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La leyenda de Pigmalion

Una hermosa leyenda griega cuenta que un rey de Chipre, llamado Pigmalion, era
un apasionado artista, amante de la escultura. Pigmalion, además de ocuparse de
sus deberes como gobernante de la Isla de Chipre, amaba esculpir bellos cuerpos en
mármol y otros materiales pétreos. Un día, su pasión por la escultura lo llevo a
esculpir a la mujer perfecta, y fue tanto su apasionamiento por su obra, que llego a
enamorarse de ella perdidamente. Fue tanto su amor y locura por la estatua, que
decidió ofrendar sacrificios a la Diosa del Amor y la Belleza en la cultura griega: la
Diosa Afrodita.

La Diosa Afrodita, admirada por el fervor amoroso de Pigmalion hacia la estatua que
el mismo había esculpido, decidió hacer realidad el deseo del rey escultor, y con un
soplo divino, le dio vida a la mujer mortal mas bella sobre la faz de la tierra, a quien
Pigmalion decidió llamar Galatea.
Como en todas las historias de amor, Pigmalion se caso con Galatea, e incluso llego
a formar una familia, según cuenta esta singular leyenda griega.

Parafraseando a la leyenda del rey escultor de Chipre, el maestro debe de


enamorarse de su tarea y de su obra: la formación integral del alumno.

En el desarrollo de la difícil tarea de la formación de educandos universitarios, el


docente debe de asumirse como un apasionado pigmalion de sus alumnos.

Sin duda, las herramientas para lograr la formación integral de los alumnos de la
Licenciatura en Derecho, que deberá utilizar el profesor pigmalion, serán los
valores humanos, como la lealtad, el profesionalismo, la honestidad, la dignidad y
la solidaridad.

LEALTAD, de quien no traiciona la confianza del amigo depositada en el;

PROFESIONALISMO, de aquel que actúa con calidad y pasión sin necesidad de


que se lo exijan;

HONESTIDAD, de quien no busca en el trabajo el enriquecimiento sino su


desarrollo humano;

DIGNIDAD, de aquel que su vida no tiene precio, sino valor; y

SOLIDARIDAD, de quien comparte no lo que le sobra sino lo que sabe que el otro
necesita.

Este pequeño ensayo, ahora que inicia un nuevo ciclo escolar, nos invita a
reflexionar acerca de nuestra tarea como docentes, toda vez que el alumno es
nuestra obra, y por tanto, espejo de nuestras acciones y enseñanzas.

Elaborado por Lic. Imelda Torres Sandoval


Docente de la Lic. en Derecho UGM CAMPUS TUXPAN, VER.