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PRENSA GRÁFICA DE EL SALVADOR LA PRENSA GRÁFICA DE EL SALVADORLA

Impreso por Juan Carlos Dominguez Gonzalez. Propiedad de Unidad Editorial. Prohibida su reproducción.

MARTES 13 SEPTIEMBRE 2011

EL TEMA DEL DÍA

reproducción. MARTES 13 SEPTIEMBRE 2011 EL TEMA DEL DÍA 21 M INACCESIBLEPORCARRETERA En la isla de

21

M

MARTES 13 SEPTIEMBRE 2011 EL TEMA DEL DÍA 21 M INACCESIBLEPORCARRETERA En la isla de La

INACCESIBLEPORCARRETERA

En la isla de La Pirraya, hogar de la mayoría de los jugadores, 2011 ha sido un buen año. Por primera vez, y gracias a un proyecto financiado en parte por España, disponen de agua corriente. Pero aún queda mucho por hacer en este pantanoso rincón de El Salvador, donde los niños empiezan a trabajar en la pesca al terminar la primaria porque no tienen dónde continuar sus estudios.

Los jugadores de El Salvador, abrazados y de rodillas antes de jugar el partido por el tercer y cuarto puesto.

Agustín Ruiz, capitán de la selección, junto a su mujer, Marvin, delante de su casa
Agustín Ruiz, capitán
de la selección, junto a
su mujer, Marvin,
delante de su casa en
la isla de La Pirraya.
Roberto Membreño y Medardo Lobo, dos de los jugadores de El Salvador, en su día
Roberto Membreño y
Medardo Lobo, dos de
los jugadores de El
Salvador, en su día a
día como pescadores.
LA PRENSA GRÁFICA DE EL SALVADOR

El Salvador. El silencio inundaba las calles cada mediodía, sólo roto por el sonido de las radios o la televisión. Los niños acu- dían al colegio con las camisetas de su se- lección. Incluso la Asamblea Legislativa interrumpió su sesión plenaria para pre- senciar el trascendental choque ante Italia. El Salvador venció por 6-5, prórroga in- cluida, con cuatro goles de Frank Velás- quez. A sus 21 años, este estudiante conec- tó con el fútbol playa como un mero pasa- tiempo. Ahora puede presumir de ser Bota de Bronce de un Mundial, además del MVP

y máximo goleador de la última Copa Con-

cacaf. “Hemos hecho feliz a mucha gente. Quizá muchos niños vivan mejor ahora al poder soñar con lograr algo tan grande co- mo nosotros”, comenta Velásquez, cuya meta pasa por dar el salto a Europa: “Ojalá que algún club se fije en mi. Es mi sueño y

si fuera el Barça, ni te cuento”.

COMO PRIMA, UNA LANCHA

El Camp Nou todavía les queda lejos, no

así el Bernabéu. Antes de llegar a Italia pa- saron por España y visitaron el coliseo ma- dridista. “Era un sueño para muchos de ellos estar en un estadio tan importante. Muchos sólo conocían su playa antes de jugar al fútbol”, recuerda Israel Cruz. Rusia les apartó de la final y en el tercer

y cuarto puesto cayeron ante Portugal, pe-

ro sólo por 3-2. “Eso demuestra lo que he- mos crecido en este Mundial. Es el éxito de la humildad, de la fe, de creer en uno mis- mo, aunque ahora nos medirán con una varita más grande. Van a exigirnos más, por eso espero contar con más recursos para preparar las siguientes citas interna- cionales como el próximo Mundial en Hai- tí”, señala Gallo. Cruz espera que este éxito también repercuta en el fútbol playa salva- doreño: “Se necesitan tres canchas para ju- gar, un estadio, poner en pie una liga com- petitiva y un juego de fogueo previo a la participación en un gran torneo. Hay que dar continuidad a este triunfo y que no sea sólo el fruto de algo espontáneo”. A nivel individual, los internacionales es- tarían encantados con que el premio por su excelente rendimiento se materializara en una lancha o un motor para las barcas. “Nos ayudaría mucho porque ahora, cuan- do vamos a pescar, usamos las lanchas de los patrones y tenemos que pagar por ellas. Si tuviéramos nuestras propias motoras só- lo afrontaríamos el gasto de la gasolina”, comenta el capitán Ruiz, que no sabe escri- bir ni leer correctamente, pero que apren- dió a firmar porque le pedían autógrafos. De momento, han conseguido que una ca- dena de supermercados les regale alimen- tos para los próximos tres meses. Hoy serán recibidos como héroes en El Salvador, pero dentro de una semana vol- verán a ganarse la vida con las redes en la mano; a surcar el mar en busca de su sustento y el de sus familias; a vigilar que las olas no echen abajo sus cabañas y a limpiar la playa cuando baje la marea pa- ra mantener vivos sus sueños, mientras dan patadas a un balón.