagonismo en cerca de veinte de sus grandes poemas, a este compañero

él mismo decía. Miguel Hernández cede el protagonismo en cerca de veinte de sus grandes poemas,
él mismo decía. Miguel Hernández cede el protagonismo en cerca de veinte de sus grandes poemas,
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Boletín 23 de huertos y sembrados. Mínimas botas de morados vinos. Rumores de almidón y de

de huertos y sembrados.

Mínimas botas de morados vinos. Rumores de almidón y de camisa:

Nanas de la cebolla Tristes guerras

si no es amor la empresa.

¡frenesí de rumores!

Tristes. Tristes.

en hoja verderol, falda precisa,

Tristes armas

justa de alrededores

si

no son las palabras.

Tristes. Tristes.

para cubrir adánicos rubores. ¡Aquí vuelve a empezar! Eva, la vida. (Miguel Hernández, Oda a la higuera)

(Miguel Hernández)

Quédate en alma, almendro El almendro florece muy pronto. Antes de que aparezcan las hojas, la copa explota en una exhuberancia de flores blancas. El hecho de que la mayoría de los árboles tengan aún el aspecto yermo y sombrío del invierno, mientras el almendro viste sus mejores galas juveniles, hacen que esa floración resulte aún más espec- tacular. La alegría, que supone su contem- plación, nos habla de juventud y de primav- era. Una juventud como la de su querido amigo y compañero Ramón Sijé, muerto prematuramente cuando apenas había cumplido los 22 años.

sólo se amamantaba con sangre de cebol- la.

Sijé, muerto prematuramente cuando apenas había cumplido los 22 años. sólo se amamantaba con sangre de
Sijé, muerto prematuramente cuando apenas había cumplido los 22 años. sólo se amamantaba con sangre de
Sijé, muerto prematuramente cuando apenas había cumplido los 22 años. sólo se amamantaba con sangre de
Sijé, muerto prematuramente cuando apenas había cumplido los 22 años. sólo se amamantaba con sangre de

Triste final para este poeta amante de la libertad y la justicia. Ya no volvería a estar en contacto con sus queridos árboles, solo cebollas. El desgarrador poema de las Nanas de la cebolla narra las penas de su encarcelamiento y el sufrimiento de su familia, en especial de su pequeño hijo que

de la cebolla narra las penas de su encarcelamiento y el sufrimiento de su familia, en
La cebolla es escarcha cerrada y pobre. Escarcha de tus días

La cebolla es escarcha cerrada y pobre. Escarcha de tus días

y

de mis noches.

Hambre y cebolla,

Hambre y cebolla,

hielo negro y escarcha grande y redonda.

hielo negro y escarcha grande y redonda.

 

En

la cuna del hambre

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

Flores blancas, color de pureza, y la alit-

mi

niño estaba.

llama a un campo de almendras

Con sangre de cebolla

se

amamantaba.

espumosas mi avariciosa voz de enamora- do.

(Miguel Hernández, Nanas de la cebolla)

A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. (Miguel Hernández, Elegía a Ramón Sijé)

eración de su propio nombre: alma-almen- dro añaden al árbol cualidades siempre positivas que unido a su belleza lo con-

Para este poeta de alma de encina, nat- uraleza, poesía y libertad significan lo mismo –¿qué hice para que pusieran a mi vida tanta cárcel?–. Poco a poco su vida se fue apagando. Sus últimas palabras estu- vieron dedicadas a su mujer: –¡Ay, Josefina qué desgraciada eres!

Tristes hombres si no mueren de amores. Tristes. Tristes.

vierte en un árbol muy valorado y querido, un compañero del alma, compañero. No seas, primavera; no te acerques, quédate en alma, almendro:

El legado de Miguel Hernández es un

legado de amor, de amor a su familia, a sus

sed tan sólo un propósito de verdes, de ser verdes sin serlo. (Miguel Hernández, Primera lamentación de la carne)

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semejantes y a los árboles con los que compartió sus momentos más felices.

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Boletín 23 En la sementera Muchas de las actividades que realiza la asociación se quedan en
En la sementera
En la sementera

Muchas de las actividades que realiza la asociación se quedan en el tintero, o en el mejor de los casos, la memoria de aquellos que la realizaron o participaron en ellas, sin que trascienda al resto. No es que sea muy importante lo que hacemos, pero si, al menos, es importante compar- tirlo y dejarlo escrito, por si el día de mañana queremos recordar lo realizado.

Actividad ARBA colmenar viejo Con la agenda prevista para el curso 2010- 2011 en la mesa, los amigos de Arba en Colmenar Viejo, repasamos las activi- dades del "curso" anterior un poco en plan "abuelo cebolleta" Nos estrenamos en esto de organizar actividades en el pueblo así que entenderéis la ilusión y los nervios de los principiantes. La primera actividad la organizamos el 22 de Noviembre., los miembros de Arba Colmenar queríamos arrimar el hombro a la campaña "Un Bosque no es un cultivo" y aprovechamos la celebración del día de los Bosques Autóctonos para convocar a vecinos y ami- gos del pueblo El recorrido fue muy completo, hablam- os de bosques, los diferenciamos de plantaciones, conocimos los bosques de ribera y vimos los riesgos que los ame- nazan en general y con los ejemplos del arroyo Pozanco y el arroyo Tejada en par- ticular. En el primer caso, impresiona el contraste de la bien conservada vegetación de ribera (aunque sea en escasos 50 met- ros) con sus especies protegidas, frente a la visión de la parcela en pleno proceso de urbanismo, con los movimientos de tierra, vallas y maquinaria de obra. En el arroyo Tejada vemos otras amenazas, a los efectos de la sequía del otoño se suman los restos de la ocupación que sus márgenes sufrieron hace 20 años con huertos, case- tas, árboles de jardinería, etc. Y eso que el entorno en general, invita al disfrute de los sentidos, es decir, paseo sin agresión.

Conocimos "la fuente del Moro", donde Marga nos habló de los pueblos visigóticos que habitaron esta zona los S. VI- VII, de sus costumbres y de sus vías de comuni- cación, estábamos junto a una fuente de esa época y un tramo de calzada. Más ade- lante vimos también diferentes tipos de enterramientos. En medio de un camino de los de antaño, donde olmos daban sombra al caminante, Pepito aprovechó para ampliar información sobre los olmos y la grafiosis que los afecta La gente muy interesada hacía preguntas y participaba. Un niño comentó "…cuántas cosas que ver y explicar, ¡parece un museo!…" La segunda actividad fue .una recogida de estaquillas, de árboles y arbustos, por los alrededores del pueblo y plantación en el vivero el 24 de enero. Mirad las fotos, sobran las palabras…

por los alrededores del pueblo y plantación en el vivero el 24 de enero. Mirad las
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Boletín 23 La conclusión es que las dos actividades fueron un éxito y todos nos hemos
La conclusión es que las dos actividades fueron un éxito y todos nos hemos queda-

La conclusión es que las dos actividades fueron un éxito y todos nos hemos queda- do con ganas de más…Las próximas actividades previstas:

Octubre : recogida de semillas y estaquillas de arbustos Noviembre: recogida de bellotas y plantación en el "Descansadero de la Cruz de los Muchos Cantos" ahí es nada… Diciembre: plantación de bellotas "in situ" Enero: recogida de estaquillas de árboles Febrero: repoblación en arroyo Navarrosillos Marzo: trabajo de campo, protección y cuidado de pequeños árboles, fotografía de campo, y fiesta. Abril: exposición fotográfica de espa- cios bien conservados y a proteger en Colmenar Viejo Para concretar fechas y más informa- ción, e-mail: arbacolmenar@gmail.com

conservados y a proteger en Colmenar Viejo Para concretar fechas y más informa- ción, e-mail: arbacolmenar@gmail.com
conservados y a proteger en Colmenar Viejo Para concretar fechas y más informa- ción, e-mail: arbacolmenar@gmail.com
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Boletín 23 T i m b e r l i n e . La fragilidad del
T i m b e r l i n e . La fragilidad del límite
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La fragilidad del límite
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i n e . La fragilidad del límite superior del bosque Enrique Luengo Nicolau En este

Enrique Luengo Nicolau

En este artículo señalo algunas nociones básicas sobre el límite supraforestal y los pisos de vegeta- ción, hago un breve recorrido ibérico y me centro como ejemplo en el sistema central ibérico. Desde ahí nacen cuestiones tales como cuál es el verdadero límite superior del bosque y sobre los usos y problemática general de esta delicada franja altitudinal.

Nociones y definiciones El límite superior del bosque, el "tim- berline" de los países anglosajones, nos remite directamente a la idea de alta montaña que, a diferencia de la baja o media montaña y obvian- do discutibles criterios altitudinales, es aquella que posee una franja altitudinal superior carente de vegetación forestal natural. El timberline, muy desnaturalizado en los últimos siglos, presenta unas características ecológicas que la hacen muy diferente a cualquier otra área geográfica o altitudinal con la que la queramos comparar. Es una zona fron- teriza, es lo que se conoce ecológicamente como ecotono, la zona intermedia entre dos mundos, entre medios vegetales diferentes. Aquí la crudeza climática y los procesos geo- morfológicos a ésta asociados marcan un límite altitudinal, más o menos neto, al desarrollo de la vegetación de gran porte. A partir de esta línea solamente en refugios, bajo condiciones micro- climáticas más favorables podremos encontrar árboles. El relevo a lo forestal lo toma la veg- etación arbustiva con lo que las características edáficas, lumínicas y microclimáticas cam- biarán por dejar de ser nemorales, pero sin un claro predominio de ninguno de esos dos ambi- entes. Es significativo el nombre alemán de esta zona, "Krummholz" que literalmente significa madera retorcida, debido a las duras condi- ciones que tienen que soportar los últimos árboles del bosque que suelen presentarse enanizados y retorcidos, incluso frecuentemente heridos por el rayo.

Las fajas altitudinales de vegetación, que se deben al endurecimiento de las condiciones climáticas al incrementarse la altitud, tienen su reflejo planetario en fajas latitudinales. Según viajamos hacia los polos pasamos de bosques decíduos a bosques aciculifolios (la taiga) y encontramos el límite forestal en la amplia zona de árboles enanizados y arbustos como paso previo antes de la tundra, equiparable al pasti- zal ralo de la alta montaña, última frontera frente a lo gélido. Aquí en este timberline lati- tudinal, sí que existe una vegetación zonal car- acterística y no ecotónica. Estamos en el área de los abedules y de los sauces enanos, comu- nidad que también tiene su réplica y parecido en nuestras altas montañas eurosiberianas, en aquellas zonas que acogen más nieve de nue- stro límite supraforestal.

Clima y procesos asociados El clima se caracteriza por un endurecimien-

to generalizado en casi todas sus variables, un

descenso generalizado de la temperatura, la acción persistente de viento y radiación, y una mayor cuantía en las precipitaciones, siendo las invernales mayormente en forma de nieve. Las precipitaciones no solo se ven potenci- adas por la altitud sino también, en muchos

casos, por el efecto de pantalla orográfica frente

a la circulación de los vientos dominantes, que

encuentra en torno a estas alturas su mayor efec- tividad. A esto hay que añadir el efecto de los deshielos, muchas veces combinado con fuertes lluvias y, también es importante, el aumento de precipitación estival dada la ubicuidad de

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Boletín 23

Boletín 23 la formación de nubes convectivas en las zonas montañosas. El descenso térmico pone en

la formación de nubes convectivas en las zonas montañosas. El descenso térmico pone en marcha los pro- cesos relacionados con la congelación del agua en el interior del suelo, (reptación, solifluxión, crioturbación, etc.). Los ciclos diarios hielo/deshielo actúan enérgicamente sobre la capa superficial del suelo inestabilizándolo, así como sobre el material rocoso, arenizándolo; los ciclos de mayor duración crean en el interi- or del suelo vejigas o hinchazones de propor- ciones muy variables, fenómeno generalizado pero que se hace más patente en las zonas húmedas. Todos estos factores ponen en marcha procesos erosivos inestabilizadores y destruc-

cambio en la vegetación y una neta frontera biogeográfica.

El papel protector de la vegetación La congelación de los suelos se encuentra muy amortiguada por la propia existencia de la vegetación que aquí juega un papel estabi- lizador de los suelos de primera magnitud. La vegetación, viva o muerta, impide la con- gelación de los suelos y limita el movimiento por empuje del suelo helado evitando su disgre- gación. Respecto a los ciclos de congelación de mayor duración, con su entramado de raíces, la vegetación impide la rotura y fuga de la capa superior edáfica en las áreas de fuerte pendiente. Impide así los famosos debris flows o coladas de barro y piedras que se pro- ducen en Gredos y Guadarrama tras episodios de lluvias intensas y que rompen las laderas incluso reorganizando las redes de drenaje. Esta protección vegetal es imprescindible para capear los numerosos episodios de lluvias torrenciales que aquí se producen y que los con- vierte en el mayor de los peligros naturales, provo- cando la inestabilidad y el acarcavamiento de las laderas, llevándose ingentes

volúmenes de terreno y, sobre todo, la preciada capa superficial, el suelo, al fondo

de los ríos. Si las Confederaciones Hidrográficas tuvier- an claro este papel protector del suelo del bosque montano, de su papel de reservorio hídrico y supieran que los pantanos se llenan, no de agua, sino de sedimentos procedentes de estas zonas, protegerían a ultranza estas áreas.

Los pisos bioclimáticos La idea de los pisos bioclimáticos alti- tudinales o pisos de vegetación es un concepto intuitivo y antiguo. Para el centro peninsular fue

concepto intuitivo y antiguo. Para el centro peninsular fue Pinos cascalbos monumentales en situaciones protegidas del

Pinos cascalbos monumentales en situaciones protegidas del fuego en el sur de Gredos.

tivos, apenas relevantes en áreas inferiores. Esta modificación climática, al disminuir la temperatura y aumentar la precipitación, hace posible la existencia de numerosas especies de carácter norteño en esta área, y en muchas cordilleras es lo suficientemente importante como para que podamos comprobar que mon- tañas que tienen su base en pleno mundo mediterráneo tengan sus alturas bajo la jurisdic- ción del macrobioclima templado, por lo dicho y, principalmente, por el aumento de las precip- itaciones estivales, lo que supone un gran

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Boletín 23

Boletín 23 el geógrafo Huguet del Villar quien primero los definió. En su esquema clásico, para

el geógrafo Huguet del Villar quien primero los

definió. En su esquema clásico, para el Guadarrama, de abajo arriba aparece el piso de vegetación de la encina, por encima de éste el piso del roble, por encima de éste, el piso del pinar, por encima de éste el piso del piornal y, por encima de este último, el piso del pastizal vivaz de alta montaña. Hoy en día el planteamiento científico más acertado y admitido para la cliserie altitudinal es el de D. Salvador Rivas-Martínez que por medio de determinados índices bioclimáticos establece valores umbrales que delimitan y car- acterizan matemáticamente esos pisos bio- climáticos en perfecta concordancia con sus correspondientes comunidades vegetales. Así el valor de los índices (de termicidad, ómbrico, etc.) delimitan los mismos estratos altitudinales que ya vio Huguet en el Guadarrama, el piso Mesomediterráneo (encina), el piso supramediterráneo (roble o encina en su parte inferior si escasean las precip-

itaciones), el piso oromediter- ráneo (pinar en su horizonte inferior y piornal en el superi- or) y piso crioromediterráneo (pastizal ralo psicroxerófilo). En la región mediterránea, biogeográfica y bioclimática- mente hablando, el límite del bosque se encontraría en el límite entre el piso supramediterráneo y el oromediterráneo, diferencia- dos vegetalmente por el roble

y el piornal respectivamente o,

en caso de existir el pinar alti-

montano, entre el horizonte inferior y el superior del piso oromediterráneo. Esta cliserie altitudinal, con

ligeras variantes, parece haber sido válida en el pasado para la práctica totali- dad de las grandes montañas peninsulares, al menos para la iberia mediterránea. Incluso la cordillera Cantábrica parece haber albergado

grandes pinares en su vertiente sur, de los que en

la actualidad sólo queda el pinar de Lillo y el de

Velilla del río Carrión, aparte de dispersas

reseñas toponímicas. Incluso en lo más alto de Sierra Morena quedan restos muy aislados de un pinar natural, pero éste de pino resinero. Las Béticas y el sistema ibérico también parecen haber seguido este esquema, aunque los robledales (en las áreas calizas los quejigares y acerales) están francamente mermados por la potenciación y repoblación de pinares o por la debacle de planifolios en los tiempos álgidos de la marina real y el carboneo. En estas áreas mayoritariamente calizas el papel del pino sil- vestre ha sido también desempeñado por el pino laricio y la sabina albar que aguantan mejor la sequía y la continentalidad.

Vegetación y biodiversidad En nuestras latitudes y bajo el macrobioclima mediterráneo dominante no debemos desdeñar en absoluto al macrobioclima templado que, aunque espacialmente ocuparía alrededor de un 15% de nuestra península, tiene una influencia

de un 15% de nuestra península, tiene una influencia Últimos pinos silvestres del sur de Gredos,

Últimos pinos silvestres del sur de Gredos, véase las laderas deforestadas por reiterados incendios de piornal al fondo.

mucho mayor de lo usualmente admitido por todo lo anteriormente expuesto. Para el macrobioclima mediterráneo, la últi- ma etapa forestal en altitud suele ser un bosque de hoja perenne con otros árboles presentes

como quejigo andaluz, acebo, tejo y arces. Al bosque le sigue una arbusteda dominada, en

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Boletín 23

Boletín 23 general, por Genisteas, un conjunto de géneros cuyo centro de dispersión mundial es precisa-

general, por Genisteas, un conjunto de géneros cuyo centro de dispersión mundial es precisa- mente la península ibérica, con familias tan importantes como Cytisus, Genista, Retama, Adenocarpus, Echinospartum, etc. A esta famil-

ia le siguen en importancia, normalmente al

aumentar la pluviometría, las Ericáceas. De estas familias solamente Cytisus oromediterra- neus (cuyo nombre específico ya es bastante explícito), Genista cineras- cens, Erica arborea y Erica australis ocuparían práctica- mente el 70% de las áreas que estamos describiendo. A estas familias se les unen, en abundancia, unos arbustos, a veces arborescentes y a veces rastreros, del género Juniperus, (J. alpina, J. oxycedrus, J. sabina ) que suelen ser quienes alcanzan las mayores cotas altitudi-

nales. Por contra, en el macro- bioclima templado la última etapa forestal está dominada por especies de hoja caediza, hayas, robles (Quercus oro- cantábricus es ya un arbusto por encima del timberline) y,

principalmente, el abedul, acompañado en menor medida por el acebo, con un variado cortejo de arbolillos como serbales, mostajos y

pudios. El estrato arbustivo que le sucede altitu- dinalmente corresponde a un manto mayoritario

de helechos, Ericáceas (Erica sp. y Vaccinium)

y Genisteas, de gran talla en suelos ácidos (G.

florida, G. obtusirramea), o bajas y pinchudas en los calcáreos (G. legionensis, G. cantabrica, Ulex sp., Echinospartum horridum, Erinacea anthyllis, etc.). Mención aparte merecen los maravillosos rododendros de los Pirineos silíceos. Pero lo que caracteriza vegetalmente a la línea superior del bosque es su riqueza y hetero- geneidad. Probablemente esta es la zona con mayor biodiversidad de la montaña, pues esta condición fronteriza y su variada topografía crean un gran mosaico de microhábitats. Estos diversos ambientes van de lo rupí-

cola a lo megafórbico pasando por toda la gama de ambientes entre lo heliófilo y lo esciófilo. Aquí pasamos de las condiciones más xéricas, impuestas por la exposición a los agentes atmosféricos, (al sol, a los vientos, a un rápido

desagüe, etc.), a las más higrófilas (umbrías, abundancia de manantiales, sombras topográfi- cas, etc.). Por esto es frecuente encontrar reduc- tos de la flora cacuminal o altimontana, cer-

Límite forestal en Guadarrama con Peñalara de fondo.
Límite forestal en Guadarrama con Peñalara de fondo.
cer- Límite forestal en Guadarrama con Peñalara de fondo. canos a reductos de la flora de

canos a reductos de la flora de cotas inferiores. Es por esta mezcolanza de ambientes ecológicos una zona de hibridación. Especies que han generado adaptaciones a uno y a otro medio ecológico se encuentran aquí en vecin-

dad, no en el mismo nicho ecológico, pero aquí

esos nichos están muy próximos. Un par de ejemplos de hibridación en Gredos: el caso de la manzanilla fina, Santolina oblongifolia, de cotas altas y S. rosmarinifolia de niveles inferiores, coinciden en el timberline donde es frecuente encontrar individuos híbridos (S. virescens); otro tanto ocurre con los tomillos, el suprafore- stal Thymus bracteatus, contacta con T. mas- tichina, de zonas inferiores, resultando un mar- avilloso tomillo con olor a melisa que es el Thymus bratichina, dado por híbrido, pero que en mi opinión es una nueva especie en toda regla, y así podríamos contar con numerosos ejemplos, el llamativo Cytisus praecox de flo-

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Boletín 23 res color limón (Cytisus oromediterraneus - amarillo- x C. multiflorus -blanco-), etc. Los elementos

res color limón (Cytisus oromediterraneus - amarillo- x C. multiflorus -blanco-), etc. Los elementos norteños se dejan ver en este límite: tejos, acebos, serbales varios, abedules, etc.; así como especies relictas: roble albar, pinos cascalbos y silvestres, en el sistema cen- tral; pinos negros o moros en el Ibérico; pin- sapos y quejigos alpinos en las sierras sureñas y especies alpinas en el eje cántabro-pirenaico. Esto a nivel arbóreo, pero en los estratos inferiores, al desaparecer éste, se produce una explosión de riqueza y diversidad por todo lo anteriormente expuesto.

El caso del Sistema Central Ibérico El caso del Sistema Central Ibérico es para- digmático de la fragilidad del timberline. Hasta esta gran cadena montañosa llegan los ganados de regiones vecinas y distantes. Estas sierras no

desalojar los montes de rebeldes, herejes, ban- doleros o maquis. Hoy en día los conflictos entre usos, el abandono de fincas, la especu- lación, la pésima gestión forestal o la necedad, hacen de los incendios forestales aquí y en toda la península, el mayor desastre ecológico de los veranos europeos. El límite del bosque, dada la importancia de la acción antrópica, es un tema controvertido, no como en el Guadarrama, donde por encima del piso del roble existe un claro piso del pino silvestre que llega casi a suplantar el papel supraforestal del piornal, apareciendo algunos tortuosos pies de pino incluso por encima de los

2300m.

Para Gredos recientes investigaciones han demostrado que hasta no hace mucho existió un límite forestal de pinar. Se han localizado numerosas "toconas" de pino en zonas donde hoy ni se barrunta su exis- tencia, una de ellas cerca de los 1900 m en la laguna del Cervunal. Cerca del Puerto del Pico quedan los restos de un viejo pinar relicto entre 1400 y 1700 m. El resto de los pinares de pino silvestre de Gredos, es decir el de Hoyocasero y Alto Tormes, son pinares natu- rales favorecidos por el hombre frente al robledal, siguiendo la teoría de que esos pinares no son el fruto de antiguas repoblaciones, sino los rescoldos de su

antiguo areal. El roble es quien tomó el

relevo a los pinares en la paulatina dulcificación del clima que siguió a la última glaciación. El robledal tiene un límite forestal difuso en torno a los 1300-1500 m pero no es dificil encontrar pies aislados en localiza-

ciones rupestres en torno a los 2000 m, en ambas vertientes y en puntos de difícil acumu- lación de nieve, factor que parece ser más

restrictivo a nivel climático que el descenso de la temperatura con la altitud.

climático que el descenso de la temperatura con la altitud. Enebral de las altas laderas del

Enebral de las altas laderas del sur de Gredos. En localidades protegidas aparece con encinas.

pueden presumir de bosques y sólo lo hacen en áreas de importancia ganadera marginal. Sólo retazos de bosque, dehesas boyales o la retícula del parcelario, mantienen algo de la riqueza forestal de antaño. Esta deforestación es actual, histórica y pre- histórica, ya los Vettones diezmaban los bosques para sus idolatrados ganados o para combatir a los lobos. Desde la llegada de los romanos se inició el uso militar del fuego para

Todas

estas

montañas

gredenses

pertenecen, salvo la supuesta banda alti-

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Boletín 23

Boletín 23 tudinal del límite forestal que correspondería a un pinar natural, al dominio potencial de

tudinal del límite forestal que correspondería a un pinar natural, al dominio potencial de las quercineas: encinas en las áreas inferiores, rob- ledal en las laderas hasta el límite del bosque y, alcornoques y quejigos en la zona de contacto entre ellas. Aunque existe una franja vegetal en el límite forestal formada por un espeso enebral que en posiciones resguardadas y sub-rupícolas se torna encinar y que parecen ser los restos de una comunidad vegetal, vicariante del encinar guadarrámico supramediterráneo, con poten- cialidad de límite superior del bosque gredense allí donde por razones edáficas no pudieron darse pinares o robledales. Es en la mitad occidental de Gredos, con una mayor influencia atlántica, donde verdadera- mente dominan los robles desde las altas laderas hasta una cota inferior de 300 m de altitud, mientras que en su mitad oriental, más conti- nental, dominan los pinares de pino resinero, muy favorecidos por el hombre frente al rob- ledal, verdadera potencialidad del bosque. Pero aún pueden encontrarse aquí, en los límites superiores del bosque o en localizaciones abrup- tas, buenos y viejos ejemplares de pino silvestre (Pinus sylvestris), pino salgareño o cascalbo (P. nigra) y pino resinero (P. pinaster) Pinus pinaster prospera como ninguno en áreas de suelos arenizados y alterados además de ser algo pirófilo, por lo que ha prosperado exponencialmente con el maltrato sufrido por lamentables políticas forestales e incendios. Su naturalidad está demostrada, si bien es difícil precisar su auténtico nicho ecológico que quizás sea el de los suelos inestables de torrenteras y pie de cantiles o los arenales y canturrales del curso medio de los ríos.

La acción actual de la fauna Un nuevo factor degradante se viene a sumar hoy en día a los incendios forestales, es la actu- al pujanza de la caza mayor, que en el sistema central ha venido de la mano del incremento exponencial de la cabra montés en los últimos 30 años. Si por un lado hay que felicitarse por la progresión de una especie que estuvo al borde de la extinción a principios de siglo, hoy en día su número es francamente excesivo en el Gredos central y empieza a serlo en las Batuecas y sierras vecinas cacereño-

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salmantinas, no así en el Guadarrama, donde la especie en progresión va extendiendo su

número y área sin entrar en conflicto, "aún" con

la vegetación. Otro tanto ocurre con los jabalíes,

un auténtico síntoma del abandono rural y prue- ba de la dureza y capacidad de adaptación de estos animales. Es muy corriente observar grandes áreas de pastizal totalmente arados por ellos. Con los cérvidos ocurre algo parecido, sólo que aquí entra un nuevo factor, todavía falto de estudios serios pero con un responsable de moda, el cambio climático. La benignidad del clima en los últimos veinte o treinta inviernos salvo 2009 (en Guadarrama y Norte) y los gen- erosos 1996 y 1997, han provocado que áreas que estos animales tenían vetadas por la dureza del clima, como es el ámbito supraforestal, sea hoy para ellos un nicho idílico en el que han proliferado enormemente, pasando de la ausen- cia total a la abundancia. Este aumento poblacional ha sido muy con- siderable en todo el sistema central y en el

Ibérico, pero donde este aumento es verdadera- mente espectacular es en la Cantábrica, y si la evolución siguiera su línea lógica probable- mente daría una nueva especie más adaptada al frío y la nieve, el ciervo de piornal. Éste no es el caso del corzo, que también ha aumentado sus efectivos, pero es más por la progresión forestal

a costa de prados y cultivos. Bromas darwinianas aparte, el efecto de esta población, tan alabada por los escopeteros, sobre la vegetación, unida a las otras causas provocadas directa o indirectamente por la acción del hombre están dejando esta franja zonal de vegetación en unas condiciones pre- carias para enfrentar un futuro incierto en el que los vaticinios climáticos nos presentan un panorama poco o nada halagüeño. La acción actual de la ganadería es ambigua, por un lado existe un abandono generalizado de este sector, lo que aparentemente favorece la recuperación de áreas degradadas, pero esto conlleva el abandono de caminos, la desapari- ción de prados y majadales y el cierre de la veg- etación arbustiva, lo que propicia una pérdida de diversidad ecosistémica y favorece la propa- gación del fuego. Esto lleva a elevar el peligro de incendio incrementando además su virulen-

Boletín 23

Boletín 23 cia y propagación, y a la excesiva proliferación de pistas para vehículos. También el

cia y propagación, y a la excesiva proliferación de pistas para vehículos. También el abandono generalizado del medio rural ha propiciado en amplias zonas como Ayllón que el ganado paste descontrolado, rompiendo las vallas de mam- postería del parcelario y nitrificando humedales y turberas.

Usos y abusos humanos Estamos en una zona en que la naturaleza impone severas condiciones a la vida, lo que directa e indirectamente implica una mayor lim- itación al aprovechamiento humano de estos medios. Esto ha venido ocurriendo secular- mente en cuanto a la explotación forestal, que quedaba limitada a zonas de menor altitud y más accesibles, además la merma de calidad de los fustes, ahora más cortos y retorcidos, así como la abundancia de arbustos que hace más difícil el trabajo, descartaba esta zona de este tipo de uso a no ser que estuvieran previamente esquilmadas las zonas inferiores. No es el uso forestal, sino el ganadero quien ha venido a explotar estas bellas áreas. La zona superior al límite forestal se caracteriza por los extensas arbustedas, principalmente piornales, y por la riqueza de los pastos en llanos, lomas y vaguadas. Dada la mayor humedad climática de los suelos y su corto ciclo vegetativo, producen los pastos de verano, los agostaderos, la razón de ser de la cabaña trashumante. Unida a la ganancia de suelos ganaderos ha estado la lucha contra las alimañas, principal- mente el lobo, y la herramienta de manejo ha sido el fuego, con lo que por otro lado se con- seguía mantener el monte despejado para localizar al ganado sin dificultad y aligerar los desplazamientos de los pastores El mal concebido pleito entre ganadería y bosque, viene dado por una supuesta ganancia de pastos, cuando en realidad un mosaico entre parcelas idóneas dedicadas a una y otra activi- dad puede suponer beneficios recíprocos para ambos agrosistemas. Desde la más remota antigüedad, en nuestra piel de toro y remitiéndonos hasta el mundo pre- rromano, la herramienta de manejo no ha sido el hacha, sino el fuego. Pero hasta hace no demasi- ado tiempo todo estaba, salvo episodios bélicos, mucho más controlado, el hombre conocía bien

su medio, posibilidades y límites de explotación

del territorio; el uso del fuego era medido con precisión pues un exceso podía significar la pér- dida de posibilidades para otros usos o per- sonas, o incluso para el propio ganadero. Sólo se quemaba cuando se sabía que el interior del suelo había la suficiente humedad como para garantizar la viabilidad del banco de semillas o la invulnerabilidad del sistema radical de las especies vivaces. Se quemaba en función de un calendario y de una, y con una, climatología favorable, entre varias personas y sabiendo los límites del área a quemar. Hoy en día, este saber se ha perdido o

es necesaria la cooperación entre pastores o más personal para controlar el fuego, con lo que lo más cómodo es prender y esperar que el viento no lleve el fuego donde no debe y si lo llevase, probablemente nadie dirá nada. Es frecuente ver

en los periodos anticiclónicos otoñales los var- ios incendios diarios que se producen en esta región supraforestal, fuera del periodo de vigi- lancia contra incendios, ante la total pasividad de población y autoridades de los pueblos afec- tados. Un continuo suma y sigue de pequeños, y no tan pequeños, incendios que no entran ni en

el cómputo anual.

Sería fácil acabar con esta práctica tolerada, auténtica plaga de comarcas como las sierras galaico-leonesas y Gredos en sentido amplio. Solo bastaría con una mínima voluntad, vigilan- cia, alguna multa, pero, sobre todo, dar una mín- ima alternativa o ayuda a los ganaderos.

Las acciones a realizar Entre las medidas que se deberían tomar para impedir el deterioro de esta importante franja altitudinal, aparte de las coherentes con todas las normativas de protección ambiental

nacionales y europeas, de las que muchas atañen

a estas áreas por ser con frecuencia áreas prote-

gidas, manifiestamente ampliables, se deberían observar otras de sentido común que no suelen entrar en las miras de gestores más proclives a un supuesto sentido economicista o a cuidados y protecciones meramente propagandísticos. Por todo esto habría que asentar medidas indispensables para la conservación de esta área cuya salud repercute directamente en las áreas inferiores, medidas tales como:

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Boletín 23 * ausencia de extracciones forestales con el fin de preservar biodiversidad, tener un reservo-

* ausencia de extracciones forestales con el

fin de preservar biodiversidad, tener un reservo- rio y fuente de recarga o mantenimiento del arranque hidrológico de las cuencas. En caso de

mantenerse las extracciones forestales, prohibir- las en las áreas que superen una determinada pendiente crítica o estén en el área de cabecera de núcleos rurales, turísticos o de cuenca de recepción de pantanos y áreas de interés agríco- la o ecológica (parques naturales, reservas micológicas, etc.).

* explotación ganadera controlada para no

sobrepasar la capacidad de carga, pero a la vez mantener la regeneración natural del bosque, el mantenimiento de los pastos y la heterogenei- dad de medios ecológicos.

* racionalizar los sistemas silvo-pastorales.

Ocurre que grandes parcelas se dedican en exclusiva a uno u otro uso y esto no tiene por qué ser así. Es corriente ver buenos pastizales reforestados cuando serían más productivos ecológica y ganaderamente siguiendo como pra-

dos. El terreno puede aunar ambos usos, plan- tar árboles en lomas y oteros, vallándose cuan- do jóvenes, que darán en el futuro una mayor humedad y protección al pastizal de llanos y

vaguadas, protegiéndolo y, a la vez, dando cobi- jo veraniego al ganado.

* reforestar ampliamente con especies del

terreno o recientemente desaparecidas de la zona con un abanico de especies autóctonas e incluso alguna no tan autóctona, al menos en las áreas de menos valor ecológico, adecuando las

especies a las áreas del terreno más favorables a ellas. Dados los inciertos tiempos que se aveci- nan es absurdo jugársela a una sola carta.

* el control poblacional de las especies

cinegéticas con el establecimiento de unas den- sidades máximas e incluso ir más allá y no impedir por más tiempo la entrada del lobo como actor y parte de la dinámica poblacional de los herbívoros en zonas donde aún no está presente.

* incompatibilidad con explotaciones turísti-

cas agresivas como estaciones de esquí o urban- izaciones que consumen muchos recursos en un medio vulnerable y contaminan el mismo origen de las cuencas. * Estudios previos de impacto ambiental

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respecto al trazado nuevo o antiguo de pistas forestales. Es un factor de degradación de

primer orden, causante de la inestabilización de laderas, además de ser un vector de propagación de incendios, de furtivismo, pasando a un segundo plano su función inicial de acceso y control del monte.

* comprender íntegramente el complejo

entramado y funcionamiento de los ecosistemas relacionados. Muy a menudo las políticas con- servacionistas no tienen en cuenta el uso local

del monte y llevan indirectamente al deterioro por exceso de restricciones, previo descontento de la población rural. Hay bastantes casos de

incendios porque no se ha controlado la posible

propagación del fuego en áreas de manejo de la

vegetación no permitido.

* Campos de trabajo de limpieza de senderos

(además también evitaría la innecesaria prolif-

eración de pistas forestales) o limpieza de pas- tos con reparación o recuperación de prados y regueras. Sería una alternativa válida, conve- niente y barata, aparte de emprender en esos mismos campos labores de restauración paisajística o repoblación forestal, unas vaca- ciones pagadas a costa de ayudar a la población rural a recuperar su cariño por el monte.

* una labor educativa digna y pagada en el

medio rural. Las ideas preconcebidas, antiguas

o los prejuicios frente a la protección del terri-

torio están a la orden del día entre los paisanos, que son finalmente quienes van a cuidar y sufrir

o disfrutar de las acciones de protección. Este

puede ser el punto fuerte, o el débil, de cualquier gestión del espacio rural.

La valoración del factor humano y el ganar

afectiva y racionalmente la colaboración de los pueblos de estos entornos rurales tiene una importancia crucial ante cualquier acción de futuro sobre nuestros bosques.

Penúltima hora: los mencionados escasos

restos del último pinar natural de Gredos fueron

calcinados en un 80% en el famoso incendio de Arenas de San Pedro del verano de 2009 por la clara incompetencia de las autoridades fore- stales, que llegaron incluso a prohibir a los paisanos combatir el fuego con la excusa del peligro físico que ello suponía.

Boletín 23

Boletín 23 E l p u d i o , Rhamnus alpina L . s u

E l

p u d

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o ,

Rhamnus alpina L .

s u b s p .

alpina

p u d i o , Rhamnus alpina L . s u b s p .

Helios Sainz, Ingeniero de Montes, profesor de Geobotánica en la Universidad Autónoma de Madrid Emilio Blanco, Biólogo, consultor ambiental.

Introducción El pudio es una de las nueve* especies de Rhamnus (sin nombre común general, en todo caso “espinos”) que crecen espontáneas en nuestro país. Se trata de un grupo de arbustos y matas acompañantes de la vegetación dominan- te, poco conocidos ni destacables, ya que llaman

tes, algunas especies tienen madera dura que se ha usado para mangos y palos, y otras especies se usaron como tintóreas en la antigüedad.

muy poco la atención a los no iniciados en botánica. Además no presentan apenas utilidades,
muy poco la atención a los no
iniciados en botánica. Además
no presentan apenas utilidades,
ni una floración llamativa, por
lo que frecuentemente pasan
desapercibidos, o se confunden
con otros arbustos más habi-
tuales. Si acaso se puede decir
que nuestros Rhamnus, en
general, son tóxicos (no así el
fruto para la fauna) y purgan-
La palabra
Rhamnus podría pro-
ceder del griego rham-
nos, arbusto espinoso,
o estar relacionada
con rabdos: ramilla o
varilla, debido a la fle-
xibilidad de sus
ramas. Fue Linneo el
creador del género y
del nombre.
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Boletín 23 Dentro de los Rhamnus de nuestro país destacan grosso modo 2 grupos, el de

Dentro de los Rhamnus de nuestro país destacan grosso modo 2 grupos, el de los arbustos pro- pios del matorral mediterráneo y el de las espe- cies eurosiberianas, o de tendencia atlántica, que adquieren sobre todo importancia en el ambiente submediterráneo de transición entre ambos. En general son especies interesantes desde el punto de vista ecológico y geobotánico, indica- doras de condiciones del medio, útiles como fijadoras de taludes y protectoras de la erosión del suelo, así como de interés para la fauna sil- vestre y con buenas posibilidades de utilización en la jardinería con especies autóctonas. En Canarias viven 3 especies endémicas macarone- sicas y en Baleares viven otras 3 especies, una de las cuales es un endemismo notable dedicado al príncipe Luis Salvador (Rhamnus ludovici- salvatoris) El género Rhamnus, el más numeroso de la familia Rhamnaceae presenta en el mundo una notable diversificación. Se distribuye principal- mente por el hemisferio norte (Norteamérica y Europa), y está bien representado en las zonas mediterráneas. En América del Norte se localiza la mayor diversidad del género, no obstante algunas especies llegan hasta Brasil y otras incluso a Sudáfrica, China y Japón. Se recono- cen más de 125 especies y en Europa se dife- rencian unas 16 especies (25 si consideramos también las subespecies). En La región maca- ronésica hay 3 especies endémicas. El género

Ziziphus, el segundo mas importante de la fami- lia (86 spp.) es subtropical y contiene bastantes árboles, con una única especie arbustiva que llega a Europa, el azufaifo, presente en la zona murciano-almeriense. Otros géneros importan- tes, a caballo entre el mundo subtropical y tem- plado, y con una buena representación en las zonas mediterráneas son Ceanothus (55 espe- cies norteamericanas) y Pomaderris (55 espe- cies australianas). Algunas de las especies exó- ticas se pueden ver en nuestros jardines botáni- cos. Géneros cercanos a Rhamnus son los arra- clanes (Frangula), los azufaifos o ginjoleros (Ziziphus), los llamados espinos de cristo (Paliurus), el árbol de las pasas (Hovenia), las espinosas coletias (Colletia) de la Pampa o las vistosas lilas (Ceanothus) de California, todos ellos de la familia Rhamnaceae . Rhamnus alpina L. subsp. alpina es un arbusto o arbolillo de unos tres o cuatro metros de altura que se conoce con distintos nombres a lo largo de la geografía hispana. Entre ellos el mas frecuente parece ser el de pudio, o púdol como se le denomina en Cataluña. La especie, en sentido amplio, es común en Europa aunque rara vez se comporta como taxón dominante en las formaciones en que aparece. Se trata de una especie caducifolia eurosiberiana, resistente al frío, que, como tantos otros taxones de esta región, alcanza en las montañas de las penínsu- las mediterráneas del sur de Europa y en el norte de África sus límites meridionales de distribu-

Nota a pié de página:

* véase clave de encuadre de las especies de Rhamnus indicando su variabilidad, lo que hace que no haya acuerdo sobre las especies existentes que según criterios diferentes varían de 8 a 15 en la Península (+ 3 en Canarias)

La familia de las Ramnáceas es una familia de tamaño medio y amplia distribución mundial, sub- tropical y templada, que tiene unos 50 géneros y alrededor de 900 especies. Son principalmente arbustos, pero hay también algunos árboles. En España tenemos presencia de cuatro géneros de esta familia: 1.- Frangula, al que bastantes autores incluyen en el género Rhamnus, con una sola especie riparia (hay otra endémica de las Azores); 2.- Rhamnus, con 11-18 especies según se con- sideren algunos taxones (myrtifolia, borgiae, oleoides, velutina, legionensis, infectoria, villarsii) como especies o subespecies; tres de las especies son endemismos macarónesicos que aparecen en Canarias (R. crenulata y R. glandulosa, R. integrifolia); 3.- Ziziphus con dos especies, una alóctona cultivada o asilvestrada (China) y otra autóctona ibero-africana, el azufaifo, y 4.- Paliurus con una sola especie circunmediterránea relíctica.

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ENCUADRE DE RHAMNUS ALPINA DENTRO DEL GÉNERO RHAMNUS (Clave sencilla para la diferenciación de los Rhamnus de la Península)

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Boletín 23 ción. Aunque entre las plantas abundan los nombres científicos geográficos o ecológicos que se

ción. Aunque entre las plantas abundan los nombres científicos geográficos o ecológicos que se prestan a confusión, como ocurre con Quercus pyrenaica o Q. canariensis, en el caso de Rhamnus alpina el nombre de la especie resulta muy adecuado pues hace referencia a su aptitud para desarrollarse en altas montañas y a que es una planta común en los Alpes. Aunque no es propia del piso alpino, aparece con fre- cuencia por encima del límite del bosque (“supratimberline” supraforestal o prebosque) siendo uno de los arbustos grandes o arbolillos que mayor altitud alcanza en nuestro país (1700

y puede que hasta 2000). Rhamnus alpina es un taxón de las mon- tañas del centro y sur de Europa en el que se diferencian tres subespecies: la subsp. alpina de los Alpes y las montañas del Mediterráneo occi- dental, la subsp. fallax del este de los Alpes y la Península Balkánica y la subsp. glaucophyllus endémica italiana de la región de los Alpes Apuanos, al norte de la Liguría, donde se encuentra la famosa cantera de mármol de Carrara. Rhamnus alpina subsp. alpina está ligado al área de los bosques planocaducifolios sobre suelos calcáreos más o menos karstifica- dos, mostrando preferencias por hábitats rupíco- las: fisuras de escarpes, repisas y el pie de can- tiles carbonatados, lapiaces y pedregales o gle- ras de grandes bloques que recubren suelos rela- tivamente húmedos. La evolución ha diferenciado principalmente las especies ibéricas del género Rhamnus según

el tipo de hojas y la espinescencia. En España

hay dos grupos de especies, las que presentan hojas perennes más o menos esclerofilas y las de hoja caduca. En ambos grupos hay taxones

inermes y espinosos. Rhamnus alpina pertenece

al primer grupo, el de los caducifolios inermes.

Evolutivamente se incluye normalmente en la sección Rhamnastrum Rouy y es una planta pró-

xima de Rhamnus pumila, caméfito rastrero que

se conoce como pudio menor y tiene una distri-

bución muy parecida, aunque este es mucho más abundante. Algunos autores (Bolós y Vigo, 1974) propusieron subordinarlos como Rhamnus alpinus L. subsp. pumilus (Turra) Bolos & Vigo, aunque en obras posteriores no siguieron este criterio (Bolòs y Vigo, 1984-

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2001). También es próximo del arraclán, san- guino o hediondo (Rhamnus frangula), un

arbolillo de hojas caedizas, corteza purgante y tendencias riparias que muchos autores separan

en un género aparte. En ese caso lo denominan

Frangula alnus y lo individualizan debido a que sus flores son pentámeras y hermafroditas en vez de tetrámeras y unisexuales. Pero el más parecido en el campo y en cuanto a su ecología sería Rh. Cathartica del que se diferencia bién por no ser espinoso. Uno de los buenos sitios para contemplar la diversidad de Rhamnus es el cañon del

Duratón (Segovia) donde encontramos cita- das 6 especies y diversas variantes o híbridos. Cuatro de ellas (lycioides, pumilla, saxatilis, alaternus) conviven juntas o en espacios cer- canos, Rh. cathartica puede aparecer en los bosques riparios del río y Rh. alpina está citado por Oria de Rueda en su libro de Árboles y arbustos de Castilla y León.

Descripción Rhamnus alpina subsp. alpina es un arbus-

to de uno a tres o cuatro metros, con ramifica-

ción intrincada desde la base con numerosas

con ramifica- ción intrincada desde la base con numerosas ramas que le dan al conjunto un

ramas que le dan al conjunto un aspecto globo- so, muy raramente puede ser un arbolillo con algún tronco principal. Las ramas son abundan-

tes y tortuosas y presentan una corteza lisa de

color gris, en ocasiones algo parduzca. Las ramillas jóvenes son pubescentes pardo-rojizas

y carecen de espinas.Las yemas son grandes y

muy características. Las hojas son simples, caducas, alternas, pecioladas, brillantes y lustrosas, de contorno

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Boletín 23 tomado de Ceballos y Ruiz de la Torre generalmente ovalado, a veces redondeadas y

tomado de Ceballos y Ruiz de la Torre

generalmente ovalado, a veces redondeadas y algo acorazonadas en la base y con el margen dentado. Suelen terminar en punta y son festo- neadas o denticuladas en los bordes, verde intenso y lampiñas por el haz y algo tomentosas por el envés. Presentan siete a quince pares de

nervios secundarios rectos y paralelos, muy pro- minentes, que confieren al limbo un aspecto “plisado” muy característico. En la base del peciolo tienen unas estipulas muy reducidas caedizas. Es destacable la gran belleza de las hojas por su perfecta simetría y el parale-

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Boletín 23 lismo, de la nerviación unido al lustre del haz ligeramente plisado. Es planta generalmente

lismo, de la nerviación unido al lustre del haz ligeramente plisado. Es planta generalmente dioica: las flores son pequeñas, pedunculadas (1 cm aprox.), tetráme- ras (4 pequeños pétalos que alternan con los 4

sépalos), casi siempre unisexuales y se desarro- llan en ejemplares diferentes. Tienen ovario súpero y son de color verde amarillento. Aparecen en pequeños grupitos de 4 a 6 flores en las axilas de las hojas por lo que resultan poco conspicuas. El cáliz tiene forma de copa con cuatro lóbulos muy poco marcados. Los cuatro pétalos son oblongos, verdosos, y acaban

en punta y los estambres son cortos. El ovario es

ovoideo con tres o cuatro cavidades en las que

se desarrolla una sola semilla, está rematado por

un estilo bífido o trifido. El fruto es negro-azu- lado en la madurez y del tamaño de un guisan- te, conserva el cáliz adherido en la base. Es una pequeña drupa poco carnosa que contiene gene-

ralmente dos o tres semillas que se aprecian desde el exterior. Las semillas tienen un surco longitudinal que no presentan las de Rhamus frangula = Frangula alnus, que además es pentámero. Confusiones: Rhamnus alpina se ha confun- dido en ocasiones con Rhamnus cathartica y con Frangula alnus pues presentan cierta seme-

janza en las hojas y flores, aunque Frangula es pentámero y tiene tronco principal. También se ha confundido con el haya, el olmo de montaña

y los mostajos. En la serranía de Cuenca (hoces

de Beteta y del Tajo) se citaron hayas que no se pudieron confirmar y se supone fueron confu- siones con el pudio que si se presenta en la zona.

Distribución Rhamnus alpina subsp. alpina es un taxón orófito del mediterráneo occidental que se dis- tribuye por las montañas del suroeste de Europa, en áreas con climas submediterráneos. Aparece en los Alpes, Corbieres y Cevennes, los Apeninos, las montañas de la antigua Yugoeslavia, Albania y Grecia, desde los Alpes Dináricos hasta el macizo del Pindo. También se conocen localidades aisladas en Córcega, Cerdeña, Turquía y Siria. En la península Ibérica se extiende principal- mente por el eje cántabro pirenaico donde es

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frecuente. También aparece de forma más esporádica en el Sistema Ibérico llegando hasta

los Puertos de Beceite y se presenta con carác-

ter

finícola en la sierra de Aitana, en la provin-

cia

de Alicante o en las provincias de Jaén (muy

raro en Cazorla y Segura) y Almería (sierra de María). Se ha citado en Sierra Nevada y en las sierras de Guadarrama y Gredos, pero se trata de citas antiguas que no se han podido confirmar recientemente por lo que parece improbable su presencia. No aparece en Portugal ni en las islas Baleares.

presencia. No aparece en Portugal ni en las islas Baleares. En el norte de África se

En el norte de África se localiza en las mon-

tañas calcáreas del medio Atlas y el Alto Atlas

de

Marruecos, y en el Atlas Telliano oriental y

el

macizo del Aurés en Argelia (Charco, 2001).

Las localidades más bajas que se conocen en España se sitúan alrededor de los 400 m s.n.m. (desfiladero de la Hermida) pero lo más fre- cuente es su presencia en el piso montano supe- rior y el subalpino, entre 1500 y 2000m. Las

localidades más elevadas en que se ha detectado

en la Península Ibérica se sitúan a mas de 2000

m en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. En la zona cántabro-pirenaica es sin duda donde es más frecuente esta planta, aunque nunca llega a ser abundante. En el resto de España es una especie relativamente rara que aparece de forma salpicada o esporádica. Es

muy raro en las montañas del sur, hasta el punto de considerarse en peligro de extinción en Andalucía aunque luego vuelve a aparecer en

las montañas del norte de África. Pueden resal-

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Boletín 23 tarse las siguientes localidades reunidas a partir de la bibliografía, nuestros recuerdos y la

tarse las siguientes localidades reunidas a partir

de

la bibliografía, nuestros recuerdos y la base

de

datos del proyecto Anthos:

Alicante: en la sierra de Aitana entre 1000 y

1600m.

Asturias: común en zonas calcáreas de la

Cordillera Cantábrica por ejemplo en los Picos

de Europa (Aliva: minas de Lloroza, 1950m

Vegarredonda) o en el macizo de Peña Ubiña

(vega del Meicín, 1680m) o el puerto de Tarna. También se conoce de los Puertos de Agüeria en

el concejo de Quirós donde aparece en las ace-

bedas, del puerto de San Isidro (Aller) y de dis- tintos puntos en los concejos de Ponga (Arcenorio, monte de Peloño) o Caso.

Burgos: Montes Obarenes, en las Hoces del

Ebro, por ejemplo en Encinillas donde ya la citó Willkomm y Lange (1880), en el desfiladero

del río Ubierna cerca de la capital, en la sierra

de

Besantes. Peñahoradada, Peña Amaya, la sie-

rra

de la Demanda, las parameras del Sistema

Ibérico : Caleruega, desfiladero de la Yecla Cantabria: donde parece alcanzar las meno-

res altitudes a las que aparece en la Península en

Asón, Arredondo (a 190 m), el desfiladero de la Hermida (Begés, 400m, o en Navedo, Peñarrubia, 300m), la Liébana y el valle del Miera (400 m), la Sierra del Hornijo (400 m) o

el, Monte Candina (Liendo, 275 m). A mayor

altitud aparece en Campoo: Abiada; Picos de

Europa: Tresviso, Áliva, Fuente Dé; Portillo de

la Sía. (J.A. Durán, com. pers.)

Cuenca y Guadalajara: en las hoces de los ríos en la Serranía de Cuenca y el Alto Tajo. Gerona: La Garrotxa y el Canigó Granada: citado en Sierra Nevada y la sierra

de la Sagra pero su presencia es improbable Huesca: Selva de Oza, Parque Nacional de

Monte Perdido, Añisclo, Escuain y Pineta (Torla

a 1000 ms.n.m, Ordesa: circo de Soaso,

Carriata, Salarons, Bujaruelo, circo de Pineta,

en el camino de Pineta al collado de Añisclo

aparece a 2000m s.n.m.), Benasque. La Rioja: Peña Isasa, Cameros León y Palencia: en los montes de Riaño y la

Tierra de La Reina, en las comarcas de Luna y

de Babia, en la zona del embalse del Porma, en

los puertos de Somiedo y Vegarada, en el valle

de Valdeón, en velilla de Rio Carrión, en el

Espigüete (Cardaño de Arriba) y el valle de Tosande, en “Fuente el cobre” y Piedrasluengas). Lérida: Parque Nacional de Aigües Tortes, valle de Arán, Baja Ribagorza y el Montsec.

Navarra: Irati, Añelarra

y

Pradales (Peñacuerno)

Soria: Sierra de Cabrejas, Canón del Río

Lobos, Moncayo Tarragona y Castellón: Puertos de Beceite, Morella, Benifassa

Teruel: Javaloyas, sierra de Gudar, Alcalá de

de

Segovia:

Becerill

Duratón,

Sierra

la Selva, Valdelinares,

el puerto de San Just,

Pitarque

Está incluido en la Lista Roja de la Flora

Vascular de Andalucía como especie en peligro

(Sierras béticas orientales (Almería y Jaén) y en Castilla La Mancha con la categoría de Interés Especial (1998)

Ecología y habitats prioritarios Vive en suelos rocosos o muy pedregosos, generalmente carbonatados y parece mostrar preferencias por las áreas kársticas. Es frecuen- te en torrenteras, lapiaces o repisas de cantiles

calcáreos o dolomíticos. Sus mejores formacio- nes se encuentran en el límite superior del bos-

que en valles glaciares (p.ej. Ordesa, Bujaruelo,

Pineta, valle de Arán, Picos de Europa). Esta localización da pie para una interpretación pale- ogeográfica dado que sus mejores formaciones parecen coincidir con lapiaces o morrenas ter- minales relacionados con los glaciares cuaterna-

rios. (posible indicador de ambiente perigla-

ciar). La especie pudo consolidarse evolutiva- mente durante el cuaternario adaptándose a los relieves calcáreos de los cañones de las zonas

montañosas, especialmente en las proximidades

de las lenguas glaciares. Tiene una aptitud rupí-

cola pionera que le permite colonizar zonas rocosas donde encuentra escasa competencia. Se considera especie característica de las comunidades de arbustos que forman parte de las orlas de los bosques de las zonas montaño-

sas (Berberidión, Prunetalia spinosae,

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Boletín 23 Rhamno-Prunetea ), generalmente relacionado con el área de las formaciones planocaducifolias eurosiberianas

Rhamno-Prunetea), generalmente relacionado con el área de las formaciones planocaducifolias eurosiberianas (Hayedos, robledales albares) o submediterráneas (quejigares). Principalmente en los pisos montano y subalpino y en ocasiones en zonas oromediterráneas o supramediterráne- as.

En la cordillera Cantábrica el pudio se locali- za principalmente en el territorio correspondien- te a la serie calcícola de los hayedos submedi- terráneos petranos que aparecen sobre todo en la vertiente meridional. Fitosociologicamente se reconocen como Epipactido helleborine – Fageto sylvaticae sigmetum. Son hayedos abiertos que ocupan estaciones subrupícolas sobre calizas carboníferas karstificadas. En los claros del bosque constituido a menudo por hayas de baja talla e incluso arbustivas se desa- rrollan muy bien los arbustos de orla, principal- mente rosáceas: Rosa Rubus, Crataegus, Amelanchier, etc. En estos espinares en los que aparecen también enebros y sabinas rastreras (Juniperus communis subsp. alpina, J. sabina), agracejos (Berberis vulgaris) y abundantes orquideas es donde se desarrolla habitualmente el pudio (Rhamnus alpina subsp. alpina). Los mejores bosquetes de pudio en la Península Ibérica aparecen en los Pirineos en las cabeceras de valles glaciares, justo en el límite del bosque, generalmente por encima de los hayedos. Destacan las formaciones relativamen- te densas de Pineta, Añisclo y Ordesa (Gradas de Soaso) en el Parque Nacional de Monte Perdido. Etnobotánica, nombres vernáculos y usos Nombres vernáculos:

Cordillera Cantábrica. En cuanto a nombres comunes, sobre todo se le ha llamado “pudio”, aunque es raro que lo conozcan en el campo las gentes y le den un nombre. En algunos puntos de León y Asturias se ha recogido escuernacabras o escornacabras, pero este nombre lo suelen aplicar a varias espe- cies de setos forestales, que tienen en común el tener madera dura buena para mangos y palos. En otros puntos muy localizados se han recopi- lado otros nombres, que se muestran en una ventana.

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Pudio siempre alude a maloliente, ya que la especie probablemente huela mal al rascar la corteza, como ocurre con su pariente el rabiacán o hediondo (Frangula alnus). Los corzos suelen buscar estos arbustos y otros para rascarse la cornamenta y morder, pelándolos. Pudio en cordillera Cantábrica, Aragón, Madrid, País Vasco y Navarra, Púdol en Cataluña, Boje en Abiada (Campoo, Cantabria), Otsapagoa en País Vasco, Sanatodo en Huesca, Mostajo en Teruel, Figuera borda según Ceballos y Ruiz de la Torre, Aliso bastardo según Ceballos, Escuernacabras en Asturias y en francés nesprum, nombre al parecer bastante extendido en Francia Usos Muy poco conocido a nivel popular, tóxico para el ser humano tanto las bayas como las hojas. Al parecer la corteza tiene propiedades purgantes pues es rica en derivados antracénicos igual que la del arraclán (Rhamnus frangula = Frangula alnus) pero su uso no está estudiado. Para algunos animales probablemente las hojas sean tóxicas, no así las bayas (drupas) comidas por aves y mamíferos abundantemente, responsables de su dispersión. Al parecer el fruto juega un papel importante para la alimen- tación, a finales de verano y principios del otoño, del oso en la Cordillera Cantábrica. Puede utilizarse como ornamental aunque hay pocas experiencias al respecto. Potencialmente interesante para su uso en jardi- nería, rocallas, etc. Tb interesante como coloni- zador de taludes y restauración paisajística. Bonita coloración otoñal amarilla.

Nombres ibéricos recogidos hasta el presente de Rh. alpina (todos ellos muy locales y de difícil generalización): aliso bastardo, amargoso, boje, borje, car- rasquillo, escornacabras, escuer- nacabras, espino pudio, mostajo, pudiera, pudiguera, pudio, sanatodo, sangrero. Catalán: púdol, bembord, fic, figuera borda, púdica, pudolenc, púdos, vern bord. Vasco: otsapagoa

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Boletín 23 La madera es compacta, densa, dura, con la albura blanquecina y el duramen rojizo,

La madera es compacta, densa, dura, con la albura blanquecina y el duramen rojizo, se ha usado algo en ebanistería y tornería para la ela- boración de pequeñas piezas a nivel local. Puede usarse como leña aunque al ser poco abundante y aparecer a menudo en pequeño número no ha sido muy utilizado. En Campoo (Abiada, Cantabria) donde se conoce como boje lo utilizaban para hacer

cucharas. (Pardo de Santayana, 2008) Propagación Por semilla, una vez limpia y separada de la pulpa necesita estratificación. Se planta en febrero marzo. Dispersión en la naturaleza zoó- cora, por avifauna y mamíferos (mustélidos y zorros principalmente).

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LL

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OO

GG

RR

AA

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Rhumnus

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Boletín 23 B e l l e z a s a r m a d a
Boletín 23 B e l l e z a s a r m a d a

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a r m a d a s

Günter Kunkel el texto y Mary Anne Kunkel los dibujos (Velez-Rubio, Almería)

Introducción

Quizás, el título invita a dos frentes: los que esperan la belleza, y los que temen lo “armado”. Sin embargo y como estamos hablando de plantas - peligro corre sola- mente cuando se toca aquella “belleza”

En el Reino Vegetal conocemos muchas especies armadas. Armadas por espinas, aguijones, pelos urticantes u otros medios de autodefensa. Las Rosas son bellas pero tienen sus aguijonea expresivos; muchas de las especies de Acacia y aliadas son admirables pero se defenden por vía de sus espinas; los Cactos suelen tener flores sobresalientes pero sus hojas convertidas en espinas y/o gloquidios demandan respe- to, y de las Euforbias craso-caulinares mejor ni hablar porque armadas son igual que los cactos pero sus flores apenas des- tacan y, además, toda la planta posee “mala leche”. El Reino Vegetal es muy grande, y bastante inventivo.

No obstante, como las rosas, los acacias, los cactos y las mencionadas euforbias son especies hortícolas, cultivadas y que tie- nen sus precios correspondientes, al campo quedan las bellezas silvestres, en su mayoría herbáceas, nativas, gratuitas y,

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generalmente, no deseadas. Y resulta que la familia mas numerosa del Reino Vegetal (la de las Compuestas o Asteráceas, con probablemente más de 20.000 especies diferentes) es la del mayor número de “bellezas armadas” de/y/ en nuestros cam- pos. Son géneros como ARCTIUM, ASTE- RISCUS, ATRACTYLIS, CARDUNCE- LLUS, CARDUUS, CARLINA, CARTHA- MUS, CENTAUREA, CIRSIUH, CHICUS, CYNARA, ECHINOPS, GALACTITES, LACTUCA, NOTHOBASIS, ONOPOR- DON, PALLENIS, PICRIS, PTILOSTE- MON, SCOLYMUS, SILYBUM, UROS- PERMUM, XANTHIUM y quizás algún mes que se considera como representante de los “autodefensivos”. Constan, en éste país, con probablemente más de 200 espe- cies. Y aunque no todas estas son llamati- vas, todas “pican”. - Por razones de espa- cio aquí disponible solamente cinco dibu- jos entran en el concurso.

Nota: Maestro corrector de viaje; texto reproducido del manuscrito original.

Dos correcciones necesarias:

“Nothobasis” « NOTOBASIS, y añadir PICNOMON y SERRATULA a la lista pre- sentada: mea culpa.

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Boletín 23 Fig. 1: Silybum marianum (L.) Gaertner (bas.: Carduus marianus Linneo), el “Cardo mariano”. Anual

Fig. 1: Silybum marianum (L.) Gaertner (bas.: Carduus marianus Linneo), el “Cardo mariano”. Anual o bienal de hasta 2 m de altura; hojas variegadas (verdes, con manchas blancas; flores de color liláceo-purpúreo, en cabezas terminales de hasta 5 cm de diáme- tro. - Decorativa cuando en pleno desarrollo, y cultivada en algunos países; un verdade- ro peligro cuando está seca. Sin embargo, los tallos tiernos son comestibles.

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Boletín 23 Fig. 2: Onopordum macracanthum Schousboe, el llamado “Cardo borriquero”. Anual o bienal de hasta
Boletín 23 Fig. 2: Onopordum macracanthum Schousboe, el llamado “Cardo borriquero”. Anual o bienal de hasta

Fig. 2: Onopordum macracanthum Schousboe, el llamado “Cardo borriquero”. Anual o bienal de hasta 1,5 m de altura; hojas verde-grisáceas y algo lanudas; flores azul-purpú- reas, en posición terminal. - Planta de campos, pastizales y hasta de claros en los bosques; de poca o ninguna utilidad forrajera. Su nombre genérico deriva del griego Onopordon:

onos = asno, burro, y pordé = pedo, o expresión indicando “Ventosidad del burro”.

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Boletín 23 Fig. 3: Centaurea calcitrapa Linneo (sin.: Calcitrapa calcitraba Hill), comunmente: “Abrojos, Gardo
Boletín 23 Fig. 3: Centaurea calcitrapa Linneo (sin.: Calcitrapa calcitraba Hill), comunmente: “Abrojos, Gardo

Fig. 3: Centaurea calcitrapa Linneo (sin.: Calcitrapa calcitraba Hill), comunmente:

“Abrojos, Gardo estrellado, Trepacaballos” etc. - Bienal de tamaño bastante variable y que puede alcanzar más de un metro de altura y de diámetro; densamente ramificada. Flores axilares, de color purpureo; espinas estrelladas, muy pálidas y hasta (de un cierto modo) decorativas en plantas jóvenes. - Una “mala hierba” de verdad.

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Boletín 23 Fig. 4: Carlina corymbosa Linneo (ain.: Carlina hispánica Lam.), el “Cardo de nollo”. Especie

Fig. 4: Carlina corymbosa Linneo (ain.: Carlina hispánica Lam.), el “Cardo de nollo”. Especie aparentemente perenne, y frecuente tanto en pastizales como en campos arados; también decora orillas de caminos. Hojas glabras, rígidas, verde-intensas; flores amari- llas, en cabezas terminales de 2 a 3 cm de diámetro y que se prestan a la desecación como ornamental potencial, una vez removidas las hojas inferiores.

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Boletín 23 Fig. 5: Picnomon acarna (L.) Casaini, anteriormente clasificado cono especie de Carduus, Carlina, Cirsium,
Boletín 23 Fig. 5: Picnomon acarna (L.) Casaini, anteriormente clasificado cono especie de Carduus, Carlina, Cirsium,

Fig. 5: Picnomon acarna (L.) Casaini, anteriormente clasificado cono especie de Carduus, Carlina, Cirsium, y Cnicus, siendo el temible “Gardo cuco” de nuestros campos.

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Boletín 23 Definiciones de Bosque equivocadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) . La
Definiciones de Bosque equivocadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) . La Asociación
Definiciones de Bosque equivocadas de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) .
La Asociación de Biología Tropical y Conservación (The Association for Tropical
Biology & Conservation, ATBC) ha adoptado una resolución exigiendo a la ONU la modi-
ficación de sus definiciones de bosques, por considerarlas confusas y equivocadas
(http://www.tropicalbio.org):
Considerando que un error de la definición actual de "bosque" utilizada por las
Naciones Unidas es el no establecer una distinción entre bosques naturales, bosques
naturales modificados, y plantaciones de árboles; y
Considerando que las plantaciones de árboles incluyen con frecuencia monocultivos
de especies alóctonas, que tienen un valor muy limitado en cuanto a la conservación y
protección de la biodiversidad en peligro; y
Considerando que en muchos países tropicales, bosques diversos y complejos, que
fueron preservados con figuras legales de protección, como reservas permanentes de
bosques, están siendo ahora talados y reemplazados por plantaciones; y
Considerando que debido a este serio resquicio legal, se podría considerar que estas
alteraciones (talas, plantaciones, etc.) no modifican el "bosque", y por tanto, se puede
llegar a permitir que ocurra pérdida y degradación de bosques sin aplicar sanciones; y
Considerando que la destrucción de bosques naturales ricos en carbono o turberas,
para producir madera, pasta de papel, o para realizar plantaciones de aceite de palma,
puede conducir a un aumento de las emisiones netas de gases nocivos de efecto inver-
nadero; y
Considerando que las distinciones previamente mencionadas son fundamentales para
las negociaciones de conservación de bosques naturales y reducción de las emisiones
producidas por la pérdida y degradación de bosques (REDD, siglas en inglés), dentro
de las negociaciones actuales de cambio climático;
Se decide que la Asociación de Biología Tropical y Conservación, la mayor organiza-
ción científica mundial dedicada al estudio, protección y utilización sostenible de los
ecosistemas tropicales:
- Solicita al órgano subsidario del consejo científico y tecnológico (Subsidiary
Body for Scientific and Technological Advice, SBSTA) de las Naciones Unidas una clari-
ficación inmediata de las definiciones de bosque natural, que se basen en biomas (por
ejemplo, "fresco-templado", "húmedo tropical", "bosque pantanoso de turba"), para
reflejar los diferentes valores de biodiversidad y reservorio de carbono que tienen los
distintos biomas, así como expresar una clara distinción entre bosques naturales y
aquellos dominados por monocultivos de árboles y especies alóctonas; y
- Sugiere firmemente que tanto países desarrollados como en vías de desarrollo
implementen inmediatamente estas definiciones nuevas de bosques, de manera que se
garantice su incorporación en negociaciones actuales y futuras de la comisión de emi-
siones por la pérdida y degradación de bosques (REDD).
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Boletín 23

Boletín 23 A r a n j u e z m a l t r a

A r a n j u e z

m a l t r a t a

a

l o s

g r a n d e s

á r b o l e s

s i n g u l a r e s

l o s g r a n d e s á r b o l e

Más información: Francisco. 665820045

Parece como si en esta ciudad, una gran maldición en forma de desprecio y temor, hubiera caído sobre aquellos árboles de gran porte y ornamentales, situados para su desdi- cha en nuestras calles, parques y jardines. La tala, mutilación y poda innecesaria, se ceba sin tregua todos los años con ellos.

Carecen de toda estima y respeto aquéllos ejemplares grandes, bellos y majestuosos como Platanus Hispánica y Ulmus Pumilla, que jalo- nan nuestro medio urbano, incluso los paseos históricos también soportan la acometida arbori- cida de personajillos iluminados, faltos de cul- tura y sensibilidad hacia estos entrañables seres vivos.

La Ley 8/2005 de Protección y Fomento del Arbolado de la CAM, a pesar de ser muy gener- alista, falta de rigor en muchas de sus disposi- ciones e incluso otorga la competencia san- cionadora al propio Alcalde (increíble). Su incumplimiento en Aranjuez abarca desde el PREÁMBULO con su recorrido de buenas intenciones, hasta las DISPOSICIONES FINALES, dado que las ordenanzas munici- pales no se han adaptado, ni tan siquiera parece que su obligado cumplimiento sea de aplicación por estos pagos. Ecologistas en Acción de Aranjuez, a pesar de todo, denunciará en primera instancia ante la Comunidad la mala praxis generalizada hacia nuestro arbolado monumental, que parece perseguir la paulatina eliminación de los mismos. Tal actitud de des- precio solo tiene explicación por la puesta en valor del negocio del árbol.

El Art.3 de la citada Ley, prohíbe las podas drásticas e indiscriminadas. Si tomamos las podas que están siendo realizadas o las conclu- idas en lo que va de temporada por diversas

calles, debemos admitir su indiscriminación, pues se realizan en todos los pies de la misma

alineación (Apdo.1), lo necesiten o no según los diferentes supuestos detallados (Apdo. 2). Sólo

se justificarían entonces cuando exista peligro

para la seguridad vial o peatonal, a juicio de la técnico municipal competente y mediante acto motivado. Nuestros queridos árboles ornamen- tales de Aranjuez, puestos en la diana del "eje del mal", ora son malvados aplastatodo, ora solemnes y fastuosos cuando lo diga la Fundación "Ribereños por el mundo" en su Gestión del Paisaje.

Observemos estas prácticas tan radicales como innecesarias ejecutadas actualmente en algunos puntos de la ciudad, por ejemplo:

Calle Joaquín Rodrigo: cortes de ramas sanas, jóvenes de pocas savias (años), limpias (rasgos de enfermedad), yemas incipientes, alguna rama seca (adecuado) y sin amenaza

para nadie. Destaca en esta calle tocones de pies talados con anterioridad, que permanecen sin quitar ni reponer, caceras existentes sepultadas

y terreno compactado por los vehículos aparca- dos en su base.

Por las inmediaciones dentro del barrio de las Aves actuaciones similares.

Parque Pavía: bárbaras mutilaciones en varias especies, talas y podas brutales (exhibi- ción bochornosa del árbol añoso talado).

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Boletín 23 Calle Capitán: podas excesivas e innece- sarias de ramas jóvenes y sanas, casualmente esta

Calle Capitán: podas excesivas e innece- sarias de ramas jóvenes y sanas, casualmente esta calle se podó hace pocos años ¿Por qué se interviene de nuevo? Esta circunstancia se repite en otras zonas (Calle Florida, Foso, Montesinos, etc.).

Calle El Rey: arboricidio total.

Foso, Montesinos, etc.). Calle El Rey: arboricidio total. a CEA El Regajal (el que fulminan): corte

a

CEA El Regajal (el que fulminan): corte de ramillas jóvenes, sanas, con yemas, extemporá- neo, sin peligro, arbolillos bien formados (para- digma de lo destructivo).

Calle Praderas (paseos históricos): poda innecesaria de ramillas jóvenes y en buen esta- do, muchos brotes nuevos con yemas iniciales

Podríamos seguir denunciando otras muchas actuaciones. Falta de tutores adecuados en nueva plantación o al contrario, que comprimen en pies de sobra enraizados, etc. Sorprende que se ceben impunemente con la parte aérea,

mientras olvidan la zona más importante como es su base, dado que un buen mantenimiento de la misma, aportará salud y adecuado desarrollo, evitando en gran medida, daños inoportunos.

Ecologistas en Acción, ante el daño injustifi- cado que año tras año se produce a nuestros grandes amigos los árboles monumentales de Aranjuez, habida cuenta de que dichos elemen- tos vegetales, forman parte de su Patrimonio

Histórico-Artístico, en su vocación de proteger

y concienciar a los ciudadanos sobre la conser-

vación de los ecosistemas asociados urbanos, pone en conocimiento a los irresponsables que

gestionan el arbolado en la ciudad, que llegará

las instancias judiciales convenientes, hasta que tales prácticas "ordinarias" alcancen el carácter de últi- mo recurso y nunca más sean

consideradas actuaciones coyunturales.
consideradas
actuaciones
coyunturales.
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Boletín 23 U n a pp e q u e ñ a rr e f l
U n a pp e q u e ñ a rr e f l e
U n a
pp e q u e ñ a
rr e f l e x i ó n
Daniel LLorente
Hace tiempo leí un reportaje sobre una moda que en U.S.A. mueve muchos millones al año. Se llama
"Supervivencionalismo" y en origen surgió con el temor a un ataque nuclear en plena guerra fría.
Consiste esta moda en buscar una zona libre de la influencia de ataques nucleares y de sus ondas expansivas.
Se logra esto trazando círculos a la escala adecuada en un mapa usando como centros los puntos donde hipotéti-
camente caerían las bombas: Ciudades importantes, centros neurálgicos, centrales nucleares, bases militares…
Luego, dentro de los espacios libres de estos "círculos" se busca un lugar con manantiales y bosques y se com-
pra una parcela donde se excava un bunker siguiendo las instrucciones de las revistas especializadas (que las hay)
y
empleando los materiales de las tiendas especializadas (también las hay). Se hace acopio de víveres liofilizados
y
deshidratados y armas (sobre todo muchas armas) y ya está… a esperar a que suenen las sirenas para meterse
ahí a no sé qué… Yo personalmente preferiría que me cayese un misil encima a sobrevivir en un invierno nuclear.
Los tiempos han cambiado, ya no es probable un ataque de los malvados soviéticos desde que el Pacto de
Varsovia de desmoronó, se han buscado a otros malotes para justificar a la OTAN y ya está. La gente que con-
struyó sus refugios se sentirá un poco confusa. Pensarán: Suerte que no hemos necesitado de ellos pero qué pena
todo el dinero gastado para nada, quizás un pequeño ataque y lo hubiera amortizado.
Hoy en día, nuevos peligros vienen de otro lado. La crisis no es nuclear sino ambiental. Puede que las bombas
sigan ahí y existan los Talibanes, pero las amenazas de desertización, la pérdida de acuíferos y la extinción de
especies me parecen más reales e inmediatas que todo lo demás.
Tratemos pues de reciclar aquellos mapas y tirar de compás para trazar círculos de influencia venenosa sobre
vertederos, zonas contaminadas, ríos podridos, plantaciones artificiales (convertidas en desiertos de biodiversi-
dad), zonas industriales peligrosas, grandes urbes… ¿Qué zonas quedarían libres para poder ir a vivir en armonía
con la naturaleza y alimentarse de ésta sin peligro? Me temo que pocas.
Mucho me temo que ya nadie que no use taparrabos y viva en una selva puede hacer tal cosa. Vivimos, lo quer-
amos o no, en una sociedad depredadora de recursos. Nos vestimos, usamos coches, usamos la calefacción y los
electrodomésticos, compramos en el "super", gastamos recursos lo queramos o no.
Aunque muchos estemos concienciados y vivamos intentando causar poco impacto ambiental, muchos hábitos
implican, sin que se pueda evitar, un impacto ecológico.
Ese sentimiento de impotencia ante lo que se nos antoja fuera de nuestro control directo y el sentirse insignif-
icante comparado con el volumen de toda una sociedad, sirve a muchos como excusa para dejarse arrastrar a la
vida fácil de llevar una venda en los ojos y reconfortados con la frase de autoengaño favorita: ¿Qué puedo cam-
biar yo solo?
Evidentemente un individuo solo no hace nada. Si se hace una encuesta, casi todo el mundo resultará estar con-
cienciado ecológicamente, pero pocos aceptarán modificar su modo de vida amparándose en el anterior lema.
Como comparación metafórica se puede usar la religión, la mayoría de los encuestados dirá que es católico, más
o menos creyente. Pero eso de ir a misa…
Creo que las campañas de concienciación deberían dirigirse a nuevos objetivos. A estas alturas ya todo el
mundo sabe lo que es reciclar, lo que es un alimento ecológico o que ir en transporte público contamina menos y
reduce el calentamiento global, pero si se siente solo haciendo una vida alternativa y aparentemente menos cómo-
da se sentirá desanimado. De lo que hay que concienciar a todo el mundo es que como individuo, efectivamente,
poco podemos hacer, pero como sociedad, si todos aportamos nuestro granito de arena, se pueden hacer muchas
cosas buenas.
Si miles de personas se pueden poner de acuerdo para celebrar un éxito deportivo, imaginar lo mismo para otros
fines es alentador.
Supongo que las próximas generaciones verán de lo más normal hacer cosas que a nosotros nos ha costado
asimilar o aún no hacemos. Los cambios nunca suceden rápidamente en una sociedad, quizás no lo veamos, pero
por pura supervivencia cambiaremos. Solo que cuanto más tardemos en hacerlo más perderemos.
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Boletín 23 L a b i o d i v e r s i d a

L

a

b i o d i v e r s i d a d

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l o s

t i e m p o s

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c

a p i t a l

m o n o p o l i s t a

p o s d e l c a p i t a l m o n

Juan Manuel Olarieta El Otro País

A finales de 2004, a algún ingenuo se le ocurrió poner un anuncio en la prensa de León ofertando

semillas de cebada, para lo cual puso un teléfono a disposición de los interesados. Pero resultó que

entre los interesados por aquellas semillas estaba el Seprona, es decir, el Servicio de Protección de

la Naturaleza de la Guardia Civil, la policía verde por antonomasia. Como era de esperar, el asunto

acabó en el juzgado competente.

 

Año y medio después, se celebró un acto ofi-

había alcanzado los 170 millones de euros. La

cial en el Ministerio de Agricultura: el político

patronal se quejaba de que solo un 30 por cien-

de

turno otorgaba el premio semilla de Oro

to

del total de siembra de cereales en España se

2005 que concede Aprose (Asociación profe- sional de productores de semillas) al Seprona,

hace con semilla certificada. Vamos viendo la fuerza de este tipo de organizaciones monopo-

es

decir, a la guardia civil. Como en tantos otros

listas: conceden sus premios en la sede de un

LA SGAE DE LAS SEMILLAS

?¿Qué tipo de delito es el comercio de semillas?

sectores económicos, los capitalistas produc- tores de semillas están asociados de manera monopolista en una organización corporativa que otorga un premio utilizando para ello la sede del Ministerio, es decir, la propiedad pub- lica destinada a fines privados, a promocionar el lucro capitalista.

ministerio, tienen a la guardia civil a su disposi- ción y las agencias de prensa difunden sus men- sajes como si fueran la palabra de Dios.

¿Porqué es un crimen la venta de semillas

Es un delito contra la propiedad industrial, como el "top manta". La SGAE de las semillas

El burócrata que concedió la medalla a la guardia civil en el Ministerio de Agricultura

se

llama Aprose; unos se apropian de la cultura

pronunció el típico discurso en el que destacaba

y

otros de la vida. Por lo tanto, hay capitalistas

la

persecución que viene llevando a cabo la

que tienen patentadas las semillas y, además,

o

malas, mejores o peores, sino del control del

guardia civil del comercio fraudulento de semi- llas y la defensa de los derechos de los inven- tores de de variedades vegetales, lo que, según dijo, "contribuirá a mejorar la calidad de la cosecha. La semilla certificada es la única que

sólo ellos pueden vender semillas. Una minoría tiene el monopolio y los demás son piratas (exactamente el 70 por ciento). No se trata de vender unas u otras semillas, de que sean buenas

garantiza al agricultor una adecuada pureza, una correcta germinación y unas características de sanidad y homogeneidad frente a otro tipo de grano que se produce sin control alguno".

comercio de semillas, es decir, del control capi- talista sobre la agricultura, que el estado refren- da a favor de los monopolistas que la ejercen.

En octubre del año pasado la agencia Efe también se ponía al servicio del capital monop- olista difundiendo un comunicado de la men- cionada patronal Aprose según el cual, en 2009, la venta "fraudulenta" de semillas en España

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¿Qué tipo de semillas venden los monopolis- tas? Son siempre las mismas, una variedad típi- ca, igual en todas partes: homogeneidad, lo llamaba en su discurso el político del Ministerio de Agricultura. Las semillas certificadas, pues, atentan contra la biodiversidad. Por eso cuando

Boletín 23

Boletín 23 vamos a la frutería, vemos que los melocotones son todos iguales, todos saben igual,

vamos a la frutería, vemos que los melocotones son todos iguales, todos saben igual, tienen el mismo color y la misma forma: provienen de las mismas semillas.

Volvamos hacia atrás en el tiempo:¿Ha exis- tido siempre ese control sobre el comercio de semillas? Si no es así, ¿cuándo se empezó a monopolizar esta venta? En palabras de Marx:¿cuándo las semillas se convierten en mercancías? Si al lector le interesan las pelícu- las del oeste recordará aquellas caravanas de colonos que transportaban tiestos en las carretas o llevaban semillas en los bolsillos.

En aquellos tiempos, el gobierno de Estados Unidos, además de las tierras, también regalaba las semillas a los colonizadores. Los campesinos se intercambiaban semillas unos con otros, incluso por carta. Así ha venido suce- diendo desde el neolítico: los campesinos reservaban una parte de la cosecha, no se la comían integra para utilizar una parte de las semillas como reserva para la siembra del año siguiente. Aún no se había impuesto el capitalis- mo en el campo, aún no había llegado el tráfico de semillas, aún no se había producido esa división del trabajo y, desde luego, el intercam- bio de semillas no era un crimen.

Pero a finales del siglo XVIII, en los países capitalistas más importantes (Inglaterra, Francia y Alemania) se comienza a introducir un nuevo tipo de agricultura capitalista donde antes había reinado la autarquía y el autoabastecimiento de semillas. Uno se divide en dos: una parte de los campesinos no cosecha, sino que vende semil- las, se especializa en el cultivo sólo para la com- ercialización. No se queda con las semillas, sino que las vende a otro campesino, que es el culti- vador final; no tiene ninguno de los riesgos de la cosecha: lluvia, clima, frío, plagas… Los com- erciantes de semillas se apoderaron de la agri- cultura y el capitalismo se impuso en el campo como en todas partes.

¿Cuándo ocurrió esto? ¿En qué momento histórico? En España por la Orden del Ministerio de Agricultura de 10 de marzo de

1917 y la circular número 286 de la Dirección

General del ramo de 21 de octubre del mismo año, que recientemente la ley 30/06 de 26 de julio ha refrendado y actualizado. Las semillas son hoy como las armas o las drogas: tienen un número de registro. Cuando alguien quiere vender semillas también se tiene que registrar en una oficina pública.

Cualquiera no puede poner un vivero, y si de las plantas pasamos a los animales, los trámites son aún peores, pero no cambia nada: en lugar de semillas hablaríamos de sementales. Por eso, cuando haces turismo rural, las vacas que ves desde la carretera son todas iguales. Antes todas eran blancas y negras; ahora son marrones porque son linajes de la misma camada.

La legislación sobre semillas impuesta desde

1917 es algo simultáneo en todo el mundo cap-

italista y expresa la introducción del monopolis- mo en la agricultura, el tránsito de un régimen de libre circulación de semillas al estricto con- trol y registro público del mismo. Lo que antes era una actividad económica libre, ahora es un crimen. La consecuencia fue la pérdida de bio-

diversidad vegetal.

EN MANOS DE LAS MULTINA- CIONALES La secuela última de este régimen monopo- lista agrario creo que es conocida: la aparición de gigantescos depósitos de semillas en manos de multinacionales, que se convierten de esa manera en los sueños de las reservas más impor- tantes de materia viva del planeta. Es el apoderamiento de la vida por las grandes monopolios, la vida en manos privadas: su pri- vatización, en definitiva; repito: no solamente de la alimentación mundial sino de la vida misma.

Doy por sabido quiénes son los que controlan alguno de esos almacenes vitales que están enterrados en roca en el Circulo Polar Ártico, en unas instalaciones a prueba de seísmos: Bill Gates, Monsanto, Rochefeller, etc. La multina- cional que ha creado el depósito de semillas en Noruega, inaugurado oficialmente por Durao

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Boletín 23 Barroso en nombre de la Unión Europea, se dis- fraza como una ONG que

Barroso en nombre de la Unión Europea, se dis- fraza como una ONG que se llama a si misma "Global Crop Diversity Trust", es decir, que actúan en nombre del mantenimiento de la bio- diversidad, es decir, de preservar la biodiversi- dad en manos del capital monopolista, de robar- la de la naturaleza para llevarla a sus almacenes particulares. Los demás tendremos que meren- darnos la comida rápida, la comida basura, per- ritos calientes y kiwis transgénicos.

Que países como Israel también hayan con- struido silos subterráneos de semillas es buena prueba de que, además de las ganancias monop- olistas, se trata de medidas estratégicas ligadas a la guerra imperialista. La biodiversidad, por lo tanto, no es que esté en peligro a causa de la civ- ilización moderna o algún otro tipo de motivo impreciso, sino porque antes estaba en la natu- raleza al alcance de cualquiera y ahora está en

las manos privadas de las multinacionales. La diferencia no está en las fuerzas productivas, sino en las relaciones de producción. Hay biodi- versidad, lo que pasa es que alguien se ha apoderado de ella para su propio provecho.

A partir de aquí me pregunto acerca de los motivos por los cuales cuando los ecocapitalis- tas nos hablan de sus temores por la biodiversi- dad no nos hablan, al mismo tiempo, de las multinacionales que la tienen secuestrada; me pregunto por qué nos hablan de la amenaza a la biodiversidad, pero no del remedio: la expropiación de los monopolios. ¿No sería mejor que la biodiversidad estuviera en la natu- raleza, en manos de los campesinos, y no oculta en unos grandes almacenes a disposición de unos cuantos? ¿Acaso la solución no es poner la biodiversidad a disposición de quien la trabaja?

TIERRA DEL ALMA

Siento que grita la tierra lejos

es un aire de tormenta

en

los campos del alma,

que está clamando,

entre los surcos vacíos cuando despunta el alba.

entre llanos y precipicios, por los helechos y jaras, por qué la tierra se abrasa

Grita la semilla que se alza

y

la lluvia se va llorando.

como un puño cerrado en alto;

el

tronco recio de la encina

Grita la belleza agreste de las Hurdes,

muerta la savia

cantos de cuarcita y de pizarra,

de

hambre se va quebrando.

los buitres negros y leonados de Monfragüe,

el

cenizo, el lirio, la clavellina oretana,

Si

el árbol llora en el agua

el

jarabugo de Cornalvo,

grita el río,

el

la

el

y

águila real de Sierra Grande,

cauce sediento y perdido

avutarda, el lobo, el lince,

entre raíces bastardas,

ciervo, el burro y la cabra

cementerio de eucaliptos

el jabalí que va gritando

que el viento va doblegando.

con una bala furtiva en la espalda.

Y

ese grito que recorre la tierra

Llora la piedra de los pueblos,

bajo los pastos amarillos, sobre los montes quemados,

la cal blanca de las casas

roja de guindillas y pimientos,

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por las cañadas,

de sangre de la matanza,

Boletín 23

Boletín 23 sangre con sabor a historia con lo antiguo de Cáceres. de conquistas y de

sangre con sabor a historia

con lo antiguo de Cáceres.

de conquistas y de lanzas, honores de silencio

Por eso, grita tierra del alma,

y

discursos sin palabras.

no me mires y te calles.

belleza y dulzura insuperables,

De la historia, de los campos, de la estepa trae el grito aroma de lavándula, trae el río la frescura del Valle, trae el sol el calor de la Dehesa hasta la piedra ardiente

Gime, grita, rabia, llora. Que el llanto no te quebrante. Como en el rostro de una mujer

no dejes Extremadura que crezca la arruga

y

negra de las ciudades.

que te envejezca,

 

ni que te marquen.

Piedra celta, romana, árabe, de cuevas y castillos, de teatros y aljibes, de casas feudales,

Por eso, grita tierra del alma, que cante el viento tu grito, que en todo el mundo te canten

de ermitas, iglesias y catedrales.

y la tierra quede en calma.

Y

así gimen los museos,

Tierra de todos.

y

los palacios cerrados:

Tierra de nadie.

con un eco de fantasmas medievales por murallas y por patios, por los amos que se fueron a otras tierras buscando ser ricos y dejando riquezas,

Entre tejados y encinares, entre sembrados y aceras

que el tiempo escondió entre despachos y

siento tu grito cerca.

 

bares

Tan cerca.

surgiendo un moderno y curioso collage de gentes, de orín y cristales.

Al menos la piedra respira aliviada en verano, cuando los cómicos se enfundan sus trajes,

y el teatro, la música, la danza y el arte van y vienen pintando en las ruinas de Mérida

el claustro de Alcántara

MariLá de Dios ARBA EXTREMADURA

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Boletín 23

Boletín 23 ARBA está participando en la política forestal del futuro Autoría del artículo e imágenes:

ARBA está participando en la política forestal del futuro

ARBA está participando en la política forestal del futuro Autoría del artículo e imágenes: ARBA Extremadura

Autoría del artículo e imágenes: ARBA Extremadura

Los pasados 1 y 14/12/2010 ARBA Extremadura participó en la fase propositiva del PORF (Plan de Ordenación de los Recursos Forestales) de Las Hurdes, Comarca Natural de Extremadura, pre- sentando un documento en el que se detallan sus ideas y propuestas (sin integración clasificadora o temática) sobre la política forestal y paisaje de la zona a trabajar para los próximos años. Participar, opinar e intentar modificar los planes de ordenación desde su gestación es un trabajo importante e interesante porque es una manera de luchar “a priori”, es decir, antes de la aprobación de dichos planes. No en vano, ARBA Extremadura está presente en este proceso de par- ticipación pública desde sus comienzos, hace ya varios meses, y lo cierto es que resulta un privile- gio que consideren nuestras intervenciones, como otras tantas (*) sin olvidar la humildad de nuestra Asociación. Y decimos privilegio porque es un lujo poder opinar y facilitar ideas que puedan lle- gar a ser tenidas en cuenta (tras consenso de las mesas, pertinencia, estudio, viabilidad técnica,

puesta en valor

en la política forestal de

Extremadura para los próximos 30 años (casi na).

)

Posiblemente sea lo más grande a lo que un “con- servacionista” pueda aspirar, muy por encima de proyectos, denuncias, subvenciones, voluntaria-

do

tuna con ciertas dosis de currelo meditado y voluntario. (*) Algunas entidades que participan como noso- tros son:

Un privilegio a dimensionar de forma opor-

AYUNTAMIENTOS del área, GRUPOS DE ACCIÓN LOCAL, EMPRESAS (FONAMA, TRAGSATEC,

APIHURDES, TECNOSYLVA

),

ASOCIACIONES

DIVERSAS (ADENEX, SEO, ECOLOGISTAS EN ACCIÓN, SOCIEDAD ZOOLÓGICA EXTREMEÑA,

FUNDACIÓN GLOBAL NATURE, ADIC-HURDES, ASO-

CIACIONES DE MUJERES

),

GRUPO DE

INVESTIGACIÓN FORESTAL DE LA UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA, CENTROS DE DOCUMENTACIÓN, SOCIEDADES DE PESCADORES Y CAZADORES, DIRECCIÓN GENERAL DEL MEDIO NATURAL, EQUIPO DEL PROCESO DE PARTICIPACIÓN (GEA S. coop.)

A continuación podréis leer el documento com-

pleto que se presentó por parte de la Delegación

de la Asociación para la Recuperación del Bosque

Autóctono en tierras Extremeñas:

ANEXO DE PROPUESTAS DE ARBA Extremadura

PORF Las Hurdes

+ Regular, en época de peligro alto de incendios

aproximadamente de junio a septiembre, según años climatológicos y criterios técnicos, prohibir o limitar salvo autorizaciones expedidas al efecto por los ayuntamientos hurdanos y los agentes de la autoridad (agentes forestales y/o del medio

natural, guardia civil) el tránsito por los montes cuando el peligro de incendios forestales lo haga necesario. Ver punto 2, artículo 39 sobre usos y actividades prohibidos, capítulo IV sobre regula- ción de usos y actividades, Ley 5/2004 de 24 de junio de prevención y lucha contra los incendios forestales de Extremadura.

Declarar con alguna figura de protección legal los siguientes espacios como microrreservas

+

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de la Comarca Natural de Las Hurdes a contem-

plarse dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura (RENPEX):

Cabecera del Río Malvellido hasta El Gasco Laderas con vistas a El Gasco del paraje de La Gineta junto al Pimpollar

Cauce fluvial del Ríomalo o Ladrillar desde Las Mestas hasta Riomalo de Abajo Cauce fluvial del Río Jurde desde su cabecera hasta el picacho de La Pregonera Partes del cauce fluvial del Río Esparabán La umbría de la Zambrana por Castillo

El área de el Chorru de la Miacera, el Chorro de

los Ángeles, el Chorrito de Ovejuela… + Estudiar institucionalmente la implantación

Boletín 23

Boletín 23 sosegada pero diligente por parte de la Junta de Extremadura, ayuntamientos hurdanos y empre-

sosegada pero diligente por parte de la Junta de Extremadura, ayuntamientos hurdanos y empre-

sas interesadas del sector, la viabilidad de la ins- tauración en la Comarca de un tejido industrial relacionado con el aprovechamiento de los mon- tes del área, sus recursos y residuos forestales y agrícolas o transformación económica de dichos recursos: transformación, biocombustibles, resi- na…

+ Al igual que se potencia el uso social y recreati-

vo del monte y el medio natural (por ejemplo eco- turismo rural), se deberían enfocar ayudas econó- micas, fiscales, impuestos, hacia los propietarios

privados o titulares de derecho de terrenos fores- tales por la custodia generacional que logran con la perpetuación sostenible de su patrimonio fores- tal, el de todos.

+ Promover estudios-investigaciones para cono-

cer la dinámica regeneradora natural de los espa- cios hurdanos tras los incendios y otros impactos recurrentes. Por ejemplo poniendo en práctica (investigando) la técnica de los “cercos o espacios de regenerado”. Apostar por la regeneración natu-

ral. Los bosques siempre tienden a regenerarse

tras el cese de las perturbaciones en condiciones normales de clima y suelo.

+ Establecer perímetros espaciales generosos de

protección integral para potenciar la viabilidad del regenerado natural circundando el área de “pen- diente a favor” bajo los Tejos del Cerezal (Valle de

los Tejos) y los Abedules del Arroyo

de La

Batuequilla (Arrobatuequilla), ambos en el térmi- no municipal de Nuñomoral.

+ Inventariación-catalogación, declaración y pro-

tección de plantas singulares de Las Hurdes, fun- damentalmente árboles y arboledas notables, úni- cos por su porte, rareza, usos, hitos referenciales u otros aspectos.

+ Crear una plataforma permanente, ciudadana,

voluntaria e independiente de observación como comisión de seguimiento del PORF de Las Hurdes tras el proceso de participación pública para:

1. Acompañar la transparencia de su puesta en marcha y desarrollo de la hoja de ruta establecida en este PORF 2. Asesorar técnicamente sobre determinados temas si es posible y se demanda

3. Facilitar elementos personales voluntarios y

técnico-profesionales de seguimiento en los estu- dios propuestos en el presente documento u otros que se puedan establecer-consensuar

4. Procurar la facilitación de ideas para conseguir

enhebrar las potencialidades existentes en el terri- torio a través de una visión compartida, global y a largo plazo (futuro próximo) que contemple la gestión de lo ambiental, de lo social y de lo econó-

mico (¿…?)

5. Velar por la nitidez en todo momento de la ges-

tión del Plan de Ordenación de los recursos fores- tales de la Comarca de Las Hurdes cara a la ciu- dadanía del área y a la sociedad Extremeña en su conjunto… Sinceramente, este proceso de participación social no debería terminar en estas mesas, pues finali-

zaríamos con la voluntariedad de quienes quere- mos colaborar desinteresa y voluntariamente desde nuestras entidades (ONGs) por la mejor

gestión de los ambientes de nuestra Comunidad Autónoma y de Las Hurdes en particular. Lo cierto es que se trataría de comenzar un cami- no paralelo entre la Administración y los adminis- trados, entre la Junta de Extremadura y los hurda-

nos (y otros), para diseñar estrategias sostenibles

y compartidas de gestión del medio, trabajar con-

juntamente por todo lo “forestal” y por lo que no

lo es.

+ Diseñar pasos permanentes para la ictiofauna en

los cauces fluviales hurdanos que no supongan

barreras infranqueables para los transectos pros- pectivos habituales o migraciones temporales de

las especies acuáticas.

+ Restauración ambiental “integral” de espacios o

áreas degradadas: escombreras, basureros, acu- mulación de chatarras, tramos abandonados de

carreteras (curvas), vertidos puntuales de residuos sólidos urbanos, áreas recreativas abandonadas a

su suerte

+ Limpiar de manera efectiva el área de policía

obligada (25 metros) en el derredor de las escom- breras y basureros. Solicitar una ampliación de dicha distancia al menos al doble de la actual y vigilar celosamente por su estado de conserva- ción.

+ Incentivar mediante homenajes merecidos a

personas de los pueblos de la Comarca Natural de Las Hurdes por sus trayectorias vitales rela-

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Boletín 23 cionados con el medio y la cultura rural como apicultores, cabreros-pastores, carboneros, curanderos,

cionados con el medio y la cultura rural como apicultores, cabreros-pastores, carboneros, curanderos, forestales…

+ Institucionalizar en Las Hurdes por parte de la

administración regional y local jornadas técnicas, cursos de formación, seminarios permanentes, eventos diversos sobre Arboricultura y Selvicultura para potenciar la “cultura del árbol”

y crear una nueva cultura forestal tan necesaria por estos pagos.

+ Apostar por una Selvicultura Mediterránea pre-

ventiva y multifuncional para la conservación y mejora de las masas forestales como método de

recuperación de espacios y por ende de especies. De forma simplista: “menos repoblaciones masi- vas potenciales y más cuidados culturales sobre

la vegetación real”, vamos “cuidar más lo que ya

está” por ejemplo limpiando los Pinares de forma efectiva.

+ Imponer, basados en criterios técnicos, la nece-

sidad de propiciar las restauraciones ambientales con vegetación (repoblaciones, reforestacio- nes…) en base a plantaciones, siembras, y otras

(material reproductivo de origen asexual, técni- cas recurrentes como el Nendo dango), con carácter pluriespecífico siempre, pues sólo un enorme desconocimiento de la dinámica del medio puede concebir sistemas formados por un pequeño número de plantas y animales. Debemos apostar por modelos de mosaico, potenciando la naturalidad de los espacios.

+ Contemplar en las restauraciones ambientales

con vegetación arbórea la diversidad en edad del

material a emplear y su implantación en fases o etapas (diferentes campañas-años), así como la introducción-potenciación del factor herbáceo y arbustivo, como garante de las acciones a desa-

rrollar y ante la falta evidente de alternativa vege- tal, los Pinos monopolizan el paisaje forestal hur- dano. Existe cierto déficit en biodiversidad vege-

tal en el área comarcal.

No debemos simplificar la estructura de los eco- sistemas y habremos de evitar la especialización de las comunidades generadas. La idea sería:

“monocultivos no, bosques si”. Así mismo, con- templando productores diferentes es posible sos- tener el resto del sistema con suficiente diversi- dad biológica de carga como infraestructura

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ecológica de base de los ecosistemas idealizados cara al futuro.

+ La gestión ambiental en la Comarca de Las

Hurdes o las restauraciones ambientales habrán

de ser integrales al contemplar también el ele- mento fauna ya existente o su potenciación en base a diversas medidas a adoptar para no cerrar

tan libremente los ciclos de materia y energía. No resulta inteligente ni ideal seguir dirigiendo los

flujos energéticos exclusivamente hacia produc- tos cotizados, hay que dimensionar y valorizar

otros recursos “menos medibles o directos”. Algunas medidas muy generalistas a diseñar- contemplar en favor de la fauna dentro de los proyectos de restauración ambiental e integral, podría ser: majanos para conejos, cajas nido (insectívoras, rapaces, quirópteros…), refugios

de fauna varios, pasos para fauna en viales… Buscar la gestión integrada de los ecosistemas forestales en la cual se contemple conjuntamente

el manejo de la vegetación, de la fauna silvestre

y el medio físico que le sirve de soporte. Es decir, estudiar, practicar e imponer un modelo de ges-

tión integral de los usos y aprovechamientos forestales y no como departamentos estancos. La gestión integral de los ecosistemas hurdanos y por ende de sus usos y aprovechamientos deriva-

dos consistirá en analizar el estado actual (pasado más presente) de cada espacio en particular y en función de los objetivos previstos, establecer las actuaciones necesarias para alcanzar dichos obje- tivos (conservación, aprovechamientos, usos) y

llegar al ecosistema final deseado (futuro).

+ Estudiar la pertinencia de los vallados perime-

trales de protección-exclusión en las restauracio- nes ambientales de áreas concretas o de forma generalista de manera temporal o parcial para estimular la regeneración natural, mejorar el sus-

trato y potenciar la diversidad a todos los niveles.

+ Buscar la tendencia a modelos de mosaicos

rotativos en las unidades ambientales, muy espe-

cialmente en los monocultivos forestales, mediante un plan temporal de acotamiento a la fauna silvestre y al ganado, manejo ganadero controlado con cabras, actuaciones post-regene- rado (por ejemplo no sacar madera quemada -ver esta idea desarrollada más adelante-), compromi- sos de gestión compartida (Administración regio- nal, ayuntamientos, propietarios privados…) y

Boletín 23

Boletín 23 estricto cumplimiento de indicadores o ítems de e) evitamos pérdidas por anclaje del suelo

estricto cumplimiento de indicadores o ítems de

e)

evitamos pérdidas por anclaje del suelo gracias

gestión (control exhaustivo), facilitar servicio de asesoramiento continuado…

a

la biomasa superficial, freno a las escorrentías

y

vientos (protección edáfica)

+

Incentivar la realización de fajinas, empaliza-

f)

incremento en la tasa de reclutamientos de

das, albarradas, diques, fustes orientados en las restauraciones ambientales tras los incendios

para proteger el suelo y evitar su absurda y pre- visible pérdida.

+ Velar y exigir a las empresas concesionarias de

los aprovechamientos forestales por la recupera-

ción posterior del terreno tras el cese de los usos

y condicionar los pagos, subvenciones o futuras

concesiones (aparte de posibles denuncias por irregularidades) a su estricto cumplimiento o

recuperación ambiental. Nos referimos a vías de saca, jorros, arrastraderos en pendiente…

+ En las restauraciones ambientales trabajar sólo

con planta autóctona.

+ Potenciar la micorrización de las especies

implantadas.

+ Realizar labores espacialmente selectivas por

eliminación de la vegetación arbustiva inicial en

fajas, islas, línea, cuando restauremos ambiental- mente espacios en la Comarca Natural de Las Hurdes. Nunca en su totalidad, ni superficies continuas.

+ Si fuera posible y técnicamente viable, el ori-