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ESTUDIO YATACO ARIAS

ABOGADOS

BOLETÍN INFORMATIVO
SUMARIO

1. Normas Legales.
2. Noticias.
3. Artículos
4. Jurisprudencia
5. Entrevistas
6. Opiniones, etc…

Lima, 12 de Septiembre de 2008.


ESTUDIO YATACO ARIAS
ABOGADOS

BOLETÍN INFORMATIVO
12 de Septiembre de 2008

NORMAS LEGALES
DE LA SEPARATA DEL DIARIO OFICIAL “EL PERUANO” DEL VIERNES 12 DE SEPTIEMBRE.

Aprueban Reglamento de Ley de Tercerización.


El Ministerio de Trabajo aprobó el reglamento de la Ley N° 29245 y del Decreto Legislativo N° 1038,
que regulan los servicios de tercerización. (D.S. N° 006-2008-TR, Pág. 379512)

JUDICIALES
Nada Reseñable.

NOTICIAS

DIARIO LA REPÚBLICA
Fuente:http:www.larepública.com.pe

PRESENTAN SEGURO AGRARIO CON SUBSIDIO DE US$ 40 MILLONES


GREMIOS FELICITAN DISPOSICIÓN, PERO EXIGEN METAS CLARAS PARA QUE
AGRICULTORES SE BENEFICIEN ANTES QUE LAS ASEGURADORAS.

Con la finalidad de cubrir las pérdidas por efectos climáticos,


plagas y otros daños en los cultivos y el ganado de las zonas más
pobres del país, el ministerio de Agricultura (Minag) lanzó ayer el
seguro agrario denominado "Agro Protege", que será respaldado
por un fondo de subsidio ascendente a US$ 40 millones.

Ismael Benavides, titular del Minag, detalló que hay tres tipos de
seguro agrícola: el catastrófico, comercial y pecuario. El primero
asegura los cultivos básicos en forrajes, frutales y hortalizas; el
segundo asume los gastos realizados por hectárea durante cada
campaña y en algunos casos también el rendimiento esperado;
mientras que el tercero cubre la muerte del animal asegurado.

"En el caso del seguro catastrófico, que cubrirá los daños


económicos causados en los cultivos por heladas, sequías,
granizadas e inundaciones, se pagará hasta S/. 75 por hectárea y
por campaña, con un subsidio estatal de hasta el 100% del valor
de la póliza".

Mientras que la ayuda estatal para los otros dos tipos de seguros, variará según quién adquiera la
póliza, es decir, asumirá un 20% si se compra por unidad y 30% si la compra es grupal (en
asociación). Benavides comentó que el seguro agrario está dirigido a un público potencial de un
millón 500 mil agricultores y campesinos que residen en las zonas andinas.

METAS CLARAS
Sin embargo, más allá de la felicitación que hicieran algunos analistas y gremios empresariales sobre
el mecanismo de apoyo, advirtieron que será necesario que el gobierno establezca metas claras en
cuanto al detalle de cobertura, puesto que el respaldo económico del Estado podría beneficiar más a
las empresas aseguradoras que a los propios agricultores y campesinos.

PRECISIONES
Reynaldo Trinidad, experto en temas agrícolas, dijo que el costo de producción agrícola por hectárea
es en promedio de US$ 1000. El más bajo es US$ 500. Consideró que se debe afinar las cifras para
que haya un seguro más justo para los pobres. Las aseguradoras que darán este servicio
inicialmente son Mapfre, Pacífico, La Positiva y Rímac.
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NEGOCIACIONES CON LA UNIÓN EUROPEA TENDRÁN CARÁCTER BILATERAL


ACLARA QUE ELLO NO SIGNIFICARÁ EL RETIRO DE LA COMUNIDAD ANDINA.

Luego del anuncio de Colombia, de continuar


individualmente las negociaciones para un acuerdo
comercial con la Unión Europea, la ministra de Comercio
Exterior y Turismo, Mercedes Araóz, afirmó su conformidad,
pero precisó que esa propuesta de negociación bilateral por
la parte comercial fue una iniciativa dada por el presidente
Alan García meses atrás.

Informó que el Perú, Colombia y Ecuador estarían de


acuerdo en seguir una negociación bilateral en el marco de
la CAN con la Unión Europea.

"Creo que Ecuador también se sumaría. Ojalá también Bolivia, porque podrá permitirnos ir a nuestros
respectivos ritmos (en la negociación)", señaló Aráoz. Informó que hoy se reunirán en Lima el
presidente ecuatoriano, Rafael Correa, y su homólogo peruano para discutir, entre otros temas, las
negociaciones con La Unión Europea y el fortalecimiento de la Comunidad Andina de Naciones.

La ministra precisó que ello no significará de ninguna manera que los citados países andinos
pretendan salirse del bloque de la CAN, sino que se busca una fórmula de negociación que beneficie y
sea conveniente para todos.

DIARIO EL COMERCIO
Fuente:http:www.elcomercio.com.pe

EL BCR SUBE LA TASA DE REFERENCIA


ENTE EMISOR VENDIÓ US$363 MILLONES Y EL DÓLAR CERRÓ CON UNA LIGERA ALZA EN
S/.2,973

El directorio del Banco Central de Reserva (BCR)


decidió elevar la tasa de referencia desde 6,25%
al 6,5%, para restringir la liquidez en la
economía y desincentivar así el gasto y el
consumo, dos de las variables que impulsan con
más fuerza la demanda interna que, como
reconoce el propio ente emisor, crece a tasas
más altas que la producción potencial,
generando presión sobre los precios. Además, el
BCR está buscando que la inflación regrese
gradualmente al rango meta (entre 1% y 3% al
año), pues en los últimos 12 meses ha sido de
6,27%.

Desde julio del año pasado, el BCR ha elevado la tasa de referencia en 200 puntos básicos (2%)
desde 4,5%. Dependiendo de los movimientos de la inflación y sus determinantes (presiones de la
demanda, factores de oferta y expectativas de inflación) el directorio del banco seguiría ajustando las
tasas.

VENTA DE DÓLARES
Por otro lado, el BCR vendió US$363 millones de los US$510 millones que se negociaron en el
mercado de cambios y el dólar cerró la sesión en S/.2,973, ligeramente por encima del cierre del
miércoles. Con esta venta, suman US$1.302 millones los dólares que el BCR ha vendido en lo que va
del año.

El 8 de abril, la cotización del dólar llegó a S/.2,695. A esa fecha, el sol se apreciaba 10,13% en lo
que iba del 2008. Hoy, la apreciación anual llega a 0,87%.
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DIARIO GESTIÓN
Fuente:http:www.diariogestion.com.pe

SE VIENE LA ELIMINACIÓN DEL DRAWBACK PARA


EXPORTADORES?

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) vendría evaluando la


posibilidad de eliminar o reducir el sistema de drawback para los
exportadores. Pero esta no es la primera vez que se busca
aminorar ese gasto del Estado. Durante la gestión del anterior
titular, Luis Carranza, se convocó a expertos para analizar la
reducción de derechos arancelarios, sin embargo, esa idea no
prosperó.

CADUCARÍAN CONCESIONES MINERAS SI NO SON


EXPLOTADAS

No obstante la preocupación de las empresas mineras porque el


Ejecutivo aprobó hace poco una ley que le pone límites de tiempo a
aquellas concesiones que resulten improductivas, el MEM prepublicó
ayer el reglamento de la citada norma, y en el cual se le otorga un
plazo máximo de 10 años a las actuales concesiones para que
comiencen a producir, bajo sanción de declarar su caducidad si
incumplen esa exigencia.

DIARIO CORREO
Fuente:http:www.correoperu.com.pe

LAS LLAMADAS DE TELÉFONO FIJO A CELULAR BAJAN DE PRECIO

Las llamadas desde un teléfono fijo de Telefónica a un celular de la


misma empresa (Movistar) costarán 52% y 68% menos (local y
nacional, respectivamente) con la puesta en operaciones del Plan
Control Multidestino, informó Luis Delamer, vicepresidente de
Estrategia y Regulación Corporativa del Grupo Telefónica.

Dijo que el rendimiento de dicho plan, que demanda un pago fijo


mensual, dependerá del tipo de llamada efectuada por el cliente.
En el caso de una llamada fija a Movistar el costo es de S/.0.48 el
minuto, ya sea local o nacional. Esto significa una considerable
rebaja con respecto a las llamadas locales y nacionales realizadas
sin el plan multidestino, cuyo costo asciende a S/.1.00 y S/.1.50,
respectivamente, agregó.

JURISPRUDENCIA
JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL

¾ ACCIÓN DE AMPARO

SENTENCIA Nº 00651-2008-AA//TC DE FECHA 11 DE SEPTIEMBRE DE 2008.

Prueba Fehaciente de la Existencia de una Enfermedad Profesional.

Al respecto a fojas 5 obra un certificado médico emitido por el Instituto de Investigación de


Enfermedades Profesionales Mineras (Invepromi) de fecha 16 de agosto de 2004, que le diagnostica
al actor que padece de neumoconiosis en segundo estadio de evolución. Sin embargo se trata de un
certificado expedido por un organismo particular y este Colegiado en reiterada jurisprudencia ya se
ha pronunciado en el sentido de que los certificados e informes emitidos por organismos particulares
no constituyen prueba fehaciente de la existencia de una enfermedad profesional, en tanto no se
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tratan de entes públicos competentes con la atribución de dictaminar incapacidades laborales o


certificar el padecimiento de enfermedades profesionales.

Asimismo se ha señalado que el régimen de jubilación minera no está exceptuado del tope
establecido por la pensión máxima, pues el Decreto Supremo N.° 029-89-TR, Reglamento de la Ley
25009, ha dispuesto que la pensión completa a que se refiere la Ley N.° 25009 será equivalente al
íntegro de la remuneración de referencia del trabajador, sin que exceda del monto máximo de
pensión dispuesto por el Decreto Ley 19990.

Para Mayor información visite la siguiente página:


http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2008/00651-2008-AA.html

¾ HÁBEAS CORPUS

SENTENCIA Nº 06450-2007-PHC/TC. DE FECHA 26 DE AGOSTO DE 2008.

Contradicción entre Resoluciones: Derecho al Procedimiento Preestablecido e Igualdad.

Respecto del extremo de la demanda en el que se cuestiona una pretendida incoherencia entre la
desestimatoria de la excepción de prescripción deducida por el recurrente y la declaración de
prescripción de la acción penal a favor de su coprocesado, alegándose infracción del principio de
unidad de la función jurisdiccional, debe subrayarse que el contenido del principio invocado establece
que la función jurisdiccional sea ejercida por una entidad “unitaria” (Cfr. Exp. Nº 023-2003-AI/TC).

No garantiza la unidad de la función jurisdiccional una uniformidad de criterios en la aplicación de la


ley.

Ciertamente, la uniformidad de criterios puede ser tutelada bajo ciertas condiciones a través del
principio de igualdad. En efecto, el derecho a la igualdad, reconocido en el artículo 2, inciso 2 de la
Constitución, tiene dos facetas: igualdad ante la ley e igualdad en la aplicación de la ley.

Mientras la primera constituye un límite al legislador, la igualdad en la aplicación de la ley se


configura como límite al accionar de los órganos jurisdiccionales o administrativos, exigiendo que
estos, al momento de aplicar las normas jurídicas, no atribuyan distintas consecuencias jurídica a dos
supuestos de hecho que sean sustancialmente iguales (Cfr. Exp. N.º 0004-2006-PI/TC, fundamentos
123-124).

En el presente caso, al alegarse una disparidad de criterios en un mismo proceso judicial, la presunta
afectación debería ser analizada a partir del derecho a la igualdad y no del principio de unidad en la
función jurisdiccional como pretendía el demandante.

Sin embargo es necesario advertir que la denegatoria de la excepción de prescripción deducida por el
recurrente y la estimatoria de la misma a favor de su coprocesado no comporta, por ser, una
vulneración del derecho a la igualdad.

Y es que la verificación de una vulneración del principio de igualdad por trato diferenciado presupone
una igualdad de circunstancias.

Es por ello que, en tanto la prescripción de la acción penal está sujeta al transcurso de un plazo, la
excepción de prescripción que en un primer momento fue desestimada podrá posteriormente ser
estimada a favor de quien la dedujo en un segundo momento, sin que ello comporte necesariamente
una vulneración del principio de igualdad en el ejercicio de la función jurisdiccional.

Para mayor información visite la siguiente página:


http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2008/06450-2007-HC.html
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PRECEDENTE JURISPRUDENCIAL ADMINISTRATIVO.

TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DEL INSTITUTO NACIONAL DE DEFENSA DE LA


COMEPTENCIA Y DE LA PROTECCIÓN DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL – INDECOPI.

COMISIÓN DE ELIMINACIÓN DE BARRERAS BUROCRÁTICAS

RESOLUCIÓN Nº 0147-2008/CEB-INDECOPI – EXP. N° 000047-208/CAM CM FECHA 04 DE


SEPTIEMBRE DE 2008.

Se declara fundada la denuncia presentada por la empresa Promotora de Espectáculos Shomin’s


S.A.C. contra la Municipalidad Metropolitana de Lima, debido a que las siguientes actuaciones de la
municipalidad constituyen barreras burocráticas ilegales:

(i) La exigencia de presentar un plano de distancias para la obtención de la licencia de


funcionamiento, al contravenir lo dispuesto en el artículo 7° de la Ley Marco de Licencia de
Funcionamiento, en tanto dicho artículo no lo contempla como un requisito exigible.
(ii) La no aplicación o desconocimiento del silencio administrativo positivo que operó respecto de
la solicitud de licencia de funcionamiento que presentó la denunciante, al contravenir lo
dispuesto en el artículo 8º de la Ley Marco de Licencia de Funcionamiento.

De conformidad con lo dispuesto el artículo 48º de la Ley del Procedimiento Administrativo General
se dispone la inaplicación a la denunciante de las barreras burocráticas declaradas ilegales.

Para Mayor Información visite la siguiente página:


http://www.indecopi.gob.pe/ArchivosPortal/publicaciones/5/2008/1-300/4/9/Exp-0147-CEB2008.doc

ARTÍCULO
¿QUÉ ES UNA RESOLUCIÓN INHIBITORIA?

Dr. Jorge W. Peyrano


Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad Nacional del Litoral. Miembro de
la Asociación Internacional de Derecho Procesal. Miembro correspondiente de la Academia
Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Vocal de la Excma. Cámara de
Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario. Profesor titular de Derecho Procesal de la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Profesor titular de Derecho
Procesal I de la Facultad Católica de Derecho de Rosario. Miembro titular del Instituto
Iberoamericano de Derecho Procesal.

I.- Introducción

En algunas oportunidades, la adecuada ubicación teórica de ciertas cuestiones permite un mejor y


mas afianzado funcionamiento de la maquinaria procesal. Fieles a nuestro ideario acerca de que las
urgencias de la hora determinan que deba privilegiarse el estudio de los problemas operativos del
Servicio de Justicia y no tanto las disquisiciones academicistas, nos permitimos aquí una justificada
licencia respecto de tal línea pragmática para dar cabida al tratamiento de la denominada “resolución
inhibitoria”. Y si así procedemos, es porque estamos persuadidos de que la difusión de que sus
alcances y características contribuirá a dar adecuada solución a interrogantes espinosos y propensos
a generar decisiones equivocadas. En verdad, estamos ante un tema proclive a producir yerros. Así,
desde el vamos, corresponde recordar cuál es el origen de la terminología “resolución inhibitoria”.
Ello obedece a que en el caso el juez se limita a declarar “...que está inhibido para decidir sobre la
existencia del derecho material pretendido, de manera que no niega ni afirma que ese derecho
exista”. Vale decir, que lo de “inhibitoria” ninguna relación guarda con la vía de inhibitoria como
forma de desplazar competencia ni con la excusa de los jueces para intervenir en una causa (que a
veces, es denominada “inhibitoria”) y tampoco con la decisión judicial que hace lugar a la medida
cautelar “inhibición”.

La resolución inhibitoria de la que venimos hablando es aquella que –oficiosamente o a pedido de


parte- declara que el tribunal se encuentra impedido de emitir una declaración sobre el fondo del
litigio; decisión que no involucra obstáculo alguno para que ulteriormente, y salvadas que fueran las
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deficiencias u omisiones correspondientes, se genere un nuevo proceso que ahora sí podrá


pronunciarse sobre el mérito del asunto. Sobre el particular, Devis Echandía apunta lo siguiente:
“Para que se surta la cosa juzgada, se necesita que la sentencia haya recaído sobre el fondo del
litigio y por esta razón cuando en virtud de una excepción perentoria temporal o del juicio (dilatoria
conforme a la doctrina), el juez se abstiene de fallar sobre la existencia del derecho o relación y no
se pronuncia sobre el “petitum”, nada impide que se promueva nuevo juicio entre las mismas partes,
por la misma causa y el mismo objeto” y también que “la sentencia que desestima la demanda por
carencia de interés para obrar no constituye cosa juzgada, porque no contiene una decisión sobre el
fondo de la litis. Podrá en este caso iniciarse nuevo juicio contra el mismo demandado o por el mismo
demandante, si posteriormente adquiriera ese interés jurídico de obrar que no tenían”.

II.- Delimitación del Instituto

Con lo arriba expuesto, ya tenemos los elementos caracterizantes de una resolución inhibitoria. A
saber: a) declaración, oficiosa o a pedido de parte, acerca de que no resulta posible emitir un
pronunciamiento de mérito que dirima sobre la existencia o inexistencia del derecho material
debatido; b) posibilidad de renovar el proceso en cuestión en pos de alcanzar una declaración sobre
el fondo del asunto, una vez que se superen o subsanen las deficiencias observadas. A ello, sólo falta
agregar que la declaración firme que corona el proceso en cuyo seno se ha emitido una resolución
inhibitoria no irroga cosa juzgada alguna (que presupone declaración sobre la existencia o
inexistencia de una relación jurídico-material controvertida), sino que únicamente surte el efecto de
extinguir el juicio de que se trate; dejando, como se ha visto, expedita la chance de iniciar un nuevo
proceso civil ya purgado de las deficiencias anteriores.

Mientras que en la cosa juzgada formal (v.gr., la correspondiente al juicio ejecutivo) concurre una
declaración judicial de mérito que sólo puede revisarse a través de la iniciación de otro proceso
(proceso revisor, que es llamado por algunos “remedio procesal”) porque no admite cambios por vía
recursiva alguna, en la cosa juzgada material (v.gr., la que puede consolidarse en un juicio ordinario)
la decisión de fondo es absolutamente inmutable (salvo, claro está, la incidencia de situaciones
patológicas excepcionales que puedan legitimar el ejercicio de una acción de nulidad de sentencia
firme). En relación de la cosa juzgada material, enseña Colombo que “en algunos tipos de juicio, en
los que la cognición ya desde el comienzo tiene posibilidades de ser exhaustiva, total, integral para
las partes y para el juez, la sentencia final definitoria, firme, asume un valor normativo como regla
ya indiscutible para las partes en sus relaciones jurídicas sobre la cuestión decidida... Son ésas las
sentencias que producen cosa juzgada material. Esta es, pues, la fuerza vinculante irrevocable que
adquiere la sentencia final, firme, definitoria de un juicio, por haber decidido sobre el mérito en un
tipo de proceso que permite el contradictorio exhaustivo sobre el fondo de la relación litigiosa...”

III- Elenco de Hipótesis

A continuación, pasaremos revista a un elenco (no exhaustivo) de las hipótesis más frecuentes en las
cuales se registra el dictado de resoluciones inhibitorias.

1- La sentencia que desestima la demanda por carencia de interés para obrar


Tanto el interés para obrar como la falta de legitimación en la causa, son
requisitos para que el tribunal pueda dictar una sentencia de fondo.

Cabe recordar que el interés para obrar se refiere a la relación material y es necesariamente actual,
subjetivo o particular; debiendo determinarse caso por caso respecto de cada vínculo sustantivo.

La falta de interés para obrar se da, en las peticiones prematuras, entre las cuales puede citarse el
supuesto del hijo que no tiene interés para obrar en la causa que ha promovido para declarar su
derecho a heredar de un padre que todavía no ha fallecido. También puede verificarse dicha carencia
en la hipótesis de una promoción “temprana” de la vía inhibitoria para desplazar competencia.
Conviene señalar que la vía inhibitoria presupone la presentación del interesado ante el órgano
jurisdiccional que reputa competente para solicitarle que así lo declare y que, consecuentemente,
requiera del Tribunal que considera incompetente, que cese en su accionar; y que se trata de una
institución que goza actualmente de poco prestigio. Pero vamos a lo que aquí interesa. No puede
proponerse una inhibitoria exitosa respecto de un proceso principal que todavía no se hubiera
iniciado con la presentación de una demanda y su posterior notificación. Por ello es que el futuro
demandado que es objeto de una medida cautelar o de aseguramiento de pruebas en “extraña
jurisdicción”, no puede todavía plantear inhibitoria. Aparte del argumento escolar consistente en
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decir que no existe descripción legal o doctrinaria que no exprese que es el demandado el legitimado
activo para plantear inhibitoria, debe también valorarse la circunstancia de que, como se sabe, la
competencia se determina en función de los alcances de la demanda y si ésta todavía no se hubiera
presentado no habría elementos de juicio suficientes y atendibles como para establecer si es
competente ( o no) el tribunal que se encuentra interviniendo en el trámite preparatorio anterior a la
presentación de la demanda. Concurriendo esta última hipótesis, resulta evidente que es prematura
la promoción de una inhibitoria.

Finalmente, consignamos que existen otros casos (v.gr. la condición no cumplida) donde también la
carencia de interés para obrar hace que deba emitirse una resolución inhibitoria.

2) La sentencia que desestima la demanda por un déficit en la legitimación de la causa

En cuanto a la legitimación causal, señalamos que determina quiénes deben figurar como partes
demandantes y demandadas en un juicio dado. Correlativamente, la ausencia del juicio de ciertas
personas impide el pronunciamiento de la decisión de fondo sobre las pretensiones formuladas en la
demanda.

Una hipótesis de singular importancia que se inscribe en lo que venimos exponiendo, está constituída
por la falta de integración completa de un litisconsorcio pasivo necesario, que se da, como se sabe,
cuando la demanda debe ser ineludiblemente dirigida contra todos los involucrados en una relación
jurídica inescindible, so pena no poder dictarse una sentencia útil. Los supuestos de división de
condominio, de la acción de simulación, del reclamo de cumplimiento de obligaciones indivisibles y el
pedido de nulidad de un acto jurídico bilateral o plurilateral, son ejemplos del funcionamiento de un
litisconsorcio pasivo necesario.

Cuando se verifica una deficiente integración de un litisconsorcio pasivo necesario en ocasión de


emitir la sentencia final, se producen las siguientes consecuencias: la demanda debe ser rechazada
aún oficiosamente, pero ello no impide que pueda ser promovida nuevamente; integrándose esta vez
el litisconsorcio necesario pasivo del caso.

En relación de este punto, se han efectuado las siguientes precisiones: “Si la falta de integración de
la litis se advierte en el momento de dictar sentencia, la demanda debe ser rechazada, sin que tal
decisión produzca cosa juzgada en cuanto al fondo de la cuestión en debate, tal rechazo procede de
oficio, aunque las partes interesadas no hayan planteado el tema”.

También se ha expresado que “El juez no puede negarse a dictar sentencia de conformidad con las
pretensiones deducidas en el juicio por las partes, y con quienes se trabó la relación procesal, por
falta de integración del litisconsorcio necesario, porque de existir éste, correspondía integrar la litis
citando al litigante omitido, pero en el momento oportuno, vale decir, antes de la providencia de
apertura a prueba (art.89 Cód.Proc.).

Es menester destacar que tampoco en esta hipótesis la resolución firme desestimatoria no hace cosa
juzgada formal (puesto que no hay pronunciamiento sobre el mérito del asunto), sino que tan sólo
produce el efecto de extinguir el proceso respectivo, dejando expedita la chance de iniciar un nuevo
juicio. En el punto, discrepamos de lo opinado por nuestro querido amigo Enrique Falcón, quien
aparentemente interpreta que habría en la especie cosa juzgada formal.

3) La resolución que considera fundada una excepción dilatoria o previa.

Las defensas o excepciones exitosas de incompetencia o de falta de personería, no involucran, en


modo alguno, emitir criterio sobre el fondo del asunto, y, además, tienen la virtualidad de extinguir
el proceso en el cual se han hecho valer; sin perjuicio de la posibilidad de los vencidos de formular
nuevos reclamos salvados que sean los defectos pretéritos.

Se dan, entonces, todos los ingredientes de una resolución inhibitoria. Otras excepciones previas no
poseen igual virtualidad. Así, por ejemplo, la de cosa juzgada exitosa obsta a que la cuestión
respectiva sea nuevamente planteada y la de defecto legal en el modo de proponer la demanda no
tiene por efecto ineludible extinguir el proceso en el cual se inserta, por lo que, a nuestro modo de
ver, las resoluciones correspondientes no serían “inhibitorias”.
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IV.- Conclusiones

1- La resolución inhibitoria es una resolución judicial, formalizada oficiosamente o a pedido de


parte, mediante la cual el tribunal se inhibe, por resultar imposible, de pronunciarse sobre el
fondo de la causa; aunque surte el efecto de extinguir el proceso en cuyo seno se emite,
dejando abierta la posibilidad de renovar el “petitum” una vez que se subsanen la omisión o
deficiencia registradas que dieran lugar a su dictado.

2- La resolución inhibitoria no tiene la virtualidad de producir cosa juzgada material o formal,


sino tan sólo la de extinguir el proceso civil respectivo.

ENTREVISTA
EL ESTADO ACTUAL DEL PARADIGMA DEL DERECHO PROCESAL CIVIL. DIALOGANDO CON
JUAN MONTERO AROCA

Entrevista a: Juan Montero Aroca. Catedrático de Derecho Procesal. Magistrado Tribunal


Superior de Justicia. Valencia, España. (Cortesía del Grupo de Investigación de la Revista
Derecho y Sociedad)

1. ¿Considera usted que la importancia del Derecho Procesal Civil se encuentra en su


función reguladora del ejercicio de la soberanía Estado aplicada en la administración de
justicia?

J. MONTERO: Es evidente que en la regulación del Poder Judicial se encuentra siempre un aspecto
propio de la soberanía del Estado; sólo si hay soberanía puede haber poder judicial propio. Ahora
bien, ya en la utilización de ciertas palabras se pone de manifiesto la concepción política; y así, si en
el inicio de la división de poderes, en el final del siglo XVIII, estaba claro que debía hablarse de Poder
Judicial, como uno de los poderes del Estado, la utilización de la expresión “Administración de
Justicia”, ya en el inicio del siglo XIX y durante todo el siglo XX, descubre que el Poder Ejecutivo se
ha “apoderado” del Judicial y lo ha dejado reducido a mera Administración.

Aclarado lo anterior debe tenerse en cuenta que el proceso civil no es mas que uno de los ámbitos en
el que se ejerce la potestad jurisdiccional, y lo esencial de ésta es la tutela de los derechos de las
personas. El poder del Estado que se llama Judicial sólo se justifica en tanto que haga efectivos los
derechos de las personas.

2. Usted ha mencionado en varias de sus investigaciones que el concepto de derecho


Procesal civil va transformándose poco a poco en el concepto de Derecho Jurisdiccional. Al
respecto ¿Por qué ésta evolución? ¿Cómo se manifiesta o cambia el contenido de esta
disciplina?

J. MONTERO: Desde hace treinta años vengo sosteniendo que si el siglo XX ha sido el siglo del
proceso, de modo que éste se convirtió en el concepto base de una disciplina jurídica (el Derecho
Procesal), el siglo XXI debe ser el siglo de la jurisdicción, pues en este el concepto esencial (y por eso
se debe hablar de Derecho Jurisdiccional).

Lo realmente importante es determinar la función de la Jurisdicción (o si se quiere del Poder Judicial),


función que consiste en la garantizar los derechos de las personas, comprender que esa función se
ejerce por medio del proceso (que es solo instrumento) y advertir que en el ejercicio de la función es
determinante el respeto de los derechos procesales de las partes.

Se trata de que el proceso sea medio necesario para que el ciudadano pida la tutela de sus derechos
a la jurisdicción y de que ese mismo proceso es medio necesario para que la jurisdicción haga
efectivos esos derechos. El proceso es así únicamente un instrumento, siendo lo esencial la
jurisdicción y los derechos del ciudadano ante ella.

3. Teniendo en cuenta que el Derecho Procesal tiene entre sus pilares explicar el deber de
los jueces y los poderes que estos tienen en el proceso judicial. Nos podría dar un alcance
de ¿Qué postula el llamado Derecho Procesal garantista?

J. MONTERO: Es un grave error partir del presupuesto de que el Derecho Procesal se justifica en la
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explicación de los poderes del juez en el proceso. El Derecho Procesal o, mejor el Jurisdiccional, se
justifica desde la efectividad de los derechos del ciudadano.

Posiblemente con un ejemplo se verá mejor. Un hospital puede concebirse e incluso construirse
pensando en los derechos profesionales y laborales de los médicos y demás personal sanitario, y
también puede hacerse desde el punto de vista de los derechos de los pacientes. Parece claro que al
final de todo se tratará siempre de curar las enfermedades de los enfermos, pero para ese fin puede
estarse a visiones distintas y así, por seguir con el ejemplo, ¿cómo se hacen las citaciones de los
enfermos? ¿Cuándo interesa a la jornada de los médicos? o ¿cuándo es más efectivo y cómodo para
el paciente?

Desde la misma perspectiva, y siempre partiendo de que se trata de lograr la efectividad de los
derechos subjetivos de las personas, el proceso debe regularse, no para que los jueces ejerciten
mejor sus poderes y se sientan más cómodos, sino al servicio de los ciudadanos, es decir, para la
efectividad de los derechos de éstos. Esto es el Derecho Procesal Garantista.

4. En nuestro país, para efectos de asegurar la independencia de los jueces se encuentra


regulado Constitucionalmente el Sistema de nombramientos y ratificaciones. ¿Considera
usted que dicho sistema trasciende en el proceso civil? Por otro lado ¿Cuáles deberían ser
las pautas mínimas de la regulación de un sistema de nombramientos y ratificaciones para
que este cumpla con el fin perseguido?

J. MONTERO: Durante los dos últimos siglos se ha producido lo que he llamado el “apoderamiento”
del Poder Judicial por el Ejecutivo, de modo que aquél se ha visto reducido a mera “Administración
de Justicia”, y las cosas han llegado hasta el extremo de que nos parece normal que el Ejecutivo
nombre a los titulares del Judicial y los ratifique.

Ese “apoderamiento” ha supuesto una perdida total de confianza de los ciudadanos en los jueces del
Estado, pues esos jueces no han sido vistos como garantes de los derechos de los ciudadanos sino
como un elemento más de ejercicio del poder por el gobernante de turno, sea éste elegido
democráticamente o no.

Las pautas mínimas deberían garantizar la independencia de los jueces, y para ello:

1- En la designación debería estar garantizado que se elige siempre al más capaz técnicamente,
es decir, al que ha demostrado mejor conocimiento del Derecho.

2- Una vez nombrado un juez no puede quedar sujeto a ratificación alguna; deberá establecerse
el método para exigirle responsabilidad si no ejerce adecuadamente su función, pero no puede
depender en su mantenimiento de la voluntad de nadie.

3- El juez debe tener garantizado que en los ascensos se preferirá siempre al que ha demostrado
mayor capacidad.

Se trata esencialmente de generar confianza en el ciudadano. Este debe ver en el juez al garante
último de sus derechos y en la cúpula judicial, es decir, en la corte o tribunal supremo, el ciudadano
debe ver a los mejores jueces.

Se trata siempre de una cuestión de confianza.

5. Cuando en una Corte se decide, en un caso específico, elegir la interpretación que


resulta más justa en lugar de utilizar la interpretación más justa de la norma en sí
considerada y que eventualmente dicha interpretación pueda ser considerada precedente.
¿Existiría in re ipsa el riesgo de que el control de legalidad se convierta en un control lato
sensu equitativo de la justicia de la decisión del caso concreto y de que el control de
legitimidad incluya el reexamen sustancial del hecho a través de un control distorsionado
de los vicios de motivación? Asimismo, ¿Cuál es el alcance de la función del juez respecto
de la finalidad de cumplimiento de obtener la correcta aplicación de las normas del
ordenamiento jurídico?

J. MONTERO: El juez que se cree llamado a hacer “justicia”, el juez que puede llamarse “justiciero”,
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es normalmente un juez prevaricador, puesto que cree que lo que importa es “su” idea de justicia y
no la idea de justicia que se ha plasmado en la norma aprobada con legitimidad democrática.

Un sistema político funciona a base de que, los que han sido elegidos democráticamente, plasmen en
la ley la que creen que es la mejor manera de tutelar los intereses generales; de este modo la ley se
convierte en la expresión de lo que una sociedad estima justo. Llegado el caso concreto y la
aplicación judicial del derecho, el juez debe partir de que:

1- Su misión no es hacer “justicia”, pues ésta no consiste en lo que él crea que es justo.

2- Su función es aplicar la norma con lealtad al Ordenamiento jurídico, es decir, interpretando la


ley de la manera que mejor se adecue a lo que el legislador ha estimado como justo.

3- Dentro de esa legalidad se trata de garantizar que los derechos de las personas proclamados
en las normas se hacen en la realidad efectivos.

4- En el caso concreto el juez ya no sirve al interés general, sirve al interés individual del
ciudadano que acude ante él, aunque lo hace naturalmente dentro de la ley.

Dejando a un lado el control de la constitucionalidad de las leyes, por el sistema concentrado o difuso
que se asuma en cada Ordenamiento, lo que es algo evidente e indiscutido, el juez no puede
pretender controlar la “justicia” de una ley desde la perspectiva de su específica manera de entender
lo justo. En esa pretensión se esconde siempre un juez que no se cree vinculado por la ley; siendo
ésta la expresión de lo que la mayoría de la sociedad entiende justo, el intento de desvincularse de
ella es simplemente no acatar lo decidido democráticamente por entender que la ideología del juez
está por encima de la sociedad.

6. Se ha afirmado que el fenómeno de la publicitación del proceso se basa en una


gravísima confusión entre las facultades materiales y las facultades procesales de
dirección del proceso. Ya que una cosa es aumentar los poderes del Juez respecto del
proceso mismo (en su regularidad formal, en el control de los presupuestos procesales, en
el impulso, por ejemplo) y otra, aumentarlas con relación al contenido del proceso y de
modo que pueda llegarse a influir en el contenido de la sentencia ¿considera usted que
dicha afirmación es correcta?

J. MONTERO: Esa afirmación la he hecho yo durante mucho tiempo, por lo que, siempre en mi
opinión, es correcta. Puede estar necesitada de explicación.

En el siglo XX las ideologías autoritarias o incluso totalitarias propias del mismo han pretendido
regular el proceso de modo que éste persiga algo más que la tutela de los derechos de los
ciudadanos y ese “algo más” ha sido un interés público, de modo que el proceso entre dos
ciudadanos, por ejemplo sobre la existencia de una deuda, acaba por ser una excusa para que el
estado imponga su derecho objetivo.

De este modo los ciudadanos sirven al Estado, y no al revés. El fenómeno llamado de la publicización
responde a una idea autoritaria de las relaciones entre el individuo y la colectividad, conforme a la
cual aquél sólo tiene deberes respecto de ésta.

El proceso, de este modo, no es un instrumento para lograr una finalidad pública o general, sea ésta
cuál fuere, sino para la tutela de los derechos de los individuos. Cuando se afirma que el proceso
sirve, no para esa tutela, sino para el cumplimiento del derecho objetivo, con lo que la iniciativa de
los ciudadanos para acudir a pedir tutela al Poder Judicial, es sólo una excusa o pretexto para lograr
el fin público de reafirmar la eficacia del derecho objetivo, se está asumiendo una concepción
ideológica típicamente autoritaria, cuando no totalitaria.

7. Respecto del papel de la justicia cautelar ¿Se pueden vislumbrar otros medios
alternativos para garantizar la efectividad del resultado de un proceso? Por otro lado, ¿Qué
opinión le merece la regulación acerca de las Medidas Cautelares en el Perú?

J. MONTERO: No soy experto en derecho peruano, pero conozco un poco el Código de 1993, y creo
que debería distinguirse entre la función propia de un proceso cautelar, al servicio de la efectividad
de los otros procesos, que es algo necesario, especialmente cuando esos otros dos procesos se han
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regulado en el Código o se practican de modo que lleva a la ineficacia, y la pretendida función de que
lo cautelar acabe por vaciar el contenido de los otros procesos.

No debe perderse de vista que lo cautelar es un remedio para paliar la ineficacia de los otros
procesos, no siendo un finen si mismo. Cuando desde algunas perspectivas se acaba considerándolo
un fin es porque:

1- Se asume la ineficacia de lo declarativo y de la ejecución; esto, se considera como algo


inevitable que el proceso de declaración lleva a la ineficacia, y se acaba por considerarlo como
algo ineluctable (contra lo que no puede lucharse).

2- Se convierte a la tutela preventiva y la de urgencia en algo cotidiano, en algo que ser


extraordinario y, por tanto, algo que debe darse pocas veces, se considera elemento
diferenciador de un sistema procesal. Debe decirse claramente que un sistema basado en lo
preventivo, en lo urgente (tanto cautelar como satisfactivo) es un sistema enfermo.

El sistema peruano, por lo menos en el Código de 1993, parece reiterativo, y así pueden verse los
artículos 618, 629, 674, 682 y 687 en los que se acaba, a la postre, disponiendo lo mismo, por lo
que acertadamente se ha escrito que es “poco serio”, aparte de que todo acaba siendo lo que el juez
quiera que sea, independientemente de lo que la haya pedido.

8. Sobre el problema de la duración del proceso, relacionado estrechamente con el mito de


la oralidad ¿Por qué ésta última opción convence a los teóricos pero no a los prácticos? ¿Es
que acaso creen que esta no aporta la seguridad debida al proceso?

J. MONTERO: La oralidad puede no convencer a los prácticos porque algunos teóricos la han estado
concibiendo sin conexión alguna con la realidad. Una cosa es la que creo que podría llamarse la
oralidad razonable y otra la oralidad que lleva a la socialización de la justicia.

Durante bastantes años se sostuvo que la oralidad consiste en una progresiva socialización del
derecho en general y del proceso en particular. En esta concepción el juez asume un cometido de
guía y de propulsión procesal, no solamente técnica y formal, sino también material.

En este ejercicio de palabrería política las cosas llegan hasta el extremo de admitir, con los pseudo
juristas comunistas de la época de Stalin, que la oralidad se resuelve así en un fenómeno de
democratización de la justicia y del proceso civil. La oralidad –decía por ejemplo Cappelletti- tiene en
los países socialistas una importancia y una base jurídico-política absolutamente particulares, entre
otras cosas porque permite al juez asumir una función social que se manifiesta en el papel activo del
juez en la búsqueda de la verdad material; un proceso socialista se caracteriza esencialmente
porque, reflejando siempre intereses de orden público y no meramente privados, entiende que no
puede dejarse el proceso mismo a merced de los acuerdos, o del descuido o de la ignorancia o
también de la desigualdad dialéctica de las partes.

De este modo y con esta base ideológica se termina pretendiendo que el proceso moderno sólo
puede ser oral, pero que la oralidad sólo puede entenderse en el sentido que se acaba de exponer.
Cuando la oralidad se ha entendido en este sentido absurdo no puede convencer, no ya a los
prácticos, sino a aquellos que tienen alguna relación con la práctica.

Por el contrario, si redujéramos la oralidad a una mera forma de los actos procesales, y la
reguláramos en las leyes de un modo posible, la situación sería diferente. La oralidad no es panacea
alguna.

9. Teniendo en cuenta que es fundamental asegurar la relación efectiva entre el Proceso y


la Constitución. ¿Cuáles son o deberían ser las condiciones mínimas en la práctica procesal
para lograr tal relación?

J. MONTERO: En muchos países, especialmente en los iberoamericanos, pero no solo en ellos, se ha


producido un claro divorcio entre Constitución y Código procesal civil, de modo que lo dispuesto en
aquélla sobre las garantías procesales básicas se acaba por desconocer en éste. La Constitución parte
de la elemental consideración de que los ciudadanos son libres, de que son seres plenamente
capaces de saber lo que quieren y de defenderlo conforme a la ley; mientras que el código procesal
civil trata a esos mismos ciudadanos como menores de edad intelectual, seres necesitados de que se
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les advierta que lo importante no son sus derechos sino la tutela del interés público o general.
Cuando esos códigos atribuyen grandes poderes procesales al juez, no lo hacen para la tutela de los
derechos del ciudadano, sino para la tutela del interés general, es decir, para que el derecho objetivo
sea respetado (para lo que sea llamado “el cumplimiento del derecho objetivo”), aun en contra de lo
decidido libremente por el ciudadano.

La Constitución lo es para hombres libres; el código procesal civil piensa en súbditos. Y ello se
advierte de modo especialmente claro en el código procesal civil peruano. La ideología que está en su
base parte de que: 1) Los ciudadanos no son capaces de saber lo que les conviene, y 2) Sea lo que
sea lo que les conviene, el proceso civil no sirve para la tutela de sus derechos, sino para cumplir una
función pública.

Si a lo anterior se une que los jueces a los que se atribuyen grandes poderes, poderes que están al
servicio de ese interés público, no tienen la confianza de los ciudadanos, es difícil encontrar una
situación menos esperanzadora.

Las condiciones mínimas para hacer compatible la Constitución con el código procesal civil exige la
redacción de un código partiendo de la base de que el ciudadano es un ser libre, capaz de tomar sus
propias decisiones, y de que el juez tiene como misión fundamental la tutela de los derechos de ese
hombre libre.

10. A manera de reflexión, ¿Cómo solucionar el problema del acceso a la justicia y a la


tutela jurisdiccional efectiva?

J. MONTERO: Debo responder a esta última cuestión siguiendo con lo dicho hasta aquí. La única
manera de hacer posible el acceso real a la justicia y la efectividad de la tutela judicial, parte de la
consideración de los ciudadanos como seres libres.

No cabe desconocer con ello varias situaciones:

1- Es posible (peor, es desgraciadamente algo real) que existen ciudadanos necesitados de


especial protección en atención a su cultura, a su edad, a su desamparo económico, etc., y
para los mismos el Estado debe prever, no que los jueces se conviertan en sus defensores,
sino los medios adecuados para su protección, incluida la defensa en juicio; con todo, una cosa
es que el estado provea a favor de los necesitados y otra muy distinta que el juez deje de ser
imparcial.

2- Existen situaciones especiales en que no basta con la tutela de los derechos individuales de
una persona, pues en la misma situación se encuentran muchas personas (los que suelen
llamarse intereses colectivos), y entonces habrá de estar a una ampliación de la legitimación y
a una especial consideración de la cosa juzgada.

Con todo, lo más importante debe ser que el ciudadano que acude al juez para pedirle tutela de sus
derechos debe ver en ese juez al garante último de sus derechos; no a un juez que está pensando en
el cumplimento del derecho objetivo como medio para alcanzar un fin distinto de la tutela de los
derechos de la persona que ante él pide y, mucho menos, en un juez que representa al titular de
turno del poder.

DICCIONARIO LEX
TERMINOLOGÍA BURSATIL LEGAL.

COMITENTE.
Es la persona natural o jurídica que realiza operaciones de compra y venta de valores en el mercado
bursátil o extrabursátil, a través de una Sociedad Agente de Bolsa; también se le denomina
inversionista.

COLOCACIONES.
Préstamos realizados por una institución financiera a un agente económico, su forma más común es
mediante un avance en cuenta corriente.