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POESÍA MÍSTICA Y OTOÑAL

Ángelus
PRÓLOGO AL POEMARIO

Nosotros mismos hemos hecho del mundo una realidad subyugante, al punto que
se hace imposible sustraerse de su apremio cada vez más múltiple y sofisticado. Toda la
ciencia y la técnica parecen haberse confabulado para disuadirnos de tomar conciencia
sobre la existencia inexorable del destino, de tal manera que no estamos preparándonos
para el inevitable encuentro con el infinito.

Los poemas casi siempre han sido cómplices de una farsa, o de un autoengaño, o
una bondadosa mentira, o de un ingenuo eufemismo sobre el presentimiento de la
grandeza. Es muy difícil ser poeta y al mismo tiempo ser verás, no precisamente porque
sea esto complicado, sino porque para ser verás se precisa haber dejado a un lado todo
lo superfluo y se nos hace muy duro admitir que el yo es el anfitrión de la vanalidad, y
deshacerse del yo es deshacerse del movimiento rotativo, o sea de la razón de ser de
cada quien, que en definitiva resulta ser la justificación de la esclavitud.

La poesía en un largo período de su evolución se tornó demasiado intermediaria


de la crisis existencial, exteriorizando de esta manera los conflictos subjetivos y
fisiológicos del poeta; desnaturalizándose de este modo, pues los versos de ninguna
manera pueden constituirse en un derroche de sentimentalismo, o mejor dicho, de una
purga del alma.

Ser poeta no significa buscar la inspiración para lograr una estética en la


sintaxis, ni tampoco hurgar en los conflictos de la vida un pretexto para sufrir,
romantizar o “poetizar”. Ser poeta en realidad, es un desafío arcaico, es el único modo
de inteligir lo inefable; la poesía es la comprensión de los susurros del mundo
expresados a manera de persuasión de cambio de direcciones, la poesía mueve los ojos
del instinto y los perfila siempre hacia los horizontes de cualquier cosa, de tal modo que
un sentido de felicidad y abandono se posesiona del alma. La poesía es una práctica y
atributo exclusivos del hombre superior.

Una vez más Miguel Ángel Bolaños vela, nos enseña que el poder de la palabra
puede derrumbar en un verso, siglos de costumbrismo y comodidad, y ese es en realidad
el sentido de su poesía, una especie de guerra oculta con la parte gregaria y doméstica
del hombre. En un lenguaje esotérico que no pierde el ritmo literario, nos ilustra sobre el
espíritu del Ares inherente al cielo y a la tierra, las guerras míticas en el centro de los
océanos y de los corazones rodantes.

Hay una cualidad ortodoxa y al mismo tiempo beligerante en esta poesía, por un
lado mantiene intactos los ánimos cabalísticos, y por otro los obliga a reorientarse justo
al final, cuando pareciera que las cosas se consumaran, al igual que el vuelo de las
golondrinas, cambia intempestivamente el rumbo y altera la suerte y el destino, es como
una especie de alquimia. Ya no encuentro en la poesía de Miguel Ángel, arraigos
depresivos que han sido casi siempre el alimento del poeta; hay mas bien un espíritu
filosófico que se rehúsa a exponer un sistema de pensamiento y escoge entonces la
opción del caos implícito a la versificación hiperbórea, como una manera más
pragmática de definir los avatares de la vida.

Esta poesía a veces sugiere la necesidad del ritual para su comprensión, pues ya
no es la cotidianidad la que se manifiesta, ni tampoco las luchas internas del poeta, lo
que se expresa es un lenguaje del cosmos, el poeta se ha hecho un puente que comunica
al infinito con los hombres; sin embargo ya no le es posible regresar la mirada, la
soledad entonces aparece diáfana y sin embargo devastadora, el mundo de los hombres
ha quedado para siempre atrás y sobre ello extrañamente ya no existe nostalgia, pero sí
una tristeza inhumana como una cuerda vibrante del universo.

Dr. Lenin Pazos Arellano.


DIOS

Y pude mirar cómo ese algo se regó en el viento frío,


y se fundía con lo más hondo de la noche en el bosque,
tenía el olor inefable de la eternidad y del vacío impío,
tenía el silencio de la nada y del todo, al mundo no creo importe.

Sentí la belleza y el poder de millones de soles cósmicos


y era uno con el misterio del misterio tan oscuro,
miré tantos anacoretas e idiotas que me parecieron cómicos
y una garúa se destiló como llanto por aquellos perjuros.

Y me convertí en el Dragón Blanco, sexto ángel,


y la herejía divina vino conmigo junto a un anatema,
et ego, ego et lapium, et sutor et coelum, ¡un cáncer!,
¿la purificación empezaba ? en aquel tiempo la Tierra se quema.

Pero, sentí más allá de la séptima estrella y el vacío,


y la soledad se fue maldita dejándome en abandono,
encontré algo, encontré ironía, un juego y un sueño mío,
encontré el despertar, un rayo y una piedra solos, tan solos.

Y encontré después más nada, sólo nada, ni estuve yo,


y supe entonces sin saber decir aquí, lo que es ese todo,
y hoy encontré en medio de tanto inmundo lodo
la respuesta jamás sin expresar, …no puedo decir lo que es Dios.

Pero en el arrebol del cosmos más allá de la mente


se quedó mi corazón guerrero y mis versos sacerdotes,
pude sentir el sabor de la ambrosía tan rica, tan patente;
por no saber describirte, ¡Dios mío poderoso!, pido me perdones.
LA BATALLA

Irrumpió un guerrero en la batalla de los hados,


en ese campo sagrado cultivado con las tormentas,
llegó ese guerrero inmortal a causar estragos
ahí donde tú, no hallado bardo, solitario te encuentras.

Las adivinas descalzas de cabellos grises


vaticinan que morirán los mágicos menos uno,
¿derramando roja sangre para siglos infelices?,
del guerrero negro no puede ser el paradisíaco mundo.

Los conjuros y lluvias de fuego no sirvieron,


ni los huracanes, ni los espectros de veneno.

El guerrero se llamaba Misterio, su escudo la Estigia,


tenía por espada letal a raros Versos, su verbo,
de los magos poderosos ninguno le vencía,
y morían, enfermos morían allá en el evo.

Hasta que olvides, no hallado bardo, jamás todo esto,


fue la batalla en ese baile al azar de la ironía,
se juntaron los de los poderes blancos y negros
por ver si juntos vencer a Misterio podían.

Desaparecieron los negros más rápido y con fea agonía,


y por último se desintegraron los blancos en miles de días.

Sólo un blanco quedó en pie y brilló como mil soles,


nada lo hería, ningún arma le alcanzaba,
de nombre Vacío, era la nada, su poder de todos los dioses
al guerrero inmortal con eliminarle amenazaba.

Las adivinas descalzas de cabellos grises


dijeron que allá en un páramo del Chiles sería la victoria,
y Vacío que era la nada, envió libertad al guerrero por sus narices,
Misterio se disolvió despacio y en el Chiles quedó su memoria.
LO QUE DIOS HA PUESTO EN TUS MANOS

Han soplado los pétalos aquellos vientos desnudos,


los cantos exquisitos se subliman en el viejo campanario,
y ahí están la luna blanca y el sol legendario juntos
y discurre ardides rosados aquel tiempo solitario.

Cordones blancos y ataduras que no atan


se presentan en el rumor de boda real y esotérica,
y son demonios también unos pocos que se callan
por temor a una fuerza nueva de alquimia esférica.

Todo habla del dragón que ya ansía blandir sus flamas,


todo habla de una reina y de su rey druida,
imágenes del mago de manos de rayo y fuertes llamas
haciendo emprender de los anacoretas la huida.

Un altar bajo la tierra preciosa y prudente


se encuentra como el arcano en el lecho inefable,
la piedra no sabe o no entiende a la luz persistente
que le tiende al sabio un total poderío insondable.
DELIRIO, ROSA Y UN INFIERNO

Mil sierpes ígneas hacia los pilares del cielo


se levantan sin fenecer saturadas de poder,
existe husmo en la cáscara de hielo
en todo aquello que no ha de volver.

Una catilinaria en boca de la dea negra


se oye en los siglos de un hado en estos versos,
mas en la crápula despiadada se conserva
la calma en el cenit de un extraño sol sin peso

Y se extiende un sabor de hálito al dragón,


a la roca y al fénix olvidados en raro arcano,
adquiere así el mago inefable su real valor
cuando su cosmos finito ahógase en pantano.

¡Te extraño locura de tres risas!,


canta así el silencio a lo lejos y en soledad,
sabes muerte preciosa sobre las brisas
que ensueñan el rumor de lid que quieres negar.

Deliciosa mirada del misterio encerrada


apenas en la palabra de un par de besos,
y sin escrúpulos falsos está esperando
cierta dosis macabra de embelesos.

Por eso es que un lago fuma neblina,


por eso es que nadie sabe de la espada
que por el monje herético es querida
en la batalla de polvo en la nada.

Muy cerca del umbral de la puerta


se acuesta una quimera entre flamas,
¿sabes duende blanco dónde te encuentras?’
pues aquí, en la mitad de mis ganas.

Fue ayer cuando no escuchaste al crótalo,


y pides necio el Conjuro de la Creación,
desciende ya hacia el no encontrado sótano
pero no culpes si por ti existe tu propia perdición.

Nueve infiernos de un lugar horrendo,


Hades devora un manjar y bebe osadía,
será oprobio si has de salir corriendo
y serás poder si vas mostrando tu valía.

En ocultos lugares hallarás la poesía


que enmarca al amor y a la lujuria,
en analogía, la teurgia en analogía
mientras sobrevivas por centurias.
RESPECTO A MIS DESEOS DE BOSQUE Y LUNA

Y con respecto a mis deseos de bosque y luna,


diré que el Misterio me enseñó a vender el tiempo,
diré que tan solo la amada soledad es mi fortuna,
diré que soy cenizas furtivas jugando en el viento.

Quizá Dios mueva sus dedos por entre estos versos,


el amanecer me llama a morir en nuevas batallas,
la diosa de cabellos negros dormirá en pétalos tersos
y los monjes guerreros pelean en guerras varias.

Y con respecto a mis deseos de bosque y luna,


pensaré mejor que los dejo bogar en arroyos y cascadas,
pensaré mejor que los dejo en la voluntad de mi fortuna,
pensaré mejor que los dejo, los dejo en mi risa a carcajadas.

Dios, pero estarás conmigo hasta en los tiempos del final,


ayudándome a enfermar de tanto dolor en mis letras,
como cuando canto a mi silencio en su gritar,
como cuando canto al amor en medio de mis penas.
DEJADME MORIR

Dejadme morir con la muerte tan a prisa,


abandonadme con mi soledad tan sola,
pero dejad con vosotros mi inquietante risa
que evoca misterios de la noche toda.

Dejadme morir en los ocasos arrebolados,


en los brazos sinceros de mi amada,
estoy con sus besos tibios en mi boca encerrados
hasta disfrazarme de fuego en la alborada.

Dejadme, pero como con esa trágica agonía,


como si se perdiera cariños y cosas del alma,
me disuelvo en la luna tan a poco, con poesía,
a la puerta del más allá prometí atravesarla.

Porque la miré terrible y hermosa a ella,


la miré agobiada por el mundo que ha caído,
me muero tristemente en la honda pena,
me muero a lágrimas amargas y abatido.
***

La guerra en los cielos y en la tierra se desata


al contemplar el brío del Dragón Blanco,
devora con sus fauces u fuego todo quebranto
en la lid poderosa con la diosa negra que todo lo mata.

En el ritual de la madrugada dorada,


el Hijo del Sol clamó a su Padre por mejor fortuna,
mas los hados impíos le dieron cruel tortura
con las pruebas terribles del mago y el Hada.

Desde la montaña sola y misteriosa,


se oyen, ¡se oyen los poderosos gritos del Valhalla!,
llegan a oídos de los del Color de la Luna en batalla
que reclama ardorosa el aparecer de Gracia grandiosa.

Los guerreros monjes blandieron espadas,


las salamandras bailaron en el crepitar del fuego,
la naturaleza, por justicia eleva un ruego
para vengar el crimen de blanca sangre derramada.

¡Dios mío y tendiste tu amor hacia mi locura!,


¡descifraste el nacimiento y muerte de mis ojos de rayo!,
porque fui malherido, escalando el último peldaño,
hasta postrar mis alas de dragón en tu laguna.

Y despertarán de mis manos las tormentas


hacia el camposanto del mundo que me encadena,
libráronme el páramo y la soledad de mi condena
estremeciendo hasta a el vacío: silencio, ¿por qué te lamentas?

Mi canto se eleva con el suspiro encantado de mi alma,


hasta allá donde mora el Poder,
en el río grande donde los magos no quieren volar,
donde me duermo en letras salvajes de calma.

Por aquí… por aquí… por aquí,


se esconde la serpiente del templo blanquísimo,
el ofidio de mirar vertiginoso y purísimo
que se envuelve tres veces y media por mí.

Los milenarios avanzan hasta el campanario


y la Gloria de ojos dorados despliega su manto,
¡qué visiones en mi espíritu son las que guardo!,
son arcanos profundos cuidados por un templario.
VOZ EXIMIA

Soy la voz del séptimo cielo en el claro de luna,


mi sombra se derrite cuando doy pasos más
allá del misterio; en el fuego amarillo del centro del
altar se construye el pilar que sostiene mi casa.

La serpiente abre su boca mañera con expresión de


sorpresa y sus grandes ojos de batalla rompen mis
silencios durante el delirio de mis cadencias, precisas
y amantes.

Tan sólo quiero dormir después de la Gran Batalla de


los siete días hasta regar mi sangre caída en el ocaso de
los crepúsculos cristalinos, allá donde espera mi alma
piadosa y viajera.

Mis deseos conciernen a la alegría del ángel que


viene a darme terapia de lo que ya no me acuerdo
desde que salí de Arcadia.

La actitud del río fue la de regresarme a mi camino,


cual noble amigo de allá en la espesa selva, en donde
aprendí como carne y hueso, los conocimientos que
extraje del templo Sanat Kumará.

Sólo vine para dar guerra, y mi coraza ya está


lista. El dragón sostiene mi espíritu indeleble, ahí
donde un joven lucha por limpiar mi casa. ¡Ayudadle
en nombre del Cristo!, estrellas nuevas han de llegar
durante el 3. Ha podido conocer el nombre de Nathanael.

Letras doradas en un papel negro le he mostrado


como caracteres árabes, mas no me puede dar aún su
significado.

Es de los hijos del sol, Kuthumi le conoce y algo


tiene acerca del conocimiento antiguo.

La gran estrella de fuego durante la noche,


entre el bosque de las sombras.

Flamas en su corazón sincero le guían para darse


a Dios (iod-he-vau-he); las constelaciones, la
tierra, “sus pies en el suelo y su cabeza en el cielo”.
en la mente ve un apacible mar azul y un castillo de arena,
eterno y con el amor de los niños, erigido
con una palita amarilla.

La virgen sobre la roca en medio de la mar


agitada: una reina de la magia que al joven
le enseña las artes en sus sueños antiguos;
pero, no los entiende.

Esta es una sola voz, un llamado desesperado a


vísperas de la pelea de los Grandes Tiempos.
ESTRELLA DE DAVID

Al final de aquel espinoso sendero,


los milenarios dibujan fuego en la naturaleza,
Igne Natura Renovatur Integra, ¡qué belleza!,
andaré por este camino rojo tan verdadero.

Ahí donde copulan el Cielo y la Tierra,


salamandras, gnomos, silfos y ondinas pululan,
ahí la nigredo en atanores alquímicos que torturan,
demuestra al final la señal que en corazón se entierra.

Así es en Orvonton, así es en Isla Paraíso,


el amor quema y crea incesantemente,
la música de las esferas suena maravillosamente,
así es en Nevadon, así es en Urantia, verdad en granizo.

Seis puntas que Netsah sostiene en sus manos,


tres superiores indican la existencia del universo,
tres inferiores ven al hombre de mis versos
luchando por estar en medio de dos lados.

Ave ígnea de entre las cenizas renace


y me siento poderoso al abrasar a toda la Creación,
guerreros en Valhalla gritan su honda emoción
y ríen para sí, guardando, guardando una clave.

Aquí en el páramo desde donde escribo y vivo,


el misterio enjuga lágrimas por los ignorantes,
poesía mística se rumorea con fríos desgarrantes,
y un dragón duerme ya no más, en este escrito divino.

Amor se requiere para morir y ser uno,


tendrás la visión extrema de la correspondencia,
si te conoces, verás al Absoluto en Omnipresencia,
verás la geometría en dos: el signo que conjuro.
ARCANO I

¿Es que acaso he de dejar de mirar lo inefable


sólo porque hay tristeza en mi vida?,
Dios, si alguien no cree en ti verdad que no es agradable
llevar el mar profundo en letras que se olvidan.

El misterio nos atrapa si invocamos a la magia,


la lluvia cristalina nos moja feliz en gesto de amor,
la luna solitaria del lejano bosque hoy presagia
los gritos apasionados de un guerrero con valor.

Y la música te envuelve despaciosa y bella,


logrando en tus oídos al paraíso del beso de tu flor,
volarás extasiado hasta toparte con la estrella,
tan en la inmensidad del cielo que oye tu voz.

En el centro del universo encontrarás una risa,


un rumor de los dioses que conjura a tu dolor,
qué extraño es el cosmos y observas su fuerte brisa,
juegan los hados caprichosos un oro para tu honor.

Has despertado con otra luz de tu corazón,


las carcajadas caminan por tu boca mañera,
es el juego mismo de la vida y tú la razón
de que la sabia soledad en un rato sea tu compañera.

Encontraste la piedra base que transmuta las cosas,


eres tú mismo el poder así no lo sepa nadie,
¡qué importa si doradas se han vuelto tus rosas!,
el ignorante mundo sea ciego, y así es que no lo presagie.
EN LA LUZ

Miles de tiros fallidos devora mi alma


tras aprehender los saberes del bosque,
los sinsabores de la tormenta se desatan
en la actitud de una serpiente que se desenrosque.

Cuando sentí la luz de mi luz en la sombra,


los milenarios tocaron al alba la orquesta divina,
en las lagunas la neblina blanquísima era alfombra
guardando el misterio de Chokmah en una colina.

Al fin encontré el fuego que me consumía


en la angustia del correr por las doctrinas,
era mi Ser y nada más que dulía y dulía
para dejar el dolor alcanzado por pisar espinas.

Abracé mi sol y al sol de todos los soles


al despuntar el alba graciosa en el séptimo día,
degusté en mi boca un atardecer con arreboles
y tomé los arcanos de la Creación con justa osadía.

Miré el delicioso andar del eterno ahora


porque desprecié al tiempo en ida y venida,
vinieron por mí los misterios de la caja de Pandora
y los acogí en mis manos de eterna herida.
VIENTOS

Gota a gota, la prudente garúa va acariciando esta alma


tan adentrada allá en los desiertos invisitados de la luna,
los rumores de fresca brisa me comentan la fortuna
que envuelve la verde hierba a mi espíritu en calma.

En las imágenes del río desde la montaña,


las sombras de mi sentimiento danzan con locura,
se salen las lágrimas estallando en mis ojos de no cordura
para desaparecer fundidas con las ninfas de las fontanas.

Por levante los vientos te traen la romanza


de aquellas leyendas de ancestros andantes,
los vientos son del misterio unos cantantes
que nunca en el furor de natura descansan.

Si las estrellas fulguran hablarán de mi sinrazón,


siendo que ando aquí diciendo nada,
siendo que piso sueños en el campo de la madrugada,
y mis delirios profundos suspiran canción.

Los vientos han mixturado las ideas de caos milenario


para decir en deducción que amo la dulía para los bosques,
en la naturaleza me disuelvo como resuello de desbordes
inmanentes en inmortales repiques del cerro campanario.
RECUERDO MI PRESENTE MÍSTICO

Recuerdo el brillante fulgor del sol hiperbóreo


cuando bogué en soledad de misterios,
fueron momentos del alma y no corpóreos
el caminar sin caminar en los altos imperios.

Al cielo lo tomé por asalto y batí unas estrellas


que detenían mi rebeldía tan osada y divina,
tuve glorias y glorias, en mis ojos las centellas
que gritan ¡coros! De batallas terribles e infinitas.

Y el amor de la reina de cabellos negros acechaba


como cual duende blanco al mirar tantas dulías,
por ahí, o por aquí en estos suelos de áureas hadas,
mientras los conjuros antiguos de un dragón surgían.

Sólo mi juicio y condena me hacen daño


cuando me permito cerrar la luz de mí mismo,
abro las puertas del hades y en sus ríos yo baño
los versos inmarcesibles que compuse en el abismo.
MÍSTICO

En el año de cábala tres,


unos ojos azules se calarán en mi alma,
será cuando todo lo que ves
dejará de ser caos para volverse calma.

Desde aquí arriba y muy acá del borde del infinito,


me he visto rozando las ígneas esferas,
con pálidas doradas alas, mil coros de querubines vienen conmigo
a engrandecer lo eterno y derribar fronteras.

Me he visto arder de amor como los dragones de Lemuria


cuando daban su sabiduría en la Urantia primitiva,
y derramé mi sangre de fuego para anular malas centurias
y hacer prevalecer mi Gloria durante eras infinitas.
HE DE MORIR

He de morir dando mi amor aunque nadie lo quiera,


he de morir adorando a Dios en mi completa soledad,
luchando como guerrero-monje por la eternidad
y aunque los hados sólo herirme siempre prefieran.

En el despuntar del alba y con la Trinidad,


mis pasos misteriosos adelantarasen en lugares ocultos,
y mis versos, y mis versos llorarán por aquí difuntos
destilando rumores de Arcadia para la humanidad.

La reina de cabellos negros se irá hacia mi pasado


para enterrarse en las entrañas de mis olvidos,
he de morir sudando dolores cruentos y fundidos
con mi arar en la mar por seres ya juzgados.

Lloraré tres risas y un canto innombrado,


escribiré mis llamaradas eternas en una sombra,
¡he de morir desangrado de amor en una alfombra!,
con los secretos de la melancolía a mi lado enterrados.

El espíritu Santo clamará a voz de trueno


por recoger mis cenizas en el cáliz de mi propia muerte,
siendo que ni los milenarios entiendan su ruego
por estar en mil idiomas de dulía y agua ardiente.
PORVENIR

El llanto de las rosas caerá


en medio del loco agitar del caos,
los mortales abyectos no detendrán con sus manos
la lluvia de fuego que del alto cielo vendrá.

Los del Color de la Luna renovarán la batalla


y la tierra entera será escenario de su magia,
veremos por el misterio a la Cruz Cíclica de Endaya,
veremos a los elementales en antropofagia.

El romance de la Tierra y el Cielo se dará


como nunca antes se haya manifestado,
los duendes blancos su travesura habrán empezado
y la Aurora Coradi naciendo se quedará.
EL DERECHO Y EL REVÉS

Estando una vez en la laguna del páramo,


allá en la purísima cima del Chiles,
me volví viento infinito y sin perfiles
me volví tormenta de remolinos bárbaros.

Ascendí a los cielos perpetuos de Arcadia


y viajé más allá de la imaginación de la magia.

Siendo dragón arcano de los tiempos idos


escudriñé mi corazón en la Isla Paraíso,
mis conjuros fueron fuertes, claros y precisos,
huyeron los egos, fueron cenizas y desperdicios.

Mis alas me llevaron a la grandeza,


tan lejos, allá donde la mente no puede ir,
donde las sombras no pueden vivir,
donde simplemente deambula mi realeza.

Comprendí que mi eternidad era egregia


y que los milenarios eran mis pensamientos,
aunque nunca pensé, creé aquellos movimientos
que mi alma con sus cuerdas doradas arpegia.

Y solo, me comprendí a mí mismo,


me comprendí como unidad múltiple divina,
dicté las sentencias de demiurgos y sibilinas,
avatares y magos en batallas y sismas.

Levanté la mano a las estrellas


y brillaron blanquísimas en los horizontes,
con un pié afirmé los muchos lechos de Aquerontes
y cesaron en Mag-Turead las querellas.

Luego, humilde yo, me formé dragón otra vez


y descendí a mi lar en la tierra,
el misterio en sus ojos esa visión la encierra
con el secreto de Hermes en el derecho y el revés.
CONTEMPLACIÓN MÍSTICA

Cuando desperté de la pesadilla en el mundo


estuve ya en mi propio sol inmenso y puro,
estuve más allá de la gloria imposible y la luz,
estuve no sé dónde, pero donde no estabas tú.

Me encontré finalmente en mí mismo


en un área que sentían mis sinsentidos,
los universos eran células de mi cuerpo inmanifestado,
eran hijos míos, eran mis sentidos encantados.

Las supernovas parecían ser mil de mis ojos


mirándolo todo y contemplando mi existencia,
todo se reveló tan furtivamente y mi prudencia
me permitió sublimar mis recuerdos que eran sólo despojos.

Los agujeros negros eran mis manos místicas


como matrices de la vida latente,
y nunca en un solo lugar estuve presente,
las vibraciones esféricas son hoy, adiós manifestaciones físicas.

Mi materia… mi materia era mis sueños,


el poder era real y así la lluvia de virtudes,
todo era paz terrible, no había inquietudes,
los querubines eran mis suspiros pequeños.
DE UNA GUERRA

Y como en la alborada de vientos de fuego,


recorrí con mis sueños el universo profundo,
no pude encontrarme con el misterio, me confundo,
no sé qué pasará si los avataras no escuchan mi ruego.

Nací dos veces allá en la tríada hermética


para despertarme a las tormentas de la batalla,
con los gritos desgarrantes del Valhalla
para lanzar rayos y fuego con mirada herética.

Los poderes oscuros tendrán fuertes armas,


darán dolores indecibles a cada zarpazo,
pero los blancos pondrán bien firmes sus pasos
y sumirán a esos demonios en un mar de llamas.

¡Juzgad divinos milenarios la afrenta!,


allá en el bosque olvidado está mi sangre,
en un lugar de frío intenso hay un estanque
donde mis ojos recuerdan la guerra tremenda.

Esa lid no la verán los de ojos abiertos y mirar dormido,


su naturaleza más allá de las esferas la hace invisible,
y quedará, y quedará impresa de manera inmarcesible
en los libros sagrados del templo perdido.
DESEO NOCTURNO

Durmiendo, llorando contigo los sauces,


¡oh mago de la profecía del blanco dragón!;
y hasta despuntar el alba hacia los cauces
que la vía del misterio tenga tu silente canción…

Cayendo, la luna en las pupilas de un conjuro,


derramó llanto perlado hacia el sur de tus besos,
pero, gran mágico de esferas, yo te lo juro,
no podrá hacer tu poder, lo que hacen hoy mis versos.

En esta noche nebulosa donde mi daga danza


con doce horas de fuego que despiden mis manos,
existe un deseo de plata y oro que al evo abraza
junto al hada que duerme dulce en mis brazos.

Quizá va más allá de encender un rayo,


quizá los sueños del mar caen en la oscuridad
hacia el cristal de un mundo con el alma de mayo,
en la unión sagrada de una mujer con la inmortalidad.

Oleajes en la madrugada y sudores de cien grados,


en la espina dorsal resbala positiva la sierpe voraz,
que en los templos no falten los rituales sagrados,
que nunca se caiga el dragón, que falle jamás.

Y la batalla de los monjes que no son olvidados


empieza durante efímeras eternidades en el tiempo,
¡oh poderes de luz, sois en mis ojos ya invitados!,
así como mis alas lo son, ya son hermanas del viento.

Y así como hoy cuatro paredes miraron mi prodigio,


los bosques y el cielo serán testigos de las tormentas,
las desataré con pasión arrebatada del Estigio
y sin cadenas se las haré ver a los anacoretas.

Cayeron las aguas del mar hacia el precipicio


y los hados no soportaron ya mi terrible fuerza,
no encontraron para herirme ningún resquicio
e hice que sus existencias en mis venas se disuelvan.

No creías sacerdotisa mía tanto que viste,


pero al fin te tengo rendida en el frenesí de mis labios,
hay tantas locuras en mi mundo que persisten
en resucitar bajo la piel de antiguos libros sabios.

Un deseo nocturno en tus mentiras no morirá,


Santo Lucifer que no existes en mentes cobardes,
porque ya lo encerré en las aguas donde vivirá
junto a las flamas divinas en el augurio de los vates.
EL MÍSTICO LLAMADO

Si hablase de tu piel eterna en este día,


tus palabras derramarán mi blanca sangre,
mis idilios caminarán por estas tierras frías
brotando vidas extrañas de un ígneo estanque.

Nadie entenderá esta romanza de madrugada


si no es con la luz del rey de misterios,
…arrimad tu caminar en los ministerios
donde el misticismo devora a tu alma encadenada.

Ven a mí, blanco dragón,


mira con mis ojos este poder del amor,
ven a la neblina dorada del sol.

Si hablase de tu silencio en mi boca,


el azur se consumaría mirífico en el templo,
bailando sinuoso con salamandras en la roca
y sentando con guerra la oposición del ego.

Duendes blancos en mi nívea morada,


desciendan a la hiperbórea tierra,
suenan los fragores de una Obra que entierra
la ilusión de vacuidad en analogía enamorada.

Venid, venid Dragón Blanco a la enlutada mar,


recordaros la dicha de en lo inconmensurable volar,
venid a deliciosamente verter, tu crúor en Mi Majestad.
***
Si me mostrase hoy en el universo
Y lloviera una divina garúa en la tierra,
Dejaría a los misterios sin secretos.
Y sin frío moriría el páramo de la sierra.

Mas decreto mi amor en cada resquicio,


En cada abismo y cima de Urantia,
Sintiéndome un manto dorado y mágico,
Sintiéndome todo azur y hechizo.

Más allá de donde me miré como sol,


Me encuentro con y sin secretos,
Ya como la vacuidad y como un todo,
Ironía de Mi Majestad humilde.

Que los duendes blancos escriban,


Canten y ensueñen mis propios versos,
Las aguas de los mares son los espejos
Donde las visiones y maravillas mías dormitan.

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