Está en la página 1de 22

"QUIROZ, JULIO DANIEL; ALVAREZ GERARDO JESUS; FLEYTAS,

MARCOS GABRIEL y LACUADRA LUIS CARLOS -Motín agravado,


Instigación a cometer delitos- S/ RECURSO DE CASACION" -
Expte. N° 325/20-.
_______________________________________________________
SENTENCIA Nº 220
En la ciudad de Concordia, Provincia de Entre Ríos, a los
once días del mes de octubre del año dos mil veintidós, los Vocales de
la Sala II de la Cámara de Casación de la Provincia, integrada por la
Dra. María Evangelina Bruzzo y el Dr. Darío Gustavo Perroud y la Sra.
Vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de esta Ciudad, Dra.
Carolina López Bernis, deliberan y dictan sentencia en los autos
"QUIROZ, JULIO DANIEL; ALVAREZ GERARDO JESUS; FLEYTAS,
MARCOS GABRIEL y LACUADRA LUIS CARLOS -Motín agravado,
Instigación a cometer delitos- S/ RECURSO DE CASACION" -
Expte. N° 325/20-.
Habiendo sido oportunamente realizado el sorteo de ley, el
orden de votación resultó el siguiente: BRUZZO - PERROUD - LOPEZ
BERNIS.
I.- De las constancias de autos resultó que mediante
Sentencia de fecha 6 de diciembre de 2019 dictada por el Tribunal de
Juicios y Apelaciones de la Ciudad de Concordia integrada por los Sres.
Vocales, Dres. María del Lujan Giorgio, Dr. Edwin Ives Bastian y Dr.
Eduardo Degano, se resolvió: " I.- DECLARAR a Julio Daniel
QUIROZ, sin alias, DNI 23.009.460, funcionario policial, de 46 años
de edad, soltero, argentino, nacido en la ciudad de Concordia en fecha
02.08.1973, con domicilio en calle Ejido Federación s/n de Colonia
Flores a 300 mts. Escuela Nº 17 de la ciudad de Federación (E.R.), con
instrucción secundaria completa, hijo de Marta Graciela QUIROZ; a
Gerardo Jesús ALVAREZ, alias "Chacho", DNI 23.401.381, de 45
años de edad, divorciado, funcionario policial, nacido en Federación
(E.R.) el 07.02.1974, con domicilio en calle Alem y Las Magnolias S/N,
con instrucción secundaria incompleta, hijo de Alberto Alcides Alvarez
y de Julia Alicia Paredes; a Luis Carlos LACUADRA, DNI 23.836.402,
argentino, funcionario policial, alias "Pollo", de 45 años de edad,
casado, nacido en la ciudad de Federación (E.R), el 18.02.1974, con
domicilio en Barrio 144 Viviendas, calle 44 B casa N° 243 de la ciudad
de Federación, con instrucción secundaria incompleta, hijo de Luis
María Lacuadra y de Inés Zalazar; y a Marcos Gabriel FLEYTAS, DNI
30.291.161, funcionario policial y estudiante de Ingeniería Civil, de 36
años de edad, casado, argentino, nacido en la ciudad de Federación
(E.R.) en fecha 09.03.1984, con domicilio en calle Chaco Nº 341, con
instrucción secundaria completa, hijo de Carlos Maria Fleytas y
Carmen Graciela Gómez, ABSUELTOS de CULPA y CARGO por el
delito de MOTÍN AGRAVADO, art. 45 y 230 del Código Penal por los
que fueran acusados.- II.- DECLARAR a Julio Daniel QUIROZ, sin
alias, DNI 23.009.460, funcionario policial, de 46 años de edad,
soltero, argentino, nacido en la ciudad de Concordia en fecha
02.08.1973, con domicilio en calle Ejido Federación s/n Colonia
Flores a 300 mts. Escuela Nº 17 de la ciudad de Federación (E.R.), con
instrucción secundaria completa, hijo de Marta Graciela Quiroz,
ABSUELTO de CULPA y CARGO por el delito de INSTIGACIÓN A
COMETER DELITOS art. 209 y 45 del Código Penal.- III.-...
IV.- ...-".
II.- Oportunamente interpuso recurso casatorio la
representante del Ministerio Público Fiscal, Dra. María Josefina
Penon Busaniche, quien luego de indicar el objeto y de puntualizar
los recaudos de admisibilidad, efectuó un breve repaso del desarrollo
del debate y sobre los hechos enrostrados a los imputados Alvarez,
Quiróz, Lacuadra y Fleytas.
En primer término, sostuvo que el Tribunal había incurrido
en una arbitraria interpretación y omitió valorar pruebas aportadas en
tanto había sostenido que no se encontraba acreditado en juicio que
los encartados hayan impedido -conforme la acusación pública- ejercer
los deberes de los otros funcionarios, ni que tampoco se había
obtenido certeza de que en esos días se encontraban de guardia y por
ende, les cupiera cumplir con funciones de prevención y seguridad.
Calificó errónea la apreciación consistente en la falta de acreditación
fehaciente de su presencia en la manifestación.
Expuso que, contrariamente a lo sostenido por el A quo,
existe evidencia que acredita con absoluta certeza la materialidad de
los hechos y la autoría, tal como las declaraciones testimoniales de
Benítez, Giménez y Salinas, destacando de las mismas, los aportes -
que a su criterio- resultan relevantes y que habían sido minimizados
por el sentenciante.
Aludió que dichos testimonios habían resultado claros,
contestes y desinteresados, ubicando a los encartados en el lugar del
hecho, participando de la protesta, vociferando amenazas de romper
los móviles policiales en caso de que sus compañeros intenten salir a
patrullar, y que se iban a imponer para lograr ese cometido,
impidiendo de esta manera que los demás funcionarios policiales
ejercieran los deberes a su cargo.
Respecto a la declaración del testigo Lena, entendió
fundamental considerar sus manifestaciones, en tanto había dado
cuenta de que la situación que se había experimentado durante la
jornada del hecho había sido caótica, porque la sensación de
inseguridad era constante, que los policías que se encontraban
trabajando en ese momento eran lo mínimo y necesario en la ciudad,
que tuvieron cuatro hechos en simultáneo en menos de una hora, que
se trataba de una situación que nunca había ocurrido en la Ciudad de
Federación, que los funcionarios policiales que estaban afectados al
servicio y que estaban en la marcha se negaron a brindar el servicio
normal a la comunidad, entre otros aportes surgidos de sus dichos.
En ese marco, afirmó que quedó demostrado con absoluta
certeza que en virtud de la prueba incorporada a debate, los
encartados se habían alzado públicamente frente a Jefatura impidiendo
que el resto de los funcionarios policiales pueda cumplir con el servicio
ordinario de prevención y represión del delito.
Adujo que incluso, la misma conducta se reiteró en
diferentes momentos, tal como lo manifestara el testigo Molina, quien
había tenido entredichos con los imputados Álvarez y Quiroz, y
también les había solicitado que dejaran salir los móviles, que desistan
en su actitud, a lo que los imputados hicieron caso omiso, peleándose
y casi llegando a las manos con Molina, y manteniendo esa conducta
para con los demás integrantes del grupo.
A su entender, y teniendo en cuenta todo lo anterior, se
debe confrontar con el resto de la prueba producida en el marco del
debate, tales como el Informe elevado a la Unidad Fiscal de Federación
por parte de la autoridad policial, con los funcionarios plegados a las
medidas de fuerza llevadas adelante por personal policial, familiares y
allegados, el que fuera reconocido en debate por el testigo Benítez.
Asimismo, consideró que también se las debe cotejar con las imágenes
tomadas por el testigo Leandro Bordón -camarógrafo del canal local-,
en las que se puede observar a Alvarez durante la manifestación y no
precisamente con actitud pasiva como el mismo lo manifestara en su
declaración de imputado. Asimismo, puso de relieve la declaración del
funcionario Soldá, efectuando transcripción de fragmentos de la
misma.
En cuanto al segundo Hecho que se imputa a Quiroz, por los
delitos de "Instigación a Cometer Delitos en Concurso Real", expuso
que existen las declaraciones de los funcionarios policiales que
estuvieron presentes y escucharon como Quiroz había instigado a las
personas para que entren en el local "Sensei" con fines claramente
delictivos. Cuestionó al juez por haber realizado un sesgo
interpretativo al haber destacado la importancia de las manifestaciones
vertidas por Quiroz, omitiendo analizar el contexto en que habían sido
vertidos sus dichos, ya que las personas que estaban en la plaza, si
bien pudieron estar agrupadas, y con intenciones de realizar saqueos,
ello no quita el comportamiento desplegado por dicho funcionario con
una finalidad puramente delictiva, determinando a las personas que
entren en el local para cometer delitos.
Agregó que el sentenciante tampoco había brindado un
acabado fundamento de los motivos de apartamiento de los dichos de
los testigos Riquelme, Medina e Hidalgo, que muy por el contrario de lo
que se sostuvo, dichos testigos se complementan en sus declaraciones
y no se contraponen. Concluyó que el Tribunal intenta quitarle entidad
a los testimonios de cargo, centrándose en detalles que no poseen
relevancia.
Efectuó una reseña respecto al encuadre legal y las
conductas endilgadas. Sostuvo que había quedado claro que los
incursos se habían alzado públicamente para arrancarle una medida o
concesión a la Provincia de Entre Ríos. Asimismo coadyuvaba a la
teoría del caso la nota periodística y lo explicado en la misma, en
cuanto a cuál era el objetivo y qué se estaba haciendo; y con su
accionar impidieron por una larga franja horaria, prácticamente dos
días el libre ejercicio de las facultades legales del Estado, en este caso,
tareas preventivas propias de la fuerza policial, tal como lo había
referido Benítez, Giménez, y demás testigos. Asoció aquellos actos con
el Alzamiento Público, señalando que el mismo consiste en levantarse,
aún sin armas, contra leyes nacionales o provinciales, cuya ejecución
se resiste, conforme lo establece el Art. 230 inc. 2 del CP.
Manifestó que además, conforme lo exige la norma los
sujetos activos habían peticionado y apoyado las mociones de personal
policial de esta Ciudad y que tal como surge del informe periodístico se
trataba de un pedido apremiante. Continuó relatando que había
retención de servicios con intención de obtener dichos resultados, lo
que evidencia que la conducta desplegada se trataba de un alzamiento
contra el poder o institución de la Provincia de Entre Ríos.
Insistió en que los autores perseguían claramente una
finalidad política de aumento salarial, reiterando las consecuencias
generadas por dicho accionar. Asimismo entendió que resulta de
aplicación el agravante del artículo 235 del CP por la condición de
Funcionarios Públicos que revisten los encartados, en atención que la
norma citada se encuentra en el Capítulo III, dentro de las
Disposiciones comunes a los Capítulos precedentes, entre los que se
encuentra el delito de "Motín". Que en este sentido, sostuvo que la
conducta recae sobre los sujetos activos tratándose éstos de los
funcionarios de la fuerza de seguridad o policía a cuyo cargo está el
resguardo del orden Público -conforme doctrina de Núñez-. Aludió
asimismo a la doctrina de Fontán Balestra, señalando que
corresponde, tal como lo señala el artículo 235, la aplicación de la
accesoria de inhabilitación especial por un tiempo doble del de la
condena.
Que la conducta de Instigación a cometer delitos por parte
del Funcionario Quiroz había quedado debidamente demostrada
mediante declaraciones testimoniales (Riquelme, Medina e Hidalgo).
Advirtió que el tipo penal endilgado no exige que se consuma el hecho,
basta con la conducta seria, deliberada, no accidental, y máxime en el
momento que se estaba transitando, el contexto de tensión social,
sensación de inseguridad, y sin personal policial que pueda asistir a la
prevención de delitos.
En conclusión sostuvo que existió una falta de valoración
objetiva respecto de las declaraciones testimoniales, apartándose de la
sana crítica racional y el análisis conjunto del plexo probatorio.
Por todo lo expuesto, solicitó que se anule la resolución
atacada, dictando una nueva sentencia conforme los agravios y
consideraciones apuntadas.
III.- En la audiencia celebrada en esta instancia
intervinieron, la Dra. Maria Victoria Giorda, en representación de los
intereses de los encartados Luis Carlos Lacuadra, Julio Daniel
Quiroz, Gerardo Jesus Alvarez y Marcos Fleytas y la Dra. Maria
Josefina Penon Busaniche por el Ministerio Público Fiscal.

III. a)- Comenzó exponiendo la Dra. María Josefina


Penon Busaniche en representación del Ministerio Público Fiscal,
quien se remitió y ratificó en un todo el memorial oportunamente
presentado, procediendo a la lectura de algunos párrafos de dicha
pieza, en los mismos términos y solicitando se haga lugar al recurso
incoado y en consecuencia se anule la resolución y se dicte una nueva
sentencia.

III.- b) A su turno, a fin de contestar los agravios


expresados, la Dra. Maria Victoria Giorda, en primer lugar, como
una cuestión previa, solicitó que se revea la admisibilidad del recurso
interpuesto, en el entendimiento de que existe una falta de
fundamentación, ya que los agravios expuestos responderían a una
mera disconformidad con la sentencia puesta en crisis.

Sostuvo que lo aquí expuesto resulta una reiteración de


cuestiones ya planteadas durante el plenario, entendiendo que se
continúa repitiendo la descripción de los hechos omitiendo
especificarse la conducta típica por la que se los responsabiliza a sus
defendidos, que solo se refiere a funcionarios policiales y a la
manifestación vertida por el testigo Benítez, quien había expresado
que en algún momento había visto a los incursos vociferando gritando
y haciendo ruido frente a la Jefatura Policial, donde en su exterior,
había más de ochenta personas que se encontraban haciendo lo
mismo.

El planteo referido a que sus defendidos se encontraban de


guardia, no le resulta una cuestión menor, ya que el sentenciante
había sido claro al entender que al encontrarse en sus funciones,
Benítez -Jefe Departamental- había autorizado a quienes estaban de
franco a permanecer en la manifestación y a realizar actos relativos al
reclamo salarial. Asimismo, Benítez había expresado que se había
tratado de una situación pacifica, entendiendo que el MPF estaría
tergiversando su testimonio, cuando alude a que la manifestación
había sido llevada a cabo de manera violenta. Relacionado a ello,
expuso que Benítez había advertido una posible quema de gomas, y
que ante ello había instruido que se mitigue dicho acto, existiendo un
acatamiento del mismo, ya que perjudicaba a la ciudadanía por la
producción de humo. Que todos los involucrados, incluido Benítez,
habían manifestado que la manifestación había resultado pacífica y que
ello es lo que había observado el Tribunal.
Insistió en que el recurrente se encuentra reiterando lo
formulado en la imputación y lo manifestado en los alegatos finales,
pero que de ninguna manera está describiendo las testimoniales que
fueron vertidas durante el debate, las que a su criterio, fueron
debidamente analizadas por el a quo en ambos hechos.
Respecto al primer hecho, hizo hincapié en que el
sentenciante había sido tajante al sostener la falta de tipicidad del
delito de motín respecto a los cuatro imputados, no se le puede haber
imputado a sus mandantes el alzamiento, el haber paralizado una
jefatura, lo que no ocurrió, ya que todos los testigos fueron unánimes
en decir que existieron ciertas irregularidades en cuanto al
funcionamiento normal de una Jefatura de Policía porque había muchos
funcionarios ausentes ya que se habían plegado a la manifestación
pero que de ninguna manera existió impedimento por parte de ningún
funcionario que haya afectado el cumplimiento de deberes de otros
funcionarios que si tenían intenciones de trabajar.
Destacó que Benitez, en cuanto a las comunicaciones, había
contestado el teléfono y que si no se respondía a los llamados, era
porque no había nadie, porque el operador también se encontraba
plegado a la manifestación, pero no porque sus mandantes lo hubieran
impedido, ya que en ninguna oportunidad se manifestó ni se acreditó
que hayan ingresado a la Jefatura y que solo se pudo decir, que
alguien los vio en frente de Jefatura, pero nada prueba que se los haya
visto despegando conductas específicas que tengan que ver con la
descripta para el delito de motín o instigación a cometer delitos, este
último, en el caso de Quiroz.
En cuanto al segundo hecho, señaló que el sentenciante fue
claro al indicar que existen contradicciones entre las manifestaciones
de los testigos, considerando que acertadamente se plegó sobre la
duda razonable que exige la absolución frente a la declaración del
imputado, que brindó una justificación de lo que ocurrió ese día.
Por todo ello, entendió que debe considerarse que los
agravios de la fiscalía resultan aparentes, debe declararse desierto el
recurso y confirmar la sentencia recurrida.
IV.- Estudiados los presentes autos traídos a despacho, la
Excma. Sala se plantea las siguientes cuestiones a resolver:
        PRIMERA CUESTIÓN: ¿Cómo habrá de resolverse el
recurso de casación interpuesto por la Sra. Agente Fiscal Interina a
cargo de la Unidad Fiscal de Federación, Dra. María Josefina Penon
Busaniche?.
        SEGUNDA CUESTIÓN: ¿Qué cabe decidir en relación a las
costas del proceso?.
       A LA PRIMERA CUESTIÓN PROPUESTA, LA VOCAL DRA.
BRUZZO, DIJO:
Preliminarmente debe señalarse que los injustos por los
cuales fueran absueltos los coimputados de autos consisten en:
PRIMER HECHO: "los Funcionarios Policiales Julio César QUIRÓZ,
Gerardo Jesús ALVAREZ, Marcos Gabriel FLEYTAS y Luis LACUADRA,
entre el día 08 de diciembre de 2013 pasadas las 21:00 horas y el día
lunes 09 de diciembre de 2013, en dependencias de Jefatura
Departamental de Policía de Federación, sito en calle Las Azaleas Nº
815 de la ciudad de Federación, impidieron al resto de los funcionarios
policiales cumplir con el servicio ordinario de prevención y represión
del delito, estando al frente de un grupo de funcionarios policiales auto
convocados junto a sus familiares, quienes manifestaban que estaban
en apoyo a las medidas tomadas en la Jefatura de Policía de
Concordia, impidiendo al resto de los funcionarios policiales cumplir
con el servicio ordinario de prevención y represión del delito,
manifestando al personal de guardia que no salgan a patrullar las
calles, bajo amenaza de que si salían romperían los vidrios de los
vehículos policiales, no permitiendo las comunicaciones al Comando
Radioeléctrico, cortando las demás comunicaciones, tanto desde la
jefatura hacia el exterior como la recepción de llamadas de la
ciudadanía a la misma, determinando así que la Jurisdicción de la
ciudad de Federación se encuentre sin servicio de seguridad
ciudadana; alzándose públicamente y quebrantando sus deberes
positivos funcionales, para arrancar al gobierno provincial una mejora
salarial, lo que obtuvieron el día 09 de diciembre de 2013 en horas de
la noche, habiéndoles solicitado el Sr. Jefe de Policía desde el primer
momento de los acontecimientos que depongan su actitud, sin obtener
una respuesta favorable". SEGUNDO HECHO: "el día 09 de diciembre
de 2013 en hora aún indeterminada, pero en horas de la madrugada,
pasada la media noche, en calle Las Azaleas y Urquiza, frente al local
comercial "Sensei" de la ciudad de Federación, E. Ríos, el Sargento
Primero Julio Daniel QUIROZ instigó públicamente y a viva voz a
cometer delitos a un grupo de personas que se estaba reuniendo con
posibles intenciones de realizar saqueos en el local comercial Sensei,
acercándose al lugar a bordo de una motocicleta, quien les dice en
primer término al Oficial Riquelme que estaba realizando tareas
preventivas: "dejen que roben nomás.." e inmediatamente después se
dirigió a las personas reunidas en el lugar diciéndoles: " vayan y
entren no más y rompan todo.." siempre indicando al mismo local
comercial "Sensei". 
Las plataformas fácticas precedentemente descriptas fueron
adscriptas a los tipos penales de Motín Agravado por la condición de
funcionario público –Hecho Primero-, arts. 230 inc. 2°), 235 y 45 del
Código Penal, e Instigación a cometer delitos –art. 209 del Código
Penal- (confr. alegatos cierre concretados en el plenario).
a) Es menester asimismo señalar –como lo expuse al
expedirme in re: "G;, R. R.-abuso sexual con acceso carnal calificado
y promoción a la prostitución en c.r.- G;, H. J. y R. L. -abuso sexual
con acceso carnal agravado en c.r.- S/ RECURSO DE CASACION" -
Expte.N° 155/19, Sent. del 08/08/2.022-, que participo de la opinión
que el recurso de casación interpuesto por la acusación penal pública -
sujeto legitimado a impugnar el dictado del sobreseimiento o la
sentencia absolutoria conforme prescripción legal, art. 513 del Código
de Rito- debe ser interpretado con criterio restrictivo en comparación
con el derecho del imputado a una amplia revisión de la condena, art.
8.2. h C.A.D.H. y art. 14.: 5.- P.I.D.C.y P. (tradicionalmente
denominado "doble conforme"), pesando sobre éste la carga de
demostrar la ausencia de una adecuada fundamentación en la
sentencia atacada, sea por omisión de apreciación de pruebas
dirimentes para la solución del caso, o de contradicciones insalvables
en la síntesis valorativa, o la afirmación de hechos no apoyados en
ningún elemento de prueba –conf. CNCas.C.Corr., Sala I, 11-05-2018,
"Vera Etcheverría, J. Luis s/Recurso de Casación" CCC
42/2014/TO1/CNCI, reg. 503/18, citado por Ignacio Mahiques en
"Origen, Fundamentos y Límites del Recurso contra la Absolución",
Rubinzal Culzoni Editores, pag. 218-.
Siguiendo al autor citado y a diferencia del condenado, el
Ministerio Público Fiscal no tiene acceso a un recurso amplio para la
revisión de la sentencia que es parcial o totalmente adversa a sus
pretensiones de condena, pero sí lo tiene en la medida en que se funde
en algunos de los motivos de casación enunciados en el artículo 456
del CPPN, o en una cuestión constitucional de las comprendidas en el
art. 474 CPPN, conforme la doctrina de Fallos 320:145. Por ello, la
limitación no resulta aplicable cuando la sentencia es producto de la
arbitrariedad jurisdiccional, sea porque el debate previo estuviere
viciado por defectos esenciales no atribuibles a la parte acusadora, o
bien porque la decisión del tribunal no resulte una derivación razonada
del derecho vigente según las constancias de la causa (Fallos: 311:948
y 2547; 313:559; 315:29 y 321:1909), de acuerdo a la centenaria
doctrina de arbitrariedad de sentencias elaborada por la Corte
Suprema (Fallos: 319:2959; 321:1909; 326:1877), la que procura
asegurar las garantías constitucionales de la defensa en juicio y del
debido proceso, que también amparan al Ministerio Fiscal (Fallos:
199:617; 237:158; 299:17; 308:1557). En ese punto, en cuanto al
alcance del art. 456, inciso 2°, del Código Procesal Penal de la Nación,
es admisible el recurso del Ministerio Público Fiscal contra la absolución
en la medida en que se demuestre arbitrariedad por vicio grave en los
fundamentos de la sentencia (CNCas.Pen.CCorr., sala de turno, 3-7-
2.017, "Pión, Valentini s/Rec. de casación", causa
4937/2016/TO1/CNC3). En definitiva, tal como lo regula en su art. 359
el Código Procesal Penal de la Nación aprobado por ley 27.063, sólo se
puede impugnar la absolución si se alegara inobservancia del derecho
a la tutela judicial de la víctima; si se hubiere aplicado erróneamente la
ley; si la sentencia careciera de motivación suficiente, o ésta fuere
contradictoria, irrazonable o arbitraria; o si no se cumplieren los
requisitos esenciales de la sentencia (confr. Aut. Cit., Opus Cit. págs.
219/220).
b) Al amparo de los parámetros precedentemente
explicitados, habré de abordar el análisis de los puntos de agravio
esgrimidos por la quejosa, los que avalan su subsunción en los
tradicionalmente denominados "vicios in procedendo" –en la
terminología empleada en el art. 477 inc. 2°) del anterior Código de
Procedimientos Penal (Ley 4.843)- por invocación de un defecto de
logicidad derivado de una argumentación incompleta, contradictoria y
aparente al ser desatendidas las evidencias introducidas al plenario. En
concreto, lo que el modificado art. 511 del C.P.P. vigente –Ley 9.754-
prescribía como déficit esencial en la selección y valoración de las
pruebas en tanto causal habilitante de la vía recursiva escogida.
Trazado dicho cometido, una detenida lectura de la pieza
sentencial atacada permite apreciar que al brindar respuesta a la
primer cuestión planteada, los sentenciantes valoraron las
declaraciones de los por entonces Jefe y Sub-Jefe Departamentales de
Federación, Jorge Benítez y Omar Horacio Giménez; de Miguel Angel
Riquelme; Oscar Emilio Hidalgo; Juan Martín Lena; Ernesto Javier
Molina, Lázaro Salinas y Leonardo Ramón Soldá; adunándolos a los
informes anejados a fs. 56/57 y demás evidencias documentales y
audiovisuales incorporadas, en virtud de lo cual, arribaron a las
siguientes premisas: a) la existencia de una manifestación frente a
Jefatura Departamental de dicha localidad, conformada por personal
auto-convocado y sus familiares con motivo de un reclamo salarial y
adhesión de las medidas que se estaban desarrollando
simultáneamente en la ciudad de Concordia; b) el carácter "no
violento" y numeroso de dicha reunión de personas; c) la falta de
acreditación de la obstaculización de las tareas funcionales a cargo de
los integrantes de la fuerza de seguridad –aunque sí se registró una
merma en tales actividades en atención a las razones allí apuntadas-;
y d) tampoco se demostró de manera certera el impedimento en la
recepción de las comunicaciones cursadas desde el exterior; la
situación de revista de los imputados -si efectivamente se hallaban en
ese período temporal de guardia- como su presencia en la
manifestación -cf. fs. 94 vta./101 vta. de la pieza decisional referente
al estudio del hecho nominado primero-.
Seguidamente el órgano decisional ingresa al examen del
hecho nominado segundo y atribuido en soledad a Julio Daniel Quiroz,
auscultando a tal fin los testimonios de los funcionarios policiales
Riquelme, Hidalgo y Medina y confrontándolos luego con los dichos del
imputado. En tal derrotero y ante el cuadro probatorio reunido, otorgó
preeminencia al principio de la duda razonable en lo concerniente a la
comisión ilícita endilgada, tanto en sus aspectos objetivo y subjetivo
(confr. fs. 102/104 de autos).
c) Examinados entonces los perjuicios expuestos por la Dra.
María Josefina Penon Busaniche en su carácter de Representante del
Ministerio Público Fiscal en el libelo recursivo glosado a fs. 107/113 y
vta. y reiterados en el audiencia contemplada en el art. 515 del Código
de Rito, debo adelantar que los mismos se presentan
irremediablemente como una mera discrepancia a la solución
alcanzada en la resolución puesta en crisis y consiguientemente
inaptos para su descalificación como acto jurisdiccional válido, de
acuerdo a la consabida doctrina de la arbitrariedad (C.S.J.N., Fallos
286:212, 301:1218: 302:588, entre otros).
En tal sentido, diáfano se devela que al desarrollar el primer
acápite titulado "arbitraria interpretación y falta de valoración de las
pruebas aportadas", la impugnante se circunscribe a transcribir
diversos fragmentos de la decisión rebatida que estima desacertados,
a la vez que enarbola su propia inteligencia sobre los relatos
efectuados por los funcionarios policiales que depusieron en plenario –
entre ellos: Benítez, Giménez, Salinas, Molina, Soldá, Bordón, Medina,
Hidalgo y Riquelme-, parcializándolos en procura de sostener la
postura erigida –soslayando así su ponderación integral-, lo que si bien
se aprecia legítimo en razón de su rol partivo, no puede merecer
favorable acogida.
Por ende, la censura plasmada en el escrito casatorio refleja
una palpable inobservancia de la carga de argumentar -y más
relevante aún: de acreditar- cuáles han sido los fundamentos
expuestos en la factura sentencial que deben ser repudiados por su
equivocación o apartamiento a las reglas de la sana crítica racional que
se estima vulnerada; obligación que no se cumplimenta con alusiones
genéricas a ciertos yerros en que habría incurrido la Judicatura de
Sentencia en la construcción del silogismo decisional –tal se
comprueba en la ligera indicación de una presunta minimización por
parte de los Sres. Jueces respecto a las declaraciones testimoniales
rendidas por ciertos integrantes de la fuerza policial- sino a través de
un ataque concreto, particularizado y razonado de aquellos tramos
resolutivos que se reputan deficitarios, lo que en la especie, ha sido
incumplido.
Esta línea de pensamiento fue sostenida recientemente por
esta Sala de Casación in re: "DURE, RAMÓN ARIEL -Abuso sexual
con acceso carnal, coacciones, lesiones graves en contexto de
violencia de género- S/ RECURSO DE CASACION" - Expte. N°
541/21, Sent. del 12/09/2.022 y "SENESTRARI, MIGUEL ALBERTO
-Abuso sexual gravemente ultrajante y promoción de
corrupción agravada y otros- S/ RECURSO DE CASACIÓN" -
Expte. Nº612/21-, Sent. del 20/09/2.022 en los que se indicara:
"Recordemos que existe consenso en la ciencia jurídica en cuanto que
los motivos consisten en la exposición de los puntos que, a criterio del
recurrente, lo agravian por la injusticia o el desacierto de la resolución
(ST Córdoba, Sala Penal, L.L., 1989-C, pág. 258), siendo causal de
rechazo del recurso la falta de su indicación. Por ello, el recurso
requiere la síntesis de los argumentos que impulsan al impugnante a
cuestionar lo resuelto por el juzgador; por ende, debe expresarse qué
error de hecho o derecho, deficiencia, tacha, imperfección,
irregularidad, vicio o anomalía presenta la resolución (C.N.C.P., Sala
II, J.A., 1996-I, pág. 502, del voto del Dr. Tragant, mencionados por
Francisco J. D'Albora, Código Procesal Penal de la Nación, Tomo II,
Editorial Lexis Nexis, p. 999/1.000), debiéndose recalcar que la carga
procesal señalada no sólo delimita el ámbito de conocimiento del
Tribunal de Alzada -art. 496 del C.P.P.- alertándolo acerca de los
aspectos sobre los que deberá decidir, sino que evita que se vea
forzado a examinar una resolución a tientas y desprovisto de un marco
delimitado por el interesado -la cursiva me pertenece- (cf.
"ZARAGOZA, Carlos Daniel y otros - Sedición agravada, privación
ilegítima de la libertad, daño calificado, peculado, lesiones leves y robo
en concurso ideal con instigación a cometer delitos s/RECURSO DE
CASACION", Expte. Nº120/19 de esta Sala II, Sent. del 07/03/2.022).

También el Máximo Tribunal Federal se expidió en relación al


requisito de fundamentación recursiva -en referencia al recurso
extraordinario federal- indicando que: "La fundamentación autónoma
consiste en que el escrito de interposición del recurso extraordinario
traiga un prolijo relato de los hechos de la causa, que permita
vincularlos con las cuestiones que se plantean como de naturaleza
federal, exige rebatir todos y cada uno de los fundamentos de la
sentencia a través de una crítica concreta y razonada, sin que,
incluso, valga a tal efecto una nueva crítica general a las líneas
principales de la argumentación del pronunciamiento resistido; y a ello
cabe agregar que tal deficiencia no puede ser suplida mediante el
recurso de queja" -cf. C.S.J.N. Fallos: 345:440; 344:81; 328:110;
326:2575; 310:1465- (el resaltado me pertenece).

d) Efectivamente, aunque la impugnante alude que tanto


Benítez, Gimenez y Salinas ubican a los imputados Álvarez, Lacuadra,
Fleytas y Quiróz en el lugar del hecho, participando de la protesta y
amenazando en romper los vidrios de los móviles policiales para
impedir a los demás funcionarios el cumplimiento de sus funciones, un
estudio conglobado del plexo probatorio colectado habilita a concluir,
en consonancia con los Sres. Jueces, que los extremos fácticos
contenidos en la intimación formal distan de haberse acreditado con el
estatus de certeza exigido para el dictado de un veredicto de
culpabilidad.

Así las cosas, justiprecio relevante a efectos de brindar


razones adecuadas a la aseveración antes formulada, remarcar el
carácter no violento de la convocatoria que tuvo lugar frente a la
Jefatura Departamental de Federación con la finalidad de peticionar un
aumento salarial –tal lo expresaron quienes testimoniaron en plenario
y se vislumbra de las filmaciones agregadas-, siendo prueba de ello –
como bien lo indica la Dra. Giorgio- que el mismo Jefe Departamental
expresó que solicitó al personal que estaba de guardia que siguiera
cumpliendo sus funciones, consintiendo que el que estaba de franco
permanezca en el lugar de la convocatoria. Además, dicho testigo
adujo que a los conos los colocó en la vía pública más que nada por
prevención para que no hubiera ningún lesionado en ese momento que
estaban cortando la calle y cuando se percató que estaban quemando
cubiertas, habló con ellos pidiéndoles que por favor no lo hicieran, que
se manifestaran como estaban haciendo pero que no las prendieran.
Recalcó seguidamente que en sí el clima ahí no era violento, que no se
enteró de otro superior al que se le hubiera faltado el respeto, sin
perjuicio de los dichos de estos funcionarios con el tema de los móviles
policiales –cf. declaración testimonial de Jorge R. Benítez en plenario-.

He de señalar también que el ambiente caótico al que hace


referencia el testigo Lena –replicado por el Ministerio Público Fiscal en
procura de desmerecer la apreciación sentencial sobre la naturaleza
pacífica de la manifestación- debe ser concatenado –y
consecuentemente, ponderado- con las expresiones posteriores del
mismo testigo relativas a la disminución en el número de policías que
se hallaba trabajando, dado el alto acatamiento que había tenido la
medida de fuerza y el estado de inseguridad que ello generaba –muy
diferente del que reinaba al mismo tiempo en esta ciudad, conforme lo
señala con acierto la Dra. Giorgio a fs. 97 vta./98- y aun cuando los
deponentes refieren a la comisión de algunos delitos –o intentos de
delitos contra la propiedad- existieron discordancias en relación a su
número –osciló entre uno a cuatro, según quienes declararan,
verbigracia: el Sub- Jefe Departamental Gimenez manifestó que hubo
un ilícito pero no más que eso-. Además, tampoco se demostró
debidamente la existencia de saqueos –amén de la mención aislada
efectuada por el testigo Salinas-.

El ámbito de prevalente tranquilidad que imperaba en la


auto-convocatoria –de acuerdo también a las manifestaciones de
Daniel Omar Medina- durante las horas de la noche del 8 de diciembre
y parte del 9 del mismo mes y año, debe ser meritado a los fines de la
configuración del tipo penal de Motín (art. 230 inc. 2° del C.P.)
seleccionada por la Actora Penal para encasillar los comportamientos
achacados a los imputados, ya que, al decir de Carlos Creus, el
alzamiento público exigido por las dos figuras contempladas en el tipo
debe revestir un determinado grado de imposición fundado en la
calidad o en la naturaleza del grupo que formula el pedido, pues sólo
así puede amenazar el orden institucional, colocando en posibles
dificultades a los organismos públicos para oponerse a lo solicitado y
mantener el orden ante la actividad grupal. Cuando la eventualidad de
difícil o complejo control no se da, por la exigüidad del grupo o por la
calidad de los elementos de que dispone, no estando amenazado
realmente el bien jurídico, no parece que pueda operar el tipo (cf. Aut.
Cit., Derecho Penal, Parte Especial, Tomo II, Editorial Astrea, pág.
197).

Si bien no podemos negar que la circunstancia de que


quienes promovieran medidas de fuerza sean funcionarios policiales y
el necesario impacto provocado en las habituales operaciones de
prevención y seguridad –las que sufrieron algunas restricciones ante
el alto nivel de acatamiento de por sí reprobable- las características
fundamentales de esa reunión y la forma en que se llevó a cabo –sin
incidencias de gravedad comprobadas entre sus integrantes y para con
el resto de la fuerza y la comunidad- arrojan serias dudas sobre su
capacidad real de coacción para quebrar efectivamente el orden
institucional previsto como bien jurídico tutelado por la figura penal
escogida –nótese que aunque Lena y Molina refieren a protestas y
agresiones verbales provenientes de los manifestantes, quienes
testimoniaron coincidieron ampliamente en la ausencia de violencia
física, siendo claro Benítez en cuanto a que podía decirse que el control
de la Jefatura lo pudieron tener, más allá de estas personas auto-
convocadas-.

De allí que aparece razonable la valuación efectuada por la


Sra. Vocal de Juicio a fs. 96 en cuanto indica que no resultaba lógico
pensar -en virtud de las expresiones emanadas de los propios jerarcas
de la fuerza- que si la reunión era pacífica, la mera supuesta amenaza
de romper los móviles hubiera tenido entidad para impedir la regular
función de los oficiales y agentes, esclareciéndose también que los
conductores de los móviles eran quienes poseían las llaves y no
quisieron por propia voluntad -para evitar mayores enconos- usar los
duplicados; a lo que habré de adunar que como surge de las diversas
testimoniales rendidas, las acciones de prevención y seguridad
continuaron su curso los días 8 y 9 de diciembre de 2.013, aunque con
una dotación de agentes menor en atención a que la inmensa mayoría
hizo caso omiso a las órdenes impartidas desde la jefatura de la
institución policial.

La indicación antes reseñada no desconoce que tanto la


rebelión, sedición y el motín son delitos de actividad que se consuman
con la solicitud o el alzamiento público, sin que resulte necesaria la
obtención de resultado alguno –cf. Aut. Cit., Opus Cit., pág. 198-, tales
la obstaculización de las funciones policiales a través de las conductas
de impedir que la recepción de comunicaciones o que los móviles
salgan a patrullar-, aunque ello no resulta óbice para prescindir de los
restantes requisitos objetivos exigibles para que una actividad grupal
sea susceptible de enmarcarse en el ilícito endilgado, sin perjuicio de
constituir otras infracciones –sea penales, v.g.: Incumplimiento de
Deberes de Funcionario Público (art. 248 del C.P.) o de neto corte
administrativo, como las que se ventilaran en el sumario de esa índole
agregado al juicio oral-.

e) En relación a la cuestionada presencia de los imputados


en la manifestación como a la situación de revista que ostentaban, se
percibe –tal se adelantara precedentemente- que la Sra. Agente Fiscal
se limita a dar cuenta de las partes pertinentes de los testimonios
brindados por Benítez, Giménez, Salinas, Soldá y Molina, sin refutar
apropiadamente las profusas consideraciones efectuadas por la Dra.
Giorgio a fs. 98 vta./101 y vta.-

En ese andarivel de razonamiento, no se hace cargo la Dra.


Penón Busaniche de las tasaciones jurisdiccionales efectuadas acerca
de la incertidumbre relativa al estado de guardia o franco de los
encausados, respecto del cual el mismo Jefe Departamental distinguió
quienes debían salir a trabajar por estar de guardia y aquellos que no
lo estaban y podían quedarse con tranquilidad, lo que así paso, según
sus propias palabras. Además, aunque el testigo afirmó primeramente
que tanto Quiroz, Alvarez y Fleitas estaban de guardia, al continuar su
testimonio no pudo asegurarlo respecto de los dos últimos.

Asimismo, a pesar de que Benítez sindica a Alvarez, Fleytas y


Quiróz como quienes se hallaban entre los manifestantes –afirma
inicialmente que el personal del Comando les informa que eran ellos y
él lo asienta en su parte comunicativo para luego manifestar al ser
contrainterrogado que los vio personalmente-, nada refirió la
recurrente en cuanto a la falta de coincidencia en el señalamiento
respecto de los imputados Fleytas –quien sólo es señalado por Benítez-
o Lacuadra -omitido por el Jefe Departamental y el testigo Ernesto
Javier Molina-, a lo que debe adicionarse que ninguno de los imputados
fueron avistados por los testigos Hidalgo, Lena y Soldá, agregando
éste último que no notó si algún funcionario impidió a otro hacer su
trabajo.
Tampoco la Sra. Fiscal profundiza respecto a las
declaraciones formuladas por los incursos de autos (los que niegan
haber estado de guardia, aunque admiten haber pasado por el sitio –o
concurrido a Jefatura, según el caso- pero sin participar activamente
en la manifestación), debiéndose recordar que el mero
posicionamiento en la manifestación no convierte ipsu jure a sus
intervinientes en coautores plurales del injusto –nótese que aun
cuando Molina expresa haber tenido un entredicho con Quiroz, ello se
debió a una cuestión personal, ajena a los hechos investigados, a la
que llamó: "un tema de polleras"-.

f) Similar respuesta habré de brindar en relación al segundo


punto de agravio, dirigido a controvertir la absolución de culpa y cargo
del imputado Quiroz en orden al delito de Instigación a cometer delitos
-art. 209 del Código Penal-, en la cual la postulante reincide en el
empleo de análoga técnica de embate respecto a los testigos
Riquelme, Medina e Hidalgo, sin detenerse a auscultar las divergencias
en sus manifestaciones puestas de resalto por la Sra. Vocal para
sostener el equilibrio probatorio que hiciera jugar la duda razonable en
favor del incurso de mención –fundamentalmente, la distancia de
quince metros existente en el lugar donde se hallaban apostados los
testigos y el sitio por el que reconoce pasar Quiroz, la circunstancia de
que en definitiva sólo uno de los testigos escuchó a Quiroz decir:
"roben nomás" –Hidalgo- y el no despreciable parecido entre las
frases: "dejen que roben" –como lo expresara Medina- y "no dejen
que roben" –de acuerdo a la versión de Quiroz-, las que pronunciadas
a la distancia –cfr. croquis referencial del lugar del hecho-, no pueden
adjetivarse de absurdas.

g) En vista a las aseveraciones precedentemente volcadas y


a la luz de las mayores cargas de demostración y justificación que
pesan en cabeza del órgano acusador al emprender la faena recursiva
prevista en el art. 513 del Código de Forma, la incertidumbre a la que
alude la sentenciante, tanto en relación a la configuración de las
plataformas fácticas atribuidas a los imputados como su participación
en las mismas, halla anclaje en un análisis conjunto de los elementos
del juicio, no merecedor de los atributos de irracionalidad e ilogicidad,
dado que la aplicación de una pena estatal requiere que la proposición
referente a la culpabilidad del sujeto acusado —en particular, la
hipótesis referida a la ocurrencia del hecho delictivo y a la intervención
en éste del acusado— debe ser probada con certeza o bien, más allá
de toda duda razonable, objetivo que en autos no fue
satisfactoriamente logrado por la Titular de la Acción Penal.

Por los argumentos expuestos, auspicio el rechazo del


recurso de casación interpuesto y, en consecuencia, se confirme la
absolución de culpa y cargo decretada en favor de los imputados Julio
César Quiróz, Gerardo Jesús Alvarez, Marcos Gabriel Fleytas y Luis
Lacuadra, mediante sentencia de fecha de fecha 6 de diciembre de
2.019, en lo que ha sido materia de recurso.

Tal es mi voto.
A LA MISMA CUESTIÓN PROPUESTA, el Sr. Vocal, Dr.
Darío G. PERROUD dijo: que adhiere al voto que antecede por
análogas consideraciones.
A LA MISMA CUESTIÓN PROPUESTA, la Sra. Vocal, Dra.
Carolina LOPEZ BERNIS dijo: que adhiere al voto de la Dra. Bruzzo
por análogas consideraciones.
Así voto.
A LA SEGUNDA CUESTIÓN PROPUESTA, LA SRA. VOCAL
DRA. BRUZZO, DIJO:
         En relación a las costas, cabe que las mismas sean
impuestas de oficio, arts. 584 y 586 del C.P.P.-.-
Tal es mi voto.-
A LA MISMA CUESTIÓN PROPUESTA, el Sr. Vocal, Dr.
Darío G. PERROUD dijo: que adhiere al voto que antecede.
A LA MISMA CUESTIÓN PROPUESTA, la Sra. Vocal, Dra.
Carolina LOPEZ BERNIS dijo: que adhiere al voto de la Dra. Bruzzo.

Así, conforme lo antes expuesto; 


SE RESUELVE:
               I.- NO HACER LUGAR al recurso de casación interpuesto
por la Sra. Agente Fiscal Interina a cargo de la Unidad Fiscal de
Federación, Dra. María Josefina PENON BUSANICHE y, por
consiguiente,  CONFIRMAR la sentencia dictada en fecha 06 de
diciembre de 2.019 por el Tribunal de Juicio y Apelaciones de esta
Ciudad.-
               II.- DECLARAR las costas causídicas de oficio -arts. 584 y
586 del C.P.P.-
III.- REGÍSTRESE, PROTOCOLÍCESE, NOTIFÍQUESE y
oportunamente devuélvase a su origen. La presente se suscribe
mediante firma electrónica -Anexo IV aprobado por el STJ por
Resolución N° 28/20 de fecha 12-04-20-.        

María Evangelina BRUZZO


Vocal

Darío G. PERROUD                                Carolina LOPEZ BERNIS


       Vocal                                                          Vocal
 
 

 Se protocolizó. Conste


         
Liliana G.BUSTO
                   Secretaria

También podría gustarte