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Cultural

Viernes 03.06.2011

PARA COMPRENDER LA FÍSICA CUÁNTICA

Esa sutil realidad
Mario Marotti

Mundo pequeño, problemas grandes. Demócrito fue el primero en sugerir que la materia estaba compuesta por "átomos". Ese modelo de pelotitas formándolo todo estaba en plena vigencia a principios del siglo XX; Ernest Rutherford propuso un átomo formado por e lectrones que giran alrededor de un núcleo (protones y neutrones se descubrirían después). La luz, en cambio, parecía comportarse como una onda, de forma similar a las olas en el agua. Thomas Young lo había confirmado en 1801; hizo incidir un haz de luz so bre una placa con dos rendijas angostas y una pantalla detrás. Tapando una de las rendijas, la luz que pasa por la otra ilumina una zona única. Pero con ambas rendijas abiertas, se forma una imagen que no es la superposición de las obtenidas antes (cosa que ocurriría si la luz estuviera hecha de partículas) sino "un patrón de interferencia" donde se alternan zonas brillantes y oscuras, efecto análogo al que ocurre cuando se encuentran las olas generadas al tirar dos piedras a un estanque. Pero descubrimientos como el efecto fotoeléctrico (Einstein, 1905) mostraban que la luz interacciona con la materia también en pequeños e indivisibles "cuantos" de energía (hoy llamados "fotones"); esa doble naturaleza, ondulatoria y corpuscular, la tenían todas las partíc ulas. Esto ocasionaría una revolución que daría origen a la "física cuántica", teoría sólo expresable en términos matemáticos para la cual la materia parece ser poco más que una ilusión. Con las dos rendijas abiertas, incluso cuando son lanzados de a uno, los fotones van disponiéndose en ese mismo patrón. No es fácil entender porqué; habría que admitir que el fotón pasa por las dos ranuras a la vez e interfiere consigo mismo. La cuántica lo explica mediante "funciones de onda" que permiten calcular la proba bilidad de su presencia en cada lugar; pero al intentar detectarlo, de ese estado fantasmal pasa siempre a corporizarse en una posición bien definida. ¿Cómo toma la naturaleza esa decisión? El propio acto de observación (o medición) parecería estar involuc rado. Ese aspecto crucial recibe el nombre de "colapso (o reducción) de la función de onda". En 1927, reunidos en Bruselas, los físicos decidieron que no importa mucho de qué objetos trata la mecánica cuántica; lo importante es su capacidad de predicción. Tal decisión, llamada "interpretación de Copenhague" por la influencia que en ella tuvo el danés Niels Bohr, provocó la cerrada oposición de Einstein: "Dios no juega a los dados", escribió. Su biógrafo, Abraham Pais, recordaba algo ocurrido alrededor de 1 950, durante una caminata: "Einstein de pronto se detuvo, se volvió hacia mí y me preguntó si realmente yo creía que la luna existe sólo cuando la miramos". Un zoológico surrealista. De todas estas cuestiones y sus implicancias filosóficas se ocupa El cántico de la cuántica, de Sven Ortoli y Jean -Pierre Pharabod. A pesar de sus años (la edición original es de 1984 y la traducción española que recién se distribuye es de 2006) y de algunos tropiezos tipográficos (Young no realizó el experimento en "1903"), p uede ser una puerta de entrada a ese fascinante mundo. Uno de sus hallazgos radica en las novedosas metáforas que, aunque siempre peligrosas en ciencia, permiten clarificar la base conceptual; así, en las primeras páginas y mediante "peces solubles" (citan do a André Breton) se explica el comportamiento del electrón: "El pescador alza la caña y ve al pez suspendido en el extremo del hilo y piensa lógicamente que

1957). como la teoría de que el universo se bifurca en cada acto de medición (Everett. en 1961. esclarece el "Principio de Incertidumbre" que. Barcelona. a sugerir que "el espacio no es más que un modo de nues tra sensibilidad". pero de forma algo confusa. La advertencia es que. Otra. La sorprendente confirmación experimental de ese entrelazamiento cuántico por Alain Aspect en 1982 llevó a otro físico francés. la cuántica puede llegar a parecerse un poco a la magia. enunciado por Werner Heisenberg en 1927.antes el pez se movía por la charca en busca de alimento. la física cuántica es una ciencia en todo su derecho. Nunca se le ocurrirá pensar que antes d e morder la carnada el pez no era más que una especie de potencialidad de pez que ocupara toda la charca". Gedisa. se podrá apreciar su morfología pero no su comportamiento ya que aquél permanece inmóvil ante la luz. estipula la imposibilidad de conoce r simultáneamente la posición y la velocidad de una partícula: si se ilumina el pájaro. Su gran problema reside en la incapacidad de ofrecer un modelo ontológico coherente de ese mundo donde actúa. en particular la parapsicología. En los siguientes capítulos. con aves nocturnas. 132 págs. 2006. por ejemplo. y el misticismo oriental propiciado por libros como El Tao de la física de Fritjof Capra que. se podrá estudiar su conducta pero no se logrará discernir su apariencia. Se describe el experimento imaginario del gato de Schrödinger (un gato que podría no estar ni vivo ni muerto). sin lograr la claridad y probidad que caracterizaban. en penumbras. la famosa paradoja EPR (que dos partículas separadas por una gran distancia podrían continuar enlazadas) y algunas de sus más arriesgadas explicaciones. aunque escrito por un físico. muy sencillas). sin matemáticas (e incluso con ellas). de Sven Ortoli y Jean-Pierre Pharabod. EL CÁNTICO DE LA CUÁNTICA. Cuando. Bernard d`Espagnat. estaba adoptando un punto de vista muy próximo al del obispo Berkeley. Distribuye Océano. Un capítulo comenta esas cuestiones. a Martin Gardner. Verla así es un error que se prodiga en teorías extravagantes y charlatanería variada. el físico Eugene Wigner afirmaba que "es imposible dar una descripción satisfactoria de los fenómenos atómicos sin hacer referencia a la conciencia". Una teoría científica es buena cuando realiza predicciones exactas y en ese sentido. Ortoli y Pharabod critican los excesos de esos "idealistas cuánticos". . el lenguaje se hace más técnico pero los autores se mantienen en su propósito divulgador y casi prescinden de las ecuaciones (aunque algunas hay. camina por un peligroso pretil (Erwin Schrödinger ya tenía una visión similar y Niels Bohr había elegido el símbolo del Yin y el Yang para su escudo de armas).