36 LA VANGUARDIA

T E N D E N C I A S

DOMINGO, 31 JULIO 2011

Basura convertida en luz
as incineradoras que convierten basura en kilovatios forman parte del paisaje de las ciudades occidentales o chinas. Sin embargo, en India, esta tecnología se juega su futuro en el prototipo que se construye a marchas forzadas en plena capital, después de un intento fallido una década atrás. Nueva Delhi comparte con otras megalópolis del mundo en desarrollo dos problemas acuciantes. Un suministro eléctrico insuficiente –que se traduce en apagones– y una generación de residuos mal gestionada –8.000 toneladas diarias– con problemas secundarios de insalubridad y contaminación del agua. No es de extrañar que la primera ministra del distrito federal de Delhi, Sheila Dikshit, estuviera predispuesta a escuchar una propuesta que le iba a permitir matar dos pájaros de un tiro, además de proporcionar bonos de carbono y utilizar “energías renovables”.

Polémica en India por la construcción de una gran incineradora en Nueva Delhi para convertir los residuos en kilovatios

Jaime Serra

L

JORDI JOAN BAÑOS Nueva Delhi. Corresponsal

fica”, explican. “Se necesitan 2.000 kilocalorías por kilo para funcionar y en India la media es de 800. Necesitarán combustible para que prenda”. Pero los promotores de la incineradora se defienden. “El aumento del nivel de vida produce un aumento de los residuos, no sólo cuantitativo, sino también cualitativo. Es el efecto embalaje de pizza”, explica Allard M. Nooy, director general de la división de Jindal. Los ecologistas mantienen su escepticismo y aventuran dos posibles remedios. Uno, combustible adicional, contaminante. Dos, la basura que se quemará no será india sino que será importada, algo que ya ocurre y que es mucho más lucrativo. En el peor de los casos, la e-basura, es decir ordenadores,

La capital india sufre una mala gestión de los residuos, insalubridad y cortes de luz frecuentes

altamente contaminantes. Cabe decir que la basura de Nueva York ha aparecido a veces en puertos del sur de India, importada como cartón para el reciclaje. Y los ordenadores o fotocopiadoras de medio mundo acaban siendo desmantelados en callejones indios especializados, incluso en los suburbios de la propia Delhi. Además los vecinos desconfían de que, en el contexto indio, se vaya a producir una selección rigurosa de los cuatrocientos camiones de basura previstos a diario. “No podemos garantizar que no se colará un termómetro con mercurio. Pero para eso están las mediciones”, se defienden en Jindal. Tienen también en contra al lobby hospitalario, que cuenta con algunas clínicas de postín cercanas y teme las dioxinas y los malos olores. Para más inri, Delhi, por su microclima, “será una cámara de gas en invierno, porque no se renueva el aire. Va a ser un envenenamiento lento”, señala Ranjit Devraj, periodista activista de Toxic Watch. Asimismo, el vertedero térmico está situado en las cercanías de un barrio

Google le sugiere
Resultados de búsquedas realizadas entre los días 22 y 26 de julio del 2011

Un grupo de personas recoge residuos en uno de los vertederos de Delhi

ADNAN ABIDI / REUTERS

Pero a los vecinos, a los ecologistas y hasta al propio ministro de Medio Ambiente, Jairam Ramesh –ahora en Agricultura– algo les huele a chamusquina. El verano pasado, Dikshit puso la primera piedra de la incineradora de Timarpur-Okhla y las obras van tan aceleradas que, cuando Ramesh las visitó esta primavera, ya se habían completado en un 70%. Asimismo, la familia Jindal, promotora de la incineradora, no es una familia cualquiera. Tras la muerte del fundador, su viuda es la mujer más rica de Asia, además de ministra de Energía en el estado de Haryana, que comienza a un kilómetro de la central. La incineradora tiene todos los números para salir airosa de cualquier cerco legal. Y, si lo consigue, abrirá las puertas a los planes de Jindal y otras empresas para construir hasta 33 centrales de este tipo en India. De ahí la importancia que los verdes indios dan a la batalla de Delhi. “Son escombros, inertes, y basura orgánica, poco calorí-

LOS MÁS AFECTADOS

Miles de personas viven del peinado de residuos
]Los detractores de este tipo

de incineradora señalan que desincentiva el peinado de los residuos y la clasificación, que sólo en Delhi da trabajo a 350.000 personas. En esta ciudad no hay un servicio de recogida municipal. Cada comunidad de vecinos tiene que apañarse para que un barrendero, perteneciente a determinadas subcastas, recoja la basura y la lleve al centro de cada barrio. La gestión ha sido privatizada recientemente, y también el transporte hasta los vertederos. La incineradora supone la puntilla para la subcasta que vive de esto.

marginal musulmán. Es una regla no escrita en India, véase el ejemplo de Bhopal. Pero mientras Devraj se explica, a su espalda, dos cerdos de mediano tamaño comen ávidamente basura en un entorno urbano. En otras calles, residuos y hasta plásticos son devorados por vacas errantes. El problema es acuciante, y la solución, evasiva. “Digan un sólo lugar de India en el que no haya basura”, se preguntan en Jindal, cuyos ejecutivos defienden que la incineradora “reduce el volumen de los residuos en un 90%. El resto –insisten– se puede convertir en ladrillos, no produce olores desagradables ni contamina las aguas freáticas”. Ciertamente, la alternativa no son los vertederos kilométricos –en Delhi hay tres– que producen metano, “más perjudicial que las emisiones de una incineradora”, según el director general de Jindal ITF, Indresh Batra. “Aunque hay soluciones diferentes –opina Federico Demaria, joven investigador italiano que conoce de cerca el proyecto–, la gran industria apuesta por esto”.c

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