DÓNALO DE CARLE

Condecorado por el «British Horological Institule» Miembro de Honor de la Asociación de Relojeros de Londres

MANUAL PRÁCTICO
DEL

RELOJERO
Traducción directa del original inglés por

PEDRO DANÉS
Ingeniero Industrial

555 ILUSTRACIONES ORIGINALES
QUINTA EDICIÓN

EDITORIAL J. MONTESÓ
Vía Augusta, 251 - BARCELONA 1980

Traducción de la cuarta edición inglesa publicada con el titulo: «PRACTICAL WATCH REPAIRING> por DONALD DE CARIE, F. B. H. I. Edición española autorizada por N. A. G. Press, Ltd., de Londres

Edición italiana: «L'OROLOGIAIO RIPARATORE» Traducción del Dott. Ing, ALBERTO ZANETTI Potzi Editor: Hoepli. Milán

ÍNDICE DE MATEK1AS
PREFACIO ......................... PRÓLOGO DEL TRADUCTOR. CAP. I — El taller y el banco de trabajo..................................
Elementos esenciales - Necesidad de la práctica - Equipo indispensable para el éxito - Trabajo cómodo - Banco de trabajo y asiento - Iluminación natural y artificial.
XI XV

ES PROPIEDAD Derechos reservados © José Montesó. Barcelona, 1973

CAP. II — Herramientas esenciales............................................. Destornilladores grandes y pequeños - Cómo usaremos los destornilladores - Pinzas para trabajos generales y especiales - Cómo deben emplearse las pinzas - Puntas de engrasar, recipientes para aceite y equipo de engrase - Lupas, tenazas, alicates, martillos, palancas para quitar agujas, calentador para revenir al azul, palillos y medula - Elección y cuidados de las herramientas. CAP. III — Caja, esfera y agujas ................................................ La caja y partes que la componen - Cómo debe abrirse la caja - Cómo se sacan las agujas y la esfera - Manera de quitar la máquina - Forma correcta de manejar la máquina. CAP. IV — La máquina, sus piezas y desmontaje . . . . Todas las piezas de la máquina representadas gráficamente - Nombre de cada una de ellas - Su examen detallado Ajuste de las piezas del movimiento de las agujas - Ajuste de la esfera - Verificación de los juegos axial y lateral del tren y del volante. CAP. V — El escape de áncora, su examen y corrección . Disposición y funcionamiento - Examen y ajuste - Examen de la retención - Ajuste de las levas - Corrección del camino a punto muerto - Corrección del impulso - Ángulo de las levas - Juegos exterior e interior - Ángulo de la palanca del áncora - Manera de quitar el muelle espiral del volante - Ajustes de la palanca del áncora - Montaje de un nuevo dardo - Manera de montar una nueva elipse - El platillo doble y el volante.
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I.S.B.N. 84-7186-231-X Dep. Legal: B. 29680-1980

Printed in Spain Editado e impreso en España

Artes Gráficas Ampurias, S. A. - Pza. Fragua, s/n. Barcelona-4

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ÍNDICE DE MATERIAS

ÍNDICE DE MATERIAS

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Págs.

CAP. VI — Escape de paletas con espiga................................ 74
Corrección de la retención - Ajustes de la palanca del áncora - Reparación del dardo - Corrección del impulso Montaje de espigas nuevas - Corrección del punto muerto Representación de varias máquinas que describimos y que tienen este tipo de áncora.

rilio - Tabla de muelles espirales de volante - Montaje de un muelle espiral nuevo - Comprobación de las oscilaciones - Fijación en la viróla - Posición de la fijación central.

CAP. XIII — La espira Bréguet ...............................................
Dibujo de la curva de Lossier - Dibujo de la curva para adaptarse a un muelle espiral plano - Cómo se da forma a la espira superior - Herramientas especiales para ello - Fijación del espiral en la sujeción fija.

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CAP. VII — El tren: engranajes y formas de dientes
Arboles, ejes y pivotes - Enderezar y encasquillar - Rozamientos de embrague y de desembrague - Formas de los dientes de ruedas y piñones; epicicloidal, cicloidal, arco circular y evolvente - Ruedas y piñones - Empleo del sector, del micrómetro y del pie de rey - Verificación y corrección de engranes - Uso de los aparatos de comprobar engranes, de ensanchar ruedas y de redondear - Tallado de dientes. Reparación y ajustes del barrilete - Montaje correcto del árbol - Proporciones del muelle real - Arrolladores de muelles - Limpieza, manejo y arrollado del muelle real - Montaje de nuevos ganchos en el muelle - Montaje de un gancho nuevo en el barrilete - Disposiciones de muelle real deslizante - Disposición patentada por el autor - Cliquets de seguridad - Causas de la rotura de los muelles.

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CAP. XIV — Regulación a diferentes posiciones .

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.

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CAP. VIII — El barrilete y el muelle real.............................tía

Cómo se mide el arco de oscilación - Necesidad de una fijación correcta del espiral del volante - Empleo del bastidor para relojes en posiciones verticales - Tabla del punto de la fijación central - Modificación de la curva de la espira superior - Modificación del extremo del pivote del eje - Ajuste de las espigas de la raqueta - Equilibrado para el ajuste posicional - Fuerza centrífuga - Ajuste posicional - Verificación del isocronismo - Tabla del error diario acumulado Regulación en varias posiciones y diversas temperaturas Tabla de corrección para marcha adelantada - Tabla de corrección para marcha con retraso.

CAP. XV — Ejecución de piezas nuevas ................................. 231
Materiales pata pulir - El pulido - El limado - Cómo se hace un puente de volante - Cómo se hace un muelle o resorte de "cliquet" - Herramientas y fresas de achaflanar Pulido a mano - Herramental nivelador para pulir a mano - El pulido y el finisaje del acero.

CAP. IX — Limpieza manual y engrase ................................. 130
Limpieza de la esfera, del áncora, de las piezas pequeñas, del muelle espiral del volante y de las ruedas del tren - Engrase correcto de los rubíes - Engrase del escape - Tabla original del engrase del reloj - Soportes para máquinas.

CAP. XVI — Torneado ............................................................... 254 150
Afilado del buril - Preparación y empleo del pulidor Cómo se perfilan los pivotes - Cómo hacer las varas para trabajar los pivotes - Montaje del volante - Bruñido de pivotes.

CAP. X — La limpieza a máquina...........................................
Preparación de las piezas - Empleo de la máquina Cuidados que deben observarse con las soluciones que se usan para la limpieza.

CAP. XI — El "remontoir" y la puesta en hora
Principales defectos y sus remedios.

154

CAP. XVII — El torno universal y cómo se emplea .

.

.

278

CAP. XII — El muelle espiral y la regulación ....................... 164
Signos convencionales - Cómo poner a tiempo exacto El volante compensado - La función de los tornillos reguladores - Verificación a diferentes temperaturas - Tornillos para corrección en temperatura - Aligerado de los tornillos del volante - Tabla de ajuste por temperaturas - Equilibrado - Volante sencillo - Ventajas del Elinvar y del be-

Conservación del torno - Accionamiento a mano, a pedal o por motor - Pinzas o mandriles elásticos y su uso Manera de pulir en el torno - Torneado de un eje de volante en el torno - Repartición del torneado - El torno Jacot de pivotar - Cómo se hacen las herramientas - Empleo y conservación de los bruñidores - Empleo del mandril de pegamiento - Cilindrado entre puntos - Empleo de la polea de seguridad - Centrado de un volante - El mandril a escalones - Calibre y guía - Calibre estilo americano - Montaje

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ÍNDICE DE MATERIAS

ÍNDICE DE MATERIAS

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Págs.

d« un nuevo piñón de centro - Torneado de un espaldón Montado a la rueda - Montaje de un nuevo piñón de cañón. - Empleo de una herramienta especial - Pulido del socavado - Torneado de una tija o árbol "remontoir" nuevo - Limado de las caras del paralelepípedo - El roscado en el torno - Montaje de un pivote nuevo - Cómo se hace una broca - Construcción, temple y revenido de brocas Herramental de pivotar - Enderezado de pivotes del eje del volante - Enderezado de un pivote - Trabajos de torno en el barrilete - Herramientas especiales - Empleo del carro portaherramientas - Empleo del herramental de pulir cabezas de tornillo - Plato universal - Mandril de latón Mandril de linterna - Taladrado autocentrante - Taladrado del latón - Aparato de redondear - Aparato de tallar engranajes - Alisado - Limado de un agujero cuadrado Procedimiento para quitar el óxido de las piezas de acero. CAP. XVIII — El reloj inglés ....................................................341 Examen de una máquina con platina de % y barrilete dentado - Escape de áncora inglesa - Escape con diente de trinquete - Escape con diente de talón - Marcado de los rubíes - Profundidad de la retención - Limpieza d*l tren Máquina inglesa con caracol - Construcción de un nuevo trinquete para el caracol - Montaje de una nueva rueda de trinquete del caracol - Montaje del nuevo trinquete - Verificación de la transmisión de la fuerza. - Construcción de un gancho cuadrado para el muelle real - Limpieza y ajuste de la cadena de caracol - Máquina inglesa con platina entera - Empleo de la varilla de ajuste.

magnetismo - Aparato de desimantar con la corriente eléctrica general - Aparato con acumuladores - Aparato con acumuladores y vibrador - Desimantado sin ninguna clase de corriente.

CAP. XXII — Cajas resistentes al agua................................. 398
El porqué no puede llamárseles "impermeables" - Pruebas a la inmersión - Prueba a presión - Prueba al vacío Por dónde puede introducirse el agua - Manera de evitar que el agua penetre por el "pendan" y por el bisel - Abridores especiales de cajas y su empleo - Herramientas abridoras universales - La garantía de "impermeabilidad".

CAP. XXIII — Aparatos para verificar la marcha .

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412

El aparato Furzehill - Regulación de la frecuencia por cristales de cuarzo - Amplificador del tic-tac del reloj Instrucciones para su uso - Aparatos reguladores registradores - Instrucciones para su .uso.

APÉNDICE I — Algunas de las causas que pueden provocar el paro del reloj................................................................421 APÉNDICE II — Decálogo del relojero..............................
ÍNDICE ALFABÉTICO

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426
431

CAP. XIX — Fijación de rubíes................................................ 366
Equipo para la fijación de rubíes por presión - Herramientas especiales y accesorios - Substitución de un rubí remachado por otro a presión - Montaje de un rubí a presión - Montaje de un rubí del volante - Montaje de un rubí contrapivote - Montaje de un rubí remachado Montaje manual de un rubí.

CAP. XX.— Rubíes parachoque ................................................381
Teoría de la disposición - Métodos de construcción Sistemas "Incabloc", "Parechoc" y "Shockresist" - Limpieza y engrase.

CAP. XXI — Magnetismo y desimantación............................. 387
Magnetismo - Cómo el magnetismo afecta al reloj Piezas afectadas - Desimantación - Descubrimiento del

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PRÓLOGO DEL TRADUCTOR

Lector, que esta obra te sea útil y provechosa, pues para ello han laborado los conocimientos y entusiasmo del autor, la clara visión del editor del original inglés y la de la Editorial J. Montesó, que al darla a conocer en nuestro idioma merece el aplauso de todos. Finalmente, perdóneseme la inmodestia de hablar de mi colaboración sólo para decir que el trabajo que se me ha confiado ha sido una continua lucha para dar con la terminología española más apropiada, aparte de un esfuerzo encaminado a recoger el pensamiento y la idiosincrasia ingleses para transmitirlos ai lector latino.
EL TRADUCTOR

CAPÍTULO I

TALLER Y BANCO DE TRABAJO
Este libro está escrito especialmente para el principiante, tanto para aquel que intenta hallar un medio de estudio o una distracción reparando y ajustando relojes, como para aquel que espera, con ello, ganarse honradamente la vida. Se describirán los primeros pasos en la senda de este trabajo de un modo que puede parecer demasiado simple; pero, aun al lector que ya ha dado estos primeros pasos, se le suplica en aras de su perfeccionamiento, que no pase por alto estos detalles elementales, ya que sobre ellos se cimienta la mejor práctica. Lo que se describe, se basa en mi propia experiencia, en los conocimientos adquiridos con el estudio de toda la literatura que he conocido sobre la materia, verdaderamente abundante y aprovechable, y en la práctica adquirida como encargado de un importante taller de relojería en el que se reparan anualmente millares de relojes. Las nociones teóricas y prácticas que se van a exponer, han sido experimentadas y aprobadas ya por muchos de los lectores de mi primer libro With the Watchmaker at the Bench (Al banco con el relojero) y su correspondencia me ha sido de gran utilidad. La reparación de relojes es un trabajo que requiere una gran cantidad de inteligencia y concentrada atención. Debe comprenderse desde el principio que no ha de tomarse a la ligera, pues exige el más cuidadoso estudio, Aunque es esencial para el reparador adelantado el conocimiento perfecto de la teoría del áncora, no lo es para el principiante antes de iniciar los trabajos prácticos. No se pueden

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

TALLER Y BANCO DE TRABAJO

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aprender los ajustes de los mecanismos de un reloj, sin antes estar familiarizado con la forma y función de cada componente. La máquina de un reloj moderno está, aún, distante de la unificación, y suponiendo que no tiene complicaciones, como las del cronógrafo, el calendario o el repetidor, su disposición sigue el mismo plan a pesar de ser variados los detalles de fabricación; por tanto, puede asegurarse que, con la aplicación práctica, se llegará a alcanzar la capacidad técnica suficiente para el éxito. Los conocimientos teóricos, sin los cuales nunca puede progresarse, se obtendrán tan pronto como el aprendiz sea capaz de comprenderlos. Dejémosle, pues, poner todo su entusiasmo en el trabajo práctico, y los necesarios conocimientos teóricos serán rápida y fácilmente asimilados después. Todo relojero debe aspirar a tener vista fija y tacto delicado. Procurará el máximo control de los músculos de su muñeca y de sus dedos, y ser capaz de escudriñar muy de cerca su trabajo, a través de una lente, fijamente sin fatigarse por largos intervalos. Estos atributos del relojero, para ser usados con éxito, exigen comodidad para el cuerpo, una cabeza clara, un cerebro tranquilo y voluntad de triunfar. Puede alegarse que todos los trabajos mecánicos exigen lo mismo, así como características personales similares. Es cierto, pero si se compara lo que requiere un trabajo en mecanismos pesados, con herramientas pesadas, y de ajustes de fácil medida, tal como el que se hace en un motor de automóvil, con el trabajo en una máquina de reloj, donde las tolerancias y los ajustes no pueden medirse, si no es por un ojo adiestrado o por un tacto sensible, y en el que los ajustes se hacen sobre piezas que, cuando están sueltas, pueden dispersarse con un simple soplo o aplastarse con la uña, no se negará que éste es un trabajo altamente especializado. Por esto prevengo al aspirante a relojero que debe prepararse a estudiar atentamente, a sentarse junto al banco y a trabajar con precisión y escrupulosidad.
La palabfa que nos da la clave es: PRÁCTICA. El estudio e¡ necesario, pero la práctica esencial.

Los primeros puntos a tener en cuenta son el ambiente que rodea al relojero, su taller, su banco, su asiento y la iluminación tanto natural como artificial. Luego las herramientas con que trabaja. Éstas se describirán a medida que su uso vaya apareciendo, cuando se expliquen los diferentes trabajos. En este oficio, como en muchos otros, ningún obrero tiene a mano todas las herramientas requeridas para todos los trabajos posibles, y el buen relojero deberá discurrir para idearse útiles de su propia iniciativa, y disfrutará haciéndolos. Es esencial para el éxito un banco limpio, una escrupulosa limpieza en todo y buena luz. Quizá un banco limpio sea contrario al modo de ser de la mayoría de los relojeros, quienes parece como si encontraran gusto acumulando sobre el banco, tanto las herramientas que necesitan como las que no piensan usar, en una confusa aglomeración con material viejo, trabajos corrientes, cacharros con aceite y un cúmulo de otras cosas. Con ello se logra que las herramientas se pierdan o se estropeen, y que se inviertan muchas horas al año buscando lo que se necesita y en arreglar lo que se ha deteriorado. Referente a esto, el principiante está en buenas condiciones para adquirir mejores costumbres, y es de esperar que procurará conservar limpio su banco, guardando las varias herramientas en sus cubetas, cajas o cajones, cada una siempre al mismo sitio, de fácil alcance, y sin que el trabajo en curso sufra entorpecimientos. Cuando uno está metido en un trabajo que reclama estrecha aplicación mental y física, tiene capital importancia todo lo que nos rodea. Se ven relojeros que trabajan en talleres con grandes deficiencias, acomodados en la trastienda entre obstáculos, o metidos entre polvo, en rincones pobremente iluminados, en espacios insuficientes, a merced de corrientes de aire o de pequeñas distracciones; en fin, trabajan en un ambiente que conspira contra la concentración necesaria para un trabajo de tanta exactitud. En tales condiciones no es de extrañar que las reparaciones salgan deficientes y caras. La moda del reloj de maquinaria pequeña, ciertamente, tiende a persistir. Relojes mucho más pequeños que antes se

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TALLER Y BANCO DE TRABAJO

usarán en el futuro, con la perspectiva de que serán más planos cada vez. Si no son más pequeños, vendrán complicados, indudablemente, por mecanismos diferentes a los de regular el tiempo. Se ha de tener en cuenta que la relojería está pasando del reino de la mecánica al de la ciencia mecánica, y esto no debe olvidarse al planear y surtir el taller y el banco. Es un punto vital para el principiante y de primera importancia para el oficial. Resumiendo: ahuyentar la humedad, el polvo, las distracciones y las corrientes de aire. Fomentar la quietud, el orden, la comodidad y una buena temperatura. Proveer buena luz, buena ventilación, buenas herramientas bien distribuidas en el banco y materiales abundantes. El resultado de todo esto será un trabajo agradable y provechoso. Aunque se van a describir las condiciones ideales, ello no priva al principiante de empezar de un modo más sencillo. Pero no se espere nada bueno, si se intenta hacer el trabajo en un rincón, con una mesa accidental. Tómese en serio el trabajo y, por lo menos, adáptese un estante para substituir al banco. Fijarlo al través de una ventana, a una altura, por lo menos, de 93 a 95 cm del suelo, y de un ancho de 40 - 45 centímetros. La longitud no tiene tanta importancia, mientras sea suficiente para que ambos codos puedan descansar en él Fig. 1. - Un banco ideal de trabajo durante el trabajo. Un banco ideal puede verse en la figura i. Es espacioso, protegido contra las corrientes de aire por un bordillo alrededor del tablero, con un descanso para los pies, un estante para las herramientas gran-

des, las cuales se guardan en cajas de madera, cajones para las demás herramientas y un armario para el torno. Sitúese el banco de cara a la luz, la cual debe ser cenital y, preferentemente, orientado al norte. Esta orientación proporciona una luz suave, y, prácticamente sin sombras, muy conveniente para el relojero. Si no es posible obtener la luz de orientación norte, deben proveerse medios para atenuar la deslumbrante luz del sol. Es aconsejable usar una visera. Una lámpara articulada, para la luz artificial, permite acercar a voluntad la luz al trabajo, y esta articulación debe permitir cualquier ángulo y mantenerse en la posición deseada. Es una ventaja poder acercar la luz al trabajo, pues así puede emplearse una lámpara de menos Fig. 2. — Lámpara Te- potencia, que además de ser más econórry, que se fija a cualmica, no da tanto calor a los ojos y a la quier ángulo. cabeza. Un buen tipo de lámpara, que ha merecido no sólo el favor de los relojeros, sino también el de otros oficios, es la Terry Anglepoise, que se muestra en la figura 2. De las pantallas suspendidas, yo prefiero las de metal esmaltadas en verde por el exterior y en blanco por el interior. Pueden adquirirse pantallas de cartón forradas en verde y- en blanco, pero no son de aconsejar, pues la superficie blanca en poco tiempo se vuelve de un blanco sucio, y aun marrón, y la luz en estas condiciones se refleja mal. La altura del asiento es muy importante. No puede fijarse regla alguna, pero debe ser tal que facilite el trabajo, sentado cómoda- Fig. 3. —Silla Tanmente, no obligando a agacharse demasiado Sad, con respaldo y
asiento graduables.

en esto; por tanto es conveniente, aunque parezca que se pierde el tiempo, probar hasta alcanzar las condiciones deseadas. El sobre el banco. No hay dos personas iguales

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modelo de silla de la figura 3 proporciona un asiento muy útil, ajustable en altura y con un buen respaldo. Si hay más de un operario en el taller, se recomienda que cada uno tenga su banco independiente, pues a uno le convendrá, en determinado momento, dar golpes, o limar, y a otro, al mismo tiempo, que su banco esté bien quieto, por hallarse trabajando sobre un muelle espiral de volante, por ejemplo. En las fábricas suizas donde hay varios operarios en el mismo taller, se suele utilizar un largo banco común, fijado junto a las ventanas; pero allí los obreros hacen todos el mismo trabajo, de modo que si uno golpea el banco, los demás hacen lo mismo, y nadie se siente molesto. En un taller corriente, donde pasan a reparación toda clase de relojes y como sobre cada reloj se realizan varias operaciones, lo mejor es que cada operario tenga su banco propio. No puede descuidarse el pavimento. Debe unirse con las paredes sin formar ángulo. El mejor es el de linoleum, de color marrón liso, orillado con listones de madera clavados al suelo. La mayoría de las piezas de un reloj son de color claro, las ruedas doradas y los piñones plateados, con la sola excepción de algunos tornillos azules. Por lo tanto, destacan sobre fondo obscuro y así podrán hallarse fácilmente si se caen al suelo.

Deben hacerse algunas recomendaciones sobre el uso de las herramientas más empleadas, para obtener los mejores resultados con los destornilladores, tenazas, alicates, pinzas y con el restante equipo universal sencillo, pero inCAPÍTULO II

HERRAMIENTAS ESENCIALES
dispensable. En la práctica cuatro destornilladores bastan para todas las necesidades ordinarias, y los tamaños más adecuados son los de 2,5, 2, 1,75 y 0,75 mm de diámetro. Creo que es mejor clasificarlos por el diámetro y no Fig. 4. — Forma como hacen algunos fabricantes, que les dan correcta de hoja un número que no tiene relación con el diáde destornillador. metro, sin representar ninguna clasificación universal que indique su verdadero tamaño. Las hojas de los destornilladores merecen una atención constante. Los extremos de las mismas no deben ser como un cuchillo de filo basto, sino como indica la figura 4; el rebajado de la hoja debe tener la longitud suficiente y la finura precisa para que al meterla en la ranura de la cabeza del tornillo llegue al fondo de la misma, sin tendencia a resbalar saliéndose Fig. 5.—Punta inde ella, desbocándola, cuando se atornilla o correcta de desque desatornilla con una cierta presión. La figu- tornillador, cabedeteriora las ra 5 muestra un rebajado erróneo. zas de los tornillos Las hojas deben ser templadas y reveni- al no poder prodas; así se venden en las tiendas, pero cuando fundizar su ranura. han de rehacerse, después del desgaste, han de templarse y revenirse nuevamente. El tiempo que se dedica a esto no es tiempo perdido.

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El modo de manipular el destornillador ha de ser franco, y, sin duda, unas palabras de advertencia no sobrarán, si se tiene en cuenta que bastantes relojeros utilizan muy torpemente sus herramientas. El destornillador grande sirve, como es natural, para los tornillos de cabeza mayor, y como se ha de ejercer cierta presión, es más fácil de dominar. El mejor modo de hacerlo es sujetarlo como indica la figura 6. Los otros tres se usan para trabajos ligeros, y entonces se dominan bien si se ejerce sobre ellos, con buen tacto, Fie. 6. — Como usar el
destornillador grande.
una

persuadírsenos de que son indispensables para el trabajo que indican, pero, como se verá en la práctica, esto dista bastante de la verdad; así pues, empiécese con pinzas comunes, y más adelante se decidirá si se necesitan pinzas especiales. Las pinzas requieren, de vez en cuando, un repaso. Una buena prueba, para cerciorarnos del estado de unas pinzas, con-

Fig. 8. — Formas recomendables de pinzas con puntas finas

,

presión suave, conforme

indica la figura 7. Todos tenemos nuestras preferencias tratándose de pinzas. Yo prefiero las Dumont, de fabricación suiza, pues son robustas. Tres pinzas planas cubren la mayoría de necesidades, dos robustas y unas finas para trabajar con los espirales de volante (Fig. 8). Para formar la espira superior de estos espirales, propongo empezar con dos pinzas. Como puede apreciarse en la figura 9, sólo se diferencian por las curvas. Hay docenas de Fig. 1. — Cómo se usan los destornilladores
pequeños.

siste en dejar un pelo humano sobre un vidrio. Si están en buenas condiciones, se podrá levantar sin dificultad con ellas. Otra prueba, e importante además, consiste en agarrar una pieza delgada de metal, tal como un muelle real, por ejemplo, ejerciendo una presión bastante fuerte; si las pinzas están en buen

Fig. 9. — Pinzas con punta de curvatura grande y pequeña

una buen catálogo de herramientas, en su sección de pinzas, por su variedad. Las hay para todos los trabajos concebibles. Puede pinzas y fascina hojear

estado, no deben doblarse las puntas (Fig. i o c). Si no soportan estas pruebas deben ajustarse, y, el mejor modo de conseguirlo es frotando las puntas sobre una piedra Arkansas. Puede ser necesario, antes de hacer esto, torcer las puntas un poco para adentro; si son paralelas hay el peligro de que, al agarrar algo con fuerza, se tuerzan para afuera, despidiendo la pieza, con riesgo de perderla o estropearla (Fig. 10 6). Hagámonos nosotros mismos dos puntas de engrasar, una para los agujeros de rubí y otra mayor para engrasar el muelle

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real y otras piezas de mayor tamaño. Una aguja de coser corriente sirve para una punta pequeña de engrasar. Caliéntese hasta que tome el color azul y límese la punta, como se ve
Fig. 10 a. — Las

puntas de unas buenas pinzas deben permanecer paralelas cuando agarran pequeñas piezas.

mi opinión, son los de hueso. También es excelente y muy cómodo un mango portaplumas. Un aro exagonal ayuda a mantener la punta segura y a que no gire entre los dedos. Los relojeros americanos y 1 .... i .....i i mjglos suizos prefieren, como equipo de engrase, Fig. 11 a. — Punta grande de engrasar para una bandeja con dos o aceite denso. tres recipientes para aceite y un bastidor para las puntas de engrasar. Es un sistema excelente, Fig. 11 b. — Punta pequeña de engrasar para aceite ligero, con detalle ampliado de pues, así Jas puntas están siempre al alcance de la punta. la mano. En la figura 12 se ve también un pote para medula vegetal, fijado en el equipo y que sirve para, limpiar las puntas de engrasar, así como de

en la figura 11 b; luego se aplasta el extremo y con una barreta Arkansas se le da la forma de broca del tipo de punta redondeada como las que sirven para taladrar acero. Las puntas granFig. 10 b. — Si las puntas se doblan, como indica (exageradamente) el dibujo, deben arreglarse. Fig. 12. — Equipo para engrase, con recipientes para aceite denso y ligero, medula de saúco, con ranura para las puntas de engrasar.

des se preparan de la misma manera. Cuando ya tienen esta forma, se les pone un mango de 8 a 10 cm de longitud. Los mangos largos responden mejor a las necesidades que los cortos. Los mangos de madera son buenos, pero los ideales, según

repuesto para tener siempre medula Son necesarias dos o tres lupas; foco de 6 a 7 mm, sable para examinar y los pivotes. Es un que el empleo de lupas debilita la vista. Obsérvese a los relojeros y compruébese si predominan los que necesitan gafas para

a mano, cuando se necesita. una, con doble lente, con es indispenlos rubíes error creer

la vida corriente. No creo que el Fig. 13. — Lupa Fig. 14. — Lupa porcentaje entre los relojeros sea con foco de con foco de 75 mm. 6 mm. mayor que en el resto de los hombres, y la razón está en que los relojeros no esfuerzan su vista, ya que cuando han de examinar algo pequeño, no lo hacen sin proveerse de lupa. No re-

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comiendo las lupas de demasiado aumento, porque la vista se acostumbra, y cuando realmente se necesitan, entonces son ineficaces; pero de todos modos, estoy convencido de que el uso corriente de la lupa no es perjudicial. La lupa de 5 cm es útil para examinar la profundidad del engrane de los piñones con las ruedas, para ajustar el muelle espiral del volante, etc., y la de 7,5 cm de foco, para uso general. La lupa de doble lente ya se distingue de las demás por su forTenazas finas ma, y es de aconsejar que por monturas de colores distintos, o por otros medios, las lupas puedan diferenciarse fácilmente unas de otras. Como toda herramienta, requiere cuidaTeaizssgrjnc/es dos para cumplir su comeFig. 15. — Tenazas para agarrar y para tido. La montura sólida cortar. de la lupa tiene la forma adecuada para amoldarse al ojo, y como el tipo de montura compacta tiende a empañarse por la transpiración cuando la temperatura exterior es inferior a la del ojo, para evitar esto, lleva tres o cua'tro agujeros, de aproximadamente 1,5 mm de diámetro. Si a pesar de esto la lente se empaña, sacúdase la lupa en el aire para enfriar el interior; esto es más efectivo y rápido que secarla con una tela. También son necesarias un par de tenazas. Una fina y otra algo mayor. Se venden las tenazas con el corte de sus mandíbulas, como representa la figura 15. Esto está bien para las tenazas grandes, pero el de las pequeñas debe ser limado como se ve en el detalle superior; así se logra apurar el corte y se facilita sacar un pasador que apenas sobresalga. El poco tiempo gastado en mantenerlas en buen servicio, ahorra el mucho que se pierde, a veces, por no estar estas herramientas en buenas condiciones. Asimismo, se requieren cuatro alicates, que deben ser como

se representa en la figura 16. Unos con garras cuadradas para uso general; los de garras alargadas, para trabajos delicados; los redondos, para trabajar con alambre, etc., y los de garras forra-

Fig. 16. — Alicates. Garras cuadradas, garras alargadas, garras cónicas y garras forradas de latón.

das con latón, para sujetar las piezas terminadas y para quitar un piñón forzado. Los alicates, cuando son nuevos, tienen rugosas las caras interiores de las garras. En relojería esta rugosidad no es con-

Fig. 17. — Palancas para desmontar a mano, con un detalle ampliado

veniente, por lo que debe quitarse con una lima o con una piedra de amolar. Son necesarios también, tres martillos diferentes; uno con la cara plana, que es el tipo ordinario; otro con cara redondeada para remachar, y el tercero todo él de latón, o bien con un forro de este metal, que sirve para golpear sobre piezas ter-

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minadas, ya que no produce rebabas. Si no se dispone de este tercer tipo de martillo, se coloca, sobre un martillo corriente, por medio de tornillos, una almohadilla de latón. Las palancas para desmontar a mano se las hace uno mismo, bastando, por ser lo suficiente explícita, la ilustración (figura 17). Se hacen de latón con un ancho aproximado de 2 mm, un grueso de i mm y Fig. 18. - Calentador para revenir al azul una longitud de unos 10 centímetros. La figura 18 muestra un calentador para dar el color azul. Este es un útil indispensable, no sólo para revenir al color azul los tornillos, etc., sino que también para calentar las paletas del áncora cuando se le ajustan las levas, o piedras. Todo banco de relojero debe estar provisto de un pote, como, por ejemplo, un barrilete viejo de un reloj de pared francés (Fig. 19), cortado por la mitad de su altura, completamente lleno con piezas de medula de saúco, colocadas verticalmente. Se comprenderá que el
Fig. 19. — Usando el porta-medula

pinzas, etc., y es buena costumbre el pinchar la medula con tales herramientas antes de usarlas. Esto es preferible al hábito de restregar las hojas de los destornilladores y las puntas de engrasar en la yema del dedo meñique (Fig. 20). Y aun hay relojeros que limpian las puntas de engrasar en la solapa de la cha-

Fig. 21. — Fuelle

Fig. 20. — Cómo NO debe limpiarse una herramienta.

pote debe ser algo pesado, ya que la medula, de por sí, es muy ligera, y si no estuviera fuertemente apretada dentro del pote, sería cazada por las puntas de engrasar, al limpiar en ella, y esto anularía su utilidad. La medula sirve para limpiar las hojas de los destornilladores, las puntas de engrasar, las puntas de las

queta, y lo que hacen, muchas veces, es añadir más materias extrañas a las que pretenden quitar ¡y luego las emplean, satisfechos, para engrasar! Debe estar siempre al alcance de la mano un fuelle como el representado por la figura 21, y también uno o dos guardapolvos de cristal, para lo cual sirven perfectamente copas enteras o sin pie, colocadas invertidas. Me referiré frecuentemente a estas cosas y aun a otras muchas herramientas, cuando se describan las operaciones en que intervengan. El camino del éxito está en conocer qué herramienta hay que emplear, y cómo debe Fig. 22. — Colocación de un papelusarse. tapete. Finalmente, se pone sobre el tablero del banco una hoja de papel blanco de unos 20 por 30 cm. Un buen modo de retenerlo consiste en meter dos trocitos de muelle real debajo del listón frontal del banco, de manera que por su elasticidad actúen como sujetadores, según se ve en la figura 22. No es necesario fijarlo por otros lados, pues

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MANUAL PRACTICO DEL RELOJERO

el peso del equipo de engrase y el de las copas guardapolvo, lo mantienen tenso (i). Deben tenerse siempre dispuestas varias hojas cuadradas de papel de seda de unos 10 X 10 cm, y también palillos de madera de boj y recortes de medula de saúco. Y ahora, antes de empezar, debo hacer una recomendación personal. Los relojes son mecanismos extremadamente delicados, y una de nuestras preocupaciones, ha de ser dejarlos tan limpios y tan libres de polvo como nos sea posible; mire, pues, el relojero si sus manos están limpias. He visto relojeros manejando una máquina de reloj con porquería bastante en las uñas como para hacer parar una docena de relojes. Con uñas cortas y manos escrupulosamente limpias (nuestras mejores herramientas) tendremos mayores probabilidades de éxito.

CAJA, ESFERA Y AGUJAS
Es conveniente que examinemos una máquina de reloj. El
1

• •
:

(i) Algunos relojeros prefieren tener sobre este papel blanco una pieza de vidrio de cierto grosor, de iguales medidas que el papel indicado, pero no es de recomendar, por sus inconvenientes en la práctica.

mejor para nuestro objeto es un tipo popular; el que más se CAPÍTULO III presenta en el trabajo de reparación es el reloj de pulsera de 13 líneas (30 mm de diámetro) con máquina suiza y áncora en cruz. En primer lugar, nos daremos cuenta de que reina una gran confusión, por falta de unificación, en la nomenclatura de las piezas de un reloj, po r cuyo motivo se dan dibu jos a gran escala en las páginas siguientes. De esta manera se ve una máquina completa por detrás sin la tapa y por delante sin la esfera, y asimismo se incluirán ilustraciones de cada pieza por separado (excepto de los tornillos y rubíes). Todas las piezas vienen dibujadas, con su nombre y con toda claridad. El conjunto de piezas de un reloj que no pertenecen a la caja, forman la máquina. Pertenecen a la caja, la esfera, las agujas y también la corona y la tija o árbol "remontoir". Cuando se recibe un reloj para ser reparado, es aconsejable hacer, ante todo, un examen general concienzudo de la caja y máquina, examinándolas bien, con objeto de diagnosticar la causa de la falla del reloj. Si se trata de la limpieza indispensable para reengrasarlo de nuevo, porque el reloj ha sobrepasado el tiempo prudencial, entonces la causa es clara, pero si se nota una perturbación más profunda, debemos empezar la revisión, primero, por la caja. Si el reloj viene abollado, fijémonos en los pivotes de los árboles del escape y del volante. Asegúrese de que el cristal deja en libertad a las agujas. El entorpecimiento del movimiento de las agujas por el cristal, o por rozar entre sí, es la causa de un elevado tanto por ciento de perturbaciones

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CAJA, ESFERA Y AGUJAS

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en la buena marcha de un reloj, y entonces el remedio es claro. Si cuando abrimos la caja hallarnos que la máquina tiene una cantidad anormal de polvo, examinemos el caso para encontrar la solución, y es corriente limpiar, primero, la máquina y después colocarla debajo de un guardapolvo. Hace tiempo se hizo una prueba que demostró que el polvo se introducía en la máquina a pesar de que la caja aparentaba tener un buen ajuste. La prueba se hizo así; se puso el reloj a la temperatura de 30 grados (temperatura media dentro de un bolsillo), y, estando aún caliente, se introdujo en una caja llena de harina, y se dejó enfriar hasta la temperatura de la harina, que Fig. 22 a. — Caja de un reloj de bolsillo e r a aproximadamente de 18 grados. Con el calor el aire interior del reloj se expansionó y salió al exterior. Durante el enfriamiento el aire interior se contrajo, y, para reponerse del perdido, se aspiró nuevo aire por la caja, y con él, el polvo que lleva en suspensión. Así pues, tómese especial empeño en examinar todas las cajas, y si aun aparentando tener un buen ajuste, el reloj aparece lleno de polvo, tómense providencias para convertir la caja en estanca al polvo, antes de devolver el reloj al cliente. Estas observaciones servirán también para hacer más estanca al agua una caja. Muchas resisten la entrada del agua durante cortos intervalos de tiempo. Esto es, si se echa el reloj dentro del agua y se recupera inmediatamente, la máquina apenas saldrá perjudicada, pero el remojo prolongado, o su uso en una atmósfera húmeda, como la del trópico, o en ciertas industrias, es perjudicial para la máquina. Con un sencillo tratamiento aplicado a la caja, se perfeccionará su resistencia a las

condiciones climatológicas: mézclese un poco de cera de abejas con vaselina, en la proporción de una parte de cera por cuatro de vaselina, y se calienta la mezcla hasta tener una pasta consistente, con la cual se untan, una vez terminada la reparación del reloj, todas las superficies de unión de la caja con la tapa y con el bisel, a fin de que una vez cerrados la tapa y el bisel, quede una película de pasta interpuesta, que actuará como un cierre perfecto. Lo mismo debe hacerse con la corona y con
Oreja P3r3 correa

\Cajs. "0/se/ Fig. 22 b. — Caja de dos piezas

el cristal, a fin de cerrar los intersticios que puedan haber con el "pendan" y con el bisel, respectivamente. Antes de adelantarnos demasiado, debemos concretar algo sobre nomenclatura: a la armadura de metal, en la que se ajusta el cristal, la denominaremos bisel; a la parte media de la caja, sobre la que se cierran la tapa y el bisel, y en la que se aloja la máquina, le llamaremos centro de caja o carrura, y respecto a la tapa, está claro su nombre. Ésta y «1 bisel pueden fijarse al centro de caja de tres maneras distintas: por presión, por roscas o por charnelas. Hay cajas que llevan una combinación de los tres sistemas. Aunque era corriente en los relojes antiguos, hoy es raro encontrar un bisel que se fije al centro de caja por charnela; actualmente van sujetos a presión o por rosca. Algunas veces hay dos tapas en una caja, una dentro de la otra, y, en este caso, a la interior se le llama guardapolvo. Algunos relojes se hacen con el centro de caja y la tapa formando una sola pieza, ajustando la máquina a la caja por delante, y siendo el bisel la única pieza suelta. A estas cajas se las llama de dos piezas, y por suprimir hendiduras por donde el polvo y la humedad puedan introducirse, son preferidas, cada día más, por los proyectistas de relojes de pulsera.

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CAJA, ESFERA Y AGUJAS

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Son variadísimas las formas de las cajas de reloj. Sin duda, la caja redonda es la mejor desde el punto de vista estético y también es la que más se usa y la más fácil de hacer, pero la moda manda y las formas continuarán variando. La aplicación del reloj a la muñeca es la principal causa de la diversidad de formas de las cajas, así como la aplicación del reloj en los brazaletes. Al pequeño tubo a través del cual la tija o árbol "remontoír" se introduce en la caja se le llama "pendan" (de la palabra francesa pendent), y tiene su origen en los relojes de bolsillo, porque de él, y por medio de una anilla, pendía de la cadena el reloj. Dejando las modas por el momento, y la cuestión muy importante de las cajas estancas, a las cuales dedicaremos luego un capítulo, vamos, ahora, a tratar del mejor modo de abrir la caja de un reloj. Lo primero a hacer es determinar cómo abrirla, pues si no se sabe cómo va fijada la caja, no se debe intentar hacerlo con la hoja de un cuchillo o con un destornillador, a no ser que no sea roscada ni fijada por tornillos. Puede ser roscada o, para que sea estanca, tener una fijación particular. Examínese el canto de la tapa y del bisel para ver si hay señales de haberse abierto anteriormente. Si es del tipo de presión, es muy probable que en el canto se note una pequeña muesca, la cual indica dónde meter la hoja del cuchillo, del abrecajas, o la uña del dedo pulgar. Para el mismo fin. algunas cajas llevan un pequeño labio en la tapa. Si se sospecha que es del tipo roscado, coloqúese el reloj, bien plano, sobre la palma de la mano izquierda, con el cristal boca abajo, apóyese la palma de la mano derecha sobre la tapa con fuerza, y dése a ambas manos el movimiento propio para desenroscar. Esto generalmente logra mover la rosca más apretada. Si fuera necesario ejercer mayor presión, apliqúese inteligentemente. Si se está seguro de que la tapa no va roscada, precédase a su apertura con el cuchillo. Manténgase firmemente el reloj con la mano izquierda y el abridor con la mano derecha, como indica la 'figura 23. Introdúzcase la hoja del cuchillo en el lugar adecuado, esto es, en la muesca o por debajo del labio. Si el reloj no tiene ni muesca ni labio, insértese el abridor en el lado

opuesto de la charnela, o si no la hay, cerca de la corona, pero evitando su deterioro. Cuando ya tenemos la hoja del abridor entre la tapa, o el bisel, y el centro de caja, désele un movimiento de volteo, como la acción de una palanca, que, apoyándose en el borde del centro de la caja, actúe sobre el canto de la tapa, o del bisel, según lo que ha de quitarse. No se dará nunca a la hoja del abridor un movimiento tangencial, pues solamente se lograría rayar el centro de la caja y la tapa y perder el tiempo sin conseguir abrirla. La apertura de una caja es una cosa sencilla, a pesar de Fig. 23.—Modo correcto de abrir una caja as reloj que no lo parece cuando se ve a personas que intentan abrirla con un destornillador, dando a éste un movimiento como para hacer un agujero. Con gran frecuencia se encuentran relojes que tienen su caja estropeada, debido a los chapuceros intentos para abrirla. Se ven tapas roscadas que han sido forzadas con el abridor y, por supuesto, luego aparece su rosca estropeada. A veces uno encuentra charnelas retorcidas, particularmente en cajas de forma especial, porque no se ha tenido la precaución, ya recomendada, de abrir por el lado contrario. Para abrir una caja, domínese completamente el abridor, pues si éste se escapara podría rayar la tapa o hacer saltar su chapeado. Tal deterioro debe evitarse, lo que se consigue con sólo un poco de precaución y cuidado. Si se agarra el abridor como indica la figura 23, presionándolo cerca de la punta, se tendrá una buena guía, sin peligro de que se escape, y así obtenemos una presión considerable, con toda seguridad y en el sitio apropiado. Una vez abierta la caja, la máquina requiere nuestra atención. Y separado el bisel, procedamos ahora a retirar las agujas, no sólo por su seguridad, sino también porque es más conveniente hacerlo antes de sacar la máquina del centro de caja.

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CAJA, ESFERA Y AGUJAS

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Háganse un par de pequeñas palancas, como las indicadas en la figura 17; éstas sacarán las agujas más aferradas, sin riesgo alguno de perjudicar a la esfera, aunque ésta sea de delicado esmalte. Si la esfera es de metal, póngase debajo de las palancas un poco de papel, para evitar que quede señalada. Las agujas segunderas podrán también sacarse con las palancas, si hay suficiente espacio entre ellas y la esfera. Generalmente estas agujas están tan juntas a la esfera, que resulta imposible introducir las palancas debajo de ellas, y es peligroso forzarlas con unas tenazas o un destornillador para arrancarlas. Es mejor quitar, en este caso, la esfera Fig. 24. — Descargando el muelle real y, conjuntamente con ella, la aguja segundera. Cuando se ha aflojado la esfera para poderla quitar, apalanqúese, con la hoja de un cuchillo, cerca de la aguja segundera, y ésta saldrá fácil y seguramente, tanto si la esfera es metálica, como esmaltada. Si no se ha podido retirar la aguja segundera con las palancas, déjese para hacerlo después que se haya sacado la máquina de la caja. Para separar la máquina de la caja, primeramente se afloja de una a una vuelta y media el tornillo de la tireta, y entonces se saca la tija. El montaje de este árbol puede hacerse de dos maneras. El positivo, con tija larga, que es el invariablemente empleado por los suizos y el de más uso en Inglaterra. Los fabricantes americanos optan por el negativo, en el cual la tija es corta y se ajusta en un pequeño agujero cuadrado de la parte superior de la máquina. En las cajas americanas la tija no puede quitarse, pero la corona puede desplazarse para correr las aguias a fin de ponerlas a la hora. Después de haber retirado

la, tija, o en el sistema negativo haber desplazado la corona, tómese el reloj con la mano izquierda, como se indica en la figura 25, con la primera articulación del dedo índice contra la esfera, y sosteniendo la caja con el pulgar y el dedo medio. Suéltese la máquina, quitando los tornillos que la fijan a la caja, o dándoles la parte de giro indispensable si son de cabeza incompleta. A los tornillos de la caja con medía cabeza se les llama tornillos de garra. Si ahora ejercemos una pequeña presión con el índice de la mano izquierda, la máquina puede quedar libre; y digo "puede", porque la mayoría d'e las veces la máquina está agarrotada. Si es así, inviértase el reloj, póngase un pedazo de papel de seda sobre la máquina, y apliqúese una ligera presión sobre la platina posterior y en su parte opuesta a la corona. Algunas veces hay Fig. 25. — Modo correcto de sujetar el reloj cuando se quita la máquina. un pasador fijo cerca cié la tija. Mientras se ejerce la presión apóyese el reloj por un canto sobre el tablero del banco, y así al desprenderse la máquina lo hará por la parte de la esfera con un giro de ángulo pequeño. Véase la figura 26. En las cajas de dos piezas, la máquina está alojada simplemente en el interior, y el bisel va fijado por presión o por rosca. El procedimiento a seguir con estos relojes consiste en quitar primeramente el bisel, luego desplazar la corona a la posición

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CAJA, ESFERA Y AGUJAS

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de poner a la hora, y luego con cuidado se quita la máquina por medio de la tija. Si en algún punto ésta se resiste, se puede facilitar la extracción, apalancando con un destornillador pequeño, sirviéndose de la caja como punto de apoyo, y forzando la esfera. Con la máquina ya fuera, proc eda mos a quitar la esfera. En muchos relojes modernos, ésta viene fijada por tornillos la-

Fig. 26. — Cómo se quita una máquina agarrotada en la caja

terales. No deben quitarse, sino sólo aflojarlos lo suficiente para permitir que la esfera se suelte sin esfuerzo. Es importante recordar que sobre la esfera nunca debe ejercerse fuerza alguna. Si es esmaltada se soltaría el esmalte, y si es metálica se podrían producir abolladuras y dejar señales, precisamente en donde lleva las espigas. Después de retirar la esfera, atorníllense nuevamente los tornillos para evitar que salten y se pierdan. El manejo correcto de una máquina es una técnica especial que debe practicarse desde los comienzos, para que, aun en los momentos de prisas o nerviosismos — y de éstos surgen muchos en la vida de un relojero — pueda mantenerse la máquina sin peligro. Es una mala costumbre tocar con los dedos las platinas o la esfera (Fig. 27), no sólo porque pueden producirse oxidaciones y marcarse huellas, sino que también porque en una máquina lista, si se mantiene así, el aceite puede escurrirse de los pivotes. Conviértase en hábito el manejar siempre correctamente la máquina y cuando el trabajo está terminado, tómese,

además, la precaución de cogerla siempre con un papel de seda. Puede haber humedad o polvo en los dedos, tan poco que no se note, pero como los dientes del barrilete sobresalen, por éstos se arrastra la humedad, la transpiración o el polvo y son captados por el piñón de centro. El óxido que se nota algunas veces en este piñón se debe probablemente a lo que acabamos de indicar. Una vez separadas la esfera y las agujas, deben ponerse siempre en lugar seguro, pues se estropean con gran facilidad. Guárdense en una caja o cajón, y para esto. y para otros muchos objetos, son excelentes estas pequeñas subdivisiones de los cajones del banco. La esfera y las agujas no se necesitarán hasta el montaje final, después de efectuada la reparación. Cuando se habla de las piezas principales de la máquina de un reloj, las platinas y los puentes forman un conjunto que se llama armazón. Cuando se mira la máquina, en la caja, por el lado de la tapa, a la platina visible se le conoce por platina superior. La platina a la cual va fijada la esfera y que es la bancada en la máquina del reloj, se llama platina de fondo o platina inferior.

Fig. 27. — Cómo NO debe manejarse una máquina. .

LA MÁQUINA, SUS PIEZAS Y DESMONTAJE

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CAPÍTULO IV

LA MÁQUINA, SUS PIEZAS Y DESMONTAJE
Una vez retiradas las agujas y la esfera, queda visible la cara de la platina inferior, o de fondo, la cual actúa de bancada del mecanismo de las agujas. Éste viene representado por las ruedas de reducción pequeña entre las agujas horaria y minutera. Quítense estas ruedas y pónganse sobre el papel blanco de cubierta, debajo de una campana de vidrio, y ya no se retirarán hasta que vuelvan a necesitarse. Las copas, como hemos dicho, sirven perfectamente de campanas protectoras contra el polvo, y el relojero hará muy bien en obtener las que pueda en varios tamaños. Todas las piezas desmontadas deben guardarse bajo estas campanas. Éstas protegen las piezas contra su pérdida, la oxidación, la suciedad y un deterioro fortuito, y aunque las piezas hayan de limpiarse luego, se guardarán bajo campana. Es una buena costumbre. Volvamos ahora a la máquina, invirtiéndola para quitar el volante. Séase cuidadoso, pues cuando la máquina está sobre el banco con la placa de fondo hacia abajo, hay dos piezas importantes que sobresalen: el árbol de centro, que soporta el piñón de cañón, y, si el reloj lleva aguja segundera, el pivote de la rueda segunda. Recuérdese esto cuando se trabaja sobre la platina superior. Sosténgase, pues, la máquina por el canto con el pulgar y los demás dedos, de modo que la parte carnosa de los mismos actúe de almohadilla, apoyándola solamente sobre el banco por el punto en que debe efectuarse la presión (i). Con un destornillador del tamaño adecuado, esto es, cuya hoja se
(i) Más adelante el autor da instrucciones para el empleo de unos soportes de boj para apoyar la máquina sin temor a deterioros en las piezas .salientes mencionadas. — (Nota del T.)

adapte a toda la ranura del tornillo, saqúese el del puente del volante, y, con las pinzas robustas, levantarlo por su extremo de sujeción. Hay en este extremo una pequeña ranura, que sirve para poner las puntas de las pinzas. Manténgase el puente con las pinzas, mientras se saca, y cuando se ha libarado de los pasadores de situación, levántese con el volante, que aun le está ligado. No se haga ningún esfuerzo indebido. Cuando el puente ya está libre, puede permanecer agarrado por el platillo de seguridad detenido por la entalladura del áncora, de modo que no debe tirarse del volante para evitar el riesgo de retorcer el muelle espiral. Si el volante no quiere soltarse, continúese sosteniendo el puente del volante, conservando fija la mano derecha, dando con la izquierda un pequeño giro a la máquina, con lo que se desenganchará el áncora. A veces es preciso para obtenerlo dar giro a la derecha y a la izquierda, es decir, hay que hacer una pequeña oscilación. Cuando el volante ya está libre de la máquina, evítese que quede colgando del espiral, bajando hasta que e] pivote inferior descanse sobre el banco, y con cuidado se le da vuelta al puente para que quede con la raqueta para abajo, o sea, colocado plano. El volante tenderá a voltearse con el puente, y le ayudaremos, tirando suavemente de sus costados, mientras toca al papel de cubierta del banco. Si con todo esto el volante no se voltea, levántese con cuidado .con las pinzas y hágase que el pivote superior, ahora hacia abajo, permanezca en el agujero de su rubí. Este procedimiento de voltear es perfectamente seguro en la mayoría de relojes, pero no en todos; algunos relojes llevan un muelle espiral flojo. Estos espirales flojos son generalmente blancos, y si hay alguna duda respecto a la dureza del espiral, déjese por el momento la máquina sobre el banco. Bájese el volante hasta que su pivote de fondo descanse sobre el banco, y entonces, manteniendo fijamente el puente con la mano izquierda, quítese el tornillo de la sujeción fija del muelle espiral y el volante podrá desprenderse. Algunas veces las espigas de la pata de la raqueta continuarán sujetando el muelle espiral, y esto puede provocar que al tirar el volante hacia abajo, produzca la flexión, y hasta la deformación del espi-

ral. Para soltar éste, con las pinzas f inas se tue rce suave28 MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO mente lo más cerca posible de las espigas. Existe también un sistema de sujeción fija del espiral en el cual ésta está en la cara superior del puente. Algunos relojes suizos y la mayoría de los ingleses lo llevan, y entonces la sujeción fija del espiral se suelta cuando el puente del volante aun está fijo en la máquina, y así al retirar el puente, el volante y su espiral se quedan con la máquina. La mayoría de los relojes que llevan este sistema son de bolsillo, siendo raro encontrarlo en los relojes de pulsera. Suponiendo que el volante con su puente ya están sueltos y sobre el banco en posición invertida, tómese el puente entre el dedo pulgar y el índice de la mano izquierda; estando aún Fig. 28. — Modo correcto de ha- sobre el banco, se destornilla la cerlo. sujeción fija del espiral y se separa el volante del puente. No es acosejable levantar el puente durante esta operación. Cuando se quita el volante del rubí, tanto si el volante está con la máquina como con el puente invertido, siempre debe levantarse verticalmente para no estropear el pivote del eje del volante. Después de haber quitado el tornillo de sujeción fija del espiral, y retirada ésta, vuélvase a atornillar para que no se pierda. Inviértase nuevamente la máquina y saqúese el piñón de cañón. Para esta operación, sosténgase firmemente la máquina con la mano izquierda por el canto de la platina de fondo y agárrese ligeramente el piñón con los alicates con forro de latón, dándoles un giro contrario al de las agujas del reloj y, al mismo tiempo, tírese con fuerza. Vuélvase, otra vez, la máquina (¡cuidado con el pivote de la segunda rueda!) para empezar a desmontar el tren de ruedas, pero, antes de ir más lejos, asegurémonos de que el muelle real está descargado, y, si no lo estuviera, reténgase el tren con un palillo de madera. Es importante siempre probar la tensión del

MÁQUINA (Platina superior) Torni//o de /a tireta Torni/lo de I puente, Tormfío de fiiac/én Je fo caja — Torniffa del'puente^ Rueda primera Rubí superior de Ja primera rueda
ftubr superior de fe Segunda rueda Pe/ente del escape y efe fas primera y segunda ruedes

fueda de centro
fuóisuperior de la ri/ed3 de escape

Tornillo'dei'puente. Rueda de escape. Ruéisuperior de/áncora Áncora — ilue//e espiral de/róbate fuente deíancora Torni//o de/puente de/áncora f ff d / t d /i t

Arbol"remontoir"'o tija da de transmisión Plato de la ruedf detrsnsmis/ón Tornillo de /a rqeda dff transmisión foedadetrint/veteo 'K/igvet " •rn/'/A 'de la 'rueda t/e trine/veteo "c/iyuft" Platina inferior Piróte superior ds la raedaoecentro Cojínetesuperior i c/e centro ' Puente de/ barrilete Trinquete o "c/f'ot/et "

Coiinete inferior J cfe/ártiof de/terr/'/ete

Torf7Í//0 de/ . ,. 'Cr/wjvete o Tornil/e dePiía defecara

Torni/lo del puente de/ w/afrte r?af/i/eta
Ruó/cqntr&pirote, superior oe/ifo/ante

"/a espié/a de Disco contrapizote superior dff/ífo/ante 'Siyecio'n de/ettre/node/espirat //o de sujeción de/ extremo de/ espiral Espacio libre para la inspección del'escape

Volante,

Fig. 29. — Piezas de la máquina desde la platina superior
Ptetina inferior
ÁroO/"remor>toir"otija Torn/tfo de /a tiréis Tf'reta /a

£¡et/fbruet/a intermedia P/át/na ci/ér'frta ' contra-pirote'inferr'or de/ rolante

Torni//o de/ disop contra-piírote

Fig. 30. — Piezas de la máquina desde la platina inferior

Ku6/' inferior de/escape a /a inspección de/ eses pe i inferior de/a'ncorc unte.

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LA MÁQUINA, SUS PIEZAS Y DESMONTAJE

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muelle real antes de tocar el puente del áncora. Esto se hace sencillamente por una ligera presión sobre un radio de la rueda de centro o tocando suavemente el áncora.
fspacio /(¿repara /a Jgt/jeroi/elaespiga Je/¿

muelle real, frenando con un dedo sobre el borde de una rueda,

sj&fif /a

/o/j o'e/ escape Topes de /imitación e/? oc/ni r?t/o/' inferior o'e/ votante 'inspección efe/escape

Fig. 31. —

Platina inferior (vista desde el interior de la
AsienCo de la rueda

máquina) "ue/itc del barrilete
r?(/b/superior ¿e/escape fcóisuperior
o'e/a 2' .

^Fig. 32. — Puentes del barrilete, del áncora y de las ruedas primera y segunda y escape.

Un operario experimentado es capaz de retirar el puente del áncora y quitar ésta, permitiendo descargarse lentamente al

pero el modo más seguro de hacerlo consiste en sostener la máquina como en la figura 24 con la corona frenada suavemente entre los dedos pulgar e índice, y entonces por medio de un punzón se separa el cliquet y se permite a la corona girar entre
füCNTC fff¿ VOLANTE WLJHTE COMPLETO

Tt>rni//o o'e Sujeción de/ espír&l —

_ __ 'cpntrap/vote . 'superior del yo/ante
'aouitfs covTKf.fivoTe ayusta a£L ifOLANT£
tl/SCO IHFCtVOR

Espigas </f rayueía d l

fitue//e espiral raían te Yo/ante t/e compensado"

Fig. 33.

íT
— Puente del volante, volante completo y disco contrapivote del volante.

los dedos. Cuando se nota que va a perderse el dominio de la corona, se suelta el cliquet para que se engrane nuevamente con la rueda. El muelle real jamás debe descargarse súbitamente, pues se estropearía su centro. Si se ha quitado el áncora y se deja que el tren gire rápidamente, es muy posible que algún pivote se eche a perder. He visto relojes con el pivote de la rueda de escape inutilizado por haberse permitido que su tren girara rápidamente, estando seco. Una vez descargado el muelle real, se desenroscan los tornillos del puente del áncora y se quitan. Digo se quitan porque a veces un tornillo aparenta estar libre, y cuando se intenta levantar el puente con el tornillo puesto, éste aún está sujeto. Saqúese el puente del áncora y póngase aparte. Como el áncora quedará a la vista, se sacará de la máquina verticalmente. El tren de ruedas puede dar algunas vueltas, cuando se retire el áncora, por haber quedado el muelle real con alguna fuerza aún: no es siempre posible descargarlo totalmente, pero es tan poca la fuerza residual que no puede dañar. Después repónganse los tornillos en el puente para que no se extravíen. El --eponer inmediatamente los tornillos en su sitio es una buena costum-

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bre, pues además de ahorrar mucho tiempo, se evita que se hagan acoplamientos incorrectos. Puede haber tornillos muy parecidos por el diámetro y por el. paso de rosca, y no obstante tener un poco más de longitud para fines determinados. Poner un tornillo más largo donde no corresponde, puede perjudicar a otra pieza e impedirle su trabajo correcto; además es imposible apretar a fondo un tornillo demasiado largo y esto conducirá inevitablemente a un falso asiento de la pieza. Después se sueltan los tornillos del puente del escape, primera y segunda ruedas y se quita la del escape. En seguida se saca la rueda de trinquete y el puente central y se retiran las ruedas de centro, primera y segunda. Luego el puente del barrilete y se quita el barrilete. Ahora nos hallamos con la platina de fondo, o posterior, con el mecanismo de mover las agujas fijado en ella. Generalmente las ruedas de corona y de piñón doble pueden sacarse fácilmente. No se aconseja todavía sacar el tornillo de la tireta. Ésta puede mantenerse por el resorte de retención. Si ocurre así, se quita el resorte de retención y luego el tornillo de la tireta y esta misma. Acto seguido el disco contrapivote. Algunas veces éste queda pegado por la adhesión del aceite; para liberarlo, remuévase un poco, a fin de que por el agujero pueda empujarse por el otro lado. Volviendo al puente del barrilete, ya podemos quitar la rueda de transmisión. Esta rueda va sujeta generalmente por un tornillo de paso a la izquierda, que, por tanto, debe destornillarse girando en el mismo sentido que las agujas del reloj, aunque, a veces, se sujeta con dos tornillos de rosca normal. Trátese este tornillo con cuidado y pruébese suavemente en ambas direcciones, sin ejercer gran fuerza. Actualmente se trabaja para poder identificar con alguna señal los tornillos de rosca a la izquierda. Mientras los fabricantes se ponen de acuerdo sobre esto, y ante la duda, supóngase que este tornillo es de paso a la izquierda, antes de hacer fuerza para desenroscarlo. Quítese el tornillo del cliquet y su resorte. Dediquemos ahora nuestra atención al desmontaje del barrilete. Métase la punta de un destornillador en la muesca del sombrerete y saqúese con cuidado. Suele salir fácilmente, pero si se resiste, frótese todo su reborde con un cepillo y bencina, es-

pérese un poco y entonces se podrá estirar. Para sacar el árbol del barrilete debe ponerse mucho cuidado. Agárrese el árbol con unas pinzas recias y déseles un giro en el sentido de las agujas del reloj, hasta que se desenganche el muelle real, y entonces podrá retirarse el árbol. líq-mia
tRÍOL "fe/HOHTOIK

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Mués cspara /a tireta _ fosca para /a corona Dientes para engr
•fspa/dó'r? para /á rufob corona
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V e/> t}p/atirta con /s ruffy c/e co,

Fig.
-

'Prisma cuat/rada de/ario/ para e/piñón tfoó/e \ Piróte t/e/srio/

34. —

Agajero rascado r/fcTA YTOKN/Í.Í.O de ti fissadorpara encajarconi rm/f/re de retención
HVfCA Of COffOMA

Pasador para encajar con te muesca def^ ' "renjontoir

uientes de trinquete pare engrsnarcon piñón dob/e

Sientes de trinquete para engranar coi ' /a rueda de coron

Piezas del

mecanismo de carga

Siempre debe tenerse presente que para desmontar el muelle real hay que tomar grandes precauciones, pues de proceder con brusquedad, es muy fácil inutilizarlo. Si el muelle real se extrae forzando por el centro de modo que tome la forma de cono, cuando está fuera es ya inútil. Una vez el muelle toma esta forma, no puede volverse a la forma primitiva, y si se monta de nuevo rozará con el sombrerete. Para extraerlo correctamente sosténgase el barrilete con la punta de los dedos y, con las

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LA MAQUINA, SUS PIEZAS Y DESMONTAJE

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pinzas recias, tirar sólo lo absolutamente necesario del centre del muelle; la palabra "tirar" no es precisamente la adecuada: más bien debe decirse "tentar". Cuando empieza a moverse, se pone el barrilete en la palma de la mano izquierda y se manipula cuidadosamente el muelle con los dedos de la mano derecha. Es una operación bien simple, que a menudo se hace mal.
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Fig. 35. — El barrilete y el tren de engranajes

Ya tenemos ahora la máquina desmontada y las piezas puestas sobre el banco, protegidas contra el polvo por campanas. Ésta no es la práctica usual, pero, como he indicado antes, el proceso de desmontaje ha sido explicado paso por paso; lo que ha de hacerse con las piezas ya se explicará, con toda extensión, en un próximo capítulo sobre la limpieza. Por el momento ya estamos más o menos familiarizados con la forma, función y, particularmente, con el manejo de las varias piezas de la máquina. Supongamos que se está desmontando el reloj, y mientras lo hacemos deben examinarse las diversas acciones. Es una buena costumbre esforzarse ya desde los comienzos, después de haber estudiado con interés las instrucciones dadas hasta aquí, en volver siempre todas las piezas a su lugar, teniendo en cuenta que en ningún caso, para ajustarías es necesaria la fuerza; si un tornillo o una pieza no se ajusta fácilmente, es que está en posición equivocada. Cualquier persona de mediana inteligencia técnica, habiendo adquirido los conocimientos de desmontar una máquina de reloj, ha de poder mon-

tar nuevamente las piezas sin otras instrucciones, de modo que si el reloj marchaba antes de desmontarlo, ha de marchar igualmente después del nuevo montado. En caso de que el reloj no ándase antes de desmontarlo, no es de esperar que un simple desmontaje y el consiguiente montaje consigan hacer que ande. Algo tiene el reloj cuando no marcha, y este algo puede descubrirse por cuidadoso examen y atenta observación de cada pieza que se desmonta, cosa que se hace preferentemente cuando se desguarnece la máquina. Para ello las próximas instrucciones tratarán de su puesta en práctica. Antes de quitar la esfera, comprobemos el juego de la aguja horaria. Sujetándola con unas pinzas por su base, se prueba de moverla arriba y abajo. La rueda horaria con su aguja y la aguja minutera en posición, deben tener juego axial. Si no lo hay, quítese la rueda minutera y pruébese otra vez; si entonces tiene juego, esto indica que la aguja horaria necesita introducirse más en su rueda, o que su tubo sobresale demasiado y en este caso debe rebajarse al torno. Si, por otro lado, la rueda horaria, con la aguja minutera fuera, aun no permite el juego, entonces ha de rebajarse en el torno su cañón o tubo. Generalmente se hallará que la rueda horaria tiene demasiado juego, en cuyo caso se coloca un casquillo en ella al montarla nuevamente. Probemos después el juego lateral de la aguja horaria, esto es, el engrane de la rueda horaria con el piñón de la rueda minutera. La aguja horaria debe estar perfectamente libre. La falta de libertad puede achacarse a tres causas: c) engrane duro con el piñón de la rueda minutera; b) ajuste prieto del tubo de la rueda horaria con el piñón de cañón, y c) el tubo de la rueda horaria se traba con la esfera. Con la máquina fuera de la caja y la esfera suelta se examinará su cara interior para ver el espacio que queda entre ella y el piñón de la rueda minutera. Si no hay espacio libre en este punto, se notarán señales de rozamiento. Si la marca es imperceptible y hay alguna duda sobre ella, úntese el borde superior del piñón de la rueda minutera con aceite, y volviendo a colocar ia esfera y la corona en la posición de poner a la hora, se dan dos o tres vueltas a las agujas. Quítese de nuevo la esfera y

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mírese si hay trazas de aceite en su reverso. Esta es una prueba importante, porque se descubre si la rueda minutera está libre cuando la máquina y la esfera están montadas. La libertad de la aguja horaria puede probarse fácilmente, pero no se da un indicio, como para la de la rueda minutera. Una rueda minutera que roce, puede no ser causa del paro del reloj, pero tendrá malas consecuencias para su regularidad. La rueda puede rozar solamente en determinadas posiciones duRUEOA //ÍKAKIA

se explicó el piñón de la rueda minutera, se prueba otra vez con la esfera en la máquina. Si aun roza, señalando la esfera, se debe reducir su altura. En el caso de esfera metálica, se toma un pedazo grande de corcho, se corta plana una de sus caras y se sujeta en un torA- Carcho

P/i/ÓND£ CAÑÓN Cañón Je te •c/edg frorar/a . Asiento t/e/a aouig * P/'ñón m/nutera Certe toara ficfon e/ásticg

Fig. 36. — Ruedas horaria y minutera y piñón de cañón o «chossé»

rante su revolución, y ello puede ser causa de pérdida de potencia que produzca paros intermitentes. De tener la evidencia de que algo estorba, deben buscarse los medios para lograr el juego necesario, existiendo dos caminos para ello. Si la esfera es esmaltada, una barreta de carborundum, en forma de lápiz, puede servirnos para rebajar la esfera en donde roza, y si es metálica, el rascado con un cuchillo puede bastar, pero si no es así, en ambos casos, se reduce la altura del piñón de la rueda minutera. Las barretas con punta de carborundum, que pueden adquirirse en las tiendas de suministros, tienen un grueso parecido al de un lápiz y una longitud de 75 mm, constituyendo la herramienta ideal para rascar esmalte. Déjese la esfera, cara abajo, plana sobre .un trozo de gamuza. Sujétese firmemente la esfera con los dedos pulgar e índice, tómese la barreta del carborundum con la mano derecha y, después de humedecida su punta, se rasca el lugar preciso. Muévase la barreta describiendo círculos, con cierta presión. El carborundum desbasta rápidamente, tanto que no tardará mucho en aparecer el cobre, base del esmalte, por lo que se aconseja no profundizar. Algunas veces basta con rascar con el carborundum hasta que se borre la marca dejada por el piñón. Elimínese el polvo levantado, y, después de untar como antes

Fig. 37. — Rascando una esfera de metal

nulo de banco. Póngase sobre el corcho el pedazo de gamuza, y sobre ésta un trozo de papel de seda: estas precauciones, que pueden parecer excesivas, pero no lo son, deben tomarse para no marcar la cara de la esfera, pues su acabado es tan delicado que muy poca cosa basta para afearlo. Sujétese la esfera como antes, y rasqúese con movimientos diversos la parte afectada con un cuchillo afilado. Si se maneja el cuchillo con fuerza, aparecerá una abolladura en la cara de la esfera; por lo tanto, es preferible trabajar con muchos cortes pequeños, a dar pocos cortes, pero profundos (Fig. 37). Cuando todas las señales de piñón han desaparecido, rasqúese un poco más aún, repóngase la esfera, y se prueba, como antes, para ver si puede ya girar libre el piñón.

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Si la altura del piñón de la rueda minutera es tal que no basta lo indicado para tener el espacio libre, póngase la rueda minutera en un torneador y rebájese la cara superior en el torno. Pruébese en la máquina otra vez y, si está completamente libre, se acaba la superficie del piñón con un pulido a mano, como se explica extensamente en el capítulo XV, Ejecución de piezas nuevas. Antes de retirar la rueda horaria, examínese su engrane con el piñón de la rueda minutera. Los engranes son tratados con detalle en el capítulo VII, y por el momento continuaremos con el examen del movimiento de las agujas. Para comprobarlo, se aconseja hacerlo girar de modo que pueda verificarse en los cuatro cuartos. Deben tenerse en cuenta varias posibilidades: la rueda horaria puede estar un poco descentrada, el centro fuera de la verticalidad o el árbol torcido. Todos estos defectos pueden afectar al engrane, el cual puede ser correcto en un sitio y duro o flojo en otro. Si no es posible corregir el engrane y la rueda horaria todavía tiene en algún punto el engrane duro, lo que causa un frenado, deben rehacerse sus dientes. De esta operación ya se hablará más adelante. Y con ella puede provocarse un engrane flojo en otro sitio, pero ello aligerará el sitio duro, y soy de la opinión que el engrane flojo es el mal menor; es importante que el engrane no sea demasiado profundo, pues de otro modo perturbaría la buena marcha. Ahora se quita la rueda horaria y se examina el engrane de la rueda minutera con el piñón de cañón. Han de tenerse en cuenta las mismas observaciones que se hicieron para la rueda horaria. Saqúese la rueda minutera y agárrese el piñón con unas pinzas, probando de girar la rueda con los dedos, a fin de asegurarse de que está solidaria con el piñón. Conviértase en hábito el verificar el eje de la rueda minutera con unas pinzas para ver si está firme. Algunas veces se puede encontrar flojo el piñón de la rueda y frecuentemente el eje no está bien fijado. Ambos casos pueden perjudicar mucho y pasan fácilmente por alto si su verificación no forma parte de la costumbre del profesional relojero.

CAPÍTULO V

EL ESCAPE DE ÁNCORA, SU EXAMEN Y CORRECCIÓN
Hemos llegado al punto en que debe considerarse el modo de sujetar la máquina. Relojeros expertos prefieren sujetarla con la yema de los dedos, mientras otros, igualmente expertos utilizan un soporte especial. Se requieren soportes de varios tamaños, y para las diversas formas pueden emplearse accesorios especiales. De todos modos, es preferible adquirir aptitud para sujetar la máquina con los dedos. Con la platina superior hacia arriba, verifiqúese el juego axial del eje del volante. Hagamos previamente dos pequeñas definiciones: Juego axial es el movimiento disponible cuando la -distancia entre los rubíes es mayor que la longitud del eje. Juego lateral es el movimiento disponible cuando el agujero del rubí es mayor que el diámetro del pivote. Evidentemente, la distancia entre los rubíes y el diámetro de los agujeros de los mismos deben ser mayores que la longitud del eje y el diámetro del pivote, respectivamente, y las diferencias son las que dan la libertad de movimiento. Es difícil precisar la holgura de juego que ha de tener un eje; generalizando, se puede decir que ha de ser mínima, pero el eje debe de quedar en libertad. Si se dice que el eje ha de estar libre, quiere indicarse que lo ha de ser, pero no puede precisarse en qué cantidad. Naturalmente que el tamaño del eje tiene mucho que ver en ello: un eje grande tendrá más juego que uno de pequeño. El juego es cuestión de proporcionalidad. No hay duda que los fabricantes tienen medios para medir la cantidad de juego de un eje, pero éstos no son asequibles a los

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reparadores, que deben fiarse de su experiencia en este asunto, que aunque parece insignificante, es en extremo importante. Algunos relojeros comparan la cantidad de juego axial con otras piezas de la máquina, tales como el grueso del muelle espiral; otros dan medidas definitivas, mientras algunos se contentan diciendo que el movimiento debe ser imperceptible. Si examinamos un reloj de 13 líneas el juego axial conveniente sería de 0,02 mm. Como idea de lo que significa tal cantidad, basta compararla con el grueso de un papel corriente de impresión que es de o, i mm, o sea 5 veces mayor. De todo lo que antecede se deduce que en esto se da una considerable tolerancia, y lo mismo puede decirse del juego lateral. Según esto, sosténgase ligeFig. 38. — Eje de volante incli- ramente con unas pinzas el vonado, con los pivotes trabados. lante por un brazo, y muévase arriba y abajo para sentir y decidir si se nota excesivamente o ya está bien. Generalmente, si el juego es mensurable, señal que es excesivo. Un ajuste prieto en el pivote, tanto en sentido axial como lateral, puede parar el reloj, o afectarlo de modo que, aunque el pivote pueda moverse cuando se prueba, no permita una buena lubricación. Además el eje puede no estar completamente vertical y esto es mucho más serio. La mayoría de relojes, incluyendo muchos de buena calidad, están llenos de pequeños errores, cosa de todos modos tolerable; y uno de los más frecuentes de estos pequeños errores .es la falta de verticalidad. La inclinación de un piñón respecto a la vertical puede ser muy pequeña y difícil de medir, si no se hace con instrumentos especiales muy delicados. Faltas microscópicas de esta clase son reveladas en la fábrica por aparatos de proyección, que amplían las piezas de la máquina varias veces, de manera que una pequeña desviación de la vertical se hace notable. Como que siempre ha de haber juego lateral y axial, puede dejarse por sentado que la absoluta verticalidad nunca podrá

alcanzarse. Por esto, si los pivotes del eje del volante, o los de cualquier piñón del tren, están ajustados forzadamente en los rubíes, se tendrá una condición de frenado, como muestra la figura 3 8 (exageradamente), dejando aparte la cuestión de la lubricación. A primera vista parece que todo lo que antecede es hipotético, pero de hecho no es así. Lo que quiero dejar bien sentado, es que si los pivotes tienen un ajuste exacto—entendiendo por exacto una precisión real —, y si los agujeros son absolutamente ver- Fig. 39. — Comprobando el juego lateral de los ticales, entonces, y pivotes del volante. sólo entonces, puede la pieza girar libremente. Tal grado de precisión no existe en un reloj, y para acomodarnos a esta realidad debemos ser un poco generosos en lo que a ajustes se refiere. La aplicación de aceite entre dos superficies, es como introducir una serie de rodillos moleculares entre ellas. Si estos rodillos son demasiado tenues por causa de un ajuste prieto, no se notan las ventajas de la lubricación. Si, además, nuestro ideal es tener un ajuste exacto, debemos agenciarnos recursos más o menos laboriosos para alcanzarlo. Como de ninguna manera nos interesa un ajuste prieto, cuando se acaba un pivote se ajusta en el agujero del rubí, con pequeño deslizamiento, de modo que el rubí caiga suavemente por su propio peso, y luego se da al pivote dos o tres pasadas con el bruñidor para tener un ligero excedente.de libertad. Para probar el juego lateral de los pivotes del eje del volante, debe tenerse la máquina como en la figura 39, con la punta del dedo índice apoyándose en el borde de la platina y con la yema del dedo tocando la llanta del volante. Ahora con el más ligero movimiento de vaivén, puede inclinarse, o no, según la libertad de los dos pivotes. Hágase oscilar el volante muy despacio y examínese con una lupa potente el pivote superior, mirando por debajo del puente del volante. Hágase lo mismo

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con el pivote inferior, mirando por el lado del puente del áncora. Puede que no se vean los pivotes, pero el eje debe observarse cuidadosamente tan cerca de ellos como sea posible. Digo esto, porque se suele tener la tentación de observar los juegos laterales mirando a través de los rubíes; esto no es satisfactorio, aun cuando se haya quitado todo el aceite. Los extremos de los pivotes son pequeños y redondos, y a menos que haya un notable exceso de juego, éste no es lo suficientemente pronunciado para juzgar si es o no correcto. Según mi parecer, no es una buena prueba. Se consiente una tolerancia, como con el juego . 40. — El juego lateral del de eje axial, pero no se olvide que un de volante no debe permitir más 5 grados de inclinación por muy pequeño juego lateral puede parar al reloj, o afectar su marcha, y que si es excesivo dará con toda seguridad una mala regulación en diferentes posiciones. Otro ensayo del juego lateral consiste en colocar el volante como en la figura 40; deberá poderse balancear aproximadamente 5° por cada lado de la vertical. Como última prueba del juego axial del eje del volante, cuando la máquina está definitivamente montada y a punto de meterla en la caja, oprímase ligeramente con un palillo de madera el contrapivote superior del eje: si el volante se para u oscila más despacio al ejercer la presión, entonces el juego axial es escaso. Si, por el contrario, puede ejercerse bastante presión sin que el volante la acuse, es señal de que existe un juego axial excesivo. Sin embargo, no se olvide que ha de tenerse en cuenta la resistencia del puente del volante. Un puente débil no soportará la misma presión que un puente recio, y en esto debemos recomendar otra vez discreción y experiencia. El juego axial del volante puede verificarse escuchando atentamente cuando la máquina, en su caja, se invierte de posición. Apóyese el reloj plano sobre la oreja, e inclínese rápidamente la cabeza (y el reloj, naturalmente) de un lado para otro, para poder oír la caída de los pivotes del eje del volante sobre sus respectivos contrapivotes. Esta prueba sólo da resultado en relo-

jes de i o yí líneas en adelante. En los relojes pequeños el volante tiene tan poca masa que no se distingue el golpe de la caída. Esta prueba sirve para dos fines: indica si hay algún juego axial, y, con experiencia, puede determinarse si el juego es bastante y los pivotes están libres en sus rubíes. Si la caja, por el lado de la tapa, se apoya sobre la oreja derecha y se deja caer rápidamente la cabeza por el lado izquierdo, se oirá que el pivote superior cae pe- Fig. 41. — Agujero gando sobre el contrapivote. Si después se hiperbólico de rubí. repite la operación, pero lentamente, en sentido inverso, y la caída del pivote no es perceptible, ello indicará que el pivote se mete en su agujero. Se requiere un poco de práctica para llegar a conocer inmediataAgujero mente si el juego axial es correcto o para Fig. 42. —de rubí. cilindrico asegurar que los pivotes están libres o agarrotados, pero este ensayo puede practicarse sencillamente sin perder nada, hasta alcanzar pericia. La ventaja de los agujeros hiperbólicos en los rubíes (figura 41) es que si el agujero está ligeramente fuera de la vertical, no tendrá tendencia a agarrotarse y, además, se tiene una mayor reserva de aceite. El agujero cilindrico (Fig. 42) causará el encasquilla'(J do del pivote, si no están en línea los pivotes superior e inferior. Aparte de la gran ventaja apuntada, la cual por sí sola se recomienda, la superficie de fricción del agujero hiperbólico es conFig. 43. — Un pedazo de papel doblado puesto de- siderablemente menor que la del cilinbajo del áncora constituye drico. un excelente freno. Una característica importante del escape, que vamos a examinar y comprobar seguidamente, es la posición en la cara de retención de la leva de la paleta, donde el diente de escape toca cuando el áncora detiene la rueda de escape. Para este examen, debe retirarse de la máquina el volante completo con el puente, y éste es el momento de comprobar los juegos axial y lateral del eje del áncora. Las observaciones-y tolerancias relativas al eje del

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volante de que se trató antes, son válidas también ahora, con la excepción de que el eje del áncora debe tener menos juego axial que el del volante. También, si el eje del áncora no va montado sobre rubíes, el juego axial puede controlarse por los espaldones de los pivotes.

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Fig. 44. — El escape de áncora visto de perfil y de frente. Los ángulos varían ligeramente en relojes de marcas diferentes. (Cortesía de Omega Watch Co.)

Es esencial algún dominio sobre el movimiento del áncora, cuando se examina la retención, y puede obtenerse colocando > debajo de ella una pequeña tira doblada de papel que actúe" como cuña (Fig. 43). El grueso de papel depende de la holgura '• que hay entre el áncora y la platina inferior; algunas máquinas aceptarán un pedazo de papel recio, mientras otras solamentef¿ A'NCOKA -aaiíqo jsvsj Ú O fata/fer/vrs
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de escape sobre las caras de las levas, es primero de choque con ellas, lo cual motiva el paro de la rueda que giraba; pero la fuerza que actúa sobre la rueda continúa ejerciendo presión sobre la cara de retención, y esta cara debe estar a un ángulo tal

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Cara de /mpi/fso Fig. 45. — Definición de las piezas del áncora Gara deímpt//so
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un papel de, seda. La ligera elasticidad del papel actuará como un freno para fijar el áncora y retenerla en la posición deseada. Dejemos que el muelle real se descargue del modo correcto. Con un palillo puntiagudo de madera movamos el áncora hasta que un diente de la rueda de escape toque en la cara de impulso de la leva de la paleta de entrada. Las levas (piedras, que pueden ser metálicas, de acero, y modernamente son rubíes) se llaman de entrada y de salida (Fig. 45). Cuando la rueda de escape gira, la leva de entrada es tocada en su cara exterior por el talón del diente de la rueda de escape, mientras la de salida lo es en su cara interior, llamándose a estas dos caras, caras de retención. A los extremos de las levas amolados a un cierto ángulo se les llama planos o caras de impulso. La acción del diente

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con el diente, que esta presión tienda a empujar el áncora en engrane con él. A esto se le llama impulso. El ligero movimiento que empujando las levas se da al áncora, toma el nombre de camino al punto muerto. La acción siguiente es la oscilación del volante liberando la leva y permitiendo a la rueda que continúe su giro. De esta manera el diente pasa a lo largo de la cara de impulso de la leva y se escapa enteramente del dominio del áncora. Entretanto la leva opuesta ha entrado en contacto con otro diente de la rueda de escape para retenerse en su cara interior, y se repiten las operaciones de empuje, camino a punto muerto e imFig. 46. — La retención correcta no debe sobrepasar 2 grados. pulso. Esta somera descripción del funcionamiento del escape de áncora se ha hecho aquí a fin de definir las diferentes palabras que se usarán en los párrafos siguientes. Estudíese la figura 48. Volviendo a nuestro examen de la retención de la leva de entrada, muévase suavemente la rueda de escape hacia adelante con el palillo de madera para obligar al áncora a moverse, mientras el diente se desliza a lo largo de la cara de impulso. Cuando el diente se libera de la leva, obsérvese atentamente con la lupa de doble lente la posición exacta donde el diente correspondiente toca en la leva de salida. Hay dos agujeros para inspeccionar, inmediata mente debajo de las levas, y si la máquina se mantiene a 6 ó 7 cm de distancia del papel blanc o de sobre el banco, de modo que el escape se ilumine por reflexión, puede verificarse la cantidad de retención. Para ser correcta, debe ser aproximadamente d os grados del arco de una circ unferencia cuyo centro es el eje del áncora (mejor menos que más), como se indica en la figura 46. Sin un aparato exprofeso no es posible medir 2", pero estudiando la figura 46 puede grabarse en la mente el engrane correcto de la retención. Muévase ahora el áncora un poco en sentido contrario para que el diente esté sobre la cara de impulso de la leva de salida y apliqúese presión hacia adelante a la rueda de escape para impeler el áncora, observando al mismo

tiempo la retención de la leva de entrada. Repítase esta verificación en cada leva quince veces, esto es, con cada uno de los dientes de la rueda de escape, para convencerse de que todos los dientes retienen con seguridad; hay el peligro de que la rueda de escape esté un poco descentrada. Si se adopta este método de inspección se obtiene más exactitud que dando cuerda a la máquina y moviendo el áncora hacia adelante y hacia atrás para examinar la retención con la fuerza del muelle real. Por otro lado, si el reloj ha pasado por sus manos antes, se ha hecho un meticuloso examen de la retención y vuelve el reloj con buena regulación, entonces la verificación bajo la acción del muelle real será suficiente. Si en algún diente la leva de entrada no se retiene, esto es, el diente de escape cae directamente sobre la cara de retención, la reacción inmediata del reparador puede ser tirar hacia afuera la leva para que engrane. Pero antes de hacer tan considerable modificación en el ajuste del escape, es preciso ver si la posición de la leva de salida es buena. Aumentando el engrane de la leva de entrada, automáticamente se amplía la retención en la leva de salida, por cuyo motivo es necesario, cuando se saca para afuera la leva de entrada, compensarlo metiendo para adentro la leva de salida en proporción equivalente. Considérese el caso en que la leva de entrada tiene demasiado engrane y también la de salida en el lado de engrane, pero éste no en grado excesivo. Esta falta puede enmendarse sencillamente, entrando un poco la leva de entrada, lo que corregirá la leva de salida sin tocarla. Así, antes de mover cualquier leva, deben estudiarse siempre como un par, y hacerse cargo de lo que pasará antes de efectuar ningún desplazamiento. Las levas van sujetas en sus alojamientos por goma laca. Deben amoldarse exactamente en su encaje, dejando espacio a una película de goma laca para el pegado. Llegado el caso de tener que desplazar las levas, han de calentarse para que la laca se ablande. Debe tenerse presente que, excepto en relojes muy finos en los que las levas están cuidadosamente ajustadas, hay una ligera capa de goma laca detrás o debajo de las paletas. Póngase el

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áncora sobre el calentador de azular (Fig. 18) con la parte de la laca hacia arriba, y cerca del áncora, por el lado de las paletas, déjese un pequeño pedazo suelto de goma laca que servirá de indicación del calor requerido (i) . Manténgase el calentador sobre una llama de alcohol hasta que el pedazo suelto de laca se ablande. Es importante no sobrepasar este punto, pues la laca se estropearía. La placa se dilata cuando está caliente, y si lo estuviera

( i ) En caso de no tener a mano un calentador de azular, puede hacerse con cuidado directamente sobre la llama de alcohol, procurando que la pieza esté el mínimo de tiempo en la llama, moviéndola con un rápido movimiento de vaivén, si bien es preferible no recurrir a este procedimiento.

demasiado, las levas serían desplazadas de su posición. Cuando el calentaestá lo suficientemente caliente, se coloca sobre una madera u otro material aislante para que no esté en contacto con el banco, y con unas pinzas fuertes en la mano izquierda se sujeta el áncora firme sobre el calentador, como se ve en la figura 47, y con otro par de pinzas se ponen cuidadosamente las levas a la posición que se desee. Se aconseja aplicar el mínimo de calor necesario para facilitar el corrimiento de las levas, y así asegurarse de que las propiedades adhesivas de la laca no se han destruido. El pedazo de laca de testigo puede examinarse y tocarlo para saber cuándo las levas podrán moverse, con preferencia tentando la laca de las paletas. Puede ser necesario tener que hacer una o dos modificaciones antes que la retención sea correcta, y es esencial colocar nuevamente el áncora en la máquina cada vez, a fin de comprobar cada corrección. Finalmente mírese si han quedado trazas de goma laca en las caras de retención y de impulso de las levas; si las hubiera, pueden quitarse fácilmente rascando con un buril. También, antes de hacer cualquier modificación, examínense las caras de retención y de impulso y el canto de retención, con una lupa potente, para descubrir si tienen picaFig. 47. — Moviendo una leva dor

dos y rayados de desgaste. Si la cara de impulso está picada, se debe a mala retención, a una rueda de escape dura, o posiblemente, a un tren de ruedas duro. De estar las caras defectuosas, las levas deben cambiarse sin dudar o la regulación saldrá .perjudicada. Levas de paleta nuevas pueden encontrarse en las tiendas de suministros, dispuestas para ser colocadas en seguida. Es necesario llevar el áncora para que las levas sean las adecuadas para los encajes. Montar nuevas levas es una operación muy similar a la de ajustarías, ya explicada. Se coloca el áncora sobre el calentador de azular; introdúzcanse las levas en los encajes de asiento, asegurándose de que ajusten bien, y se pone un pequeño trozo de goma laca sobre y detrás de ellas. Se mantiene el calentador sobre una llama de alcohol hasta que la laca se derrita y fluya sobre la superficie superior de la leva. Retírese el calentador de la llama y póngase sobre una madera en el banco. Sujétese el áncora con unas pinzas, y con otras pinzas en la otra mano, tírese la leva para adentro y para afuera de modo que la laca se escurra entre las levas y los costados del encaje. Cuando se tiene, finalmente, en posición, mírese si la laca ha formado una película sobre la leva. Si el movimiento de la leva ha impedido la formación de la película, se recalienta para fluidificar nuevamente la laca. Móntese el áncora en la máquina y verifiqúese su posición. Si han de hacerse ajustes, cosa más que probable, precédase como se ha explicado anteriormente. Por último, se quita toda traza de laca de la leva y de la parte metálica de las paletas, menos la película de laca de sobre la parte inferior. Naturalmente, tratándose de máquinas más finas, en las que no se ve laca en las levas originales, porque ajustan particularmente bien, toda laca visible debe quitarse. Habiéndose logrado una retención satisfactoria, esto es, una vez situadas las levas de las paletas exactamente al engrane necesario, debe comprobarse el camino a punto muerto. Como se ha explicado anteriormente, éste es el movimiento de la palanca del áncora hacia el tope de limitación, o punto muerto inmediatamente después de la retención. Esto implica dar fuerza al tren de ruedas. Para esta verificación se carga el muelle real con dos o tres vueltas y el áncora se acuña, como antes, con unos

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¿i f/fpst //¿re ¿e /a enta//acfurí

engrana con /a enfa//ac/ura y sae/ta/a ri/efá

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¿a ri/ea?a ffsta Jeten/da y tes /oras paradas

£/diente q /¡bre y empieza e/ i/npis/so

ora focate esp/ya efe/punto snt/erto a csuss efe/ arras tre /fetenc/ón, v' ca/nino al ^ puntamuerto— y arrastre,

¿a e//'psf esta a ¿junto t/etni/ert/r st/ dirección para /tuertar n</e rafnente /a ro'ecfa ¿e escape

Fig. 48. — (Continuación) Lae//pse reateimpu/so Lateóse esta i/x/f>te Je
t/e/ar/a

O/ente cerca Je/e — refeac/on

Stdiente está a punto </e t/epr/a " cafa ¡
Je/a/

a) Con Ja palanca del áncora contra la espiga del punto muerto, la rueda de entrada a alcanzar el próximo diente escape está retenida contra la leva de activo de la rueda de escape. salida; la elipse está a punto de entrar e) La rueda de escape choca con el en la entalladura de la palanca del án- canto de la leva de entrada y, si la escora. piga de punto muerto estuviese colocaque no se permitiese mab) El volante continúa en movimiento, da de manera a retroceso palanca del áncora, el dardo viene frente a la media luna, la yor tendría lugar laotra acción. Pero la no elipse engrana con la entalladura del án- espiga de punto muerto está colocada a cora, lo que levanta la leva de salida lo propósito para que consienta un poco suficiente para liberar la rueda de es- más de movimiento, así la continuada cape ; la presión del diente de la rueda presión de la rueda de escape hace sede escape, sobre la cara de la leva de sa- guir el movimiento de la leva, hasta lida, inicia el impulso, que la palanca toque a la espiga de puno) Con el tren movido ahora por el to muerto. Este movimiento de diente y muelle real, la rueda de escape gira; la leva es el arrastre y el movimiento de continuada presión deslizante, sobre la la palanca durante el arrastre es el cara de impulso de la leva de salida, da lamino a punto muerto. El volante queun impulso completo, que se transmite da libre otra vez y continúa su oscilaal volante por la entalladura del áncora ción. y la elipse. /) El escape está ahora retenido y d) La palanca, girando sobre los pi- el volante continúa su oscilación hasta votes de su eje, lleva, ahora, la leva de que se para e invierte su movimiento por la acción de su muelle espiral.

Fig. 48. — Serie de diagramas que muestra lo que sucede en cada punto del escape, excepto en el muelle espiral del volante, cada 1/5 de segundo.

dobleces de papel. Se mueve el áncora despacio, pero firmemente, hasta que caiga un diente sobre la cara de retención de la leva. Anótese la distancia que hay de la palanca del áncora al

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tope y continúese el movimiento del áncora hasta que se pare por chocar con el tope. Este movimiento debe ser perceptible, pudiendo observarse en la figura 49 la cantidad aproximada. Para dar una idea general de la cantidad de movimiento entre la palanca y el tope, baste decir que debe ser igual al grueso del muelle espiral del volante. El camino a punto muerto ha de ser el mismo por ambos lados. Este camino profundiza la retención y es una pérdida actual de fuerza desde que aumenta la cantidad de potencia neceCamino s/ saria para la liberación. Es esencial fli/nto muerto —* para la acción del escape, con todo, proveer la holgura del tope. Esto permite, por impulso, asegurar la enFig. 49. •— Movimiento apro- trada de la elipse en la entalladura ximado del áncora, que cons- de la palanca del áncora, como ahotituye el camino a punto ra veremos. muerto. Si el camino a punto muerto es excesivo, está claro que los topes deben cerrarse, esto es, acercarse por igual. Cuando los topes están ajustados, esto se logra muy fácilmente, ya que basta con torcerlos para adentro, siendo esencial que los topes se conserven páretelos, como ilustra la figura 50, pues en caso contrario el camino variaría cuando el reloj estuviese en la posición de esfera para arriba. Cuando los topes no son Fig. 50. — Se deespigas, sino que se obtienen en la misma pla- ben conservar patina, no es cosa tan sencilla. Se hace un corte ralelas las espigas de punto muerto en la cara de tope para formar un poste que después de torcipueda doblarse para adentro (Fig. 51). Este das. corte se hace con una lima para ranuras de cabeza de tornillo. Si el camino es poco, se rebajan los cantos de tope, como indica la figura 52. Los relojes americanos van generalmente provistos de pasadores excéntricos combinados con tornillos, de modo que por simple giro de los tornillos, los caminos a punto muerto pueden abrirse o cerrarse, permaneciendo siempre paralelos. Si el camino es poco, se doblan entonces los topes para afuera, si no son del tipo ameri-

cano, teniendo siempre la precaución de que queden paralelos. Hay otras formas de topes en diversos modelos de relojes, pero el principio de abrir y cerrar es siempre el mismo. Cuando el gran relojero inglés Tomás Mudge (17151794) inventó el escape de áncora en el año 1765, se esforzó en hacer un escape a golpe muerto, pero no descubrió la necesidad del impulso. El resultado fue que hizo dos muestras y se desanimó de proseguir. Es posible que encontrara mayor pr ovecho Fig. 51. — Reduc- Fig. 52. — Ensanen otras investigaciones, ya ción del ancho de chamiento de los que dedicó gran parte de su los puntos muer- puntos muertos solidarios de solidarios de la tiempo a los cronómetros pa- tosplatina. la platina. ra la navegación. Y no fue hasta que Josiah Emery (1770-1805), relojero suizo residente en Inglaterra, introdujo el "impulso", cuando el escape de áncora realmente se destacó. Hasta entonces, cerca del año 1780, el escape de áncora no era de uso general. Algunos atribuyen este perfeccionamiento a A. L. Bréguet (1747-1823). Como ya hemos explicado antes, si la cara de retención de la leva está inclinada un poco respecto al radio con centro en el eje de la rueda de escape, la presión del diente dirige la leva para abajo, obligando Fig. 53. —Con Fig. 54. — Sin arrastre. arrastre. al áncora contra el tope de punto muerto (Fig. 53). Para verificar el impulso, se dan al muelle real dos vueltas; retírese el papel doblado, y muévase cuidadosamente el áncora hasta que un diente de la rueda de escape esté justamente a punto de dejar la cara de retención de la leva, y entonces, en este preciso momento, si el áncora se suelta de repente, volverá al tope sobre el cual originariamente tocaba. Pruébense ambas levas de la misma manera. Esta comprobación es muy importante, pues garantiza

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que el dardo del áncora está libre del platillo de seguridad. Sin impulso, el reloj podría funcionar-satisfactoriamente, si se mantuviera estacionario en posición horizontal, pero no sirve para la práctica, siendo esencial que el áncora tenga impulso. Lo que pasaría si no hubiera impulso, es que una ligera sacudida haría retroceder el áncora, de modo que el dardo rozaría con el platillo de seguridad. Se ha visto que el camino a punto muerto facilita el impulso.

sar. Manteniendo todavía las herramientas en posición, sóplese sobre las levas para enfriar y solidificar la goma laca. No es suficiente correr a un lado la leva y quitar el áncora del calentador. La cantidad de movimiento que se necesita para corregir la leva es tan poca que si la leva no se mantiene en posición hasta que la laca se haya solidificado, es probable que vuelva a la posición errónea. Si después de la verificación el impulso es aún insuficiente, la leva debe cambiarse por otra lige-

Fig. 56. — La flecha indica el juego exterior. Fig. 55. — El ángulo de la leva se mide desde el centro del piñón de escape. Para aumentar el arrastre se mueve la leva en la dirección indicada por la flecha en la segunda ilustración.

Fig. 57. — La flecha indica el juego interior.

La figura 54 muestra una leva situada radialmente, en la que se ve la tendencia del diente de la rueda del escape a impeler la leva hacia arriba, separándola de la rueda. En cambio, mirando la figura 53, en la que la cara de la leva está a un ángulo con el radio, se comprende que la leva es impelida hacia el centro de la rueda. Si no hay impulso, o es débil, o sea, si la palanca del áncora no retrocede a punto muerto, cuando se verifica según las instrucciones anteriores, precédase como sigue: descargúese el muelle real y retírese el áncora de la máquina. Se pone sobre el calentador, para arriba la parte de la laca, y se coloca un pedazo de laca al lado para que sirva de indicación del calor. Caliéntese hasta que el pedazo de indicación se ablande, retírese el calentador de la llama y póngase sobre una madera en el banco; entonces mientras se sujeta firmemente el áncora con unas pinzas sobre el calentador, empújese la leva al ajuste necesario, hacia un lado, como indica la figura 55, con una punta de engra-

ramente más estrecha. En algunas paletas puede ensancharse un poco el encaje; la mejor herramienta para hacerlo es el pulidor de la entalladura de la palanca del áncora, el cual se describirá luego. Nunca he visto aún el par de levas con demasiado impulso, de modo que creo no es necesario pensar en su corrección. La próxima verificación será para tener la seguridad de que la rueda de escape tiene el tamaño correcto. Ésta se hace comprobando el juego por dentro y por fuera. Con el áncora en posición, se dan dos o tres vueltas al muelle real y se vuelve a poner los dobleces de papel. Se mueve el áncora hasta que un diente de la rueda de escape se apoye sobre la cara de retención de la leva de entrada. Ahora, con mucho cuidado, se sigue moviendo el áncora hasta que el diente justamente va a dejar la cara de retención, y cuando está en esta posición exacta, pruébese el juego de la rueda de escape. El talón de un diente será interceptado por la leva de entrada, y la punta del diente cuarto, tres después del interceptado, será detenido por la parte posterior de la leva de salida; véase la figura 56, donde se indica la cantidad de liberación. Esto es conocido por juego exterior. Muévase ahora el áncora hasta que la leva de salida detenga un

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diente, disponerlo hasta que el diente esté justamente a punto de liberarse, y verificar otra vez. Aquí solamente tenemos tres dientes entre las levas, y la figura 57 indica en dónde debe comprobarse el juego interior. La aparente libertad de los juegos interior y exterior ha de ser igual. Poco o ningún juego exterior y un exceso de juego interior demuestra que la rueda de escape es demasiado pequeña. Por el contrario, una ausencia de juego interior y un exceso de juego exterior significa que la rueda de escape es demasiado grande, y el único remedio para ambos casos es cambiar esta rueda por otra de tamaño correcto. Afortunadamente, esta necesidad no se presenta a menudo. Si los juegos exterior e interior no son exactamente iguales (puede uno ser un poco mayor que el otro), no es necesario exponerse a inconvenientes para corregirlo a no ser que, naturalmente, haya algún indicio de entorpecimiento por falta de libertad o juego, cuando la rueda de escape ha de cambiarse. Otro término que requiere definición es el ángulo. En realidad es la alineación del áncora con la palanca. Este término fue introducido por los constructores del antiguo escape inglés, en el cual el áncora está formada por dos partes, las paletas y la palanca, unidas a un determinado ángulo. (Véase el capítulo XVIII, pág. 344.) El término "ángulo" se refiere también al movimiento angular de la palanca, y se dice escape a "gran ánguío" o a "pequeño ángulo", pero no nos ocuparem o s de estos escapes. Así es que cuando se emplea la voz ángulo, se refiere a la alineación de la palanca del áncora. Para verificar el ángulo, coloqúese el áncora en posición, dése una o dos vueltas al muelle real y póngase la cuña de papel doblado. Mover el áncora con un palillo puntiagudo, y en seguida un diente de la rueda de escape se sale de la leva; manténgase el palillo apartado y anótese cuidadosamente la posición de la punta del dardo respecto al canto del rubí inferior; ésta puede señalar justamente el canto exterior, o quizá un poco hacia el interior. Ahora muévase hacia el otro lado y repítase el procedimiento, anotando también la posición del dardo. Para que la palanca esté en ángulo, debe estar exactamente en la posición correspondiente en relación con el rubí. (Véase la figu-

ra 58.) En otras palabras, la palanca debe moverse una cantidad igual a ambos lados del centro del rubí inferior del volante. Esta comprobación puede parecer tosca, pero responde satisfactoriamente. La verificación correcta se hace colocando el volante en posición sin el muelle espiral, con el muelle real parcialmente enrollado y el áncora con el papel de cuña. Reténgase el volante, colocando una cerda de cepillo de relojero debajo del puente del volante. Esta cerda elimina el juego axial del árbol del volante y así lo mantiene sujeto a una fricción ligera. Ahora se hace girar cuidadosamente el volante hasta que un diente entra en contacto, y desde este momento girarlo más despacio Fig. 58. — Verificación del ángulo del áncora. que antes, anotando la cantidad de movimiento de la palanca provocado por el elipse después que el diente se ha liberado. Invertir el movimiento del volante y repetir el procedimiento en la dirección opuesta de giro. Para ser correcto, el movimiento sobre cada lado ha de ser igual, aunque en un escape fino no debería haber movimiento alguno de la palanca. Aun en una máquina fina, no siempre es posible realizar la verificación del ángulo de esta manera con el escape de áncora con la palanca en línea recta. Algunas máquinas están construidas de modo que puede efectuarse fácilmente la verificación, pero en la mayoría se verá que es dificultosa, por no poderse observar el áncora mientras se realiza aquella operación. Para la verificación anterior debe quitarse el muelle espiral de su eje, siendo necesario hacerlo con cierta habilidad. Cuando se agarra el volante, siempre debe hacerse por los extremos de los brazos, y evitar presiones que puedan deformar su llanta, si es del tipo compensado (Fig. 59). Tómese una herramienta similar a la punta de engrasar (Fig. 11 a) e introdúzcase su

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- '.

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hoja en la ranura de la virola del espiral del volante. Sujetar firmemente el volante y dar a la herramienta un giro en sentido contrario al de las agujas del reloj y al mismo tiempo empujando hacia fuera del volante. Se verá que esta sencilla maniobra suelta la más apretada virola con perfecta seguridad. Algunas veces la ranura de la virola es tan ancha que la hoja de la punta de engrasar no podrá actuar; en este caso, se usará una herramienta de hoja delgada que pueda insertarse debajo de la virola. Un destornillador bien afilado puede servir perfectamente, como se indica en la figura 6o, y casi es preferible al método anterior.
studiare mo s Fig. 59 - Para sacar el espiral del volante, se da a la herramienta el movimiento de retorcer
caso

como modelo de dureza. Si el áncora es de metal blando, podrá torcerse seguramente con el herramental que mostramos en la figura 61. Este herramental no es fácil encontrarlo hecho, pero es muy

N
Fig. 60. — Quitando el espiral por apalancado

un definido para la ., . ,

E

corrección de un ángulo falso. El diente del escape ha establecido contacto justamente con la leva de entrada y el dardo señala el borde exterior del rubí. En el otro lado el dardo señala más allá del borde exterior, indicando que la palanca debe torcerse hacia el centro del rubí. Para hacerlo, precédase así: saqúese el áncora y obsérvese si es de metal duro o blando. Las áncoras de color de latón o de bronce son blandas, y las de color blanco deben probarse. Inténtese pinchar con la punta de una aguja el metal por la cara inferior; si la aguja señala el metal, es blando, pero si la aguja resbala, el metal es duro, o, al menos, demasiado duro para torcerlo con seguridad. Este método es parecido al que emplean los lapidarios para saber la dureza de las piedras preciosas, pero en lugar de una punta de diamante, como ellos, nosotros usamos una aguja

y levantar.

sencillo de construir. Un trozo cuadrado de latón de aproximadamente 5 cm de lado por 2 mm de grueso, forma la base. Se taladra en el centro un agujero bastante grande para que quepa holgadamente el eje de la palanca y permita libertad suficiente a fin de que el áncora pueda moverse y ponerse en contacto con los pasadores, en número de cuatro, dispuestos a unos 2 milímetros del agujero, con una altura de 2 mm aproximadamente. La ilus- Fig. 61. — Herramental de torcer la palanca del áncora. tración lo aclara perfectamente. El áncora debe estar colocada con su parte superior sobre el herramental, como se ve, y la palanca presionada con un palillo de boj. En el caso que se presenta, la palanca debe tor-

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cerse conforme indica la flecha, y los pasadores marcados, A y B, del herramental deben soportar la presión. Cuando se aplica la fuerza para torcer, la reacción debe estar en los pasadores y no en el eje del áncora. Debo encarecer que el torcido se haga por pequeños y repetidos toques y probando en la máquina frecuentemente. Cuando usamos este sencillo herramental no tenemos un gran dominio sobre el torcido; por esto son indispensables mucha precaución y cuidado, pues es muy perjudicial torcer exageradamente hacia un lado y después tener que hacerlo hacia el otro. Si el áncora es de material duro, tendrá que martillarse, esto es, obligar al metal a torcerse por extensión y compresión en un punto de la palanca. Para hacerlo manténgase el áncora sobre un yunque o punzón, sujetado en el tornillo de banco, y con otro punzón con punta de cincel (de canto bien redondeado) golpear como muestra la figura 62. Esto obligará a la palanca a torcerse para arriba. Empleando este método, tenemos cierto dominio sobre el doblado del áncora, pero aun así, es de aconsejar hacer muy pequeñas modifiFig. 62. — Golpeando la caciones, y comprobar frecuentemente palanca, para doblarla como indican las flechas. en la máquina. El cincel puede dejar señal en el costado de la palanca, pero se borra con un pulidor, polvos de esmeril y aceite. Las instrucciones sobre el uso del pulidor se darán en el capítulo que trata de la construcción de piezas nuevas. Comprobando el ángulo, sabremos también si la palanca tiene la longitud correcta. Después que un diente de la rueda de escape se ha liberado de la leva, anótese el movimiento de la palanca, antes que la elipse abandone la entalladura. Se ha dicho que en un escape bien proyectado y bien construido, este movimiento ha de ser nulo o despreciable, pues siendo así, indica que el áncora tiene la longitud adecuada. Si el movimiento es

considerable antes de que la elipse se libere de la entalladura, la palanca es demasiado larga. Como orientación para saber si la palanca debe acortarse o no, se tendrá presente que indica una longitud normal para el áncora el que ésta pueda moverse un poco después que el diente de la rueda de escape ha establecido contacto con la cara de retención y la elipse está aún en contacto con la entalladura de la palanca, de modo que cuando la elipse se ha liberado de la entalladura, sea posible acercar la palanca aun más al punto muerto. El movimiento de la palanca, después que la elipse se ha liberado de la entalladura, sería aproximadamente el camino al punto muerto. Si el movimiento es menor que éste, la pa- Fig. 63. — Empujando el dardo a la posición. lanca debe acortarse. Por otro lado, la palanca es demasiado corta cuando haciendo girar el volante hasta que la elipse engrane en la entalladura, ésta se desengrana antes que el diente de la rueda de escape se ha retenido. Tal condición es completamente posible y el reloj continuaría funcionando. Esta acción de impulso se efectúa a una cierta velocidad, y si la impulsión del volante movió el áncora de modo que se efectuara la retención, el volante no recibirá su impulso completo, motivando la consiguiente debilitación de las oscilaciones y subsiguiente efecto sobre la regulación del reloj. Si se ha comprobado que la palanca es demasiado larga, precédase a acortarla de la manera siguiente: quítese el dardo, el cual va montado por el lado de las levas, y empujando hacia éstas, saldrá. La herramienta que se muestra en la figura 63 es útil para ello. Úsense unas pinzas viejas y háganse entallas sólo en el costado de una hoja. La figura muestra estas pinzas empujando el dardo a la posición. Invirtiendo las pinzas, el dardo puede sacarse con seguridad. Se coge el áncora con la mano izquierda, como indica la figura 64. En la mano derecha se tiene una varilla redonda de hierro, o de acero suave, de un diámetro igual al de curvatura

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de los cuernos de la entalladura (Fig. 65). Apoyando la mano izquierda en el banco, y la varilla cargada con polvos de esmeril y aceite, se procede a pulir la palanca a fin de acortarla. Dense pasadas cortas y firmes, girando la varilla al mismo tiempo. En este sitio el áncora es muy delgada y no se requerirá un pulido a fondo para quitar el metal; por lo tanto, después de pocas pasadas compruébese en la máq uina. No es necesario montar el dardo para cada comprobación, sino solamente al dar el trabajo por terminado. Cuando se tiene la longitud correcta, limpíese el pulidor de polvos de esmeril y límese la superFig. 64. — Reduciendo la longitud de la palanca por pulido de los cuernos. ficie de éste con una lima muy fina, haciendo cortes circulares como si se hiciera un pasador. Recargúese el pulidor con diamantina y repítase la operación de pulido, haciendo movimientos rápidos, tanto en sentido longitudinal como en sentido circular. Esta operación daiá un buen pulido a la superficie interior de los cuernos. Cuando se hace esto, o cualquier otro ajuste por el cual se quita metal, asegurarse bien antes de decidir. Es fácil quitar metal, pero es dificilísimo volver a ponerlo. Piénselo bien antes de empezar y compruébese freFig. 65.—Seccuentemente. ción del puliSe notará que la varilla es redonda y que los dor, del miscuernos interiormente se harán circulares. Esto mo diámetro puede que no sea muy correcto, pero es bastante que la entalladura. exacto para el reparador. La curva interna de los cuernos debe ser igual a arcos de circunferencias iguales con centro en el del eje del volante estando el áncora en contacto con cada uno de los topes de punto muerto. En algunas fábricas suizas, las caras interiores de los cuernos se hacen planas para liberar la elipse, de lo que se deduce que la curvatura no es cuestión importante.

Después de acortar la palanca del áncora generalmente no resulta práctico volver a montar el mismo dardo, y por lo tanto será necesario hacer uno nuevo. Más adelante se dan instrucciones sobre ello. Si se cree necesario alargar la palanca, coloqúese la cara superior para abajo sobre la superficie lisa de un yunque plano, sujeto en el tornillo de banco, de una manera similar a la que representa la figura 62. Con un punzón de extremo plano se alarga la palanca, haciendo igual que cuando la doblábamos golpeando en su costado. Sobre todo es imprescindible que el extremo sea plano para no provocar ninguna curvatura. Otro medio a adoptar si la palanca es demasiado corta, consiste en avanzar un poco la elipse. Para hacerlo, basarse en las instrucciones dadas sobre la longitud de la elipse; pero no se olvide que sólo es un remedio circunstancial y que no es correcto recurrir al mismo. Todavía hay otro juego a comprobar en las piezas y que es necesario corregir si se encontrara defectuoso. Se le llama juego en el punto muerto, refiriéndose a la libertad de movimiento del dardo entre el punto muerto por un lado y el platillo por el otro. Mientras el volante está en posición, y aun sin el muelle espiral, y con el muelle real ligeramente cargado, gírese el volante hasta que la elipse se libera de la entalladura del áncora. Mantener el volante en esta posición, y con unas pinzas finas o un palillo puntiagudo, ensáyese el juego del áncora. Si la palanca se empuja hacia el platillo, debe volver perceptible al punto muerto. Pruébese en los dos lados. Es difícil precisar la cantidad de libertad, pero como orientación diremos que debería ser aproximadamente igual al camino al punto muerto. La figura 49 en la página 52 da una idea de la cantidad requerida de libertad. Si el juego de los puntos muertos es prieto en ambos lados, el dardo ha de acortarse. De .ninguna manera deben modificarse los topes para corregirlo. Esta corrección se efectúa sólo con el dardo. El dardo tiene por misión, principalmente, asegurar que la entalladura esté en buena posición para recibir a la elipse, cuando el volante oscila. No es una pieza funcional del escape, y el

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reloj marchará bien sin él, suponiendo que se conserve en una posición fija. Para acortar el dardo, sujétese el áncora como en la figura 66 y con una barreta Arkansas se rebaja su extremo, dejando su forma en V, como muestra la figura 67. El ángulo de la V debe ser algo menor de 90°. .< Si el juego al punto muerto es excesivo en un lado y escaso

dardo nuevo, pruébese con el áncora en posición. Disponer la máquina como para las pruebas anteriores y sujétese el dardo contra el platillo con un palillo puntiagudo de madera, y entretanto, se hace girar el volante hasta que la elipse se meta en la entalladura. Para ser correcta la elipse, debe entrar completamente libre, sin tocar los cuernos del áncora. Si tocara, podría hacerse la necesaria corrección, alargando ligeramente el dardo, pero sin que afecte materialmente al juego de punto muerto. Si
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Fig. 66. — Reduciendo la longitud del dardo con una piedra americana o barreta Arkansas triangular.

Fig. 67. — Vista ampliada del dardo. La punta ha de tener un ángulo ligeramente menor de 90 grados.

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Fig. 69. — Vista ampliada del doble platillo y del extremo de la palanca del áncora, mostrando la posición correcta del dardo en relación con el platillo de seguridad.

en el otro, el dardo debe torcerse para igualarlos. El juego excesivo en el punto muerto se corrige, o haciendo sobresalir un poco el dardo, o montando otro nuevo más largo. Es más rápido generalmente poner otro dardo. Límese un pasador de latón con una conicidad muy pequeña y larga, el cual se bruñe

Fig. 68. — Montando un dardo nuevo

con un bruñidor plano y se introduce por el lado de las paletas del áncora (Fig. 68). Córtese su parte posterior con unas tenazas finas dejando que sobresalga un poco, y la parte activa córtese aproximadamente a la medida y se acaba limando con una barreta Arkansas, como ya se ha explicado. Después de corregido, o de terminado si se ha construido un

esto no es posible, por exigir un alargamiento excesivo del dardo, redúzcanse ligeramente los cuernos. Empléese una varilla redonda, para pulir, de un diámetro un poco mayor que el indicado en las figuras 64 y 65, de modo que la longitud de la palanca no salga afectada más que en lo indispensablemente necesario, pero en cambio se aumenta el radio de la curvatura interior de los cuernos. Mientras se pule, los cantos de los cuernos se tocarán sólo lo estrictamente necesario. Cuando se mantiene el dardo contra el platillo para comprobar la facilidad de entrada de la elipse en la entalladura, aprovéchese la oportunidad para verificar que la rueda de escape no esté fuera de retención. Si el diente de la rueda de escape no está retenido y ha empezado a impulsar, el camino es demasiado grande, o el juego en el punto muerto es excesivo. La elipse debe sobresalir del platillo de impulso, como máximo, la distancia que hay hasta el platillo de seguridad, como se ve en la figura 69. En algunas máquinas es difícil ver la acción de la elipse, y en otras hay una ranura en la platina posterior, debajo del volante, que permite su inspección.

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Si la elipse es demasiado larga, poner el volante (sin el muelle espiral), con el platillo para arriba, sobre el calentador de azular con un pedazo de goma laca al lado. Con una llama de alcohol debajo se calienta y, cuando el pedazo de laca se ha ablandado, empújese suavemente la elipse para abajo con la hoja de un cuchillo. Manténgase sobre la llama un rato más, a fin de que la laca Fig. 70. — Herramienta para calentar llene el extremo fijo de la Ja goma laca que fija la elipse. elipse. Dar el mínimo de calor preciso para ablandar la laca, y así no habrá peligro de revenir al azul el eje del volante. Otro sistema de mover la elipse consiste en calentar con la herramienta de la figura 70. Su construcción es muy sencilla: dos pedazos de alambre de latón o de cobre, se retuercen conjuntamente y se meten por un extremo en un mango pequeño;

tillo de impulso cerca de la elipse. Tener el volante junto al banco para que el mango de la herramienta descanse sobre él, quedando así la mano derecha libre permitiendo ajustar la elipse con unas pinzas, tal como se representa en la figura 71. Cuando se ha de poner goma laca nueva, se aconseja limpiar bien de todo residuo anterior, en primer lugar con bencina y después con alcohol metílico. No deben quedar trazas de aceite, pues de lo contrario la goma laca no se pe- Fig. 72. — Herramienta para ensanchar la entalladura del ángaría. cora. Las elipses de tamaño defectupso han de corregirse. Y si no tienen la libertad suficiente en la entalladura, ésta debe ensancharse, usando para hacerlo la herramienta que se reproduce en la figura 72. Con un pedazo de alambre de latón duro se hace una curva en forma de arco, que se mete en dos agujeros que se han practicado en un trozo de muelle real, después de haberlo recocido. Al arco se le da la forma conveniente para que actúe de resorte y no se desprenda del pedazo de muelle, y así se logrará que éste quede recto. El pedazo de muelle se
Fig. 73. — Puliendo la entalladura del áncora

Fig. 71. — Calentando el platillo para ajustar la elipse

al otro extremo se le da la forma de agarradero, se martillean las puntas libres de los alambres para aplanarlas y se les tuerce hacia dentro formando un espacio hueco. A los extremos se les da, con una lima, una forma adecuada para que, cuando la herramienta es empujada contra el platillo de la elipse, actúe como unas pinzas elásticas. Para usarla, se calienta la parte de la herramienta formada por los alambres, y se prende en el pla-

pulimenta con un alisador de cuero por la parte contraria al arco, haciéndolo en sentido transversal. Luego se carga el muelle con polvos de esmeril y aceite, siendo su manejo el que puede verse por la figura 73, Se dan dos o tres pasadas en cada lado de la entalladura, recordando que si ésta tiene las paredes delgadas, este pulidor las rebaja rápidamente. Cuando ya casi se ha logrado el punto de libertad que se deseaba, se limpia el pulidor con un trapo y se alisa con el cuero como antes. Seguidamente cargúese con diamantina y se pulen las pa-

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redes de la entalladura. La pequeña curvatura que produce la acción del pulidor origina uña superficie ligeramente redondeada en la pared de la entalladura, cosa que consideramos beneficiosa. Si la elipse tuviera excesiva libertad dentro de la entalladura, cambíese por otra ligeramente mayor, lo que exige agrandar el agujero de la elipse en el platillo de impulso. Además, la modificación que necesitamos hacer es relativamente pequeña, y el platillo puede aceptar una elipse mayor. Para ensanchar el agujero de la elipse, límese un pedazo de alambre de hierro o de acero suave, .a la forma de la elipse, generalmente algo mayor que un semicírculo, pero menor para que el alambre pueda introducirse fácilmente en el agujero. Cargúese este alambre con polvos de esmeril y aceite y púlase el agujero, a fin de ensanchar el diámetro. No es necesario pasarle, luego, diamantina. Algunos técnicos recomiendan cerrar un poco la entalladura del áncora al objeto de corregir este defecto, habiéndose proyectado yunques especiales para lograrlo. JVo lo recomiendo, pues creo que es una práctica peligrosa, con el riesgo grave de rotura de la entalladura, o, al menos, de desbaratarla, y también con posibilidad de poner el áncora fuera de ángulo. Los ángulos relativos de las caras de impulso de las levas y de las de los dientes del escape, vienen determinados por el fabricante. Los relojeros americanos dan a esto una gran importancia, pero considero que el reparador no puede hacer otra cosa que cambiar las levas si son incorrectas. Los ángulos de las levas y de los dientes son complementarios, y están dispuestos de tal forma que nunca, durante la acción completa de impulso, las caras coincidan. Si coincidieran, habría un decidido arrastre, como una succión o una adhesión por aceite. Por esta razón no hay más remedio que cambiar la leva o las levas. Se puede dar el ángulo deseado por medio de un disco de cobre cargado con polvos de diamante, pero no lo recomiendo por no creerlo práctico ni económico para el relojero reparador. Si se observan con una lupa de doble lente los dientes de la rueda de escape cuando se mueven a lo largo de la cara de impulso, probablemente pod rá verse la lu z entre el diente y la leva. El talón del diente de escape es la única porción de diente que debe establecer contacto con la leva (Fig. 48), y sólo es

cuando el diente deja la leva, que la punta de la cara de impulso del diente del escape la toca. Recuerdo un escape bien hecho, en el cual los dientes tenían un ángulo de tres gr ado s; la leva de entrada en su cara de impulso, 10° 20', y la de salida, 23° 10', como puede verse en la figura 44. La verificación de si el escape está en fase es muy importante y fácil de lograr. Para estar el escape en fase, la elipse debe estar en el centro de la entalladura cuando el volante está parado y el muelle real descargado. Este no siempre es el camino conveniente para hacer la verificación, ni es siempre exacto. La fase es un término medio que depende de ligeras inexactitudes del escape (y son muchas, como antes he hecho observar). El modo mejor de hacerlo consiste en dar dos o tres vueltas al muelle real con el escape todo montado. Sostener la máquina con la mano izquierda, y con un palillo en punta en la derecha, intentar parar la oscilación del volante. En un escape bien proporcionado y correcto no se podrá parar el volante. Si éste no se detuviera, el escape está en fase. En muchos relojes se verá que el volante se para, y la prueba consiste entonces en ver si tiende a pararse más en un lado que en otro. El escape está en fase si se para por igual en ambos lados, esto es, durante la acción de las dos levas. Pongamos un caso definido: mover el volante, cuyo brazo estará constantemente empujado por la pun^ ta del palillo. El volante se mueve de modo que la leva de en-> trada se detiene en el diente y el volante se para; muévase la punta hacia el otro lado del brazo y gírese el volante para que se suelte; entonces oscilará vivamente media vuelta parándose por la punta de madera. Se continúa conduciendo el volante hasta que se para en la leva de salida. Mover el volante para que despegue otra vez y notamos que es necesario conducir más lejos para el despegue en la leva de salida que en la de entrada, indicando esto que la virola del espiral del volante ha de correrse hacia la leva de salida. Lo que debe correrse la virola, solamente puede averiguarse por tanteo. Siempre es mejor y más seguro retirar de la máquina el volante cuando intentamos correr la virola. Introdúzcase la hoja de la punta de engrasar en la virola y darle una ligera torsión que le hará girar en el eje. Colocar el volante sobre

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un yunque y apretar fuertemente la virola hacia abajo, pues la corrección puede elevarla algo y motivar que no girara plana cuando esté nuevamente en la máquina. En este momento podría ser ventajoso hacer una revisión del escape. Empezaremos por el platillo de impulso para asegurarnos de que no toca con £ JE DEL VOLANTE la entalladura del áncora, Asiento (/e/ según la figura 69. Si la
va/arríe

el platillo debe correrse un poco en el árbol, y aun puede ser necesario rebajar su asiento en él (fiFig. 74. — Partes del eje del volante gura 74). Otro método consiste en torcer la palanca del áncora, tomando antes las precauciones ya explicadas respecto a la clase de su metal. Suponiendo que precisa torcerla hacia abajo, quítese el áncora de la máquina, y coloqúese sobre un bloque de madera, con su cara superior hacia abajo. El bloque de madera debe tener un agujero en el cual cabrá holgadamente el eje de áncora. Con el exterior redondeado de unas pinzas, o con un pequeño bruñidor ovalado, apretar la palanca, como indica la figura 75; esto, como es natural, obligará a la palanca a torcerse. Si conviene torcerla en el otro sentido, se invierte y se aprieta en la otra cara. En este caso, Fig. 75. — Torciendo la palanca sobre un bloque de madera. el bloque de manera ha de tener otro agujero para que el dardo quede libre. Hasta qué punto debe apretarse depende de la dureza del metal del áncora. Conviene comprobar a continuación que el dardo esté libre de la luneta del platillo de seguridad (Fig. 76); pero no siempre es posible verlo en un escape moderno. Cuando se hace la
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t ~ — S/ento con feo toca,

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prueba para cerciorarse de que el dardo funciona correctamente, se mantiene el áncora de modo que el dardo toque al platillo de seguridad, y entonces se hace girar al volante para asegurarnos de que la elipse se introduce como es debido en la entalladura. Si durante la prueba se notara un efecto de trabado, puede achacarse a que el dardo toca la esquina de la luneta del platillo de seguridad, o roza en el fondo de la misma. Si existe alguna duda, se unta la punta del dardo con tojo y aceite, y se repite la prueba; luego se quita el vo- PLATILLO DOBLE lante y se inspecciona el platillo de seguridad. Si hay trazas de rojo en la luneta, deberá hacerse ésta más ancha o más profunda. Fig. 76. — Piezas que componen Por las trazas de rojo se verá el platillo doble. dónde está el fallo Cuando el escape está despiezado es el momento de inspeccionar la fijación de sus varios componentes: asegurarse de que el eje del volante está firme en él, el platillo seguro en el eje y la elipse segura en el platillo. Ver si la virola del espiral está prieta en el eje del volante. Vigilar que las levas estén bien seguras, que el áncora esté firme en su eje y que el dardo esté fijo. Luego mirar si el piñón está prieto con la rueda de escape. Escudriñar muy de cerca para cerciorarse de que el rubí y el contrapivote están bien sujetos. La más ligera flojedad de cualquiera de las piezas mancionadas tendrá un señalado efecto sobre la regularidad de la marcha del reloj, siendo una buena costumbre el comprobarlas, pues una falta de esta naturaleza no descubierta puede acarrear serias consecuencias difíciles de remediar. Examinar si las levas y la elipse están descantilladas; si estas piedras no se hallan en buenas condiciones, sobre todo en sus caras operantes, hay que cambiarlas sin dudar. Vigilar los rubíes contrapivotes por si algún pivote ha podido erosionarlos en su centro. El único remedio en tal caso está en cambiarlo. Mirar si la periferia del platillo de seguridad está bien pulida. No debe tener ni rebabas ni rugosidades, y los cantos de la luneta también deben estar libres de rebabas. Si existiera alguna rugosidad en la periferia del platillo de seguridad, habría el

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peligro de que el dardo, al tropezar con ella, transmitiera una sacudida al reloj. Cuando un reloj recibe una sacudida el áncora deja el punto muerto y el dardo entra en contacto con la periferia del platillo de seguridad; entonces, si la sacudida viene cuando la elipse está a punto de entrar, el áncora recibirá libremente la elipse en su entalladura. Pero si la sacudida se presenta estando la elipse a alguna distancia de la entalladura, el impulso de las levas tendrá tiempo de actuar, siendo el áncora impulsada hacia atrás al punto muerto, por la rueda de escape, y luego todo vuelve a su funcionamiento normal. Debe comprobarse si los dientes de la rueda de escape están libres de la parte metálica del áncora. Si queda alguna duda — la rueda de escape puede fluctuar ocasionalmente durante la caída — úntense los dientes de la rueda de escape con una mezcla de rojo y aceite y se prueba otra vez. Si se notan trazas de rojo en algún punto de las paletas, debe rebajarse en este punto. No se olvide quitar, después de todo, el rojo, por ser una substancia perniciosa para la máquina, si se deja. La marcha irregular de un reloj ya viejo puede ser consecuencia de un áncora desequilibrada. Puede el impulso no ser potente y una ligera sacudida hace que el áncora caiga fuera del tope de punto muerto, y así permite que el dardo pegue al platillo de seguridad. El remedio está en equilibrar el áncora y hacer que el impulso sea un poco más definido. El equilibrado del áncora ciertas veces es completamente irrealizable. Algunas máquinas finas tienen piezas de contrapeso en las paletas para este fin; si no podemos equilibrarla, por lo menos podremos reducir el peso de una parte. Los fabricantes de escapes hacen la verificación que se conoce por marcha a la mitad para determinar el peso correcto del volante antes de poner el muelle espiral. Generalmente es indicio de que todo marcha bien en el escape, que el reloj funcione a medio tiempo. Con el escape montado, pero sin la espiral del volante y con el muelle real cargado, se da al volante una ligera oscilación, la que debería llevar la rueda de escape a la retención, y recibir suficiente impulso para arrastrarlo, funcionando las demás piezas del escape sin la espiral del volante. El volan-

te debe continuar oscilando hasta que el muelle real se haya desarrollado totalmente. Si el volante tiene la masa correcta el reloj funcionará a medio tiempo, esto es, registrará sólo treinta minutos cada hora. El engrase del escape de áncora juega un papel muy importante en el funcionamiento del mismo, particular del que se trata con detalle en el capítulo IX, Limpieza manual y engrase. Finalmente, debe comprobarse si la elipse es vertical; si no lo es, se calienta un pedazo de varilla plana de acero, parecida en forma al bruñidor de extremos de pivote, y se pone sobre la elipse hasta que la goma laca se ablande y permita ponerla vertical. Esto me recuerda lo ocurrido a un viejo operario finidor, cuyo trabajo consistía en tornear piñones, que tuvo que limpiar el reloj de un amigo. No lograba que el reloj funcionara bien, hasta que se fue a pedir consejo a un amigo constructor de escapes. Éste calentó un trozo de alambre, aplicándolo a la máquina, con el resultado sorprendente de que el reloj marchara bien seguidamente. Después, aquel operario aplicaba siempre un alambre caliente a toda máquina que reparaba; estaba convencido de que había descubierto un "arte misterioso". Ni qué decir tiene que su amigo puso la elipse vertical. Moraleja de esta historia: no hay camino trillado para tener éxito en la reparación de relojes, ni hay ningún truco; se debe saber lo que se hace y el porqué. El funcionamiento del escape debe aprenderse por un estudio meticuloso y nada puede dejarse a medio hilvanar. El lector creerá que el examen de un escape de áncora es un asunto largo y que la mayoría de relojes no merecen se les dedique tanto tiempo. Para una persona experimentada, el examen tal como lo he presentado no toma más de diez minutos. Las correcciones o modificaciones, si deben hacerse, requieren ya más tiempo, pero es tiempo bien empleado; un reloj no puede hacer buen servicio si su mecanismo vital, el escape, no funciona correctamente.

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CAPÍTULO VI

ESCAPE DE PALETAS CON ESPIGA
Los relojes con escape de áncora de espigas juegan un buen papel en la actual industria relojera, y por tanto no deben olvidarse. Los relojes con esta clase de áncora no pueden ser de alta calidad y de ellos no cabe esperar resultados muy precisos, pero son lo razonablemente buenos dada la economía de su precio. De una prueba con diez mil relojes de este tipo, se logró un resultado de un minuto en 24 horas en las posiciones de esfera cara arriba y colgados por el pendan, con sólo 9 fallos. No hay, pues, motivo para el desdén. Afortunadamente este escape es simple; y digo afortunadamente, porque el coste original no justificaría una reparación de importe elevado. De hecho, desde el punto de vista de la producción, es un diseño de escape eficiente y hábilmente concebido. Su proyección modernista, su basta y robusta construcción y los huelgos que permite, le hacen especialmente apto para la fabricación en serie. Desde el punto de vista del reparador, su examen es muy sencillo, pues tiene pocas partes complicadas y un ajuste razonable puede hacerse rápidamente con el suficiente grado de exactitud. Lo mismo que en el caso del áncora a levas, antes de intentar el examen del escape debe tomarse en consideración la apariencia general del reloj y la condición de la máq u ina, Esta clase de relojes sufren mucho de las incursiones de los aficionados, y pruebas de ello se ven generalmente en la caja, que por sus rascadas y señales, puede dar fe de la vida de la máquina. Suelen presentar casi siempre algunas muestras de uso descuidado, de caídas accidentales y otros daños que pueden parar el reloj, o producir una marcha irregular, y siguiendo' esta indicación quizá podrá localizarse rápidamente la que se supone

ha pasado y lo que puede descubrirse con el subsiguiente examen más a fondo. Suponiendo que no haya rotura o desarreglo por causas exteriores, se empezará a verificar el escape por la retención. No es necesario quitar el volante. Con el muelle real parcialmente cargado, permítase al volante Retención segura; el diente que oscile, hasta que un cae sobre la línea de centro de la espiga. diente de la rueda de escape se libere, y entonces póngase atención en que la espiga Retención insegura; el diendel ánc ora ca iga sobre la te cae debajo de la linea de cara de retención del diente centro de la espiga. del escape, como se ve en A de la figura 77. Se corre un Sin retención; el diente da poco más adelante el volancontra la cara de impulso de te de modo que el diente espiga. impulse la espiga a la raíz del diente. Se realiza esta Fig. 77.— Caída del diente del escape prueba con las dos espigas y sobre la espiga del áncora. en todos los quince dientes. Si la retención es defectuosa, o sea, si la espiga de la paleta cae en la cara de impulso del diente, torcer la lengüeta A (figura 87, pág. 8o, y figura 91, pág. 82) hacia la rueda de escape. Para hacerlo, agarrarla con los alicates de punta larga y plana y darle una torsión. Siendo amplios los huelgos del escape a paletas con espiga, el grado de exactitud requerido en las levas del escape a áncora es innecesario, pero, naturalmente, todo escape debe ser correcto, cualquiera que sea su sistema, si se desean de él buenos resultados. Torciendo la lengüeta del cojinete del áncora, puede separarse de la vertical, pues raras veces es posible ajustaría por el final del puente del áncora, pero esto es casi inmaterial, siendo la cantidad muy pequeña. Cuando se verifica la retención, es importante procurar que el diente de la rueda de escape caiga algo por encima de la línea de centro de la espiga (Fig. 77). Si el diente cae sobre la espiga, como en B, la rueda de escape empujará el áncora hacia adelante, de modo que el dardo rozará con el platillo, defecto que re-

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presenta una falta completa de retención, como puede verse en C de la citada figura 77. Después compruébese sí la caída de la rueda de escape es igual en ambas espigas del áncora. Hágase girar el volante para retener un diente y anótese la distancia del diente liberado hasta que sea retenido por la espiga del áncora. Invertir el giro del volante hasta que un diente haya caído sobre la otra espiga, y anótese la cantidad de caída. Si la caída es desigual, debe torcerse la paleta en que está la Fig. 78. — Herramienta con espiga errónea. Si, por ejemplo, se punta de garra para torcer la observa que la espiga de salida perpalanca del áncora. mite más caída que la de entrada, se tuerce la paleta de la espiga de salida hacia la de entrada. Algunos tipo s de áncoras con espigas permiten con gran facili dad esta torsión. Hágase una herramienta como la representada en la figur a 78. Se toma un pedazo redondo de acero de u nos i oo mm de largo por un milímetro de diámetro, se lima el extremo para darle la forma que se ve en la citada figura y se le pone un pequeño mango. Para usarla, se monta la ranura de la horquilla sobre la paleta (Fig. 79) y se le da un ligero giro. Generalmente tampoco en este caso es necesario quitar el áncora de la máquina para hacer la corrección, ya que la paleta es delgada y se puede torcer con facilidad. Debe recordarse siempre que los pivotes del eje del áncora son por lo general muy pequeños, y además pueden ser blandos, de modo que debe Fig. 79. — Torsión de las ponerse precaución, si conviene quitar paletas con la herramienta el áncora de la máquina para hacer el de punta de garra, para disminuir la calda. ajuste. Algunas áncoras de este tipo son más robustas, como vemos en la figura 87, pág. 8o, y deben quitarse de la máquina para torcerlas con unos alicates de punta plana. Donde ello no es posible, se practica un corte de sierra con la li ma de hacer la ranura de las cabezas de tornillo, como se ve en A de la figura 8o, y se go lpea la palet a para c errarla, tal como se índica. Para examinar el juego en el platillo, gírese el volante hasta que e l pasador de impulsión quede libre de la entalladura y

pruébese el juego. En muchos de estos tipos de áncora se han omitido los topes de punto muerto, ejerciendo sus funciones la raíz de los dientes de la rueda de escape. Inviértase el giro del volante y pruébese el juego otra vez; debe ser el mismo en ambos lados. El corregir el juego en el platillo es asunto sencillo. Puede no haberlo o ser poco en un lado y excesivo en el otro; en tal Fig. 80. — Acercamiento de las paletas caso torceremos la palanca por torsión, después de haber abierto un corte de sierra en A. hacia el lado que está en exceso. Para lograrlo, se emplea la misma herramienta de la figura 78, pero tal como indica la figura 81. Esta corrección puede efectuarse también sin quitar el volante. Si no hay o es insuficiente el juego en ambos lados, debe alargarse el dardo. Si está hecho de alambre puede alargarse, torciéndolo primero para abajo y después para arriba, hasta que toque el platillo, como muestra la figura 82. Algunos dardos son solidarios con el áncora en cuyo caso para alargarlos deben estirarse. Se coloca sobre un punzón-cincel de extremo plano, el cual, por medio de un portapunzones, se sujeta en un tornillo de Fig. 81. — Uso de la herramienta de punta banco, como se Ve en la fide garra para enderezar la palanca del . . 1 áncora. gura 83, y un ligero golpe

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con el martillo será suficiente en la mayoría de los casos. Debe también mirarse si el pasador de impulso encaja en la entalladura del áncora. Si se requiere corrección, basta con torcer para arriba o para abajo, según sea necesario, con la herramienta de torcer como indica la figura 84. Pruébese el juego del pasador de impulso dentro-de la entalladura; debe estar completamente libre. Para ver él ¡¡ impulso, gírese el volante hasta que el pasador de impulso esté libre de la entalladura y manténgase el volante en esta posición. Con palillo puntiaFig. 82. — Procedi- un miento de torcer el gudo muévase el ándardo para alargarlo. cora hasta que el dardo toque el platillo de seguridad, y luego suéltese súbitamente el áncora. Si el impulso de la rueda de escape actúa, el áncora debe Fig. 83. — Alargamiento del dardo por estirado a desprenderse suavemente del platillo. El golpes de martillo. impulso es debido al ángulo de la cara de retención de los dientes de la rueda de escape. Si no hubiera impulso, este ángulo no sería bastante agudo (Fig. 85). El mejor modo de corregirlo es cambiar la rueda de escape, con la

aguja. Es un trabajo largo para un reloj barato, pero puede que sea el único remedio. El impulso es esencial, si se quieren obtener los mejores resultados. Por lo tanto, ensayar el impulso en ambas espigas del áncora y hacerlo con cada espiga y con los 15 dientes. Estoy convencido de que no se da la importancia debida al impulso, tanto en un tipo de áncora como en otro. El impulso es tan importante como la retención. La experien-

Fig. 86. — Montando una nueva espiga de paleta

irFig. 84. — Torsión de la palanca del áncora para que la espiga de impulso ajuste correctamente. Fig. 85. — La linea de puntos indica por donde debe rebajarse el diente para aumentar el arrastre.

buena intención de que la nueva rueda tenga los dientes tallados con mayor exactitud. Otro método consiste en cortar los dientes como se indica por la línea de puntos, con lima plana de

cia me ha demostrado que la mayoría de relojeros reparadores saben algo sobre la retención, pero son pocos los que tienen ideas claras sobre el impulso, y aun éstos ciertamente olvidan su importancia. Si las espigas del áncora están gastadas, lo más económico es cambiar el áncora, pero si no es posible, podemos ajustar espigas nuevas. Las espigas originales están sólo metidas y apretadas; así es que si debemos poner otras han de ser /de un diámetro algo mayor. El que sean un poco mayores no afectará al trabajo del escape. Saqúense las espigas viejas y se escoge un pedazo de acero que tenga el diámetro deseado. Una aguja de coser corriente sirve muy bien, por ser dura y tener una superficie bien pulida. Córtese un pedazo a la longitud requerida, póngase el áncora sobre un banquillo (placa agujereada de acero) ; agárrese la espiga con unas pinzas como muestra la figura 86, y métase dentro del agujero de la paleta. Algunas espigas

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se hacen al torno, utilizando una varilla de acero de un diámetro mucho más grande. No requiere otra cosa que meterla en el agujero por el lado más ancho. Ajustar una espiga nueva no es muy grato desde el punto de vista del reparador. No vale la pena de tornear una nueva espiga, ya que es más rápido limar la antigua al ras y hacer un agujero en la paleta para recibir la nueva. El moderno Ingersoll de bolsillo (Fig. 87) tiene áncora del tipo robusto, realizándose la retención en la raíz de los dientes de la rueda de escape. Los Fig. 87. — Máquina de bolsillo y áncora Ingerhuelgos son amsoll, representados al doble de su tamaño. plios, y el reloj funcionará bien con agujeros razonablemente grandes para los ejes de la rueda de escape y del áncora. El eje del volante tiene pivotes cónicos, estando controlado el juego axial por un tornillo. Los pivotes se asientan en cojinetes, también cónicos, uno en el final del eje y el otro en el extremo del tornillo. Cuando precisa arreglar o agudizar los pivotes debe quitarse el espiral del volante y sujetar con una pinza elástica de torno el
• j« i . Fie. 88. — Arriba, pi-

eje del volante, y mientras se hace girar a vo°e conico de gene_ cierta velocidad se amuela con una barreta ratriz recta; abajo, pite có ic Árkansas a, ~J *• , 6 88), con lo cual se v o generatrizchgeramen45° (Fig. . ' ? ° on la tiene el máximo de resistencia al desgaste te curvada.

y el mínimo de rozamiento. Algunos técnicos opinan que el pivote es mucho más robusto si la arista del cono en vez de ser recta es un poco curvada, como muestra la citada figura. Argumentan su opinión diciendo que cuando el eje trabaja vertical la parte curvada del pivote es la que trabaja y en cambio no trabaja la punta. Cuando se trata de un reloj con pivote muy pequeño, la superficie de fricción debe tenerse en cuenta, y de los dos males el pivote más delicado puede ser lo menos discutible. Cuando se han borrado todas las señales de desgaste y la punta tiene una superficie cónica lisa, se termina el cono con un bruñidor plano, manteniéndolo al mismo án- Fig. 89. — Los topes de punto muerto. Aparte, el áncora. gulo que la barreta Arkansas. Hágase igualmente con los dos pivotes. La oscilación del volante mejora grandemente si los pivotes han recibido los cuidados necesarios. La figura 89 representa parte de una máquina suiza de 13 líneas, fuera el volante y su puente, para que se vean los topes de punto muerto. No hay medios para a justar realmente este escape, si la retención es defectuosa. Los pivotes del eje son de la forma usual, asociados con rubí y rubí contrapivote, y han de tomarse las mismas precauciones para el pulido y bruñido finales. La máquina es del tipo Roskopf. La figura 90 representa un Ingersoll, de fabricación suiza, de i o £ líneas y del sistema Roskopf; no tiene topes de punto muerto. El poseer un agujero debajo del áncora ofrece un medio para el ajuste, si la retención fuera defectuosa. Otra máquina suiza, la marca registrada "Ebosa", tiene un tornillo de ajuste por el cual la posición del agujero inferior del áncora puede situarse. La figura 91 muestra el áncora con espigas de una máquina de i o \ líneas de la The Medana Watch Company. No es una máquina sistema Roskopf. El tren, el mecanismo de movimíen-

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to, etc., son normales, mas el áncora con espigas tiene topes de punto muerto. Los pivotes son del tipo de agujero y pieza conCuando se limpia el escape a áncora con espigas, han de tenerse en cuenta algunos puntos. Las espigas del áncora tienden a forzar todo el polvo y suciedad en la raíz de los dientes de la rueda de escape. Esto ocutre particularmente en el tipo en que el punto muerto se hace en la rueda. El continuo martilleo sobre dicho punto no sólo acumula la suciedad, sino que también la comprime. Si esta suciedad comprimida no se quita cuando se limpia el reloj, afectará seriamente el juego en el platillo y aun hará que el dardo roce con él. La limpieza ordinaria no quita esta costra dura, y para hacerlo debe sostenerse la rueda de escape entre los dedos pulgar e
índice de la mano izquierda , 1 • , Fig- 92. — Modo de quitar la costra que a veces se encuentra en las raíces

trapivote y, por si la rueda de escape no se retuviera, tiene meFig. 90. — Máquina Ingersoll de 10 1/2 líneas (tamaño doble). A la izquierda, la platina superior; a la derecha, el lado de la esfera, y aparte, el áncora.

Fig. 91. — Máquina Medana de 10 1/2 lineas (tamaño doble). A la izquierda, la platina superior; a la derecha, el lado de la esfera, y aparte, el áncora.

dios de ajustarse. Se ha indicado ya que el polvo es el gran enemigo del escape a áncora con espigas, y como defensa contra él lleva la máxima protección: un guardapolvo delgado sobre la máquina, ajustado alrededor del canto.

y rascar con la hoja de un cude los dientes. chillo afilado en el largo de la raíz, únicamente para quitar la costra, pero no el metal, dejando sólo brillante el canto (Fig. 92). Procúrese que las espigas estén exentas de aceite congelado; hay que limpiarlas bien con barritas de medula impregnadas de bencina. Hacer lo mismo con la espiga de impulso y con la entalladura del áncora. Los pivotes se engrasan de la manera usual. Las espigas de áncora se engrasan cuando el reloj tiene cuerda. Apliqúese un poco de aceite cuando se efectúa la retención sobre un diente de la rueda de escape. Déjense pasar tres dientes, se para el volante y se pone un poco más de aceite como antes, y así sucesivamente, hasta que todos los dientes de la rueda tengan un poco de aceite. Al contrario del escape a áncora con paletas macizas, el pasador de impulso se engrasa ligeramente. Póngase un poco de aceite sobre la uña del dedo pulgar con una punta de engrasar; córtese un palillo de boj en forma de cincel, que se moja con el aceite de la uña y, a su vez, con él se engrasa la elipse o pasador de impulso. Para nuestro objeto, se aplica así el aceite suficiente.

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Sobre el engrase de las espigas y de la rueda de escape de los relojes a áncora con espigas, que no sean del sistema Roskopf, existe una fuerte controversia. Después de la introducción de la rue da de centro y rodaje más fino, la transmisión de la fuerza al escape se controla mejor. En consecuencia puede emplearse un muelle real menos robusto, y esto, junto con lo anteriormente dicho acerca del control de la fuerza al escape, hace que se dilate la vida útil del reloj. Sin embargo, la lubricación tiene mucha importancia, para cuyo objeto en el mercado suizo se ha puesto a la venta una grasa especial destinada a los escapes a áncora con espigas. Este lubricante tiene dos ventajas: a) no se desparrama, permaneciendo constante más tiempo que el aceite, y 6) no se mezcla con el polvo tanto como el aceite, según garantiza la casa productora. Esta grasa no se espesa; forma una película fina sobre la bien pulida superficie de las espigas y pasadores. Finalmente, debo advertir que en estos tipos de reloj es mejor no abusar del engrase.

CAPÍTULO VII

EL TREN: ENGRANAJES Y FORMAS DE DIENTES
Después de los escapes, el tren es la parte de una máquina que requiere mayor atención y estudio. Lo primero que debemos considerar en conexión con el tren, es la relación, o sea la diferencia entre el número de dientes de las ruedas y el número de alas de los piñones. Si las ruedas tienen: la de centro 8o dientes, la primera 75, la segunda 8o, la de escape 15, y los piñones: i o alas en el primero, i o en el segundo y 8 en el escape, enton8o x 75 x 8o x 15 x 2 .. 0 T ees --------— ----------------- = 18.000. La rueda de escape tiene 10 x 10 x 8 15 dientes, y se multiplica por 2 porque cada diente actúa en las dos paletas. Por lo que antecede se comprende que el volante debe hacer 18.000 oscilaciones por hora. Cuando han de calcularse el número de oscilaciones del volante, no cuentan los dientes del barrilete ni las alas del piñón de centro. Si el reloj lleva agu8o x 15 x 2 x 6o ja segundera, entonces el calculo se hace: -------- — ----------=
o

= 18.000 oscilaciones. Con 8o dientes de la segunda, 1 5 X 2 de la rueda de escape, dividido por las 8 alas del piñón de escape, y el resultado multiplicado por 6o (pues la segunda da 6o revoluciones por hora), obtenemos 18.000. Por proporción puede calcularse el número de dientes de una rueda, o el número de alas de un piñón. Si se ha extraviado, por ejemplo, la primera rueda de una máquina, podemos calcular su número de

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJE3O

EL TREN: ENGRANAJES Y FORMAS DE DIENTES

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, 8o x x , , . 6o x 10 x 10 dientes, asi: - = 6o, de la que sacamos x = - - -10 x 10 8o = 75, que es el número de dientes de la rueda extraviada. Si hemos perdido la rueda y el piñón, podemos hallar la relación entre los dientes y las alas por:
x x 8o x 6o x 10 - = 6o, de donde — = — - 10 X £ £ 8 0

7, 5 -

lo que indica que la rueda ha de tener 7,5 veces más dientes que alas el piñón. Tomando en consideración el cálculo del resto del tren, se llega a la conclusión de que la rueda ha de tener 75 dientes y el piñón i o alas. De todas maneras, no nos proponemos dar aquí extensos detalles sobre el cálculo de tren. Debe decirse ahora que los relojeros otorgan demasiada confianza al tren, y así, en la mayoría de los casos ni creen oportuno examinarlo. Si no se ha visto nunca el reloj que se va a reparar, o si se supone que el reloj ha pasado por otras manos después que se reparó por última vez, no se tenga nada por garantizado y examínense todos los engranajes. Si el tren está perfectamente libre, cuando se le hace rodar hasta acabar la cuerda después de haber cargado un poco el muelle real, el tren invertirá su sentido de rotación en el momento que el muelle quede descargado del todo. En otras palabras, antes que la rueda de escape se pare, girará una o dos revoluciones al revés. Esto es debido al rebote, cuando el ojo del muelle real topa con el gancho del árbol del barrilete. Quizá es una prueba algo burda, pero da una idea general bastante clara sobre la libertad de todo el mecanismo del tren. Así pues, antes de empezar a mirar la importante cuestión de los engranajes se debe dar una ojeada general al tren. Ante todo examinaremos el piñón de cañón; si es del tipo a presión, debemos asegurarnos de que está bastante fuerte para arrastrar las agujas. Es preferible apretarlo ahora, si es necesario, más que cuando el reloj esté montado con la esfera, pues deberíamos desmontarlo de nuevo si las agujas estuvieran flojas. O tro defecto del piñón de cañón es su tendencia a despla-

zarse axialmente, recomendando consultar el capítulo Ejecución de piezas nuevas (montaje de piñón de cañón) para mejor comprensión de este defecto. Examinar las ruedas del tren, manteniendo la máquina a la altura de los ojos, para ver si todos los ejes están verticales; es esencial que las ruedas de centro y la segunda (si hay aguja segundera) estén perfectamente planas u horizontales. Si se tiene alguna duda, precédase como sigue: vuélvanse a montar el piñón de cañón y las ruedas horaria y minutera; móntese también la corona y el árbol remontoir; entonces repóngase la esfera y sujétese bien. Ahora móntense las agujas horaria, mi- Fig. 93. — Golpeando el árbol de centro nutera y segundera. Muévapara enderezarlo. se la aguja minutera en sentido circular normal y obsérvese su camino para ver si corre a la misma altura en toda la esfera; si en un sitio se eleva y en otro opuesto baja, entonces es señal de que la rueda de centro no gira plana. Probar también la aguja segundera de la misma manera, dejando que el reloj funcione por lo menos durante un minuto. La primera y la de escape también deben estar planas, pero no es tan importante porque éstas están desligadas de las otras partes del movimiento y realiza sus funciones correctamente. Ni por un momento apruebo que alguna rueda deba dejar de estar perfectamente horizontal, pero desde el punto de vista de la economía no sería prudente gastar mucho tiempo en poner planas las ruedas en una máquina barata; lo importante es saber lo que puede menospreciarse. Si se encuentra que la aguja minutera hace todo el recorrido a la misma distancia de la esfera, pero no así la aguja horaria, es prueba de que el árbol de centro está torcido. Búsquese en dónde lo está, haciéndolo girar entre las patas de un calibre; luego se pone sobre un yun-

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que plano de acero con la curvatura para arriba, y se golpea ligeramente con la pena del martillo, como se ve en la figura 93, para enderezar el árbol, con poco riesgo de rotura y sin necesidad de recocerlo ni rebajar el revenido, aunque algunas veces es necesario hacerlo para más seguridad. Corregir estas ruedas, si girando no se mantienen perfectamente paralelas a la platina, es asunto de poca monta. Tratan-

Aguzar, en punta larga, un palillo de boj. Se retira la varilla de centrar y se mete el palillo en el agujero; se hace girar el mandril rápidamente, manteniendo, entretanto el palillo, lo cual se hace para dar al palillo la forma del agujero. Ahora se ponen en el extremo del palillo unas tenazas, o algo similar, cabalgando, como se ve en la ilustración. Sin sujetar al palillo, se hace girar el mandril despacio, mientras se vigila con atención el extremo del palillo; si el agujero central de la platina inferior está centrado — como debería —, el extremo del palillo

Fig. 95. — Herramienta cortante hecha de una lima vieja

Fig. 94. — Montado del mandril para poner recto el agujero de centro

do primero con la rueda de centro, hay dos procedimientos a seguir para rectificar este error: el primero consiste en encasquillar uno de los agujeros, y el otro en rellenar un agujero y después taladrar otro situado correctamente, con un herramental de verticalizar. Por regla general, cualquiera de estas dos operaciones es mejor efectuarla en el agujero superior, porque haciéndolo así no alteraremos los engranajes del barrilete y del piñón de centro. Si el agujero superior está en un rubí, puede ser más económico realizar la modificación en el inferior, pero esto acarreará el ajuste forzoso del engranaje del barrilete y el del piñón de cañón. Supondremos que ha de encasquillarse el agujero superior. Móntese la platina inferior en un mandril de torno, disponiendo la varilla de centrar de modo que su punta cónica encaje en el agujero central, y apriétense las garras del mandril. Colocar el portaherramientas con su lado ancho paralelo a la platina, aproximadamente a 25 mm de ella (Fig. 94).

no tendrá movimiento, pero si el agujero está descentrado, aunque sea ligeramente, el palillo se moverá arriba y abajo. Se efectúa esta operación para verificar la varilla de centrar. Si la herramienta no está bien, la punta cónica debe estar descentrada. Golpéese ligeramente en el canto de la platina con un martillo (sin aflojar las garras del mandril). Por ejemplo, cuando el extremo del palillo está en su punto más bajo, dése un pequeño golpe en la parte alta de la platina, hasta que suba el extremo del palillo. Cuando está centrado, sin quitar la platina del mandril, poner el puente de centro en su posición sobre la platina y apretar los tornillos. La repetición de la prueba, con el palillo en el agujero superior de centro, descubrirá el descentrado. Ahora se procede a hacer el agujero centrado con la herramienta de la figura 95, la cual se hace en la parte de mango de una lima vieja. Algunos llaman a esta operación mandrinar. Cuando el agujero está hecho, se quita la platina del mandril y se procede a ajustar un casquillo en el agujero que se ha practicado. Búsquese un pedazo de tubito que tenga su agujero un poco más pequeño que el diámetro dei pivote que ha de soportar. Se corta de este tubito una longitud tres o /uatro veces mayor que la del agujero, se coloca en un torneador y se tornea dándole una ligera conocidad, parecida a la de un escariador. Ensanchar con un escariador el agujero que hemos hecho, lo justo para que

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guarde la conicidad del escariador, haciendo esto por el interior. Introdúzcase el casquillo hasta que ajuste en el agujero y empújese tanto como sea posible, pero sin hacer demasiada violencia. Señálese con un cuchillo al ras con la superficie del puente, y también, de la misma manera, la otra cara. Refrentar el casquillo a la longitud, un poco por encima de la señal del lado superior, y lo mismo por el lado inferior; esto nos dará un ajuste prieto cuando se acabe de introducir con el martillo. Rebájese el extremo superior para formar el remache. Achaflánese ligeramente el extremo superior del agujero para recibir el remache. Coloqúese el puente sobre un yunque de pulir, el fondo hacia arriba, con el casquillo en posición,' e introdúzcase con un punzón de pulir, de extremo plano, golpeando con un martillo (Fig. 96). Inviértase el puente sobre el yunque, y con un punzón plano y el martillo se remacha dando repetidos y suaves golpes. Sí se ha torneado con cuidado el casquillo a la longitud correcta, no se necesitará hacer nada más. Fig. 96. — Encasquillando el agujero de Si el casquillo se dejó decentro.

masiado largo y se desea corregirlo para tener el juego necesario, puede hacerse de dos maneras. Una consiste en volverlo al torno y refrentarlo, quitando el metal que sobre con una herramienta apoyada en el portaherramientas. Por la otra, se lima el metal sobrante y después se repasa con una piedra Montgomerie (una barreta ordinaria tipo lápiz). Ambos Fig. 97. — Herramienta de métodos se explican en el capítu- achaflanar hecha de una lo XV, Ejecución de piezas nuevas. lima de cola de rata. Finalmente, se hace el agujero a la medida en el casquillo, acabándolo con un escariador cilindrico para endurecer y pulir el agujero. Será necesario un principio de achaflanado en ambos extremos del agujero para quitar las rebabas. La punta de una vieja lima de cola de rata, aguzada en forma piramidal, es una excelente herramienta de achaflanar (Figura 97). Para poner paralela la rueda segunda a las demás ruedas escogeremos el agujero más alejado del piñón, a fin de que no haya interferencia en el engrane del piñón del escape. Sí los agujeros están en rubíes, se debe sacar el rubí y ajustar y centrar el agujero, como se hizo para la rueda de centro, poniendo luego un rubí de diámetro mayor. Si el agujero está en latón, y suponiendo que debemos encasquillarlo, se procede como sigue: se ensancha el agujero al diámetro conveniente y se tapona con un pedazo de alambre de latón; el ajuste y remachado se hace como en la rueda de centro. Sujétese la platina inferior en el herramental de verticalizar, a justando la varilla de centrar en el agujero inferior (Fig. 98). Agarrarlo con los sujetadores y sin quitar la platina se le atornilla, en posición, el puente de la segunda rueda. Bájese la varilla de centrar sobre el puente, cuya punta señalará el centro
Fig. 98. — Centrando el agujero de la rueda segunda en el herramental de enderezar.

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del nuevo agujero; haciendo girar la varilla de centrar y dándole un poco de presión, obtendremos una señal bastante profunda. Con el herramental de centrar ilustrado., el puente de la segunda rueda puede fijarse en posición en la platina de fondo, luego que se ha taponado, y el centro se obtiene con la varilla de centrar. Taládrese el agujero un poco menor al que se desea obtener finalmente; no es necesario retirar la platina del herramental de verticalizar para taladrar este agujero. Substituyase la varilla de centrar por otra hembra sin punta, y con un agujero ciego fíjese la broca en un árbol en el cual se monta una garrucha, que se accionará con el arco del torno, y así se podrá taladrar agujero vertical Fig. 99. — Taladrando el nuevo agujero de la un (Fig. 99). Ábrase el rueda segunda. agujero por el lado interior con un escariador a la medida, y se acaba con un escariador cilindrico. Achaflánese la parte superior para recibir el aceite y asimismo la parte inferior, lo justo para quitar las rebabas. La forma de ajustar un nuevo rubí se verá en el capítulo XV, Ejecución de piezas nuevas. Cuando tengamos paralelas todas las ruedas del tren, pruébense todos los juegos axiales y mírese si los laterales no son excesivos. Los juegos axiales y laterales son imprecisos, es decir, que no tienen límite fijo. El primer detalle que debe tenerse presente es que todas las piezas han de estar libres; el reloj, contrariamente a la mayoría de las máquinas, tiene muy poca fuerza a su disposición, viniendo esta limitación impuesta por la

necesidad, pues el exceso de fuerza causaría una retención. Pero, limitación, quizá no sea la palabra exacta, y estaría mejor decir precisión en la cantidad necesaria de fuerza. Sea como fuere, nos hallamos en que tenemos a nuestra disposición una fuerza definida y por eso debemos reducir al mínimo todo rozamiento, y la pequeña parte que se tolere, porque algo debemos tolerar, debe ser tan constante como sea posible. Las ruedas de centro, primera y segunda, necesitan más juego axial que el eje del volante y que la rueda de escape; el áncora necesita menos. Dar la cantidad exacta de juego axial es difícil, a no ser que se den medidas; me parece que darlas sería engañarse y no significaría ninguna guía. Si tomamos en consideración nuestra máquina de 13 líneas, las ruedas de centro primera y segunda deben tener un juego igual aproximadamente a tres gruesos de papel de seda (lo que viene a ser 0,03 mm). Para la rueda de escape, el juego aproximadamente a dos gruesos de papel de seda (0,02 mm), y para el áncora, justamente perceptible. El juego lateral no debe ser perceptible siquiera, pero para la verificación tómese la máquina con la mano izquierda y manténgase horizontal a la altura de los ojos. Levántese cada rueda con unas pinzas. Cuando se sueltan, por su propio peso vuelven a su posición primitiva, suponiendo los agujeros limpios y libres de aceite. Esta prueba se hace para asegurarse de que los pivotes están libres en sus agujeros. Otra prueba consiste en observar el espacio entre los espaldones de los pivotes y sus agujeros (que es el juego axial) teniendo el reloj a la altura del ojo, como antes se dijo. Inviértase la máquina y obsérvese, a la altura de los ojos lo mismo que antes, los espaldones de los pivotes. La distancia debe ser la misma en ambas, posiciones. En otras palabras, las ruedas deben caer por su propio peso. Veamos ahora la importante cuestión de los engranajes. Se debe saber lo que es un engranaje correcto antes de ir más allá en el examen de una máquina. En primer lugar, imaginémonos dos discos con sus ejes, situados éstos de forma que las periferias de aquéllos se toquen. Imprimiendo una fuerza sobre uno girará y hará que el otro también gire, siendo esto el medio perfecto de transmitir el

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movimiento. El rozamiento engendrado para dar el movimiento, es la fricción de rodadura, rodando simplemente una superficie sobre otra. La fricción de rodadura es el menos discutible de todos los rozamientos, lo cual es de gran importancia, como veremos. No sólo es perfecto por la cuestión de rodadura, sino que también por transmitir la potencia de una manera regular, es decir, que la fuerza se transmite a una velocidad que no sufre variación.

Así los engranajes con dientes perfectos sólo sufren la fricción de rodadura. Pero hay ciertas limitaciones para llevar esta teoría a la práctica. Se ha comprobado que en el caso de una rueda de menos de
oí/e en este caso, 7 °s únjrects Á/s t/e//>/ñón
f/anco ¿e/a/a: Curve /ripec/cto/afl,

Fig. 100. — Rodamiento y rozamiento de embrague y desembrague

Fig. 101. — Partes que forman la rueda y el piñón

Las otras formas de rozamiento que hallamos en el tren de un reloj son el rozamiento de embrague y el de desembrague. El rozamiento de embrague es la resistencia que se presenta cuando la punta de una varilla es empujada hacia adelante sobre una superficie; el rozamiento de desembrague es la resistencia que se presenta cuando tiramos de la punta de la varilla sobre una superficie (Fig. i oo). Se comprende en seguida que la resistencia del rozamiento o fricción de embrague es más elevada para una misma fuerza que la de desembrague, pero, con todo, en la transmisión de fuerza la fricción de rodadura es la ideal; el rozamiento de desembrague puede tolerarse, pero debe prescindirse en lo posible del de embrague. Continuemos con los discos: si la fuerza fuera aplicada por un cierto período de tiempo los discos resbalarían, y para evitarlo deberían establecer contacto a presión, pero entonces se presentarían serias complicaciones introduciendo el nuevo problema del rozamiento en los pivotes con el consiguiente desgaste. Para salvar esta dificultad se ponen dientes de forma calculada matemáticamente, tal como la curva epicicloidal. Una curva epicicloidal es la curva descrita por un punto de una circunferencia, que rueda por el exterior de otra circunferencia fija.

21 que con un menos alas, se el

dientes, engrana piñón de de 11 presenta

Csso¡/Mo tfe ~/s roseta

de

No en el campo de la teoría de los engranajes, pero baste decir que en relojería generalmente las rué-

rozamiento o fricción embrague. se necesita entrar aquí

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das actúan como motrices y los piñones como ruedas movidas, y que si éstos son de diámetro inferior a la mitad de la rueda motriz, entran en juego nuevas condiciones para determinar la forma de las alas de los piñones. La figura 101 da la definición de las diferentes partes que componen la rueda y el piñón. Las partes activas de las alas son los flancos o costados, así es que la forma de éstos tiene principal importancia. La línea trazada por un punto de una circunferencia de diámemetro mitad que el de la circunferencia primitiva del piñón que rueda en el interior de ésta, es una recta radial y por esto los flancos de las alas son rectos y radiales. La curva descrita por un punto de una circunferencia interior a otra fija se llama hipociclotde. Fig. 102. — Las lineas de puntos indican las Si estas condiciones se circunferencias primitivas. cumplen, el movimiento transmitido será regular, esto es, a la misma velocidad desde que un diente de la rueda engrana con el flanco del piñón hasta que ha transmitido la fuerza y queda libre. En la práctica esto no se realiza tan idealmente, pues tenemos que la holgura de los pivotes lo entorpece, y aun cuando el paso y la forma de los dientes sean correctos, interviene la fricción de desembrague por esta holgura. Así pues, a los discos de que hemos hablado se les ponen dientes que sobresalgan de sus superficies de contacto y se deja interiormente a estas superficies unos espacios para que puedan introducirse los dientes del otro disco, y es importante que estas superficies sean tangentes; vienen definidas por unas circunferencias imaginarías, que se llaman circunferencias primitivas (Fig. 102). En la práctica con-

viene, para mayor seguridad, que un engfanaje peque antes por menos que por más profundidad. La mayoría de los piñones de los relojes tienen menos de 11 alas, normalmente 8 ó i o, y por esto la fricción de desembrague ha de presentarse, aunque en grado muy pequeño. Con un piñón de 6 alas y una rueda de menos de 176 dientes, lo que en un reloj es posible, aunque muy improbable, aparece la fricción de embrague. En los relojes es corriente que un piñón de 6 alas engrane con una rueda de 6o dientes, y claro, debe haber en tal engranaje una considerable fricción de embrague; de aquí que los piñones de 6 alas con el tiempo sufren un desgaste muy considerable, únicamente por Fig. 103. — Punto en el cual se efectúa el engranaje. la razón expuesta. Algunas vfces ocurre que un piñón no está en perfecta relación con la rueda, y entonces no es posible un engranaje correcto, no habiendo nada que hacer por más variaciones que se dé a la distancia entre los centros. Aun cuando las circunferencias primitivas sean tangentes, como han de ser, existirá fricción de embrague, esto es, el ala del piñón que se presenta al engranaje tocará al diente de la rueda un poco antes de la línea de centros, y lo rozará hasta llegar a esta línea. Cuando el piñón y la rueda no tienen la relación correcta el engrane se efectúa antes de la línea de centros (Fig. 103) y aparece la fricción de embrague. El engrane teóricamente perfecto se verifica con una rueda no inferior a 96 dientes y un piñón de no menos de 12 alas. Suponiendo que la rueda y el piñón son perfectamente proporcionados, con una distancia de centros exacta, el diente de la rueda rodará sobre la superficie del flanco del ala del piñón, sin fricción de desembrague y menos de embrague. Cuando el diente que está engranado ha terminado su función, habrá im-

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pulsado al piñón de modo que el diente siguiente engranará con el ala siguiente en la línea de centros o un poco después, y así tendremos un movimiento regular y sin sacudidas de las piezas móviles (Fig. 104). La combinación de un piñón de 12 alas y una rueda de 96 dientes es considerada como el mínimo para un perfecto engrane, pero parece que aun no hay tal perfección, pues autoridades en la materia lo discuten. No hablo de un buen engrane comercial, sino del engrane mecánico ideal. Como he dicho, los engranajes son materia para un largo Fig. 104. • El perfecto engranaje se efectúa en estudio, sobre el cual la linea de centros. se han escrito varios libros. Es un asunto bastante discutible, de manera que lo mejor será dejarlo en lo que hemos dicho. Sin embargo, no olvidemos el juego necesario de los pivotes (axial y lateral) en sus agujeros. Si los pivotes no tuvieran estos juegos, los engranes cumplirían con las condiciones teóricas, pero el reloj no funcionaría, como ya se ha indicado antes. Este es uno de los casos en que la teoría no va de acuerdo con la práctica, aunque no por ello deba despreciarse aquélla, ya que la relojería debe mucho a los científicos en general y particularmente a los matemáticos. En la mayoría de relojes, el engrane no empieza matemáticamente en la línea de centros, sino un poco antes o un poco después, por lo cual aparece una suave fricción de embrague o des-

embrague, que generalmente no es perjudicial. La figura 105 muestra un engrane demasiado profundo y la figura 106 otro demasiado holgado. Para terminar las formas del perfecto engrane matemático, debemos dar una ojeada al engranaje con evolvente (figura 109) y al de arco de circunferencia (figura 109 a). La evolvente es la curva trazada por Fig. 105. — Engranaje demasiado profundo un punto de un hilo que se desarrolla de un cilindro (figura 108) . Esta forma de engranaje no es muy usada en relojería, salvo en las ruedas del mecanismo remontoír. Un sistema mixto de engranaje entre evolvente y cicloidal se usa mucho en Suiza. Algunas fábricas tienen su propia fórmula, mientras otras se adaptan a las curvas de los fabricantes de las máquinas de tallar engranajes,

Fig. 106. — Engranaje demasiado superficial

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l os cuales dan una forma de curva llamada Mikron, que emplean varias fábricas suizas. Se dio un paso muy importante en Inglaterra en el tallado de engranajes, cuando el British Standards Institute unificó una forma de diente conocida por forma de arco circular (figura 109 a). Su introducción fue motivada principalmente por el deseo de ayudar a los fabricantes a reducir la cantidad de fresas que les eran necesarias; antes, para satisfacerlas condiciones de los engranajes cicloidales, debían de tener Fig. 107. — La forma del diente en muchos números de fresas. El curva cicloidal (linea de puntos) com- prólogo de British Standard parada con la de «arco circular» (línea Specification dice: "este sisseguida). tema tiene la ventaja de que una sola fresa helicoidal de cada pitch (paso circunferencial) puede tallar los engranajes de cualquier número de dientes del mismo paso, mientras que el sistema cicloidal requiere por lo me nos ocho fresas helicoidal es para cada paso". La forma de las alas del piñón es la misma que la de los dientes de la rueda y se tallan con la misma fresa. Con todo, las instrucciones siguientes se aplicarán lo mismo al sistema de arco circular que a las formas mixtas mencionadas cuando se trató del engrane correcto. Volvamos a los engranajes cicloidales: si se tiene alguna duda Fig. 108. — Formación de la curva evolvente acerca del tamaño de una rueda, mídase con el sector, que es un calibre basado en el principio de la proporción (Fig. 11 o). Ábrase el sector, métase la rueda, y ciérrese sobre la misma en su diámetro mayor, correspondiendo la graduación de las reglas con el número de dientes de la rueda. Supongamos que la rueda tiene 64 dientes:

se ajustan los brazos del sector de modo que, colocada la rueda por su diámetro mayor, el número del sector de la escala debe registrar 64 (Fig. 111). Los brazos se pueden fijar en una po-

Fig. 109. — Forma del diente en evolvente

Fig. 109 a. — Forma del diente en arco circular.

Fig. 110. — El sector

sición determinada por medio de un tornillo especial de sujeción. En su parte baja, el sector l leva un calibre de acero que sirve para los piñones. Lo que hemos dicho para la rueda puede aplicarse al piñón, que si es correcto y tiene, por ejemplo, 8 alas se parará en el número 8. Hay que asegurarse de que mide por la parte de mayor diámetro, esto es, por los cantos de alas opues- Fig. 111. —El sector rueda Fig. 112. — La parte cetas, como se ve en la rrado sobre una baja del sector con de 64 dientes marca 64. un piñón de 8 alas registra 8. figura 112. Si el piñón no se deslizara hasta el número repr esentativo de su cantidad de alas, indica que es demasiado grande y quizá deba ser cambiado por otro correcto. Inversamente, si desciende en el sector por debajo del

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número que le corresponde, el piñón es demasiado pequeño. Los fabricantes suelen pecar por exceso. En su libro Lessons in Horology, Jules y Hermann Grossman, dicen: "es mejor un engrane forzado, cuando el piñón es demasiado grande y, recíprocamente, un engrane con el piñón pequeño, debe ser relativamente holgado". Teóricamente el sector no es absolutamente exacto, ya que no puede tener en cuenta las diferentes formas de cabeza de las alas: unas son semicirculares, otras alargadas, como arcos góticos y aun existen otras de formas varias; pero en la práctica el sector es suficiente para dar un buen engrane. AdeFig. 113.—Micrómetro, o palmer, y modo más, no sirve para altas proporciones, tales como correcto de manejarlo.

12 a i; en tal caso las tolerancias serían insuficientes, y el piñón debería ser mayor que el número de la escala; para una proporción baja, como 43 i, la tolerancia sería excesiva y el piñón sería menor que el número de la escala del sector. Las ruedas y los piñones de los relojes generalmente están en la proporción de 7 u 8 a i, en cuyo caso el sector resulta suficientemente exacto. Si se quiere comprobar un piñón dudoso y no se tiene el sector a mano, suponiendo que la rueda tiene 64 dientes y el piñón 8 alas, el diámetro de la circunferencia primitiva de la rueda debe ser 8 veces mayor (razón 8 a i) que el del piñón. Como hemos visto, no es conveniente señalar en las piezas la circunferencia primitiva; así pues, debemos estimar el largo de la cabeza del diente y recordar que el doble de este largo debe restarse del diámetro total. Es el doble porque tenemos este lar-

go en los dos extremos del diámetro. El mismo cálculo se hace para el piñón. Por lo dicho se comprende que este calibrado es sólo por aproximación, pero al mismo tiempo es lo bastante exacto en la práctica. La mejor herramienta para estas mediciones es un pie de rey, o Vernier, o un micrómetro, o palmer. Para usar el micrómetro, hay que sostenerlo con la mano derecha y abrirlo al tamaño de la rueda en su Fig. 114. — Micrómetro parte más ancha, como muestra la fimarcando 9,55 mm. gura 113. Hay micrómetros para pulgadas y para milímetros, pero su uso es el mismo. El diámetro de la rueda es, por ejemplo, de 9,55 mm. Los milímetros se leen en el cuerpo cilindrico fijo por el número que queda visible. Las fracciones decimales de milímetro quedan parcialmente tapadas por el manguito giratorio. También en el cilindro fijo, y, finalmente, en el manguito están grabadas las fracciones centesimales de milímetro. Si el cero en el mangüito coincide con la línea de un milímetro en el cuerpo cilindrico
.,. Fig. 115. — Pie de rey. La división inferior indica 14,7 mm. fijo, entonces da una , ., MÍ medlda exacta efl ml1 ' metros, pues una vuelta completa del manguito equivale a medio milímetro de los marcados en el cilindro; si se ve la marca de medio milímetro en el cilindro fijo y en el manguito móvil la cifra 5 es la que coincide con la línea recta del cilindro, entonces la lectura será 0,55 mm, como en la figura 114, en la que se descubren en la parte inferior de la línea del cilindro, 9 divisiones y media, a lo que deben añadirse las 5 centésimas que indica el manguito móvil, resultando:

9>5 0,05 9,55-milímetros

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El Vernier o pie de rey (Fig. 115), se lee como sigue: ajústese la rueda entre los brazos rectos del Vernier y supongamos que se lee 14 mm y algo más en la escala principal inmóvil. Entonces se mira qué división de la parte corredera del Vernier (o también nonius) coincide exactamente con una división de la escala principal. Supongamos que la raya que coincide es la séptima del nonius, como indica la flecha de la figura; así pues, leeremos 14*7 mm. Prosigamos con el cálculo del tamaño de la rueda y piñón. La rueda tiene 64 dientes y mide 9,55 mm de diámetro. La relación es 8: i. Así el diámetro del piñón debería ser aproximadamente 1,2 mm, menos Fig. 116. — Modo de com- 0,05 a o, 15 mm, según la forma de probar los engranajes. la cabeza del ala. Es difícil examinar el engrane en la mayoría de relojes, por lo cual deben efectuarse las pruebas con una cierta tolerancia. Empecemos comprobando los engranes de la rueda primera y el piñón segundo: para ello, agúcese un palillo de boj, con punta roma, y con él sujétese por la parte superior el piñón segundo; entonces con otro palillo semejante pruébese el juego de la rueda primera con el piñón. Comprébense las otras rue d as de la misma manera (Fig. 116). Con un poco de práctica pronto se acostumbra uno a comprobar rápidamente si la profundidad de penetración de los engranes es correcta. Si, a pesar de todo, hubiera dudas, precédase como sigue: si la duda está en el engrane entre la rueda segunda y el piñón de escape, quítense de la máquina y móntense ambas piezas en el aparato de comprobar engranes. Previamente, se colocan en un mismo lado del aparato (Fig. 117) dos varas con las puntas hacia fuera. Sujétese una de ellas con el tornillo B colocado a este fin y dejando la otra libre por el momento. Introdúzcase la punta fija en el agujero del pivote de la rueda segunda (es corriente usar el agujero más próximo a la cabeza del piñón). Es importante mantener el aparato de modo

que las puntas queden perfectamente horizontales y ajustar por medio del tornillo A la punta suelta hasta que pueda introducirse en el agujero del pivote de la rueda de escape; cuando esto se ha logrado, también se sujeta el tornillo de esta punta. Manténgase la máquina a una cierta distancia, con las puntas en los

Fig. 117. — Herramental de comprobar engranajes. A, tornillo de profundidad; B, tornillos para fijar las puntas; C, punta macho; D, punta hembra; E, resorte que actúa entre las dos partes.

agujeros par a aseg urarse de que el aparato está horizontal. Si el mismo se inclinara hacia un lado, la distancia entre los centros no sería correcta. El tornillo A no debe tocarse ya. Se colocan la segunda rueda y la rueda de escape en el aparato, y se ajustan la s puntas de mo do que la rueda engrane con el extre-

Fig. 118. — Posiciones correctas de la rueda y del piñón

mo del piñón. Deben usarse puntas hembras para soportar los pivotes. Ahora ya podemos examinar claramente los engranes (Fig. 118). Trábese con cuidado la rueda de escape entre las puntas, con una ligera presión del dedo contra el extremo de la punta floja, antes de sujetarla. Ya tenemos a la vista el engrane tal como estaba en la máquina: se hace girar muy len-

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tamente con el dedo la rueda segunda y se podrá inspeccionar todo el ciclo del engrane de la rueda con el piñón, que aparecería como en la figura 104. Si fuera como aparece en la figura 105 sería demasiado profundo, y demasiado holgado si fuera como en la figura 106. Si sucediera esto último, la rueda debe ensancharse, lo que puede hacerse con el aparato de ensanchar (Fig. 119). Antes de utilizar este aparato se debe escoger la fresa adecuada para la rueda del aparato de redondear engranajes, ya que luego, como veremos, se habrá de repasar el de la rueda ensanchada. Coloqúese como indica la figura 119, se baja el contra-yunque y se golpea encima con un martillo, Fig. 119. — Herramental de haciendo girar la rueda mientras ensanchar ruedas. tanto. Es mejor golpear ligera y frecuentemente, al mismo tiempo que se gira la rueda varias veces. De esta manera no quedan señales y se logra una distribución regular del ensanchamiento. Antes de hablar del aparato de redondear debemos mencionar el aparato de ensanchar con el que no es necesario redondear después la rueda. Este aparato (figura 120) consiste de dos discos de acero, cuya separación se puede ajustar con un tornillo. La rueda que debemos ensanchar se hace pasar por entre los rodillos, Ensanchamiento los cuales actúan sobre las raíces Fig. 120. — entre dos rodillos.de una rueda de los dientes. Con un manubrio se da movimiento a los rodillos, y con la otra mano se dirige la rueda que ensanchamos, de modo que los rodillos operen sobre la misma circunferencia. Este aparato tiene la ventaja de que, no alterándose la forma de los dientes, se evita el empleo

del aparato de redondear; pero tiene el inconveniente de dejar señales en la rueda. El aparato de redondear (Fig. 121) sirve para rehacer los dientes modificados por la acción del aparato de ensanchar y al mismo tiempo para redondear la periferia. Antes de ensanchar
Goá para centrar fisrs ají/star fá ¿/tura

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Fig. 121. — Aparato de redondear y repasar los dientes

la rueda, hemos escogido ya la fresa que se adaptaba al dentado, y para escogerla hemos procedido a comprobar el espacio entre dientes con el perfil de los dientes de la fresa, lo que se hace sosteniendo la rueda con la mano izquierda, mientras con la derecha se ensaya como indica la figura 122, lo mismo que si se fuera a tallar los dientes con fresa, inspeccionando tanto la parte estrecha como la ancha de la fresa. Una vez escogida la fresa se procede como sigue. Algunas fresas llevan un ajuste que sirve de guía para adelantar un diente por cada vuelta de la fresa. Si la fresa que utilizamos lo tiene, se ajusta de modo que cuando la parte más ancha de la fresa está entre dos dientes, la parte estrecha de la guía, que no lleva dien-

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tes cortantes, está exactamente centrada en el espacio siguiente (Fig. 123). La figura 124 muestra una guía adyacente a la fresa. La parte elástica de A a B se domina por el tornillo que

Fig. 122. — Modo de sujetar la rueda cuando se ajusta la fresa

se ve. Con las fresas que no llevan guía adyacente se pone la guía en el mismo árbol de la fresa y se ajusta del mismo modo. Fíjese la fresa en el aparato y escójase un soporte de latón para la rueda cuyos dientes sobresalgan del soporte (Fig. 125). Ajústese el soporte en la máquina (figura 121) y la rueda entre las puntas de Fig. 123. — Decentro para que quede mostración de que la guia engrana Fig. 124. — Aditamento ligeramente apoyada c o r r e ct a me n te de la fresa. A-B forma el sobre el soporte. Sucon el diente siresorte regulado por el torjétese la punta inferior guiente. nillo. y apliqúese un poco de presión sobre la punta superior, para frenar la rueda y fijarla. Debe precederse con mucha cautela para dar la presión necesaria, ya que necesitamos que la rueda se mantenga en su lugar durante su redondeado por una presión algo superior; la rueda

no debe oscilar, pues en este caso los dientes quedarían mal repasados. La guía A, en forma de gancho, indica el punto medio del grueso de la rueda. El tornillo A^ sirve para subir o bajar la rueda. Un tornillo de ajuste servirá para ajustar el soporte B que mantiene la rueda a fin de centrarla, si hiciera falta. Otra guía C sirve para asegurarse de que la fresa corta radialmente, para que los dientes no queden inclinados. El tornillo de ajuste D lleva el centro de rueda en línea con el de la fresa. El tornillo E actúa de tope, para delimitar la profundidad de penetración de la fresa en la rueda. Como ésta necesita rehacer sus dientes, este tope sirve para que éstos resulten iguales a los originales. Realizados todos los ajustes, ya puede empe- Fig. 125. — Soporte de latón sobre el cual se apoya la rueda. El corte de la zarse a trabajar la rueda. misma es para mostrar el diámetro coSe acerca la fresa a la rrecto del soporte. rueda, asegurándose antes de que la fresa se introduce entre dos dientes. No empezar introduciendo la fresa al azar, porque acabaría en desastre. Se puede mover un poco la rueda con el dedo para que reciba correctamente la fresa. Hágase girar lentamente la rueda y vigílese muy de cerca con una lupa para ver si la fresa y la guía funcionan bien y que ésta hace adelantar con decisión un diente cada vez. Cuando se tiene todo en orden, se repasan todos los dientes. Por medio del mango F se mantiene la rueda durante la operación hacia la fresa No es necesario lubricar los dientes de la fresa; sólo de vez en cuando se lubrican los cojinetes y las superficies deslizantes. Cuando la fresa gire sin resistencia, será señal de que la operación ha terminado. Retírese la rueda del aparato y compruébese el engrane. Quizá se necesite repasar otra vez la rueda con

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EL TREN: ENGRANAJES Y FORMAS DE DIENTES MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

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otra fresa; siempre es mejor, al comenzar, pecar por menos que por más. Para obtener un resultado satisfactorio es preferible tener que hacer dos y aún tres repasos, que haber llegado ya la primera vez a un fresado excesivo. Y ya que hablamos de este aparato, será conveniente recordar que con él pueden hacerse otras operaciones. Puede interesar reducir el diámetro de la rueda, por ser el engrane demasiado profundo, y para ello se utiliza una fresa de la misma longitud de diente y se ajusta la rueda como se ha indicado para el caso anterior, regulando con el tornillo E, de forFig. 126. — Rebajando ma que la fresa profundice un poco más el diámetro exterior de la rueda. Las líneas de pun- cada vuelta. Se debe comprobar frecuentos indican lo que se temente el engrane para no excederse (ficorta. gura 126). Otra operación que putde efectuarse con este aparato es la de estrechar los dientes (Fig. 127). Basta con escoger una fresa un poco mayor de la que emplearíamos para rehacer los dientes. Algunos de estos aparatos se suministran con fresas sin guía ajustable, en cuyo caso se acompaña una guía, que lleva dos Fig. 127. — Adelgazan- tornillos que actúan en los resortes codo los dientes. Las líneas de puntos indican el rrespondientes. La fresa se monta en el corte. aparato junto con la guía y se fija. El ajuste de la misma se hace cuando la rueda está sobre su soporte de latón. Uno de los tornillos de la guía es para llevar el resorte a encaje con el diente siguiente, y el otro para hacer que el extremo del resorte, sobre el cual actúe en el medio de la fresa, lo haga de modo que cuando se ha completado un corte la guía siga y haga mover la rueda diente por diente, precisamente del mismo modo que cuando la guía es solidaría con la fresa. Hay ciertos puntos importantes a vigilar cuando se usa la fresa: uno de ellos es que la misma ha de trabajar centrada con la rueda, pues de lo contrario los dientes saldrían torcidos. Otro

es que la rueda esté fijada a una presión suave, pues si hay demasiado rozamiento la rueda tendrá dificultad en girar, lo que podría producir un resalto en un lado del diente. Por otra par-, te, si la rueda estuviera demasiado floja, la tendencia de la fresa sería hacer cortes entre dientes excesivamente anchos. El mecanismo de la minu-tería, así como sus engranes, merecen atención, y aunque no tienen tanta importancia como en el tren, deben ser lo más correctos posible. Examínese el engrane de la rueda minutera con el piñón de cañón y luego el de la rueda horaria con el piñón de la minutera. La rueda horaria debe estar completamente libre en el piñón de cañón (de este particular nos ocuparemos al tratar de la limpieza de las máquinas). Un detalle importante que debe vigilarse también es la posibilidad de desplazamiento del piñón de cañón, que puede ser debido a varias causas, las cuales serán estudiadas en el capítulo que trata de piezas nuevas, refiriéndose al montaje del citado piñón.

EL BARRILETE Y EL MUELLE REAL

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CAPÍTULO VIII

EL BARRILETE Y EL MUELLE REAL
Estudiemos, primeramente, el barrilete sin el muelle real. Coloqúese el barrilete con el sombrerete, pero sin el muelle, en la máquina del reloj: el árbol debe tener juego axial. Sujétese después sólidamente con unas mordazas o tornillo de banco el barrilete algo inclinado hacia un lado en la forma que indica la figura 128. Ante todo se le hace girar para asegurarse de que el barrilete está libre. Después se le da cuidadosamente un movimiento lento con el dedo, observando si gira plano sin ladeo, para lo cual el canto de las mordazas sirve de referencia, ya que las distancias y el ángulo que forman deben ser constantes. Si los agujeros son demasiado anchos, dando lugar a balanceo, no se dude en encasquillarlos, porque cuando el barrilete esté en el reloj con el muelle cargaFig. 128. —Barri- do, éste tendrá tendencia a forzarlo hacia un lete sujetado en lado, haciendo funcionar mal el reloj. Si el unas mordazas para verificar su barrilete no gira plano, es decir, si se levanta horizontalidad. por un lado y baja por el otro, debe encasquillarse un agujero. El más indicado es el agujero del sombrerete, porque está más lejos de los dientes y por ello no cambia tanto el engrane con el piñón, siendo imperceptible la variación que pueda haber (Fig. 129). Para ponerlo plano, sígase este procedimiento: quítese el sombrerete y el árbol y con goma laca pegúese el barrilete a un mandril de pegamiento, para llevarlo al torno (Fig. 129). Primeramente fíjese en el torno el mandril, caliéntese en una llama de alcohol, y cuando esté caliente úntese su superficie con goma

laca (que puede comprarse en barras como el lacre) y pegúese el barrilete en el mandril en su centro. Póngase rápidamente el porta-herramientas en la posición que indica la figura 129, y hágase girar el árbol de torno, y mientras gira, con un palillo de boj se presiona fuertemente en su agujero. Naturalmente, el diámetro del palillo, con su extremo, redondeado con una lima, ha de exceder algo del diámetro del agujero. Sosténgase firme el

Fig. '129. — Centrado del barrilete sobre el mandril a pegamiento

palillo sobre el porta-herramientas para centrar el barrilete; puede ser que convenga aplicar un poco más de calor. Cuando el barrilete está ya completamente centrado, la laca se enfría y solidifica soplando con el fuelle, y se deja por un minuto o dos, para asegurarse de que el barrilete quede bien pegado; mientras tanto se retira el porta-herramientas. Es importante meter a presión el sombrerete sin quitar el barrilete del torno. Vuélvase el porta-herramientas a la posición anterior y con la herramienta descrita en la figura 95 se ataca el agujero del sombrerete centrado (Fig. 130), como hicimos con la rueda de centro para enderezarla. Encasquíllese también igualmente. Si el barrilete lleva cruz de Malta (Fig. 131) se pone la rueda en cruz y con el diente de engrane en posición se da al barrilete un ligero impulso. Debe girar completamente libre las cuatro vueltas del dien-

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te (cuatro vueltas es el número corriente) hasta que éste se traba con la cruz de Malta. Hágase girar el barrilete con los dedos y pruébese el juego de la cruz de Malta cuando el diente está completamente desengrasado, y también mientras el diente actúa sobre la cruz. La cruz debe estar perfectamente libre en todas las fases. Se quita el diente y la cruz debe girar completamente libre si se empuja con un escariador fino para pivotes, con; el que podemos dar toques muy suaves. De hecho, un escariador de éstos es muy útil cuando se comprueba la libertad de las ruedas del tren. Pruébese el barrilete Fig. 130. — Centrando el agujero montado para ver si los agujeros no son demasiado grandes y también si está completamente horizontal. Si los agujeros son anchos, háganse más pequeños, y si el barrilete no se mueve horizontal, corríjase el agujero más alejado de su dentado, que es generalmente el agujero inferior. Sirven las mismas instrucciones que se dieron cuando se hacían nuevos agujeros y se enderezaba la rueda de centro. No es necesario que el árbol del barrilete tenga juego axial entre las platinas,' o por lo menos se requiere F¡g, 131.—Mecamuy poco. El áfbol del barrilete no gira cuan- nismo de cruz de La flecha do funciona el reloj; sólo lo hace cuando se da Malta. la posición indica cuerda. Los clientes se quejan, a menudo, de cuando se hadado que después que el reloj ha sido reparado cues- toda la cuerda. ta más dar cuerda; procúrese, pues, que el árbol del barrilete esté completamente libre, lo que facilita el dar cuerda. Aparte de esta' pequeña libertad, el juego del árbol entre las platinas es un peligro. Como, por lo general, no hay mucho espacio en la armazón para el barrilete, los fabricantes,

con razón, emplean muelles lo más anchos posible, lo que obliga a que el juego axial del árbol en el barrilete, y su juego lateral en la armazón, sean mínimos, pues de lo contrario el muelle fallaría. El muelle real de un reloj para un promedio 'de marcha de 30 horas, debe tener de 5 % a 6 vueltas dentro del barrilete, esto es, que se pueda dar toda la cuerda con 5 % ó 6 vueltas del muelle real. Para lograrlo han de cumplirse ciertas condiciones y creo que lo más sencillo es que el muelle desenrollado ocupe un tercio del espacio del barrilete, el árbol otro tercio y el último tercio para cuando el muelle está completamente enrollado (Fíg. 132). Para ser correcto, el muelle desarrollado debería ocupar menos de un tercio del ancho del barrilete junto a la cara in- Fig. 132. — Espacio que terior de su pared exterior. Cuando debe ocupar el muelle real en el barrilete. está arrollado, naturalmente, ocupa el A, posición ocupada por el muetercio central, como vemos en B de la lle desarrollado; B, posición figura 132. Para los efectos de la prác- ocupada por el muelle arrollado; C, radio del árbol del batica, la división en tres tercios es bas- rrilete. tante satisfactoria. Un medio fácil para determinar la posición correcta que el muelle debe ocupar en el barrilete, consiste en tomar un compás con una punta ancha. Coloqúese esta punta del compás en el agujero del barrilete y ábrase el compás hasta que la otra punta toque la cara interior de la pared del barrilete. Llévese esta medida sobre un pedazo de papel y divídase en tres partes, de las cuales se toman dos con el compás, cuya punta ancha se vuelve a poner en el agujero del barrilete y con la otra punta se traza una circunferencia. La parte del interior del barrilete comprendida entre esta circunferencia y la cara interior de la pared del barrilete, es la que debe ocupar el muelle desarrollado, y si se quiere ser exactamente correcto, deberá ocupar un poco menos de esta corona circular. La exacta longitud del muelle es muy importante, ya que

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la fuerza de un muelle es inversamente proporcional a su longitud; es decir, por ejemplo, un muelle de doble longitud que otro tendrá la mitad de su fuerza, suponiendo que se arrolla en el mismo arco. La razón está en que el muelle largo no se dobla en la misma cantidad que el corto. Teniendo el barrilete lleno al máximo de número de espiras, no se alcanza la máxima fuerza, lo cual afecta al número de horas de marcha potencial de la máquina. La fuerza de un muelle es directamente proporcional a su anchura, esto es. un muelle doble ancho que otro tiene también doble fuerza que éste. Asimismo? la fuerza de un muelle es proporcional al cubo de su grueso, esto es, un muelle doble grueso que otro ejercerá 8 veces más fuerza. Se verá, por otra parte, que el ancho y el grueso del muelle vienen limitados por determinadas condiciones. Si es demasiado ancho rozará, y si es demasiado grueso no cabrán las vueltas necesarias, lo que hará que el reloj funcione menos horas, aparte de que el muelle ejercerá demasiada fuerza. La anchura del muelle debe ser tal que cuando el sombrerete está metido a presión aquél tenga juego axial. Si el sombrerete no está rebajado interiormente, el muelle debe alcanzar hasta un poco menos de donde se apoya el sombrerete. Si el sombrerete está rebajado, el muelle puede alcanzar hasta el mismo nivel donde se apoya aquél, ya que el rebajado del sombrerete proporciona la holgura necesaria. Un muelle demasiado bajo, con excesiva holgura, tiene tendencia a rizarse cuando está parcialmente arrollado, produciendo un roce perjudicial, tanto con el barrilete como con el sombrerete. Un detalle muy importante, especialmente con muelles débiles, es comprobar si el diámetro del árbol del barrilete, que es la parte donde se enrolla el muelle, es mayor que los espaldones del barrilete y del sombrerete. Estos espaldones deben tener un diámetro un poco menor que el del árbol (Fig. 133). Descuidar esto puede producir el paro del reloj, a pesar de tener toda la cuerda dada. Si se prueba el muelle en el barrilete fuera del reloj, puede parecer completamente libre, sin señales de trabado del árbol; pero cuando está montado en el reloj este defecto de libertad se agranda. Debe-

mos tener presente que el muelle se desarrolla muy despacio cuando el reloj funciona normalmente, así es que no se dispone de ninguna fuerza extra para vencer esta fricción extra; por esto, si se tienen dudas acerca de la libertad del muelle, redúzcase el diámetro de los espaldones. Las formas de gancho en los muelles son muy numerosas.

Fig. 133.—Las líneas verticales de puntos indican la posición del muelle real, y las inclinadas indican donde puede trabarse el muelle.

La figura 134 muestra las más usadas actualmente; pero entre todos, el sistema más corriente por su sencillez y eficacia es el de remachado. El reloj de pulsera de 13 líneas que suponemos estar examinando lleva este tipo de gancho. Antes de montar un muelle nuevo es mejor arrollarlo en el barrilete para ver si tiene la longitud requerida. Por otro lado, es posible saber esta longitud comparándolo con el antiguo. Si hay manera de comprar el muelle nuevo del mismo fabricante de la máquina, se le puede solicitar de la longitud correcta, con la Fig. 134. — Diversas formas de gancho a, el extremo doblado y ventaja de encontrar el gan- unremachado; b, conbrida y pedazo suelto; pedazo suelto; c, d, con agujero para el gancho del barrilete; cho ya hecho. Si no puede e, con gancho en T. ser, córtese a la longitud necesaria (generalmente se dejan los muelles demasiado largos), y un pedazo de muelle sobrante servirá para hacer el gancho que se remacha. Para arrollar el muelle dentro del barrilete, úsese el aparato representado en la figura 135. Antes de arrollarlo, sujétese el muelle por un extremo cerca del gancho con los alicates con forro de latón y pásese un trapo limpio por toda su longitud

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hasta tan cerca del ojo del muelle como sea posible si n deforma rlo (Fig. 136). Para utilizar el aparato de arrollar debe sujetarse previamente al tornillo de banco. Pueden seguirse dos sistemas para arrollar el muelle con este aparato. El primer sistema consiste en arrollarlo tan estrechamente como sea posible, sosteniéndolo entre los dedos pulgar e índice de la mano izquierda y con la

maño para relojes de bolsillo, y entonces debe escogerse un trapo sin pelusilla y procurar que durante el arrollado las espiras no pellizquen el trapo al cerrarse unas con otras. Si no se toman estas precauciones, es exponerse a dejar briznas de trapo entre las espiras. Otro medio para proteger al muelle, cuando menos parcialmente, contra la humedad, consiste en pasar todo el muelle por un pedazo de pa pel de seda untado con aceite, si bien ello

Fig. 136. — El muelle real se limpia pasándolo por. entre un trapo de hilo Fig. 135. — Aparato inglés para arrollar el muelle real

derecha presentar el barrilete al muelle arrollado; el diámetro del muelle será menor que el del interior del barrilete. Manipulando cuidadosamente, se suelta despacio el muelle y el gancho de éste se enganchará con el gancho del barrilete. Se mantiene ahora el barrilete y se le hace girar despacio hasta que el muelle esté seguro en su posición. Este método puede emplearse con los tamaños grandes, es decir, de 10 £ líneas para arriba. Cuando se arrolla el muelle dentro del barrilete, está en contacto con el dedo, lo que supone un verdadero peligro de oxidación. Soy de la opinión de que el óxido es el causante de la mayoría de las roturas de muelles. La humedad depositada sobre los mismos puede ser tan poca que no se distinga aun con la lupa, pero la más ligera oxidación en cualquier punto del muelle es un principio de rotura en este punto. Algunas veces es posible sujetar con un trapo limpio de lino el muelle durante el arrollado, siendo recomendable hacerlo así siempre que se pueda. Generalmente es sólo practicable con los muelles de ta-

tiene la desventaja de que los dedos se engrasan y, como resultado, el barrilete también. Estoy convencido de que muchos relojeros no conceden bastante atención a este problema de tocar y manipular los muelles con los dedos. Desgraciadamente no conozco ninguna herramienta que elimine totalmente este contacto manual, pero creo que pueden reducirse al mínimo. Ninguna regla fija puede establecerse sobre el particular; es un asunto de discreción, o más bien de propia iniciativa y habilidad del relojero. El segundo sistema para usar del aparato de arrollar muelles es el siguiente: primero se engancha el ojo del muelle en el ; 7arato y después, sosteniendo el barrilete con la mano izquierda, presentarlo al muelle desarrollado; manténgase el muelle con los dedos índice y medio y el barrilete con el pulgar (figura 135); se arrolla el muelle y cuando el diámetro es bastante pequeño ya se siente que el barrilete se adelanta un poco. El gancho del muelle se unirá con el del barrilete. Ahora se mantiene el barrilete permitiéndole girar despacio hasta que el mué-

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lie está en posición. Este procedimiento se emplea para los muelles y barriletes pequeños. Otro método, muy satisfactorio para los barriletes más pequeños, consiste en colocar el árbol en el barrilete y sujetarlo mediante un mandril de latón en el herramental de pulir cabezas de tornillo. Sujétese el muelle sobre el árbol (Fig. 137) y gírese hasta que el gancho del árbol enganche con el ojo del

Con algunos barriletes muy pequeños esto no es posible, en cuyo caso sólo se emplearán el pulgar, el índice y dedo medio de la mano izquierda. De todos modos, es muy importante no rifar del muelle como para formar un cono, porque se estropea.

Fig. 137. — Manera de arrollar el muelle real en su posición, empleando parte del aparato de pulir las cabezas de tornillo.

muelle; se continúa arrollando y con el pulgar se tiene el muelle en contacto con el barrilete. Cuando se nota que el muelle se engancha en el barrilete, agárrese inmediatamente éste, haciendo que el árbol del herramental gire despacio hasta que el muelle se desarrolle en posición. Otro tipo de aparato de arrollar se ve en la figura 138. Se arrolla el muelle dentro de unas cajas, o falsos barriletes sin dientes, de diámetro menor que el barrilete del reloj. Entonces el muelle es empujado por medio de una disposición de punzón, del falso barrilete del aparato al del reloj. Es un buen sistema, pero no evita el peligro de oxidación. El arrollar el muelle empujando con los dedos lo deforma, causando luego un roce excesivo en el barrilete. Cuando se quita el muelle, sosténgase el barrilete con la palma de la mano izquierda, y con unas pinzas en la derecha, muy cuidadosamente, se levanta el centro del muelle a la altura justa para que el muelle se desarrolle. Cerrando la mano para evitar que el muelle salte, se evita la posibilidad de deformación.

Fig. 138. — Aparato americano de arrollar el muelle real

Volviendo al gancho del muelle, caliéntese hasta el color azul-verdoso el extremo de éste, en una longitud no superior a siete milímetros. Taládrese un pequeño agujero como indica la figura 139, empleando la herramienta de achaflanar de la figura 97. Póngase el muelle sobre una madera dura, tal como Fig. 139. final de un bloque para limar, y se achaflana don- un muelle— El tiene un real de debe hacerse el agujero. pequeño agujero para el remache. Aparecerá un abultamiento en la cara opuesta a la que se ha hecho el agujero, pero se lima hasta dejarlo plano, con lo que sólo queda una pequeña señal. Habiendo limado el extremo en la forma indicada en la figura 139, se hace lo mismo con el pedazo que se ha de remachar.

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Limpíese el muelle con papel de lija del número cero y un alisador, dejando la superficie con un grano recto, esto es, en sentido longitudinal. Limpíese la parte coloreada por el revenido, por ambas caras y cantos del muelle. Júntese ahora el extremo del muelle y el pedazo que formará el gancho, y escaríense los agujeros de ambos al mismo tiempo, quitando las rebabas producidas por el escariador con la herramienta de achaflanar. Límese un pasador de acero dulce, de forma que ajuste prieto a los agujeros y se sujeta en un tornillo de banco, como se ve en la figura 14,0, Fig. 140. — Modo de sujetar en posición, en el tornillo de banco, para cortar el pasador con unas el extremo del remache. tenazas casi al ras; luego se lima lo poco que sobresalga y se remacha con un martillo de bola. Ret írese del tornillo de banco, y se repite por el otro lado la operación de cortar, limar y remachar, efectuándose sobre un yunque de acero. Si se trabaja un muelle estrecho, como los de los relojes planos, no es siempre aconsejable taladrar un agujero en su extremo, porque se debilita demasiado su resistencia. Se recomienda doblarlo por un extremo, como indica la figura 141. Es mejor no cortar anticipadamente el muelle a la medida. Si el muelle es muy largo, se corta algo, dejando de 50 a 75 milímetros para mayor seguridad del doblado. Se dobla aproximadamente a la medida que deberá tener, y, mientras se sujeta el muelle, se aplica calor, como indica la figura. El muelle empezará en seguida a doblarse. Se mantiene el extremo así doblado sobre el resto del muelle con el pulgar y el índice de la mano izquierda. En la mano derecha se tienen unos alicates (los de punta larga y estrecha son muy útiles para esto), aplicándose luego más calor en el doblez del muelle, y cuando cede se da un apretón con las mordazas de los alicates, no demasiado brusco al principio porque podría romperse el muelle por el doblez, repitiéndolo una o dos veces. Cuando el doblez se va cerrando, se toma un pedazo de muelle inútil, se introduce dentro del doblez y se da más calor. Finalmente se presiona con los alicates

calientes, que se mantienen un momento fuertemente apretados. El resultado será un doblez perfecto. Con una lima triangular hágase un corte profundo en la parte de muelle remachada, cerca del doblez, y levantando la parte exterior al citado corte se
¿/mane/o t/na raat/rapara

fisffczo cfemt/e//e e/? pos/, c/'oa pare áe/sstar más / sr e/t/oífecfo ^-

separar e//m/e//e soorsrrte

Fig. 141. — Formando un gancho de muelle al fuego

romperá. Límese el canto roto del gancho, a escuadra, y termínese con un alisador con esmeril como antes. Finalmente se lima un pedazo corto de muelle para darle la forma requerida y se introduce, como muestra el último dibujo de la figura 141, para que encaje en el gancho del barrilete. No soy partidario de los ganchos metidos a presión cuan-

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do se necesita montar un nuevo gancho en el barrilete; se fabrican herramientas para hacer este trabajo en una sola operación. Prefiero el tipo roscado. El agujero en el barrilete debe estar a un ligero ángulo, en la dirección de tiro del muelle, lo que se hace para aumentar la resistencia y ayudar un poco al roscado del tornillo. Límese un trozo de alambre de acero dulce y rósquese para que se conjugue con el agujero. En el extremo roscado del alambre se hace el gancho con una lima, como mues-

el escariador inclinado, como se indica en la figura 143, lo que produce un rebaje en el canto del agujero que contacta con el gancho. Quítense todas las rebabas y limpíese este extremo con un alisador de esmeril. Conviene asegurarse de que el muelle se engancha con seguridad, haciendo que su extremo tenga una curvatura como la del interior del barrilete. Para hacerlo se coloca sobre un bloque de plomo y el extremo del muelle se gol-

Fig. 143. — Inclinación a que se Fig. 142. — Haciendo el gancho estando aún en la terraja. Las figuras adicionales son vistas del extremo del gancho.

ha de escariar el agujero. Vista ampliada para mostrar el efecto
del gancho.

tra la figura 142. Quítese de la te rraja cuando ya está roscado y rósquese en el barrilete por el interior. Sujétese el extremo que sobresale al exterior con unas mordazas y déseles el movimiento de desenroscar, lo cual hace que el gancho se meta hacia el centro del barrilete. Asegúrese de que el gancho sale por el interior en la porción necesaria, y cuando está en posición correcta se quitan las mordazas y se corta la porción sobrante con unas tenazas, tan cerca como sea posible de la pared del barrilete. Límese la punta sobrante al ras del barrilete, sin tocarlo, y termínese con una barreta Arkansas. El gancho y un ojo, otro gancho en el barrilete y un agujero en el muelle, forman el único sistema conveniente para los barriletes que llevan cruz de Malta; generalmente estos relojes no tienen clíquet de seguridad, ya que no es necesario, debido a que la cruz evita que el muelle se sobrecargue. Para ajustar un nuevo muelle con ojo, córtese el mismo a la medida, caliéntese su extremo como antes y hágase el agujero. Luego se agranda éste lo bastante para que se ajuste libremente en el gancho del barrilete. El escariado final se realiza con

Fig. 144. — Golpeando el final del muelle real.

Fig. 145. — Disposición de muelle real deslizante, de la Rolex Watch Co.

pea con la parte estrecha del martillo (Fig. 144), lográndose la curva sin peligro de rotura. La forma de gancho en T se usa en gran parte de los relojes americanos y en algunos suizos. La ventaja principal de este sistema, que requiere un cliquet de seguridad, radica en que permite que se deslice el extremo del muelle cuando está completamente arrollado. Hay quien afirma que se logra un desarrollo mejor del muelle. Cuando se monta un muelle nuevo, debe vigilarse que el gancho en T no sea ni más ancho ni más grueso que el muelle, pues de lo contrario, cuando está completamente arrollado y el muelle tira de la T, puede trabarse entre el fondo del barrilete y el sombrerete y no retroceder. También debe vigilarse que los brazos de la T no sobresalgan más que el grueso del fondo del barrilete y sombrerete, porque si fuera así las proyecciones podrían perjudicar a otras piezas del reloj.

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Existen otros sistemas de enganche que juzgo no nos interesan ahora, y en cuanto a los sistemas de resorte deslizante usados en Suiza, vamos a describir a continuación tres de ellos. El primero, usado por Rolex Co. en algunos de sus modelos, es muy sencillo (Fig. 145). Las tres muescas labradas en los costados del barrilete permiten al muelle retenerse en cualquiera de ellas hasta que se ha dado toda la cuerda, pero cuando se #vff//e ¿es/,-

Fig. Fig. 146. — Disposición deslizante empleada por la Movado Watch Co.

147. — Trinquete deslízable A, rueda de trinquete; B, resorte o muelle deslizante; C, protuberancia con fijación cuadrada sobre el árbol.

ejerce una mayor presión el muelle se desliza a la próxima, y así-sucesivamente. Otro sistema (Fig. 146).es el adoptado por Movado Watch Co. Se pone en el barrilete un muelle fuerte en cuyo extremo hay un pequeño gancho sobre el cual engancha un pasador remachado al muelle. Cuando el muelle está completamente cargado, el muelle fuerte se desliza por el interior del barrilete y la fricción del anillo de expansión entra en acción. El sistema que se representa en la figura 147, ideado y patentado por el autor de esta obra, tiene varias ventajas, que son: tcdo el espacio disponible en el barrilete se reserva para el muelle; no se produce ninguna sacudida rápida cuando el muelle está completamente arrollado y empieza a'deslizarse; un indicador muestra cuándo el muelle se está arrollando. El funcionamiento es muy sencillo: La rueda de trinquete A está rebajada

para alojar el muelle B y tiene un gran agujero redondo en vez del agujero cuadrado normal. Un disco saliente C tiene un agujero cuadrado D que se ajusta al árbol del barrilete y un diente que engrana con el muelle. Cuando se da cuerda al reloj, la rueda de trinquete arrastra al muelle B y éste hace girar al disco C, y así el muelle se arrolla. Cuando el muelle real está completamente arrbllado, el disco C permanece estacionario, pero puede hacerse girar la rueda de trinquete; el muellg B- resbala en el rebajado de la rueda A. Fijado el árbol del barrilete por medio de un pivote alargado, hay un saliente que gira cuando se arrolla el muelle, parándose cuando se ha dado toda la cuerda. Ya que hablamos del muelle real debemos dedicar unas palabras a los trinquetes de seguridad, cuyo objeto es evitar el tirón final del muelle sobre el gancho cuando está fuertemente arrollado. El retroceso de la rueda de trinquete (generalmente equivale a unos dos dientes) permite al muelle desarrollarse un poco y así se evita una sacudida violenta que Fig. 148. — Trinquetes de sese podría causar al reloj una percusión, guridad. Superior, contraba con la rueda; medio, agujero ,con el consiguiente avance excesivo; coliso; inferior, se traba con es decir, el arco de oscilación excesi- la platina. va del volante motiva que la elipse choque con el exterior de la entalladura del áncora. Hay varios sistemas de trinquetes de seguridad: uno consiste en un agujero coliso en el trinquete, el cual permite a éste adelantarse mientras se da cuerda y cuando se suelta la corona retrocede un poco trabando la rueda. Otro sistema emplea un trinquete con un gran ángulo de movimiento que se retiene porque el cuerpo del trinquete tropieza con la rueda, cuando se suelta la corona, y,

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finalmente, algunas veces el mismo trinquete ya traba la rueda (Fig. 148). Actualmente, tanto en América como en Suiza, se fabrica una nueva forma de muelle real, que, en lugar de una cinta plana, presenta como sección un segmento de círculo (Fig. 149). Sus ventajas saltan a la vista. Puede emplearse un muelle más delgado y por lo tanto contener más espiras el barrilete, lo que

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Fig. 149, — Nuevo tipo de muelle real de sección curva. Aparte, sección exagerada del muelle mostrando el bombeado.

Tal muelle tendría considerablemente más fuerza que arrollado de la manera normal. Se ha discutido mucho acerca de las causas de la rotura de los muelles, pero para resumir indicaré las cinco que considero más frecuentes: a) El óxido, aun en pequeñísima cantidad. 6) Rayas transversales, cortando la fibra de laminación del metal. c) El gancho que sale demasiado por dentro del barrilete. d) Gancho del árbol del barrilete más largo que el grueso del muelle, y e) Grueso del muelle real superior a la trigésimosegunda parte del diámetro del árbol del barrilete. En 1857, los constructores suizos Roye, padre e hijo, establecieron que el grueso del muelle no debe exceder de la trigésimosegunda parte, o a lo más de la trigésimotercera parte del árbol del barrilete; por ejemplo, si el árbol tiene 5 mm de diámetro, el resorte debe tener de o, 16o a 0,166 mm de grosor.

proporciona cuerda para más horas. Siendo el muelle más débil, es menos fácil que se rompa. La
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Fig. 150. — Rotura del muelle. Arriba, la línea de puntos indica el eje neutro; en medio, la parte más sombreada indica la parte inferior
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comprimida y la superior la alar-

razón de ello consiste en que las gadar deba¡0^& fuerfe cornpres¡ón moléculas de cada lado del eje debajo del eje neutro y la extensión neutral no son forzadas como encima del mismo, hacen que el resorte se rompa; el límite de elasti-

en un muelle mas grueso. La cidad ha sido sobrepasado. figura 150 muestra claramente lo que pasa durante el curvado de un muelle. La razón por la que se acrecienta la potencia del muelle de sección curva está en que hasta cierto punto utilizamos el grueso como anchura. Por ejemplo, si tomamos un muelle de, supongamos, 1,5 mm de ancho y o, i mm de grueso, y en vez de arrollarlo de la manera corriente lo hacemos en el sentido del canto (si ello fuera posible, que no lo es), resultará un muelle de o, i mm de ancho, teniendo la potencia de un muelle de 1,5 mm de grueso.

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CAPÍTULO IX

y necesitan un tratamiento especial, no consintiendo el uso de abrasivos, porque las podrían descascarillar e incluso borrar las cifras. Las esferas de plata de matiz mate pueden restaurarse, frotándolas cuidadosamente con un trapo de lino o una gamuza vieja, apenas humedecidos con un poco de crémor tártaro. Generalmente, las esferas de metal quedan lo bastante limpias con sólo un ligero cepillado; si el usuario desea hacer

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Hay dos métodos de limpieza: uno a base de bencina y cepillo, y el otro a máquina. Seguidamente trataremos del sistema manual con bencina. Es necesario, para hacer este capítulo más completo y breve a la vez, suponer que se ha desmontado ya el reloj, de modo que reservaremos nuestra atención exclusivamente a la limpieza de las piezas prescindiendo del desmontaje del reloj, del que ya se trató con detalle suficiente en los capítulos III y IV. Ante todo, saqúese la máquina de la caja y quítense la esfera y las agujas. Cepíllese la esfera, para quitar el polvo, con un cepillo de relojero; hágase esto con todo cuidado, especialmente si la esfera es esmaltada. Algunas veces se notará después del cepillado una grieta o raja casi imperceptible, puesta de manifiesto por el polvo que se acumula en ella con el cepillo. Para quitar este polvo y hacer la grieta otra vez invisible, se sostiene la esfera como indica la figura 151, de modo que la grieta o grietas estén en la misma dirección en que se cepillará después. Ejérzase una ligera presión hacia arriba con el dedo índice por la parte inferior de la esfera, lo que abrirá ligeramente la grieta; póngase la esfera debajo de un chorro de agua — con preferencia caliente — y, con un cepillo blando y limpio de relojero y un poco de jabón cepíllese la esfera pasando el cepillo en el mismo sentido de la grieta. Después de cepillarla hasta que no quede nada de jabón, se retira la esfera del chorro de agua, se seca con papel de seda y mientras no esté perfectamente seca la sostendremos entre los dedos índice y pulgar. La cara de la esfera no debe tocarse más, pero secaremos el reverso hasta quitarle toda traza de humedad. No se aconseja, en general, tocar las esferas de plata. Algunas esferas están barnizadas

Fig. 151. — Modo de sostener una esfera esmaltada para lavarla. Nótese la posición del dedo índice debajo de la esfera y también la posición del cepillo con respecto a las rajas que parten del agujero central.

resurgir su brillo, lo mejor es llevarla a un especialista restaurador de esferas. Una vez separada la esfera, se coloca en lugar seguro, pues no se necesitará hasta que hayamos concluido con la limpieza de toda la máquina. Guárdense las agujas en un bote lleno de bencina. Haremos algunas indicaciones sobre este bote: a) Debe limpiarse por lo menos una vez por semana y con más frecuencia si la bencina está sucia por haberse trabajado mucho. 6) Vacíese en un bidón ex profeso y la bencina usada servirá para los relojes de pared. c) No se ponga bencina limpia mientras no se haya sacado la sucia, y d) Antes de poner bencina nueva limpíese bien el bote y no se ponga más que unos 12 mm aproximadamente de altura. Quítense las ruedas horaria y minutera y el piñón de cañón, y métanse también en el bote de bencina. Sepárese del reloj el

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puente del volante, y éste de aquél. Saqúese el muelle espiral del volante y limpíese éste. Si es compensado, púlase su cara superior con un pulidor de cuero cargado con diamantina seca. La diamantina seca da mejores resultados que el rojo para este fin, por ser más abrasiva. Agítese por unos momentos el volante, suspendido de un alambre de latón, en una solución de cianuro de potasio. Esta solución se obtiene disolviendo un pedazo de cianuro aproximadamente del tamaño de una nuez, en la cantidad de agua caliente que cabe en una taza de té, y después se guarda en una botella de vidrio con tapón esmerilado. De todos es sabido que es un veneno muy activo, lo que aconsejamos se indique en la botella, y además guárdese alejado del banco porque ataca rápidamente al acero. Después lávese bien el volante con agua, seqúese con cuidado y sóplese para eliminar todo vestigio de humedad; debo remarcar que el volante es la única pieza del reloj que puede soplarse con la boca. Cargúese un cepillo blando de relojero con muchos polvos de yeso y cepíllese el volante por todos lados hasta dejarlo brillante. Luego se mete entre polvos de boj o cal apagada y se deja hasta que el resto del reloj se ha limpiado y montado de nuevo, durante cuyo tiempo se habrá secado perfectamente. El recipiente para los polvos de boj o cal apagada puede hacerse muy fácilmente. Procúrense dos botes de hojalata, de diámetro igual (aproximadamente de 50 mm) y de 25 a 50 milímetros de altura, con sus tapas. Saqúense los fondos de los dos botes y suéldense éstos uno encima del otro, interponiendo una pieza de tela metálica. El resultado es un corto tubo de
Fig. 152. — Caja con separación de tamiz para sostener los polvos de boj o de cal apagada.

hojalata con una tela metálica colocada en su mitad (Fig. 152). Para servirse de este recipiente se pone una tapa en el fondo y se llena la parte superior con polvos de boj o cal apagada; se mete el volante en él, se pone la tapa superior y se deja así hasta que se va a necesitar de nuevo el volante; entonces se agita el recipiente con rápidas sacudidas, lo que hace que los polvos pasen a la parte baja del recipiente quedando el volante sobre la tela metálica. Si no es posible por cualquier motivo hacer ' este recipiente, una lata de 50 mm aproximadamente de diámetro y de 25 a 50 milímetros de altura puede servir bien para sumergir el volante en los polvos. Cuando se necesite el volante, dense unos golpes Fig. 153. — Cómo se sujeta el áncora cuando se limpian las levas. con los nudillos de los dedos en el fondo de la caja, antes de sacar la tapa, y el volante saldrá sobre los polvos. Desmóntese el puente del volante y todas sus piezas, junto con el muelle espiral, y pónganse en bencina. Las espirales finas conviene colocarlas aparte en un recipiente con benzol. Después saqúese el puente del áncora y el áncora misma y pónganse también ZTÍ bencina. Retírese el áncora al cabo de un momento, pues no todas las clases de goma laca resisten bien la bencina. Unas palabras sobre los cepillos de relojero. Algunos relojeros emplean los cepillos fuertes, pero generalmente son preferidos los blandos. Para limpiarlos, lo mejor es restregarlos de vez en cuando en un hueso calcinado de carnero; el hueso de la pierna es el más adecuado. Para prepararlo, se le quita todo vestigio de carne, se pone al fuego y se deja allí hasta que no queme más. Al retirarlo del fuego aparecerá blanco.

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Una vez frío, se usa igual que el yeso. Se acaba la limpieza del cepillo, cepillando un papel de seda, con lo que quedará completamente libre de polvo, y mejor que si se hubiera hecho con yeso. Para limpiar el áncora, se deja sobre el banco, estando aún húmeda de bencina, y sujetándola con unas pinzas, se cepillan bien las dos caras de las paletas con un cepillo blando. El áncora nunca debe cogerse con los dedos desnudos.

pieza completa de una máquina corriente puede realizarse en, aproximadamente, tres cuartos de hora o una hora, como máximo. Se aconseja colocar sobre el banco un pequeño cuadrado de papel de seda y tapar éste con un cubrepolvo de .cristal. Pónganse las piezas, una vez limpias, sobre este papel de seda; de este modo, cuando todas las piezas están limpian, retirando la

.Fig. 154. — Limpiando piezas pequeñas sobre el banco

Fig. 155. — Limpieza del espiral sobre papel de seda

Para limpiar las levas, se sostiene el áncora por la palanca con papel de seda entre el dedo pulgar y el índice de la mano izquierda y se cepillan cuidadosamente, y se seca después cada leva con un pedazo de medula blanda (Fig. 153). Se frotan con la medula hasta que brillen, especialmente en sus caras de retención y de impulso. Después se invierte el áncora en los dedos — siempre entre papel de seda — y se limpia con medula la entalladura, frotando hacia adelante y hacia atrás. Usando medula blanda no hay ningún peligro. Afílese un palillo de madera a punta larga, y rasqúese cada costado de la entalladura hacia adelante y hacia atrás. Finalmente, se deja el áncora sobre el banco y sujetándola con unas pinzas se vuelve a cepillar ligeramente para quitar lo que hayan podido dejar la medula y el palillo. Désele dos o tres soplos con el fuelle y guárdese bajo una campana de cristal. La figura 154 muestra cómo se deben tener sujetas sobre el banco las piezas mientras se limpian. Estas descripciones tan detalladas pueden hacer creer que la limpieza es cosa muy larga, y en realidad no es así. La lim-

copa de vidrio y acercándose el papel con todas las piezas encima, se tendrán a mano para el montaje. Después quitaremos el puente de las ruedas centro, primera, segunda y de escape, o los puentes si hay más de uno. Es recomendable cepillar las ruedas citadas con un cepillo blando de relojero, que se conserva sumergido en bencina, especialmente para este fin. Cepíllense bien los dientes y después métanse las ruedas en bencina. Trátense los puentes de la misma manera y antes de seguir desmontando la máquina, terminaremos la limpieza de las piezas que hemos metido en bencina. Sacaremos el muelle espiral, lo pondremos sobre un papel de seda y lo picaremos con un cepillo blando limpio, variando de posición el espiral sobre el papel de seda, a fin de que el papel absorba la bencina. Finalmente, se dobla una parte de papel de seda seco sobre el espiral y se golpea sobre el doblez para que el muelle se limpie por ambos lados por contacto con el papel (Fig. 155). Un segundo procedimiento consiste en sacar con las pinzas el muelle espiral del recipiente y presionarlo suavemente entre los dedos pulgar e índice cubiertos con un trapo limpio de hilo.

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Luego se coge con las pinzas por la parte de fijación el puente del volante dando unas sacudidas a fin de secar la bencina o benzol por completo. Póngase el espiral sobre papel de seda y tápese con el guardapolvo de vidrio. Para evitar repeticiones, diremos por última vez que todas las piezas, después de limpiadas cuidadosamente, se soplan con el fuelle y se meten debajo del cubrepolvo. Ninguna pieza debe dejarse expuesta al aire luego de haber sido limpiada; debe convertirse en hábito ponerlo todo debajo del cubrepolvo de cristal. Retírese de la bencina el puente del volante y seqúese con un trapo de lino. Después se sujeta con papel de seda y se cepilla bien. Si la pieza es dorada, se da al cepillo un movimiento circular y así no hay peligro de descascarillarla. Las piezas niqueladas se limpian mejor cepillando en el mismo sentido de su acabado. Si el acabado es circular o adamascado se da también aj cepillo el movimiento circular. En todo caso, cepíllese bien el puente por ambas caras y por sus cantos. Las dos caras del rubí se limpian con un palillo afilado, frotándolas hasta que brillen. Afílese el palillo con una punta larga y frótese por el agujero desde ambas caras, rascando frecuentemente la punta del palillo con el cuchillo de banco para mantenerlo siempre limpio. Finalmente cepíllese el puente para quitar el polvo y los residuos que haya podido dejar el palillo. Quítense de la bencina la raqueta, el disco contrapivote y los tornillos, y colocados sobre el banco con las pinzas, se cepillan bien hasta que queden secos. Comenzando por el disco contrapivote, limpíese bien con un palillo de medula el rubí por ambas caras. Cepíllense los tornillos, pero no se pretenda limpiarlos haciéndolos rodar con el dedo sobre el papel de cubierta, pues recogerían humedad y después se oxidarían en sus agujeros. Advertimos lo mismo para todos los tornillos. Vuélvase a montar el puente del volante, afílese el palillo en forma de cincel y con él limpíese bien entre los pasadores de la pata de la raqueta: deben eliminarse todas las trazas de aceite o grasa. Es una buena costumbre tener cargado un palillo adecuado, en forma de cincel, con rojo especial para limpiar raquetas y espigas de punto muerto. Lím-

píese el puente del volante y póngase en posición. Cójase el excelente hábito de asociar siempre todos los tornillos con sus respectivas piezas. El resto de las piezas se limpian de la misma manera, agarrando con los dedos y papel de seda las que son demasiado grandes para sujetarlas con las pinzas. La rueda de escape se cepilla bien y se sujeta con papel de seda, como se hizo con el áncora. Pásese medula blanda a través de todos sus dientes, frotándolos con la medula, como se ha hecho en otras ocasiones. Sujétese la rueda con unas pinzas y piqúese con un cepillo, especialmente las alas del pi- Fig. 156. — Modo de sujetar la rueda mientras se limpian las alas del piñón. ñón, y después con un palillo bien afilado limpíense éstas de arriba hasta que queden brillantes (Fig. 156). Hágase lo mismo con todos los piñones, terminando con un ligero cepillado. Los dientes de las otras ruedas se limpian por cepillado, sujetándolas como se hizo con la rueda de escape. Todos los pivotes se limpian con medula; se escoge un pedazo duro y se aprieta contra el pivote en su dirección y después se gira sin dejar de presionar la medula, lo cual limpiará el pivote y su espaldón. Algunas veces se nota que, debido a la acción química del aceite sobre el acero, los pivotes se han vuelto amarillentos. Es aconsejable quitar esta coloración, y lulo en forma de cincel y con las caras de este cincel, apretanpara hacerlo rápidamente precédase como sigue: afílese un pado, se recoge un poco de diamantina. Luego se apoya el pivote sobre un bloque de boj sujeto en el tornillo de banco. Se pule con el palillo ligeramente cargado de diamantina, haciendo entre tanto girar la rueda (Fig. 157). Asimismo, frótese bien con un palillo el agujero de las ruedas horaria y minutera. Limpias ya todas las piezas que estaban en bencina, vamos a terminar el desmontaje. Quitaremos en primer lugar el puente

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del barrilete y sacaremos todas las piezas que lleva, limpiando las grandes con un cepillo impregnado de bencina y después las meteremos en ella. Excepto el muelle real, todas las demás piezas que componen el barrilete se meterán también en bencina. No se aconseja poner el muelle en bencina porque tenemos observado que éste después se rompe misteriosamente, como si el quitarle las trazas de aceite fuese una invitación a la rotura. Para limpiar el muelle se sostiene cerca del gancho con unos alicates forrados de latón y se pasa cuidadosamente el espiral del muelle por entre un trapo limpio de lino sostenido entre los dedos pulgar e índice (Fig. 136). Mientras se limpia, sujétese de modo Fig. 157. — Quitando el óxido del pi- que su forma no pueda vavote con un palillo cargado con dia- riar. El espiral que forma el mantina. muelle nunca debe deformarse. Una pieza de metal torcida repetidas veces en sentido contrario acabará por romperse, por distorsión dé las moléculas en el punto de doblado. No se olvide que si se altera su forma, pasando la flexibilidad natural del muelle, de modo que no vuelva a la suya primitiva (no se confunda con pasar del límite de elasticidad, pasado el cual el muelle se rompe sin más) habremos dado un paso importante hacia la rotura del mismo ya casi inevitable a la larga. Quítense todas las piezas de la platina inferior, y asimismo los rubíes contrapivote, si los hubiese. Después cepíllese bien con un cepillo, mojado de bencina y métanse en ella. Se termina la limpieza de las piezas que aun están en la bencina del modo ya indicado. Se deben secar las piezas grandes con un trapo de lino y las pequeñas cepillándolas mientras se secan. La platina inferior requiere especial atención: después de seca se cepilla bien y se limpian con medula todos sus rincones; limpíense también todas las superficies de los rubíes y, con un

palillo aguzado, todos los agujeros grandes por ambos lados. Los palillos deben ser de punta larga. Frótese el agujero del tornillo del disco de la tireta, recordando que este tornillo gira en su agujero cada vez que se hacen girar las agujas y por tanto ha de estar libre. Limpíense las espigas de punto muerto con un palillo en forma de cincel, como se hizo con los pasadores de la raqueta. Ahora, una vez limpias ya todas las piezas, podemos volver a montar la máquina. Pero, antes de empezar, cepillaremos bien el papel de cubierta del banco, para retirar todas las impurezas que hayan podido caer durante la limpieza de Fig. 158. Presionando el sombrerete para montarlo. las diversas piezas. Para este fin puede emplearse un cepillo de pintor. Después se retira el cubrepolvos de vidrio y se acerca el papel de seda con las piezas encima y se dan algunos soplos, con el fuelle a todas las piezas conjuntamente. Téngase cuidado de tapar siempre con el guardapolvos las piezas, después de haber tomado la que necesitemos. El barrilete es lo primero que se monta. Arróllese el muelle real en su interior y dénsele sobre sus cantos superiores dos aplicaciones de aceite de reloj con una punta de engrasar llena. Extiéndase bien el aceite sobre todos los cantos superiores. Póngase el árbol en posición y mírese si el ojo del muelle engancha con el gancho del árbol. El centro del muelle debe adaptarse al árbol del barrilete, y si es necesario para admitir el árbol se empuja el muelle hacia un lado. Si esto no es posible, se tuerce el centro del muelle con unos alicates forrados de latón, pues de no hacerse hay el peligro de que el muelle se desenganche cuando está cargado del todo. Presiónese el sombrerete en posición; la muesca del barrilete debe encararse con el punto de referencia del barrilete. Algunas veces, tanto éste como el sombrerete llevan puntos de referencia que deben encararse. Esto es un extremo impor-

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tante, ya que el barrilete se hace para girar correcta y seguramente cuando el sombrerete está en aquella posición particular. Para meter a presión el sombrerete no debe hacerse con herramientas, y sí sólo apoyando contra el borde del banco (figura 158) y con muy poca presión. Agárrese el árbol del barrilete con los alicates forrados de latón y compruébese el juego axial:

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Fig. 160. — Soporte para máquinas, invertido para mostrar el ajuste.

Fig. 159. — Dando juego axial al árbol del barrilete.

Fig. 161. —Otro soporte para máquinas.

debe tener el mínimo, pero, sin embargo, ha de estar libre. Si no tiene en absoluto juego axial, considérese lo que el barrilete podría moverse arriba y abajo; si hay espacio para ello, coloqúese el barrilete sobre un yunque de latón y désele en la parte superior del árbol un ligero golpe con un martillo de latón. Esto obligará al sombrerete a bombearse ligeramente y a dejar así libre el árbol (Fig. 159). Apliqúese finalmente un poco de aceite de reloj a ambos pivotes del árbol del barrilete. Hay varios tipos de soportes para máquinas, dos de los cuales se representan en las figuras 160 y 161. Debo confesar que yo personalmente prefiero sostener la máquina con papel de seda. Tómese la platina inferior y móntese el barrilete; después se colocan en posición el tornillo del disco de la tireta y la rue-

da de centro, habiendo aplicado previamente un poco de aceite para reloj en ambos pivotes de centro; finalmente, se montan las ruedas primera y segunda y la de escape. Atorníllese el puente del barrilete y los puentes centrales en su posición y vuélvase a colocar el cliquet y su resorte, poniendo aceite donde se apoya el cliquet y humedeciendo apenas con aceite el resorte en donde éste actúa sobre aquél. Engrásese ligeramente el asiento de la rueda de transmisión, y atorníllese ésta en posición, sin olvidar que si va sujeta por un solo tornillo, éste será de rosca a la izquierda. Por lo general, los relojeros engrasan demasiado la rueda de transmisión; basta un poco de aceite en su asiento y un ligero toque en su cubo. Asimismo, se debe aplicar un poco en el pivote superior del barrilete, que gira en el puente superior. No es aconsejable poner aceite en la cara inferior de la rueda de cliquet. A veces se ven relojes en que tanto la rueda de transmisión como la de cliquet nadan en aceite, lo que es completamente innecesario e incluso perjudicial. Atorníllese la rueda de cliquet en posición. Inviértase ahora la máquina y móntese el resto de las piezas, que son las que componen el remontoir; apliqúese un poco de aceite en todas las superficies actuantes de las piezas móviles. Hasta ahora se ha usado solamente aceite para reloj. Se debe poner en su lugar la tija y enrollar el muelle real por dos o tres dientes de la rueda de cliquet, y mientras el tren está girando se sopla la máquina con el fuelle, sin mucha fuerza, pues de lo contrarío se desparramaría el aceite de los pivotes de la rueda de centro y del barrilete; lo justo solamente para asegurarse de que no queda polvo. Móntese nuevamente el áncora y su puente y compruébense todos los juegos. Se carga el muelle real aproximadamente' con media vuelta. Vamos, ahora, a tratar de la muy importante cuestión del engrase adecuado de la máquina. Estoy convencido de que los reparadores de relojes caen frecuentemente en el defecto de un engrase excesivo, debiendo guardarnos de ello, procediendo como sigue: ante todo, es necesario limpiar de vez en cuando los botes de aceite, tanto del ligero como del de reloj. Téngase como hábito, cuando ha de ponerse aceite en los botes, no hacerlo sin antes haberlos limpiado concienzudamente. Una gota despren-

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dida de un destornillador grande de relojero es suficiente para una aplicación. Limpíese bien el destornillador antes de meterlo en el aceite para luego dejar desprender la gota que necesitamos. Algunos botes de aceite ligero se hacen como muestra la figura 162 y en su cara plana se deja caer sólo el aceite imprescindible para picarlo con la punta de engrasar. De esta mancha de aceite se sacará el necesario para engrasar ambos pivotes de la rueda de escape y tamMancha desee/te bién los del áncora. Es una buena costumbre el secar la punta de engrasar Fig. 162. — Recipiente para aceite ligero. pinchando con ella la meLa figura inferior señala la cavidad para el aceite y una mancha del mismo en la su- dula, como antes se ha diperficie plana del recipiente. cho, tanto después de usarla cómo antes de recoger aceite; una punta de engrasar, después del pinchado de la medula, no sólo está limpia, sino que también está seca, y sólo así recogerá la cantidad exacta de aceite. El mismo, como todos sabemos, se encarama por adherencia, y si la punta está ya engrasada, algo del aceite destinado a la máquina se encaramará en la varilla de la punta de engrasar; el aceite que ya tenía 10 habrá atraído. Así pues, manténganse siempre secas las puntas de engrasar. No se caiga en la tentación de poner más aceite que el indicado, en los cuatro pivotes mencionados; es una debilidad de los relojeros excederse en el engrase, no sintiéndose "seguros" si los pivotes no nadan en aceite. Es un gran error dar más aceite que el que he indicado, en los relojes de hasta 11 líneas. Para los relojes de 18 líneas se puede tolerar un poco más. He comprobado en innumerables ocasiones que la marcha pobre, en diferentes posiciones del reloj, es debida al exceso de aceite en estos cuatro pivotes. Cuando la rueda de escape y el áncora tienen los pivotes cónicos y giran sobre rubíes contrapivote, la cuestión de la cantidad de aceite no es tan vital, pero cuando los pivotes son con

espaldones ya es otro asunto, pues entonces ha de lucharse con la adhesión, y si el reloj está expuesto a bajas temperaturas se agrava el inconveniente. Las ilustraciones de la figura 163 ayudarán a comprender mi punto de vista. Debe siempre recordarse que no es posible regular la cantidad de aceite que depositará una punta de engrasar una vez ha establecido contacto. Todo el aceite deja inmediatamente la punta cuando ésta toca algo; por lo tanto no puede decirse: "Pondré la mitad del aceite", porque no es posible hacerlo. La única solución consiste en que la punta de engrasar pique o recoja exactamente la cantidad correcta. Ahora engrasaremos las levas, aplicando un poco de aceite a la cara de retención de la leva de entrada, y con un palillo puntiagudo moveremos el áncora hacia adelante y ha- Fig. 163. — Arriba, cantidad cia atrás, de modo que el aceite se correcta de aceite para un pivote cónico; centro, un pivote transfiera a los dientes de la rueda del escape o del áncora sobrede escape. Puede ser necesario un se- engrasado; abajo, cantidad cogundo toque para que todos los rrecta de aceite para un pivote del escape o del áncora. dientes reciban su parte de aceite. Los propios dientes deben llevar el aceite a la leva de salida; también aquí procúrese no sobreengrasar. El aceite acumulado incidentalmente en la parte metálica de las paletas no hace ningún bien; al contrario, tiende a arrastrar el aceite de la superficie actuante hacia fuera de ella. No debe usarse la punta de engrasar para mover el áncora, ya que existe el peligro muy real de llevar aceite a las espigas de punto muerto. No hay razón para engrasar la elipse. Pocos reparadores admiten actualmente el engrase de la elipse, pero aun así se encuentran muchas elipses engrasadas. La causa puede ser una de estas tres: i.a) engrase deliberado; 2.a) engrase accidental con la punta de engrasar cuando se mueve el áncora, y 3.") cuando se quita el volante después de que se han engrasado sus pivotes

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y el inferior haya aportado aceite a la entalladura al pasar, puede engrasarse la elipse. El aceite se mantiene en su lugar por la capilaridad. La figura 164 demuestra que si una superficie es curva, el aceite se sostiene mejor en el vértice de la curva; por lo tanto, si los rubíes son de superficie curva el aceite queda mejor retenido en la punta o superficie actuante. Dirijamos nuestra atención a la limFig. 164. — Demostración de la capilaridad. pieza del volante, manteniendo, mienObsérvese como el aceite sube por ambos lados tras tanto, la máquina, parcialmente del muelle curvado de- montada, debajo de la copa de vidrio. bido a esta propiedad. Por ahora el volante está completamente seco. Saquémoslo de los polvos de boj o de yeso, y sosteniéndolo con papel de seda, cepíllese bien, hasta presentar un aspecto brillante. Métase en bencina por unos momentos para quitar el aceite, y entonces vuélvase a cepillar hasta que esté completamente seco. Sujétese con la mano izquierda y apriétese un pedazo blando de medula sobre la punta del pivote inferior hasta llegar al platillo de impulsión, y entonces désele a la medula uno o dos giros, a fin de limpiar la elipse. Al mismo tiempo se limpiará bien el platillo de seguridad. Siempre que la Fig. 165. — Verificación de la lisura del extremo del pivote del eje volante. Nótese medula sea blanda, no que para esto se emplea deluña del dedo cola ofrece ningún peligro razón. limpiar la elipse de esta manera. Con medula se limpia también el pivote superior y, antes de reponer el muelle espiral, mírese si los extremos de los pivotes están lisos y libres de facetas. Para verificarlo, se pasa la cara de la uña del dedo medio sobre el extremo del pivote, y si éste tiene facetas, se notará que raya la uña (Fg. 165). Finalmente, antes de reponer el muelle espiral es conveniente comprobar si el volante está equilibrado. Deben equilibrarse tanto

Jos volantes corrientes como los compensados, pero debe notarse que la limpieza no afecta de ninguna manera a este equilibrio. Para montar el espiral empléese el yunque de la figura 166. Generalmente el volante está marcado para que el espiral se coloque en la posición correcta. La sujeción fija del espiral debe encararse con la marca, que puede ser un pequeño punto en la superficie superior del volante o una ligera raya en su costado. Fig. 166. — Yunque Oprímase la virola del espiral hacia abajo para sostener el volante mientras se cocon unas pinzas robustas, agarradas como loca el espiral. indica la figura 167. Usando ambas manos, se obtiene una presión firme y segura, sin peligro de resbalar; no se engrasarán todavía los agujeros del volante. Éste se montará en su puente, y con cuidado se invierte el

Fig. 167. — Método de montar el espiral del volante. El dedo Índice de la mano izquierda ejerce un considerable dominio.

mismo. Con el volante colgando, se manipula para montarlo en la máquina. Debe asegurarse de que la elipse engrana con la entalladura; para ello se mantiene firme el puente del volante y se gira la máquina hasta que la entalladura se presente a la
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elipse. Atorníllese el puente muy cuidadosamente. El reloj debe empezar a funcionar antes de que el puente esté atornillado del todo; si no sucede así, pruébese si el volante está libre: un ligero toque con el dedo ha de bastar para que el volante empiece a oscilar. Que el volante oscile1 demuestra que el puente se atornilla bien, y no sobre la punta del pivote. Cuando el puente del volante esté bien fijado, compruébese el juego axial y entonces ensáyese el tictac. Puede necesitarse mover el espiral angularmente, y para hacerlo se ha de quitar de nuevo el volante. Por esto no se aconseja engrasar los pivotes del eje: si se hubieran engrasado, de ser necesario quitar el volante una o dos veces, la condición y la cantidad de aceite en los rubíes no sería ya la requerida. Pueden haberse picado ligeras partículas de polvo por los pivotes, y, asimismo, una cierta cantidad de aceite de los agujeros se pierde. Los pivotes también tocan al papel de cubierta. Hay el peligro ulterior de llevar aceite a la entalladura y que por ésta sea transmitido a la elipse, como se ha dicho antes. Cuando el tictac es satisfactorio, se quita el puente del volante y éste con él; se pone un poco de aceite en el agujero inferior, se invierte el puente, se levanta un poco el volante y se aplica aceite en el agujero superior. Algunos relojeros prefieren introducir un hilo en los agujeros del volante para que se engrase a lo largo del agujero, hasta el rubí contrapivote. No me parece necesario, por ser de la opinión de que los mismos pivotes ya le llevan el aceite satisfactoriamente. Después de engrasar los rubíes, se monta nuevamente el volante en la maquina. Inviértase ésta y con el fuelle dénsele uno o dos soplos ligeros. Engrásese ligeramente con aceite de reloj el árbol de la rueda de centro y apriétese el piñón de cañón en su lugar. Puede ser necesario agarrarlo con los alicates forrados de latón y, con un movimiento oscilante, mientras se aprieta, póngase en posición. Apliqúese una punta de engrasar con aceite de reloj en los agujeros de las ruedas primera y segunda y la más mínima parte posible de aceite en el soporte de la rueda minutera. Repóngase la rueda horaria sin aceite, y luego la esfera. No se engrasará la platina superior hasta que la máquina esté otra vez dentro de la caja, y, si el reloj es de caja de dos piezas o algo similar, hasta que tenga que cerrarse.

Es mejor montar las agujas, si es posible, cuando la máquina ya está en la caja. La aguja horaria se mete dentro del cañón de la rueda horaria empujándola con un palito de madera. Este palito tiene en su extremo un agujero hecho con un destornillador de relojero. De este modo no queda señalada la aguja. La aguja minutera se coloca en el cañón del piñón con la parte posterior de un mango de cepillo de relojero, poniendo un pedazo de papel de seda entre la minutera y el mango para que no se señale. Se aprieta sobre el cubo de la minutera. La segundera se mete en el pivote de la rueda segunda empujando con el extremo de un palillo. Engrásese la tija con aceite de reloj. He visto reparadores que ponen el extremo de la tija en el bote de aceite, creyendo que necesita mucho. Casi no hay necesidad de decir que esto es completamente erróneo: lo correcto es aplicar un poco de aceite en su pivote, un poco en su sección cuadrada, en sus cuatro caras, en el espaldón de la rueda de corona, en el diente del trinquete, en la entalladura de la tireta, y finalmente en el espaldón que roza con la platina. La tabla de engrase de la figura 168 servirá de guía para realizar éste, de la cual debemos aclarar los significados de los signos siguientes: XXX = Tanto aceite como pueda recogerse metiendo la punta de engrasar verticalmente (no de, lado) en el bote. XX = El aceite que puede recogerse con la mitad de la parte plana de la punta de engrasar. X = Tanto aceite como puede recogerse de una mancha del mismo. O = Absolutamente nada de aceite. C = Aceite de reloj. W = Aceite ligero de reloj. Las cantidades sugeridas en la tabla son para máquinas comprendidas entre i o % y j ?4 líneas. Para máquinas más pequeñas se aplica un poco menos de aceite a todos los pivotes, excepto en los de la rueda de escape y del áncora; póngase también menos aceite en el muelle real. Algunas fábricas suizas recomiendan no poner aceite en los pivotes del áncora para máquinas de 8 y¿, líneas y menores. No soy del mismo parecer, y creo más seguro la aplicación de un poco de aceite. Para las máquinas mayores de 10 % líneas, úsese según propia discreción, pero como guía general recomiendo para una máquina de 18 líneas C XXX (dos o tres veces) para el muelle real y W X (dos veces) para los pivotes del áncora y de la rueda de escape.

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

LIMPIEZA MANUAL Y ENGRASE

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En Suiza se gradúa el engrase por el tiempo que se deja en contacto la punta de engrasar con la pieza que se engrasa. De
WXXX

cxx

cxx cxx
DOS

ELIP. 'SE

o mes

o wx wxx
wx

wxxx

ajustarle la máquina, téngase la costumbre de pasar una llama de alcohol por su interior. Si tiene bisagras, también éstas deben ser pasadas por la llama. No se deje calentar la caja; esto se hace solamente para que se quemen los cabellos, fibras de lana, cerdas de cepillo, borra o pelusilla que puedan haber en la caja o en las juntas. Cualquiera de estas cosas pueden ser tan pequeñas que apenas sean visibles, pero es posible se pongan en contacto con el volante y produzcan serios perjuicios en la marcha regular del reloj, cuyas causas serían difíciles de hallar. Móntese la máquina en la caja y finalmente con el fuelle dése un ligero soplo sobre la platina superior y después apliqúese un poco de aceite sobre los pivotes superiores de las ruedas primera y segunda. Con todo esto ha quedado de nuevo el reloj dispuesto para la marcha.

cxxx

cxx

cxxx cxx cxx
Fig.
WXX

168. —

Gráfico dd engrase del reloj. Se indica el tipo y cantidad de aceite que debe aplicarse a una máquina de I o 1/2 a 7 3/4 líneas. Las máquinas mayores necesitan más; las menores menos. W, aceite ligero de reloj; C, aceite semidenso de reloj; O, absolutamente nada; X, toque ligero; XX, media punta de engrasar; XXX, toda la punta de engrasar. Para aceite ligero se usa la punta pequeña de engrasar de 0,3 mm; para aceite semidenso se usa la punta de engrasar grande de 0,6 mm.

esta manera puede tenerse un cierto dominio de la lubricación, pero lo que antecede es más seguro. La máquina está ahora dispuesta para ser colocada de nuevo en la caja. Después de que se ha pulido la caja, y antes de

LA LIMPIEZA A MAQUINA

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CAPÍTULO X

LA LIMPIEZA A MÁQUINA
Para la limpieza a máquina, el reloj se desmonta igual como se hizo para con la de bencina. De hecho es aconsejable desmontarlo del todo, incluso los tornillos de la esfera. Deben observarse varios puntos cuando se usan estas máquinas. El más importante es que la solución núm. i no debe dejarse secar sobre las piezas de metal para que no las oxide. Normalmente la solución núm. 2 no oxidará las piezas, pero se ha comprobado que su composición química es afectada por la luz solar; así, pues, si esta solución se usa fresca y sin haber estado a la luz, hay poco peligro de oxidación. Por lo tanto, se debe procurar que la solución núm. 2 no esté expuesta a la luz; esto no es problema mientras permanece aún en el bote original de la fábrica, pero el peligro está en los tarros de vidrio de la máquina que son transparentes; por ello es recomendable pintar los tarros números 2 y 3 con una pintura negra, y para poder ver la solución y determinar por su color cuándo es necesario renovarla, se verterá un poco en un tarro transparente. Es muy conveniente tomarse esta pequeña molestia para evitar el peligro de oxidaciones. El procedimiento es el siguiente: la máquina (Fig. 169) se suministra con tres tarros de vidrio numerados: i.°, 2.° y 3.° El i.° contiene la solución de limpiar; el 2.° la de aclarar, y el 3.° la misma solución que el anterior, pero más limpia. La razón de ello está en que cierta cantidad de la solución núm. i es llevada al 2.° tarro y así el líquido queda contaminado. Como la última también se contamina de la núm. 2 y por tanto también con algo de la núm. i, todas las soluciones deberán cambiarse periódicamente. La núm. i no puede regenerarse, por lo

que después de un uso prolongado, y cuando se ha ensuciado, se tira. Limpíese bien el tarro y póngase solución nueva. La número 2 puede filtrarse y servir nuevamente. Un buen sistema es filtrarla con papel de filtro como el empleado en los laboratorios; se pone dentro del embudo plegado de la manera usual y se hace pasar la solución a través del mismo. La núm. 3 es generalmente bastante limpia y para economizar puede tirarse al 2.° tarro y usarla sin filtrar, pasándose la solución filtrada al tercero, y de vez en cuando, para compensar la que se pierde por evaporación o adhesión a las piezas, se añade un poco de solución fresca. La cantidad de líquido que habrá en cada tarro es de gran importancia. Si el nivel es demasiado bajo pueden quedar piezas en la cesta, fuera Fig. 169. — Máquina «National Watch» de de contacto. Cuando la limpiar relojes. cesta gira, crea un vértice en el líquido, y con las paletas que hay en el mismo soporte de la cesta, el líquido monta por los lados del tarro y es proyectado hacia el interior. Si en el tarro hay poco líquido, la cantidad proyectada será insuficiente para cubrir la cesta. Esto debe tenerse muy en cuenta, pues si falta líquido en los potes 2.° y 3.° es posible que se oxiden las piezas. Si los tarros están demasiado llenos, con la velocidad de la agitación el líquido se derramará al exterior, indicando así que la cantidad es excesiva. La cesta consta del recipiente principal, de un estante con muescas y de una cubierta plana que se ajusta sobre el estante

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

LA LIMPIEZA A MÁQUINA

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para mantenerlo hacia abajo. Los piezas grandes del reloj, como platina inferior, puentes de todas clases y el barrilete se colocan en el fondo de la cesta. Es esencial separarlas para que no monten unas sobre otras, aunque a veces, a pesar de estar separadas, la fuerza centrífuga reúne todas las piezas en los lados. Las ruedas pequeñas se colocan en una de las muescas del estante con los tornillos y el cliquet. No es aconsejable pasar el muelle real por las soluciones, por la misma razón expuesta al tratar de la limpieza con bencina. Es preferible no limpiar el áncora y el volante en la máquina, porque algunas clases de goma laca son afectadas por la solución; además de la goma laca, hay también algunos volantes y tornillos de volante que son atacados por las soluciones. Se han dado casos en los que el reloj adelantaba considerablemente después del limpiado a máquina, y con una cuidadosa investigación encontré que la solución había actuado químicamente sobre el metal del volante y sobre los tornillos quitándoles peso. También se han dado algunos casos en que el muelle espiral del volante había sido atacado, causando el retraso del reloj; así es que sin conocimiento seguro de qué clase de goma laca se ha servido el fabricante, o de la exacta naturaleza del volante, de sus tornillos y de su muelle, es mejor no limpiarlos a máquina y hacerlo con bencina. Lo corriente es que la cesta con la máquina desmontada dentro, gire durante medio minuto, a pequeña velocidad, en la solución del tarro i.°; después, debe sacarse de la solución y hacer qtfe gire al aire por unos pocos segundos a gran velocidad para escurrirse, y se sumerge inmediatamente en la solución núm. 2, repitiendo la misma operación por un minuto y haciendo lo mismo con la núin. 3. Finalmente, la cesta se baja a la cámara de calor y ya dentro de ella se hace girar despacio durante un minuto. No debe perderse tiempo al pasar del tarro núm. i al núm. 2., porque si la primera solución se seca sobre las piezas antes del aclarado, pueden oxidarse. La tapadera de la cesta va ajustada sin fuerza y es bueno que el asiento de la tapa lleve un pasador fijo, y para encajar con él, una pequeña entalla en la tapa, evitándose así que la caja gire independientemente de la cesta. Si la tapa se moviera un poco, podría arrastrar las piezas del estante y estropearlas. Hay quien dice que no es necesario

repasar el interior de los agujeros con un palillo de madera afilado después de la limpieza a máquina, pero para más seguridad es preferible hacerlo. Por varias razones es recomendable el sistema de limpiado a máquina, aunque sólo debe adoptarse después de haber estudiado concienzudamente el funcionamiento de la misma y de haber mirado en cada caso en particular las piezas que pueden limpiarse sin perjudicarlas. Como se comprende, una de las causas que hacen más recomendable esta máquina es la rapidez y seguridad con que realiza la limpieza.

EL "REMONTOIR" Y LA PUESTA EN HORA

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rueda de transmisión. Actúese sobre el árbol "remontoir" o tija para llevar estas dos ruedas a engrane y obsérvese éste. Se continúa dando cuerda por un período más largo que el normal, porCAPÍTULO XI

EL REMONTOIR Y LA PUESTA EN HORA
Los procedimientos de "remontoir" y poner en hora son diversos, pero la mayoría de ellos son del tipo de corona y doble piñón deslizante, es decir, que por diferentes caminos se alcanza el mismo fin. Nos proponemos estudiar sólo las mejores disposiciones conocidas. El funcionamiento del mecanismo es evidente y las condiciones esenciales son las siguientes: i) el mecanismo no debe escurrirse; 2) es necesario que sólo pueda

Fig. 171. — La báscula y el resorte combinados

que el escurrido es algunas veces intermitente y puede ser que el usuario haga un contacto más prolongado, produciendo así el escurrido. Si se escurre en este punto, los dientes de la rueda de

Fig. 170 — La báscula y el resorte de la tija

actuar a voluntad, y 3) el "remontoir" debe estar libre para dar cuerda. Consideraremos estos puntos: la figura 170 muestra un típico mecanismo "remontoir" del tipo de corona y doble piñón deslizante con la báscula accionada por un resorte separado. La figura 171 muestra la disposición por la cual la báscula y el resorte están combinados. Cualquiera que sea la disposición que examinemos, todas ellas tienen sus fallas y defectos. El escurrido del mecanismo de "remontoir" puede producirse por un engrane incorrecto de la rueda de corona con la

Fig. 172. — Comprobación del juego axial de la rueda de transmisión

corona pueden generalmente verse mover por debajo de los dientes de la rueda de transmisión. Las causas pueden ser varias. La rueda de transmisión puede tener excesivo juego. Compruébese

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

EL "REMONTOIR" Y LA PUESTA EN HORA

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con unas pinzas, como en la figura 172. Si se nota que está suelta, el remedio consiste en bajar el plato que la mantiene en posición, aunque puede ser debido a que el plato no está bien atornillado, de modo que esto es lo primero que deberá comprobarse. Si está atornillado tan fuerte como sea posible (con un tornillo con rosca a la izquierda o con dos con rosca a la derecha) entonces la solución no puede ser otra que rebajar el plato. Algunas veces los platos son solidarios y forman el cojinete de la rueda, y en otras el plato es suelto y la rueda se asienta sobre un saliente del puente del barrilete. En el primer caso, el plato se reduce con una piedra por su Fig. 173. — Modo de reducir el cubo de la parte inferior, como derueda de transmisión. muestra la figura 173. En el otro lado la altura del saliente debe reducirse, y para esto el puente del barrilete se monta en un mandril y se rebaja en el torno (Fig. 174). En ambos casos la reducción debe ser ligera, pues de lo contrario la rueda engranaría duramente y costaría dar cuerda. Si atornillado nuevamente el plato lo más posible, se ve que no hay juego o hay muy poco, pero continúa el escurrimiento, entonces debe dirigirse la atención al ajuste de la rueda de corona con la tija, el cual debe ser muy justo — imperceptiblemente libre, — sin ninguna holgura lateral. Mírese si la misma tija ajusta sin juego, en la platina, pues el juego debe ser imperceptible. Si la rueda de corona se ajusta mal en la tija, el remedio está en cambiar la rueda o la tija. Si hemos comprobado que la tija tiene excesiva holgura en la platina, ha de cambiarse la tija por otra algo mayor. Cuando se desea realizar una reparación económica, es muy eficaz poner un collar o casquillo debajo de la corona (Fig. 175) para que ésta mantenga

rígidamente la tija en posición por el ajuste prieto del casquillo en la caja. Examínense luego los dientes de trinquete de la rueda de corona y del piñón doble para ver si el escurrimiento se produce

Fig. 174. — Reduciendo al torno el asiento de la rueda de transmisión

aquí. Puede deberse a que la rueda de corona y el piñón doble, o éste solo, tengan demasiada holgura en la tija. El remedio estriba en poner nuevos piñón y rueda, o la tija. Además el defecto puede radicar en la forma de los dientes de trinquete: algunas veces estos dientes pueden agudizarse un poco dándoles una ligera inclinación (figura 1 7 6 ) , pero generalmente esto no es satisfactorio, siendo la única so- Fig. 175. — Casquillo monFig. 176.—La lílución poner un tado en la corona para eliminar el juego. nea de puntos inpar de ruedas nuedica el rebajado vas. Vamos a tratar de cuando la tija está (con aumento). suelta. Esto se debe a varias razones, pero el motivo inmediato es que el pasador de la tireta se sale de la ranura^ de la tija. Una platina gastada, al producir un asiento demasiado ancho, puede ser la causa, consistiendo el remedio en cambiar la tija por otra mayor (se

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

EL "REMONTOIR" Y LA PUESTA EN HORA

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sobreentiende que tendrá que tornearse especialmente otra tija, pues una igual no arreglaría nada), o en encasquillar el agujero en que se asienta la tija. No es práctico hacer un nuevo agujero, pues interesaría a dos partes de la máquina, estando mitad en la platina inferior y mitad en el puente del barrilete, así que es mejor poner un tope en el puente del barrilete, como se ve en la figura 177. Se limita el tope de modo que se ajuste a la tija, permitiendo la holgura requerida. Tal reparación dirige el desgaste en una sola dirección, hacía abajo, pero es en la que nos interesa para corregir la falla que deseamos eliFig. 177. — Ajusfando un tope minar, ya que hace que la tija (A) en el agujero del árbol. apriete hacia la tireta. Otra causa que produce la excesiva libertad en la tija es la falta de libertad del tornillo de la tireta. La tireta está hecha para girar ligeramente cuando se tira de la tija para poner las agujas a la hora y el tornillo de la tireta debe estar atornillado fuertemente a ésta, pero el tornillo en sí debe estar libre, de modo que gire con la tíreta. De no estar libre el tornillo, la tireta gira en la rosca del tornillo, y la tija puede quedar segura, pero si el tornillo está algo libre puede llegar a desenroscarse por la acción de la tireta en pocas veces con el resultado de quedar la tija suelta. Este desenroscado de la tíreta puede deberse a su tornillo tra- Fig. 178. — Arriba, la tireta bado en la platina y el remedio está se traba con la platina; abajo, la tireta está libre. en libertarlo. Otra razón, y bastante común, es que el espaldón del tornillo no sobresale de la platina, de modo que cuando el tornillo está fijado, la tireta se traba con la platina, en lugar de hacerlo con epespaldón del tornillo, que es cuando está libre de la platina.

Las dos ilustraciones de la figura 178 muestran: una, la sujeción incorrecta de la tireta, que se traba con la platina, y la otra, la correcta, en la cual la tireta se apoya sobre el espaldón del tornillo, libre de la platina. La solución está en rebajar algo el reborde del tornillo para que el espaldón sobresalga de la platina. Otra causa del inconveniente indicado es que en algunos relojes la posición del tornillo en la tireta es incorrecta. Cuando

Fig. 179. — Una distancia larga Fig. 180. — Arriba, ajuste correcto del (A) puede dar demasiada elastipasador de la tireta con la ranura de la cidad a la tireta, mientras que tija; abajo, mala disposición que puede (B) no es tan susceptible. causar la soltura del pasador.

el agujero del tornillo en la tireta está alejado del pasador (figura 179) generalmente se hace a la tireta demasiado flexible y por lo tanto se separa de la tija. Desgraciadamente no está en manos del reparador el remediarlo, pues sólo le queda la solución de hacer otra tíreta de material menos flexible. Esta falla de construcción, raras veces se encuentra en los relojes de máquina moderna. Examínese el pasador de la tireta para ver si tiene canto vivo y es bastante largo, y también mírese si la ranura tiene sus esquinas vivas. Si no fuera así tendría tendencia a salirse de la ranura. Las ilustraciones de la figura 180 muestran cómo han de ser el pasador y la ranura y cómo no deben ser. La dificultad en dar cuerda puede ser debida: i.°) a que la rueda de transmisión esté frenada; 2.°) a falta de libertad del árbol del barrilete; 3.°) a que los agujeros para los extremos de éste en las platinas sean demasiado grandes, lo que hace que la rueda del "cliquet" roce con el puente del barrilete (Fig. 181) ; 4.°) a que el espaldón del árbol del barrilete no sobresalga bastante para que la rueda del "cliquet" se apoye en él, y en cambio lo hace sobre el puente del barrilete, en el que se traba

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

EL "REMONTOIR" Y LA PUESTA EN HORA

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(figura 182), y 5.°) a mal engrane entre la rueda de transmisión y la del "cliquet", lo que es improbable, a menos que se haya hecho un cambio. Algunas veces se nota que se escurre cuando se ponen las agujas a la hora, lo que puede ser motivado por un cojinete demasiado ancho para el pivote de la tija. A veces este cojinete se ensancha, y es engorroso rectificarlo, porque no conviene

flecha en la figura 183, hasta que la soldadura se liquida. Se retira la llama y el casquillo quedará fijo. Con precaución se quita el alambre de aluminio, pues el estaño no se habrá soldado con él. Si se ha puesto cuidado en las dimensiones del

Fig. 181. — Agujero ancho (A) para el árbol del barrilete, permitiendo que la rueda del «cliquet» roce con la platina en (B).

ajustar una nueva tija. Soy contrario al empleo de soldaduras blandas en los relojes, pero en este caso vendremos obligados a hacerlo para realizar la reparación económicamente. En primer lugar se escoge un pedazo de tubo de encasquillar, que se adapte al actual cojinete, se tornea y se corta a la medida exacta para que se ajuste correctamente al mismo. En algunos casos, se recomienda abrir un poco el agujero del cojinete, antes de encasquillarlo. Para ello se toma una lima de cola de
Fig. 182. — Arriba, rueda del «cliquet» trabada rata y se hace servir porque el espaldón del árbol no sobresale de la como si fuera un esplatina; abajo, la rueda del «cliquet» está libre.

Fig. 183. — Encasquillando el agujero del pivote del árbol. Arriba, alambre de aluminio en un portabrocas; detalle, el casquillo en el extremo del alambre. La flecha indica donde debe aplicarse la llama.

casquillo y no se ha empleado exceso de estaño no se requerirá probablemente ningún acabado. La figura citada índica claramente el procedimiento. Uno de los puntos más importantes cuando se examina un

cariador. Se coloca el casquillo en el extremo de un pedazo de alambre de aluminio, procurando que éste no sobresalga del casquillo. Caliéntese en la llama de alcohol y aplíquesele un poco de fundente y otro poco de estaño, haciendo que éste se adhiera en toda la superficie exterior del casquillo. Mientras el estaño está todavía caliente se quita todo el que sobra, dejando solamente una tenue película del mismo. Se le da un poco más de fundente y estando aún el casquillo en el extremo del alambre se pone en posición dentro del agujero, y se da calor al extremo del alambre en el punto que indica la

Fig. 184. — Los dientes del piñón doble deslizante tocan los de la rueda intermedia.

me ca nismo "remontoir", es el de que la tija gire de manera que el diente del piñón doble esté tan cerca como sea posible de la rueda intermedia; ésta debe estar completamente libre mientras sé da cuerda. Algunas veces los dientes del piñón doble y los de la rueda intermedia se interfieren (Fig. 184). Es un de1 1

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

EL "REMONTOIR" Y LA PUESTA EN HORA

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fecto que frecuentemente pasa inadvertido: cuando se da cuerda, las agujas pueden moverse varios minutos sin apercibirse. El remedio está en substituir el piñón doble por otro más corto. Si la báscula monta sobre el piñón doble y la tija tiene buen ajuste, se le dan algunos golpes con la parte estrecha del martillo para torcerla hacia abajo. Si esta operación se realiza como se representa en la figura 185, no será necesario rebajar el revenido de la báscula, a no ser que esté a todo temple, lo que es muy improbable. Conviene mirar si el resorte de la báscula monta seguro, pues a veces lo hace fuera de su sitio. Para corregir esto, con una piedra se rebaja ligeramente su canto a un ángulo pequeño, en donde actúa el resorte, lo que Fig. 185. — Torciendo la báscula hacia abajo con el martillo. hará que éste se apoye debidamente (figura 186). Si la tireta es dura de mover, esto es, si se halla resistencia cuando se tira de la corona para dar cuerda, se debe examinar el final de la misma, en donde actúa sobre la báscula, y también

Al hacer esto, debe ponerse mucho cuidado, porque no puede volver a colocarse lo que se ha quitado. La parte señalada por A no debe rebajarse, pues de otra manera la báscula no arrastraría al piñón doble lo suficiente para engranar con la rueda intermedia. Inversamente, si la tireta no retuviera la báscula en la posición de poner a la hora, una vez colocada allí, con la piedra se rebaja ligeramente en A de la báscula, no exagerando, porque entonces afectaría al engrane de la rueda intermedia. El resorte de retén materialmente fija la tireta en la posición deseada, en un extremo o en el otro; su objeto primario es actuar como una "pieza de todo o nada", nombre aplicado a una disposición de los relojes de repetición, que asegura que éste dará el número correcto de horas o no dará ninguna. Es decir, que controla la posición de la tireta; sin él, la báscula puede saltar sólo en parte, no engranando ni con la rueda intermedia ni con la rueda de corona, con el resultado de escurrimiento al dar cuerda. Algunos usuarios tienen la mala costumbre de tirar de la corona durante la operación de dar cuerda. Con la tija en posición, tírese de ella hacia fuera y hacía dentro, y al mismo tiempo obsérvese atentamente la cabeza del tornillo de la tireta: debe girar un poco. Esto indicará que está libre y que no es probable que se presenten los inconvenientes que hemos mencionado.

Fig. 187. — Las líneas de puntos forman el ángulo de desmoche para facilitar la puesta en hora.

Fig. 186. — La báscula rebajada para mantener el resorte bajo. /:£•
quierda, antes de rebajar; derecha,

después de rebajada.

la porción de la báscula que encaja con la tireta. Si las super-

ficies actuantes coinciden, la tireta será dura y saltadora. Para obviarlo, el ángulo de la báscula debe amolarse como se índica por las líneas de puntos en la figura 187.

EL MUELLE ESPIRAL Y LA REGULACIÓN

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CAPÍTULO XII

EL MUELLE ESPIRAL Y LA REGULACIÓN
Antes de tratar de la regulación, es mejor puntualizar los signos usados, para evitar confusiones. Éstos son: -f- = Adelanto (Fast). — = Retraso (Slow). ± = Exacto. EA = Esfera en alto. EB = Esfera abajo. CA = Corona arriba. CD = Corona a la derecha. CI = Corona a la izquierda. Cuando se regula un reloj moviendo la raqueta, ésta se mueve hacia Fast o A (adelanto) si el reloj retrasa, y hacia Slow o R (retraso) si adelanta. Poner un reloj a la hora exacta es aparentemente una cosa muy sencilla, pero requiere un poco de práctica. Para hacerlo precédase así: estando el reloj sin cuerda tómese mentalmente nota de la posición de la aguja segundera (supongamos, por ejemplo, que está en i o segundos). Obsérvese el reloj patrón, que puede ser un regulador o un cronómetro, y cuando la aguja segundera del patrón alcance los segundos que indica la segundera parada del reloj que ponemos a la hora (10 segundos, en el ejemplo que hemos puesto) désele una sacudida circular para poner el volante en marcha y al mismo tiempo una vuelta a la corona. Entonces déjese el reloj seguro y quieto y dése toda la cuerda. No es bueno ayudar, como se hace a menudo, con un movimiento del reloj al darle

cuerda, pues la elipse podría salirse de la entalladura del áncora, rompiéndose, o bien frenando el áncora a destiempo produciendo un avance de unos segundos. Colocada ya la aguja segundera, se ponen en hora las agujas minutera y horaria. Es aconsejable mover las agujas en el sentido de su rotación normal, pues haciéndolo al revés, si la fricción del piñón de cañón es algo dura, puede invertirse el tren y retrasarse la aguja segundera. Asimismo, se recomienda hacerlo bastante aprisa para que el áncora no tope con la espiga de punto muerto. Cuando la aguja horaria está a tiempo, se pone también a tiempo la minutera, despacio para los cinco minutos últimos, mirando que marque el minuto exactamente cuando la segundera marca 6o segundos, y entonces tendremos señalado con absoluta precisión el minuto de la esfera. Si, después de puesto el reloj en hora, se observa que la aguja segundera no sincroniza con el patrón, no debe tocarse de ninguna manera ésta directamente para ponerla bien: si por alguna razón necesitamos exactitud hasta el segundo, es mejor anotar el error en un papel, abrir el reloj y parar al volante. Si el reloj estaba adelantado unos pocos segundos, se tendrá parado el volante por este período, contando estos mismos segundos en el patrón mientras el volante está parado y transcurrido este período se suelta de nuevo el volante. Si, por el contrario, el reloj se hubiese retrasado unos segundos, por ejemplo 5 segundos, se parará el volante durante lo que falte para llegar a un minuto, 55 segundos, y se adelantará en un minuto la aguja minutera. Una escobilla de pelo de camello es ideal para detener el volante. Un relojero experimentado en la regulación dará al reloj retrasado unos segundos, varios giros circulares completos expresamente para activar el movimiento del áncora y hacer que el reloj adelante rápidamente, ganando así el número de segundos deseado. Esto último sólo puede hacerlo el que realmente entiende en la materia, ya que resulta una práctica peligrosa; por ejemplo, si el volante es del tipo pesado y la elipse relativamente delgada, lo más probable es que ésta se rompa. Vamos a exponer un ejemplo de cómo deben registrarse las

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

EL MUELLE ESPIRAL Y LA REGULACIÓN

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observaciones. Tomaremos un reloj que adelanta 5 segundos; la primera anotación dirá:
Minutos Segundos Posición

Día

.....
Hora .

atención y que en los últimos años ha sido objeto de cuidadosos estudios, es la formada por el volante y su muelle. Éstos han movilizado a matemáticos y físicos, y vista la enorme tarea realizada, los excelentes resultados alcanzados serán más fácil-

EA

Después de 24 horas se observa que ha avanzado 15 segundos; por lo que se escribirá:
Minutos Segundos Posición

Día ...... Hora . 10 EA Sólo se anotan 10 segundos porque ya se llevaban 5 anotados El reloj se pone entonces corona arriba (CA), y después de otras 24 horas se observa que está 35 segundos avanzado. Recuérdese que se llevaban 15 segundos cuando se puso CA, así es que ha ganado 20 segundos, debiendo registrarse: Día Hora
Minutos +0
10

Segundos

Posición

EA CA

20
Ensayemos ahora la posición esfera abajo (EB) y después de 24 horas se lee 15 segundos de adelanto; cuando estaba EA llevaba 20 segundos adelantado; así, pues, ha perdido 5 segundos:
Minutos Segundos Posición

Día .

Hora EA CA

10

20 5

E B

Afora. — Para hallar el error total cuando hay signos de adelanto y retraso conjuntamente (-(- y —) se suman las cantidades precedidas de signos iguales, y se resta la suma menor de la mayor, dándose al resultado el signo de la mayor. La parte del reloj a la cual vamos a dedicar ahora nuestra

mente comprendidos. Éstos no son fruto de una sola inteligencia; cada generación, durante los últimos cíen años, ha añadido algo, aunque quizá la más importante contribución corresponde a la generación presente. No hay nada espectacular en los perfeccionamientos modernos, aunque parezca raro. Los perfeccionamientos se notan en el material usado para hacer el muelle espiral, la forma de la espira final y otras varias modificaciones no muy aparentes; así, pues, el volante y su muelle no han recibido otra atención que la prestada al material de que están formados. En resumen, en el reloj moderno, desde el punto de vista del volante y del muelle espiral, se ha realizado un trabajo sin mucho relumbre, pero que proporciona máquinas de tan buenos resultados como las de tipo antiguo, con la ventaja de mayor solidez y precio de coste mucho más bajo. Los reparadores de relojes no están tan versados en este asunto como debieran; conozco operarios capaces de tornear ejes de volante o un piñón de primera clase, pero que miran al volante y al muelle como si no formaran parte del reloj. He visto relojes perfectamente reparados y limpios, pero que si durante la regulación el reloj no respondía como se esperaba se le tenía ya por malo, y eso no debe ser así. Hay que recordar, sobre todo, que el resultado que se obtiene del volante y de su muelle espiral depende de la seguridad y precisión del resto del reloj. Es inútil esperar buenos resultados de un reloj con un muelle real pobre o defectuoso, con un tren que transmita mal el movimiento, o con un escape defectuoso; pero si el ajuste del volante y de su muelle no son conformes, aunque el resto de la máquina sea correcto, resultará siempre una marcha pobre. Tomando primeramente el volante, discurriremos ampliamente sobre el mismo tratando de sus varios tipos. Vamos a examinar el volante y el muelle espiral de una máquina de 13 líneas. El volante es, para el reloj pequeño, lo que el péndulo para el grande, con la diferencia que el muelle del volante regula a éste. Años atrás, el volante no llevaba muelle, más tarde se añadió una cerda para actuar como tal, y finalmente se llegó al muelle de acero inventado por el inglés Dr. Robert Hooke. El muelle de acero si se usa en un volante corriente (no compensa-

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do) hará que el reloj retrase i % minutos en 24 horas por un cambio en la temperatura de 6° C. Para obviar este error se usa un volante bimetálico, de acero con latón en su periferia; además es cortado y para facilitar su ajuste lleva tornillos o pesos desplazables. La proporción corriente es dos partes de latón por una de acero. La necesidad de compensar el volante, cuando el muelle es de acero, radica en que éste pierde elasticidad con el calor, lo que, a su vez, causa una pérdida en la oscilación y un retraso en la marcha. También el muelle de acero aumenta en longitud con Fig. 188. — Volante el calor, pero esto queda más que compencompensado. sado por las otras dimensiones (ancho y grueso) que asimismo crecen proporcionalmente. Por lo que se refiere sólo al muelle, la pérdida de elasticidad es la causa real de la pérdida de oscilación. Si se emplea un volante corriente, y por tal se entiende no cortado, tanto de un solo metal como bimetálico, el volante ft'punto neutro -, se dilatará con el fffa/cs fffr es¿¿ zo/íf guiente consiretraso, perc. f/corte aun así la mayor causa de error es la pérdida de elasticidad del muelle del volante. El latón tiene un coeficiente de dilatación mayor que el acero y cuando está fundido o solidarizado Torn/fío efe por derretido parcial so^ temperatura bre el acero, y el vo'///o de ct/art0 lante es cortado, como Fig. 189. — Partes que componen el volante en la figura 188, el cacompensado. lor provocará que los sectores de llanta se doblen hacia adentro, haciendo que el reloj adelante. Las líneas de puntos indican la posición de los sectores de llanta en calor y en frío; la exterior en frío y la interior en calor. Corno los pesos están ajustados en los brazos

del volante, se podrá obtener un ajuste perfecto, de modo que el volante pueda compensar la pérdida de elasticidad del muelle de acero. El diagrama de 1-a figura 189 aclara las definiciones de los componentes de un volante compensado cortado.

Trasladando los tornillos hada el extremo LIBRE de la llanta del votante, el reloj adelanta con calor y retrasa con frío. Trasladando los tornillos hacia el extremo FIJO de la llanta del volante, el reloj adelanta con frío y retrasa con calor.
Los relojes, corrientemente, se prueban entre temperaturas de 3 2° a o° y los errores se comparan con la temperatura media de 15° a 17°. Si el volante se ha ajustado para que el reloj funcione exactamente a una temperatura de 15° y luego se prueba a otra, aparecerá otro error llamado de temperatura media.que vale aproximadamente 2 segundos en 24 horas para una variación de 20°. JVo e$ posible hacer un ajaste para corregir este error con un volante corriente; se han inventado muchas disposiciones, conocidas con el nombre de "compensación auxiliar" , para vencer este error de temperatura media, pero los volantes que las llevan son difíciles de hacer y lo que se logra es muy discutible. Los nuevos volantes monometálicos, con un muelle especial, que estudiaremos más adelante, reducen al mínimo este error. Cuando se habla de perfección refiriéndose a la regulación a o° y 32° se refiere solamente a la ausencia de variación en la marcha, pero no al tiempo medio. Dicho de otro modo: si el reloj adelanta 3 segundos por día a 32°, adelantará también 3 segundos por día a o°, siendo esta la falta de variación en la marcha. Presentaremos un ejemplo bien definido; en primer lugar se pone el reloj tan a la hora exacta como sea posible en las condiciones del taller, se deja en marcha durante dos o tres días y se toma nota de su regularidad: si no ha habido alteración alguna en su marcha, sométase el reloj a la prueba de calor, a 32°, con las estufas especiales que se han construido para ello, calentadas generalmente a gas por medio de una cámara de agua .que envuelve el departamento para los relojes, y que llevan algún tipo de termostato que mantiene automáticamente el interior a una temperatura fija. En la actualidad no se sue-

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len exigir a los relojeros muchas correcciones a temperaturas diversas, y por lo tanto la estufa indicada podrá ser ventajosamente substituida por una caja de madera, con una puerta, calentada por una lámpara de 25 Watt (Fig. 190). Se puede adaptar un termostato para que obre sobre el interruptor. Supongamos que a la temperatura normal adelanta en la proporción de 5 segundos en 24 horas y en la estufa retrasa 20 segundos en el mismo tiempo; como el reloj adelantaba normalmente 5 segundos, es igual a un retraso de 25 segundos en la estufa. Desgraciadamente, no hay reglas definidas con respecto a la cantidad de ajuste necesario para corregir este error, por lo que el mismo debe hacerse por pruebas. Para empezar, cambiaremos los tornillos de Fig. 190. — Una estufa útil, calentada por los agujeros B y iB (Fiuna lámpara eléctrica. gura 191) a los agujeros A y lA (Fig. 192). Los tornillos siempre deben cambiarse por pares; si un tornillo de un lado se cambia a otro agujero, el tornillo opuesto debe cambiarse simétricamente. Esto es muy importante, ya que no sólo guarda el volante equilibrado, sino que evita que se desequilibre cuando está en la estufa. Las pruebas de temperatura se hacen, la mayoría de las veces, con la corona para arriba. Pruébese el reloj otra vez y muévanse los tornillos según aconseje la variación. Probemos después en el frío, a o°C. Una nevera eléctrica doméstica servirá para ello perfectamente. Por lo general, cuando el volante ha sido ajustado para calor, la prueba al frío resultará también satisfactoria. Esta prueba es útil porque si el

reloj retrasaba con calor, y por esto hemos situado los tornillos hacia el extremo libre, y ahora con esto retrasa en frío, deberemos separar los tornillos del extremo libre y con ello nuestro ajuste por calor quedará destruido. Si, con todo, el reloj continúa retrasando en frío, habremos de suponer que el volante

Fig. 191. — Ajuste de temperatura para que el reloj adelante en calor.

Fig. 192. — Ajuste de temperatura para que el reloj adelante en calor.

no está bien construido o que la falta es debida al aceite de engrase, cosa también muy probable. Como ya hemos indicado, no pueden darse reglas seguras y fijas de cómo han de moverse, los tornillos. Si después de dos pruebas encontramos que el ajuste no es suficiente, esto es, que
Fig. 193. — Nuevo ajuste de tem-

AJL
peratura para que el reloj adelante en calor.

el reloj aun retrasa con calor, trasládense los tornillos A2 y A.¡ a los agujeros A1I y Allí (Fig. 193), y si el reloj adelanta con calor, los tornillos B2 y Bs deberán pasarse a los agujeros BU y Bill (Fig. 194), repitiendo la operación hasta que el error quede reducido a 2 segundos aproximadamente en 24 horas. Cuando sea satisfactoria la prueba con calor, precédase a
Fig. 194. — Nuevo ajuste de temperatura para que el reloj retrase en calor.

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la de frío, recordando que en éste el error admitido es -|¿- 5 segundos en 24 horas; así pues, calcularemos nuestras lecturas partiendo de este número. Por lo general, la prueba con frío no debe dar un error mayor que la prueba con calor; por ejemplo, si el volante está ajustado con calor a + 2 segundos, es decir, una lectura de + 7 segundos (añadiendo los 5 segundos de error normal admitido), y con frío hallamos que el error es de + 7 segundos, es decir, una lectura de -f 12 segundos, para corregirlo será necesario correr los tornillos hacia los extremos libres del volante; si lo hacemos así, nuestro error con calor pasará a ser superior a + 2 segundos, lo que indica que el volante es defectuoso, bien por una proporción excesiva de latón, bien porque el acero no es bastante fuerte para abrir suficientemente el volante, o, dicho de otro modo, el latón es demasiado resistente para el acero; también podría ser defectuosa la fusión de los dos metales, o bien existir alguna grieta en el acero. De todos modos, como los arreglos en los volantes no resultan económicos, lo mejor será cambiarlo. Es preciso recordar que los tornillos efectivos desde el punto de vista de la temperatura son desde los tornillos de cuarto, o sea de la posición de los tornillos de cuarto hacia el extremo libre. Los tornillos situados desde los de cuarto hacia los extremos fijos tienen poco efecto para la regulación del volante en cuanto a la temperatura, ya que, de hecho, hay un punto cerca del brazo del volante que permanece indiferente a las variaciones de ésta. El brazo diametral del volante se dilata con el calor y se contrae con el frío, de modo que los tornillos situados en el extremo fijo se mueven en virtud de esta dilatación o contracción, pero a cierta distancia de este brazo, teóricamente debe haber un punto que no se mueva y al que llamamos "punto neutral". Los tornillos de cuarto difieren de los de temperatura en que aquéllos tienen una larga espiga roscada, que facilita su ajuste para los ajustes de tiempo medio: roscándolos producirán adelanto; desenroscándolos, retraso. En algunos volantes se notará que los tornillos de cuarto en el extremo fijo están a corta distancia del brazo, hacia el extremo libre, en el calculado "punto neutral" ; así cuando se ha hecho el ajuste de tiem-

po medio, usando aquellos dos tornillos, no se afecta para nada el ajuste de temperatura. Todo esto se refiere a la regularízación y ajuste para cronómetros y grandes precisiones, ya que tanto detalle no suele ser necesario para relojes de uso corriente. Algunas veces, cuando se ajusta para cambio de temperatura, es necesario cambiar los tornillos por otros de metal más denso; por ejemplo, si todos los agujeros cercanos al extremo

Fig. 195. — Balanza equilibradora de tornillos de volante.

Fig. 196. — Cambio de los tornillos de temperatura por otros más pesados.

libre están ocupados por tornillos, y aun retrasa con calor, estos tornillos deben ser substituidos por otros más pesados. La mayoría de relojes modernos llevan en el volante tornillos de latón; si se requieren tornillos más pesados deberán usarse los de oro y si éstos aun no fueran lo suficientemente pesados se emplearán entonces los de platino. Cuando deben cambiarse unos tornillos por otros más pesados, resulta muy útil la balanza equilibradora (Fig. 195)Esta balanza se puede construir muy fácilmente: tómese un pedazo de plancha de latón de 25 mm X 50 mm X 2 mm y sujétese sólidamente en una ranura de la misma una pieza de acero de 12 mm de alto por 25 mm de largo; el canto superior se lima en forma de V, como un filo de cuchillo. Después procúrese un pedazo de muelle real de 0,25 mm de grueso, 3 mm de ancho y 75 mm de largo, que se debe recocer en su parte central y ambos extremos, y con una lima hágase una pequeña ranura en el centro. Dóblese el muelle como se ve en la figura, háganse dos taladros en cada extremo del muelle y tuérzanse los extremos hasta que sean paralelos a la base. Coloqúese el muelle sobre el filo de la pieza de acero y equilíbrese limando si

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es necesario. Para explicar el funcionamiento de esta balanza expondremos un ejemplo práctico: supongamos que el reloj retarda tanto con el calor que es necesario cambiar los tornillos 1 7 2 (Fig. 196) por otros de platino. Quítese el tornillo i del volante y póngase en la balanza; en el otro lado de la balanza se coloca el tornillo de platino: naturalmente, éste será más pesado. Después equilibraremos la balanza colocando el tornillo 3 del volante junto a i, y si se consigue un equilibrio perfecto, es señal de que debe quitarse un tornillo entero en cada parte de la llanta para conservar el volante en su peso original y mantener la misma marcha. Así, pues, subsFig. 197.- Li- tituiremos los tornillos i y 2 por los de platino mado del canto y quitaremos definitivamente los 3 y 4, a fin de de un tornillo de volante pa- mantener constante el peso original del volante. r a r e d u c i r El ajuste de temperatura se conseguirá en peso. esta forma satisfactoriamente y el reloj marchará bien, o al menos con muy ligeras variaciones. Algunas veces el ajuste de temperatura puede hacerse añadiendo arandelas a los tornillos i y 2, y entonces, para mantener el peso original del volante, se procederá como sigue: quítese el tornillo 3 y coloqúese en la balanza junto con las dos arandelas correspondientes. En el otro lado se coloca el tornillo i; ahora se reduce el 3, profundizando la ranura de la cabeza o rebajando la altura de ésta, en el caso en que la reducción de peso en la ranura no sea suficiente. Si se ha reducido la cabeza, es necesario acabarla con una piedra Arkansas y pulirla. El tornillo 4 se trata de la misma manera que el 3, para mantener el volante equilibrado y de peso constante, colocando en el otro platillo las arandelas correspondientes y el tornillo 2. Para reducir el peso de los tornillos del volante, además de los dos métodos indicados pueden emplearse los siguientes: achaflanado del interior de la ranura, como muestra la figura 197, conocido con el nombre de "rotura del canto", que se hace con una lima fina triangular de aguja; otro método, muy usado por los americanos, se basa en quitar material de la cabeza del tornillo por su parte inferior (Fig. 198). Este rebajo se hace poniendo el tornillo sobre una fresa con un agujero cen-

tral por el que pueda pasar la espiga del tornillo y se hace girar con un destornillador. Estas fresas se construyen en varios tamaños y van fijadas en una caja de la que no deben quitarse. La ventaja de este sistema está en que la apariencia del tornillo no se altera y la operación es muy rápida, pero sólo puede usarse en tornillos algo grandes como los usados en máquinas de 13 líneas o mayores; finalmente se puede hacer un agujero có-

Fig. 198. — Quitando peso, por la parte inferior, a un Fig. 199. — Agujereado cónico de la catornillo de volante. beza de un tornillo de volante.

nico o achaflanado en la cabeza del tornillo como se ve en la figura 199, lo que a primera vista puede parecer discutible, por maltratar el extremo de la cabeza, pero es muy usado en las fábricas suizas, por poder hacerse en tornillos de todos los tamaños y ser muy rápido, ya que ni siquiera han de quitarse los tornillos del volante. No debería usarse este método en volantes de alta calidad, pero en los tipos comerciales corrientes no existe ningún inconveniente que impida su empleo. El herramental para agujerear las cabezas se ve en la figura 199 y no necesita casi explicación, debiendo elevarse un poco el volante si la cabeza es grande y bajarse si es muy pequeña, a fin de que el achaflanado quede centrado. El herramental se construye generalmente para el tamaño medio del tornillo de volante. La figura 200 muestra los nueve modos de reducir el peso del tornillo de volante, siendo el primero la muestra de cabeza agujereada cónicamente, de la que hemos hablado.

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Siguiendo con nuestro ajuste de temperatura, colocaremos el tornillo i en su posición original en el volante con las dos arandelas debajo, además del tornillo 3 reducido, que también se vuelve a su posición original; seguidamente haremos lo mismo con los tornillos 274, cuidando de que antes de reponer el tornillo 3 en el volante el tornillo 4 se haya reducido para hermanar con él, de modo que si tenemos dos arandelas debajo del tornillo i y otras dos debajo del 2, los tornillos 3 7 4 hayan sido reducidos en el peso de las arandelas correspondientes a sus tornillos simétricos, para mantener el peso original del volante. Todo esto puede parecer ahora algo complicado, pero en la práctica es muy sencillo y rápido, permitiendo prescindir de la operación de volver a poner a tiempo. Después de cada ajuste, aun cuando
Fig. 200. — Zonas de torni- se hayan cambiado tornillos, añadillo de volante a las que se do arandelas o reducido el peso de los puede quitar peso. Véanse tornillos, el volante debe continuar también las ñgs. 197 y 198.

perfectamente equilibrado. Es aconsejable, después de cada alteración, verificar el equilibrio del volante en el herramental adecuado, que explicaremos más adelante. La facilidad con que el aceite se desliza al aplicarlo a los relojes predispone al sobreengrase y éste aumenta la dificultad del ajuste de temperatura. Por ejemplo, cuando el piñón de la rueda de escape y el eje del áncora van con espaldones cilindricos en lugar de pivotes cónicos girando sobre rubíes, es importante que no se ponga más aceite que el indispensable. En lo referente a la lubricación, es siempre mejor pecar por defecto que por exceso. La figura 163 muestra el efecto adherente o de freno de un exceso de aceite en los pivotes del áncora, y este efecto retardante se acentúa en la prueba con frío. Regulado a la temperatura ordinaria, un reloj debe ajustarse para adelantar a fin de ven-

ce'r la resistencia producida por el exceso de aceite, teniendo en cuenta que con el calor el aceite se fluidifica; así, pues, el reloj registrará un relativo adelanto. El mismo ajuste en temperatura normal daría un evidente retraso en prueba con frío. Si la cantidad de aceite es la exacta y el reloj sigue retardando con el frío, los tornillos del volante deben ajustarse como se explica en la página 171. El primer ensayo a temperatura debe hacerse siempre con la esfera para arriba, pues el volante algunas veces se desequilibra con el calor; si al empezar se hace con la corona para arriba con calor, no sabremos si el error es debido a la temperatura o a la posición. La verificación de temperatura en las diversas posiciones viene después de la verificación posicional a temperatura normal, por lo que realizaremos en primer lugar el examen en las diversas posiciones y le volveremos otra vez a la estufa. La tabla que sigue no puede considerarse como rigurosamente exacta, sino más bien como una orientación de carácter general. Como ya hemos dicho, dos volantes nunca se comportan del mismo modo al regularse a temperaturas diferentes, de manera que no es posible alcanzar una marcha perfecta después de un solo ajuste un poco al azar. La tabla da una indicación de los posibles beneficios de trasladar los tornillos del volante y sobre el efecto en la marcha del reloj. Buscando la máxima simplicidad no se ha tenido en cuenta la posición anterior de los tornillos en el volante, suponiéndose que los tornillos pueden trasladarse a los agujeros que se indica en la tabla; en la práctica deberían colocarse éstos en los agujeros más cercanos a los indicados. Hay dos procedimientos para comprobar el equilibrio del volante; uno empleando un compás ordinario de calibrar y otro usando el herramental de equilibrar. En el primero, el volante se coloca entre las puntas del compás como si fuéramos a verificar el centrado del mismo, pero apretando menos fuertemente; el volante debe estar perfectamente libre y tener juego axial. El compás se tiene con la mano izquierda apoyada en el canto del banco, de modo que el volante esté suspendido sobre el banco y aproximadamente a un ángulo de 45°. El canto interior de uno de los brazos del com1 2

TABLA DE AJUSTES DE TEMPERATURA

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pás lleva unas pequeñas entalladuras que se han hecho a lima (figura 201). Rascando estas entalladuras con el lado redondeado de unas pinzas o un destornillador, el volante oscilará despacio; entonces debe dejarse de rascar para observar si el vo-

PRUEBA DE 24 HORAS A 32° C. — 5 Trasladar los tornillos 70,3 los agujeros 4 y 4a. — 10Trasladar los tornillos •ja a los agujeros 2 y 20. — 15 Trasladar los tornillos 8a a los agujeros i y \a.

PRUEBA DE 24 HORAS A o" C. Trasladar los tomillos 40 a los agujeros 7 y 70. y eg. Trasladar los tornillos 2a a los agujeros 7 y ja. y yg. Trasladar los tornillos la a los agujeros 8 y 8o.

-j 7 8

4 2 i

y y y Fig. 201. — Equilibrando el volante en un compás de calibres

---

20 Trasladar

los tornillos 8 yg. Trasladar los 8a a los agujeros i y la, ia y 2 y 20 y los 7 y 70 a los aguje- ros 8 y 8a y ros 2 y 2a. respectivamente. 3 i 4 2 i

tornillos i y a los aguje7 y 70, res-

---

25

Substituir los tornillos 30 por otros de platino. los tornillos i a por otros de platino.

— 30Substituir

g. Trasladar los tornillos i-ia, y 2-20 y 3-30 a los agujeros 9-90, 8-80 y 7-70, pectivamente. y y y. y. Trasladar los tornillos •ja a los, agujeros 4 y 40. Trasladar los tornillos •ja a los agujeros 2 y 20. Trasladar los tornillos 8a a los agujeros i y ia. 7 7 8 y y y

+ 5 Trasladar los tornillos 40 a los agujeros 7 y 70+ lo Trasladar los tornillos 2a a los agujeros 7 y 70. + 15 Trasladar los tornillos i a a los agujeros 8 y 8a.
+ 20

Trasladar los tornillos i y . Trasladar los ia y los 2 y 20 a los 8a a i-ia y agujeros 8 y 8a y 7 y 70, a los agujeros 2-20. respectivamente.

tornillos 8 y los 7 y 70

+ 25 Trasladar

Trasladarlos tornillos los tornillos i- 1«, eg. y 7-70 a los 2-20 y 3-30 a los aguje- 8-8« i-io, 2-20 y ros 9-90, 8-8cr y 7-70, ros respectivamente. respectivamente.

9-90, aguje3-30,

lante tiene algún punto pesado: si una vez en movimiento continúa girando siempre en la misma dirección hasta que se para definitivamente sin retroceder lo más mínimo, será indicio cierto de que no existe en el volante ningún punto pesado. Naturalmente, un volante bien equilibrado no debe tenerlo. El otro método consiste en emplear el herramental de equilibrar (Fig. 202). De estos aparatos hay dos tipos: unos con apoyos de ágata y otros de acero. Los apoyos de ágata son menos recomendables que Fig. 202. — Aparato para equilos de acero, ya que aquéllos, por librar. ser más gruesos, si se deterioran hay gran dificultad en repararlos. En los apoyos de acero es conveniente mirar con frecuencia si están libres de magnetismo; para ello los probaremos con cualquier pieza de hierro o una brújula, y si están magnetizados pasaremos el herramental por el aparato de desimantar. Los apoyos de ágata van montados generalmente sobre bronce y por tanto no hay peligro de mag-

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netismo; sin embargo, a pesar de esta ventaja, son preferibles los de acero, pues pueden pulirse para mantener los cantos vivos. Antes de emplear el herramental de equilibrar, deben limpiarse cuidadosamente los filos de los apoyos con un pedazo de medula; después se coloca el volante en el herramental y se toca ligeramente con unas pinzas para hacerlo girar. De ninguna manera debe soplarse con la boca para ponerlo en movimiento; soplando así en la máquina, o en cualquier pieza de un reloj, se corre el riesgo de que después se oxide, a consecuencia de la humedad proyectada. Siempre que se necesite soplar, úsese el fuelle. Hágase girar el volante despacio, y si gana velocidad, póngase a nivel el heramental de equilibrar de manera que los tornillos del volante giren en medio de los dos soportes; algunos de estos aparatos llevan niveles, pero personalmente prefiero que sea el mismo volante el que indique si el aparato está a nivel. Una vez nivelado el herramental, si era necesario, debemos fijarnos en el volante, como lo hacíamos con el compás, vigilando si gira siempre en una sola dirección antes de pararse. Equilibrar un volante es muy sencillo, pero requiere mucha calma. Cuando se ha encontrado el punto pesado, que es el punto que queda más bajo cuando el volante se detiene después de haber oscilado para un lado y el otro, debe reducirse el peso del volante en este punto; si el volante lleva tornillos, el que coincide exactamente con el punto pesado puede aligerarse por uno de los procedimientos ya descritos. Algunas veces el punto pesado está entre dos tornillos, debiendo aligerarse proporcionalmente ambos, pero sin exageración, ya que podríamos producir el defecto contrario. Un volante cortado no debe cogerse con las manos ni comprobar inmediatamente después si está equilibrado, ya que la temperatura de la mano puede afectar al volante y falsear el equilibrado, y un ajuste en estas condiciones no sería correcto. Esto no significa necesariamente que el volante esté desequilibrado por el aumento de temperatura, ya que el calor de los dedos puede distribuirse por todo el mismo, pero el defecto se presentará en el caso de que este aumento de temperatura afecte sólo a una parte del volante.

Si el volante es entero y sin tornillos, puede achaflanarse por su parte inferior con la herramienta reproducida en la figura 97; esta herramienta se hace aguzando en forma piramidal una lima redonda "cola de rata". Repetimos que si al quitar peso se peca por exceso, luego ya no es posible reponerlo; el único remedio consiste en aligerar un poco el muelle espiral. Es esencial que el volante se equilibre con el platillo en posición. El volante monometal, o sencillo, está hecho generalmente de latón, o cuando se usa con un muelle de acero-berilio, de una aleación de berilio. Para el muelle de volante se usan hoy en día dos materiales diferentes: Elinvar y acero-berilio. Trataremos primero del Elinvar, nombre derivado de "ELasticidad INVARiable" : es una aleación de acero y níquel con un tanto por ciento de cromo, resultando un perfeccionamiento del Invar, que es un acero al níquel. Como su nombre indica, el Elinvar es invariable a los cambios de temperatura y supera en dureza al Invar. Además de no ser prácticamente afectado por los cambios de temperatura, es antimagnético e inoxidable, reuniendo así tres propiedades importantísimas. En la práctica se ha encontrado algunas veces un error de temperatura que hace que el ajuste no sea correcto; por ejemplo: si un muelle espiral de Elinvar se emplea con un volante de latón puede observarse un retraso con calor, debido a la dilatación del volante. En este caso debe usarse un volante también de Elinvar o de Invar. Por otra parte, se ha comprobado que un muelle espiral de Elinvar produce adelantos con el calor, de modo que la dilatación del volante queda compensada. Debe tenerse mucho cuidado cuando se maneja un muelle espiral de Elinvar, ya que éste no es tan duro como el acero. El Elinvar puede reconocerse generalmente por su color blanquecino, casi gris, y algunas veces de acabado obscuro; no puede confundirse con el Invar, que es más blanco y tiene normalmente un acabado brillante. El Paladio también es blanco, con un acabado brillante, pero los muelles de este material sólo se usan con volantes; cortados; sus ventajas se reducen a dos: es antimagnético e inoxidable. En los últimos años ha predominado el berilio. En el año 1797, el abate Haüy, mineralogista, halló que este metal y la

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esmeralda tenían las mismas propiedades físicas. Durante los años siguientes muchos científicos trataron de aislar el metal berilio, pero hasta 19-2,i no se obtuvo en forma de grandes botones. El berilio, aleado con el cobre, hierro y otros metales, fue para nosotros un descubrimento de la mayor importancia ya que después de cierto tratamiento térmico es tan duro como el acero templado. Soy de la opinión de que en el futuro el volante monometal suplantará al volante compensado. No veo la necesidad de un volante cortado, ya que tiene más ventajas un volante monometal, con un muelle de Elinvar o de acero-berilio, siendo, más duro este último. Con un material blando para el muelle del volante no es posible que el reloj mantenga su marcha regular luego que el aceite se ha deteriorado ligeramente. Un muelle flojo tiene poca elasticidad, y cuando, después de algún tiempo, la potencia del muelle real se debilita por haberse espesado el aceite, el muelle flojo del volante no ayuda a la marcha del reloj; de hecho se realiza el caso inverso. El acero al berilio es una aleación de hierro, berilio, níquel, etcétera, y en el mercado lleva el nombre de Nívarox. A no ser que lo indique el fabricante, es difícil reconocerlo en un reloj, ya que a veces tiene un tinte cobrizo, mientras que algunas muestras aparecen grises o de color pizarreño. Esta aleación tiene un coeficiente de dilatación bajo, y no cambia su módulo de elasticidad hasta una temperatura muy superior de la que puede resistir un reloj; además es antimagnético e inoxidable. Existen relojes con muelles de Nivarox que han pasado las pruebas de Kew con muy buenas marcas; el volante usado con estos muelles es generalmente de una aleación de berilio. El berilio no cambia su módulo de elasticidad por calor, como hemos dicho, hasta un cierto límite, pero tiene un coeficiente de dilatación, que aunque bajo, tiene efecto apreciable sobre la marcha del reloj cuando el volante está hecho con este mismo metal; para solucionarlo la metalurgia moderna ha obtenido una aleación de berilio que se hermana con excelentes resultados con el muelle de Nivarox. La manipulación del espiral de Nivarox es muy parecida a la del muelle de acero, en lo que se refiere a su dureza.

Un estudio de la tabla revelará que generalmente un volante compensado con muelle de acero es superior al monometal con muelle de aleación. Si tomamos en consideración un volante monometal de primer grado con muelle Elinvar, el error de temperatura puede ser de o a 9 segundos para un cambio de 15°, mientras que para un volante compensado de acero y latón, en las mismas condiciones, puede ser de o a 1,8 segundos. Pero puede que ambos no tengan error, y considerando sus propiedades físicas, soy de la opinión de que merece mayor confianza el volante monometal con muelle de aleación. La regulación es una operación muy interesante para nuestro estudio. En los primeros pasos se requiere una considerable habilidad, inteligencia y mucho estudio, ya que no es un trabajo mecánico ni existen dos problemas iguales; cada reloj es un caso particular; Todos sabemos que no hay dos relojes que tengan la misma marcha y aquí precisamente radica el interés de la regulación. Al acudir al proveedor para un muelle espiral de volante, es práctica corriente llevar el volante e indicar para qué número de revoluciones ha de servir, lo cual se establece a base de: a) número de oscilaciones del muelle antiguo, o 6) por la relación del tren, como se explicó al tratar del mismo en el capítulo VIL También debe indicarse si se desea un espira.1 Bréguet o un espiral plano. Si se prefiere este último, se debe enviar el puente del volante, de manera que pueda verse la distancia de las espigas de la raqueta, ya que esto determinará el diámetro del nuevo espiral. Los Bréguet tienen, generalmente, la mitad del diámetro del volante. También se aconseja examinar el volante antes de mandarlo para elegir un nuevo muelle y antes de empezar a ajustarlo. Primero es bueno mirar si los tornillos de cuarto, si los hay, están roscados a fondo, y, en todo caso, darles media vuelta más, ya que de otra manera puede necesitarse dar peso al volante después de haber ajustado el muelle, porque se ha hallado que los tornillos son insuficientes para la.relación; si el volante lleva arandelas, se quitan. Equilíbrese otra vez el volante, ya que puede estar considerablemente desequilibrado y ser necesario reducir el peso de algunos de los tornillos. Antes de ajustar

MUELLES ESPIRALES PARA VOLANTES COMPENSADOS BIMETÁLICOS
Error de temperatura por una variación aproximada de 20° en 24 horas Segundos Error medio de temperatura en 24 horas Segundo s

Tipo del muelle espiral

Volante compensado que debe usarse

Calidad

Color

Propiedades físicas

Acero templado y revenido

Guillaume

La mejor

Azul

OaO,36aprox.
Cortado de acero y latón id. id. id. id. id. l.er grado id. Buena Económica l. grado Mediana
er

Sujeto a imantación y oxidación

Oal Acero templado y revenido Primer revenido Acero templado Acero dulce X-A-M Melius id. id. id. id. Amarillento
id.

Oa 1,8
id. id. id. id.

»

0,5 a 3 id. id. 1 a4 Oa3

id. id. id. id. Antimagnético e inoxidable

Oa5,4

•»

0,5 a 3 Algo imantable, inoxidable, buena elasticidad

MUELLES ESPIRALES PARA VOLANTES MONOMETALICOS
Error de Tipo de muelle Volante que debe usarse Calidad Color temperatura por una variación aproximada de 20° en 24 horas Segundos Error de temp. en 24 horas Seg. Propiedades físicas

Elinvar 1 Elinvar 1 Elinvar 2 Elinvar 3 Parelinvar 1 Parelinvar 2 Melior Metelinvar 1 Metelinvar 2 Metelinvar 2 Nivarox 1 desde 10 1/2 líneas "Nivarox 1, máquinas pequeñas Nivarox 2 Nivarox 3 Nivarox 4 Nivarox 5

Glucydur «affixes» l. grado Con suplementos Glucydur Níquel id. id. id. Glucydur id. Níquel Glucydur id. id. Níquel id. id.

er

Blanco o azul 0 a id. id. id. id. id. id.

9 aprox. » » » » » » » » » » » » » »

Oa3 Oa3 Oa3 Oa4 Oa5 id. id. Oa3 Oa3 Oa4 Oa4 Oa8 — — — —

id.
Media Buena Económica id. id. l. grado id. Buena Del más alto grado l.er grado
er

Oa 9 9a 36 36a 72 72 a 108 90 a 108 90 a 108 9

Sólo algo imantable e inoxidable id. id. id. id. id. id. Casi antimagnético e inoxidable Elasticidad muy buena id. Antimagnético e inoxidable id. id. id. id. id.

Blanco o azul Oa id. id. Azul id.

9a 36 36a 72 Oa 9

Oa 18 Oa 36 36a 72 72 a 108 108 y más

Rojo marrón id. id. Buena Blanco id. id. , Económica

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EL MUELLE ESPIRAL Y LA REGULACIÓN

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un nuevo muelle espiral es aconsejable aprovechar la oportunidad de limpiar el volante. La mayoría de los relojeros manejan tanta variedad de tipos de máquinas, y es tan pequeño el tanto por ciento de relojes que necesitan un nuevo muelle espiral, que no es económico tener una partida de éstos. Después de seleccionado un muelle de la fuerza correcta, verifiqúese antes de montarlo. Para hacerlo, tómese un trocito de cera de abeja, del tamaño de una cabeza de alfiFig. 203. — Para sujetar el es- ler, préndase del pivote superior piral del volante durante la deter- del volante y sobre la cera oprímaminación inicial de las oscilaciose el muelle del volante (Fig. 203). nes se usa cera de abeja. La cera mantendrá el muelle lo suficientemente firme para que podamos contar las oscilaciones del volante. La mayoría de relojes dan 18.000 oscilaciones por hora, lo que es igual a 300 oscilaciones por minuto o 150 alternas. Para hacer una verificación aproximada de la fuerza del nuevo muelle, cójase el extremo libre del mismo con unas pinzas, y sosteniéndolo sobre un reloj que lleve aguja segundera (Fíg. 204), hágase oscilar, con un arco no excesivo, contando las oscilaciones y tomando como referencia el medio brazo del volante que oscila el que verifica. Como son oscilaciones alternas, deben contarse 150 en un minuto, o 75 en medio minuto, con un tren de 18.000. De hecho, para una Fig. 204. — Contando verificación aproximada, es suficiente las oscilaciones del volante sobre un reloj. contar medio minuto. Cuando se tiene ya la seguridad de que el muelle es exacto, se lleva al aparato de comprobar las oscilaciones, que es muy útil y rápido (Figura 205). Su base tiene, en la parte interior, un volante patrón comprobado para las 18.000 oscilaciones. Generalmente estos aparatos van provistos de dos cajas suplementarias completas con el volante, que puede cambiarse, dando 16.200, 18.000 ó 22.000 oscilaciones. El muelle que ha de verificarse se sujeta por la espira exterior, por una disposición como una

especie de pinza. Ajústese de modo que el pivote de fondo toque al vidrio, procurando que el volante quede paralelo a éste. Coloqúese de manera que el pivote inferior del volante que se verifica esté inmeditamente sobre el pivote superior del volante patrón, y muévase la palanca que sostiene al mismo tiempo el patrón y el que se comprueba, para que empiecen a oscilar conjuntamente. Obsérvense los dos volantes y para que el que está en prueba oscile correctamente debe hacerlo exactamente junto con el patrón. Si retrasa, como ocurre en Fig. 205. — Aparato para comla mayoría de las veces, suéltese y probar las oscilaciones del espiral. acórtese el muelle, repitiendo la prueba hasta que ambos oscilen sincrónicamente. El pedazo de muelle sobrante no debe cortarse demasiado cerca del agarre, y sí lo suficiente para permitir la fijación del muelle en la máquina y la actuación de la raqueta. Ésta debe actuar en el punto donde el muelle está sujeto. Una vez cortado el muelle a la medida, retírese del aparato y quítese también el muelle espiral del volante. El diámetro del muelle se reduce tanto como sea posible para facilitar su manipulación. Póngase sobre el papel-tapete la virola del muelle del volante y el muelle sobre ésta, y anótese la cantidad que debe ser cortada en el centro del muelle espiral para dejar libre la virola cuando el muelle está fijado en ella. Para cortar el muelle úsese la herramienta que muestra la figura 206, que es una aguja Fig. 206.—Herra- de coser corriente, de la que se ha limado con mienta para rom. . . .. , . , , per el centro del con una P1£dra la mitad extenor del ojo, queespiraldelvolante, dando como una horquilla. Sujétese el muell

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EL MUELLE ESPIRAL Y LA REGULACIÓN

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como indica la figura 207 y con la herramienta que acabamos de explicar, se tuerce a derecha e izquierda hasta que se rompa,

Fig. 207. — Modo de romper el centro del espiral del volante.

Fig. 208, — Enderezando el centro del espiral para fijarlo en la virola.

cosa que se consigue fácilmente. Tuérzase un trozo de muelle hacia dentro y póngase recto este trozo, en la forma que indica la línea de puntos de la figura 208. Coloqúese la virola en la herramienta que se ve en la figura 209. Esta herramienta se puede hacer fácilmente; el primer utensilio es una varilla de acero algo cónica por un extremo, un plato fijo a un pedazo de tubo de latón que forma un manguito y está hendido o cortado en sentido longitudinal, para poder agarrarse por fricción y deslizarse arriba y abajo de la varilla cónica. En la cara superior del plato se pega con goma laca una esfera segundera: servirá muy bien una esmaltada blanca, sencilla, de Fig. 209.—Herra- un reloj inglés viejo. No teniendo ésta a mano, mienta para suje- se puede emplear una que marque los seguntar la virola del espiral del volante. dos; su agujero central debe ensancharse considerablemente y esto puede hacerse con toda seguridad con la ayuda de un lápiz de carborundum. Achaflánese primero el agujero para quitar el esmalte y luego vacíese con una lima fina de cola de rata. Muévase la

lima arriba y abajo del esmalte, pero cortando solamente cuando va para dentro; haciéndolo así no hay peligro de descascarillar el esmalte. Si es necesario agrandar más el agujero en el esmalte debe volver a emplearse el lápiz de carborundum. No tiene ninguna importancia que el esmalte se astille en la parte inferior o dorsal del cuadrante. Límese un pasador para el muelle, dándole una conicidad gradual para ajustar en el agujero de la virola y para asegurar que el muelle no pueda ladearse cuando se haya fijado; púlase bien. Con una piedra Arkansas se le hace una superficie plana en un lado, de cerca un tercio del diámetro. Tómese un trozo de muelle igual, procedente del recorte, introdúzcase en el agujero de la virola y ajústese el pasador, en longitud, teniendo en cuenta que la cara plana hecha previamente con la piedra Arkansas debe apoyarse contra el muelle; apriétese fuertemente este trozo de muelle a la virola y marqúese con un cuchillo en ambos lados por dónde debe cortarse, quítese el pasador y córtese solamente por el lado sobrante. Para ello se mantendrá el pasador sobre un trozo de madera de boj, haciendo presión con el cuchillo hasta lograrlo. Afínese el extremo del pasador con una piedra americana o Arkansas para sacar las rebabas producidas por la cuchilla. En la otra marca, que determina la longitud señalada por la cuchilla, se debe apretar un poco el cuchillo, pero sin llegar a cortar. Con todo esto habremos obtenido un pequeño pasador al extremo del alambre. Coloqúese la virola en el herramental de montar el muelle, asegurándose haberla puesto para arriba; se ejerce un poco de presión para que quede sujeta, pero sin apretar excesivamente, ya que luego quedaría floja en el eje del volante. Súbase el platillo hasta la virola y coloqúese el muelle del volante en posición; introdúzcase el extremo interno del muelle en la virola, procurando no torcerlo para ello, ya que quedaría inutilizado. Dispóngase el muelle como indica la figura 210 y fíjese, pero no demasiado fuerte. Córtese el pasador. Con la ayuda del platillo puede verse si el muelle está plano, ya que debe quedar paralelo a él. En caso de que sea necesario hacer una corrección para ponerlo paralelo, tendrá que subirse o bajarse, y girará con el pasador en el agujero. Cuando ya se

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ha conseguido, apriétese definitivamente el pasador con unas pinzas fuertes o herramienta adecuada. Es necesario asegurarse de que el espiral está bien sujeto; es esencial que no haya ningún movimiento, por leve que sea, entre la virola y el muelle espiral. Si la fijación ha sido cuidadosa, el muelle girará perfectamente centrado. Aquí vemos la utilidad del fondo blanco, ya que así podemos seguir las oscilaciones del muelle con el ojo; haciéndolo como indica la figura 211, será fácil obtener un resultado perfecto. Esto es, cuando se monta su centro, se procura que no varíe la curva original de las espiras del muelle, y si está sólo relativamente forzada la parte curva del final, el muelle oscilará perfectamente en círculo y paralelo. Antes de seguir adelante, vamos a verFig. 210. — Muelle es- lo en un momento; póngase el muelle en piral dispuesto para ser el volante y ajústese en el aparato de comfijado en la virola. probar las oscilaciones. Luego se pondrá al sincronismo y córtese exactamente a la longitud, no olvidando la parte que debe reservarse para la distancia entre las espigas de la raqueta y para su fijación. Si no se dispone de un aparato de comprobar las oscilaciones puede emplearse el método descrito en la pág. 186 y reproducido en la figura 204. La comprobación se hace durante un minuto, aunque sólo se necesita contar por medias oscilaciones. Es importante verificar esta comprobación lo más perfecta que sea posible; un error de una déFig. 211. — Fijación cocima de segundo se comete fácilmente y rrecta en el centro para este ínfimo error representa dos minutos asegurar su centrado. y medio en 24 horas. Cuando el muelle está montado en el reloj pueden alterar el número de oscilaciones otras causas, tales como la interferencia del escape, el rozamiento de los pivotes del eje del volante, etc., las cuales deben corregirse modificando el peso del volante, pues precisa que el error se reduzca al mínimo. Si el espiral es plano,

no de tipo Bréguet, se necesita una fijación más saliente, de modo que la espiral pueda ser alargada si fuese necesario. Seguidamente se coloca el muelle ya montado en la virola, en un árbol con una garrucha (Fig. 212) y se le hace girar entre las puntas de un compás de calibrar. En esta posición podemos conseguir que el muelle gire perfectamente centrado tanto vertical como horizontalmente; reduciendo el diámetro del muelle al mínimo posible, minimizamos la tendencia a aletear. Se requiere mucha práctica para hacer que Fig. 212. — Comprobando el espiral del volante con garrucha. el muelle gire bien; cuando el muelle está montado en el reloj y hallándose éste en marcha la cuarta o quinta espira desde el centro queda aparentemente sin movimiento, mientras las espiras interiores y exteriores continúan abriéndose y cerrándose sin ondulación, es señal de que se ha conseguido el máximo de perfección.

Fig. 213. — Centrando el espi- Fig. 214. — Una torsión en A ral del volante. para centrar el espiral.

Seguidamente exponemos algunas ideas sobre cómo debe operarse para obtener un giro perfectamente centrado. Si, por ejemplo, es necesario torcer el muelle en A (Fig. 213), para centrarle con respecto a la virola, se deben poner las patas de las

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pinzas fuertes en B y C y aplicar una pequeña fuerza que obligará al muelle a torcerse en D. Por otra parte, si el muelle está como en la figura 214, se coloca la punta grande de engrasar en A y se le da una pequeña torsión; esto obligará a que el muelle se tuerza para fuera. Se necesita una larga práctica para montar bien un muelle en la virola. El principiante hará bien en probar primeramente, para perfeccionarse, con muelles viejos, porque un muelle no acepta continuadas terceduras hacia delante y hacia atrás. Si el muelle es para una raqueta plana, sólo queda fijado procediendo como sigue: límese
Fig. 215. - Torsión Fig. 216. - Torsión Primero el pasador, codei espiral en a para en la fijación cuando mo se hizo para el de dejar libre la fijación está fuera de posi- j a v i ro ] a ^ro deiándel extremo. ción. , , ,

CAPÍTULO XIII

LA ESPIRA BRÉGUET
La espira Bréguet debe el nombre a su inventor, A. L. Bréguet (1747-1823), suizo, que pasó prácticamente su vida en París. Antes de hablar de esta espira será mejor hacer unas disquisiciones teóricas o matemáticas. La figura 217 muestra la curva como la calculó M. Phillips y diseñó M. L. Lossier, por lo que es conocida como "curva de Lossier". Aunque esta curva se puede retener en la mente, lo correcto es trazarla en función del diámetro del muelle espiral del volante y esto determirá la posición correcta de las espigas de la ra • queta. Esto no es siempre practicable, de modo que si se tiene alguna idea de su forma, tanto mejor. Eig. 217. — La espira terPara los que quieren más exactiminal de Lossier. tud: trácese una circunferencia de diámetro igual al del espiral del volante (Fig. 218 A) y luego un arco de 83° con un radio (¿ en la figura 218 S) igual a la distancia de las espigas de la raqueta al centro. Divídase en dos partes iguales la distancia entre el extremo exterior de la espiral (c) y el final del arco de 83° (ó), tomada sobre el centro de la circunferencia original. Esta división nos da el punto medio o centro c (Fig. 218 C), Con este nuevo centro, y con un radío c b, se describe una semicircunferencia cuyo diámetro será la distancia indicada (b c) y que unirá la circunferencia exterior con el segmento de 83°. La figura resultante es la forma de la espira exterior del muelk espiral del volante.
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dolo mas largo, de modo que sobresalga de la fijación por ambos lados. El mejor sistema para hacerlo es colocar la fijación en su lugar en el puente, pero sin fijar el muelle en el volante; primero se fija el muelle solo, y cuando éste está bien seguro, entonces ajústese en la fijación de manera que la virola venga centrada en el agujero del rubí del volante. La espira exterior en la zona 'a (Fig. 215) debe estar un poco torcida hacia fuera, de tal modo que la segunda espira quede libre de fijación y de las espigas de la raqueta. Esta curvatura debe ser gradual. Hay casos en que la fijación está más alejada del centro de lo que debiera; para estar bien debe ser concéntrica con las espigas de la raqueta. El mejor procedimiento consiste en torcer el muelle como se indica en la figura 216. El modo de sujetarlo a la fijación será estudiado después, cuando se trate de la manera de fijar el muelle Bréguet.

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El dibujo, como lo desarrolló Lossier, requiere que el arco de 83° sea trazado con un radio igual a 0,67 del radio del circule, o sea de la espira mayor del espiral. Luego se divide por la mitad la distancia b c, como acabamos de hacer para hallar el centro a. La circunferencia originaria se traza del mismo tamaño que el espiral del volante. Así, pues, su diámetro es una cantidad conocida (Fig. 218 A). Supongamos que el diámetro del

sultados, trácese la curva como indica Lossier, y luego taládrese para poner las espigas de la raqueta a la medida determinada que se ha obtenido. Es una buena costumbre tener trazadas "curvas de Lossier" de varios tamaños, y cuando se presenta la ocasión se escoge la más conveniente. El muelle espiral debe
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Fig. 219. — Arriba, curvas de Lossier; abajo, curvas de Phillips para adaptarse al puente del volante, construido para espiral plano, si se desea montar un espiral Bréguet.

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Fig. 218. — Cómo se traza la curva de Lossier
A, circunferencia original de diámetro igual al del espiral del diámetro; B, trazado de un arco de 83° con radio b igual a la distancia de las espigas de la raqueta al centro; C, unión del arco de 83° con la circunferencia original mediante una semicircunferencia de radio ab.

espiral es 10 mm, luego el radio será 5 mm. Tomemos ahora 0,67 de este radio, resultando 3,35 mm (b en la figura 218 B). Se traza un arco de circunferencia de 83°, como en la figura 218 B. Pártase por la mitad la distancia entre b y c (figura 218 C) para hallar el punto a. Póngase el centro del compás en a y únanse b y c, formando una semicircunferencia como en la figura 218 C, y ya tenemos la "curva Lossier". La fracción 0,67 es un poco mayor que la mitad, pero para todos los efectos prácticos, podemos tomar 0,5 en vez de 0,67, es decir, b mitad en vez de 67 centésimas del radío originario. Como he dicho, aunque pueda formarse una curva perfecta, no se sigue de ello que los resultados sean siempre perfectos. Se verá, ante todo, que la curva obtenida siguiendo el procedimiento anteriormente detallado, no puede ser matemáticamente correcta, pero en la práctica, especialmente para el reparador de relojes, es lo bastante aproximada. Si se tiene entre manos un trabajo especial, y se quiere obtener los mejores re-

colocarse sobre la curva seleccionada y darle la forma de la misma cuidadosamente. Las curvas de la figura 219 pueden ser de mucha utilidad, ya que se adaptan a la mayoría de tamaños. Si no se tiene el tamaño exacto, utilícese como guía el más aproximado. Otra curva útil, cuando las espigas de la raqueta están alejadas del centro, o cuando por alguna razón sea necesario ajustar un muelle Bréguet a un reloj originalmente con muelle espiral plano, puede verse en la figura 220. Las espigas de Fig. 220. — Dibujo de la raqueta están, o deben estar, a una dis- la espira terminal para al puente del tancia del centro igual al radio del espiral adaptarseconstruido pavolante, del volante. Se trazan dos circunferencias ra espiral plano. (El idénticas de un diámetro igual al radio de diámetro de las circunferencias de puntos es la circunferencia original. Trácese una lí- igual al radio del muenea tangente común a estas dos circunfe- lle espiral.) rencias, que se prolonga por ambos lados, con un cuarto de cada una de las dos circunferencias interiores para unirse tangencialmente a la circunferencia original. El croquis facilitará la construcción. Las espigas de la raqueta deben actuar en el arco A-B y esta parte del muelle espiral debe ser concéntrica con el centro de la raqueta (Fig. 221). De no ha-

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cerse así, el espiral se moverá cuando la raqueta se mueva. Esta curva es una especie de curva de Phillips, pero para cumplir con las condiciones matemáticas, las espigas de la raqueta deben estar en el punto A (Fig. 221). Si esto fuera así, se presentaría el peligro de deformar el muelle y alterar su funcionamiento, cuando la raqueta se moviese hacia arriba, como se ve en la figura. La misma curva Lossier puede usarse tanto para el terminal interior como para el exterior. Esta curva debe usarse en todo caso, con relojes de alta calidad, a cuyas máquinas se les ha de
Fig. 221. — Indicando exigir superar pruebas posicionales donde actúan las espigas muy rigurosas. La curva debe formarde la raqueta (A a B).

se con mucho cuidado para que el espiral venga perfectamente centrado, y sólo esta operación requiere emplear en ella mucho tiempo. Sin embargo, sí se adopta el terminal correcto, el error vertical "natural" podrá ser reducido considerablemente. Trataremos a continuación del procedimiento para formar la espira superior del espiral. En la práctica hay varios métodos; con todo, yo tengo preferencia por el siguiente: coloqúese el muelle, plano, sobre el papel de encima del banco, y sujétese con unas pinzas fuertes a unos tres cuartos del terminal exterior, agarrándose el cabo libre con otras pinzas fuertes. Las primeras deben mantener firmemente el espiral contra el banco, de tal modo Fig. 222. — Primer torcido que se claven ligeramente en el papel; para arriba cuando se forma la espira terminal. levántese verticalmente el cabo agarrado por las otras pinzas, mucho más alto de lo que después ha de quedar (Fig. 222). El muelle espiral ha de aparecer ahora como en la figura 223. Desde el punto en que el espiral empieza a torcerse para arriba, mídase, tan aproximadamente como sea posible, un ángulo de 25° a 30°, con vértice en el centro del espiral y agárrese el espiral por

este punto con las mismas pinzas, y con las otras, más allá de 10° a 15° de las primeras, como se indica en la figura 224. Apretando muy firmemente las dos pinzas, y sin mover las primeras, con las segundas se tuerce para abajo. El espiral debe quedar como indica la figura 225. Es necesario, por un momento, retroceder un poco. La altura de la espiral terminal viene limitada por la distancia entre el volante y su Fig. 223. — Perfil después del primer torcido. puente; es decir, cuando el volante está en posición, y en él el muelle, la espira terminal debe estar, sin dudarlo, libre de la cara interior del puente, y el espiral debe encajarse aproximadamente en la mitad de la distancia entre las espigas de la raqueta y estar a nivel con el agujero de la sujeción fija del mis- Fig. 224. — Primer torcido para mo. Cuando se da el primer tirón abajo cuando se forma la espira terminal. hacia arriba, téngase ya clara idea de la altura que ha de tener la espira superior. Si la sujeción fija está a buena distancia del volante, el tirón vertical ha de ser mayor que si está más cerca. La razón de no torcer a menos de 25 a 30° es para asegurar que cuando el reloj funcione el codo de la curvatura no roce con el resto del muelle. Continuemos: hemos dejado el muelle con el perfil que muestra la figura Fig. 225. — Perfil des- 225 y con el aspecto representado en la pués del primer torcido figura 226. Para poner paralelo a la eshacia abajo. piral el fin de la espira terminal, muévanse las pinzas en camino circular, como indica la figura 227, manteniendo inmóviles las de la mano izquierda, y con las de la derecha se va torciendo lentamente hacia el que trabaja. No debe hacerse de una sola vez, sino que las pinzas han de trabajar a lo largo de todo el final de la espira pellizcándola en cada punto e inclinándolas hacia nosotros cada vez un poco. De esta manera, con una serie de

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torsiones suaves e ingeniosas, podremos conseguir sin peligro alguno que el final del muelle se enderezca lo suficiente para quedar paralelo con la espiral. Las pinzas de la mano izquierda deben adelantar paulatinamente hacia el
Fig. 226. — Dispuesto extremo superior y si es necesario levanpara poner la espira ter- taremos el final de la espira para ponerminal paralela con el esla paralela con el cuerpo del muelle. Depiral.

pinzas; es recomendable que los cantos de la parte cóncava no sean vivos, para evitar la formación de pequeños ángulos en el muelle. Durante la formación de la curva de la espira terminal puede haberse tirado ligeramente para arriba o hacia abajo; para volver a ponerla paralela, apliqúese presión donde el espiral ha sido torcido, mediante una serie de ligeros toques. Esto obli-

ben evitarse los torcidos en ángulo, ya que se deteriora el muelle con grietas que sólo son visibles al microscopio, pero cuyos efectos se harán patentes cuando se regule el reloj y que pueden llegar hasta la rotura del muelle. No sólo por esto, sino también porque torciendo gra-

Fig. 230. — Posición de las pinzas cuando se forma la curva de la espira terminal.

se obtiene mejor resultado. ha quedado ahora corno la muestra la figura 228. Después debe formarse la curva final de la espira superior; para ello deben emplearse las pinzas representadas en la figura 229. Las garras de estas pinzas están curvadas interiormente, y al cerrarlas formarán la curva Fig. 228. — Perfil de la espira terque viene indicada por puntos minal después de haber formado en la figura. La curvatura de [la curva de la espira superior. las garras de las pinzas no ha de ser necesariamente la misma que se quiere obtener; la mayor o menor tercedura depende de la presión de las garras, siendo importante asegurarse de la buena colocación de éstas, antes de ejercer ninguna presión. Fig. 229. — Pinzas empleadas para curvar. Sólo la práctica enseñará cuánto y dónde se ha de ejercer la presión con las pinzas. La serie de croquis de la figura 230 dará la mejor orientación sobre el procedimiento. Hay varios tamaños en esta clase de

Fig. 227. — Modo de dualmente manipular la espira ter- La espira minal para arriba.

gara a la espira a moverse hacia abajo o hacia arriba; continúese formando la curva, comprobándola colocando el espiral sobre el dibujo, si se ha hecho alguno, o empleando el más adecuado de entre los presentados en la figura 219. Si no se usa ningún dibujo, se continúa formando la curva hasta que sea satisfactoria. Puede necesitarse luego manipular otra vez la espira para darle paralelismo; esto, a su vez, puede modificar algo la curvatura, y de esta manera por manipulaciones graduales y sucesivas llegaremos a alcanzar nuestro propósito, que es el.de — La tener la curva correcta y paralela al es- Fig. 231.concluida espira terminal defipiral. nitivamente, mostrando hacia Se necesita, para esto, una gran pa- el torcido gradual termiarriba y la espira ciencia, pero teniendo buena práctica se nal paralela. puede formar una espira terminal con cierta rapidez. He visto muchachas en Suiza que dan la forma correcta a la espira terminal en un tiempo brevísimo; están especializadas en ello, y así se explica que adquieran tan extraordinaria habilidad, confirmando que la práctica proporciona rapidez y perfección. La figura 231 muestra la espira terminada definitivamente.

wr
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agudo como si se empleara otro de menor diámetro; asimismo el ángulo depende directamente de la presión que se ejerce.
LA ESPIRA É

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Debemos mencionar otros dos métodos en uso. En el primero, el muelle se coloca en las pinzas que muestra la figura 232; se da presión y el muelle se tuerce para arriba, más o menos súbitamente. Se corren las pinzas a la posición próxima y se repite la operación en sentido inverso; el muelle se tuerce

Fig. 232. — Pinzas especiales para formar la curva. Torsión de la espira terminal hacia arriba.

hacia abajo con el mismo ángulo. La figura 233 muestra el torcido para abajo. Este método es rápido y muy seguro, cuando el muelle es de material blando, tal como Invar, Elinvar o berilio, esto es, algo más blando que el mejor acero templado. Para usarlo con

Fig. 233. — Torsión de la espira terminal hacia abajo con las pinzas especiales

acero templado de alta calidad, se necesita mucha habilidad y aun así es peligroso; se hace del mismo modo que se ha descrito para materiales blandos. El otro método que, por cierto, da muy buenos resultados, puede usarse sin t emor de ninguna cl ase con los muelles de acero, realizándose con las pinzas que muestra la figura 234. El diámetro del pitón de latón o de ma rfil, en el extremo de las pinzas determina el ángulo de torcido, de manera que si se usa un pit ón razonablemente grande, el ángulo no será tan

Para servirse de estas pinzas, se coloca cara arriba el muelle espiral del volante, sobre una pieza de madera blanda, como, por ejemplo, el ex- Fig. 234. — Pinzas tremo del mango de un pulidor de esmeril. con pitón para formar Sujétese el muelle por el punto A, donde la espira terminal. debe hacerse el primer torcido hacia arriba (Fig. 235). Ciérrense bien las pinzas sobre el muelle, pero sin imposibilitar a éste de que pueda moverse entre las patas de las pinzas, ya que cuando se ha empezado la torsión el muelle ha de poder deslizarse por entre las pinzas. Después, con cuidado y despacio, apriétense Fig. 235. — Primer torcido hacia arriba las puntas de las pinzas, para que se claven en la empleando las pinzas con pitón. madera blanda, lo que hará que el muelle se tuerza hacia arriba. La figura 236 enseña cómo se verifica lo que acabamos de exponer. Se determina luego dónde ha de torcerse nuevamente, y se repite la operación invirtiendo el muelle. Fig. 236. —Demostración del torcido Esto hará que se tuerza hacia abajo y se ponga hacia arriba. paralela al muelle, la sección que teníamos doblada para arriba. En la figura 237 A es el torcido hacia arriba .y B muestra cuándo se está torciendo hacia abajo. Como sea que el codo es más agudo que cuando torcimos para arriba, no es necesario para el torcido actual hacerlo en un ángulo tan grande como de 25° a 30°. La espira terminal siempre ha de quedar separada del muelle, de modo que no pueda rozar con la última espira plana del mismo, ni por encima ni por el lado (Fig. 238). Las mismas observaciones se aplican para el torcido hacia

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

LA ESPIRA BRÉGUET

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arriba, con las pinzas especiales antes descritas. Si no se pone un gran cuidado, cuando se aplica cualquiera de los dos últimos métodos se corre el riesgo d» romper el muelle, porque se tuerce en un ángulo relativamente pequeño, que hace que el ancho de muelle se tuerza en un arco muy reducido. En los muelles de material blando el peligro de rotura no es tan acusado, por su mayor elasticidad. Después de formada la espira terminal, debemos asegurarla en la sujeción fija. Para ello, se debe montar la sujeción fija en el puente del volante y el muelle espiral en
Fig. 237. — Torcido hacia abajo

de la sujeción fija cuando se ha logrado un perfecto alineamiento con las espigas de la raqueta, o sea, cuando el agujero y las espigas están situados en la misma circunferencia; la figura 240 indica la corrección que se debe realizar con el cabo del muelle cuando no están en línea circular las espigas de la raqueta con el agujero de la sujeción. Ya realizados todos estos ajustes, el cabo del muelle debe sujetarse a la sujeción fija con un pasador. Para ello, quítese el
Fig. 239. — Alineación correcta con las espigas de la raqueta y el agujero de la sujeción fija.

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ú volante. Póngase ahora éste en la máquina con su puente atornillado; no es necesario montar el áncora y de hecho es mejor trabajar sin ella. Hagamos girar al volante de modo que el extremo libre del espiral pase por entre las espigas de la raqueta y se meta en el agujero de la sujeción fija; ello requerirá levantar un poco para tomar su curva natural, sin que sea necesario hacer nada más. Si el muelle no pasa por entre las espigas de la raqueta, no debe forzarse, sino que se quita el puente y se forma una curva mayor o menor, según el caso, para que entre bien. Las anteriores instrucciones sirven asimismo para cuando el agujero de la sujeción fija no está en línea con las espigas de la raque- Fig. 238. — El torcido ta. Si el muelle se introduce por entre anguloso hacia arriba. las espigas sin ayuda alguna, pero no encaja exactamente con el agujero de la sujeción fija, entonces se debe doblar lo más cerca posible de la sujeción para que entre bien en el agujero. No debe forzarse el muelle porque se descentraría produciendo rozamiento lateral en los pivotes del eje y, por tanto, daría lugar a otras complicaciones: todo el cuidadoso trabajo invertido en formar un terminal correcto, sería trabajo perdido. La figura 239 muestra cómo el muelle entra en el agujero

Fig. 240. — Ajuste del espiral cuando las espigas de la raqueta y el agujero de la sujeción fija no están en alineación correcta.

volante de la máquina, y también el muelle espiral del volante. Con la sujeción en posición en el puente del volante, prepárese un pasador, como hicimos para la sujeción central, pero ahora el pasador debe ser más corto (Fig. 241) . Se sigue el mismo procedimiento que entonces, dejando el pasador limado en el extremo del alambre, que se cortará cuando ya todo esté en regla. Se deja el puente plano sobre el banco, se manipula el muelle en el agujero de la sujeción y se acuña con el pasador, pero sin cortarlo. Teniendo el volante en los dedos a la altura de los ojos, con una lupa se observa si está paralelo al puente. Si no lo está, se da al pasador una torsión con las pinzas que lo sujetan. Cuando ya está todo en orden, córtese el pasador del alambre, y después, con las pinzas fuertes, se fuerza el pasador en el agujero, tal como se ve en la figura 242. El corto agujero rec-

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

to de la sujeción puede alejar el muelle de la forma circular; si ocurre así, se tuerce el espiral tan cerca de la sujeción como sea posible para reformar la curvatura, en el sentido de recuperar la circunferencia teórica requerida. Tratando de los muelles espirales del volante, mucho puede decirse del arreglo de un muelle retorcido, pero bien poco positivo puede esperarse. Algunos espirales deteriorados pueden hacerse de nuevo utílizables, y si se practica correctamente el

CAPÍTULO XIV

REGULACIÓN A DIFERENTES POSICIONES
Ajustado ya el muelle espiral del volante, vamos ahora a regular su marcha, y a fin de poder profundizar lo más posible, haremos previamente algunas consideraciones sobre la marcha en diferentes posiciones. Antes de emprender la regulación, es esencial que el reloj oscile bien, esto es, que el arco de oscilación sea de i % a i %, cuando está en posición horizontal con la esfera para arriba. Algunas veces el arco de oscilación toma el nombre de "acción". No es posible en la práctica medir exactamente el arco de oscilación de un volante. Sin embargo, puede estimarse aproximadamente, y, para hacerlo, se procede así: se toma como referencia un punto del volante, en un extremo del brazo central; se da cuerda al reloj, luego se para- el volante y, soltándolo, se observa cuidadosamente el brazo en su oscilación hacia adelante y hacia atrás. Obsérvese la amplitud de la oscilación; después de 20 ó 30 segundos ha de haber alcanzado su máximo. Si necesita más tiempo para alcanzarlo, es posible que algo no vaya bien en la máquina, pues esto significa que la fuerza del muelle real no llega toda al volante. Podemos considerar como indicio de buena marcha en un reloj, que el arco de oscilación no sea menor de i y¿ unidades o mayor que i ¿4 unidades, en las posiciones EA o EB y no menor de i % en posición CA. Cuando el punto de referencia del brazo alcanza su posición opuesta, es decir, medio giro (180°), decimos que el volante ha oscilado una unidad; siendo sólo medio giro se le llama unidad de giro, porque es medio hacia adelante a un lado y medio de regreso. Pero si alcanza otro cuarto de giro más (270°),

Fig. 241. — Longitud correcta del pasador del espiral del volante en la sujeción fija.

Fig. 242. — Presionando el pasador para su introducción.

montaje de los nuevos como hemos explicado, no creo que se tengan muchas dificultades en arreglar y hacer funcionar un espiral que haya sufrido poco. Si está muy deteriorado, deformado o ha tomado la forma cónica, entonces intentar su arreglo es sin duda perder el tiempo. Es mucho más rápido, y ciertamente más satisfactorio, montar un espiral nuevo. He leído alguna vez que un modo rápido de quitar la forma cónica a un muelle espiral es colocarlo entre dos placas y calentarlas. No lo he intentado nunca, pero, a decir verdad, me parece impracticable. Con los espirales de volante, como con todas las otras piezas del reloj, no hay atajo posible; es preciso recurrir a la experiencia, y en alguno? casos, como en el montaje del muelle espiral, se requiere mucha práctica. En esto nunca se sabe bastante, y si existe un relojero que afirme conocer todo lo que concierne al montaje del muelle espiral y a la regulación de relojes, lo pondré siempre en duda.

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MANUAL PRACTICO DEL RELOJERO REGULACIÓN A DIFERENTES POSICIONES 207

esto es, tres cuartos en una dirección y tres cuartos en la otra, entonces se dice que ha oscilado i % unidades I— + — = — = i —)• \4 4 4 2/ Las ilustraciones de la figura 243 ayudarán a comprender lo dicho acerca del arco de oscilación del volante y a llevarlo a la práctica. Se necesita bastante experiencia para poder determinar rápidamente la amplitud del arco. Ante todo, debe relacionarse el punto de referencia con otro fijo en el reloj, como, por ejemplo, con la fijación del extremo del espiral. Entonces con un palillo puntiagudo de madera se señala el punto del arco de

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Fig. 243. — El arco de oscilación del volante

circunferencia en que el punto de referencia del volante — esto es, el extremo del brazo — alcanza progresivamente el máximo, de modo que en cada oscilación del volante la punta del palillo se adelantará un poco para seguir hasta el lugar en que el punto de referencia del volante empieza a retroceder. Cuando la punta del palillo ha alcanzado el máximo de distancia con relación al punto de referencia fijo en el reloj — fijación del espiral —, tendremos el arco de oscilación del volante. Así que se tenga un poco de práctica, podrá prescindirse del palillo. Aun cuando la puesta a punto del espiral ha sido realizada empleando el aparato de comprobar las oscilaciones, el reloj necesita regularse por un período de 24 horas en posición horizontal. No debe olvidarse que aquel aparato da el número de oscilaciones del volante, cuando éste está completamente libre, sin que se tome en consideración el rozamiento de sus pivotes; además de esto, la interferencia del escape, la acción de la elipse, la retención, etc., todo tiene influencia sobre la valuación de las oscilaciones, y no es tenido en cuenta por el aparato de comprobar las mismas. Asimismo, el aparato de comprobación nos dio el tiempo "perfecto" en un período de tiempo relativamente breve; cuan-

do el volante está montado en la máquina, la fuerza producida por el muelle real variará, y con ella el arco de oscilación del volante, y la amplitud de éste influenciará la regulación. Por tales razones, como se puede fácilmente demostrar, la regulación erf un período de 24 horas es una cosa muy diferente de la regulación realizada con el aparato de comprobar oscilaciones, y lo mismo se puede decir de las máquinas de registrar la marcha de los relojes. Si ha de hacerse alguna corrección para salvar un error considerable, se puede realizar modificando el peso del volante. Por ningún motivo debe alargarse o acortarse el espiral del volante, pues con ello se modificaría la forma teórica de la espiral terminal — esto no atañe a un espiral plano — y por la misma razón tampoco debe moverse la raqueta. A fin de simplificar, se lleva el reloj hasta un error de pocos segundos en 24 horas; así no nos meteremos en la confusión de cálculos complicados. Supongamos que el reloj adelanta 5 segundos por día; pruébese durante 2 0 3 días para ver si la proporción es la misma. La proporción diaria de un reloj es su error en 24 horas y una buena marcha no se deduce necesariamente de la extensión del error, sino de las variaciones de la proporción diaria con respecto a este error; por ejemplo: tenemos una máquina que hace 15 segundos de adelanto por día, 30 en 2 días, 45 en 3 días, etcétera; es una buena proporción. Una proporción se considera buena mientras las variaciones no se apartan de otros 3 segundos del error medio; si, por ejemplo, un reloj hiciera + 15 segundos un día y + 5 al día siguiente (habiendo perdido 10 desde el día anterior) y luego + 15 en el tercer día (habiendo ganado i o segundos sobre el día anterior), la proporción sería defectuosa aunque el resultado neto parece bueno; para que la marcha sea satisfactoria, el reloj no debe variar su proporción diaria en mucho, y sin embargo es muy difícil que no varíe. Una de las mayores dificultades, cuando se hace la regulación, es la "variación de la proporción". Ello puede atribuirse a varios factores: al escape, al tren y, quizá, al muelle real; pero hasta que no progresemos más con todas las otras verificaciones, no pueden establecerse aún reglas para la corrección de las variaciones de proporción en posición EA.

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Después del ajuste de temperatura, viene el ajuste de posición, esto es, de la marcha del reloj en posiciones diversas. Las posiciones usuales son: esfera para arriba (EA), esfera para abajo (EB), corona para arriba (CA), corona para abajo (CB). corona a la derecha (CD) y corona a la izquierda (CI). Para los relojes corrientes de bolsillo, es costumbre regular solamente EA, EB y CA. Sin embargo, para relojes finos, tales como los que han de someterse a las pruebas Kew c los que han de cumplir con algunas especificaciones — como las exigidas, por ejemplo, para los cronómetros de la Marina —, se regulan en todas las seis posiciones. Los relojes de pulsera generalmente son verificados en EA y CB; se efectúa también la prueba CB porque mucha gente lleva el reloj en la muñeca izquierda, y cuando la mano está colgando la corona queda, naturalmente, también para abajo. Sin duda alguna, los relojes de pulsera sufren muchos más cambios de posición que los de bolsillo, pero como prácticamente no es posible regularlos en todas las posiciones, sólo se realizan éstas, que son las imprescindibles. Si el usuario lleva el reloj en la muñeca derecha, entonces la regulación posicional se debe hacer CA; pero esto, en realidad, es una excepción. Hay siete u ocho métodos para corregir las variaciones de marcha debidas a cambios de posición. Es nuestro propósito examinarlos todos y discutir las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. Comenzaremos por el examen del punto de sujeción, esto es, de la posición correcta de la fijación central del espiral del volante cuando sale de la virola. Para simplificar, la posición escogida para los relojes de bolsillo será siempre CA. Si se ajusta un reloj de pulsera CB, inviértase el procedimiento. En primer lugar trácese un diámetro imaginario que pase por el centro de la corona y de la esfera. Luego tírese una perpendicular a esta recta desde el centro del rubí del puente del volante. El espiral debe desarrollarse para arriba de esta última recta, según la figura 244, pudiendo salir de la virola por la derecha o por la izquierda, cosa que depende de la fijación del otro extremo del espiral, pero por cualquier lado que sea la salida, siempre debe ser para arriba. Este descubrimiento se debe

a Jules Grossman. En otras palabras, es posible corregir un error posicional corrigiendo la posición de la fijación central del espiral. Se ha hecho notar que no hay dos relojes iguales, y esto puede decirse también de la sujeción central. Si dos relojes tienen el espiral de modo que éste arranque exactamente para arriba desde la línea indicada, esto no quiere decir que los dos relojes se comporten necesariamente del mismo modo. Crossman descubrió que si se cumple esta condición el "error natural" de la posición vertical podrá transferirse a la posición CB, posición en la que generalmente no se lleva el reloj de bolsillo. Se ha establecido que entre las posiciones vertical y horizontal existe un error de 30 segundos de retraso ; a este error se le designa con el nombre de "error natural". Fig. 244. — El punto Si cuando se comprueba un reloj CA, correcto de fijación. se halla que no existe este retraso de 30 segundos con relación a EA o se encuentra que existe algún adelanto, no se sigue de esto que la conclusión anterior con respecto al "error natural" sea falsa: significa que uno o muchos de los ajustes de los que trataremos más adelante se ha realizado ya, quizá inadvertidamente. Por ejemplo, puede montarse un nuevo espiral del volante y cumplir inintencionadamente ciertas condiciones que deben observarse, tales como una sujeción central correcta, etc. Con todo, es posible corregir un error posicional de hasta 30 segundos por medio de retoques de la sujeción central. Para citar un caso concreto: el reloj es comprobado en EA y se halla un error de -f- 5 segundos en 24 horas. Entonces debe ponerse el reloj en CA para hallar el error. Y ahora permítaseme en un pequeño paréntesis unas palabras sobre los bastidores en los cuales se prueban los relojes para las posiciones verticales (CA, CB, CI y CD). No es aconsejable colgarlos de un gancho o de un clavo, pues puede moverse todo el reloj por Ja acción del volante: es esencial que el reloj se mantenga absolutamente inmóvil. Uno mismo puede hacerse de madera un sencillo bastidor en forma de cremallera,
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I
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como muestra la figura 245. Es muy útil tanto para los relojes de bolsillo como para los de pulsera. Prosiguiendo, si en posición CA el error es un retraso de 30 segundos, o sea, una diferencia de 30 segundos entre EA y CA, ábrase la caja, se descarga el muelle real y se para el volante. Obsérvese la posición de la sujeción central del espiral. No es posible trazar en la máquina la recta como se hizo con el dibujo (Fig. 244) cuando se trató de la sujeción central correcta, pero el punto desde donde el espiral debe desarrollarse puede ser hallado a ojo, como en la figura 246 A, que es a la inversa de lo que debería ser. Para verificar la Fig. 245. — Bastidor para relojes exactitud de lo anteriormente expuesto, obsérvese dónde el espiral se desarrolla desde la virola y gírese el reloj de modo que el espiral se desarrolle hacia arriba de la línea ideal teórica; supongamos que ésta es la posición CA. En este caso quedará aproximadamente la cifra en la parte alta, lo que las 5 horas prácticamente es CB. Ahora probaremos el reloj de manera que las 5 horas de la esfera queden para arriba y se hallará que la proporción posicional habrá mejorado grandemente. Hay relojes suizos que tienen el puente del volante circular. Este puente va sujeto por tornillos que lo fijan por su canto, de modo que puede girarse y sujetarse en cualquier posición. El puente del volante lleva la sujeción extrema del espiral del volante y así la sujeción central puede ponerse en la dirección que se quiera, moviéndose el platillo para accionar el escape. No sugiero que todos los relojes deban llevar el puente circular, ni creo que sea necesario, pero tal disposición es admirable para trabajos experimentales.

Por lo que antecede, se verá que es posible utilizar la sujeción central para corregir el error. Es sabido que entre el espiral que se desarrolla hacia arriba desde la línea teórica de centro, y el espiral que lo hace hacia abajo de la misma se puede calcular una diferencia de 30 segundos, o en otras palabras, los 30 segundos pueden transferirse de una posición a otra. En la práctica no siempre es conveniente, cuando se monta un espiral nuevo, sujetar la virola del espiral de modo que éste desarrolle para arriba desde la línea del centro. Si después de montado
B el espiral y formada su espira extrema se A decide que se desarrolle para arriba, hay Fig. 246. — Corrección dos maneras de realizarlo. Si la rectifica- del punto de fijación por torcido del espiral ción requerida es grande, el espiral debe del volante. cortarse en el centro y volverse a fijar. Tal procedimiento no afectará el ajuste por temperatura (suponiendo que el volante es cortado), pero será necesario añadir peso al volante, pues por haber acortado el espiral el reloj se adelantaría. El otro método, si la rectificación no es de importancia, consiste en torcer el espiral junto a la virola y luego torcerlo nuevamente hacia afuera, como si saliera de aquella posición (figura 246 B). La línea de puntos representa la posición original del espiral. Este procedimiento no permite, con todo, disfrutar completamente de las ventajas que se obtendrían de salir el muelle de la posición correcta, pues la porción que abraza la virola trabajará cuando el volante oscila en el sentido de desarrollo del espiral. Por ejemplo: un reloj con un espiral plano, daba en posición EA + 10 segundos, en CA 15 segundos; es decir, una diferencia de 25 segundos. Se hizo la modificación en el espiral como indica la figura 246 B, y el error fue EA —• 7 segundos y CA — 9; es decir, una diferencia de 2 segundos. Otro reloj daba E A + 4 segundos y CA — 30 segundos; esto es, una diferencia de 34 segundos. Después de una modificación similar en el centro del espiral, el resultado fue de: = (ningún error) con EA y CA + 7; es decir, una diferencia de 7 segundos. Hemos visto cómo si un espiral se desarrolla para arriba des-

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de la línea de centro, no debería haber error. Y digo debería porque, como veremos más adelante, hay muchas otras condiciones que deben cumplirse si se quiere obtener un resultado perfecto. La tabla de la figura 247 da los errores refiriéndose al punto de sujeción central; no debe olvidarse que el punto de
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Fig. 247. — Tabla del punto de fijación central

sujeción central es el único elemento que tomamos en consideración en esta tabla. Este ajuste es permanente, de tal manera que si el reloj se desmonta, se limpia y se vuelve a montar, no sale afectado, suponiendo, naturalmente, que el espiral no esté deteriorado por accidente o por falta de cuidado. Si la curva de la espira extrema se ha formado para adaptarse a alguna curva teórica, los arcos largo y corto deben cumplirse en el mismo lapso de tiempo. Arcos largos son los arcos que el volante recorre cuando oscila en su máximo, como cuan-

do el reloj está colocado horizontalmente (EA o EB). Arcos cortos son los recorridos cuando el reloj está en posición vertical (CA, CB, CD o CI), o cuando la potencia del muelle real no es lo suficientemente grande. Entonces el volante no oscila en toda la extensión; Cuando los arcos largos y los cortos se efectúan en el mismo lapso de tiempo, se dice que la oscilación del volante es isócrona. De la prueba de isocronismo nos ocuparemos más adelante. Como hemos dicho antes, un reloj que lleve el espiral del volante con la espira extrema correc- Fig. 248. — Modifi- Fig. 249. — Otra ta no siempre funcionará cación de la curva forma de modificar la curva. bien en las diversas posi- de la espira terminal. ciones. Generalmente, si el reloj retrasa en posición vertical, la espira extrema debe modificarse o formarse más cercana al centro, lo que puede hacerse de dos modos: el primero consiste en hacer una bolsa en la espira extrema, como se indica con la línea de puntos de la figura 248, que es lo mismo que darle más rigidez; el otro método estriba en modificar la curva, como se muestra por la línea de puntos en la figura 249, para acercarla hacia el centro. Puede objetarse: si la sujeción correcta del centro corrige el error posicional, ¿por qué modificar la curva de la espira extrema? La contestación será que cuando se ajustan relojes en posiciones, no siempre con un solo ajuste particular se alcanza lo que se desea; a veces son necesarios algunos ajustes de menor importancia, todos realizados en diferentes partes del espiral del volante y aun en otras del escape. Con esta forma de ajuste no es posible saber cuánto ha de torcerse el espiral; es asunto puramente experimental. Las ventajas consisten en que no se afecta al tiempor medio y que, como con la sujeción central correcta, el ajuste es permanente. Los dos métodos que acabamos de explicar son ideales y deberían practicarse siempre que se trata de relojes de calidad fina. Un punto importante a recordar es que la curva teórica es

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correcta sólo cuando la curva exacta parte de las espigas de la raqueta y és^a no se ha movido; de otra manera la forma de la curva deberá ser alargada o acortada. Además, las espigas deben estar muy juntas, ya que no debe existir posibilidad de movimiento en esta parte. Desde este punto de vista, el muelle libre, es decir, sin raqueta es lo ideal. Se ha comprobado que cuando el reloj está en posiciones verticales hay más rozamiento, con la consiguiente reducción del arco de vibración del volante; esto se puede aprovechar cuando se ajusta en posiciones. Sea, por ejemplo, un reloj que retrasa CA; si se reduce el rozamiento cuando está en esta posición, asiFig. 250. — Modi- mismo el error será reducido. O por el conficación del extre- trario, el rozamiento se puede aumentar en mo del pivote del EB para obtener una pérdida relativa del roeje del volante. zamiento en la posición CA. Hay dos métodos para lograr esto: uno consiste en reducir el diámetro de los pivotes del eje del volante y montar rubíes con agujeros menores. Esto dará mayor libertad al volante cuando está en posiciones verticales con reducción y aun eliminación del retraso. Si se hace esta modificación, el ajuste será permanente. El otro método se basa en aplanar un poco los extremos de los pivotes del eje del volante, como muestra la figura 250. Esto dará más rozamiento cuando el reloj está horizontal, y hasta cierto punto hará que el rozamiento, en la posición EA, sea igual al de CA. El rozamiento depende de la presión, y, en el caso del volante de un reloj, depende de su peso; por tal razón, no podemos reducir el rozamiento si no aligeramos su peso; pero la superficie de rozamiento puede reducirse, o más correctamente, la adhesión puede disminuirse. En relojería la adhesión se considera como rozamiento. Esta última forma de ajuste, por aplanado de la punta de los pivotes, no es tan permanente como la anterior. El aplanado de los pivotes del volante puede realizarse en muy pequeña cantidad; todo depende de las exigencias del reloj. Como los extremos de los pivotes se desgastan con el funcionamiento, el

ajuste puede desaparecer total o parcialmente con el tiempo. La línea de puntos de la figura- citada muestra la curva aplanada del extremo del pivote. Generalmente se reconoce que el máximo de perfección consiste en que las espigas de la raqueta estén muy cercanas entre sí. El espiral no debería tener ningún juego'entre las espigas, y sin embargo debe estar libre, de modo que si se levanta entre las espigas, vuelva por sí solo a su posición original, y lo mismo si se empuja hacia abajo, de manera que si el reloj recibe un golpe o una sacudida, el espiral del volante vuelva siempre a su posición correcta. Esta es la condición ideal, y si el ajuste que ahora vamos a considerar se aparta de ella, es porque está completamente legitimado por la práctica. Algunos de los más conspicuos especialistas suizos en colocar muelles espirales y en regulaciones, usan las espigas de la raqueta como un medio para corregir errores en posición. A fin de poder explicar claramente el procedimiento, se considerará un caso exagerado. Es decir, supondremos qué las espigas de la raqueta han sido separadas de tal modo que pasan por entre ellas tres gruesos de muelle. Ahora el espiral está libre hasta su sujeción extrema, de manera que se apoya sobre una espiga, no importa cuál, de la raqueta, digamos la interior. El resultado será que cuando el reloj esté horizontal y el arco de oscilación sea el máximo, el espiral del volante dejará la espiga de la raqueta en la que se apoyaba y usará, en cierto grado, de la parte de espiral de entre las espigas y la fijación extrema. Cuando se coloca el reloj verticalmente, el arco de oscilación no es tan extenso y el espiral no dejará la espiga de la raqueta, por lo menos en la misma extensión. En efecto, el espiral del volante puede considerarse' como acortado durante los arcos cortos. Esto significa que el reloj está ajustado para retraso en posición EA y para adelanto en CA. La extensión de este retraso y de este adelanto depende de la cantidad de presión que el espiral ha hecho para apoyarse sobre la espiga de la raqueta y también de lo que han sido separadas las espigas. Es posible torcer el espiral tan fuertemente sobre la espiga, que no debería abandonarla por nada en la posición CA, y también se pueden

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separar tanto las espigas que el espiral no toque la otra espiga cuando esté en posición EA. Tenemos a nuestra disposición muchos ajustes, pero hay también ciertos límites que no es aconsejable sobrepasar. Qpn el procedimiento indicado pueden corregirse errores superiores a 90 segundos en 24 horas, pero generalmente no es aconsejable utilizarlo para errores de más de 30 segundos. Mucho depende, con todo, de la calidad del reloj, y en una máquina de baja calidad no hay inconveniente en emplear este procedimiento para un error de hasta 90 segundos. Si en esta forma de ajuste las espigas se separan excesivamente y el error posicional ,?e corrige cuando el reloj tiene toda la cuerda, hay el peligro de caer en el error inverso al terminarse la cuerda, o sea, cuando el arco de oscilación del volante decrezca. Por ejemplo, si se ha hecho una alteración en las espigas de la raqueta de tal extensión como para corregir un error de 100 segundos. Ello significaría que el espiral del volante ha sido ajustado antes fuertemente sobre la espiga, con la consecuencia de que cuando el arco de oscilación del volante es largo, el espiral debería dejar la espiga, pero no llegar a tocar la otra, por haber sido torcida excesivamente hacia afuera. Cuando el reloj se coloca verticalmente, el espiral del volante no abandonará en absoluto la espiga, y el reloj adelantará considerablemente en esta posición. Supongamos que la marcha antes del ajuste era + 5 segundos en posición EA, y — 95 segundos en posición CA; y después del ajuste, + 10 segundos en posición EA, y + 10 segundos en posición CA. Puede suceder, cuando se esté acabando la cuerda y el arco de oscilación decrezca, que el reloj adelante más en EA, digamos por ejemplo 10 segundos, durante las 3 últimas horas, y que en CA se retrase igualmente durante el mismo período, a causa de que predomina el error natural vertical; por comparación, la posición EA adelantará más que la CA, con respecto a su correspondiente retraso en la posición CA. El arco ideal de oscilación es de i % a i Y\ unidades. Con menos de i 14 unidades un reloj con espiral Bréguet adelantará en su marcha, y por debajo de i unidad retrasará. Estas observaciones de carácter general no son aplicables a todos los relo-

jes, pero se hace mención de ellas relacionándolas con el ajuste de la espiga de la raqueta, porque las posibilidades de corregir un error son considerables, si bien deben usarse con discreción, recordando otras condiciones. Las ilustraciones de la figura 251 muestran el ajuste de la espiga de la raqueta en sus varías posiciones. A) apoyándose en la espiga interior de la raqueta; B) dejando la espiga interior, y C) tocando la espiga exterior. La ventaja de este ajuste estriba en que puede hacerse sin quitar nada del reloj y es además muy rápido. Si se usa con

Fig. 251. — Ajuste de las espigas de la raqueta

moderación, el tiempo medio no vendrá modificado mucho más que cuando se rectifica ligeramente en la propia raqueta. La desventaja está en que el ajuste no es permanente; si, posteriormente, se quita del reloj el puente del volante, casi seguro que se pierde el ajuste. Es prácticamente imposible reponer el espiral del volante exactamente donde estaba antes de quitarlo. Vamos a citar a continuación dos interesantes ejemplos de ajuste de la espiga de la raqueta. Un reloj que a primera vista parecía tener un espiral libre, es decir, sin raqueta o espigas de raqueta, en realidad tenía una espiga de raqueta fija en el puente, cuyo objeto era corregir el error posicional. Otro reloj tenía una sola espiga en la raqueta montada según es corriente y la otra espiga era solidaria con un resorte que actuaba como una pieza de compensación, de un solo metal, acero, y no bimetálico. Se hacía el ajuste posicional obligando al resorte que sostenía la espiga, a apoyarse pesada o suavemente en el espiral del volante, de modo que cuando el mismo se abría y se cerraba durante la oscilación del volante, la espiga del resorte daba camino. Una idea inteligentemente concebida parecía mantener el ajuste permanente. He mencionado estos dos ejemplos para demostrar que el ajuste de la espiga de la raqueta no es un tra-

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bajo de remendería (como puede parecer a primera vista) que esté en contra de las leyes de la regulación. Lo ideal en el volante es que esté siempre lo más perfectamente equilibrado; por tanto, deben tenerse en cuenta la posibilidad de desequilibrarlo en los ajustes. No debe olvidarse que un equilibrado exacto en absoluto es verdaderamente difícil cuando se verifica en el aparato de equilibrar. Un reloj puede parecer bien equilibrado, sin ningún punto muerto, y no obstante revelar inexactitud, después, en la marcha. El funcionamiento de un reloj es muy complejo. Si un reloj retrasa en CA, es posible hacerle adelantar aumentando el peso del volante en su punto más bajo. Por ejemplo, ábrase la tapa del reloj y anótese la posición de la elipse cuando está el reloj en CA y el volante parado; la elipse estará, o debería estar, en engrane con la entalladura del áncora, pero lo que debe anotarse es la posición de la elipse con relación al volante. ¿Está en el fondo, a la derecha o a la izquierda? Después de esta anotación, quítese el volante del reloj y llévese al aparato de equilibrar (naturalmente, sin el muelle espiral) . Hemos dicho que cuando el reloj retrasaba en CA, el punto más bajo debía hacerse más pesado. Si se anotó que la elipse estaba, por ejemplo, a la derecha, con la máquina en CA, entonces desequilíbrese el volante, guardando, todavía, la elipse a la derecha. No siempre es posible aumentar el peso de un volante, por ejemplo en uno de sencillo, pero se obtiene la misma corrección aligerando el punto más alto, o sea, el opuesto. Si el volante lleva tornillos, puede meterse una arandela debajo de uno de ellos en el punto bajo. El peso que ha de añadirse al volante para equilibrarlo sólo puede saberse por tanteos. Esta clase de ajuste tiene algunas desventajas. Si el volante oscila i YH, unidades o más, resultará el efecto inverso, y en vez de conseguirse que el reloj adelante en CA, o por lo menos que no se atrase excesivamente, el defecto se acentuará. Las ilustraciones de la figura 252 ayudarán a comprender el motivo; si el reloj oscila i y\ unidades o más el punto pesado debe estar en la parte alta del volante para que el reloj adelante en CA; esta forma de regulación es conocida por "regulación a la inversa". Aunque la regulación posicional desequilibrando el volante es

permanente, con tal de que al desmontar el reloj no se desarregle, no es estable. De la misma manera que varía el arco de oscilación del volante, varía el resultado del punto pesado dondequiera que éste pueda estar. Del ajuste posicional por fuerza centrífuga se hace poco uso hoy en día, y sólo puede aplicarse a los volantes cortados. La fuerza centrífuga tiende a alejar del centro, y por lo mismo los extremos de los brazos cortados del volante son constanteÁ ¿ C mente repelidos hacia el Fig. 252. — Equilibrado para el ajuste posicional. exterior durante la osparo; B, a cilación y los arcos lar- A. punto pesadoaeu '/¿unidad. una unidad; C, 1 gos tienden por esta razón a ser más lentos que los cortos, en este aspecto solamente, es decir, sin tener en cuenta otras condiciones. Si los agujeros de tornillo (A), uno en cada brazo, se ensanchan con un escariador, el volante se debilitará en este punto, y la fuerza centrífuga le obligará a abrirse aún más (figura 253). Consecuentemente, el volante tendrá mayor diámetro durante los arcos largos, resultando una marcha más lenta. De modo que si el reloj retrasa en CA, los referidos agujeros pueden agrandarse, lo cual producirá una regulación retardante en EA, con un relativo avance en CA. La verificación del isocronismo no debe confundirse con la posicional, aunque puede ser necesario efectuar algunas correcciones posición ales para rectificar el isocronismo. La palabra isocronismo significa "empleo de igual tiempo" ; recomendando que para comprobar esta condición en los relojes, se proceda como sigue: Désele al reloj toda la cuerda y anótese el error después de, por ejemplo, 3 hoFig. 253. — Ajuste posicional por fuerza centrifuga. Las lineas de puntos indican la posición de los brazos de llanta durante los arcos largos.

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ras (siempre en posición EA) ; si éste es de -f- 3 segundos, indica que si el isocronismo es correcto, debería ser de -}- 24 segundos en 24 horas, es decir, el reloj adelanta en la proporción de i segundo por hora. Hágase otra observación al cabo de 3 horas más y el error debe ser de -(- 6 segundos. Conviene hacer observaciones cada 3 horas, esto es, por ejemplo, a las 9 de la mañana, al mediodía, a las 3 de la tarde, a las 6 de la tarde y a las 9 de la mañana siguiente; entonces dése cuerda a las 6 de la tarde, y obsérvese a las 9 de la mañana, al mediodía y a las 3 y a las 6 de la tarde. Así hemos observado el reloj por seis períodos de 3 horas, igual a 18 horas, lo cual es, en general, suficiente. El tiempo de observación puede repartirse según las conveniencias del encargado de hacerlo. Lo que interesa es tomar la proporción en intervalos frecuentes y regulares durante las 24 horas, especialmente en las tres primeras horas y las tres últimas. Puede ser que la proporción fluctúe, como, por ejemplo: primeras 3 horas -f- 3 segundos, en 6 horas + 8, en 9 horas + 14, etc., y finalmente en 24 horas + 46 segundos; un total de 22 segundos más (46 — 24 = 22) de. lo que debería ser para que el isocronismo del reloj pudiera llamarse correcto. En este caso puede hacerse un ajuste en la curva de la espira extrema. En lugar de tirar la curva más hacia el centro, debe abrirse para que se separe de él. Puede emplearse, asimismo, el ajuste de la espiga de la raqueta para consegrar el mismo resultado. Las otras formas de ajuste descritas para ajustar en posiciones no serían convenientes, y si cualquiera de los ajustes descritos desarregla los ajustes de posición CA, pueden introducirse otros ajustes posicíonales para corregirlo. Los + 22 segundos de exceso son demasiados, y en tales circunstancias es recomendable buscar previamente la causa antes que hacer algún ajuste. Por ejemplo, obsérvese el arco de oscilación del volante cuando el muelle real está totalmente cargado y después a las 20 horas de marcha. Si hay alguna gran discrepancia, se debe buscar la causa, que puede provenir del muelle real, de un engrane defectuoso en el tren, o de una falsa acción del escape; todo esto ha sido tratado en otros capítulos. Si se comprueba que todo está bien en la máquina, entonces

se debe recurrir al ajuste de la espira extrema, o al de las espigas de la raqueta. El caracol ayudaba a obviar el error de isocronismo, pues la fuerza del muelle real era regulada y se mantenía un arco de vibración más o menos constante. La curvatura de la espira extrema realizada según se ha indicado solucionará también el error, e indudablemente el empleo del ajuste de la espiga de la raqueta puede ser muy útil. Un punto importante que conviene tener presente es que todos los relojes deberían ser construidos para funcionar por períodos mucho más largos que los actuales: un reloj corriente debería funcionar por lo menos 36 horas. Este problema es de fabricación, ya que en la fábrica es sencillo de resolver. Esto haría que el trabajo de la regulación fuera más fácil y de resultados más satisfactorios. Otro auxiliar para la regulación es el mecanismo de cruz de Malta e,n el muelle real. Se emplea la parte mejor del muelle y se asegura asimismo una distribución más regular de la fuerza. Después de haberse ajustado un reloj en las posiciones EA y CA, puede ser necesario a justarlo en las CD y CI. Tales ajustes sólo se hacen para relojes de máquina fina. En estos ajustes en seguida se pasa mucho tiempo, de modo que la calidad de la máquina debe merecerlo. Otro factor muy importante es que la máquina sea capaz de responder a tal tratamiento. Un ejemplo concreto: supongamos un reloj con una proporción de + 5 segundos en EA y + 10 segundos en CA. Verificado en CD hemos hallado que el error es + 15 segundos, es decir, + 5 segundos más que en CA. Ello puede ser debido a varias causas y las mismas nos darán una guía para efectuar la corrección. En primer lugar debe observarse cuidadosamente en qué estado se hallan los pivotes del eje del volante. Si están muy ligeramente ovalados, esta puede ser la causa de la perturbación. Cualquiera que sea la misma, el ajuste o corrección no debe interferirse con el ajuste en CA. Siguiendo con nuestro razonamiento, debernos asegurarnos de que los agujeros del eje del volante son perfectos; la más ligera rugosidad en su interior puede tener sus consecuencias. Otra causa posible es el desequilibrio del áncora; algunas anco-

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ras están hechas de tal manera que es imposible equilibrarlas bien, pero cuando menos, podremos mejorar su equilibrio.
La tabla de la pág. 223, compuesta por C. T. Higginbotham, apareció en una revista americana. Permite el cálculo rápido del error diario de un reloj, conociendo el error en un cierto número de días. No- se han tenido en cuenta las fracciones de segu'ndo, y los resultados se expresan por d número de segundos más inmediato; con todo, el error acumulado es despreciable. Puede usarse un reloj, supongamos, durante 30 días y encontrar que ha retrasado 9 minutos, cantidad apreciable, pero cuando se cuenta en segundos por día, la proporción no es tan alarmante; además el relojero puede estimar mejor el ajuste necesario cuando se consideran, por ejemplo, 18 segundos por día que 9 minutos en 30 días. Para hallar el error diario correspondiente a un error total observado en varios días, búsquese la intersección de la línea que empieza con el número de días que ha estado en observación el reloj (en la columna días de marcha) con la columna encabezada por el número de 'minutos de error total hallado en los días de observación. En este punto de intersección se hallará el tiempo de error diario. Para un error total mayor que los 10 minutos comprendidos en la tabla, se suman los resultados de dos o más columnas: por ejemplo, para 23 minutos de error total se suman dos veces los resultados de la columna 10 minutas y el de la columna 3 minutos, o también los resultados de las columnas 10 m., 8 m. y 5 m. Para errores totales con 30 segundos, se toma la medía aritmética entre las dos columnas inmediatas; por ejemplo, para hallar el error diario correspondiente a un error total de 6 m. 30 segundos se suman los resultados de la columna 6 m. y 7 m. y se divide la suma por dos.

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Cuando el reloj está en posición CD, obsérvese la entalladura del áncora; la elipse puede estar cayendo en ella, o la entalladura puede estar en un lado, por lo que la elipse entra por este lado en la entalladura. Puede ser que el impulso de la rueda de escape por el áncora no sea tan decisivo como debiera y que la elipse toque sólo muy ligeramente cuando entra. Se debe investigar a fondo esta cuestión porque aquí no hay ajuste definido, como los ajustes antes enumerados para corregir el error posídonal en CD. Probemos el reloj en posición CI y si hallamos que el error es de -)- 5 segundos, en estas circunstancias, corno componenda, puede ajustarse la fijación central del espiral; el reloj da + 10 en CA, + 15 en CD y -f- 5 en CI; tomando la posición CA; como término medio, la diferencia entre CA y CD es de + 5 segundos y entre CA y CI de — 5

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REGULACIÓN A DIFERENTES POSICIONES

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segundos. Por lo tanto, podríamos arreglar el reloj para dar -f 5 en CA, -f- i o en CD y ± en CI. Otro paso más adelante y podríamos modificar la forma de la curva externa del espiral del volante, o la de los pivotes del eje del volante, haciendo que en la posición vertical principal el error sea nulo (± CA), es decir, lo mismo que en EA, o ninguna diferencia entre la marcha en CA y la de EA. Podemos, entonces, obtener ± en CA, -f- 5 segundos en CD y — 5 segundos en CI. Se notará que aun tenemos la diferencia de i o segundos entre CD y CI. La variación del punto de fijación ha modificado algo el error de la posición CA en las posiciones CD y CI, pero no lo ha suprimido completamente. La eliminación del error puede conseguirse variando alguna condición construccional, tal como una ligera falta en el escape, o la forma actual de la curva de la espira extrema. El empleo de cualquiera de los ajustes para corregir el error vertical, o CA, puede afectar al mismo error CA, pero como hemos visto, los errores pueden asimismo anularse por una pequeña vicisitud. De este breve análisis se apreciará que el ajuste de las tres posiciones verticales es un ajuste largo y además costoso; por otra parte, cualquier reloj puede marchar sin irregularidades de importancia en las tres posiciones verticales después de un ajuste sencillo y rápido. Por unos momentos es necesario volver a la regulación por temperatura. Muchos relojes que han de someterse a las pruebas de temperatura son verificados posicionalmente a alta y baja temperatura. Por ejemplo, en posición CA a 32° y 5°. Cuando son satisfactorios los resultados de las pruebas posicionales a la temperatura normal precédase a las pruebas con calor. Si el reloj que se prueba en posición CA lleva el volante compensado y el error excede del error normal en CA y también del error encontrado en calor, en posición EA, será indicio de que el volante se desequilibra con el calor, lo que es posible, como se indicó al tratar de los ajustes en temperatura. En tal caso nada puede hacerse como no sea cambiar el volante. Cuando se trata de un volante sencillo o monometálico, no puede desequilibrarse y, aparte de los errores posicíonal y de

temperatura conocidos, no debería presentarse ningún otro error como resultado de la prueba en la posición vertical y a varias temperaturas. Siempre hemos supuesto que el error en CA es de retraso. Pero si sucede lo contrario, es decir, que es por adelanto, entonces debe invertirse el procedimiento. Por ejemplo, se abre la curva de la espira extrema del espiral, se hacen los pivotes más puntiagudos (pero aun redondeados), se ajusta un eje nuevo de volante con los pivotes más grandes de diámetro y con un par de rubíes de agujeros mayores, etc. Se deduce de lo que antecede que hay siete u ocho modos de ajustar si se tienen en cuenta los defectos construccionales mencionados en la regulación CD y CI. Ello depende tanto del reloj en que trabajamos como del procedimiento empleado. El ajuste posicional puede llegar a ser un trabajo muy largo y como podría resultar antieconómico invertir mucho tiempo en un reloj barato, el mismo relojero debe decidir en cada caso. Y no sólo debe de tenerse en cuenta el tiempo, sino que también debe considerarse si el reloj reúne las condiciones adecuadas; no necesariamente por su valor intrínseco, sino porque no todos los relojes pueden ser ajustados posicionalmente con seguridad de éxito. Con todo, si se cree que con un ajuste el reloj es capaz de un mejor rendimiento, procédase a regularlo de la forma que se considere adecuada. Supongamos que el reloj que se va a reparar sea un reloj de máquina fina. Primero mírese si la curva extrema del espiral está situada lo más correctamente posible; verifiqúese luego la fijación central del espiral y se corrige, si es necesario. Durante la prueba puede lograrse un pequeño perfeccionamiento aplanando ligeramente los extremos de los pivotes del volante. El toque final puede darse con un ligero ajuste de las espigas de la raqueta, hasta obtener el mejor resultado posible. El ajuste posicional exacto es una "quimera". Un reloj puede ser regulado muy detenidamente y pasar una prueba oficial, tal como la "Kew", con excelentes resultados, pero este mismo reloj después de un año de funcionamiento y de haber sufrido alguna limpieza tiene muy escasas probabilidades de
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obtener un resultado comparable con el anterior si se le somete a la misma prueba. En primer lugar, el reloj fue regulado en ciertas condiciones, probablemente para docenas de pequeños errores; después de doce meses de marcha, unos errores aumentan, otros disminuyen, y aun se presentan otros de nuevos. Recordemos que la perfección absoluta es imposible en este mundo y esto es aplicable también a los relojes; incluso en algunos de ellos parece se ha pretendido acumular imperfecciones.

6. Ajústese el equilibrio del volante de modo que se produzca un punto pesado en la parte inferior del mismo, para hacer que el reloj adelante en posición vertical. 7. Abrase la curva de ¡a espira exterior del espiral del volante, esto es, hágase de mayor diámetro, o alejarla del centro, para que el reloj atrase en posición vertical. 8. Agudizar los extremos de tos pivotes del eje del volante para producir un retraso relativo cuando el reloj está en posición vertical. p. Móntese un nuevo eje del volante con pivotes de mayor diámetro y rubíes con agujeros mayores, para producir un retraso relativo, cuando el reloj está en posición vertical. 10. Ábranse las espigas de la raqueta y ajústese el muelle espiral del volante de modo que trabaje igualmente entre ellas, para hacer que el reloj retrase cuando está en posición vertical. 11. Ajústese el equilibrio del volante de modo que el punto pesado esté en la parte alta del volante, para hacer que el reloj retrase en posición vertical, teniendo muy en cuenta la extensión del arco de oscilación del volante, como se ha explicado.

TABLAS DE CORRECCIÓN

A continuación resumimos escuetamente todo lo que se ha dicho sobre la regulación posicional. Este resumen deberá emplearse junto con las tablas de corrección siguientes. En el caso de un reloj que tenga un error de los comprendidos en las tablas, con una mirada a las mismas y al resumen se podrá saber cómo resolver rápidamente la dificultad. Debe estudiarse cada encabezamiento de ajuste posicional, y el resumen y la tabla sugerirán al instante lo que conviene hacer. /. Modificación de la forma de la espira exterior del muelle espiral del volante. Si la curva se hace más pequeña y ceñida al centro hará que el reloj adelante en posición vertical. 2. Obsérvese el punto de fijación central del muelle espiral del volante, para ver si es correcto. 3. Modificación de la forma de los extremos de los pivotes del eje del volante. Aplanando los extremos se da un adelanto relativo al reloj cuando está en posición vertical. 4. Redúzcase el diámetro de los pivotes del eje del votante y móntense rubíes con agujeros más pequeños para dar el adelanto relativo cuando el reloj está en posición vertical. 5. Ajuste de las espigas de la raqueta: sepárense las espigas y ajústese el espiral de modo que se apoye en una espiga para hacer que el reloj adelante en posición vertical.

TABLA DE CORRECCIÓN DE ADELANTOS
Errores po sicionales en segundos Error total en segundos Métodos de corrección indicados Observaciones Errores posicionales en segundos

TABLA DE CORRECCIÓN DE RETRASOS
Error total en segundos Métodos de corrección indicados Observaciones

Núm. 7 ó n.° 2 para EA+ -5 | = + 10 CA relojes de primera clase. Número 10 ó CA + 15 n.° 11 para relojes de segunda clase. Núm. 7 y n.° 2 para EA+5 | = + 15 CA relojes de primera calidad. Núm. 8 o CA + 20 n.° 10 para los de segunda calidad. Núm. 7 y n.° 2, luego n.° 8 y acabar con n.° 10 para reEA+5 | = + 20 CA lojes buenos. Para los de segunda caliCA + 25 dad n.° 10 y/o número 11. EA+5 CA + 30 EA+ 5( CA + 351 = + 25 CA Se usa la misma corrección que en el caso anterior. Núm. 7yn.°2. Luego n.° 9 y acabar con n.° 10. Para los relojes baratos número 10 y n.° 11. Se emplea la misma corrección que en el caso anterior.

Puede e4iminarse la totalidad del error por alguno de estos ajustes. Debe considerarse la calidad de los relojes. Núm. 7 y n.° 2 pueden conseguir lo que se desea y puede permitirse, finalmente, un ligero toque n.° 5 en relojes de primera calidad. La n.° 8 para corregir el error restante, si no con n.° 10. Para los de segunda clase, n.° 10 y/o n.° 11 eliminarán todo el error. Las mismas observaciones anteriores se aplican aquí. La n.° 9 para corregir el error restante, y si no la n.° 10 lo hará. Para los baratos n.° 10 y n.° 11 eliminará todo el error. Si el reloj no se prueba en las 3 posiciones verticales, podría usarse un ligero toque n.° 11. Para los baratos n.° 10 o número 11, o un poco de ambos, eliminará todo el error. Las mismas observaciones anteriores se aplican aquí.

EA+5 CA-5

Con cualquiera de estos = — 10 CA Núm. 2 ó n.° 3 para relojes de primera ajustes puede eliminarclase; n.° 5 ó n.° 6 se todo el error. La capara los de calidad lidad del reloj es el facinferior. tor que determina el sistema a adoptar.

Núm. 1 y n.° 2 para los relojes finos, para En EA+5 • = — 15 CA los relojes de pri- terminar, se puede aplimera clase, y n.° 3, car ligeramente el toque CA-10 n.° 4, n.° 5 ó n.° 6 número 5. para los relojes de calidad inferior. Núm. 1 y n.° 2, lueComo el error es más EA+5 • = - 20 CA go n.° 3 y un ligero bien grande, n.° 1 potoque n.° 5, si es dría ser arriesgado, por CA— 15 necesario, para los lo que debe acompañarde primera calidad. se de n.° 5 como míniN.°5y/on.°6 para mo. En los relojes de los de calidad infe- calidad inferior núm. 5 rior. elimina por completo el error la mayoría de las veces. Núm. 1 y n.° 2, lueNúm. 4 error go, si el error es restante,corregirási elno lo pero aún grande, n.° 4; logra lo hará ligero núacabar con núm. 5 = — 25 CA para los relojes fi- mero 5. Para los de canos. N.° 5 y n.° 6 lidad inferior eln.° 5 elierror para los de calidad minará todo los casos. en la mayoría de inferior. N.° 1 y n.° 2, luegoLas mismas observacio• = — 30 CA p.° 4 y acabar con nes anteriores se aplican h.° 5. Para los de aquí. calidad inferior número 5 y n.° 6.

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Se emplea la misma corrección que en el caso anterior.

Se aplica la misma Las mismas observaciones anteriores se aplican corrección que en aquí. el caso anterior. Se aplica la misma Las mismas observaciocorrección que en nes anteriores se aplican el caso anterior. aquí.

Corrección igual a laSi el reloj no es para las EA+5 = - 3 5 C A anterior. 3 pruebas de posición vertical puede ayudar CA-30 un ligero n.° 6. Para los de calidad inferior n.° 5 o n.° 6, o un poco de ambos.

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Errores posicionales en segundos

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Error total en segundos

Métodos de corrección indicados

Observaciones

Corrección igual a la Las mismas observacioEA+ 5 = - 4 0 C A anterior. nes anteriores se aplican aquí. CA-35 EA+ 5 Corrección igual a la Las mismas observaciones anteriores se aplican • = - 45 CA anterior. aquí. CA-40 Corrección igual a. la Las mismas observaciones anteriores se aplican = — 50 CA anterior. aquí. CA— 45
CAPÍTULO XV

EJECUCIÓN DE PIEZAS NUEVAS
La ejecución de piezas nuevas es una demostración de habilidad por parte del relojero; y hasta nos sentiríamos tentados de intitular este capítulo: "Construcción de relojes". Los relojeros pueden ser clasificados en tres categorías: i.a Los capaces de examinar y limpiar bien un reloj. 2.a Los que saben ajustar correctamente un muelle espiral nuevo de volante y regular y ajustar la marcha del reloj en temperaturas y en posiciones diferentes. 3.* Los capaces de limar y tornear bien para poder ejecutar piezas nuevas iguales a las originales. El hombre que reúna estas tres condiciones representa la mejor adquisición para cualquier taller de relojería. El que está capacitado para cumplir alguna de ellas de una manera real y efectiva, puede considerarse un operario de primera clase. Es de gran valor el dominar las tres y, de entre éstas, el hacer piezas nuevas es la que requiere mayor práctica y, sin duda, la más difícil. Este trabajo puede ser realmente difícil para algunos, mientras para otros es fácil y agradable al mismo tiempo. Para trabajos de carácter general la tercera categoría no puede ser alcanzada sin haber logrado un completo dominio de la primera. En algunos talleres de importancia puede llegarse a la división del trabajo, pero desde el punto de vista humano, es mejor ser un obrero total y completo, que no un especialista: aquél puede encontrar un buen empleo en muchos sitios; éste está expuesto a quedar sin ocupación en cualquier momento. En este capítulo intentaré demostrar con cuánta facilidad pueden hacerse piezas nuevas. Como en todas partes, hay aquí

EA+ 5

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EJECUCIÓN DE PIEZAS NUEVAS

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también mucho que aprender, y como esto lo hacemos a base de la experiencia de los demás, frecuentemente lo que se considera un trabajo muy dificultoso, en la realidad se encuentra sencillo cuando ya se sabe hacer. No creo necesario mencionar todas las piezas cuya construcción pueda interesarnos, pero seleccionaré algunas que comprenderán todo el campo del limado, torneado y pulido, con lo que será problema solamente de aplicación el adaptarse a cada caso particular. Pero, antes de meternos de lleno en ello, trataré en primer lugar de los materiales para pulir, del modo de prepararlos y de cómo se usan. Los polvos de esmeril para rectificar el acero son unos polFig. 254. — Recipiente para el ma- vos finos que pueden adquirirse terial de pulir. en las tiendas de suministros para relojería; los que lo prefieran pueden usar asimismo el carborundum, que se prepara del mismo modo que los polvos de esmeril; puede usarse de una manera similar y para los mismos fines. Es conveniente preparar de una sola vez aproximadamente tanto polvo de esmeril como pueda caber sobre una moneda de las más pequeñas. Se coloca en un bloque (Fig. 254) y sé mezcla con aceite semidenso de relojería, hasta la consistencia de crema o un poco más. Es muy importante que este abrasivo no entre en contacto con otros materiales para pulir; a tal fin, se guardan los polvos de esmeril en un recipiente separado y no en aquellos bloques con dos o tres recipientes juntos que se venden para este objeto. Para coger el esmeril se debe sumergir el pulidor en la pasta formada por polvos y el aceite semidenso, excepto cuando se usan alisadores u otros métodos similares, en cuyo caso se recoge con la punta del cuchillo y se desparrama después sobre la superficie que ha de trabajarse. El pulidor que se emplea para utilizar los polvos de esmeril y aceite £s de hierro o de acero suave. Los pulidores se hacen de varias formas y tamaños para encontrar siempre la herramienta adecuada a la clase de trabajo que tengamos entre

manos. Para árboles cilindricos, tales como partes del eje del volante y de piñones, se emplea un pulidor de cerca de 150 mm de largo, de 3 a 5 mm de ancho y de, 1,5 mm de grueso, cuyo extremo activo se lima para quedar como se ve en la figura 255. Cuando se pulen los pivotes de eje de volante se emplea una varilla redonda de, aproximadamente, 150 mm de largo y un diámetro de 1,5 a 3 mm, que se lima como aparece en la figura 256. Tal pulidor puede usarse para todos los tamaños de pivote. Cuando se pule una superficie plana con polvos de esmeril, se usa un vidrio plano Fig. 255. — Pulidor de hierro o acero dulce cuadrado de 75 mm de lado. Los alisadores, como los pulidores, son
Fig. 256. — Pulidor de pivotes

de hierro o de acero suave. En la revista Horological Journal apareció hace algún tiempo un interesante artículo sobre "How the Jewels in Your Watch are Made" (Cómo se hacen los rubíes de su reloj), que dice así: "El material básico para la fabricación de rubíes artificiales es generalmente el alumbre amónico, sulfato doble de aluminio y amonio, tratado especialmente para obtener la pureza necesaria. Se calcina primeramente en un horno a la temperatura de 1.000° Esta operación elimina el agua de cristalización, el ácido sulfúrico y el amonio, quedando la alumina pura A12O3 en forma de un polvo blanquecino de un grano con extrema finura. Es interesante notar que la alumina obtenida por el tratamiento del alumbre amónico produce la diamantina, el producto pulidor indispensable al relojero." La diamantina se vende en pequeñas botellas, que deben guardarse muy bien tapadas para que no se mezcle con el polvo del ambiente. La diamantina es un polvo blanquecino y para ser usada se prepara de la siguiente forma: tómese tanto polvo de diamantina como pueda cogerse con una moneda de las pequeñas y coloqúese en un recipiente similar al usado para los polvos de esmeril. A esta pequeña porción de diamantina aña-

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dase una gota de aceite ligero, que puede dejarse caer de un destornillador de relojero de tamaño mediano. Limpíese bien con un afinador de cuero con esmeril fino el bruñidor plano para pivotes y luego quítese el esmeril con un trapo de hilo. Después mézclese la diamantina con el aceite, ejerciendo bastante presión; para obtener buenos resultados se recomienda usar tan poco aceite como sea posible, aunque des-

Fig. 257. — Modo de recoger Fig. 257 a. — Modo de traspasar la diamantina. diamantina al bloque de pulir.

pues tal vez sea necesario añadir otra pequeña gota. Al principio parece que no se mezcla con la diamantina, pero se puede lograr esto batiendo y restregando repetidamente con la parte plana del bruñidor. Con todo esto se obtendrá una pasta bastante compacta, de una consistencia parecida a la del mástique. Algunos entendidos en la materia aconsejan usar una varilla de vidrio para mezclar la diamantina con el aceite, pues el acero la decolora. Después de mezclada con el bruñidor, la diamantina presentará un color gris obscuro, pero esto no le resta eficacia. Para cargar el pulidor con diamantina se refriega aquél en la pasta, recogiendo la cantidad mínima compatible con la efectividad. Para traspasar la diamantina a un alisador, o bloque de alisar, se golpea ligeramente sobre la pasta con el nudillo del dedo pulgar, bien limpio (Fig. 257), y luego en igual forma se golpea el alisador o bloque, con la pasta, quedando dispuesto para ser usado (Fig. 2570). Mientras no se utiliza la pasta debe tenerse tapado el recipiente para preservarla del polvo que

flota en el aire, el cual es suficiente para producir rayas en la superficie pulida. Se usan los mismos pulidores para la diamantina que para los polvos de esmeril. Por ejemplo, cuando se pule un árboi cilindrico, después de haber empleado los polvos de esmeril, sí limpia el pulidor con una lima a fin de obtener un rayado transversal para el retenido del material pulidor. Después se debí restregar el pulidor con un trapo de hilo para quitarle todo vestigio de esmeril y seguidamente se carga con la diamantina. Para otros trabajos pueden usarse los pulidores de bronce de campanas. Cuando se pulen a mano las caras de las cabezas de tornillo, se usa un pulidor de bronce de, aproximadamente, 150 mm de largo por 12 mm de ancho y por 6 mm de grueso. Fig. 258. — Bloque de cinc para Los alisadores se hacen de bronce pulir, con su funda de papel. de campanas. Cuando se pulen superficies planas a mano — "pulido manual" — lo mejor es un bloque de cinc de 75 mm por 50 mm y un grueso de 12 mm (figura 258). Tanto el bronce como el cinc se usan solamente con diamantina y nunca con polvos de esmeril. El pulidor de bronce se prepara con un limado que deje una superficie rayada transversalmente para la retención de la diamantina. El bloque de cinc debe limarse de vez en cuando para conservarlo plano y, antes de usarse, la pequeña parte que se ha destinado para ello se debe rascar con un cuchillo ha'sta dejarla brillante (Fig. 2580). Asimismo, es necesario limpiarlo siempre antes de cargarlo. Háganse unas fundas de papel fuerte para tener bien protegidos el bloque de cinc y los pulidores de bronce; la diamantina de pulir debe guardarse del polvo a toda costa. La madera de boj es también útil para acabar el pulido; puede obtenerse de un palillo de limpiar o del mango de un cepillo de relojero. Como retoque final, después del pulido metálico, el boj produce una bonita tonalidad obscura, muy utilizada para árboles y cabezas de tornillo. Los alisadores se hacen

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de boj cuando se requiere una superficie perfectamente plana y mate. Para prepararlos, rasqúense con un cuchillo y ya puede aplicarse la diamantina, como si fuera cinc o bronce. Puede substituir perfectamente al boj un palillo de los usados en relojería, cortado verticalmente. El reverso del mango de un cepillo de relojero rinde también buenos servicios cuando se quieren pulir las cabezas de tornillo y piezas similares.

gado con rojo, primeramente se debe preparar con la piedra Montgomerie; esta piedra es para el latón y el oro lo que los polvos de esmeril son para el acero. Luego se verá cómo estos dos medios de pulir pueden usarse para el acabado. Hemos mencionado los principales materiales y pulidores; luego se darán detalles con respecto a su uso en la ejecución de piezas. Con el limado se pretende obtener superficies bien planas, según se requieran. Durante la reparación de relojes sólo se

Fig. 258 fl. — El bloque de cinc debe rascarse con un cuchillo antes de usarlo, hasta dejarlo brillante.

Fig. 259. — Modo de coger la lima para limar plano

Hoy en día el rojo para pulir oro y latón ya no se emplea mucho. La mezcla de rojo se hace igual que la de diamantina, excepto que no requiere el batido. Se usa con pulidores de estaño de forma parecida a los de hierro empleados para la diamantina y también en bloques de pulir. El modo de cargar de rojo los pulidores es parecido al empleado para la diamantina. La piedra Water-of-Ayr, de Montgomerie, o de agua, es parecida, tanto por su aspecto como por su composición, a la pizarra. La hay de muchas clases, de las cuales la conocida por piedra Montgomerie es la más conveniente para trabajos de relojería. Se. vende en las tiendas de suministros en barretas rectangulares de, aproximadamente, 150 mm de largo y una sección cuadrada desde 6 mm a 25 mm de lado. Para usarla se mete en agua unos momentos, y después ya puede frotarse sobre la pieza que se está trabajando, pero se procurará que la piedra se mantenga mojada. Para pulir una pieza de latón con un pulidor de estaño car-

presentan al relojero piezas pequeñas, y a fin de explicar mejor los rudimentos del limado correcto consideraremos primero la construcción de un puente de reloj; por ejemplo, el puente del volante. Una vez se dominen las primeras enseñanzas del limado, nos será fácil limar piezas pequeñas de acero. Para limar latón, escójase una lima afilada o nueva, y cuando ya no lo corte puede destinarse a los trabajos sobre el acero. No es aconsejable limar acero templado por dos razones: en primer lugar, el metal estropearía la lima y, después, es casi imposible obtener un limado satisfactorio. Como sea que el puente del volante que suponemos vamos a construir debe ser de latón, usaremos una lima afilada. Póngase un pedazo de latón de aproximadamente 13 mm de largo, 6 mm de ancho y 6 mm de grueso sobre un bloque de corcho sujeto en el tornillo de banco. Clávense dos espigas en el corcho, como muestra la figura 259, cójase la lima como se ve en la misma figura y límese plana la superficie superior. Se coloca la pieza de latón sobre corcho para que ella misma se

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forme su propio asiento, al ceder éste bajo la presión de la lima. Dense pasadas largas y firmes, y no se olvide que la lima corta solamente en su movimiento hacia adelanté. Sujetando la lima como indica la figura, se ejerce una presión constante durante toda la pasada y se tiene un completo dominio sobre la misma. Si se examina atentamente una lima, se verá que está formada por una infinidad de diminutos dientes, todos ellos inclinados hacia la punta. Cuando se llega al final de la pasada, levántese la lima, separándola del trabajo; al retroceder, no se
ntente — Bloque de latón sujeto en el torsacar Fig. 260. nulo de banco entre quijadas de cobre.
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material: . ,. 8 a r con la lima ade-

lante y atrás no es limar. Terminada la pasada, llévese de nuevo suavemente la punta de la lima hacia la pieza de latón, para empezar la siguiente pasada, procurando hacer la misma presión en toda la longitud de la lima; esto facilita que la lima esté en pleno contacto con el latón y evita la formación de facetas. Se continúa limando la superficie superior hasta que hayan desaparecido todas las marcas o desigualdades y entonces se vuelve la pieza de latón al revés y se lima la otra cara. Cuando las dos caras están perfectamente limpias y planas, o sea, libres de rugosidades, etc., para asegurarse de que las mismas están paralelas, con un micrómetro o pie de rey compruébese el grueso de la pieza en varios sitios. Sujétese después la pieza en el tornillo de banco, protegiendo sus lados con un pedazo de cartón doblado (Fig. 260) y escuádrense los cantos y costados. Sí fuera necesario limar mucho, en vez de cartones se emplean unas piezas a modo de quijadas de leño, que se pueden hacer fácilmente con dos piezas de madera de 40 mm de largo, 25 mm de ancho y 6 mm de grueso, aproximadamente; únanse estas dos piezas por uno de sus cantos de 40 mm con un pedazo de tela de hilo que las

mantenga sólidamente, y encima de este trozo de tela clávese un pedazo de muelle real fuerte, curvado de forma que mantenga abiertas las quijadas cuando estén libres. En realidad el todo quedará como muestra claramente la figura 261. En virtud de la presión del muelle las quijadas quedarán abiertas cuando estén libres y cerradas cuando se sujetan en el tornillo. Para aprender, el mejor medio es trabajar; pero aun el trabajo que se realiza pata aprender implica la necesidad del manejo cuidadoso de todas las herramientas y del material. Sería una verdadera lástima que después de haberse esforzado en dejar las dos caras con una Fig. 261. — Quijadas de madera superficie bien lisa, se echaran i a perder por falta de cuidado. El orgullo de todo operario debe consistir en hacerlo siempre todo bien, lo mejor, al menos, que le sea humanamente posible. Las cabezas de los tornillos, las superficies pulidas, las agujas del reloj, para mencionar sólo unas pocas, son las piezas que más sufren por negligencia. El operario bueno y capaz manejará todas las piezas del reloj con un respeto rayano a la superstición; no podrían comprenderse los sentimientos de un operario que tomara una pieza, pongamos por caso, una báscula cuidadosamente acabada, le diera unas pasadas con una lima basta y creyera dejarla terminada con su cara superior imperfecta: esto no es propio de un buen artífice, y, sin embargo, cada día nos llegan señales de malos tratos por este estilo. Límense los: cantos planos y exactos, esto es, a escuadra con las caras. Trabajando en piezas pequeñas, algunas veces se obtiene mejor resultado sujetando la pieza con la mano, como muestra la figura 262. Después de todo esto obtendremos un paralepípedo regular de metal con sus caras perfectamente planas, los cantos planos y los ángulos rectos. Este trabajo, aparentemente tan simple, es más que una mediana proeza para un principiante. Un nuevo progreso constituye el limar un escalón: para ello téngase el paralepípedo entre los dedos pulgar e índice de la mano izquierda y apóyese

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sobre el corcho sujeto en el tornillo de banco, como muestra la figura 263. Límese con pasadas firmes y seguras, teniendo el canto liso (sin dientes) de la lima, contra la pared del escalón. Las limas planas como la que usamos tienen las dos caras y

Fig. 262. — Sujetando el bloque de latón para el limado plano

un canto con dientes y el otro canto liso. Se debe dar una presión considerable sobre la lima y no perder de vista el canto liso para cerciorarse de que se lima bien recto durante la pasada, ya

jando el grueso aproximadamente a la mitad. Con todo esto ya tenemos algo parecido a un puente de volante. Para dar otro paso adelante, se redondea el extremo en la forma indicada en la figura 265. Es una excelente costumbre ejecutar trabajos como el que se ha descrito, para cultivar la habilidad en limar plano y seguro. Debo hacer notar lo importante que es cuando se lima cualquier pieza, que ésta, en todo lo posible, se mantenga siempre nivelada; trabajando de esta manera se asegura el logro de una superficie plana y co- Fig. 264. — Forma del puente acabado. rrecta. Esta es la razón que aconseja el uso del corcho, el cual cede según la presión que sufre; cuando no es conveniente usar corcho, la pieza se mantiene en la mano, cuya superficie también se adapta a las presiones. Algu- Fig. 265. — Las flechas innas piezas diminutas, tales como las dican la dirección del ravirolas pequeñas, se ponen en la yema yado cuando se acaba el puente. del dedo índice, cuando se lima plano. Naturalmente, en los trabajos largos o con piezas pesadas se debe emplear el corcho, pues se necesitan las dos manos para sujetar la lima. Cuando se lima en el torno de puntas, en el universal, o como acabamos de describir, y también cuando se pule, es necesario conseguir, por un medio u otro, que la pieza que se trabaja esté nivelada. Aquí está el secreto para obtener buenos resultados, o al menos, una parte importante del sistema para lograrlos. El operario perfecto debe poseer el 50 por 100 de ingenio o arte, pero el resto consiste en ciencia de colocar, sujetar y trabajar las piezas; y para esto, únicamente la práctica constante puede ayudarnos. Si hubiésemos ejecutado este puente para un fin especial, ahora deberíamos taladrar los agujeros para los tornillos, pasadores fijos, etc.; pero como lo hacemos para practicar, podemos prescindir de ello y proceder a darle el acabado. Hay varios métodos para conseguirlo. Uno de ellos consiste en acabar las cuatro superficies planas con un afinador de esmeril del tamaño
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Fig. 263. — Sujetando el bloque de latón para limar el escalón

que una desviación redondearía la pared del escalón. Se continúa limando de esta manera hasta que se ha rebajado cerca de un tercio el grueso en el escalón. Después se vuelve la pieza y se hace otro escalón opuesto, como indica la figura 264, reba-

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mediano. Dense las pasadas firmes y seguras, tal como las que dábamos con la lima, en la dirección que indican las flechas en la figura 265, y conseguiremos un rayado fino y recto. El mismo estilo de acabado puede obtenerse con una piedra de esmeril en vez del afinador. Es mejor, no obstante, emplear el afinador, ya que la superficie queda primorosamente lisa y la tarea se termina más rápidamente. Cuando ha de reducirse mucho, con el afinador la superficie tiende a curvarse; en este caso es preferible emplear la piedra esmeril, puesto que puede ejercerse más fuerza y asegurarse de que las superficies quedarán planas, pero aun así la experiencia enseñará que el afinador no es despreciable. Otro modo de acabar las superficies del latón consiste en frotarlas con una piedra Montgomerie o de agua, previamente humedecida. Se da a la piedra, un movimiento circular, se la moja más si es necesario, y finalmente se limpia la pieza con agua, resultando una superficie mate, apagada y sin rayas. Este acabado es ideal para las piezas que han de dorarse y también para servir de base para el "moteado". Para motear córtese en primer lugar un palillo de boj en forma de cincel; cargúese la superficie que se ha de motear, con polvos secos de esmeril, y sobre éstos con el palillo cortado previamente se restriega, dando movimientos circulares, hasta que el cincel de boj toque al latón. Aparecerá entonces un rosetón sobre la superficie, y si se repite indistintamente la operación sobre toda la superficie, se tendrá un efecto decorativo mate, muy agradable. Algunos moteados, como los de las platinas de los cronómetros, se hacen a intervalos regulares, pero para esto se requiere una máquina especial, con un moteador de marfil para trabajar con los polvos de esmeril. Después de haber aprendido a limar el latón de la forma indicada, con un cierto grado de perfección, podemos ya adentrarnos en el limado del acero, para conseguir un resorte de cliquet; por regla general, es más lento trabajar el acero que el latón; la lima no debe ser tan afilada. Por lo tanto, es necesario saber refrenar la impaciencia. No se intente limar con profundidad el acero templado con revenido alto; puede hacerse alguna pequeña modificación, pero para ejecutar una pieza nueva el acero debe ser blando. Para realizar el resorte de cliquet,

si se dispone del resorte roto o inutilizado, precédase como sigue: escójase un trozo de acero plano y de un grueso algo mayor del que ha de tener el resorte acabado; lo mejor es una tira larga, de, por ejemplo, unos 150 mm; luego se comprenderá el motivo. Limpíese un extremo de la tira de acero con un afinador de cuero y esmeril; caliéntese este extremo y desparrámese cera de abeja sobre el mismo, de modo que quede cubierto por una película de ésta, sobre la cual se colocan los pedazos del recorte del cli- Fig. 266. — El resorte del cliquet roto, en la forma que indica la quet dispuesto para ser «fotografiado» sobre el acero. figura 266. Antes de poner el resorte en esta posición, si lleva algún pasador fijo, se le quita. Se calienta después la tira de acero hasta que el Fig. 267. — Contorno del reextremo «n el que está el resorte to- sorte del cliquet «fotografiado» sobre la tira de acero por el calor. me el color azul; se retira entonces de la llama y se sopla suavemente para que se enfríe. Cuando está completamente frío, se quitan los trozos Fig. del resorte roto, que ha servido de quet268. — El resorte del clilimado a la forma y a modelo, y encontraremos que éste punto de ser separado del resto de la tira de acero. ha quedado como "fotografiado" sobre la tira de acero. La forma del resorte quedará en color blanco, exactamente como se ve en la figura 267. Limando, empezaremos a darle la forma; para ello emplearemos limas algo gastadas: las más útiles son las redondas y las de media caña. Es recomendable no cortar el resorte de la tira de acero, ya que ésta hará perfectamente de mango para sujetar el resorte mientras se lima hasta que casi esté acabado. La figura 268 indica en qué momento es aconsejable separar el resorte del resto de la tira de acero que le ha servido de mango. Cuando el resorte ya casi tiene las medidas requeridas, se lima transversalmente el contorno; el limado transversal asegura un grueso uniforme y en realidad es equivalente al limado normal, ya que no es posible limar en plano una superficie curva. Para el limado transversal, la pieza debe apoyarse sobre

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madera, el mango de un afinador, por ejemplo. En la figura 269 las flechas indican la dirección que debe seguirse en el limado. Cuando se ha conseguido que el resorte esté bien perfilado,

Fig. 269. — Limado transversal del resorte del cliquet

se separa de la tira de acero cortándolo con una lima de cuchillo, y luego se pule el punto en que se ha cortado, sosteniendo el resorte con unas tenazas. Luego se taladra el agujero para el tornillo — o dos si lleva dos tornillos — y asimismo los correspondientes a los pasadores fijos, si hay alguno. Para hacerlo, se mantiene el resorte por medio de unas tenazas junto con una plancha de latón, para evitar que la broca se rompa, cuando ya ha hecho el agujero (Fig. 270). Después se lima para dejar el resorte exactamente al grueso que ha de tener; para ello se coloca en el tornillo de banco un pedazo de madera blanFig. 270. — Modo de da, que también puede ser el mango del sujetar el resorte del cliquet con un respaldo afinador. Clávese en la madera un pasade latón, en las entena- dor corto de latón y coloqúese encima el llas, para taladrar los resorte con el agujero metido en el pasaagujeros. dor (Fig. 271). Una o dos pasadas, con una lima fina, serán suficientes para dejarlo plano y casi al grueso requerido. Hágase bastante presión y realícese el trabajo despacio, con firmeza y seguridad. Inviértase la cara del resorte y hágase lo mismo para dejar las dos caras planas y paralelas.

Después ha de ajustarse el agujero para alojar la cabeza del tornillo; si es avellanada o cónica, el agujero debe avellanarse con un escariador para que no sobresalga la cabeza por encima de la superficie plana del resorte (Fig. 272). Si el tornillo tiene la cabeza cilindrica o cuadrangular, se rebaja en forma de cilindro parte del agujero, con una fresa adecuada (Fig. 273). Con todo esto el resorte quedará Fig. 271. — La flecha muestra el palisto para ser templado. sador clavado para mantener fijo el Por ser delgado y relati- resorte del cliquet durante el acabado. vamente largo, hay peligro de que se deforme cuando se templa en aceite; este riesgo se reduce considerablemente si se envuelve el resorte con varias espiras de un alambre delgado como el "alambre de atar" que corrientemente se encuentra en las tiendas de suministros (Fig. 274). Cuando todo el resorte está al rojo cereza o al rojo sombra, sumérjase la pieza en aceite durante unos momentos; después quítese el alambre y pruébese el temple con una lima: Si el resorte está Fig. 272. - Avellanando con una herramienta de bien templado, la lima no debe morderachaflanar para alojar la le; téngase la precaución de efectuar la cabeza del tornillo. prueba en un punto que no sea vital con una lima de aguja para no estropear la pieza; si la lima muerde, ha de repetirse el temple hasta que quede lo suficientemente duro. Entonces debe precederse al revenido y para ello se mete la pieza denFig. 273. — Fresa de re- tro de aceite hirviendo. Procúrese un pebajar para los tornillos queño pote, por ejemplo un viejo barride'cabeza cilindrica. lete con el agujero central taponado, y ccn un alambre resistente se le sujeta bien y se forma una asa. Métase el resorte dentro de este pote y cúbrasele con aceite den-

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so de maquinaria; con una llama de alcohol se calienta el pote hasta que el aceite desprenda un humo negruzco, que será señal de que puede retirarse el resorte del aceite, por estar ya revenido. Si el aceite llegara a encenderse, el resorte quedaría más blando. Otro método para revenir consiste en abrillantar un lado

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Fig. 274. — El resorte de cliquet envuelto con un alambre de hierro, para ser templado sin peligro.

de la pieza templada por medio de un afinador de esmeril; luego se coloca en el calentador de azular y se le aplica calor hasta que tome un color entre rojo y azul; entonces se retira inmediatamente el calentador, pues si el resorte se calentara más sobrepasaríamos el grado de revenido conveniente. Existen varios procedimientos para el acabado del resorte del cliquet, y, para conocerlos, trataremos de todos ellos. El que se adopte en cada caso particular depende de la calidad del reloj a que deba colocarse el resorte, pues el acabado se hace para

dar la misma apariencia a todas las piezas; la máxima perfección consiste en reparar un reloj sin que pueda reconocerse en dónde se ha hecho la reparación. En otras palabras: toda pieza nueva ha de tener las mismas características y la misma apariencia que la pieza original. Para obtener un rayado recto y fino en los lados se dan en primer lugar unas pasadas con una barreta Arkansas; cuando esto no sea posible, se trata con un pulidor de hierro cargado con polvos de esmeril y aceite, terminando con polvos secos de esmeril en un palillo de boj para darle el brillo satinado del acabado. No veo el motivo del acabado de la cara interior de forma que hermane con las otras piezas de acero; los lados se acaban con un grano recto. Durante el acabado de los mismos el resorte se sujeta de igual modo que cuando hicimos el limado transversal, siendo asimismo similar el movimiento de la mano. Para acabar la cara inferior del resorte se coloca también, como para el limado, sobre un bloque de madera con un pasador, y en vez de la lima se usa una piedra esmeril; jamás un afinador, porque podría redondear la superficie. Dos o tres pasadas enérgicas darán rápidamente el acabado que se desea. La finura del grano depende de la piedra, pues la piedra fina da grano fino. Antes de acabar la cara superior, si lleva pasadores fijos, se le montan; límese el extremo de un alambre de acero suave con una ligera conicidad y se monta el pasador por la cara superior; luego se frota con un afinador de esmeril del número i, en su sentido longitudinal, arriba y abajo, para darle un grano recto; esto hará que el pasador se fije mejor en el resorte y que tenga un buen acabado. Se debe matar el canto de los agujeros del pasador por la cara inferior, antes de meterlo. Esto se hace para quitar las rebabas y al propio tiempo facilita que el resorte se asiente plano sobre la platina cuando se atornilla en posición. Se montan todos los pasadores fijos tan fuertemente corno se pueda, estando éstos aún en las mordazas, y se cortan, después, con unas tenazas, dejando un saliente de i mm. Se coloca el resorte (cliquet) sobre un yunque y con un martillo se introducen los pasadores todo lo que se pueda, luego se lima y se amóla el metal sobrante. La parte inferior, que es el actual pasador, se corta a la medida exacta y el canto se redondea con una piedra

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Arkansas o valiéndose de alguna herramienta especial. Ésta debe ser como una herramienta de achaflanar, invertida, que se pone sobre el extremo del pasador y se hace girar, con algo de presión, entre los dedos pulgar e índice, ladeándola un poco por todos los lados mientras se gira. Se invierte después «1 resorte y se amóla con una
iedra de esmeril, como se Fie. 275. — El resorte de chquet acabado. Obsérvense los cantos biselados. p ,.
hlz

pedazo de vidrio, de 75 mm aproximadamente de lado. Ajústense los tornillos para que sobresalgan del herramental exactamente igual al grueso del resorte; para comprobarlo manténgase prieto contra el vidrio y mírese si todo el resorte se apoya en él (Fig. 278). Quizá tendrán que ajustarse más los tornillos

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antes

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sobre una ma

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dera blanda en la que se clavarán los pasadores fijos, y, por último, se da una larga pasada para asegurar un rayado fino, recto y continuo. Completamente aparte de la apariencia de la pieza, se aconseja que en todos los resortes, si el acabado es con rayado recto, sea éste en el sentido longitudinal. Si se hiciera transversal, se produciría una tendencia a la rotura: el rayado no es más que una serie de ranuras superficiales y por lo tanto en una pieza de metal existe el riesgo de que se rompa por allí. Después del acabado de los costados y las caras, ha de biselarse el canto superior, lo cual se hace cuando se puede con una barreta Arkansas, y si no con un pulidor de hierro y polvos de esmeril (Fig. 275). El bisel se bruñe con un bruñidor ovalado, y el canto superior del agujero del tornillo se achaflana con la herramienta adecuada y se bruñe de la misma manera. Las herramientas de achaflanar con disco son muy útiles y pueden adquirirse también con disco bruñidor del mismo tamaño que el achaflanador (Fig. 276). Si la cara superior del resorte ha de pulirse a mano, debe pegarse con goma laca en el extremo del herramental representado en la figura 277. Si el resorte lleva pasadores, deben hacerse unos agujeros en el herramental para que aquéllos queden libres. Para pegar el resorte en el herramental caliéntese el extremo de éste por el lado opuesto al que están las cabezas de los tornillos, y úntese con goma laca el mismo en una superficie por lo menos igual a la que pueda cubrir el resorte. Mientras está caliente la laca, se oprime sobre ella el resorte bien plano e inmediatamente se invierte el herramental, colocándolo sobre un

Fig. 276. — Herramien ta s para achaflanar. Izquierda, cortante; derecha, bruñidora.

Fig. 277. — Herramental para pulir a mano el resorte de cliquet.

para lograrlo. Durante este tiempo la laca se habrá solidificado. Así tendremos una especie de trípode, cuyas tres patas son los dos tornillos y el resorte. Se esparce sobre el vidrio un poco de polvos de esmeril y aceite, y con el herramental y el resorte pegado en su parte inferior háganse sobre la superficie del vidrio toda clase de movimientos: pasadas longitudinales, largas y cortas en todos sentidos, movi< mientos circulares y elípticos, etc., manteniendo el he- Fig. 278. — Nivelando el herramental sobre una placa de vidrio. rramental como indica la figura 279. Es muy importante el modo de sujetarlo: el dedo índice oprime donde está el resorte y los dedos pulgar y medio son los que mueven el herramental. Para no sobrepasarse, examínese varias veces la superficie que se está acabando, después de limpiarla con medula; si se ve que no queda pulida por igual ajústense nuevamente los tornillos, hasta lograr que el resorte establezca contacto sobre el vidrio. Continúese puliendo hasta que desaparezca todo

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vestigio del limado y rayado, y luego limpíese perfectamente, primero con un cepillo y después con medula para que no quede la más pequeña partícula de polvos de esmeril. Cuando se pule acero, lo primero a recordar es: que la superficie que ha de pulirse debe estar absolutamente exenta de toda materia extraña; sólo después de haberse logrado esto, puede pulirse con diamantina en un bloque de cinc. Prepárese la superficie del bloque con diamantina, como ya se ha explicado, y coloqúese sobre la misma el herramental con el resorte pegado de idéntica forma que cuando trabajábamos sobre el vidrio, y háganse también los mismos movimientos; para asegurarse dé que toda la superficie entre en Fig. 279. — Modo de sujetar el herracontacto, si es necesario, se mental de pulir a mano. ajustan nuevamente los tornillos. Puede ser que el bloque de cinc no tenga la superficie tan perfectamente plana como el vidrio. Cuando se ha logrado que toda la superficie esté en contacto con el bloque, se continúa puliendo, ejerciendo bastante presión al principio y aminorándola poco a poco, hasta no ejercer ninguna. Se necesita cierta práctica para pulir bien, pero con la experiencia se llega a poder determinar, por la sensibilidad, cuándo una superficie está completamente pulida. Cuando se nota que la superficie está lisa por completo, como si no rozaran las superficies de la pieza y del bloque entre sí, entonces es señal de que el pulido ha terminado. Luego se limpia la superficie del resorte con medula; seguidamente aparecerá esta cara de un color negro aterciopelado apagado, con un perfecto acabado obscuro y casi sin brillo. Para quitar el resorte del herramental se deja caer plano sobre el banco desde una altura de 8o a roo mm, con el resorte para arriba, y al dar el golpe el resorte saltará. Puede quedar

adherida al resorte algo de goma laca, en cuyo caso para quitarla se mete éste en un bote con alcohol metílico y se calienta por el centro al calor de una lámpara de alcohol. Hay peligro de que se inflame el contenido del bote a una determinada temperatura, en previsión de lo cual debe tenerse preparada alguna pieza de madera dura para tapar el bote, en el caso de que se produzca la inflamación. A continuación deben biselarse los cantos, para lo cual el bisel debe pulirse y no bruñirse. Para hacerlo se carga con diamantina un pulidor de hierro de tamaño pequeño. Téngase el resorte con los dedos sobre el bloque de madera y a un ángulo tal que el pulidor pueda abarcar rocío el bisel. El pulidor debe moverse en pequeños movimientos circulares, arriba y abajo, en todo su largo, pues haciéndolo así se obtiene un biselado regular. Para el acabado gris o sombreado, se pega con goma laca el resorte sobre el herramental de pulir a mano y se amóla sobre la placa de vidrio. El acabado final se obtiene colocando sobre el vidrio un pedazo de cartulina espolvoreada con polvos secos de esmeril, y se trabaja igual como se hizo con el esmeril y aceite. Bastarán una o dos pasadas para lograr el efecto deseado de un bonito gris brillante, haciendo luego todo el biselado. Tanto si se ejecuta un resorte de cliquet, como una báscula, un resorte de retorno, o cualquiera otra pieza pequeña en acero, se emplea siempre el mismo procedimiento. Si una pieza de acero se ha pulido cuidadosamente hasta dejarla blanca y se somete después al calor, cambiará de color desde el blanco metálico al amarillo paja, al rojo y al azul; los colores que siguen a éste último no interesan a los relojeros. El color no determina necesariamente la dureza o temple del metal, pero si partimos de una pieza de acero completamente templado (que la lima no pueda morder) y la -sometemos al calor, el primer color que aparecerá será el paja, que indica un buen temple aplicable a herramientas de corte, como las de torno o buriles. El rojo, que indica también una buena dureza aunque no la suficiente para herramientas de corte, se destina a otras herramientas, como son destornilladores, por ejemplo; también se aplica como acabado final de tornillos por algunos fabrican-

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tes, Longines, uno de ellos, y también para el acabado de las agujas. El azul es un revenido muy útil para los relojeros: todos los muelles, resortes y la mayoría de las piezas de acero son más "seguras" si se han llevado al azul; también es conocido para el acabado de tornillos, agujas y otros trabajos de acero. Cuando se colora un acero dulce que no ha sidoi cementado ni templado previamente, quedará siempre blando. Si se pretende solamente un acabado de un color determinado, los mejores resultados se obtienen si previamente el acero ha sido templado. Para azular con éxito, supongamos una cabeza de tornillo, precédase de la manera siguiente: témplese el tornillo, y póngase después en el herramental para pulir tornillos, a fin de pulir la superficie de la cabeza y también el contorno con una barreta Arkansas; luego se limpia con bencina y se cepilla cuidadosamente, dejando la ranura asimismo perfectamente limpia. Después se pule la cabeza del tornillo con un pulidor de bronce y luego con un palillo de boj o con el mango de un cepillo de relojero, como se explicó anteriormente. Cuando el pulido precede al azulado se aconseja usar la diamantina algo más líquida que si se utilizara para otra finalidad cualquiera; también la operación de pulido debe tener menor duración. Si la diamantina es seca, predispone a la superficie de la cabeza del tornillo para un azul lechoso y no el claro que se desea. Después del pulido se limpia con bencina, se cepilla muy bien y se mira que la ranura esté igualmente limpia. No se debe tocar para nada el tornillo con los dedos, porque es muy importante para el éxito del azulado que la superficie del tornillo esté completamente exenta de grasa. Se coloca después el tornillo verticálmente, con la parte roscada en uno de los agujeros del calentador de azular, que se calienta con una llama de alcohol; luego con unas pinzas o un destornillador dense unos pequeños golpes sobre el mango del calentador de azular cerca del plano en donde está el tornillo. Esto hará que salte ligeramente el tornillo y que el calor se reparta mejor. Vigílense cuidadosamente los cambios de color del tornillo: primero será color paja y después rojo. En este momento se debe retirar el calentador del fuego; la coloración seguirá su mutación, aun sin adición de calor, tan sólo por el que

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EJECUCIÓN DE PIEZAS NUEVAS

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naturalmente conserve la plancha del calentador; cuando se ponga azul, quítese inmediatamente el tornillo del calentador, ya que si no sobrepasaría el color azul para llegar al verde. El azu. que se necesita viene inmediatamente después del rojo, y por esto se aconseja retirar el calentador del fuego cuando aun está al rojo, a fin de poder sacar el tornillo a tiempo.

TORNEADO

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CAPÍTULO XVI

TORNEADO
Para aprender a tornear es recomendable empezar por el torno de puntas (Fig. 280). Hay dos razones para ello: en primer lugar, el trabajo en el torno de puntas es más lento, representando una ventaja para el principiante, y luego es más sencillo; sencillo en el sentido de que es más fácil alcanzar la necesaria exactitud y seguridad.

nos de relojería se hacen en el torno de puntas. En las escuelas suizas se empieza también con éste, y por tanto no podemos despreciar tan excelente ejemplo, a pesar de los primitivos principios en que se basa dicho torno. Primero apréndase a tornear bien; ya vendrá después el hacerlo con rapidez. Naturalmente se tratará también con extensión del torno universal. Es corriente comprar ejes de volante de serie en los almacenes de suministros (Fig. 281). Se les llama "ejes esbozados". Están ya tem- Fig. 281. — Ejes plados y revenidos al color azul; para apren- de volante «esbozados». der a tornear escójase uno que sea un poco más largo de lo que se necesite una vez terminado. No se debe empezar por tamaños pequeños; un 18 líneas ya es excesivamente pequeño para un principiante. Se empieza por tornear el soporte cónico (Fig. 282) ; para ello móntese el eje entre las puntas, como representa la figura 283. Pueden comprarse garruchas o abrazaderas de varios

Fig. 280. — Torno de puntas

Se puede tornear en el torno a puntas, que es trabajar entre dos puntas, o en el torno universal, en el que el objeto en que se trabaja se sujeta invariablemente por alguna forma de mandril. Para tornear bien deben tenerse en cuenta varios detalles. Si se trabaja entre puntas en el torno universal, el trabajo está en movimiento por el mismo torno y por ende su realización es más tapida. Pata empezar estudiaremos el torno de puntas. Incidentalmente diremos que algunos de los torneados más fi-

,,

Fig. 282. — Torneando el soporte cónico

tamaños; escójase la conveniente, móntese sobre el eje que vamos a tornear y arróllese en ella, dándole una vuelta completa, el pelo de caballo. Este pelo se vende en madejas en las tiendas de suministros y es preferible al hilo de algodón porque no se desgasta; si no se dispone de pelo de caballo, también puede usarse el hilo de algodón, pero encerado para aumentar su duración. El arco con el que se usa el pelo de caballo es de barbas

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de ballena y cuando es nuevo generalmente queda demasiado tieso. El arco debe ser fuerte para mantener tirante el pelo de caballo, pero no excesivamente, con peligro de romperlo; asimismo este arco debe dejar cierta libertad al pelo para hacer que éste pueda resbalar sobre la garrucha en el caso de que el operario, por error, profundice demasiado con el buril; este deslizamiento del pelo da una relativa seguridad de trabajo, pues si no resbalara, nuestra labor podría malograrse. El eje debe montarse entre las puntas sin juego axial, pero al mismo tiempo ha de poder girar libremente. Apriétense los tornillos de los soportes de las puntas, y dése un toque con aceite en cada pivote. La posición del soporte de la herramienta es muy importante;, debe estar a una altura tal que, apoyándose el buril en él, la punta cortante del mismo esté ligeramente por encima de la línea de centros de las puntas (figura 284). Si cortara por debajo de esta línea, se correría el riesgo de descentrar o romper la pieza; si se corta más arriba no se saca todo el rendimiento de corte. El buril en realidad se mete entonces en el metal, pudiendo ver en las ilustraciones de la figura 285 el inconveniente que ello represnta. También debe procurarse que el soporte esté bien colocado con

respecto a la pieza que se trabaja, para evitar las vibraciones del buril. Si, por ejemplo, el soporte estuviera unos 15 mm alejado de la pieza, la parte de buril comprendida entre el soporte y la pieza que se tornea estaría expuesta a la flexión y por lo tanto, se produciría vibración y el buril rechinaría (Fig. 286). En cambio, si el soporte estuviera casi tocando la pieza, no sería posible sujetar bien el buril y observar el curso del Fig. 284. — Posición correcta del buril para trabajo (Fig. 287). No tornear. obstante, hay que convenir en que sólo la experiencia puede enseñar la distancia correcta a que debe estar el soporte. Antes de empezar a tornear, examínense cuidadosamente los buriles; es muy importante que estén bien afilados y sin

Fig. 286. — Soporte de la herramienta demasiado alejado del trabajo.

Fig. 285. — Buril demasiado bajo y demasiado Fig. 287. — Soporte de la herramienta demaalto. siado cerca del trabajo.

rebabas. Para afilarlos o aguzarlos, precédase como indica la figura 288, trazando curvas ovaladas sobre la piedra de afilar, ejerciendo regular presión. Para afilar bien un buril se necesita bastante práctica: para afilar los utilizados para el torneado
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ordinario, se emplean las piedras de aceite empastadas con algo de aceite o con carborundum muy fino en seco; para torneados finos, es decir, para dejar superficies completamente lisas, se pasa antes el buril por la piedra Arkansas con aceite. Después

práctica y de habilidad, la presentación del buril al trabajo sólo durante la carrera descendente del arco llegará a sernos completamente natural. Para empezar a tornear téngase el arco en alto,

Fig. 288. — Afilando el buril

que se ha afilado la cara cuadrangular del buril se da solamente una pasada sobre la piedra en cada uno de los cantos A y B (figura 289) del buril, manteniéndolo plano sobre la misma, como se ve en la figura 290. Finalmente, clávese la punta del buril en madera blanda para que se desprendan las rebabas. Como comprobación del afilado, rasqúese con el buril la uña de un dedo y si ésta queda rayada es señal de que está afilado correctamente (Fig. 291). Importa mucho quiFig. 289. - Se tar bien todas las rebabas y partes melladas, mata el canto en pues de lo contrario, en vez de arrancar metal, A y en B. lo que haríamos sería bruñir el trabajo, y téngase en cuenta que una superficie bruñida es reacia a dejarse trabajar. Cuando se tornea con el arco, el corte se hace solamente en su carrera descendente, pues la pieza que se tornea gira hacia el operario. Después de cumplida cada cañeta descendente del arco, el buril se mantiene fuera de trabajo, y como el arco hace su carrera ascendente, la pieza gira al revés. Con un poco de

Fig. 290. — Suavizando el canto

apliqúese el buril contra el trabajo, presentando la parte más próxima a la punta. Sujétese el buril muy firmemente contra el soporte, teniendo en cuenta que el buril no debe poder moverse ni ceder, sino que ha de ser la pieza que se tornea la que ceda más o menos. La figura 292 muestra cómo debe usarse el buril para cilindrar bien. Para comprender lo que en realidad es el torneado, fijemos una pieza grande de metal entre las puntas, con la fuerza necesaria para hacerla girar; su- Fig. 291. — Prueba del afilado del pongamos dicha pieza ovalada y buril. que tenemos que hacerla cilindrica. Veremos que es imposible cilindrarla bien sosteniendo el buril con la mano, pues al pasar las porciones más salientes de la pieza rechazarán la herramienta; es decir, podrá rebajarse

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la pieza, pero conservará siempre su sección original. En tal caso la herramienta debe sujetarse sólidamente en un carro móvil y sólo entonces la pieza podrá ser sometida a la operación de cilindrarla. Volvamos a nuestro eje de volante. Si la pieza que se trabaja es elíptica, el buril cortará solamente en dos puntos, hasta

es aconsejable retirar el pulidor de la pieza mientras se pule; continuaremos, pues, sin interrupciones hasta que desaparezca toda huella de raya o señal de torneado, y también hasta que la línea generatriz del cono sea enteramente recta, es decir, hasta que el pulidor haya estado en contacto con toda la superficie que ha de pulirse. Cuando la superficie es perfectamente lisa, se limpia con medula para quitar cualquier partícula de polvos

Fig. 292. — Torneando con el canto del buril a un ángulo oblicuo

que, después de haber torneado bastante, se llegue a una distancia del eje central de la pieza igual a su radio mínimo, y en este momento se empezará el corte en toda la periferia, siendo entonces cuando se puede rebajar hasta el diámetro deseado. A continuación tornearemos el asiento cónico del eje hasta que quede perfecto, y también el cono, de forma que su superficie esté limitada por líneas rectas y no curvas (Fig 293). Montado aún entre puntas el eje del volante por razones que explicaremos más adelante, haremos el acabado del asiento cónico y al mismo tiempo lo puliremos; para esto se usa el pulidor (Fig. 255, Fig. 293. — Generatriz página 233), cargado con polvos de esrecta del asiento cónico. meril y aceite. Muévase rápidamente el arco arriba y abajo y al mismo tiempo el pulidor hacía atrás y hacia adelante, de modo que la pieza gire contra la dirección del pulidor; es decir, el pulidor no debe moverse nunca en el mismo sentido que la pieza que se está trabajando, en este caso el eje del volante. Es necesario tener un poco de práctica para realizar bien este movimiento al revés; cuando se baja el arco, el pulidor debe desplazarse hacía adelante o arriba y viceversa (Fig. 294) ; no

Fig. 294. — Puliendo el asiento cónico

de esmeril; para hacerlo eficazmente, se hace girar el eje del volante y se mantiene rozando con él un pedazo de medula, que se corta de vez en cuando para presentar frecuentemente una nueva cara limpia: es esencial una limpieza absoluta. Se limpia después el pulidor frotándolo con un trapo limpio de hilo y se lima nuevamente la parte activa del pulidor a grano basto y también ligeramente su parte biselada (Fig. 295). Cargúese ahora el pulidor con un poco de diamantina; hay bastante con poquísima cantidad. Púlase seguidamente el asiento cónico, dando la misma clase de pasadas que cuando se hicieron las de polvos de esmeril. Al principio se aplicará un poco de presión, que gradualmente se irá aflojando; sólo la experiencia proporcionará la suficiente- habilidad para "sentir" la superficie y para saber cuándo ha sido alcanzado un pulido completo. Limpíese con medula y se obtendrá un rico pulido opaco, sin

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brillo, con profundidad, libre de rayas y rascaduras. Un buen reparador no debe darse por satisfecho hasta alcanzar este resultado posible y completamente sencillo; todo es cuestión de un poco de paciencia y perseverancia. Después de pulido el asiento cónico, se invierte el eje del volante entre las puntas, se coloca la garrucha o abrazadera al

volante ajusta tal como conviene, móntese sobre su eje: no debe caer por su propio peso; en resumen, debe ajustar, como se ha dicho, con un juego libre justo y exacto, de forma que con una ligera presión entre en posición. Una vez torneado el asiento del volante, se hará lo mismo con el eje en donde se debe ajustar la virola del muelle espi-

Fig. 296. — Asiento de volante, indicando la ligera socavadura. (Ilustración exagerada.)

Fig. 297. — Las líneas de puntos indican el corte dentro del asiento cónico.

ral. El diámetro de este eje ha de ser más pequeño que el del asiento del volante y, cuando el volante está en posición, hágase una ligerísima señal en el eje, cerca del brazo del volante a fin de determinar dónde debe hacerse el socavado para acomodar el remache del volante; para ello esta marca se hará a una distancia un poco mayor del asiento cónico que el grueso del voFig. 295. — Limando, a rayado basto, el pulidor

otro lado y se tornea el asiento del volante. Tornéese el eje exactamente y déjese, al mismo tiempo, perfectamente perpendicular al dorso del asiento del volante, el cual se socavará muy ligeramente en la forma que indica la figura 296, para que el volante pueda asentarse plano. Si este dorso o espaldón está algo bombeado, el volante se tambaleará y no girará en un mismo plano cuando se haya remachado. Al socavar el espaldón, asegúrese de que se quita parte del cono pulido para lograr el efecto de un canto extrafino en el cono (Fig. 297) El eje en donde se ajusta el agujero del volante se tornea primeramente cilindrico y luego se le da una pequeña conicidad para que el volante ajuste bien; este ajuste debe ser muy preciso, sin tener que forzarse ni ser demasiado flojo. Si sucede esto último, el volante oscilará descentrado, y si va demasiado prieto pueden deformarse sus brazos al apretar para meterlo. Para saber sí el

Fig. 298. — Desplazamiento del buril a lo largo del eje para alisarlo

lante. A continuación se tornea el eje del volante dándole una ligera conicidad de modo que la virola del muelle espiral del volante entre en el eje hasta una distancia de la señal anteriormente hecha en el mismo, de cerca del doble del grueso de ella misma. Cuando se tornea un eje largo, empléese todo el ancho de corte del buril. En el socavado para formar el remache, se usa el mismo buril bien aguzado (Fig. 299). Algunas veces, cuando se le quitan las rebabas en la piedra, es ventajoso ladear

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un poco el buril para reforzar el filo, pero cuando se prepara el buril para socavar, es mejor ponerle bien plano sobre la piedra, ya que de otro modo la punta de corte eficaz resulta menos puntiaguda, como se ve en la figura 300, en la cual se ha exagerado algo con el fin de destacar el resultado de ladear el buril.
Fig. 299. — Socavado para preparar el remache del volante. Fig. 800. — Faceta formada al inclinar el buril cuando se quitan las rebaDas.

Usando el mismo pulidor que cuando pulíamos el asiento cónico púlase ahora la parte torneada con polvos de esmeril y aceite, hasta que la virola del espiral se ajuste a una distancia del remache igual a su mismo grueso. Después se debe limpiar y relimar el pulidor, se le carga con diamantina y se pule hasta que la virola se ajuste al remache, recordando que Ja virola se fuerza a su posición para dejarla en ajuste prieto cuando el volante se monte finalmente en la máquina. La figura 301 muestra estas tres posiciones sucesivas de la virola: primero, a una distancia de la socavadura para el remache doble de su grosor, Fig. 301. — Las tres posiciones después a una distancia igual a su de la virola. Arriba, eje tornea- mismo grosor, y finalmente casi todo para que ésta pueda entrar; en el centro, después del pul'do con cando al remache. polvos de esmeril y aceite; deMientras se pule con polvos de bajo, después del pulido con dia- esmeril y después con la diamantimantina. na, también queda pulida la parte exterior del remache, cosa que es interesante, porque cuando se coloca el volante en posición, la superficie pulida del remache tendrá ya un buen acabado. Después de haber empujado la virola en su posición contra el remache, señálese en el eje el punto en donde la virola termina; desde esta señal empieza la formación del pivote supe-

rior. Algunas máquinas están proyectadas de tal modo que requieren que el pivote se forme algo más lejos, pero generalmente el pivote empieza a formarse exactamente junto a la virola del espiral. Desde este punto debemos empezar a tomar las medidas. Si tenemos a mano el eje viejo y es del tamaño correcto podremos utilizarlo como modelo. Si por cualquier razón no es conveniente utilizar el eje viejo según queda dicho, entonces deberemos tomar las medidas en la máquina del reloj. El pie de rey (Fig. 115) es el calibre más manejable. Quitaremos primero los rubíes superior e inferior del eje del volante y atornillaremos en su posición °\ puente del volante, asegurándonos de que está perfectamente paralelo con la platina; este es el momento preciso para enderezarlo, en el caso en que se hubiera torcido para acomodarlo a un eje que no se adaptaba bien. Se toma después la medida desde el exterior de los agujeros de los rubíes superior e inferior, añadiendo un poco más para el saliente de los pivotes del eje del volante. A continuación se mide la posición del volante; para ello atorníllese en su lugar el puente del áncora y mídase desde el exterior del rubí inferior del volante hasta la cara superior del puente del áncora, y se añade a esta medida la cantidad justa para la necesaria libertad entre el volante y el puente del áncora; esta medida indica la posición del asiento del volante. Se mide después la distancia entre el rubí inferior del volante y la parte superior de la entalladura del áncora, y se le suma algo para la libertad del platillo de impulso al áncora, añadiendo también el grueso del mismo platillo; esto da la posición del asiento del platillo. Las indicadas son las medidas principales, ajutándose las restantes según las necesidades. La parte superior del eje del volante resulta automáticamente por diferencia, viniendo determinada por la altura de la virola, y lo restante para proveer el pivote superior. Volviendo al asunto eje del volante, cambíese de lado la garrrucha y móntese de nuevo entre las puntas del torno para tornear la parte que ha de recibir el platillo (Fig. 302). Generalmente se necesitará rebajar la parte estrecha del cono de asiento del volante para que el platillo pueda montarse en su posición: incluso diremos que esto es deseable, pues con ello se

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logra un bonito efecto de afilado. En primer lugar, cilíndrese el árbol con el canto cortante del buril cerca de la punta y después tornéese a una suave conicidad hasta que el platillo pueda ajustarse a una distancia del eje igual al grueso del platillo; esto es, suponiendo que el platillo originariamente tocaba en la par-

ficies sean perfectamente paralelas. Para realizar esto se necesita algo de práctica. Ciérrese el ojo izquierdo y con el derecho mírese si el pulidor se apoya plano sobre la superficie del espaldón; una pequeña desviación motivaría que el espaldón se redondeara (Fig. 304). Cuando el pulidor está separado del espaldón, muévase el mismo arriba y abajo bastante aprisa, dándole un ligero movimiento circular y de vaivén; de esta manera se ob-

Fig. 302. — Tomando las medidas para la posición del pivote inferior

te menor del asiento cónico del volante en el eje viejo. Una vez se ha torneado el árbol, pásese el buril arriba y abajo sobre su soporte para asegurarse de que resulta una superficie cónica suave, sin ninguna aspereza (Fig. 298). El espaldón del asiento cónico debe estar perfectamente a

Fig. 304. — Posición del pulidor cuando se pule el espaldón a escuadra

Fig. 303. — Corte del asiento cónico para poder ajustar el platillo

escuadra con el eje del volante. Para ello, sosténgase el buril como indica la figura 303, y procúrese que quede un ángulo recto perfecto. Luego se pule el árbol con polvos de esmeril y aceite, como antes, hasta que el platillo se ajuste bien en la mitad de su grueso desde su espaldón en el cono. Cuando el pulidor esté cerca del espaldón se debe procurar que ambas super-

tiene una superficie lisa sin rugosidades. El arco se mueve a una velocidad constante, tanto en una dirección como en otra, conforme se explicó antes. Luego se limpia y se prepara el pulidor, se carga con diamantina y se pule el eje hasta que el platillo se meta casi en su totalidad, dejando lo justo para el golpe final, que ha de ponerlo prieto en posición. El mismo cuidado debe tenerse cuando se pule con diamantina que cuando se hace con polvos de esmeril, para que el pulidor ataque bien plano la superficie del espaldón; con la práctica se verá que es fácil tornear y pulir un espaldón a escuadra, hasta dejarlo de modo que tenga la apariencia de haber sido afinado. Una vez aprendido todo esto, puede decirse que ya se comienza a saber tornear. Coloqúese la garrucha en el mismo lado del eje en que va

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el platillo (no importa que el árbol se señale, pues lo volveremos a tornear cuando tengamos que hacer el pivote) e inviértase el eje entre las puntas de modo que podamos hacer el pivote superior. Se pone después el eje antiguo junto al nuevo para marcar la posición del extremo del pivote superior: mantenien-

Fig. 305. — Determinación de la posición del pivote superior

do el buril en la posición que corresponda, se hace dar al eje una vuelta que marcará una ligera raya (Fíg. 305). Tornéese a continuación con la punta del buril para dejar un pivote cónico (Fig. 306), que se acaba con una barreta triangular Arkan-

Fig. 306. — Cortando el eje del volante a la longitud necesaria.

Fig. 307. — Vara de torno para formar el pivote cónico. Debajo, la flecha indica la barreta triangular americana.

sas; la claridad con que la figura 307 ilustra el empleo de la citada barreta nos releva de otras explicaciones. Generalmente, tal como ya hemos indicado, el pivote superior se hace inmediatamente después del asiento de la virola del espiral. Tornéese el cono posterior del pivote para dejarlo como

indica la figura 308; si hay longitud suficiente, este cono puede hacerse bastante largo, en cuyo caso se pule primero con polvos de esmeril y aceite, y finalmente con diamantina. Cúidese mucho de que el espaldón quede limpio y a escuadra. Cuando no hay bastante longitud para un cono largo, es costumbre no pulirlo después del torneado; en este caso el buril se aguza sobre una piedra Arkansas, de modo que pueda hacerse un corte muy fino. Antes de dar la última pasada, como acabado, se humedece un poco el buril con Fig. 308. — Cono Fig. 309.—Achaflasaliva. Achaflánese un po- posterior del pivote. nado dei espaldón. co el espaldón con el buril finamente aguzado; esto no sólo da un buen acabado al árbol sino que también facilita el montaje de la virola del espiral del volante (Fig. 309). La flecha indica la pasada final. Después se tornea la parte cónica activa del pivote. Para que un pivote sea correcto, su parte activa debe poder subdividirse aproximadamente en dos tercios de su longitud de forma cónica y el tercio restante cilindrica (Fig. 310). Se ha calculado que con estas proporciones el pivote adquiere la máxima robustez. Para tornear el pivote, dése Fig. 310. —Forma Fig. 311. — Forma correcta del pivo- de la punta del a la punta del buril la forte del eje del vo- buril para tornear ma especial que indica la filos pivotes del eje. lante. gura 311. Como sea que no es posible tornear el pivote lo suficientemente pequeño con las puntas o varas del torno, hágase una vara portapivotes especial; procúrese un pedazo de varilla de acero de unos roo mm de largo que se ajuste al portapuntas del torno. Se le aplanan los cantos y se dejan a escuadra con el eje del torno. Se sujeta verticalmente la varilla en el tornillo de banco entre quijadas de cobre o de latón y con un punzón de centrar, bien afilado, se punzonan una serie de

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puntos no muy profundos alrededor del canto (figura 312). Se amóla luego el canto de la vara para quitar las rebabas levantadas por el punzonado y se tornea a la forma ilustrada en la figura 313, de modo que los agujeros queden algo cercenados: luego se apreciará la necesidad de ello. Finalmente, se cementa, templa y reviene el extremo de la vara, se limpia con una barre ta de esmeril y ya queda lista a punto de servir. Para hacer estas varas para tornear pivotes debe emplearse el torno universal. Móntese el eje del volante en el torno, escogien-

Fig. 313. — Vara para tornear pivotes.

do, en la vara de tornear pivotes, un agujero que deje sobresalir lo suficiente el pivote, y se tornea a la forma y tamaño; después de todo esto, el pivote aun no Fig. 312. — Punzonando la vara para debe ajustarse en su agujero de cojinete. Si se ve que tornear pivotes. el pivote queda escondido en el agujero, y por lo tanto no se puede tornear, rasqúese con una barreta Arkansas hasta que el agujero deje libre la parte necesaria del pivote para que pueda tornearse (Fig. 314). Después de torneado el pivote debe pulirse; para ello úsese el pulidor de pivotes (Fig. 256) cargado con polvos de esmeril y aceite, y la vara de pulir pivotes (Fig. 315). Para hacer esta vara se toma una varilla de acero de unos roo mm de largo y que se ajuste a los portapuntas del torno. Hágase el canto pla-

no y perfectamente perpendicular a su eje y luego taládrense una serie de agujeros aproximadamente a la misma distancia del canto exterior de una profundidad igual a un poco más de un tercio de la longitud de la parte activa del pivote. Luego se tornea, dejando una serie de asientos para pivotes, esto es, unas ranuras medio cilindricas. El tamaño de los asientos o ranuras depende del tamaño de la broca empleada para hacerlos. Después se cementa, templa y reviene el extremo de la Fig. 314. — Agujeros punzonados vara, y se limpia con un afinaen el canto. dor con esmeril, quedando así dispuesta para comenzar a servir. El movimiento del pulidor es el mismo que cuando se Fig. 315. — Vara para pulir los pulió el eje, pero además se pivotes. hace oscilar un poco, a fin de que se amolde al cono del pivote. De esta manera queda perfectamente liso. El pivote debe pulirse hasta que empiece a ajustarse en el agujero del puente del volante. Se limpia el mismo afinador, se relima dejándolo con grano basto y se carga con diamantina; se usa también la misma vara soporte, limpiándola bien primero con un trapo y después con medula. Adoptando el mismo movimiento, se darán varias pasadas con el pulidor, mediante lo cual obtendrémOS el

Pulíd° ne&° deS€ad° ? d PÍVOt€

Fig. 316. - Pivote apoya-

do sobre la vara de pulir, se ajustará libre pero exactamente en el agujero. Debe cuidarse mucho, cuando se pulen pivotes de volante, que quede realmente cilindrica la parte que ha de quedarlo, según hemos ya indicado en párrafos anteriores. Cuando se pulen estos pivotes (Fig. 316) se incurre bastante en el defecto de no dejar cilindrica la parte que debería serlo, lo cual se debe prin-

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cipalmente a que no se va girando el pulidor mientras se hace el movimiento de vaivén, y también a que se usa el pulidor por la curvatura estrecha y no por la mayor, que es la que conviene. La figura 317 representa cómo trabaja la curvatura ma-

que indica la figura 319. Antes de usarlo úntese con un poco de aceite la parte activa del bruñidor, el empleo del cual forma una capa dura en la superficie del pivote, lo que le hace más duradero. La punta final del pivote se acabará cuando el eje

Fig. 317. — Tamaño y forma correctos del pivote e indicación del movimiento del pulidor.

Fig. 318. — Un pulidor demasiado pequeño forma un extremo de «bola» en el pivote.

yor del pulidor en forma correcta; la figura 318 muestra la acción de la parte estrecha que destruye la punta cilindrica del pivote. Limpíese éste y su asiento con medula y después brúñ'ase

Fig. 320. — Adaptando el remache cuando se remacha el volante en posición. Fig. 319. — Enderezando el bruñidor de pivote

Fig. 321. — Forzando el remache sobre el volante.

con los mismos movimientos. El bruñidor tiene igual forma que el pulidor y es muy fácil de hacer: después de limar un pedazo de acero a la forma requerida, témplese su parte activa, dejándolo a todo temple. El costado de trabajo se arregla en un bloque de piedra esmeril de grano medio, dándole el movimiento

esté terminado; por lo tanto, más adelante volveremos a ocuparnos del pivote. A nn de facilitar el manejo del eje del volante para tornear el pivote inferior, se remacha previamente el volante: para ello, quítese la garrucha y coloqúese el eje sobre un yunque de acero, asegurándose antes de que la superficie del yunque esté bien lim-

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TORNEADO

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pia y libre de polvo; se monta el volante en su posición y se le aprieta hasta que se asiente perfectamente plano; escójase un punzón de punta vaciada que ajuste bien sobre el asiento de la

truída especialmente para este fin y fíjese el eje entre las puntas del torno (Fig. 322); también puede emplearse la disposición de Squire (Fig. 323) en un lado y punta en el otro.

Fig. 322. — Garrucha o abrazadera especial y forma de montarla

virola del espiral del volante, para que pueda ensanchar el remache (Fig. 320). Uno o dos golpes con un martillo ligero,

Fig. 324. — Forzando el platillo a su posición Fig. 323. — Posición del pivote inferior mostrando el montado con la disposición de Squire.

serán suficientes para ello. Luego se escoge un punzón similar, pero con extremo plano y pulido para formar el remache (figura 321); móntese después en el volante una garrucha cons-

Entremos ahora plenamente en la ejecución del pivote inferior; para determinar en dónde debe formarse este pivote, compárese con el eje viejo, si es posible, exactamente como hicimos para con el pivote superior; si no se puede, tómense las medidas, de acuerdo con lo explicado anteriormente.

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TORNEADO

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El eje del volante está ya casi completo. El platillo se monta en su lugar, siendo suficiente un suave golpe con un martillo ligero para meterlo hasta el espaldón del asiento cónico del volante (Fig. 324) ; luego se redondean los extremos de los pivotes, lo que puede hacerse en un torno de pivotar o con una vara construida ex profeso para ello (figuFig. 325. — Vara para redondear los ex- ra 325); se pone entonces la garrucha al volante, tremos de pivote. se escoge el agujero que ajusta libremente con el pivote y se monta todo en el torno (figura 326). Es muy importante fijar la vara linterna (la de los agujeros) de manera que el eje del volante esté horizontal; de lo contrario podría romperse el pivote. Se corre un poco la

ancho, con un mango de cerca de 125 mm de largo, es el más conveniente para los pivotes del eje del volante. Úntese la superficie del bruñidor con un poco de aceite; hágase girar el volante bastante aprisa hacia adelante y hacia atrás, mientras se bruñe el extremo del pivote, dando al bruñidor un movimiento en sentido circular. De vez en cuando coloqúese el bruñidor debajo del pivote para quitar el borde vivo que pueda quedar, procurando no romper el pivote por la acción de palanca que hace el bruñidor al apoyarse sobre la vara linterna (figura 327). Redondéense así las Fig. 327.—Movimiento puntas de los dos pivotes y pruébese des- del bruñidor. Es necesaria una herramienta pués con la uña si están bien lisos (fidelgada. gura 165). El trabajo al torno con un eje de volante ha sido explicado con cierta extensión, porque es la base de todo trabajó de torno, tanto en el universal como en el de puntas. Es muy importante tener conocimientos profundos sobre el manejo del torno de puntas antes de entrar en la explicación del torno universal.

Fig. 326. — En el torno de puntas para redondear los extremos de pivote

vara linterna para que el eje tenga juego axial entre sus apoyos; la parte del pivote que está a través del agujero no debe poder trabarse con la superficie interior del mismo: póngase por lo tanto un poco de aceite en ambos pivotes. Afínese luego el bruñidor plano sobre un afinador con esmeril de grano medio; un bruñidor de aproximadamente 40 mm de largo y 3 mm de

EL TORNO UNIVERSAL Y CÓMO SE EMPLEA

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CAPÍTULO XVII

EL T ORNO UNIVERSAL Y CÓMO SE EMPLEA
Ha llegado el momento de dedicar nuestra atención al torno universal y al trabajo que en general puede realizarse con él. Ante todo, es necesario tratar del torno en sí. No hay duda de que es una de las herramientas más rápidas y eficientes de que dispone el relojero, no sólo por su trabajo sino por sus acceso-

Fig. 328. — Torno universal

rios y por el modo expedito con que se pone en funcionamiento. La figura 328 representa un torno sencillo que comprende: la bancada, el cabezal fijo (o motor), el cabezal móvil y el carro portaherramientas; los accesorios serán descritos a medida que tengamos que recurrir a ellos para su aplicación. Cuando tenga que comprarse un torno, adquiéranse con él todos los accesorios que sea posible y los más adecuados. Manipúlese el torno siempre con mucho cuidado, sin forzar nunca ningún tornillo de

fijación: la fuerza de los dedos es suficiente para estos tornillos en un torno bien atendido. Esto también debe tenerse en cuenta para la barra interior de fijación de las pinzas o mandriles. Si, por ejemplo, ha de sujetarse un mandril elástico, no es necesario forzar la barra de sujeción; si el trabajo no queda bien fijado en el mandril, substituyase por otro; así no sólo conservaremos el roscado de la barra, sino que también el trabajo será más exacto. De vez en cuando, por ejemplo cada año, se debe desmontar totalmente el torno para limpiar los cojinetes y cerciorarnos de que los agujeros de engrase están expeditos y libres de aceite rancio; luego móntese nuevamente y engrásese. •Al montarlo de nuevo téngase presente que el cabezal fijo no debe tener juego axial alguno, aunque ha de poder girar libremente. Para ajustado, si hubiera juego, se aflojan los tornillos de presión que fijan el cono de poleas y se corre el cono hacia donde convenga para tener el ajuste correcto. A tal objeto, se coloca un trozo de madera sobre un extremo — el mango de un afinador sirve perfectamente — y se da un ligero golpe de martillo sobre la madera. Si se necesita aflojar el cojinete del cono cuando el árbol esté demasiado fuerte, se ponen dos mangos de afinador, uno a cada lado de la polea menor, haciendo que los dos se unan en un extremo, y se golpean ambos con un martillo; esto obligará al canto de la polea a actuar sobre el interior del cojinete, aflojándolo. Procúrese que el torno no se caiga, pero si en algún caso ocurriese, compruébese inmediatamente por si ha sufrido algún desajuste. Para comprobarlo, coloqúese en un mandril elástico una varilla recta de acero con punta cónica; la punta cónica debe estar perfectamente centrada con respecto al diámetro de la varilla. Se pone en el cabezal móvil un punto y se corre este cabezal hasta que coincida su punto con la punta cónica de la varilla; si el torno está bien alineado las dos puntas deben coincidir exactamente; si no coinciden, no está en nuestras manos arreglarlo, por lo que será mejor llevar el torno a su constructor. Este defecto de alineado puede ser debido a varias razones: la bancada no está perpendicular con el cabezal motor fijo, éste no lo es con su asiento, no lo está el cabezal móvil, o éste se ha torcido un poco, etc. La reparación de todo esto cae fuera

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del alcance del relojero, y por tanto es mejor no perder el tiempo intentado arreglarlo, pues aun podrían empeorarse las cosas. El torno puede accionarse de tres maneras: a mano, a pie o por motor. Para los principiantes, el sistema del volante de mano es el más recomendable, porque se puede regular más estrechamente la velocidad de giro y se tiene un mayor dominio del torno (Fig. 329). La rueda de pie requiere mayor ex-

a pedal, pero aun así su corte es tan rápido que se necesita una práctica extraordinaria; advierto esto especialmente para los que empiezan. El metal se rebaja muy rápidamente, tanto por el torneado como por el pulido, siendo por lo mismo mayor el riesgo de rotura; un ligero desplazamiento, debido a cualquier sacudida, es causa de que se quiebre o estropee la pieza. Torneado de un eje de volante. — Para este trabajo se usa un mandril elástico, llamado también pinza. El mandril elástico agarra sólo por su extremo, como muestra la figura 332. Si la pieza agarrada es del mismo diámetro que el agujero del madril, lo será por toda la parte de agarre de éste. Ante todo, si la pieza ajusta bien en el agujero del mandril, entonces un ligero atorFig. 331.- Motor eléctrico con control nillado de la barra atraerá el por pedal. mandril contra la parte cónica (hembra) del árbol del cabezal y la pieza quedará sujeta firmemente y, detalle más importante todavía, la mantendrá de tal manera que la presión de corte no le hará mover. Obsérvese la figura 333; en ella el mandril ha sido forzado a abrirse para recibir la pieza, resultando que solamente la parte posterior paralela de agarre actúa para sujetar, lo que es impropio; la presión del corte hará mover la pieza, con el inconveniente de que entonces girará descentrada. Además, un mandril tratado así difícilmente tendrá después una buena actuación en otros casos. Asimismo, si después de tornear la parte que sobresale del mandril es necesario invertir la pieza en el mismo mandril o, como suele hacerse, se monta en otro menor, es casi seguro que girará descentrada.

Fig. 329. — Volante de mano

Fig. 330. — Volante de pie

periencia, pero tiene la ventaja de dejar libres las dos manos (figura 330). Ambos sistemas, sin embargo, son cada día menos usados, y los citamos aquí sólo como referencia histórica. El torno con motor acoplado (Fig. 331) debe de ser el objetivo de todos los principiantes; no hay duda de que entre los tres éste es el procedimiento más eficiente. La rueda de mano, hasta cierto punto puede hacer vibrar el torno, cuando se le da alguna velocidad. La rueda a pie no hace vibrar el torno, pero requiere bastante práctica para conseguir resultados satisfactorios. El motor no parece tener desventajas: ante todo, no existe fatiga y además es muy rápido; su velocidad puede regularse

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Aun trabajando con un mandril de las dimensiones adecuadas, es bastante difícil conseguir, después de invertir la pieza, que ésta gire centrada. Los operarios que tornean entre puntos, creen que no es posible obtener un resultado aceptable, mientras que los que trabajan con el mandril opinan lo contrario; de todas formas el trabajo realizado en el mandril es lo suficientemente correcto para la mayoría de los efectos comerciales; supongamos que ya está bien. Volvamos al tamaño correcto del mandril. Si no es bastante grande, la pieza no queda

ra 334, y el otro debajo, como en la figura 335. Puede adoptarse, según las preferencias personales, uno u otro método, pues son lo mismo. El soporte portaherramientas se quita durante el pulido.

Fig. 332. — Mandril elástico o Fig. 333. — Mandril elástico forpinza. zado abriéndose.

firme, lo que obliga a forzar la barra, perjudicando las roscas de ésta y del mandril. Es de la mayor importancia escoger un mandril de tamaño adecuado. Vamos a explicar la forma de hacer un eje de volante: para conseguir una mayor práctica, es mejor no usar un eje ya preparado. Escogeremos un pedazo de alambre de acero, cuyo diámetro sea ligeramente superior al que deba tener la parte mayor del eje. Puede emplearse alambre de acero azul, o sea, templado y revenido ya hasta el azul, o también se puede usar acero dulce, que se templa y reviene después, cuando el eje está ya terminado. Escójase cuidadosamente un mandril del tamaño correcto, con el que sobresalga el mínimo necesario de alambre. Primero tornéese el asiento del platillo y después el asiento cónico del volante; luego púlanse ambos. Interesan aquí unas pocas palabras sobre la calidad del acabado: éste debe ser el mismo que tendría la pieza nueva. Sí la calidad del reloj requiere un eje completamente pulido, se acabará así, y si el acabado es gris, el eje se hace con pulidor con polvos de esmeril. El pulido se realiza según el procedimiento descrito para el torno de puntas; recuérdese que el universal gira más aprisa que aquél, y que por lo tanto debe vigilarse muy atentamente para no rebajar demasiado. Hay dos métodos de mantener el pulidor: uno sobre la pieza, como indica la figu-

Fig. 334. — Trabajando con el pulidor sobre la pieza

Fig. 335. — Trabajando con el pulidor debajo la pieza

Después de haber ajustado el platillo y terminado el asiento cónico del volante, se tornea el pivote inferior. Si se tiene a mano, el eje viejo podrá emplearse como guía para determinar la posición del pivote. Córtese el eje a la longitud correcta y

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tornéese el pivote con un buril preparado especialmente para ello. Para prepararlo, se aguza de la manera usual un buril corriente, se redondea en la piedra el canto del lado izquierdo de su punta y finalmente se acaba con una piedra americana o Arkansas, de modo que pueda hacer un corte fino. Las cuatro ilustraciones de la izquierda de la figura 336 muestran las sucesivas fases en el torneado de la parte inferior del eje del volante; las otras cuatro ilustran las formas de la parte posterior del mismo eje durante el torneado después de haber invertido la pieza en el torno. El pivote puede ser pulido con el mismo pulidor empleado cuando se pule el eje en el torno de puntas o puede acabarse en el torno de pivotar (fig. 337), que describiremos más adelante. Una vez completaTorneando la parte Torneando la parte superior del eje del mente acabada la parte ininferior del eje del volante. volante. ferior del eje, inviértase Fig. 386. — Ocho etapas progresivas del éste en el torno. Será necetorneado del eje del volante en el torno universal. sario substituir el mandril por otro adecuado más pequeño. Si el eje no gira centrado, aflójese un poco el mandril y manténgase debajo del árbol un palillo de boj, cuyo extremo se habrá cortado plano; hágase girar el torno a alguna velocidad y cuando el eje gire centrado fíjese bien el mandril (figura 338). Tornéese después todo lo posible la parte sobrante con la punta del buril (Fig. 339) y en la posición aproximada del

extremo del pivote superior. Debe ponerse mucha precaución, pues la parte del eje agarrada por el mandril es débil, aunque el espaldón se apoye fuertemente contra la cara del mismo. Ahora

Fig. 3J7. — Torno de pivotar

tornearemos el asiento del volante. Se socavará un poco al asiento para favorecer el apoyo bien plano del volante, como ya se indicó. Si disponemos del viejo, puede servirnos de modelo. Se rebaja luego el alambre hasta que el volante se ajuste prieto en su asiento; no es necesario pulir este asiento. Señálese la situación exacta del pivote superior y córtese lo restante. Daspués se debe tornear el eje para la virola del espiral del volante y se socava bien para preparar el remache. Se hace el pivote su- Fig m_Corte perior y se le acaba ¿e segar,
Fig. 338. — Centrando el eje en un mandril elástico o pinza.

totalmente. Quítese el volante del torno, y suponiendo que los pivotes han sido pulidos y bruñidos, sólo falta redondear su extremo con el subsiguiente bruñido. Para ello ante todo se debe remachar el eje en el volante y montarse en el torno de pivotar, como mués-

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tra la figura 340. Escójase en la linterna un agujero que ajuste libremente con el pivote, córrase la linterna hasta que se meta el pivote en dicho agujero, pero sin que se trabe con su parte

do. Primero se tornea la parte superior del asiento del volante, después el asiento de la virola del espiral y finalmente el pivote. Después se tornea la parte inferior. Se necesitará tomar la medida del eje para el platillo: para ello nos servirá de modelo el eje viejo, y creo que la mejor herramienta para calibrarlo es el compás de puntas (Fig. 342). Para tornear la parte inferior del eje se emplea la herramienta dibujada en la figura 343; está
Fig. 343.—Herramienta especial para tornear la parte inferior del eje.

Fig. 340. — Montado en el torno de pivotar

cónica, y póngase aceite en ambos pivotes. Se usa un pequeño bruñidor plano, y en todo se siguen exactamente las mismas instrucciones dadas cuando se explicó para el torno de puntas. La figura 341 muestra el socavado del asiento del volante en comparación con la línea recta de puntos. En vez de quitar del mandril el eje parcialmente acabado para tornear el otro extremo, puede hacerse con una sola fijación con el mandril. El procedimiento es, en principio, el mismo que se emplea en las fábricas para la producción en serie en tornos automáticos. Este sistema es muy recomendable; un eje hecho así, ciertamente estará centrado. El procedimiento es el siguiente: se deja la pieza de acero — debe ser de acero ya templado y revenido, pues no podremos hacerlo después — que sobresalga del mandril aproximadamente la misma longitud que ha de tener el eje una vez acabaFig. 341. — Arriba, el eje del volante acabado; abajo, sección del mismo mostrando, algo exageradamente, el socavado.

Fig. 342. — Empleo del compás de puntas para calibrar el eje.

hecha de una vieja lima plana, afilada y aguzada con una barreta de carborundum fino; el filo para tornear el pivote se hace

Fig. 344. — Modo de afilar la herramienta especial anterior

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con piedra Arkansas, por ser esencial un corte fino, ya que se acaba con el bruñidor tan sólo. Para afilarla, se mantiene con la mano izquierda y la barreta se usa como si fuera una lima (Fig. 344). Por sí solas, las ilustraciones de la figura 345 explican el proceso completo de construcción de un eje. Los pivotes se pulen en el torno de pivotar; de hecho, no son pulidos sino solamente bruñidos. Escójase una ra-

nar o rehacer el bruñidor se usa un bloque de madera forrado de cobre o de plomo, como muestra la figura 348. El bloque se rectifica con polvos secos, no demasiado granados, de carborun-

Fig. 347. — Bruñidor de pivotes para el torno de pivotar; nótense los cantos redondeados.

dum; se sujeta el bruñidor como se indica en la figura 349, y se pasa arriba y abajo del bloque con pasadas decididamente firmes; si tiene un canto redondeado, se le da un gire en los 25 milímetros finales de la pasada, para que se rehaga la parte redondeada. Póngase aceite en el pi- Fig. 348. — Modo de afinar el bruñidor vote de la izquierda, úntese de pivotes. el bruñidor también con aceite y precédase a bruñir ejerciendo alguna presión. Con esta forma de pulir pivotes el rebajado es muy rápido, comparado

Fig. 346. — Vara del torno de pivotar, indicándose el asiento correcto para el pivote.

Fig. 345. — Cinco etapas para hacer un eje sin quitarlo del mandril.

nura de asiento de la herramienta, en la que el pivote se apoye en una longitud un poco mayor que la mitad de su diámetro (Fig. 346) ; córrase la vara linterna de modo que sólo la parte cilindrica del pivote descanse sobre la linterna, pues el cono debe quedar fuera. El bruñidor de pivotes para el torno de pivotar tiene redondeadas las dos aristas del lado izquierdo y debe usarse con el canto redondeado hacia el radío de la raíz del pivote, de modo que dicho radio quede bruñido simultáneamente (Fig. 347). Para afi-

•* »-

Fig. 349. — Sujeción y movimiento del bruñidor de pivotes, para rehacer el canto redondeado.

con el sistema usado en el torno de puntas; por lo tanto, pruébese en el agujero del rubí del pivote después de haberse bru19

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nido un poco y repítase la prueba frecuentemente para asegurarse de que no se deja el pivote demasiado delgado. Además de la presión hacia abajo, hágase también presión hacia la izquierda para que se bruña el cono del pivote. Cuando ya se ha bruñido al tamaño, se pone en la vara linterna de agujeros para bruñir los extremos del pivote, como ya se explicó.

más centrado posible; se verá inmediatamente si queda algo de material en el centro del cono, pues en este caso aparecerá un pequeño círculo: si esto ocurre, córrase el buril un poco hacia un lado u otro para quitar este material del centro, y profundícese lo suficiente para que quepa la parte inferior del eje, como se ve en la figura 353. A esta operación se le denomina "cazar el centro". La necesidad de evitar el cono metálico o rebabas

—I Fig. 350. — Cómo se empieza el mandril de Fig. 351. — Buscando el centro del mandril de pegamiento. pegamiento.

Fig. 352. — El mandril de pegamiento, en sección, mostrando el cono que debe evitarse.

Fig. 353. — El mandril de pegamiento, en sección, listo para sn uso.

Aun hay otro sistema para torne ar un eje. Después que el eje está parcialmente torneado en el mandril elástico, según se explicó como primer método, se quita del mandril y se pega en un mandril de pegamiento de modo que podamos terminar la parte no trabajada. Pero ante todo debemos hablar del mandril de pegamiento. Móntese en el mandril elástico una barra de latón algo superior al mayor diámetro del eje que ha de tornearse (Fig. 350). Tornéese bien la sección circular final de la barra de latón, dejándola plana y perpendicular al eje de la misma y luego repásese su cuerpo para dejarlo perfectamente cilindrico. Hágase luego un hueco de forma cónica en la citada sección circular final; es importante que el vértice de este cono esté libre de rebabas: para lograrlo se lleva el soporte portaherramientas muy cerca del extremo de la varilla de latón (Fig. 351), se sujeta el buril muy firmemente sobre el soporte y se empieza a cortar lo

en el centro del vaciado cónico se demuestra por las figuras 352, 353 y 354. Se calienta el mandril de pegamiento estando aún en el torno; no debe quitarse del mandril elástico luego que se ha torneado. Si por alguna razón se ha quitado, debe asegurarse de que está'bien centrado, repitiendo el torneado, si fuese necesario, con el buril, y prestando especial atención al vértice del cono. Llénese de goma laca el vaciado cónico y caliéntese hasta que la laca se ablande; entonces se introduce la parte terminada del eje y la aun no torneada se sujeta con la yema del dedo índice (Fig. 354), haciendo gi rar bastante aprisa el árbol del torno y al mismo tiempo ejercie nd o un poco de presión sobre el eje de modo que el pivote se introduzca bien dentro del vaciado cónico. Mientras se haga esto, sóplese sobre el mandril para enfriarlo y hacer que se solidifique la goma laca. El eje debe girar centrado, y para asegurarlo más, si es preciso, se ca-

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lienta nuevamente, lo bastante para que el eje pueda moverse un poco, y entonces se centra, como se explicó para el mandril elástico, mediante un palillo de boj con un extremo aplanado (figura 355). Se mantiene el palillo fijo en esta posición mientras gira el torno hasta que la laca se ha solidificado del todo. Y ahora se podrá tornear la parte superior del eje.
Fig. 855. — Centrado final con un palillo de boj.

salvándose así el eje; si, por ejemplo, el buril se atasca, hay el peligro de romper o descentrar el eje, lo que se evita mediante la polea de seguridad. Este sistema de trabajar entre centros o

Fig. 356. — El eje de volante montado entre puntos

entre puntos, es precisamente el mismo a que nos referimos cuando se describió el torno de puntas, con la sola diferencia de que en el torno universal el eje gira siempre en el mismo sentido.
Fig. 354. — Centrando el eje del volante en el mandril.

Para quitar el eje una vez terminado, se retira del torno el mandril de pegamiento, se calienta un poco su extremo, algo lejos del eje, y cuando la laca está blanda, para soltar el eje se tira de él; así no hay peligro de recocerlo. Para quitar la laca que haya quedado adherida al eje, se sumerge éste en alcohol metílico hirviendo, como se ha indicado antes. Entre centros es el modo perfecto de tornear. Este sistema es, quizá, un poco más largo< y debe reservarse para trabajos de precisión, tales como ejecución de ejes para cronómetros y para relojes de calidad fina. Se usa un eje azul y se le fija un arrastre de torno, como muestra la figura 356. Puede usarse una polea de fricción como aparato de seguridad (Fig. 357). La finalidad es que el bramante pase por encima de la polea de fricción o de seguridad y esté ajustada de modo que accione la polea que mueve el arrastre siendo tal la tensión del bramante, que si una presión excesiva actúa sobre la polea aquél patina,

Fig. 357. — Polea de seguridad

Centrado del volante. — Antes de profundizar más en la explicación del torno universal, conviene hablar de la comprobación del centrado del volante, cosa que en uno corriente no siempre es sencillo. El mejor camino consiste en hacer girar el volante entre las puntas de un compás de calibrar, con una guía junto al canto (Fig. 358). En América del Norte se pre-

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fiere el compás representado en la figura 359, en el que los pivotes del eje van montados dentro de agujeros y el eje descansa sobre el cono de los pivotes; este sistema es muy recomendable. Además, el volante no se quita del compás durante las manipulaciones para centrarlo; esto requiere cierta habilidad y práctica siendo aconsejable empezar por volantes viejos, a fin de acostumbrarse a la resistencia de los pivotes. En todo caso, lo que debe hacerse en el volante es lo mismo, tanto en el compás americano como en el inglés; pero con el segundo tipo de compás debe quitarse el volante cada vez que ha de hacerse algo en el misFig. 358.—Compás mo. Sí el volante esde calibrar y guía. tuviera descentrado en
Fig. 359.—Compás americano.

de encasquillar el agujero descentrado. En relojes de baja calidad no tiene mucha importancia que el volante esté descentrado, con tal que esté siempre bien equilibrado; con todo, un vo-

Fig. 360. — Alargando el brazo del volante

lante descentrado es antiestético, y por lo tanto debe centrarse siempre que sea necesario. Hay otro punto de importancia que debe tenerse en cuenta sólo en los relojes de buena calidad: el equilibrado dinámico, que

la posición del brazo, debe alargarse el lado corto; para ello, póngase el volante invertido (la parte superior abajo) sobre un yunque, y con un punzón con punta de cincel y canto redondeado dése un golpe al brazo corto, como viene indicado en la figura 360. Asimismo, el descentrado del- volante puede provenir del descentrado de su agujero central, como muestra la figura 361. Entonces el único medio de centrarlo es quitar el eje y "cazar" el agujero centrado. Para hacerlo, se toma un mandril escalonado (Fig. 362) en uno de cuyos escalones ajuste bien el volante. Después de sacar todos los tornillos, si los había, móntese el volante en el torno como indica la figura 363; luego se encara el soporte portaherramientas con el volante y se mantiene firmemente la herramienta sobre aquél para hacer un agujero perfectamente centrado. Puede ser necesario hacer un eje nuevo, o por economía, también es aprovechable el antiguo después

Fig. 361. — Agujero central del volante descentrado.

Fig. 362. - Mandril de escalones.

es el equilibrado del volante en movimiento; un volante descentrado, pero estáticamente equilibrado, puede estar desequilibrado dinámicamente; desde el punto de vista teórico esto puede producir vibraciones y desgastar los cojinetes, pero respecto a la regulación de la marcha no creo que este desequilibrio sea muy perjudicial. El volante es relativamente liviano y el

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efecto de gastar los cojinetes por desequilibrio dinámico resulta despreciable, si bien cuando se regula la marcha del reloj en las cinco posiciones es necesario tenerlo en consideración.

Fig. 363. — Buscando el centro en un volante

Ahora nos ocuparemos de la horizontalidad del volante: sosténgase el mismo en el compás de calibre, como se ve en la figura 365, de modo que no tenga juego axial, corriéndose seguidamente la guía hasta casi tocar el borde del volante; luego, se hace girar despacio el volante, fijándose dónde está la irregularidad. Como indica la figura 366, se sostiene el volante cerca del brazo, y se levanta el extremo de la llanta del volante un poco más arriba de lo que se desea, ya que des- Fig. 365. — Modo de comprobar si un vopués, por elasticidad, re- lante es plano. En este caso se ve claramente que no lo es. trocederá. La fuerza a emplear depende d« si el volante es duro o flojo; de todos modos, precédase con precaución hasta que se sepa el grado de dureza del mismo. Si lo que está torcido es el brazo del volante, puede enderezarse con unos alicates forrados de cobre o latón, como indica la figura 367. Para hacer que la llanta sea perfectamente circular, se monta en el compás de calibres y se ajusta la guía de moFig. 866. — Torciendo hacia arriba el brazo do que casi toque la del volante. llanta del volante (figura 368). Girando poco a poco se comprueba toda la circunferencia. Si la llanta está torcida hacia el centro, puede corregirse sosteniendo el volante con la mano izquierda y forzándola cui-

Volviendo al centrado, si el volante no es completamente perpendicular a su eje, puede, por lo general, torcerse con la uña. Supongamos que uno de los brazos está torcido para arriba: sujétese como muestra la figura 364, apriétese con la uña del dedo pulgar de la mano derecha hacia arriba, y sosteniendo al propío tiempo la llanta con la punta del dedo índice, puede forzarse hacia abajo la llanta del volante. Con un poco de práctica, pronto se adquiere noción exacta pata saber dónde y cómo se ha de ejercer la presión. El volante compensado o corFig. 364. — Aplanando un volante no cortado o liso. tado se trata igual que los volantes de una sola pieza para alargar un brazo o para centrar el agujero de la llanta. El volante compensado es más susceptible de descentrarse que el liso, prescindiendo de los dos ajustes mencionados en este párrafo.

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dadosamente con la uña del dedo índice de la mano derecha (figura 369). Si hay un retorcido en la llanta, empléese la herramienta representada en la figura 370: supongamos que el volante está retorcido como vemos en la figura 371; manténgase plano el volante sobre un yunque que tenga un agujero para el platillo, etc.; se coloca la herramienta como indica la figura 372 y se tuerce

debe tenerse presente que cuanto se diga sobre el piñón de centro es también aplicable a los restantes piñones (de las ruedas primera y segunda y de escape) con la sola diferencia de la forma del eje. Primeramente se quita el piñón viejo y se pasa un "escariador cortante a través del agujero de la rueda de centro, para quitar todas las rebabas que pueda haber. Se monta el nuevo piñón en el torno, sosteniéndolo por
Fig. 370. — Herramienta para enderezar el volante. Fig. 371. — Volante retorcido (algo exagerado).

Fig. 367. —' Sosteniendo el volante con unos alicates forrados de cobre o latón.

Fig. 368. — Comprobación de si la llanta de un volante es perfectamente circular. En este caso se ve que no lo es.

sus alas con un mandril elástico. Si se ha escogido un mandril de tamaño correcto, que no requiera forzar para sujetar el piñón, sus alas no sufrirán. Se rebaja la cabeza a la longitud aproximada y entonces se tornea formando un espaldón para recibir la rueda. Cuando se

hacia la izquierda, conforme señala la. flecha; luego se hace recorrer la herramienta, con su ranura cabalgando sobre la llanta, torciendo a la derecha, para volver la llanta a su lugar (figura 373). Puede necesitarse hacerlo una o dos veces, pero éste es el método y só7o la práctica constante puede enseñarlo perfectamente. Piñón de centro. El torneado del piñón d e cen tro supon e el ajuste del piñón de caFig. 369, — Torciendo la llanta del volante ñon. Además de esto,

Fig. 372. — Primer torcido para devolver al volante su forma circular.

Fig. 373. — Torcido final para devolver la forma circular al volante.

cortan las alas para rebajar la cabeza a la longitud requerida, el buril se sostiene firmemente sobre el soporte como muestra la figura 374; los cortes han de ser ligeros, ya que de otro modo la punta del buril se rompería continuamente. Cuando se ha alcanzado el cuerpo del piñón, las alas pueden romperse con unas tenazas (Fig. 375).

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Se cilindra bien el eje y alisa, y se tornea el espaldón para la rueda de centro, manteniendo el buril contra las alas (Fig. 376). Al asiento de la rueda de centro en el piñón se le da una ligera conicidad, de modo que cuando se introduzcan sus alas en el agu-

pa ra tornear el eje del piñón de cañón. Si el eje es muy largo, se coloca un punto hembra en el cabezal móvil para sostenerlo. Generalmente los piñones sin acabar se venden con los extremos cónicos, pero si en este piñón no sucede así, se le hace el cono para el punto de hembra. Se llama punto macho al que termina en punta, y punto hem-

Fig. 377. — Colocación de la rueda. Fig. 374. — Sujeción del buril para cortar sólo las alas. Fig. 375. — Cortado de alas

jero de la rueda ajusten con ex actitud. Las alas se rebajan en fo rma de cono hasta que la rueda se in troduzca en el piñón como una vez y media su grueso; esto asegura un ajuste prieto y al mismo tiempo impide que la rueda patine. A continuación se tornea para quitar la porción sobrante del piñón y se socava para formar un remache; luego se quita el piñón de] mandril y se coloca, con el remache para arriba, en un yunque plano, con un agujero lo suficiente granFig. 376. — Torneando el espaldón de para dar cabida al eje, de para la rueda. modo que sobre el yunque sólo se apoye la cabeza del piñ on. En esta posición la rueda se introduce por medio de u n punzón de punta vacía y extremo plano (Fig. 377) . Finalmente se remacha del mismo modo que lo hicimos con el eje del volante, volviéndose a montar en el mandril elástico

anuí. Mil

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bra a l que tiene en su punta un v a ciado cónico para dar cabida al punto macho (Fig. 378) . El montaje en el torno aparecerá como muestra la figura 379. Primeramente se rebaja el eje para formar el pivote inferior, dejando un pequeño espaldón para separar la rueda de la platina. Hágase servir, si es posible, el piñón viejo como guía para la posición de los diferentes espaldones. Las ilustraciones de la figura 380 muestran un piñón acabado y ayudarán a conseguir lo que deseábamos. Rebajaremos después el eje para ajustarse al piñón de cañón, dejando un espaldón para su asiento. Es aconsejable, para

Fig. 378. — Izquierda, punta macho; derecha, punta hembra.

Fig. 379. — Mostrando el soporte de punta hembra.

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facilitar el ajuste, escariar el agujero del piñón y quitar el toque o toques formados para actuar de corchete; pueden punzonarse otra vez más tarde, como diremos más adelante. Se tornea el eje con el buril, a una conicidad suave, para lograr que el piñón se ajuste cerca de la mitad de su posición definitiva; esta conicidad debe ser aproximadamennuil I I UTUTO te la misma que la de un escariador cónico. Se pule el eje con un pulidor de hierro cargado con polvos de esmeril y aceite, hasta que el piñón se ajuste bien contra el espaldón; no debe ser un ajuste forzado; la seguridad se dará después con los toques para fricción dura; si el caL-~* ¿Y *" ñón ajusta ya prieto antes que se ' hagan los toques, tendrá tendencia a subirse cuando se hayan fijado las agujas: esto es debido a que el efecto de resorte de los toques del
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sobre el cañón en donde había antes el toque y se da un ligero golpe sobre el punzón para levantar un ligero toque en el interior del cañón. Si no se dispone de herramental adecuado para fijar el piñón de cañón, se sujeta en el tornillo de banco una pieza de latón en la que ajuste la parte cilindrica del cañón (figura 382) y precédase con un punzón en forma de cincel de la misma manera que en el caso anterior, sosteniendo el punzón con los dedos índice y corazón. Móntese el cañón en el eje: debe ajustar bastante prieto; apriéFig. 381. — Herramental de fijar

r

cañón íio es tan fuerte como la fricción causada por un ajuste prieto: los toques no podrían mantener el cañón hacia abajo y éste subiría cuando girase. Ante todo, es importante que el cañón ajuste sin demasiada presión ni excesiva holgura. Si ajusta flojamente, se ladeará al girar, notándose acentuado este movimiento si se observa el camino de la punta de la aguja minutera al poner el reloj a la hora. Ahora volveremos a dar los toques en el cañón, y para hacerlo se escoge un alambre de latón que ajuste en el agujero del cañón, se lima un plano en un costado y se monta el alambre dentro del piñón, de modo que el plano limado se sitúe donde debemos dar el toque. Si los toques han de ser dos, uno a cada lado, entonces se liman dos planos y encarados con éstos se disponen los toques. Nos ocuparemos primeramente de cuando se requiere un solo toque. Se sujeta el cañón en el herramental de fijar el piñón de cañón (Fig. 381), se baja el punzón en forma de cincel
Fig.-380. —Arriba, piñón de centro acabado; abajo, corte del mismo para que se vean los socavados.

e\ piñón de cañón.

tese luego el cañón hacia abajo, cuidando de no dar ningún movimiento de giro al piñón y asegurándonos de que se apoya bien apretado contra su espaldón. Entonces se mantiene con Fig. 382. — Modo de fijar el piñón la mano la rueda y con de cañón sin herramientas especiales. unos alicates forrados de la-

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ton se hace girar el piñón tres o cuatro veces sobre sí mismo. Se saca después el piñón cuidadosamente en el sentido del eje, sin darle giro si es posible, y examínese el eje; el toque habrá señalado una ranura circular que marca la, posición del corchete. Si el piñón ha girado cuando se montaba o al quitarlo, la ranura circular no se definirá bien. Se tornea el árbol en la posición de la ranura circular (Fig. 383). Apriétese otra vez el cañón dentro del árbol y se notará que se toca el corchete; si, con todo, la coincidencia r_J no se el nota lodelbastante, se tornea escote árbol un poco más arriba, como Fig. 384.-Las liFig. 383.—Toque en nea s de puntos demuestra la figura 384, el pifión de cañón que indican donde de- en las que las líneas de demuestra donde de- be rebajarse si el be tornearse para el corchete no es su- puntos indican lo que ha ficiente. corchete. de rebajarse. Puede ser necesario hacer los toques más salientes en el interior. P ruéb ese el cañón otra vez y ha de poder sentirse como si se viera y tocara el corchete, indicando ello la perfecta coincidencia. El cañón montado de esta manera no subirá. Si el cañón lleva dos toques, uno a cada lado, la pieza inferior del herramental se hace igual a la superior, es decir, también en forma de cincel, y si no se tiene el herramental, se invierte el cañón sobre la pieza de latón del tornillo de banco y se hace el segundo toque. Empleando un escariador corriente en vez del alambre de latón, con la ventaja de poder hacer los toques a la profundidad deseada según se introduzca más o menos el escariador. También puede substituirse el punzón por unas pinzas de sacar agujas de reloj, lográndose dos toques, perfectamente simétricos. La figura 383 representa una sección del cañón con el toque o aplastamiento algo exagerado para indicar el proceso. Luego el eje se corta a la medida. Para ello se coloca el ca-

ñon en posición y se marca el punto en que el árbol queda al ras con la parte superior del cañón. Se aplana el extremo del árbol con la piedra, si bien no es preciso que sea un plano absoluto, y se pule con un pulidor de bronce y diama n t i n a . La figura 385 demuestra cómo se monta en el torno para pulir el extremo del árbol de centro. En las máquinas de buena calidad, especialmente en las inglesas, se hallará que el extremo final del piñón se pule vaciado y el árbol de centro termina en el fondo del vaciado del piñón: es un trabajo manual muy fino (Fig. 386) Fig. 385. — Puliendo el extremo del árbol de centro. y muy fácil de ejecutar. Es interesante mencionar aquí esta particularidad, pues el procedimiento puede servir para otros usos. Se monta el cañón en un torneador, de modo que su extremo llegue perfectamente al nivel del mismo árbol, sin sobresalir (Fig. 387). Se procura un pedaFig. 387. — El piñón de zo de alambre de Fig. 386. — Acabacañón en el torneador; hierro — por ejemdo del cañón y del no debe sobresalir. árbol de centro. plo, un clavo franees no es necesario un redondeado exacto; se le da vueltas entre y se redondea algo su extremo teniendo en cuenta que
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los dedos pulgar e índice de la mano izquierda, limando la punta con una lima fina para redondearlo (Fig. 388). Luego se pone el arco en la garrucha del torneador y se sostiene el pivote en el agujero de una punta de torno, o en alguno de los

Fig. 388. — Redondeando la punta de un clavo

que generalmente tienen en el costado las garras del tornillo de banco. Estos agujeros están hechos expresamente para estos casos y también para taladrar. Se carga la punta redondeada del

Fig. 389. — Montado en el torno universal, o de puntas, para pulir el interior del cañón.

alambre de hierro con polvos de esmeril y aceite y se mete en el extremo del cañón, como se ve en la figura 389. Se hace girar el torneador rápidamente, se da un poco de presión al alambre, moviéndolo al mismo tiempo hacia arriba y abajo y también se le hace girar unos instantes entre los dedos pulgar

e índice, con lo que se obtendrá un vaciado perfectamente redondeado. Para pulirlo, se limpia el extremo del alambre y se relima y carga con la mínima cantidad de diamantina. Se limpia el cañón con bencina, se cepilla y se frota con medula para quitar cualquier residuo de polvos de esmeril. Se repite la operación como antes y se tendrá un vaciado bonito y perfectamente pulido. Volvamos al piñón de centro. Se socava en el cuerpo del piñón en el extremo del remache, de modo que el eje quede de forma cónica después del pivote inferior. Este socavado hay que trabajarlo Fig. 390. — Haciendo el líneas de como una obra de arte, pues deberá ha- socavado. Las las formas puntos indican cerse tan estrecho y profundo como sea que se van dando al buril. posible. Tiene por finalidad, desde el punto de vista puramente técnico, evitar que el aceite del pivote se deslice fuera. Para hacerlo se usa la punta del buril que se debe ir aguzando mientras se profundiza; la figura 390 muestra el procedimiento, indicando las líneas de puntos la forma que se va dando al buril. Se invierte después el piñón en el mandril elástico; seguramente será necesario emplear otro mandril de agujero menor. Se tornea la parte superior del eje, se pule y se socava el extremo superior de la cabeza del piñón de la misma manera que se hizo para el extremo inferior. Se habrá notado que en cada operación de torneado el pulido se realiza inmediatamente antes de dar otro corte o pasada; esto ya fue indicado antes y Fig. 391. — La garrucha es conveniente repetirlo: cortando una en posición. superficie pulida se logra una agudeza extra; es una cuestión de orden estético, pero que mejora mucho la apariencia de un reloj. Ahora podemos acabar las caras extremas de la cabeza del piñón. Se monta una garrucha sobre la rueda (Fig. 391). La herramienta de acabar se hace, sencillamente, de una llave vieja de hierro, de una varilla de hierro o de un clavo; las ilustra -

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ciones de la figura 392 muestran lo que se necesita. El extremo activo de la herramienta A se lima plano y luego se carga con polvos de esmeril y aceite, introduciéndolo en un recipiente conteniendo una mezcla de ambos. Se monta el arco en la garrucha y se mantiene la cara de
n

: Y ---^-, ^----^--.---^..^ , la herramienta sobre el .¡f - W ^ ' - ' - ' ^ T ? B extremo de la cabeza del como indica la fi¡ñT ' ~/l piñón, gura 393. Puede usarse ! .J!R m frV un punto hembra en el torno de puntas o en el cabezal móvil del torno Fig. 392. — Herramientas de refrentar. Arriba, varilla de hierro; en el ceñir o, de una universal. La herramienllave; abajo, de un clavo. ta se sostiene con la mano izquierda. Se hace gi^ rar rápidamente el piñón y ejerciendo un poco de presión con la herramienta, a la que se da al mismo tiempo un movimiento giratorio adelante y atrás, manteniéndola lo más firme posible, aunque el plano de la cara no depende de esto; como en todo
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los polvos de esmeril y el aceite. El rectificado quitará toda aspereza resultante del remachado, y la herrami en ta pu ede to car la rueda de latón, dando a ésta el acabado que se desee. Cuando el aspecto de la cara es satisfactorio, limpíese con bencina y frótese bien con medula; no deben quedar vestigios de polvos de esmeril. Se limpia después la herramienta por fuera y en el interior del agujero para asegurarse de que no hay residuos de polvos, se lima nuevamente su extremo y se carga con diamantina por introducción en su recipiente. Luego se repite la operación con diamantina igual como se hizo con el esmeril. Para pulir bien la cara del piñón se necesita un poco de práctica; algún fracaso en los primeros intentos, no debe ser, pues, motivo de desaliento. Mientras progresa el pulido con la diamantina, se va aflojando la presión de la herramienta, siendo posible "sentir" cuándo la cara ya está "terminada". Se notará que la herramienta rechina; esto es señal de que el pulido está casi terminado. Se continúa aflojando la herramienta aún más hasta que se tenga la "impresión" de trabajar sobre una superficie de terciopelo; entonces el trabajo está listo. Se limpia con medula y aparecerá un bonito pulido "negro opaco" sin brillo, pero con profundidad. Ahora se invierte la rueda y se pule la otra cara: se limpia bien y se pule con diamantina, como hemos explicado. Esta operación requiere más tiempo para ser explicada que para ejecutarla; si se tiene práctica se puede realizar muy rápidamente. Tija o árbol "remontoir". — Hay varios puntos a considerar en lo que se refiere a la ejecución de una tija. Escójase, en primer lugar, un alambre de acero templado y revenido, cuyo diámetro sea un poco mayor que la parte más ancha del árbol; móntese en un mandril elástico en el torno, primero dejando sólo que salga un poco, y se tornea un pivote cónico en su extremo; luego se hace salir en una longitud igual a la que tiene el árbol, midiendo desde la parte roscada a la parte del árbol que se ajusta dentro la máquina. Si el árbol es largo, se acerca el cabezal móvil del torno con un punto hembra, para sostenerlo. Cilindraremos el árbol hasta que ajuste prieto en la máquina y luego formaremos el espaldón que trabaja entre las platinas.

Fig. 393. — Montado para refrentar la rueda

pulido, el trabajo halla su propio nivel si es mantenido de una manera correcta. Aproximadamente una docena de impulsos con el arco, serán suficientes; limpíese con medula e inspecciónese la cara: debe ser perfectamente plana y presentar toda la superficie de un acabado gris; si no fuera así, se continúa con

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Antes de rebajar más, se tornea el pivote en el extremo, puliéndose con polvos de esmeril y aceite, y después con diamantina, de modo que ajuste bien en el agujero; déjese tan largo como sea posible, de acuerdo con el agujero en que se aloja, para que el pivote no salga de su agujero cuando la tija está en la posición de mover las \ agujas del reloj; si la máquina está a un lado, la longitud del pivote no es tan importante. Se continúa torneando hasta que se ajusI ~) — :» te prieto entre las platinas. Se pule la parte que traba~ ~ j - « i - i jará en las platinas con polI - ' vos de esmeril y aceite, y después con diamantina, hasta que esté libre. Se tornea después la parj— | j - 1 _ .[ _ _k te en que debe ajustarse la rueda de corona y se pule y Fig. 394. — Torneado de la tija. acaba esta parte solamente; Desdi arriba: acero azul; primer espal- no es necesario pulir ahora dón; pivote; muesca circular; limado de cuatro superficies en forma de para- toda la tija. Luego se señalelepípedo; ranura para la tireta. la la posición del piñón doble y se hace una pequeña muesca circular en este punto. Tendremos ahora el espaldón para la rueda de corona y desde la terminación de este espaldón al pivote del árbol se limará, según vamos a explicar, una parte de sección cuadrada, de manera que el piñón doble pueda deslizarse arriba y abajo. Las ilustraciones de la figura 394 muestran las sucesivas formas que irá adquiriendo la tija o árbol "remontoir". Para limar la parte de sección cuadrada, trábese el árbol del cabezal fijo del torno por medio de la espiga de la pieza elástica que ajusta dentro de los agujeros de la cara de la polea mayor. Substituyase el soporte portaherramientas por el soporte de rodillo (ahora consideraremos solamente el de rodillo único). Acerqúese el rodillo a la tija y asegúrese de que estén sus ejes

bien paralelos entre sí y también casi a nivel con su arista superior. Generalmente la mejor colocación del rodillo es a 6 ó 7 milímetros de la tija, pero esto depende en gran manera del tamaño del árbol que se está construyendo. Se coloca sobre el rodillo de soporte una lima plana fina y bien afilada, con el canto sin dientes contra la muesca circular ya hecha según hemos explicado (Fig. 395). Se mueve la lima hacia adelante y hacia

Fig. 395. — Limando el paralelepípedo mediante el soporte de rodillo

atrás, dos o tres veces, sin tocar la tija, ejerciendo algo de presión sobre la lima para que se ponga bien plana sobre el soporte del rodillo. Cuando se haya adquirido la convicción de que la lima está en su situación correcta, gradualmente se va inclinando ésta sobre la tija hasta que la toque y entonces se da una pasada firme y segura hacia adelante. Empléese una lima que ya haya sido usada. Recuérdese que la tija es de acero templado y revenido, por cuyo motivo se debe limar despacio. Se dan dos o tres pasadas completas con la lima y entonces se gira el árbol del cabezal de torno exactamente un cuarto de giro: es conveniente que la placa de la polea esté dividida en cuatro partes iguales para indicar los cuartos de giro. Luego que se ha fijado nuevamente el árbol del torno, se procede a limar otra cara, y en el grado en que sea posible límese la misma cantidad que anteriormente; se

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continúa así hasta que se han hecho las cuatro superficies planas. Esta parte de sección cuadrada debe rebajarse ligeramente hacia el lado del pivote, poniendo a tal fin un pedazo de papel debajo del asiento del soporte portaherramientas por el lado del cabezal fijo del torno, antes de fijar el soporte; esto hará que el rodillo se incline ligeramente, produciendo el efecto que se desea lograr (Fig. 396). La sección cuadrada de la tija no debe aún ser perfecta: las esquinas deben conserva: todavía la forma cilindrica originaria y es tos pequeños pía-

tremo para ser roscado para la corona. Se coloca en el cabezal fijo un punto hembra, se lleva el cabezal móvil con otro punto hembra, se monta la tija entre

ü- -L
Fig. 396. — La flecha indica el papel colocado debajo del soporte para fa- Fig. 397. — La tija con el paralelepícilitar el limado con inclinación del pedo sin avivar las aristas. paralelepípedo.

nos circulares servirán de guía para conocer si se han limado bien los planos (Fig. 397). Si éstos están bien hechos, las cuatro aristas deben presentar todas la misma curvatura; si no ocurre así han de limarse los planos que se hallen disconformes. Luego se continúa limando alternativamente los planos un poco cada uno, hasta que las aristas sean vivas. Se prueba el piñón doble en la tija y, si es necesario, continúese limando hasta que el piñón doble se ajuste en la mitad de la parte de sección cuadrada. Aunque las aristas no hayan sido formadas en ángulo completamente, el trabajo puede considerarse terminado cuando el piñón doble deslizante ajuste donde se ha dicho; esto depende de las dimensiones del agujero cuadrado del piñón doble. Ahora se quita el árbol de la pinza y se corta a la longitud aproximada; se tornea, luego un cono en el ex-

los dos puntos, quedando libre, y se pulen las cuatro caras con un pulidor de hierro cargado con polvos de esmeril y aceite (figura 398). Se sostiene el pulidor con los dedos como si fuera un lápiz, ejerciendo un poco de presión y dándole un movimiento circular hacia atrás y hacia adelante, sobre las superficies planas de la parte de sección cuadrada. De esta manera se obtendrá una superficie perfectamente plana. Se hace luego girar la tija con la mano hasta que se presente otra cara y se pule de la

Fig . 398. — El árbo l libre entre puntas para que cuando se lima se ponga automáticamente a nivel.

misma manera, continuando así hasta que se hayan pulido las c uatro. Se hacen tanteos de prueba del piñón doble en la tija y se pulen con el pulidor un poco todas las caras cada vez, para conservar perfectamente la sección cuadrada, hasta que se ajuste a una distancia del espaldón equivalente a su propia longitud. Al llegar a este resultado, se limpia la tija con bencina y se frota bien con medula para quitar toda traza de esmeril; se limpia el pulidor, se le vuelve a limar y se carga con diamantina. Se coloca de nuevo la tija entre los puntos del torno y se repite la operación, puliendo las cuatro caras para lograr que el piñón doble ajuste libremente hasta su espaldón. No es indispensable que las caras de la parte de sección cuadrada queden perfectamente pulidas y libres de rascaduras, por cuanto después de que el piñón doble se haya desplazado algunas veces arriba y abajo para la puesta en hora ya se presentarían nuevas rascaduras. La siguiente operación consiste en hacer la ranura para la tireta; para ello se mete la tija tan adentro como sea posible; se atornilla la tireta en la máquina de modo que su espiga señale la tija, y dando a ésta una vuelta o dos, quedará la marca en dónde debe hacerse la ranura, para lo cual usaremos la herra-

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mienta representada en la figura 343, pero aguzándole, ante todo, su canto cortante perfectamente en ángulo recto, por medio de una piedra de carborundum y no a un ángulo como se hacía cuando trabajábamos el eje del volante. Al rebajar la ranura, se amplía un poco a fin de que el pasador pueda tener algo de juego, para lo cual se comienza la ranura algo más adelante de dodde se hizo la señal.

la polea del cabezal con un movimiento de avance y a la derecha, y al mismo tiempo se. mueve la terraja de idéntica manera, empleando siempre mucho aceite. Pronto se notará el rozamiento del roscado y si no se obra con cuidado puede retorcerse el árbol; así pues, póngase mucha precaución. Los primeros cinco o seis pasos de rosca no serán completos y cuando el filete ya va teniendo toda la profundidad el esfuerzo deberá ser mayor. La figura 399

Fig. 401. — Soporte de doble rodillo F¡g. 399. — Roscando en el torno

Para ejecutar la rosca para la corona, inviértase la tija en el mandril y sujétese por la parte que trabaja entre las platinas; si se ha partido de acero azul, será necesario recocer la porción que ha de roscarse. Después de decidir el diámetro de la rosca, ya sea por el de la tija vieja o por el de la corona, se tornea el árbol para ajustar con un agujero de la terraja que esté situado dos espacios por encima del que después usaremos para roscar. El árbol se tornea cónicamente para formar una entrada al filete de rosca. Las placas de terraja de relojero no cortan el filete, de modo que no se quita metal, sino que el fileteado se imprime. Lo dejo consignado porque teniendo en cuenta que el metal es duro, cuando se hace la rosca se requiere gran cuidado. Se sujeta la terraja con la mano derecha; con la izquierda se mueve

demuestra el procedimiento. Ahora sólo falta cortar a la medida la parte roscada, la Fig. 400. — La tija cual se establece por la posición de la comontada. Nótese el juego axial, la posi- rona cuando la máquina está en la caja y ción terminal del pa- la tija ya terminada. Como siempre en toda ralelepípedo y la liber- pieza nueva, se le da a la tija un acabado tad de la espiga de la que se conjugue con la calidad de la mátirela. quina; de todos modos, el espaldón que trabaja entre las platinas, el de la rueda de corona y el pivote se pulen siempre con diamantina, pero el resto de la tija puede agrisarse con polvos de esmeril. La figura 400 muestra la tija acabada, montada ya en la máquina. El soporte de doble rodillo (Fig. 401) se emplea de la manera siguiente: la lima se mantiene firmemente en contacto con

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ambos rodillos al mismo tiempo; la pieza que lleva los rodillos se baja y cuando la lima toca el trabajo se baja aún un poco más. En esta posición se puede comenzar a limar, manteniendo siempre la lima en contacto con el rodillo más cercano al operario; la lima establecerá contacto con el otro rodillo cuando se esté a punto de terminar el trabajo. De esta manera debe obtenerse una superficie plana viva, y como el segundo rodillo servirá de referencia, se limará una cantidad igual en cada cara. Resumiendo: las piezas que hemos hecho en el torno, o sea el eje del volante, el piñón de centro y la tija comprenden prácticamente todas las operaciones que se realizan en un taller corriente. Como hemos tratado también del centrado, del pulido y del limado, el resto ya no es más que cuestión de práctica, de mucha práctica. La ejecución de piezas nuevas no se aprende solamente en los libros; el procedimiento se explica y al estudiante corresponde aplicarlo; como antes he dicho ya, el torneado requiere mucha más práctica que el limado y de las dos operaciones, la primera es bastante más importante para el relojero que la segunda. PivoteSi — En las máquinas de primera clase no se suelen montar nuevos pivotes, pero hay circunstancias en que puede tolerarse: por ejemplo, cuando debe buscarse la máxima economía o cuando no pueda obtenerse toda la pieza nueva en bruto, tal como un piñón; por esta razón es necesario indicar aquí cómo se hace un pivote nuevo. Ante todo amólese el pivote antiguo y déjese plano el extremo del eje con una barreta americana o Arkansas. Es mejor no rebajar el revenido de la pieza a la que se ha de colocar el pivote, pero algunos piñones son tan duros que es prácticamente imposible taladrarlos: en este caso se rebaja un poco el revenido. Para ello, sosténgase sobre una lámpara de alcohol el piñón de modo que sólo reciba la llama la parte que ha de taladrarse y se deja que se vaya calentando hasta el color azul (figura 402). Esto hará cambiar ligeramente el color del piñón, pero posteriormente se le puede devolver de nuevo el propio, según explicaremos más adelante. Se escoge una vara del herramental de pivotar (Fig. 403) que tenga un agujero que ajuste

con la broca que debemos usar. El tamaño de la broca debe ser un poco mayor que el nuevo pivote que vamos a ajustar. El punto hembra ajusta con el extremo plano del eje del piñón y como la broca ajusta sin juego en el agujero del punto, ésta se encuentra en la posición exacta para obtener un agujero bien centrado; procederemos seguidamente a montar el eje del piñón en el herramental con el arco presto para usarse (figura 404). La broca que ha de emplearse para el acero es la redondeada, con su canto cortante amolado a un ángulo agudo, con lo cual se pig 402. — Revenido del piñón aumenta su resistencia. Es muy sencillo hacerse una broca del diámetro conveniente, en caso de carecer de ella; límese, en la forma que indica la figu-

Fig. 403. — Herramental de pivotar

ra 405, un pedazo de alambre de acero que ajuste al agujero del cabezal del herramental de pivotar; coloqúese el final de este alambre sobre un yunque y con un martillo de acero de cara

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plana se chafará el extremo del alambre (Fig. 406) ; si la broca es de un tamaño normal se lima a la forma de la figura 407, pero si es tan fina que no pueda limarse, se dará la forma final con una barreta americana o Arkansas, después de templada y revenida. Para templarla se pone su punta sobre la llama de la lámpara de alcohol, hasta que se ponga de color cereza, e inmediatamente se mete en aceite. Se prueba con una

movimiento: cuando la punta está al rojo, como antes, se quita rápidamente de la llama, bastando generalmente este en-

Fig. 405

Fig. 406

Fig. 407 Tres fases para la obtención de una broca.

lima para ver si se ha templado bien y luego se limpia una de sus caras con afinador con esmeril. Se mantiene ahora el cuerpo de la broca en contacto con la punta de la llama que la cara pulida antes se
Fig. 404. — Montaje para pivotar, mostrando el extremo vaciado en del calor y se mueve en el aire cono y la posición de la broca. para evitar un revenido exce-

vuelva de color paja se retira

sivamente elevado (Fig. 408). Si la broca es de las finas, el temple se hace en el aire con

friamiento súbito para templarla. Debe ponerse mucho cuidado con las brocas finas, pues en seguida llegan al color blanco con peligro de quemar el metal. El revenido se efectúa del modo que hemos descrito, pero procúrese que no sobrepase del blanco, porque entonces la parte final de la broca quedaría blanda e inservible. La hoja de la broca se afila con una barreta de piedra americana o Arkansas. Estamos ya dispuestos para taladrar. Póngase una buena cantidad de aceite semidenso de reloj en el punto de la broca y también un poco en el otro pivote. Se da una pequeña presión al portabrocas y se hace girar despacio el eje del piñón. Es esencial que la broca no deFig. 408. — Temple de una broca je de cortar durante to do el tiempo de trabajo; se puede sentir si la punta corta o no, y si la forma en que ésta taladra no es satisfactoria, examínese su dureza, su forma, etc. El empleo de brocas que no corten es perjudicial, ya que lo que hacen realmente es bruñir, y las superficies bruñidas son después muy difíciles de cortar. Si por cualquier razón el agujero queda bruñido, puede algunas veces quitarse el bruñido, aplanando el canto de la broca; se usa la broca con el canto aplanado hasta que la superficie bruñida ha desaparecido, volviendo entonces a dársele su forma primitiva y se sigue taladrando. Mientras se taladra, se da media vuelta al portabrocas cada vez, con lo cual se consigue un agujero recto. De vez en cuando retírese la broca para quitar las virutas y poner más aceite y continúese después taladrando hasta que el agujero tenga la profundidad de una vez y media a dos la longitud que requiere el nuevo pivote. Esta regla no es válida si se hace un agujero para el pivote del piñón de la rueda segundera.

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Para obtener el pivote nuevo limaremos a una conicidad suave, con una lima fina, un pedazo de alambre de acero azul un poco más grueso que lo que ha de ser el nuevo pivote. Se reduce para lograr que el extremo se introduzca hasta aproximadamente la mitad del agujero en el eje del piñón y luego se lima este extremo hasta que quede bien sujeto en el agujero. Puede ser necesario, para que el extremo entre bien recto en el agujero, amolar un poco este extremo, ya que el limado habrá reducido algo el diámetro del mismo; es imprescindible el pleno contacto del cono del pivote con toda la pared del agujero. Frótese el interior del agujero con un palillo para que quede bien limpio. Métase el extremo del alambre en polvos secos de esmeril; esto hará que el nuevo pivote quede bien adherido en los Fig. 409. — Cómo se lados del agujero. Se corta el alambre como coloca un nuevo pi- de unos 6,5 mm de longitud; coloqúese el vote en posición. piñón en un yunque y golpéese ligeramente el alambre con un martillo para que entre bien en el agujero (figura 409) ; sí esto se realiza suavemente no hay peligro de rajar el eje del piñón. Cuando el pivote está bien metido, se corta casi a su medida exacta con unas tenazas y se termina en el torno de pivotar. Se escoge un apoyo en el disco, de la vara del cual el pivote ha de sobresalir algo menos de la mitad de su diámetro (figura 410). Primeramente se rebaja el pivote con una lima de pivotes, hasta que se ajuste prieto en Fig. 410. — El apoyo de tamaño su agujero. Después se limpia el correcto en el torno de pivotar. apoyo y el pivote con medula y se bruñe éste con el bruñidor adecuado para acabarlo, hasta que se ajuste libre en el agujero. Sobre la libertad necesaria para los pivotes hemos tratado ya en el capítulo IV. Un método más completo para el acabado de los pivotes, consiste en tratarlos con polvos de esmeril y aceite, luego con

diamantina y, finalmente, con el bruñido. El pivotar es un trabajo de poca importancia que no merece un largo proceso de acabado; son suficientes el limado y el bruñido; tanto es así que en Suiza generalmente no se emplea otro procedimiento. . La punta del pivote se termina en la vara a linterna, del mismo modo que se explicó para terminar la de los pivotes para el eje del volante; la punta se redondea primeramente con una barreta de piedra americana. El nuevo pivote queda ya terminado y si fue necesario rebajarle el revenido, para devolverle su color propio, precédase como sigue: échese un poco de ácido clorhídrico en una vasija de vidrio o porcelana de unos 12 mm de alto y de diámetro aproximado; el ácido debe llenar el recipiente hasta la mitad. A continuación con unas pinzas sosténgase el piñón de modo que quede colgando y sumergida en el ácido durante uno o dos segundos la parte que debemos tratar, procediendo inmediatamente a su limpieza con agua fresca corriente. Luego se introduce en amoníaco disuelto durante uno o dos minutos para neutralizar el ácido, se lava otra vez con agua fresca y se deja secar bien, manteniéndolo cubierto en serrín de boj o cal apagada durante una hora aproximadamente. Los vapores del ácido clorhídrico son corrosivos y, por tanto, hay que tener mucho cuidado; además, si el ácido toca la piel, puede producir quemaduras. Las ilustraciones que muestran el enderezado de pivotes se refieren a los del eje del volante y del tren de ruedas. El pivote cilindrico del tren generalmente no puede enderezarse, pero por fortuna estos pivotes no se tuercen muy a menudo; el pivote de los segundos (en el que va montada la aguja segundera) es una excepción de esta regla y, por lo general, responde bien, tediendo en cuenta su longitud. Procúrense unos alicates planos y límense los dientes del interior de las garras, dejándolas perfectamente lisas; se redondean luego los cantos interiores del extremo de las garras con una lima, y se lima el exterior de éstas para dejarlas más delgadas y más estrechas. Estudíese bien la figura 411, pues la mitad de las probabilidades de éxito en el enderezado de pivotes depende de la herramienta; se necesitan unos alicates firmes, sin ningún juego lateral, delicados y muy sensibles al tacto.

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Examínese el pivote torcido con una lupa de doble lente y si se observa un doble torcido (Fig. 412) es ya imposible enderezarlo satisfactoriamente. Si el torcido es sencillo, entonces aun hay probabilidades de éxito; caliéntense un poco las garras de los alicates, sosténgase el volante con la mano izquierda y cójase con los alicates el pivote de tal manera que su punta se apoye sobre el interior de una garra y la base del cono lo haga sobre la otra. El pivote no debe apretarse mucho y se va enderezando con un solo movimiento; con cuidado, se tira de él gradualmente, como si quisiéramos arrancarlo (Fig. 413). Hacemos lo mismo que cuando enderezamos un alambre entre los dedos pulgar e índice. Caliéntense de vez en cuando las garras de los alicates y
Fig. 411. — Alica- continúese de esta manera, despacio, hasta que tes para enderezar el pivote esté derecho. El movimiento deslipivotes. zante de las garras lisas no señala apenas el pi-

vote, pero éste debe bruñirse en el torno de pivotar para asegurar una superficie bien lisa. Es conveniente guardar las garras de los alicates en buenas condiciones, limpiándolas con un afinador de cuero con esmeril, de la decoloración producida por los calentamientos que hemos dicho se re-

Fig. 413. — Cómo se endereza un Fig. 412. — Pivote retorcido pivote de eje de volante.

querían para enderezar los pivotes; además, estos alicates especiales deben reservarse exclusivamente para este trabajo. Trabajos de torno en el barrilete. — El carro portanerramientas es un accesorio muy apreciable, que puede emplearse para muchos usos, dos de los cuales vamos a describir. El primero es alisar una superficie como la cara interior de un sombrerete. Si ello es posible, conviene montar el barrilete en un mandril

de escalones, como el que se describió cuando hablábamos del centrado del agujero del volante. El otro método consiste en pegar el sombrerete en un mandril de pegamiento (Fig. 414). Si el sombrerete es delgado, no hay más remedio que pegarlo, pues necesita apoyarse bien por detrás para resistir la presión de la cuchilla; por otra parte, el pegado tiene la desventaja de no asegurar un asiento bien plano, debido a la posibilidad de un grueso irregular de la película de goma laca que pega el barrilete Fig. 414. — Mandriles de pegaen el mandril. miento. Empezaremos por este último método. Móntese el mandril en el árbol del torno y caliéntese su plato con una lámpara de alcohol. Se reparte entonces un poco de laca sobre su superficie y se calienta hasta que la laca esté casi líquida; en este momento se coloca el sombrerete en posición y se le oprime fuertemente contra el mandril, de manera que se ponga lo más plano posible, usando para apretar el respaldo del mango de un cepillo de relojero; mientras tanto, se hace girar despacio el árbol del torno para ayudar a que el sombrerete se ponga bien plano (Fig. 415). Antes de que la laca se soFig. 415. — Pegando un sombrerete a un lidifique, retírese el mango y póngase el soporte pormandril de pegamiento. taherramientas paralelo al sombrerete. Afílese un palillo de boj y redondéese su punta para que pueda ajustarse al agujero del sombrerete; sosténgase firme el palillo sobre el soporte, con la punta redondeada en el agujero, y hágase girar bastante rápidamente el árbol del torno,

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quedando de esta manera bien centrado el sombrerete (Fig. 416). Si no se dispone de mandril de pegamiento, pegúese con goma laca el sombrerete sobre una placa de latón, la cual se monta después sobre un mandril de garras. Para centrarlo, se.

Fig. 416. — Centrando el sombrerete

taladra en la placa de latón un agujero lo bastante grande para que pueda pasar la varilla de centrar del mandril, que se introduce en el agujero del sombrerete, debiéndose apretar seguidamente l.as garras del mandril (Fig. 417). Con esto queda ya todo dispuesto para empezar a tornear. La cuchilla que mejor se adapta al carro portaherramientas es la que se representa en la figura 418. Los ingenieros preconizan varias formas de cuchillas con los correspondientes ángulos de ataFig 417. — Centrando el sombrerete sobre que y de incidencia, y los catálogos de herramientas una placa en el mandril con garras. para torno de relojero llevan muchas cuchillas de las más diversas formas y tamaños, pero para las necesidades del reparador de relojes la que se reproduce en la citada figura es ya suficiente. La cuchilla se fija por el tornillo superior que hay en el carro portaherramientas ;

cuando esto se realiza, han de vigilarse dos cosas: la primera, que el canto cortante de la cuchilla esté a la altura correcta, esto es, un poquitín más arriba de la línea de centro (Fig. 419), y la otra, que la cuchilla esté sujetada firmemente. Es muy importante también que la cuchilla sobresalga poco, pues de lo contrario podría vibrar; la vibración se presenta cuando la cuchilla no está bien sujeta o sobresale excesivamente y se nota por el ruido que produce al cortar y por la superficie irregular que deja, ya que traba- Fig. 418.—Herramienta para tornear. ja por sacudidas. Si la cuchilla colocada en el portaherramientas del carro quedara baja con relación a la línea del centro, se le ponen debajo tiras de latón o de otro metal del grueso adecuado (figura 420). No es probable que sea demasiado alta si se ha amolado correctamente, pues si hay error, será más bien por haber sido colocada demasiado baja. Córrase el carro a lo largo de la bancada, hasta que casi

Fig. 419. — La herramienta un poco por encima de la Fig. 420. — Colocación de calces a la herralínea de centro. mienta para darle la altura correcta.

toque el trabajo, y fíjese en esta posición. Como la pieza gira hacia el operario, la: cuchilla también debe moverse hacia él, la cual se acerca o separa del centro por la manivela A (Fig. 421) y puede ya empezarse el corte en la posición exacta, que, en nuestro caso, es como representa la figura 422. Se hace girar el árbol del torno y con la manivela B se acerca la cuchilla hasta que toque al sombrerete y empiece a cortar; entonces se mueve

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la manivela A en sentido opuesto, esto es, contrario al de rotación de las agujas del reloj, de modo que la cuchilla se desplace hacia el operario; la manivela A se acciona despacio, mientras el trabajo gira bastante rápidamente hasta que la cuchilla alcance el canto interior. Es imposible hacer una esquina viva en este canto, de manera que se retira la cuchilla separándola del sombrerete y con la manivela A se lleva la cuchilla a la posición B indicada en la figura 423. Se vuelve otra vez la cuchilla contra el sombrerete y despacio se la desplaza hacia el operario, después de haber invertido el sentido de giro del árbol del torno; si la cuchilla se llevara sólo a tocar tel trabajo con la posición que tenía cuando cortó en la primera pasada, del centro hacia el operario, no podría cortar nada por haber quitado antes el material y sólo quedaría una superficie lisa; en cambio, si es la arista lateral de la cuchilla la que corta, podemos obtener esquinas vivas, tanto en el centro como al extremo
Fig. 421. — Carro del torno

ciones. Lo más importante es seleccionar un mandril con escalón del tamaño adecuado, ya que el sombrerete debe ajustarse en el rebajado del escalón sin ningún juego o poquísimo. Cuando el mandril es arrastrado hacia el interior del árbol del torno por la varilla central, un ligero giro de ésta fijará el sombrerete en el mandril. Si se siguen estas observaciones, el sombrerete girará mejor centrado que haciendo para fijarlo mucha más fuerza con la varilla central. El torneado con el carro portaherramientas se hace de la misma manera, en principio, que el torneado con buril para cínlindrar, especialmente en los trabajos ligeros, como los de relojería. Otros trabajos de torno. — El carro portaherramientas puede también utilizarse para cilindrar o tornear longitudinalmente, como, por ejemplo, un árbol de barrilete. El trabajo se monta

Fig. 422. — Primer corte Fig. 423. — Segundo corte

del círculo, con una sola estacada de la cuchilla, pero como el corte se hace con la cuchilla, que siempre tiene un poco de elasticidad, las dos pasadas la dejan bastante lisa. Otro método de sujeción del sombrerete es el que emplea el mandril escalonado (Fig. 362). De los dos métodos, quizá éste sea el mejor, pero tiene, como se ha indicado, sus limita-

Fig. 424. — Montaje para cilindrar con el carro (en el circulo, arrastrador para el árbol).

en el torno en un mandril elástico con soporte al extremo, en el punto del cabezal móvil, o entre centros. En este último caso se monta en el árbol un arrastrador dispuesto como mués-

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tra la figura 424. Excepto en la posición del trabajo, el procedimiento es similar al explicado cuando se alisó la superficie del sombrerete y la cuchilla se desplaza longitudinalmente a lo largo de la pieza; si se hace avanzar con la punta como indica la posición incorrecta de la figura 425, hay el peligro de que la superficie quede resaltada, por vibración de la cuchilla. El corte debe realizarse siguiendo la otra dirección. El aparato de alisar cabezas de tornillo es un accesorio del

bajo no existiría y la posibilidad de conseguir una superficie plana sería por lo menos incierta. Cuando se ha obtenido una superficie perfectamente plana se substituye el alisador de hierro por el de bronce y se carga con diamantina; se limpia la cara del tornillo para quitar todo vestigio de polvos de esmeril y se procede a pulir, de la misma

ixr
//¡correcto Correcto
Fig. 425. — La dirección de la cuchilla es muy importante

torno, pero también puede usarse sin éste. En primer lugar consideraremos su aplicación en el torno (Fig. 426). Este aparato se usa principalmente' para alisar, y se suministran con él tres alisadores: uno de hierro, otro de bronce de campanas y otro de boj. Para el pulido, por ejemplo, de una cabeza de tornillo, éste se fija en el árbol del aparato por medio de su rosca; es conveniente que la cabeza del tornillo esté paralela con el mandril del torno. Se sujeta el alisador de hierro en el torno y se carga con polvos de esmeril y aceite, fijándose el aparato muy cerca del alisador. El árbol estará dispuesto para deslizarse arriba y abajo de su bancada, después de poner un poco de aceite en la superficie de la bancada y también en los cojinetes del árbol. Se hace girar el cabezal del torno moderadamente y con la palma de la mano el árbol del aparato, al mismo tiempo que se le inclina hacia el alisador para que la cabeza de tornillo lo toque. De esta manera la cara de la cabeza del tornillo será rectificada perfectamente plana. El árbol se hace girar despacio comparado con el giro del alisador, y esto, combinado con la posición de la cabeza sobre el alisador, rompe el grano, asegurando una superficie plana. Si la cabeza del tornillo fuera concéntrica con el alisador esta condición de tra-

Fig. 426. — Herramienta de alisar cabezas de tornillo, empleada en el torno

manera y con idénticos movimientos que cuando usábamos el esmeril. El toque final se hace con el alisador de boj cargado con diamantina, procediendo en todo lo demás igual como antes. Siguiendo el procedimiento explicado en el párrafo anterior, no solamente pueden pulirse las cabezas de tornillo, sino también los extremos del árbol del barrilete y cualquiera otra pieza que pueda fijarse en el mandril del árbol del aparato. Cuando este aparato se usa sin conexión con el torno, trabaja según el mismo principio, pero el procedimiento es algo diferente. La figura 427 demuestra cómo funciona el aparato cuando se mueve a mano; se fijan el aparato en el tornillo de banco y el tornillo cuya cabeza se quiere alisar en el árbol del aparato. Se carga el alisador de hierro con polvos de esmeril y aceite

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y se mantiene como se ve en la figura citada en el párrafo anterior. Hágase girar el árbol con un movimiento de vaivén, al mismo tiempo que el alisador con igual movimiento, pero más aprisa y empujándolo contra la cabeza del tornillo; de este modo la cabeza es rectificada plana. Se pone un poco de aceite en los cojinetes del árbol de la pieza y en los del árbol del alisa-

dica la figura 427 y se obtendrá una buena superficie. Se mantiene la barreta sobre el costado de la cabeza para acabar aquella superficie; se logra un rayado fino circular y no se necesita ya otro acabado. Para acabar los costados de las cabezas de los tornillos se hace como con su cara superior. Se limpia bien el tornillo, se carga el pulidor de bronce con diamantina y se pule la superficie haciendo un movimiento de vaivén como al utilizar la barreta Arkansas. El pulidor de bronce tiene unos 175 milímetros de largo, 12 mm de ancho y unos 6 mm de grueso. El toque final se da con el pulidor de boj, de aproximadamente las Fig. 428. — Soporte incunable mismas dimensiones y cargado con diamantina; este pulidor de boj puede substituirse perfectamente por el dorso del mango de un cepillo de relojero. El pulidor de bronce se rehace por limado, dejando un grano grueso, y el de boj rascando con el cuchillo de banco en el sentido longitudinal. A la cabeza del tornillo puede dársele una curvatura completamente redonda, o, si la piedra y los pulidores se mantienen para que la cabeza quede tan plana como sea posible, se obtendrá una superficie ligeramente bombeada, conocida por cabeza en "gota de cera". Los polvos de esmeril y el aceite se pasan al alisador recogiendo un poco con la punta del cuchillo y desparramándolos luego sobre la superficie del alisador con la yema del dedo. La diamantina se transfiere a los alisadores y pulidores con el nudillo del dedo pulgar, como se dijo para el pulido a mano. Los accesorios del torno son muy numerosos. Los hay para multitud de usos, y mientras el verlos causa admiración, son muchos los que tienen poca utilidad para el reparador relojero de mediana actividad, pero a fin de hacer este capítulo lo más completo posible, mencionaremos la mayoría de ellos, explicando su utilidad para el reparador de relojes. El soporte incunable (Fig. 428) es útil cuando han de tornearse muchas piezas de varias clases; puede inclinarse para

Fig. 427. — La herramienta de alisar cabezas de tornillo, accionada a mano

dor, cambiando el alisador de hierro por el de bronce y precediéndose como antes. El acabado de cabezas redondas de tornillo o de otras piezas, tanto en el torno como en el aparato accionado a mano, se realiza según el mismo procedimiento. Si se efectúa en el torno, el soporte a rodillo para el pulidor se fija en posición y la pieza en un mandril elástico en el árbol del torno. El soporte del pulidor en el aparato accionado a mano es el rodillo que está más cerca del operario en la figura 427. Se fija el tornillo en el árbol, como se hizo antes. Generalmente es suficiente preparar la superficie que se ha de pulir por medio de una barreta Arkansas, haciendo girar el árbol con la mano izquierda y manteniendo la barreta sobre el rodillo de soporte, moviéndola adelante y atrás contra la cabeza del tornillo; hágase con la mano un movimiento de vaivén, como in-

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tomar medidas y asimismo cuando se pule, y luego volverse a la posición anterior sin necesidad de reajuste. Hay mandriles para todos los fines: los más útiles son el plato universal, los mandriles de latón y los de linterna. El plato universal tiene garras reversibles (Fig. 429), pudiéndose sujetar aros, como la caja o el bisel del reloj, cuando las garras están invertidas ; los escalones así formados son útiles para sujetar una platina de reloj cuando se le ajusta un nuevo agujero de centro y para Fig. 430. manotros trabajos similares. Pinza olatón. dril de Los mandriles de Fig. 429. — Plato universal latón (Fig. 430) se emplean en los mandriles elásticos, hechos especialmente a este fin, para sujetar las roscas de los tornillos y otras piezas cuyas superficies han de protegerse. No son convenientes para tornear ejes de volante, piñones y otras piezas que requieren una absoluta exactitud y un cuidadoso trato. Los mandriles de linterna (figura 43 i) son de bronce con una rosca de acero en el centro. Se usan para sujetar piezas como una rueda de cliquet combinada con el árbol del barrilete, de la que debe pulirse un extremo, o un tornillo
Fig. 431. — Mandril de linterna grande para que su cabeza pue-

ra 433 es, virtualmente, el aparato de pivotar, pero para trabajos pequeños es preferible el herramental a mano accionado por el arco, como ya hemos descrito. Para trabajos de mayores dimensiones es excelente el aparato reproducido. Si, por ejemplo, se desea taladrar un árbol de barrilete para la rosca del tornillo que sujeta la rueda de cliquet, el procedimiento será el siguiente: Antes de limar el cuadrado para la rue- Fig. 432.—Mandril peda de cliquet se selecciona uno de los agu- queño de linterna. jeros achaflanados del disco del aparato, que permita el alojamiento del extremo del árbol en su cono, perb sin que el árbol sobresalga. El agujero debe tener, aproximadamente, el tamaño de la broca que pensamos emplear. La idea fundamental de este aparato consiste en que el achaflanado del agujero actúa como resorte o dispositivo centrador, para que cuando la broca empiece a taladrar lo haga exactamente en el centro del árbol. La broca se monta dentro de una varilla y

Fig. 433. — Accesorio autocentrante de taladrar

da ser pulida. Sin embargo, no sujetan el trabajo bastante rígidamente para que pueda servir para el torneado. Los mandriles pequeños de linterna (Fig. 432) son útiles para sujetar minúsculos tornillos cuyos extremos han de pulirse, o agujas segunderas cuyo cubo ha de rebajarse con una barreta Arkansas. Ningún torno podrá considerarse completo si le falta un dispositivo para taladrar. El accesorio representado en la figu-

lo primordial consiste en acercarla al árbol de barrilete que está sujeto en un mandril elástico en el árbol del torno. El cabezal móvil se fija con una pequeña presión sobre el disco centrador para que la pieza esté segura. Proporciónese abundante aceite al agujero achaflanado y coloqúese la varilla portabrocas en su lugar. Después se hace girar el árbol del torno lentamente y se da un poco de presión a la varilla portabrocas, haciendo de vez en cuando que gire en un sentido y otro. Ahora se taladra, sacando frecuentemente la broca para ver si corta, dando más

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aceite antes de volver a introducirla. Este accesorio puede usarse para un gran número de fines, tales como taladrar un agujero en un piñón para un pivote de diámetro demasiado grande para el herramental de taladrar con el arco, hacer casquillos, etc. Si no se posee el aparato de centrar que acabamos de des-

Fig. 434. — Taladrado sosteniendo la broc a a mano

Fig. 435.—Forma del taladro para latón.

cribir, puede realizarse el taladrado de una manera eficaz por el procedimiento siguiente: se sujeta en el árbol del torno la pieza que deba taladrarse; si la misma es del tipo de varilla se emplea un mandril elástico, y si fuera del tipo de placas, como un sombrerete, entonces usaríamos el mandril a escalones. Ante todose busca el centro con el buril, como se explicó cuando lo hacíamos en el mandril de pegamiento. Se conserva el soporte portaherramientas en la misma posición y se monta la broca en un portabroFig. 436. — Broca sujeta en el cas. Se ajusta el soporte de modo cabezal móvil. que la broca quede a nivel con el agujero que ha de hacerse (figura 434). Se hace girar el árbol del torno y se mantiene la broca contra el trabajo haciendo un poco de presión. Hágase que la broca gire un poco, como alrededor de media vuelta. Cuando se taladra latón se da a Ja broca la forma de la figura 435. La experiencia nos permitirá conocer cuándo se taladra recto, si

bien de hecho no puede taladrarse de otro modo, porque de lo contrario la broca se rompería al llegar el agujero a cierta profundidad. El cabezal de taladrar (Fig. 436) puede usarse para el mismo objeto, esto es, para taladrar sin placa de centrar. Cuando se hacen trabajos en serie, el cabezal con palanca es muy útil (figura 437). Para redondear ruedas creo preferibles los herramentales a mano, ya que así se puede "sentir" el trabajo que se realiza. Sin embargo, si hay gran cantidad de ruedas a redondear, el aparato de la figura 438 presta excelentes servicios, pero no lo considero necesario para la mayoría de reparadores de relojes. Asimismo, la mayoría de ellos tampoco necesitan tallar por sí mismos un engranaje o fresar una rueda; por lo tanto, el accesorio que se representa en la figura 439 no es Fig. 437. — Accesorio de taabsolutamente indispensable. ladrar a palanca. Naturalmente, que si el relojero viviera completamente aislado, entonces estos aparatos serían casi imprescindibles. Además el montaje de algunos de estos aparatos requiere mucho tiempo y, por lo tanto, no resulta económico por un trabajo o dos al año; en cambio, sería otra cosa para trabajos en serie. Las mismas razones pueden aplicase al accesorio para alisar, que raramente se necesita (Fig. 440). Coma se prepara una rueda nueva. — Si no es posible procurarse una rueda de cliquet nueva que sea intercambiable, puede adquirirse una esbozada para adaptarla, que se ajusta y se acaba como vamos a exponer, recordando que tales ruedas se venden blandas. En primer lugar se lima para dejarla del mismo grueso que la vieja; se clava un pasador corto de latón en el extremo de un mango de afinador, que sujetaremos en el tornillo de banco, y se coloca dentro el pasador, a fin de que

Fig. 438. — Aparato para redondear y acabar

I

Fig. 439. — Aparato para tallar engranajes

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la rueda pueda girar libremente (Fig. 441). Se rebaja con lima plana, y mientras se va limando hágase girar la rueda, teniendo

Fig. 440. — Accesorio para rectificar

la lima inclinada para raspar alrededor; esto es precisamente lo que se necesita, porque de esta manera se consigue un grueso uniforme. Cuando se ha rebajado al grueso deseado, se abre el agujero cuadrado de modo que se ajuste fuertemente en la sección cuadrada del árbol del barrilete, limando con una lima triangular cada uno de los cuatro lados separadamente. Con una Fig. 441. — Rueda sujeta por un lima cuadrada, ni usando única- pasador mientras se adelgaza. mente un solo costado es posible limar un agujero bien cuadrado; en cambio, una de triangular permite adentrarse en las esquinas, con lo que se consigue un trabajo limpio (Fig. 442). Cuando la rueda ya está bastante limada, puede templarse y revenirse. 22

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Para acabarla, se coloca la rueda sobre la madera con el pasador, y con una piedra esmeril (no un afinador con esmeril) se dan una o dos pasadas, de modo que se obtenga un acabado con rayado recto y limpio; para hacer esta operación es necesario asegurar la rueda con otro pasador de latón, que se clava entre dos dientes para evitar que la rueda gire. Inviértase la rueda, quítese este último pasador y amólese la nueva cara, que será la superior de la rueda, con la piedra esmeril. Puede ser que la

para arriba, y se pule la otra cara trazando amplios movimientos, iguales a los descritos al tratar del pulido a mano. Al principio se ejerce una cierta presión, que se va aflojando a medida que el pulido avanza. Obligúese a la rueda a girar durante el proceso, pues esto ayuda a romper el grano; para ello, es necesario hacer girar el palillo ligeramente; además, cuando se ha debilitado la presión, la rueda gira automáticamente. Acabada de esta manera, la superficie tendrá un gris mate apagado. Si se prefiere con mate brillante para formar conjunto con las otras piezas de acero, entonces se trabaja con polvos secos de esmeril sobre papel limpio y seco. Después del tratamiento con polvos de esmeril y aceite, se limpia por medio de bencina, se seca bien y se hace con el esmeril seco lo mismo que se hizo con los polvos de esmeril y aceite. El óxido. — El óxido es uno de los peores enemigos del reloj. Los fabricantes de relojes lo han combatido por niquelado, cromado, etc., y el procedimiento parece ser bastante eficaz para evitarlo, pero perjudica la belleza del acabado y afecta a la apariencia general de la máquina, si bien desde el punto de vista estrictamente utilitario este sistema responde a las exigencias, pues las piezas de acero no se oxidan. Otros fabricantes para conseguir lo mismo presentan las piezas de acero inoxidable, para lo cual tropiezan con dificultades de fabricación; el acero inoxidable ni se tornea ni se taladra bien y, en general, es dificultoso de trabajar. Muchos relojes llevan, y sin duda continuarán llevando, piezas de acero que pueden oxidarse; la mayoría de estas piezas son tan ligeras que no es posible, o no es recomendable, quitarles todos los vestigios de óxido. Tomaremos algunas piezas como ejemplo. Si el muelle espiral de un volante de calidad fina está oxidado, no podemos hacer otra cosa que substituirlo por otro nuevo. Si el reloj no es de muy buena calidad ni se espera de él una marcha muy exacta, las manchas ligeras de óxido pueden quitarse, o mejor dicho, casi quitarse. El óxido, sobre todo si ha estado atacando por algún tiempo, causa picaduras, y naturalmente, es necesario quitar también estas picaduras, pero

Fig. 442. — Para limar un agujero cuadrado, úsese una lima triangular.

Fig. 443. — Cómo se logra un efecto radial

rueda gire durante este amolado, pero esto no importa, pues lo que interesa es obtener una superficie lisa, de la que haya desaparecido todo vestigio del limado. Tómese ahora un nuevo afinador de esmeril y, haciendo girar lentamente la rueda con el pulgar y el índice de la mano izquierda, pásese el canto del extremo del afinador, en línea recta, a través del centro de la superficie de la rueda, trazando sucesivos diámetros con pasadas firmes y seguras. Esta operación continúa mientras la rueda da varias vueltas, obteniéndose un agradable efecto óptico, como si sobre la rueda se hubiese dibujado un espiral (Fig. 443). La finura del rayado, que debe ser igual que la de la rueda de transmisión, depende de la finura del esmeril del afinador. Si la pieza de acero contigua al barrilete tiene un acabado mate, la rueda deberá acabarse de la misma manera: quítense, primeramente, todas las señales del limado, con la piedra, como ya se ha explicado; coloqúese un pedazo de papel corriente, grueso, sobre una plancha de vidrio y encima se desparraman polvos de esmeril y aceite. Con el extremo redondeado de un palillo se aprieta contra el papel la rueda con su cara inferior

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esto no es posible con el espiral del volante. Tómese un instrumento afilado, como la punta del cuchillo de banco, y rasqúense ligeramente las partes afectadas; es verdad que se decolora el espiral, pero no tiene importancia. Métase la punta de un palillo en aceite y frótense las partes rascadas. Tan poca cosa es lo único que puede hacerse. Cuando se nos presente una raqueta oxidada, ya hay más posibilidades de conseguir un resultado satisfactorio. Frótese con una piedra esmeril tanto como se pueda, y si no es posible quitar todas las picaduras, se frotan bien con un pedazo de latón. Utilícese un canto de la pieza y oprímase bien dentro de las partes afectadas, para llenar los huecos de las picaduras, y así por lo menos eliminaremos la corrosión posterior. La raqueta se pule con el herramental de pulir a mano, como antes se explicó; una vez se haya pulido se notarán los puntos de latón, pero esto es preferible a las picaduras de óxido. Poco puede hacerse para salvar un piñón oxidado, pero si no lo está mucho, cabe intentar de conseguir algo. Para quitar el óxido de entre las alas, ante todo se rasca con una herramienta hecha de una aguja ordinaria de coser, amolada en forma de cincel. Luego se carga un palillo puntiagudo con polvos de esmeril y aceite y se frota arriba y abajo de las alas. Se limpia bien con bencina y (después de rascado para quitarle el esmeril) se carga el palillo con diamantina; se frota bien arriba y abajo, con lo cual el palillo tomará la forma de las alas y todas las superficies se pulirán. El eje del piñón se trata con un pulidor de hierro con polvos de esmeril y aceite, efectuando el acabado con diamantina. Si se trata de una pieza sobre la que no puede hacerse presión para llenar las picaduras, tal como una rueda de escape, se usa un pedazo de alambre de cobre en vez de latón. La finalidad que se persigue, en general, es quitar el óxido en lo posible; si no se puede todo, se quita la mayor parte, y después, si se ven aún algunos hoyos, se rellenan con latón o cobre. Finalmente se pulen las partes trabajadas, dejándolas con el acabado que tenían originariamente.

CAPÍTULO XVIII

EL RELOJ INGLÉS
Cuando se habla del reloj inglés ordinariamente se entiende el reloj de caracol, pero también los constructores ingleses han producido en grandes cantidades relojes con barrilete dentado. Con todo, el reloj inglés moderno no se diferencia mucho del suizo. Por tanto, todo lo dicho sobre el reloj suizo es aplicable también al reloj inglés moderno. Pero este capítulo lo dedicamos al tipo de máquina inglesa típica, especialmente a los de caracol, y como que la reparación del reloj inglés típico requiere todo un libro dedicado exclusivamente a ello, nos limitaremos a lo más preciso. Debe admitirse que algunos de estos relojes son verdaderos quebraderos de cabeza incluso para los buenos relojeros, pues resulta difícil afinarlos correctamente. El funcionamiento del escape, de los engranes del tren, del muelle real y aun de otros mecanismos es, esencialmente, el mismo en el reloj suizo que en el inglés. De todas formas, para examinar un reloj inglés, el procedimiento difiere bastante. Escape. — En un reloj inglés con platina de 3/4 y barrilete dentado, debe empezarse el examen por el escape. Pruébese el juego en el punto muerto y en el volante y quítese a continuación el espiral. Algunas virolas de espiral de volante son macizas de acero rectangular y para quitarlas se sostiene la virola con unas pinzas fuertes de latón; sosteniéndolas firmemente con la mano derecha se gira el volante en la dirección de las agujas del reloj y las pinzas en dirección contraria, al mismo tiempo que se tira suavemente del volante hacia fuera de la virola (figura 444). Después se examinan los pivotes del eje para ver

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si están torcidos; se vuelve el volante a la máquina y se atornilla su puente en posición. Generalmente no puede verse la acción de los dientes del escape sobre el áncora, porque lo priva el puente de la misma; por tal razón para verificar la retención se procede de la siguiente manera: se mantiene la máquina con la mano izquier-

súbitamente levantando el dedo pulgar, el cual no debe abandonar la platina, por más que la punta del dedo que ha estado actuando sobre el volante, ahora queda libre, como indica la línea de puntos en la figura 445. Si la retención es buena, el volante oscilará con perfecta suavidad, hasta que la elipse pegue contra el otro lado del áncora, ya que la presión sobre la

Fig. 445. — Modo correcto de sostener la máquina inglesa Fig. 444. — Manera de sacar la virola del eje del volante

da, como muestra la figura 445, dejando libre el dedo pulgar para mover el volante. Con un palillo se ejerce una ligera presión sobre la rueda segunda en la dirección de avance. Se gira el volante despacio con el dedo pulgar hasta que la elipse engrane con la entalladura del áncora y cuando ésta empieza a moverse se ejerce presión con el dedo pulgar sobre la platina de fondo para fijarla. Entonces el volante podrá moverse ligeramente en ambas direcciones sin que el pulgar tenga que correrse a lo largo del canto de la platina. De esta manera es posible comunicar un movimiento seguro al volante. Se continúa girando el mismo hasta que un diente del escape haya caído, y en este preciso momento se suelta el volante

rueda segunda habrá dado un impulso suplementario. El volante retrocederá conduciendo la elipse hasta meterse otra vez en la entalladura. En este momento se acompaña el volante con el dedo pulgar a la retención contra la otra leva. Se repite esta operación hasta que se hayan comprobado los 15 dientes en cada leva. Esta prueba demuestra solamente que la retención es segura, pero no nos indica si es excesiva; de ello trataremos más adelante. Si la retención es floja, es decir, si se desengancha, el volante no recibirá su impulso, pues el dardo se traba con el platillo y esto retiene el volante o retrasa su marcha. Es siempre interesante comprobar varios dientes sobre la misma leva antes de aceptar la causa que produce el desenganche. La retención debe ser muy ligera, y un pequeño movimiento de retroceso del volante puede dar la impresión de desenganche.

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Antes de seguir adelante no estará de más que describamos cómo se puede corregir el desenganche. En los relojes suizos, que llevan las levas salientes, esto es cosa fácil, pero no lo es tanto en los relojes ingleses, en los que las levas están fijadas al ras con el-material del áncora; así, primeramente se prueba el juego lateral de los pivotes del eje del áncora y también el del piñón de la rueda de escape; un rubí nuevo, con el agujero bien ajustado, puede corregir la retención. Si la rueda se desengancha en ambas levas, puede corregirse substituyéndola por otra mayor. Todo esto no puede asegurarse hasta que el escape haya sido examinado más a fondo. Por el momento, suponFig. 446. — El áncora dremos que la retención es correcta. retenida con un pedazo Para verificar el camino a punto de corcho. muerto se inmoviliza el áncora colocando una tira de corcho debajo de su extremo (figura 446) ; el procedimiento para verificar y corregir es exactamente el mismo que se explicó para el escape suizo. Luego se hace la verificación del ángulo, observando el movimiento del áncora con referencia al de la elipse después de la caída del diente de escape sobre la leva, de modo similar al empleado para con el escape suizo; la corrección, sin embargo, difiere de la que se emplea en aquel caso, ya que el escape inglés tiene como levas dos pasadores sujetos al áncora que, generalmente, son de latón. Para corregir la posición del áncora, se fijan las paletas en el herramental que muestra la figura 447, y, utilizando un pedazo de alambre de latón como punzón, se golpea el áncora-, hacia la posición requerida. Muchos de los relojes ingleses tienen la rueda de escape con dientes de trinquete (Fig. 448), lo que comporta más juego interior y exterior que con los dientes normales con talón. En otras palabras, la rueda de escape con dientes de trinquete requiere más caída que las ruedas con dientes de talón, siendo la razón de ello el que necesita más espacio para que el respaldo de los dientes esté libre con relación a la parte frontal de las levas, pues se meten en la rueda. Los dientes con talón, por otro

lado, están recortados por detrás de modo que las levas quedan libres inmediatamente (Fig. 449). Volviendo a la retención, los juegos interior y exterior pueden revelarnos que la rueda de escape es demasiado pequeña.

Fig. 447. — Herramental para corregir el ángulo del áncora

Montando una rueda mayor se corregirá el desenganche en ambas levas, pero si, por otro lado, el escape es correcto en otros aspectos y se desengancha en una de las dos levas, ello indica que las paletas deben, de alguna manera, aproximarse a la rueda

Fig. 448. — Rueda de escape con dientes de trinquete. La flecha indica la calda.

Fig. 449. — Escape de dientes con talón. La flecha indica la caída.

de escape. Un modo de hacerlo es montar un nuevo par de paletas algo más largas, donde lleva sujetas las levas. Esto no siempre es conveniente y algunas veces tampoco es posible. Rubíes. — Entre el escape y los rubíes existe una estrecha relación. Por eso procede ante todo examinar los agujeros de rubí del áncora, para ver si son del tipo usual inglés, o sea, en-

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garzados en anillos de latón y éstos a su vez en su asiento. Generalmente se hace una señal en el anillo de latón del rubí del volante, dos en el del áncora y tres en el de la rueda de escape. Estas señales se corresponden con otras sobre la platina para indicar en dónde se fija el rubí. Puede ocurrir que el asiento del rubí no sea perfectamente circular y que el agujero haya sido desplazado a una determinada posición que se acomode a la

ción a la profundidad de la retención; cuando el camino al punto muerto no existe o es muy pequeño, no se deben ajustar las espigas de punto muerto hasta que se tenga la completa seguridad de que la retención es correcta. Si se tiene alguna duda sobre ello se montan la rueda de escape y el áncora en el herramental de comprobar engranes; se ajusta el herramental de

Fig. 450. — Situación de los rubíes. (Nótense las señales en la platina y sus correspondientes en los anillos de latón de los rubíes.)

retención; es decir, que a fin de acercar las levas a la rueda de escape, el canto del anillo de latón ha sido limado parcialmente en su circunferencia y en la parte contraria ha sido bruñido para extender el metal. Esto hace el efecto de trasladar el agujero a un lado y, con todo, es necesario para indicar su posición (figura 450). Los constructores de escapes no admiten tal opinión como correcta, sino que dicen que se hacen las señales para asegurar la reposición exacta en sus respectivos asientos. La corrección que puede obtenerse con ello es muy poca, pero también es posible que igualmente sea exigua la que se necesite. Otro método consiste en ensanchar un poco la rueda de escape por los dientes: póngase la rueda sobre un yunque plano en el herramental de ensanchar y con un punzón de extremo plano dense repetidos y ligeros golpes haciendo que la rueda gire continuamente mientras tanto. Cuando se verifica el camino al punto muerto préstese aten-

Fig. 451. — Cómo se rebajan los dientes de la rueda de escape

modo que entre los dos pares de puntas quede una distancia igual a la que hay entre los agujeros de la rueda de escape y los del áncora, y así puede observarse exactamente la retención. Si ésta es demasiado profunda, los dientes deben rebajarse en la punta, lo que no sólo corrige la retención, sino también el camino a punto muerto. Para rebajar las puntas de los dientes móntese la rueda de escape en el torno a puntas, como vemos en la figura 451, acerqúese el soporte de la herramienta lo más posible y completamente paralelo al eje, sosteniendo firmemente una barreta Arkansas sobre el mismo. Se hace girar la rueda despacio, solamente en sentido hacia abajo, y se apalanca la barreta sobre ella hasta que le toque los dientes; manténgase la barreta firme y segura sobre la rueda, y no se levante más que en el movimiento de retorno del arco, procurando que sólo toque los dientes cuando se mueve en sentido descendente; un

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solo impulso del arco hacia abajo generalmente es suficiente para reducir los dientes, pero es recomendable efectuar una comprobación para asegurarse de que se ha logrado una retención correcta. Afortunadamente, el engrane de retención en un reloj inglés no exige un ajuste frecuente, pudiendo ser debido principalmente al hecho de que es difícil que haya sido manoseado por la audacia de un reparador sin experiencia, ya que no es tan sencillo corregirlo como en las áncoras suizas, que están a la vista. Los dientes de trinquete son más frágiles y más expuestos a desgaste que los de talón; aparte de esto, y de que el agujero del áncora sea demasiado ancho, es poco probable que se presenten otros'defectos en la retención. El mejor modo de comparar las diferencias entre el reloj suizo y el inglés, consiste en pulir una máquina inglesa y hacer el examen mientras se desmonta. Después de examinado el escape las piezas deben prepararse para su limpieza; la rueda de escape se abrillanta por inmersión en cianuro y el volante se trata como ya se describió; los asientos de los rubíes contrapivote se pulen antes de meterlos en bencina: afílese un palillo a punta corta, cargúese con diamantina seca y frótese bien alrededor de la parte achaflanada del asiento; la cara superior se pule por bruñido. Algunos relojeros para pulir las caras superiores usan un bloque de estaño con rojo y lo hacen a mano; se afirma que el pulido dura más que el bruñido, pero se ha demostrado que el bruñido se fija más satisfactoriamente. Para bruñir se coloca el rubí contrapivote sobre el mango de un afinador de madera fijado en el tornillo de banco. Se limpia un bruñidor plano sobre una piedra de esmeril fino (del O ó 00), se le frota bien con un trapo limpio, se le da una gota de aceite y se desparrama sobre la superficie. Se pone a un poco de presión el bruñidor sobre el asiento, lo que obligará a éste a meterse ligeramente dentro de la madera blanda del mango del alisador, quedando así seguro. Se bruñe dando dos o tres pasadas fuertes y seguras y luego una o dos aflojando la presión; se levanta con cuidado el alisador, porque el asiento podría adherírsele, y el resultado debe ser una bonita superficie

pulida completamente plana. No solamente conviene tratar así los rubíes del escape, sino todos los asientos de rubí y también el casquillo pivote superior del barrilete. No todos los relojes ingleses son iguales; muchísimos llevan los rubíes contrapivote del escape y de la palanca atornillados sobre los rubíes de agujero, y un casquillo, también atornillado, para la parte superior del pivote de barrilete. Cuando los asientos de los rubíes han sido pulidos, se aconseja volver a colocarlos inmediatamente y meter la platina en bencina. Tren de ruedas. — Invariablemente el barrilete lleva el mecanismo de cruz de Malta y muy frecuentemente el cubo de la pieza del dedo forma el pivote superior. Generalmente el dedo se marca con un punto, y de la misma manera el cuadrado del árbol, o bien se hace una señal en una esquina del cuadrado y el dedo se monta coincidiendo con la señal. Esto se debe a que durante la construcción del pivote se tornea en el árbol en aquella posición particular, y cambiarla después por otra esquina puede hacer que el barrilete gire descentrado. El muelle real se monta de la misma manera que en los relojes suizos. Ahora tenemos la máquina despiezada y en bencina la mayoría de las piezas. Gran número de piezas de las máquinas inglesas van recubiertas de capas metáliFig. 452. — Quitando el casquete del caracol. La flecha indica el pasador.

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cas (niqueladas, doradas, etc.), de modo que cuando se quitan de la bencina y se secan valiéndose de un trapo limpio de hilo, se deben cepillar con un cepillo blando, dándole un movimiento circular para evitar que salten escarnas. Aparte del mismo caracol, en las máquinas así designadas no hay nada que se diferencie de las máquinas de barrilete: dentado. Por lo tanto, ahora vamos a considerar el caracol. Los trinquetes del caracol están expuestos al desgaste y necesitan ser repuestos frecuentemente. Para hacerlo, antes debemos desmontar el mecanismo de caracol. Algunas veces se usa el alambre de cobrí para el pasador que fija el caracol; sí es así, se sostiene el caracol con la mano izquierda, como mu estra la figu ra 452, y se da al pivote inferior del mismo
n golpe vivo con un Fig. 453. - Manera de sacar el trinquete del caracol. u
mart íu o fo l aton . esto

un punzón pequeño de punta plana, saliendo así fácilmente (figura 453). Estos trinquetes, como se verá, sólo tienen un ligero remachado. Se lima un pivote largo en el alambre para trinquetes (Fig. 454), de modo que el pivote venga en la posición que se indica en la figura 455; el pivote debe ajustar fácilmente en el agujero de la rueda de transmisión. Se corta el alambre para trinquete, dejando el trinquete en el extremo del largo pivote como en la figura 456, y luego se rebaja y recorta con limas de aguja hasta que se ajusta en posición (Fig. 457). Se lima plana la cara superior de modo que quede un poco por debajo del reborde de la rueda de Fig. 454. — Alamtransmisión y se acaba con un pulidor con bre para trinquete de caracol. polvos de esmeril y aceite (Fig. 458). Se coloca el trinquete en posición, se invierte la rueda de transmisión sobre un yunque plano de acero y se corta el pivote sobrante tan cerca de la rueda como sea posible (figura 459). Estando aún la rueda sobre el yunque, se lima el extremo del pivote casi al ras de la rueda y, finalmente, se le dan uno

cortara el pasador de cobre, soltando el casquete, y la parte de dicho pasador que habrá quedado dentro del árbol del caracol saldrá con sólo empujarla. Se extrae la rueda de transmisión de la fuerza y con ella los dos trinquetes que lleva montados. Si va sujeto con pasador de latón, éste se quita empujándolo por su parte estrecha con un punzón de punta. El trinquete o trinquetes gastados pueden sacarse de la misma manera. Se pone la rueda de transmisión sobre un yunque con un agujero bastante grande para que quepa en él el trinquete y se da un ligero golpe al remache del trinquete con

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Fig. 455. — Posición Fig. 456. — Trinquete Fig. 457. — Trinquete del pivote del trin- en el extremo del pi- casi acabado para ser quete. vote. montado.

o dos golpes suaves con un martillo de bola para remacharlo. La rebaba sacada por el limado es casi suficiente para sujetar el trinquete, pero un ligero remachado lo hace más seguro. Se prueba para ver si es completamente libre y asegurarse de que el resorte puede accionarlo satisfactoriamente. Si el trinquete,

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antes del remachado, se dejó un poco por debajo del reborde, debe estar libre. Si se traba, se le aplica un poco de aceitó y se

siones, que tenga que quitarse el mínimo de material para limar el pivote en su posición. Antes de empezar a limar, el trinquete será como representa la figura 460 y si la varilla es delgada ello no presentará dificultades. Los trinquetes, ya sean hechos de alambre, ya sean los de varilla, jamás se templan.

Fig. 460. — Trinquete obtenido limando una varilla rectangular de acero. Las lineas de puntos verticales limitan la parte original de la Fig. 461. — Reduciendo la rueda varilla metálica y las otras de trinquete del caracol. el trinquete acabado. Fig. 458. — Puliendo la superficie superior del trinquete

le mueve en ambos sentidos con un palillo puntiagudo; si esto no lo deja todavía libre, se aplica un poco de polvos de esmeril con mayor cantidad de aceite y se mueve nuevamente, siendo seguro que esta operación le dejará perfectamente libre. Después de aplicar los polvos de esmeril debe limpiarse bien la rueda con un cepillo duro de relojero impregnado de bencina y frotarse alrededor
Fig. 459. — Corte del pivote del trinquete.
todo

del trinquete. , , :. • Conviene quitar vestigio de abrasivo.

Aun se encuentra alambre para trinquetes de caracol en algunas tiendas, pero en caso contrario puede utilizarse una varilla rectangular, siguiendo el procedimiento explicado antes. La varilla debe ser de tales dimen-

Algunas ruedas del caracol con dientes de trinquete son de acero, principalmente en las máquinas de platina de 3/4. Son solidarias con el cuadrado del caracol y mantenidas en posición por tres tornillos roscados en el mis- mo. Si tal rueda se gastara, lo que es raro, la mejor solución consiste en Fig. 462. — Nueva rueda de montar otra nueva. Tales piezas ac- trinquete para ajustarse a la pieza de caracol. tualmente ya no se encuentran, por lo que nos inclinaríamos a recomendar poner una nueva rueda al árbol antiguo. En primer lugar se quita la rueda del caracol y se monta en el torno con un mandril elástico. Se Fig. 463. — Rueda nueva de sujeta el árbol por el privóte supe- trinquete en posición. rior, y se rebaja cerca de un tercio de su diámetro y a la mitad de su grueso (Fig. 461). Se busca una rueda con dientes de trinquete del tamaño correcto y se la rebaja de modo que ajuste prietamente (Fig. 462) al rebajado que hemos hecho antes, asegurándonos de que la rueda está

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bien centrada. Se reduce la nueva rueda al grueso correcto, se taladran los agujeros y se remachan juntas las dos piezas (figura 463). Las ruedas de latón se gastan más aprisa, pero también son de más fácil reposición. Se quita la vieja por apalancado con el

dril elástico en el torno y se refrenta la superficie superior de la rueda al grueso correcto, que viene determinado por el reborde de la rueda de transmisión; debe ser un poco más baja por la

Fig. 466. — Montaje de la nueva rueda de trinquete.

Fig. 464. — Separando la rueda de trinquete de latón

Fig. 467. -~ Pasadores para sujetar el nuevo trinquete. Aparte, detalle del extremo plano del pasador.

cuchillo de banco (Fig. 464). Quítense los dos pasadores qu<: la sujetan; algunas veces pueden arrancarse, pero si ello no es posible, se rebajan al torno dejándolos a ras. Se hace una señal en el caracol cerca del canto exterior, a ángulo recto con los pasadores originales (Fig. 465). Se escoge una nueva rueda y se ensancha el agujero de centro con un escariador cortante hasta que se ajuste prieta en el árbol del caracol. Se quitan las rebabas con una lima y se mete la rueda en el árbol hasta que se asiente perfecFig. 465.—La fle-

Fig. 468. — La nueva rueda de trinquete montada.

tamente plana (Fig. 466). Después hay que cha indica el pun- asegurarse de que todo está bien centrado. Lueto para señalar la go se taladran dos agujeros diametralmente opuestos en la línea de la señal; como hemos marcado el caracol, estaremos seguros de que los nuevos agujeros no van a coincidir con los antiguos. Se hacen los pasadores de latón que ajusten bien y se meten en los agujeros, dejando los extremos planos y a escuadra para que agarren en toda la longitud (Fig. 467) ; con unas tenazas se corta la parte sobrante de los pasadores; se ponen en un manposición de los nuevos pasadores.

misma razón que se dio cuando tratábamos del ajuste del trinquete. El centro de la rueda de trinquete se tornea para liberar el cubo de la rueda de transmisión. No se necesita remachar los pasadores. En la figura 468 se ve el trabajo acabado. Limpieza^ — Ahora vamos a ocuparnos de la limpieza del caracol y de cómo se vuelve a montar. Si se han lastimado los pivotes pueden repulirse. Los costados del cuadrado se pulen con un pulidor de hierro cargado con polvos de esmeril y aceite y se dejan grises. Para quitar las rebabas producidas por una llave demasiado larga o gastada, se mantiene el cuadrado sobre un

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yunque plano de acero y se golpean sus costados con el martillo de cara plana, a fin de rehacer el cuadrado sin reducirlo demasiado; para quitar las rebabas es mejor hacerlo así que con la lima. Se acaba gris, como antes. La parte terminal del cuadrado se pule con diamantina. Se sujeta el caracol en el herramental de pulir cabezas de tornillo, se toca el extremo del cuadrado con una barreta Arkansas para quitar las rebabas, se

go lateral. Ahora se invierte la dirección del caracol para cerciorarnos de que actúa el resorte de la rueda de transmisión: esto puede comprobarse observando el pasador que opera en el agujero coliso de la cara inferior de la gran rueda (Fig. 471). Si el caracol está demasiado prieto el resorte no podrá hacerle retroceder. Esto puede corregirse sosteniendo el caracol como se ve en la figura 452 y dando en el pivote inferior un ligero golpe con el martillo de latón; algunas veces es suficiente un toque con el respaldo de un cepillo de relojero. Se ajusta hasta que el caracol Fig. 470. — Cortando el pasador del caracol retorna por la fuerza del resorte de la rueda de transmisión; el caracol debe estar libre, exento de juego lateral y axial con la gran rueda, pues de otra manera habría dificultades con el fiador de la rueda de transmisión cuando la máquina estuviera montada. El resto de la máquina se limpia de la manera usual. La cadena se limpia dándole una vuelta sobre un palillo sujeto en el tornillo de banco (Fig. 472), al que se ha aplicado un poco de aceite donde indica la flecha, y tirando de ella a derecha y a izquierFig. 471. — La flecha da hasta que esté bien flexible; luego se indica el pasador del limpia con bencina y se cepilla bien hasta resorte de la gran que esté seca, y sosteniendo la cadena rueda. como indica la figura 473, se pasa rápidamente a través de una llama de alcohol para destruir si hay algún pelo o pelusilla. Esto es muy importante, especialmente con los de platina de 3/4, porque el volante oscila cerca de la cadena y un pelo tocando el volante varias veces puede ser la causa de una falta difícil de hallar cuando se regula.

Fig. 469. — Suavizando los cantos superiores del cuadrado del caracol

pule con un pulidor de bronce cargado con diamantina, y se termina la operación con boj y diamantina. Los cuatro cantos superiores se eliminan, es decir, se achaflanan ligeramente con una barreta Arkansas (Fig. 469), dando el acabado vivo que interese. Se limpian todas las partes con bencina. Se pone un poquitín de aceite en cada trinquete, un poco más «n la rueda de trinquete y muy poco en el árbol en donde se mueve la rueda de transmisión. Se colocan en posición esta rueda y luego la gran rueda, y se aplica un poco de aceite en el rebajado donde trabaja el casquete y otro poco en el centro donde gira la gran rueda. Se pone el casquete en posición asegurándonos de que está bien centrado; el agujero que lo atraviesa debe coincidir con el agujero del árbol. Se lima un pasador de cobre a una conicidad suave y se mete prieto; luego se corta el pasador junto al casquete con el cuchillo de banco (figura 470). Se sostiene el caracol con la mano izquierda por la gran rueda y se hace girar la parte cónica del caracol por el cuadrado; es importante que esté completamente libre sin ningún jue-

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Una forma de gancho para el muelle real que puede ser necesario adoptar es el llamado gancho cuadrado. Fuera de esto, el procedimiento de poner gancho en el muelle es el mismo que

figura 474 — y finalmente se limpian las cuatro caras con una barreta Arkansas. Se mantiene la varilla en posición en el barrilete y con una punta de grabar se marca una línea en el interior y otra en el exterior del acero, que indicarán el grueso del gancho. Se retira la varilla y se sujeta en ángulo de unas entenallas, de modo que Fig. 474. — Indicando el de hacerlo. «enganche» del acero antes sólo sobresalga de las garras la parte que queda dentro del barrilete. Limando esta parte, se hace una espiga como indica la figura 475. Es importante la posición de esta espiga, que debe estar hacia la parte

Fig. 472. — Limpieza de la cadena

se explicó cuando de ello tratábamos al ocuparnos de los relojes suizos. Se escoge un pedazo rectangular de acero suave, un poco mayor que el tamaño del agujero >en el barrilete. En las tiendas
Fig. 475. — Limando el pivote para el gancho cuadrado.

Fig. 473- — Llameando la cadena

Fig. 476.—Forma del terminal del muelle real y agujero para el gancho cuadrado. Fig. 477. — Remachando el gancho en el muelle

de suministros se venden varillas de acero llamadas "acero para ganchos", que son muy útiles para este fin. Se lima el extremo para que se ajuste bien en el agujero del barrilete — es importante que ajuste en él a un ángulo como el que se indica en la

anterior del gancho para que no tenga propensión a soltarse. Dése su forma al terminal del muelle real y taládrese en el mismo un agujero como vemos en la figura 476. Se remacha

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el gancho, parcialmente acabado, en el muelle (Fig. 477), dejando un remache algo redondeado, no limado a nivel; se necesita un pequeño soporte en este sitio. Luego se corta un poco por encima de la raya trazada como señal, que indicará la porción que sobresaldrá del barrilete. Se lima el extremo del gany se quitan las rebabas de los cuatro canSe tuerce el muelle con los alicates forrade latón a la curvatura aproximada del interior del barrilete (Fig. 478). Se arrolla el muelle en el aparato adecuado para ello, que se representa en la figura 479, poniendo en acción la palanca para retener el gancho. Se lleva el barrilete al muelle con el
Fig. 478. — El cho muelle real torci- tos. do a la curva interior del barrilete. dos

ayudarle un poco. Cuando el muelle está en posición, se sujeta el barrilete con la mano izquierda y se golpea con el respaldo de un cepillo de relojero, cerca del gancho, lográndose entonces que el gancho se acomode bien en su sitio. Se rebaja mediante una lima fina, procurando no tocar con ésta el barrilete y finalmente con una barreta Arkansas se quitan las rebabas. Ahora se saca el muelle del barrilete para acabar el extremo superior

Fig. 480. — Pulido del extremo superior del gancho cuadrado

Fig. 479. — El muelle real en el arrollador, preparado para introducirlo en el barrilete.

agujero opuesto al gancho, se suelta con cuidado el trinquete y se deja que el muelle se desarrolle despacio. El gancho debe entrar en el agujero del barrilete, aunque algunas veces sea preciso

del gancho. Se mantiene el terminal del muelle plano sobre el mango de un afinador de esmeril, sujeto en el tornillo de banco, y con el pulidor, polvos de esmeril y aceite, se pule la superficie superior (Fig. 480) ; luego se limpia y se pule con diamantina. Y después de esto el muelle puede ya colocarse definitivamente en el barrilete, como se hizo antes. Con todas sus piezas limpias la máquina puede ya montarse. El caracol, el resorte, el barrilete, ruedas de centro, primera y segunda, se colocan en su sitio, pero no se hace lo mismo con la cadena. Se coloca la rueda de trinquete del barrilete y el trinquete en posición y se vuelve el barrilete y el caracol de modo que el gancho de la cadena se encare con el canto exterior. Engánchese la cadena primero en el barrilete, asegurándose de que se hace con el gancho correspondiente (Fig. 481) ; se coloca el dedo índice de la mano izquierda de modo que la cadena se apoye en él y descanse detrás del mismo. Se sujeta

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EL RELOJ INGLÉS

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el otro gancho de la cadena en el caracol, con el dedo se tensa la cadena (Fig. 482) y se arrolla en el barrilete. Si la máquina se sujeta con el trinquete sobre la rueda de trinquete éste caerá dentro de un diente. La ilustración corresponde a una máquina de platina completa, pero el procedimiento es el mismo para una Fig. 481. — Ganchos de la cadena del caracol. de platina de 3/4. Izquierda, gancho para el barrilete; derecha, Se retira el dedo y gancho para el caracol. se continúa haciendo rodar el barrilete hasta que toda la cadena esté arrollada sobre el mismo y la tensión de la cadena haya hecho girar el caracol. Para empezar se da al muelle real tres cuartos de vuelta y se aprieta el
— Modo de sostener la cadena Fig. 482. mientras se monta.

cuando se desarrolle el muelle real levante exactamente el peso de la varilla. Si se levanta demasiado aprisa, se corren los pesos hacia afuera. La fuerza del muelle debe levantarla justamente cuando está arrollado por completo. Cuando tenemos el peso ajustado se deja al muelle que se desarrolle, y a cada revolución del caracol, el peso debe levantarse con la misma facilidad,

trinquete del barrilete, Luego se ajusta la cadena sobre éste de modo que las espiras estén equidistantes, lo que se consigue fácilmente con un palillo en punta. Se sujeta la varilla de ajuste (Fig. 483) en el cuadrado del caracol y se arrolla completamente. Se da cuerda muy despacio y se observa cuidadosamente si la cadena se aloja bien en la ranura del caracol. También hay

Fig. 484. — Empleo de la varilla de ajuste

Fig. 483. — Varilla de ajuste

que observar si actúa satisfactoriamente la pieza de retención. La cadena levanta el dedo de tope de modo que la pieza de retención del caracol esté a escuadra con el extremo cuando toda la cadena está arrollada en el caracol. Se sostiene firmemente la máquina (Fig. 484) y se permite al tren que gire despacio, lo que obligará a la varilla de ajuste a girar, siendo lo ideal ajustar los pesos corredizos de la varilla a una posición tal que

o velocidad, hasta que la cadena esté otra vez toda sobre el barrilete. Si el muelle no tiene bastante fuerza para levantar el peso en la última vuelta, se corre éste un poco, y si la última vuelta fuera más fuerte que la primera, el muelle ha sido demasiado arrollado desde el principio. Si la curva del caracol es incorrecta el ajuste exacto tal vez no sea posible; en tal caso hágase el ajuste lo mejor que se pueda. El procedimiento con las máquinas de platina entera es exactamente igual que para las de 3/4, con la única excepción de que cuando se hace el montaje se omite de momento la primera rueda. El escape se monta sobre la misma platina que el tren, y Qo puede funcionar si no está todo el tren montado. Después que se ha hecho el ajuste del caracol, se coloca la i .a rueda en Posición, quitando el puente como indica la figura 485. Cuan-

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do está montado con el escape en posición, tanto en las máquinas con platina de 3/4, como con las de platina entera, se observa atentamente la rueda de transmisión en el punto donde opera la retención. Se arrolla el muelle real dos o tres dientes de trinquete y se suelta la llave; si la transmisión está montada correctamente, se verá que ésta se descarga haciendo correr tres o cuatro dientes la rueda de transmisión. De modo que cuando se ha dado toda la cuerda, el tren de engranajes no girará al revés y el resorte cuidará que el tren gire hacia adelante durante el tiempo que se da cuerda. Cuando el reloj de caraFig. 485. — Puente de una máquina de col está completamente monplatina entera sin la rueda i.a. tado y se desea ponerlo a la hora, después que se ha quedado sin cuerda, se hallará que el tren no empezará a moverse al acto de dark cuerda. El tren de un reloj con barrilete dentado se pone en marcha así que se da algo de cuerda, pero para lograr esto en un reloj de caracol es necesario arrollar en sentido opuesto al de dar cuerda, de modo que se cargue el resorte de transmisión; para ello basta con un ligero movimiento de la llave. El resorte de la transmisión toma sólo de 3 a 5 dientes de la rueda de transmisión para montarlo. Generalmente las llaves de reloj recogen polvo, pudiendo éste transmitirse al agujero superior del caracol y perjudicar el movimiento regular del pivote. Para evitar sus efectos perjudiciales es conveniente montar un sombrerete o tapadera en el cuadrado del caracol. Cuando se desmonta una máquina con caracol no se puede dejar que descargue el muelle real como se hace con las máquinas con barrilete dentado. El procedimiento para ello en las máquinas de platina 3/4 es el siguiente: quítese el escape y déjese que el tren se descorra, trabando antes la rueda segunda con una astilla de madera y quitando luego la rueda de escape y el áncora. Úsese con cuidado la astilla para frenar la rueda segunda, de modo que el tren no se descorra instantáneamente,

pues con ello podría estropearse. Entonces se afloja el tornillo del trinquete de la rueda de este nombre, se mete la llave en el cuadrado del barrilete y se deja caer la pieza que sujeta el resorte. Con los de platina entera se quita ante todo el volante, se acuña la segunda rueda, se quitan los pasadores de la platina superior (o los tornillos si los lleva) de cerca del áncora solamente, se apalanca la platina lo justo para quitar el áncora y se vuelve a asegurar la platina. Se deja al tren que gire, usando la astilla como freno, igual que antes, y que el muelle real pierda su fuerza.

FIJACIÓN DE RUBÍES

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ferencia exterior exacta y los costados bien paralelos al eje, de modo que suponiendo que el agujero de la platina corresponda al tamaño del rubí, éste no puede dejar de colocarse bien respecto al plano de la platina.
CAPÍTULO XIX

FIJACIÓN DE RUBÍES
Uno de los mayores adelantos en la construcción de relojes se hizo cuando se descubrió que un rubí podía recibir la forma exacta exterior de una circunferencia y su agujero ser concéntrico con ella, de manera que con un ajuste cuidadoso con la platina podría, por sí sólo, mantenerse en posición por forzamiento; ello significaba que el reloj podía ser de construcción más sencilla, más exacta y más económica y, lo que es mucho más importante, más fácil de reparar, pues con los métodos antiguos del anillo atornillado o la fijación por remache la exactitud del ajuste, por intervenir mayor número de operaciones, no era tan segura. Las modernas prácticas de la ingeniería aceptan realmente la teoría de sujeción por forzamiento o fricción, refiriéndose invariablemente a los ajustes de encaje forzado. En el caso del rubí es un ajuste a encaje forzado en la platina; es decir, el agujero de la platina es un poco más pequeño que el diámetro exterior del rubí, siendo la elasticidad del metal de la platina o puente lo que agarra al rubí. La presión del rubí contra las paredes del agujero en el metal es suficiente para retenerlo en posición por un tiempo indefinido, particularmente cuando no hay presión axial sobre el asiento del rubí. Como se necesita una presión de unos 7 Kg para quitar un rubí ajustado correctamente por encaje forzado, es muy improbable que sea desplazado por desgaste ordinario o durante una reparación de la máquina, cuando se le limpia con un palillo. La gran ventaja que tiene un rubí encajado a presión sobre los demás sistemas de sujetarlo, es que resulta más fácil colocarlo perfectamente recto. Los rubíes se suministran con su circun-

Fig. 486. — Equipo para el ajuste de rubíes por encaje forzado

En la mayoría de casos, cuando se fijan los rubíes por frotamiento en su agujero, la pieza en la que ha de colocarse el rubí se pega con goma laca al mandril de pegamiento y se tornea el asiento del nuevo rubí. En. esto se puede errar por varias

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FIJACIÓN DE RUBÍES

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razones: la pieza puede no estar perfectamente plana sobre el mandril, y probablemente no lo estará, como se demostró al tratar de este mandril; aunque sólo esté muy ligeramente fuera del plano, ello ya obligará al rubí a situarse inclinado. Además no hay el mismo control sobre el juego axial como con el rubí

lamente calibrados y su tamaño viene indicado en un lado: por ejemplo, 109 significa que tiene 1,09 mm. Algunos escariadores marcan o,oí mm por sobre su verdadero tamaño; el usuario deberá comprobarlos, midiéndolos antes de emplearlos. A medida que nos precise para el ajuste de algún rubí, des-

Fig. 487. — Prensa de montar rubíes

a encaje forzado. Otra considerable ventaja de este sistema es la rapidez de la montura y ajuste del rubí. El aparato para montar rubíes La Favorite es muy popular en Suiza, suministrándose con gran número de accesorios, como yunques, punzones, etc. La figura 486 muestra el equipo completo, del cual la prensa (Fig. 487) es la pieza esencial. Los yunques, algunos de los cuales son planos y macizos, contrariamente a otros que son huecos, se ajustan en el pie de la prensa. Los punzones de varios tamaños, planos o huecos, se ajustan al árbol del cabezal de la prensa (Fig. 488) .'El que se representa en la figura 489 es para montar el rubí del volante; es hueco y del tipo autocentrante. El aparato lleva asimismo escariadores para abrir el agujero en el metal antes de ajusfarle el rubí, que están perfec-

Fig. 488. — Montaje de los punzones en el árbol de la prensa

cribiremos los demás accesorios: la figura 490 muestra los suministrados con cada aparato de los citados. Los rubíes para el tren se suministran con agujeros cilindricos o hiperbólicos, y siempre con estos últimos los de eje de volante. También es posible obtener casquillos o aros de latón, de modo que puede operarse en los agujeros hechos en latón que no llevan rubí, como el agujero de centro, de la misma manera que hacemos para montar los rubíes. Lo primero que ha de hacerse antes de colocar un rubí es disponer la herramienta de modo que sea correcto el juego axial
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de la pieza que se mete en el agujero del rubí; para hacerlo se procede de la siguiente manera: se coloca un yunque plano en el pie de la prensa y se pone la pieza en la que se desea colocar el rubí — supongamos el puente de las ruedas i .a y de centro — sobre el yunque, de modo que la cara inferior del rubí mire hacia arriba. Móntese luego un punzón de punta plana, de los utilizados para presionar el rubí en su alojamiento, en el árbol de la prensa. Ajústese el tornillo micrométrico de la parte superior de la prensa de modo que el punzón cuando se baja sólo toque ligeramente la superficie del rubí; este ajuste limita el movimiento del punzón, asegurándose así de que el nuevo rubí sea presionado hasta la misma profundidad que el original. Ahora sería el momento de
Fig. 489. — Punzón autocen- corregir el juego axial, si fuera netrante. cesario; si el rubí original no está

ta un escariador dentro del árbol del cabezal y se ensancha el agujero para borrar el asiento y sujeción del rubí viejo. Cuando el escariador ya no corta, no por ello dejará de adelantar hasta que toda su parte cilindrica haya actuado en el agujero: sólo así podremos asegurar que se ha abierto al tamaño exacto, que es lo más importante. Para borrar completamente el asiento antiguo asegurando que todo el agujero1 está repasado y obtener un

Fig. 490. — Accesorios que acompañan a la prensa

aplastado y tiene solamente rajaduras o el agujero demasiado grande, será posible verificar el juego axial, y de necesitarse, por ejemplo, aumentarlo, se ajusta el tornillo micrométrico, a fin de que el punzón pueda descender algo más; para hacerlo, deberemos retirar el puente del yunque, y con ello se comprenderá la utilidad de este ajuste micrométrico, ya que permite estimar la cantidad de juego que se aumenta. Si, por el contrario, el rubí está aplastado o roto, puede tirarse, y si se ha perdido, ajústese el punzón de modo que su cara corresponda a la posición estimada del rubí original. Hay varios procedimientos para fijar un rubí; algunos son montados por el exterior y otros remachados por el interior; debe saberse decidir el método a seguir según la posición de la cara del rubí. Con todo, una vez ajustado el tope para el juego axial, fíjese por el tornillo moleteado y después quítese con un palillo el rubí inservible. Luego se vue'lve a colocar el puente sobre .el yunque, se mon-

perfecto montado del rubí, puede ser necesario substituir el escariador por otro mayor en uno o más números, y al hacerlo se aconseja reemplazar, cada vez, el escariador usado por el del número mayor siguiente, para evitar la posibilidad de hacer un agujero descentrado. Puede ocurrir que después de ensanchar el agujero, para borrar el asiento original no se encuentre un rubí de suficiente diámetro. En tal caso, se procede como sigue: existen aros de latón graduados lo mismo que los rubíes, es decir, con diámetros interiores y exteriores variables de centésima en centésima de milímetro; tómese nota, pues, del tamaño del último escariador empleado y escójase un aro de latón de un diámetro exterior aproximadamente una centésima de milímetro mayor; móntese el rubí en este aro y precédase luego como se hace corrientemente con el rubí solo. Puede ser necesario abrir el agujero del puente bastante más que si fuera para el rubí solo; de

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otro modo la pared del aro tendría que ser tan delgada que no podría trabajarse con él. La siguiente operación consiste en achaflanar ligeramente ambos lados del agujero para quitar las rebabas que pueda haber. El achaflanado del lado interior actuará como una guía para cuando se introduzca el nuevo rubí; móntese la herramienta de achaflanar (Fig. 491) en el árbol del aparato y utilícese para quitar las rebabas, especialmente las de la cara inferior, haciéndolo con preferencia a mano para asegurar que el achaflanado sea concéntrico con el agujero. Anótese el tamaño del último1 escariador usado, dato que se encuentra en su costado, y escójase un rubí de agujero adecuado para el pivote, de diámetro una centésima superior al del escariador. Por ejemplo, si el último escariador marcaba 70 (0*70 mm), el rubí se tomará de la botella marcada con 70, que significa 0,70 mm. De hecho, si se mide el escariador del número 70, seguramente se comprobará que sólo tiene 0*69 Fig. 491.—Herramienta de milímetros, esto es, una centésima de milímetro achaflanar. menos que el diámetro del rubí. Los constructores del aparato y los escariadores hacen -esto adrede para facilitar la labor del reparador, pero de todas maneras éste .deberá siempre asegurarse de que cumple lo que indicamos al principio de este párrafo. Coloqúese el puente sobre un yunque que tenga un agujero de diámetro superior al exterior del rubí, de forma que éste pudiera sobresalir libremente, en caso que fuese necesario, por el otro lado de la platina; este resalto del rubí debe de ser muy limitado, a fin de que el metal circundante soporte el máximo esfuerzo; se necesita una presión de unos 15 Kg para insertar el nuevo rubí, debiendo procurarse que el metal no se tuerza. Se coloca el rubí sobre el agujero del puente, con su cara inferior para arriba, y en seguida se apreciará la necesidad del achaflanado. Bájese el punzón de punta plana sobre el rubí, ejerciendo con la palanca una presión moderada, constante y firme hasta que el tope impida descender más,

y una vez hecho esto el trabajo ya no requiere acabado alguno. La figura 492 muestra el remachado de fijación del rubí; en este caso es un rubí de eje de volante, pero el procedimiento no varía para los distintos rubíes. Las figuras 493, 494 y 495 muestran las diversas fases en el escariado de un agujero para un rubí. La figura 496 muestra un punzón hueco presionando el rubí en su agujero; para un rubí de cara plana sirve igualmente un punzón Fig. 492. — Rubí sin ser hueco. Si el rubí tiene la cara bomremachado. beada, es indispensable un punzón hueco, pues con él la presión se ejerce sobre el diámetro exterior y se evita el peligro de aplastar el rubí; en este caso el punzón adecuado es el que representa la figura 496; también hay punzones autocentrantes cuya descripción no consideramos esencial. Las figuras 497 y 498 muestran el mandrinado o escariado del agujero en el aparato. Cuando se desea substituir un rubí por otro, el procedimiento es similar al descrito; téngase en cuenta el juego axial y fíjese el tope en consecuencia. Quítese luego el ruFig. 494. — Escariando bí viejo, y como paFig. 493. — Escariael agujero. dor a punto de cortar. ra ello ha de ejercerse una presión de 7 Kg, es aconsejable hacer la operación en el aparato; empléese un yunque que tenga un agujero que pueda recibir cabalmente al rubí viejo, y con un punzón largo montado en el árbol se hace actuar la palanca hasta extraerlo. Así se consigue una firme presión vertical, y como el metal que circunda el rubí tiene buen soporte en el yunque, no se corre el riesgo de

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que el agujero se deforme por la fuerte presión. Ahora escogeremos un escariador que ajuste prieto en el agujero y lo pasa-

Fig. 495. — El escariador actuando

Eig. 497. — Escariado del agujero

Fig. 496. — Colocación de un rubí en su agujero. Fig. 498. — Parte cilindrica del escariador actuando.

remos a través del mismo; si el escariador queda libre, se toma el del tamaño mayor siguiente para que ensanche ligeramente el

Fig. 500. — Accesorio para sujetar piezas pivote, y como éste casi agujero a fin de asegurarnos de que le damos un determinado tamaño. El secreto del éxito coasiste en que el diámetro del aguje ro sea o.oí mm menor que el del rubí El ajuste del rubí se efectúa igualmente que antes. Ahora vamos a poner paralelo el eje de un agujero con e] eje de la platina. Consideraremos el agujero de rubí de volante; Fig. 499. — Accesorio para verticalizar provisto el procedimiento es el de garras. mismo para los de rubí del tren, excepto la situación del tope. Es mejor verti-

pequeñas,

toca al rubí cojinete en

calizar desde el rubí inferior y colocar nuevo el superior. Primeramente se quita el puente del volante y se deja sobre el yunque del aparato con su cara superior para arriba; se ajusta el tornillo micrométrico de modo que el punzón — que esta vez debe ser hueco, especial para rubí de volante — toque ligeramente la cara superior del rubí. El juego axial viene determinado por el rubí contra-

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la cara superior, desde allí tomaremos nuestra medida. Quítese el rubí viejo, atorníllese el puente sobre la platina inferior, quitando también el rubí contrapivote inferior del volante. Se monta en el aparato el accesorio representado en la figura 499 y se dispone la platina entre las garras de modo tal que el punto interior del punzón se ajuste en el rubí inferior del volante, y cuando se ha logrado se aprietan las garras. Se escoge un escariador un poco menor que el agujero del puente, se monta en el árbol de la prensa y se baja hasta dentro del agujero para ver si puede empezar a cortar. Como el agujero superior no está vertical, o en línea con el inferior, el cortado posiblemente empezará por un solo lado del agujero; se continúa de está manera, subsFig. 501.—Juego de yunques y punzones tituyendo el escariador útiles para muchos usos. por el de diámetro inmediatamente superior, hasta que se obtenga el corte completo en todo el círculo del agujero, lo que será indicio de que éste ya está en línea con el inferior. Se retira la platina del aparato y se coloca en lugar del accesorio a garras un yunque plano con un agujero, se desatornilla el puente de la platina y se pasa el mismo escariador a través del agujero hasta que actúe toda su parte cilindrica. No hubiera sido posible hacer esto con el puente atornillado, porque no había bastante profundidad para el escariador. Se achaflanan ambos costados como antes y se presiona un nuevo rubí desde el exterior, es decir, en sentido contrario de

cuando se ajustaba para el tren. De esta manera se consigue un juego axial correcto. Para la montura de un rubí de volante bastan las instrucciones dadas para verticalizar un agujero. En el montaje de un rubí en una pieza pequeña, tal como el puente del áncora, o

Fig. 502. — Remachando un eje de volante

un rubí contrapivote en su pieza, se usa el accesorio representado en la figura 500, que suponemos no necesita explicación. Se sigue exactamente el mismo procedimiento para montar un rubí contrapivote que para un rubí con agujero. Si se posee un juego de yunques y punzones como el reproducido en la figura 501, la prensa La Favodte puede emplearse como herramienta para remachar y para presionar; cuando se la hace servir como tal se desmonta la palanca (Fig. 502). También puede servir para montar agujas {Fig. 503.) y cristales irrompibles (figura 504) Hay dos métodos para montar un rubí por remache: uno

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empleando el torno y el otro usando a mano una herramienta especial. Nos ocuparemos en primer lugar del procedimiento que se funda en el uso del torno. Por este procedimiento, para substituir un rubí viejo se quita ante todo este rubí, empujándolo para fuera con un pa-

usa la misma herramienta de bruñir, pero por su cara redondeada, pudiendo ver en la figura 507 el procedimiento a seguir. Algunos rubíes se fijan por bruñido del metal circundante al asiento y no por pestaña previamente hecha.

Fig. 505. — Apertura del asiento del rubí.

Fig. 506.—El asiento preparado para recibir el rubí.

Fig. 503, — Montaje de una aguja de reloj empleando la prensa, La Favorite

lillo; esto hará que se levante la rebaba que lo mantenía; se pega luego la pieza en un mandril de pegamiento en el torno y se la centra; para abrir la rebaba de sujeción con un bruñidor (figura 505) se mantiene esta herramienta primeramente a ángulo y luego se va elevando gradualmente para levantar el metal de remache del rubí, haciendo que el árbol del torno gire despacio mientras tanto. Cuando el asiento del rubí está libre y abierto (Fig. 506) se escoge un rubí de agujero adecuado para el pivote y que al mismo tiempo ajuste por el exterior con el asiento abierto; se pone un poco de aceite sobre la superficie del rubí, de modo que cuando esté colocado en posición se mantenga fijo mientras se remacha por bruñido. Para hacer esto se

Fig. 504. — Accesorio para montar cristales irrompibles. ^-

Fig. 507.—Remache por bruñido de la pestaña sobre el rubí.

Fig. 508. — Bruñidor de remachar.

En este caso se emplea la misma herramienta de la figura 505, para abrir el asiento, pero para sujetar el rubí se utiliza el

Fig. 509. — Remache por bru- Fig. 510. — Fases de la construcción de ñido del metal del puente. la herramienta de montar rubíes.

otro extremo del bruñidor, completamente redondeado (figura 508) en la forma que indica la figura 509. Para la fijación a mano se emplea un juego especial de herramientas (Fig. 511). El rubí viejo se extrae como se ha explicado

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antes y con la herramienta se abre el asiento de la siguiente forma: se sostiene la herramienta (del tamaño correcto) bien vertical en el asiento y mientras tanto, por medio del tornillo, se
CAPÍTULO XX

RUBÍES PARACHOQUE El reloj resistente a los choques no puede considerarse como una novedad, pues representa el resumen de lo que se ha estado estudiando durante mucho tiempo. Parece extraño, pero Bréguet (1747-1823) usó ya una disposición resistente al choque, el "paracaídas", no obstante lo cual después de él muy poca atención se prestó a dicha disposición. Durante los últimos 25 años renació la idea y buen número de relojes suizos tienen alguna forma de disposición parachoque. El eje del volante y sus rubíes son las partes más vulnerables del reloj y las que se estropean más fácilmente por un golpe o una caída; así, pues, estas piezas merecen la máxima atención. Es verdad que en relojes con disposición parachoque se han hallado Fig. 514. — El «Incabloc» también ejes de volante rotos, pero se distingue por la forma del resorte que sostiene el j cuántas veces estos mismos ejes habrán rubí contrapivote. sido salvados por la disposición parachoque! Y no sólo es útil para la protección de los pivotes' del eje contra la rotura, sino también contra otras averías menores: un reloj sin disposición parachoque puede, como resultado de un ligero golpe o sacudida, averiarse en los pivotes del eje del volante, de forma que quizá no llegue a pararse el reloj ni a reportar grandes perjuicios para la regulación, pero el usuario notará que la exactitud no es la de antes. Tal vez no necesite

Fig. 511. —Herramientas especiales para el montaje a mano. Arriba, para cerrar la pestaña; abajo, para abrirla.

van abriendo las mordazas hasta que deje el asiento expedito, y se las hace girar con los dedos alrededor (Fig. 512). Cuando se nota que la herramienta queda libre, se abren las mordazas un poco más y así hasta que se ha abierto todo el asiento y está libre para recibir el rubí. Luego se coloca el rubí y se usa la herramienta complementaría para cerrar _____ nuevamente el me512. — Apertura Fig. 513. — Cierre del siento con la he- asiento con la berrarramienta a mano. mienta a mano. tal; se ajustan las mordazas de modo ,

que se apoyen sobre la pestaña, y se las hace girar, aplicando un poco de presión hacia abajo, hasta que el metal ha sido adaptado o bruñido para ceñirse sobre el rubí (Fig. 513). Para facilitar la operación y obtener un resultado más perfecto es aconsejable untar ligeramente con aceite las superficies que se trabajan.

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repararse, pero la máquina ya no es lo que era: si se examinan cuidadosamente los pivotes del eje del volante de este reloj con una lupa doble, descubriremos una ligera faceta en su parte cilindrica, y si verificamos el volante entre las puntas de un

reloj recibe un golpe el resorte cede por un momento, pero en seguida vuelve a su posición primitiva. El eje está proyectado de forma que si la fuer/a del choque excede de ciertos límites, el espaldón situado cerca de cada pivote en el eje del volante estaFig. 519. — Disposición inferior del «Parechoc».
A, armadura; B, rubí en su aro; C. rubí contrapivote; D, resorte de sujeción.

Fig. 515.—Componentes del«Incabloc»
A, armadura o asiento; B, rubi contrapivote; C, resorte fijador; D, rubí cojinete; G, eje del volante; /¿'."pivote.

Fig. 517. — El «Parechoc» se distingue por tener apartable el resorte de sujeción.

Fig. 516. — La disposición «Incabloc» montada, mostrando los rubíes superiores e inferiores.
Referencias como en la figura anterior y E, resorte fijador; F, puente del volante; /, montura inferior del «Incabloo.
C B

Fig. 518.—El «Parechoc» con el resorte de sujeción apartado a un lado.

compás de calibre veremos que uno o los dos pivotes están algo torcidos. Seguramente si el reloj hubiese tenido alguna disposición amortiguadora de los cheques la avería no se habría producido. Actualmente hay varios tipos de disposición parachoque en uso, pero en lo esencial el principio fundamental es el mismo: los cojinetes del eje del volante se mantienen en su posición por un resorte y la montura tiene tal dispositivo que cuando el

Fig. 520. — Disposición superior del «Parechoc».
A, resorte de sujeción; fi, rubí contrapivote; C, rubí en su aro: D, armadura; B, resorte fijador.

blece contacto con la parte fija del dispositivo parachoque y la presión del golpe se transmite a la pieza amortiguadora. Los fabricantes de dispositivos parachoque suministran las piezas siguientes: rubíes del eje de volante fijados dentro de aros o "casquillos" especiales, rubíes de contrapivote, resortes para mantener los rubíes en la posición correcta y los salientes sobre los cuales se apoyan los espaldones del eje de volante si el choque excede de ciertos límites.

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El relojero debe asegurarse de que todas las piezas están esampulosamente limpias y de que la copa dentro de la cual va montado el rubí con su resorte está exenta de aceite, polvo, rebabas, etc., de modo que no deba temer que el rubí esité fuertemente agarrotado. Una vez se han montado todos los componentes, se toca ligeramente con las Fig. 521. — El «Parechoc» montado pinzas la cara inferior del A, eje del volante; B, armadura; C, aro del rubí, haciendo un poco de rubí; D, rubí contrapivote; E, resorte de sujeción. presión, tanto lateral come longitudinalmente, y al ceder la presión el rubí ha de Bi Ai A volver vivamente a su posición original; si no retorna, se desmonta y se examina con cuidado por si hubiera rebabas, rugosidades o polFig. 522. — Un choque de arriba abajo vo; para que la disposición (según indica la flecha) lleva el espal- sea eficaz, el rubí, con su dón del eje A, contra el saliente A-¡ de montura, debe estar libre pala armadura «Parechoc». ra actuar suavemente. C) A2 El aceite se aplica solamente a los rubíes-cojinete y de la manera normal, como se explicó en el capítulo sobre limpieza y engrase. Aparte de las principales ventajas características de la disposiFig. 523. — Un golpe lateral (según ción parachoque, otra tamindica la flecha) lleva el árbol A contra la pared del agujero A2 de la armadura. bién importante consiste en El aro del rubí se desplaza como muesque no son necesarios los petran Q y C2, pero la disposición cóqueños tornillos de rubí. nica exterior del mismo, y por la presión del resorte de sujeción, hacen que A continuación vamos a eí aro se centre automáticamente. sistemas de dispositivo paradescribir brevísimamente los tres el "Incabloc", el "Parechoc" choque más usados en Suiza: son y el "Shockresist"

El "Incabloc" (Fig. 514) está construido por la "Universal Escapement Ltd.", de La Chaux-de-Fonds (Suiza). La figura 515 muestra las piezas que componen este sistema y la figura 516 nos presenta el sistema montado. El "Parechoc" (Figs. 517 y 518) está construido por la

Fig. 524. — En la disposición «Shockresist» el rubí cojinete va sujeto en una montura elástica A, colocada horizontalmente por la arandela D. El rubí contrapivote es retenido por la arandela elástica B. Estas piezas van montadas dentro de la armadura C. Por tener los rubíes movimiento lateral y los contrapivotes movimiento vertical, un golpe en cualquier dirección llevará los espaldones especiales del eje contra la armadura C, quedando así los pivotes protegidos de choques fuertes.

"Parechoc. S. A.", de Le Sentier (Suiza). Las figuras 519 y 520 muestran las piezas que lo componen y la figura 521 lo representa ya montado. En la figura 522 vemos el espaldón del eje del volante chocando con el saliente, de la armadura en el acto en que el reloj recibe un golpe en el sentido del eje de su volante, y en la figura 523 cuando recibe el golpe transversal-' mente. Finalmente tenemos el "Shockresist" (Fig. 524). de la "Fabrique Ericmann", de Schinz Neuville (Suiza). Este sistema
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I
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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

cuenta con el asiento elástico del rubí-cojinete (Fig. 525) y del bonete elástico del rubí contrapivote (Fig. 526). Como en los dos sistemas anteriores, también en éste cuan-

CAPÍTULO XXI

Fig. 525. — A, montura elástica del rubí cojinete; B, arandela e'ástica de Fig. 526. — C. vista en planta de la retención del contrapivote. armadura; D, arandela de retención.

MAGNETISMO Y DESIMANTACIÓN Interesa mucho al relojero reparador saber quitar el magnetismo de un reloj, o sea, desimantarlo. Los relojes modernos, cuyo escape está formado por piezas amagnéticas, no son afectados por el magnetismo, pero las piezas de acero, como el muelle real, los mecanismos de dar cuerda y poner en hora y los piñones, pueden magnetizarse considerablemente, aunque es muy dudoso que ello perjudique la regulación del reloj. El muelle real es la pieza que puede ser más afectada, y aun así el freno debido al magnetismo es pequeño si se compara con la fuerza del mismo; incluso cabe dudar si el freno por magnetismo es mayor que el debido al aceite espeso. El magnetismo influye notablemente en la regulación de un reloj con muelle espiral, platillo y áncora de acero; entre todas las piezas de una máquina el espiral del volante es la más vulnerable al magnetismo. Un espiral de volante sólo ligeramente magnetizado puede representar un defecto perjudicial y difícil de eliminar; cuando el reloj está gastado y sujeto a la vibración externa, puede adelantar de golpe unos pocos segundos debido a que las espiras del espiral se tocan de vez en cuando, pero si el espiral del volante está más o menos imantado las espiras se atraen permanentemente y el reloj, mientras no se desimante, adelanta considerablemente. Si la imantación del espiral del volante es muy ligera, a veces cuesta trabajo de descubrir, ya que ordinariamente no afecta a la brújula más sensible y, por tanto, no se nota fácilmente. Para esta investigación es más adecuada una brújula pequeña, del tipo casi de juguete, ya que la aguja de este tipo de brújula es muy ligera y para piezas pequeñas

do debido a un choque más o menos violento se excede del límite normal de juego, el espaldón del eje del volante se apoya en los salientes de la armadura, evitando el golpe fuerte al pivote.

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suavemente imantadas responde mejor que una brújula robusta del tipo de instrumento científico. Por regla general, debe inspeccionarse ej magnetismo de todos los relojes que vayan a manos del relojero, con la única excepción de los antimagnéticos. Tómese por costumbre, aunque se tenga el reloj sólo para corregir una pequeña alteración de la raqueta, verificar en primer lugar esta prueba con la brú-

Fig. 527. — Comprobación del magnetismo con una brújula

jula, pues el magnetismo puede ser la causa que perturbe la marcha del reloj sin nada que tenga que ver con la regulación mecánica. Arróllese fuertemente un pedazo de alambre de latón, alrededor del cuerpo de la brújula y tuérzase un cabo del alambre para arriba; de este modo se puede poner la brújula donde convenga sosteniéndola con unas pinzas (Fig. 527). Póngase sobre el puente del volante, dése cuerda al reloj para que el volante oscile y obsérvese atentamente la aguja de la brújula; si el reloj está imantado, ésta también oscilará hacia adelante y hacia atrás y algunas veces dará una revolución completa a cierta velocidad. Que la aguja permanezca estacionaria no quiere decir que el reloj no esté imantado, ya que la brújula puede sufrir una atracción; para contrarrestarla, dése a la brújula un ligero golpe con las pinzas, y si ni así oscila con el volante, gírese despacio la máquina, conservándola horizontalmente; si

el reloj no está imantado, la aguja continuará señalando la misma dirección, esto es, al polo magnético terrestre. En el caso en que la aguja siga el movimiento del reloj, tampoco esto indica que haya necesariamente magnetismo en el escape; en estas circunstancias puede girar rápidamente y señalar al norte; si no lo hace, levántese la brújula del puente del volante y vuélvase a poner. Si la aguja aun parece atraída, es posible que el mecanismo de dar cuerda y el muelle real estén imantados y sean la causa de la atracción, tanto más que un ligero magnetismo en el escape no es bastante para influir sobre la aguja. Para comprobar la magnetización de estos últimos órganos de la máquina déjese la brújula sobre el banco, acérquesele el reloj por el lado de la corona y obsérvese si la aguja se mueve. Si hay magnetismo atraerá o repelerá las puntas de la aguja. Si la aguja sólo es atraída y no se logra que sea repelida acercando el reloj por la corona a la otra punta de la aguja, es indicio de que no hay magnetismo, y es señal de que lo hay si la punta de la aguja puede atraerse acercando por ambos lados la máquina a la brújula. Hay que tener muy en cuenta, por otra parte, que la aguja de la brújula es un imán con polo norte y polo sur, y por lo tanto, un material de hierro, aunque no esté imantado, atraerá la aguja. Cuanto mayor es la dureza de un metal, más difícil es que se imante, pero también es más difícil desimantarlo; el hierro virgen no puede retener el magnetismo. Es muy conveniente, después de desimantar, probar otra vez en el puente del volante con la brújula, ya que en raros casos el magnetismo se quita al primer intento. Otra prueba para asegurarnos de que el espiral del volante — la pieza más importante de la máquina — está completamente, desimantada, consiste en acercar suavemente con un palillo puntiagudo las espiras del espiral hasta que se toquen (figura. 528), y si no hay señales de atracción puede tenerse la completa seguridad de que el magnetismo se ha eliminado. Sin embargo, si las espiras, tienen tendencia a adherirse, es señal de que conservan el magnetismo; esta adherencia también puede ser originada por el aceite, y para evitar el error limpíese bien el espiral con bencina y repítase la prueba.

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I

En algunos relojes es muy difícil quitarles el magnetismo, especialmente en el espiral del volante; el mejor modo de hacerlo en el espiral, es quitarlo del volante, colocarlo en una bolsa de papel seda (Fig. 529) y desimantarlo, según luego explicaremos. Otro modo consiste en derramar un poco de vaselina sobre un cartón, como una tarjeta de visita, pegar sobre ella el espiral y luego pasarlo por la bobina de desimantar; una vez logrado se limpia con bencina. Si el espiral se mete sin protección en la bobina, corremos el riesgo de que sus espiras se enreden, porque, antes de desimantar, debe imantarse y el movimiento brusco causado por esta magnetización pueFig. 528. — Las espiras del espiral del volante de superar la resistense aproximan con un palillo para comprobar el cia del espiral y enremagnetismo dar las espiras. Generalizando, los aparatos de desimantar pueden dividirse en tres clases: los que funcionan con corriente alterna, los que trabajan con corriente continua que transforman en alterna y los movidos a mano o por pedal. La parte activa del aparato, en lo que concierne al relojero, es la bobina, en cuyo interior se mete la máquina que se ha de desimantar. El procedimiento es el siguiente: coloqúese la pieza de que se trate dentro de la bobina y manténgase allí sin que la toque por sus lados, dése la corriente y vayase apartándola despacio de la bobina, y cuando se ha recorrido aproximadamente una distancia de 50 cm, quítese la corriente (Fig. 530). Algunas veces resulta más efectivo

retirar rápidamente el objeto de la bobina, pero por lo general el movimiento lento da resultados más satisfactorios. Es recomendable mantener la pieza dentro de la bobina por un mo-

Fig. 529. — Desimantando el muelle espiral del volante

mentó, con la corriente dada (se podrán sentir los efectos del magnetismo, ya que el objeto vibra ligeramente) y después sacarla despacio. En las páginas siguientes, debidas a la. amable

Fig. 530. — Después de conectar la corriente, se separa el reloj despacio hasta una longitud como la del brazo y luego se corta la corriente.

colaboración de Mr. Hillyard T. Stott, describimos los tres procedimientos de desimantar:
I.° CAMPO MAGNÉTICO ALTERNATIVO OBTENIDO DE LA CORRIENTE ALTERNA DE LA LÍNEA GENERAL. — Necesitamos

MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

una bobina, cuyo efecto puede hacerse más enérgico por medio de un transformador a bajo voltaje; para ello es apto un 392 transformador de "timbre", pues la potencia que se requiere es muy poca. Un transformador con un secundario de 4, 5 ó 6 Volt, puede también obtenerse de un transformador de receptor de radio, que incluso cabe utilizar sin quitarlo del receptor, pues sin tocarlo de donde se halle pueden conectársele los conductores que alimentarán la bobina.

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arrollan al armazón 345 g y su resistencia es un poco más de 9 Ohm, así que pasa de 0,5 Ampere a 4,5 Volt; y aproximadamente 0,675 Ampere a 6 Volt. Es suficiente un transformador que pueda suministrar un Ampere, aunque sea por cortos períodos. La bobina puede ser alimentada por 8 ó 12 Volt por minuto, poco más o menos, la cual dará un campo regular más fuerte, y se verá luego que con un minuto aproximadamente

a

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/ , ,~vy
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-rooFig. 531. — Armazón para la bobina de desimantar. El mejor material es la madera delgada de roble o el tablero contrachapeado. Únanse las diferentes partes solamente con cola o con clavos de latón. Puede colocarse una base de la misma madera pero sólo después de haber arrollado el hilo de la bobina. Todas las dimensiones están expresadas en milímetros.

Ya que en el interior de la bobina el campo es más intenso, debemos proveer el espacio suficiente para poder introducir bien todas las piezas que puedan presentarse. Para producir el campo requerido he utilizado frecuentemente, con buenos resultados, una bobina de tono, de 100 espiras, obtenida de un receptor viejo de radio. Pero para aquellos que deseen hacerse una bobina apropiada y permanente, la figura 531 da detalles de construcción para una de 4-6 Volt que resulta muy práctica y económica. La armazón de la bobina se hace de plancha delgada de madera: sirven bien trozos de contraplacado unidos por enco lado o con clavos de latón. Como se verá por el dibujo, se necesitan cuatro planchas, dos de 50 X 100 mm cada una, y dos d e 50 X 25 m m, todas de pnos 3 mm de grueso. Se hace la bobina con hilo de cobre con dos capas de algodón, de 0,5 mm de diámetro. Se necesitan aproximadamente unos 130 m y tiene un peso de unos 320 g. En la práctica se

Fig. 532. — La bobina desimantadora conectada a un transformador que suministre 4, 6, 8 ó 12 Volt y cuyo primario se ajuste a las características de la corriente de que se disponga.

es suficiente. El consumo de energía es insignificante. Arróllese liso el alambre, dejando unos 50 mm fuera por el agujero de entrada; después de hacer aproximadamente 6o espiras, puede comenzarse otra capa, haciendo un total de capas menor de 10. Las espiras deben quedar bien apretadas. Al final del devanado se dejan otros 50 mm que asoman al exterior por el agujero de salida. Si se desea, toda la bobina puede impregnarse con barniz a la goma laca (laca disuelta en alcohol.metílico a la consistencia de la leche), pero siempre es preferible barnizar el aparato y cubrir la bobina con una cinta de papel o de seda, y barnizarla también. Es muy conveniente el barniz a la celulosa o a la laca. Móntense terminales o pernos con tuercas para.actuar como tales, limpíense y conéctense los extremos del hilo de bobina. Puede montarse una base de madera aproximadamente de 125

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MAGNETISMO Y DESIMANTACIÓN

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por 8o mm, lo que permite fijar la bobina en posición permanente por medio de tornillos. La bobina se conecta como índica la figura 532 y funcionará sin calentarse, excepto si se utiliza por largos y repetidos períodos de tiempo. Puede unirse a la línea general con un enchufe o un interruptor, empleando hilo flexible corriente.

podrán, sin duda, proporcionar el transformador especial deseado. Pueden obtenerse, para suministro de corriente continua de alto voltaje, vibradores de alto voltaje y así obtener la corriente alterna necesaria.

I

lorn/y/o de fres ion flernoytt/erc3/

Fig. 533. — Cuando no se dispone de corriente alterna, podemos obtenerla con una batería de acumuladores de 6 Volt con un vibrador, que alimenta a un transformador especial para proveer a la bobina desimantadora de corriente alterna a bajo voltaje. R es una resistencia de 100 + 100 Ohm o de los que aconseje el fabricante del vibrador.

falta de línea general de corriente eléctrica alterna, si tenemos medios para generar energía, servirá un pequeño alternador de corriente alterna, y si produce la corriente de un Ampere a un potencial entre 4 y 12 Volt, puede alimentarse directamente la bobina. Pero si el alternador produce la corriente a mayor voltaje, será necesario intercalar un transformador. Si no hay modo de obtener corriente alterna, y solamente es asequible la corriente continua — y ésta a bajo voltaje — o se dispone de una batería de acumuladores, podemos convertirla en corriente alterna por medio de un vibrador. Éste necesita un transformador especial con un doble arrollamiento primario y el correspondiente secundario. La figura 533 muestra las conexiones. Los fabricantes de radios o comerciantes de vibradores

2.° CORRIENTE CORRIENTE ALTERNA. — A

ALTERNA

SIN

LÍNEA

GENERAL

DE
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Fig. 534. — Cuando no se dispone de ninguna clase de corriente, puede obtenerse mecánicamente el campo magnético alterno que se necesite.
(a), muela a mano en cuyo árbol se monta el imán que debe producir el campo magnético alternativo, con un imán de barra montado; (b), montaje de un imán de barra; (c), montaje de un imán de herradura y perfil del mismo.

3.° CUANDO NO SE DISPONE DE CORRIENTE ELÉCTRICA DE NINGUNA CLASE. — Aun así podemos tener un campo magnético alterno, haciendo girar rápidamente un imán. En igualdad de peso, es mejor un imán en herradura que nos producirá un campo más intenso que un imán en barra. Este desimantador se puede obtener utilizando un aparato de amolar a mano, del que se retira la muela, y se monta en el árbol una abrazadera de latón o de madera, con pernos o tornillos de latón, tal como

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MAGNETISMO V DESIMANTACIÓN

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muestra detalladamente la figura 534, tanto si se emplea un imán de barra como si es de herradura. Gran parte del éxito depende del imán que utilicemos: el de una magneto vieja nos sería de mucha utilidad. La firmeza del montaje debe asegurarse bien por medio de cuñas de madera y es esencial que quede perfectamente equilibrado.

que deben guardarse alejados, situándolos a cierta distancia del área principal de trabajo, aproximadamente a 1,80 ó 2 m. Las brújulas y herramientas imantadas también deben tenerse en cuenta, y, en consecuencia, todas las herramientas se conservarán libres de cualquier traza de magnetismo. Teniendo presente lo antes expuesto, ello no será difícil.

fíocrn.

Fig. 535. — Desimantando con campo magnético producido a mano. No debe pararse hasta completar la operación.

Para lograr una corriente alterna de 25 períodos por segundo son necesarias velocidades de por lo menos 1.500 r. p. m. (de 3 3 5 vueltas de manubrio por segundo, dada la ampliación que proporcionan los engranajes). La fuerza centrífuga que se desarrolla es muy fuerte y puede causar la rotura de alguna pieza si el aparato no está sólidamente construido (Fig. 535). Como se puede comprender, si se posee una combinación para accionamiento a pedal, o cualquier otro procedimiento mecánico, no debe desperdiciarse, siendo fácil encontrar la manera de acoplarlo al árbol de la manivela. Finalmente, unas palabras de advertencia con respecto del banco de relojero y de los imanes. Cualquier imán permanente que esté en el banco o cerca de él puede fácilmente causar serios perjuicios que deben evitarse, sin que sea una excepción el imán rotativo desimantador, aun cuando esté parado. Así es

CAJAS RESISTENTES AL AGUA

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CAPÍTULO XXII

CAJAS RESISTENTES AL AGUA
Durante los últimos 25 años se han presentado muchos proyectos ingeniosos de cajas de reloj protegidas contra la penetración del agua en caso de inmersión, mientras que lo que realmente se necesita es una protección eficaz contra la humedad atmosférica. Las diferencias constructivas entre una caja para resistir la humedad atmosférica normal y la que debe resistir la penetración del agua bajo una inmersión a profundidad, son realmente enormes, siendo conveniente estudiar los métodos de probar su efectividad, a fin de enfocar la atención en lo que requiere un reloj para ser completamente impermeable. Es impropio usar la palabra "impermeable" en relación con las cajas de reloj. Hay grados de impermeabilidad del mismo modo que los hay de resistencia; con todo, nos parece mejor seguir la conducta americana, que prescinde de dicha palabra. Por experiencia puedo asegurar que poquísimos relojes merecen el calificativo de impermeables, por lo que juzgo más acertada la designación de "resistentes al agua". Las cajas resistentes al agua han sido proyectadas para proteger la máquina contra la humedad en el uso cotidiano y también contra una inmersión accidental; nunca para inmersiones deliberadas y prolongadas que con el tiempo ciertamente dañarán la máquina si no se toman excepcionales medidas en la construcción y en el montado de la caja. La resistencia al agua prácticamente se prueba de dos maneras: por sumersión a profundidad y por inmersión a poca profundidad. Esta última se realiza hasta una profundidad de i metro, y la de profundidad hasta 10 metros, pero lo normal es hacer una prueba a 3 metros, que equivale, como está reco-

nocido, a ambas pruebas. En ciertos aspectos, la prueba a poca profundidad es más completa que la de profundidad, a causa de que bajo la presión ciertas clases y formas de cristales mejoran las condiciones de precinto; se han encontrado cajas que habiendo salido airosas de la prueba de profundidad no han resistido la de pequeña profundidad. La comprobación en la cámara de presión (Fig. 536) está más conforme con la realidad porque cuando la caja está sumergida en agua está sólo sujeta a la presión. Se admite que la profundidad de 3 metros es un buen término medio, equivale a 0,3 Kg por centímetro cuadrado, o a 4,3 libras por pulgada cuadrada. Para hacer la prueba, la caja debe estar Ipien cerrada, F¡g _ 53g Aparato para comprobar ks cajas montada la corona a presión. (Constructores: La Céntrale.) y suspendida de la manera indicada en la figura 536, en el aparato de probar a presión. Atorníllese el tornillo a mano de la base, con lo que sube la presión del agua con la que se hace la prueba; en el caso de que se desee una presión de 3 m (10 pies ingleses) el manómetro debe marcar 0,3 Kg por cm2 (4,3 libras inglesas por pul-

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CAJAS RESISTENTES AL AGUA

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gada cuadrada), Generalmente las cajas a prueba se dejan dentro de la cámara de presión durante un intervalo de 6o minutos; si aguanta una hora, aguantará lo mismo 12 ó 24 horas. No sería suficiente sumergir la caja en el agua y sacarla inmediatamente, aunque se llegue a la profundidad o presión requerida; muchas cajas ordinarias con tapa y bisel fijados a presión, sin tener pretensiones de ser resistentes al agua, resistirán perfectamente esta rápida prueba. Upa vez transcurrido el tiempo señalado, se desenrosca el tornillo a mano para quitar presión y después se quita la caja. El tornillo a mano de la parte superior sirve para fijar la tapa de la cámara, que se quita para poner y Fig. 537. — Aparato para probar al vacio. (Cons- sacar las cajas. Luetructores: La Céntrale.) go de retirada la caA, válvula para el va cío; B, ma ng o para b aja r los ja, se seca bien por relojes a la cámara. el e xterior hasta estar seguros de que no queda la más mínima cantidad de agua, se abre y se examina su interior para comprobar si existen señales de humedad. Asimismo, se realiza otra prueba, llamada "de vacío", para la cual la caja se prepara y sumerge en la cámara de la misma manera que se procede con la prueba a presión (Fig. 537). En esta prueba se acciona una bomba de vacío para reducir la presión del aire de entre la superficie del agua y la tapa de la cá-

mará hasta que el vacuómetro marque el vacío requerido. Por supuesto, los aparatos ingleses marcan en medidas inglesas. Para datos y equivalencias consúltese la tabla de la presión que acompañamos. Cuando el vacuómetro señale el vacío que deseamos, obsérvese atentamente la caja. Si pierde, aparecerán burbujas en los sitios defectuosos y luego éstas subirán. Si aparece una burbuja, pero no crece y eventualmente se desprende de la caja y sube a la superficie, la caja no pierde por donde ha aparecido. En esta prueba el aire interior del reloj está a una presión superior al de la cámara e intenta salir de la caja. Esta prueba es muy rápida; si no aparecen burbujas en tres o cuatro minutos, la caja puede considerarse resistente al agua en las condiciones de la prueba. A continuación vamos a establecer las diferencias prácticas entre los dos métodos: si se hace la prueba a presión con la máquina dentro de la caja, es necesario después abrir ésta para asegurarnos de que no haya entrado agua. La experiencia ha probado, por verificación de millares de cajas, que debe cambiarse la arandela de junta cada vez que se abre la caja, pues de lo contrario nunca puede asegurarse que la misma sea resistente al agua. Parecerá exagerado montar una nueva junta cada vez que se abre la caja, pero la construcción de las cajas de este tipo lo requiere así. Esta dificultad puede superarse empleando el método de vacío, con lo que esta prueba demuestra su valiosa utilidad. Si se prueba el reloj completo en la cámara de vacío y no aparecen burbujas, puede asegurarse que la caja es resistente al agua. Si se presentaran burbujas, se debe quitar el reloj en seguida y secar bien la caja. Puede ser que no haya entrado agua, pero la caja se ha hecho sospechosa y, por tanto, debe probarse de nuevo. Si se hubiera dejado el reloj dentro del agua hasta que ya no se formaran burbujas, el agua se habría introducido inmediatamente después de la desaparición de las burbujas por los mismos sitios donde .éstas se habían formado. A juzgar por lo que se ha dicho, puede parecer dudosa la utilidad de la cámara de presión. Generalmente si una caja sale airosa de la prueba de vacío, también pasará bien la prueba a
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TABLA DE LA PRESIÓN DEL AGUA
Profundidad del agua Libras por pulgada cuadrada Pulgadas de mercurio Milímetros de mercurio

1 pie 2 pies 3 » 4 » 5 » 6 » 7 » 8 »> 9 » 10 » 11 » 12 13 14 15 16 17 18 19 20 » » » » » » » ». »

0,30 m 0,61 » 0,91 » 1,21 » 1,52 x, 1,83 » 2,13 » 2,44 » 2,73 » 3,05 » 3,34 x, 3,65 3,95 4,25 4,55 4,87 5,18 5,49 5,80 6,10 » » » » » » » » »

0,43 0,86 1,29 1,72 2,15 2,58 3,01 3,44 3,87 4,30 4,73 5,16 5,59 6,02 6,45 6,88 7,31 7,74 8,17 8,60 9,03 9,46 9,89 10,32 10,75 11,18 11,61 12,04 12,47 12,90

0,8776 1,7552 2,6328 3,5104 4,3880 5,2656 6,1432 7,0208 7,8984 8,7760 9,6536 10,5312 11,4088 12,2864 13,1640 14,0416 14,9192 15,7968 16,6744 17,5520 18,4296 19,3072 20,1848 21,0624 21,9400 22,8176 23,6952 24,2528 25,4504 26,3280

22,29 44,58 66,87 89,16 111,45 133,74 156,03 178,32 200,61 222,90 245,19 267,48 289,77 312,06 334,35 356,64 378,93 401,22 423,51 445,80 468,09 470,38 512,67 534,96 557,25 579,54 601,83 624,12 646,41 668,70

presión, pero hay casos en que esto no sucede así. La cámara de vacío prueba en condiciones opuestas a la de presión, es decir, la de vacío tiende, diríamos, a hacer explotar la caja, y la de presión a forzar la entrada del agua dentro de la caja. Estas pruebas se han analizado con cierta extensión. para demostrar la dificultad de poder garantizar el que una caja sea
B A

Fig. 538. — Corona roscada «Rolex». Izquierda, cerrada; derecha, abierta para dar cuerda o para mover las agujas.
A, resorte helicoidal; B, arandela de junta

21 » 22 » 23 x> 24 » 25 » 26 » 27 » 28 » 29 » SO x,

6,40 » 6,71 » 7,01 » 7,31 x> 7,61.» 7,90 x, 8,20 x, 8,50 x. 8,81 » 9,14 »

resistente al agua en todas condiciones, particularmente si el reloj está en reparación. El agua puede introducirse por el mecanismo de remontoir, por las uniones de la tapa y por las del bisel con la caja. Hay tre's tipos populares de corona y pendan resistentes al agua. Uno es el de corona roscada al pendan, inventada por A. L. Dennison en el año 1871 y empleado aún en la actualidad de varias maneras; en este sistema es muy importante que el usuario del reloj esté bien acostumbrado a roscar a fondo la corona después de dar cuerda; o de haber puesto las agujas a la hora. Si la rosca de la corona se ha desgastado por el uso, el único remedio está en devolver la caja al constructor para que haga una nueva corona y un nuevo pendan (Fig. 538). Otro tipo muy usado es el de .prensa-estopas de material plástico. En este sistema se pone dentro del pendan un casquillo de material plástico con elasticidad; para este fin es muy práctico el plástico llamado "Neoprene". El prensa-estopas de pías-

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CAJAS RESISTENTES AL AGUA

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tico está apretado entre el exterior del tubo de la corona y el interior del pendan, con lo cual se intercepta el paso al agua (figura 539). El rozamiento entre la corona y el casquillo de plástico hace un poco dura la acción de dar cuerda, pero es aconsejable no intentar disminuir el rozamiento porque también resultaría rebajada la eficacia de la junta. Sin embargo, si fuera indispensable rebajarla, nunca debe tocarse el casquillo de plásA B C D

La mayoría de las cajas resistentes al agua llevan cristales de un plástico irrompible, pero algunos de ellos se encogen a medida que envejecen. El ajuste forzado en los del tipo a presión depende mucho de la fuerza que la periferia del cristal ejerce contra su asiento en el bisel (Fig. 540). Estos cristales tienen el inconveniente de que cuando se encogen quedan algo libres y, por tanto, dejan paso al agua. Una f~ — tenue película de cola de caucho colocada al( 1 ! rededor del asiento del cristal antes de asentar'
1

Fig. 539. — Prensaestopas dentro del cuello de la corona.

Fig. 540.

Prensaestopas dentro de

A, resorte de aro para mantener la má- A, junta de material plástico sobre metal blando; B, prensaestopas. quina en posición; B, junta de material plástico sobre metal blando; C, tija; D, prensaestopas.

tico, sino el tubo de la corona. Para suavizar la dureza en la acción de dar cuerda, se pone un poco de vaselina o lanolina en el exterior del tubo de la corona. En este sistema debe tomarse la precaución de desenroscar ligeramente la corona después de haber dado cuerda, porque ésta puede haberse adherido tanto que hiciera imposible el retroceso del cliquet. Si teniendo el muelle real fuertemente arrollado se le obliga a permanecer en este estado, presionará el gancho del barrilete y obligará al volante a pegar contra la espiga de punto muerto, produciendo el adelanto del reloj. El tercer sistema consiste en el ajuste de un casquillo plástico entre el interior de la corona y el exterior del pendan (figura 540). En las cajas más modernas se suele utilizar este último sistema, por ser la operación de dar cuerda menos dura que con el sistema anterior.

lo aumenta la protección contra el agua. Es aconsejable comprobar siempre el estado del cristal cuando se repara un reloj, para cambiarlo si es necesario. La figura 542 muestra un sistema de ajuste Fig. 541. — Cristal irrompible asegurado por un aro metálico que hace de junta. del cristal muy eficaz. El cristal se mantiene en posición por un aro roscado que le presiona contra una arandela de material plástico compresible, que a su vez está en contacto con la caja. Este sistema tiene la ventaja de que si el cristal se encoge, su reborde sigue siendo una protección contra el agua mientras mantenga el contacto con la arandela de material plástico. Existen varios sistemas de ajuste del cristal por medio de un aro de retención. La figura 541 muestra uno de ellos: es eficaz y no le afecta el encogimiento del cristal. También conviene para los cristales de forma, y el tipo a presión de la caja es independiente de la tapa roscada. En lo principal, los procedimientos de fijar la tapa de la caja pueden reducirse a tres: por roscado de la tapa, por tornillos y por presión. La figura 542 muestra una caja en la que la tapa va roscada hasta un tope, que es una arandela de metal

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blando o de material plástico, para actuar como junta. Conforme ya hemos indicado antes, si se quiere una protección se-

Fig. 542. — Cristal irrompible montado de forma especial para excluir el agua aún cuando se encoja. Asimismo, la tapa va. roscada hasta un tope de material plástico o un metal blando que hace de junta.

caja que contacta con la arandela de junta, con un poco de vaselina y cera de abejas (dos partes de vaselina por una de cera, mezcladas por derretido). La lamentable carencia de una normalización y uniformidad en los tipos de cajas, obligará a tener muchas herramientas para abrirlas, pero puede salirse del paso empleando un herramental universal, como el reproducido en la figura 543, que nos servirá para abrir la mayoría de cajas. La figura 544 muestra otro herramental,
Fig. 545. — Caja resistente al agua del tipo a presión.

gura, esta arandela no debe utilizarse más de una vez. No siempre es posible, cuando se repara un reloj, obtener una arandela

Fig. 544. —Abridor universal de cajas, marca «De Vries», de procedencia americana.

Fig. 543. — Abridor universal de cajas, marca «Bergeon», de fabricación suiza

nueva del mismo tipo. Hay centenares de tipos y tamaños de cajas y sería imposible tener repuestos de todas ellas. Sin embargo, lo mejor que puede hacerse es untar la superficie de la

construido en América, que parece también muy eficaz para tal objeto. La figura 545 da idea de uno de los muchos tipos de montaje a presión. Se abre la caja sosteniéndola de modo que los dos dedos pulgares puedan presionar sobre el cristal; ejerciendo bastante presión, la caja se separará. Manipúlese muy junto al banco a fin de que cuando se desprenda la caja, caiga de la mínima altura. Para abrir una caja cuya tapa esté fijada por presión debe tenerse mucho cuidado. Si se mete demasiado la hoja del cuchillo, se puede estropear la arandela de junta. La mayoría de estas cajas tienen su tapa con un pequeño labio saliente, debajo del cual debe actuar la hoja del cuchillo, sin meterla dentro de la ranura de unión entre la caja y la tapa, y haciendo palanca tomando como punto de apoyo el asa de la correa, la arandela no saldrá perjudicada (Fig. 546). La disposición de fijar la tapa con tornillos tiene muchas

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CAJAS RESISTENTES AL AGUA

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variantes, siendo las más utilizadas las que se representan en las figuras 547 y 548. No deben observarse precauciones especiales, pero sí los cuidados generales; si los cantos están abo-

Fig. 546. — Modo de quitar la tapa

saldrá fácilmente y con toda seguridad no sufriendo daño ni ésta ni la caja. Si la corona sobresale de la caja y no se puede apalancar con un solo grueso de gamuza o trapo, se pone en doble. Existe otro sistema en el cual la corona va forzada directamente en el árbol, que es de una sola pieza; en este sistema, úsese para quitar la corona el mismo procedimiento que acabamos de describir. Una vez fuera la corona, em- Fig. 549. — Corona a corchete pújese la caja frontalmente, de modo que se suelte de la armazón que la sujeta (Fig. 551). Luego retiraremos el cristal irrompible, apalancándolo con la hoja del cuchillo; se levanta el aro distanciador de la esfera y la máquina saldrá de la caja (Fig. 552).

liados, o mellados, el agua puede penetrar en la caja por donde presenta tales defectos. En algunas cajas resistentes al agua es necesario, antes de sacar la máquina, retirar la corona. Este sistema consiste en una

Fig. 547. — Caja montada con Fig. 548. — Modo de abrir una caja tornillos. montada con tornillos.

corona con un vastago que, por efecto de corchete, se fija a presión en la tija (Fig. 549) y antes de intentar sacar la máquina de la caja, es preciso quitar la corona. Para hacerlo se pone una protección (gamuza o trapo de hilo) sobre la corona y con unas tenazas corrientes, se aprieta con cuidado entre la corona y la caja (Fig. 550), como si se fuera a cortar el pendan. La corona

Fig. 550. — Forma de quitar de la tija la corona a corchete. Nótese el almohadillado entre la corona y las tenazas.

Para montarlo de nuevo se invierte el procedimiento, terminando por introducir nuevamente la corona en el árbol. Asegúrese de que la cuña del árbol encara bien con el corte del vastago de la corona, antes de ejercer presión. Se tendrá la seguridad de haber encontrado la posición correcta, cuando puedan hacerse

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CAJAS RESISTENTES AL AGUA

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correr las agujas por medio de la corona, ya que el árbol se dejó en posición de poner a la hora cuando se quitó la corona. Ésta, que va sujetada por fricción dura, se fija mediante un ligero golpe seco con el mango de un cepillo de relojero; quizá esto parezca algo" rudo, pero resulta eficaz. Por otra parte, si la corona es de las que deben introducirse con un pequeño giro hasta sentir que se ha enganchado, puede hacerse apretando con-

un poco al revés la corona, después de haber dado cuerda. Antes de entregar un reloj, asegúrese de que está bien roscado o bien prieto, según su sistema. Recuérdese siempre al cliente que su reloj, resistente al agua o no, es un precioso instrumento de precisión que necesita constantes cuidados si se quiere obtener de él servicios apreciables.

Fig. 551. — Quitando la caja del armazón

Fig. 552. — Se retira el aro para permitir la salida de la máquina.

tra el borde del banco. Pruébese si está sujeta, tirando de ella como para mover las agujas. Repetimos: no se deberá garantizar nunca una caja como impermeable; puede ser resistente al agua, contra salpicaduras e inmersiones momentáneas, pero disuádase al cliente de la posibilidad de que un reloj pueda ser estanco, metiéndolo en el agua por largo tiempo. Nunca debe hacerse esto deliberadamente. Resumiendo, después de reparado un reloj, siempre que sea posible, es conveniente poner nuevas arandelas de junta en la caja. Si no pueden obtenerse, apliqúese la mezcla de cera y vaselina en el asiento. Cambíese el cristal si es del tipo de presión elástica, aplicando antes de montarlo una pequeña película de cola de caucho en el bisel. En el prensa-estopas de material plástico del pendan, póngase lanolina o vaselina, para suavizar la acción de dar cuerda si ésta es dura, pero nunca es aconsejable rebajar el grueso del plástico. Recomiéndese al cliente que gire

APARATOS PARA VERIFICAR LA MARCHA

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La información siguiente ha sido suministrada por la casa "British Watch Timers Ltd."-, la cual proporciona los aparatos visuales y asimismo los registradores. El tipo visual, que fabrica "Furzehíll Laboratories Ltd." (figura 553), comprende tres partes esenciales:
CAPÍTULO XXIII

APARATOS PARA VERIFICAR LA MARCHA En todo taller moderno de relojería debe disponerse de un aparato de verificar rápidamente la marcha de las máquinas. Según mi leal entender, estos aparatos tienen, con todo, algunas limitaciones en su rendimiento. Cuando un reloj se ha regulado con la ayuda de este aparato, es decir, se le ha ajustado de modo que marche al unísono con el aparato, no supone necesariamente que funcione regularmente durante un período de 24 horas; entiéndase la palabra "regularmente" con las reservas necesarias. El reloj se ha regulado para que marche bien durante un corto período solamente y no para las 24 horas. Esta afirmación es sólo parcialmente cierta, porque el reloj que se prueba puede haber sido ajustado por isocronismo, esto es, en igual tiempo durante cada hora de las 24 horas. En tal caso, el reloj podría verificarse en un aparato durante, pongamos por caso, 30 segundos y hallarse perfecto y también dar el mismo o parecido resultado después de 24 horas. Existen, en lo esencial, dos sistemas: el visual y el registrador. Para expresar mi opinión personal, diré que prefiero el visual; con éste puede hallarse rápidamente el error del reloj que se verifica, lo cual es la más importante ventaja de este aparato. Se afirma que mediante un estudio cuidadoso de la tarjeta registro del aparato registrador, pueden descubrirse determinados fallos del escape. Los micrófonos del aparato son muy sensibles y cualquier ruido es denunciado debidamente, por lo que si el registro se emplea como medio para descubrir los fallos del escape, deben tomarse precauciones que nos aseguren que se registran sólo los ruidos del reloj y no los de otra procedencia.

1. Un estabilizador de la frecuencia, que puede ser un oscilador de cristal de cuarzo o un diapasón controlado por temperatura, que genera impulsos constantes con los que se compara el reloj que se está verificando. 2. Un micrófono y un amplificador para recoger los tic-tacs del reloj. 3. Una lámpara de rayos catódicos como indicador. En las formas primitivas del aparato, se obligaba a un punto de luz a moverse, a través de una lámpara de rayos catódicos en una proporción exacta de 5 recorridos por segundo (o un pequeño múltiplo de la misma). Con un reloj dando 5 oscilaciones por segundo (18.000 por hora) y un tiempo base obligando al punto luminoso a moverse a través de la pantalla, en la misma proporción, este punto aparecerá C0atri>/\ siempre en la misma ¿Cro/vfnfft uc,mu. rona,,u , ................................................... -•-/- , \,
• •' i • ™¿n Interruptor 1 yi^ón" í° r &*¿ r '\

posición relativa sobre /7W7 <" y° f/csdón genera/ la pantalla, mientras micrófon que si el tic-tac del re- foto loj no fuera exacta- o mente en el tiempo correcto, el impulso de la Fig. 553. — Regulador electrónico de relojes, oscilación aparecería construido por «Furzehül Laboratories, Ltd.». moviéndose de un lado a otro, según que el reloj adelante o retrase.

Esta disposición dal aparato antiguo ha sido substituida por un tipo perfeccionado en el cual el punto luminoso sobre

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APARATOS PARA VERIFICAR LA MARCHA

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la lámpara de rayos catódicos gira en una circunferencia a razón de 20 veces por segundo. El brillo del punto sobre la lámpara de rayos catódicos puede modificarse muy fácilmente por la aplicación de un voltaje sobre la rejilla de la lámpara. Sin embargo, los mandos están ajustados de tal modo que normalmente el punto no es visible, pero el voltaje producido por el tic-tac del reloj es aplicado a la lámpara dándole un aumento momentáneo de brillo que lo hace visible. Al igual que antes, si el reloj marcha exacto guardando el tiempo correcto, el punto luminoso aparecerá siempre en la misma posición y permanecerá estacionario, mientras que si el reloj adelanta o atrasa, el punto luminoso aparecerá errante en una dirección o en otra alrededor de la circunferencia. La ventaja de esta disposición es que el usuario ve solamente el tic-tac.actual del reloj, que así es más fácil y definitivamente visible. Además, el movimiento circular tiene alrededor de tres veces más de longitud efectiva que el recto, lo que, por otra parte, aumenta la proporción de recorrido del punto luminoso para un error dado. La longitud incrementada del recorrido tiene otra ventaja que sirve de ayuda al reparador de relojes para diagnosticar los fallos, y así aumenta considerablemente la utilidad del aparato. El tic-tac de un reloj no es un sonido simple; en realidad son tres los sonidos audibles, correspondientes a las tres funciones principales del escape, que son: 1. DESPEGUE DEL PUNTO MUERTO : El golpe del platillo o de la elipse contra el costado de la entalladura del áncora, al entrar en ella. Éste es el más exacto y definido sonido del tic-tac. 2. IMPULSO: La primera acción ha soltado la leva del áncora y la rueda de escape toma fuerza y empujando la cara de impulso de la leva lleva el otro costado de la entalladura contra la elipse. Este segundo sonido se distingue menos. 3. RETENCIÓN: La rueda de escape continúa su movimiento y la otra leva se lo intercepta, creándose así el tercer sonido, que generalmente es el más fuerte. Esta secuencia de actos se repite en cada tic-tac.

Además, los tiempos de las semioscilaciones del volante nunca son iguales, de modo que se notan dos clases de impulsos, uno para el tic y otro para el tac. Estos dos impulsos aparecerán en posiciones ligeramente distintas sobre la pantalla, separados como de 6 a 19 mm en un reloj normal. Los dos girarán juntos, según el adelanto o atraso del reloj, pero deben permanecer aproximadamente separados en una misma distancia. Si la distancia entre ellos varía continuamente es señal de que la máquina está en error. Sin embargo, si se quiere, cada impulso puede analizarse en sus tres componentes, y, después de una breve experiencia, el relojede la marcha del ro reparador podrá diagnos- Fig. 554. — Registrador suministrado por reloj, marca «Lepaute», ticar el estado del reloj. Le «British Watch Timers Ltd.». A la deayudará a ello, en gran ma- recha está el micrófono especial con control de volumen y con giro de 90°. nera, el tic-tac del mismo, que es reproducido y ampliado a la vez por el altavoz. Éste puede desconectarse a voluntad, si se cree innecesario su empleo. El aparato normal está adaptado para relojes de 4, 5 ó 6 tic-tacs por segundo. Los relojes que dan un número no corriente de tic-tacs por segundo, pueden regularse por substitución del cristal para la frecuencia normal por otro que actúe a una frecuencia un poco diferente. Es una manipulación sencilla y no se requiere otro ajuste en el aparato. El registrador de sonidos del reloj Lepaute (Fig. 554), imprime permanentemente en el papel el curso de la marcha del reloj; impresión que se verifica sencillamente por una chispa, que lo chamusca, y así se evita el empleo de una cinta entintada con todo el mecanismo inherente. El sonido del escape del reloj bajo verificación, es recogido por el micrófono y convertido en impulsos eléctricos, que son ampliados y transmitidos al registrador. Éste se acciona por un motor sincrónico que obtiene su potencia a través de un diapasón (o cristal de cuarzo), siendo así su velocidad regulada con un alto grado de precisión.

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APARATOS PARA VERIFICAR LA MARCHA

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El árbol alargado del rotor lleva un disco giratorio con cierto número de pequeños salientes; esto es, un electrodo móvil. El otro electrodo, fijo éste, lo forma una placa ajustada muy cerca de la periferia del disco, y entre ambos pasa la cinta de papel, que se mueve lentamente. Los impulsos eléctricos creados por los tic-tacs del escape producen una chispa entre los dos electrodos. Esta chispa perfora ligeramente el papel dejando una marca claramente visible; como es natural, la sucesión de impulsos produce una línea continua a lo largo del papel. Si la máquina que comprobamos está regulada correctamente, la línea será una recta continua a lo largo del papel, mientras que si adelanta o atrasa, la línea discurrirá diagonalmente a la derecha o a la izquierda respectivamente, porque la chispa saltará en el momento en que la proyección apropiada en el canto del disco ha llegado a una posición justamente anterior o exterior al punto que índica la regulación correcta. Una máquina defectuosa producirá una línea curva o irregular, la cual indicará inmediatamente al experimentador práctico la naturaleza de los defectos. Cuando se está reparando una máquina, la lectura de la línea impresa nos indicará si son efectivas o no las correcciones que realizamos. Un juego de seis discos fácilmente cambiables, cada uno con diferente número de salientes, sirve para amoldarse a los varios tipos de tren en uso. La fijación de la máquina, sin la caja, en el micrófono permite tenerla en posición mientras se regula o se ajusta; esto facilita la observación inmediata de los resultados de tales operaciones, ahorrando estos registradores gran cantidad de tiempo. El micrófono normal no es utilizable en ciertos tipos de reloj de sobremesa o de pared, pero por un poco más de precio puede adquirirse un micrófono auxiliar para este fin. Éste sujeta la máquina que ha de inspeccionarse y tiene un hilo conductor que se enchufa en la base del micrófono normal. Un par de auriculares ayudarán al experimentador a oír el sonido ampliado del escape, lo que facilita el diagnóstico de las faltas del reloj. La firma inglesa "Dawe Instruments, Ltd.", posee un registrador de la marcha del reloj, el cual la compara con un

patrón electrónico de muy alta exactitud y marca el resultac de esta comparación sobre una cinta de papel, de modo que '. marcha puede obtenerse por referencia con una esfera calíbr; da de cristal (Fig. 555). El aparato completo consta de un micrófono que recoj los tics del reloj en estudio, los cuales son aumentados por u amplificador, que activa un solenoide del mecanismo registrador, una vez por cada tic del reloj. El solenoide impele una barra impresora contra un a cinta entintada y una tira de papel que se apoya ligeramente sobre un tambor con un saliente en espiral. El tambor va montado en el árbol de un motor accionado por un Fig. 555. — Registrador de la marcha oscilador de cristal, a una ja medición fácil del error. velocidad exactamente sincronizada con la marcha de un reloj que da el tiempo perfecto. Cada tic señala un punt en la tira de papel, cuya situación depende de la parte del e¡ piral que está debajo de la barra impresora en el momento di contacto. Esto significa que un reloj dando el tiempo perfe< lamente produce una línea de puntos paralela al borde de 1 tira de papel. Una máquina que adelante o atrase produce una línea in diñada, cuyo ángulo nos da directamente la cantidad de per dida o ganancia de tiempo. Un reparador hábil puede determi nar, por esta línea sobre el papel, la naturaleza y localizado] exacta de la falla. Las constantes del Registrador "Dawe" han sido escogida de tal manera que un error de un segundo por día dará sob la tira de papel un desplazamiento de 1/8 de pulgada (3,17 m límetros) en una longitud de 12 pulgadas (304,8 mm). A una línea registradora que se haya desplazado en un trayecl de i 1/2 pulgada (38 mm), 1/8 de pulgada (3,17 mm)
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APARATOS PARA VERIFICAR LA MARCHA

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dica un error de 8 segundos por día. La proporción puede calcularse por la fórmula siguiente:
T,
1

•„;,.,-,.:

A x 96 B

Oscilaciones por hora

N.° de líneas registradas

Proporción indicada

21,600 20,940 20,222 20,160 19,800 ó 19,440 19,333 16,320 16,200 14,400

2 4 1 1 5 11 3 3 1 1 4

0 segundos 153 119 384 192 0 0 476 640 0 0 » » » ». » » » » » adelanto retraso » » retraso adelanto

Siendo R = Proporción de marcha del reloj en segundos por día. A = Desplazamiento transversal en pulgadas o milímetros. í B = Recorrido longitudinal en pulgadas o milímetros. Calcúlense siempre A y B sólo en pulgadas o sólo en milímetros. Este cálculo es para relojes de 5 oscilaciones por segundo, o sean 18.000 por hora. Algunas máquinas muy pequeñas y algunos relojes de pulsera suizos dan 21.600 por hora (6 por segundo); algunos de los modelos Gruen tienen 20.160, 20.222 ó 20.940 oscilaciones por hora; relojes grandes y ciertos relojes económicos oscilan 14.400 veces por hora (4 por segundo) ó 16.200 por hora (4 1/2 por segundo) ó 16.320 por hora. Puede saberse la proporción de marcha de estas máquinas con un número anormal de oscilaciones, por la línea registradora, aunque ésta, en muchos casos, con una proporción de cero segundos, no consistirá en una sola línea ni discurrirá recta a lo largo de la tira de papel. La tabla de la página siguiente nos da la forma de la línea registradora correcta para un número anormal de oscilaciones. En todos los casos, la actual proporción del reloj que se verifica en segundos por día, es la diferencia entre la proporción señalada y la dada en la tabla. La línea trazada en el papel constituye un registro permanente del comportamiento del reloj en el tiempo de la prueba, pero para facilitar un diagnóstico inmediato, mientras se registra el comportamiento actual, hay una ventanilla redonda giratoria, 'en la caja del aparato, junto y delante de la barra impresora. El cristal está cuadriculado y graduada su montura para poder observar la línea registradora y, girando la mon-

tura, alinearla con la cuadrícula y así leer el error por la escala graduada circular. Para realizar una verificación, se coloca el reloj en posición sobre la cara del micrófono; esfera hacia arriba, o hacia abajo, quedando sujeto por un resorte. El interruptor general se pone en "ON" (da la corriente), siendo recomendable dejarlo en esta posición por un intervalo de medio minuto. Así el aparato está conectado, pero el mecanismo registrador permanece inactivo. Hay algunas razones para dejar este intervalo. En primer lugar las lámparas han de calentarse para que se pongan en las condiciones estables de trabajo y en segundo lugar el mismo reloj necesitará varios segundos para reprender su oscilación corriente después de haber sido manipulado. Además es posible oír la actuación del reloj a través de los auriculares sin la interferencia de la barra impresora, ajustándose al nivel conveniente el control de volumen. Después de unos 20-30 segundos, o más, si los auriculares se usan bien a este propósito, -el interruptor se gira a "READ" (lectura) y entonces el mecanismo registrador se pone en marcha. Una ojeada a través de la ventanilla, y si es necesario un reajuste del control de volumen, nos dará una idea general del comportamiento y regulación del reloj, de modo que probablemente será suficiente un minuto, o medio, de registro. Para

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una verificación completa del reloj, es esencial la verificación en las cinco posiciones fundamentales (esfera arriba, esfera abajo, corona arriba, corona a derecha y corona a izquierda). Cuando se cambia la posición del reloj, o invirtiéndolo o girando el micrófono, se desconecta el interruptor, y no se conecta nuevamente, siguiendo el proceso explicado, hasta que se haya efectuado el cambio de posición. Para tener las pruebas de las cinco posiciones se repite tres veces más y se comparan las líneas de registro. Naturalmente, no es indispensable quitar la corriente para cambiar la posición del reloj, pero no se olvide que las oscilaciones del reloj pueden quedar afectadas momentáneamente por el movimiento. Este aparato puede también emplearse con gran ventaja en la fabricación de relojes, tanto para 'el ajuste del muelle espiral como para la verificación final y la regulación. En una fabricación en serie de relojes se da cuerda a un lote de ellos, regulados en el aparato registrador y luego se ponen aparte para subsiguientes verificaciones a intervalos de unas pocas horas. Es bien notorio que haciéndolo así los relojes defectuosos quedarán separados con gran rapidez. La conservación del aparato es cosa sencillísima, consistiendo sólo en invertir la cinta entintada cada 24 horas de servicio y en lubricar el motor una vez cada seis meses. Todos los aparatos indicadores para la regulación son útiles tanto en manos del reparador como en las fábricas de relojes. En ambos campos realizan varias funciones: aumentan la exactitud, reducen el tiempo a una fracción del que- se necesitaba antes, y facilitan la detectación de una gran variedad de defectos, incluidos los que escapan a nuestros sentidos.

APÉNDICE I

ALGUNAS DE LAS CAUSAS QUE PUEDEN PROVOCAR EL PARO DEL RELOJ
SUCIEDAD Y DEJADEZ

1. La existencia de polvo y suciedad. 2. Un pelo metido en alguna pieza de la máquina. 3. A veces una ligera oxidación en los. piñones, especialmente en relojes pequeños. 4. Oxidación general. 5. Costumbre de no dar toda la cuerda (las mujeres son especialmente propensas a ello) o haberla forzado. 6. En la tija: la parte de sección cuadrada para el piñón doble deslizante corta la platina permitiendo al pivote que se salga y que toque al piñón de centro o a otra pkza, que debe estar libre. 7. El piñón doble toca a la rueda intermedia, debido a la acción de freno de la tija por ser incorrecta.
AGUJAS Y ESFERA

8. Las agujas no están libres entre sí, rozan con la esfera o con el cristal. 9. El mecanismo de movimiento, incluyendo la rueda intermedia, no está perfectamente libre. i o. La esfera está suelta; j>uede correrse a un lado y frenar las agujas. 11. Las agujas están sueltas de modo que resbalan; puede causar intermitentemente un paro aparente.

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CAUSAS QUE PUEDEN PROVOCAR EL PARO DEL RELOJ

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12. El eje de la rueda mínutera está suelto. 13. El piñón de cañón se ha subido y frena el mecanismo de movimiento.
MUELLE REAL

14. El muelle real no está libre dentro del barrilete. 15. El muelle está seco o sucio. 1 6. Rotura del muelle. 17. Falla el resorte del cliquet. 1 8. El barrilete está inclinado; defecto que se acentúa cuando se tiene toda la cuerda dada. 19. El gancho del barrilete sobresale, rozando con alguna pieza. 20. Los extremos de gancho en T del muelle son demasiado largos y, al sobresalir del barrilete, interceptan la rueda de centro o rozan contra la platina. 21. El muelle resbala, de modo que el reloj se para antes de tiempo. 22. Son excesivos los espaldones o cubo del centro del interior del barrilete, causando el trabado del muelle. 23. El sombrerete está suelto debido a una caída o a montaje defectuoso. 24. El extremo curvo del resorte de la báscula toca el costado del barrilete. TREN 25. Falta de juego axial en las ruedas del tren. 26. Rubíes o agujeros, sueltos. 27. Un tornillo mal puesto que traba alguna pieza. 28. Dientes torc idos en las ruedas o en el barrilete. 29. Un pivote con ajuste demasiado prieto en su cojinete. Est o puede causar el paro intermi tente. 30. Engranes defectuosos, especialmente entre la rueda segunda y el piñón de la rueda de escape. 3 1 . El pivote de algún eje torcido, especialmente de la rueda segunda sí lleva aguja segundera, la cual roza con el correspondiente agujero de la esfera.

32. Agujero del rubí rajado o roto. 33. Piñones gastados. 34. Agujeros demasiado grandes. 35. Algún piñón está suelto en su rueda. 36. Alguna ala de piñón está rajada; el piñón de centro sufre de esto cuando el muelle real se rompe. 37. Pivotes gastados, lo cual causa retenciones o irregularidades en ciertas posiciones.

ESCAPE 38. Juego insuficiente del áncora en el punto muerto. 39. Falta de juego en el áncora. 40. El platillo roza con la palanca del áncora. 41. Los rubíes contrapivote están sueltos. 42. Una leva, o las dos, están sueltas. 43- La elipse está suelta. 44. La elipse está demasiado alta y toca al dardo. 45. Demasiado aceite en el pivote superior del áncora, lo que ocurre en los relojes muy pequeños. 46. Platillo suelto. 47. El platillo doble está fuera de alineación. 48. La rueda de escape sé desengancha de las levas del áncora. 49. El platillo de seguridad toca el asiento del rubí inferior del volante o el tornillo del portarrubí. 50. Eje roto. 51. Dardo suelto. 52. No hay juego axial en el volante. 53. Exceso de goma laca en las levas o en la elipse. 54. El eje, o sus pivotes, están torcidos. 55. Los extremos-del eje están aplastados debido a sacudidas. 56. El rubí contrapivote está roto, especialmente si el pivote gira en, o sobre, una raja. 57. Algún tornillo suelto en el volante, rozando con otra oieza.

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CAUSAS QUE PUEDEN PROVOCAR EL PARO DEL RELOJ

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58. Falta de libertad del muelle espiral, que puede tocar el volante en la posición EB. 59. El extremo libre del espiral sobresale, rozando el volante. 60. La sujeción fija del espiral del volante está demasiado alejada y loca el volante en la posición EA. 61. La virola del espiral está suelta. 62. La sujeción fija del espiral está suelta. 63. El espiral del volante está mal fijado. 64. El espiral roza con la rueda de centro, perjudicando la marcha del reloj. 65. El espiral está fijado con exceso de libertad. 66. La virola del espiral está demasiado alta o fuera de posición y toca el puente del volante. 67. Las espigas, o la misma raqueta, tocan el volante. 68. El volante roza con el puente del áncora o con un tornillo del mismo. 69. Los pivotes del eje del volante son demasiado cortos. 70. La elipse es demasiado corta. 71. Juego excesivo en el platillo. 72. Las espigas de punto muerto, o una sola, están sueltas. 73. La elipse está rota o estropeada. 74. La raqueta está desplazada en exceso; y la horquilla roza con la rueda de centro. 75. Los dientes de la rueda de escape no tienen juego interior ni exterior. 76. Uno o varios dientes de la rueda de escape tocan el abultamiento de las paletas. 77. La elipse se traba con la entalladura.
ACEITE Y ENGRASE

diato, pero cuando el aceite se altera, entonces puede causarlo, especialmente por la adhesión de la rueda minutera.
CAJA Y OTRAS CAUSAS

82. La caja toca al puente, cuando se cierra. 83. La tapa de la caja toca al puente del volante. 84. Un tornillo desprendido, o una cabeza rota, se mete dentro de la máquina. 85. Mal ajuste de la caja, que violenta la máquina. 86. Caja delgada, o demasiado ligera, que protege insuficientemente. 87. Cristal irrompible suelto, que toca las agujas. 88. Reparaciones anteriores mal acabadas. 89. El reloj está imantado. 90. Diente roto en alguna rueda del remontoir o en la rueda del cliquet, impidiendo dar cuerda. 91. Posición falsa del remontoir, que dificulta la puesta a la hora. 92. Corona suelta, que imposibilita el dar cuerda. 93. Las agujas se traban entre sí, dando una apariencia de paro.

78. El aceite se ha espesado. 79. Falta de aceite en alguna o en todas las piezas. 80. Evaporación total del aceite en algunas piezas, produciendo dilataciones y calentamientos, siendo los pivotes de la rueda de centro los más propensos a ello. 81. Sobreengrase general. Esto no es causa de -paro inme-

DECÁLOGO DEL RELOJERO

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APÉNDICE II

DECÁLOGO DEL RELOJERO
1. Manten siempre un noble afán de prestar un buen servicio a tus dientes. Tu buena reputación depende de todos y cada uno de tus trabajos; puede ser que un descuido de tu parte tenga muy buenas excusas, pero puede también que no tengas oportunidad de presentarlas. Las reputaciones se consiguen y se pierden por lo que otros relojeros comenten sobre tu trabajo; no proporciones, pues, nunca oportunidad de que el comentario pueda serte desfavorable. 2. Lo más importante para que tu trabajo sea siempre esmerado y agradable, y que al mismo tiempo pueda realizarse rápidamente, lo constitu ye e l ambiente que te rodea, el banco de trabajo y tus herramientas de más uso. Relee cuidadosamente el capítulo I y observa sin falta las instrucciones que se dan en cuanto a la altura del banco, iluminación, ventilación, orden, etc. No olvides de cuidar tus herramientas más usuales, como destornilladores, pinzas, etc., y ten para ello muy en cuenta todas las advertencias que se hacen en el capítulo II. Finalmente, procura tener apartadas del banco de trabajo todas las herramientas imantadas y los imanes permanentes, pues en determinadas circunstancias y en momentos de distracción podrían ponerte en situaciones de verdadero compromiso. En cuanto al orden, es absolutamente imprescindible que cada pieza o herramienta tenga su lugar bien determinado y que nunca deje de ser colocada en el mismo. 3. Los relojes, después de reparados, han de quedar como cuando eran nuevos. Sí ha de substituirse alguna pieza, y no es posible poner otra de intercambiable, construye la nueva de forma que hermane tan bien con las restantes de la máquina que hasta a su mismo constructor le sea difícil reconocerla.

No cambies el aspecto interno del reloj; si te ves obligado a substituir algunos tornillos,' los nuevos deben tener el mismo color y acabado que los primitivos. Igual debes hacer con las demás piezas de acero. Si es necesario, se pule plano el centro, esto es, el cubo de la aguja minutera. Al montar agujas nuevas, procura ponerlas del mismo estilo que las antiguas, y si puede ser, procedentes del mismo fabricante; si solamente has de cambiar una, procura que su estilo sea el mismo que las demás. Asimismo, cuida que la nueva aguja tenga el mismo peso y contrapeso que la antigua. En un reloj inglés, por ejemplo, no pongas una aguja que no sea del tipo inglés, ya que hacerlo sería demostrar pésimo gusto. La segundera inglesa es maciza toda ella y en alguno de los tipos antiguos tiene el centro dorado, pero ello no se acostumbra ya en la actualidad. El estilo de las agujas es lo que da carácter a los relojes. 4. Limpia bien el interior de la caja, especialmente en las uniones, y no te olvides de flamearla como expliqué en el capítulo IX. Tambié n debe s pulir la parte exterior de la caja, por ser ésta la que más ve el cliente. En los relojes de bolsillo, comprueba sí su anilla está bien segura, y en caso negativo, el apretarla con unos alicates adecuados sólo te representará unos breves instantes. 5. Antes de entregar el reloj al cliente, asegúrate de que la máquina está realmente limpia, sin marcas ni señales de haber sido manejada con los dedos. Cerciórate, asimismo, de que la esfera y el cristal están también perfectamente limpios y sin señales de ninguna clase. 6. Una vez el reloj terminado y dispuesto para ser entregado al cliente, estando la máquina bien regulada, la raqueta debe estar en el centro. El reloj debe entregarse con la cuerda dada y las agujas marcando la hora exacta. Si los relojes han de manejarse siempre con gran cuidado, cuando se está en presencia de su propietario, los cuidados deberán ser extremados. No debes olvidar que para su propietario el reloj es una joya y apreciará tus deferencias para con su reloj. Si, por el contrario, éste no lo ha considerado anteriormente como una cosa delicada, como realmente es, indúcele a ello con tu ejemplo y tus

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MANUAL PRÁCTICO DEL RELOJERO

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palabras, que al fin y al cabo saldrás ganando un cliente seguro. En presencia del propietario, limpíalo con una gamuza, manejándolo como si fuera una cosa de gran valor y estuvieras especialmente interesado en aquel reloj en particular, que para ti, sin duda, será uno de tantos, pero para su propietario seguramente es el único. Finalmente, ruega al cliente que tenga la bondad de volver con el reloj dentro de una semana para comprobar su marcha y, si fuera preciso, hacer los ajustes necesarios. Tus sentimientos, en estos momentos deben ser de legítimo orgullo de tu trabajo, y naturalmente, necesitas saber si el reloj responde a tu reparación; debes hacerte cargo de que eres el mejor reparador de la región, y si haces lo que puedes en este sentido, indudablemente cada día aumentarán tus clientes. 7. Es de tu absoluta responsabilidad que el reloj sea completamente hermético al polvo. En los relojes con trabajos de joyería es una buena costumbre pasar alrededor de los engarces de las piedras un poco de cera blanca (una cantidad como el tamaño de una cabeza de alfiler) recogida con la punta de un cuchillo. Aplícala alrededor, no debajo, de la piedra, dando el calor absolutamente preciso para que la cera tape todos los huecos circundantes; si se diera demasiado calor a la caja, la cera se derramaría sobre la piedra y le restaría brillo. Si dudas de si el cristal quedará bien ajustado, pon en su asiento una tenue película de cola de caucho, especialmente si el cristal es de forma. También pueden utilizarse otras colas, como la Seccotine o Le Page, etc., rebajadas con agua para que no den mal aspecto al reloj. Si la caja presenta un ajuste defectuoso, que pudiera permitir la entrada de polvo, dése una película de cera en todo el canto antes de cerrarla. La película de cera estará formada por una parte de cera de abejas y tres de vaselina o parafina, calentadas hasta formar una pasta de la consistencia de la mermelada. 8. Al hablar con los clientes debes emplear términos a su alcance, no voces ni conceptos técnicos excesivamente elevados. Por ejemplo, al referirte a los pivotes del eje del volante puedes hacer resaltar que son más finos que la aguja más delgada, etc.

Los médicos modernos explican al paciente el funcionamiento del cuerpo humano de una manera sencilla, para que éste se dé cuenta del tratamiento a que está sujeto y colabore conscientemente a su curación; esto hace feliz al enfermo, y lo mismo debe hacer el relojero en su campo. Que el cliente vea las dificultades técnicas que han tenido que superarse, pero de forma que.no le entren ganas, luego de llegar a su casa, de abrir la caja y emprender unas manipulaciones que, por pequeñas que sean, siempre serán perjudiciales. Asimismo no debe darse la sensación de que el trabajo ha sido una gran carga para el reparador, ya que entonces lo más fácil es que el cliente se forme la idea de que ha sido realizado de una forma chapucera e incompleta. 9. Debes tener siempre el máximo interés en estar al corriente de los últimos adelantos de la técnica relojera. Aprende todo lo que puedas, leyendo todo lo escrito sobre relojería y manten frecuente contacto con tus colegas. Y sobre todo, pon en práctica todo lo que hayas aprendido y contrástalo con tu experiencia personal. El pasar el tiempo que podría ser perdido, el tiempo de distracción o de falta de trabajo, frente al banco, haciendo pruebas, es lo que mayor experiencia y práctica da al relojero, y en realidad vale la pena de encontrar frecuentemente momentos de éstos para emplearlos así. i o. Finalmente, no desprecies nunca el trabajo realizado por otro relojero, auncjue en realidad haya sido pésimamente ejecutado. Ello daría al cliente la impresión de que tratas de perjudicar a un colega tuyo, y difícilmente el cliente quedará convencido con los argumentos técnicos, incomprensibles geneneralmente para él, que puedas exponer en favor de lo que dices. Tu prestigio debes fundamentarlo en la bondad de tus reparaciones y en la calidad de las máquinas y accesorios que vendas, pero nunca intentando desacreditar a tus colegas, ya que de esta forma sólo conseguirías desacreditarte a ti mismo.

ÍNDICE ALFABÉTICO
Aros de latón para agujeros de rubi, 369. 371. 372 Aparato de desimantar, 390 a 396 — para alisar cabezas de tornillo, 228, 229, 230 — — comprobar oscilaciones del espiral, 187 ------ — las cajas a presión, 399 ------ probar las cajas en el vacío, 400, 401 -------- redondear y acabar ruedas, 335. 336 -------tallar engranajes, 335, 336 -------verificar la marcha, 412 a 420 B

Abridor de cajas Bergeon, 406, 407 — — — De Vries, 407 Abrir una caja (cómo), 20, 21, 406, 407, 408 Acabado del acero, 251, 252, 253 ------- latón, 241, 242 Aceite (recipiente para), 142 Achaflanar (herramientas para), 97, 248, 249, 372 Aguja horaria (juego de la), 35 Agujas (cómo montar las), 147 — (cómo quitar las), ai, 22 Agujeros de los rubíes, 43 Ajuste de temperatura, 169, 171, 172. 173 — posicional, 205 a 230 Alicates, 12, 13 Alineación de las espigas de la raqueta, 202, 203 Alisad ores , 2 33, 235 Alisar cabezas de tornillo (aparato para), 228, 229, 230 Ancora, 45 — (corrección de la longitud del), 6o, 61, 62, 63 — (equilibrado, del), 72 — (escape del), 43, 44, 45, 46, 47 — (limpieza de l), 134 — (lubricación del), 142 — (puente del), 30 Ángulo de las levas, 54 — del esc ape, 56, 57 corrección, 58, 59, 6o Árbol del barrilete (torneado del), 327, 328 — de centro, 39 ----------- (enderezado del), 87, 88 Arco circular (dentado en), 100, 101 — de oscilación, 205, 206, 216

Balanza equilibradora de tornillos de volante, 173, 174 Banco de trabajo, 4, 5, 6, 396 -------------- (iluminación del), 5 — —• — (asiento para el), 5, 6 Barrilete, 34, 112 — (árbol del), 114, 115, 116, 117 —i (desmontado del), 32, 33 — (montaje del), 139, 140 —. (poner plano el), na, 113» 114 —' (puente del ), 30 — (torneado del), 322 a 327 — (torneado del árbol del), 327, 328 Báscula, 33 — (rebajado de la), 162 — (resorte de la), 33 Bastidor de relojes, 209, 210 Bergeon (abridor de cajas), 406, 407 Berilio (aleación de), 181, 182 Boj (madera de), 235, 236

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ÍNDICE ALFABÉTICO

ÍNDICE ALFABÉTICO

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Bote de bencina, 131 Bréguet, A. L., 193 Brocas (cómo hacer las), 317, 318, 3i9 Bruñidor de pivotes, 272, 273, 288, 289 Buril (afilado del), 257, 258 — (cómo s ujet ar el), 256, 257 — para tornear los pivotes del eje, 269

D

Cadena del caracol, 357, 358, 362 Caja del reloj, 17, 18, 1.9 ---------- (cómo abrir la), 20, 21, 407, 408, 409 ------------ (nomenclatura de las piezas de la), 18, 19, 20 C aja para polvos de boj, 132, 13 3 Cajas resistentes al agua, 18, 19, 398 3411 Cálculo de engranajes, 85, 86 Calentador para revenir al azul; 14 Camino a punto muerto, 51, 52. Cara de impulso, 45, 46 ------- retención, 43, 44, 45 Caracol (reloj d«) , 3 41 a 365 — (limpieza del), 350 a 359 Carborúndum (barritas), 36 Carga (piezas del mecanismo de), 33 Centrado del volante, 293 a 298 Cepillos de relojero, 133, 134 Cinc (bloque de), 235 Cliquet, 29, 33 Compás de calibrar, 294 Corona a corchete, 409 — roscada, 403, 404 Corrección posicional, 207, 208, 209, 210 Cristal irrompible, 405, 406 Cruz de Malta, 113, 114, 221 Cuchilla de torno, 324, 325, 328 Curva de Lossier, 193, 194, 195 ------- Phillips, 195, 196 —i epicicloidal, 94, 95 — hipocicloide, 96 CH Choque (disposiciones resistentes al), 381 a 386

Dardo, 63 — (acortado del), 64 — (ajuste del), 65 — (colocación de un nuevo), 65 Decálogo del relojero, 426 a 429 Desimantación, 389 a 397 — a mano, 395, 396 Desmontaje de la máquina, 26 a 35 Destornilladores, 7, 8 De Vries (abridor), 407 Diamantina, 233, 234 Dientes (repasar los), 107, 108, 109, no; ni Dificultad de dar cuerda (causas de la), 159, 16o E Ebosa (máquina), 81 Eje de volante, 286 ----------- "esbozado", 255 —----------(partes del), 70 ----------- (pulido del), 261, 264, 266, 282, 283, 284 ----------- torneado en un torno de puntas, 255, 256, 260, 261 —----------torneado en un torno universal, 281 a 293 ----------- (verticalidad del), 40, 41 Elinvar (muelle espiral de), 181, 182, 185 Elipse (ajuste de la), 65, 66, 67, 68 — (verticalizar una), 73 Emery, Josiali, 53 Encasquillar la rueda de centro, 88, 89, 90, 91 ----------- segunda, 91, 92 Engranajes, 93 a 111 — (nomenclatura de los), 95 Engrane teóricamente perfecto, 97, 98, 99 Engrasar (punta de), 11 Engrase de la máquina, 141, 142, 143, 144 — (tabla del), 147, 148 Ensanchar ruedas, 106, 107 Epicicloidal (curva), 94, 95 Equilibrado del volante, 177, 179,

Equipo para engrase, n Error diario (tabla del), 222, 223 — natural, 209 Escape de áncora, 43, 44, 45, 46, 47 — --------- (ángulo del), 46, 47 ----------- (camino a punto muerto), 51, 52 ----------- (diagramas del), 49, 50 —•---------• en fase (verificación), 69 ----------- (levas del), 45, 47, 48 — ---------• (platillo doble del), 71 ----------- (puente del), 30 ----------- (revisión del), 70, 71, 72, 73 — inglés, 341, 342, 343, 344, 345 — de paletas con espiga (revisión del), 74 a 84 Escariadores para fijar rubies, 368, 369 Escurrido del mecanismo "remontoir", 154. 155- 156 Esfera esmaltad» (modo de rebajarla), 36, 37 — metálica (modo de rebajarla), 37 — (modo de quitarla), 21 Esmeril (polvos de), 232 — (pulidor para polvos de), 232, 2 33 Espigas de áncora con paletas (monta' je), 79, 8o — — la raqueta, 215, 216, 217, 218 . --------punto muerto, 52, 53 Espira Bréguet, 193 a 204 Espiral del volante (ver muelle). Estufa, 170 Envolvente, 99, 100, 101

Garruchas, 255, 256, 274 Guardapolvos, 15, 26
28

F 148, 149

18o
Equipo para ajuste de rubíes, 367, 368

Foguear una caja, Fuelle, 15

361,

Gancho de cadena de caracol, 362. ------- muelle real, 117, 121 122, 123, 124, 125

H
Haüy (abate), 181 Herramental de comprobar engranajes, 105 --------ensanchar ruedas, 106, 107 — — equilibrar, 179 ------- fijar el piñón de cañón, 303 —• redondear ruedas, 107, 336 — para arrollar el muelle real, 118, 121 -------pivotar, 317, 318 -------pulir a mano el resorte de cliquet, 248, 249 ------ para quitar peso a los tornillos del volante, 17$ ------ romper el centro del espiral del volante, 187 ------ sujetar la virola del espiral del volante, 188 Herramientas para achaflanar, 97, 248, 249, 372 —- —; enderezar el volante, 299 ------ montar rubíes a mano, 380 Hipocicloide (curva), 96 Hooke (Dr. Robert), 167 Hora exacta (poner a la), 164, 165 Horizontalizar una rueda, 88, 89, 90, 91 I Impermeabilidad del reloj, 398, 410 Impulso (corrección del), 54, 55 —- del escape (verificación), 53, 54 Incabloc, 381, 382, 385 Ingersoll (máquinas), 8o, 81, 82 Isocronismo, 219, 220 J Juego axial, 39 —• de la aguja horaria, 35 -------los pivotes del eje del volante, 41, 42, 43 ------ un eje, 39 •— del tren de engranajes, 92, 93 — en el punto muerto, 63 — lateral, 39

Lámpara Terry graduable, 5 Latón (acabado del), 241, 242 — (limado del), 237 a 241

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ÍNDICE ALFABÉTICO

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Levas, 45, 47, 48

— de paleta (montaje), 51 Limado de la sección cuadrada de la
tija, 311, 31 2, 313 — del acero, 237, 242, 243, 244, 245 ------- latón, 237 a 241 Limpieza a mano, 130 a 141 — a máquina, 150, 151, 152, 153

— de la esfera, 130, 131 Linterna (mandril de), 332, 333 Lossier (curva de), 193, 194, 195 Lupas, i i , 12
Luz para el banco de trabajo, 5

M
Magnetismo, 387, 388 Mandril de escalones, 295, 296 — •—• garras, 324 latón, 332 —• — linterna, 332 , 333 — — pegamiento, 290, 291, 292, 323 — el á stico, 281, 282 Máquina (cómo manejar la), 21, 22 —• para limpiar relojes, 150, 151, 152. 153 Martillos, 13, 14 Mec a nismo "remontoir", 33, 154 Medana (máquina), 81, 82 Medio tiempo (marcha a), 72, 73 Melior (muelle espiral de), 185 Metelinvar (muelle espiral de), 185 Melius (muelle espiral de), 184 Micrómetro (lectura del), 102, 103 Míkrón, 100 Minutería (mecanismo de la), 35, 36, ni M ontg omerie (piedra de), 236 Moteado, 242 Movado Watch Co., 126 Mudge (Tomás), 53. Muelle espiral del volante, 29, 31 — — — — Bréguet, 193 a 204 • -- (desimantado del), 389 a 396 — • ------- • — (dimensiones del), 129 ------ — — (centrado del), 191 , 192 •—- — — — (c ómo contar la s oscilaciones del), t86, 187

Muelle espiral del volante (cómo limpiar el), 138 ----------- — (cómo quitar el) , 57- 58 — --------------- (espira superior del), 196, 197, 198, 199 --------------- (fijación a la virola del), 187, 188, 189, 190 — — — -—• (limpieza del), 135 punto correcto de sujeción, 208, 209 ----------- — retorcido (arreglo d« un), 204 ------ r--------- (sujeción fija del), 203, 204 --------------- (tablas del), 184, 185 --------------- (p érdida de la elasticidad), 168 Muelle real (arrolladores para el), 117, 118 ------- (causas de rotura), u8, 129 ------- de sección bombeada, 128 —• — (descarga del), 28, 30, 31, 33. 34 — — (dimensiones correctas del), 115, 116 —• — (disposiciones deslizantes), 125, 126, 127 ------ (ganchos del), 117, 121, 122, 123, 124,- 125 Muelles espirales de volante compensado (tabla de), 184 --------------- monometálico (tabla de), 185 N Nivarox (muelle espiral de), 182, 183, 185
O

Paladio, 181

Palancas para quitar las agujas, 14 Palmer, 102, 103
Papel tapete de sobrebanco, 15, 16 Parachoque (rubíes), 381 a 386

"Parechoc", 382, 383, 384, 3 8 5
P arelinvar (muelle espiral de), 185 Paro del reloj (algunas causas del), 421 a 425 Pasador del espiral del volante, 203, 204 Pendan, 18, 20 Phillips (curva de), 195, 196 Pie de rey, 103, 104 Piedra Montgomerie o de agua, 236 Piezas nuevas (ejecución de), 231 a 253

Puente del volante circular, 2 1 0 ---------- construcción, 237 a 242 P ulido del acero, 248, 249, 250 — — eje del volante, 261, 264, 266 — de pivotes, 271, 272 Pulidores, 232, 233, 235 Puntas de engrasar, 11 Punto de fijación central (tabla), 212 — pesado, 218, 219 Punzones para montar rubíes, 368, 369, 370

Q
Quijadas de madera, 238, 239

R
Raqueta, 29
— (aju ste de la), 164 — (esp igas de la), 215, 216, 217, 218 Rebajar la esfera (modo de), 36, 37 Redondear ruedas (herramental de), 107, 336 Regulación de un reloj, 164 Regulador electrónico de relojes, 413, 414 Registro de observaciones, 165, 166 Registrador de marcha Dawe, 417 ------ sonidos Lepante, 415, 416 "Remontoir" (mecanismo), 33, 154 a 163 Resistentes al agua (cajas), 398, 399 Resorte del "clíquet", 29, 33 ---------- (acabado del), 246, _247, 248 ---------- (cómo hacer el), 242 a 246 Resorte de la báscula, 33 Retención (verificación de la), 75, 76 Revenido, 245, 246 Reloj de caracol, 341 a 365 — — — corrección del desenganche, 344 ------------- escape, 341, 342, 343, 344, 345 ------------- (limpieza del), 348, 355 a 359 —---------- (montaje del), 361, 362, 363, 364 ----------- (retención), 245, 348 ---------- (rubíes), 345, 346, 347, 348, 349

Pinza elástica, 281, 282 Pinzas, 9, 10
— con pitón para curvar el espiral, 201, 202 — especiales para curvar el espiral, 200

— para curvar el espiral, 198 Piñón de cañón, 29, 36 ----------- (cómo quitar el), 28 ----------- (examen del), 86, 87 ------ centro, 302

----------- (torneado del), 298 a

309 — doble deslizante, 33 Pivotes, 316 a 322 — (acabado de los), 320, 321 — (bruñidor de), 272, 273, 288, 289 — (del eje del volante), 268, 269, 270, 271

— del eje del volante (aguzado de los), 8o, 81 — (enderezado de), 321, 322 — (montaje de), 320 Platillo de impulso, 71 — — seguridad, 71
Platina inferior, 25, 26, 29, 30 — superior, 25, 26, 29 Polvos de esmeril, 232 Poner a la hora exacta, 164, 165 Posicional (ajuste), 205 a 230 Prensa de montar rubíes, 368, 369 Presión del agua (tabla de la), 402 Puente del volante, 31

Observación (tiempo de), 220 . Oscilación (arco de), 205, 206, 216 — isócrona, 213 Oscilaciones (aparato para comprobar l a s), 187 Óxido, 1181 129, 339, 340

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ÍNDICE ALFABÉTICO

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Reloj de caracol (tren de ruedas), 349 a 355 ------------(verificación del ángulo), 344 ----------- (verificación del camino a punto muerto), 344, 346, 347 Revenido al azul (calentador para el) ¡4 Rojo para pulir, 236 Rolex Watch Co., 125, 126 Roscado en el torno, 314, 315 Rozamiento de embrague, 94, 95 ------ desembrague, 94 ------ rodadura, 94 Rubíes artificiales, 233 — (fijación de los), 366 a 380 — parachoque, 381 a 386 — (punzones para montar los), 368, 369, 370 Rueda de cliquet, 29, 33 -—• — corona, 29, 33 ------ escape (juegos de la), 55, 56 ------ transmisión, 33 ------ transmisión (cómo quitar la), 32 ------- trinquete, 29, 33 — horaria, 29, 35, 36 — intermedia, 29, 33 — minutera, 36

Tabla de espirales para volantes monometálicos, 185 — del error diario, 222, 223 punto de fijación central,
212

U Universal (plato), 332 — (torno), 278, 279, 280, 281

— de presión del agua, 402 Taladrado, 319 — (accesorios para el), 332, 333, 334. 335 Tapa de la caja, 18, 19, 405, 406 Temperatura (ajustes a), 169 a 173, 224, 225 — (tabla de los ajustes a), 178 Temple y revenido del acero, 246, 247 Tenazas, 12 Tija, 22, 23, 33 —- (encasquillado del agujero de la), 160, 161 —- montada, 315 — (torneado de la), 309 3 3 1 6 Tren de ruedas, 34 ----------- (cómo desmontar el), 28, 30, 31, 32 ----------- (examen del), 86, 87,

Vacío (prueba de), 400, 401 Vacuómetro, 400 Vara para pulir pivotes, 271 ------ redondear los extremos de los pivotes, 276, 277 —- — tornear pivotes, 270 Varilla de ajuste para relojes de caracol, 362, 363 Vernier o pie de rey, 103, 104 Verticalidad, 40, 41 Verticalizar (herramental de), 375 — un agujero, 375, 376

Virola, 188, 189, 190 Volante, 31, 167 — (arco de oscilación), 205, 206, 216 — (centrado del), 293 a 298 — (cómo se quita el), 26, 27, 28 — compensado, 168 — (comprobación del equilibrio del), 177. 179. 18o — (construcción del puente del), 237 a 242 — (equilibrar un), 180, 181 — (horizontalidad del), 297, 298 — (montaje del), 145, 146 — (limpieza del), 144 — monometálico, 169, 181 — (puente del), 31 — retorcido (reparación de un), 298, 299

----------- (relación del), 85, 86
Trinquete de seguridad, 127 — del caracol inglés, 350, 351, 352. 353 — deslizable, 126, 127 — (rueda de), 33 Toques en el cañón, 302, 303, 304 Torneado de un eje de volante en el. torno de puntas, 255, 256, 260, 261 ----------- eje de volante en el torno universal, 281 a 293 --------una tija, 309 3 3 1 6 — — un piñón de centro, 298 a 309 — del sombrerete, 323 a 327 Tornillos (aparato para alisar cabezas de los), 228, 229, 230 — de cuarto, 172, 173 ------ volante (reducción del peso), 174, 175, 176 Torno de puntas, 254, 255 — Jacot de pivotar, 284, 285 — (motor para el), 280 — universal, 278, 279, 280, 281

88

Sector, 100, 101, 102 Shockresist, 385,. 386 Silla para el banco de trabajo, 5 Sombrerete (torneado del), 323 327 Soporte de rodillo, 311 ------------ doble, 315, 316 — en T incunable, 331, 332 — para máquinas, 140, 141

Tabla de ajuste de temperatura, 178 ------- corrección de adelantos, 226, 227, 228 — -------------- retrasos, 226, 227, 1229, 230 — — espirales para volantes compensados bimetálicos, 184

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