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Mi matrimonio se derrumba, ¿Qué puedo hacer?...

Hace años estas palabras se oían frecuentemente en personas que no conocían a Dios y por lo tanto no vivían conforme a sus mandamientos, pero tristemente hoy es una queja cada vez más escuchada en ámbitos cristianos, ¿ a qué se debe? sin duda muchas son las causas posibles pero creo que una sobresale, como hijos de Dios perdimos el norte y permitimos que poco a poco los estándares y valores del mundo entraran en nuestras vidas , como las zorras pequeñas, y están echando a perder entre otras muchas cosas las relaciones matrimoniales. Dice el Señor en Juan 15:4 y 5 “permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Si aplicamos este sencillo principio de que no podemos hacer NADA si estamos separados de Dios a nuestros problemas matrimoniales, podemos decir que como hijos de Dios no podemos buscar soluciones fuera de Él, es necesario poner en orden nuestra relación personal con Dios para que Él pueda obrar en todas las áreas de nuestra vida, incluso en nuestros problemas matrimoniales, por difíciles y profundos que estos sean si permanecemos en Él Señor, tendremos fe y confianza de que no hay para Él ninguna cosa difícil ni imposible. Partiendo, entonces, de que nuestra relación con Dios es adecuada, esto es, que cada día voy a Él en oración y cada día leo y escudriño su palabra (que es el manual para mi vida) vamos a considerar algunas pautas que pueden ayudar a nuestra relación matrimonial. Leemos en Efesios 5:22 al 33 “los deberes familiares del cristiano” (Dios habla hoy), “Cristo y la iglesia, un modelo para el hogar” (La Biblia de las Américas), “deberes conyugales” (N.V.I), me encanta como titula este pasaje la Biblia de las Américas, “Cristo y la Iglesia, un modelo para el hogar” ¡qué modelo! Un altísimo estándar para alcanzar, tan alto que solo en dependencia diaria de Dios podremos alcanzarlo, esto sin duda va a demandar un esfuerzo cotidiano pero valdrá la pena si el resultado es que esposos y esposas lleguen a tener una relación como la de Cristo y la Iglesia. Las mujeres estén sujetas a sus maridos como al Señor, la clave está en estas últimas palabras “como al Señor” la sujeción al esposo se aprende siendo primero sujetas al Señor, así una mujer que no encuentra todo lo que desea o espera en ese hombre que es su esposo podrá volcarlo al Señor en oración y en dependencia de él no desesperar. Dice Hendriksen:”Esta obediencia debe ser, parte de ella, una sumisión voluntaria; (…) Lo que, por otra parte, le hará *En Matthew Henry.[Escribir texto] Página 1

que no pasa nada y lo preocupante es eso que no pasa nada. también los que viven en una “tensa calma” y los que creen que todo está bien.25) ha de amarla. como Cristo a la Iglesia! “ como decía es un estándar alto pero dice Pablo en Filipenses 4:13 “TODO lo puedo en Cristo que me fortalece” si lo creo.” (M. *En Matthew Henry. 33) al marido. Henry) El versículo dice “como Cristo amó a la Iglesia” y me gusta decir: “qué mujer no se sujetaría voluntariamente a un hombre que la ame de esta manera. y ésta es la meta que se le propone a todo creyente casado con respecto a su mujer: un amor sacrificado. sino el bien (de toda clase) de su esposa. “si a la mujer casada se le pide sumisión y respeto (vv22. sé que se lee fácil pero es un reto para todos los matrimonios alcanzar esta meta. eso incluye tu matrimonio. que nos estamos perdiendo la maravillosa idea de Dios para el matrimonio. No es tarde para probar. La relación de Cristo con la Iglesia es demasiado grande y profunda como para agotarla en estas breves líneas pero cuántos matrimonios más sanos habría si nos tomáramos el tiempo para estudiarla y vivirla cada día. como parte de la obediencia a Aquel que murió por ella”* Ahora bien. no solo los que están en crisis. que no busca su propio interés.más fácil dicha obediencia es que se le manda entregarla “como al Señor”. el marido (v. Henry) (…) “ como cabeza de la mujer. así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella” (…) “mayor amor que este no cabe. esto es. “todo” es “todo” y esto incluye: sujeción por parte de la esposa y amor sacrificial por parte del esposo. Dios no miente y quiere lo mejor para tu vida. al marido se le pide amor y sacrificio por la mujer” (M.[Escribir texto] Página 2 .