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Estudio Biblico:

JESUS: PORTADOR DE VIDA ETERNA

La purificación del templo produjo cierta confusión y alboroto en la ciudad de Jerusalén


(Jn.13-22). Jesús había recorrido los pasillos del templo, volcando las mesas de los
cambiadores de dinero y echándolos de la casa de Dios. Esa actitud de Jesús fue valiente y
decisiva, con la cual puso a pensar a todos los que conocieron del hecho.

Pronto se propagó la especulación sobre el origen de este personaje y la autoridad con que
actuaba. Muchos se preguntaban quién podría ser éste que tuvo el atrevimiento de desafiar a
las instituciones religiosas de su día. ¿Quién podía levantarse contra las cosas que se hacían
en los atrios del templo, a pesar de que todos sabían que eran incorrectas?

En este ambiente de curiosidad y asombro que había en la ciudad, Nicodemo, un miembro


del Sanedrín, vino a Jesús de noche, en busca de respuestas a las inquietudes que anidaban
en su mente. El mero hecho de venir a Jesús era un acto de devoción. ¿No se estaba
exponiendo con esto a la reacción de los enemigos? ¿No habría sido objeto de severas
críticas por sus compañeros si lo hubieran descubierto? ¿Cómo se atrevía a visitar a ese
personaje extraño que tan recientemente había causado confusión en toda la ciudad con tal
desafío a las autoridades religiosas?

Con todo esto en mente, sería bueno dar una mirada a la lectura bíblica para este Estudio
#1.

EXPOSICION BIBLICA

I. El nacimiento espiritual (Juan 3:1-8)

A. Una búsqueda sincera

Movido por la confusión que había surgido en Jerusalén a raíz de la purificación del templo,
Nicodemo decidió salir en busca de Jesús de noche para hacerle una serie de preguntas que
estaban inquietando su corazón. No era un ciudadano común y corriente; se trataba de un
maestro muy estimado y principal entre los judíos, miembro del Sanedrín, en lo político, y
fariseo en cuanto a lo religioso.

La Biblia no indica por qué razones vino Nicodemo a visitar a Jesús. Es lógico pensar, sin
embargo, que este fariseo sentía una profunda necesidad de experimentar un encuentro
personal con Dios. Es posible que su disgusto con las vanas prácticas religiosas de sus
padres, junto con esta necesidad profunda de una realidad espiritual lo hayan inquietado
para tener este encuentro con el Salvador.

Notemos que él vino al Señor con una actitud de profundo respeto:

"Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas
señales que tú haces, si no está Dios con él. Ya esto es en sí una prueba inequívoca de fe en
Cristo. Nicodemo tenía un buen concepto de los milagros de Jesús. Según él, esto era
suficiente prueba de que Cristo mantenía una relación muy especial con el Padre.

B. Una respuesta definitiva


Es interesante observar aquí que Jesús no anduvo con rodeos, sino que fue inmediatamente
al meollo del asunto: "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios." Esta es una
declaración definitiva y precisa. Nadie podrá entrar al cielo, ni siquiera ver el reino de Dios, a
menos que haya experimentado el nuevo nacimiento.

Pongámonos nosotros en el lugar de Nicodemo, ¿no eran términos dificiles de entender,


especialmente cuando no había tenido una experiencia espiritual en la vida? Por otra parte,
cuando vemos la alta posición de este lider religioso y su sorpresa al oir de labios de Jesús
que le era necesario nacer de nuevo, ¿verdad que nos acordamos de personas muy
estimadas, respetables y hasta religiosas, que creen no tener necesidad de una verdadera
conversión para formar parte del pueblo de Dios?

Aunque en el caso de Nicodemo es de extrañar que se asombrara tanto al escuchar las


declaraciones del Señor. Los judíos estaban bastante familiarizados con la idea de un nuevo
nacimiento. Es más, los maestros de la ley se referían a los convertidos al Judaísmo como
"nuevas criaturas". También en la literatura griega se hallan numerosas referencias a una
transformación radical del espíritu. Incluso, en las religiones de misterio se hace mención de
"nacidos de nuevo". Sin embargo, aqui Jesús estaba hablando de la obra profunda que realiza
el Espíritu Santo en el hombre, por medio de la cual se experimenta una transformación
integral que abarca el cuerpo, el alma y el espíritu.

Existe cierta controversia en la doctrina de salvación en


cuanto al tiempo y la secuencia de dicho proceso. ¿Es una
transformación instantánea el nuevo nacimiento, o se puede
ver en este término un proceso gradual y prolongado de
transformación? Muchos creyentes testifican de la forma
gradual en que descubrieron la fe; el amanecer a un
despertamiento espiritual por medio del cual llegaron
finalmente a la fe en Cristo. De una cosa si podemos estar
seguros: Toda persona debe tener un encuentro personal con
Dios. Tiene que haber una transformación radical. La vida debe renovarse completamente.

Nicodemo, el ilustre maestro de Israel, inmediatamente aplicó su sistema interpretativo a la


declaración de Jesús. Su argumento fue bastante lógico:
"¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el
vientre de su madre, y nacer?"

Hay una enseñanza práctica en esto: Cuando una persona nace de nuevo recibe vida
espiritual. Esta es una clase de vida totalmente distinta de la que el ser humano recibe en su
"primer nacimieto"; no obstante, hay entre los dos nacimientos una serie de claras
similitudes:

Tanto en el nacimiento físico como en el espiritual, el que nace es hijo de alguien. Ese alguien
cuida y sustenta al recién nacido.

Como hijos, todos heredamos la naturaleza y las características de nuestros padres, ya sean
terrenales o de nuestro Padre celestial. Por ejemplo, en la primera epístola de Juan se habla
de la vida eterna indicando cómo es Dios y cómo deben ser los cristianos. Dios es luz (1 Juan
1:5-7), es justo (1 Juan 2:29) y es amor (1 Juan 4:7,8). Sus hijos deben también poseer y
demostrar esas mismas características.

Como hijos, todos estamos bajo la autoridad de nuestros padres, y también la de nuestro
Padre celestial. Hay normas que obedecer. Lea Juan 15:10; 1 Juan 2:3-5; 3:22-24.

Después de su nacimiento, el hijo tiene que crecer y madurar. En el aspecto espiritual


también debemos crecer en conocimiento y llegar a ser más y más semejantes a Dios.

II. La equivocación humana (Juan 3:9-15)

A. Un reproche agudo

El diálogo se intensificó. Nicodemo siguió con su interrogatorio: "¿Cómo puede hacerse esto?"
Aquí se pueden percibir dos clases de equivocaciones. La primera es la de esas personas que
carecen de conocimientos, y por lo tanto es de esperarse que no puedan entender lo que se
les dice. En la otra se incluye a los que tienen conocimientos, pero rehúsan captar el sentido
de las cosas.

Tal parece que Nicodemo caía en la segunda clasificación. El contaba con el trasfondo
necesario para entender todo esto. Conocía las tradiciones judaicas y estaba familiarizado
con el pensamiento griego. Además, sus conocimientos de las Escrituras eran suficientes
para entender las enseñanzas de Jesús.

Ezequiel había dicho: "Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis
pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?"
(Ezequiel 18:31). O como declaró más tarde en 36:26: "Os daré un corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré
un corazón de carne."

Lo que Nicodemo hizo fue poner una cortina de duda para encubrir su falta de voluntad de
ceder el control de su vida a Cristo Jesús. Quiso decirle, más o menos: "No te entiendo; todo
me es confuso y muy extraño." Pero en realidad, lo que debió haberle dicho fue: "Yo entiendo
muy bien lo que me dices, pero no creo estar dispuesto a aceptarlo." Eso es lo que sucede
con muchas personas en la actualidad. Sus problemas no tienen que ver con su intelecto sino
con su voluntad.

Muchas cosas que hacemos en la vida diaria requieren fe. La electricidad, por ejemplo, nos es
muy útil; sin embargo, sabemos muy poco acerca de sus funciones. Hacemos uso de nuestro
cuerpo; pero no hemos aprendido todo acerca de la anatomía humana. ¿No sucede lo mismo
con las cosas espirituales? ¿No es la actitud del incrédulo una terca negación a rendir su vida
al señorío de Cristo? Por eso es que muchos andan en tinieblas.

Nadie puede decir que Jesús le estaba dando a Nicodemo una


explicación deficiente o muy dificil del nuevo nacimiento. "Si
os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os
dijere las celestiales?" En otras palabras, si este maestro de
Israel no entendía el sentido de las cosas cotidianas, ¿cómo
podría comprender las cosas de arriba? Realmente, este era
un reproche bastante agudo; pero fue necesario utilizarlo para
que Nicodemo pudiera enfrentar la rebelión de su propio
corazón.

B. Una ilustración histórica

Finalmente, el Señor puso un ejemplo tomado de la historia de Israel. Esta sería una
ilustración más para demostrar lo que significa "nacer otra vez". Esta lección objetiva fue
tomada del incidente registrado en Números 21:4-9 de las experiencias de Israel cuando
andaba por el desierto.

A causa de las muchas murmuraciones del pueblo, Dios envió una plaga de serpientes. Los
que eran mordidos por ellas clamaban a Dios pidiéndole que tuviera de ellos misericordia y
no los dejara morir. Dios escuchó el clamor y respondió con un plan de sanidad. Moisés hizo
una serpiente metálica parecida a las serpientes venenosas y la puso en un palo alto.
Cualquiera que fuera mordido y mirara a la serpiente de bronce sería sanado en el instante.

Jesús vio en esta historia un ejemplo de la sanidad espiritual y física. También veía en ella un
tipo de su propia muerte en la cruz: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí
mismo." Y veamos la explicación que sigue: "Y decía esto dando a entender de qué muerte
iba a morir (Juan 12:32,33).

Enseñanza práctica

El don de vida eterna se ha provisto para los cristianos a un gran costo. En la naturaleza hay
ejemplos que demuestran cómo la muerte hace posible la vida. En el mundo espiritual es
exactamente lo mismo. Jesús ilustró esta verdad al explicar cómo el grano de trigo tiene que
caer en la tierra y morir a través de la germinación para poder producir mucho fruto. Esto
también lo dijo para ayudar a sus discípulos a comprender el por qué El mismo tendría que
morir.

Seguidamente Jesús extiende una invitación a todos los que, como Nicodemo, reconozcan su
necesidad de un Salvador. "...para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna." Esta es una de las invitaciones más maravillosas de las Escrituras. Su objetivo
es atraer la atención y el corazón del ser humano hacia Cristo el Salvador.

En el sentido bíblico, creer es estar tan persuadido de la confiabilidad de una persona que
uno llegue a entregarse sin reservas a ella. El significado de la fe se puede ilustrar con la
confianza que demuestra un niño al saltar a los brazos de su padre. A este nivel de confianza
y aceptación llama Jesús a todos los que quieran seguirlo.

III. La expresión del amor de Dios (Juan 3:16-21)

A. El texto áureo de la Biblia

Juan 3:16 es el "texto de oro" de la Biblia. Los niños lo aprenden de memoria mucho antes de
comprender su verdadero significado. Los predicadores recitan este conciso pero a la vez
completo sumario del evangelio. Los teólogos expanden y profundizan cada una de sus
palabras, reconociendo que jamás se podrá llegar al fondo de las mismas. Mientras tanto, el
creyente sencillo y humilde se aferra a él como al manantial principal de las verdades
espirituales.

Según este versículo (Jn. 3:16), ¿quién es el autor de la salvación del hombre?, Dios. ¿Quién
toma la iniciativa en el proceso redentor?, Dios.

¿Es extensivo el amor redentor del Padre a todo ser humano, o se limita a algunos electos o
predestinados para la salvación? Algunos hablan de la voluntad "antecedente" y
"consecuente" de Dios. Es decir que el propósito eterno de Dios es efectuar la salvación de
todo ser humano; pero debido a la rebelión del hombre, la condenación ha venido a cada
persona como consecuencia de su pecado. Sea como fuere, se ve claramente que Juan 3:16
es una expresión exacta del hecho de que Dios ama a todo el mundo y que esto incluye a
cada persona.

Este es el punto preciso en que muchos fallan, si no en doctrina, por lo menos en práctica. El
hombre es por naturaleza una criatura independiente que busca la manera de demostrar que
puede hacer las cosas por sí solo. Por eso cuando las Escrituras enseñan que Dios ama al
mundo y ha provisto el don de vida eterna para todos, el pecador se niega a aceptarlo, como
si su inteligencia y sus capacidades fueran desafiadas.

Si la vida eterna se pudiera comprar o ganar, muchos responderían con gran entusiasmo. Lo
que no le gusta al hombre es saber que Dios le ha provisto lo que él no puede hacer por sí
mismo. Incluso, los que ya han aceptado este hecho doctrinalmente no dejan de tener
dificultad en aplicarlo a la vida práctica. Sería interesante hacernos la siguiente pregunta:
¿Estamos luchando por acumular méritos delante de Dios por nuestras buenas obras, o
descansamos confiadamente en la promesa de Dios de que Cristo ha de manifestarse en
nuestra vida?

Desafortunadamente, muchos cristianos devotos y sinceros no sienten mucha seguridad en


el amor de Dios. Siempre temen que Dios imponga normas que acaben por excluirlos de la
vida eterna. Sin embargo, en el evangelio hay afirmaciones claras de que el creyente es
justificado delante de Dios por la fe en la obra redentora de Cristo. Jesús no vino para
condenar al mundo, sino para impartirle vida eterna.

B. La advertencia divina

La parte final del pasaje que estamos usando en este Estudio #1 tiene que ver con el juicio
de Dios. Es interesante, y a la vez un tanto paradójico, que la Palabra de Dios cambie tan
súbitamente para tratar el tema del juicio y la condenación. Pero en verdad, esa es la clave
del evangelio, que Dios ama pero a la vez Juzga.
Cierto individuo salió de una galería de arte alegando que los cuadros que allí se exhibían
eran de muy poco valor. El guía inmediatamente le respondió que no eran los cuadros los que
estaban a prueba sino los visitantes.

Así sucede con el mensaje de la cruz. Los hombres se condenan a sí mismos cuando
rechazan el don de salvación. Eso es porque los hombres aman más las tinieblas que la luz,
porque sus obras son malas.

Enseñanza práctica

En respuesta al ofrecimiento de la salvación podemos hacer una de dos cosas: Podemos


creer -y experimentar el nuevo nacimiento-, o ignorar dicha oferta y quedar sujetos a la
condenación eterna. Por naturaleza, el hombre prefiere las tinieblas y todo lo malo que hay
en ellas. En nuestro primer nacimiento heredamos una naturaleza egoísta y propensa al mal.
Pero al nacer de nuevo, Dios nos imparte una naturaleza que ama la luz y anhela andar en
ella.

Como vimos ya, Nicodemo, un principal de los judíos vino a Jesús de noche en busca de
respuestas en cuanto a las necesidades del alma. Cristo satisfizo su búsqueda. No recibió allí
una disertación teórica y plagada de vagas ideas filosóficas acerca de la vida. Se encontró
con el amor y la vida eterna personificados en Cristo Jesús.

Jesucristo murió por ti también, tú puedes decidir ahora mismo aceptar la vida eterna que
Dios te ofrece. Sólo tienes que creer y depositar tu confianza en Cristo. "Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".