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Problemas del lenguaje

La Musicoterapia es un medio de rehabilitación que incide tanto desde el punto de vista puramente fisiológico, como puede ser la ejercitación de la voz,
movimiento, etc., como desde la perspectiva emocional e intelectual que proporciona un desarrollo afectivo y cognoscitivo. La dinámica planteada de
modelos melódicos y rítmicos, influye en el desarrollo del habla intencional. El niño disminuido puede hallar más simple y atractivo el invento o la
ejecución de una melodía, que la expresión simple de una palabra o de una frase. Para él, cantar o realizar juegos de expresión musical y rítmica,
representa un medio de expresión de gran valor emocional y placentero. Las repeticiones verbales y algunos de los ejercicios propuestos en logopedia, les
cansa o le aburren.
 
 
Desarrollo del lenguaje
 
Los recién nacidos
nacen con una buena cantidad de mecanismos perceptivos y cognitivos
para hacer frente al mundo que le rodea. El desarrollo del
lenguaje
se puede dividir en una serie de fases:
 

1) Llanto desde el
nacimiento, comunicación instintiva, (hambre, dolor, placer);

2) Arrullo a las 6
semanas (expresión universal gutural “gú, gú”)

3) Balbuceo a los .6
meses (actividad universal), a los 6 ese los bebés discriminan las
variaciones tonales de los sonidos

4) Pautas de entonación
a partir de los 8 meses

5) Emisión de una
palabra al año

6) Emisión de dos
palabras a los 18 meses

7) Las características
rítmicas del habla son incorporadas en la competencia lingüística
del niño, en la segunda mitad del segundo año de vida (Cutler
1986).

8) Flexiones de
palabras sobre los 2 años

9) Interrogativas/
negativas sobre los 2 años y 3 meses

10) Construcciones
complejas a los 5 años

11) Lenguaje
desarrollado a los 10 años.

Si nos detenemos en
esta cronografía del desarrollo del lenguaje, podemos ver que ya
desde el nacimiento hay muchos componentes musicales en las
acciones
comunicativas pre-verbales de los niños/as, como el tono del llanto,
las pautas de entonación, las articulaciones rítmicas y acentos de
las
palabras y frases etc.
 
Un "trastorno del
habla y lenguaje" se refiere a los problemas de la comunicación
u otras áreas relacionadas, tales como las funciones motoras orales,
también a las dificultades en la producción de los sonidos
requeridos para hablar o problemas con la calidad de la voz. Estos
atrasos y trastornos varían
desde simples substituciones de sonido
hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje o mecanismo
motor-oral para el habla y alimentación.
Algunas causas de los
trastornos del habla y lenguaje incluyen la pérdida auditiva,
trastornos neurológicos, lesión cerebral, retraso mental,
impedimentos
tales como labio leporino, y abuso o mal uso vocal. Sin
embargo, con mucha frecuencia se desconoce la causa (Citado en
National Dissemination Center
for Children with Disabilities –NICHCY,
2007).
El niño necesita de
estímulos externos para poner en marcha los mecanismos para la
adquisición del lenguaje. La naturaleza pone en marcha la conducta
y
establece su marco de desarrollo aunque es necesario disponer de una
experiencia adecuada. La musicoterapia tiene un papel muy importante
en la
tarea de la adquisición del lenguaje con niños y niñas con
este tipo de trastornos o patologías, ya que permite la comunicación
no verbal necesaria en la
prevención de otro tipo de retrasos en el
aprendizaje y la interacción social. La falta de comunicación puede
propiciar una conducta inadaptada en aquellos
sujetos que la padecen
y es necesario abordar el problema cuanto antes para ofrecer al niño
un medio de comunicación y expresión suficiente y adecuada
a su
edad y características.
 
En las sesiones de musicoterapia
introducimos desde el primer momento el ritmo como eje de la
intervención, no sólo en la comunicación verbal sino en la
comunicación global con el niño, ritmo en la palabra, en el
movimiento, en la estructura de la sesión, en la secuenciación de
ésta etc. El ritmo es el
elemento básico en la existencia de lo que
llamamos música, frecuencia, estructura y orden son sinónimos de
ritmo y éste es un elemento que
proporciona unidad, provoca
organización, y hace previsible una acción, o acontecimiento que
aún no ha ocurrido, por este motivo es muy importante
tenerlo como
base de la intervención musicoterapéutica desde el principio,
incluso haciendo partícipes a los padres y educadores de la
importancia de este
hecho en la comunicación con el niño.
 
Cuando
enseñamos a hablar a un niño, lo hacemos de manera pausada,
integrando conscientemente los elementos rítmicos del lenguaje,
haciéndole
sentir el acento de cada palabra y marcando el tempo
adecuado para que el niño pueda repetir con facilidad cada uno de
los fonemas, vocales y sílabas
que componen una determinada palabra.
Le mostramos al niño el lenguaje desde su aspecto más musical
“ritmo entonación”. Con respecto a la
entonación (presente
desde el nacimiento con el llanto) utilizaremos la voz cantada para
promover un espacio comunicativo donde el tono de la voz
hablada y
cantada permita proyectar toda la emoción del adulto al niño para
así poder crear un espacio comunicativo lo más coherente posible,
teniendo
en cuenta que estamos interactuando con él en igualdad de
condiciones, con el mismo código, al apoyar su llanto, recogiendo su
tono y devolviéndoselo a
modo de melodía para calmarle, ya que nos
servimos de la entonación del habla para expresar emociones
diferentes. La elección de un tono (y de la
intensidad de ese tono)
viene dada por un componente emocional que parte de la necesidad de
emitir ese determinado tono (con esa intensidad) y no
otro, como
ocurre en el llanto de un niño. Es diferente el tono de un llanto de
sueño, de dolor o de hambre. En muchas ocasiones nos sorprende a los
musicoterapeutas la facilidad que tiene muchos niños para
sincronizar su llanto con la propuesta musical que hacemos cuando
tocamos para ellos y están
llorando. Nos sorprende la rapidez de la
acomodación de ese llanto al tono propuesto, pero sucede así,
fácilmente.
 
 
En los trabajos de J Standley (2002) acerca de la
eficacia de la musicoterapia en niños prematuros hospitalizados, se
observa que las canciones de cuna
cantadas por la madre, grabadas y
escuchadas por el bebé en la incubadora a través de auriculares le
proporcionan al bebé:

a) una mejora de los


niveles de saturación de oxígeno; b) un incremento del aumento de
peso; c) reducción de la estancia hospitalaria, ya que la música
actúa como agente enmascarador de los sonidos desagradables de la
sala, favoreciendo un espacio coherente en la interacción madre-hijo
y
proporcionando en medio ambiente positivo en el desarrollo del
niño.

Lo interesante del
trabajo es apoyar ese tono ya que es el que muestra el niño en ese
momento por una determinada razón, y es aquí cuando la música a
través de la melodía se convierte en un apoyo a esa comunicación
no verbal cumpliendo su función terapéutica.

Intervención
Musicoterapéutica.

Para llevar a cabo una


intervención musicoterapéutica con niños y niñas con problemas en
la adquisición del habla tendremos que hacer un análisis
comparativo entre los elementos del código lingüístico y los del
código musical.

El análisis contextual
viene referido en el código musical por la forma musical, encargada
de estudiar la frase musical y, dentro de ella, la función de las
células, motivos, semifrases y sus interrelaciones. Y por último el
análisis semántico correspondería al análisis musical desde la
perspectiva de los
parámetros del sonido (tono, timbre intensidad y
duración).

Una vez situados en el


hecho musical como lenguaje con significado, no podemos olvidar que
al igual que cada pueblo o cultura tiene su propio lenguaje,
el
lenguaje musical también es diferente culturalmente en cuanto a la
utilización y selección de ritmos, giros, escalas, armonías, etc.
También al igual que
el lenguaje escrito ha ido evolucionando, a lo
largo del tiempo, la escritura o notación musical también lo ha
hecho. Entre las formas musicales más
utilizadas, por los
compositores, a lo largo de la historia se encuentran: la Suite, la
Sonata, el Coral, la Cantata, las Variaciones, el Cuarteto, la
Sinfonía, el
concierto con Solista, la Obertura, el poema Sinfónico
etc., pero también está el folklore y la música actual como hecho
cultural y medio de comunicación.
Tendremos que observar el medio
ambiente sonor-musical y el entorno cultural a la hora de la elección
del estilo musical.
 
 
Áreas de tratamiento
en la intervención
 

Como áreas de
tratamiento en la intervención musicoterapéutica vamos a considerar
las siguientes:

1) Habilidades
Motóricas, se realizarán ejercicios sencillos que favorezcan el
movimiento del niño/a con el objetivo de trabajar la coordinación y
el
equilibrio, la movilidad y el ejercicio de las funciones motrices
básicas (control de la respiración, relajación muscular.)

2) Desarrollo de los
sentidos, también tendremos en cuenta el desarrollo sensorial a
través de técnicas musicales dirigidas a diferenciar estímulos
sensoriales auditivos y visuales como diferentes tonos, timbres,
ritmos, objetos musicales etc.

3) Aprendizaje, por
medio de la música se estimulan las funciones superiores como la
atención, memoria, orientación, nivel de alerta, aprendizaje,
reconocimiento y la imaginación. La actividad creativa es
intrínsecamente humana. ( Kunth 1982).

4) Habilidades
socio-emocionales, la musicoterapia facilita la expresión emocional
promoviendo un espacio comunicativo de interacción con el niño/a
que
presenta dificultad en la adquisición del lenguaje a través del
código musical, posibilitando que su autoestima aumente y reduciendo
su nivel de ansiedad
e impulsividad.
 
 
 
Actividades
 
 
Desde muy temprano,
mediante ejercicios de discriminación auditiva, podemos enseñar a
los niños a contemplar los sonidos de nuestro alrededor y la
diferencia entre sonidos de la naturaleza, la lluvia, los truenos, el
sonido del río, las olas del mar, el viento..., de aquellos otros
que no lo son como por
ejemplo el ruido de la calle, el parque, la
ciudad, y aquellos producidos por diferentes objetos e instrumentos
musicales. Todos podemos hacer música,
usando la voz, aplaudiendo,
zapateando, utilizando nuestra propia percusión corporal etc. Es muy
importante conocer qué sonidos y canciones les gustan
a los niños,
motivarles ante una actividad es básico para el buen desarrollo y
aprendizaje del niño, como apunta L. Miroudot, los estados
motivacionales
son estados de activación cerebral (2000). También
hemos de elegir cuidadosamente el material para trabajar en relación
con los objetivos previamente
establecidos, para así poder potenciar
el desarrollo de gestos o respuestas por parte del niño que más nos
interesen. La elección de instrumentos
musicales ha de estar en
función de las características propias del instrumento (melódicos,
armónicos, percusivos.) y la forma de producir el sonido
(frotando,
percutiendo o sacudiendo). El instrumental que elijamos, ha de ser de
la mayor calidad posible. Ha de haber una correspondencia entre el
gesto
y el efecto sonoro que se produzca, es decir, si golpeamos
fuertemente ha de sonar fuerte.
 
Debemos poner cuidado en la
utilización de los instrumentos y objetos musicales con el niño, ya
que estos se deben ajustar a sus posibilidades, edad y
características, por ejemplo, las maracas y cascabeles puede emitir
sonidos sin grandes movimientos, un tambor le permite a un niño en
silla de ruedas
llevar el compás con los otros niños que están
marchando etc. Los niños con dificultades auditivas, tienen que
sentir el tempo y el ritmo, explorando
instrumentos e imitando
movimientos como aplaudir o zapatear.

También podemos
utilizar juegos musicales como: jugar con las manos y los dedos, dar
palmas; esconder las manos; mirar y señalar; trotar y balancear,
utilizar retahílas para durante las diferentes acciones del día,
levantarse, comer, jugar, dormir, dichos y trabalenguas para la
articulación vocal y fonatoria,
juegos de baile y corro para
fomentar la interacción social y el aumento del vocabulario,
canciones para mover las manos y dedos (desarrollo de la
motricidad
fina y gruesa ), canciones sobre el esquema corporal etc.
En general, podríamos hacer un resumen de actividades de musicoteria convenientes, para la rehabilitación de los problemas del lenguaje en el niño:
 

Juegos en eco.

Discriminación de sonidos y ruidos.

Juegos con los parámetros musicales: tono, intensidad y timbre.

Pregunta-respuesta rítmica, melódica e instrumental.

Melodías y canciones con diferentes formas musicales.

Educación de la voz: ejercicios y juegos con los labios y lengua, silbar, efectos sonoros con la voz, inflexiones, control, volumen, vocalización,
entonación, etc.

Realización de prosodias, cuentos musicales, poesías, poemas, refranes, retahílas, adivinanzas,…

Juegos y canciones con movimiento y expresión.

Bailes y danzas infantiles y folclóricas.

Juegos con percusiones corporales.

Interpretación de canciones y acompañamiento de las mismas, con instrumentos musicales.

Juegos rítmicos y melódicos con instrumentos musicales.

Adiciones musicales adecuadas y con una finalidad específica.

Objetivos

La actuación
musicoterapéutica por tanto, tiene que estar enfocada a conseguir
los siguientes objetivos:

1) Desarrollo
psicomotor; 2) Esquema corporal; 3) Relajación; 4) Espacialidad; 5)
Temporalidad; 6) Equilibrio; 7) Ajuste postural; 8) Respiración y
articulación vocal 9) Coordinación óculo-manual; 10) desarrollo de
aptitudes lingüísticas; 11) Aprendizaje en general; y 12)
Desarrollo socio-emocional.

 
 
Los trastornos del
lenguaje nos interesan desde la perspectiva de la Musicoterapia, por
las posibilidades de recuperación que encierran los diferentes
ejercicios que proponemos y que se centran en:
 
1) Una correcta
articulación, puesto que los problemas que presentas estos niños de
sustituciones, omisiones, adiciones, distorsiones de sonidos
hablados,
etc., podrían ser superados.
 
2) Una adecuada
vivencia del tiempo y el ritmo, ya que las dificultades de tiempo de
emisión de las palabras y un ritmo y acentuación correctos, son
problemas usuales en algunas deficiencias del aula, por ejemplo el
tartamudeo.
 
3) Una idónea emisión
y educación de la voz: suelen presentarse anormalidades en la
altura, intensidad, o cualidad de la voz en muchos de estos niños.
El
descontrol del aire o la falta de ritmo, podrían ser reeducados
hasta donde las posibilidades lo permitan.
 
4) La simbolización y
las dificultades de formulación, comprensión y expresión de los
significados, podrían ser recuperados a través de la escritura
musical, el canto y otras actividades musicales.
 
 
Se presentan
brevemente las deficiencias que se consideran más representativas
como orientación para seleccionar con acierto las actividades
musicales.
 
 

Afasia.

La afasia es un
trastorno grave y complejo del lenguaje, que tiene su origen en una
patología orgánica en centros específicos del cerebro, y se
caracteriza
por un deterioro completo o parcial de la comprensión,
formulación y empleo del lenguaje; existe una gran dificultad con la
función simbólica.

La afasia priva al que


la padece de su capacidad para hablar, comprender, leer o escribir,
pero no afecta al restante de sus capacidades, sólo altera el área
del lenguaje.
El niño afásico no
puede desarrollar una conducta que tenga relación con la utilización
de símbolos, en muchos casos no aprender a hablar de modo
efectivo,
pero sin embargo pueden cantar. Esta forma de expresión les produce
una gran satisfacción. Una terapia que tenga como fin el desarrollo
y
recuperación de la capacidad de hablar, atendiendo a la
comprensión y extensión de los significados, ha de tener muy en
cuenta la capacidad de
rehabilitación que puede obtener a través de
la utilización de modelos melódicos para aumentar las unidades
elementales de habla intencional con niños
graves.
 
Se ha podido demostrar
que ejercicios de labios y lengua que eran reforzados mediante
canciones y otras actividades musicales y rítmicas, han sido de
gran
utilidad para la recuperación de niños afásicos. Hemos de observar
que a veces se produce una falta de respuesta al estímulo rítmico o
melódico,
esto no quiere decir que el niño no perciba el sonido,
puede ser que el mecanismo a través del cual debería producirse la
respuesta, sea defectuoso, que
exista algún canal o conexión
deteriorado.
 

A la hora de
seleccionar canciones para niños afásicos, debemos considerar las
siguientes condiciones:

Canciones con pocas


palabras, fácil construcción de la frase y con un ritmo simple y
regular.
Utilización de
tempo lento, pero con agilidad suficiente como para incitar a la
acción.
 
Presentación de
las ideas principales y palabras, mediante recursos audiovisuales.

Exposición clara
de la canción, delimitando frases, inflexiones melódicas, clara
pronunciación de las palabras,… cantadas por la musicoterapéuta.

Dislalia.

Trastorno de la
articulación verbal debido a deformaciones o lesiones de los órganos
de fonación: lengua, dientes, labios, paladar,… Este trastorno de
la
palabra está limitado a la falta, omisión, sustitución o
alteración de un pequeño número de sonidos o fonemas.
Atención especial
merece la recuperación mediante ejercicios de ritmo y prosodia,
discriminación auditiva e interpretación de canciones.
 
 

Dislexia.

Es una dificultad
durable del aprendizaje de la lectura y de la adquisición de su
automatismo en los niños normalmente escolarizados. Se manifiesta en
inversiones del orden u omisión de letras o sílabas, y se acompaña
a menudo por una disortografía. Coinciden con dificultades de
lateralización, de
orientación en el espacio y en el tiempo.

La reeducación en
cualquier edad es de vital importancia: el objetivo no es hacer un
nuevo aprendizaje de lectura, sino modificar el sistema de
pensamiento del niño. Para ello insistiremos en la organización
espaciotemporal, la integración del esquema corporal y la práctica
rítmica.

Muy adecuados para una


recuperación eficaz, serán los ejercicios y actividades
relacionadas con:

El movimiento y la
danza.

Canciones sobre el
esquema corporal que se acompañan con acciones, gestos, recorridos,…

Manipulación de
instrumentos

Ejercicios de
grafomotricidad y ritmo.

Prosodias con
frases, retahílas, adivinanzas, trabalenguas, refranes,…

Juegos y cuentos
musicales.

Disfemia

Es un trastorno de la
fluidez del habla, de la facilidad y rapidez para expresarse.
Consiste en un fallo rítmico y temporal en el habla, sin alterar
para nada
otros aspectos lingüísticos o gramaticales como sintaxis,
vocabulario, fonología, etc. Sólo la arritmia y disritmia se
refieren a la interferencia fonética con
los ritmos normales del
habla. Este trastorno se traduce en la imposibilidad en ciertos
momentos, de emitir o encadenar ciertos sonidos. Se agrava con
ansiedad y cuando el niño presta atención a lo que quiere decir.

La tartamudez produce
un desorden en el ritmo general, y por lo tanto el niño con este
trastorno, padecerá de un sentido del ritmo menos desarrollado.
Los
trabajos de ritmoterapia son los más adecuados para él, así como
los de canto, ya que no suele tartamudear mientras canta. Es muy
interesante el
trabajo en grupo, pues cuando se haya integrado en el
mismo, disminuye la ansiedad y las defensas individuales, obteniendo
por lo tanto un mayor grado
de comunicación, al realizar entre todos
unas actividades que proporcionan gran satisfacción y placer.

La reeducación de la
tartamudez mediante la Musicoterapia consistirá en:

Ejercicios
prosódicos y melódicos con la voz: palabras, frases, ritmos,
entonación, recitativos acompañados de instrumentación,
interpretación de
melodías y canciones,…

Movimientos y
danzas.

Audiciones
musicales. Los ejercicios de relajación motivados con una música
seleccionada adecuadamente, pueden considerarse como muy idóneos,
puesto que se requiere que el niño guarde silencio. De esta manera,
conseguiremos que se olvide de sus problemas, creando un clima de
tranquilidad
y sosiego que actuará como tranquilizante, y le
predispondrá positivamente para las sesiones de reeducación y
terapia.

Montaje de juegos
dramáticos y musicales.

 
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