DIARIO DE VIAJE. GIRA POR MEXICO, ESE GRAN PAÍS. ESE PAÍS TAN GRANDE.

CAMBALEO TEATRO CON “EXTRANJEROS”. Del 11 al 18 de Octubre de 2010. TIJUANA. TECATE. MEXICALI. PLAYAS DE ROSARITO Y ENSENADA.

8 de Octubre de 2010.

Aquí estoy, en el Paseo del Prado, esperando al Bus 45 para que me lleve a Legazpi. Esperando y reflexionando sobre si me merece la pena escribir. Ayer con lo del Nobel a Vargas Llosa me quede pensando: mira que bien, su editora le “rescató” de los trabajos alimenticios. ¡Qué envidia¡ Y yo, ¿podría ser escritor? La verdad es que como escritor no me veo. A mí lo que me gustan son las paradojas. Bueno, unas más que otras. De algunas estoy hasta los cojones, la verdad. En realidad, quiero hacer un diario de viaje. Faltan tres días `para partir a México. Después de siete años, creo, volvemos a cruzar el Atlántico. Y volviendo a lo de las paradojas, vamos a hacer cinco funciones en el Festival de Octubre de la Baja California, en cinco ciudades que todas hacen frontera con el Tío Sam, y el espectáculo que llevamos se llama EXTRANJEROS. Así que, “que no nos pase nada”. Y claro, comienzo este diario antes de partir, porque para mí, el viaje comenzó hace ya algunos meses, desde el mismo momento en que nos invitaron a ir. Por si acaso alguien lee esto, voy a ahorrarle la descripción de cómo me revuelco en paradojas burocráticas y administrativas (esas que tanto me tocan los cojones.), y me reservo para las del viaje propiamente dichas que, se me antoja, serán mucho más artísticas y evocadoras. 11 de Octubre de 2010. Pues ya estamos volando. La verdad es que, de momento, todo va como la seda. Eso sí, una horita y pico para facturar el equipaje, y el avión va lleno hasta los topes. Pero de momento, allá vamos. Curiosamente, cuando Gonzalo nos traía hacía el Aeropuerto, ni Carlos ni yo hemos sido capaces de recordar el año exacto del último viaje para actuar en América. Pero creo que fue el 2003 a Nicaragua.

12 DE OCTUBRE DE 2010. 9.45 AM. Hemos llegado a Tijuana. Cuando bajamos del avión no nos lo podíamos creer. Pero allí estaba José María esperándonos. José María que nos va a acompañar todo el viaje y del que hablaré largo y tendido. Uno siempre tiene pesadillas antes de un viaje así, sobre todo si eres responsable de cosas organizativas. Mis dos pesadillas recurrentes, eran: llegar a facturar con los billetes sacados de internet y que me dijeran que no existían, y la otra llegar a Tijuana y que no hubiera nadie. Pero eran eso, pesadillas. Todo fue como debía ser. El hotel, Real del Rio, está muy, pero que muy bien. Está noche, aunque no he dormido profundamente, he disfrutado de un descanso reparador. Ahora está nublado y hace fresco. Vamos a ver si encontramos todas las cosas que necesitamos…??? 20,00h.Podemos decir que ha sido el día de las maletas. Naturalmente, no estaban los bancos, ni tampoco las maletas. De momento hemos solucionado lo de los bancos con unos cubos de madera que tienen en el Teatro y que nos pueden servir. El espacio para actuar aquí en Tijuana, está bien, no muy dotado técnicamente, pero es acogedor, no es muy grande, cabrán 200 personas todo lo más, así que está bien para nosotros. Las maletas. Las maletas, las maletas. Hemos estado todo el día con José María, nuestro Ángel, y con Alma, una mujer que trabaja en Instituto de Cultura y que conoce la ciudad, entrando y

saliendo de todas las segundas (Tiendas de todo.) y de todo tipo de tiendas imaginables, buscando maletas antiguas y no las hemos encontrados. Todo lo demás sí, pero las maletas no.

Hemos comido en un restaurante que se llama la Espadaña. Muy bueno. No es un mito, todo pica. Todo. José María, que es un hombre con bastante sentido del humor me comentaba que aquí en México, cuando la gente está comiendo picante fuerte, siempre dicen: “Nos vemos a la salida”. A buen entendedor pocas palabras bastan. Y luego Tijuana. La verdad es que parece una ciudad tranquila. Son kilómetros y kilómetros de largas avenidas bastante anchas, con casas casi todas de no más de dos alturas. Eso sí, todo bastante desordenado y no muy cuidado. En fin una ciudad extraña, pero creo que bastante grande también. Será porque hemos ido todo el día acompañados, pero la ciudad no me ha dado ninguna sensación de peligro.

Ya reventados, nos hemos ido al hotel, y hemos quedado con Alma a las Siete en el Instituto donde actuamos, hoy es el único día que no tenemos función. Y ahí sí, ella tenía maletas suyas y nos ha traído cuatro o cinco que nos han solucionado el problema. Y mañana la función, a ver qué tal. Creo que irá bien. Después, la secuencia ya es viaje por la mañana, función a la tarde, dormir en el sitio y así cada día. Y casi siempre con madrugones de por medio.

13 de Octubre de 2010. Es el día de la primera función. La mañana es tranquila, vamos de compras pero no mucho, solo lo de la comida para hacer el pisto. Para quien no lo sepa, en el espectáculo Julio cocina un pisto, y la última escena consiste en que nos lo comemos con una botella de vino. Begoña y yo, subimos a saludar a Alma y nos invitan a tomar un café. Todos los compañeros de la oficina son muy amables con nosotros, y una de ellas comenta que le gusta mucho nuestro acento: “HABLAN USTEDES TAN BÓNITO”.

Alma no lleva a la sala de juntas a tomar el café, y allí, hablando, hablando, comenta que los hombres en México son muy, pero que muy machistas, que por ejemplo ella, si está su marido, pues no se ríe a carcajadas, se ríe bajito. Toma ya. Y también nos cuenta que ahora hay bares donde se hacen fiestas solo para mujeres, y las que las organizan, son mujeres que vienen de aquí de México, pero que han nacido en USA o llevan allí casi toda su vida, y que han cambiado el rol, son las que ganan el dinero, y tienen aspecto de panteras, y se comportan como versiones de los hombres. Yo solo puedo apuntar que tanto miedo me da una cosa como la otra. Curiosa conversación. Comemos en un restaurante, EL MEZQUITE, más barato que el de ayer, pero muy bonito, con un pianista en directo tocando clásicos americanos o boleros, palmeras de plástico enormes rodeando las columnas que sujetan el techo del comedor. Y bueno, yo me pido una parrillada de pollo pensando en comer algo ligerito, y resulta ser gigante, además lleva unos pimientos verdes no muy grandes, dorados, bien asados, que se llama JARAPEÑO. Le pregunto a José María, y me dice que sí, que pica, pero que lo pruebe con algo, y un trocito. Y eso hago, corto un trocito pequeño, con un trozo de pollo, me lo como, y resulta ser un pimiento asesino que me hace estar sudando toda la comida, aproximadamente media hora, pero me gusta.

Luego en la mesa hay unas bolsitas de caramelos con frases que son autenticas perlas de sabiduría popular, como por ejemplo: “el interés tiene pies”, o “el hablar a todos bien y darles buena respuesta mucho vale y poco cuesta”. Impresionante. Durante la comida, José María me dice que hay una canción que es mi canción, de un grupo que se llama la Maldita Vecindad, y que se titula “Toño”: “En mi cuadra Toño es famoso, su silueta todo el mundo la conoce…” Ya en la función, pues se llenó, y aunque estamos en América del Norte, casi, y son un poco más fríos, la verdad es que la gente entró de lleno en el espectáculo, hasta amenazaron con reírse en el primer texto que dice Begoña.

Pensábamos que después de la función iríamos a tomar algo a la Calle Revolución, pero como siempre pasa, nos quedamos solos con nuestro José María, y nos vamos a comer nuestros primeros tacos a una taquería que está al lado del hotel. Además vienen los Ensalle de Tecate, que han preferido dormir en Tijuana para vernos, que majos estos gallegos que algunos no son gallegos ni nada. Pero que majos. Nos tomamos una cerveza con ellos enfrente del hotel, y ya nos avisan que en Tecate el lugar para actuar es un poco malo. Bueno cervecita, Tecate roja por supuesto, y a dormir. 14 de Octubre de 2010.

Salimos de mañanita rumbo a Tecate, y al empezar el viaje, en una estación de servicio o algo así pone: TUS DOLARES SON BIENVENIDOS. Toda una declaración de principios. También vemos la valla de la frontera al salir de Tijuana, y una valla metálica enorme que recorre kilómetros y kilómetros y que separa EEUU de México.

El viaje es tranquilo y no muy largo. Y llegamos al sitio donde actuamos que está en la Universidad. Hoy no hay que comprar nada más que pan. Y nos lo consigue el inefable José María que está en todo. Es estupendo este hombre. Y la actuación en Tecate, un sitio grande, enorme, sobre todo el espacio para el público. Ponen sillas cerca del escenario, no muchas, ciento cincuenta o doscientas, pero detrás queda espacio como para que se pierda un elefante. La actuación va bastante bien, además ya tenemos los bancos que efectivamente habían construido, y la verdad es que están muy, pero que muy bien hechos.

Después de la función, como no, José María nos lleva a un sitio de tacos que él conoce, y por error, en vez de tres, pues me como cuatro. Todos buenísimos y bien picosos, como dicen allí.

Luego vamos a un garito, “el Cuadrilátero”, un sitio que nos ha recomendado un grupo de gene joven que hace teatro. Y el garito está muy bien, tiene un patio abajo con mesas, y una dj muy marchosa que no para, y arriba una terraza magnifica que está cerrada ese día, pero que la abren viernes y fines de semana. Allí cae el primer tequila de bar, y también unos nachos, carne con torta no sé si de trigo o de maíz, y por supuesto, pica. Un sitio de gente joven, pero con muy buen rollo. Una ciudad tranquila Tecate.

15 de Octubre de 2010. ¡Vamos a Mexicali Guei! Este viaje ya es más largo, y además hay que atravesar un paso montañoso que se llama “La Rumorosa” ¡Joder con la Rumorosa! ¡Madre, madre, la Rumorosa! Es como Despeñaperros, con un paisaje más desértico y diecisiete veces más grande. Impresionante México, además de ser un gran país, es que es grande de cojones.

Y llegamos a Mexicali. Grande como Tijuana pero todo más ordenado y más limpio. Y una vez más de compras. Nos metemos en un gran complejo

comercial muy americanote que aquí hay muchos y además, es donde suele estar la gente. Entro en una tienda de camisetas, y en casi todas pone hot city. Y hot city por todas partes, y pregunto, y claro es que hot city es Mexicali. Aquí la temperatura raramente baja de los treinta grados, y en verano puede llegar a cincuenta. O sea que sí, que Hot City con mayúsculas. Y veo una camiseta cuya leyenda dice: “la máscara de las zorras”, y le digo al chico de la tienda que "que fuerte vais en Mexicali", y él se ríe totalmente orgulloso.

Y en la furgoneta, José María me cuenta que en Mexicali, las cervezas tienen el cuello de las botellas mucho más largo de lo normal, y que las venden totalmente congeladas, por lo del calor y eso, y que es costumbre ir conduciendo y ponérselas entre las piernas, y esto a derivado en que Mexicali sea conocida como “LA CIUDAD DE LOS HUEVOS FRIOS”. Y después entrevista en la televisión. Carlos no puede ir porque está montando, así que vamos Begoña y yo. Es un programa que tiene el Instituto de Cultura de la Baja Californio (ICBC) y está bien, es ágil y rápido, así que no da tiempo a que te pregunten tonterías, y la gente que lo lleva, la verdad es que lo hacen muy bien. Y encima antes de nuestra entrevista, ponen, porque lo tenían grabado un ratito con Javi Cantero, el hijo del Fary que también anda por allí en el Festival, y le piden que haga una sintonía para el programa improvisada, y el chaval que es muy majo les hace una muy marchosa que enlaza con el volando voy volando vengo del Camarón, y queda como Dios.

Tengo que decir que el Centro de Arte del ICBC en el que actuamos es grande como un polígono industrial, pero todo ello dedicado al Arte y a la Cultura. Y a la gente. Para la gente. Escuela de Música, artes plásticas, danza, teatro. Todo lleno a rebosar de gente joven. Esto me hace pensar y preguntarme, como es posible que en España no haya cosas ni remotamente parecidas. Otra cosa, por la mañana arreglamos todos los papeles y el cobro, con una eficacia, rapidez y facilidad, que da vértigo. Y me vuelvo a preguntar: ¿por qué en España es todo tan complicado? Y se supone que aquí en México tendrían que tener más dificultades. Pues no, va a resultar que los que tenemos problemas somos nosotros. El caso es que Karla, la chica con la que hemos mantenido contacto todo este tiempo, resulta ser una joven majísima y que lo tiene todo absolutamente controlado. Y a José María, nuestro Ángel, que vive en Mexicali, se le ha fundido el coche, bueno, en realidad se lo ha fundido uno de sus hijos, y es la primera vez (y la última.) que le veo ligeramente alterado. Y no es para menos, a mí se me funde el coche y me llevo un gran disgusto. Pero al final su mecánico de confianza le dice que se puede arreglar y todos nos alegramos.

. Y llega la función, y el espacio es buenísimo. Vamos, que ya nos gustaría tener teatros así en España, bueno alguno hay, pero más debería haber. Y la

iluminación está completa, y queda precioso como tiene que quedar. Aunque Carlos se pasa todo el calentamiento mirando a los focos como si se le hubiera perdido algo. Pero todo está bien, y la función se llena, y realmente hacemos la mejor actuación desde que estamos aquí. Y recogemos, y saludamos a alguna gente que le ha gustado mucho, y que Viva México, y que Viva España y todo eso.

Esa noche, José María nos deja, le ponen a trabajar y tiene que ir al aeropuerto a por alguien. Pero Karla nos espera en el hotel y nos vamos a comer unos tacos con ella. Antes de irse, José María nos acompaña y arregla con el de los tacos que nos traigan unas cervezas. ¡Por fin nos podemos comer unos tacos con cerveza! Y es que aquí los sitios de tacos no venden cerveza porque la licencia es muy cara. Pero en este sitio y gracias a José María, como no, hacen una excepción. Comiendo, le comento a Karla que me llama mucho la atención lo de tantos inmigrantes jugándose la vida para pasar a EEUU, hemos visitado tres ciudades, y aquí en la Baja California no parece que se viva tan mal. ¿Por qué todos quieren ir para allá? Y Karla me explica que la pobreza en México, como en casi todos los países, está en el sur del país. Son ellos los que suben desesperados para cruzar. Por eso hay tantas muertes en el desierto, les avisan del calor y del peligro, pero como no lo conocen todos dicen:”yo puedo con todo”. Y luego pasa lo que pasa. Lo mismo nos contaban en Tijuana con la droga y los malotes, vienen de todo el país, porque allí se concentran las mafias y sus negocios. Y así están los puentes de Tijuana que algunas noches, ya de madrugada aparecen adornados con cadáveres colgados bocabajo, sin cabeza como nuevos Bautistas. Todos ellos entre 20 y 35 años. Y puestos a preguntar, y como veo que Karla sabe, le pregunto cómo es lo de los profesionales del Teatro en México. Me viene a decir que hay compañías, sí, siempre en torno a una persona, como el Maestro Ángel que dirige el Festival, con equipos formados con actores que también suelen hacer otras cosas, como Ricardo el chico que nos hizo tan buena entrevista en el programa de televisión. Él también es actor con el Maestro, de hecho acababan de

estrenar un Ricardo III. Y me habla del teatro Universitario, y de Compañías que han pasado a mano de Asociaciones Cívicas, porque en algunos casos es a las Asociaciones a quien les dan las Ayudas. Y también el Teatro Aficionado. Todo esto, tomando un margarita en la terraza de la piscina del hotel a una temperatura que me hace pensar HOT CITY, HOT CITY, HOT CITY. Y terminada la copita, no más de las doce y media de la noche, nos retiramos discretamente. Un buen día. 16 de Octubre de 2010. Y camino de Playas de Rosarito, volvemos a pasar por la Rumorosa, y vemos kilómetros y kilómetros de Océano Pacifico. Teatralmente hablando, el espacio que es municipal pues está más bien mal. Al llegar no hay nadie, pero de nuevo gracias a José María y a la chica de la biblioteca del sitio, entramos y empezamos a hacer alguna cosa. A las doce de la mañana llegan los técnicos de Mexicali con material, y esto prolonga el montaje un poco más de la cuenta. Al final montamos, y aunque no hubo mucho público, la verdad es que hicimos buena función en Rosarito.

En cuanto a la ciudad, es una ciudad de playa, turística y para los americanos que, básicamente son los turistas que vienen habitualmente. La ciudad es una calle central, a un lado el mar, y al otro la inmensidad de México. Cuando digo una calle, digo kilómetros de calle. Como siempre fuimos de compras por la mañana, compro todos los regalos que necesitaba llevarme, y la verdad es que no me salen nada caros. Lo cierto es que me metí en una tienda y Octavio, el dueño, nada más verme sacó la botella de tequila, y acabe comprando tres sombreros, un sarape y un poncho. Salí de allí sin pesos y con el estomago volteado.

Después nos acercamos a la playa, al Pacífico. Y allí estaba, gris, hace fresco. De hecho voy con toda la ropa de abrigo que tengo, y la bruma hace que parezca que llueve. Una playa enorme de arena blanca, un poco manchada pero blanca. Caballos para los turistas, gente haciendo surfing y cometas volando. Y meto los pies. Y Begoña también.

Y cuando estamos en la playa se nos acerca un chico corriendo desde un chiringuito para ver si queremos ir a comer allí. Y al terminar el montaje vamos. Emilio se llama el guei. En el chiringuito, la bruma ya nos tira encima un autentico cala bobos, hace fresco, tirando a frio, la música esta a toda ostia y es imposible escuchar el mar. Y la comida es una mierda. En fin, que el tal Emilio ha resultado ser “el hombre que nos engaño en México.” Ya por la noche, cenamos estupendamente en el hotel. Y por la mañana, el gran José María, el sí que sabe, nos lleva a desayunar a un sitio de tacos. Y allí

me como un taco de un pescado que se llama Ángel. Y está muy bueno, y me como hasta el chile que lleva. 17 de Octubre de 2010. Pues si, después de Rosarito, el camino hacia Ensenada parece verdaderamente una maravilla, y Ensenada también. Más grande, si, pero más limpio, más ordenado y más barato también. Menos los chupitos de tequila en los bares, caros de cojones. El Centro de Arte del ICBC es como el de Mexicali, más pequeño pero igual de bien dotado técnicamente. Y además, en el Taller del Teatro, que lo lleva un hombre que se llama Leoncio, tienen pinchadas dos fotos de un individuo, con un texto debajo, que es de un director de cine mexicano, creo que es López Iñarritu, pero que está escrito como si el autor fuera el tipo de las fotos.

Me cuenta José María, siempre José María, que se llama el Chapo Guzmán, y es aquí, en México, algo así como un modelo de capo de la droga. Un hombre sencillo que a base de matar y traficar, no sé en qué orden, ha llegado a lo más alto. Vaya, que dice José María, que cuando empiezan en la droga, todos quieren ser el Chapo Guzmán. También me cuenta, que le metieron preso, pero al tiempo, hace unos meses consiguió escapar. Inexplicablemente, porque todos coincidimos en que de una cárcel, solo te escapan si te dejan escapar. Ya a solas, Leoncio empieza a hablarme de la guerra de la droga, del drama que supone para las familias. Familias que para salvar a sus hijos, no les queda más remedio que si ven que de repente que manejan dinero, o les pillan con marihuana, o con cualquier otra droga, no les queda más remedio, repito, que entregarles antes de que acaben muertos colgados en cualquier puente boca abajo y sin cabeza. También me cuenta Leoncio, que claro, lógicamente, EEUU es el principal cliente de México en cuanto a drogas se refiere. Y me cuenta también, que en tiempos del presidente Calderón, cuando aparecieron los primeros grupos mafiosos con sicarios, asesinatos y todo lo demás, la policía consiguió encarcelar a los jefes más importantes. Pero el presidente decidió soltarlos para que hicieran ellos lo que la policía no podía hacer: matarse unos a otros. Ahora entiendo perfectamente lo de los controles militares, en los que por cierto, a nosotros siempre nos trataron bien.

Acabamos la conversación, diciendo que ojala la educación y la cultura se extendieran tan rápida y fácilmente como el maldito pinche asunto de la droga. EL RITUAL: Se me había olvidado el ritual, y es que ya el primer día, le pedía a José María que comprará una botella de buen tequila y seis vasitos. Y así lo hizo, encantado y diligente, como siempre. Así que, después de cada función, nos tomábamos un tequila, y luego otro, porque como siempre decía Carlos, “un solo tequila es como un Cristo con un solo clavo, y eso, no puede ser”. La verdad es que el ritual de hoy, en Ensenada, fue emocionante, porque es el último día, porqué la función ha salido muy bien, y porque ha sido probablemente, el día que más le ha gustado a la gente. Hoy por fin, Leoncio y las chicas del teatro se han comido lo que ha quedado de pisto. Incluso. Además, con este ritual arranca la noche. A eso de las nueve, ya estamos comiéndonos unos tacos riquísimos. Y de ahí, nos vamos al que sin duda es el mejor bar de los que hemos visitado.

LA CANTINAHUSSONG´S. Una cantina antigua, toda de madera, y con músicos tocando toda la noche. Al principio pensamos que eran mariachis, pero no, son un Taca Taca. Y tocan música mexicana, corridos y eso, pero de vez en cuando se arrancan con algún clásico de rock americano que suena de puta madre, guei. Al ir hacia el bar en la furgoneta, le preguntamos a José María que hacían unos mariachis en la plaza de Rosarito a las diez de la noche en la puerta de un bar en el que estuvimos, y nos dice que es que es así, andan por ahí, donde está la gente a ver si alguien les contrata, como siempre ha sido. Y existen tele mariachis, llamas y te los envían a donde tú quieras, así son las cosas ahorita.

Volviendo al HUSSONG´S y al TACA TACA. Allí estábamos. Y una cerveza. Y un tequila. Y otra cerveza. Y nos vamos emborrachando. Y reímos, y bromeamos. Y otra cerveza. Y hasta bailamos un poco, y Carlos tira una silla y todo el bar lo celebra. Y yo tiro la primera cerveza de las tres que voy a tirar esa noche. Y otro tequila. Y otra cerveza. Y ya ahorita nos vamos casi sin poder llegar a la furgoneta. Y más risas y más bromas.

Y un pedo que te cagas. Y ya en el hotel, Julio dice que si otra cerveza. Pero casi no nos cabe, aunque la tomamos. Y ya sí, nos vamos al hotel, y más que dormirse, es un desmayarse. 18 de Octubre de 2010. Lunes, de lunes a lunes y sin pasar por la casilla de salida. Termino de escribir este diario entre Tijuana y México DF. Es por la mañana temprano. Y José María y furgoneta y llegamos a Tijuana. Vamos rapidito porque queremos ir a un CALIMAX y comprar doscientas botellas de tequila. LABRADORES AÑEJO, que es del bueno. Y ya las tenemos, y solo falta no más pasar por caja. Y cuando vamos a pagar, la cajera

nos dice que no pueden vender alcohol antes de las diez de la mañana. Pinche guei. Son las nueve y media. Eso no nos lo esperábamos. Así que, sin tequila y silenciosos, llegamos al Aeropuerto. Sin lágrimas pero con sentimiento, nos despedimos de José María, que sin duda, ha sido lo mejor del viaje.

31 de Octubre de 2010. Hoy termino de transcribir el diario, y la verdad es que con tanto movimiento, parece que haya pasado mucho más tiempo. Pero da igual, México está en nosotros. Y algo nuestro hemos dejado allí. Ha sido un gran viaje.

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