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CONMUTAR O NO CONMUTAR, ESA ES LA CUESTIÓN

Todos estos años venga a estudiar que “el orden de los factores no altera
el producto” y ahora nos llevamos la sorpresa que el producto de
matrices no satisface esta propiedad conmutativa (en general, A⋅B≠B⋅A)
esto desde luego constituye una innegable sorpresa.
Incluso cabe sospechar que algo tan raro debe ser fruto de una mente
calenturienta de algún matemático excéntrico.

¿Qué tiene que ver con el mundo real que dos matrices no conmuten? Te
doy dos ejemplos donde existe esta conexión.
① A principios del siglo pasado se observa que el mundo atómico no se
comporta como esperaríamos, es decir, los átomos y partículas
atómicas no siguen las leyes de la llamada mecánica clásica, y hay
que inventar una nueva mecánica que describa el comportamiento del
mundo atómico, surge así la mecánica cuántica.
En 1925, Werner Heisenberg y otros inventa la
“mecánica cuántica matricial”. Esta teoría no
asigna a las magnitudes físicas números como
en la mecánica clásica o newtoniana, sino
matrices cuadradas, y las ecuaciones del
movimiento de las partículas son ecuaciones
matriciales.

La teoría cuántica tiene un éxito enorme y logra


explicar prácticamente todo el mundo
microscópico. En 1932, poco antes de cumplir los
31 años, Heisenberg recibe el premio Nobel de
Física por «La creación de la mecánica cuántica.
Werner Heisenberg (1901-1976)

En el mundo macroscópico, es decir, en el mundo de los árboles, de las


nubes, de las ovejas, de los coches…, se puede determinar con toda
precisión la velocidad y la posición de un objeto a la vez, no hay
ningún problema en ello. Sin embargo, en el mundo de los átomos, de
los electrones… hay parejas de magnitudes, como la velocidad y la
posición de una partícula que no pueden medirse ambas a la vez con
toda precisión, o determinas una exactamente o la otra pero no ambas
(principio de incertidumbre de Heisenberg).
¿Qué parejas de magnitudes son estas? Aquellas cuyas matrices
asociadas no conmutan. Si conmutan, entonces pueden observarse
simultáneamente con toda precisión.

Así en el mundo microscópico había necesidad de tener “algo” que no


cumpla la propiedad conmutativa de la multiplicación y ese “algo” son
las matrices.

Otro ejemplo:
② En 1928 Paul Dirac buscó una ecuación que
describiese el comportamiento de los electrones.
Planteó los requisitos que debía satisfacer y al
analizarlos se dio cuenta de que necesitaba cuatro
“cosas” no nulas que cumpliesen:

a⋅b+b⋅a=0

O lo que es lo mismo:

a⋅b=−b⋅a ← anticonmutativa
Paul Dirac (1902-1984)

Esas “cosas” que buscaba no podía ser números, ya que estos


conmutan, es decir, a⋅b=b⋅a, y le daban:

a⋅b+b⋅a=0 ⇒ a⋅b+a⋅b=0 ⇒ 2a⋅b=0

lo que exigía que a=0 o b=0, y buscaba que no fuesen nulos.

Desechados los números, buscó matrices 2×2 con esta regla. Ya se


conocían tres, las llamadas matrices de Pauli:

 0 1   0 i   1 0 
  ,  , 
 1 0  i 0   0 1

Pero no hay cuatro matrices 2×2 que anticonmuten entre sí. Entonces
las buscó 4×4, y esta vez con éxito, construyendo las matrices de
Dirac.

1 0 0 0 0 0 0 1  0 0 0 i  0 0 1 0
       
0 1 0 0 0 0 1 0 0 0 i 0 0 0 0 1
,  ,  , 
0 0 1 0  0 1 0 0  0 i 0 0  1 0 0 0
       
0 0 0 1 0 0 0 0  i 0 0 0  0 1 0 0

Este es otro ejemplo donde se necesitaba “algo” que no cumpla la


propiedad conmutativa de la multiplicación y ese “algo” son las matrices.