Investigación

Tiempo Argentino / Domingo 11 de septiembre de 2011

el equipo de investigación de tiempo argentino relevó las portadas de los últimos 15 meses

La presidenta que le ganó a 347 tapas de Clarín

Por primera vez en la historia, la oposición del gran diario argentino, que publicó el 78% de sus títulos negativos y sólo el 7,1% positivos, no se vio reflejada en la mayoría del electorado que en las PASO eligió a Cristina Fernández con el 50,21% de los votos. Opinan Osvaldo Bayer, Ricardo Forster, Florencia Saintout, Gabriel Mariotto, Sergio Caletti, Víctor Ego Ducrot, Edgardo Mocca, Analía Elíades, Ernesto Espeche, Graciana Peñafort y Alejandro Kaufman.

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de acuerdo con un relevamiento realizado por tiempo argentino

El 78% de las tapas de Clarín de los últimos 15 meses fueron negativas

H

asta hace poco tiempo, los dueños del Grupo Clarín se ufanaban ante funcionarios públicos y extranjeros, empresarios y dirigentes de la Argentina y de otros países del mundo de su capacidad de daño sobre los gobiernos democráticos. El poder del discurso único, repetido de manera dogmática por los más de 200 medios de comunicación que integran el multimedios y la capacidad de marcar agenda se resumía en una frase: “nadie resiste tres tapas de Clarín en contra”. Esta especie de ley consuetudinaria fue indiscutida durante las seis décadas en las que el principal grupo mediático del país pudo dictar los temas de conversación de la mayoría de los argentinos, por lo que se arrogó interpretar y ser el “sentido común” de las clases medias. Sólo algunos políticos se habían at rev ido a ponerle pa labras a ese poder, como Raúl Alfonsín cuando dijo “les pido que lean el Clarín que se especializa en titular de manera definida, como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino”. Otro radical como César Jaroslavsky que resumió “hay que cuidarse de ese diario, ataca como partido político y si uno le contesta, se defiende con la libertad de prensa”. O Luis D’Elía: “Ustedes

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VERDE

POSITIVO
Así se clasificaron los títulos cuyo enfoque se presentaba como beneficioso para la sociedad. Se pintaron de verde y representaron el 7,1%.

son una pistola en la cabeza de la democracia argentina.” A tres años de la bisagra social y cultural que significó la puja por la llamada 125, ya nada es como entonces. Por primera vez en la historia democrática argentina, un presidente es elegido en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias con más del 50% de los sufragios (casi 10 millones y medio de votos), a pesar de la oposición del grupo que no se resumió en tres tapas, sino en 347, los últimos 15 meses. Para probarlo, el equipo de investigación de Tiempo Argentino relevó las tapas del matutino de Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto, entre el 26 de mayo de 2010 y el 16 de agosto de 2011, y realizó un análisis de contenido, determinando el enfoque de las noticias en tres categorías: positi-

vo, negativo o neutro, definiendo como positivo aquellas cuyo enfoque fue presentado como de impacto beneficioso, como negativo exactamente su opuesto, y como neutro aquello que no puede encuadrarse ni en uno ni en otro, ya que fue presentado con “asepsia informativa” en su consecuencia inmediata o mediata, por ejemplo la muerte de María Elena Walsh. De 445 tapas, el 78% –es decir 347– lleva como título principal noticias con enfoque negativo. Y sólo el 7,1% –es decir 32– se refiere a noticias con enfoque positivo. El resto, 14,8%, fueron las llamadas noticias “neutras”. Esta tendencia a la elección de acontecimientos negativos y su posterior valoración en el mismo sentido responde a

una clara intención editorial de mostrar un clima de convulsión social, incertidumbre económica y autoritarismo político endilgado al gobierno nacional, de acuerdo con el relevamiento realizado. Para una mejor comprensión visual, esta nota se ilustra con todas las tapas, con las noticias negativas pintadas de rojo, las positivas de verde y las neutras de amarillo. Además, a partir de un análisis pormenorizado de los 347 titulares negativos, se los dividió en cinco categorías: 1) Institucional: 30,8% (137 títulos de tapa). Involucran decisiones que hayan tomado los poderes del Estado y/o diversos organismos públicos (vinculadas con el Indec, Libertad de Expresión, causa

“Noble-Herrera”, Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual). 2) Económico: 16,6% (74 títulos de tapa). Relacionados tanto con la microeconomía (inflación, escasez de nafta o de billetes) como con la

A partir de mediados de 2007 y sobre todo marzo de 2008 todo se vuelve negativo, casi el 85%.
macroeconomía (deuda externa, desocupación, presupuesto). 3) Corrupción: 12,8% (56 títulos de tapa). Causas judiciales o mediáticas que involucran directa o indirectamente a funcionarios del

gobierno nacional, organismos del Estado o asociaciones de Derechos Humanos (Shocklender, INADI, Jaime, Capaccioli, WikiLeaks). 4) Caos: 9,9% (43 títulos de tapa). Hechos tratados con un clima de agitación social (tomas del Indoamericano o de predios en Jujuy, Comunidad qom, piquetes). 5) Inseguridad: 8,10% (37 títulos de tapa). Hechos delictivos orientados a denotar desprotección ciudadana, presentados sin contexto, sin estadísticas ni relevamientos. La categoría “InstitucionalCorrupción” ocupa más del 43% de las tapas; el tema económico el 16,6%, de los cuales la inflación es la palabra más mencionada en 26 ocasiones; y todo lo que incluya la palabra “caos”, el 9,9%. La temá-

Los datos
Osvaldo Bayer Florencia Saintout

“No puede ser que una empresa privada tenga la mayor parte de diarios del país, canales y radios más potentes. La desinformación que defiende intereses privados es verdadera agua envenenada.”

“En la historia de los pueblos sí hay verdad (aunque a veces esté oculta, escamoteada, apropiada). Aunque haya miles de tapas que las escondan. Las elecciones mostraron que hay una verdad.”

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El equipo de Investigación realizó un análisis de contenido de las portadas del gran diario argentino entre el 26 de mayo de 2010 y el 16 de agosto de 2011. Los titulares se clasificaron como positivos, negativos y neutros. El resultado es contundente: el 78% fue negativo, el 7,1% positivo y el 14,8% neutro. El análisis de pensadores y académicos como Osvaldo Bayer, Ricardo Forster, Gabriel Mariotto, Florencia Saintout, Analía Elíades y Edgardo Mocca.

Equipo de Investigación: Cynthia Ottaviano, Carlos Romero, Fernando Pittaro, Manuel Alfieri.

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tica “Inseguridad”, que a simple vista queda relegada con un 8,10%, amerita un comentario aparte. De las 445 tapas escogidas, se observa que en más de la mitad (238, es decir el 53%) están presentes acontecimientos vinculados con la declamada “inseguridad”, ya sea en títulos principales y secundarios, como también en recuadros. Los titulares en esta categoría van desde secuestros exprés, pasando por tomas de rehenes y salideras, hasta crímenes de la mafia china. Por ejemplo, el viernes 30 de julio de 2010, Clarín llevó como título principal: “Motochorros: balean a una embarazada y hay conmoción”. En la misma línea, el 19 de enero de 2011 puso en tapa: “Otra jornada de violencia y muerte por

la inseguridad”. Es importante destacar que esta investigación tiene su antecedente en el trabajo “Mapa de la manipulación”, publicado en la cuenta de Twitter del diseñador gráfico @juanpeon1 y reproducido por este diario, en el que se tomó como período de análisis las tapas del diario Clarín desde el 25 de mayo de 2003 (asunción de Néstor Kirchner) hasta el 25 de mayo de 2010. El principal objetivo de su autor fue demostrar cómo Clarín modificó su posición respecto del gobierno después del conflicto con el campo. Ese estudio concluyó que “a partir de mediados de 2007 y sobre todo a partir de marzo de 2008 todo se vuelve negativo, aproximadamente, 85% negativo y sólo 15% positivo”.

Ahora, Tiempo completó el análisis poniendo la lupa sobre las 445 tapas posteriores, hasta el 16 de agosto de 2011, dos días después del triunfo de Cristina Fernández en las PASO. La fusión de ambos trabajos

Desde el inicio de la gestión de Cristina Fernández las tapas negativas llegan al 82%.
permite concluir que desde el inicio de la gestión de Cristina Fernández, las tapas negativas de Clarín, en promedio, fueron del 82%. El caso más claro tal vez sea el tratamiento que dio el diario al

debate por la sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ocurrido en todo el país. Desde que Cristina Fernández anunció el envío del anteproyecto, Clarín publicó 77 notas, aunque sólo tres de ellas fueron informativas. Allí presentó su posición editorial, pero no lo hizo desde las páginas reservadas a ese fin en su mayoría, ya que 67 de ellas se publicaron en las secciones “El País”, “Medios” y “Sociedad”, aprovechándose, entonces, de un lector más desprevenido, dispuesto sólo a informarse. Antes de que el proyecto de ley se diera a conocer, en Clarín ya era calificado como “irresponsable”, “una amenaza contra los medios y periodistas independientes”,

“plagiado”, “oculto”, “la madre de todas las batallas”, “nos pone en la parrilla”, “nos convertiría en algo peor que Venezuela”, “pone la libertad de prensa en riesgo”, “calla las voces críticas”, “una condición de apriete”, “un ariete para apretar periodistas”, “poco serio”, “subjetivo”, y un arma “para amordazar”. La maniobra quedó en evidencia: privilegiar la opinión sesgada por sobre la información. Finalmente, y luego de la férrea oposición del cártel Clarín-La Nación, la norma se sancionó con amplia mayoría el 9 de octubre de 2009. Ese mismo día, Clarín tituló: “Entre sospechas y denuncias se vota la ley de medios”. En la jornada siguiente, con la ley ya aprobada, tituló: “Kirchner ya tiene la ley de control de medios”. En este contexto, es interesante recordar que a lo largo de nuestra historia, al menos dos presidentes elegidos por el voto popular, fueron hostigados por la prensa, a tal punto que debieron dejar el poder antes de tiempo y en manos de regímenes militares. El primero fue el de Hipólito Yrigoyen, quien durante su primer gobierno logró resistir la embestida de diferentes periódicos, pero no así en el segundo: el “Peludo” fue derrocado en 1930 por José Félix Uriburu, quien tuvo el incondicional apoyo

ROJO

NEGATIVO
Así se clasificaron los títulos cuyo enfoque fue presentado como perjudicial. Llegan al 78%. En las tapas que se publican se pintaron de rojo.

Gabriel Mariotto

Analía Elíades

“La corporación mediática concentrada, pese a todos los esfuerzos editoriales realizados a lo largo de meses, (...) no logró aglutinar detrás de su estrategia antigubernamental a las grandes mayorías.”

“Entender que los grupos mediáticos concentrados no sólo se adueñan de la información, bajo su lema distorsionado sobre la ‘libertad de prensa’ parece un camino irreversible.”

de Crítica, uno de los matutinos más importantes de la época. En 1966, otro radical, Arturo Illia, sufrió en carne propia la presión y la burla de la prensa gráfica. El ataque provino principalmente de las revistas Primera Plana y Confirmado, que a través de editorialistas como Mariano Grondona, lo ridiculizaban con el mote de “tortuga” y solicitaban la llegada de los militares al poder. Esto desencadenó la caída del presidente constitucional y el arribo del general Juan Carlos Onganía como presidente de facto. Casi medio siglo después, el poder de fuego de los medios masivos de comunicación sigue latente. Sin embargo, en las últimas elecciones, la mayoría de la población argentina decidió cambiar el rumbo y darles la espalda, por primera vez, a 347 tapas negativas de Clarín. <

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opinión i

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Saber quién es quién
Analía Elíades
Investigadora y docente Facultad de Periodismo UNLP.

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asta hace muy poco tiempo, la discusión sobre el derecho a la información y los estudios sobre la concentración mediática parecían ser temas propios de los círculos académicos, de periodistas comprometidos con su labor, de organizaciones de Derechos Humanos y de un grupo de intelectuales. Entender que los grupos mediáticos concentrados no sólo se adueñan de la información, bajo su lema distorsionado sobre la “libertad de prensa”, sino que al mismo tiempo pretendieron siempre adueñarse de nuestras propias vidas y de nuestra Historia, parece ser un camino irreversible en esta aún joven democracia, que volvió a expresarse en las urnas en las primeras Primarias Abiertas, Obligatorias y Simultáneas, y que lo hará nuevamente en las elecciones generales del 23 de octubre. El obsceno tratamiento mediático de la famosa Resolución 125, de la estatización de las AFJP y de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, entre otros temas, marcaron un punto de inflexión que puso en la boca y en el pensamiento de tod@s un tema que siempre debió y debe ser de tod@s: el derecho a dar y recibir información es un derecho universal y no admite los exclusivismos mediáticos. La mirada inocente sobre los medios se fue diluyendo, se puso en jaque el mito de la “objetividad periodística” y del “periodismo independiente”, y empezamos a comprender que “una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre”, tal como lo expresó la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su Opinión Consultiva 5/85. Al mismo tiempo, el tratamiento mediático de esos temas nos desnudó como nunca quién es quién, quién dice qué, y por qué lo dice. Y muchas caretas se cayeron. En este contexto, será tiempo de recuperar un viejo principio ético, el de la honestidad, que implique reconocer el lugar desde el que se informa, porque ya sabemos que la objetividad periodística no existe, desde que entre los hechos y el público median periodistas (que son sujetos) y organizaciones empresarias. Las operaciones de prensa, los títulos distorsionados, la información alarmante, sesgada y falaz, el ocultamiento de información ya no pueden tener andamiaje o eco en una sociedad que es protagonista de una lectura crítica, activa y no meramente pasiva, que ejerce el derecho a la información.

Julio - 2010

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opinión ii

Los medios y la sociedad: “La vida ya no puede caer en la trampa del cat
Ricardo Forster
Filósofo.

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ocas, por no decir escasísimas, son las sociedades que han logrado abrir la caja de Pandora de los medios de comunicación desplegando un debate público y transversal formidable que marca un antes y un después en la historia po-

lítica, cultural y comunicacional del país. Desde hace décadas, eso es más que evidente para cualquier observador, que los fenómenos mediáticos asociados a la industria del espectáculo y la información son temas de análisis académicos y teóricos (allí, por lo tanto, no se encontraría la novedad argentina). Lo original, lo inusual y aquello que marcó la diferencia fue que saliendo de ámbitos reducidos propios del mundo universitario

y de congresos para especialistas, lo que se desplegó entre nosotros fue un debate que atravesó a la sociedad, que la convocó y la conmovió desbordando los límites infranqueables y haciendo saltar los mecanismos del prejuicio y desvelando lo que permanecía velado para la mayoría y como estructura del secreto celosamente resguardada por el poder corporativo. Y eso fue posible porque se dio en el espacio público y en el interior de una extraordinaria coyuntura

política que habilitó un conflicto recreador de la vida democrática. Lo que antes se circunscribía a ámbitos acotados y bajo la regla, casi siempre, de los lenguajes académicos poco accesibles para el gran público y por lo general alejados de la controversia política, se trasladó a otro escenario en el que se entremezclaron distintos lenguajes y diferentes experiencias como nunca se había logrado ni probablemente intentado previamente.

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opinión iii

Porque los parió la violencia
Víctor Ego Ducrot
Agosto - 2010

Periodista, escritor y profesor universitario.

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tastrofismo”
Todo se puso en discusión: la estructura monopólica, la carencia de independencia y de objetividad, la falta de circulación igualitaria de las palabras y las imágenes, los intereses económicos puestos en juego, la asociación entre medios de comunicación concentrados y el giro neoliberal, la manipulación de las audiencias y la construcción sistemática de sentido común y de opinión pública. Simplemente cayeron los mitos de la autonomía periodística y se abrió esa fortaleza inexpugnable desde la que se ha buscado y se sigue buscando fijar las grandes líneas políticas del país. Tal vez, por todo eso, ya no alcanzan las innumerables tapas donde todo se presenta de forma negativa ni tampoco puedan, los grandes medios, “construir” un relato que se choca violentamente contra una realidad infinitamente más compleja, interesante, diversa y cargada de significaciones donde la vida ya no puede caer en la trampa del catastrofismo. La sociedad argentina, después del extraordinario debate que concluyó en la aprobación parlamentaria de la Ley de Servicios Audiovisuales, ya no es la misma. Su relación con los medios de comunicación ha cambiado irremediablemente abriendo las posibilidades no sólo de la democratización efectiva de la circulación de la palabra y la imagen sino, de un modo también fundamental, amplificando las posibilidades críticas y las miradas que ya no pecan de ingenuidad. El amarillismo informativo, la impudicia y la falta de equilibrio seguirán entre nosotros pero, ahora, no podrán impedir que desde diversas voces y perspectivas se los ponga en cuestión desnudando su fondo de impudicia mercantil y los oscuros intereses que siguen atravesando de lado a lado a la corporación mediática.

a prensa hegemónica de nuestro país fue parida y mucho después fortalecida por actos de violencia irreparables: debió acontecer la Batalla de Pavón y sus posteriores degüellos (Sarmiento festejó el de Peñaloza) para que el denominado periodismo profesional de la nación oligárquica se consolidase, pasando a ocultar sus intereses de clase tras supuestos principios de verdad. Y tuvimos que sufrir el genocidio de la dictadura cívico-militar de 1976 para que el aparato mediático se concentrase, Clarín se transforme en Grupo, y comenzase entonces a operar como vértice del sistema de poder excluyente y antidemocrático. Desde aquellas voces de la Generación del ’80, emblematizadas por el diario de Mitre, hasta nuestros días, los dispositivos comunicacionales patricios pudieron disciplinar al conjunto de la sociedad gracias al principio de eficacia que encierra la conversión de los puntos de vistas y necesidades propias en afirmaciones “objetivas”, y cada vez que vieron en peligro el control absoluto del poder, y decidieron aflojar sus ropajes o desnudar su discursos, apelaron luego a golpes de Estado, a la violencia descarnada. En atención al complejo escenario instalado en el país y en el mundo a partir de los ’80, conocido como neoliberalismo, que suspendió y modificó el estilo de las intervenciones armadas conservadoras del “orden”, las corporaciones mediáticas confiaron en su capacidad mitificadora. Sin embargo no contaron con la aparición de actores sociales, culturales y políticos que pondrían en jaque el entramado de privilegios; en Argentina esa trama fue interpretada y puesta en tensión por Néstor Kirchner y por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Cuando la andanada transformadora enfiló contra sus privilegios, la prensa hegemónica volvió a desnudarse en términos discursivos, pero esta vez no pudieron apelar a la violencia física (aunque no sabemos si no lo intentarán). Y cuando las construcciones simbólicas del poder quedan en paños menores, cuando no se disfrazan de “verdad” y la voluntad popular no es reprimida, entonces algo sucede: y ese algo explica por qué, pese a sus sicarios de la palabra, Clarín y el oligopolio de los sentidos no pudieron contra Cristina.

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opinión iv

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En la historia de los pueblos sí hay verdad
Octubre - 2010

Florencia Saintout Decana de la Facultad de Periodismo UNLP.

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urante los años sesenta y setenta, las teorías de la comunicación denunciaron los poderes oscuros de los medios masivos en la manipulación de la verdad. Desde perspectivas estructuralistas se hizo un valioso esfuerzo por visibilizar las huellas de la dominación en cada texto producido por las industrias culturales, que se expandían como nunca antes. Había en estas prácticas de denuncias no sólo una teoría sino la esperanza de que la verdad develada sería emancipadora. Luego de profundas derrotas de la política en manos del capital, las teorías de la dominación remplazaron esta preocupación por una filosofía que anunciaba el fin de las luchas por la verdad, e incluso de la verdad misma. Un uso perverso del llamado giro lingüístico –junto a conceptos como relatividad y equivalencias– constituyó un campo teórico que daba sustento a la gran fiesta neoliberal: no hay realidad. Todo es un simulacro. En paralelo, se efectuaba la mayor concentración de la historia, de los bienes materiales y simbólicos de toda la sociedad. Se inventaban los mecanismos legales para que fueran sólo unos pocos los propietarios de todas las cosas. Pero la larga década neoliberal que anunciaba el fin de las verdades colectivas fue enfrentada en toda la región por la Historia (que es esa que hacen los hombres, que la reciben sin elegirla, y la acunan, y la vuelven a parir). Y en la Historia de los pueblos sí hay verdad (aunque a veces esté oc u lta, escamoteada, apropiada). Aunque haya miles de tapas que la escondan. Las elecciones (el elegir, el volver a parir) han mostrado que hay una verdad, que es la de las mayorías, y que no es sólo la del capital, la única que puede ver cierto periodismo en la Argentina. Tan contundente como eso.

Octubre - 2010

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Noviembre - 2010

opinión v

Se desafió la capacidad de extorsión
Edgardo Mocca
Diciembre - 2010

Politólogo.

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Feriado

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Enero - 2011

Feriado

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Enero - 2011

e ha dicho que las sociedades contemporáneas son “democracias de audiencia”. En ellas se disuelven los grandes actores de masa y son remplazados por el ágora televisivo; el lugar de los partidos políticos como grandes maquinarias organizativas es ocupado por los “partidos personales” que organizan séquitos de arribistas alrededor de exitosos comunicadores políticos. No es muy difícil ver esta reconfiguración como el modo político (o “pospolítico”) que corresponde a la pérdida de centralidad de los estados nacionales en la época del dominio incontestado de los grandes grupos financieros trasnacionales y del desdibujamiento de las identidades políticas surgidas en el capitalismo fordista. Lo específico de nuestra situación es que la política se ha resuelto a recuperar espacios del mundo social. La curiosa concentración del conf licto político en la disputa entre un gobierno y un grupo muy pequeño de multimedios no fue el producto de ninguna deliberación estratégica, de ningún plan premeditado. Fue la dinámica de recuperación del Estado y de la política como universo autónomo respecto de los poderes fácticos, aquellos que no se someten a la legitimación del voto, lo que construyó esta escena. La extraordinaria influencia y capacidad de extorsión política de los medios concentrados fue desafiada por un gobierno que se decidió a hacer valer el poder de la democracia frente a las fuerzas que consideraban su propio poder al margen de cualquier regulación pública. Las primarias de agosto parecen haberse constituido en un punto de inflexión en este conflicto central. Podemos hoy mirar los títulos de Clarín de los últimos meses como el testimonio de un fracaso y el probable anticipo de una decadencia. Curiosamente en los días posteriores a la elección del 14 de agosto, los principales medios persisten tozudamente en su línea editorial como si nada hubiera ocurrido. El calendario político, con las elecciones presidenciales muy próximas, ha conformado una conducta inercial: todos los actores siguen recitando mecánicamente sus libretos a la espera del resultado del 23 de octubre. Siguen actuando en una escena que parece haberse clausurado.

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opinión vi

Enero - 2011

“Es la trama de sentidos, estúpido”
Sergio Caletti
Decano Ciencias Sociales UBA.
Enero - 2011 Febrero - 2011

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os datos que nos entrega el equipo de investigación de Tiempo Argentino parecerían ordenar el tipo y orden de predominio de los acontecimientos que ganan la esfera pública nacional, día por día. Ello, para ojos un poco ingenuos o miradas completamente planas. Para cualquiera que haya seguido medianamente el proceso político argentino, en cambio, lo que hacen estos datos es facilitarnos la posibilidad de reconocer el grado de utilización, por parte del multimedios, de cada una de las herramientas que figuran en su paleta y que tiene disponibles para esmerilar al gobierno nacional y, en segundo lugar, lejos, a otras instituciones del país. Ya sabíamos que esta era la tarea principal que cumplía a diario Clarín. A la clasificación en los grandes temas en los que se apoya, en verdad, le falta el contexto que contribuye a descifrar de qué se trata, a recuperar que, para algunos sectores minoritarios a los que expresa el matutino (con ventas en baja), desde el Parque Indoamericano hasta el Banco Central, pasando por los motochorros, todo puede encolumnarse en una larga fila de catástrofes de las que Cristina es principal o última responsable. Lo interesante es formularse otra pregunta, que el equipo de Tiempo insinúa. ¿Cómo es que con esta tarea constante de zapa y abarcadora de todos los temas, Cristina obtiene más del 50%? ¿Cómo se entiende que el propio gobierno les endilgue a los medios hegemónicos un poder político inmenso y luego les gane con facilidad y de modo abrumador a las posiciones que ellos sustentan? Tanto oposición como oficialismo deberán revisar sus presunciones respecto del papel de los medios masivos en la construcción de opinión pública. Ambos parecen a veces moldeados por las teorías de hace 70 u 80 años según las cuales la relación causal era directa y mecánica. Si el gobierno quiere avanzar en esa magnífica batalla cultural en la que está empeñado, sería bueno que se exija un poco más en su interpretación y deje de pensar que acusando a los medios gana algo. Gana tan poco como Clarín acusando al gobierno. El efecto de los medios existe, pero no es ni mecánico ni directo. Es sutil, complejo, opera por vías indirectas, a relativamente largo plazo y contra telones de fondo del sentido social que asumen los acontecimientos y que cuesta mucho más construir.

Febrero - 2011

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Los datos
POSITIVOS NEGATIVOS

Sólo el 7,1% (es decir 32) de los títulos de tapa del diario Clarín, entre el 26 de mayo de 2010 y el 16 de agosto pasado, fueron positivos; y el 14,8%, neutros.

El 78% de los títulos fueron negativos. La categoría “institucional-corrupción” ocupa más del 43% y “economía”, el 16,6%. “Inflación” es la palabra más mencionada.

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Marzo - 2011

opinión vii

La burbuja discursiva
Ernesto Espeche
Director de Radio Nacional Mendoza.
Marzo - 2011

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Abril - 2011

Abril - 2011

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CAOS

INSEGURIDAD

El 9,9% (43 títulos) son hechos tratados con un clima de agitación social, como las tomas del Parque Indoamericano, conflictos de tránsito y los llamados “piquetes”.

El 8,10% de los títulos principales (es decir, 37) se refieren a hechos delictivos, sin contexto, orientados a denotar desprotección ciudadana.

alas noticias para las corporaciones mediáticas: toda acción manipulatoria contiene bajo su lógica el germen de su propia inoperancia. Claro que no abonamos la absurda y nada ingenua pretensión de negar la inmensa capacidad que tienen las estructuras del poder comunicacional para configurar escenarios favorables a determinados intereses. En cambio, sí advertimos que, bajo ciertas circunstancias histórico-políticas, esa capacidad queda –cuanto menos– relativizada. Los resultados de las elecciones primarias desataron el desconcierto opositor. Esta vez, las fábricas de realidades virtuales no produjeron los resultados esperados: el control de la palabra publicada no impactó como se suponía en la opinión de las mayorías. ¿Qué falló? La virulencia con que atacaron al proyecto nacional y a la figura presidencial parecía un síntoma inequívoco de desesperación. Perdieron el sentido de realidad, y ese es un viaje sin retorno. Una constatación del derrumbe. Un error poco frecuente de quienes conocen las claves para la conservación de un poder conquistado hace más de un siglo. Llenaron las páginas, las radios y las pantallas con torpes mensajes apocalípticos. Pero la inflación de la palabra terminó con su sistema de credibilidad, único terreno que garantizaba su sustento. Fueron víctimas de su propio juego: la emisión descontrolada de enunciados sin respaldo tangible. Ya no funcionó ese filtro que impide el flujo indiscriminado de títulos incoherentes, de frases sin sustento y palabras sin sentido. Como en buena parte de la región, asistimos a una ciega reacción defensiva, a una avalancha de trompadas al aire y a, finalmente, una caída fulminante. El burdo panfleto no conmueve ni convence, desnuda ambiciones e intereses, pone en evidencia la fachada descascarada tantas veces oculta bajo el maquillaje de un discurso independiente. La eficacia del poder mediático no es compatible con la organización del tejido social. Los medios concentrados fueron el núcleo de la articulación neoliberal. Promovieron la desmovilización y el desencanto para neutralizar cualquier posibilidad de cambio. Hoy fueron derrotados por la política, ese espacio recuperado en un tiempo necesario, ese lugar maravilloso que hoy nos hace soñar con una transformación que no tiene techo.

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opinión viii

Abril - 2011

Mayo - 2011

“Es la política”
Graciana Peñafort
Directora general de Asuntos Legales y Normativas del AFSCA.
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Feriado

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as elecciones primarias dejaron algunas certezas: la participación masiva del pueblo, el consenso mayoritario sobre el gobierno y la crisis de la massmediación de la política (y de los políticos que fracasaron en “su perverso afán por sustituir su perdida capacidad de representar lo común por la cantidad de tiempo en pantalla”, como describe J. Martin Barbero). Y frente a las certezas –y las perplejidades de algunos– empiezan las especulaciones. Así, sostienen las a veces no tan mitológicas sirenas que la respuesta está en la economía. ¿Qué pasa si todas las teorías elaboradas desde el estupor no hacen otra cosa que subestimar al ciudadano? ¿Y si la economía no es el centro sino algo más trascendente, algo que los que saben de estos temas llaman Política? Y sí, la respuesta es la Política. Política recuperada por el pueblo para sí mismo. Pueblo que se rebela contra el reduccionismo de ser mera “opinión pública” y que mucho menos se reconoce en la opinión publicada. Frente al concepto de representación que aliena al representado, hay una sociedad, hay colectivos, minorías, y vulnerabilidades que exigen ser reconocidas, incluidas, sujetos de la política y no objetos –“representados”– en sondeos de opinión. La masiva participación en las últimas elecciones explica en parte este fenómeno, tan lejos de lo que sostenían algunos sobre el desconocimiento del proceso electoral, o su mera función de “gran encuesta nacional”. Paulo Freire escribió alguna vez que “el monólogo, en cuanto aislamiento, es la negación del hombre.” Semáforo rojo al discurso único. La Política, por el contrario, es la afirmación del hombre, su herramienta transformadora de lo social. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la democrática distribución de la publicidad electoral tienen también que ver en este proceso profundamente político de transformación social. Porque sigue teniendo razón Don Arturo Jauretche: si la difusión de ideas deja de estar gobernada por precios de mercado, los pueblos toman conciencia de sus verdaderos problemas y resuelven en función de sus intereses.

Mayo - 2011

Mayo - 2011

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Junio - 2011

Junio - 2011

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Junio - 2011

opinión ix

Influencia destituyente
Alejandro Kaufman
Profesor UBA/UNQ.
Junio - 2011 Julio - 2011

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Julio - 2011

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Agosto - 2011

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os medios no determ ina n resu ltados electorales, y lo saben. El interés del debate reside en que podría tranquilizar al movimiento popular que los medios no resultaran tan adversos. La repetición cotidiana de una pelea sin resultados decisivos produce fatiga. Es nocivo el ataque diario del poderoso, herido e irritado. La creencia sobre su relativa inocuidad le conferiría una ventaja. La eficacia de la influencia y el poder descansan en la discreción. La exhibición debilita, desgasta y deslegitima al poder. Qué mejor entonces que presumir de exageración, y tantos contentos. Los medios concentrados tienen una capacidad compleja, no automática ni unívoca, atada a otras variables, para hacer caer a los gobiernos democráticos, no así para elevarlos al poder. No ungen al soberano pero sí lo pueden decapitar. El sufragio, además de sus propias y complejas características, está relativamente resguardado de la inf luencia mediática. Todavía, el cuarto oscuro es inmune a las pantallas. La influencia mediática destituyente difiere de la “ideología”. Induce ira y pánico, comportamientos colectivos irreflexivos y urgentes. Activa una promoción continua de efectos inmediatos. Ello permite suscitar eventualmente una cont rariedad violenta, instantánea. No se sostiene el rechazo mismo sino la promoción de estallidos. Se instalan situaciones inquietantes, angustiosas, de incertidumbre, malestar y vindicación. No importan los resultados cada vez, porque mientras tanto se vende la mercancía mediática, hacia cuyas características perturbadoras se impuso en las audiencias argentinas un estado de adicción. La “normalidad” parece aburrida. La inminencia apocalíptica, irresistible: “Todos los días nos i nvaden los ma rcianos.” Ta ntas veces el mov im iento popu la r f ue pers e g u i d o, v i l i p e n d i a d o, censurado, difamado, discriminado y proscripto, y todo ello no le impidió ganar la mayoría de las elecciones en que tuvo oportunidad de participar. Lo sabemos.

12 | tiempo argentino | investigación | año 2 | n·480 | domingo 11 de septiembre de 2011

Editorial

“La desinformación es agua envenenada”


Osvaldo Bayer Historiador.

No puede ser que una empresa privada tenga la mayor parte de diarios del país, canales de televisión y las radios más potentes de la Capital y las provincias. Eso no es democracia.

E

ste es un tema para el gran debate nacional de: ¿queremos o no una verdadera democracia en nuestro país? Sí, en un país donde en democracia ocurrieron hechos delictivos desde el poder como las masacres de la Semana Trágica de 1919, de la Patagonia Rebelde, y La Forestal en 1921 y los delitos de la Triple A durante el gobierno de Isabel Perón, y hasta ahora han faltado las autocríticas de esos hechos por parte de los dos partidos mayoritarios argentinos, amén de que nuestra democracia nunca resistió a los golpes militares y el pueblo nunca salió a la calle a defender a sus presidentes ante la violencia militar. Todo esto más la actualidad que estamos viviendo, la falta de ecuanimidad de los grandes medios de información con respecto a las actuales autoridades y acontecimientos sociales. Y aquí estamos ante una problemática fundamental: en una verdadera democracia los medios de comunicación

Editorial

Es nuestra responsabilidad ciudadana la que nos tiene que llevar a luchar por una verdadera información.
no deben jamás pertenecer a un señor o una señora, a una empresa de capital privado nacional o extranjero. Debe ser de derecho público, auténticamente democrático, donde estén representadas las organizaciones populares de base como ser entidades barriales, organizaciones sindicales, entidades de bien público que luchan por los derechos de todos los sectores del país, representantes de todos los partidos políticos argentinos y fundamentalmente por cooperativas de periodistas profesionales. Además de ahondar el derecho a réplica. Ojalá en ese sentido se profundice la actual Ley de Medios. No puede ser que una empresa privada tenga la mayor parte de diarios del país, canales de televisión y las radios más potentes de la Capital y las provincias. Eso no es democracia. Sólo así lograremos una verdadera democracia y repito siempre: porque no hay una verdadera democracia mientras existan villas miseria, gente sin trabajo y niños que mueren de hambre. Es nuestra responsabilidad ciudadana la que nos tiene que llevar a luchar por una verdadera información democrática. Porque, valga la comparación, es como si el agua estuviera en manos de los poderosos del dinero. La comparación vale porque la desinformación que defiende intereses privados es verdadera agua envenenada. <

La clave es Cristina


Gabriel Mariotto Titular de AFSCA.

La corporación mediática concentrada, pese a todos los esfuerzos editoriales realizados a lo largo de meses, (...) no logró aglutinar detrás de su estrategia antigubernamental a las grandes mayorías.

Q

uienes alguna vez interpelamos a la política desde la academia especializada en comunicación y luego intervenimos en sentido contrario, aunque siempre militante, interpelando a la comunicación social desde la dimensión política y la gestión pública, no podemos obviar el siguiente principio: los dispositivos mediáticos, sobre todo cuando actúan en forma oligopólica, tienen una probada capacidad de disciplinar al conjunto de la sociedad, tanto en el ámbito de las decisiones ciudadanas como a partir de cortezas más profundas de la conciencia y del imaginario popular, instalando tendencias y hasta sentidos éticos y estéticos. Sin embargo, y como todo principio en el campo que nos ocupa, que es el de las representaciones simbólicas, su vigencia es relativa y sobre él actúan elementos contextuales, a veces previstos, otras no, pero siempre de indudable impacto. En

orden al tópico que nos ocupa, esa suerte de excepción a la regla se registra casi en términos de ecuación: las posibilidades reales de todo aparato comunicacional como inductor de decisiones colectivas de carácter político institucional (elecciones y manifestaciones expresas de consenso o de rechazo, entre otras) son inversamente proporcionales a la contundencia con que irrumpen sobre el escenario tangible los

Los dispositivos mediáticos, cuando actúan en forma oligopólica, tienen probada capacidad de disciplinar.
actores más dinámicos en el debate, e interpretes de las corrientes profundas que se transforman en voluntad soberana del pueblo. Es esa la ecuación que explica, en última instancia, por qué la corporación mediática concentrada, pese a todos los esfuerzos

editoriales realizados a lo largo de meses, y en torno a las más diversas materias, no logró aglutinar detrás de su estrategia antigubernamental a las grandes mayorías, las que, el 14 de agosto último, aclamaron con el sufragio primario la candidatura para un nuevo mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Primero Néstor Kirchner y en la actualidad la jefa de Estado se constituyeron ante los argentinos y las argentinas como los mejores intérpretes de esas corrientes profundas devenidas en voluntad soberana del pueblo, porque leyeron las demandas sociales de transformaciones profundas y actuaron y actúan en consecuencia, con el despliegue de políticas públicas inclusivas y de crecimiento con equidad, soberanía y justicia más contundentes desde aquella gesta del proyecto nacional, inaugurado el 17 de octubre de 1945. Para comprender la interactuación que hoy registran el ámbito mediático y el campo político sólo basta leer la realidad desde una clave muy fácil de escribir, y de recordar: Cristina Fernández de Kirchner. <

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