El Deber Jurídico: Caracterización y Fundamento Uno de los efectos inmediatos del Derecho es la imposición de deberes a los sujetos a los

que se dirige. El deber es, pues, un elemento central de la estructura de las normas jurídicas. Sin embargo, no siempre resulta fácil determinar qué es o en qué consiste propiamente ese deber. El deber jurídico como deber de conciencia En los grupos humanos más antiguos, el deber de cumplir las leyes que regían el desarrollo de la vida social era entendido como un deber simplemente religioso. Era un deber de acatamiento pleno y profundo; era un deber en conciencia. Cuando se produjo un avance en el proceso de secularización de la ética, siguió entendiéndose que el deber que tenían los hombres frente a la ley natural era un deber de conciencia. Más tarde, con el desarrollo cristiano de la doctrina estoica, se generalizó la convicción de que la obligación que tienen los súbditos de cumplir el Derecho Natural y también las leyes positivas humanas era una obligación interna o en conciencia, de modo que, tanto por razón del contenido como por razón del fundamento, se daba una plena coincidencia entre los deberes relativos a la ley moral y los relativos a las leyes jurídicas. Sin embargo, el movimiento secesionista del Derecho frente a la Moral logró que, final mente fuera admitida la tesis de la neutralidad moral del deber jurídico dentro de la cultura jurídica occidental. El deber jurídico como simple sometimiento a la coacción Algunos autores defienden la tesis de que el Derecho no impone obligaciones propiamente dichas, sino que se limitan colocar a los destinatarios ante la posibilidad de sufrir un daño en el supuesto de que no realicen las conductas descritas. Según Kelsen, el deber jurídico es algo radicalmente independiente de las motivaciones por las cuales obra el individuo que está sometido al Derecho. Deber moral y deber jurídico son dos realidades neta y completamente distintas. El deber moral implica que el sujeto obligado conoce el contenido de la norma, está de acuerdo con él y lo acepta. El deber jurídico existe independientemente de que el sujeto obligado conozca o acepte las normas, ya que éstas valen y obligan aunque el destinatario no las acepte. El deber jurídico como deber ético específico Parece evidente que una de las características primeras y fundamentales del deber jurídico es su pertenencia al campo general del deber ético, es decir, al mundo de los deberes que surgen de las normas éticas. Por tanto, en virtud de esta pertenencia al mundo de los deberes éticos, el deber jurídico tendrá también como núcleo central de su estructura una cierta dosis de presión o necesidad racional que empuja al sujeto a realizar el comportamiento establecido por la correspondiente norma jurídica.

por lo que el vigor o fuerza vinculante que posee el deber jurídico hunde sus raíces más profundas en la propia conciencia ética del hombre en cuanto ciudadano. Por ello.. . Consecuentemente. en cuanto miembros del grupo. Personalidad jurídica Se entiende por personalidad jurídica aquella por la que se reconoce a una persona. frente a sí mismos y frente a terceros. Estos deberes tienen.. es decir. El fundamento del deber La propia existencia del Derecho.. Los ordinarios. aquellos que cada ciudadano tiene. sino que es una persona jurídica. es decir. esta explicación no resuelve las dificultades que pueden plantearse cuando se intenta identificar la ase de sustentación de cada uno de los deberes jurídicos particulares. para con todos los otros seres humanos. en cambio. el testigo. ese deber no puede subordinarse ni a la intencionalidad ni a las peculiaridades individuales de cada sujeto (como ocurre en los deberes impuestos por las normas morales). un sujeto social estereotipado y fungible (el padre. son deberes cuya existencia y alcance están vinculados a la respectiva regulación de esos ordenamientos. asociación o empresa. por otra parte. tienen el deber ético de cumplir las normas jurídicas. sino que es más amplio y permite actuaciones con plena validez jurídica a las entidades formadas por conjuntos de personas o empresas. su raíz inmediata y su agente configurador definitivo en las normas jurídicas que los imponen. pues. Por tanto. hay que distinguir la existencia de dos grandes grupos de deberes jurídicos: los fundamentales y los ordinarios. ha de aceptarse también el principio de que los hombres. La personalidad jurídica. capacidad suficiente para contraer obligaciones y realizar actividades que generan plena responsabilidad jurídica. sino que tiene que configurarse como una obligación genérica y abstracta que se satisface con un cumplimiento meramente exterior y objetivo. pues. Los fundamentales son los deberes jurídicos de humanidad. la peculiar característica de recaer sobre un sujeto que es parcialmente artificial. Son deberes cuya existencia y cuyo alcance no dependen sustancialmente de la regulación que tengan en los ordenamientos jurídicos históricos. El sujeto obligado por el deber jurídico no es un individuo humano cuya identidad queda delimitada por su propia personalidad psicológica. en la medida en que el Derecho ha de ser considerado como una regulación imprescindible para el aseguramiento de la vida social. es la que impone la exigencia de que los mandatos contenidos en sus normas constituyan un verdadero deber ético para los destinatarios de tales normas. Sin embargo.). entidad. el comprador. el arrendatario.El deber jurídico tiene también. en cuanto a la reglamentación necesaria para la vida social. por el simple hecho de ser hombre. no coincide necesariamente con el espacio de la persona física.

entre los que se encuentra el ser posible titular de derechos y obligaciones civiles. mientras que el de personalidad jurídica no es más que una abstracción del primero para ser utilizada en el ámbito jurídico. en cuanto todo hombre es capaz de adquirir cualquier derecho. no sólo teóricas. pero sí la capacidad -como lo prueba el hecho de que restringe esta última cuando lo estima conveniente-. baste pensar que la personalidad es un quid simple. mientras que la atribución de la condición de persona es obra de la misma naturaleza. que nosotros compartimos en líneas generales. de unos derechos innatos o naturales que la protegen. de modo que. derivados de la misma naturaleza del hombre. más o menos capaz. Ahora bien. es susceptible de ser medida en grados. por supuesto. de relaciones jurídicas. pero no se puede ser más o menos persona. desde ese momento son capaces para ostentar derechos y asumir deberes en el mundo jurídico. Como vemos. no es incompatible con la que identifica personalidad jurídica con capacidad jurídica. identificar los conceptos de personalidad jurídica y capacidad jurídica. Se puede ser. activo o pasivo. El Ordenamiento jurídico no es quien concede la personalidad. . como potencia. aunque al respecto es frecuente en la doctrina general y. Sin embargo. por consiguiente. la personalidad se concibe como la confluencia de una serie de derechos innatos. Si avanzamos un poco más el hombre pasa de ser una suma de derechos naturales a convertirse en un centro de imputación de derechos otorgados o negados por el Ordenamiento jurídico. sino encarnadas también positivamente. incluso. persona es todo sujeto capaz de derechos y deberes. Persona se es o no se es: total. y Atendiendo al primero de ellos se considera que persona y personalidad jurídica son dos términos equivalentes pero utilizados en ámbitos distintos: el concepto de persona es extrajurídico. sino como una facultad que el Ordenamiento jurídico otorga a todos aquellos seres humanos que nacen cumpliendo unas condiciones predeterminadas por el mismo. se identifican personalidad jurídica y capacidad jurídica. y por personalidad jurídica ha de entenderse. Porque la personalidad jurídica del hombre no puede más que ser reconocida. esta posición. Sin embargo. y Por todo ello podemos afirmar que. la aptitud para ser sujeto. además. como la inscripción en un registro público. La personalidad jurídica. entienden que el Ordenamiento jurídico tiene que reconocer la existencia previa de la persona e. mientras la capacidad es un quantum y. pues entonces la idea de personalidad jurídica no se concibe como un prius. según un sistema de mera existencia.Nacimiento de la personalidad jurídica Las personas jurídicas nacen como consecuencia de un acto jurídico (acto de constitución). en la española. 2. porque lo que sucede en realidad es que se contempla la misma cuestión desde dos planos diferentes: el ontológico y el jurídico. es un concepto distinto y previo al de capacidad jurídica. Desde esta perspectiva. entendida como prius de todo lo concerniente al hombre. desde un punto de vista estrictamente jurídico. analizando la cuestión desde un punto de vista estrictamente jurídico la cuestión cambia de matices. El concepto de personalidad jurídica es tan sólo una abstracción jurídica del concepto de persona que. que en cuanto tiene la posibilidad de llenarse con toda clase de derechos es igual. Pero tanto el uno como el otro se refieren exclusivamente a la idea de ser humano. en un mero receptáculo abstracto. o bien por el reconocimiento que de ellas hace una autoridad u órgano administrativo o por concesión. En ambos casos puede existir un requisito de publicidad. a cualquier otra personalidad. Pero las modernas concepciones jurídicas. como persona. de todo lo humano. por tanto. es decir. Ello no significa negar que a lo largo de la Historia haya ocurrido de otra manera: ahí está la esclavitud para demostrar lo contrario. la distinción se impone. radicalmente.

10 dice que: "La dignidad de la persona. De aquí que en el Derecho moderno existan dos clases de personas en sentido jurídico: las llamadas personas naturales. Se considera. el Ordenamiento jurídico reconoce también la personalidad jurídica a ciertas organizaciones o colectividades humanas (asociaciones. Un paso más y el concepto de personalidad pierde todo contenido ontológico y se convierte en una mera posibilidad lógica de ser punto o centro de imputación de derechos y obligaciones. y las llamadas personas jurídicas. fundaciones. a secas. aunque aquél es presupuesto de ésta. pues. con lo cual éstos pueden cumplir sus fines en la convivencia social. ya que la personalidad. . físicas o individuales. instituciones) que tienden a la realización de esos fines colectivos o más duraderos. persona al hombre revestido de su dignidad y titular de unos derechos inviolables. los derechos inviolables que le son inherentes. el respeto a la ley y a los derechos de los demás. Con lo cual se llega a la conclusión de que el concepto de personalidad jurídica es coincidente con el de capacidad jurídica (siempre desde una perspectiva estrictamente jurídica). pero como existen fines que sobrepasan los medios y la propia vida del individuo. obviamente desde una perspectiva exclusivamente propia del Derecho civil. En definitiva. pero en el presente trabajo únicamente nos ocuparemos de estudiar los aspectos jurídicamente más relevantes del comienzo y fin de la personalidad jurídica. se tiene personalidad. La Constitución española de 1978 recoge el valor esencial de la persona. que son los seres humanos. por lo que tal vez sea más apropiado llamarlas personas. Al mismo tiempo que se reconoce el libre desarrollo de la personalidad. que se integran en esas entidades que se constituyen para la consecución de fines permanentes de los hombres.aunque actualmente carezca de él. Pues bien. el Derecho de las personas comprende el estudio de ambas clases de personas. morales o colectivas. es sólo una manifestación especial del hecho de ser persona. son fundamento del orden político y de la paz social". Por esa razón puede decirse lo siguiente: se es persona. por su parte. puede afirmarse que el Derecho moderno concede o reconoce la personalidad jurídica a todos los hombres. como ente abstracto que sirva de apoyo a las relaciones de Derecho. el libre desarrollo de la personalidad. El art.

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