Grandes Tradiciones Que Dejaron Huella en la humanidad

Autor: R:.H:. Carlos Napoleón del Carpio Palacios

Parte 2 “El Panteón Griego”
Dedico el presente Tra: a mis HH:. De la R:.L:.S:. Parthenón 4 Nº 10

Tal como lo confirma la siguiente cita extraída de la obra “Mitología de todo el mundo”, las obras atribuidas a Homero y los escritos de Hesiodo que son los que hacen referencia al Panteón, una atención particular se les daba a los dioses del Olimpo, entre los cuales el más importante era Zeus. “Aunque los orígenes de las creencias religiosas de la Grecia

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Antigua sean bastante obscuros, el Panteón griego ya estaba construido en el año 750 a. de C. sus personajes principales juegan un papel importante en “La Ilíada” y en “La Odisea”, las grandes epopeyas de Homero. Probablemente escritas en esa época, revelan, en efecto, una larga tradición poética. Los griegos creían que su vida y su destino estaban regidos por muchas deidades, las más importantes, las de Olimpo, residían en el monte Olimpo. Una estatua del dios Hermes adornaba, a veces, la puerta de la casa griega, mientras que el hogar (fogón) estaba consagrado a Hestia. Los héroes, con frecuencia provenientes de la unión de un dios con una mortal, eran venerados igual que los eternos, y podían interceder a favor de los humanos. Su bravura y su nobleza eran consideradas como ejemplares y sus combates contra los monstruos abastecieron la literatura y el arte de temas populares. Muchos estados pretendían haber sido fundados por una deidad o un héroe protector, recurriendo al mito para poder legitimar su origen. Así, la fundación de Atenas, puso frente a frente a Atenea y a Poseidón en un concurso. Durante las olimpiadas se rendían cultos más populares y diseminados. Los ritos religiosos se desarrollaban en santuarios consagrados a la deidad cuya estatua estaba resguardada por un templo, la cual constituía el centro del santuario. Los sacerdotes procedían a los sacrificios delante del templo, sobre un altar al aire libre, bajo la mirada de los fieles a veces agrupados bajo un pórtico, después comían la carne asada del animal sacrificado. Las ofrendas votivas, depositadas alrededor del templo y sobre los escalones, incluían estatuas de bronce, de mármol y, para las modestas, de barro. También se hacían ofrendas a los otros dioses y semidioses, como los héroes, en una multitud de santuarios y altares particulares. Los templos eran lugares públicos privilegiados donde se expresaba la cultura del Estado. Sus frisos y frontones representaban luchas míticas entre las fuerzas de la civilización, la ciudad – Estado y los olímpicos, y las fuerzas del mal y de la barbarie, representados por los gigantes y los monstruos. En el siglo V a. de C., los atenienses habían instituido dos prácticas para la narración de mitos: el teatro y el recital poético. Atenas inventó el teatro, una manifestación grandiosa que permitía a 16,000 ciudadanos asistir a las tragedias, con frecuencia basadas en los mitos y las leyendas. La poesía, principalmente la de Homero y de Hesiodo, eran recitadas en público por los aedos profesionales, o los

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rapsodas. “La Ilíada” y “La Odisea” eran declamadas íntegramente durante las Grandes Pantaneadas. Poemas que hacían revivir los mitos, eran solicitados para que fueran recitadas en público durante la celebración de eventos, como la victoria de un ciudadano en los Juegos Olímpicos”.

El Panteón Griego
Si consultamos obras sobre la religión griega, se comprobará que la mayoría de los historiadores admiten que ignoran en que época precisa fue establecido el Panteón Griego. Por regla general concuerdan en decir que Homero fue el primero en referirse a ellos en “La Ilíada” y “La Odisea”, en el siglo VIII antes de la era cristiana. Independiente de “La Ilíada” y “La Odisea”, los escritos de Hesiodo, poeta y filósofo que vivió en la misma época que Homero, son considerados como los más explícitos relacionados con el tema del panteón griego. En su obra titulada la “Teogonía”, relata la formación del mundo y evoca con precisión el nacimiento de los dioses. Evidentemente, el propósito es alegórico y expresa una concepción mitológica de los orígenes de la creación. Por lo tanto no se debe interpretar de una manera literal. Por otra parte, como fue en el caso de Homero, no cabe duda que Hesiodo se inspiró en la cosmogonía egipcia. Por otro lado también se dice que un cuidadoso estudio de su obra muestra también que tomó muchos elementos de las mitologías orientales. Esto nos confirma perfectamente tal como le escribí en los Ttra:. de “Historia de las Religiones”, que todas las religiones están unidas en esencia y se influenciaron mutuamente a través de los tiempos. En la “Teogonía”, Hesiodo explica que al principio de los tiempos reinaba el Caos, es decir, un espacio sin límites al interior del cual se movían todos los elementos necesarios para la creación del mundo, en un desorden indescriptible tal como también se menciona en el V:. de la L:. S:. así como en el Tra:. De la Historia de la Luz “Humanidad Polaris”. En ésa lejana época, no existía ni dios, ni los hombres, ni el mundo material. De ese Caos primordial emergieron Nyx (la Noche) y Erebo (las tinieblas), consideradas como las dos primeras deidades. Nyx y Erebo se unieron y dieron nacimiento a Éter (el Fuego divino), Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). De la unión de Urano y Gea nacieron primero doce Titanes de los cuales seis fueron machos (Océano), Coeo, Crios, Hiperión, Japeo, Cronos) y seis hembras (Teia, Rea, Mnemosine, Febe, Tetis, Temis), después tres Cíclopes (Brontes, Esteropes y Arges) y por último los hombres. De estatura gigantesca, los Titanes parecían criaturas monstruosas que controlaban las Fuerzas de la Naturaleza. En lo que se refiere a los Cíclopes, solamente tenían un ojo en el

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medio de la frente y servían de intermediarios entre las deidades y los mortales que vivían en la Tierra. Entre los Titanes, hay dos que ocupan un lugar particularmente importante en la mitología griega. Son Cronos y Rea, cuya unión dio nacimiento a Zeus, Poseidón, Hades, Herea, Deméter y Hestia, calificados como “dioses Olímpicos” refiriéndose al Olimpo, nombre de la ciudad celeste en la que habitaban. Bajo la dirección de Zeus, los dioses olímpicos se alinearon a los Cíclopes y se opusieron a los Titanes, incluyendo a Cronos y a Rea, sus padres. Lograron vencerlos y al término de muchas luchas, tomaron el control del Universo y dieron término al Caos, a fin de que reinara el orden y la armonía. Paralelamente, se implicaron directamente en los asuntos de los hombres y se ocuparon de su destino individual y colectivo. Así mismo, les otorgaron su protección, con la condición naturalmente, de que los veneraran y les prometieran una obediencia absoluta. De esta manera, nacieron todos los cultos a las cuales se refiere la mitología griega. Zeus considerado como el rey de los dioses olímpicos, tuvo muchas mujeres, (algo similar a lo que manifiesta Enoch en su libro acerca de que “llegaron los dioses y eligieron a las mejores mujeres de la Tierra para unirse”), ya sea entre las mismas deidades (Deméter, Hera…), las ninfas (Egine, Maya…) o las mortales (Alcmena, Danae,…) De esas uniones tuvo muchos hijos quienes, según los casos, fueron diosas) Perséfone, Atenea,…), dioses (Apolo, Hermes,…) o héroes (Heracles, Perseo,…). Entre esos dioses, diosas y héroes, Zeus eligió a otros seis dioses facultados para que se unieran a los dioses olímpicos, lo que elevó el número a doce. Se trata de Apolo, Ares, Hermes, Hefesto, Artemis y Atenea. Al igual que Poseidón, Hades, Hera, Deméter y Hestia, estaban encargados de representar a Zeus y cumplir con su voluntad, tanto en el Cielo como en la Tierra. Dado que es imposible, en el marco del presente Tra:. Explicar el significado de todas las deidades del Panteón griego, por lo tanto voy a limitarme a los doce olímpicos, ya que eran considerados como los más importantes.

Zeus
Zeus era considerado como el rey del Cielo y de la Tierra, es decir, como la deidad suprema. Como tal reinaba no solamente sobre todos los dioses, sino también sobre todos los hombres. En razón de su supremacía, tenía el poder de actuar en el futuro de los mortales. En razón de su supremacía, tenía el poder de actuar en el futuro de los mortales, pero

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únicamente en los límites de su destino. Cuando estos últimos no respetaban su voluntad o le faltaban el respeto, les manifestaba su enojo a través de relámpagos y trueno, de los cuales era el poseedor. A veces, castigaba a los impíos haciéndolos morir. Sin embargo, también sabía mostrarse misericordioso con los que solicitaban su perdón.

Poseidón
Este dios era el maestro de los océanos. También tenía el poder de desencadenar maremotos con su terrible tridente, horquilla de tres puntas, gracias al cual manifestaba su poder destructor. Particularmente violento, todos le temían, tanto las deidades como los hombres. Su ambición era tal que quiso usurpar la soberanía de Zeus y reinar sobre toda la Tierra. No lo logró y tuvo que contentarse con la Atlántida, a la cual me referí en los Ttra:. “Historia de la Luz – La Atlántida”. Poseidón se caso con muchas mujeres, pero la mayoría de los hijos que tuvo con ellas fueron monstruos, excepto el caballo volador “Pegaso” y el célebre carnero del Vellocino de oro.

Hades
Éste dios, cuyo nombre significa “Invisible”, vivía en las entrañas de la Tierra y raramente subía hasta el Olimpo. Reinaba en los infiernos, cuyas puertas guardaba Cerbero, un monstruo perro que tenía tres cabezas. Despiadado, Hades vigilaba que los malvados sufrieran los castigos a los que Zeus los había condenado. También confiscaba sus bienes, lo que explica por qué era considerado también como el dios de la riqueza. A causa de su mala reputación, ninguna mujer quiso casarse con él. Entonces, raptó a Perséfone, la hija de Deméter, y la obligo a reinar a su lado seis meses por año, durante el otoño y el invierno. En cuanto llegaba la primavera, subía al Olimpo y se reunía con los otros dioses.

Hera
Según la mitología griega, Hera, hermana de Zeus, fue igualmente la tercera mujer que lo desposó, las dos primeras fueron Metis y Temis. Tuvo con ella cuatro hijos – dos varones: Hefesto (dios de

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la forja) y Ares (dios de la guerra) – dos hijas: Ilityie (diosa del alumbramiento) y Hebe (dios de la juventud). Los griegos las veneraban grandemente. Hera representaba para ellos el arquetipo de la mujer, en calidad de esposa y madre. Así mismo, se convirtió en la diosa de la protección, porque solamente ella podía calmar los enojos de Zeus e implorar su clemencia hacia los hombres.

Deméter
Esta diosa, cuyo nombre significa “Madre Tierra”, estaba encargada de vigilar que la Tierra proporcionara a los hombres lo que necesitaban para vivir, especialmente en el cultivo y la cosecha. Así mismo, tenía el papel de vigilar la evolución del feto en el seno materno, a fin de que se desarrollara armoniosamente y naciera un niño fuerte y con buena salud. Al respecto, también era considerada tanto la diosa de la fecundidad como de la maternidad. Según lo indica la mitología, mantenía lazos muy fuertes con su hija Perséfone.

Hestia
En el principio, Hestia era la representante del Fuego Divino en el Olimpo, designado con el nombre de “Éter”. En el momento cuando se creó la humanidad, inspiró a los hombres el descubrimiento del fuego para que pudieran calentarse, alumbrarse y cocinar sus alimentos. Con el tiempo, se convirtió en la diosa del hogar (fogón) y, por extensión, la guardiana de la familia. Habiendo hecho votos de castidad, nunca se caso y no tuvo hijos, pero se dedicó a proteger a los mortales, especialmente a quienes le profesaban culto.

Apolo
Hijo de Zeus y de Leto, hermano gemelo de Artemis, era el dios de la Luz y tenía el poder de volverse el futuro, lo que explica el importante papel que juega en los oráculos. Igualmente era un músico y cantor sobresaliente. Rodeado de Musas, de quienes dirigía el coro, encantaba a los dioses del Olimpo con la ayuda de sus cantos, acompañados de una lira, instrumento inventado por Hermes. Hay que aclarar que Apolo fue quien inspiró a los

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sacerdotes para que construyeran un santuario en Delfos, dedicado a su gloria.

Ares
Hijo de Zeus y de Hera, era el dios de la guerra y gozaba sembrando discordia entre los hombres como entre las deidades. Es por eso que los otros dioses olímpicos le tenían poca estima y desconfianza; sin embargo, todos coincidían en decir que tenía mucho valor y una gran vitalidad. En este orden de ideas, a él se le atribuyó la llegada de la primavera y el poder regenerador de la naturaleza, especialmente en esa estación. De temperamento violento, un día mató a uno de los hijos de Poseidón y fue juzgado por el mismo Zeus. El proceso tuvo lugar en la colina donde cometió su crimen. Desde entonces, esa colina tomo el nombre de “Areopage”, que significa “Colina de Ares”.

Hermes
Hijo de Zeus y de Maya, este dios tenía la particularidad de desplazarse muy rápidamente en el espacio. Su papel principal consistía en ayudar a los héroes y transmitir a los mortales el mensaje de los dioses. También estaba encargado de proteger los viajes contra los bandoleros, los animales salvajes y los demonios. Teniéndole gran afecto, Apolo le enseño el arte adivinatorio y le dio una varilla como símbolo del conocimiento que le había transmitido en ese campo. Un día, Hermes vio en el camino a dos serpientes que se peleaban por una presa. Al tratar de separarlas con su varilla, se enrollaron alrededor de ésta: así nació el Caduceo.

Hefesto (Efesto)
Hijo de Zeus y de Hera, este dios, cojo y desfavorecido, era el maestro del fuego, tal como se manifiesta en las entrañas de la Tierra. Después de haber instalado una forja en el cráter de un volcán en actividad, esto es, en el Etna, se dedicó a fabricar armas, armaduras y escudos para los dioses y héroes, con el fin de volverlos invencibles. Por esa razón, los griegos lo hicieron el dios de los herreros. Sin

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embargo se destacaba en todas las artes y oficios basados en la habilidad manual.

Artemis
Hija de Zeus y de Leto, hermana de Apolo, esta diosa estaba encargada de mantener el equilibrio y la armonía en la naturaleza. Para llevar a cabo esa tarea, cazaba a los animales que eran demasiado numerosos, pero no vacilaba en cuidar a los que estaban enfermos o heridos. Principalmente, estaba activa durante la noche y se hacía ayudar por las ninfas, deidades secundarias que vivían en los bosques, las praderas, los lagos, los ríos, etc. Por otra parte, los griegos creían que Artemis era la que transformaba cada mes en la luna llena, lo que explica por que era considerada una diosa lunar.

Atena
Hija de Zeus y de Metis, su primera esposa. Atena era la diosa de la guerra. Pero a diferencia de Ares, su medio hermano, no gozaba en sembrar discordia. Cuando estallaba un conflicto, ya fuera entre las deidades o entre los hombres, tomaba partido por quienes defendían la causa más justa, les inspiraba estrategias tácticas y les daba el valor para vencer. De hecho, el uso de las armas no era para ella un medio para hacer triunfar la justicia y la paz. Debido a su fuerza, Atena, era también solicitada para proteger las viviendas y las ciudades. Por otra parte, ella era quien aseguraba la protección de los héroes. Fue una de las diosas más veneradas de la Grecia antigua, como da testimonio el templo magnífico que le fue dedicado en la Acrópolis de Atenas. Estoy seguro del aprecio que se tendrá respecto al presente Tra:. de las deidades más importantes que eran veneradas en la Grecia antigua. Naturalmente, los Iniciados de esa época, contrariamente a la gente del pueblo, no las consideraban como verdadera entidades espirituales. Para ellos, simbolizaban las leyes y los principios por medio de los cuales Dios se manifestaba en el Universo, en la naturaleza y en el mismo hombre. Dicho en otras palabras, los consideraban como aspectos múltiples y complementarios de una Inteligencia única.

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En el siguiente Tra:. Continua “Los Misterios de Orfeo”

Diagrama que representa al Panteón Griego

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