Está en la página 1de 7

Apuntes del PTS-Frente de Izquierda sobre la Consulta Pública Virtual para la

sustitución del Decreto 5772-P-2010 sobre la “optimización del proceso de Evaluación


de Impacto Ambiental” para la actividad minera en Jujuy

Autora: Natalia Morales

La Convocatoria a Audiencia Pública y la Reglamentación propuesta por la


Secretaría de Minería del Gobierno de Jujuy, lejos de garantizar derechos humanos y
ambientales, proporciona una pantalla formal en lo que respecta a la Evaluación de
Impactos Ambientales - EIA, para que las corporaciones y empresas mineras
profundicen el extractivismo en territorios de la provincia, como parte de la política
del Estado Nacional. El Estado jujeño es el responsable de entregar “zonas de sacrificio”
como socio menor de todos los emprendimientos productivos mineros, a través de la
empresa estatal JEMSE - Jujuy Energía y Minería, Sociedad del Estado.

En todos estos años se multiplicaron las denuncias y acciones de lucha de


pueblos y comunidades indígenas afectados por estos proyectos, que junto con
especialistas, científicos y organizaciones ambientalistas vienen dando cuenta de las
implicancias que generan las actividades extractivistas como la minería a cielo abierto
en provincias como Chubut, Catamarca, o La Rioja, o la del litio a través del método
evaporítico de las salmueras, en Catamarca principalmente. Estas actividades generan la
destrucción de territorios y modos de vida de familias indígenas, campesinas, que viven
de la producción agropastoril y actividad artesanal en los salares. Incidencias en áreas
protegidas, zonas de reserva, de importantes fuentes de biodiversidad, y el uso
irracional y contaminación de bienes naturales como el agua, y sus reservas, de
ecosistemas muy frágiles, que afectan poblaciones enteras, son algunas de las
consecuencias.

La provincia de Jujuy no está por fuera del contexto nacional. Actualmente se


desarrollan proyectos de minería a cielo abierto como en Chinchillas (SRR Mining),
donde se utilizan millones de litros de agua y sustancias contaminantes, y de extractivismo
de litio en humedales a través de la empresa Sales de Jujuy (Allkem) , de la cual el Estado
es socio, al igual que con Exar (Ganfeng y LIthium American), que próximamente entrará en
producción.

En el año 2021, el Gobierno de Jujuy es quien incrementó, respecto al año


2018, la concesión de cateos y minas en Áreas de Conservación localizadas en la
región Puna, (Reserva Provincial de Fauna y Flora Olaroz Cauchari, Reserva Provincial
Altoandina La Chinchilla, Reserva de Biosfera Pozuelos, y Sitio Ramsar Vilama) que
cuentan con 419 trámites mineros en proceso, según el Catastro Minero de Jujuy.

También es quien, con apoyo de legisladores oficialistas y opositores del PJ, ha


disuelto en el 2019 la Mesa de Expertos en Litio (Ley 6.138) que tenía el objetivo de
realizar estudios ambientales para el Análisis Integral de Proyectos ya que el mismo
Estado provincial sostenía en el año 2011 que “la extracción de litio a través de la
evaporación de salmueras en salares puede tener impactos significativos en el delicado
equilibrio de los suministros de agua”.
Además, el gobernador Gerardo Morales, junto con el resto de los gobernadores
del Norte Grande, Massa y Fernández mientras hacían lobby a favor de las corporaciones
mineras en Washington, bloquearon la aprobación de Ley de Humedales que viene
siendo agenda de más de 400 organizaciones socioambientales, que incluye la
protección de reservas de agua en regiones altoandinas donde se realiza la minería lítifera,
y establece pautas nacionales para el relevamiento, clasificación y evaluación de las
implicancias de la actividades productivas en esos ecosistemas.

En una carrera a contrarreloj para profundizar el extractivismo en el país y en las


provincias para ver cuál se queda con una mínima tajada, es el Estado quien promueve
falsas audiencias públicas para respaldar nuevas reglamentaciones impulsadas por los
gobiernos provinciales, como se denunció en varias ocasiones sin afectar la estructura de
leyes noventistas que favorecen el saqueo minero. El único objetivo que tiene es
garantizar formalmente las licencias ambientales que necesitan las corporaciones
mineras para sus negocios, más aún, con el interés geopolítico sobre el litio y los altos
valores de mercado.

La Consulta Pública Virtual para la sustitución del Decreto 5772-P-2010 no


garantiza la participación efectiva de sectores potencialmente afectados, que viven en
los territorios, o de organizaciones ambientalistas, especialistas y técnicos vinculados a la
problemática, y el acceso real a la información en materia ambiental y en la toma de
decisiones, como establece el Acuerdo de Escazú, ratificado por la Argentina y en vigencia
desde abril del 2021. Tampoco los derechos indígenas, al proceso de consulta, previa, libre
e informada, establecida en el artículo 75, inciso 19 de la Constitución Nacional, y el
Convenio 169 de la OIT.

Queda en evidencia, una vez más que el Estado y los Gobiernos accionan a favor
del extractivismo en los territorios, que es política de los mismos, y que el único control
efectivo que puede haber frente a las multinacionales mineras, es a través de la
acción conjunta de la clase trabajadora, los mineros en unidad con las comunidades
originarias, técnicos y profesionales de las Universidades, activistas de las
organizaciones ambientalistas, que puedan determinar de qué manera, en qué lugares, y
con qué técnicas se puede realizar la actividad minera de forma racional, cuidando los
bienes naturales como el agua y la biodiversidad, y planificando en función de las
necesidades sociales y no para negocios de unos pocos.

Es en este sentido que proporcionamos este documento crítico del procedimiento de


Consulta Pública y del nuevo Decreto para la Reglamentación de los procesos de
Evaluación de Impactos Ambientales en la actividad minera de la provincia.

Sobre la Convocatoria a Audiencia Pública:

- La convocatoria establece un plazo de 15 días hábiles, desde el 11/10 al 31/10


para el aporte a largos documentos técnicos sobre la nueva Reglamentación y sus
anexos.
Respecto a la misma, en la página de la Secretaría de Minería de Jujuy, plantea que
“la Consulta Pública es el proceso de toma de decisiones, que requiere de espacios
en el cual los interesados puedan presentar su perspectiva individual, grupal o
colectiva sobre el proyecto puesto a consideración, en un marco de igualdad de
condiciones y respeto por el disenso”, y también que es “Abierta a todos los
interesados: Cualquier persona humana, jurídica, pública o privada puede
participar”. Además, que es “Orientativa y no vinculante: Las opiniones, aportes,
consideraciones realizados por los interesados no imponen ninguna obligación
efectiva para la Autoridad de Aplicación (Secretaría de Minería e Hidrocarburos de
Jujuy)”.

Aquí tenemos un primer punto de cuestionamiento sobre el cumplimiento de


establecido la legislación actual y el Acuerdo de Escazú - Ley 27.566, sobre el acceso
a la información y participación real en las tomas de decisiones en igualdad de
condiciones en materia ambiental.

Si bien el Gobierno provincial ha publicado en medios oficiales la convocatoria, incluso en


diarios locales, y en la página oficial, y de forma virtual se tiene acceso a la documentación,
con videos y notas sobre la modificatoria del documentos, cómo se realiza el proceso de
consulta y cómo enviar también los aportes de forma virtual, lo primero que habría que
preguntarse, es si los mismos son los plazos razonables para que sectores
potencialmente afectados puedan tener conocimiento sobre la Consulta Pública,
acceder a la información, analizarla, realizar consultas pertinentes y elaborar una
propuesta, como también hacer llegar la misma a través de medios digitales.

Más de 300 comunidades indígenas, viven en diversos territorios en la provincia de Jujuy,


donde existen pedimentos mineros según la página oficial de la Secretaría de Minería. Las
mismas no tienen servicio de internet o lo tienen restringido, no llegan los diarios, e incluso
no tienen energía eléctrica. ¿Se garantizó que las mismas tengan conocimiento de la
convocatoria?

Según el Gobierno el aporte ciudadano, es orientativo y no vinculante, lo cual da


muestra, que la convocatoria a la Consulta Pública, tiene el objetivo de garantizar el
procedimiento administrativo establecido, pero no tendrá incidencia en definir si la nueva
Reglamentación propuesta es la adecuada o no. Otra muestra más de ello, es que ni
siquiera hay una participación real para el debate y toma de decisiones, donde queden a la
vista los distintos argumentos de las comunidades indígenas, organizaciones
ambientalistas, especialistas y técnicos y otras entidades que realicen aportes.

El Acuerdo de Escazú, Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la


Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y
el Caribe, ratificado por la Argentina, establece, además de pautas para el acceso a la
información, aspectos a tener en cuenta sobre la participación pública en los procesos
de toma de decisiones ambientales (artículo 7) que no son garantizados por el Gobierno
de Jujuy:
“Participación abierta e inclusiva en los procesos de toma de decisiones ambientales”

“Propiciar la participación pública en el proceso de toma de decisiones”. “El proceso de


participación pública establece plazos razonables que dejen tiempo suficiente para informar
al público y para que este participe en forma efectiva”.

“La autoridad pública realizará esfuerzos por identificar al público directamente afectado por
proyectos y actividades que tengan o puedan tener un impacto significativo sobre el medio
ambiente, y promoverá acciones específicas para facilitar su participación”.

“Antes de la adopción de la decisión, la autoridad pública que corresponda tomará


debidamente en cuenta el resultado del proceso de participación”.

“Una vez adoptada la decisión, el público sea oportunamente informado de ella y de los
motivos y fundamentos que la sustentan, así como del modo en que se tuvieron en cuenta
sus observaciones. La decisión y sus antecedentes serán públicos y accesibles” .

Respecto a los derechos de los pueblos originarios, el Gobierno procede sin


garantizar “el respeto de su legislación nacional y de sus obligaciones internacionales
relativas a los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales”. Cabe mencionar
que la Consulta Pública establecida garantiza el Proceso de Consulta, Previa, Libre e
Informada, como establece el Convenio 169 de la OIT y el Artículo 75, inciso 17 de la
Constitución Nacional, ni los procedimientos establecidos por comunidades indígenas como
es el Kachi Rupii, de la Mesa de Comunidades de Salinas Grandes y Guayatayoc, del
pueblo kolla y atacama.

Sobre la nueva Reglamentación:

El nuevo Reglamento que establece los procedimientos para los Estudios de Impactos
Ambientales no contempla los artículos establecidos en la Ley 27.566 - Acuerdo de
Escazú, los principios de no regresión y principio de progresividad, precautorio, de máxima
publicidad, entre otros. Tampoco los mecanismos de revisión independientes o la
participación del público en etapas iniciales en la toma de decisiones.

- Si bien la reglamentación establece “instrumentos de protección y gestión


ambiental” para la “presentación, evaluación y revisión de los estudios de impacto
ambiental y sus actualizaciones”, “planes o instrumentos en materia de protección y
gestión ambiental de la actividad minera, incluyendo planes de cierre y garantías
asociadas”, lo hace sin establecer los mecanismos para la participación real y
vinculante de sectores que potencialmente se pueden ver afectados por los
proyectos mineros, que tienen derechos reconocidos como los pueblos originarios,, y
de organizaciones ambientalistas, y especialistas que juegan un rol central a la hora
de garantizar que legislaciones nacionales, como la Ley 26.639 - de Presupuestos
Mínimos para la Protección de Glaciares se efectivicen, o del resguardo de áreas
protegidas.
La autoridad de aplicación en la Dirección Provincial de Minería cuestionada por su
accionar violatorio de derechos humanos, ambientales, y de las comunidades indígenas, a
favor de las actividad empresarial minera.

- La Unidad de Gestión Ambiental Minera Provincial (UGAMP) es el ámbito que


la nueva Reglamentación ratifica para “asegurar el diálogo, el acceso a la
información y atención de consulta…con la participación pública, el abordaje
interdisciplinario y la transparencia, en torno a la actividad minera”.

La misma está integrada principalmente por instituciones estatales que vienen siendo
cuestionadas por su parcialidad a favor del sector empresarial minero e incluso de cámaras
empresariales mineras. De forma minoritaria establece la participación de “comunidades
indígenas del área de influencia directa”, que claramente no es en igualdad de condiciones,
sin criterios claros sobre quienes serían afectados de forma directa, y su representación.

- Respecto a las obligaciones del titular minero: establece que el mismo tiene que
“adoptar medidas y buenas prácticas para prevenir, mitigar y/o recomponer, los
impactos generados por su actividad.. El titular debe hacer seguimiento oportuno del
desempeño ambiental, monitorear y controlar, e ir generando información que
permita evaluar las condiciones del ambiente que esté influenciado por sus
actividades”.

Según lo establecido, en la nueva reglamentación el titular minero es quien genera la


información sobre impactos ambientales en el territorio afectado. Es su mismo
contralor, quien monitorea y genera la información para la evaluación posterior de la
UGAMP. El Gobierno delega sus funciones para que el empresario sea juez y parte, carente
de imparcialidad, a beneficio del mismo.

- Respecto al contenido, elaboración y presentación del informe de Impacto


Ambiental. Permite que el titular de varios emprendimientos mineros pueda
presentar un sólo informe de Impacto Ambiental, justificando como parte de un
proyecto único. También garantiza que el sector empresarial tenga información
declarada como “reservada o confidencial”.

- Sobre el procedimiento de Evaluación del Informe de Impacto Ambiental Se


establecen plazos acotados, que no serán postergables, y significará la aceptación
del mismo, sino responden instituciones involucradas como el Ministerio de
Ambiente y Cambio Climático.

Las reuniones de la UGAMP que evaluarán el Estudio de Impacto Ambiental podrá ser
integradas por otras personas o miembros de las comunidades, y que no serán parte de la
UGAMP sólo podrán asistir, previo aviso a la Dirección de Minería, y sólo como oyentes.
Las distintas instancias y procedimientos para la evaluación y dictámenes sobre los
Estudios de Impactos Ambientales tienen una escasa participación de sectores afectados
directa e indirectamente y que pueda ser vinculante.

- Existe un apartado sobre las Instancias de Información, Participación y


Consulta a las comunidades indígenas. En la misma se hace mención a que los
proyectos mineros “se someten a consulta de las comunidades y superficiarios de
influencia directa, a través de todas las instancias de participación y consulta, que se
completan y perfeccionan con la reunión de la UGAMP y la Dirección de Minería”.

La misma no plantea que la participación y consulta sea vinculante como establece el


Convenio 169 de la OIT y el Acuerdo de Escazú. Tampoco se plantea el respeto a todas las
instancias necesarias para el consentimiento o rechazo, por parte de las comunidades
afectadas, y los procedimientos establecidos por las mismas para emitir una resolución. La
misma tiene un carácter determinante, no adicional, que el Estado debe respetar y
garantizar si se trata de territorios ancestrales donde se ejerce una posesión actual de los
mismos. Son las comunidades indígenas involucradas quienes deciden si se lleva
adelante un proyecto minero en sus territorios, no la UGAMP.

La Asesoría Técnica que se garantiza por parte de la Dirección de Minería a pedido de las
comunidades afectadas, es sólo a través del sorteo, sin que las mismas puedan elegir al
personal idóneo que crean necesario, conociendo antecedentes de quienes están inscriptos
en el Registro de Consultores Ambientales de la Provincia.

Como menciona el informe de la FARN “Un decreto sin participación para impulsar una
minería sin participación” el proyecto de Decreto reglamentario “se identifican falencias en
cuanto a los procedimientos de participación previstos y los mecanismos establecidos para
acceder a la información pública ambiental” y a la vez plantean consideraciones que
debieran observarse en la Reglamentación propuesta respecto a la Ley General de
Ambiente - Ley 26.675.

- Los EIA (Estudios de Impacto Ambiental) deben tener un abordaje integral de los
ecosistemas con especial atención al caso de “humedales altoandinos,
ecosistemas de gran valor y extrema fragilidad, presentes en la provincia de Jujuy, y
que están expuestos a los avances de los proyectos mineros…”
- Se establece la elaboración de la “línea de base utilizando la información
secundaria o primaria pero no se incorpora como exigencia la presentación de
estudios con el fin de determinar la significancia y el impacto que pueden ocasionar
los proyectos”.
- “Las EIA de proyectos productivos que puedan afectar a los humedales
altoandinos y de la PUna, exijan la presentación de estudios
hidrogeomorfológicos integrales de toda la cuenca con el fin de determinar la
significancia y el tipo de impacto que puede ocasionar cada proyecto…”
- Se necesita “ampliar la mirada tradicional sobre zona de influencia y abarcar
integralmente el sistema hidrogeomorfológico…” “Análisis de impactos sobre la
biodiversidad con atención a especies que hacen uso complementario y
alternativo de diversos humedales”.
- Incluir “efectos sinérgicos, puesto que la EIA de un proyecto puede tener
implicancias con otras fuentes de impacto que estén operando las mismas cuencas
o cuencas superficiales vecinas…”.
- “Es importante requerir la realización de EIAs acumulativas en casos en que un
proyecto pueda presentar efectos sucesivos, incrementales o combinados, así como
también considerar los impactos de otros proyectos existentes planificados, a más
de contemplar otros usos del agua que tengan lugar en el territorio”, teniendo en
cuenta la fragilidad de los ecosistemas, y el déficit hídrico en la provincia de Jujuy.

Queda claro que la Consulta Pública convocada por el Gobierno de Jujuy y la


Reglamentación propuesta para reemplazar el Decreto 5772-P-2010 sobre protección
ambiental para la actividad minera de Jujuy, no tiene el objetivo de garantizar derechos
humanos, ambientales y de los pueblos originarios. La Reglamentación propuesta responde
a la estructura noventista de legislación minera que da vía libre a las provincias en el
manejo de los recursos minerales para garantizar el saqueo minero, desconociendo
denuncias y conflictos actuales de organizaciones indígenas y ambientales contra el
Gobierno y las mineras.

También podría gustarte