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Actividad 1.2 síntesis ¿Que es la autoestima ?

¿que es la autoestima ?
La autoestima corresponde a la valoración positiva o negativa que uno hace de
sí mismo.
Es la predisposición a saberse apto para la vida y para satisfacer las propias
necesidades, el sentirse competente para afrontar los desafíos que van
apareciendo y merecedor de felicidad.
La autoestima se define por dos aspectos fundamentales:
Sentido de eficacia personal “autoeficacia”: es la confianza en el
funcionamiento de la mente en la capacidad de pensar en los procesos por los
cuales se juzga, se elige y se decide. Confianza en la capacidad de
comprender los hechos de la realidad que entran en el campo de los intereses
y necesidades, y en ser capaz de conocerse a sí mismo (Orduña, 2003).
En resumen, es la predisposición a experimentarse competente para afrontar
los retos de la vida; en consecuencia, confianza en la propia mente y en sus
procesos.
Sentido de mérito personal o auto dignidad: es la seguridad del valor propio,
una actitud afirmativa hacia el derecho de vivir y de ser feliz. Comodidad al
expresar apropiadamente los pensamientos, deseos y necesidades; sentir que
la alegría es el derecho natural.
Por tanto, es la tendencia a sentirse digno de éxito y felicidad; en
consecuencia, la percepción de uno mismo como una persona para quien el
éxito, el respeto, la amistad y el amor son apropiados.
Autoeficacia y auto dignidad son las características fundamentales de la
autoestima, la falta de cualquiera de ellas la deteriora.
¿Cuáles son los los elementos de la autoestima ?
1. Procesos perceptivos
Todo proceso mental está conectado al flujo de información que nos llega a
través de nuestros sentidos. Nuestro mundo interno es el resultado de los
estímulos que recibimos de nuestro entorno y, como parte de ese mundo
psicológico, también tenemos a la autoestima.

Se podría decir que la materia prima de este fenómeno psicológico son los
procesos perceptivos, todo lo que nuestras células y órganos sensoriales
captan del entorno y que envían la información al cerebro en señales
nerviosas.

2. Autoconcepto
El autoconcepto es la descripción de nosotros mismos compuesta por ideas,
pensamientos y creencias que tenemos archivadas en nuestra mente. Es una
definición de nuestra persona, nuestro concepto de “Yo” con todas sus facetas.

Este componente de la autoestima se conforma a partir de la combinación


entre la información sensorial que nos llega del entorno y la interpretación que
hacemos de la misma a partir de otros pensamientos, ideas y creencias
también presentes en el autoconcepto.

Es decir, se retroalimenta a sí mismo, pero tomando como materia prima nueva


información que induce a algunos cambios en la forma en cómo nos vemos a
medida que va pasando el tiempo.
3. Carga emocional
La carga emocional es el conjunto de emociones asociadas a todo lo que nos
pase por la cabeza. En este caso, hablamos de todas esas emociones
relacionadas con nuestra idea del “Yo”.

Son estas emociones las que nos llevan a sentirnos bien o mal con lo que
creemos que somos y, a la vez, nos pueden servir como motivación,
haciéndonos adoptar una determinada postura ante un reto.

Igualmente, cabe decir que es difícil discernir entre la carga emocional y el


autoconcepto a la hora de hablar de la autoestima. Esto es debido a que
nuestras emociones y nuestras ideas sobre nosotros mismos son fenómenos
que se dan a la vez e interactúan entre sí.
4. Referentes
Como último componente de la autoestima tenemos los referentes. La
autoestima de cada uno siempre estará construida teniendo en cuenta ciertos
aspectos de nuestro entorno sociocultural, especialmente los círculos sociales
más cercanos a los que nos vemos expuestos.

Familia, amigos, compañeros de clase e, incluso, celebridades de la tele


influyen en nuestra autoestima, sirviéndonos como modelos de aquello que
queremos ser, además de valorarnos más positiva o negativamente según lo
que haya en nuestro entorno.

Por ejemplo, si somos el chico de la clase de gimnasia con menos musculatura,


esto probablemente nos haga sentirnos mal. En cambio, si somos la chica más
lista de nuestro club de ajedrez, probablemente nos valoremos muy bien en
este aspecto.

Todas las personas con las que interactuamos y la forma en que creemos que
son mejores o peores que nosotras influye en nosotros mismos y cómo nos
sentimos ante aquellas metas que alcanzamos.

Añadido a esto, a partir de la interacción con otras personas nos vamos


creando la imagen ideal de nuestro “yo”, la cual puede coincidir o no con cómo
es una persona que conocemos. Es en función de lo cerca o lo lejos que
consideremos que estamos de ese “yo” ideal lo que hará que nuestra
autoestima sea más alta o más baja.

¿Como se conforma él autoestima?

La autoestima se desarrolla desde que somos pequeños y nunca para de


cambiar, evolucionar, mejorar o deteriorarse. Está en continuo movimiento y no
es espontánea ni voluntaria, sino que proviene de lo que cada uno
experimentamos en distintas situaciones.
Hay dos etapas fundamentales en el desarrollo de la autoestima:
La autoestima en la infancia
Desde que nacemos, empezamos a desarrollar nuestro autoconcepto. Primero
observamos nuestro cuerpo, descubrimos que somos niñas o niños, que
tenemos manos, piernas, brazos y una cabeza, entre otras partes. A partir de
los 5 años, aproximadamente, nos formamos una idea de lo que somos,
influenciada por la forma en que nos ven y valoran los demás (padres,
profesores, compañeros…). Comprobamos que todos los individuos somos
diferentes, y que la sociedad crea parámetros de aceptaciones y rechazos
entre las propias personas. Es aquí cuando el niño o la niña empiezan a
debatirse entre la aceptación o el rechazo.
La autoestima en la adolescencia
La adolescencia está marcada por la búsqueda de la propia identidad, lo que la
convierte en una de las etapas más complicadas. Es la etapa en la que el
adolescente, poco a poco deja de depender tanto de su familia, y empieza a
ser independiente y a confiar en sus propios recursos. Si ha desarrollado una
fuerte autoestima durante la infancia, le resultará más fácil superar la crisis
durante la búsqueda de su identidad, y alcanzar la madurez. Es por esto que el
apoyo de su entorno es fundamental para forjar una adecuada autoestima
durante su desarrollo.
En la edad adulta, la autoestima se define como el juicio positivo o negativo
sobre uno mismo. Aunque durante la adolescencia ya se ha intentado forjar
una identidad firme, si durante esa etapa o durante la infancia no se han
reunido todos los factores necesarios para tener una buena autoestima, en la
edad adulta también es posible desarrollar las bases para adoptar una buena
autoestima, que nos aporte sentimientos de valía y bienestar emocional.
¿cómo se mide la autoestima?

La escala de autoestima de Rosenberg es el instrumento psicológico más


utilizado para medir la autoestima. Esto se debe a que se administra con gran
rapidez, al constar sólo de 10 ítems, y a que su fiabilidad y su validez son
elevadas.
La escala de autoestima de Rosenberg consta de diez ítems; cada uno de ellos
es una afirmación sobre la valía personal y la satisfacción con uno mismo. La
mitad de las frases están formuladas de forma positiva, mientras que las otras
cinco hacen referencia a opiniones negativas.

Cada ítem se puntúa del 0 al 3 en función del grado en que la persona que
contesta se identifica con la afirmación que lo constituye. Así, el 0 se
corresponde con estar muy en desacuerdo y el 3 con estar totalmente de
acuerdo.

Bibliografía

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