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01 jun. 2011

Reseña Trabajo Consumismo y Nuevos Pobres

En la primera parte, el autor explica cómo se obliga al trabajador a cambiar su mentalidad por la ética del trabajo; y convivir con ella como una norma de vida, la cual se basa solo en trabajar para suplir necesidades, sin importar si se es o no feliz en el momento de realizar el trabajo, lo único importante es trabajar así se haga sin sentido alguno. Obligando a las personas a perder su forma de pensar y a someterse a las imposiciones y necesidades de los dueños de las industrias; perdiendo sus costumbres (entre ellas el amor por su trabajo), y su libertad.

Para imponer la ética del trabajo como pensamiento y forma de vida, es necesario suprimir pensamientos tales como las aspiraciones para lograr una vida mejor, y el deseo de superarse así mismo. Para lograr un cambio en la mentalidad de las personas, se promovió una “ética de la disciplina”, donde no es importante el orgullo, honor, sentido ni finalidad alguna. La imposición de la ética del trabajo logra que los obreros renuncien a su libertad, y trabajen sin sentido alguno, solo obedeciendo.

La ética del trabajo, instituye un afán por el crecimiento económico; crea obreros asalariados, los cuales trabajan únicamente lo indispensable, solo lo que les exigen, sin amor, sin interés alguno conllevando a una pérdida de valores y motivación; lo importante es recibir un salario para suplir las necesidades personales, nada es gratuito “doy algo para que me des” la cual es una de las premisas más importantes de la ética del trabajo, según el autor.

Aunque los trabajadores apenas reciben un escaso salario; con el cual difícilmente pueden suplir sus necesidades, acarreando un aumento de los niveles de pobreza y desilusión, ya que evidentemente a pesar que los salarios son bajos las jornadas laborales son desafortunadamente largas, agotadoras, exigentes y rutinarias; continúan haciéndolo puesto que no hay opción pues si no se trabaja no es posible subsistir. Esto gracias a la Ley de Pobres, con ella los trabajadores ven como la mejor opción trabajar en una fábrica, bajo condiciones bastante precarias e indignantes, preferible que las condiciones para las personas que deciden no trabajar, los mendigos, condiciones de vida, las cuales eran inhumanas, y cualquier persona con un poco de dignidad no está dispuesta aceptar. Este hecho influye positivamente a la ética del trabajo, y al aumento de los trabajadores, prestos a acceder TODAS las condiciones impuestas.

Todo esto tiene como consecuencia, el hecho que las personas no necesiten desarrollar su intelecto, se convierten en personas no pensantes, como una nueva forma de esclavitud; ya que el nuevo régimen fabril solo necesita obreros que cumplan con sus labores, no es necesaria inteligencia, valores o ganas de salir adelante; lo realmente importante es que sean diligentes y se conformen con lo poco que les ofrecen los industriales.

Ya lograda la aceptación de la norma impuesta sin escapatoria alguna, se integra una nueva mentalidad de consumo; pues los trabajadores ya reciben un salario el cual es necesario que sea

gastado en los productos de las empresas fabriles (en las cuales ellos mismos trabajan), bastante irónico este hecho, pero se hace necesario crear consumidores para acrecentar las ganancias de los dueños de las industrias. Lo interesante es que los obreros ya dejan de trabajar solo para sus necesidades básicas y lo empiezan a hacer para complacer sus propios deseos. Así es posible lograr la creación de los trabajadores consumidores, por esta razón la producción cambió. Prestando ahora mayor atención hacia el consumismo, más que a la producción.

Un buen consumidor es aquel, que compra y utiliza las cosas que se están en venta, para satisfacer sus “necesidades” y deseos, los salarios se convierten en un medio para acceder a todos estos deseos y necesidades. El autor infiere que el consumismo significa destrucción ya que se destruye

o agota, a la vez que se consume. Ahora se vende la idea de que si no se consume se es pobre y

por consiguiente infeliz, ya sea porque no se puede satisfacer las necesidades y los deseos o porque simplemente se debe esforzar un poco más por realizar alguna tarea en específico, y en general porque no se es como los demás cosa que se convierte en un factor importante en la subsistencia de una sociedad consumista; un no consumidor o pobre es aquella persona que no tiene la posibilidad de acceder a una vida “normal” en el contexto de dicha sociedad, como consecuencia estas personas se convierten en consumidores frustrados, los cuales se transforman

en desafiantes y cuestionadores de la ley y el orden.

“La ética del trabajo desempeñó, entonces, un papel decisivo en la creación de la sociedad moderna. El compromiso recíproco entre el capital y el trabajo, indispensable para el funcionamiento cotidiano y la saludable conformación de la sociedad, era postulado como deber moral, misión y vocación de todos los miembros de la comunidad.”

Es inevitable no pensar en la sociedad actual al conocer esta lectura, tristemente nos hemos volcado en una sociedad por excelencia consumista, y sobre todo esclava del dinero y los placeres. Llegamos a tal punto que solo nos interesa obtener dinero para consumir en exceso, no interesa el modo de conseguirlo, ni tampoco que cantidad de personas que se vean afectadas con nuestro proceder; lo importante es que tan lejos se puede llegar, que tanto puedo conseguir para alcanzar

la felicidad; porque gracias a la mentalidad que nos imponen los grandes los empresarios dueños

de las grandes industrias, solo se cree que la felicidad llega con el dinero, los placeres, las

excentricidades y viviendo de forma alocada derrochando dinero como si no existiera un mañana.

Es triste ver como se pierden los valores, y con ellos la parte sincera, bondadosa, e inocente de los seres humanos a cambio de seres sin sentimientos; y esto es fácil de ver cuando miles de personas mueren de hambre y no viven sino sobreviven en condiciones precarias, cuando la mayoría de los trabajadores lo hacen bajo las peores condiciones, donde obtienen salarios injustos y donde son violados sus derechos humanos, mientras unos pocos se enriquecen cada día más, y con ello obtienen el suficiente poder para manejar todo a su antojo y obviamente a favor de sus finanzas.

Es propicio cambiar nuestra mentalidad, promover la vida por encima del dinero, y renunciar a denigrar nuestra vida a cambio de un poco de dinero. “La humanidad puede cambiar”

Después de la lectura quedan algunas preguntas en el aire, las cuales serían interesantes de responder como: ¿ Qué es lo que ahora queremos para nuestra sociedad?, ¿Cuál es la importancia que le damos a la vida y la dignidad humana ?, ¿Qué es más importante el dinero o las condiciones ofrecidas a los trabajadores ?, ¿ El dinero o el bienestar de la tierra ?, ¿Acaso también estamos de acuerdo con que la clase marginada es necesario desterrarla para el correcto funcionamiento de una sociedad trabajadora y consumista ?, y finalmente ¿ Es el capitalismo el mejor sistema económico para regir una sociedad? O es mejor quizás escoger lo mejor de cada uno e intentar adaptarlos a las sociedades actuales.

El autor infiere un cambio en la condición de la pobreza, desde la ética del trabajo (persona sin trabajo) y la estética el consumismo. Analiza si son convenientes o no los viejos métodos para aplacar la pobreza. Finalmente nos deja una última reflexión, considerando el futuro de los pobres y propone una nueva ética del trabajo, apropiado para la sociedad actual.

Por Johanna Vega Leguizamón

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