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EL ³SÍNDROME DEL NIDO VACÍO´ es una etapa evolutiva que atraviesan las parejas, que se da cuando los hijos dejan el hogar para independizarse, irse a vivir solos o casarse y empiezan a realizar su propia vida. Esta situación generalmente es vivida por los padres con angustia. Se dan cuenta de que ya no son tan necesarios como antes y esto genera sentimientos de inutilidad, de falta de sentido. Sobre todo en la madre, ya que por lo general su proyecto de vida giraba en torno a sus hijos, sus necesidades, sus problemas. Por lo general (aunque con las nuevas realidades que impone el mercado de trabajo esta afirmación es cada vez menos cierta) el padre ha podido realizarse profesionalmente, por lo que no lo siente tanto como la madre. Ella ha renunciado a sus proyectos profesionales en pos de construir una familia y ser el sostén en este aspecto. Por un lado la pareja ve su sueño realizado: han logrado cumplir la meta que se habían propuesto. Por el otro, este logro tan anhelado conlleva un cambio y por lo tanto el tener que adaptarse a una nueva situación. Los sentimientos de tristeza y de pérdida son normales, y deben entenderse como un proceso de duelo, por lo que es difícil aventurar cuánto pueden durar sus efectos. Lo que sí se puede hacer es buscar salidas y nuevas iniciativas a partir de este momento de cambios cruciales. En estas condiciones lo mejor es no quedarse apegado a los chicos y poder construir nuevos proyectos personales. Es fundamental saber ver la oportunidad en una situación de estas características. Quizás sea hora de redescubrir o redefinir la pareja. Hay quienes afirman que el síndrome de nido vacío sólo es vivido con tristeza cuando el matrimonio tiene poco que compartir. Si se toma la satisfacción marital como una variable, vemos que crece al principio de la unión, baja fuertemente con el nacimiento de los niños, aumenta cuando ellos crecen, vuelve a sumergirse cuando atraviesan la adolescencia y en los matrimonios felices se estabiliza cuando los hijos dejan el hogar. Puede haber pasado que el matrimonio haya sufrido un lógico deterioro, con el paso de los años y las dificultades atravesadas. He aquí una oportunidad para enmendar viejos errores. Si las relaciones no se cuidan, dejan de desarrollarse como es debido, y finalmente, mueren. Seguramente el apasionado romance juvenil haya pasado. Pero ahora hay algo más sólido: la capacidad de dialogar juntos, de tolerar mejor las diferencias, de reírse de los mutuos errores, de iniciar juntos alguna actividad Es la ocasión para ser creativos y encontrar nuevos desafíos a la vida matrimonial. También esta ³liberación´ de estar siempre pendiente de los hijos puede transformarse en un tiempo para crecer. La mediana edad es un tiempo especialmente propicio para el desarrollo de actividades que antes no podían realizarse. Disponer de más tiempo y de más experiencia facilita que cada uno puede encontrar la manera de involucrarse en otras actividades. Retomar viejos hobbies o adoptar nuevos, empezar a practicar un deporte o ir al gimnasio, participar de grupos de interés común o en actividades de ayuda social puede ser una manera de darle un nuevo sentido a nuestras vidas. Por supuesto que hay personas a las que todo esto les resulta más difícil y precisan de ayuda. Esto no es algo vergonzante ni terrible: es algo propio de la condición humana. No tenga miedo de pedir ayuda, ya sea de su propia pareja, familiares, amigos, grupos de apoyo o terapeutas profesionales. No es fácil redefinir los objetivos de vida cuando se atraviesa la madurez y siempre es bueno tener alguien que nos sepa escuchar y a la vez que pueda darnos un consejo. En caso de personas viudas o separadas, adoptar una mascota puede ser una manera de canalizar angustias en algo positivo. Si usted es una de esas personas que siempre quiso tener un perro o un gato pero no tenía tiempo para cuidarlas o espacio para que estén cómodas (o simplemente nunca se animó a tenerlas), ésta es su oportunidad. Por último, tenga en cuenta que la relación con sus hijos no se terminó, sino que se modificó, mudó de ropas. También es una oportunidad para enriquecerla. Busque nuevas maneras de estar permanentemente en contacto con ellos, ya sea por teléfono, carta, o aprovechando las nuevas tecnologías de Internet (correo electrónico, programas de mensajería instantánea, etc.). Recuerde que nunca dejará de ser el padre o la madre de su hijo. Simplemente su rol ya no será el mismo porque su hijo tampoco es el mismo, fue creciendo y ya no es más ese adolescente que necesitaba un reto. Ser padre y consejero de un hijo adulto es también una tarea vital, y debe aprender a tomarla con una renovada responsabilidad cada día. Y si quieres superar tus temores y mejorar tu calidad de vida, te sugerimos inscribirte ahora en nuestro SUBSISTEMAS Conyugal: El subsistema conyugal es necesario que presente una limitación clara y bien definida dentro de la totalidad del medio estructural familiar y pueda ofrecer una protección a los otros subsistemas familiares. La calidad de las interacciones en la pareja debería dibujar una relación interdependiente de apoyo que constituye la promoción de la misma pareja a través de la individualidad para poder promocionarse a ambos niveles (individual y de pareja). Contrariamente, un subsistema insano o disfuncional presentará una limitación difusa que permite a los hijos interferir en las transacciones de la pareja o bien facilita, incluso, su intrusión. Hay personas que entienden de forma anómala, que el poner límites a las otras subestructuras, a los otros subsistemas, es abandonar y no cuidar, cuando de lo que se trata es de todo lo contrario: de poner unos límites claros llevados por el sentido común, el amor y todos los sentimientos positivos, para que cada estructura interna del sistema familiar. Produciendo, entonces, perturbaciones que se manifestaran en la totalidad de la estructura familiar. No se puede olvidar que el malestar potencial que permite llegar a una separación o divorciarse existe ya con anterioridad en el grupo parental. En estas situaciones la terapéutica familiar-marital es necesaria. La obtención de información se focaliza en este caso al estudio de las intervenciones, interacciones conyugales y transacciones. La exploración inicial, (entrevista) en la mayoría de las ocasiones, permite extraer alguna valoración preliminar sobre las relaciones y su funcionamiento. Podemos saber si ambos están comprometidos en la misma función o solo uno de ellos, y también hasta qué punto éste queda aislado, y poco aceptado en su función, por parte del otro. Será también de interés, saber hasta qué punto el esfuerzo en la pareja de uno de ellos es abiertamente desvalorizado por el otro o si obtiene un apoyo manifiesto. Se debe valorar si la actividad de la pareja es adecuada a la edad de los niños y si al mismo tiempo que se les protege, se favorece una progresiva autonomía, y fomenta su creatividad, responsabilidad e iniciativa. En todas las familias, sea de la clase que sean, ya que han sido establecidas por un criterio de voluntad, sus miembros forman coaliciones más o menos duraderas, y estas ayudan y apoyan el funcionamiento sano de la familia. Los niños necesitan tener acceso a ambas figuras parentales y uno de ellos debe ser capaz de tolerar una relación univoca entre un hijo y uno de los padres si esta es sana. Pero debe considerarse también que, a veces una coalición de un hijo con una figura parental puede impedir y perturbar el funcionamiento de una estructura conyugal o de pareja. Las coaliciones que minan la autoridad son muy perturbadoras. Al analizar la comunicación existente, tendremos cuidado en establecer si están claramente manifiestas las funciones que a cada miembro de la pareja se le asigna y si los hijos las tienen bien asumidas, recíprocamente. Es importante determinar a lo largo de las sesiones de Orientación, de forma cuidadosa, si se detecta una buena relación entre el lenguaje verbal y no verbal, entre lo que se dice y lo que se expresa con hechos, con actitudes. Al explorar la interacción entre la pareja y los hijos se anotará quién facilita y apoya las interacciones sanas de relación y quien las trastorna o las interrumpe bloqueando el proceso, siendo éste tanto el que podemos observar en la pareja como el que se desarrolla entre los subsistemas establecidos. Subsistema parental: cuando nace un hijo la familia cambia y el subsistema conyugal debe trazar un límite que le permita el acceso del niño a ambos padres así como ejercer las funciones socializadoras para con el nuevo miembro Subsistema fraterno: es el primer laboratorio social en el que los niños pueden experimentar relaciones con sus iguales. Es en este subsistema donde el niño aprende las pautas para enfrentarse a otros contextos futuros los límites del subsistema fraterno deben proteger a los niños de la interferencia adulta. Como ya hemos mencionado antes la familia es un sistema social en transformación. En el proceso de cambio ( divorcio) y continuidad la familia puede encontrarse con distintas y variadas dificultades. Al tratar el terapeuta con familias debe saber distinguir para tomar una actitud u otra. En las familias corrientes la motivación es la consecución de la transformación. En las patológicas el terapeuta debe conseguir ser actor en el drama familiar, implicándose para conseguir la modificación del sistema. El stress, uno de los elementos que más afecta a la familia y a su desarrollo, puede producirse en cuatro fuentes: y contacto estresante de un miembro con fuerzas extrafamiliares Contacto estresante de la familia en su totalidad con fuerzas extrafamiliares y y Stress en los momentos transaccionales de la familia Strees referente a problemas de idiosincrasia. y Como conclusión diremos que el esquema conceptual de una familia normal presenta tres facetas: a) se transforma y se adapta, reestructurándose. b) posee una estructura solo observable en movimiento c) se adapta al strees de modo que mantiene la continuidad. IMPLICACIONES TERAPÉUTICAS DE UN ENFOQUE ESTUCTURAL El enfoque estructural de las familias se basa en el concepto de que una familia no se reduce a los aspectos biopsicodinamicos individuales de sus miembros. Anteriormente hemos dicho que son las pautas transaccionales la que regulan la conducta de los miembros. Pues bien, el terapeuta analiza el campo transaccional en el que se relaciona con la familia, para lograr así un diagnóstico estructural. El terapeuta a la vez que responde a los acontecimientos que se suceden a lo largo de la sesión plantea interrogante hipótesis así como señala limites y pautas transaccionales. Lo primero que hace es establecer un mapa familiar que es un esquema organizativo estático y permite organizar la materia l que obtiene el terapeuta. A medida que recoge material par a un mapa estructural el terapeuta realiza pruebas. Su sola presencia es una prueba, a través de esta observa cómo se organiza la familia antes su presencia. Desde la terapia psicodinámica el terapeuta utiliza una observación pasiva. Busca enseñar al paciente a encontrar y examinar su relación con las figuras significativas de su pasado. En la terapia familiar el cambio se busca de otra manera, a través del proceso de asociación con la familia y su reestructuración. Si el terapeuta logra integrarse no ha de contener respuestas espontáneas ya que estas serán acordes y si no serán pruebas experimentales. Un terapeuta trabaja en muchas ocasiones con estructuras disfuncionales. Busca las aéreas de posible cambio y trabaja con ellas. Si al final logra convertirse en observador y comprobar el efecto de las indagaciones, logrará un diagnóstico de la familia. Familia en sistemas transicionales y Perdida temporaria: tras la que la familia debe reorganizarse de nuevo a la vuelta del miembro ausente. y Divorcio Problema crónico de límite ligado a la negociación de stress diversos en un sistema a través de otros subsistemas: ejemplo de ello son situaciones de divorcio donde el hijo es utilizado para atacarse entre la pareja (tríada rígida). En estos caso se puede utilizar tácticas como incrementar la fortaleza del limite al subsistema conyugal, así como otras técnicas. En los casos de tríadas rígidas se pueden recurrir a múltiples estrategias. y La utilización del análisis estructural para determinar objetivos terapéuticos y estrategias de intervención tiene varios peligros y riesgos: y omisión del proceso de desarrollo: cuando se ignora el impacto de un problema de un subsistema en el resto del sistema, y se aísla como si solo afectara al primero. A pesar de que esto suele ocurrir en el enfoque individual es fácil caer en ello. y Omisión de algunos subsistemas familiares: cuando la terapia solo se centra en un subsistema excluyendo a otros. Esto es frecuente. Pero la ignorancia total de subsistema no es correcta. Esto le puede hacer mucho daño al sistema. y Asociación y apoyo a un solo subsistema: el terapeuta solo se centra en un subsistema. A veces esto es interesante y útil siempre que se sepa cuando y como hacerlo. LA FAMILIA EN TERAPIA Habitualmente la familia llega a terapia a través del paciente identificado. Por lo general existe dentro de la familia un consenso sobre que es él quien tiene el problema. El terapeuta de familia busca ayudar tanto al paciente identificado como a su contexto, facilitando la transformación del sistema familiar. Este proceso tiene tres pasos: y El terapeuta se asocia con la familia en una posición de liderazgo Saca a la luz y evalúa la estructura familiar subyacente Crea circunstancias que permiten la transformación y y En terapia familiar hay que diferenciar entre trasformación, que es la reestructuración del sistema familiar, la cual busca el cambio, y el cambio propiamente dicho que se produce en la sinapsis. Para transformar el sistema el terapeuta lo desequilibra pero hay que encontrar pronto el equilibrio y restablecerlo. Se constituye una relación estrecha con un miembro de la familia (creando strees) luego con otro. Estas alianzas son muy útiles. A veces se utiliza la compensación que consiste en centrarse primero en un miembro y luego en otros, para ir compensando la situación. En algunas ocasiones esto solo cristaliza la rigidez de la familia. En terapeuta es muy importante en el proceso de ruptura del equilibro y debe ayudar en la reestructuración familiar. El desequilibrio producido por la introducción del terapeuta puede ser útil pero no siempre coincide con los objetivos de la familia. Al igual que todos los terapeutas, el de familia cuestiona la percepción de la realidad de los pacientes, buscando el cambio que es siempre necesario. La transformación de una familia no solo debe ser con el terapeuta si no que las nuevas pautas deben perdurar con la retirada del mismo. La evolución del paciente tiene tres causas: y Cuestionan la percepción de la realidad Proporcionan alternativas que les parecen adecuadas Tras haber ensayado las nuevas pautas trasnacionales aparecen nuevas relaciones. y y El contenido de una sesión está marcado por varios y diferentes factores de idiosincrasia, pero también es influido por el aporte del terapeuta (así como las experiencias personales del mismo). Cada sesión con cada familia y con cada miembro es distinta. FORMACIÓN DEL SISTEMA TERAPÚTICO Del mismo modo que el terapeuta busca acomodarse a la familia también esta debe acomodarse al terapeuta. Este proceso es fundamental y necesario para la adaptación y desarrollo del sistema terapéutico. Aunque teóricamente parece fácil, la terapia familiar y el proceso de la reestructuración de una familia son muy complejos. Se pueden utilizar varias técnicas para conseguir el cambio perseguido. Ejemplo de éstas serían: y mantenimiento: la utilización de esta técnica requiere a menudo el apoyo a subsistemas. y Rastreo: otra técnica de acomodación. Consiste fundamentalmente en el planteamiento de preguntas que clarifiquen lo que está en juego. El rastreo del contenido de las comunicaciones puede ser útil en la exploración de la estructura familiar. Esta técnica puede utilizar se como estrategia de reestructuración. y Mimetismo: es una operación humana universal. Básicamente es la imitación. Un terapeuta puede utilizar el mimetismo para acomodarse adaptarse a una familia. En el sistema terapéutico estas operaciones miméticas son por lo general implícitas o espontáneas Diagnóstico Es una hipótesis de trabajo que el terapeuta desarrolla a través de sus experiencias y observaciones relacionas con sus procesos de unión con la familia (Minuchi). El diagnóstico familiar requiere la acomodación d l terapeuta para formar un sistema terapéutico seguido por su evolución de sus experiencias de la intención de la familia en el presente. Cuando llega una familia se habla de paciente identificado pero realmente el problema afecta a todo el grupo (aunque quizás aquel necesite una atención particular). El objetivo del diagnóstico es ampliar la conceptualización del problema. Al evaluar las transacciones el terapeuta se concentra en 6 áreas: y estructura familiar flexibilidad del sistema y capacidad de reestructuración del mismo y y repercusión de las acciones de los miembros en el sistema como conjunto contexto de vida de la familia estadio y desarrollo de la familia como utiliza la familia al terapeuta identificado. y y y El diagnóstico se modifica constantemente en cuanto la familia y el terapeuta siempre están cambiando. El contrato terapéutico es aquel acuerdo al que desea llegar y el terapeuta l y la familia sobre el problema y los objetivos que ese esperan conseguir. La unión con un subsistema constituye una estrategia reestructurante que puede llegar a ser muy útil. LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FAMILIA Las operaciones de reestructuración (OR) son aquellas intervenciones terapéuticas a las que se enfrenta una familia para lograr un cambio necesario. Cuando se utilizan técnicas de unión el terapeuta es actor en la obra familiar. En la reestucturación opera como actor y director. Un terapeuta debe lograr acomodarse a la familia pero a la vez mantenerse en una posición de liderazgo. Si al unirse a la familia esta posición se pierde el terapeuta ya no tendrá poder para realizar intervenciones estructurantes. Existen siete categorías de OR captar pautas transacionales.: es necesario que el terapeuta mantenga la posición de liderazgo. Esto le ayudará a guiar la sesión y poder captar todas las pautas. La sesión puede llegar a reducirse a la percepción de la realidad de la familia lo que puede llegar a convertirse en un riesgo,; se debe ir más allá de descripciones verbales. Existen varias estrategias para captar las pautas transaccionales de la familia como: y dramatización de las pautas transaccionales recreación de los canales de comunicación manipulación del espacio y y Señalar límites: el terapeuta puede ayudar a la familia a crear un punto intermedio entre autónoma e independencia. El objetivo es conseguir un grado de permeabilidad de límites adecuado. Cuando se percibe los límites de una familia hay que utilizar estrategias para llegar a modificar aquellos que afectan negativamente a la misma. y límites de subsistema: se crean límites para proteger a un subsistema Acrecentamiento de stress: las familias que acuden a tratamiento terapéutico por regla general ya han desarrollado pautas transaccionales. El terapeuta busca la posibilidad de introducir nuevas alternativas en el sistema para ello debe ver su flexibilidad. Una buena técnica es crear estreses como: y bloqueo de pautas transaccionales: desviar flujo de comunicación a lo largo de canales habituales y acentuación de las diferencias desarrollo del conflicto implícito unión en alianza o coalición: el terapeuta puede provocar stress uniéndose a un miembro o subsistema. El terapeuta debe saber cuándo y como hacerlo. El objetivo de esta técnica no es beneficiar a quien se aliado si no a todos los miembros y y Asignación de tareas: el terapeuta recurriría la asignación de tareas: y dentro de la sesión: puede señalar cómo y a quien a familia debería dirigirse y deberes: para que puedan realizar fuera del sistema terapéutico La asignación de tareas presenta muchas ventajas como que obligan al terapeuta a encarar la estructura y las pautas de la familia y señala alternativas a la estructura existente. Utilización de síntomas: el terapeuta de familia considera que el paciente identificado por una familia es la expresión de un problema contextual. Aunque a veces le dé prioridad al miembro señalado como paciente debido a la necesidad de tratamiento individual por la urgencia del problema. Enfoque centrado en los síntomas: a menudo los síntomas del paciente identifica ocupan una posición de stress dentro de la familia incluso llegando a crearse pautas transacionales alrededor del mismo por parte de la familia. y Exageración del síntoma: cuando el terapeuta refuerza el síntoma del paciente identificado como maniobra reestructurante. y Desacentuación del síntoma: cuando éste es utilizado tanto por la familia como por el terapeuta para ver a través del él los conflictos. y Adopción de un nuevo síntoma: observar cómo la familia trata al paciente identificado y desviar la atención del conjunto familiar hacia otro miembro. y Reetiquetamiento del síntoma Modificación del afecto al síntoma: cambiando el afecto de las transacciones que conciernen a un síntoma. y Manipulación de humor y apoyo: el afecto que se da con las transacciones constituye uno de los elementos de los que depende la conducta del terapeuta. El afecto de la familia puede ser utilizado como unión pero también como elemento reestructuraste. Educación o guía: esta operación de unión también es muy valiosa como mecanismo reestructurante. LA TÉCNICA DEL ³SI Y´ En este capítulo se ve el caso de la familia Smith, se puede ver perfectamente la utilización de técnicas pensamiento y comentarios. Es un ejemplo de cómo se lleva a cabo una terapia familiar. En esta unidad familiar existe un acuerdo implícito por el que se considera al señor Smith como el problema (paciente identificado). El terapeuta empieza intentando eliminar o al menos disminuir la convicción de que el señor Smith es quien tiene el problema. Lo consigue mediante respuesta mimética. Cuando avanza la entrevista el terapeuta pone en posición de paciente a la señora Smith, desviando la atención hacia ella sin que el anterior paciente deje de ser el centro. Así se consigue la ruptura del contrato familiar. La estrategia tiene éxito por varios factores. El señor Smith se siente seguro por la alianza con el terapeuta y además al cambiarlo de posición experimenta nuevos roles. Tras esta sesión el terapeuta habla con otro doctor que se hace cargo del caso, conjuntamente planifican las estrategias para conseguir los objetivos. Más tarde la familia comienza a tratar con un terapeuta familiar, que desvía el foco de atención sobre la señora Smith, y sobre sus problemas como pareja. Finalmente se termina la terapia por mutuo acuerdo. Una intervención acertada ha permitido evitar la hospitalización del paciente identificado, así como la consecución de una reestructuración de las pautas familiares. LA ENTREVISTA INICIAL El primer contacto para la terapia asume la forma de reunión social. Es un encuentro entre dos unidades sociales de extraños. Al comienzo el terapeuta actuará como anfitrión intentando establecer contacto con todos los miembros de la familia. Este proceso tiene 3 etapas: y El terapeuta sigue las reglas culturales de etiqueta El terapeuta interroga la opinión de cada miembro de la familia sobre el problema y y Explora la estructura de la familia ayudando a poner en juego su drama familiar. Establecimiento del contacto terapéutico Tras haber llegado a un acuerdo se empieza a tratar el problema. Algunas familiar incluyen desde el principio al profesional, otras esperan ser incluida ellas en el sistema terapéutico. Esto es muy importante para el establecimiento de normas y objetivos. La primera pregunta que plantea el terapeuta no suele ir a ningún miembro pero la respuesta ya será un indicador sobre el modo de operar de la familia. El terapeuta no solo debe prestar atención a la comunicación verbal si no observar la no verbal. El terapeuta debe integrar a todos los miembros de la familia en la sesión, evitando que alguno de ellos pueda sentir que queda fuera. Exploración de la estructura familiar El terapeuta debe conseguir averiguar cómo opera la familia y manejar las estrategias adecuadas para que ésta se deje conocer por el profesional. Esta tarea es compleja y delicada. Más tarde el terapeuta buscará la forma de fortalecer su posición el el seno de la familia a través de sus transacciones. A partir de este momento el terapeuta opera casi como un director de teatro, sobre todo dirige y marca. Ampliación del foco La técnica de subsistemas ayuda a ampliar el foco del problema. Cuando una familia viene a través de un paciente identificado el terapeuta debe tratar de aumentar el foco del problema y no centrarse solo en ese paciente si no también el el resto de los componentes del sistema familiar. con él. Finalmente Luis se siente algo marginado de estos problemas, excluido, debido a que no dejan que de su opinión en casa. Estos subsistemas son excluyentes y tienen unos límites muy marcados. La integración de otros miembros en un subsistema distinto al suyo es muy complicada. En el este tipo de familia sería necesario la terapia familiar para conseguir una reestructuración, así como establecer nuevos límites y disminuir la rigidez de sus tríadas y subsistemas que afectan negativamente al conjunto familiar. CASO PRÁCTICO Este es el genograma de la familia que vamos a analizar: El paciente identificado es Javier, el hijo mayor, que viene a causa de una enfermedad pasada de la que ha sido incapaz de sobreponerse psicológicamente. La familia está compuesta por Julia (la madre) Juan (padre) u los hijos, Javier, Marín, Ana y Luis (de mayor a menor respectivamente). En la actualidad Javier está acudiendo al psicólogo, pero este ha recomendado a la familia que recurra a terapia familiar. Cada miembro de la familia vive de manera diferente el problema marcado por ellos como causa de las relaciones. El cabeza de familia, Juan, cree que desde la enfermedad su hijo se ha vuelto retraído y tímido y que en los últimos tiempos ha abandonado su círculo de amistades así como sus estudios. Se pasa el día en casa y se ha vuelto agresivo. Julia se siente sobrecargada con la situación familiar no solo por la nefasta relación que dice viven en casa su marido y su hijo mayor si no porque está hace sentir mal a todos los miembros restantes. Marín está de acuerdo con su padre, entiende que su hermano mayor se ha descolgado del resto de la sociedad, culpándola de su enfermedad y de que no ha sido capaz de superarla; para él los conflictos familiares son tonterías que no le afectan. Para Ana la situación comienza a ser muy incómoda y le supone mucho stress; cada vez tiene menos ganas de volver a casa. Piensa que su hermano mayor debería haber superado ya la enfermedad pero también que su padre es poco comprensivo y algo autoritario con él. Finalmente Luis se siente algo marginado de estos problemas, excluido, debido a que no dejan que de su opinión en casa. En esta familia existen unos subsistemas muy marcados. Los principales son tres formados por: y Julia, Javier y Luis Juan y Ana Juan y Luis y y Estos subsistemas son excluyentes y tienen unos límites muy marcados. La integración de otros miembros en un subsistema distinto al suyo es muy complicada. En el este tipo de familia sería necesario la terapia familiar para conseguir una reestructuración, así como establecer nuevos límites y disminuir la rigidez de sus tríadas y subsistemas que afectan negativamente al conjunto familiar. BIBLIOGRAFIA http://html.rincondelvago.com/terapia-familiar.html