Osvaldo J.

Aramendi

Historia y vivencias
Tercera edición

Mar del Sud - Historia y vivencias

MAR DEL SUD
HISTORIA Y VIVENCIAS

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Osvaldo J. Aramendi

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Mar del Sud - Historia y vivencias

Osvaldo Aramendi

MAR DEL SUD
HISTORIA Y VIVENCIAS

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Osvaldo J. Aramendi

e-mail del autor: osvaldoaramendi@yahoo.com.ar

Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio o método, sin autorización previa del autor.

IMPRESO EN ARGENTINA – 2006 EDITORIAL MARTIN

PRIMERA EDICIÓN - Enero de 2006 SEGUNDA EDICIÓN - Noviembre de 2006 TERCERA EDICIÓN - Febrero de 2008
ISBN 10: 987–543-130-3 ISBN 13: 978-987-543-130-0
Se terminó de imprimir en los talleres gráficos de Multicopy sitos en calle Catamarca 3002 de la ciudad de Mar del Plata, en febrero de 2008

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Mar del Sud - Historia y vivencias

A la memoria de mis padres, Leonilda Ferrero y Arturo Aramendi. A Violeta Rodulfo Dixon, quien fuera mi esposa amada, compañera de casi toda mi vida y colaboradora en muchas de las aventuras que en este libro cuento. A mi hija, que con todo cariño comaprte mi pasión por seguir acrecentando esta obra de recuperar la memoria de Mar del Sud. A todos los que nombro, a los que los siguieron, a todos los amantes de Mar del Sud, turistas y residentes y a las generaciones futuras. A aquellos cuyos nombres me he olvidado, les pido perdón.

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PROLOGO
Como ya dijera en la primer edición, hacer un prólogo es, de por si, una responsabilidad, sea cual fuere el autor, pero más lo es cuando quien escribe es mi padre y no es un escritor. Él tuvo el sueño de ver traducido su sentir por Mar del Sud y las experiencias vividas, en la letra y lo ha concretado, pero la admiración mayor se produce al ver que, sigue queriendo bucear en su memoria y rastrear otros recuerdos y, más aun bucear en cuanta documentación pueda tener a mamo o conseguir, para reconstruir en un cuerpo la memoria del lugar. Esa admiración se agranda cuando veo plasmado, tanto en el libro de ayer, como en éste, que a lo largo de toda la narración, lo que más abundan son “nombres”. Los nombres de otra gente que acompañó su experiencia o de tantos que supieron poner el grano de arena o la enorme piedra para que este pueblo creciera. Esto es un gesto de grandeza y generosidad, porque se ha preocupado no solo de relatar la vida del lugar en sus momentos de gestación, sino en decir de gente y dar nombre y apellido a aquellos que, si no fuera por esta obra, no se conocería aun y en una generación más, nadie podría siquiera reconocer sus apellidos. Generosidad en épocas de egoísmo. El valor del libro entonces es doble por lo que se pude conocer de la historia e historias del lugar y por los hombres y los nombres que se regalan a la memoria colectiva. Como cualquier persona de bien debe hacer. El mismo dice que es su intención, y vaya que sana, dejar plasmado un reconocimiento profundo a aquellos pioneros y los que en épocas cercanas al nacimiento de la Villa Balnearia, que pujaron para su fortalecimiento, y como yo suelo decir, no tienen placas de bronce por el típico individualismo de la humanidad que signa nuestros tiempos, pero sus nombres quedaran inscriptos en cada calle que limpiaron, en las alcantarillas que, pala en mano, destaparon, en los puentes y badenes que construyeron, en los sembradíos de girasoles que luego dejaron lugar a nuevas construcciones. En la primer edición quiso ser impulso para que más jóvenes y
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Osvaldo J. Aramendi emprendedores comenzaran la tarea de recopilar todos los datos dispersos, pero esa idea no prosperó. Los datos y aportes siguieron diseminados y por ello aquí se agiganta la obra sintetizando todo lo que se pudo hallar y dejando idea de lo muchísimo más que hay por hacer. Me siento orgullo de ser nieta e hija de un pionero y, por lo tanto, dejar estas palabras es también participar en ellas con el humilde aporte al pueblo que siempre será “mi lugar en el mundo”. Cada palabra, lo sé, está escrita con amor, responsabilidad, respeto y con afán de recuperar el espíritu colectivo, el espíritu de grupo, de comunidad. A lo largo de las páginas y conociendo el quehacer de los que forjaron el lugar se pude ver, quizás con asombro para esa generación, que compartir y sumar esfuerzos era lo común, que cooperar y debatir, eran parte del crecer, que no anteponer jerarquías ni prebendas, que no querer ser un nombre destacado era lo habitual. Por eso Mar del Sud pudo despegar. Esa, creo es la lección mayor. Recién a partir de éste libro, en su primer edición y antes aún en aquellas “Semblanzas de Mar del Sud, hechas como fotocopias que se regalaban, se pude conocer lo que se hizo, cuáles fueron los motores del crecimiento y en consecuencia reconocer con justeza y con justicia tanto al que con todo derecho vive o disfruta como a aquellos que, además, apostaron tiempo, dinero y sobre todos ganas para crear un lugar mejor. Un libro para conocer las raíces y aprender sobre una forma de vida, de empeño, de puesta en acto de un proyecto que hoy se puede tomas como ejemplo para crecer en cualquier orden de la vida y en todos los lugares. Tiempo de retomar la senda para volver a alcanzar el empuje del crecimiento. La aventura de forjar un lugar, impulsada por el amor y, el sacrificio que no se reprocha, sino que se ofrenda al futuro. Este, nuestro hoy, es el futuro de aquellos que están en estas páginas, en esta síntesis que es ofrenda. “Historia de Mar del Sud” nombra con el mayor de los respetos a quienes fueron fruto y semilla a la vez. Con gratitud y admiración dejo estas mis palabras a quien dio testimonio de su generosidad y humildad, la que hace que siga caminando las calles del pueblo sin que ya casi nadie sepa quien es, así como le
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Mar del Sud - Historia y vivencias fue sucediendo a la mayoría y le sucede a otros que han quedado en el anonimato o el desconocimiento para la moderna Mar del Sud. Por eso él ha dejado la impronta de otros nombres, idos tantos, y otros presentes para que en este pueblo de Mar del Sud y en ninguno, esa parte de la historia (el olvido) se repita Le agradezco el haberme dejado participar con un poema y ser parte de lo que marcó días y días de mi vida, por haberme traído a este lugar donde está el mar mas hermoso y el que guarda las cenizas de mi madre, por siempre.

Mónica Violeta Aramendi

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I.- INTRODUCCIÓN
La historia de cualquier “aldea” no es diferente de la historia global, cada una es nada más y nada menos que una metáfora de todas las demás, de la memoria de los tiempos y de la memoria de cada hombre. Como él, nace, se desarrolla proyecta, fracasa, triunfa, alcanza metas, lucha por ellas más allá de verlas plasmadas y comprende aunque no lo reconozca a veces- que nada puede hacer solo, que al tiempo y al lugar no los construye un “yo” sino un “nosotros”. En el presente se refleja la forma en que vivimos, aquello que aprendimos o compartimos en el ayer, y tiene su basamento en lo que de él podemos aprender. Nada que no se conozca se puede amar, en el mejor de los casos se ama lo que significa para cada uno, pero no se llega a amar lo “otro” en sí y por sí, por lo que es. Es por eso que conocer, saber, aprender lo que nos forjó y lo que forjamos es, quizás, la única manera de entender el presente y poder asumir un proyecto común viable. Ese fue el motivo de guardar en páginas escritas los recuerdos que testimonié en la primera edición de libro, vivencias que son apenas la punta del iceberg de la gran memoria colectiva de Mar del Sud, alguna de la cual ya se ha perdido para siempre, con la “partida” de los que la guardaban. La historia de una población de alrededor de 400 habitantes estables, y de unos 200 que viven en los campos, puede no ser importante para muchos y menos aun para aquellos que nunca frecuentaron el lugar. Sin embargo como raíz común, como parte de una idiosincrasia, puede ser, para los que no conocen Mar del Sud, una forma de reconocerlo y descubrir el por qué de su belleza más allá de lo objetivo y, para los que lo conocen, la manera vital y sugestiva de revalorizar los tiempos y reconocer el sentido y el motivo del amor que sentimos por el lugar. Esa pequeña comunidad de habitantes, cuando recibe a los turistas, asiduos durante el año o en plena temporada, entrega y florece, hace arder en las entrañas de los visitantes, el deseo del encuentro con viejos amigos, con extensiones de campos y animales, con un cielo majestuoso y con un mar presente en todo, inconmensurable e
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Osvaldo J. Aramendi indefinible. El pueblo se agiganta y los aproximadamente 4000 veraneantes se hacen uno con la población estable donde se forja el espíritu que lo mantiene vivo desde hace años. De todas las razones que hay para sostener este pueblo en la memoria, en la historia, esta el amor. Amor que demostraron los que la forjaron y el desinteresado amor que siguen demostrando los que de una u otra manera apuestan a éste Mar del Sud y no solamente lo disfrutan, amor que surge de los pies ajados de años de caminar sobre la tierra y los surcos endebles del luz en los rostros acostumbrados al sol y a la brisa de mar. Decir del ayer de una comunidad, descubrir, redescubrir o, por lo menos, recordar juntos esa historia y la que por tradición oral recibimos, hace que se pueda vivenciasr con plenitud el presente y, la única manera posible, es crear un mañana. Hace años, en 1987, con las “Semblanzas de Mar del Sud”, luego hechas libro en 1999, pretendí dejar testimonio de mis vivencias desde el año 1935 y por el lapso de los primeros 15 años, hasta la formación de las instituciones, para que dicha memoria no se nos escape a medida que los viejos nos vamos “escapando” de este mundo. En esta oportunidad, no quise circunscribirme a esos años, sino abundar un poco en la década del 1950 - cuando fue el mayor impulso de Mar del Sud, justamente de la labor institucional “conjunta” y desinteresada-, así como reseñar hechos, nombres o lugares que fueron y son significativos para el pueblo e introducir la reseña histórica que debe complementarla. Todo aquello que aquí se menciona fue vivenciado y cuando no es así se deja aclarado que es contado por otros. y con la documentación que podemos aportar los que lo vivimos, con fotografías tomadas, en ese entonces y la documental agregada y alegada como colaboración y de la que se indica al final del libro, pues de los años posteriores a la década de 1940, se puede reproducir por las actas de creación de las distintas sociedades y comisiones como la de la Cooperativa Eléctrica, Pro Sala de Primeros Auxilios, Club Social o Templo Santa Teresita entre otros y por la revista que editaba la Sociedad de Fomento para promocionar el Balneario, como así también aportes personales.
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Mar del Sud - Historia y vivencias Lo vivido fue tan intenso que hubiera sido egoísta compartirlo solamente con un pequeño grupo de conocidos o con los que juntos encaramos la aventura, y hubiera quedado a la intemperie y derruida por las inclemencias del tiempo que se torna olvido, lo que alguna vez hubo y es pilar del Mar del Sud de hoy. A instancias de otra gente cercana a mi y amante de la historia de éste pueblo y de la memoria de todos los pueblos, me impulsaron a seguir indagando algunas otras cuestiones que hacen a los antecedentes históricos, y así acrecentar el libro en ese aspecto, mejorarlo y abundar en algunos detalles de la vida comercial y social de los años de mayor prosperidad con vivencias que habían quedado entre los borradores de mis sueños. Para seguir la misma línea de no perder la memoria a pesar de las luchas y los poderes que atrás de cada proyecto se juegan, quiero agradecer al editor Ricardo “Diky” Martín por apostar, sin pedido alguno a este proyecto de entrega, donde el único objetivo que me propuse entonces y me propongo ahora es dejar más datos, “recopilados” y no solo buscarlos y arrumbados en estantes sin unidad ni elaboración. La dispersión termina transformándose en un elemento de conocimiento parcial, en retazos de la historia. Los nombres - hombres que signaron la edición anterior siguen presentes junto al de muchos otros que se agregan porque, de alguna manera, es un homenaje a todos ellos, testigos no solo de lo aquí escrito, sino de las historias de sus familias que aun nos resta por rescatar en forma más exhaustiva. Es una deuda para con ellos, así como con la historia de las Estancias que formaron y forman parte de la zona que, en algunos casos como el de los Lastra que tienen una importancia que ha trascendido lo local y aun lo nacional por el valor de sus caballos y la exposición de carruajes que solía tener. Varias son aun las materias pendientes respecto de la gente y lo que Mar del Sud posee, pero, por mi edad voy haciendo con lentitud y muchas ganas. De alguna manera quiero, en parte, reivindicar aquellos nombres del génesis de la villa balnearia para que otro continúe esta tarea, si se desea, ya que a partir de la conformación de las instituciones todo está
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Osvaldo J. Aramendi documentado y de fácil acceso. Sigue siendo una sana intención, el desear que, si algún día se decide identificar a las calles, además de con su número, con algún nombre propio tal como ya ha ocurrido con la Calle 100 (Boulevard Gral. San Martín ) y con la Costanera, calle 11 (Carlos Schweitzer) y existe en la vecina Miramar, ellos puedan surgir de los pioneros que con su esfuerzo y voluntad se tornaron en ejemplo para aquellos que siguieron sus pasos con igual éxito; o quizás, dar merecido y tardío reconocimiento a la “Primer Sociedad de Fomento de Mar del Sud” por su labor en el pueblo, tal como se hiciera con la que se conformó en Buenos Aires para difundir el Balneario. Mar del Sud cuenta hoy con Instituciones tales como la Cooperativa Eléctrica (CELAMARS), la Biblioteca Publica Municipal y Popular y Centro Cultural “Eloisa Rissoli”, y el Centro Cultural Hector “Rubi” Gonzalez, Jardín de Infantes, los tres ciclos de EGB (por lo menos así llamado hoy en las momentos en que se está reformulando el sistema Educativo) Escuela para Adultos, un pujante y emprendedor “Centro de Jubilados y Pensionados” , la Asociación Amigos de Mar del Sud, Sociedad de Fomento, Comisiones cooperadoras de la Escuela, Sala de Primeros Auxilios y comisión de la Parroquia y el imponente edificio del Opus Dei. Todo ellos como así los que no integran asociación alguna, desde el lugar en que la vida nos ha puesto, podemos acrecentar día a día y reconstruir el futuro que aun deseamos para Mar del Sud. Para ello es necesario beber del pasado. En este libro, además de consignar datos y hechos históricos o que han hecho historia, expreso mi sentir por este espacio de mundo, por lo que representó y siempre representará, ya que lo he visto nacer y crecer. Mirar hacia el pasado cuando se es viejo y encontrar que en estas playas un espejo que me refleja con los escasos 13 años, me hace sentir vivo y así puedo volver a sentirme como un colonizador, como allá en 1935 cuando ayudaba a mis padres, tíos y gringos a levantar la primer casita de un turista. Quizás también por ésa lejanía se escurra de mi memoria algún nombre o algún acontecimiento que merecería
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Mar del Sud - Historia y vivencias ser destacado. Esta historia, es parte de mi historia personal y como dijera mi hija, desde hace poco más de un año, lamentablemente, ya no tenemos nuestra casa, pero seguimos teniendo allí nuestro “hogar”, con “paredes de sal y viento y un pájaro dialogando con leños encendidos”, porque allí se quedó mi esposa, Violeta, en el mar que recogió sus cenizas para convertirlas en eternidad; porque allí es mi destino. Mar del Sud ya tiene sus pantalones largo, con ruta asfaltada, teléfonos, Hoteles, Pubs, restaurantes, Camping, Boutiques, locutorios, supermercados, Balnearios, escolera y. hasta no mucho, su Radio F.M. “Paraíso”; fue sede de las ¡I y II Jornadas Literarias de Mar del Sud” con concurrencia de más de 80 personas, la mayoría proveniente del Gran Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba, Misiones, San Pedro, Chile, Mar del Plata, Miramar y lugares tan diversos como la comunión que los sostuvo en esos días de octubre y noviembre de 1999 y 2000 que los acogió. Mar del Sud es una comunidad y puede conformar un proyecto común para seguir luchando por lo que nos falta o lo que merece tener este lugar del mundo, agreste y hermoso.

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II.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS RELEVANTES
Los comienzos de la historia de la localidad es común a toda la zona del sudeste de la Provincia de Buenos Aires y que abarca lo que hoy son los partidos de Gral. Pueyrredón, Gral Alvarado, Lobería, Necochea y Balcarce, denominada en ésa época la Gran Lobería. Uno de los militares a cargo de la avanzada contra los indios fue el Gral. Manuel Hornos a cuyo cuerpo pertenecía el que Comandante Nicanor Otamendi, quien falleciera en 1855 en uno de los ataques, al ser encomendado para reprimir al cacique Chanquetuz, quien estaba atacando una estancia en San Antonio. Hostigado, el Comandante, se atrinchero en la estancia de José Jerónimo Iraola, donde fallece junto al resto de sus soldados, sobreviviendo solo uno. En su homenaje, se elige su nombre para designar a un pueblo de la comuna de Gral Alvarado y que en un principio se denominó “Dionisia”. El Cte. Nicanor Otamendi vivió en la Estancia conocida actualmente como “La Eufemia Vieja” para distinguirla de “La Eufemia” de Mar del Sud, la que también pertenecía a la familia. De las localidades del Partido de Gral. Alvarado, Mar del Sud, excepción hecha de Centinela del Mar, es quizás de la que menos se sabe de sus orígenes ya que no ha habido una recopilación de todos los hechos que se fueron sucediendo a lo largo de los años en que se pudo haber conformado, sino datos dispersos. Además es necesario resaltar que no todos los datos de lo sucedido en los primeros años, y esto significa referirse a las décadas de 1880 y 1890, se encuentran respaldados con la correspondiente documentación. Recién a fines del año 2004, a menos de un año de la edición presente, a instancias de la Municipalidad de Gral. Alvarado se procedió a iniciar el trámite oficial tendiente a indagar una fecha que pudiera ser tenida como fecha fundacional de Mar del Sud. Es así que de todas las tramitaciones referidas, se determina, a sugerencia del Prof. Alfredo Triana, Jefe de Investigación Histórica y Cartográfica de la Dirección de Geodesia del Ministerio de Infraestruc17

Osvaldo J. Aramendi tura, Vivienda y Servicios Públicos del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el día 4 de febrero de 1889 como hito fundamental y fecha fundacional de la localidad. Es a partir de ello que residentes y turistas podremos celebrar cada año, de ahora en más, el día de nuestra localidad. Tener un día que permita unirnos con el solo y único motivo de expresar nuestro cariño por Mar del Sud, como de hecho todas las demás poblaciones lo hacen, reporta un avance en la búsqueda de la identidad local. Así fue que el 4 de febrero de 2005, se coloca la placa alusiva en el mástil de la Plaza Central y se realiza el acto de festejo del Día de Mar del Sud. En el expediente Nº 2405/80/05 y del cual surge lo antes mencionado y da forma a ese hito, se constata que la única fecha más antigua, con registro cierto, es la inscripción que se realiza por ante el Registro de la Propiedad Inmueble, de las primeras ventas de lotes realizadas en la localidad. La tremenda demora en obtener el “día fundacional” tiene su explicación en el hecho que todas las fundaciones se hacen por pedido y no había solicitud alguna al respecto en relación a Mar del Sud. De hecho los trámites que se fueron realizando en el transcurso de los años, se hicieron obviando las reglamentaciones existentes, esto es la Ley de Ejidos que data de 1870 y es la norma jurídica que establece condiciones taxativas y claras para arribar a la fundación de pueblos. Ésto no había sido nunca cumplimentado por ente oficial ni privado alguno. La extraña situación de la localidad en relación a su existencia oficial, también queda revelada por el hecho de que, recién en el año 1979 –a saber 90 años después de la inscripción de los lotes – el Dr. Eduardo Rafael Otamendi protocoliza, ante el referido Registro de la Propiedad Inmueble el plano del pueblo de Mar del Sud, firmado allá en 1889, por el agrimensor Eugenio Moy. Esto es importante resaltarlo ya que resulta ser la explicación y la cuasa por el cual en el año 1900, Mar del Sud no tenía existencia oficial. En ese año de 1900 el entonces Intendente Municipal de Gral. Alvarado, Don. Luis J. Dupuy, solicitó al también entonces Ministro de Obras Publicas de la Provincia de Buenos Aires Dr. Adolfo Saldías, copia de
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Mar del Sud - Historia y vivencias los antecedentes referidos a la autorización para fundar el pueblo de Mar del Sud, aprobación de la traza y copia del plano oficial y, los mismos documentos, respecto del pueblo Boulevar Atlántico. En informe alusivo a dicho requerimiento, formalizado en fecha mayo 8 del mismo año de 1900, la Sección Geodesia eleva una comunicación al Departamento Ingenieros y con la cual se notifica de los resultados de la investigación al Intendente Dupuy. La respuesta que surge del mismo dictamen da cuenta de los antecedentes del pueblo de Miramar y, respecto a esta localidad, expresa : “ Los pueblos que conocozco situados en el partido de General Alvarado son dos: Mira Mar o sea General Alvarado y Mar del Sud, ignoro si es alguno de estos el que el Sr. Intendente llama Boulevard Atlantico....En cuanto al pueblo de Mar del Sud no recuerdo que se hubiera iniciado expediente ante el gobierno pidiendo autorización para crearlo, sin embargo se ha hecho una investigación en el Archivo sin resultado, encontrándose solamente un plano impreso del pueblo sin autoridad ninguna. A pesar de esto he recurrido a personas que han tenido y tienen interés por ése pueblo y han confirmado mi creencia. Resulta pues que no existen datos para poder informar al pedido del Señor Intendente de General Alvarado” Esto da cuenta de lo inoficioso de cualquier acción que pudo haber sido realizada con anterioridad al pedido formal acorde a las normas que deben seguir los pueblos. Esta situación hace más interesante e importante recurrir a la memoria, a los testimonios que se tuvieran de los antiguos pobladores o descendientes de las familias Schweitzer y Otamendi y a la búsqueda desperdigada de datos y que es lo que he intentado en esta reseña, sintética por cierto, para que sea un lugar inicial de consulta y de impulso para que otros sigan no solo recabando datos sino incorporándolos en algún texto unificado para que en el futuro no se caiga en la misma tentación. Como inicio de la historia hay que destacar que de la mensura Nº 64 de Gral. Alvarado, realizada en el año 1868, en los terrenos de los que fueran los herederos de Juan y José Otamendi, se determina la ubicación de Mar del Sud, ubicada en una fracción de terreno que, en aquel entonces, pertenecía a Don Fernando Otamendi.
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Osvaldo J. Aramendi Esto se pude ver graficado en el mapa que me proporcionara gentilmente el Lic. Fernando Brites, Director del Museo de la Vida Rural de General Alvarado, inaugurado en el año 2005 en la localidad vecina de Cte. Nicanor Otamendi y que a modo de ilustración documental acompaña esta edición y se muestra a continuación.

De dicho documento también surge que en ese entonces toda la zona pertenecía a diferentes descendientes de la Flia. del Cte Nicanor Otamendi. Del cotejo de esos datos y de una vista aérea, surge que una fracción de los terrenos que pertenecieron a Fernando Otamendi de una superficie de 6426 hectáreas, en la zona delimitada por el arroyo de la Carolina hacia el norte, la costa del Océano Atlántico y una línea identificada como B-C de delimitación catastral que va desde dicha costa hasta la intersección con la Carolina, formando un triangulo, se encuentra el pueblo denominado Mar del Sud. La información obrante en la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, revela el “intento” de formar dos pueblos. Uno de ellos, Mar del Sud y otro el de Boulevard Atlantic al sur del arroyo La Carolina pero, tal como expresé anteriormente en la cita del informe
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Mar del Sud - Historia y vivencias del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, recién en 2004/2005 se conforma la investigación para instaurar la fundación del pueblo de Mar del Sud, no obrando antecedentes respecto de Boulevard Atlantic, por lo cual ha quedado como la nominación de una parte de la Villa Balnearia cercana al Hotel del mismo nombre y donde se construyeron las primeras casas de turistas. De la documentación vista y analizada se deduce que los nombres habrían sido elección particular de los dueños de las tierras, así como el hecho de que no existe uniformidad de criterio respecto del motivo de la denominación del pueblo y de la forma dispar en que se lo cita: Mar del Sud o Mar del Sur; primando el nombre “Mar del Sud” en la documentación oficial. Forma parte fundamental de la historia local la figura de Don Carlos Mauricio Schweitzer un húngaro de nacimiento, colaborador directo de Dardo Rocha en la fundación de la Ciudad de La Plata y profundo conocedor de las costumbres europeas respecto de los veraneos y los balnearios, donde pasaban las vacaciones y quien fuera presidente del Banco Constructor de la Plata, creado en el año 1883, quien tiene el proyecto e insta al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para crear un “balneario provincial”. El gobierno, ve la posibilidad de concretarlo y a esos fines encomienda a un equipo de ingenieros alemanes para que estudien toda la costa bonaerense desde la zona del “Tuyú” hacia el sur, ya que antes de esa zona no es mar sino los finales del Río de la plata. Realizada la labor, se elige para ello, esta zona de Mar del Sud por la amplitud de sus playas y las condiciones técnicas y ambientales muy convenientes con que se encontraron. Por esa misma época en la misma década de 1880, los Sres Julio Goyena, Juan Bautista y Rómulo Otamendi, y el Dr. Rafael Herrera Vega ( aunque en otra documentación consultada también se cita a los Sres Juan Maria Galana y Santiago Barabina, pero no en documentos oficiales), como adquirentes de lotes que fueran de Fernando Julian Otamendi. Dicha compra figura realizada con fecha fecha 28 de mayo de 1888 e inscripta en el Registro correspondiente en el año 1889. La extensión de las tierras era de, aproximadamente, 196 hectáreas y ubicadas en la zona que había denominado Mar del Sud.
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Osvaldo J. Aramendi Es en esas tierras donde deciden iniciar la construcción de un hotel. Un hotel que, se cuenta, se habría denominado “Mar del Sud” y estaba ubicado a unos 350 o 400 metros al norte del arroyo La Carolina; el que por el lugar inconvenientemente elegido para su construcción fue destruido por el avance de médanos en el transcurso de la misma. A excepción hecha de los datos documentales que se citan, todo lo restante que obra en relación a la localidad de Mar del Sud y sus alrededores, se adjetiva en la misma documentación oficial como “inferencias”. Justamente así se califica a lo que pretendió ser Mar del Sud y por ende todo debe en consecuencia relacionar con fechas de inscripción de los planos ya que las fechas de confección no fueron consignadas en los documentos y vincularlos con el dato de la realidad que fue el comienzo de la venta de lotes en esa zona que antes dijimos formaban un triangulo al norte de la carolina. Se tiene noticias que en el año 1889, Don Fernando Otamendi vende otra parte de sus tierras, estas ubicadas al sur del arroyo La Carolina, al Banco Constructor de La Plata siendo su presidente en ese momento el Sr. Carlos Mauricio Schweitzer y emprende el proyecto de la construcción de un Hotel que es el imponente “Boulevard Atlantic”. De lo que no se tiene conocimiento es si es la designación de la “pretendida” localidad le dio nombre al hotel o fue a la inversa. Un año después, en 1890, el Banco Constructor de La Plata, vende parte de las tierras, incluso en las que estaría ubicado el hotel a la “Compañía Argentina del Riachuelo”. Por otra parte y como un hecho posterior se da cuenta de la titularidad de la zona de ubicación del hotel a nombre de Carlos Schweitzer y documentación de la iniciación de un juicio de posesión veinteañal por parte de los herederos de don Carlos Mauricio Schweitzer. En la Guía Comercial de la Provincia de Buenos Aires del año 1939, se alude a varias localidades de la zona y revela sus movimientos. Mar del Sud está solamente nombrada sin ningún tipo de datos respecto a sus habitantes, establecimientos etc. como sí hace de las restantes, pero dando cuenta del Hotel Atlantic y cita como propietario del mismo a la sociedad Luis Montañer y Cia. El Hotel Boulevar Atlantic no habría podido concluirse en el tiempo
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Mar del Sud - Historia y vivencias fijado ya que en 1890, al desatarse la crisis económica nacional bajo la presidencia de Don Juárez Celman, quiebra el Banco Constructor de La Plata y el ferrocarril, que ya en 1886 había llegado a Mar del Plata, no sigue el tendido de líneas que estaba previsto concretar. Todas las expectativas de desarrollo de concreción del pueblo estaban íntimamente relacionadas con el impulso dado por la Fundación de Mar del Plata en el año 1874 y de Miramar en 1888 y por la llegada del Ferrocarril hasta la ciudad cabecera de Gral. Pueyrredón, pero la referida crisis hizo que el tendido no se extendiera y esto frustró y selló el progreso que en ese momento se pretendía dar a Mar del Sud. En su momento se planeaba, según surge de planos del ferrocarril existentes en esa época, unir Mar del Plata con Miramar, Mar del Sud, Pieres y Nechochea, pero al no poder realizarlo como consecuencia de la crisis nacional, lo hace entones, desde Dionisia, pasando por Iraizos y Mechongué para unirse a otros ramales que llegaban a Nechochea, tal como luego lo hizo con Miramar, liberado al servicio publico, en el año 1911 y quedando ésta como final de rieles. Todo esto está muy bien documentado en una ponencia titulada “La creación de los primeros pueblos balnearios del sudeste de la provincia de Buenos Aires a fines del siglo XIX. El caso de Mar del Sud y Boulevard Atlántico (Partido de General Alvarado)” y cuyo autor es el Lic. en Geografía Jose M Mantobani. Los hasta aquí reseñado nos permite hoy, y a la distancia, demistificar algunas creencias que fueron fruto o bien de un afán comercial o bien de la ignorancia sobre la gestación real del pueblo y su fecha fundacional. Así tantas veces vimos publicados artículos en medios gráficos de Gral.Alvarado como de alcance nacional, referidos a una presunta fecha en 1883 o en 1886; incluso se dicta la Ordenanza 247/ 88 que declara “Monumento Histórico Municipal el Boulevard Atlántico Hotel, de la localidad de Mar del Sud, cuya iniciación data de 1886”. La carencia de una recopilación y articulación de datos así como la falta de difusión de los mismos, llevó a muchos a realizar conjeturas erróneas o a tener una distorsionada idea de la historia local. Ahora se cuenta con mayores y más precisos datos que alguna vez fueran hechos públicos por un descendiente de una personalidad parte de la historia de la zona, influyente y conocedora tanto de Mar del Sud como
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Osvaldo J. Aramendi de Cte Nicanor Otamendi (Dionisia) y de Mar del Plata, tal es el Sr. Carmelo Camet.

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III.- DOS HOTELES
Mar del Sud, tuvo, en sus inicios, dos grande proyectos en lo que a construcción de hoteles se refiere, el llamado Hotel Mar del Sud y el siempre presente Boulevard Atlantic. HOTEL MAR DEL SUD

Vista de las ruinas del primer hotel levantado en Mar del Sud El primero de ellos y como ya narrara, se comenzó a construir al norte del arroyo La Carolina y creo que resultaría interesante realizar alguna búsqueda de los resabios del mismo para no solo poder signar la ubicación, que con la memoria y los cambios que se operaron en la playa, le quita exactitud, sino para rescatar lo que pueda quedar de él, aun sepultado ya que resulta difícil creer que hasta los mismos cimientos pudieran haber sido carcomidos por el mar. Las fotos de lo que fura el mismo y sus restos dan cuenta de por si de la envergadura de la obra proyectada y la magnificencia que se le pretendió dar.
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Osvaldo J. Aramendi Basta solo con observar, en la documental fotográfica que acompaña este texto, el tamaño de sus arcadas y comparar el mismo con el de las personas que posan entre las ruinas. Una de ellas, se cuenta, era la Niña Eufemia, en su infancia. Estas fotos que acompañan la narración fueron provistas pro el Museólogo Daniel Boh, Director del Museo Municipal “Punta Hermengo” de Gral Alvarado. Puedo decir que los resabios del mismo, ya en un estado de deterioro más avanzado que el que se muestra en la, fotos, tuve el privilegio o la pena de verlo con mis ojos, ya que aun en el año 1934 cuando viniera por primera vez, un año antes del loteo, aun estaban los vestigios de su real existencia. A fuerza de decir verdad debo decir que mis padres. al igual que otros tantos primeros turistas que compramos terrenos, usaron parte de esos ladrillos, de un tamaño mayor del que estamos acostumbrados a ver ahora, para construir una parte de nuestra casa, “El refugio”, en el año 1935. De él nada más nos quedó pero da cuenta de la dimensión de lo que pretendieron allá y entonces, los propietarios de las tierras y los lotes y de lo que esperaban de este lugar en su proyección de lugar turístico. Ello aunque haya quedado en el intento vale rescatarlo. Vistas de las ruinas del primer hotel levantado en Mar del Sud

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HOTEL BOLUVARD ATLANTIC

Hotel Boulevard Atlantic- Mar del Sud Este hotel, como símbolo de la villa balnearia merece una especial atención ya que forma parte de un período interesante de la historia de Mar del Sud y lo que luego fue su desarrollo, como lugar que hospedó a los primeros turistas en un lugar donde solo él se levantaba en medio de un paraje de campo, mar y escasos pobladores. En aquellos años existía una deliberada intención, muy típica de la época, que consistía en acrecentar el esparcimiento, el veraneo y los baños de mar. En este sentido es importante decir que como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla que había azotado Buenos Aires en años anteriores, las familias que otrora resolvían sus temporadas veraniegas en las casas quintas de las afueras de la Capital Federal, hoy el Gran Buenos Aires ( San Isidro, Adrogué, El Tigre), comenzaron a buscar no solo lugares más alejados, sino las bondades del agua de mar. Así se fue, no solo gestando sino acrecentando, el veraneo de ese grupo social en estos lugares de la provincia. Como parte de la importancia de este hotel es necesario decir que en el mes de enero de 1892, antes que estuviera terminado y por ende
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Mar del Sud - Historia y vivencias que funcionara como hotel, y durante aproximadamente tres meses, acogió a un contingente de judíos emigrados que debían esperar destino a la Provincia de Entre Rios y colonizar así la tierras por las cuales el Baron Hirsch estaba en tratativas con del gobierno nacional para asentamiento de las colonias agrícolas ganaderas. Ello fue su destino final así como de otros el norte de la Provincia de Buenos Aires . El traslado se tuvo que hacerse efectivo por cuanto el Hotel de Inmigrantes, ubicado en el Puerto de Buenos Aires, y en el que estaban alojados, recibía permanentes contingentes de inmigrantes y, este grupo, que estaba demorado por las tratativas pendientes del Baron Hirsch debía aguardar el resultado de ellas para trasladarse a su destino. Existieran varias alternativas para resolver esa espera que se estaba transformando en conflictiva, pero la mayoría no eran adecuadas dada la gran cantidad de hombres mujeres y niños que componían e contingente. Es así que desde Mar del Plata, les informan vía telegrama, que tenían la posibilidad de alojarse en una localidad a diez leguas al sur de ella, denominada Mar del Sud. Aceptada la oferta, llegaron a Mar del Plata en tren y desde ella se trasladaron a Mar del Sud, recorriendo esas diez leguas en carretas. Ese grupo se alojó en el Hotel Boulevard Atlantic. Todo eso lo cuentan tanto el diputado Dickman, como José Lieberman en su libro “Tierra Soñada” y Lázaro Schallman en su libro “Los Pampistas” todos testigos vivenciales y descendientes de los que allí estuvieron. Ambos libros coinciden en llamar a la zona Mar del Sud y al hotel, Boulevar Atalntic o atlantique (más afrancesado), así como en decir que estuvieron desde enero a marzo de 1892 y que habían llegado a esta patria como consecuencia de la persecución de la que fueran objeto en Rusia, pasando por Constantinopla y elegidos para tomar parte de este grupo con destino a la Argentina. Parten de Marsella para llegar a nuestras tierras en 1891. En relación a esta parte de la historia hay algunas diferencias respecto al nombre del Vapor en el que arribaron ya que, se menciona en uno de los libros al “Fressina” y otros al Galatz, que luego según la versión de Schallman, como consecuencia de una tormenta que parte
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Osvaldo J. Aramendi la nave, fueron reembarcados, en Burdeos, en el Buque “Pampa”. De allí el nombre del “Los Pampistas”, llegando a Buenos Aires el 15 de noviembre de 1891. Ya en Mar del Sud, alojados en el Hotel Boluvar Atlantic, en el mes de enero de 1892 se desencadena un temporal que derrumbó parte de una pared y deterioró otra, lo que confirma el hecho de que el hotel aun no se había concluido ni por ende en condiciones de recibir a turistas, tal como lo hiciera después. Ese sinsabor parece todo un símbolo de los tantos que ese grupo de colonos venían sufriendo y que parecían no terminar ya que narran haber padecido algunos de ellos una enfermedad. Pero no hay mucha coincidencia en si fue una epidemia o no, ya que Lázaro Schallman en su libro “Los Pampistas” habla de cuatro niños (dos con sarampión y dos con escarlatina) que son aislados en dos habitaciones, y por su parte Lieberman en su obra “Tierra Soñada”, refiere una cantidad mayor de muertos, presuntamente decenas, causada por psitacosis y fallecidos y enterrados en un camposanto improvisado. Esto hizo que al momento de la partida muchos de ellos lo realizaron con profundo dolor, por cuanto dejaban en estas tierras a sus seres queridos. Este texto coincide con lo que me contara un paisano llamado Calzia, allá por 1935, sobre una epidemia causada por una enfermedad que trasmitan los loros (psitacosis) aves que abundaban en la zona, como de hecho seguimos viendo por varios años más. Aquí debo decir que cuando llegamos a Mar del Sud, en los juegos de búsquedas atrevidas de niños explorando tierras casi vírgenes y sintiéndonos un poco dueños de la naturaleza, entre diversión y aventuras, descubrimos huesos humanos en los campos frente al arroyo “La Tigra”. Esos huesos estaban cerca de la costa. La mayoría eran pequeños que no habrán logrado sobrevivir a la enfermedad. Esto desmitifica el hecho de que hubiera catacumbas en el hotel. Lo que sí había era un zótano, deposito para la mercadería y artículos de limpieza cajones de bebidas y demás necesidades tanto en esa oportunidad, como cuando fue habilitado como Hotel.. En una de dos únicas publicaciones de la “Revista de Mar del Sud”
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Mar del Sud - Historia y vivencias editada por la Sociedad de Fomento en los años 1951 y 1951, se evoca al Dr. Enrique Dikmann quien fuera parte de ese contingente de colonos y el que como experiencia de los tres meses de estadía junto al mar, nos cuenta con sus propias palabras: “ nos agenciamos una red para pescar y al poco tiempo abastecimos al hotel de pescado; corbinas, pesacadillas, palometas...” “pasé en Mar del Sud tres meses maravillosos”. En las mismas carretas, emprenden el regreso a Mar del Plata y desde allí a su lugar de destino, nuestros “gauchos judíos”. En su homenaje, la comunidad judía, levantó una placa recordatoria que fue colocada en la plaza central de Mar del Sud, la que por años simbolizó esa parte de la historia que no lo es solamente del pueblo sino de la patria, justamente por la importancia del aporte que estos colonos hicieron en diferentes lugares de la Argentina; los que luego habrán sido parte de las historias narradas por el escritor Alberto Gerchunoff en us libro “Los Gauchos Judíos”. Lamentablemente, en la década del noventa, no recuerdo exactamente el año, la intolerancia y el racismo de algunos anónimos – como no podía ser de otra manera para quien realizó tan baja ofensa- en forma periódica destruían el monumento que sostenía el homenaje simple y locuaz. La Delegación Municipal lo fue reparando en forma reiterada, hasta que un día amaneció totalmente destruido. Desde ese entonces no está más donde siempre se lo veía, apenas se toma el camino diagonal para atravesar la Plaza, en la esquina de 100 y la 25. En esos tiempos hubo algunos turistas, vestidos con remeras con la cruz svástica grabadas en ella. No volvieron a aparecer con esos signos de la degradación del hombre, ya que la mayoría tuvo el tino de rechazar tal ostentación de espanto. Lo que no pudieron, ni podrán, es destruir la memoria y el homenaje, con placa o sin ella.

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Hotel Boulevard Atlantic- Mar del Sud

Vistas de la fachada actual del Hotel Boulevard Atlantic
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El hotel una vez concluido habría sido comprado por el Dr Viayo para convertirlo en un sanatorio, hecho que no llegaría a concretarse y, recién en 1914, adquiriría el edificio el Sr Gasco y lo habilitaría como hotel. Existe también documentación firmada por el Sr. Eduardo Abello recogida por los años 20, quien, en nombre propio realiza propaganda invitando a visitar y hospedarse en el hotel pero no surge en que condición lo hacía. Por otra parte en la Guía Comercial del año 1939 aparece citado el Hotel Atlantic como perteneciente a la Sociedad Luis Montañer y Cia. Uno de los gerentes del gran hotel fue el Sr. Felix Michelli, durante el año 1917, quien luego fundara el “Ocean Hotel” de Miramar, para luego hacerse cargo el Sr Agustín Cozar y Gallego, quien hasta que dejara sus funciones en el hotel, mantuvo siempre con gran orgullo preservándolo en una vitrina-, el uniforme que utilizara en la época en que fuera recepcionista y que consistía en su librea y la galera Es importante decir que según constancias de expediente municipal 4038- 7109, del año 1972, en una inspección realizada en ese mismo año, el hotel se encontraba aún en buenas condiciones y podía ser explotado, lo que confirma el hecho de que, de allí en adelante comen33

Osvaldo J. Aramendi zó, lamentablemente, el gran deterioro por falta de mantenimiento. Recuerdo siempre la majestuosidad que ostentaba tan magnífico edificio, con todas sus luces encendidas surgiendo como una visión maravillosa en la oscuridad de la noche y que fantasmagórico, al mismo tiempo, en medio del campo cuando la luna lo iluminaba. Digno de la mejor película de suspenso y misterio, con murciélagos incluidos o de las testimoniales de la Belle epoque con sus bailes de gala y sus familias de estirpe. Tuvo épocas de esplendor y de importancia ya que, junto al “Bristol” de Mar del Plata y el “Eden” de la Provincia de Córdoba, llegaron a ser considerados los hoteles más lujosos de las primeras décadas del siglo XX. LOS SERVICIOS QUE BRINDABA Este hotel que en sus sueños de esplendor alojó bajo su techo familias de nombres patricios y artistas de fama, contaba ya desde años con cien habitaciones, todas en funcionamiento, y usina propia generadora de electricidad, fue emblema del tono aristocrático que las elites de la época y las enriquecidas por la situación social imperante buscaban imponer como modo diferente de esparcimiento y vida social. Era una espectacular sensación ver su lujo e ingresar al amplio salón comedor con sus arañas de luz encendidas en plenitud y ser recibidos por su Maitre, Monsiur Lebrum, atendidos por mozos de impecables uniformes y degustar comidas de tipo francés. El servicio del comedor principal era atendido por hombres. Las camareras, quienes también vestían elegantes uniformes, atendían, además del servicio de habitación, el comedor de los menores, ya que a los niños se les daba comidas especiales y en lugar separado de los mayores. Contaba con un completísimo Bar atendido por un barman de una confitería de primera calidad de la Capital Federal contratado para trabajar en la temporada para la mejor atención de sus huéspedes y clientes en general. Uno de ellos fue el Sr Rivas, que con los años también fuera el encargado de atender la proveeduría de la Hostería “Villa del Mar” y luego instaló su negocio particular.
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Mar del Sud - Historia y vivencias Suntuoso, un salón de juegos y baile,- donde funcionó mas tarde y durante años, el cine-, con mesa de billar y un piano que en oportunidades supo recibir las caricias de las manos de “Príncipe Kalender”, ése eximio pianista quien con su esposa e hijos frecuentaban el Hotel entre otros artistas, profesionales y nombres que figuran entre los de la alta sociedad de aquella época. Para esparcimiento de sus huéspedes, contaba además con dos canchas de tenis con piso de cemento muy bien cuidados, ubicadas en la parte posterior, junto a las cocheras propias. Esto da cuenta de la gente que se trasladaba en sus autos hasta este lugar. En el hotel se contaba con el único teléfono del balneario (el popular “Mar del Sud 7”). Recuerdo siempre que la hora de la comida se anunciaba previamente mediante una campana para que, al ser oído su tañir, desde la playa, los huéspedes se prepararan para el regreso. Los servicios del Hotel se difundían no solo en las localidades cercanas sino en Buenos Aires, con la intención de atraer turismo no exclusivamente nacional. Así se publicitaban,en diversos idiomas, sus beneficios: la “cuisine”, el “comfort”, los “garages accommodation”, los “outdoors games and indoor pastime” y el importe de la “pension for day”, para gozar de unas vacaciones inigualables.

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Reproducción de folletería distribuida por el Hotel para promocionar sus servicios
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Las reservas, se realizaban, en diferentes lugares de la Capital Federal e incluso allá en el año 1922 tenían una representación en la Ciudad de Rosario con los Sres. Piccinini y Conde, o directamente al teléfono del Hotel en Mar del Sud. Ello da cuenta de la importancia de la difusión, el despliegue y el servicio que se ofrecía y brindaba. En el año 1975, por Ordennaza Nº 223, el Honorable Concejo Deliberante de Gral. Alvarado declara, entre otros lugares de interés histórico para el partido, “Al Hotel “Boulevard Atlántico” de Mar del Sud; el añoso edificio es todo un atractivo y ha hospedado a los mas viejos turistas de la zona” expresa el mismo documento. Es por ese motivo y conforme los alcances de dicha ordenanza que se lo incluye en los afiches turísticos y folletería, itinerarios y propaganda para evaluaciones históricas, con lo que pasa a conformar el material grafico y fotográfico de patrimonio exclusivo del archivo gráfico de Gral Alvarado.

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IV.- PRIMER LOTEO Y NUESTRA LLEGADA A MAR DEL SUD
En el año 1935 se hace un venta, publicitada en Capital Federal y Gran Buenos Aires,( desconozco si en otras zonas) , de lotes en Mar del Sud. Ése es el comienzo de la villa balnearia. Mi padre, como otros tantos, tuvo conocimiento de la existencia de este balneario por unos ingleses compañeros de trabajo, del entonces Ferrocarril del Sud y que frecuentaban el hotel desde varios años antes de ese primer loteo. Fueron ellos quienes nos comentaban de las prácticas de golf sobre la costa, en el campo ondulado que se extendía desde el arroyo “La Tigra” hacia las Rocas Negras. Además hubo una promoción efectuada por una Comisión creada en Buenos Aires para difundir el Balneario y es la que tiene rendido homenaje con la placa colocada en el Boulevard San Martín y la costa, de la localidad. Así, con mis padres, Arturo y Leonilda Aramendi y mis tíos, Rodolfo y Horacio , vinimos, un tiempo antes que se realizara el aludido loteo, en son de exploración y reconocimiento para cerciorarnos de qué se trataba. Frente al “Boulevard Atlántico” instalamos dos carpas donde pernoctábamos los varones, mientras las mujeres lo hacían en el hotel, lugar donde comíamos todos juntos. Con ellos y otros amigos como Alberto Novi, Federico Cánepa y sus familias, conocedores también por esas referencias de las bondades que este lugar ofrecía, ante la inminencia de venta de terrenos y al ver la paz y la belleza de sus playas agrestes motivó la resolución de concurrir al remate y adquirir algún lote. El amor que siento por Mar del Sud, surgió en el primer momento que lo vi; todos quedamos maravillados de la conjunción campo, mar, playa, quietud y ese imponente cielo que en las noches brillaba con sus incontables estrellas, semejando una manta salpicada de piedras de plata, ese cielo que era puro, ya que la falta total de luz hacía que fuera nuestro único faro, a excepción de la que irradiaba el Hotel el horario que daba luz.
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Osvaldo J. Aramendi Ese fue mi primer contacto con Mar del Sud; hermosa emoción que aún hoy perdura, luego de tantos años transcurridos y que lo frecuento sin haberle dado descanso un solo año de mi vida, y que se acrecienta cuando veo sus playas y su mar inmenso, su pueblo, sus hermosos chalets, su avenida bordeada de palmeras, su comercio, la inmensidad de sus campos y los árboles y esa playa incomparable.

Vista de la playa Fue aquel loteo del 1935 el que dio lugar a la creación de este Balneario y a la adquisición de un lote de terreno entre mi padre, Arturo, mi tío Horacio, Alberto Novi y Arturo Cordero y a la iniciación de la construcción de “El Refugio”, nombre que se dio a nuestra casa (calle 96 entre 17 y 19) la que tuvo el privilegio de ser la primera casa de “turistas” construida en Mar del Sud, tal como luce de las fotos que acompañan esta historia. Mis padres, tíos y amigos se aventuraron a construir “El Refugio” en medio de un campo sembrado de papas y girasoles, donde la vacas deambulaban y pastaban a su arbitrio. Solos, apoyados en algún alambrado divisorio sostenido en ocasiones con huesos de costillas de ballenas podían dejar flotar la vista y hacia cualquier lado que ella se dirigia, se divisaba solamente el Hotel, el mar, el campo, los montes de Espelozín, de Teruelo, “El Angelito” y lo
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Mar del Sud - Historia y vivencias de Calzia. Con los años ese refugio se subdividió y nuestra parte la refaccionamos denominándola “Pioneros 1935”, nombre que actualmente lleva. En el trabajo de levantar las paredes de “El Refugio”, poner su techo, plantar sus árboles, conocimos a Don Santiago Calzia, que nos colocó la bomba de agua y a un tal Benavidez que nos alambró el terreno, ambos gente de la zona.

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El Refugio

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Distintos aspectos y orientaciones de la construcción de “El Regufio” (1935) y el mismo rodeado de girasoles. UN PAISAJE SINGULAR Era una aventura y hoy un valioso recuerdo, saber que, por ese entonces nos acompañaba, solamente la majestuosa mole de un Hotel en medio del campo cuyo techo ya se divisaba a los pocos minutos de salir de Miramar y, algunas casitas de lugareños, diseminados por los alrededores del mismo, como los Malmoria, Espelozín, Calzia, Carrizo, Amado, Macedo, Molina y una pequeña en la primer cuadra de la principal, frente a donde luego se construyera la Hostería “Villa del Mar”, (donde tiempo más tarde estuvo “El Chino” de Martinoli, “El Narval” de Felipe Echave, “Ricardito” de Ricardo Blanco y hoy, Luarel y Hardy ”), que se comentaba, pertenecía al cocinero del Hotel y otra al lado de “El Angelito”. En el lugar donde estaba esa pequeña casita, estuvo la casa de Chola Jofre, quien siempre contaba que su padre había sido cocinero del hotel, por lo que podrían intuirse que pudo su padre haberla habitado. También ya estaban en esa época la Tienda y Mercería “Capotondo”, la casa “Olazul” donde vivía el Sr. Pérez Pillado y hoy adquirida por
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Osvaldo J. Aramendi el artista plástico, Enrique Breccia, reconocido internacionalmente, quien se encuentra radicado en Mar del Sud desde hace unos cuantos años. Más lejos, la Villa San Blas de Blas Roagna, la quinta de los Augelli y posiblemente algunos más que no recuerdo pero que me suenan nombres como Chinella o el “guitarrista” Gardés. En medio de todo, imprescindible, “El Angelito” ubicado sobre el camino viejo entre las calles 102 y 104 de los Echeverria. Un típico almacén de ramos generales y punto neurálgico económico de la zona, en esa época. Detrás del Hotel, unas cuadras más allá del arroyo “La Carolina”, franqueado por médanos, emergían las ruinas de aquel primer Hotel de Mar del Sud.

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V.- MEDIOS DE TRANSPORTE
Por aquellos años, salvo mucha de la gente que iba al Hotel, no se contaba con medios de transporte propios, entre ellos mi familia. Por eso cuando estábamos por partir desde Banfield a Mar del Sur, simplemente enviábamos una carta que llegaba a la Estafeta en “El Angelito” para que le avisaran a Don Juan Carrizo. Así le adelantábamos el día de la llegada del tren y le pedíamos que nos fuera a buscar a Miramar. Firme siempre, en tiempos buenos y malos, la figura de Don Juan se dibujaba en la Estación. Con su volanta, sus dos caballos, algún ladero más si había llovido y en casi dos horas de trote cansino y recto llegábamos tranquilamente al “pago”.

Don Juan Carrizo con su Volanta (foto de 1942) Esta situación se tornaba toda una aventura cuando no una verdadera odisea cuando teníamos que regresar, dado que el tren salía de Miramar hacia la Capital a las 7 de la mañana y el viaje debía hacerse en plena noche. ¡Ni pensar lo que era si llovía! En esos días venían a nuestra memoria los sacrificios que debieron padecer los Padres de la Patria en sus viajes a lo largo de nuestro extenso suelo para legarnos la tan ansiada libertad.

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Osvaldo J. Aramendi Las idas y vueltas no eran solamente en verano o en fines de semana largos, ya que habíamos afrontado el desafió de crear un hogar y con ese afán encarábamos cada tarea que surgiera en el pueblo o que nos propusiéramos Hubo veces en que por diversos motivos, casi siempre por alguna urgencia que debíamos solucionar en Mar del Sud, el aviso del viaje no se podía anticipar. Si no había tiempo de enviar la carta, llamábamos por teléfono al Hotel (U.T.Nº7) y entonces, don Agustín Cozar, nos hacía la gauchada de avisarle a Juan Carrizo. Cuando el número de pasajeros era mayor ya que solíamos combinar viajes con los Novi, Boe o Cánepa, don Juan enganchaba una volanta más grande a la que llamaba “El Vagón”. En oportunidades, si la huella estaba muy mala por la lluvia, dejaba a mitad del camino una yunta de caballos para su relevo en el viaje de vuelta. Quienes frecuentaban el Hotel eran transportados en una Furgoneta Ford, manejado por los hermanos Rojas, para quienes tampoco había mal tiempo ni barro que los detuviera. Cuando su pasaje no iba completo transportaban, según sus posibilidades, algún pasajero no cliente del Hotel, con ese amplio sentido de colaboración (“gauchada”) que siempre se encontraba en todos los de la zona y que perduró por mucho tiempo. En las oportunidades en que se hacía imperioso llegar sin previo aviso, en Miramar, siempre se podía contar con un tal Olavarrieta, un vasco que con un Forcito a “Bigotes” nos llevaba hasta Mar del Sud y si surgía algún inconveniente, siempre se recurría a la invalorable ayuda de los dueños del Hotel “Familia” de Miramar para encontrar alguna solución y llegar a destino. Para la temporada de 1940/41 la Sociedad de Fomento, el Hotel y el Sr. Schweitzer, en forma conjunta, acordaron con el Sr. Pedro Porris, la prestación de un servicio de colectivo entre Miramar y Mar del Sud. Lamentablemente solo se brindó es esa verano, no pudiendo concretarse la continuidad para las siguientes temporadas.

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Propagandas de servicio de colectivo temporada 1940/41
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Osvaldo J. Aramendi Esta forma, de alguna manera aventurera de transporte, se mantuvo durante casi diez años hasta que ya cuando el movimiento de turistas comenzó a exigirlo, el Sr. Rodolfo Bostiancic inauguró un servicio de ómnibus mediante la adquisición de un pequeño y angosto vehículo de una Escuela Rural, en el que transportaba a los pasajeros en asientos longitudinales, enfrentados (vis a vis) y con puerta de acceso en su parte posterior. Lo denominábamos “la cotorrera”, con el cual si bien se cumplía un servicio regular y normal en tiempo bueno, se tornaba totalmente inconveniente si llovía, a pesar de los esfuerzos de su conductor. Esto movió a don Rodolfo, siempre luchador, a incorporar una unidad nueva, un camión canadiense, el “Guerrero”, con el cual nos transportaba, con cualquier inclemencia del tiempo y seguros, a destino.

Primer colectivo Sr Bostiansic Durante un tiempo, por impulso del Sr. Carlos Schweitzer, cuando se inauguró la Hostería “Villa de Mar” y la Villa, ubicada frente al Hotel, arribaba un ómnibus de la Empresa “El Cóndor”, transportando a los huéspedes de las mismas y turistas en general. Los paseos por la zona, al Médano, al Remanso, a las Rocas Negras o a la Estancia “La Eufemia”, se efectuaban a caballo, en sulky o en las volantas de Carrizo, cuando no a pie.

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Sulky Después de esos tiempos y luego de un intento por parte del Sr. “Rubi” González, el Sr. Odín Iriart adquirió un ómnibus.

Primero omnibus de Odín Iriart Con él, se inició una nueva era en materia de transporte local que cubrió el trayecto Mar del Sud –Miramar con unidades más adecuadas
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Osvaldo J. Aramendi y horarios regulares. Tan regulares eran que no era necesario mirar el reloj para saber con exactitud la hora, solo bastaba esperar cada viaje para que Odín nos hiciera escuchar desde el arranque hasta la salida del pueblo el sonido de la bocina. Aún resuena ese sonido agradable que se hermanaba con los que la naturaleza nos regalaba. No creo que resulte aventurado decir que el servicio que brindaba Odín era una prefigura del actual remis, ya que en días de lluvia o de mucho calor, o bien si llevábamos mucho equipaje o alguien iba un poco lejos o era su primer visita, hacía el recorrido casi puerta a puerta. Ello más allá de todos los encargues que con papelitos le entregábamos por cualquier motivo y él se ocupaba de conseguirlos en diferentes lugares de Miramar. Un adelantado en la Mensajería o el “Delivery” Muchos sabemos la inseguridad que representaba el camino en aquellos años en que aún no se había efectuado el entoscado, que vino a mejorar su transitabilidad, lo que da a entender bien a las claras la capacidad y el esfuerzo desplegados por los encargados de estos servicios en aquellos tiempos. Ninguna inclemencia del tiempo impidió a Odin Iriart llegar a tiempo para que pudiéramos tomar el tren de regreso a Buenos Aires o que pudiéramos llegar a Mar del Sud con las ansias acostumbradas. Las ruedas en el barro resbaladizo no le hacían mella y, mas allá de hamacarnos un poco de vado a vado, de lado a lado, no corríamos riesgo ya que él mismo, cuando la furia de la tormenta parecía coartar el viaje, se bajaba para colocar las cadenas en las ruedas y aseguraba el viaje. Si el tiempo amenazaba feo, eran días de partida anticipada. Se sabía de antemano que el viaje demoraba más a tiempo. Todo estaba previsto. En alguna ocasión, en un fin de temporada, ómnibus repleto y apuro por llegar, en plena lluvia torrencial, le encargan entregar un pastel en la Estancia de los Lastra. No hubo quien parara a este “chasqui” y bajo el temporal, detuvo unos instantes el ómnibus y dejo sobre uno de los pilares rosas de la entrada, el empapado postre que, vaya a saber que destino tuvo, pero Odín lo entregó y nosotros llegamos a destino. No difería mucho en días de agobio, si acaso se recalentaba el motor y el radiador comenzaba a humear. Odin se bajaba, balde en mano y cargaba un poco de agua de algun charco o lagunita o arroyo.
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Mar del Sud - Historia y vivencias El colectivo agradecía el alivio sin discriminar y volvía a arrancar. En Miramar, tenía su parada en el “Bar Sarmiento” en la calle 28 Nº 1145(frente a la Plaza), pero cuando llegaba el tren, primero, iba a buscar a los pasajeros a la Estación. Aquel sonido de la bocina nos acompañó por años. Se había transformado también en el código pactado con nuestro hijos para que a esa “hora”, con esa bocina, volvieran de la playa a comer . “A la una comer” y, por supuesto, la una de la tarde se marcaba con ese “saludo” durante toda la temporada. No podían hacerse los distraídos ya que si llegaba el “no la escuché mamá”, no había forma de no ver que el “bañero” bajaba la bandera que indicaba el estado del mar e izaba una roja de prohibición de baño. Entre las 13 y las 15 hs, era su descanso y de esa forma todos sabíamos que entrar al mar estaba prohibido porque no había custodia de las aguas.

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VI.- FORMA DE PROVEERNOS EL SUSTENTO EN LOS PRIMEROS TIEMPOS.
Quienes no habitábamos el Hotel o no íbamos a comer al mismo, teníamos que agenciarnos el sustento en la zona. Para ello se contaba con “El Angelito” que, como buen almacén de Ramos Generales, proveía de todo lo necesario para subsistir, tanto en alimentación (yerba, azúcar, fideos, vino, galleta de campo, etc.) como así también elementos en general: bombas de agua, faroles a querosén, entre muchos otros habituales en el campo. La carne se adquiría en lo de Malmoria quien en esa época carneaba allá por lo de Espelozín y traía la res sobre una tarima de madera tirada por un caballo hasta la carnicería que aún hoy funciona en su lugar original desde los albores del siglo donde Don Miguel, nacido allá por las Sierras de Balcarce, luego de ser peón de estancia y domador y tras un breve paso por Miramar, se afincó definitivamente en la zona.

Rueda de carreta frente carnicería de los Malmoira(foto de 1957) La leche recién ordeñada la traía Don Juan Carrizo a caballo y más tarde los Molina y los Amado.

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Don Juan Carrizo en el reparto de leche a caballo Las verduras, aves o huevos, se iban a buscar s lo de Espelozín o a la Villa San Blas, un poco más alejado.

En la caminata al monte Espelozín La pesca con red o caña en el mar, Remanso o en Rocas Negras, la abundancia de liebres, aves y ranas en la zona, el berro en los arroyos y alguna que otra papa o choclo “descuidados” de los campos linderos, contribuían a aliviar el presupuesto familiar. Paulatinamente, con el crecimiento del pueblo comenzaron a acercarse al centro los primeros negocios o sucursales como la que “El Angelito”, a cargo del Sr. Echeverría, instaló frente a la Hostería, (era un almacén y despacho de bebidas); o el almacén “Luján”, como así aquellos que a caballo o en sulky traían verduras, aves, huevos o miel a domicilio desde las chacras vecinas.
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Osvaldo J. Aramendi “EL ANGELITO” La casa que aún habitan Odin Iriat e Irma Malmoria ubicada en 27 (camino viejo) entre 102 y 104 data de una centuria. Cuenta Irma que fue abierta por el Sr Ricardo González como almacén de Ramos Generales, Pulpería, Estafeta Postal y Posta donde se detenían los carros y vehículos para que los viajeros calmaran su sed y, luego de comer algo, seguir viaje. Algunos iban rumbo a las Estancias ubicadas cerca de Miramar y otros partían desde allí a poblaciones vecinas. Esta Posta obligada que fuera luego de “Pichi” Dalponte y más tarde de Francisco Echeverría, pasa a ser luego de propiedad de los Iriart, siempre dando sus servicios hasta cerrar sus puertas cuando el pueblo tuvo otros negocios instalados a mediados de la década de 1950. En 1935 cuando llegamos, era de don Francisco Echeverría y allí fuimos durante mucho tiempo a proveernos de pan, galletas, azúcar, fideos, bebidas y todo lo necesario para la subsistencia, así como el combustible para el alumbrado de las casas y hasta bombas de agua para hacer nuestros pozos. Las estancias adquirían allí el material y los repuestos para el funcionamiento de los equipos. Más tarde Don Francisco puso una sucursal de “El Angelito”, más cerca del balneario que se gestaba, ubicado frente al Hotel, donde hoy estas las casitas de lo que fuera la “Villa” de los Schweitzer. El lugar se convirtió en bar, pulpería, sede de los torneos de truco entre paisanos y nuevos turistas, ya que todo era franca amistad y comunión entre los lugareños y llegados y punto de encuentro donde comenzaron a asomar con entusiasmo las ideas, proyectos y las concreción de ellos, para la creación de las instituciones y los objetivos que levantaron un pueblo. El mismo Echeverría atendía el negocio junto a su Sra, ostentando en su puerta, al aire libre, un orgulloso sillón de peluquería, donde cumplía sus “funciones” con los turistas y parroquianos, un peluquero que venía de Miramar. En la época en que “El Angelito” fue de los Hermanos Iriart, además de almacén de Ramos Generales, se convirtió en agente YPF
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VII.- LA PLAYA
Quienes no estuvieron en Mar del Sud en esos primeros años no han tenido oportunidad de conocer una pérgola de madera, denominada “La Rotonda”. Era una muestra típica, reminiscencia de aquellas ramblas europeas de la “Belle Epoque”, emplazada sobre las rocas que se ven antes de llegar el arroyo “La Carolina”, apenas unos metros más allá de donde hoy se nos muestra la novel Escolera. Los vestigios de su basamento aún se alcanzan a ver. Contaba, además de la pérgola en sí donde otrora se servía el té, con casillas para cambiarse de ropa, escalera para bajar a la playa y un molino de viento para el agua de las duchas.

Vistas de la antigua Rambla del Hotel Boulevard Atlantic
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Osvaldo J. Aramendi Por los años en que la conociera, esa pérgola ya se hallaba deteriorada y en desuso y sus maderas carcomidas por la acción del tiempo, hasta que una noche, una fuerte tormenta terminó por destruirla totalmente siendo desarmada y retirado el molino que durante tiempo había provisto de agua al servicio que se bindaba. También se contaba en la playa, para esparcimiento de los “habitues”, con una planchada o pontón de madera de cuatro metros de lado (“4 x 4”), montada sobre cuatro tambores de aceite herméticamente sellados y anclada a unos 35 ó 40 metros de la costa, permitiendo a los nadadores llegar a ella y efectuar zambullidas al mar, dando además la seguridad a todos, para el caso de sentirse arrastrados mar afuera y de tener ante sí algo donde aferrarse y ser sacado con la soga que la unía a la costa. En noches templadas, era un placer darse un “baño de mar”, que se tornaba hasta riesgoso ya que cuando nos alejábamos un poco y las luces del Hotel se ocultaban, la oscuridad de la noche y la bravura del mar cuando la ola nos revolcaba, hacía que al aflorar nuestras cabezas, por unos instantes, no supiéramos hacia donde quedaba la playa. Así nuestras madres y luego novias y esposas nos gritaban o alumbraban para darnos con sus voces o con el haz de luz, la orientación. Una mezcla de placer, riesgo y algo de inconciencia. EL “YACARE” En la playa había un bote a vela con ruedas para su desplazamiento en la arena aprovechando la fuerza del viento, denominado “El Yacaré”, el cual también en esa época ya se hallaba en proceso de deterioro, lo que da a entender a las claras su antigua data, debiéndosele considerar, con seguridad, como un precursor de este tipo de deporte hoy tan en boga en el país y en el mundo entero. No recuerdo que hubiera guardavidas en esa época, ni la cantidad de turistas parecía justificarlo, por eso nos cuidábamos entre nosotros y estábamos atentos a cualquier contingencia, especialmente de los niños, que en oportunidades nos encomendaban sus propios padres; así tuvimos la satisfacción de cuidar a los hijos del“Príncipe Kalender” y a las hijas del Dr. Carlos Ayarragaray, entre otros, con los que se forjaba una gran amistad. En esa época, trotando por la playa hacia las Rocas Negras, preci58

Mar del Sud - Historia y vivencias

El Yacaré

samente con “Príncipe Kalender”, encontramos semi-tapada por la arena y en proceso de descomposición un tipo de serpiente de mar, de una longitud que superaba los 5 ó 6 metros. Luego de avisadas las autoridades, fue llevada a un museo, pues se decía que era una especie marina ya casi extinguida. Todos esos elementos y construcciones que mencionara: “La Rotonda”, la planchada, “El Yacaré”, etc., pertenecían al Hotel Boulevard Atlantic, regenteado en esa época por Don Agustín Cozar. Ese hotel a pesar de su lamentable situación actual, laterá, por siempre, cada vez que se mencione a Mar del Sud. En una oportunidad, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, en esta playa que jamás deja de deparar sorpresas, emergió a la distancia, la torreta de un submarino alemán, hecho del que fui testigo avistándolo desde la costa de la playa (a la altura de la calle 100). Al día siguiente nos enteramos que se había entregado a las autoridades navales en el Puerto de Mar del Plata. Esto fue uno de los signos de la presencia de alemanes en la zona, tanto de Miramar como de Mar del Sud. Se contaba que en una estancia al sur de Mar del Sud – pasando Centinela del Mar- se habían encontrado equipos de trasmisión de una calidad y potencia que no se conocían aun en el país. Por lo que se presumió podía ser algún nexo entre agentes del “eje” y simpatizantes
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Osvaldo J. Aramendi del sistema en nuestro país, instalados en esa zona lejana. Era común ver a las familias que vivían en las Estancias de los alrededores, llegar a la playa para disfrutar de ella. Así los Perrone en algunas oportunidades arribaron con un “carromato” remolcado por tractor que quedaba estacionado en la primer cuadra del mar y allí pasaban unos días gozando de esta playa.

Postal de un amanecer(década de 1950) ROCAS NEGRAS Caminando por la playa, hacia el sur, a unas doce cuadras nos encontrábamos con las Rocas Negras que, por aquel entonces y por bastantes años más, formaban espigón natural que ingresaba al mar unos doscientos metros, salpicado de pequeños mejillones, los que le daban el negro color de su nombre. Es hermoso recordar cómo caminábamos sobre ellas en momentos de bajante y nos veíamos como en una isla saludando la orilla, agachándonos para mirar y tocar, curiosamente la “muestra” de flora marina, diminuta. Con un dedo o una piedrita hacíamos que las flores de agua se cerraran protegiéndose de nuestra indiscreción. Allí, cada tanto, un Caballito de Mar, minúsculo, pero real. Cuentan que las vertientes que se veían entre las rocas, eran de agua dulce y cálida y que ello hacía posible la variedad, escasa, de esa flora y esa fauna extraña en las costas.
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Vista de las rocas ingresando al mar Hoy ese camino sigue siendo una paseo obligado y hermoso ya que, si bien las Rocas Negras han sido tapadas por el paulatino avance del mar, las construcciones importantes y continuas que a lo largo del trayecto se vislumbran, dan un marco agradable a la vista y son un síntoma del progreso y la inversión que se está realizando en esa zona. Por tiempos mas lejanos, allá por los sesenta, en una de esas casas vivió quien dijo ser y así se la conoció, la famosa Agata Galifi, la “flor de la mafia”, hija de Chicho Chicho y nieta de Chicho Grande, ambos famosos gansters de la zona de Rosario. Al final de la caminata que hoy hacemos por esos lugares, se levanta la imagen de la Virgen, como cerrando el camino y mirando el horizonte desde lo más alto del peñasco de aquellas famosos rocas. A sus espaldas, el campo abierto y el imponente edificio del Opus Dei.

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La Virgen y su vista en Rocas Negras( hoy tiene una casilla para proteger la imagen)

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Mar del Sud - Historia y vivencias ELMEDANO Si decidíamos enfilar la caminata hacia el Norte, como un paseo a pie por la playa hacia Miramar, a una hora de camino, vislumbrado ya desde mucho antes, aparecía importante, el Médano, (denominado el médano grande), el que hasta hace muy poco fue orgullo del lugar ya que sus, aproximadamente, 34 metros lo habían convertido en el médano no fijado mas alto de Sudamérica. Una excusión obligada y, para mucho, visita diaria. Las enormes playas y la inmensidad de ese mar esplendoroso y amante, azul y fresco nos proponía la caminata para luego intentar escalar la gran masa de arena, desafiando el rayo del sol sobre esa altura, quemante, y luego bajar corriendo al mar para refrescarnos o tirarnos bajo el agua de la cascada que, por ese entonces, permitía la altura de una persona. Arena, casi desierto, sobre la altura del médano permitía transformar el paisaje si mirábamos hacia el norte, hacia la hoy ruta 11, en un verde pleno. El mugido y los relinchos se acoplaban al murmullo del mar. Vistas del médano grande y la cascada

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Osvaldo J. Aramendi EL REMANSO Ante de llegar al médano, casi a mitad de camino, Mar del Sud tiene otro exponente natural que los amantes de la pesca, conocen muy bien, el Remanso. Una olla en el mar que en momentos de bajante deja como “encerrados” multitud de peces y resulta ser un atractivo turístico importante. En esa zona, en una época anterior a nuestra llegada, encalló un barco que desde aquellos tiempos y cada vez con menor intensidad por el efecto corrosivo del agua de mar, mostraba sus restos salientes apenas. La mas durable fue la gran caldera, hasta hace poco.

Pescadores en el Remanso

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VIII.- SU GENTE Y SU PROGRESO
En pocos años, Mar del Sud, comenzó a vislumbrar un constante progreso en cuanto a crecimiento edilicio se refiere. A los Aramendi y Novi se sumaron una pléyade de turistas en la construcción de las primeras viviendas, entre los que puede mencionarse a las familias de: Siciliano, Jofre, Antonini, Cortina, Breglia, Farto, Barbalán, Cazalá, Henrrik, Napolitano, Boe, Di Lernia, Actis, Oliva, Blumenthal (casa “Welcome” hoy de la flia Matiussi) , Cánepa, Bongiorno, Milesi, Vivaldi, Ayarragaray ( con la construcción de “Sumalao”), Devesa, Bussi, Poletti, Musanti (“Tio Carlín”), Tufré (que en su garage instaló una peluquería que funcionaba cuando venía de vacaciones), Repeto, Lemoire, Xipolitakis. Importante es mencionar a los Scheweitzer con su primera casa, “La Loma” antes de encarar la construcción de la Villa y la Hostería en la década del 40. También se construyó en esa época la casa “Bonny”, ubicada en calle 98 esquina 19, la casa de “los suizos”. Su hija quien aún sigue veraneando en la misma casa, me contó que sus padres, cuando eran novios, concurrían a los bailes del Hotel en sus años de apogeo, trasladándose en volanta desde Miramar. La primera parte de nuestra casa “El Refugio”, fue como se muestra en las fotos, una habitación grande, de 6 x 3 mts. con puerta al frente y pequeñita ventana donde durante los dos o tres primeros años, entre parientes y amigos veraneamos hasta 12 personas. De noche armábamos catres de campaña y a la mañana se apilaban en un rincón para desempeñar las tareas del día. El nombre de la casa “El Refugio” se debe a que amigos íntimos, entre los que se encuentran otros de los primeros adquirentes de terrenos del Mar del Sud, mientras levantaban sus primeras cuatro paredes y el techo que les pudiera dar cobijo, se albergaban en nuestra casa como refugio Cuando se iniciaron las primeras construcciones aun no estaban definitivamente delimitadas las manzanas, lo que motivó que cuando ello se materializó, se debieron correr alambradas cuatro metros hacia el Oeste, quedando nuestra casa desplazada, pero aún dentro del mismo terreno.
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Osvaldo J. Aramendi Sin embargo “El Arrullo” de los Cazalá, construido en 1941, que tenía en su frente sobre la calle 17 un jardín de cuatro metros, perdió el mismo quedando al casa justo sobre la línea de la vereda.

Arturo y Leonilda Aramendi yAlberto Novi y su esposa Isabel Lady en la puerta de “El Refugio”(1938)

Inauguración de “El Arrullo” de Flia Cazalá (1941) Don Alberto Novi años más tarde construyó su casa “La Ilusión” en la esquina de calle 96 y 17.
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Mar del Sud - Historia y vivencias TAREAS MANCOMUNDAS Un pequeño rancho de barro, construido por un tal Gómez, quedó justamente en medio de la calle cuando éstas fueron abiertas, colaborando, luego, la Comisión de Fomento para su reconstrucción en el lugar adecuado. Este crecimiento fue la fundamental motivación para que los primeros pobladores comenzáramos a tomar conciencia sobre la necesidad de iniciar acciones mancomunadas mediante la creación de Comisiones que tuvieron a su cargo, cada una en su ámbito, el mejoramiento del camino, apertura de calles, la construcción de puentes, delimitación de la plaza, mantenimiento del camino a Miramar, etc. Estas inquietudes dieron lugar a la creación de la primera Sociedad de Fomento “en Mar del Sud” ya que la constituida en Buenos Aires y a la que ya se hiciera referencia, se dedicaba acabadamente a promocionar el lugar y fomentar la concurrencia. La Sociedad de Fomento en Mar del Sud, se creó para realizar tareas concretas en el lugar y se abocó de inmediato, entre otras a lograr, con éxito, que Vialidad de la Provincia de Buenos Aires, dispusiera un puesto caminero a mitad del camino a Miramar para la atención permanente del mismo y a la construcción de badenes para aquellos que ya se aventuraban a construir sus viviendas más allá de los arroyos “La Tigra” y “La Carolina”, evitándose así que el transporte de materiales tuviera que efectuarse por la playa con el consiguiente peligro e inconvenientes que ello representaba justamente en el cruce de los arroyos en su salida al mar. En una oportunidad esto motivó un hecho luctuoso. Así, a un tablón de albañil que cruzara “La Tigra” por la calle 15 y a su reemplazo por un puente peatonal precario sobre dos postes de palmera y tablas cruzadas, los siguió otro de madera ya con barandas y finalmente el puentecito de material que hoy se encuentra destruido desde la gran tormenta de octubre de 2003 y que hasta ese momento no tuviera otro uso práctico que el de servir de muelle de pesca para los niños, por la proximidad del puente carretero, construido posteriormente.

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Evolución del puente sobre arroyo La Tigra

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Bono contribución para la construcción del puente De esta forma aquellos “locos” que construyeron las primeras casas sobre la loma donde está la gruta aproximadamente hoy la calle 88, Breglia, Farto, Barbalán, Debeza, ya no tuvieron inconvenientes
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Osvaldo J. Aramendi para llegar hasta sus casas , como así tampoco Antonio Cortina que los precedió. Posteriormente, la Sociedad de Fomento construyó el “badén” (hoy destruido) sobre el arroyo, en el cruce de las calles 17 y 94 posibilitándose así el paso de carros y camiones, agilizándose las edificaciones de las casas de Dall’Orso, Izcariz, Cordera, Oscar Aramendi, Dr. Ots, etc.

Badén sobre arroyo La Tigra en calle 17 y 94(hoy destruido) Así, también, Alem Adamoli que construyó la primera casa por allá arriba, más atrás de lo de Espelozín, hoy camping “La Ponderosa”, luchó hasta conseguir que la Sociedad de Fomento en Mar del Sud construyera un puente que, ubicado sobre el arroyo en la calle 25, sirve aún hoy de acceso a una zona bastante poblada y a dicho Camping. Este puente conservó hasta hace poco un cartel que llevaba su nombre como merecido homenaje. Así fueron concertándose otros puentes sobre “La Carolina” para el acceso de quienes edificaban sobre ese lado del arroyo, como Lemoire y Poletti.

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Puente sobre arroyo “La Carolina” por calle 15 En todas estas obras estuvo siempre presente el eficaz y tesonero accionar de las distintas Comisiones de la Sociedad de Fomento.

LA HOSTERÍA “VILLA DEL MAR” A mediados de la década del 40, se inaugura ya la Hostería “Villa del Mar”.Contaba con dos anexos de dormitorios y servicio, uno de ellos aun se mantiene y el otro estaba más alejado del salón, en la parte de la cuadra donde hoy existen otros comercios. Perdura y en servicio, el hospedaje y el gran salón, el que nos trae permanentemente a la memoria las grandes fiestas que se hacían no solo como forma de entretenimiento compartido, lo que era muy común entre turistas y estables o entre los huéspedes, sino como medio de recaudación de fondos para la realización de los proyectos que las distintas instituciones ya fundadas se proponían y, es justo decir que se concretaron, en favor de todo Mar del Sud. Es de hacer notar que muchas de esas fiestas eran amenizadas por famosos animadores radiales de esa época, tales como Jaime Font
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Osvaldo J. Aramendi Sarabia y Carlos Ginés, quienes frecuentaban la Hostería. Época donde primaba el bien común por sobre los intereses particulares. Una opción turística es visitar esa hermosa edificación, el salón intacto, acogedor, y lleno de recuerdos que los turistas pueden ver . Recorrer algunas de las fotos enmarcadas y expuestas de la construcción completa del complejo y de los artículos de la Revista “El Mosquito” (publicación política que se editaba por los años 1890), que dan cuenta del accionar de Don Carlos Mauricio Schweitzer, es entrar en la historia.

Vista de la Hostería “Villa del Mar” “LA VILLA” Las casas que conformaban la “Villa”, también perduran, aunque ya en manos particulares. Las mismas fueron construidas frente al Hotel por el Carlos María Schweitzer, hijo de don Mauricio, quien las habilitó como anexo de la Hostería Villa del Mar. Eran alquiladas y ello incluía servicio de mucamas, lavandería y Proveeduría. Todo un avance en la época. Lo más maravilloso de recordar es que Mar del Sud, en ese pequeño solar, contaba con “agua corriente”. No asombre conocer que ello se brindaba a través de un gran tan72

Mar del Sud - Historia y vivencias que levantado y un motor que proveía y distribuía esa agua a cada una de las casas de este complejo. Traer a la memoria esas cosas, me hacen revivir el enorme amor con que todos y cada uno hacíamos las cosas y, es justo y bueno decirlo, sin distingos de clase social ni económica. La Proveeduría, en un principio, estuvo a cargo del Sr. Rivas, luego del Sr. Avelaia. Todo ello para una mejor atención de sus huéspedes y turistas en general. En pocos años se incrementó aún más la necesidad de consumo por el mayor número de pobladores estables y veraneantes. Debe tenerse en cuenta que ya para ese entonces, Mar del Sud, contaba con una fábrica de bloques, tejas y ferretería, una fábrica de muebles, bicicletería, el taller mecánico de don Froilan Gonzalez que posteriormente se convirtió en la panadería y fábrica de alfajores que durante tantos años tuviera Hector “RUBI” González, hasta la décade del 90 en que en un ignominioso hecho, fue asesinado en al ruta camino a Miramar. “Rubí” fue un hombre que se destacó no solo por su constante labor comercial sino por la dedicación en defensa de los intereses del pueblo y en su función de Presidente de la Cooperativa Eléctrica local. Por aquella época se contaba también con carperos y guardavidas durante toda la temporada y comenzaron a instalarse los primeros restaurantes y casas de comidas.

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IX.- INSTITUCIONES
SOCIEDAD DE FOMENTO: A fin de dotar a Mar del Sud de las comodidades y servicios indispensables, como ser apertura de calles, medios de transporte desde la Estación trenes de Miramar y otras mejoras de carácter general, se convoca a los turistas y residentes a conformar una Comisión de fomento. Dado la buena recepción que ello tuvo y ante un importante número de propietarios de casas, en fecha 16 de noviembre de 1940, quedó creada la PRIMER SOCIEDAD DE FOMENTO DE MAR DEL SUD. Ella estuvo integrada de la siguiente forma: Presidente: Eduardo Cazalá Secretario: Federco Cánepa Tesorero: Arturo Aramendi Vocales: Novi, Sicililano, Napolitano, Vassino, Moltedo, Culler, Bianchini, Gandini, Queirolo, Chiaberto, y Sra Felisa C. de Michaelsson. Esta Sociedad constituyó Sub Comisiones para la mejor realización de la labor emprendida y propuesta o las, que por las necesidades, fueran surgiendo. Así se constituyó la Comisión Pro Destacamento; Pro Templo; Pro Sala de Primeros Auxilios. Con su presidente, Eduardo Cazalá salíamos, sin importar la “pérdida” de horas de playa o esparcimiento, a recorrer el camino, pala en mano, para destapar o reparar alcantarillas y drenar el agua que cruzaba sobre el mismo y entorpecía el paso de los turistas o reclamando el talado de árboles en parte del camino Mar del Sud- Miramar, cuya constante sombra sobre el camino demoraba su secado, especialmente en la zona de “La Catalana”. Durante el invierno la tarea no cesaba. La Comisión de Fomento, con un equipo de tractor Champion y con “palas de buey”, mantenía convenientemente los caminos abovedados y zanjas de drenaje y continuaban con la tarea de apertura de calles en el pueblo a medida que surgían nuevas edificaciones y se requería el acceso a los lotes.
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Mar del Sud - Historia y vivencias Ello siguiendo el trazado del loteo. Ya en esa época se comenzó a formalizar los reclamos ante las autoridades provinciales y municipales para la pavimentación o mejorado el camino y si bien siempre se encontró con la mejor disposición de las mismas, también se “chocaba” con la falta de fondos materiales para su ejecución o la existencia de planes prioritarios para zonas más densamente pobladas que la nuestra.

Facsímil de carta intención para constituir Sociedad de Fomento, convocatoria y primero Comisión
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Carta a los vecinos propietarios del 12 de noviembre de 1940

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Facsimil de la primera nota de la Sociedad de Fomento Mar del Sud, informando la constitución de su Comisión Directiva

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Miembros de la Sociedad de Fomento realizando trabajos de destape alcantarillas en el camino viejo de tierra a Miramar(1947) Entre tarea y tarea, entre charlas y sueños, también surgió, entre los miembros de esas Comisiones de Fomento y amigos, como el Sr. Cazalá, mi padre Arturo Aramendi, mis tíos Horacio y Rodolfo y el Sr. Luis Boe entre otros, precisamente en el Bar de Echeverría frente a un vaso de vermouth y maníes, y por iniciativa de Boe y Cazalá, la idea, quijotesca, de dotar a Mar del Sud de luz eléctrica. NACE LA COOPERATIVA ELÉCTRICA Esta sugerencia de Don Cazalá es tomada con entusiasmo por todos y se encomienda a Luis Boe, por sus conocimientos en la materia, que iniciara consultas técnicas previas sobre los elementos necesarios para conformar una Usina que llenara la imperiosa necesidad de turistas, población estable e incipientes comercios de esa época. Fue él quien, oportunamente, consiguió los dos motores generadores y colaboró como asesor técnico para su instalación y mantenimiento. Más allá de su función siempre estuvo presente y fue importante su tarea, la que desempeñó durante muchísimos más años que
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Mar del Sud - Historia y vivencias las del ejercicio de su cargo y en forma desinteresada. Cuando las ganas se ponen en marcha todo es posible. Esto lo demostraron aquellos amantes de Mar del Sud, conformando en tiempo record la institución. Solamente pasaron tres meses entre que se gestara al idea y su concreción y puesta en practica. Así, de ser una inquietud, se dio paso a la creación de la “Cooperativa Eléctrica Limitada y Anexos Mar del Sud” (CELAMARS) cuya PRIMER COMISION estuvo conformada por: Presidente: Eduardo Cazalá Vicepresidente: Alberto Giacchico Seceretario: Gerardo Breglia Prosecretario: Horacio Aramendi Tesorero: Ramón Farto Protesorero: Rodolfo Aramendi Vocal: Arturo Aramendi . Esa Comisión designó a mi padre, Arturo Aramendi, como el primer Gerente de la Usina. Mediante la emisión de acciones se posibilitó la construcción del edificio actual, la compra de los equipos electrógenos usados, postes, cables y lámparas para iluminación de calles. Aquellos primeros tendidos de cables, brindaron, al mismo tiempo, descanso a las bandadas de golondrinas que, posadas sobre los ellos, semejaban pentagramas musicales. Tiempo antes, cuando llegáramos a este Mar del Sud, antes de “pentagramearse” el cielo, las bandadas de golondrinas que siempre vinieron y siguen viviendo, año tras año, migrando entre pueblo y California (EEUU), cuando no existía cable alguno de luz y los árboles recién empezaban a crecer, resultaba emocionante verlas posarse en las cuerdas de los barriletes. Con amigos, hijos de aquellos “aventureros”, jugábamos remontando los cometas libres y juguetones en ese cielo límpido y ese campo inmenso. Sobre los hilos se posaban esas golondrinas formando una larga hilera negra. Las golondrinas, con su peso bajaban los barri79

Osvaldo J. Aramendi letes y nosotros, incentivados por esa comunión con la naturaleza, jugábamos con ellas, moviendo bruscamente los piolines para que todas, al unísono, levantaran vuelo, acariciando las nubes, para volver a posarse una vez elevados, nuevamente, los cometas.

Pájaros sobre los cables de luz En principio, a la luz de los escasos focos de las calles, se daban cita todos los insectos de una legua a la redonda y todos los sapos que se acercaban para darse un festín con ellos. Por suerte con la extensión de la red también se fueron alejando los bichos eliminándose totalmente el problema. Por razones económicas, dado el escaso número de viviendas en la primer etapa, el servicio se brindaba solamente desde el oscurecer hasta las 22 hs. Para que los usuarios supieran que había llegado el término del período de luz, diez minutos antes, mi padre, Arturo Aramendi, como Gerente de la Usina y el Sr. Del Mato, el electricista, efectuaban una corta baja de tensión (“guiño”) como previo aviso para dar tiempo a que, en las casas, se empezara el ritual del encendido de faroles o velas, antes del corte definitivo del fluido. Debe tenerse en cuenta que si bien el mayor consumidor de energía eléctrica era el Hotel Boulevard Atlantic, éste aún contaba con su propia usina y no era accionista de la Cooperativa a la que hizo su ingreso posteriormente tomando gran parte del fluido generado y des80

Mar del Sud - Historia y vivencias echando su propia usina, ya precaria en esos años. El corto lapso de servicio que se brindaba no permitía el uso de artefactos eléctricos comerciales ni heladeras para la conservación de productos, lo que movió a la Cooperativa a la búsqueda de soluciones integrales para que el servicio fuera permanente y posibilitar así el desarrollo de industrias y comercios locales, que ya se insinuaban. Dado la insuficiencia de los motores que habían sido adquiridos usados, por la necesidad del consumo y ante el elevado costo de renovación de todo el equipo, se resolvió como más conveniente y definitivo, el tendido de la línea de alta tensión hasta Miramar y su conexión con la usina DEBA, en el mismo año 1946. Aún recuerdo que el primer año en que se instaló la luz, fue para la época de Carnaval. Guirnaldas con lámparas se tendieron frente al Hotel, improvisándose un “corso” con la presencia de autos y carros adornados con ramas y faroles, destacándose entre ellos el de la Familia Malmoria, con Don Miguel a la cabeza, disfrazado de mujer, amenizando la fiesta con guitarras y acordeones que fueron la delicia de todo el pueblo y de los huéspedes habituales del Hotel, la Hostería y la Villa. Uno de los logros alcanzados ya en esa época por la Cooperativa Eléctrica, fue la aprobación por parte del Honorable Concejo Deliberante de General Alvarado del proyecto presentado por la misma, del pago del servicio de alumbrado público que venía brindando a su exclusivo cargo CELAMARS , a través de la suscripción de mil pesos ($1000) en acciones adquiridas por la municipalidad, y una contribución de trescientos cincuenta pesos ($350) mensuales, a partir del 1º de enero de1951.

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Constitución de la Primer Comisión

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Facsímil de acción de la cooperativa

Contribución de accionistas para realizar tendido de alta tensión
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Foto del edificio donde siempre funcionó la Cooperativa.

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X.-OTRAS BENEFICIOS PARA LA POBLACION
LA CAPILLA “SANTA TERESITA” En el año 1951 se iniciaron las obras de construcción de la Capilla y Parroquia local, erigida en terrenos donados por la Sra. María C.Reybaud de Schwritzer e inaugurada en el año 1952. La obra fue alcanzada, como todo lo realizado desde el año 1935 y hasta esos años, por suscripción popular donde un importante grupo de personas, entre ellas gente de importante poder económico y destacada posición social, tanto desde Mar del Sud como desde la Ciudad de Buenos Aires, como la Comisión de Damas, apoyó y trabajó para obtener este logro. Mar del Sud siempre habia deseado de ver erigido un templo que reuniera a la familia cristiana que vivía, transitoria o definitivamente en al Vila Balnearia. Santa Teresita del Niño Jesús es la Patrona del pueblo.

Inicio de los trabajos de construcción de la Capilla(1951)

María Reybaud de Schwitezer

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Templo Santa Teresita ya erigido en 1952

Bono donación para construcción del Templo.

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Mar del Sud - Historia y vivencias Nómina de personas que integraban la Comisión Pro Templo y Comisión en Buenos Aires. Autorizada por el Excmo Sr Arzobispo de La Plata con fecha 23 de febrero de 1950: Presidente, Sr. Ernesto Hemmer ; vicepresidente, Mauricio Schweitzer, secretario, Alejandro Ardanaz C, prosecretano, Srta. Gladys A Cazalá , tesorera, Sra. Isabel Leidy de Novi; protesorera, Srta Martha E. Flores, vocales: señores Hector Mario Dalponte, Carlos A Cazalá, Arnolfo Iriartt y Juan Jelene. Comislón Honoraria: Sra. Maria C. Raybaud de Schweitzer, Hna. Eufemia Otamendi, señor Eduardo S. Cazalá, Sra. Sara A. Nardi de Cazalá; Dr. Carlos Ayarragaray. Sra. María C. H.. de Ayarragaray, Sra. Clara F. de Oliveira, Cezar de Uballes, Sra. María T. R. de Nogués Molina, Sra. Leonor R. de Pérez Pillado, Sr. Arturo Aramendi, ra. Leonilda F. de Aramendi, Sra. Juana Schweitzer de Calandrelli, Alberto C. Novi, Sra. Isabel L. de Novi, Sr. Alberto Giacchino , Sra. Elvira E. de Giacchino, Sra. Elena Nardi de Flores, Sra. Rosalinda N. de Oliva, Dr. Atilio C. Rinaldi, Sra Maria Julia A. de Rinaldi, Sra. Esther Guido Lavale de Piñeiro, Sr. Agustín Cozar, Sra. Elvira de Cozar, Sra. M. Amalia S. de Martin Grondona. SubComisión residente en Is Capital Federal: Autorizada por Su Eminencia Rvdma. Mons. Dr. Santiago L. Copello, con fecha 3 de.mayo de 1950: Sras. María Rosa Fauvety de Peña, Sara Pueyrredón de López, María Teresa Lamarca Martínez de Hoz de Carreras, Emilia Agote de Braun Menéndez, Celia Anzoátegui dee Schlieper, Arnalia Reybaud. de Frías, Julia Elena Pueyrredón de Peña, Lola Salas de Mantilla, Lila Vilbegas de Santa Coloma, Maria Elena Fauvety de Raybaud Maria Rosa Peña dee Panelo, Delia García Fernández de Fitte, Fernanda de Ia Trre de Paillette Pueyrredón, Alicia Dorado de Agote, Fanny Gonzalez Gowland de Peña, Martha Enciso de Israel, Carmiña Whitaker de Condomi Alcorta, Laura Guesales de Argüello, Delia Poggio de Saavedra, Elena Israel de Jiménez de Azúa, María Esther Calandrelli de Del Carril, Ana Galarraga de Fernández Vidal, Lucy Demaría de Fauvety, Lisy Warroquier de Landric, Maria Adela Fauvety de Yáñez, María Antonia Cabral Hunter de Ayarragaray, Graciela Uballes
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Osvaldo J. Aramendi Oliveira César de Sçhweitzer, María Encarnación González Arnao de Pogio, Mercedes Sempé de Condomí Alcorta, María Valentina chweitzer, María Elena Guido Lavalle, Nelly González Gowland, Francisco Lozano, María Jesús Segura, Pilar Guido Lavalle, Margarita Perkins, Estela Segura, Josefina A. Schweitzer y Zulema Caldarelli de Fauvety.

Vista actual de la Capilla “Santa Teresita”

BARRIO OBRERO También ya habían sentado sus reales, obreros, constructores y albañiles, teniendo en cuenta el incremento de la construcción. Ese grupo de gente que había venido a trabajar vivía en un grupo de casitas que se llamó, por mucho tiempo el “barrio obrero”, y hoy lo conocemos como la “VILLA ALTA”. Ese hermoso lugar, separado del Camping “La Ponderosa” por el arroyo La Tigra, cuya estructura originaria ha sido modificada por los que fueron adquiriendo las casas, resulta un agradable paseo y un lugar para conocer. Barrio arbolado y de embellecida edificación.
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Mar del Sud - Historia y vivencias DESTACAMENTO DE POLICÍA Ya tomando forma de pueblo y con creciente cantidad de gente estable y afluencia de turistas como así también su comercio e industria instalados, se tramitó ante las autoridades policiales provinciales la instalación de un destacamento. Una vez conseguido, la Sociedad de Fomento construyó el edificio, actualmente mejorado, que estuvo a cargo, en sus primeros años, de un Sargento, quien se instaló con su familia. A la inauguración, en el año 1946, concurrió la “niña” Eufemia Otamendi acompañada de los sacerdotes de la iglesia de su estancia, a cargo de quienes estuvo la bendición del edificio.

El pueblo reunido en la Inauguración del Destacamento de Policía (año 1946)

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La Niña Eufemia, el sargento a cargo y los sacerdotes que bendijeron el Destacamento

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Mar del Sud - Historia y vivencias

Facsímil de página de libro de suscripciones para concreción de residencia y Destacamento Policial
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Osvaldo J. Aramendi ESTAFETA POSTAL También se instaló en el centro del pueblo la Estafeta Postal, a principio de los años 40, en un garaje cedido por la familia Cazalá, en la calle 98 entre 13 y 15 frente a la Proveeduría, donde posteriormente también funcionaría la unidad móvil de teléfono durante la temporada Durante muchos años ir al correo para preguntar si había carta para las familias, era un rito cotidiano.

Vista de primer Estafeta Postal UN TELÉFONO Son esas cosas que hacían diferentes los veraneos marsureños de los de otros lugares. Durante muchas temporadas llegaba un móvil de la empresa telefónica, donde funcionaba “un” teléfono. Lo instalaban cerca de la Estafeta Postal o en cualquier otro lugar, en cualquier calle que resultara conveniente y la señal fuera más oportuna . Cuando llegaba el turno, después de hacer la consabida cola para subir al famoso móvil amarillo y negro, se podían hacer las llamadas necesarias a parientes o amigos de otras localidades. Claro que ese servicio era en pleno verano y si alguno tenía una radio prendida en su casa, cerca del móvil, hasta podía escuchar parte de alguna conversación muy característica del estilo de: “mandame un giro que me quedé sin plata”.
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Integrantes de la Instituciones locales(año 1951)
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Osvaldo J. Aramendi EL PUEBLO REUNIDO Para la concreción de todas estas obras, se contó siempre con la valiosa colaboración del pueblo estable y turistas. Masivamente concurrían a los festivales con baile y asado que se efectuaban tanto en el Hotel como en la quinta de los Espelozín y más tarde en la Hostería, a fin de recaudar fondos para llevar a feliz término las obras propuestas Es importante destacar y a modo de homenaje, que si fue tesonero el accionar de aquellos pioneros que sin mayores recursos materiales, pero sí con gran capacidad de trabajo y dedicación al servicio de la obra encarada, coadyuvaron a esta realidad de hoy, que no decir de aquellos otros tales como Don Carlos Schweitzer, que con gran visión de futuro, expusiera recursos económicos para la construcción de la Villa, la Hostería, la Proveeduría y el alojamiento para el personal de servicio que atendía la Villa, dando gran impulso al progreso de la zona y posibilitando la llegada de los nuevos “gringos” como Bostiancic, Tegano, Marcomini y otros que con sus familias aportaron a sus ansias de progreso personal, su esfuerzo al servicio de Mar del Sud, o como Don Eduardo Cazalá quien instalara la Fábrica de bloques de material, tejas, baldosas y Ferretería (ECAN) la que fuera atendida por Alberto Novi y Alberto Giacchino, familias éstas que, junto a mis padres, Leonilda y Arturo Aramendi, fueron los primeros turistas que fijaron “RESIDENCIA PERMANENTE” en Mar del Sud, para la mejor atención de sus tareas al frente de la fábrica o de la Usina, durante todo el año.

E.C.A.N. Y “LA CANOA” de Sánchez

Vista del edificio de ECAN
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Mar del Sud - Historia y vivencias Cuando el sector de ventas de E.C.A.N. que en ese entonces estaba en un enrome edificio al lado de la Cooperativa de Luz, se trasladó a su nuevo local en la esquina de las calles 15 y 98, con el nombre de “La Canoa”, se inició una nueva etapa y se instaló un local que por años y años fue un símbolo de Mar del Sud. Merece una especial mención este negocio que se hacia anunciar en sus inicios con un versito que decía “palas, peines y serruchos / clavos, flores y cartuchos / postales diarios y puchos /regalos y otros muchos” Gladys Cazalá, hija de don Eduardo, se casa con un español llamado Hipólito Sanchez Ledesma, para todos –siempre- “Sánchez, “Poli” o “el Gallego”. Juntos trabajaron sin descanso, inviernos y veranos, continuamente, en ese símbolo que fue hasta hace apenas dos años, “La Canoa”. Una almacén de Ramos Generales donde, no recuerdo, algo que no tuviera. Desde caracoles de filipinas, caramelos, regalos de casamiento, tramperas para pajaritos, artículos de pesca, cocinas, ropa interior y cacerolas, pinturas, cal, cemento y adornos de bronce y porcelana o una escoba y la cadenita de plata. Estribos, batarazas, tornillos y un delicioso perfume de marca. Antes de instalarse los kioscos de diarios, allí los íbamos a comprara, traído por encargue, lo mismo que los remedios. Quizás como un juego, cuando llegaban visitantes nuevos, hacíamos apuestas sobre lo que “Sánchez” podía no tener, sabiéndonos perdedores . Era imposible competir. Después del desafío “a que Sánchez no lo tiene”, lo normal era regresar a casa con la apuesta perdida y la mercadería, cualquiera fuera, obtenida.

Vista del interior de “La Canoa”

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Osvaldo J. Aramendi El “ gallego”, ese gallego llevo y dejo en Mar del Sud parte de su cultura y de su ser de artista, poco conocida. Recuerdo verlo a la hora de la siesta en los inviernos, sentado en al camioneta, al sol leyendo a Unamuno o a Ortega y Gasset, o contándome parte de su obra. RECORD MUNDIAL DE MICROBIBLIOGRFÍA Ese “gallego”, Sánchez fue quien obtuvo y sostuvo hasta su muerte ese record La Microbibliografía es un arte que consiste en realizar libros minúsculos, colecciones de pequeñísimos libros, códices mineados o impresos en tamaño que se pueden considerar liliputienses, mirados con una lupa los que parecen simples rayitas, son palabras, un libro perfectamente visible, con letras claras, nítidas. Esto hacia y esto era el gallego Sánchez, quien con pulso y pluma y la yema de un dedo como parámetro de estas obras maestras de arte de la literatura, forjó su creación. Escribió todos micro-libros, en tamaños minúsculos, algunos de 78 centésimas como “Palabras del Caudillo”, “La Gitanilla”,y luego “La Ilustre Fregona “ y “La fuerza de la Sangre”, el Padrenuestro en un fósforo, siete veces el abedecedario en un grano de arroz y hasta grabó un capítulo de La Biblia en la cabeza de un alfiler. En 1947, poco antes de llegar a la Argentina, poco antes de llegar a Mar del Sud para quedarse siempre, escribió “La Ilustre Inglesa” de Cervantes. Un libro que mide 15 por 29 milímetros y no llega a pesar 3 gramos -exactamente pesa 2,80 gramos-. y contiene 72.000 palabras. Es el libro más pequeño del mundo. Con él obtuvo el record Mundial, que hasta ese memento tenía otro español. Desde entonces y en toda su vida y aun hoy nadie lo ha podido superar. Para escribirlo tardo 14 meses y lo encuadernó él mismo en piel. El ejemplar se encuentra en al Biblioteca Cervantina y por él le fue entregada la medalla de Cervantes de Saavedra por parte de la Universidad de Salamanca y con orgullo decía “soy el único que ha obtenido ese galardón”. También en el Museo de Londres se encuentras dos tomos de “Romeo y Julieta” de W. Shakespeare, y que Hipólito creara para regalárselos a la Princesa Elizabeth para su casamiento. Ese prodigio de talento y creatividad, era quien nos atendía en “La Canoa”, un símbolo del Mar del Sud. Su faz artística fue conocida y
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Mar del Sud - Historia y vivencias difundida en medios nacionales y del exterior, pero muy poco entre los que fuimos parte de su vida cotidiana en esta zona. LA EUFEMIA El primer casco de la estancia data de mediados del siglo XIX y el segundo, de los años 1888. En 1926 abre sus puertas el Colegio, la Capilla, la granja. Ello representó un símbolo comunitario y de formación espiritual, que aun perdura y merece ser conocido. La “Niña” Eufemia Otamendi, religiosa hacedora de esa labor, era parte de la apuesta a futuro de Mar del Sud ya que siempre colaboró ya sea económicamente o con su presencia, en los eventos de significación. Durante muchos años después de crecida la Villa Balnearia, la veíamos llegar al pueblo con su “estanciera”, ya viejita ella, a realizar algunas compras o trámites para la Estancia, lugar que se fue transformado en centro de retiro o de hospedaje para muchísimos religiosos de nuestro país. En ese sitio funcionó una escuela granja con el nombre y bajo la advocación de la Divina Pastora” y allí, hoy en día, sigue funcionando la Escuela.

Vista de parte de entrada a la Estancia “La Eufemia” y de su Capilla

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Osvaldo J. Aramendi LA ESCUELA N º 2 “ JOSÉ HERNÁNDEZ”

Vista de la Escuela de Mar del Sud El primer edificio estuvo ubicado en terrenos de la Estancia “El Carmen” de Don Claudio Allende y Cabeza habiendo sido su Directora la Srta. Maria Luisa Pereyra. Recién en la década del 50 se inaugura el edificio en su ubicación actual, en calle 27 (Ruta 11) a la entrada del pueblo, bajo la Dirección de la Sra. Nelly Teresa Iriat de Pérez Núñez, Hoy el pueblo ya tiene su jardín de infantes, los tres niveles de EGB (por lo menos hasta la fecha de edición de este libro así se llama) y Escuela de Adultos.

EL CINE En el salón que años atrás se había dejado libre en el edificio de ECAN, se instaló, precariamente, el primer cine de Mar del Sud, que vino a llenar una necesidad especialmente de los días de lluvia o frío de plena temporada veraniega. Cine éste en el cual la mitad de los espectadores que no llegaban suficientemente temprano, veían las películas parados o sentados en
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Mar del Sud - Historia y vivencias el suelo. Posteriormente se instaló en lo que fuera el salón de música y juegos del Hotel

Facsímil de un programa de cine
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Osvaldo J. Aramendi El hecho de no existir una sala de proyección con las comodidades acostumbradas en otros lugares, daba lugar a anécdotas tales como el hecho de que parte de las películas se vieran proyectadas en las paredes laterales a la pantalla, dado lo angosto del salón para estos fines. También se daba la risueña circunstancia de ver a los “indios y soldados” peleando al lado de los espectadores. Con Eduardo Gamba siempre tuvimos cine en Mar del Sud, ya fuera en ECAN o luego en el Hotel Boulevard Atlántico, lugar donde hasta hoy se sostiene. Pero decir “cine” de Mar del Sud no era solamente un lugar para mirar películas, siempre fue una aventura, la aventura ofrecida cada noche y con una proyección distinta. Todo era un espectáculo y la especial modalidad de atención o “autoservicio” transformaba la película en apenas una parte de la emoción. Así Gamba se subía a un banquito para manipular un proyector colocado en una pared lateral del salón, desde el que, antes de la proyección, difundía las postales de un Mar del Sud creciente, propagandas de los comercios (auspiciantes) que se silenciaban por el griterío de los chicos ya que, los que aparecían en las fotos gigantescas sobre la pantalla, estaban presentes en la sala casi todas las veces junto a sus amigos turistas con los que salían en grandes barras. Para espantar a los mosquitos en noches de mucho calor se buscaba la mejor manera para no interrumpir el espectáculo; así al primer grito, Gamba o su señora, colocaban “espirales” en el piso y listo. Nadie se hacía problema por lo que en otro lugar debía serlo. Si se llegaba tarde y el cine estaba lleno, claro que por aquellos años del 1970, casi siempre lo estaba, se encontraba a mano la solución: junto a la compra de la entrada se pedía una silla o un banco para ubicarla atrás donde sobraba espacio. Muchas veces la proyección de la películas se hacían en forma simultanea con Miramar y así se debía comenzar más tarde para contar con, por lo menos, una parte del rollo y cuando estaba por finalizar, una moto iba –rauda- a buscar la otra parte. Una remaque de “Cinema Paradiso”. Claro que hubo veces en que el rollo vino cambiado o no llegó a tiempo y, así, nos quedamos sin saber el final o vimos el otra película. Pero siempre había alguien dispuesto a contarnos como ter100

Mar del Sud - Historia y vivencias minaba. Sino volvíamos otro día, ya para ese había sido suficiente diversión.

Interior del salón donde se proyectaba cine en el hotel

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XI.- LA ÉPOCA DE GRAN PROGRESO Y VIDA SOCIAL
Aun antes que Mar del Sud contara con radio F.M “PARAÍSO”, Ruta, Escollera o con el Micro de Miguel, aun antes de tantas cosas que hoy posee, allá por la década del 1950, más de medio sigo atrás, en Mar del Sud amaneció una época de auge en lo edilicio, comercial y social. La construcción se torna ya, un síntoma de la importancia que los turistas dan al lugar edificándose casas cada vez de mejor calidad, las otras de renuevan y las ventas de lotes y contratos de construcción de nuevas viviendas turísticas es un elemento a destacar. Ya Mario Napolitano con su “inmobiliaria”, la única por aquellos, años anunciaba la “venta de lotes” . Las residencias destacadas de aquella época resultaban ser, la nueva construcción de las familias Cazalá realizada en la Avda Costanera y 98, con vista a la amplia playa, la de Alberto Novi, la de la Flia de J.J. Garcia, de Perez Pillado que luego fuera adquirida por Don Pero Blanco y donde funcionara durante años el Bar Micky y luego la Inmobiliaria Blanco, la que persiste hasta estos días aunque don Pedro nos ha dejado. Una de las mas destacadas edificaciones era “Sumalao” de Don Carlos Ayarragaray ubicada en calle 13 y 98, también hay que mencionar la del Ingeniero Ernesto Hammer quien fuera luego Intendente Municipal, la de las familias de Ismael Castro, Rodofo Aramendi, Manuel Rivas, flia. Mato, Henderson ( hoy de la Flia. Pan) la de Castrro y García, Bongiorno y Giaccino (“Birá Retá”) y la de Nino Actis entre tantas otras. El proyecto Mar del Sud estaba en marcha aun sin ferrocarril ni posibilidad de ser lo que se proyectara por parte del Gobierno Provincial tiempo atrás, pero era un proyecto nuevo. Así empresas y comercios de todo tipo y ramo que este progreso requería también se hicieron presentes. La Empresa de Construcción “STEMAR” cuya sede central estaba en Capital Federal, fue una organización puesta le servicio de Mar del Sud, junto a la Empresa Constructora de Jacinto Pacenza en calle
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Mar del Sud - Historia y vivencias 23 esquina 96; la ya tradicional y tantas veces nombrada ECAN, y la Carpintería Mecánica y fabrica de Muebles rústicos y de estilo “LA PROA” que proveía tanto a la gente del pueblo como a clientes ocasionales de Muramar. Aún de esta última, ubicada en Bolulevard 27 (calle que es continuación de la hoy ruta 11 ) se pueden vislumbrar sus restos en cualquier caminata hacia el Camping. Ya fuera de uso especifico, denota la importancia que significó para el pueblo. Hubo también Fábrica de Elásticos para camas y camas turcas, para breves espacios y sofas camas: F.A.D.E.L. El Departamento Construcciones de la Empresa “Mar del Sud S.A.” ofertaba todo tipo de edificación de cualquier clase de casas de veraneo, especializándose en casas económicas en dos modelos y se ocupaba de amueblarlas, decorarlas, alquilarlas, mantenerlas y administrarlas. Todo un servicio para solucionar los problemas de obtener la casa propia de veraneo. Don Pedro Basile construyó la mayor cantidad de casas de Mar del Sud y los albañiles a los que se solía recurrir para arreglos en general y reparaciones eran Bartolo Fanetti, Gregorio Benvidez o José Guerra. Para las instalaciones y arreglos de electricidad y plomería, allí estaba Alberto Del Matto y para la perforación de pozos artesianos, don Santiago Calzia. No tenían temor aquellos que por ese entonces llegaban en automóvil propio a Mar del Sud ya que, ante cualquier inconveniente, Don Froilán González, con su taller mecánico solucionaba el problema y en Mar del Sud no faltaba el combustible que se proveía en “EL ANGELITO”, o en lo del mismo Froilan, luego en el surtidor de la puerta de Don Pedro Blanco y más adelante en la Estación de Servicios a la entrada del pueblo por el camino viejo. Aun desde Miramar y la Capital Federal se anunciaban y promocionaban comercios en las publicaciones locales hecho que da cuenta del impulso sostenido desde 1935 hasta esos años. El aumento del turismo y su característica no ser un mero visitante anual sino un rotundo interesado en volver cada vez que se podía –
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Osvaldo J. Aramendi particularidad que aun perdura-hizo que se comenzaran a instalar y difundir mayores locales comerciales. Para aumentar los lugares de hospedajes, se instala la “PENSION SANTA TERESITA” de Alberto Del Matto que funcionaba por la zona de la Iglesia y el hotel “IVANKA”, nombre de la esposa de don Rodolfo Bostiansic, persona muy apreciada en la comunidad y quien tuvo ese hospedaje por años y años hasta hace muy poquito. Llegaron también.la Proveeduría RIV-OLI de Rivas e hijos con provisiones de todo tipo de fiambres, vinos de mesa y bebidas espirituosas y champagne y heladeria; la famosa “TIENDA CAPOTONDO” (luego Tienda Italia) mercería y anexo zapatería, el “BAZAR EL PROGRESO” de Francisco Petrone con ferretería incluida; frente al mar, el bar y restaurante “SALON AZUL”. “EL CHINO” de José Martinoli ya funcionaba en la Avda. 100, frente a la Hosteria; la frutería y verdulería “LUJAN” de Gregorio Chinella aún en funcionamiento. La ancestral Quinta San Blas también difundía sus actividades comerciales, como asi Miguel Malmoria con su mercadito y carnicería en la 27 (Hoy ruta 11) a la entrada del pueblo, construcción que aun hoy nos saluda cuando llegamos.

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Don Foilán Gonzalez, su esposa, Ivanka de Bostiansic, Graciela y Carlos Bostiansic, Don Pedro Blanco y sus hijas Elsa y Liliana Blanco en fiesta familiar. LAS CHICAS DE ENTONCES En la playa y haciendo sus paseos y disfrutes estaban entre muchas, Maria T. Rivas(“Titina”), Tamara Todoró, las hermanas Granhoff, Licia Aliara (quien es hoy la esposa del “tanque” Rojas), Violeta Rodulfo (quien era mi novia y luego mi esposa), Gladys Cazalá que, cuando no vestía sus breches y cabalgaba junto a los paisanos, bailaba folckore y pintaba. Las barra de las chicas “Panera” en la playa era otro distingo de la alegría en el lugar. Bicicleteadas, jineteadas o cabalgatas con caballos alquilados en lo de Don Néstor Villalba y las infaltables caminatas por la amplia playa, daban pie a la conversación, el encuentro y la vida social de entonces. Los pasos por el amplio pueblo hizo que se instalara la casa “JAMES” de alquiler de bicicletas, (cerca de donde hoy esta el Restaurante “Mi Pituca” de Ricardito Blanco) y la siempre famosa y aun existente bicicletería de don ISMAEL MARTINEZ Y FLIA.

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Equitación y pasos en sulky por la playa y el campo

Grupos de amigos y diversión en la playa (el autor, su esposa Violeta y la “chicas” de Panera)
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Mar del Sud - Historia y vivencias Desde esa época y hasta mucho tiempo después, recorriendo la playa y las actividades sociales, para llevar o dejar un hermoso recuerdo del veraneo, don Roman y luego su hijo, dejaban grabada con sus fotos la memoria de esos momentos. DESDE ENTONCES TE DECIAN.... Mar del Sud no tiene término medio y esto es algo que nos identifica y compartimos: “o se lo ama o no se lo ama” . Pero para el que se enamora del lugar, no hay límites y se compromete con él. Así ya desde 1951, Marisa Vernengo, escribe para la Revista Mar del Sud un poema de nombre homónimo que en uno de sus estrofas expresa “ ...Paz de playas tendidas,/ y de ancho horizonte, / y de noches y días rescatados al tiempo.../ Mar del Sud, que teniendo / como lo tiene todo, / luces la cruz más bella que tiene el firmamento.” Que no decir de las publicación que efectuó la Sociedad de Fomento, a través de la edición de dos ejemplares de la REVISTA “MAR DEL SUD” con fotos y artículos que dan cuenta justamente de todo este progreso. Esta publicación fue difundida durante los años 1951 y 1952.

Tapas de los dos ejemplares de la Revista “Mar del Sud” (años 1951 y 1952)
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XII.- LA RUTA PROMETIDA:
En un de las publicaciones de la Sociedad de Fomento, se da cuenta , con copia de los artículos periodísticos correspondientes, que ya en esos años 1951 se “avizoraba” la realización de la ruta Miramar- Mar dle Sud, claro está que tardó bastante en concretarse ya que la misma fue inaugurada en el año 1987, treinta y seis años después. Vale la pena señalar que cuando se realizó el pavimentado de la ruta, dicho asfalto se extendió por la calle principal Avda 100 desde la intersección de la ruta, en la Plaza hasta la playa cubriendo el ancho camino que hasta entonces había sido de tierra, y con un boulevard central forestado con palmera. Avda.100 antes de ser asfaltada (al fondo la Hostería y el mar)

Avda 100 asllatada y con el Boulevard de palmeras actual

En los diarios capitalinos “La Razón “ y “La Nación”, ediciones del 16 y 20 de octubre de 1951, respectivamente, apareció una noticia
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Mar del Sud - Historia y vivencias referida al proyecto y cercana concreción del asfalto de la ruta que uniría Mar del Sud con Miramar. Eran temas de actualidad que trascendían el lugar ya que la lucha por la obtención de mejoras se intentaba en forma comunitaria y articulada a las fuentes. Por aquel entonces la Sociedad Anónima “Mar del Sud” ofrecía a la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires hacerse cargo de la construcción del camino pavimentado que uniría el pueblo con el de Miramar. La Sociedad de Fomento había realizado y elevado notas en tal sentido y no perdía oportunidad para bregar por tal proyecto, llegando incluso al Sr. Gobernador en ocasión de su visita a Miramar y en todo tiempo y ocasión de reclamar por esa necesidad y su proyecciones en caso de alcanzar con éxito ese logro. El Intendente local no solo apoyaba la obra sino que solicitó su inclusión en el Segundo Plan Quinquenal para obras con principio de ejecución en el año 1952. Con la conjunción de esfuerzos entre la Sociedad de Fomento y la Empresa Mar del Sud parecía asomar una mayor posibilidad de éxito. Pero en eso no hubo mucha suerte, y como dijera recién en 1997 fue inaugurada la Ruta Nº 11, que no es el asfalto de la viaja ruta sino la extensión del trazado de la interbalnearia que concluye en nuestro pueblo.

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XIII-.- COMPARTIR Y DISFRUTAR DE TODO, PARA TODOS Y CON TODOS.
De a poco fueron llegando muchas cosas, el Balneario de Macedo, Basile y luego de Rodríguez, los tiempos de Vesela y su tienda “Dalmacia” donde comprar en verano los pullovers Bayer y de otras excelentes calidades y primeras marcas era lo habitual, mientras nuestros hijos jugaban en lo de Milo, su hijo, a los cartings de mesa. Con paso tranquilo íbamos a comprar, en un paseo, a Tienda Lujan o lo de Avelaya de paso para la playa. Era habitual que tanto Di Lernia y luego Carlin (Carlos Musanti) pasaran a buscarnos en su carrito tirado por caballos para llevarnos a pescar con la red al remanso o al cualquier otro lugar de la playa. Así volvíamos con los baldes llenos de cornalitos y a veces algún pescado grande, o simplemente con la alegría de haber compartido un momento sorteando las olas y jugando con el tiempo. Un año un cardumen extraordinario de corvinas que llego a estas playas hizo que todo el mundo se volcara con sus cañas, redes o lo que tuviera a mano para volverse con un racimo de ellas. Fue tanta la cantidad y los días en que permaneció ese cardumen que los carniceros pegaban el grito porque todos consumíamos pescado y dejando el asado para otros días menos extraños.

Los niños Mónica Aramendi, Pedro Basile y Rodolfo Bostiansic jugando en al playa.
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Vista de los primeros balnearios (Macedo, Basile y Roduiguez) Esas aventuras y distracciones también se complementaban con los paseso por el campo o la playa en la “canastita” de Carrizo, un vehículo cuadradito, de mimbre, tirado por caballos, desde donde disfrutábamos la compañía del otro, el aire de paz y el esplendor de los atardeceres en esa conjunción típica de Mar del Sud. ¡Que chico no habrá querido sacar la sortija de la Calesita que los Musanti habían instalado en la Calle 100 y luego en esquina de la 96 y 19. Desde mi ventana escuchaba sin descanso una canción que hora tras hora se repetía y aun resuena en mis oídos “el rey lloro , le contó su dolor”.... Los tiempos del “MICKEY” de la Flia. de Pedro Blanco, en calle 100 y 21 donde está aún hoy la Inmobiliaria, con su salón de juegos,
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Osvaldo J. Aramendi bar al frente y los metegoles y billar- gol que recibían a nuestros hijos todos los días antes, durante y después de la playa, mientras los adultos tomábamos un picada con caracoles y luego empanadas, todo hecho por doña María. Otra parte de los jóvenes y chicos se iban al “CHINO” donde hoy esta Luarel y Hardy, que luego se mudo frente a la costa, al lado de la desembocadura de la Carolina- y en el Boulevard se trasformó en el “NARVAL” de Felipe Echave y mas tarde “RICARDITO” de Ricardo Blanco. Tiempos de las “barras” que todo lo compartían, que bailaban en el Mickey y otros escuchaban el “Funeral del Labrador” por “Barbara y Dik”, mientras la misma Bárbara y su grupo preparaban los fogones nocturnos y los cantos en la playa o los que se unirían luego a los Tucumanos que año a año iban al camping y, fogoneando, juntaban al pueblo... y hubo muchas Reinas de Mar del Sud y todo lo mucho que se vivóo y que recuerdo por mi y por mi hija que aun revive cada uno de esos momentos.

Liliana Blanco en la puerta de entrada al “Mickey”

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Mar del Sud - Historia y vivencias Puesta en venta del chalet y comercio que adquiriera Don Pedro Blanco (1950)

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“La Barra del Mickey” en la palya: Caliopi y Maria Xipolitakis, Liliana Blanco, Tereita Wenzel, Analía Martinez, hnos. Menghi, Gerardo Milesi, Pablo Foche,Gloria Gil, Mónica Aramendi y otros.

La “Barra de Ricardito” frente al Bar en la 100 entre 11 y 13. Entre muchos algunos de los chicos Sporler y Martín Grondona.

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Mar del Sud - Historia y vivencias CAMPING “LA PONDEROSA”. El lugar que fuera el monte de los Espelozín, con provisión de todo tipo de frutas y verduras, y vacas pastando, es hoy EL CAMPING LA PONDEROSA. En el lugar donde hoy está una de la instalaciones del Camping que, por suerte, mantuvo con su modernos servicios, la idioscincracia del lugar, estaba, firme, pobre y siempre abierta, la casa de “la Juliana” y sus dos hermanos. Un rancho de adobe al lado del arroyo donde hoy, un puente nuevo y un semicírculo para uso de la gente, dieron y dan lugar a brillantes guitarreadas y, allá y entonces, solo existía un puentecito de tronco, improvisado, que unía las dos orillas para ir en busca de las verduras.

Vista del Camping, el arroyo la Tigra que lo atraviesa, y juegos. Las novedades seguían surgiendo y cada años una o varias sorpresas nos aguardaban. Si hasta una madrugada “tomaron el pueblo”, los cadetes del Colegio Naval quienes, con asentamiento en el Vivac del Vivero de Miramar, nos despertaron con el estruendo de las balas ( que luego supimos de salva), los gritos y órdenes. Luego del susto inicial el pueblo se fue acostumbrando a su presencia ya que dichas maniobras se repitieron por varios años. Así los seguíamos en “su guerra” y hasta se ayudaba a los cadetes a recoger los castequetes, se les
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Osvaldo J. Aramendi regalaba cigarrillos y golosinas. La típica y firme orden de “levántense los muertos” movía a risa y era signo del final de la maniobra .

Vista de inauguración de temporadas Eran los tiempos de caminar por atajos, ya que había mucha menos constricción que hoy en día, ni alambradas o cercadas as manzanas y lo que estaba a tres cuadras lo hacíamos en una, por senderos formados por nuestro pasos tantas veces descalzos. Llegaron los días de las grandes fiestas de inauguraciones de las temporadas con desfiles de carrozas, y la presencia de los Clubes de Polo y Pato y Centros Tradicionalistas de las zonas vecinas; de los partidos de footbal entre Miramar y Mar del Sud, entre Turistas y Estables, entre el “Mickey” y el “Chino” o “Ricardito”, con las caravanas de autos y las hinchadas que se agolpaban alrededor de la cancha, llenando el predio. En la playa y el pueblo ROMAN, el fotógrafo dejaba grabado para el recuerdo las poses mas variadas y los grupos mas unidos. Recuerdo que las chicas de los Bello eran tantas que, solas, casi formaban un equipo que jugaba para el “Chino” o “Ricadito”, junto a los Esporler o Martín Grondona y eran “entrenadas” nada menos que por “el Tanque” Alfredo Rojas. Claro, frente ellas, las del “Mickey” poco podían hacer. Una año tuvimos Farmacia atendida por un médico Paraguayo que
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Mar del Sud - Historia y vivencias estaba revalidando el título en el país, durante una temporada. Es justamente una de las más grandes deudas que aun tenemos con Mar del Sud. Más tarde, luego de una gran inundación, se fromó una gran laguna que es hoy “La Ballenera” con peces sembrados y resulta un atractivo turístico importante no solo para los veraneantes de Mar del Sud; y luego llegaron: la peluquería en los negocios frente de La Canoa y los “boliches” a donde iban nuestro hijos en barras enormes a bailar, “La Naranja Mecánica” “Los Pinos”, “Zeus”, La “Hostería” repitiendo su historia y otros que vinieron luego, Por esa época Mar del Sud recibía en sus noches de bailes a grupos de Miramar y de Otamendi. Uno de los avances que luego se perdieron fue la instalación de la radio F. M. 88.9, llamada “PARAISO”,instalada en calle 100 entre 17 y 19 frente a donde hoy funciona “Mi Pituca” que, debo decir era el sobre-nombre de Adriana Blanco una de las hijas de Ricardito Blanco, parte de esta historia y de aquellas barras de amigos que nos dejó tempranamente, al igual que el hijo de “Leni” Wersphal que por aquel entonces ya tenía su “Caballito Blanco” una casa de té con tortas típicas.

Vista de la casa donde funcionaba la FM 88.9 “Paraíso” Las calles caminadas invierno y verano por el padre Osorio que durante años acompaño a los que necesitaban su asistencia en los largos inviernos y en el verano con Misas alegres y rebosantes de fe y
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Osvaldo J. Aramendi comu-nión, entregó sus años (luego de haber sido misionero en la India) a la vida de este pueblo hasta su fallecimiento. Me hubiera gustado dar una lista de todos los Delegados municipales que tuvo Mar del Sud, pero a fuerza de ser sincero debo decir que no hubo forma de obtenerla, pero en estos nombres que mi memoria se guardan , vayan aquellos que por mi edad se escapan y pido que alguien pueda rescatarlos. Memoria que por una razón de tiempo, de extensión y de limites no abarca los últimos años salvo alguna excepción por su importancia trascendental. Sino deberían estar contadas las historias de los que citara y del Club Rocas Negras, de Candilejas, de Makarsca, de “JR”, el Supermercado de los Gonzalez, “Mar Azul”, de los hospedajes, bares y restaurantes, de las diversiones y espectáculos, de todos y cada uno de las apuestas publicas y privadas que se fueron instalando algunas transitoriamente y otras que aun perduran, y la casa “Las Caracolas” LAS CARACOLAS La casa de Herve Eudocio Plaul, “Toto”, fue , con los años convertida en una característica y un atractivo de Mar del Sud. Allá por 1984. ya jubilado decide comenzar a hacer su hogar en Mar del Sud. Esa casa fue revestida totalmente con caracoles y conchillas de todos los tamaños y colores que pudo encontrar. Cada día con su bolsita a cuestas recorría la costa acopiando el material que luego seleccionaba y clasificaba. Sobre la pared con la idea previa iba sellando, dibujando o trabajando sobre los dibujos que amigos le armaban. Así no solo el exterior de la casa sino el interior se vistió de caracoles: las paredes, los pisos, el tanque de agua, el fogón y los asientos que ofrecía gratuitamente a quien quisiera hacerse un chorizo al paso mientras visitaba Mar del Sud, la canasta de los residuos y cuanta parte del hogar quiera imaginarse. Su interior era similar, cocina, patio, estar, adornado con el trabajo de ingenio y dedicación. Uno de los mejores complementos de la obra, era la enrome pared plagada de fotos d amigos o visitantes, un libro de firmas y recopilación de mensajes y los adornos que la gente por una suma simbólica se llevaba de recuerdo. “Toto”, solo acompañado por amigos fue gestando esta obra, la que una vez fallecido fue comenzada a ser administrada por alguien de su familia.
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Mar del Sud - Historia y vivencias En los últimos años de su vida, “Toto” vivió para esta obra y fue apoyado por la comunidad local y sus amigos de siempre, por eso dejo aquí el deseo que su nombre también sea recordado con afecto.

Vista de pared lateral de la casa de los caracoles. ALGUNOS DE LOS DELEGADOS MUNICIPALES DE MAR DEL SUD Guillermo Henrik “Tito” Amado Odin Iriart Felipe Echave Pedro Blanco, “Tapon” Pérez Raul Pérez Marino Marta Marino De Pérez Humberto Pigiacampi (Delegado al momento de editar este libro)
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Osvaldo J. Aramendi RECORRIDO TURÍSTICO ESTANCIA DE LASTRA (con autorización previa no abierto al público LA BALLENERA SEMBRADOS PESCA PASEO EN BOTE DIA DE CAMPO CAMPING “LA PONDEROSA” BARRIO VILLA ALTA ESTANCIA “ LA EUFEMIA” CASA “LAS CARACOLAS” HOTEL BOLEVARD ATLANTIC LA PLAYA REMANSO MÉDANO GRANDE ROCAS NEGRAS – LA VIRGEN OPUS DEI PLAYA TRAVESÍAS MOUNTAINBIKE CABALGATAS. PESCA EMBARCADA PESCA DESDE ORILLA.

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Mar del Sud - Historia y vivencias A MODO DE DESPEDIDA TRANSITORIA Quiero dejar sentado que mi única intención al escribir estas pañabras, es que se conozcan y queden escritas, para no perder una parte de la historia que de otra forma no se podía conocer, respecto a los primeros años, dado que Mar del Sud recién comenzaba a existir como Villa Balnearia y no contaba con institución alguna en la misma, sino por lo contrario, se fueron forjando en ese lapso de aproximadamente 12 años desde 1935. Ello con el agregado de más datos que surgen de las constancias y la historia de la zona anterior a la llegada de los “pioneros” en 1935, sirva de base para que se siga acrecentando y se conforme un todo para enriquecer el acerbo histórico y ver plasmada hasta hoy la vida completa de este pueblo, agregando las instituciones o emprendimientos que siguieron a esos años. La experiencia de mis mayores y la que yo viví, me permite una reflexión: sólo la acción mancomunada de hombres nucleados en Sociedades de Fomento y Cooperativas, juntamente con la actividad privada, pueden llegar a concretar, no sin esfuerzo y con la colaboración de todos, realidades como las que tenemos hoy frente a nosotros, en un Mar del Sud con hoteles, restaurantes, panaderías, proveeduría, Sala de Primeros Auxilios, Luz Eléctrica, Delegación Municipal, Policía, Escuela, Biblioteca, Correos, Teléfonos, y la ruta, ese camino que viene a traer seguridad de la rápida comunicación con Miramar, no sólo para los turistas, sino primordialmente para la población estable. Solo la unidad en la diversidad y la comunión en el amor a nuestros vecinos y a nuestra tierra, pueden dar el puntapié para el definitivo despegue de Mar del Sud hacia su merecido futuro. A hoy, nos quedan deudas con la comunidad estable y priorizo la existencia de una farmacia, de un médico las 24 hs , de una ambulancia de Unidad de Terapia Intensiva unidad Coronaria (que es necesario recorrer 16 Km. para recibir la atención debida y las urgencias y las emergencias, ya lo sabemos, no respetan esos tiempos y esos espacios) y correlativamente la ruta definitiva y que no se transforme en obstáculo sino en herramienta a favor de la vida y el bienestar. Termino esta historia mencionando que, precisamente uno de
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Osvaldo J. Aramendi los paseos a caballo por las playa, sus grutas, los médanos, el campo, su inmensidad, su belleza y su quietud, inspiraron en mí un poema denominado “Semblanzas de Mar del Sud” que quizás alguien quiera darle forma de canción y otro poema en homenaje a Don Juan Carrizo.

....Y LE SEGUIMOS DICIENDO

A DON JUAN CARRIZO DE CARRIZO A “LA COSTERA” CUÁNTO TIEMPO HA PASADO, DESDE QUE JUAN QUE SE HA IDO HASTA QUE ÉSTA HA LLEGADO.

CON SU VOLANTA DISPUESTA Y SU TRONCO DE CABALLOS, EN TIEMPOS BUENOS O MALOS, JAMÁS HABÍA FALLADO.

AUN EN RUDAS TORMENTAS CON YUNTA EXTRA DE CABALLOS QUE DEJABA A MEDIO TRAMO Y AL VOLVER REENGANCHABA.

LUEGO GRINGOS Y CRIOLLOS LA POSTA DE JUAN TOMARON, Y HASTA “CÓNDORES “ ATREVIDOS, ALLÁ POR LOS CINCUENTA A ÉSTAS PLAYAS LLEGARON.

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Mar del Sud - Historia y vivencias TIEMPOS DUROS FUERON ÉSOS QUE CON PERICIA LOGRABAN SUPERAR EL DURO TRAMO DONDE EL NEGRO BARRO IMPERABA.

DE CARRIZO A “LA COSTERA” MUCHOS AÑOS HAN PASADO YA JUAN Y SU VOLANTA SON APENAS UN RECUERDO; UN TITÁN LOS HA RELEVADO. TODOS, CON TESÓN Y CORAJE, VENCIENDO EL CAMINO DURO EL PROGRESO CIMENTARON.

AUN HOY QUE TODO ES MAS FÁCIL PUES HAY CAMINO ASFALTADO, AQUELLOS QUE CON ÉL VIAJAMOS, A TROTE LENTO GUARDAMOS SU RECUERDO EN LA MEMORIA PARA JAMÁS OLVIDARLO.

Osvaldo Aramendi

SEMBLANZA DE MAR DEL SUD I EL VIENTO SOBRE MI PELO JUGABA AL REVOLOTEAR NI BIEN EN LAS TARDECITAS
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Osvaldo J. Aramendi ME LARGABA A GALOPAR. LAS HUELLAS SOBRE LA ARENA COMO ROSARIO PERDIDO PARECEN RECUERDOS GRATOS LOS QUE YO JAMÁS OLVIDO. II A UN LADO EL MAR CON SUS OLAS POBLANDO EL TIEMPO DE RUIDOS, AL OTRO EL CAMPO SINCERO COMO UN ABRAZO DE AMIGO. NEGRAS ROCAS AL FRENTE MÉDANOS Y GRUTAS CALLADAS LE DAN RESPIRO A MI FLETE Y A MÍ LA SOMBRA ANHELADA. LE DAN RESPIRO A MI FLETE Y A MÍ LA SOMBRA ANHELADA. III FELIZ PASABA LAS HORAS GALOPANDO ANTE LA VIDA DANDO SOSIEGO A MI ALMA Y DESCANSO A MI RUTINA. EL TIBIO SOL DE LA TARDE CAYENDO EN EL HORIZONTE TIÑE LAS ARENAS DE ORO Y AL HOMBRE SU TEZ DE BRONCE. IV VOLVER DESPUÉS DE UN BUEN RATO DE HABER UN MATE ENSILLADO SIGUIENDO LAS MISMAS HUELLAS QUE EL AGUA AUN NO HABÍA BORRADO. MI FLETE APURANDO EL PASO
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Mar del Sud - Historia y vivencias BAJO UN CIELO AZUL CLARO ALUMBRADO POR LAS ESTRELLAS Y GUIADO POR LA CRUZ DEL SUR. ALUMBRADO POR LAS ESTRELLAS DE MI PAGO, MAR DEL SUD. Osvaldo Aramendi

MEMORIA AL “HOTEL BOULEVARD ATLANTIC”

LA FIGURA SIMÉTRICA, SOLA, RECORTANDO EN TROZOS IDÉNTICOS EL NARANJA DEL CIELO AL ATARDECER. ENCERRADOS EN HUECOS VACÍOS, NUBES LIBRES Y VUELOS QUE LO ATRAVIESAN. BURDA BELLA SÍNTESIS DE LA OTRORA ALTIVEZ. SOLITARIA ESPERA ARQUITECTÓNICA. MIENTRAS TANTO; NIDO DE ALAS Y REFUGIO DEL COLOR QUE NO LE PERTENECE. TEMOR A SU IMPOTENTE MAJESTUOSIDAD REVESTIDA DE INCÓGNITA. SIGO MIRANDO, SOLO POR VER, ESAS LÍNEAS SUSPENDIDAS EN LA HISTORIA. Mónica Aramendi

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Osvaldo J. Aramendi MAR DEL SUD El mar se dibuja en mi pupila, guarda insomne la ternura del recuerdo. Olas y desolas. Chasquidos que relumbran el ocaso de un tiempo marginal, vivificador de estíos. La ondulación de los silencios, en la oscuridad, asoma azul.. En el brillo de mi piel grazna el viento, ruge sobre piedras, Imponente. Manso requiebro. Apenas vislumbro una parte sutil de la existencia. Cada gota me despeina diferente y el bullicio de la costa se torna arrullo en la cresta. Vasija que guarda historias olvidadas por la cruel desmemoria Punzante latido en las sienes, sombra accidental en la quietud, gajos de rocas, polvo amarillo. Mar del Sud lame mi llanto que solo perciben sus ojos de mar.

Mónica Aramendi

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Mar del Sud - Historia y vivencias AGRADECIMIENTOS “Museo de la Vida Rural” de Cte Nicanor Otamendi. Licenciado Fernado Brites Museólogo Daniel Boh Municipalidad de General Alvarado Vilma Brugueras Ana Brunstein Mirta Arreyes “Tito” Cires

FUENTES CONSULTADAS Mapa de la colección del Lic. Fernando Brites, Director del Museo de la Vida Rural de General Alvarado y de propiedad del mismo con cuya autorización se reproduce. Expediente Nº 2405/80/05 “Ministerio de Infraestructura Vivienda y Servicios Públicos” del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Libro “LOS PAMPISTAS” de Lázaro Schallman Libro “TIERRA SOÑADA” de José Lieberman Fotos del primer Hotel perteneciente de la Colección del Museólogo Daniel Boh- Director del Museo Municipal “Punta Hermengo· de Gral. Alvarado Libro “Cien años de Anecdotario Histórico de Miramar –1888-1988” de Segundo Martín Acha. DOCUMENTACIÓN PERSONAL La sucesión fotográfica y documental agregada al libro, cuyos originales obran en mi poder, resultan ser personales, familiares o de ami127

Osvaldo J. Aramendi gos donde aparecen necesariamente ellos, sin que responda a otro interés que abundar e ilustrar los dichos que en este libro expreso.

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Mar del Sud - Historia y vivencias

Índice general
PROLOGO .................................................................................................... 7 I.- INTRODUCCIÓN .................................................................................. 11 II.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS RELEVANTES .............................. 17 III.- DOS HOTELES ................................................................................... 25 HOTEL MAR DEL SUD ............................................................................. 25 HOTEL BOLUVARD ATLANTIC ............................................................. 28 LOS SERVICIOS QUE BRINDABA ......................................................... 34 IV.- PRIMER LOTEO Y NUESTRA LLEGADA A MAR DEL SUD ........ 41 UN PAISAJE SINGULAR .......................................................................... 45 V.- MEDIOS DE TRANSPORTE ............................................................... 47 VI.- FORMA DE PROVEERNOS EL SUSTENTO EN LOS PRIMEROS TIEMPOS. ....................................................... 54 “EL ANGELITO” ........................................................................................ 56 VII.- LA PLAYA .......................................................................................... 57 EL “YACARE” ............................................................................................ 58 ROCAS NEGRAS ....................................................................................... 60 ELMEDANO ............................................................................................... 63 EL REMANSO ............................................................................................ 64 VIII.- SU GENTE Y SU PROGRESO ........................................................ 65 TAREAS MANCOMUNDAS ..................................................................... 67 LA HOSTERÍA “VILLA DEL MAR” ......................................................... 71 “LA VILLA” ............................................................................................... 72 IX.- INSTITUCIONES ................................................................................ 74 SOCIEDAD DE FOMENTO: ..................................................................... 74 NACE LA COOPERATIVA ELÉCTRICA ................................................. 78 X.-OTRAS BENEFICIOS PARA LA POBLACION .................................. 85 LA CAPILLA “SANTA TERESITA” .......................................................... 85 Nómina de personas que integraban la Comisión Pro Templo y Comisión en
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Osvaldo J. Aramendi Buenos Aires. ......................................................................................... 87 BARRIO OBRERO .....................................................................................88 DESTACAMENTO DE POLICÍA ..............................................................89 ESTAFETA POSTAL .................................................................................. 92 UN TELÉFONO ..........................................................................................92 EL PUEBLO REUNIDO ............................................................................. 94 E.C.A.N. Y “LA CANOA” de Sánchez .......................................................94 RECORD MUNDIAL DE MICROBIBLIOGRFÍA ....................................96 LA EUFEMIA ............................................................................................. 97 LA ESCUELA N º 2 “ JOSÉ HERNÁNDEZ” ............................................98 EL CINE ......................................................................................................98 XI.- LA ÉPOCA DE GRAN PROGRESO ................................................102 Y VIDA SOCIAL ......................................................................................102 LAS CHICAS DE ENTONCES ................................................................105 XII.- LA RUTA PROMETIDA: ................................................................108 XIII-.- COMPARTIR Y DISFRUTAR DE TODO, PARA TODOS Y CON TODOS. ............................................................................................... 110 CAMPING “LA PONDEROSA”. ............................................................. 115 LAS CARACOLAS ................................................................................... 118 ALGUNOS DE LOS DELEGADOS MUNICIPALES DE MAR DEL SUD .................................................................................. 119 A MODO DE DESPEDIDA TRANSITORIA ...........................................121 A DON JUAN CARRIZO .........................................................................122 SEMBLANZA DE MAR DEL SUD ......................................................... 123 MEMORIA ................................................................................................125 AL “HOTEL BOULEVARD ATLANTIC” ...............................................125 MAR DEL SUD .........................................................................................126 AGRADECIMIENTOS .............................................................................127 FUENTES CONSULTADAS ....................................................................127 DOCUMENTACIÓN PERSONAL ...........................................................127

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“Nací en el año 1921. Mar del Sud es mi “hogar”. Desde que llegué, como niño, sentí que jamás podría dejarlo, hoy, como viejo, tengo la alegría de decir que así fue. Pero lo más importante es que el alma de Mar del Sud jamás me abandonó. Aquí describo vivencias, sentires que como chico en aquel 1935, disfrutaba de sus encantos y como un colonizador mientras ayudaba a mis padres, tíos y gringos a levantar la primera casita de un veraneante.”

ISBN: 978-987-543-130-0

9 789875 431300

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