LA JUSTICIA DE LAS PORRAS.

VIOLENCIA UNIFORMADA _____________________________________________
JESÚS HERRERA. MIGUEL ÁLVAREZ. MANUEL HERRANZ

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LA JUSTICIA DE LAS PORRAS. VIOLENCIA UNIFORMADA
Un diálogo entre ‘tres viejas glorias’ sobre el preocupante tema de la violencia policial. Este trabajo es la recopilación de unos post publicados por tres blogueros en sus respectivos blogs durante los meses de verano del 2011. Cada uno escribió desde su particular criterio, sin previos acuerdos y las opiniones de cada uno provocaron reacciones y comentarios en los otros, algunas de las cuales quedan reflejadas aquí. JESUS HERRERA, DESDE ‘BARGAS LA SAGRA’ http://bargas-la-sagra.blogspot.com/ MIGUEL ALVAREZ, DESDE ‘MORAL Y POLITICA’ http://moralypolitica.blogspot.com/ MANUEL HERRANZ, DESDE ‘ARIAN SEIS’ http://arian-seis.blogspot.com/

JESÚS, DESDE ‘BARGAS LA SAGRA’: Qué cuco es el cuco (17 de julio de 2011) Al igual que el cuco pone sus huevos en nido ajeno, yo también me despacho a gusto poniendo comentarios en los blogs de otros. Empiezo por un blog que visitaba asiduamente y que tenía enlazado a mi blog. Nunca me ha gustado el anonimato tan absurdo y muchísimas veces innecesario que se da aquí en la Internet. Y la curiosidad humana nos hace que nos entren más ganas de saber quién se esconde detrás del camuflaje de cada blog. Siempre me imaginé que el dueño del blog que menciono, era un policía, pero ya se sabe, es rarísimo que de paisanos nadie confiese que su trabajo es el de ser policía. (?) Para asegurar que era un policía a mí me faltaban datos; sólo era una mera corazonada. Bien es verdad que contaba con las pistas que aportaba en su blog sobre su lugar de nacimiento; sobre los lugares de España en donde ha residido... Pero si se trata de un policía —me decía yo para mis adentros— debe ser un fuera de serie ya que se confiesa ateo, republicano y socialista sin carné de partido. (!!!). Pero cuando un día le afloró la vena de policía en su blog, fue cuando hizo un
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panegírico de los "antidisturbios" y sus métodos. Recientes estaban las delicadas maneras de desalojar a los ciudadanos de una sentada en la plaza de Puerta del Sol de Madrid (16-5-2011) y de la Plaza de Cataluña de Barcelona (27-05-2011). Entré en su blog y le dije: Cuando uno en su propio blog no se identifica del todo, cuando no da datos personales de uno mismo, otros tenemos la tendencia de imaginar; de elucubrar; de intentar averiguar. Curioso que es el bicho humano. Acertado o equivocado, yo hace tiempo que llegué a la conclusión de que tú, además de un tío de izquierdas, que no lo dudo, eres o has sido policía o guardiacivil. Tu artículo de hoy me viene a decir, con más rotundidad que nunca, que no voy muy descaminado. Y para un supuesto caso como el tuyo es para quien escribí este artículo. ¡Qué quieres...! . No sé si tu experiencia me hará comprender que no estoy muy atinado con lo que pienso de los cuerpos policiales. A mí nunca me zurraron con su porra reglamentaria (al menos, físicamente). Pero con arreglo a los recientes acontecimientos he vuelto a escribir sobre lo mismo y quisiera creer que estoy muy equivocado. . Mi moraleja final a todo esto es que si los demás funcionarios del estado español, funcionaran con el mismo entusiasmo, con el mismo celo laboral, con la misma entrega y la misma 'obediencia', los administrados estaríamos en la gloria, [...] En fin, que el policía del blog se despachó a su gusto con la forma en que sus colegas disuelven los disturbios callejeros. El fenómeno de los abusos y malos tratos, desmedidos, crueles y sanguinarios que infligen los policías a los ciudadanos, es algo que me tiene preocupado y por eso escribí este artículo en el que abordo la misma temática porque me preocupa mucho. Recordadme que un día escriba otro de cómo tiene que ser el comportamiento correcto de los cuerpos policiales en democracia, de cara a los ciudadanos que —teóricamente— somos sus empleadores y les pagamos los sueldos, los cascos, los escudos, las porras, las botas y las "esposas". Total, que el policía del blog me contestó comentarios y los artículos a los que enlaza los cuales, quizá, desde mi punto de vista, claro, caen en la crítica simplista. Los policías no somos alimañas sedientas de sangre, aunque a usted y a otros biempensantes se lo parezca, y ahora, con la que está cayendo, es la norma, tanto por los tertulianos de izquierda como por los de derecha, pero estos, claro, con el objetivo de atacar a Rubalcaba. Lo de Barcelona fue, cuando menos, un error estratégico y político garrafal, y le aseguro que a mí tampoco me gustaron las imágenes. Lo de Valencia es otra cosa, pero claro, lo que sale en televisión es únicamente el follón policial que siempre aparece como desproporcionado. [...] Sería absurdo y asumamos el
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papel de sicarios sangrientos del capitalismo, que es lo que le mola a la progresía, salvo cuando tiene responsabilidades. Esto de los comportamientos policiales en democracia da para muchos ríos de tinta. Y a mí me parece que en España la cosa es seria tirando a dramática. Y manifiestamente mejorable. Sí. Yo llevo tiempo pensando en que este fenómeno de los cuerpos policiales y sus comportamientos en democracia, tienen un gran paralelismo con el monstruo del doctor Frankestein. Recordad que el doctor Frankestein quiso hacer un ser humano y le salió un monstruo despiadado y sin conciencia del mal. Aquel doctor quiso deshacer su obra, quiso destruir al monstruo a la vista de los nefastos resultados, pero el monstruo tenía ya vida propia, se le fue de sus manos y hacía fechorías por su cuenta. Algo parecido es lo que quiero yo creer que ocurre con comportamientos tan desmedidos de los cuerpos policiales. Quizás no de todos, pero que se salven los que puedan. Yo no creo que esos comportamientos tan crueles, vengativos y sanguinarios, de algunos policías para con sus ciudadanos, estén ordenados por un mando político. Pero lo que también creo es que esos mandos naturales no tienen coj----..., (ejem, ejem) no se atreven a destruir a esos monstruos que les han salido dentro de la policía. Pero tomarse muy en serio las cosas serias, nos puede producir una úlcera de estómago, por eso, en otro de los blogs que visito, dejé este huevo relleno de buen humor: Anoche tuve un sueño. Soñé que vivía en el año dosmil-no-sé-cuántos y que en España ya no hacían falta los policías revienta-huelgas, revienta manifestantes…, revienta seres humanos en general. Y llegó un momento (¡¡já, qué gracia, oye!!) que a aquellos policías tan entregados, tan cumplidores de la obediencia debida, tan profesionales y tan celosos del cumplimiento exagerado del deber, los tuvieron que repartir entre las diferentes ventanillas de los diferentes negociados de la administración del Estado. . Y soñé (¡¡fíjate tú!!) que me tocaba uno de esos funcionarios reconvertidos del casco, el escudo, la porra y las botas de media caña, y cuando me acerqué a la ventanilla, no se conformó con anticiparse a darme los buenos días —cual cajera del súper—, sino que además me tendió su mano para que se la estrechara. Cuando le dije que iba a renovar el carné de identidad, con la amabilidad típica de un servidor público, me invitó amablemente a irme a mi casa y no bien llegado a ella se presentó con una cámara fotográfica, una máquina de escribir portátil, un tampón azul y una maquinilla termosoldadora de plásticos. Yo estaba abrumado, despendolado, descolocado, abochornado. Pero me
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quedé fané y descangallado cuando, al faltarme una póliza…, ¡¡¡ME LA PAGÓ EL FUNCIONARIO DE SU BOLSILLO!!! Y es que es lo que tiene haber sido antes funcionarios modélicos, ultracumplidores y sobrepasados del deber, ultra-celosos de su profesión, ultraobedientes, ultra-serviciales, ultra-etcétera-etcétera-etcétera… . ¡Ya te digo…! «...en fin, que dieron las claritas del día, yo me desperté, me lavé los ojos, hice un pis, y me vestí para bajar a desayunar.» manuhermon dijo... El tema policial como otros muchos problemas, me temo nos acompañará el resto de nuestras vidas. Lo que cuentas, Jesús, tus ideas al respecto, las sensaciones de que son enemigos y no neutrales parecen extendidas entre los trabajadores y los débiles, y es cierto que ahora también entre la extrema derecha, desde los atentados del 11-M, para atacar al socialismo. Si yo fuera un individuo que trabajara en ese cuerpo, tendría muy presente las sensaciones de la gente a la que sirvo, ¿por qué será que se apartan y desconfían? Porque siempre ponen exceso de celo en aporrear al débil. El sentirse protegidos, machotes y con armas físicas y legales conduce al exceso. Corporativismo en grado sumo, es lo que vemos en algunos cuerpos de seguridad, quizás si fueran como el resto de humanos que no nos importa llamar hijo puta al colega de al lado, trabaje con nosotros o no. No es tan difícil tener pensamientos propios, pues en estos cuerpos no parece posible. Por supuesto habrá cabrones y gente maja, como en todas partes, pero lo que se ve y se siente, es casi siempre atropello y miedo, mala educación y prepotencia, quizás los majos deberían verse algo más y recriminar a sus colegas cabrones. Jesús Herrera Peña dijo... Hola Manuel, me quedo con las 12 últimas palabras de tu párrafo final. Ojalá los policías normales y cabales, —que quiero creer que son los más— afearan esas conductas feroces, sanguinarias, desproporcionadas e inhumanas a esos colegas suyos que se fangan, se recrean, se chulean y se regodean en el "trabajo" —muy mal diseñado— de resolver los disturbios callejeros. Mi artículo puede resultar duro, excesivo en injusto para todos esos ciudadanos que se metieron en cuerpos policiales, convencidos y entusiasmados con la idea de servir al ciudadano en general. Al ciudadano en posesión de todos sus derechos de un ciudadano en una
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democracia. Pero algún día no lejano habría que tratar de discutir sobre los métodos que utilizan algunos policías en algunas manifestaciones. Porque mantienen las mismas filosofías de funcionamiento de los cuerpos policiales que actúan en las dictaduras. Y eso es muy duro. Parece ser que vienen a meditar: "El ciudadano que se manifiesta en las calles es potencialmente peligroso, a no ser que lo haga por motivaciones religiosas o furboleras". El movimiento 15-M nos está haciendo despertar de nuestra precaria cultura democrática, y nos está haciendo razonar que otra forma de vivir la política en democracia, es posible. Posible y urgentemente necesaria.

MANUHERMON, DESDE ‘ARIAN SEIS’: Sobre los polis y sus agresiones impunes (19 de julio de 2011) Los mandos se preguntan el por qué la policía no termina de encajar entre la ciudadanía, ahora recientemente en varios casos ocurridos en Lavapiés, donde han sido recriminados ampliamente por colectivos ciudadanos al intentar detener a algún individuo. Las respuestas las pueden buscar en su propio comportamiento, en las relaciones que establecen, violentas, despectivas, en muchos casos, abusivas y groseras que mantienen con el común de los mortales. Siempre que hay reclamaciones y/o denuncias por abuso de autoridad, hay apoyo corporativo al infractor, pocas veces se trata imparcialmente a la persona receptora de los abusos. En su defensa siempre engloban en el mismo grupo a ladrones, terroristas, narcos…, asimilándolos con el estudiante concentrado o el obrero de la fábrica, o la conductora detenida por un asunto de tráfico. Es una práctica común que los cuerpos de seguridad metan a todos en el mismo saco para mezclar y justificar sus actitudes. A todos nos llama la atención las imágenes de ferocidad con la que pegan los antidisturbios o los „mossos‟, o guardia urbana, incluso „securatas‟, vigilantes del metro, etc. a gente inocente, algunas cercanas en el tiempo como las agresiones a los ciudadanos de los movimientos del 15-M. Tenemos imágenes de palizas en las calles a personas caídas, sin armas, indefensas, y pegadas con saña, hemos visto imágenes de palizas en comisarías catalanas y en las calles. Hay una responsabilidad política en ello, qué duda cabe que el cargo de la Generalitat está pasado de rosca en sus atribuciones, y en su sentido común, tampoco hay duda de que algunos mandos policiales dan órdenes de las que luego no rinden cuentas ante la ciudadanía, pero además están los polis en
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acciones concretas con su propia responsabilidad individual a cuestas, el que se ensaña a palos con aquella chica que le está hablando con su arma, un libro en la mano, o que pega patadas en la cabeza a ese chico en el suelo. El individuo que pega a otro desarmado, ya vencido en el suelo, y que es evidente que no tiene ánimo de hacer daño, es un animal que habría que detener y juzgar. Si el agente no es capaz de darse cuenta de qué individuos son capaces de atacar, de qué individuos son violentos y peligrosos para la sociedad, está demostrando ser incapaz de realizar su trabajo con un mínimo de calidad y eficiencia y al igual que cualquier otro trabajador, debería ser sancionado y/o despedido. Que hay polis normales, buenas personas, etc. nadie podrá negarlo, pero que existen bestias, tampoco se puede negar. Lo que llama poderosamente la atención es que en cualquier profesión, si un albañil es una bestia, se le recrimina, los compañeros no le tapan, si un bancario es ladrón, sus compañeros le denuncian, si un médico atraca a pacientes, otros médicos le denunciarán. Entre la poli española no están asentados los códigos de ciudadanía y parece que solo funcionan los códigos corporativos, el espíritu tribal. Además es frecuente que en momentos de tensión quien lleva porras, botas, escudos, gases, pelotas de goma, etc. las utilice contra los indefensos ciudadanos concentrados, o manifestados, o trabajadores en huelga, como no vamos a pensar que están al servicio de los poderosos, de los intereses de aquellos a los que muchas veces habría que detener, si nunca se ponen del lado de los débiles. Este elemento se agrava con aquellos polis que tienen desviaciones de agresividad, o que creen tener salvoconducto para pegar porque creen que ellos son la autoridad, o aquellos otros con ideología fascista, contraria a los derechos ciudadanos. Si quieren ser como el resto de ciudadanos, los polis que estén en contra de estas actitudes deberían contribuir con sus denuncias a que desaparecieran, si la sociedad solo percibe que se tapan entre ellos, engloba en su reprobación a todos los cuerpos de seguridad. Conviene una aclaración a ese lamento común a cuerpos de seguridad y militares, sobre su trabajo mal pagado y peligroso, las mayores muertes por causas de trabajo se dan entre los albañiles, muy por encima de militares, polis, corredores de coches o toreros y su prestigio social y salario nunca fueron altos. Nadie debería quedar impune por ordenar agresiones a la ciudadanía. Nadie debería quedar sin investigar si ha sido cazado con imágenes mostrando su violencia desmedida contra ciudadanos inocentes. En algunos países, son suficientes los hechos, en otros las imágenes, para crear una comisión interna que investigue y depure responsabilidades. Existe dejación de funciones en los partidos políticos, asociaciones, sindicatos, pueblo en general por permitirlo. El Parlamento y gobiernos central y autonómicos nunca asumieron plenamente la idea de que esos agentes y cuerpos de seguridad están fundamentalmente para atender a la
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ciudadanía, lo cual implica poner los medios materiales para que cualquier desmán sea perseguido de oficio. Y que los verdaderos peligros son los narcos, las mafias, los blanqueadores del dinero de delitos, los traficantes de armas y de personas, además de los asesinos y ladrones que violentan la vida de la ciudadanía. Jesús Herrera Peña dijo... En síntesis, los policías en España actúan de maneras que no se diferencian nada de las maneras propias de las dictaduras, por culpa de no haber elaborado nadie una reeducación y una lección policial en las que se les grabe con letras de fuego: «EL CIUDADANO ES NUESTRO EMPLEADOR Y ESTAMOS A SU SERVICIO». De esa máxima derivaría el razonamiento de que para tratar con ciudadanos pacíficos y desarmados, en actitudes de resistencia pasiva, lo que hay que desterrar de antemano es la paliza. Eso es humillante para todo ciudadano y le deja cicatrices imborrables en el alma. Y esas cicatrices hacen que NO podamos ver con simpatía a todos los policías en general. Ya sé que aquí viene muy bien la frase "sálvese el que pueda", pero como dice Manuel Herranz, el silencio de los normales, tapa y justifica en realidad, los desmanes de los subnormales. Hay que redactar urgentemente un código de actuación de los cuerpos policiales para comportarse en democracia. Y en ese código debe quedar muy clarito qué tipos de individuos no pueden portar escudos, cascos, pistolas, porras y "esposas".

JESÚS, DESDE ‘BARGAS LA SAGRA’: Policía y violencia (16 de agosto de 2011) Comienzo con éste, una serie de artículos que me ha inspirado el movimiento 15-M, encaminados a dar ideas y sugerencias para que logremos tener una policía que actúe dentro de lo exigible para cuerpos armados dentro de una verdadera y auténtica democracia. En este mi primer artículo sobre el tema (los modernos lo dicen en inglés: post) voy a intentar desarrollar mi tesis que consiste en que no debemos culpar a los políticos responsables del funcionamiento agresivo, cruel, sanguinario, desproporcionado y anti-derechos humanos que propinan algunos policías a algunos ciudadanos. (En adelante y para simplificar, diré "los policías" / "la policía" cuando estaré tratando de decir "algunos policías", siempre teniendo en cuenta que no se puede generalizar ni siquiera dentro de los cuerpos policiales).

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Para empezar, voy a desarrollar mi tesis por la que demuestro que no hay que culpar a los políticos de los actos perseguibles que cometen "sus" policías. Me baso en la realidad objetiva de que cuando llegaron a España los políticos — me estoy refiriendo a los políticos de la democracia— ya estaban aquí los cuerpos policiales con sus prácticas, con sus costumbres, sus ideales y su especial selección de personal. Y no se les reconvirtió; y no se les tocó ni un pelo. Por eso al político "democrático" no es justo que le culpemos de los desmanes que habitualmente cometen "sus" policías. Al franquismo sí; al franquismo sí podemos y debemos culparle de lo que hacían sus cuerpos y organismos armados, porque los fabricó a su imagen y semejanza. De entrada se cargó de un plumazo a los guardias de asalto porque le parecían que olían mucho a republicanismo; y reconvirtió a la guardiacivil y a los militares para que dejaran de sentir remordimiento por incumplir el juramento a la república y a aquella bandera. Pero un buen día llegó a España la democracia (no me pregunten cuándo porque yo soy de los que creen que todavía no ha acabado de llegar del todo) y sin morir ni el dictador ni la dictadura (tampoco me pregunten cuándo morirán, porque yo soy de los que creen que durarán, al menos, un siglito más) y empezaron a venir —por este orden— los políticos "responsables" de los cuerpos policiales: Manuel Fraga Iribarne Rodolfo Martín Villa Antonio Ibáñez Freire José Barrionuevo Peña José Luis Corcuera Cuesta Antoni Asunción Hernández Juan Alberto Belloch Julbe Jaime Mayor Oreja Mariano Rajoy Brey Ángel Acebes Paniagua José Antonio Alonso Suárez Alfredo Pérez Rubalcaba Antonio Camacho Vizcaíno ¿Alguien le va a culpar a Fraga Iribarne de que no reconvirtiera a la policía del franquismo? ¡Vamos, hombre! ¿Y a Martín Villa? ¿Y a los otros...? Sí porque yo me meto dentro del pellejo de alguno de los otros... Sobre todo me meto dentro del pellejo de Corcuera, que era electricista como yo; metalúrgico como yo; de la misma edad que yo; ugetista como yo; nouniversitario como yo; socialista como yo... Y un día Felipe González le hizo Ministro del Interior. (!) Ya, por esas simples coincidencias, me estoy viendo ahí muy retratado. Y me imagino que un día me telefoneara a mí Felipe o José Luis y me dijera: —Oye Jesús, que mira..., que como tú fuiste alcalde socialista de tu pueblo, que he pensado que si aceptarías ser nombrado Ministro del Interior (!!!). Y yo, entrecortadamente le respondería:
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—Estooo..., queee..., muchas gracias Felipe (o José Luis) ejem... ejem, por la confianza que muestras en mí. No te puedo defraudar. Sí, acepto el cargo que me ofreces. Y después de aceptado el cargo y jurado o prometido ante el crucifijo, la Biblia y la Constitución, ¿me voy yo a meter a indagar las leyes y los reglamentos de actuación que tienen los cuerpos policiales en "democracia"? No; no sería respetuoso con el que depositó su confianza en mí y me designó para Ministro del Interior. Se supone que los cuerpos policiales ya hace tiempo han asimilado que vivimos en democracia y que tiene que actuar con respecto a las leyes y con respeto a la "democracia". ¿Qué leyes? A mí no me pregunten que no entiendo nada de leyes. Bueno, ¡eh!, y no se olviden que yo, en realidad, no acepté el cargo de Ministro del Interior porque ni Felipe ni José Luis me lo propusieron. Pero en la práctica yo sé que pasa lo que pasa. El Ministro de turno quiere tener unos cuerpos policiales que sean eficaces. (Y la eficacia está muy reñida con la democracia). Y cuando la gente ocupa la calle por motivos que no son ni religiosos (católicos, he querido decir) ni taurinos ni furboleros ni porque está en un botellón (ni siquiera en el botellón de la Puerta del Sol del 31 de diciembre), entonces lo que quiere es tener una policía eficaz que le resuelva "el problema" de los protestones callejeros. Peroooo..., no nos engañemos; casi todos somos de derechas. Más o menos de derechas. En resumen, podríamos establecer una proporción matemática que nos describiría perfectamente lo que pasa con el fenómeno: El doctor Frankestein es a los políticos, como el monstruo que creó es a los cuerpos policiales. (Una vez creados (ambos) no hay forma de reconvertirlos ni reformarlos ni siquiera reducir sus maldades).

MIGUEL, DESDE ‘MORAL Y POLITICA’: Yo acuso (19 de agosto de 2011) Hace ya muchísimo tiempo, pude al igual que otros, sentir el sofoco que sobreviene al correr cuando ya no puedes más y alguna que otra vez, sentí, si no plenamente, si de refilón algún que otro zurriagazo. Eran otros tiempos, era otro país. Eso creía yo, está visto que cuando las arcas se desinflan, cuando la fiesta ya solo lo es para algunos y la alegría del gasto se apaga, las tornas cambian. El poder está nervioso, muy nervioso, pero, ¿qué es el poder? Nos han gobernado dando a entender que no eran el poder, que el poder estaba en otro sitio. Los "hijos del pueblo", el pueblo mismo estaba gobernando en nuestro nombre frente al poder de los de siempre. Nada debíamos de temer.
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Cuando las arcas están vacías y la gente harta, las cosas, paulatinamente, se salen de control. Entonces, la violencia contra la mujer la es ya solo en el núcleo reducido de la casa familiar ¿verdad Bibiana? La violencia y los malos tratos, sin mediar agresión física por medio cuando es ejercida por las fuerzas represivas, así se viene comportando la policía en estos últimos tiempos, entra dentro de lo que precisa el "Estado de derecho". La violencia ejercida sobre unos ciudadanos muestra a las claras la verdadera faz de algunos a los que se les llena la boca de socialismo, violencia de género y demás. Acuso, acuso no tanto a esos funcionarios, que también, como a unos responsables políticos entregados al poder que nos dijeron que iban a limitar y socializar. La gran mentira en la que se ha venido instalando el Partido Socialista alcanza en esto caso la cumbre. Ya no es la plena alineación con la doctrina neoliberal, ahora se precisa adoptar las formas que emplea el poder cuando las cosas se ponen crudas y el conflicto asoma en las calles. El silencio de sus cuadros y militantes empeñados en vender como nueva una vestimenta usada es cómplice en este caso. Botarlos que no votarlos será el cometido que deberemos enfrentar próximamente. Sí, es posible, es casi seguro que gane la derecha, pero no lo será por mucho tiempo, eso solo será la antesala para que una nueva izquierda surgida de la ruina de unos que se llamaban a sí mismo izquierda, gobierne este país dentro de cuatro años. http://www.rtve.es/noticias/20110819/policia-agrede-fotografo-vio-comoagente-propinaba-punetazo-chica/455900.shtml Felipe dijo... No merecen ni un minuto más estar en el poder. Que los autoproclamados socialistas apaleen a la gente llana y sencilla es de una monstruosidad sin igual. Es un retroceso total en el ámbito de las libertades públicas. Siento asco y vergüenza de que se digan compañeros míos. Yo no lo soy de ellos. Antonio Rodríguez dijo... Desde el principio se veía que tenían ganas de pegar. No sé si por órdenes de la delegación del gobierno o porque son así de salvajes. En la manifestación del día 17, en la Puerta del Sol, empujaban a los que legalmente se manifestaban en lugar de protegerlos de las hordas cristianas, jóvenes y no jóvenes, que primero trataron de que la manifestación no entrara en la Puerta del Sol y después impunemente estuvieron increpando a los manifestantes. Yo tomé fotos a las 9,30 de la noche en la Puerta del Sol y la gente estaba tranquila conversando y paseando, sin ninguna gana de bronca.
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Media hora después cargaron sin razón. Son unos indeseables y quienes los dirigen, organizativa y políticamente, aún más. Juan C Romero dijo... La Delegada del Gobierno ha procedido como un vulgar Mourinho (se escribe así), metiendo el dedo en nuestro ojo con una violencia innecesaria y desproporcionada. La convivencia no se puede garantizar con esos métodos, Es el momento de depurar responsabilidades en el cuerpo de policía y de cesar a la Sra. Carrión. De no actuar así, una vez más seréis vosotros, socialistas en el Gobierno, quienes nos metáis el dedo en el ojo feluky dijo... Amigo Miguel, ayer visualicé el vídeo de tu fotografía y en efecto dan ganas de llorar. Se supone que la chica debió de decirles algo que les enfureció, porque el tipo sin mediar palabra le sacudió con bastante furia. Creo que cuando se pierde la lógica de la actuación política, todo lo que puede suceder es un auténtico desastre. Estamos viendo cómo en la actuación económica el mundo se desmorona y todo porque no quieren resolver el problema de la forma adecuada que es sencillamente pagando entre todos y de forma proporcional el desbarajuste. En lo político vamos a terminar con mucha indignidad, pero todos. Que no se piense el PP que puede salir de rositas de este despropósito. manuhermon dijo... Agentes policiales a depurar. Mandos policiales a depurar. Cargos políticos asuman sus responsabilidades. Explicación pública a los políticos ministeriales. Pero sobre todo, insisto, agentes y mandos policiales, que son los que cometen las agresiones, la que pegan a indefensos, al margen de órdenes existentes. En el video se ve cómo con las mismas órdenes dadas por los mismos políticos, pasan de largo de algunos con mochilas y banderolas y pegan a otros. Seguro que en ocasiones las órdenes tendrán la culpa de una actuación global, pero seguro que en otras son las salvajadas de individuos brutales, que no podemos consentir queden impunes. Toda agresión debe ser penalizada. Ya está bien de agresiones por parte de aquellos a quienes pagamos. Jesús Herrera Peña dijo... Miguel, yo sigo con mi tesis que quizá sólo me lleve a darme con la cabeza en un pesebre. Pero sigo creyendo que los políticos que son responsables teóricos de la actuación de los batallones de energúmenos, torturadores, pendencieros y fascistoides, son solamente eso: RESPONSABLES TEÓRICOS. Responsables, al fin y al cabo. Pero no responsables prácticos ni conscientes; sí desconocedores de cómo se
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toman las órdenes estos energúmenos infra-humanos. Desconocedores voluntaria o involuntariamente. No les quitemos ni un ápice de responsabilidad a los políticos actuales, pero comprendamos que aquí, muchas de las estructuras del franquismo no han cambiado nada, por temor o por desidia. Después de la muerte del dictador, el tándem AriasNavarro/FragaIribarne no hizo nada —naturalmente— por reconvertir a ese tipo de policías. Después, el tándem AdolfoSuárez/MartínVilla, tampoco movió un dedo para eso de la reeducación de cuerpos represivos. Y luego vinieron todos los demás. No creo que nadie, hasta ahora, haya movido un dedo por reconvertir a esos policías tan poco adaptados para una democracia. Pero también estoy convencido de que sus órdenes (alguna les darán) no pasan por decirles: "Disolverles a palo limpio; si les abrís una brecha en la cabeza, no os blandeéis; si no tenéis bastante con la porra, atizarles patadas y puñetazos. Si no saben por qué les zurráis, algún día lo sabrán. Y si no han hecho nada malo para cuando lo hagan". No; eso no creo que suceda así. De lo que sí estoy seguro es de que tú, yo, este, ese y aquél, estamos obligados moralmente a intentar que esos cuerpos sean disueltos o reconvertidos = http://actuable.es/peticiones/por-abolicion-del-cuerpo-antidisturbiosla-policia Moral y Política dijo... Jesús, Comprendo tu posición aunque no la comparta del todo. Es difícil precisar y llegar al reparto exacto de responsabilidades; La de los políticos y la de la policía. Estoy contigo en que hay aún muchos elementos a los que la democracia se la "suda", por supuesto que sí. Son muchos los ejemplos de chulería que se contempla en la relación bilateral entre algunos miembros de cualquier cuerpo de seguridad y ciudadanos que circulan en su automóvil, transitan por la calle o en cualquier relación, insisto, bilateral. Pero dicho esto, podemos concluir que hemos vivido manifestaciones, cortes de carreteras, huelgas generales etc. en los últimos años sin que haya habido casos de comportamientos "contundentes" de los antidisturbios. No recuerdo nada igual en los últimos ocho o diez años, podemos consultar las hemerotecas, yo al menos no lo recuerdo y nos encontramos que de golpe y porrazo a partir del 15-M y con ocasión de manifestaciones, concentraciones y protestas de diverso tipo, coincidiendo con una situación desconocida de casi revueltas en las calles y con un nuevo ministerio observamos una especial contundencia y violencia de la policía ¿Por qué antes no y ahora sí? ¿Se acabó el vaso de la paciencia? ¿A quién se le ha acabado?
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Creo, sinceramente, que hay una nueva situación. Los cuerpos de seguridad y la milicia, aunque no lo queramos ver exactamente así, han cambiado, quizá no todo lo que hubiéramos querido, y a pesar de que hay elementos fascistoides tanto en un sitio como en otro, pero hasta ahora estaban "controlados" por el medio más efectivo y que suele funcionar: El dinero. La gran pregunta, ¿por qué ahora y no antes? Eso es lo que me lleva a mí a elaborar la hipótesis que mantengo en mi entrada. Nadie quiere ser sancionado sin empleo y sueldo y pocos se la juegan y si algunos se la han jugado es porque pienso yo, había algunas instrucciones de "contundencia" y en esa se le ha ido la mano y por lo visto el pie con patada incluida.

JESÚS, DESDE ‘BARGAS LA SAGRA’: Policía y violencia a) (21 de agosto de 2011) Continúo con la misma temática en este mi segundo artículo sobre la excesiva agresividad y violencia que ejerce la policía española contra algunos ciudadanos. Antes de nada, debiéramos tomar conciencia todos, de que en una democracia que se vista por los pies (o por la cabeza, ¡qué más da!) no se puede encajar como normal el que la policía se despache a palos contra el ciudadano a las primeras de cambio. El palo, la patada, la bofetada que a veces reparte la policía en su ejercicio de desalojar a unos ciudadanos de las calles, es —en casi todos los casos— excesivo, desproporcionado y muy injusto con unos ciudadanos que se manifiestan pacíficamente ocupando los espacios públicos. Tenemos que mentalizarnos de que así no puede ser legítimo que actúe un cuerpo policial en democracia. Y todos estamos llamados moralmente a empujar en el sentido de lograr erradicarlo. No sé cómo ni cuándo, un policía sí es legítimo que pegue a un ciudadano. (¡?!) Está claro que el policía también es objeto de algunas agresiones y en esos casos debe utilizar —gradualmente— sus armas reglamentarias para defenderse del ciudadano que se sale del tiesto. Pero nunca a patadas y a bofetadas (popularmente conocidas como 'ostias'). Parecería que el policía tiene algo personal en contra del ciudadano y eso es muy peligroso. (En adelante y para simplificar, diré "los policías" / "la policía" / "la guardiacivil" cuando estaré tratando de decir "algunos policías", siempre teniendo en cuenta que no se puede generalizar ni siquiera dentro de ningún organismo policial). Lo más humillante para todo ciudadano ha de ser que otro individuo armado, parapetado, protegido y adiestrado, le dé una ensalada de palos por el simple "delito" de manifestar su protesta callejera de forma pacífica y legalizada. Siendo que ese individuo armado, dentro de una democracia, tiene el
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supremo deber de proteger la seguridad y los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución. ¿En qué manos estamos confiando la defensa de nuestros derechos? Intento enterarme de los derechos y deberes del Cuerpo Nacional de Policía a través del Real Decreto 1484/1987, de 4 de diciembre (BOE 05-12-1987) y allí no encuentro las explicaciones de cuándo es legítimo que un policía pegue una paliza a un ciudadano. Pero en ese Real Decreto me entero de Artículo 18. Todos los uniformes llevarán obligatoriamente la placa-emblema del Cuerpo, con indicación del número de identificación personal, en el pecho, por encima del bolsillo superior derecho de la prenda de uniformidad. Y compruebo que una vez más es una ley que sistemáticamente no se cumple y no creo que a ninguno le hayan castigado por incumplir ese artículo. También me entero de Artículo21. 1. Los funcionarios que prestan servicio sin uniforme usarán como medio identificativo de su condición de Agentes de la Autoridad el carné profesional y la placa-emblema, cuando sean requeridos para identificarse por los ciudadanos o en los casos que sea necesario para realizar algún servicio. 2. Los funcionarios que realizan servicio de uniforme acreditarán su condición de Agentes de la Autoridad con el mismo. No obstante, llevarán obligatoriamente el carné profesional, que será exhibido cuando sean requeridos para identificarse por los ciudadanos, con motivo de sus actuaciones policiales. Desde que parece ser que tenemos democracia en España, yo no he notado una clara diferencia con las prácticas policiales que venían ejercitando bajo el régimen dictatorial. La policía, la guardiacivil, habrán cambiado de uniformes (sólo los primeros) pero siguen "cobrando" los mismos de siempre con idéntica "filosofía". En todos estos artículos que versan sobre policía y violencia, me propongo poner de relieve mi tesis que consiste en asegurar que los cuerpos policiales no actúan bajo las órdenes de los mandos políticos. Que actúan a su libre albedrío sin tener en cuenta lo que les puedan pedir sus superiores no-policías. Ya sean de derechas de centro o de izquierdas. La prueba es que vengo viendo actuar de la misma manera desproporcionada, agresiva e irrespetuosa para con cierta parte de ciudadanos, a las policías de Adolfo Suárez, de Felipe González, de Leopoldo CalvoSotelo, de J.M. Aznar y de J.L. R. Zapatero. Parece ser que entre los mandos superiores, intermedios e inferiores de los cuerpos policiales existen demasiado número de fascistas y pendencieros que experimentan gran disfrute pegando al ciudadano. También los periodistas en las calles les fastidian mucho que actúen. Al menos, el índice de energúmenos con carné de policía, debe ser muy
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elevado entre los policías dedicados al "oficio de desbaratar disturbios". ¡¡Vaya trabajitos!! En próximos artículos trataré de aportar ideas para una posible reforma legal del funcionamiento de la policía dentro de una democracia. Pero se me tiene que prometer que la democracia desplegará todos sus medios legales para castigar a esos policías que pegan, vejan y humillan a un ciudadano, sólo por el hecho de ser un poquito de izquierdas y ocupar la vía pública. Se me tiene que prometer que de ahora en adelante, el político correspondiente se va a poner (¡por fin!) al frente de los cuerpos policiales para que sólo actúen de la manera que se les ordene. (Que no muera demasiado pronto el espíritu del 15-M) Esto es lo que dice el Sindicato Unificado de Policía: (Madrid, 20 de agosto de 2011) En relación con las imágenes difundidas ayer en las que aparecen algunas actuaciones de miembros de la policía golpeando a ciudadanos queremos manifestar lo siguiente: a) Apoyamos la información reservada para determinar si se ha producido algún abuso o uso de fuerza inadecuado, en cuyo caso el autor de los mismos debe ser corregido disciplinariamente. b) Con la única información de las imágenes difundidas, no consideramos ajustadas a un protocolo de actuación racional en supuestos como el que se encontraban (suponemos que de despejar la vía pública para restablecer la normalidad del tránsito), las actuaciones de algunos miembros de la policía, como la bofetada a una mujer, los golpes posteriores al joven que la acompañaba, el golpe y patadas en el suelo a un periodista, o los golpes a un joven con una bicicleta y una joven que iban caminando, suponemos que para abandonar el lugar. En las imágenes no aparecen razones de seguridad ni restablecimiento del orden que justifiquen dichos golpes. c) Los miembros de la policía, como el resto de miembros del Cuerpo Nacional de Policía, actúan sin un protocolo de actuación, la principal herramienta para impedir actuaciones como las que hemos visto, junto a la formación profesional apropiada, […] Con ligeras variantes, dos días después, véase cómo trata el lamentable suceso de policías agresivos, pendencieros y fascistoides, el sindicato unificado de policía http://www.sup.es/01/386.pdf COMPAÑERISMO, CORPORATIVISMO Y BUENAS PRÁCTICAS POLICIALES Madrid, 22 de agosto de 2011 […] Esos golpes innecesarios que se han difundido profusamente por la Red son una mancha sobre la Policía, sobre los “antidisturbios” y sobre los policías. En los próximos meses y años habrá muchas denuncias que prosperarán, o al menos avanzarán mucho más de lo que hubiera sido deseable solo por permanecer en la memoria estas imágenes. Habrá denuncias falsas y sin pruebas que serán investigadas solo por la actuación de este (o estos) compañeros. Habrá diligencias, problemas y denuncias de tortura, malos tratos, abuso policial etc. en cada intervención y será más difícil la defensa de quienes han actuado correctamente solo por la insensatez de uno, dos o
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tres compañeros, que no han sabido estar a la altura que exige esta profesión. […] Un miembro de los “antidisturbios”, en el caso concreto de la agresión a la mujer y al periodista, si ha sido insultado puede identificar, y su hay resistencia, detener, pero no dar golpes como si fuera un pandillero agrediendo al rival. Eso es un abuso y es inaceptable desde cualquier planteamiento profesional. […] Digámoslo claro para que nos entendamos todo/as: si cuando se produce esa agresión de la orina el compañero responde con un “gomazo” en salva sea la parte de la guarra, el SUP lo defiende. Pero si la identifica y detiene, todavía mejor. Soportar eso para luego ir dando hostias por la calle no es aceptable ni tiene defensa posible. […] Obsérvese en qué alto concepto del cumplimiento de su deber y de los derechos humanos tienen los responsables del sindicato protector de policías cuando dicen esa atrocidad que resalto. Siguen con el concepto (tristemente erróneo y generalizado) de que todo policía lleva el aparato de la justicia en el extremo de su porra. Con esa filosofía de "nuestros" policías, ¿adónde iremos a parar? manuhermon dijo... Jesús, en este tema coincidimos ampliamente. Podría firmarlo. No se trata de responsabilizar a los jefes políticos de las barbaridades personales de tanto chulo y prepotente pegón y poco preparado para tratar a la ciudadanía. Bien lo del matiz de algunos, que esperamos cojan algunos polis y lo hagan llegar a sus compañeros. Menos corporativismo policial y de todo tipo. Y efectivamente es uno de los temas pendientes de mejora en nuestra vida democrática. Ah, y menos armas de fuego en sus cinturas, tanto policía de barrio con revolver o pistola es un peligro. Moral y Política dijo... Jesús, me cuesta admitir que los policías no actúen porque se lo dicen sus mandos y que estos, reciben a su vez órdenes de los mandos políticos. La policía tenía orden de no actuar la jornada de reflexión con el movimiento 15-M y el movimiento 15-M contravenía una disposición de la Junta Electoral Central. Me consta que en mi provincia el mando político de la policía nombrado por el Ministro de Interior y el gobierno impartió órdenes taxativas de que la policía no apareciera por la Plaza de la Constitución. Esa orden que se cumplió en toda España pasó a mejor vida cuando los mandos políticos —gran pregunta, hay mandos políticos en España o solo hay un mando político?— decidieron desde Madrid acabar con cualquier conato de protesta en la calle excepto la que expresa el movimiento neocatecumenal.
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Jesús, de sobra es conocido que cuando el descontento se instala en las calles y el malestar aflora en forma de desobediencia civil, el poder reacciona y lo hace con miedo. No disculpo a la policía, al policía, pero cuando un grupo de antidisturbios carga con la porra en la mano obedecen al mando político. Locos, fanáticos, fascitas y pendencieros vestidos de azul los suele haber pero cuando toda una escuadra, una sección o una compañía arremete como han arremetido eso obedece a una filosofía de actuación. El PSOE, el gobierno, precisa de la "violencia institucional" para imponer sus recortes y eso es un, como se decía antes, "salto cualitativo". Jesús Herrera Peña dijo... Miguel, por favor, no me mates mi tonta fantasía; mi pueril ilusión. Si te llegara a creer en lo que dices, tendría que llegar a la conclusión de que esos energúmenos vestidos de policía que vienen actuando igual que cuando vivía el viejo general, están muy obedientes a los políticos de turno que les mandan que hagan las mismas cabronadas con las mismas "armas" contra la población (contra cierta parte de la población) en dictadura y en democracia aunque sea entrecomillada. No, por favor, Miguel, no me hagas caer en la creencia de que ministros del interior como José Barrionuevo Peña, José Luis Corcuera Cuesta, Antoni Asunción Hernández, Juan Alberto Belloch Julbe, Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy Brey, Ángel Acebes Paniagua, José Antonio Alonso Suárez, Alfredo Pérez Rubalcaba, Antonio Camacho Vizcaíno, han sido o son tan enormemente cabronazos como lo fueron los de antes de la "democracia". ¡¡No me mates la ilusión, anda!! Es que si no, yo que no soy creyente, ¿en qué voy a creer? manuhermon dijo... Yo quiero matizar. Siendo cierto lo que escribís, me parece que olvidamos demasiado pronto al pegón, al chulo, al matón, al poli que pega con la estaca. Ese individuo que vemos en los vídeos pegar a un indefenso tirado en el suelo, o a esa chica o ese reportero. Ese matón de feria, no está recibiendo orden alguna en ese momento, porque esos ciudadanos no están agrediendo a nadie, ni siquiera alborotando. Es un acto de pura brutalidad matonil, de machismo, de fuerza sobre el débil. Nadie le ordena pegar en ese momento. Es un problema encubrirlo, el problema es protegerlo o desviar la responsabilidad hacia otros lados. Antes del todo, quiero la parte. No quiero tener que reordenar la sociedad que cada vez que pase, quiero castigar a un agresor que lleva armas y utiliza la violencia contra ciudadanos pacíficos. Quiero identificar al culpable y castigarlo. Si la responsabilidad la empiezo a disolver entre grupos, cuerpos, gobiernos, etc. me quedo sin solución, porque cambiar la sociedad lleva su tiempo, esfuerzos, líos y
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etc. y sin cambiar la vida diaria, no me garantiza nada. Quiero identificar al matón, al chulo, al delincuente, al agresor de indefensos, a ese que defiende y practica el abuso de la fuerza contra los débiles. El asesino a la cárcel, y el agresor despedido y a pagar la pena que le corresponda.

MANUHERMON, DESDE ‘ARIAN SEIS’: CASTIGO PARA POLIS MATONES Y PENDENCIEROS (24 agosto 2011) Basta ya de agresiones salvajes sin castigo para los culpables, (los que dan los palos), cuando son provocadas por policías matones. El tema tiene muchas vertientes, como todos, hoy destaco la de la responsabilidad individual, me interesa el infractor, el agresor, el bestia, que suele salir airoso escondido tras lo colectivo, incluyendo a sus compañeros que le tapan con la manta y echan balones fuera responsabilizando a otros. El que da el palo no puede irse impune. Será muy duro cambiar la sociedad, pero algo menos costará conseguir acciones concretas, los sueños, la utopía, no deben tapar la vida cotidiana. Castigo para los culpables. Basta ya de dar la misma medicina a todos, culpar a uno y otros, al mando policial y al poder político. Cada palo que aguante su vela. Si un policía se convierte en agresor, castigo al culpable. Expediente y publicidad. No deberíamos tener que remover el sistema entero cada vez que se produce un delito de agresión, las cosas tienen que ser más fáciles, de oficio que actúen fiscales, o departamentos internos, o jueces. O los mandos políticos deben dimitir inmediatamente. Si no hubiera leyes suficientes para actuar, de urgencia el Gobierno, o el Parlamento, deben ponerse a trabajar. No se puede consentir más tiempo policías agrediendo a ciudadanos y obligar a mirar para otro lado, nadie en su sano juicio puede decir que los agredidos de los últimos meses eran un peligro para la sociedad, para los viandantes, para la poli, para los ciudadanos. Una policía que no esté al servicio de la ciudadanía, que respete y cuide a los individuos que les pagan, no sirve nada más que para generar violencia. La desconfianza en las fuerzas de orden público aumenta muy rápidamente y se extiende por todas las edades y barrios. Si los mandos y compañeros le quieren tapar, el castigo debe caer además a los mandos y encubridores de la agresión. Si los políticos que tengan a su servicio los cuerpos de seguridad no son capaces de ordenar expedientes, castigos y depuración y explicaciones públicas suficientes, asumirán su responsabilidad de encubrir agresiones al pueblo y deben dimitir.
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Cada cual debe ser responsable de sus actos y ya está bien de esconderse tras las órdenes dadas por los superiores, como todos los cobardes. No se pueden justificar actos de agresión contra la ciudadanía escondidos tras las órdenes, porque estaríamos justificando los golpes de estado. Si un servidor público agrede a un ciudadano sin mediar violencia, como estamos hartos de ver en videos sobre consecuencias del movimiento 15-M o de la visita del Papa, debe pagar por ello, debe hacerse pública su penalización, debe estudiarse separación del servicio, despido y penas que marque la ley por agresión injustificada, por violencia contra ciudadanos. Si los poderes públicos, si los partidos políticos no se percatan de la gravedad del asunto, están cavando una fosa de la que será muy difícil salir, porque estarán justificando y apoyando la actuación violenta de cada individuo en cada situación. Somos un pueblo, poco dado a la actividad judicial, y menos las organizaciones situados en el lateral izquierdo, poco dados a perseguir con las leyes estos casos, de hecho partidos y sindicatos tienen más abogados para la defensa laboral que para la defensa de derechos civiles.

JESÚS, DESDE ‘BARGAS LA SAGRA’: Policía y violencia e) (25 de agosto de 2011) De los dos artículos anteriores sobre el tema policía y violencia y policía y violencia a) llegamos a la conclusión de que los "ejércitos policiales de antidisturbios" tienen vida propia; no se atienen a las órdenes que les lleguen a dar los políticos. Que los políticos responsables de los policías tampoco parece que se ofendan mucho porque ese tipo de policías sigan actuando a sus anchas. Que no cumplen con la obligación de llevar su nº de identificación en el lado derecho del pecho. Que nadie les ha modificado sus costumbres de toda la vida de pegar a los ciudadanos por nada y no sufrir ningún castigo por ello. Que no se les ha reeducado en sus actuaciones de siempre cuando llegó la democracia, para adecuar los reglamentos y costumbres para que actúen con los métodos que requiere una vida en democracia de la auténtica. Que nadie les ha dicho que el ciudadano es el objeto principal y único de su oficio que consiste en proteger y defender sus derechos y libertades, con arreglo a una Constitución —que tampoco se cumple en otros varios preceptos—. Que los políticos de la democracia bien harían en ponerse al frente de este fenómeno para parar de una vez y por siempre las prácticas antidemocráticas y anti-respetuosas con el ciudadano, que vienen desarrollando desde tiempos de mal recuerdo. Que no queremos ni necesitamos esos tipos tan especiales de policías para controlar una manifestación pacífica, una huelga, una
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sentada, una protesta ciudadana, etc. Que ahora que no actúa la ETA (gracias a dios) son esos cuerpos tan "especiales" de la policía los que están dando la nota más amarga de la violencia. Violencia, al parecer, legalizada, amparada o por lo menos no castigada. Cuando los jóvenes españoles ingresan en los cuerpos policiales, muchos de ellos estarán impulsados por sentimientos nobles, éticos, democráticos y filantrópicos. No podemos dudar de que muchos jóvenes se hagan policías para cumplir con la Constitución y los Derechos Humanos, que es lo que juran cumplir en su fiesta de puesta de largo. Pero meterse a pertenecer a esos cuerpos tan "especiales", en muchos de los casos, delata las intenciones de la persona. Ya saben a lo que se meten; saben que se meten a un organismo incontrolado e intocable que su oficio principal es el de pegar palizas a sus conciudadanos. A esos que forman parte de una sociedad que les facilita un puesto de trabajo; que les compran las pistolas, los escudos, los cascos, las "esposas", las porras y las botas de media caña. ¡Ah!, y últimamente, también los guantes negros. Que están tristemente convencidos de que llevan al Ministerio de Justicia en el extremo de sus porras y que con ellos en las calles huelga la existencia de tal ministerio de las cárceles y de todo. Ellos aplican su justicia por la vía rápida. Cuando un policía que entró con nobles ideales, se pasa a pertenecer a esos cuerpos "especiales", ¿por qué lo hace? ¿Por dinero? ¿Por sadismo? ¿Por descargar su mala ostia que en otros lugares sin uniforme sería delito? Parece como si en esos cuerpos tan "especiales" rigiera la norma aquella de La Legión (otro cuerpo más que debiera disolverse): «Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior». Ni importan sus actos presentes, añado yo. Sería muy triste que fuera muy real esa frase que circula por el mundillo de las redes sociales: «Cuanto más conozco a la policía, más inseguro me siento». Y no se trata de generalizar, pero un 17% de seres agresivos, pendencieros, vengativos y fascistoides, manchan al total de los diferentes tipos de policía. Y esas defensas corporativistas y numantinas también conducen a lo mismo. Por todo eso y mucho más que no queríamos ver desde hace muchos años y lo sufríamos en silencio; por habernos abierto los ojos en el movimiento social del 15 M y por muchísimo más, yo también deseo que se disuelva ese cuerpo de "policía tan especial" denominado eufemísticamente UIP. No vale con intentar reconvertirle; no serviría de nada. Las ácidas bacterias de la mala leche empleada contra el ciudadano durante treintaytantos años, se han impregnado en esos uniformes azules, en los guantes negros, en los escudos, en los cascos, en las "esposas", en las porras y en las botas de media caña. Hay que crear una policía especializada en tratar las protestas ciudadanas pacíficas, con métodos siempre respetuosos con la condición del ciudadano en libertad. No me pertenece a mí, pero en próximos artículos de esta índole, voy a dar ideas y sugerencias para lograr unos métodos policiales acordes con
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los buenos tratos, con la democracia y los derechos ciudadanos, a la vez que evite y combata los actos subversivos, violentos y vandálicos que a veces, aprovechan a cometer un diminuto número de personas. Lo más humillante para un ciudadano pacífico y en posesión de todos sus derechos democráticos, es que otro ser humano "autorizado", "legalizado", adiestrado, armado, uniformado y pertrechado, le propine una violenta paliza, ya sea con el discutible palo negro llamado eufemísticamente "defensa", o con las bofetadas y patadas que también suelen repartir a menudo. Cómo lograría yo para que a todo funcionario se le grabe dentro de su cabeza la siguiente frase: EL CIUDADANO ES NUESTRO EMPLEADOR Y NUESTRA OBLIGACIÓN ES LA DE SERVIRLE manuhermon dijo... Eso tiene que desaparecer, efectivamente Jesús. Hay que pelear porque los expulsen, porque paguen sus actos, porque vayan a la cárcel, si sí, a la cárcel por agresivos y sádicos, a la calle con los que los tapan y esconden y les hacen el colchón. No se puede permitir. Un matiz, a mí me parece que en los últimos tiempos hay más casos de estos chulos y prepotentes, que durante un tiempo menguaron. A mí me parece que han ido saliendo más. Y me refiero no a los antidisturbios antimanifas, me refiero a estos lobos que pegan a jóvenes solitarios, a menores de edad, a caídos en la calle, o sobre un seto, a los que ponen sus pelotas por encima de cualquier respeto a un ser humano, siempre que sea débil y esté indefenso. Porque esa es otra, estos cobardes nunca ponen sus pelotas para detener, agredir, etc., a los criminales, mafiosos de tantos tipos, o gentuzas con poder. Jesús Herrera Peña dijo... Estoy de acuerdo contigo, manuhermon. Esa sensación que tienes de que en los últimos tiempos ha crecido la violencia y el menosprecio al ciudadano (¡ojo! a cierto tipo ideológico de ciudadanos) por parte de esos muchachitos de azul tan "especiales", es posible que sea verdad. Los expertos en fenómenos sociales nos vienen advirtiendo últimamente de la gran crecida que en Europa está teniendo la ultraderecha, la xenofobia y el fascismo. Y en España no vamos a ser menos. Sospecho que esos cuerpos tan especiales de la policía, se están nutriendo de un altísimo números de jovencitos neo-nazis. De manera (triste pero verídica) que cuando gana las elecciones un partido que se dice de izquierdas, no se atreve o no puede renovar estructuras y métodos policiales para adecuarlos a la democracia y se ve obligado a cargar con lo que hay. Y lo que hay viene intacto desde aquellos tiempos que los sesentones como tú y yo intentamos olvidar.
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Esto da para mucho más. El fenómeno lo requiere. Hemos de aprovechar esta oportunidad para conseguir, al menos, una tímida mejora de los procedimientos de estos "defensores de la ley y el orden". Como dejemos pasar esta oportunidad que tenemos los ciudadanos progresistas, pronto caeremos en el pozo del neofranquismo. ___________________________________________________________ Verano de 2011 JESUS HERRERA, DESDE ‘BARGAS LA SAGRA’ http://bargas-la-sagra.blogspot.com/ MIGUEL ALVAREZ, DESDE ‘MORAL Y POLITICA’ http://moralypolitica.blogspot.com/ MANUEL HERRANZ, DESDE ‘ARIAN SEIS’ http://arian-seis.blogspot.com/

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