Vía Crucis Clariano

I Estación: Jesús sentenciado a muerte. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos pues por tu santa cruz redimiste al mundo. “Abraza como virgen pobre a Cristo pobre. Míralo hecho despreciable por ti, y síguelo, hecha tu despreciable por El en este mundo”. (II cta. Cl. 4)

“Levantad muchas veces los ojos al cielo, que se os convida a tomar la cruz y seguir a Jesucristo por muchas tribulaciones se entrará en el reino de Dios. Amad con todas las fuerzas de vuestra alma a este Dios infinitamente adorable y a su divino Hijo que quiso ser crucificado en reparación por nuestros pecados; que su pensamiento saludable nunca ausente de vuestro espíritu”. (III cta. Cl. 4)

Oración:
Señor Jesús, haznos comprender que es imposible llamarnos seguidores tuyos y rechazar o negarnos a cargar con nuestra cruz; haznos descubrir todo el amor que ella encierra, que no nos asuste su temida apariencia y, por sobre todo, regálanos con ella, como a nuestra Madre Santa Clara, tu deleitable, gozosa y serena compañía; sea ella la certeza de que caminas con nosotros…”Tome su cruz y vengase conmigo” + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. III Estación: Jesús cae por primera vez “Solo una cosa es necesaria y esto único es lo que os exhorto y aconsejo, por amor de Aquel que te ofrendaste como hostia santa y agradable; que,

Oración:
Señor, en nuestro adelantado y sofisticado mundo, tú eres rechazado y condenado como estorbo, contrario a sus pasiones y deseos. Concédenos la fortaleza de espíritu que concediste a la Madre Santa Clara para seguir con amor el camino del evangelio que tú nos tienes trazado y que nos conduce a las autenticas e imperturbables alegrías. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre Maria. II Estación: Jesús carga con la cruz.

recordando como otra Raquel tu propósito, y mirando siempre tu punto de partida, retengas lo que tienes, hagas lo que haces y jamás cejes” (III cta. Cl. 4)

Oración:

abandonase; no permitas que ahora yo la deje sola en sus pena; ayúdame a comprender en la medida de la posible los dolores que sufrió al verte padecer tanto por nuestro amor. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. V Estación: el cirineo ayuda a Jesús. “Te considero cooperadora de l mismo Dios y sostenedora de los miembros vacilantes de su cuerpo inefable…fija tu alma en el espejo de la eternidad, fija tu alma en el esplendor de la gloria, fija tu corazón en la figura de la divina sustancia, y transfórmate toda entera por la contemplación, en imagen de su divinidad. Así experimentarás también tu lo que experimentan los amigos al saborear la dulzura escondida que el mismo Dios a preparado para sus amadores” (III cta. Cl. 3)

Señor Jesucristo , tu que concediste a la Madre Santa Clara la firme determinación de seguir tras tus huellas, recorriendo el camino de la afrenta y el desprecio; haz que vivamos de tal manera atraídos por tu amor, que nada nos impide, dificulte o distraiga de tu indeclinable seguimiento. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. IV Estación: Jesús se encuentra con su madre. “Meditad asiduamente en los misterios de su pasión y en los dolores que sufrió su santísima madre al pie de la cruz… Adhiérete a su Madre dulcísima, que engendró un tal Hijo los cielos no lo podían contener, y ella sin embargo lo llevó en el pequeño claustro de su vientre sagrado, y lo formo en su seno de doncella” (VI
cta. Cl. 4)

Oración:
Señor, termina que te ayuda a llevar el peso de la cruz, a aligerarla en el sufrimiento de mis hermanos que vacilan en su fe; que sufriendo tantas desgracias en su vida, se les ha desfigurado tu rostro de padre bueno, ayúdame a ayudarles a descubrir que por esas piezas rotas de sus vidas que por esas cicatrices

Oración:

Señor, yo muchas veces he pedido a tu madre y madre nuestra, que no me dejes sola, que no me

entrarás tu para descubrirles lo más profundo de tu amor. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. VI Estación: la verónica limpia el rostro de Jesús. “Mira diariamente este espejo y observa constantemente en él tu rostro; así podrás vestirte hermosamente y del todo, interior y exteriormente en este espejo resplandecen la bienaventurada pobreza, la santa humildad y la inefable caridad. (IV cta. Cl. 3- 4)

+ Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. VII Estación: Jesús cae por segunda vez. “Sed pues, fiel yo os lo pido a vuestro divino Esposo, y tened seguridad de que recibiréis en recompensa la corona de la inmortalidad… Tened cautela, hermana mía muy amada, en no dejaros abatir por la adversidad, ni envanecer por la prosperidad, porque es propio de la fe hacernos humildes en los sucesos felices e impasibles en los reveses” (V cta. Cl. 3)

Oremos:
Contemplando tu cuerpo en el polvo, te pedimos la gracia de aceptar con humildad nuestra débil condición humana, mas poniendo toda nuestra confianza en ti reconozcamos que el que se deja en tus manos nunca será abandonado. Danos valor para levantarnos siempre de nuestras caídas, sabiendo que nuestra fidelidad radica no tanto en no caer como en nunca abandonar tu camino. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María.

Oremos:
Concédenos Señor limpiar tu rostro valiente y decididamente primero en mi corazón, donde estás empañado por mis pecados, por mis infidelidades e inconstancias en el amor. Que mirándote larga y sosegadamente, se me peguen tus rasgos y puede ser así, espejo nítido como nuestra Madre Santa Clara de tu pobreza, humildad e inefable caridad. + Señor peque…ten misericordia nosotros

VIII Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén. “ Deja de lado absolutamente todo lo que este mundo engañoso e inestable tiene atrapados a sus ciegos amadores, y ama totalmente a quien totalmente se entregó por tu amor: a Aquél cuya hermosura admiran el sol y a luna” (III cta. Cl. 2)

tu defensor, tu Consolador, tu Redentor recompensa en la eternidad” (V cta. Cl. 5)

y

tu

Oremos:
Gracias Señor, porque eres el “Dios con nosotros”, porque sales en busca de la oveja perdida y corres al encuentro del hijo que retorna al hogar. Haz que también nosotros escuchemos en nuestro interior las palabras que dijiste a N. Madre Santa Clara: “Yo seré tu custodia”, así nada temeremos de nuestra debilidad puesto que tú la has redimido con tu propia sangre, Dios rico en misericordia. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. X Estación: vestiduras. Jesús es despojado de sus

Oremos:
Bendito seas Señor, que consuelas las lágrimas de nuestro dolor. Infunde en nosotros tu sabiduría para llorar todas las alegrías y éxitos que nos separan de tu amor, y deleitarnos en nuestro espíritu por todas las tribulaciones que nos purifican y nos acercan al misterio de tu Pasión. Te lo pedimos por intercesión de nuestra Madre Santa Clara. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. IX Estación: Jesús cae por tercera vez. “Ningún temor te detenga, hija queridísima, porque Dios es fiel en todas sus palabras y santo en todas sus acciones. Él derramará sobre ti sus bendiciones y será

“Un hombre vestido no puede luchar contra otro desnudo, pues será derribado pronto, por tener dónde asirlo. Y es imposible morar con gloria en el siglo y luego reinar con Cristo…Por eso vos os habéis despojado de los vestidos, esto es de las riquezas temporales, para no sucumbir de ningún modo ante el enemigo, para entrar al cielo por el camino arduo y la puerta estrecha”.

(I cta. Cl. 4)

Oremos:
Señor Jesús, imploramos tu gracia para atrevernos a seguirte con sencillez, libres de todo obstáculo y atadura; danos la radicalidad de San Francisco y Santa Clara; y el amor a la pobreza que libra de muchas batallas, temores y congojas. Recibe nuestro corazón desnudo, sólo lleno de amor y de deseos de amarte más. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. XI Estación: Jesús es crucificado. “Observa, considera contempla, con el anhelo de imitarle, a tu Esposo, el más bello entre los hijos de los hombres, hecho por tu salvación el más vil de los varones; despreciado, golpeado y azotado de mil formas en todo su cuerpo, muriendo entre las atroces angustias de la cruz” (II cta. Cl.)

Concédenos Señor experimentar, al contemplar la inmensidad de tu dolor, el gran amor con que nos amaste al soportar por nuestra salvación toda clase de tormentos. Que este amor sea nuestra fuerza para imitarte amando a nuestros hermanos con un amor que desde nosotros mismos no podríamos alcanzar. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. XII Estación: Jesús muere en la cruz. “Porque si sufres con Él reinarás con Él, si con Él lloras, con Él gozarás, si mueres con Él en la cruz de la tribulación, poseerás las moradas eternas en el esplendor de los santos, y tu nombre inscrito en el libro de la vida será glorioso entre los hombres …en el lugar de los honores terrenos y transitorios. (IV cta. Cl. 3-4)

Oremos:
Oh Cristo abandonado por tus amigos, cuando por ellos dabas la vida, concédenos unirnos a ti por el amor, de tal manera que en el dolor, permaneciendo a tu lado experimentemos con más fuerza la alianza de amor que has hecho con nosotros y sepamos serte

Oración:

fieles en la cruz para gozar luego de la gloria de la resurrección. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. XIII Estación: Jesús en brazos de su madre. “Si hemos entrado por la vía del Señor, cuidémonos de no apartarnos jamás de la misma en modo alguno por nuestra culpa, negligencia o ignorancia para no inferir injuria a tan gran Señor y a su Madre Virgen…Por eso doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo y me acojo a los meritos de la gloriosa Virgen María, de nuestro beatísimo Padre San Francisco y de todos los santos para que el mismo Dios que dio un buen comienzo, conceda el incremento de la perseverancia final”.
(Test. Cl.)

pobres!, cumple tu misión con nosotros de tutora hasta el día señalado por el Padre. + Señor peque…ten misericordia nosotros + Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María. XIV Estación: Jesús es sepultado. “El tiempo de la prueba es breve, y el premio será eterno. No os dejéis fascinar por el esplendor del mundo que pasa como una sombra. No os engañen sus falsas apariencias” (V cta. Cl.3)

Oremos:
Señor, que al finalizar nuestra existencia terrena, después de haberla gastado y desgastado toda en tu servicio, podamos decir de todo corazón, como la Madre Santa Clara a su alma bendita:”Ve segura porque llevas buena escolta para el viaje. Ve, porque aquel que te creó, también te santificó; y, guardándote siempre, como una madre a su hijo, te ha amado con amor tierno. Tú, Señor, seas bendito porque me creaste” + Señor peque…ten misericordia nosotros

Oremos:
Oh Padre, que nos creaste con amor, concédenos morir en tu amor y por tu amor en el seno de la Santa Madre Iglesia y de nuestra seráfica Orden. Recíbenos junto a Jesús desde los brazos de María que nos enseñó a acoger tu Evangelio. ¡Oh, abogada de los

+ Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de la pasión de nuestra Santísima Madre María.

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