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¡Bienvenida y bienvenido a la Ruta Astronomía

en la ciudad de Guadalajara!

Tripulante XXI llegó a la ciudad de Guadalajara y se encontró que en el


centro de la ciudad existen evidencias de sitios en los que se cultivó la
ciencia astronómica desde hace más de cien años; y también reconoció
expresiones artísticas como los murales y la escultura que asocian los
temas de la astronomía y para que conozcas los valores del patrimonio
astronómico, se realizó la Ruta astronomía en la ciudad.

Durante esta ruta podrás conocer las distintas sedes que fueron
observatorios astronómicos y en donde se enseñó la astronomía en
Guadalajara. Queremos que esta información te ayude a comprender sobre
el patrimonio astronómico de nuestra ciudad.

El patrimonio astronómico tiene muchos elementos que lo distinguen, como


los lugares o edificios en los que se realizaron observaciones de los astros,
los instrumentos o telescopios, el conocimiento que los astrónomos
plasmaron en fotografías, dibujos y documentos publicados. Algunos
artistas integraron elementos que hacen referencia al desarrollo de las ideas
y pasajes míticos que dan cuenta de la importancia de la astronomía en el
pensamiento de un pueblo y su historia; por ello, el Centro Histórico de
Guadalajara que es donde surge la ciudad, se considera también como un
patrimonio que contribuye a tener una zona de protección.

Si entre todos contribuimos, podemos cuidar el patrimonio astronómico y


lograr que no caiga en el olvido.

¡Sigue la pista de Tripulante XXI con Ruta Astronomía en la ciudad!

¡No dejes perder el rastro!


A continuación te platicaremos sobre el sitio que ocupó el Colegio de San
Juan Bautista, lugar que luego fue Observatorio del Estado y en los setentas
albergaría el cine Variedades y más recientemente el Foro Larva. Sin
embargo este lugar no siempre tuvo esta función. Durante los siguientes
párrafos, te platicaremos sobre este espacio y sus modificaciones a lo largo
del tiempo, centrándonos en la época comprendida entre 1850 a 1970,
cuando éste y otros espacios en la ciudad, fueron lugares para la
enseñanza científica siendo designado como Observatorio del Estado en el
último tercio del siglo XIX donde se realizaron actividades en la azotea, lo
que propició desarrollar una idea de instalar telescopios y construir el
observatorio astronómico. Aunque la idea no logró materializarse, se
reconocen las producciones científicas producto de observar el cielo.

¡Comenzamos!

Fundado en el año 1696, El Colegio Seminario de San Juan Bautista o


Colegio de San Juan fue una sede alterna del Colegio de Santo Tomás de
la Compañía de Jesús para la enseñanza de aquellos que querían tener una
educación académica formal rigurosa y como una alternativa a obtener el
grado de estudios sin necesidad de ir a la ciudad de México y Puebla.

Tuvo gran importancia al fortalecer la educación científica en Guadalajara,


tarea que compartía también con el Seminario Tridentino del señor San
José (1696). La Cátedra de filosofía se cursaba en tres años y se integraban
las materias de lógica, metafísica y física. “Esta última abarcaba a la
cosmología y demás ciencias naturales. Las clases se daban en latín y el
método que se seguía era el escolástico silogístico, sistema conforme al
cual se enseñaban también las ciencias”. (Palomera, 1997: 99). Apoyada en
el aula con la doctrina aristotélica tomista como base de la filosofía
escolástica. En abril de 1766 fue destinado al Colegio de Santo Tomás el
padre Francisco Javier Clavijero (1731-1787), mexicano jesuita reconocido
por su talento y vasta cultura, fue enviado por el padre provincial Francisco
Ceballos, para continuar con la cátedra de Filosofía.

A la expulsión de los jesuitas en el año de 1767, quedó en abandono,


aunque se registra que el Virrey de la Croux, solicitó trasladarse a vivir ahí,
por lo trabajos que se encontraban haciendo en el Palacio Real (hoy Palacio
de Gobierno); pero le fue negado.

Es hasta el último tercio del siglo XIX que volvemos a saber del sitio, para
ser sede del Observatorio del Estado. Es en este edificio que se propuso un
bosquejo atribuido al Ingeniero Gabriel Castaños, para construir una
estructura que sirviera de soporte a un telescopio para la observación
astronómica, pero que por azares del destino no se logró, quedando la
intención frustrada de construir un observatorio formal, como se muestra en
la figura de abajo. En 1913 Observatorio Astronómico y Meteorológico
del Estado queda bajo el cuidado de la Escuela “Libre” de Ingenieros y
tiene su sede en Galeano 277, en Casa del Ingeniero Ambrosio Ulloa y es
hasta 1915, que regresa al Antiguo Colegio de San Juan en la planta alta y
se hacían observaciones astronómicas desde su azotea. Como
Observatorio del Estado no se tiene mucha claridad hasta cuando
permaneció ahí, ya que alternaba las observaciones astronómicas en otros
puntos de la ciudad al aire libre, como en las inmediaciones de la colonia
West End1 .

En la actualidad el Foro Larva ubicado en el cruce de las calles de Avenida


Vallarta y Ocampo, alberga hoy en día presentaciones artísticas en su
interior a la vez que cuenta con un espacio de Biblioteca, cafetería y galería
de exposiciones.

1
Inmediaciones al sitio que hoy ocupa el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad
de Guadalajara, de acuerdo a las coordenadas que se conservan de las observaciones
meteorológicas desde 1894, por lo menos.
TripulanteXXI, Ruta Astronomía en la ciudad
Por Mónica Martínez Borrayo

Imágenes

Diseño de observatorio
atribuido al Ingeniero
Gabriel Castaños y de
Landero, para fungir
como Observatorio del
Estado de manera
permanente.

Fuente: Archivo Histórico de la Universidad de


Guadalajara. “Casa Zuno”. s/f

Fotografía de la fachada
del Colegio de San
Juan.
Fotografía del patio
interior del Colegio de
San Juan.

Antecedentes históricos del Colegio de San Juan. (1695- 1767)

Pocos reconocen la existencia del “Colegio de san Juan”, sin embargo, cabe
mencionar que su promotor fue el italiano Juan María Salvatierra (de
nombre original Gianmaria Salvaterra) llegado a Guadalajara en 1693 para
ser Rector del Colegio de Santo Tomás de la Compañía de Jesús; promovió
establecer un colegio convictorio en la ciudad, por ello, al Colegio Seminario
de San Juan Bautista, también se podía llamar Colegio Convictorio. Y el
nombre se debía a que en el colegio vivirían estudiantes de diversos lugares
y de la ciudad, a manera de internado, para los que “deseaban someterse a
una formación y disciplina académica más rigurosa, para aprovechar mejor
el tiempo de sus estudios” (Palomera, 1997, p. 85).

Palomera (1997) señaló el Colegio de San Juan tenía metas académicas


para impartir los cursos de superiores de Retórica y sobre todo de Filosofía
y Teología, cátedras que tendrían que tomar en el Colegio de Santo Tomás.

La cátedra de Filosofía ya se daba en el Colegio de Santo Tomás, sin


embargo, hacía falta una aportación económica permanente, a la que el
Obispo Garabito había contribuido para su sostenimiento y fue que la idea
del Colegio Convictorio se lograra, aunque murió en 1694. (p. 85). Los
estudiantes tuvieron que defender la iniciativa de fundar el Colegio ya para
obtener un grado de estudios que podrían seguir en la ciudad sin necesidad
de trasladarse a la ciudad de México o Puebla, donde ya existían las
cátedras superiores como lo era la ciudad de México.

Fue de vital importancia las gestiones las logradas en el cabildo eclesiástico


quienes apoyarían la fundación del Colegio. No hay duda de que el mayor
benefactor fue Juan Martínez Gómez:

Uno de los fundadores más importantes fue el canónigo de la catedral don


Juan Martínez Gómez, quien donó un terreno de media cuadra, cercano al
Colegio de Santo Tomás, para que allí se construyera el edificio en cuya
construcción gastó más de siete mil pesos. (Palomera, 1997, p. 86)

El padre Salvatierra solicitó formalmente la fundación del nuevo Colegio en


la real audiencia de Guadalajara iniciado el año de 1695, y logró su
cometido con la licencia otorgada el 25 de junio de ese año “y confirmada el
11 de febrero de 1696 por decreto oficial” (p. 86).

El obispo Felipe Galindo tomó posesión de la sede vacante del gobierno


eclesiástico del episcopal de Guadalajara, el 10 de marzo de 1696; y brindó
apoyo a las gestiones del Colegio como el hecho de fortalecer la cátedra de
Filosofía y Teología.

Él presenció el 28 de julio de 1696 la inauguración de nuevo convictorio,


que se llamó Colegio Seminario de San Juan Bautista. En el nuevo edificio
fueron introducidos e inscritos los nueve primeros seminaristas fundadores.
Dos años después ya eran treinta y cinco. (Palomera, 1997, p. 87)
Cabe mencionar que para el año en el que se logra la inauguración oficial
ya se encontraba en funciones el nuevo seminario del Señor San José, del
que se profundizará más adelante:
El Colegio de Santo Tomás, con su Colegio Seminario de San Juan
Bautista respondía plenamente a los anhelos culturales y de educación
superior de la población estudiantil. Para entonces ya podía compartir esas
tareas con el Seminario Tridentino del Señor San José, fundado en agosto
de 1696 por el obispo fray Felipe Galindo Chávez, O.P. y que había
comenzado a funcionar en 1700. (Palomera, 1997, p. 111).

Se resalta que en abril de 1766 fue destinado al Colegio de Santo Tomás el


padre Francisco Javier Clavijero (1731-1787), mexicano jesuita reconocido
por su talento y vasta cultura fue enviado por el padre provincial Francisco
Ceballos, para continuar con la cátedra de Filosofía en el colegio de
Guadalajara.

La Cátedra de filosofía, anota Palomera (1997), que se cursaba en tres


años y se integraban las materias de lógica, metafísica y física. “Esta última
abarcaba a la cosmología y demás ciencias naturales. Las clases se daban
en latín y el método que se seguía era el escolástico silogístico, sistema
conforme al cual se enseñaban también las ciencias”. ( p. 99). Apoyada en
el aula con la doctrina aristotélica tomista como base de la filosofía
escolástica.

Como se sabe, los jesuitas fueron expulsados del territorio nacional, en el


momento de mayor auge del Colegio de San Juan y de Santo Tomás, en el
año de 1767.

Es lamentable que los logros vayan perdiéndose en el tiempo, sin embargo


Tripulante XXI está al rescate del patrimonio astronómico, la historia de la
ciencia y el conocimiento, que son rastros que se encuentran como rincones
de memoria.

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