EL CAMPO CUA TICO DEL TIEMPO

El viejo debate entre materialistas y espiritualistas (o idealistas) está caduco. Es verdaderamente insostenible con los conocimientos actuales sobre la Naturaleza hablar de realidad como algo tangible. Resulta evidente que eso es sólo una parte y minúscula de la misma. Nosotros no vemos rayos infrarrojos, ultravioletas, radiaciones X y otras del espectro y, sin embargo hay animales que pueden captar zonas que son para nosotros sólo accesibles con instrumentos inventados ad hoc; tampoco oímos ultrasonidos ni podemos captar con los sentidos de acción química táctil, olfativa y gustativa muchas de las impresiones que otros animales y vegetales logran. Pero nuestro cerebro puede analizar y comprender aspectos de la realidad que son fundamentales para aceptarla físicamente: procesos psicofísicos y algorítmicos que son completamente reales y operativos y con ellos ha ido conformando un Mundo de realidades y apariencias a través del cual nos es posible vivir. Así pues, los objetos mentales, que son idealizaciones de los materiales o de los procesos con que se aparecen ante nosotros en el mundo real, aunque no siempre podamos verlos y tocarlos y que se incardinan

en estructuras y sistemas ordenados, tienen que estar afectados por las propiedades de aquellos en un campo algorítmico universal (PSI) al cual pertenecerían desde su origen simple y ancestral en el imaginal humano hasta su evolución compleja actual en los dominios mentales del hombre de hoy. Encontrar las leyes propias del Universo y de los procesos de pensamiento nos resulta decisivo porque nos hemos empeñado en querer explicarlo todo. Y negar la existencia de otras realidades aún no descifradas no es más que una estupidez fundamentalista pseudocientífica. Es posible que nuestro Espacio-Tiempo haya tenido un modelo en otro Metaespaciotiempo que contendría alguna esencia, lo fundamental de donde surgen las condiciones "legales" del nuestro, pero nunca lo sabremos, al menos en vida, mas que reflexionando acerca de ello y tratando de certezas lógicas. Esas Matrices platónicas de las que nacen todas las posibilidades y se hacen probables y luego hasta reales y evolucionan, con energía e información virtuales son colapsadas o materializadas en aquello que percibimos nosotros y otros seres que las convierten en realidad. Un continuum lleno de condiciones locales que no sabemos si alguien dirige o sueña, o si alguna vez lo hizo y luego se desentendió, dejándonos a nuestra propia suerte como minúsculos seres en la inmensidad cósmica. También pudiera ser que la evolución del Cosmos sea fruto del azar producido por inestabilidades cuánticas y que, teniendo en cuenta que lo que a nosotros nos parecen inmensidades de tiempo pudieran tener en macroescalas temporales la duración de simples pompas de jabón, las condiciones constantes vayan a fluctuar dependiendo de factores que nos son desconocidos y la velocidad de la luz o la llamada constante cosmológica (ahora quintaesencia o campos de trazas) cambien y toda la física se vaya al garete en cualquier siglo o milenio terrestre de éstos. Pudiera tratarse de un nivel subcuántico donde tendrían lugar operaciones microfísicas entre variables ocultas como decía Böhm o un campo psi universal como explica Laszlo. Así mismo, es posible que el principio antrópico que señala en sus dos modalidades (débil, la que dice que estamos aquí porque las condiciones nos lo permiten habiendo otros universos sin ellas y por lo tanto sin consciencia; o fuerte, que implica que precisamente estamos aquí para eso) nuestra importancia capital en el futuro del propio cosmos, el cual no tendría ningún sentido sin la inteligencia consciente. Hay que buscar y hallar el modo de reconciliar al Espacio y al Tiempo, a lo que tiene una existencia tangible y a la materia de nuestros pensamientos, como hipótesis científica, para que algún día sea posible transitar localmente los caminos del Tiempo como hoy se hace con los espaciales, o mejor dicho ambos a la vez pero dando prioridad al campo temporal a través de mapas

holográficos e-t. O, al menos, que podamos llegar a comprender la complejidad de las historias, los misterios de la memoria universal y las leyes que rigen el Espacio-Tiempo que habitamos. No obstante, es preciso distinguir con claridad entre la sensación intuitiva de transcurso del Tiempo, que es natural (cronobiología) pero aprendida filogenéticamente en la evolución vital al crearse memorias dinámicas causales útiles para los procesos autopoieticos y que los humanos hemos reforzado inventando historias que necesitan de la noción de tiempo para desarrollarse llevando a mitificar al propio Tiempo como medidor de la existencia e incluso a inventar los tiempos míticos (in illo tempore) para dar sentido a la existencia. Pero el tiempo de los procesos físicos elementales no parece moverse, no tiene verbo. Está ahí, si queremos, enmarcando o conteniendo los sucesos que se dan en el espacio, pero en sí mismo no cambia pues ajusta los procesos modulares mediante constantes (artificios matemáticos que aseguran resultados finitos, es decir dentro del tiempo), a no ser que consideremos los movimientos relativos de unas fases respecto a otras; eso sí, viendo tal dinámica entrelazada espacio-temporalmente, lo cual no puede llevar a negar su existencia absoluta sin hacerlo con el espacio mismo. No vale decir como algunos científicos afirman que el tiempo no existe mas que en cápsulas, como tampoco es suficiente decir del espacio cósmico que es plano. Pues si bien ambas afirmaciones son ciertas en términos relativos a la física actual, también lo es que nuestras convicciones cambian en las últimas décadas con extrema facilidad toda vez que nuevos datos llegan a nosotros y revolucionan el saber y que nos han obligado a entender cosas que hace bien poco nos parecían imposibles. De hecho, también podríamos decir que el espacio está encapsulado en los momentos de energía y su campo de influencia generado como geometría discontinua, pero en nuestro macromundo los procesos relacionales nos obligan a comprender globalmente y admitir que aunque todas las relaciones de subniveles más elementales siguen estando ahí, otras nuevas generadas en cada emergente se hacen con la situación por encima: así las relaciones sociales obligan a cambios biológicos y las de ese nivel lo hacen en el molecular. 1.- ¿QUÉ ES Y DONDE ESTÁ EL TIEMPO? El Tiempo es un campo dinámico -en realidad un Sistema Escalar de Campos Cuánticos- donde fluyen pulsos en un caos de información, a veces amorfa y otras como sistema estructurado en pautas o ritmos, que forman memorias y dotan a las energías del campo espacial de dimensiones (orden) y atributos (cualidades) en sus dos aspectos de manifestarse: como ondas, o sea desequilibrios organizados que se propagan en un medio como probabilidades, y como corpúsculo, al convertirse tales pulsos en cuantos de información

pautada como consecuencia de la reducción del estado de la función de onda en instantes datados - que son partículas o paquetes de información- inducida por lo que podríamos llamar fuerzas algorítmicas o cibernéticas, productoras de límites o formas matemáticas que dan carácter unitario a esos bloques homogéneos de información memorizada o plegada en el campo temporal y que se recupera constantemente en el bucle autorecursivo del proceso neguentrópico, autoorganizando el sistema.

Esta es la hipótesis que se emite al decir que la Información es la cuantificación de un tipo de fuerza no masificable que toma forma y estructura en ese Holocampo Cuántico Temporal, a partir de fluctuaciones de lo que solemos llamar Nada Eterna, o sea de las fluctuaciones del vacío que dan lugar a una burbuja E-T inicial o como rebote de un estado anterior en que se seleccionarían las condiciones fundamentales del nuevo Universo por un proceso aún indiscernible posiblemente similar al que cuantiza la energía y la masa. Lo que bien podría ser un Metacampo protouniversal con esas condiciones originales entre otras muchas posibilidades que no se concretan, al menos en nuestro universo. El Tiempo no existe antes que la Información del mismo modo que el Espacio tampoco existe antes que la Energía pues es su campo expresivo y una vez en ellos las fuerzas de tensogridad topológica del compromiso de UR (la ruptura de la simetría del vacío atemporal que ajusta la duración de un cronón con el recorrido de Planck) afectan el crecimiento fractal con unos valores constantes que se establecen en cada nivel.

Y es ahí donde aparece el Tiempo al marcarse un BIT en un latido (beat) primigenio como medida básica de ruptura de la infinitud que se destruye como absoluto eterno al ajustar una velocidad máxima de expansión que en su recorrido produce el propio Espacio-Tiempo y marca la ley universal. Para esta hipótesis el Tiempo adquiere naturaleza existencial propia completa, deja de ser la 4ª dimensión que da fluidez al espacio como se ha venido tratando hasta ahora, para adquirir gran protagonismo con su propio campo universal y dimensiones manifestándose dualmente y pariendo incluso al Espacio. De tal modo que el matrimonio indisoluble del tejido universal pueda ser observado de forma mucho más precisa. Y, tal y como el varón y la mujer son dos sexos diferentes pero ambos forman el género humano y, hasta ahora, sólo con la unión natural de los dos desde la escala celular a la socio-cultural, se puede hablar de Humanidad aunque en cada sitio la sociedad les haga desarrollar papeles distintos, el Espacio y el Tiempo son los dos aspectos en que se manifiesta ante nosotros una Realidad Universal Completa y Compleja, como lo físico y lo psíquico (llámese ánima, espíritu o inteligencia si se quiere) también lo son en el fenómeno vital: complementarios que no existen uno sin otro en cualquier nivel de existencia: son uno y dos a la vez (Mónada o YinYang). Podemos separar cualquiera de las dos caras de esa moneda para estudiar los fenómenos mejor; pero en la Realidad su naturaleza es indisoluble, al menos desde la escala de Planck, y fuera de singularidades como los agujeros negros, ombligos que quizá nos unan-separan de otros universos de diferentes naturalezas triturando energía e información. No dependen una como subordinada y otra como principal sino que su equilibrio es fundamental en el tejido E-T de nuestro universo, haciendo complementario el hecho de nuestra propia existencia con la inmensa realidad de su conjunto. Podríamos así reinterpretar la frase einsteniana, que Wheeler citaba, sobre la masa y el E-T diciendo ahora "el Tiempo le dice al Espacio como ha de comportarse y éste le da forma a aquel, le obliga a curvarse y pautarse mediante energía, pero vive con sus latidos expandiéndose y creando en su seno a los seres que los descubrirán y medirán". Esto resulta fundamental comprenderlo y asumirlo -entrando así en el principio antrópico débil- pues nos redimirá de situaciones paradójicas como las inacabables computaciones tipo máquina de Turing o la conjetura de Goldbach: podría seguir procesando ad infinitum, pero su límite está en la energía disponible, que precisa para funcionar, y sólo la conjunción espacio-temporal genérica que implica cooperación entre las unidades o los campos de energía e información permite llevar a cabo operaciones físicas según leyes o constantes aparecidas y fijadas al inicio de cada estructura emergente, la cual conforma un campo escalar a partir del que actúa causalmente. Existen claro está desfases perentorios y rupturas de equilibrio que dan lugar a otros nuevos equilibrios en estados de fase distintos, porque se trata de

campos escalares que tienen saltos de fase cuando una estructura disipativa se convierte en emergente: es el juego de la entropía-neguentropía de los sistemas complejos que ha estudiado Ilya Prigogine. Como lo son también las agrupaciones en diversos órdenes fractales que producen estructuras semiestables de todo tipo, desde los cristales a los sistemas dinámicos cuyos atractores o ejes de catástrofe dan lugar a todas las formas de la naturaleza desde el quark al jaguar, en palabras de Murray Gellmann y el Árbol del Conocimiento descrito por los biológos chilenos Varela y Maturana. Todo un despliegue de entes y seres vivos en la inmanencia del Cosmos, unidos por la ligadura de la información a la energía radiante o masiva. Haríamos así extensivo al Tiempo el planteamiento de De Broglie de dualidad onda-corpúsculo aplicado a la materia y por Einstein antes de ello a la luz, como un campo cuántico formado por un conjunto de operadores de creación y aniquilación de unidades de información, un nuevo espacio de Fock hipercomplejo que seguiría las leyes relativas a estadística e interacción en sus estados y donde el lugar habitual del espacio lo ocupa ahora el Tiempo, eso sí conceptualizando las imágenes físicas captadas; pues, al fin y al cabo, "nadie ha visto nunca la energía" - como dijo Heisenberg. Ni el Tiempo para poder encontrarlo en su origen KYBERNÉTICO. Un Tiempo que existe, aunque sea localmente encapsulado, pero no como absoluto sino como espectro que nos informa de lo que sucede en el espacio complejo, desde lo real a lo imaginario, en el que la causalidad es una relación lineal que conecta la causa y el efecto por medio de un algoritmo no complejo. Y quiero que se entienda el concepto de imaginario en su expresión matemática como ya explicaré después. 2.- LOS FUNDAMENTOS DE LA TEORÍA. Volviendo al principio, el Tiempo constituye un campo cuántico de ORDEN, que es un sistema pautado que va fractalmente de lo simple a lo complejo, enlazándose con el campo espacial al que data y del que recibe a su vez las tensiones generadas por aquel, como la curvatura que produce la tensión cohesiva gravitatoria que se equilibra con la conversión en ESTRUCTURA de la fuerza informacional o cibernética que fluye algorítmicamente en el Tiempo y que nosotros vemos como fórmula de la potencia inversa a la distancia de las masas. Eso que parece sonar extraño nos lleva a definir primero qué clase de energía produce la explosión primigenia llamada BigBang; es decir, aquel que inicia el Tiempo y con él el espacio, y que ha de ser, por exclusión, aquella que queda al restar lo calculable en virtud de la expansión del Universo hasta su etapa actual. Cuando se hace eso, se descubre, y eso irrita a muchos científicos, que falta algo fundamental, una energía que se pretende tan

obscura que no hay donde encontrarla, llamada energía de vacío y en su origen tensor de Weyl imprescindible ya desde el parto. Hoy día se estudia como quintaesencia o como campos de trazas debido a que desde que Einstein la incorporó a sus ecuaciones para que cuadraran llamándola Constante Cosmológica no se puede explicar sin ella la expansión del universo y muy especialmente su etapa inflacionaria (Guth) que son, a su vez, necesarias para el modelo estándar con que trabajan los físicos del micro y del macrocosmos.

Una fuerza cuya existencia pudo demostrar experimentalmente hace unas décadas era posible medir entre dos láminas vacías en la misma Tierra el científico holandés Casimir y que Hawking llama "pelos" de los agujeros negros y podría ser el origen de la energía (y materia) oscura que invade los espacios pseudovacíos del universo. Y el Tiempo sería, tras su apariencia simple de linealidad de instantes, la resultante de un sistema paramétrico complejo de operaciones matemáticas ocultas a nuestros ojos por el mito de nuestra cotidiana lectura de dias y noches o grados en la esfera celeste que, sin embargo, se estruja y retuerce en bucles y llega a desaparecer en fenómenos cósmicos singulares y hace vibrar o enrrollarse en minúsculas figuras topológicas que producen espacio al emerger del vacío, conteniendo todos los datos para que lo hagan, dando porqués, cómos y cuandos.

En definitiva, el Tiempo es un resultado matemático de un campo complejo. El primer nivel que se establece es el URCAMPO: se trata de un campo cuántico primigenio originado por las fluctuaciones de vacío que cuantifican suficiente potencial para dar lugar a un primer estadio E-T produciendo un primer latido: un BEAT, que recorre la longitud de PlanckWheeler en un intervalo mínimo llamado cronón (cuando se produce lo que Hawking-Turok llaman Instantón) y con un cuanto de energía radiante a la velocidad máxima (luz) permitida tal vez por la textura hipercósmica de la nada cuántica, lo que se denomina tensor de Weyl donde la curvatura espaciotemporal se aproxima a cero sin estar localmente determinada por la materia, según las ecuaciones de Einstein, dando lugar a una grumosidad o inhomogeneidad de las que surgen en cada campo relaciones cuánticas tensionales de equilibrio inestable que acaban produciendo masa en el Espacio e información en el Tiempo pero sobre todo gran Incertidumbre. Todo eso sigue siendo una misteriosa e inexplicable fuerza primordial que ha sido llamada Dios por unos y Espíritu en Acción o Azar acausal de la Nada por otros y que en mi hipótesis es sencillamente el primer compromiso entre los campos espacial y temporal que da lugar a la burbuja original de nuestro Universo en 1 elevado a-43 msg.: es el llamado tiempo de Planck que

es el mínimo al que tienen lugar los procesos físicos cuánticos, aquello que ya podemos llamar realidad. En ese campo es donde podríamos decir que las minúsculas fibras de energía vibrante que fluye construyen un tejido E-T al organizar dinámicamente las fuerzas surgidas como una especie de espuma cuántica rellena aún de vacío inestable - según dice Wheeler- en cuyos bordes se entrelazan las cuerdas o membranas que al oscilar con frecuencias distintas, los cuales serían los niveles de información precisos debidos al nivel de energía correspondiente, dan lugar a esos ladrillos elementales de energía que se materializarán o no en aquellos puntos espacio-temporales o momentos de fuerza en que se anudan las dos potencias: la información que codifica y la energía que se compacta en concreciones del suficiente valor cuántico como para salir de lo que llamamos vacío y existir en un universo específico que es el nuestro. Esto, al parecer, sólo es posible cuando la energía acumulada por la rotación del espín (esa fuerza intrínseca de carácter cuántico que discrimina partículas con masa o sin ella) da un salto al nivel planckiano produciendo con ello no sólo la aparición de los campos en que actúa, sino la topología relacional de tal nivel: que la unión de las energías común y cibernética sea de orden entero o fraccional dará lugar a la cuantificación de una partícula bosónica o fermiónica (de relación o de masa en función de que alcance la energía precisa para un campo Higgs, donde la energía se transmuta en masa al romper una simetría, es decir un equilibrio) en los campos escalares del espacio. E igualmente sucedería en los campos escalares de Tiempo ocupados por un caos ondulatorio que se ordena matemáticamente en constantes que fijan fractalmente los posteriores desarrollos del orden informacional temporal y con leyes (regularidades) o algoritmos (procesos dinámicos) que actúan como atractores del campo complejo espacio-temporal, especialmente en las zonas de mayor fuerza gravitatoria donde se producen condiciones locales de espacio-tiempo. Se recogen aquí algunos planteamientos de Guth, Smolin y Kitado, así como de L. Nottale y G. Ord, uno de los cuales explicaba en un artículo de la revista Investigación y Ciencia que la dimensión fractal de la Mecánica Cuántica ha sido calculada en 2 con lo que se ajustan así perfectamente los parámetros de las ecuaciones. De tal modo se multiplican, dimensionando la realidad y relativizando los alcances de las intensidades en cada campo escalar. Dando lugar a una realidad fantasmática e intangible que todos sabemos que existe y rodea las formas que nuestra sensualidad capta, convertidos en espectrales cuerpos fluidos o sólidos para las facultades de abstracción de nuestras mentes al pensar en ellos, idealizando referentes físicos. Y que son eso que varios científicos y filósofos han llamado Universos Paralelos o Multiverso (Everett, De Witt, Deutsch).

Aunque algunos llegan más lejos e incluso niegan la existencia del Tiempo como tal y dicen que se trata de una ilusión producida por el paso de unos universos a otros o de unas cápsulas de ahoras que se conectan mediante nuestro pensamiento; algo que yo creo es excesivamente confuso e incluso diría que erróneo si nos salimos de una modelización virtual. Está en completa contradicción con el sentido económico que parece mostrar el Cosmos en todas sus manifestaciones: hay que imaginar todas las posibilidades materializadas en un universo e-t para cada una; algo que no es que sea absurdo porque la naturaleza no tiene porqué compartir nuestro criterio lógico, pero que sencillamente parece un exceso que la famosa navaja de Occam que se suele aplicar a las hipótesis cortaría de raíz ofreciéndonos como alternativa Una Realidad e Infinitas (o casi) Virtualidades donde encontrar argumentos para la innovación y la vida por eones. Así que no se trata de que no haya otros mundos es que, como decía el poeta surrealista, están en éste, eso sí como probabilidad que puede que nunca se realice, pero que puede producir efectos fantasmales debido a su carácter dual. Antes del Tiempo, tal y como explico un sistema dual pautado de órdenes plegados y unidos al espacio, habría una singularidad de las llamadas de tipo tiempo (con información probabilística y virtual sin definir en absoluto) en la cual, lo que luego serían constantes acopladas a cada nivel de los futuros campos, aún no se habrían puesto a funcionar, pues sólo podían hacerlo al existir, apareciendo espacial y temporalmente fuera ya del vacío en ese que llamo el Tiempo de UR (URCAMPO), comprometiéndose ambos tipos de fuerza ya desde ese Alfa hasta su Omega final (si es que éste llega, debido a curvaturas o al agotamiento entrópico). En el Campo Temporal que es donde se produce la Información como función de onda, se concretan o atan en los instantes de las partículas energéticas al colapsar la onda en un momento del campo, dotando a éstos de ciertos atributos propios (lo que llamamos constantes o leyes, o bien presentan características generales de probabilidad: para nosotros, entonces, lo que medimos dependerá del interés del observador por localizar un momento acotándolo experimentalmente lo que induce a lo virtual a caer en la realidad (particular), o por conocer estados de información estadística (probabilidad) y por eso concluimos que hay indeterminación cuántica. Podríamos también decir que de un metavacío salta una estructura virtual que rodea espacialmente un momento corpuscular de energía constituyendo así un campo cuántico y su partícula, y que ambos son aspectos distintos de lo mismo: energía+información en forma de alcance probabilístico y de momento angular, que se convertirá en presente real al concretarse espacio-temporalmente y tomando valor como bit cuántico (QUBIT). Pero si un espacio de Fock es una superposición infinita de espacios de Hilbert, que son campos de representación de la objetividad cuántica donde se configuran las coordenadas con que dimensionamos una abstracción para comprenderla y como plantean algunos de los científicos citados antes, es imposible un espacio de Hilbert sin antecedentes (debate planteado por Smolin

y Kauffman acerca de la ausencia del Tiempo global en la Cosmología Cuántica, y los planteamientos de Kitada que desarrolla su teoría de tiempos locales, así como los de Barbour, Hameroff, Baez, Anderson y otros: e-revista Edge).

No hay un tiempo sino muchos, infinitos tiempos locales tal vez, como se deduce de la Teoría de la Relatividad einsteniana y ha sido ya comprobado empíricamente. Tiempos que dependen de condiciones diversas y que se superponen (interfieren) entre sí y entrelazan con los campos espaciales curvándose en los momentos angulares donde energía e información construyen una realidad física que es la urdimbre donde se asientan los nudos de energía e información para formar Realidad. Tiempos locales relacionados todos ellos mediante unas leyes cuánticorelativistas que surgen a partir de las condiciones de equilibrio enmarcadas por el compromiso de Ur para nuestro universo, una burbuja del hipercosmos. Un híperespaciotiempo en el que podrían anidar burbujas de otros universos en gestación o desarrollo, siendo el nuestro tal vez sólo uno más del Multiverso cantoriano, como un puzzle megadimensional lleno de plegamientos y huecos, desde donde no tenemos modo de saber si juega alguien e incluso si otros universos se han hecho reales y tienen E.Ts. similares o distintos del nuestro. Ese crecimiento fractal del tiempo produciría una Dualidad T, que implica autosemejanzas de escala relativas, tanto en las escalas macro y

microcósmicas como en los niveles meso donde anida la vida, los cuales habrían de poder ser observables cuánticamente, y eso implica también la dualidad flujo-pulso y la consecuente interferencia cuántica que introduce la virtualidad en el mundo. Así es como un gaseoso futuro de probabilidades se va convirtiendo en presente al estructurarse el flujo virtual en un líquido que parece pasar por nuestro pensamiento y se estabiliza sólidamente en un inmodificable ya pasado y, como el agua yendo de vapor a hielo, consume energía para llevar a cabo tal proceso entrópico/neguentrópico. En el Big bang cósmico original se habría producido un gran foco de energía e información, en apariencia infinita y expansiva, y que todavía se puede medir en la radiación fósil del fondo universal de microondas. Pero también sabemos por Hawking, Bekenstein, Penrose, Wheeler, Thorne y otros que una parte podría estar regresando al vacío a través de los agujeros negros y que falta mucha energía, oculta como obscura quintaesencia, que contendría una fuerza expansiva o negativa respecto a la gravitatoria, indetectable hasta ahora por nuestros sentidos y artificios, para que salgan equilibradas las cuentas. Y para eso habría que explicar bien su origen y contenido lo que ha dado lugar a las más diversas hipótesis, como la de Ostriker y Steinhardt y la de Ratra y Peebles. Por otro lado, también parece factible -según las investigaciones de Radlston (Universidad de Kansas) y Nodlan (Universidad de Rochester)- que se venga produciendo un efecto sacacorchos o retorcimiento del Universo en torno a un eje formado por las constelaciones Aguila y Sextante con un crecimiento cósmico de orden fractal y dimensión 1,7 como dicen los científicos de la Universidad de París Combes, Sánchez y Vega, datos ambos que podrían apostillar firmemente una hipótesis de que vivimos en una especie de Cosmos Caracol, helicoidal y escheriano dominado por PI, creciendo hacia el infinito y autoconsumiéndose en los sumideros de sus agujeros negros, simas de la nada por fuera y por dentro, un Universo sin límites definidos que se expande sin freno al no haber suficiente masa como para obligarlo a curvarse en un límite parabólico que lo condujera a un Bigcrunch dentro de miles de millones de ciclos solares, pero que refuerza la complejidad interior como medio para alcanzar el más allá de sí mismo, de su tiempo y su espacio, de su posible significado e incluso de su consciencia y nos sugiere en las medidas del fondo de microondas una apariencia de planitud corregida en las inmediaciones de los astros por la curvatura gravitatoria del E-T. Lo que nos hace pensar que tal vez tengamos tiempo para conquistarlo todo si es que algo nos sigue impulsando a hacerlo y nos dotamos de la estrategia adecuada para ello. El Hipercomplejo E-T total que es llamado Multiverso se deconstruye y se trata de racionalizar a disposición de los científicos o de los pensadores en cada acto de conocimiento llevado a cabo y descrito, pero no puede por sí mismo generar una teoría definitiva sin salirse de la realidad vista desde nuestro humilde planeta.

Hasta ahora la única manera de salir voluntariamente del E-T y abstraer la realidad del mundo ha sido llevada a cabo por místicos que parecen suspender el flujo temporal y espacial de su vida y se imaginan o sueñan en un cielo o nirvana que está fuera de la mundana realidad común.

Es decir, que al olvidar que existe el Espacio y el Tiempo yendo al núcleo de sí mismos encuentran el ombligo que los une a lo Acausal e infinito y salen realmente del E.T. de nuestra percepción mental, transgreden las fronteras de la realidad y encuentran un confortable vacío esencial que llaman Nirvana o Más Allá. Aunque, quede claro que esto no es el objeto de la reflexión actual sino más bien una consecuencia que debo dejar para otro lugar, pues se trata en esos casos de un tiempo mental o espiritual (metanoia) que no es común al físico de las partículas subatómicas, al de los procesos biológicos, ni al psicológico de nuestras historias humanas, que son tiempos medidos por relojes muy distintos aunque perfectamente pautados para su fin propio.

No obstante, sirva esta digresión para animar a entender fenómenos inexplicables con el razonamiento lógico causal tradicional que, sin embargo, parecen nítidos para el zen o los místicos. Pero esto también nos permite entrar en la justificación de velocidades superlumínicas para la información en los procesos cuánticos tipo EPR y túnel y la quantum teleportation que experimenta IBM sin pensar en magia vudú ni en un trajín constante de cuerpos entre mundos paralelos. 3 - LA INFORMACIÓN Y LA MENTE HUMANA La Información como sistema dual de hiatos pautados llega en órdenes dinámicos (temporales o cibernéticos) y que son puntuales y ondulares - digital o analógica - y, debido al sistema complejo de la mente humana, lo que desciframos como mensaje puede ser además acerca de lo real o de lo virtual contenido en lo observado: proyectamos en el objeto de nuestro pensamiento lo que es y lo que creemos que contiene. Nuestra sensación de tiempo suele ser doble: es lineal y continua cuando se refiere a computación de sucesos intervalados cronológicamente, produciendo la sensación de causa-efecto por reconocimiento en la repetición de indicios que ligan uno a otro en ese orden. Pero, a veces, el contenido informativo recoge plegamientos de otros sucesos pasados no conocidos (o de futuras probabilidades, algo similar en lo espacial al experimento de las dos ranuras) que se muestran de nuevo en otro lugar y creemos estar en un proceso cíclico (eterno retorno) o un deja vu: su mezcla en autoretroalimentación da lugar a la espiral logarítmica propia de la neguentropía: los procesos dinámicos evolucionan a órdenes de mayor complejidad hasta que su masa (espacial o temporal) crítica llega a un limite exhaustivo que los hace implosionar o producir estructuras disipativas y caos (ruido) o van a la entropía. Recordemos ahora como en el efecto fotomultiplicador un fotón parece ir robando al vacío electrones que saltan a la realidad desde su virtualidad preexistencial, o también el antes citado efecto Casimir y, en el otro extremo, los sucesos de aniquilación de partículas. En nuestra realidad cotidiana esta paradójica dualidad se debe a que quien lee, que aborda un conocimiento desde su propio conocer aprendido, efectúa un acto que define el objeto de su conocer con unos límites precisos y no puede saber de la materia mas que aquella parte de la que ésta informa a sus órganos de conocimiento adiestrados natural y culturalmente para ello, como han explicado Maturana y también Searle. Además la intuitiva sensación de transcurso del Tiempo podría ser un engaño, una subjetividad objetivada por la costumbre y la intuición bionatural, tal como lo es el animismo o el cine y sus 24 imágenes por segundo, lo que lleva a ese planteamiento de existencia de muchas clases de tiempo y por ello la necesidad de ajustar nuestro razonamiento a las diversas escalas, dimensionando cada realidad espacio-temporal en su justa medida. Tengamos en cuenta que incluso un presente tiene tantas facetas como puntos de

observación interna y externa, lo que viola las certezas plenas y conduce a la reducción del sistema causa-efecto a un conjunto de situaciones particulares deterministas y solo generalizables cuando se reproducen tales condiciones. Como tituló Prygogine uno de sus últimos libros es "el fin de las certidumbres". También hemos de recordar que cada campo escalar tiene su propio tiempo: no podemos medir el tiempo histórico con cronones sino que necesitamos calendarios, ni tampoco el tiempo de un sueño con un reloj (a no ser que sea daliniano) y es muy posible que en las inmediaciones de la frontera de un agujero negro ninguno de los conocidos registradores del flujo temporal fuese útil debido a la inestabilidad de las condiciones del tejido espaciotemporal. Como decía antes, el campo temporal, observado aisladamente del espacial, estaría formado por un tipo de fuerza cibernética y dinámica que evoluciona escalarmente, no masificable, que produce organización.

Pero que nuestra mente es capaz de captar estructurando como orden el caos del espacio y del tiempo, debido posiblemente al carácter holofractal con que se producen las estructuras del cosmos: sus concreciones constituyen lo que hemos llamado Información y la totalidad analógica del mismo estaría descrita por la Función de Onda Universal (PSI) que define la ecuación de Schödringer y que contiene todas las frecuencias y probabilidades de desarrollo virtuales y reales. Aquello que denominamos partícula elemental o cuanto de ese campo es un BEAT O BIT, pulso o unidad binaria digital de

información si tomamos ya al tiempo de un latido como dato informativo de ciclo. El desarrollo de tal campo sigue las vías que van de lo simple a lo complejo como las energías masificables que ocupan el espacio: Radiante y Material, la paradójica dualidad onda-partícula es el despliegue de energía que llamaríamos común y cuyos órdenes van de los fotones, quarks y gluones al átomo, relacionados por fuerzas nucleares, electro-magnéticas y gravitatorias. Pero tambien el campo temporal que se mide como Información, cuyos mensajes rodeados de ruido contienen esos dos aspectos: puede ser virtual y real, esta última sería aquella que se agarra a la masa y a la luz y que nosotros leemos en los pulsos con nuestros órganos de percepción y sus alargamientos instrumentales (micros, teles y otras interfaces ad-hoc). La otra, virtual, no puede ser captada por órganos simples de percepción sensorial puesto que al ser de campo y no de momento requiere un nivel perceptivo global u holístico, intuitivo llamamos a lo que hemos aprendido a evaluar gracias a la conjugación de los sentidos integrados por la mente y a la conversación que aporta otros puntos de vista, reuniendo así una capacidad colectiva en un individuo y que en el plano científico se busca por medios estadísticos complejos o para ser interpretada por un emergente de segundo orden del sistema nerviosos: el pensamiento abstracto, que se eleva sobre la realidad percibida y la abstrae simbólicamente, primero mediante imágenes de sensaciones e iconos y luego por medio del lenguaje a través de un sistema de conocimientos acumulados y ordenados, intercambiables y transmisibles al margen de la genética natural, fomentando la construcción de estructuras sociales y culturales (los Nosotros colectivos) que hacen inteligible el mundo. Así, el Mito es la racionalización de lo mágico o fantástico para hacer de intermediario entre lo real y lo imaginario, y el Logos sirve la puesta en escena que debe concretarse reduciendo a objeto real y manejable el contenido mitológico como Símbolo. Para ello actúan los aparatos naturales de procesamiento y hay que tener en cuenta que el sistema nervioso y su cabecera cerebral recogen toda la información real que llega sensorialmente y la reelaboran con datos de los otros sistemas corporales, como el inmunológico, el cardiovascular y respiratorio, el nutricional y endocrino, etc. e incorporan los de las diversas memorias evaluativas. De ello obtiene unos resultados directos y otros que le instan a la reflexión y al diálogo. Y, para estos últimos aspectos, se apoya indefectiblemente en lenguajes como herramientas conectivas. Pero, en cualquier caso, la proyección de respuestas humanas e incluso el propio discernimiento de la realidad interior y exterior es un proceso de decantación de una realidad dual, que es primero ondular (y virtual) y luego particular o concreta y con ello Real u objetiva, pues lo que significa esa palabra es precisamente que se convierte en objeto con propiedades reconocidas no sólo por un individuo sino por un colectivo plural y capaz de ser puesta en común.

Se trata en cierto modo de una puesta al día de la popperiana Teoría de los 3 Mundos, donde éstos son sólo una parte del conjunto de la Realidad. Todo esto rompe con la imposibilidad de analizar los fenómenos espirituales o no físicos y no sólo desde el punto de vista filosófico, sino científicamente, ya que cuanto más se amplía el campo de los conocimientos humanos mas reconocemos la existencia de realidades objetivas no materiales que van desde los algoritmos matemáticos hasta las emociones y desde el reconocimiento del carácter dual del fotón a la creación de mundos virtuales basados en procedimientos informáticos. Tal y como Bateson, Capra, Morin, Penrose, Varela, Maturana, Crick y tantos matemático-lógicos de Boole a Tarski han planteado con distintas miradas sobre el asunto y en los que se reconocen los planteamientos básicos de Platón y Pitágoras en la antigüedad y de nuestros coetáneos Whitehead, Wiener, Shanon y Turing. En ese terreno me parece magnífico el libro de Carlos Castilla del Pino "Teoría de los Sentimientos" donde entre otras muchas cosas explica el proceso de los yoes al sujeto como sistema y sus relaciones. También Ken Wilber con su teoría hologramática de los cuatro cuadrantes en la trilogía Kòsmos ha ampliado la intuición monádica de Leibnitz de relaciones universales del ser y el tiempo y parece ir en esa dirección. El Ser mira hacia dentro y hacia fuera para realizarse en su mundo (su espacio-tiempo natural) por eso sigue en la evolución un proceso doble de individuación y socialización, integrándose en sí mismo al madurar y en los diversos Nosotros, que llevan hacia la construcción de Yoes Colectivos en una evolución extra e intrapsíquica. No basta ya con decir que la sociedad humana es un organismo vivo, cuando se puede ya ir comprendiendo que los procesos de mundialización de relaciones humanas que conducen a centros de dirección legal (derechos y responsabilidades públicas y privadas), política (órganos de gobierno y acuerdo mundiales), económica (globalización del mercado y alternativas), etc. Al hacerlo crece como ser y como parte del Todo, reforzando la Unidad por arriba y por abajo, por dentro y por fuera, un camino de integración física, mental e incluso mística que podría devolver al Ser Humano al absoluto del que surgió. Finalmente emergerá un Ser Humano planetario que no excluirá la realidad de los individuos pero poseerá una conciencia global capaz de comprender mejor los problemas del mundo, tanto en su propia fisicidad existencial que es la Tierra misma y sus habitantes vegetales y animales, como la Humanidad como ente que deberá relacionarse con otros más allá de nuestro sistema solar, si es que existen. La información se estructuraría ya en el campo virtual como probabilidades que pueden o no hacerse reales y lo haría con leyes semejantes a las que afectan a la física de partículas: gravitación, electromagnetismo, etc.

que construyen campos de primer orden gravitatorio, que son génesis de conocimiento y poder y, más adelante, lo hacen en segundo orden como atracción-repulsión que llegan a conformar estructuras amor-odio, tal como he explicado en otros textos y que constituyen un sistema relacional de emociones y sentimientos. Por otro lado, la información produce en la mente humana formas, estructuras, sistemas mediante ese imponente generador de realidad virtual que es el cerebro. Y los pensamientos se hacen fluidos como en el razonamiento o el diálogo y pueden hacerse sólidos como las ideologías, y hasta cristalizar y enquistarse, como decía Adorno de los prejuicios.

La posición no difiere aquí mucho de la expresada por Roger Penrose acerca de las capacidades y límites de la Mente Humana como computadora muy especial, yo diría incluso que límite en la comprensión de lo finito y la infinitud en forma de consciencia, que sería algún tipo de coherencia cuántica emergente (gracias a los microtúbulos de las neuronas cerebrales como dice

Penrose o a otras características, pero desde luego no se trata de computación simple). Y así, la encarnación en el campo humano de esa enorme complejidad informativa de elementos elaborados por el pensamiento abstracto, tales como los símbolos, mitos, axiomas, ecuaciones, teorías, ideologías, creencias, etc. y demás arquetipos de las formas culturales, constituyen bloques de información a los que se fueron añadiendo atributos dimensionales (valores) mediante la educación y el condicionamiento social, o sintetizados para su manejo en niveles de complejidad codificados en el lenguaje que puedan ser luego desplegados para su cotidiano uso mediante líneas de información que van más allá de lo real y entran en la virtualidad de la fantasía a través del Mito que sostiene cada cultura. En ese lugar se conectan en una NOOSFERA de conocimientos humanos acumulados y organizados en aras de resolver todas aquellas perspectivas de futuro que no tienen soluciones lineales (causales) y precisan de lo imaginario o imaginal, que constituye una EIDOSFERA, un campo metauniversal contenedor de todas las probabilidades no reales hasta que colapsan como información y caen en la Noosfera, es decir son captados por un sujeto (en cualquier nivel) que los convierte en saber, lo epifaniza y trae al mundo. Es ahí donde el Ser Humano se parece tanto al bello concepto matemático de NÚMERO COMPLEJO, al estar compuesta la mente de unas partes llamémoslas reales (obtenidas por medio de la percepción sensorial y el cálculo mental) y otras partes imaginarias (que son virtuales y fantásticas, como el sueño y las elucubraciones que son subconscientes en parte) e incluso inconscientes (ya que forman parte de procesamientos automáticos de datos que algunas partes del cerebro y la médula espinal llevan a cabo continuamente sin alertar a la conciencia de su trabajo silencioso). Eso hace de su identidad un producto matricial de potencias entre tales conjuntos de información que, como tal, no es conmutativo o sea que no da igual el orden de procesado de cara al resultado, pues las combinaciones conectivas que se establecen en las neuronas llevan a conductas o actitudes muy distintas según sea el orden y el tiempo de procesado, porque no todas son matematizables por los sistemas adquiridos por su mente racional, y cae continua y conscientemente además al fantasear o recordar los sueños, en la nebulosa Eidosfera; y la creación humana es la Epifanía que une a partir de ese momento al ondular fantasma y su corpuscular realidad plasmada en obra de arte, descubrimiento o invento. En definitiva, se trata de llevar la idea de Feynman de asociar a cada trayectoria una amplitud, como se ha hecho con la óptica geométrica y la ondulatoria y la mecánica clásica y la cuántica, al generalizar los principios cuánticos a otras escalas, por mucho que les pese a los autores de 'Imposturas Intelectuales' que no están de acuerdo en mezclar churras con merinas aunque sea para sumar ovejas, ni en separarlas para apreciar sus lanas. Pero, lo cierto es que es precisamente eso lo que nos diferencia de la máquina

calculadora, de los ordenadores y sus sistemas de gestión informática: esos trastos pueden manejar cantidades ingentes de datos y hacerlo a mayor velocidad que un cerebro natural, pero no piensa, calculan y ejecutan eso sí, porque carece de la posibilidad de acceder al imaginal, no sueña no fantasea, sólo computa, y si aparece una tipo de variable desconocida por sus instrucciones de uso se para o confunde dando error o entrando en un bucle perverso. El lenguaje humano se generó en el cerebro animal a partir de unas operaciones básicas que evolucionan desde un elemental algoritmo introducido en los genes en el curso de la evolución y que debió generarse a su vez poco a poco aplicando los sistemas de comunicación de organismos 'inferiores' que se complejizó gracias al aumento de capacidades de los primates al requerimiento de relacionarse con signos visuales y auditivos, que se añadirían a los sistemas basados en la química olfativa y demás. Para ello hay que copiar en cada nuevo individuo (niño) el sistema de referenciaas culturales (memes) y éste debe practicarlo en una fase de aprendizaje comunicacional (infancia: de los padres a la escuela y el grupo de amigos sociales) para transmitirlo a su vez a otros. Todo esto no es ningún descubrmiento a estas alturas pero implica que, dentro de la irregularidades que supone un aprendizaje de uno a uno y en el tiempo que generan interpretacines personales, interferencias y errores; se trata de trasladar una geometría de conceptos y símbolos abstractos sólo posible (a no ser que creamos en magia o ciencia infusa) haciendo copias más o menos idénticas y estables de un montón de conexiones sinápticas y asentamiento de bases químicas en el cerebro (y sus extensiones corporales) que habrán de responder a la comprensión y respuestas, e incluso recrear y modificar en gran medida (inventar o fantasear) el propio sistema, de las necesidadees de comunicación del sujeto que empieza por reconocer su realidad a través de los sentidos, establece comunicación primordial en el vínculo materno-filial, encuentra a los otros y los objetos amnipulando y buscando con los juegos, aprende a comunicarse con el llanto, la risa y la palabra y conecta con todo su mundo cuando madura y lo comprende estableciendo su lugar propio y manifestándose como sujeto librepensador. Todo ello requiere un montón de operaciones lógicas de muchos órdenes, con infinidad de fórmulas, variables y resultados complejos (con parte imaginaria y parte real) que se pueden interpretar de maneras diversas entre las que se elige y actúa (libre albedrio). 4 - DIMENSIONES DEL CAMPO TEMPORAL. Hasta aquí apenas hemos puesto pañales al nuevo concepto. Ahora viene un paso crucial: el Campo Temporal tiene que ser dimensionable con los parámetros adecuados. Y es que no podemos conformarnos con esa flecha longitudinal del tiempo como no lo hicimos con el espacio en la antigüedad y, después de recorrer territorios en busca de alimentos, los cazadoresrecolectores acabaron asentándose y dominando la superficie plana mediante

la agricultura y la ganadería y, más tarde, penetraron la tercera dimensión con la minería y la pesca o el vuelo con artilugios inventados que permitieron integrar las 3 dimensiones espaciales en la mente y la actividad humana. Por eso, la información fluyente que leemos o calculamos tiene ritmos, frecuencias, amplitudes, y constituye cuerpos intangibles que se complejizan y relacionan entre sí en una ecología no espacial que se arraiga sin embargo en el espacio ideal hasta el punto de llegar a formar cronopaisajes, ideas, teorías, ideologías, mundos, seres imaginarios y naciones temporales -unas veces arraigadas en un espacio concreto como los sentimientos nacionales y otras no, como ocurre con las religiones- que adquieren identidades colectivas en las que nos reconocemos en parte o en todo, aunque a veces sean tan ilusorias como Macondo, Oz, el Pais de las Maravillas, o la Tierra Prometida. Digamos que una cronoárea está delimita por el corte causal del cono de luz e-t. Y eso porque la expansión del Universo tal y como reflejan los indicios estudiados por los científicos en el macro y en el microcosmos parece atar de tal manera a la información con la energía común (tanto la radiante como la masiva) y viceversa, que los dos aspectos datacionales: la información real y la virtual están ligadas a los aspectos corpuscular y ondular de toda la energía espacializada dinámicamente dentro de un marco universal y sólo en el singular momento de lo que se ha denominado URCAMPO una chispa cibernética impulsa a la energía a saltar.

Así, los procesos de entropía y neguentropía han de ser complementarios, pues el orden gasta y estructurar la información requiere el consumo de fuerzas físicas, como en la formación de una estrella que necesita

de imponentes gastos de energía gravitatoria, electromagnética y nucleares produciendo como resultado un astro compacto desde el polvo estelar o sopa galáctica: orden en medio del caos previo. Si hubiera algún ser trascendente al E-T no podría residir en las condiciones de nuestro universo pues no hay materia o luz que no contenga información ni los datos pueden ser observados en su fluir sin producir un gasto energético y si no tenemos alguna referencia espacial donde situarlos, aunque sea virtualmente. Eso no quiere decir que a cada unidad espacial corresponda otra unidad temporal, pues esto depende del orden fractal y simbiótico que produce muchas estructuras simultáneas y dialécticas. Un hormiguero o un arrecife de coral, igual que una nación humana, están formados por miles de individuos, y un individuo a su vez suele ser producto complejo de procesos unitarios previos y tener muchas de sus partes vinculadas al ente colectivo a que pertenece social o filogenéticamente, sin gozar apenas de la posibilidad de desasirse del mismo sin riesgo de morir y no se trata de un vínculo estrictamente material porque lo que une es la información compartida y las relaciones que permiten mejorar su situación como individuo, sea ésta aprendida o innata. En el caso de los humanos ha habido que ir sustituyendo las creencias procedentes de las etapas dominadas por la magia animista y la superstición e ir retirando a Dios de todos aquellos lugares donde el método científico encontró explicaciones lógicas y físicas deterministas a las cosas y sus procesos de existencia (Hawking), hasta negarlo del todo como en el ateísmo que culmina el paradigma científico tratando de olvidar aquel siniestro papel paternalista sobre nuestro mundo y las vidas de sus habitantes que siempre sirvió para mantener un status quo que favorece a los poderosos y exige la resignación de los miserables. Según recientes encuestas entre los científicos de todo el mundo, mas del 90% de ellos son ateos o agnósticos y, desde luego, cualquier teoría mas o menos creacionista goza del desprecio generalizado de la comunidad científica internacional a pesar del esfuerzo de los grupos integristas anglosajones por imponer sus retrógradas ideas antievolucionistas. Se trata de un proceso que se da, como el mismo pensamiento, por elevación y conexión autopoiética del emergente informacional asentado en la física neguentrópica de la vida, hasta alcanzar su propia autonomía existencial. En la actualidad podríamos decir que la Ciencia es como una teología (un sistema de creencias) de referencias espacio-temporales concretas gödelianas- sometida a un método -el experimental- que hemos inventado para comprender el mundo, y lo trascendente queda fuera del límite para quien solo sea capaz de pensar en parámetros científicos, al menos por ahora y se desplaza al mítico Dios o Ánima del mundo hasta donde las explicaciones racionales son capaces de llegar.

Tal vez nuestro universo podría ser una nube del cielo angelical como sugieren las cosmogonías religiosas, pero si fuere así, para seres físicos como nosotros, resulta incognoscible con los métodos empleados por la ciencia. Y, por el momento, sería preferible callar como pide Wittgenstein, resultando muy arriesgado el esfuerzo de Tipler en su Física de la Inmortalidad. Siguiendo con el asunto de la dimensionabilidad del Tiempo, habría que decir por mi parte que considero como simples las dimensiones del campo analógico temporal: frecuencia de ciclo y amplitud de fase, cuyo producto da las cronoáreas informativas, que son dominios en los cuales un bloque de datos unidos causalmente como una rodaja del cono e-t simplifica operaciones posteriores caracterizando un tipo de dato con los atributos que lo definen y que adquieren forma mediante la tensogridad (integridad tensional) generada por la fuerza de esos parámetros, como sucede en el espacio. Así es como en la Noosfera nacen los conceptos sencillos y se complejizan al igual que protozoos que se alimentan de información en un campo dinámico o dominio virtual. Porque la información se ajusta también a los criterios observados en el campo espacial de dualidad e indeterminación cuántica: al igual que una onda contiene muchas frecuencias que podemos observar estadísticamente o acotar particularmente definiendo un momento angular al buscar un cuerpo sobre un punto para leer los bits que contiene y que caracterizan tal epifenómeno (la complejidad de Kolmogorov es el número mínimo de bits de información que puede definir exhaustivamente algo, pero existe una llamada cota de Bekenstein que indica el máximo número de estados cuánticos posibles en un sistema o límite de información codificable en un campo acotado, lo que es una manifestación del principio de Incertidumbre de Heisenberg). Además parece bastante probable, tal y como se me muestra en el estudio que desarrollo, que en el campo temporal también se manifiestan en cada fase escalar fuerzas similares a las de la energía común del Universo. Me refiero por analogía a las fuerzas atractivas gravitacionales, dipolares electro-magnéticas y otras nucleares: esas fuerzas dan lugar a la constitución en cada nivel u orden superior de estructuras relacionales que serán reconocidas por nosotros en su aspecto humano: se trata de desarrollos morfogénicos como los dominios del PODER que es característicamente gravitacional, de alcance atractivo sea cual sea la distancia aunque disminuyendo su influencia según la regla de la potencia inversa característica también de la estadística de redes además de la famosa ley de gravitación universal. Así, la información, como la masa, tiende a órdenes acumulativos que producen relaciones de poder vinculante (Foucault y Bourdieu) y, en el nivel emocional establece sistemas dipolares como el amor-odio (Ortega y Gasset), pero también antes se observan la atracción-repulsión química, las tensiones de supervivencia de alcances relativos como el miedo, sexo, hambre y sed, etc.:

Fuerzas que siguen actuando en ámbitos de física llamada clásica en virtud de la simetría fractal donde los elementos corpusculares son ahora bloques compactos de información de un sistema de orden superior, produciendo una dualidad T análoga a la que en Física de Partículas relaciona los movimientos de estas con los de inmensos astros y galaxias. Pero eso me gustaría poder desarrollarlo mas en otro lugar, como ya he hecho en textos más específicos. Por ahora lo que pretendo afirmar es que todas las leyes encontradas por la ciencia actual son manifestaciones de ese Campo Temporal y que, en sentido estricto, se trata de pura información codificada de los campos escalares del mismo que, al descifrarse, se convierten, como hace cualquier programa de ordenador, en pautas digitales computables por los entes u organismos afectados. Por eso, de hecho, ellas son precisamente las protagonistas de sí mismas y la ciencia ha estado trabajando en ese campo debido a su indisoluble unión con el espacial, interpretando las leyes y cálculos, que no son otra cosa que puras abstracciones matemáticas, o sea conceptos relacionados entre sí que componen sistemas temporales de diversa complejidad que no puede habitar otro campo que no sea el de la información secuenciada en el Tiempo. Por eso las llamadas constantes universales que se emplean en física para renormalizar y que tanto odiaba Einstein no serían otra cosa que aquellas unidades básicas de información ligadas a niveles de energía discretos que en los primeros instantes de la constitución del Cosmos durante el Bigbang: definieron el campo temporal en lo que ya he definido antes como URCAMPO (y que en cierta forma se corresponde con el Tiempo de Planck) cuando dota al campo espacio-temporal de un orden preciso universal con el que se dimensionó su flujo, atando toda la energía cuantificada con la fuerza de esos datos y proporcionando al mismo las cualidades de su forma y estructura posteriores que se convirtieron en leyes o constantes. Estas fueron las primeras manifestaciones del Ser en el Tiempo, impulsadas por una tensión indiscernible, límite frente a la Nada, surgidas tal vez, como dicen Hawking y Turok, como universo burbuja, o por una función de onda de efecto túnel, como sugirió Vilenkin, salida del Vacío cuántico a causa de oscilaciones metacósmicas desconocidas y para las que no podemos fijar origen por estar fuera espacio-temporalmente del sistema causal por el que comprendemos la realidad con la lógica desarrollada como sistema de causas y efectos. Desde luego es importante darse cuenta que la información virtual, por su carácter ondular, es analógica, mientras que la real, al codificarse en cualquier sistema que la corpusculariza se hace digital y ambas sufren efectos similares a los observados en física cuántica para la energía. Y eso mismo ocurre en la mente humana, motivo por el cual una máquina que procesa información digital nunca podrá igualar a aquella al resultarle inaccesible lo imaginario.

5 -COMPLEJIDAD Y VIDA. La Complejidad tiene lugar sin duda a partir de un determinado nivel de saturación en cada dominio o campo, pues ligado al momento particular de la energía está un campo asociado que es de alcance virtual y probabilístico, posiblemente por cambios en la dimensión fractal y transformación de la información en grupos no abelianos que se autoreorganizan al producirse la ruptura de su simetría previa tomando como energía del ambiente. Así también tenemos que decir algo sobre la diferencia entre 'muchos dispersos' y 'grupo' en cuanto a que una homogeneización que agrupa permite ahorrar energía total y, lo mismo que es más fácil llevar contenedores en un barco que mercancía suelta flotando por el mar, un símbolo agrupa un complejo informativo con mayor operatividad y el efecto disparador del símbolo como instrumento de poder social (religioso, político, etc.) que se agarra al propio cuerpo físico y lo fuerza emocionalmente a obrar en determinada dirección está ya bastante demostrado por psicólogos y sociólogos tanto para individuos como para grupos sociales.

Eso produce en lo referente al Tiempo expresado así como orden informacional, un aumento de dimensiones topológicas que en cierto modo se asemejan al volumen espacial pero en el campo temporal. Nos encontramos entonces con distintas formas topológicas, estructuras y sistemas que serían indefinibles con relaciones (valores) de tipo conmutativo.

Por ejemplo, cuando definimos conceptualmente un símbolo, nos vamos encontrando con operadores matemáticos, matrices densidad o S no conmutables, etc en cuya operativa se produce un aumento de los niveles de indeterminación, pues supone la reducción funcional de la imagen analógica hasta su formulación cuántica y, además esta constará aún de una dualidad de aspectos: Y en el caso de formas, estructuras y sistemas de muy alto nivel de valores, como son las sociedades y culturas -aspectos estático y dinámico del mundo en que vivimos los humanos- esa información ha llegado a tal orden de complejidad que las formas en crecimiento fractal y las pautas de dinámica caótica por medio de atractores generados sólo nos indica elementalmente lo que ocurre: y ahí está esa curiosa forma de caos estocástico que llamamos libre albedrío, la cual parece permitirnos elegir decisiones aparentemente propias dentro de un marco referencial preciso pero abierto a la sorpresa y creatividad humana, ese efecto frontera de la individualidad ante la duda que es distintivo de nuestra especie, pero que en realidad si lo juzgamos como absoluto no existe, como explica Searle, ya que elegimos condicionados y entre un limitado número de opciones que en general nos vienen dadas por el sistema sociocultural. Podemos decir que la VIDA que nosotros conocemos es un flujo autorregenerante de energía organizada, debido a la capacidad de los átomos de carbono para formar cadenas muy variadas que constituyen moléculas orgánicas capaces de producir interrelaciones espacio-temporales en distintos grados de organización homeostásica y que transmiten la información contenida en las entidades de orden abierto y en dos sentidos: exterior, para formar cuerpos sociales en un medio de supervivencia competitiva, e interior, para autorregular las fuerzas propias de cada unidad, a su vez constituida como resultado de una adaptación orgánica de componentes simbiotizados para poderse relacionar unitariamente con otras entidades de similar grado de organización en el dominio natural. Los entes formados para ese sistema de relaciones debieron de ser delimitados por conjuntos de probabilidades mucho más amplias que se decantaron por estas debido a condiciones especiales, lo mismo que en el cámbrico hubo una explosión de variedades biológicas de las que cuajaron solo algunas en la evolución. La vida consiste pues en procesos de autoorganización que jerarquizan información disponible, consumiendo la energía que deben obtener del medio y en la que encuentran plegada esa información, es decir los datos o formas integradoras del orden de supervivencia temporal de cada entidad (entendiendo por tal a cualquier unidad individual o social que adopta una estructura y se desenvuelve en un sistema relacional). Los soportes de la vida son materiales y consumen energía para sus procesos homeostáticos, lo cual no excluye ni aquellas estructuras que directamente nos muestran su acción (como una simple bacteria o un gato) ni aquellas otras que como la organización social de un hormiguero o de una civilización humana han complejizado los sistemas de obtención de nutriente informacional hasta el punto de distanciarse del nivel material puro: en el primer

caso, la transmisión se hace por medio de sustancias químicas entre los individuos del nido. En el otro, que ahora queda oculto por la maraña mitológica desplegada por medio de símbolos a través del lenguaje, forma relacional de nuestra especie, ese camino vital que se desarrolla entre el vacío y la eternidad, salpicón espacio-temporal que suma lo real y lo virtual en latidos de información y energía, se trata simplemente de un orden informacional complejo pero basado en los mismos principios universales: La especialización del sistema nervioso con sus captadores sensitivos del entorno y ese computador complejo de los muchos niveles de información que nos llegan que es el cerebro, capaz de manejar y evaluar por reflexión muchos elementos abstractos y relacionarlos interior y exteriormente para elaborar órdenes superiores de pensamiento y al tiempo comunicarlos mediante diálogo en unidades de lenguaje que se transmite con independencia de la información genética o natural entre individuos y grupos y con ello elaboran tecnologías que van distanciando la realidad física hasta el punto de haber creado con su fantasía ciberespacios virtuales donde se juega, comercia y se piensa colectivamente, primeros pasos para la encarnación real de un nuevo ser inteligente constituido por la variada Humanidad en su conjunto, con cuerpo físico natural y mente cibernética artificial. El proceso es inversamente la descodificación de conceptos construidos con elementos simbólicos capaces de transformar en imágenes (entendiendo por éstas aquello que provoca sensaciones similares a las obtenidas directamente por nuestros órganos sensoriales, que llevan a nuestro organismo a desencadenar respuestas físicas y psíquicas ante el estímulo). El que luego nosotros afirmemos que la Humanidad tiene una meta o fin escatológico programado desde antes de los tiempos míticos es otro asunto relacionado con la angustia ante la muerte que sentimos desde que descubrimos la finitud de la vida y rendimos culto a nuestros ancestros a la espera de que los descendientes lo hiciesen con nosotros y eso nos proporcionara una ideal vida eterna. Pero lo que sabemos es que el destino que nos espera como tales seres finitos es común al del resto del Cosmos, con mayor o menor duración: disolución y entropía. También eso forma la parte virtual de nuestro pensamiento y nos impulsa a la búsqueda constante de algo más, a progresar tras un destino que quisiéramos modificar para no desaparecer ni como individuos ni como especie. Por ello añadimos la vaga esperanza en forma de creencias religiosas de un soporte metacósmico para el Universo, en que se dibujan los espacio-tiempos reales y virtuales, puro espíritu trascendente del que habrían emanado las condiciones iniciales y a donde retornaríamos cumplido nuestro tiempo. Un no-lugar sin tiempo conectado sólo místicamente.

Javier de Lucas

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