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CLAVE JURÍDICA

Nº 322 • Semana del 08 al 14 de enero de 2007

El artículo 360 del Código Procesal Penal
Cristián Arias, Jefe de la Unidad de Corte de la Defensoría Penal Pública
Bajo el epígrafe decisiones sobre los recursos el art. 360 CPP reúne tres reglas de aplicación general: 1.- La prohibición de resolver ultra petita; 2.- El mandato de dar efecto extensivo al fallo favorable, y 3.- La prohibición de reformatio in peius. Aun siendo reglas básicas que no deberían ofrecen mayores dificultades interpretativas, no siempre se respetan. Así, la Excma. Corte Suprema debió remover por vía de un recurso de queja una sentencia que resolvía ultra petita y, además, dictaba sentencia de reemplazo desfavorable al acusado (Rol 6025-05, 30/03/06). 1.- La prohibición de resolver ultra petita. El inc. 1º prohíbe resolver ultra petita. Esta regla es la misma del juicio ordinario civil, en cuanto una sentencia no puede otorgar más de lo pedido por las partes o extenderse a puntos no sometidos a la decisión del tribunal. En un sistema de inspiración acusatoria los recursos se conciben como medios de impugnación a solicitud de parte y no como potestades jerárquicas para corregir supuestos errores de los tribunales inferiores, por lo que no corresponde conceder facultades de oficio. Esta regla también satisface las exigencias del principio acusatorio en cuanto garantiza la distribución de poderes de persecución penal, manteniendo el equilibrio en la asignación de roles y preservando la imparcialidad del juzgador. Aunque normalmente se considera que la aplicación del principio iura novit curia no afecta la congruencia o regla de correlación entre lo pedido y lo resuelto, parece exigible, al igual que en el juicio oral, la advertencia sobre la posibilidad de resolver con fundamento jurídico no invocado por la parte. La incorporación sorpresiva de la tercera opinión del tribunal suprime la contradicción y lesiona, en particular, el derecho de defensa o, al menos, lo pone en riesgo. En este inc. 1º se consideran excepciones a la prohibición de resolver ultra petita, el mandato de dar efecto extensivo al fallo favorable y la facultad de oficio para acoger un recurso de nulidad a favor del imputado por un motivo absoluto de nulidad. 2.- El mandato de dar efecto extensivo al fallo favorable. El inc. 2º contiene la regla que hace extensivos los efectos favorables del fallo a los imputados que no han impugnado, en la medida que los fundamentos de lo resuelto no sean exclusivamente personales del recurrente. Idéntica norma se contempla en el art. 528 bis CPP (1906) que incluye la decisión civil. Se aplica aquí el principio tradicionalmente conocido como pro reo. Ahora, esta regla se puede entender especialmente desde la óptica del recurso como garantía para resistir la pretensión penal. La norma opera como si el legislador, con un criterio ex post, transformara en irrenunciable una garantía cuya aplicación concreta demostró que jamás debió renunciarse. Por ello la regla se aplica al imputado que es el titular de la garantía. Por su redacción y sentido, este precepto es de carácter imperativo y su declaración expresa obedece a razones de certeza jurídica. Este mandato determina un eventual efecto relativo de la sentencia de nulidad en cuanto se debe impedir que lo desfavorable se extienda a los no recurrentes. 3.- La prohibición de reformatio in peius. El inc. 3º contiene la prohibición de refomatio in peius, regla opuesta a la que contienen los arts. 528 y 548 del CPP (1906). En estricto rigor, la prohibición de resolver ultra petita logra el mismo objetivo: si el tribunal no puede extender su decisión más allá de lo solicitado o de las cuestiones planteadas, mal podría resolverse un recurso deducido por un solo interviniente, perjudicándolo. La regla del inc. 3º no parece diferenciarse significativamente del inc. 1º, salvo por la eventual protección frente a solicitudes expresamente perjudiciales. Puede considerarse también de utilidad frente a la impugnación de la sentencia parcialmente absolutoria. Pese a que en el texto se formula de manera neutral, esta prohibición es generalmente entendida como una garantía que integra el derecho a la defensa material. Por ello se puede considerar que esta norma funciona más bien como la concreción legislativa –mal o bien expresada– de un principio considerado esencial en materia de recursos, derivado de la consideración de los medios de impugnación como garantía para resistir la persecución penal.

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