Está en la página 1de 6

Resumen de La vorágine

José Eustasio Rivera


Cova reflexiona sobre su pasado y la manera como ha tratado a las mujeres. Algo le

remuerde mientras Alicia duerme. Más Cova no ignora los sucesos de Bogotá. Cova le

sugiere a Alicia regresar.

Cova se avergüenza. Al llegar a un lugar conocido como Villavicencio, un general que

conocía a Alicia trato de sentarla en sus piernas. Cova lo golpea con un tacón. De más de

sesenta años, don Rafo, había sido compañero de vida del padre de Cova y acudió de

inmediato a ayudar a Cova y a su acompañante.

Se menciona a Barrera y que había venido a llevarse caucheros para el rumbo del Vichada y

que además importa mercancía que vende a buen precio. Don Rafo pretendía vender en el

mercado, sin embargo, además de la desleal competencia, es amenazado por dos hombres

mandados por Barrera. Cova defiende a don Rafo en vano pues los maleantes no se

impresionan. La niña Griselda los presenta y Franco y don Rafo se saludan con gusto.

Todos platican de los recientes sucesos y las acciones de los hombres de Barrera. Con

Franco llega Antonio Correa quien simpatiza con Cova. A la mañana siguiente, Barrera

hace su aparición del brazo de la niña Griselda y de Alicia. Luego de exageradas


adulaciones hacia Cova, Barrera le cuenta su indignación por la noticia de que hombres a su

servicio venían haciendo desmanes y se excusa con regalos para las damas.

Al despedirse Barrera, Cova estrella el perfume de Alicia en el suelo. Alicia enferma lo

cual aprovecha Cova para enamorar a la niña Griselda. Alicia descubre el engaño. Cova

supone tener un buen negocio y piensa en llegar a Bogotá con Alicia y tener un hijo.

Franco –el dueño del hato- participa también en el negocio. Todo aparenta estar bien salvo

que la niña Griselda no soporta que Cova tuteé a Franco, además el mismo Cova le prohibe

a Alicia que siga viendo a la niña Griselda pues se está «vulgarizando». Los encuentros

clandestinos entre la niña Griselda y Cova se acentúan luego de una ausencia de

Franco. Sin embargo, Cova pelea y cela constantemente a Alicia con Barrera.

En cierta ocasión, Cova llega borracho con Alicia y, presa de los celos y el

delirio, comienza a maltratarla por lo que es necesaria la intervención de la niña

Griselda. Los celos de Cova son implacables así como su descontrol. Zubieta –con quien se

hiciera el negocio junto con Franco- lo invita a su mesa. Luego de pelearse con un viejo

conocido, Barrera hace por fin aparición.

Luego de regañar al atrevido que molesto al honorable señor Cova, Barrera invita los tragos

y acepta el juego. Cova tiene suerte y gana varias partidas. La fortuna se acumula, entonces

Cova descubre que un fraude se aproxima. Acusa a Barrera de usar dados cargados y

sucede una pelea.


Barrera acusa a Cova de ladrón con intenciones de matarlo. Cova huye herido del lugar

luego de la trifulca. «El socio de Franco» que puede comprar mil toros de contado, es

atendido por un brujo y una joven de nombre Clarita, quien es ultrajada por Barrera y que

pronto, simpatiza con Cova. Barrera se pone en contacto con Cova mediante una carta.

Cova desconfía y corre al mensajero. Clarita lo anima pues Barrera es un estafador con

pinta de cauchero. Clarita a su vez, es el medio por el cual, Cova se entera que Zubieta nada

le debe y que junto con Franco, hizo un simulacro de negocio frente a Barrera por un lío de

ganado. Esa noche, Cova y Clarita dejan escapar deliberadamente el ganado destinado a

Barrera.

Más tarde y luego de una pelea de gallos, Franco hace su aparición. Franco saluda con un

abrazo a Cova, después, se ofrece para recoger el ganado esparcido. Franco reclama el

ganado que le fue vendido. Al ver Franco la herida sufrida de Cova, rápidamente se ofrece

a vengarlo.

Cova siente remordimientos, y confiesa que desde hace 7 días abandonó a Alicia y a la niña

Griselda con quien tuvo amoríos. Clarita le reclama a Cova el que no le haya platicado de

su mujer. Cova guarda esperanzas de una reconciliación con Alicia. Franco dice que Cova

no puede ir a la expedición a la selva por su herida.

A la mañana siguiente, y luego de ver a Clarita con Barrera, Cova recibe a un enviado de la

niña Griselda que anticipa su llegada. Cova sin embargo, decide alejarse del hato en

compañía de un mulato. Desconfía de Barrera y ahora también de Clarita cuando el mulato


le platica que ella le propuso matar a Zubieta y buscar el oro escondido. En el camino topan

con un doctor y un escribiente que buscan al bandolero Cova y al prófugo Franco.

De regreso, Cova recibe la noticia del asesinato de Zubieta y que Barrera lo había

incriminado. Cova pregunta por Alicia y es informado que se la llevó la niña Griselda. De

nuevo en la Maporita, observa como Franco le prende fuego a su casa y a su hato. Cova y

Franco salen en búsqueda de las prófugas.

La selva comienza a causar estragos en Cova quien junto con Franco, el mulato y el Pipa se

mantenían aislados de la sociedad. Durante el viaje, Cova se ensimisma en sus recuerdos y

pensamientos. Su monólogo interno abarca su desesperación, Alicia y su odisea por la

selva. La idea del suicidio se presenta en Cova quien se impresiona por la inmensidad, el

silencio y la permanente selva que parece no acabar.

Cova se pregunta por la suerte de Alicia. La fiebre produce alucinaciones en Cova, Franco

lo tiene que calmar. Un acompañante muere lo que provoca un enfrentamiento entre Cova y

Franco. Cova descubre que la niña Griselda tiene en su haber la muerte de un hombre y que

no está casada con Franco.

El mismo Cova se ve violento e irascible y golpea a un anciano vigía de nombre Clemente

Silva. Cova se muestra solidario con él, a pesar de ser amigo de un bandido de la región y

por eso, entabla amistad. Entre otras informaciones, Cova se entera por medio de Silva que

una mujer apodada la Madona no sólo era una especie de terrateniente sino que muchos

bandoleros –y gente de ambigua reputación como Barrera- mantenían trato directo con
ella. Cova le pide a Silva que los guíe en dirección de la Madona.

Durante el camino, Silva les platica las costumbres de la zona y los diferentes medios de

explotación que existen por esos lares. Entonces, don Clemente les narra a Cova, al mulato

y a Franco las extensas regiones que cruzó en busca de su hijo escapado de 12 años. Cova

duda cada vez más de sus capacidades intelectuales. Cova siente rivalidad hacía el anciano

Silva llegando incluso a retarlo.

Silva le ignora pues sabe que su contrincante está poseído por la selva. Clemente Silva teme

ser asesinado. El convincente discurso de Cova, provoca curiosidad en la Madona quien

deja ver su bella y escultural figura. La Madona y Cova se relacionan más a pesar de sus

diferencias de carácter.

Cova intenta seducirla en vano. Don Clemente Silva es el elegido para llevar el pliego

petitorio a las autoridades. Franco también se enemista con la Madona pero contiene su

reclamo a instancias de Cova quien arregla asuntos pendientes con la bella mujer. La niña

Griselda reaparece y Cova se entera que Alicia fue regalada por Barrera como depósito a un

pago y que se encuentra encinta.

Cova escribe los detalles de su odisea y la desafortunada manera como se resuelven las

negociaciones. Cova pelea con Barrera sumergiéndolo en agua y presenciando como su

enemigo se volvía banquete de feroces pirañas que en segundos, lo devoraron. Se

reencuentra con Alicia quien no oculta los síntomas del parto. Cova destina sus escritos a

don Clemente y le pide acuda en su ayuda.


Sin embargo el viejo Silva nunca los encuentra pues la selva, finalmente, se los había

comido.

Personajes

Arturo Cova. Durante su travesía por la selva, Cova encontrara a su némesis en Barrera que

simboliza la transición en la manera de explotar y exportar la materia prima. Si bien Cova

no es un héroe, se pondrá del lado de los explotados y hará frente al ambiguo explotador

Barrera. Será el viejo Silva el encargado de llevar las escrituras a las autoridades.

Otras mujeres de peso en la historia serían la niña Griselda y la Madona Zoraida Ayram.

También podría gustarte