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IMPAC: MAESTRÍA EN CLÍNICA Y PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

PSIQUIATRÍA, PSICOLOGÍA Y PSICOANÁLISIS:

“De la cura como objetivo, al deseo en el análisis”

Por Alberti T., Silvina I. S.

28/03/2009

¿A dónde apunta la dirección de la cura en Psicoanálisis? En varios textos Freud trata el tema de la dirección de la cura analítica, articulándolo fundamentalmente, con un concepto central para la constitución del cuerpo tanto teórico como metodológico, del Psicoanálisis, la “Transferencia”.

PSIQUIATRÍA, PSICOLOGÍA Y PSICOANÁLISIS:

“De la cura como objetivo, al deseo en el análisis” Por Alberti T., Silvina I. S.

ÍNDICE

INTRODUCCION

P.

4

ANTECEDENTES

P.

5

1. PSIQUIATRÍA

P.

5

2. LA PSICOLOGÍA

P.

8

3. LA DIRECCIÓN DE LA CURA EN FREUD Y

LA “TRANSFERENCIA”

P.

10

4. LACAN Y EL DESEO DEL ANALISTA

P.

15

CONCLUSIÓN

P.

16

2

PSIQUIATRÍA, PSICOLOGÍA Y PSICOANÁLISIS:

“De la cura como objetivo, al deseo en el análisis”

Por Alberti T., Silvina I. S.

RESUMEN:

La intención de este ensayo consiste en trazar un breve recorrido tomando como vehículo de análisis, los diferentes objetivos que se plantean la psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis; en cuanto a sus particularidades metodológicas en el abordaje de las diferentes psicopatologías” o “enfermedades mentales”; así como también sus objetos de estudio y la forma de interrelacionarse con ellos, a partir de planteamientos como la dicotomía rol activo rol pasivo y responsabilidad frente al tratamiento, su curso y “resolución”.

SUMMARY:

The intent of this essay is to draw a brief analysis on the vehicle, the various objectives to be psychiatry, psychology and psychoanalysis, in terms of its methodological characteristics on the treatment of different "psychopathology" or "diseases Mentally, as well as their objects of study and how to interact with them, as the dichotomy of approaches such as active role - passive role and responsibility for treatment, its course and "resolution."

PALABRAS CLAVES:

Psiquiatría, psicología, psicoanálisis, dirección de la cura, transferencia, deseo del analista, tratamiento.

KEY WORDS:

Psychiatry, psychology, psychoanalysis, the direction of cure, transfer, desire of the analyst, treatment.

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PSIQUIATRÍA, PSICOLOGÍA Y PSICOANÁLISIS:

“De la cura como objetivo, al deseo en el análisis”

Por Alberti T., Silvina I. S.

INTRODUCCION

¿A dónde apunta la dirección de la cura en Psicoanálisis? En varios textos Freud trata el tema de la dirección de la cura analítica, articulándolo fundamentalmente, con un concepto central para la constitución del cuerpo tanto teórico como metodológico, del Psicoanálisis, la “Transferencia”.

Por lo tanto, al tomar como articulador del espacio analítico y en consecuencia, de la dirección de la cura a la transferencia, podemos inferir que dicho camino será difícil de interceptar en relación con los planteamientos de la Psiquiatría e incluso, la Psicología; a quien tantas veces ha intentado asociarse al Psicoanálisis.

Es por esto que con el objetivo de especificar la originalidad del camino elegido por el Psicoanálisis para abordar la cura, se retomarán los fines terapéuticos, así como los métodos más representativos tanto de la Psiquiatría, como de la Psicología clínica, para la “obtención” de la cura.

A tales fines, y en correspondencia con su origen histórico; tomaremos como punto de partida a la Psiquiatría, como representante del Modelo médico, enfatizando en la posición del “paciente” y la caracterización metodológica, fiel al paradigma positivista de las ciencias.

Posteriormente, se estudiará el objetivo (o los objetivos) y metodología, que aporta la Psicología, con la particularidad que representa la dificultosa tarea de delimitarla dentro del eclecticismo teórico en que se fundamenta.

Finalmente, se brindará un acercamiento a la dirección de la cura analítica, el papel que representa la transferencia y el deseo en el análisis, entendido en sus direcciones; desde el analizando pero también sin negar la vital importancia que representa como motor del análisis, el deseo del analista. Tomando como fundamentos teóricos, las elaboraciones de Freud así como también, las interpretaciones respecto a los aportes lacanianos a la teoría psicoanalítica a partir de los estudios de Fink.

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“De la cura como objetivo, al deseo en el análisis”

Por Alberti T., Silvina I. S.

ANTECEDENTES

1.

PSIQUIATRÍA

Considerando una contextualización histórica, partiremos desde la Psiquiatría (como rama de la Medicina), cuyos orígenes podemos remontarlos a la Grecia Antigua, con Hipócrates padre de una medicina “…profundizada en el saber anatómico y fisiológico, creando una filosofía bélica que justifica el enfrentamiento entre médico y enfermedad” 1 . Camino que posteriormente, fue continuado por los romanos.

El mundo árabe, durante la Edad Media, consiguió grandes avances en epidemiología, narcosis, ortopedia, por solo mencionar algunos de éstos pero claro, nunca fueron reconocidos por el mundo occidental, Tappan infiere, que fue porque aún no habían llegado a formularse los interrogantes que el adelanto científico oriental, había conseguido:

“La medicina tardó muchos siglos en generar las interrogantes, su cerrazón le impidió buscar fuera de sí misma. Esta obstinación permanece aún como atributo del cuerpo de conocimiento de la medicina y en general del método científico”. 2

Mientras tanto en Occidente, Galeno continúo la línea de pensamiento planteada siglos antes por Hipocrátes, representando la vía de constitución de conocimientos médicos característicos para el Medioevo europeo.

En los albores del siglo XIX, la lucha entre la salud vs la enfermedad o, entre lo considerado “normal” y lo “anormal, continúa:

“Los trabajos de Emil Kraepelin (1856-1926) en la descripción y estudio de la esquizofrenia y los trabajos de Jean Martín Charcot (1825 - 1913) en el análisis de la histeria a finales del siglo XIX, son hitos significativos en la historia de la Psiquiatría…” 3

Y demuestran como la parcelación del sujeto representa en constante para los abordajes característicos de las ciencias médicas. El tratamiento del individuo como un “dividuo”, es decir como una imagen fragmentada, en palabras de Tappan; es la premisa a partir de la cual,

1 Tappan, J. E., Introducción epistemológica al Psicoanálisis, p. 175

2 Tappan, J. Ob. Cit., p. 176

3 Corral Ruso, R. (2003) Historia de la Psicología: Apuntes para su estudio, Cuba: Ed. Félix Varela, p. 60

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el médico entablara la relación con el “paciente” (figura que caracteriza la actitud pasiva y expectante a la que se somete al sujeto en la clínica médica).

Ahora bien, en cuanto al objetivo general de la psiquiatría, dentro de la situación histórica destacada hasta aquí; su principal objetivo será suprimir los síntomas mediante un tratamiento medicamentoso para obtener la CURA.

Siendo la psiquiatría una rama de la medicina, su pretensión de cientificidad en la definición de criterios diagnósticos de “salud – enfermedad”, están centrados en el “cuerpo”(reduccionismo biologicista); y siempre encuentran parámetros de clasificación (generalizados) en un Manual de diagnóstico Psiquiátrico (como el DSM 4 ). Considerando a éste como un objeto material, observable, por lo tanto medible y plausible de cuantificar. Lo que se corresponde rigurosamente, con el paradigma positivista del Método científico, con el cual esta disciplina, se quiso congraciar.

La evolución de la psicofarmacología no es ajena a esta perspectiva cientificista. Respecto a lo que alerta E. Roudinesco:

“Frente al desarrollo de la psicofarmacología, la psiquiatría abandonó el modelo nosográfico en beneficio de una clasificación de las conductas. En consecuencia, redujo la psicoterapia a una técnica de supresión de los síntomas. De ahí una valorización empírica y ateórica de los tratamientos de urgencia. El medicamento responde siempre, sea cual sea la duración de la prescripción, a una situación de crisis, a un estado sintomático. Que se trate de angustia, de agitación, de melancolía, o de simple ansiedad, hará falta primero tratar la huella visible del mal, luego borrarla y, finalmente, evitar buscar la causa de manera de orientar al paciente hacia una posición cada vez menos conflictiva y, por tanto, cada vez más depresiva. En lugar de las pasiones, la calma; en lugar del deseo, la ausencia de deseo; en lugar del sujeto, la nada

5

De esta alerta podemos destacar, la relación de subyugación del paciente frente a la figura del médico, “todopoderoso”, quién se alza con su armamento químico frente al mal que viola la integridad (siempre física), del paciente erradicándolo… o mejor dicho, haciéndolo retroceder. Lo que de esta manera, le permite rearmarse irrumpiendo en el [siempre vulnerable] paciente.

La psicofarmacología ha permitido abordar igualmente a todas las afecciones sin especificar particularidades de tratamiento. La medicalización interviene cuando el psiquiatra interpreta el

4 El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales o en inglés, Disease Statistical Manual (DSM) de la American Psychiatric Association (Asociación Psiquiátrica de EE UU), está fundado en el modelo de la medicina científica, pero a diferencia de ésta no describe enfermedades sino “trastornos”. Entendidos como: “Síndrome o patrón comportamental o psicológico de significación clínica que aparece asociado a un malestar (por ejemplo dolor), a una discapacidad (por ejemplo deterioro de una o más áreas de funcionamiento) o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de libertad "

5 Roudinesco, E., ¿Por qué el psicoanálisis?, Bs. As.: Ed. Paidós, p. 35

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sufrimiento del sujeto como el síntoma de un elemento patógeno, perdiendo de vista que no todo sufrimiento implica por sí mismo una enfermedad. Así, pretende revertir mediante alguna sustancia, lo intolerable de algunas situaciones dolorosas de la vida o lo inaceptable del accionar de algunos pacientes, con fines meramente “adaptativos”, sin mediar elaboración psíquica alguna, lo que nos lleva a preguntarnos ¿adaptativos para quién?

E. Roudinesco define la sociedad actual como una “sociedad depresiva”, opuesta a la de fines del siglo XIX, cuyo paradigma psicopatológico era la histeria. Mientras ésta implicaba en sí misma una rebelión (que dio lugar al nacimiento del Psicoanálisis), la depresión actual traduce un conformismo generalizado que se sustenta en los desarrollos psicofarmacológicos, y que se caracteriza por una necesidad de “no sentir”, privilegiando “el actuar”; con una disminuida tolerancia al dolor y denegación de la muerte. Todo esto basado en premisas sociales, propias de un mercado de consumo, que tiene como criterio principal el utilitarismo y el mercantilismo, ejemplificado en las exigencias laborales cuyo objetivo fundamental, es la rentabilidad económica en pos de la alienación subjetiva.

“La era de la individualidad sustituyó así a la de la subjetividad: dándose a sí mismo la ilusión de una libertad sin coacción, de una independencia sin deseo y de una historicidad sin historia, el hombre de hoy devino lo contrario de un sujeto”. 6

6 Roudinesco, E. Ob. Cit. Pp. 15- 16.

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2. LA PSICOLOGÍA

A consecuencia de este recorrido, es hora de detenernos en la Psicología, cuyos comienzos podemos remontarlos, al igual que la Psiquiatría, en la Grecia Antigua, con las consideraciones respecto a la “psique”, (alma) donde se reincide nuevamente entre la división de esta del “mundo de las cosas”, del cuerpo, etc.

Pero en cuanto al surgimiento de la ciencia psicológica, podemos encontrarlo en Alemania, en la ciudad de Leipzig, donde en 1879, Wilheim Wundt fundara su primer laboratorio, donde el objeto de estudio sería “la experiencia inmediata de la conciencia”, según el Dr. Roberto Corral Ruso.

Desde ahí hasta nuestros días, las escuelas del pensamiento psicológico han buscado mil formas diferentes para nombrar a su objeto pasando igualmente, por mil metodologías diferentes para estudiarlo, abordarlo. Nada ridículo parece la definición que aporta Tappan de dicha ciencia:

“… es una disciplina de lo imposible, ya que su objeto de estudio no existe en un solo sentido, antes bien, se localizan varios al gusto del interesado, de modo preliminar, a la psicología le compete el universo en el que opera la vida mental y subjetiva.” 7

No obstante, a fin de reducir su vasto universo, podemos considerar que la psicología, toma como objeto de estudio, la conducta humana.

En contrapartida a esta inconsistencia, asume un modelo cientificista y en aras de él, intenta consolidar su marco explicativo, mediante experimentos y pruebas controladas. Basada en un determinismo bio-socio-educativo, con bases en la familia y la sociedad en general, como las fuentes de todo “desarrollo anormal”.

De esta forma, llegamos a su objetivo general, el cual consiste en readaptar al individuo a su entorno social, tapando las conductas anormales, sin considerar, que quizás estas son realmente las fuentes de su satisfacción. Ya nos decía Bruce Fink:

“Los neuróticos suelen preocuparse tanto por lo que quienes los rodean consideran que es “normal”, que el obsesivo, por ejemplo, puede tratar de sacarse de la cabeza cualquier fantasía que no implique a su mujer; y entonces se pregunta por qué siente que si libido se ha agotado y secado; y la histérica puede sacrificar la satisfacción que experimentaba en ciertas ocasiones con mujeres porque no se ajusta a su noción delo que debe

7 Tappan, J. Ob. Cit. p. 165

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ser una relación de amor con un hombre, y entonces se pregunta por qué siente que su vida está tan vacía y limitada” 8 .

8 Fink, B., (2007). Introducción clínica al psicoanálisis lacaniano: Teoría y técnica. Barcelona: Ed. Gedisa. Pp. 163-164

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3. LA DIRECCIÓN DE LA CURA EN FREUD Y LA “TRANSFERENCIA”

Freud en 1914 en el texto "Recordar, repetir, reelaborar" 9 , introduce el término “neurosis de transferencia” 10 .

En cuanto a esta neurosis particular, Freud advierte a los psicoanalistas, que tienen que estar preparados para la compulsión de repetición de los analizantes; repetición que incluso se producirá fuera del dispositivo, o sea no sólo en la relación personal con el analista, sino en todas las otras actividades y vínculos simultáneos de su vida 12 .

Freud precisa que en la cura, se trata de convocar "un fragmento de la vida real", con el fin de que pueda ser elaborado por el paciente. No obstante insiste reiteradas veces, que al convocar lo que, posteriormente Lacan llame la modalidad de goce del paciente, pueden obtenerse resultados peligrosos 11 . En este mismo sentido, encontramos unos párrafos más adelante que las acciones del paciente, entendidas como estas repeticiones o puestas en acto fuera de la transferencia (pasajes al acto):

"pueden conllevar pasajeros prejuicios para su vida, o aún ser escogidas de modo que desvaloricen duraderamente las perspectivas de salud" 12

Tras destacar estas salvedades podemos destacar que Freud aporta en éste texto, la idea que de hecho, retomará a lo largo de su construcción teórica, respecto a que: cuando mayor sea la resistencia opuesta por el Yo del sujeto, menor posibilidad tendrá éste de recordar y, en consecuencia, mayor será su compulsión de repetir. Expresado de otra forma, el que recuerda no repite, y el que repite no recuerda.

Ahora bien, tras estas contribuciones teórico metodológicas, ¿Cuál será según Freud, la dirección de la cura en este texto de 1914?, proponemos las siguientes respuestas:

Tratar la enfermedad como un poder actual

9 Freud, S. (1995) Recordar, repetir y reelaborar, en Obras completas, Vol. XII, Buenos Aires: Amorrotu Editores.

10 Correspondería a la reproducción de la neurosis original en la relación con el analista de un modo artificial. Lo que favorecería del pasaje al acto, al pasaje a recordar para reelaborar, posteriormente, el recuerdo traumático. De esta forma, el espacio analítico, sería una especia de escenario, donde actuaría la neurosis, bajo la dirección de la cura.

11 Freud, S. (1995), Ob. Cit. P. 154

12 Ídem, p. 155.

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Arrancar pieza por pieza las armas con las cuales el paciente se defiende de la continuación de la cura

Reconducir al pasado estas repeticiones 13

Ahora bien, el manejo de la transferencia es para Freud, el principal recurso para “domeñar la compulsión de repetición, y transformarla en un motivo para recordar" 14 . Por lo tanto, podemos pensar que Freud propone a la repetición, mecanismo básico de la neurosis de transferencia, como motor de la cura, a partir de una transformación.

Así entendida, esta repetición será acogida siempre y cuando, no ponga en peligro las condiciones de existencia del tratamiento, como necesaria, ya que aclarará Freud, "no se puede matar a un enemigo ausente o que no esté lo bastante cerca" 15 . Por lo tanto, la repetición tiene que ser aprovechada por el psicoanalista, quién así deberá:

"dar a todos los síntomas de la enfermedad un nuevo significado transferencial, sustituir su neurosis ordinaria por una neurosis de transferencia" 16

Continuando con el recorrido marcado por la dirección de la cura y la transferencia en Freud, encontramos que la Obra de 1920, "Más allá del principio de placer" 17 constituye un viraje respecto a la neurosis de transferencia. Si bien su carácter inevitable e incluso necesario es mantenido, Freud parece más temeroso en cuanto a sus inconvenientes:

"El médico se ha empeñado por restringir en todo lo posible el campo de esta neurosis de transferencia, por

esforzar el máximo recuerdo, y admitir la mínima repetición"

18

.

Y agrega que, si bien es cierto que:

"no puede ahorrar al analizante esta fase de la cura, ya que tiene que dejarle revivenciar cierto fragmento de su vida olvidada, sin embargo tiene que cuidar a la par que lo hace, que conserve cierto grado de reflexión en virtud del cual esa realidad aparente pueda individualizarse cada vez como reflejo de un pasado olvidado" 19 .

13 Ídem, p. 153.

14 Ídem, p. 156.

15 Ídem, p. 154.

16 Ídem, p. 156.

17 Freud, S. (1995). Más allá del principio de place, en Obras completas, Vol. XVIII, Buenos Aires: Amorrotu, Editores.

18 Freud, S. (1995). Ob.cit. p.19

19 Ídem, p. 19

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El éxito de la cura sería, por lo tanto, casi garantizado en la medida en que el paciente tome conciencia de que esta realidad aparente no existe, sino como retorno de un pasado olvidado. Freud pone aquí el acento sobre lo delicado que resulta poner la frontera entre repetir y recordar. Tanto más cuanto que no olvidemos que "la proporción que se establece entre recuerdo y repetición es diferente en cada caso" 20 . Por lo tanto, en este momento de la teoría freudiana, el éxito terapéutico dependería de la habilidad del analista para manejar esta frágil frontera entre el repetir y el recordar.

Ahora bien, ¿Cómo entiende Freud en este momento la neurosis de transferencia?:

"Todas estas dolorosas situaciones afectivas y todos estos sucesos indeseados son resucitados con gran habilidad y repetidos por los neuróticos en la transferencia. El enfermo tiende entonces a la interrupción de la cura, aún no terminada, y sabe crearse de nuevo la impresión de desprecio, obligando al médico a dirigirle duras palabras y a tratarle con frialdad. Halla los objetos apropiados para sus celos y sustituye el ansiado niño de la época primitiva por el propósito o promesa de un gran regalo, que en la mayoría de los casos llega a ser tan real como aquel. "

21

El psicoanalista tendría que dar a todos los síntomas una nueva significación transferencial. En el texto que nos ocupa, Freud enuncia a propósito de la repetición en la cura:

"El enfermo no puede recordar todo lo que hay en él de reprimido, acaso justamente lo esencial

repetir lo reprimido. Esta reproducción tiene siempre por contenido un fragmento de la vida sexual infantil, y por tanto del complejo de Edipo y sus ramificaciones; y regularmente se juega (se escenifica) en el terreno de la transferencia, esto es, en relación con el médico. Cuando en el tratamiento las cosas se han llevado hasta este punto, puede decirse que la anterior neurosis ha sido sustituida por una nueva, una neurosis de transferencia." 22

se ve forzado a

Podemos apreciar que este concepto de neurosis de transferencia está íntimamente articulado con la noción de repetición. De hecho, no tiene eso nada de sorprendente si recordamos que para Freud, la transferencia es repetición:

La transferencia misma es sólo una pieza de repetición, y la repetición es la transferencia del pasado olvidado23

Para concluir con este breve recorrido, nos detendremos en el texto de 1926: “¿Pueden los legos ejercer el análisis?” 24

20 Ídem, p. 19

21 Freud, S. (1995). Ob.cit. p. 21

22 Ídem, p. 18

23 Freud, S. (1995). Ob.cit. p. 152.

24 Freud, S. (1995): ¿Pueden los legos ejercer el análisis? , en Obras completas, Vol. XX, Buenos Aires: Amorrotu, Editores.

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En este texto Freud, refiriéndose a la neurosis de transferencia, la equipara a lo que da en llamar el enamoramiento patológico del paciente hacía el analistaque por otra parte, resulta inconciliable con la cura:

El amor del paciente no se conforma con obedecer; se vuelve exigente, pide satisfacciones tiernas y sensuales; reclama exclusividad, desarrolla celos y muestra de manera cada vez más nítida su otra cara, la prontitud para la hostilidad y la venganza cuando no se puede alcanzar sus propósitos. Al mismo tiempo, como todo enamoramiento, esfuerza hacía atrás los demás contenidos anímicos, extingue el interés por la cura y por el restablecimiento; en suma: no podemos dudar de que ha reemplazado a la neurosis y nuestro trabajo ha tenido por resultado suplantar una forma de enfermedad por otra25 .

Según Freud el paciente repite, en la forma de su enamoramiento hacia el analista, vivencias anímicas pasadas, íntimamente relacionadas con la génesis de su neurosis infantil. Por lo tanto:

“… lo que nos muestra, es el núcleo de su historia vital íntima; lo reproduce de manera palpable, como algo presente, en vez de recordarlo26 .

En este texto, Freud vuelve a insistir sobre el hecho de que el desenlace de esta repetición tiene exclusivamente que ver con:

“… la destreza del analista en el manejo de la transferenciaEs en este lugar donde llegan al máximo los requerimientos que se plantea a la técnica analítica. Aquí es posible cometer los más graves errores o asegurarse los mayores éxitos27

No se puede huir de lo que se ha convocado, insiste Freud refiriéndose a esta compulsión de repetición articulada al analista.

Freud concluye esta referencia al concepto aquí estudiado insistiendo en que la repetición sólo puede ser fructífera en la medida en que se aprende, a través de ella, sobre la neurosis del paciente. Además, tiene que ser una repetición controlada por el analista, quien debe ser muy estricto para no dejarla instalarse, reconduciéndola al recuerdo y a la consecuente elaboración.

En mayor o menor medida, todos los analizantes pasarían por esta fase, pero el analista tiene que intentar que este fenómeno de la repetición no ponga la cura en peligro. Para lo cual únicamente cuenta con: el manejo de la transferencia y la interpretación.

25 Ídem, p. 211.

26 Freud, S. (1995). Ob.cit. p. 212

27 Ídem, p. 212

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Esta conclusión, nos permite abrir la discusión desde la relectura lacaniana, según la cual, las herramientas del analista para abordar los peligros de la compulsión de repetición, se condensarían en una: el deseo del analista.

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4. LACAN Y EL DESEO DEL ANALISTA

Ahora bien, ¿en qué consiste ese deseo? El cuadro que se expone a continuación, reúne una síntesis del abordaje respecto a la problemática del deseo del analista planteado por Lacan, a partir de las interpretaciones propuestas por Fink (2007) 28

por SÍNTOMAS, que "El paciente no quiere atrapan parte de su CAMBIAR realmente" energía brindándole
por SÍNTOMAS, que
"El paciente no quiere
atrapan parte de su
CAMBIAR realmente"
energía
brindándole una
no es tan fácil
SATISFACCIÓN
por lo
convencerlo de que lo
SUSTITUTIVA, según
tanto
abandone (aunque diga lo
Freud
contrario)
tampoco quiere
AUTOCONOCERSE
Freud/
Lacan
si éstas fallan
según Lacan, hay un deseo más
fuerte de "no saber nada",un
transita por una delgada
"deseo de que el
por lo tanto el deseo
no muestra al
rechazo al saber
deseo puro
es un deseo
no confiar en el DESEO DE
línea, al enfatizar todas
la persona va a terapia
paciente hable,
que impulsa la terapia
analizante lo que el
que no recae
centrado en el
MEJORAR del analizando,
las
sueñe, fantasee,
es el DESEO DEL
analista pretende
por lo
sobre ningún
análisis y sólo en el
porque no existe.
pero ¿ qué
MANIFESTACIONES
asocie e interprete"
ANALISTA
de él
tanto
OBJETO
análisis
mantuvo a la
DEL INCONSCIENTE
persona
en esta
no expresar estos
solo deseo del analista permite salir
"satisfacción en
de esta
sentimientos al
al analizando de esta postura
independientemente
En la mayoría de los casos el
su dolor"?
forma
originalidad
paciente, solo
de lo que el paciente
CONTRATRANSFERENCIA
paciente esta buscando una excusa
de Lacan
utilizarlos como
le haga sentir
por lo
para abandonar la terapia
material de sus
tanto
propios análisis
EL GO C E
indica al paciente el tipo de
un papel que puede
trabajo que se espera de él en la
manifestaciones sutiles del
analista
no expresar sus
si el analista no pone a operar su deseo, el
por lo
terapia
deseo del analista pueden
interpreta
=
por lo tanto
verdaderos
analizando no conseguirá un nuevo saber
tanto
mantener el paciente en terapia
actor
la gente
sentimientos
por lo
acude a
tanto
por lo
terapia
para
tanto p/
Lacan
Lacan
por una CRISIS
DE GOCE
"es la fuerza
la única RESISTENCIA en el análisis es la
del analista. por que la del analizando es
impulsora del
superada si el analistainterviene
análisis"
el terapeuta ofrece:
demandando al analista
que lo lleve a su
una
satisfacción anterior
satisfacción
sustitutiva
diferente
por lo tanto
el terapeuta
elude la demanda del
"relación transferencial
paciente, dirigiéndolo
y
desciframiento
hacia algo jamás pedido
del
inconsciente"
por este
motivo no
hay
CONTRATO
, ni
"CLIENTE"
"
implica
que en la terapia es la
persona la que realiza el trabajo
Lacan propone:
ante: participio
de análisis, y no el analista"
ANALIZANTE
activo

28 Fink, B. (2007). Ob. Cit. Cap. 1.1

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CONCLUSIÓN

Y es así como llegamos al final de este ensayo, encontrándonos con el objetivo del Psicoanálisis, desde la relectura a la que incitara Jaques Lacan mediante el retorno a la obra del padre del Psicoanálisis (Sigmund Freud 1856-1939), como lo planteara después del párrafo introductorio de la Conferencia SIR de 1953; según nos recuerda Mauricio Fernández Arcila 29 :

“Creo que el retorno a los textos freudianos que son el objeto de mi enseñanza desde hace dos años… nos ha dado una idea cada vez más certera de que no hay dimensión más total de la realidad humana que la realizada por la experiencia freudiana y que no podemos dejar de retornar a las fuentes y estudiar estos textos en todos los sentidos de la palabra. No podemos dejar de pensar que la teoría… y la técnica psicoanalítica no haya sufrido una especie de retroceso y, la verdad sea dicha, de degradación.

De esta forma podemos destacar que el objetivo general del psicoanálisis, como método terapéutico, consiste en que el analista no adopte “… una noción preestablecida de lo que es bueno o malo para el analizante, sino simplemente alentar la dialectización del deseo del analizante y propiciar la separación del analizante del deseo del Otro.” 30

El Psicoanálisis plantea al sujeto como un “agente activo”, por eso no utiliza el término paciente o cliente, sino analizante; donde el sufijo ante se corresponde con el papel activo que debe asumir el sujeto durante el análisis, ya que como dice Lacan, “…en la terapia es la persona la que realiza el trabajo de análisis, y no el analista” 31

Así vemos como desde la psiquiatría, la psicología, hasta el psicoanálisis, la posición del sujeto va cambiando. Nos desprendemos de la concepción biologicista de la enfermedad, de los males centrados en un cuerpo (o en determinadas partes de este). Pasando por una desadaptación producto de las inconsistencias que nos plantea la sociedad, hasta un sujeto activo en búsqueda de su propio deseo (de ahí la finalidad de lograr en el análisis la separación del deseo del Otro) en búsqueda de su subjetividad, del reconocimiento de la falta constitutiva que nos posiciona como sujetos del deseo.

29 Fernández Arcila, M. (2001): Del inconsciente freudiano al significante lacaniano. Antioquia: Ed. Universidad de Antioquia. P. 160

30 Fink, B. (2007). Ob. Cit. P. 164

31 Ídem, P. 27

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BIBLIOGRAFÍA

Corral Ruso, R. (2003) Historia de la Psicología: Apuntes para su estudio. Cuba: Ed. Félix Varela.

Fernández Arcila, M., (2001) Del inconsciente freudiano al significante lacaniano. Antioquia:

Ed. Universidad de Antioquia.

Fink, B., (2007) Introducción clínica al psicoanálisis lacaniano: Teoría y técnica. Barcelona:

Ed. Gedisa.

Freud, S. (1995):

Recordar, repetir y reelaborar, en Obras completas, Vol. XII, Buenos Aires:

Amorrotu, Editores.

Más allá del principio de place, en Obras completas, Vol. XVIII, Buenos Aires:

Amorrotu, Editores.

¿Pueden los legos ejercer el análisis? , en Obras completas, Vol. XX, Buenos Aires: Amorrotu, Editores.

Roudinesco, E., (S/A) ¿Por qué el psicoanálisis?, Bs. As.: Ed. Paidós.

Tappan,

Universidad.

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Introducción

epistemológica

17

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Psicoanálisis,

San

Luis

Potosí: