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EDUARDO ESPINOZA

VIGILAR Y CASTIGAR

"Un hombre de la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta contó que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo: Somos un mar de fueguitos, un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales, hay fuegos grandes, fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende". Eduardo Galeano

“Mucha gente no puede ni emanciparse, es decir, no puede ni darse cuenta de la esclavitud en que le mantiene las ideas en medio de las cuales se ha educado” Samuel Butler, 1612-1680. Poeta inglés.

Si estuviéramos en el siglo XVIII, es muy probable que Rosario Ponce hubiese sido ejecutada públicamente como Damiens, regente torturado y desmembrado por cuatro caballos, sus miembros y tronco consumidos en el fuego y reducidos a cenizas. El supuesto delito de Rosario es que después de la desaparición de su enamorado en una caminata por el Valle de Colca, haya sobrevivido y comportado de una manera atípica sin expresar sentimientos correspondientes a una MUJER cuyo enamorado se encuentra desaparecido. Por este motivo se la castiga perversamente desde una óptica basada en estereotipos de género, la lógica, la psicología conductista… en fin todo vale si se trata de vigilar el ejercicio de la mujer en las “buenas prácticas” ante la desaparición de un enamorado. El escenario anti-Rosario Existen 20 grupos de Facebook que opinan contra ella.

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Se la acusa en base a estereotipos de género. La mayoría de mujeres que opinan no guardan una solidaridad femenina: al contrario, ya la juzgaron. “No sabes lo que es querer, mucho menos amar. Si a mi enamorado le hubiera pasado eso, estaría destrozada y muriéndome de pena. Ojo: pero buscándolo.” (Susana Vásquez Salcedo) “Querida Rosario, no soy nadie para juzgarte pero quien no debe, no mete. Si de verdad amas o has amado a Ciro, pues trata de buscarlo porque esa es la reacción de una persona con gratitud.” (Nancy Chávez Acuña) “Que no hable más tonterías, dice que el hermano de Ciro la amenaza, ya le causó dolor a la familia de Ciro ocultando la verdad y ahora quiere causar más dolor con su otro hijo Antonio.” (Katherine Espinoza) “La justicia está demorándose en actuar. No es posible que ella esté tranquila mientras hay una madre, una familia y un país que espera escuchar la verdad.” (Alekzandra Chizag) “Rosario, eres madre por favor ponte en el lugar de la mamá de Ciro que lleva cuatro meses desaparecido. ¿Por qué a ti sí te encontraron al poco tiempo y a Ciro no?, no sé quién creó estas páginas, pero al menos las personas tenemos derecho a opinar.” (Claudia MaKs Gilbonio) La mayoría de las opiniones de los varones expresan irrespeto a ella y temor : “Has estado en shock pero de extrañar una ping.... del tamaño de Ciro, loca ninfómana, estarás viviendo un calvario pero de no poder juerguearte y levantarte un gil porque debes estar desesperada por comerte un chorizo chinchano, hay charito sigue mintiendo (…)” “Alguien que oculta cosas ante una posible muerte no merece ser respetada” “De repente se comió a Ciro con todo y huesos” “¡Dragonstein incinérala !” “Es una asesina enferma, esta flaca la mato ,sabe dónde está su cuerpo , pucha qué cólera, yo aventaría a esta flaca en Colca”. Han puesto su dirección domiciliaria en la Web. El padre de la persona desaparecida le ha interpuesto una denuncia penal por homicidio. Abogados penalistas opinan su desacuerdo con el actuar del ministerio público que supuestamente no ponen en orden a Rosario. La diligencia de reconstrucción de la desaparición de Ciro Castillo (su enamorado) convocada

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por el Ministerio Público permite presencia de extraños y del padre de él; éste interviene contradiciendo las declaraciones de ella. Por los medios televisivos, se observa que la gente –sobre todo mujeres- le grita: “asesina”, “maldita, di la verdad”. Una reportera de televisión se atreve a decir que si ella padece de estrés post traumático debería tener sentimiento de culpa, y en cambio se le ve sonriente y tranquila. Y una presentadora de noticias en televisión comenta que debe decir la verdad y dar tranquilidad a la familia de Ciro (su enamorado). Un psiquiatra sale en televisión analizando las actitudes y comportamientos de la “paciente” señalando que asume poses de dominio personal y ser pensante en vez de estar con la mirada baja. Un periodista televisivo habla de la lógica... Los políticos no tardarán en poner su granito de arena. Lo que se han olvidado las y los “vigilantes” Desde el punto de vista jurídico, el derecho a opinar es válido si no atenta con los derechos del otro u otra. Mientras no se la juzgue: ella tiene el derecho a ser presumida inocente. Su silencio responde al respeto del debido proceso en que se obliga a los testigos a guardar silencio mientras el caso se encuentre en proceso de judicialización. Sin embargo, la mayoría de los y las “vigilantes” le exige que hable, que diga la verdad; como no ha sido así: peor para ella. En lo psicológico hay mucho que decir pero se dice casi nada. A ella se le exige que actúe en forma normal ante un hecho anormal, ella ha sufrido un trauma y podría haber reaccionado perdiendo temporalmente la razón, asumiendo el rol de víctima con lágrimas y desesperación por el ser querido o evitando el dolor ante la pérdida, no recordar en detalle y contradecirse, entre otros. La verdad es que cada persona ante un trauma reacciona de distinta manera y no se puede generalizar, puede inclusive recordar del trauma emociones positivas que le hayan ser servido para sobrevivir. De otra manera no entenderíamos a sobrevivientes judíos de los guetos nazis que recuerdan positivamente la belleza de los bosques y sus cánticos en prisión, ni aquél que baila con su familia la canción “sobreviviré” de Gloria Gaynor en el campo de exterminio de Auschwitz. Tampoco a Pilar Manjón, española, que desde el 2004 se pelea con medio mundo por no comportarse como víctima y responsabilizar al gobierno de Aznar por la pérdida de 191 vidas humanas, entre ellas su hijo, en un atentado terrorista islámico. Las experiencias traumáticas suelen hacer mucho daño cuando los duelos no se procesan, es decir, cuando la persona ha perdido algo importante para ella y tiene que aceptar la pérdida de modo que pueda continuar su vida sin la presencia de él. El fracaso en este proceso de adaptación puede generar graves consecuencias en ella (y su familia).

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¿Qué ha perdido o perderá ella? Su enamorado, la confianza y seguridad en su entorno social, su identidad como mujer respetable, su proyecto de vida. Todo dependerá cuán importante sea cada pérdida para ella y con los soportes emocionales que cuente. Es muy saludable que reciba tratamiento porque no ha tenido tiempo para expresar sus sentimientos, procesar sus duelos. Mucho dependerá del modo en que se comporte el entorno social que hasta ahora le es hostil y la acosa. En estos momentos no importa si tiene responsabilidad en la desaparición de su enamorado, de eso se encargará la justicia, mientras hay que facilitar su restablecimiento emocional. Ella tiene la posibilidad de hacerlo ante un especialista, bienvenido sea. A diferencia de la mayoría de afectados (as) por desastres naturales y conflictos bélicos que han sufrido traumas por múltiples pérdidas y continúan así sin recibir una atención especializada en salud mental. La Personalidad de Rosario Poco se sabe de su biografia. Es una madre que ha desafiado el qué dirán y ha tenido a su hijo (a) con orgullo y dignidad, sin haberle afectado significativamente su identidad y proyecto de vida, a diferencia de la mayoría de las mujeres adolescentes embarazadas en el Perú. Debe tener una personalidad con alta resiliencia que le facilita enfrentar positivamente momentos difíciles; con el importante apoyo de sus padres. En sus declaraciones se nota mucha seguridad y lucha por no sentirse como víctima sino como sobreviviente; quiere salir del laberinto en que se encuentra. Nuevamente la vida le pone un desafío. ¿Por qué tanto encono? ¿Será porque ha desafiado el poder de los “periodistas” al no dar declaraciones? ¿Será por no cuadrar en los cánones de una víctima indefensa y deficitaria de afecto, fácil de manipular? ¿Será porque no llora como una mujer? Es todo ello: para disciplinar a la persona desafiante se utilizan estereotipos de género y se seleccionan conocimientos parciales sobre la conducta humana para desacreditar su afectación psicológica. Todo esto puede ser posible en una sociedad que no valora y entiende a los sobrevivientes de un trauma, que no tolera la diferencia. Y un Estado que no siente la obligación de protegerlos; haciendo respetar sus derechos y restableciendo su bienestar emocional; dando la impresión que avala un modelo de conducta de la mujer. Otro problema es la familia de la persona desaparecida, el síndrome del desaparecido la merodea. Problema complejo que les ha tocado vivir. Ojalá, para el bien de todos los

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involucrados (as), se llegue a saber una verdad que satisfaga a ambas partes, y los “vigilantes” no tengan espacio para actuar.

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