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CANDIDATOS A PSICOANALISTAS ∗
OTTO KERNBERG
RESUMEN
El autor examina aspectos formales de la formación psicoanalítica que
provienen de fomentar o inhibir la creatividad en el trabajo de los candidatos. Cita
treinta características de los institutos psicoanalíticos que inhiben la creatividad de
los candidatos en su trabajo y que, indirectamente, arrojan luz sobre problemas de la
formación psicoanalítica que requieren nuestra atención. Tales características
incluyen el hacer, sistemáticamente, más lento el progreso institucional de los
candidatos; la enseñanza repetitiva e incuestionable de los artículos clave de Freud;
tendencias monolíticas en cuanto a los enfoques teóricos; aislamiento de los
candidatos respecto de las actividades profesionales y científicas de la Sociedad
Psicoanalítica; incremento de las relaciones jerárquicas entre los docentes del
psicoanálisis; rituales de graduación; desánimo de contribuciones originales por parte
de los candidatos; aislamiento intelectual de los institutos; falta de presentación de
trabajos clínicos por los Miembros docentes de más experiencia; descuido del estudio
de las controversias relativas a la técnica psicoanalítica; características
«paranoiagénicas» de la relación entre docentes respecto de los requisitos exigidos a
los candidatos; el sistema «convoy» (de superprotección); descuido del estudio de los
límites científicos y culturales y de las aplicaciones del psicoanálisis; y efectos de los
conflictos institucionales sobre la admisión de analistas en formación.
Palabras clave
∗
Publicado originalmente en The International Journal of Psychoanalysis (1996) 77, pp. 1031-1040 como
«Thirty Methods to destroy the Creativity of Psychoanalytic candidates». © Institute of Psycho-Analysis,
London, 1996. Traducido a español y publicado en Libro Anual de Psicoanálisis (1996) XII, pp. 159-168.
Versión corregida por este consejo editorial. Publicado con autorización de The International Journal of
Psychoanálisis y de Libro Anual de Psicoanálisis.
trabajo» (Lore Schacht, comunicación personal). Su comentario disparó recuerdos y
observaciones durante mis estudios, mi docencia y mi participación en la educación
psicoanalítica de diferentes sociedades e institutos psicoanalíticos. Decidí recoger
estas observaciones, discutirlas con colegas y finalmente juntarlas en un formato
negativo, lo que es esencialmente un alegato para fomentar la creatividad
psicoanalítica. Para un formato positivo de este estudio derivo al lector a un trabajo
de 1986 donde presento un análisis sistemático de la relación entre la estructura
organizativa y el funcionamiento de los institutos psicoanalíticos, por un lado, y sus
efectos en la educación psicoanalítica por el otro. Como excelente visión de los
problemas actuales de la educación psicoanalítica sirve de trasfondo importante para
lo que sigue el resumen de Wallerstein (1993) de la quinta Conferencia de analistas
didactas de API que tuvo lugar en Buenos Aires.
No es de esperar que la siguiente lista de maneras de inhibir la creatividad de
los candidatos psicoanalíticos sea exhaustiva, aunque tengo la esperanza de que cubra
los problemas más importantes. De modo que aquí van mis consejos acerca de cómo
inhibir la creatividad en forma efectiva en el proceso de aprendizaje de nuestros
institutos:
1. Enlentecer el procesamiento de las solicitudes; postergar la admisión de
candidatos; demorar la provisión de información a los candidatos: esto ayudará a su
vez a enlentecerlos. Si la progresión de los candidatos es sistemáticamente lenta y
pesada, si su material de casos escritos es sometido a numerosas revisiones y,
especialmente, si largos períodos de espera en la incertidumbre forman parte habitual
de su experiencia, tenderán, a su vez, a volverse lentos para responder y tomar
iniciativas. Cuanto más lento es el proceso de aceptación y de progresión, en mayor
medida los mismos candidatos evitarán los pasos finales para graduarse, tener
autonomía y formar parte de la membrecía de la sociedad; y desde luego, más tardarán
para producir contribuciones científicas, si en realidad alguna vez las hacen.
2. Los escritos de Freud pueden ser bien utilizados para desalentar el interés
de los candidatos a pensar por ellos mismos. Los instructores deberán insistir en que
los candidatos lean a Freud cuidadosamente, de acuerdo con el orden histórico,
completa y exhaustivamente, asegurándose que aprendan exactamente cuál era su
teoría en cualquier punto. Los docentes deberán trasmitir el mensaje claro de que
cualquier análisis crítico de las conclusiones de Freud debe postergarse hasta que los
estudiantes hayan leído a Freud completamente (y hasta que tengan más experiencia
y conocimientos en el campo del psicoanálisis). Para comenzar, necesitan saber lo
que pensaba Freud y de esto lo más posible: por lo tanto ayuda desconectar la
enseñanza de la obra de Freud de toda crítica exterior o contemporáneo, de puntos de
controversia contemporáneos, o de problemas clínicos de candente actualidad. La
protección del trabajo de Freud de la contaminación de otras teorías o de la crítica
será maravillosa para disminuir el interés gradual de los candidatos por desarrollar
más el pensamiento psicoanalítico.
Es importante que el instructor tenga en cuenta que tienen que enseñarse y
memorizarse las conclusiones a las que llegó Freud y no el proceso de pensamiento
de Freud: de hecho, si los estudiantes lograsen captar la metodología del pensamiento
de Freud, que era inevitablemente revolucionario, esto podría llevarlos a peligrosas
identificaciones con su originalidad y así derrotar al firme propósito de enfocar aislada
y exhaustivamente sus conclusiones (Green, 1991).
3. Un refuerzo que ayuda al deterioro de cualquier posible entusiasmo acerca
de la obra de Freud puede lograrse asignando algunos de los trabajos más creativos e
importantes de Freud al principio de cada nuevo seminario, viendo muy
detalladamente todo lo que Freud dijo en estos artículos, ahora familiares, y
enfatizando sus conclusiones. Esta repetición reaseguradora de los aspectos
permanentes de los escritos de Freud, combinada con un énfasis muy especial que se
les da en el currículum, desensibiliza a los estudiantes respecto a su contribución,
proceso adormecedor que mucho se fomenta al pedirles a los estudiantes que escriban
extensos resúmenes del trabajo de Freud, o que resuman al resto de la clase lo que
todos ya han leído. Se puede extender el proceso estableciendo exámenes específicos
sobre el contenido de toda la obra de Freud como precondición para progresar a otros
seminarios.
4. Estar muy atento a los candidatos que tienden a cuestionar el punto de vista
de cualquier teórico importante o cualquier contribución importante de algún autor
apreciado dentro del círculo de su instituto psicoanalítico. Trasmitir claramente el
mensaje de que el pensamiento crítico es bienvenido en tanto lleva a la confirmación
del punto de vista de su líder dominante. Asegúrese de recompensar a aquellos
estudiantes que están entusiasmados y plenamente convencidos de lo que Ud. les
asigna (excepto desde luego, las contribuciones de las «escuelas descarriadas»:
debería esperarse que estas despierten apropiada incredulidad e indignación entre
los estudiantes). Si, de manera consistente y utilizando el tacto adecuado, les
muestra su aprecio a aquellos estudiantes que están de acuerdo con la perspectiva
oficial de su institución, la tentación de desarrollar puntos de vista nuevos,
diferentes, cuestionadores o divergentes puede desaparecer gradualmente.
(Giovannetti, 1991; Infante, 1991; Lussier, 1991)
5. Trate de proteger a sus candidatos de participar muy tempranamente en
reuniones científicas de su sociedad psicoanalítica, o de ser invitados a encuentros
donde colegas respetados pueden estar en completo desacuerdo entre ellos. Esto
puede justificarse señalando la conveniencia de que la formación psicoanalítica
personal no sea perturbada por influencias prematuras externas, particularmente
aquellas que pudieran perturbar el anonimato del analista de formación. Dentro de una
pequeña sociedad psicoanalítica, siempre es posible justificar la prohibición de que
los candidatos asistan a las reuniones psicoanalíticas de la sociedad porque este
pequeño grupo no podría evitar los contactos entre los candidatos y los analistas fuera
de las sesiones y esto justifica perfectamente el aislamiento del instituto de formación
del activo mundo científico del pensamiento psicoanalítico.
6. Controlar cuidadosamente los cursos optativos: estos son a menudo
utilizados por los miembros docentes más jóvenes para presentar ideas nuevas y
desafiantes. Observar cuidadosamente los seminarios optativos en general y
permanecer alerta a la posibilidad de que puedan perturbar el enfoque armonioso e
integrado del psicoanálisis que corresponde a los puntos de vistas dominantes de su
sociedad o de su instituto.
7. Mantener una estricta separación entre los seminarios de pregrado y de
posgrado. Afortunadamente, la mayoría de las instituciones psicoanalíticas tienen
una comprensión intuitiva de la importancia de evitar una mezcla prematura de
candidatos y de analistas graduados en los mismos seminarios: es muy probable
que los candidatos descubran incertidumbres y actitudes cuestionadoras en los
egresados que los candidatos están aprendiendo a suprimir. Esto puede perturbar
una sana idealización de la efectividad de la formación psicoanalítica y la ilusión
de enormes diferencias entre candidatos y graduados.
8. La preservación en los estudiantes de un sano respeto por sus mayores
puede lograrse reuniendo equipos de analistas didactas mayores y analistas jóvenes
interesados en ser analistas didactas para enseñar determinados cursos o seminarios.
Mantener una clara jerarquía entre los docentes mayores y los más jóvenes. Si el
joven analista respetuosamente se inclina frente a los puntos de vista del analista
mayor y trasmite en todo su comportamiento la aceptación incuestionable de la
autoridad del mayor; si, de hecho, muestra incertidumbre acerca de hasta dónde puede
tomar iniciativas al enseñar un seminario determinado, el mensaje de la necesidad de
acepta y no cuestionar la autoridad establecida quedará enfatizado. Se puede acentuar
la jerarquía por simples medios: por ejemplo, reservar los asientos de las primeras
filas en las reuniones profesionales a los docentes mayores.
9. Fortalecer los rituales de la graduación por cualquier medio inteligente que
se encuentre: este es un campo con muchas posibilidades. Por ejemplo: se les puede
pedir a los candidatos que escriban un caso para graduarse y someter sus manuscritos
a numerosas revisiones y correcciones. A través de esta experiencia los candidatos
adquieren un sano respeto por las enormes dificultades para escribir un trabajo
aceptable para ser publicado. O también requerir del candidato que presente un
trabajo frente a la sociedad analítica. Los discutidores deberán ser los miembros de
más edad y experiencia de esa sociedad (que no hayan escrito un trabajo hace ya
tiempo). Las exigentes expectativas de lo que un trabajo científico debiera incluir
pueden ser comunicadas por la crítica exhaustiva de la presentación del candidato. Si
no, también, un comité constituido por estos psicoanalistas mayores puede trasmitir
el mismo mensaje. En algunos países el mismo efecto se ha obtenido por medio de
un voto secreto de todos los miembros de la sociedad para decidir si el trabajo del
candidato es aceptable para cumplir con los criterios de admisión a la propia sociedad
psicoanalítica. Cuando divisiones políticas significativas dentro de la sociedad hacen
que los jóvenes graduados automáticamente se inclinen hacia los grupos de poder de
sus propios analistas didácticos, el artículo científico necesario para graduarse puede
convertirse en una excelente fuente de angustia acerca de los peligros conectados con
el trabajo científico (Bruzzone y col., 1985).
10. Enfatizar el mensaje de que son necesarios muchos años de experiencia
clínica antes de poder comprender la teoría y la técnica psicoanalíticas, ni hablar de
las aplicaciones del psicoanálisis a otros campos, profundamente y con suficiente
como para justificar el intento de contribuir a la ciencia del psicoanálisis. Plantear la
pregunta en forma delicada pero tempranamente, de hasta qué punto los intentos de
los candidatos no solo de presentar trabajos sino de publicarlos (!) pueden reflejar
competitividad edípica no resuelta o conflictos narcisistas. Si los psicoanalistas
jóvenes publican poco, y quieren asegurarse de que sus manuscritos son aprobados
por miembros mayores de la sociedad antes de someterlos a consideración para la
publicación, esta costumbre debería ser difundida entre todos los candidatos,
pudiendo reforzar su temor a publicar. Naturalmente evítese estimular a los
candidatos a poner una idea propia nueva y original por escrito: escribir debiera ser
un engorro, una obligación, nunca un placer, ni una fuente temprana de orgullo por
haber contribuido a la ciencia del psicoanálisis mientras se es estudiante (Britton,
1994).
11. Puede ayudar mucho señalar que el psicoanálisis es comprendido y
llevado a cabo correctamente solo en lugares alejados de su propia institución y
preferentemente en un idioma no conocido por muchos de los estudiantes. Si las
exigencias de la formación son tales que los estudiantes no pueden pasar un tiempo
extendido en ese país distante e ideal, se convencerán que es inútil intentar desarrollar
la ciencia psicoanalítica en un lugar tan alejado de donde se enseñan la teoría y la
técnica, verdaderas y únicas. Y esta convicción perdurará.
12. Los candidatos deben ser desalentados a hacer visitas prematuras a
otras sociedades o instituciones, a participar en congresos y reuniones o en trabajo
analítico en otras instituciones. Esto vale particularmente para aquellos encuentros
en su propia ciudad, región o país y complementa la idealización de los lugares que
están lejos o tienen un idioma diferente y son inaccesibles para sus candidatos.
Afortunadamente algunas sociedades e institutos psicoanalíticos han erigido muros
poderosos contra la intrusión de visitantes extranjeros -excepto los muy ocasionales
que deben ser atacados en una reunión bien preparada: y en muchas partes del mundo
sería muy difícil para un candidato trasladarse de un instituto a otro, de un país a otro
y hasta de una ciudad a otra sin tener que sobreponerse a múltiples obstáculos. Esto
ayuda a evitar comparaciones potencialmente dañinas, el percatarse de la
experimentación con nuevas metodologías educacionales en otros institutos y
sociedades psicoanalíticas y evita la contaminación con un cuestionable espíritu de
cambio e innovación.
13. Asignar siempre el doble del número de publicaciones que
razonablemente se puede esperar que los estudiantes asimilen de un seminario para
el otro. Pedirles que presenten resúmenes a sus colegas, examinar hasta dónde han
leído estos trabajos detalladamente y como mencionamos antes, no olvidar intercalar
aquellos trabajos de Freud que ya han leído en muchos seminarios. Otro mensaje útil
puede ser no asignar ningún trabajo que haya sido publicado hace menos de veinte
años: esto trasmite el mensaje que las contribuciones realmente importantes ya se han
hecho y que poco se espera de desarrollos recientes o nuevos de la teoría y de la
técnica, incluyendo, desde luego, ideas que podrían germinar en las mentes de los
estudiantes.
14. Al contrario de algunos institutos que dejan las decisiones de si los
candidatos deberían asistir a seminarios dados por los propios analistas didactas
abiertas a la exploración conjunta de este problema por el analista y su analizando,
formular el estricto principio de que los candidatos nunca deben participar en un
seminario dado por su propio analista didacta. De hecho, asegurarse que los
candidatos no se presenten a reuniones, paneles u otros encuentros profesionales
donde se pueda perturbar la transferencia por la información objetiva acerca del
trabajo profesional de su analista, a no ser que se perturbe el deseable anonimato del
análisis de formación. El anonimato fomenta una idealización inanalizable y una sana
inseguridad (Kernberg, 1986).
15. Puede ser muy provechoso darle prominencia a las listas de lecturas, a
los trabajos de los miembros más importantes de su propia institución, idealmente no
enseñados por ellos mismos sino por estudiantes actuales o anteriores. Asegurarse de
asignar trabajos concordantes que refuercen los puntos de vista de los líderes locales
e incluir una o dos opiniones disidentes - para exponer sus fallas. Este enfoque en las
listas de referencia bibliográfica puede ser complementado por la indicación de un
trabajo científico o un estudio de un caso como parte de los requisitos para avanzar
en la formación, con un cuidadoso énfasis sobre la necesidad de citar a los teóricos
preferidos localmente como apoyo de las observaciones del trabajo del estudiante.
16. Idealmente, la revelación a los estudiantes acerca de escuelas
psicoanalíticas alternativas debería ser evitada lo más posible. En los seminarios para
estudiantes avanzados determinados trabajos que representan enfoques disidentes o
descarriados deben ser analizados brevemente, en el contexto de visiones opuestas
examinadas y criticadas adecuadamente. Es útil invitar a líderes de puntos de vista
diferentes a dar seminarios breves que en forma excepcional incluyan estudiantes,
graduados e instructores del curso. Estos últimos pueden participar para asegurarse
que los estudiantes puedan ser testigos de un desmantelamiento sin piedad del
representante del punto de vista ajeno. Seminarios de un día con un disidente
importante cuya posición sea atacada de manera respetuosa pero resuelta pueden
contribuir a reasegurar que la escuela local sabe más, que la mente del estudiante
puede quedar en paz y que las nuevas ideas, aunque peligrosas, se les puede robar su
potencial subversivo.
17. Siempre hacer que los candidatos menos experimentados presenten
casos en presencia de otros con mayor experiencia y de los docentes. Nunca deben
ser los analistas más experimentados los que presenten un caso en un grupo de
candidatos: la incertidumbre del trabajo y los errores inevitables de los analistas
mayores pueden borrar el sentido de autocrítica, el miedo a las correcciones y la
modestia natural de los candidatos que están comenzando su trabajo profesional. La
convicción de que los graduados trabajan mucho mejor que los candidatos, que los
analistas de formación trabajan mucho mejor que los graduados y que los analistas
de formación mayores trabajan mucho mejor que los más jóvenes asegura las propias
dudas de los candidatos.
18. Asegurarse de que algunos candidatos muy críticos o rebeldes que
amenazan la atmósfera de armonía de los seminarios, desafían a sus docentes
mayores y se atreven a hablar públicamente en contra de los analistas didácticos en
la presencia de sus analizandos (desde luego que probablemente informen sobre estas
conversaciones en las sesiones) sean amablemente detenidos o estimulados a que
renuncien. No es muy difícil hacer esto, por ejemplo, por medio de largas esperas
para aprobar sus casos analíticos supervisados. También se pueden arreglar reuniones
con sus líderes de seminario donde los candidatos problemáticos se discuten
críticamente. La información acerca de estas discusiones vuelve a estos candidatos
solo indirectamente a través de consejeros personales o compañeros, quienes en
forma amistosa les trasmiten la actitud negativa que existe en el instituto hacia ellos.
Si un candidato recibe suficiente información a través de terceras o cuartas personas
de lo que se dice de él, eventualmente cambiará su actitud hacia el instituto en la
dirección deseada o de otra forma lo estimulará a renunciar. Una vez que el estudiante
ha renunciado o se le ha pedido que renuncie, no mencionar más su nombre y
mantener un discreto silencio acerca de todo el asunto: el mensaje de que algo terrible
y peligroso ha ocurrido respecto a lo cual, misericordiosamente, nadie quiere hablar,
tendrá un poderoso impacto en el cuerpo estudiantil.
19. En años recientes, un maravilloso método nuevo para desalentar el
entusiasmo de la formación psicoanalítica ha sido diseñado bajo la forma de un año
de clases preparatorio, introductorio e informal: aquí toda la teoría y técnica
psicoanalíticas puede resumirse brevemente a un nivel universitario simple e
introductorio, refiriéndose ya a los puntos principales del pensamiento de Freud que
se discutirán en detalle más adelante, así como proporcionarle a los estudiantes una
historia del psicoanálisis breve e introductoria desde el comienzo hasta el presente,
al mismo tiempo enfatizando que más adelante se profundice su conocimiento en
todas estas áreas. Como muchos candidatos ya habrán estudiado la teoría
psicoanalítica en varios niveles, el proceso de embotamiento por repetición ya
comenzará en este nivel introductorio. El efecto de un sentimiento de no saber
realmente todo lo que se enseña y los deseos impacientes de una exploración más
profunda puede inducirse de esta forma, junto a una simplificación rutinaria de los
conceptos básicos que les robará el entusiasmo de cuando más adelante, se exploren
en detalle. Y naturalmente puede usarse este método para inducir la pérdida de interés
por cualquier curso enseñado a nivel introductorio, insinuando que el verdadero
material se presentará en otro lugar.
20. No enseñar un curso actualizado sobre técnica psicoanalítica.
Concentrarse en enseñar la técnica psicoanalítica en los trabajos introductorios de
Freud del método psicoanalítico y de los historiales: El Hombre de las Ratas, El
Hombre de los Lobos, Dora y Juanito que desde luego ya habrán sido estudiados en
el estudio sintético de la obra de Freud; pero ahora estos trabajos pueden ser leídos
una vez más con el propósito de enseñar los principios generales de la técnica
psicoanalítica. Si los candidatos adquieren conocimiento en otro lugar (como
desgraciadamente es casi inevitable en este momento) de nuevos desarrollos y
enfoques alternativos del proceso psicoanalítico, su angustia acerca de su propia falta
de familiaridad con los diferentes enfoques de, digamos, la Psicología del Yo, las
escuelas francesas, las escuelas inglesas, etc. motivará una acentuada inseguridad
respecto a su trabajo. Esto les desanimará en su confianza para contribuir a los
desafíos que la población de pacientes de hoy día nos presenta. Si, al mismo tiempo,
se trasmite el mensaje sutil que el trabajo psicoanalítico es realmente un arte que se
dominará intuitivamente y que el crecimiento y la intuición dependerán del progreso
de su análisis personal y de la supervisión, esta angustia puede mantener provechosos
efectos inhibitorios durante un largo período de tiempo (Arlow, 1991).
21. Los supervisores pueden llevar a cabo una función crucial para inhibir
la confianza de los candidatos en su propio trabajo y en la posibilidad de aprender
por medio de su propia experiencia. Es importante que los supervisores hablen lo
menos posible. De hecho, puede ayudar si el candidato experimenta una continuidad
natural entre ser paciente de análisis y la relación con su supervisor. La escucha del
supervisor cuidadosa y silenciosa frente a la presentación del trabajo del candidato
con su paciente, con un comentario ocasional ilustrando en qué se ha equivocado el
candidato, puede mantener al candidato en una sana incertidumbre y humildad
respecto a su trabajo. El esfuerzo para construir para sí, el marco mental que
determina las opiniones de su supervisor, ocupará su mente hasta el punto de influir
significativamente en su trabajo con su paciente. El candidato debería sentir que
seguir el consejo de su supervisor sin cuestionarlo y demostrándole que ha hecho el
tipo de interpretación que entendía que el supervisor habría hecho lo absolverá de
serios errores en su trabajo. Este desarrollo le impedirá el peligroso proceso por el
cual el candidato podría integrar por sí mismo una teoría o un marco personal sobre
la técnica que se desenvuelve y cambia creativamente en la medida que examina sus
puntos de vista en la situación de tratamiento mientras que respeta el desarrollo
autónomo del paciente. Si los supervisores nunca se reúnen para discutir sus enfoques
educacionales acerca de la supervisión y si se mantiene un clivaje completo entre los
docentes que enseñan la técnica psicoanalítica y los supervisores curriculares, surgirá
un caos y confusión productivos del cual los candidatos tomarán conciencia que les
llevará muchos años poder dominar suficientemente las destrezas psicoanalíticas
como para atreverse a contribuir creativamente a ellas.
22. Un cierto grado de temor paranoide, la contrapartida de los procesos de
idealización fomentados por el análisis didáctico, atraviesa la mayoría de las
instituciones psicoanalíticas - pero es importante recordar, de hecho, que todas las
organizaciones sociales luchan contra tales desarrollos. Este temor paranoide puede
contribuir a desalentar a los candidatos del trabajo independiente, de iniciativas
valientes, de inquisiciones desafiantes. Afortunadamente no es difícil aumentar los
temores paranoides por múltiples medios: los más efectivos han sido el informe de
los analistas didácticos sobre el desarrollo de los candidatos en análisis con ellos.
La tradición de informar por parte de los analistas didácticos, es decir, que los
analistas de formación informen al comité de enseñanza acerca de la disponibilidad
de sus analizandos para comenzar las clases o tomar el primer análisis de control etc.,
ha sido el instrumento más patógeno inventado como parte de la educación
psicoanalítica. Es lamentable que este instrumento ahora haya sido eliminado y hasta
declarado no ético por la mayoría de los institutos psicoanalíticos. Afortunadamente,
la tendencia no reprimida de algunos analistas didácticos de indicar con gestos leves
y sin palabras cuáles son sus verdaderos sentimientos acerca de los varios candidatos
todavía se mantiene viva: esta actitud puede ser fomentada por la utilización del
sistema de los «teléfonos descolgados», es decir, de la utilización de lo que los
candidatos le dicen a sus analistas de formación acerca de lo que otros candidatos han
dicho de ellos, como una inspiración para movimientos retaliatorios por parte de estos
analistas didácticos. Por lo menos, el temor a tales consecuencias de un comentario
descuidado es un sano apoyo para los desarrollos paranoides. (Dulchin & Segal,
1982a, b; Lifschutz, 1976)
23. Otro método perfectamente legítimo para aumentar los temores
paranoides en los candidatos es simplemente no trasmitir información total y
adecuada acerca de los requerimientos, expectativas, reglas, regulaciones y canales
para corregir las quejas. Para comenzar, no dar información a los candidatos
regularmente acerca de cómo están progresando, ni cómo son vistos por los docentes
y el instituto en general y solo dejarles saber las negligencias y los fracasos por medio
de las formas indirectas ya descritas. Que los supervisores no hablen clara y
explícitamente con sus supervisandos, para que solo sepan indirectamente por el
consejero de los candidatos, el director del instituto o a través de los rumores como
son evaluados, puede contribuir poderosamente para reforzar las actitudes
paranoides. Es perfectamente legítimo derivar todas las preguntas de los candidatos
al folleto oficial y evitar reuniones periódicas para recoger y compartir información.
¡En algunos institutos el director se reúne con todo el cuerpo de candidatos, lo que
tiende a producir una atmósfera de distensión, autonomía y potenciales desafíos a la
autoridad que puede resultar peligrosa!
24. Los mensajes trasmitidos por los líderes más antiguos de la comunidad
psicoanalítica local son extremadamente importantes. Indicaciones claras y
manifiestas de gran inseguridad y temor a escribir por parte de los analistas didácticos
más antiguos y poderosos pueden fomentar una sana identificación con ellos. Un
ejemplo aún más efectivo puede estar representado por el viejo, pero todavía
existente, sistema «convoy»: un pequeño número de analistas didactas muy mayores
son los analistas más deseables en su grupo local y tienen un gran número de
candidatos en análisis, de manera que no les queda energía para ir a las reuniones
científicas, ni tampoco participar activamente en el trabajo científico de la sociedad.
Para proteger la pureza de la transferencia, nunca abren la boca en público, y las
amistades mutuas, las alianzas, así como las rivalidades, entre los afortunados
candidatos de estar en análisis con uno de los grandes maestros contribuyen a
estabilizar la idealización y la pasividad. Este modelo es altamente efectivo para
inhibir el pensamiento independiente y crítico de los candidatos.
25. Tratar de mantener un cuerpo estudiantil relativamente uniforme en
términos de las aspiraciones profesionales de sus estudiantes. El verdadero analista
solo debe desear hacer psicoanálisis, experimentar la libertad de trabajar en su
consultorio con pacientes de análisis y debe ser contrario a diluir el verdadero trabajo
analítico aplicándolo a otros aspectos de su trasfondo cultural como llevar a cabo
trabajo psicoterapéutico con pacientes gravemente regresivos, o con niños, o con
psicóticos, o participar en ocupaciones académicas fuera del encuadre psicoanalítico,
realizando investigaciones, asumiendo liderazgo institucional o participando en las
artes.
Los mayores desafíos a la teoría y a la técnica psicoanalíticas ocurren en el
límite de nuestro campo profesional; por eso evitar la dedicación a tales ocupaciones
límites protege no sólo la pureza del trabajo psicoanalítico, sino también resguarda
del surgimiento de preguntas desafiantes y potencialmente subversivas respecto a los
límites así como a las aplicaciones del psicoanálisis. Evitar la admisión y la formación
del audaz que desea aprender psicoanálisis para aplicarlo a otro terreno de
experimentación profesional, del filósofo interesado en los límites entre comprensión
filosófica y psicoanalítica, del investigador empírico que desea complementar su
formación neuropsicológica.
Si se ha llevado a cabo en forma eficiente una selección tan protectora de
candidatos, entonces se pueden tolerar unos pocos estudiantes especiales interesados
en los aspectos intelectuales del psicoanálisis. Pero hay que tenerlos claramente
separados del verdadero cuerpo estudiantil, limitar su asistencia a los seminarios
clínicos y en resumen trasmitir el mensaje de que existe un abismo entre la verdadera
formación psicoanalítica y los emprendimientos secundarios. No dar formación
clínica parcial a los académicos de otros campos, quienes siempre deberán sentir la
ira que despierta el trabajo clínico no autorizado y deberán reconocer la imposibilidad
de comprender plenamente el psicoanálisis si no forman parte del completo programa
de formación.
26. De la misma manera toda indagación científica interdisciplinaria debe
ser relegada a etapas muy avanzadas de la formación, atorada en seminarios optativos
en los cursos del último año, una vez que la identidad básica del candidato está
asegurada lo suficiente para poder soportar los efectos diluyentes y potencialmente
corrosivos del enfoque psicoanalítico del arte, los problemas sociales, la filosofía, y
la investigación en las neurociencias. El enfoque opuesto sería traer estudios de
ciencias periféricas en el punto donde la teoría psicoanalítica está recién comenzando
a ser explorada, por ejemplo, cuando la teoría psicoanalítica de las pulsiones necesita
ser asimilada sin contaminación o cuestionamiento por modelos alternativos o de
escuelas de motivación humana: o sino relacionar la técnica psicoanalítica a métodos
psicoterapéuticos alternativos. O por ejemplo, al enseñar la teoría psicoanalítica de la
depresión, la introducción prematura de la relación entre la psicodinámica y los
determinantes biológicos de la depresión podrían amenazar una autentica convicción
psicoanalítica.
27. Derivar todos los problemas que impliquen a docentes y estudiantes,
seminarios y supervisión, todos los conflictos entre los candidatos y el cuerpo de
profesores del instituto, «vuelta al diván»: tener en cuenta que el acting out
transferencial es una complicación importante de la formación psicoanalítica y que
siempre hay elementos transferenciales en todas las insatisfacciones de los
estudiantes. La presión destemplada de un candidato que tiende a preguntas
desafiantes, al pensamiento imaginativo o al desarrollo de formulaciones alternativas,
generalmente tiene profundas raíces transferenciales y debe ser resuelta en la
situación analítica personal. Esto significa también que los docentes deben
permanecer unidos, que enfrentados a los desafíos de estudiantes individuales o de
todo el cuerpo estudiantil deben mantenerse juntos. Un instituto unido proporciona
una estructura firme y estable contra la cual la regresión transferencial del cuerpo
estudiantil puede diagnosticarse y referirse a la experiencia psicoanalítica individual.
28. Todos los principios y recomendaciones esbozadas no serían
suficientes si los docentes estuvieran imbuidos de un espíritu de creatividad propia.
Es una tarea difícil pero no imposible inhibir la creatividad del instituto: el instituto
cuya creatividad esté inhibida será la mejor garantía para reproducir este proceso
inconscientemente en la relación con los estudiantes. Este es su mayor desafío: ¿qué
se puede hacer en la sociedad psicoanalítica para inhibir la creatividad de sus
miembros? Afortunadamente, la larga experiencia nos ha enseñado que la extensión
jerárquica del proceso educativo en la estructura social de la sociedad psicoanalítica
se logra fácilmente y puede ser muy efectiva. Aquí lo que es particularmente
provechoso es el desarrollo de barreras poderosas a cada paso de la progresión del
candidato, de graduado del instituto a miembro asociado de la sociedad, a miembro
titular, a analista didáctico, ser miembro del comité de educación y/o estar a cargo de
un seminario importante. Asegurarse que está claro que la lealtad a poderosos grupos
políticos es más importante para fomentar este desarrollo que los reales logros
profesionales o científicos. Asegurarse que las vías para proceder de un paso al otro
son lo suficientemente inciertas e indefinidas como para mantener un constante aire
de inseguridad y paranoia en la sociedad. Tener frecuentes votos secretos para
determinar la progresión en todos los niveles, con un claro mensaje a todos que estos
votos están influenciados por los procesos políticos de su grupo.
29. Ante todo, mantener la discreción, el secreto y la incertidumbre acerca
de lo que se requiere para ser un analista en función didáctica, cómo se toman esas
decisiones, dónde y por quién, y qué tipo de retroalimentación o mecanismo para
readecuar las quejas que cualquiera, temeroso de las implicaciones traumáticas de ser
sometido a consideración y rechazado como analista didáctico, puede esperar. Cuanto
más apartado y cohesivo se mantiene el cuerpo de analistas didácticos como aquéllos
que sostienen la autoridad y el prestigio, más inhibitorios serán los efectos del proceso
de selección que influenciarán el global emprendimiento educacional. Esta es la
herramienta más confiable y efectiva para mantener no solo a los candidatos sino a
todo el instituto y a la sociedad en línea.
30. Tener en cuenta, cuando surja incertidumbre acerca de desarrollos
peligrosos que pudiesen poner en entredicho métodos ya probado para inhibir la
creatividad de los candidatos, que el principal objetivo de la educación psicoanalítica
no es ayudar a los estudiantes a adquirir conocimientos bien probados respecto al
psicoanálisis para evitar su dilución, su distorsión, su deterioro y mal uso.
Siempre tener en cuenta que donde hay una chispa puede desarrollarse el
fuego, especialmente cuando la chispa aparece en medio de la madera seca:
¡extinguirla antes de que sea demasiado tarde!
SUMMARY
Key words
Psychoanalytic training, inhibition of creativity, repetitive teaching, institutional
control, hierarchical system, paranoid fears, convoy system, critical thinking,
institutional conflicts.
RÉSUMÉ
Mots clé
Formation psychanalytique, inhibition de la créativité, enseignement répétitif, politique de
contrôle institutionnel, relations hiérarchiques; craintes paranoïdes, système conboy, esprit
critique, conflits institutionnels.
BIBLIOGRAFÍA
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