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Te portaste perfectamente

Dorothy Parker El joven pálido se acomodó lentamente en el sillón bajo y movió la cabeza para que el fresco paño de algodón mitigara el ardor de las mejillas y las sienes. —¡Dios mío! —exclamó—. ¡Ah, dios mío! El rostro de la muchacha de ojos claros que estaba sentada en el sofá, liviana y erecta, se iluminó con una sonrisa. —¿No te sientes bien? —le preguntó. —Me siento estupendamente —replicó él—. De primera. ¿Sabes a qué hora me levanté? A las cuatro de la tarde. Llevaba bastante tiempo intentándolo, y cada vez que despegaba la cabeza de la almohada, se metía rodando debajo de la cama. Esta que llevo ahora sobre los hombros no es mi cabeza. Tengo la sensación de que perteneció a Walt Whitman. ¡Ay, dios! —¿Crees que si tomaras una copa te sentirías mejor? —¿Beber como antídoto contra los efectos de la bebida? No, gracias. No vuelvas a mencionarme la bebida, por favor. He terminado con eso. Mira esta mano: firme y quieta como un colibrí. Dime una cosa. ¿Estuve terrible anoche? —Bueno, todo el mundo andaba muy bebido. No estuviste mal. —Me imagino. Debí ser un encanto. ¿Están enojados conmigo? —Para nada. Todos te encontraron muy divertido. Jim Pierson, claro, se malhumoró un poco durante la cena. Pero los otros no lo dejaron levantarse de la silla y lo sujetaron. No creo que nadie de las demás mesas se diera cuenta. Bueno, casi nadie. —¿Iba a golpearme? ¡Dios santo! ¿Qué le hice? —No le hiciste nada, créeme. Te portaste perfectamente, pero ya sabes lo tonto que se pone cuando cree que alguien le hace demasiados halagos a Elinor. —¿Le hice proposiciones a Elinor? Dime la verdad. ¿Hice semejante cosa? —Por supuesto que no. Estabas bromeando, nada más. Ella te encontró de lo más divertido. La estaba pasando bárbaro y apenas si

¿Pude salir por mi cuenta? . ocupo una posición ventajosa.. ¿Qué voy a hacer? —Oh. Y. —Dios mío. Seguro que estuve muy cómico. se lo devolvías.. Debió ser una delicia. porque no te gustaba la corbata que llevaba. Intentamos hacerte callar un momento para que comieras algo. no te acuerdas? Cantaste una canción tras otra. —¿Qué. le tomaste ojeriza a un anciano de cabellos blancos. ¿no?. Es terrible. El maître estaba un poco preocupado porque no parabas de cantar. Creo que le encantaba ver lo bien que la estabas pasando. pero no hubo manera. personalmente. no le va a pasar nada. Estabas genial. —Así que canté. Debí de ser la mascota del grupo. Pero te sacamos de ahí antes que el hombre se enojara en serio. Todo el mundo escuchaba encantado. Mándale unas flores o cualquier otra cosa. diciéndole que era el hermano que perdiste hace mucho tiempo. dios mío! ¿Hice algún otro numerito fascinante durante la cena? —Te portaste perfectamente. —No. todos te pedimos que lo dejaras correr. Todos estaban entusiasmados contigo. Cuando te empeñaste en cantar una canción sobre no sé qué soldados. Vaya. No te preocupes más por eso. —Qué otra cosa podía hacer. ¿Y qué pasó entonces. Cada vez que el mozo te ofrecía algo.. cambiado en la cuna por una banda de gitanos y que todo lo que tenías era suyo. ¡Ah. —¿No probé la cena? —Ni un bocado. Canté. a fin de cuentas. no tiene importancia. que estaba al otro lado del comedor. pero en el fondo no le importaba. así que nos fuimos. No le des tantas vueltas. ¡Cómo cantabas! No paraste al menos durante una hora. Sólo dijo que temía que volvieran a cerrarle el local si hacíamos tanto ruido. Era divertidísimo. no voy a preocuparme. La salsa de almejas en su espalda. después de mi éxito rotundo con el camarero? —Poca cosa. y quisiste decírselo. pero insististe una y otra vez. —Ah. Y cada vértebra es un pequeño estrecho de Cabot. Pero. no hacías tanto ruido. no le importaba lo más mínimo. vaya. Al parecer. ¿Por qué habría de hacerlo? Estoy bien.se molestó un poco cuando derramaste la salsa de almejas en su espalda. Él se reía a brazo partido..

. genial. si me dices que no recuerdas el delicioso viaje en taxi. Pero desde la caída estabas tan serio. —Creo que sería mejor. sí. Sí.. que nunca te había visto tal como eras en realidad? Oh. —¡Hermoso! —Discúlpame.. Así que me caí en la vereda. Claro que lo recuerdo. claro. Peter. no voy a poder soportarlo. vamos. Un viaje bastante largo. pobrecito. . Por favor. Eso explica por qué me duele el.. —¿No es hermoso? —Sí. Y yo no había sabido hasta entonces lo que sentías por mí. dime que lo recuerdas.. —Sí. ¿me entiendes?. Oh. eso creo. Peter.. —Dijiste unas cosas tan encantadoras. el viaje en taxi. nada más. ¿No te acuerdas lo que me dijiste. ¡Cómo brillaban los árboles a la luz de la luna! Y me dijiste que hasta entonces no habías sabido que realmente tenías alma. Pero podía haberle pasado a cualquiera. Ése soy yo. ¿te molesta si me tomo un trago? Como remedio. dije eso. querido... Y entonces.. Peter. si no te importa decírmelo? —Vamos. ya veo.—¡Por supuesto! Estabas perfectamente bien.. creo que el viaje en taxi fue lo más importante que nos pasó en nuestras vidas. No me digas que no recuerdas lo que pasó después. ni me había atrevido a mostrarte lo que yo siento.. —Y vamos a ser tan felices.. sería tan decepcionante que lo hubieras olvidado. En la vereda había un inoportuno sector congelado y te sentaste ahí con bastante brusquedad. quizá sería más dulce que lo guardáramos para nosotros solos.. anoche. ¿eh? —Dimos vueltas al parque una vez y otra y otra. Estabas perfectamente bien. ¿Y qué pasó entonces. a Louise Alcott o cualquier otro... ¡Me moriría! —Ah.. No voy a tomar más durante el resto de mi vida. —Sí. Nunca te había visto así. ¡Estoy deseando decírselo a todos! Pero no sé. aunque yo sabía que habías tomado más de la cuenta y que debías sentirte muy alegre. Pensé que a lo mejor estabas un poco bebido durante la cena.. pero ahora siento como si fuera a sufrir un colapso.. —Sí.

—¡Dios mío! —exclamó—. —¡No seas tonto! ¡Cómo si ahora pudiera dejar que te fueras! Deja de hablar así. Ella se levantó de un salto. Terminó sus días con dificultades económicas.—Creo que te va a hacer bien. se divertía escribiendo sobre moda en el Vanity Fair y diseccionaba el amor. Voy a prepararte un whisky con soda. es una pena que estés así. sola y alcoholizada. la soledad o los convencionalismos de la época. Pobrecito. Ganó un Oscar junto con su marido Alan Campbell por el guión original de Ha nacido una estrella. ¡Ah. escandalizaba. Te portaste perfectamente. Dorothy bebía. autora de cuentos divertidos. . se divorciaba. se casaba. El joven pálido se quedó mirando la puerta por donde había salido la muchacha y meneó la cabeza lentamente. rodeada de perros y numerosos amantes. Creo que debería retirarme del mundo y entrar en un monasterio tibetano. —Para serte sincero. no sé cómo puedes dirigirme la palabra después de que anoche hicimos tantas estupideces. le dio un beso rápido y salió de la habitación. cuando beber era un delito (Ley seca). dios mío! Dorothy Parker (1893-1967) Escritora estadunidense del periodo de entreguerras. En Nueva York. llamada “Mesa Redonda” en el conocido hotel Algonquin. interpretada por Judy Garland. presidió una famosa tertulia. Todo a la vez y sin dejar nunca de pintarse las uñas. Luego se la sujetó con las manos húmedas y temblorosas. inteligentes y ácidos.