UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD DE CIENCIAS Y HUMANIDADES ESCUELA DE ARTES

TRABAJO DE GRADO:

“CIEN AÑOS DE HISTORIA DE LA PINTURA EN EL SALVADOR, DESDE 1900 HASTA 2000, CORRIENTES Y ESTILOS MÁS RELEVANTES”
PRESENTADO A: ESCUELA DE ARTES

POR CARLA ROXANA ISABEL ROMERO CORTEZ

ASESOR LICENCIADO CARLOS QUIJADA

CIUDAD UNIVERSITARIA, FEBRERO DE 2005

AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR
RECTORA DRA. MARIA ISABEL RODRIGUEZ VICE-RECTOR ACADÉMICO ING. JOAQUÍN ORLANDO MACHUCA VICE-RECTORA ADMINISTRATIVA DRA. CARMEN DE RIVAS SECRETARIA GENERAL LICDA. MARGARITA RIVAS DE RECINOS

AUTORIDADES FACULTAD CIENCIAS Y HUMANIDADES
DECANA LICDA. ANA MARIA GLOWER DE ALVARADO VICE-DECANO LIC. CARLOS ERNESTO DERAS SECRETARIA LICDA. ORALIA ESTER ROMANA DE RIVAS COORDINADOR ESCUELA DE ARTES LIC. RICARDO SORTO

DEDICATORIA

A DIOS TODOPODEROSO: Con profundo amor y respeto.

A MIS QUERIDOS PADRES: José Enrique Romero (Q.E.P.D.) y Ana Isabel Cortez de Romero, por su esfuerzo y apoyo incondicional.

A MI QUERIDA HERMANA: Carolina Fitzgerald, por su apoyo, que a pesar de la distancia, siempre fue oportuno.

A MI ESPOSO: Ricardo Villafuerte, a quien amo y respeto, por haber estado a mi lado brindándome todo su apoyo y comprensión hasta el último momento de mi carrera.

A MI HIJA: Sofía Isabella, por el tiempo que me regaló para dar un paso más hacia adelante.

CARLA ROXANA ROMERO CORTEZ

INDICE
CONTENIDO Introducción……………………………………………………………... CAPITULO I Antecedentes Históricos de El Salvador y su influencia en la pintura nacional…………………………………………………………. CAPITULO II Antecedentes de la Plástica Pictórica - desde 1900 hasta 2000 -…… CAPITULO III La Plástica en El Salvador: Su desarrollo y relación con las tendencias mundiales……………… CAPITULO IV Análisis del desarrollo de la Pintura Salvadoreña……………………. Visión extranjera en los estilos artísticos salvadoreños………………. Causas y aspectos alienantes del tipo de producción plástica salvadoreña………………………………………………………………. Conclusiones……………………………………………………………… Recomendaciones………………………………………………………… Bibliografía………………………………………………………………... Fuente de imágenes……………………………………………………… Anexos…………………………………………………………………….. • Criterios tomados en cuenta para reproducir las obras de arte seleccionadas. • Réplicas de Obras de Arte. o Salarrué (“La Monja Blanca”) Oleo sobre tela 52X46. o César Menéndez (“Estudio Uno”) Oleo sobre cartón 75X74. o Julia Díaz (“A Lavar”) Oleo sobre tela 72X64. o Carlos Cañas (“Niño sin futuro”) Oleo sobre tela 60X91. • Guía de preguntas. • Entrevistas o Pedro Acosta o Roberto Galicia o Mayra Barraza PÁGINA v

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INTRODUCCIÓN
A nivel mundial, el fenómeno de la vanguardia artística se configura tras un proceso de ruptura con los ideales decimonónicos. La cultura se hizo urbana y cambió radicalmente su escala de valores, logrando que los artistas rechazaran un sistema figurativo, fundamentado en la apariencia, al tiempo, que reivindica la libertad personal, al margen de toda norma. De igual forma, cuando llega el 1900, la actividad intelectual y cultural está en pleno movimiento en la capital de la República de El Salvador. Los nuevos intelectuales salvadoreños no querían quedarse atrás de las modas

internacionales y escribían alrededor de una idea basada en el positivismo y el liberalismo: el progreso nacional. Así comenzó el Siglo XX , y continuó con la misma dinámica hasta que finalizó, debido a que las reglas del arte eran dictadas a nivel internacional y luego fueron asumidas en El Salvador.

Esta investigación se creó con el fin de establecer una correlación entre el efecto que ejerce el desenvolvimiento de la vida cotidiana sobre el arte, y específicamente de cómo éste se ha determinado por los acontecimiento de su entorno.

El objetivo general para realizar este trabajo fue analizar los sucesos históricos de El Salvador, para determinar su reflejo en la plástica pictórica nacional. Y los tres objetivos específicos fueron: estudiar la plástica pictórica salvadoreña por períodos de relevancia histórico social, así como indagar sobre acontecimientos

claves que cambiaron los estilos pictóricos en El Salvador y finalmente, determinar puntualmente la influencia que tiene la pintura extranjera en el ámbito pictórico nacional.

Esta investigación se realizó para concretizar un análisis en la situación de la plástica pictórica en El Salvador y su relación con los niveles históricos, social, económico y cultural, para reconocer el origen de las temáticas y las técnicas trabajadas por los precursores de la pintura nacional.

Este esfuerzo va dirigido para poder ser consultado por la sociedad salvadoreña en general, así como para cualquier persona interesada en acrecentar su bagaje cultural y a la población estudiantil que necesite profundizar, investigar o leer acerca de la temática abordada en esta investigación.

Este trabajo servirá para todos los que deseen tener una relectura del arte y su relación con el mundo, como un nuevo aporte a la teorización de las artes, debido a que se unirán dos temáticas diferentes aparentemente, pero al ser entre relacionadas, se obtendrá una sola conclusión, al verificar la influencia de una sobre la otra.

Al comenzar esta investigación, la hipótesis planteada fue: ¿Existirá una marcada influencia pictórica extranjera en la pintura salvadoreña del Siglo XX?.

Así, la investigación se abordó por medio del conocimiento de las causas de los fenómenos y cambios históricos experimentados en El Salvador junto a la

práctica artística que llevaron a cabo los involucrados en este aspecto, para crear

el surgimiento y transformación del proceso artístico que prevaleció en el Siglo XX. Por lo tanto, el método que se utilizó para realizar la investigación, fue el Histórico y el Deductivo, ya que se partió de una realidad general para llegar a una específica, para concluir en los niveles de influencia que se presentaron.

Las técnicas que se utilizaron fueron la sistematización bibliográfica, la observación ordinaria y la entrevista estructurada.

Además de haber consultado libros de historia y de arte salvadoreño y mundial, también se utilizaron recursos como la consulta a Internet, la colección de suplementos “Enfoques del Siglo”, de la Prensa Gráfica y “Milenio” de El diario de hoy.

El recorrido en el análisis del tiempo, contará con un traslape de finales de 1885 hasta comienzos de 1900, para que exista una antesala histórica de lo ocurrido inmediatamente, como un estudio más profundo de las bases.

La parte práctica se sustentó realizando réplicas de obras de arte de reconocidos pintores salvadoreños, las cuales fueron seleccionadas bajo importantes criterios y fueron imitadas en todas sus cualidades, tanto dimensionales como técnicas.

El documento está compuesto por cuatro capítulos, el primero se titula: “Antecedentes históricos de El Salvador y su influencia en la pintura nacional”, en este apartado se realizó una descripción puntual de los acontecimientos históricos más relevantes del acontecer cotidiano y la relación que existió sobre el desenvolvimiento de la pintura nacional.

El capítulo II es “Antecedentes de la plástica pictórica desde 1900 hasta 2000”, se realizó un resumen de la teoría de la plástica pictórica del Siglo XX en El Salvador,

abordado cronológicamente y con la intervención de las personalidades que tomaron parte de su historia.

“La plástica en El Salvador: su desarrollo y relación con las tendencias mundiales”, es el capítulo III, donde se hizo un análisis formal de la evolución de la pintura salvadoreña para compararla con la pintura extranjera y así empezar a reconocer los orígenes de su tendencia.

En el capítulo IV se dedujo los motivos y razones por las cuales la pintura nacional del Siglo XX posee sus grados de autenticidad y de imitación, el título de este es: “Análisis del desarrollo de la pintura salvadoreña”.

CAPITULO I
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE EL SALVADOR Y SU INFLUENCIA EN LA PINTURA NACIONAL En El Salvador a fines del Siglo XIX (1870-1900), el cambio económico más importante fue el desarrollo de nuevas actividades productivas en el área rural, tales como la minería y el café. Estas actividades fueron promovidas por personas de distintos sectores sociales, pero en especial por miembros de una élite emergente. Estos productores buscaban

beneficiarse de las oportunidades que ofrecía la participación en los mercados de

exportación y también de un mayor mercado interno. Para muchos salvadoreños, el

aumento en la producción de café, productos agrícolas y ganadería significo un mayor acceso a los bienes de primera necesidad. Para otros, un grupo más reducido de

Seleccionadoras de café

productores, su participación significó alcanzar cierta riqueza, mientras que los pequeños productores, siempre corrían el riesgo de perder sus propiedades por deudas que no podían pagar. A los sectores más acaudalados, la economía comercial les permitió utilizar la tierra y el trabajo de la población campesina para engrandecer constantemente sus riquezas. Los países de Centroamérica sólo pudieron ampliar su producción de café, porque los habitantes de los países industrializados de Europa y Norteamérica empezaron a consumir café en tales cantidades, que el grano se convirtió en el Siglo XIX en un producto de consumo

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popular. El café finalmente se convirtió en aquel cultivo de “mayor esperanza”, como decían los agricultores y el gobierno de El Salvador. Dándole un tremendo impulso a la principal fuente de riqueza nacional: la agricultura.

El principal problema durante el Siglo XIX, fue la fluctuación frecuente de los precios del café en Europa o Norteamérica, que a veces bajaban por debajo del costo de producción del grano, afectando los ingresos del Estado y el bienestar de la economía en general 1 /

El Presidente Francisco Dueñas fundó en 1864 una Academia de Bellas Artes, destruida por el terremoto de 1873; reabre sus puertas en 1883. No se conoce, sin embargo, de pintores que hayan salido de sus aulas en ninguno de los dos periodos.

Por estos días se menciona el nombre del primer pintor conocido en El Salvador, Juan Francisco Wenceslao Cisneros, de quien han quedado algunas pinturas, sobre todo retratos en casas privadas y algunas reproducciones de los grandes maestros. Se deduce que Cisneros fue mas bien un conservador que un renovador. Tampoco desdeñó inspirarse en la fuente del romanticismo. El siglo XIX vio entrar en la pintura el arte del retrato, del cual se valió Cisneros 2 /

Mientras, el Gobierno Provisional del General Santiago González, decreta en 1871 que la imprenta es libre y toda persona puede expresar y publicar

1/ Lindo Fuentes, Héctor. Historia de El Salvador. Pp. 5-11. 2/ Lindo, Ricardo. La Pintura en El Salvadora.54-56.

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libremente sus pensamientos sin previa censura. Este decreto produjo la creación de varios periódicos. Por ese mismo tiempo, la nueva Asamblea Constituyente, emitió la cuarta

Constitución Política de la República. Donde se redujo el periodo presidencial a dos años, prohibiéndose la reelección; se estableció la tolerancia religiosa, la independencia de los poderes y la elección indirecta.

El café pasó a sentar las bases materiales de la nación salvadoreña y es relevante mencionar que antes de 1880, existían el País y el Estado, pero la población difícilmente entendía que pertenecía a un ente nacional llamado El Salvador. No había himno ni escudo nacional y la bandera se asemejaba mucho a la de Estados Unidos. Así existía la necesidad de ir creando una identificación y un apego a la tierra, a los ancestros y a la patria 3 /

El 19 de marzo de 1873, el territorio de San Salvador se sacudió con un terremoto, 7.1 grados en la escala de Richter fueron suficientes para echar por tierra todas las construcciones que hasta ese momento eran el sello indiscutible de la capital.

En el suelo quedaron la primera catedral, la universidad, el hospital y otras tantas iglesias que salpicaban el centro de la joven república. El Palacio Nacional resistió, pero quedó ruinoso ante los embates de que pasaría a la historia como “el terremoto de San José”.

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/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., P.101

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La tragedia del terremoto era tan grande como la oportunidad que se le presentaba al joven arquitecto Pascasio González: estaba a punto de dejar su huella en la capital.

Tenía 26 años y el prestigio suficiente como para que el Gobierno y la Iglesia le confiaran remodelar el Palacio Nacional, diseñar y construir una nueva iglesia de Candelaria y ser maestro de obras en la construcción de la segunda Catedral. Pascasio produjo una treintena de pinturas y una buena cantidad de esculturas y obras de imaginería. Muchas se perdieron en desastres, por falta de cuido o por la acción del tiempo.

Pascasio fue uno de los que desarrolló el sistema constructivo de madera y lámina troquelada, característico a finales del Siglo XIX y principios del XX. Estaba consciente de que estos materiales resistirían mejor los movimientos telúricos en el país. Y no se equivocó. Pero la segunda Catedral sufrió un incendio en 1951, donde se perdieron obras que la iglesia le había pedido al maestro, según acta fechada en 1913, estaban incluidas 16 pinturas al óleo, 4 de doctores de la iglesia, la cena de los apóstoles, la coronación de María y 8 cuadros más con pasajes bíblicos.

El artista ya había dado clases en la Escuela Nocturna de Artesanos, en donde impartía dibujo lineal, también fue profesor de la Escuela de Artes Gráficas en las materias de modelado y ornamentación, en 1915 y 1916. Por lo que se conserva de él, se puede constatar que fue un extraordinario artesano de la pintura, a la antigua usanza, un fiel reproductor de lo que veía 4 /.

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/ Vásquez, Verónica. La importancia de llamarse Pascasio. P. 6

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Junto a Pascasio trabajó en la Catedral otro maestro oriundo de Zacatecoluca, Marcelino Carballo, quien es un pintor bohemio, que va a crear una escuela y que como los impresionistas, organiza excursiones al aire libre para pintar.

Don Marcelino se ha formado viendo a pintores e imagineros vernáculos, y se ha hecho casi sólo su oficio. Pinta retratos, delicadas copias de cuadros religiosos y talla imágenes. De la escuela de Don Marcelino, salen entre otros Napoleón Nochez Avendaño, Antonio Pineda Coto, Alfonso Catedral y Camilo Minero.

Los pocos intelectuales de aquella época, se mantenían ligados a las instituciones públicas y habían asumido papeles bien definidos. Criticaban mucho a las instituciones heredadas del pasado y exaltaban los rápidos y profundos cambios que estaba propiciando el café, a nivel económico y social.

Estos intelectuales eran maestros, doctores, abogados y burócratas; algunos eran oficiales militares y sacerdotes que leían a autores europeos; a pesar que eran muy pocos, su destreza para expresar de manera conveniente, en oratoria, en libros y en periódicos, los hacia influyentes. Condenaban el pasado como provinciano, retrasado y empobrecido, fuera de contacto con las nuevas corrientes de la evolución humana. Para los intelectuales era importante y necesario forjar una nueva ideología para una nación que se encontraba en rápido proceso de cambio 5 /

Con el auge del cultivo del café en 1879, hubo demanda de técnicos que delimitaran las propiedades agrícolas. Ya se percibía, además, el proyecto de
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/ www.elpaisyelarte.com.sv

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extinción de ejidos y de las comunidades indígenas. Es en ese año que se funda la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de El Salvador. El énfasis que se le daba a la Universidad como piedra angular de la modernización, reforzaba la orientación elitista del cambio que estaba teniendo El Salvador, que coincide con el momento en que los intelectuales recurrían más fuertemente a las ideas provenientes de los Estados Unidos.

Salón de lectura de la Universidad Nacional

Bajo la Presidencia del doctor Rafael Zaldivar, se decreto la Primera Ley Monetaria, adoptándose el Peso como Unidad y se descarto el sistema español de división del Peso en 8 Reales, estableciéndose por Ley el

Sistema Métrico Decimal, donde el peso equivalía a 10 Reales. Así como
Primeros billetes

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se introdujo un cambio en el sistema monetario salvadoreño y aparecen los primeros billetes de banco.

El 19 de noviembre de 1889 a la medianoche, fue destruido por el fuego el Palacio Nacional, y como era de esperar también el acervo que resguardaba el Archivo General, los archivos de los poderes supremos, de la corte suprema de justicia, el de Gobernación y otros.

A finales del siglo XIX hay que mencionar dos hechos muy importantes: el primero, fue la inauguración de la Casa de la Moneda, el 28 de Agosto de 1892 durante la Presidencia del General Carlos Ezeta. El segundo hecho importante fue el 1 de octubre de 1892, cuando, como un homenaje a Cristóbal Colón en el IV Centenario del descubrimiento de América, el Poder Legislativo reformo la Ley Monetaria de 1883, cambiándole nombre a nuestra unidad monetaria, de peso a colón. Se decretó que su valor con respecto al Dólar fuera al 2 x 1 6 /.

Así, el estado salvadoreño fue extendiendo su presencia lenta e irregularmente sobre el conjunto del territorio nacional, valiéndose de mecanismos de control improvisados basados en las prácticas locales y también en la importación de tecnologías y conocimientos desarrollados en el extranjero. A partir del gobierno de Zaldivar, los gobiernos establecieron instituciones que tendrían algún grado de estabilidad. Donde, el ejército se convirtió por primera vez en un cuerpo capaz de sobrevivir a las confrontaciones bélicas y políticas entre los países del istmo. Por otra parte, por primera vez se pudo poner en práctica la legislación agraria, reguladora de las relaciones entre jornaleros y terratenientes.

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/ www.abansa.com.sv

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El golpe de estado siguió siendo el mecanismo preferido para alcanzar el poder. Esa lucha por el poder del estado siempre fue protagonizada por grupos de las elites. A pesar de la importancia de la participación popular, esta tuvo poca influencia sobre las decisiones políticas importantes de los gobernantes.

Las realizaciones materiales que se dieron bajo los gobiernos del Siglo XIX fueron más impresionantes que sus logros políticos. El ferrocarril, los muelles en los puertos y los vapores fueron las primeras manifestaciones visibles de un progreso material que termino uniendo las diversas regiones del país e integrando a El Salvador a la economía del mundo mayor 7 /.

Al terminar el Siglo XIX, llegan los fotógrafos con sus cámaras de acordeón y sus fogonazos de magnesio. Los fotógrafos-magos hacen incursión en el mundo de las imágenes y ponen telones pintados tras los retratos para fingir arboledas. La intervención de la fotografía, como en otras partes, vendrá a revolucionar el arte de la pintura.

Va terminando el Siglo XIX, se acerca el Siglo XX. Con timidez, el “art nouveau” hace su entrada en la escena 8 /

Ante los ojos de los habitantes de El Salvador, el poderío y la riqueza desplegados por los países industrializados eran sinónimos de progreso. Pero el progreso tenía en realidad dos caras. Una, la más obvia, era la aceptación y puesta en marcha de nuevas formas de hacer las cosas, sustituyendo la mano de obra por máquinas de vapor. El progreso también significaba utilizar medios
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/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., Pp. 38-39 / Lindo, Ricardo. Op. cit., P.56.

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modernos de transporte, como el ferrocarril y dejar atrás las carretas y carruajes. El progreso era sinónimo de lo moderno.

La otra cara del progreso, significaba rechazar lo viejo, lo tradicional, por ser precisamente un obstáculo para introducir lo nuevo. Los que creían en el progreso eran particularmente enemigos de todo aquello que en El Salvador tenía aspecto de “colonial”porque era atrasado.

Esta forma de comprender el progreso del papel que jugaban la ciencia y la tecnología en el desarrollo de la economía y la sociedad, se denominó “positivismo”, el cual entendía que la sociedad humana avanzada se fundamentaba en un conocimiento adecuado de las ciencias naturales y sociales.

La cultura que más impacto en la República de El Salvador hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX fue la europea. Francia era considerada la nación más culta del mundo, donde se evidenciaban las más importantes corrientes de la literatura y del arte.

Algo similar ocurría con la presencia de Inglaterra, cuyo predominio financiero e industrial era innegable. Pero su más obvia presencia se manifestó en los ferrocarriles y barcos de vapor que llegaban a los puertos salvadoreños 9 /.

Al llegar el año 1900, los hilos de la actividad intelectual y cultural están en pleno movimiento en la capital de la República de El Salvador.

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/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., Pp.91-96.

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Al comenzar el Siglo XX, El Salvador presenta las realidades de alto contraste: en lo cultural, la centuria se inicia con tres figuras estelares en vías de madurez (Gavidia, Masferrer, Ambrogi); en lo socioeconómico, el ciclo del café esta en proceso de expansión; en lo político, las ultimas expresiones del caudillismo decimonónico le van dando paso a un nuevo esquema de poder, sustentado en tres cúpulas: la económica, la militar y la eclesiástica.

Pronto, la revolución política que significó el triunfo del liberalismo y del cultivo y exportación de café facilitan el ambiente para crear nuevos conceptos que expliquen y justifiquen el país. El positivismo y el liberalismo son los principales productos intelectuales de importación. Los nuevos intelectuales salvadoreños escribían alrededor de una idea: el progreso nacional 10 /. Muy importante para la conformación de una cultura nacional fue el auge que tuvo la imprenta en El Salvador a partir de 1900. A pesar de que no todos los gobiernos de turno se mostraron respetuosos de la libertad de imprenta, la producción nacional de libros, no obstante, aumentó significativamente, lo mismo que la importación de títulos extranjeros. A través de la imprenta y de un mercado de consumidores que antes no existía, tuvieron como expresarse una generación de poetas, ensayistas y dramaturgos. A través de la lectura de escritos de Alfredo Espino, de Miguel Ángel Espino y de Arturo Ambrogi, varias generaciones de salvadoreños sintieron su patria, se identificaron con sus gentes y sus costumbres y se comenzaron a interesar en sus problemas. La preocupación por la problemática nacional trascendió de una óptica literaria a un análisis sistemático de la realidad de las personas y de los grupos sociales.

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/ Serrano Alvarenga, Roldan. Hablemos del Milenio. P.8.

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Se buscaba comprender la cultura del pueblo, sus expresiones artísticas y sus costumbres cotidianas. También se buscaba comprender como estas expresiones culturales habían sobrevivido el embate de la modernidad y como diversos grupos habían conservado su identidad cultural frente a las poderosas corrientes del progreso 11 /

Sin embargo, Francisco Gavidia, el intelectual más destacado de comienzos del siglo, profesa una visión universal de la cultura, que expresa en su abundante producción literaria y que emprendida junto a Rubén Darío, crearían la aventura modernista , la cual llegó a ser su gran revolución. Las publicaciones de la época, como: “La Juventud”, “La Quincena”y “El Ateneo de El Salvador” se servían del nuevo encanto fotográfico y de las expresiones del momento venidas con el “Art Nouveau”.

En este marco, la sociedad salvadoreña inicia el siglo XX con la esperanza de encarrilarse en la vida moderna, alcanzada por Estados Unidos y Europa. Varios artistas partieron a estudiar a países como : Francia, Italia, España y México; entre ellos están Imery, Espinoza y Villacorta, que hacen llegar las formas del academicismo europeo con influencias claras del impresionismo dominante en los círculos conservadores del viejo continente, y realizan las primeras propuestas, en las que lo foráneo se matiza de colores, luces, y sobre todo, personajes de apariencia americana, es decir mestiza, en entornos ambiguos pero sugerentes de la fuerza interna que actúa sobre los artistas, pero que se niega a salir con la fuerza, que lo van hacer después Mejía Vides o Minero.

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/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., Pp.103-105.

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Ya en 1900, los rieles del ferrocarril habían unido las ciudades de San Salvador, Santa Tecla, Sonsonate, Santa Ana y Acajutla; en 1902 ya había cables de telégrafos y 314 teléfonos. La energía eléctrica generada por motores de aceite, era utilizada para iluminar las calles de San Salvador. Mientras, el primer automóvil entra al país en 1909 y el combustible llega en cajas de madera. En 1910, la compañía de opera italiana “M. Sigalti y Cia.”, inaugura el teatro de Santa Ana, con la obra “Rigoletto” de Guiseppe Verdi. El admirable telón, que presenta una selva delicada en el mas puro estilo “art nouveau” es obra del pintor italiano Antonio Rovescalli. También hay elementos de “art nouveau” en las pinturas propias del edificio. Estos trabajos son obras del pintor Archangeli 12 /.
Teatro de Santa Ana

El nuevo Siglo ha llegado. San Salvador quiere recibirlo como una capital cosmopolita. Un lugar, donde Verdi y las grandes modas intelectuales de Europa, no resulten extrañas.

Sus gobernantes, banqueros y cafetaleros hacen todo lo posible para imprimir nuevos ritmos a la ciudad y para despojarla un poco, de sus aires provincianos.

En 1911, el Presidente Manuel Enrique Araujo coloca la primera piedra del nuevo Teatro Nacional, ya que en 1910, quedó reducido a cenizas, después de un incendio.
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/ Lindo, Ricardo. Op. cit., P. 50.

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Muy pronto, se frustra el primer gobierno verdaderamente civilizador del nuevo siglo, encabezado por el doctor Araujo. El machete asesino no sólo siega la vida del gobernante, sino que rasga el tejido de la modernidad posible.

En medio de este apogeo por la moda europea aparecen las Academias de Arte, como elemento novedoso. Así en 1912, bajo la iniciativa de Carlos Alberto Imery, nace la primera Escuela, antecesora de Artes Graficas, y esta a su vez, de lo que llegaría a ser el Centro Nacional de Artes (CENAR).

Desde 1913 hasta 1927, en El Salvador la presidencia rotaria en manos de tres hombres distintos, pero miembros de una misma familia: los MeléndezQuiñónez. El gobierno familiar pretendía establecer una cierta forma de dinastía, que se frustra cuando el continuador designado, don Pío Romero Bosque, se escapa sorpresivamente del esquema.

En realidad, el grueso de la población se dedica a trabajar la tierra, siendo los obreros agrícolas, el setenta por ciento de la población trabajadora, en un momento donde estudiar es un privilegio, y sólo cinco de cada cien personas asisten a clases.

Mientras, la electricidad llega a numerosos pueblos y San Salvador cambia sus calles con asfalto y recibe el servicio de alcantarillado. De esta manera, y en la medida de lo posible, las autoridades buscaban transplantar las formas del urbanismo europeo a las ciudades salvadoreñas.

Pero el país vive un largo período de contracción económica, que inicia con el estallido de la primera guerra mundial y las eternas dificultades de crédito 18

agudizan los problemas, lo cual provoca concentración de tierra en pocas manos y más pobreza
13 /.

Carlos Meléndez, Presidente Constitucional de la República, decretó en 1913, la creación de una Escuela Nacional de Artes Graficas, por parte del Estado, fue dirigida por el pintor Carlos Alberto Imery, a quien se le reconoce como el formador de varias generaciones de pintores que posteriormente destacaron en el ámbito cultural salvadoreño. A pesar de su gran influencia europea, existen algunas obras que si abordan la temática salvadoreña, tales como: “Maíz”, “Volcán de San Salvador”, y “la Ceiba del Cementerio”.

Francisco Gavidia y Arturo Ambrogi, ocupan la cúspide de la literatura salvadoreña. Para esos años, la corriente Modernista, cuyo máximo representante es Gavidia, comienza a perder fuerza, ante otro influjo literario paralelo: el Costumbrismo, el cual retoma a la tierra y a lo propio, es la exaltación del campesino, su habla y sus costumbres. Aunque hay escritores que se preocupan mas por el contenido social, que por la belleza estética.

Y en 1920, bajo la administración de Jorge Meléndez, surge una escuela de Bellas Artes dirigida por Miguel Ortiz Villacorta.

Con la erupción del volcán Chaparrastique en 1920, se destruyen tierras cafetalera y el café se desploma, significando crisis económica nacional, aunado a la falta de financiamiento y de vías adecuadas para la exportación, todo parecía pintar un panorama gris.

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/ Silva Avalos, Héctor, Enfoques del Siglo. P. 30.

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El cual era confirmado en 1922, cuando Estados Unidos adquiere los derechos sobre el total de deudas que afronta El Salvador, lanzándose así, a una “conquista” de los países de América Central. Pero el país continúa creciendo institucionalmente y el Presidente de la República, Alfonso Quiñónez Molina, inaugura en 1926 la primera estación de radio en Centro América. En 1927, se funda la actual Escuela Militar y en 1928 se inaugura el Hospital Benjamín Bloom 14 /. Durante el primer cuarto de siglo, en la plástica salvadoreña Pedro Ángel Espinoza, pinta con un arte que debe un poco a Francia, los campos y los soles del trópico con una pincelada espesa y rica. Entretanto, Miguel Ortiz Villacorta, llamado “ladrón del sol”, pinta escenas de la vida campesina y reproduce en el lienzo los rostros de la gente de sociedad de aquel entonces. Por 1928, Ortiz Villacorta se hizo cargo de una Academia de Bellas Artes que le había sido encomendada a José Mejía Vides, pero como el entonces Presidente de la República de El Salvador, Pío Romero Bosque no aceptó la idea que le expuso Mejía Vides, quien propugnaba una escuela al aire libre y deseaba ponerla a funcionar en Panchimalco, el Presidente le respondió que la gente inteligente estaba en San Salvador y que no permitiría que pusiera la academia fuera de la capital salvadoreña
15 /.

14 15

/ Silva Avalos, Héctor, Op. cit., P. 13. / Lindo, Ricardo. Op. cit., P. 63.

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Pero existiría una esperanza en el camino de crear una identidad nacional y sobre los hombros de Salarrué, José Mejía Vides y Luis Alfredo Cáceres reposara nuestra pintura indigenista. Ellos han sentido la necesidad de rescatar los valores indígenas y de crear un arte que fuera consustancial con el suelo en el cual hincaban sus raíces. La actividad de los pintores indigenistas es una empresa romántica, buscando esa identidad.

Toño Salazar, por su parte, mirará hacia el futuro sin descuidar su esencia americana, y su fabuloso dibujo será una síntesis del cubismo en boga en Europa. Con la esencia de sus raíces y el aporte europeo, Salazar creará un dibujo inédito 16 /.

Hacia 1930, la cultura de la sociedad salvadoreña había experimentado cambios significativos. Las principales ciudades se habían beneficiado de la riqueza generada por la producción y la exportación del café y sus habitantes más afortunados se identificaban con las realizaciones materiales e intelectuales de los países industrializados de Europa y Norteamérica. Estas personas compartían la creencia de que el futuro de El Salvador estaba irremediablemente ligado a un mayor acercamiento al mundo externo, del cual provenían el progreso y la modernidad. Por lo demás, tendrían poca admiración por el pasado, identificado con el oscurantismo del régimen colonial español, la herencia indígena, el caos político y la pobreza material que caracterizo al país durante el medio siglo posterior a la independencia.

Pero otros se preocuparon por los problemas sociales y las contradicciones culturales que generó la inserción económica y cultural al mundo mayor.
16

/ Lindo, Ricardo. Op. cit., P. 64.

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Trataron de comprender y de rescatar lo bueno que había dejado el pasado. Comprendían que las viviendas populares eran dignas de respeto y hasta de admiración, pues eran propias de la gran población que con su trabajo y esfuerzo hicieron posible el avance material, pero que habían quedado al margen de las preocupaciones de los gobiernos de turno.

De esta interpretación dual del presente y futuro del país, se desprende una realidad cultural que apunta a la existencia de dos naciones, de dos sociedades separadas por profundas diferencias económicas y políticas. Por un lado, los apologistas y los promotores del progreso material, tales como el café, los ferrocarriles, las ciudades modernas y las corrientes del pensamiento del mundo desarrollado.

Por el otro, los que miraban con preocupación la existencia de grandes masas de población que no se beneficiaban mayor cosa del nuevo proyecto de nación; más bien, creían que el progreso había ensanchado el abismo social y cultural entre ricos y pobres, entre poderosos y débiles, entre el progreso y el atraso. La falta de comunicación y entendimiento debía desembocar en un enfrentamiento social de enormes proporciones cuyo estallido estaba a la vuelta de la esquina 17 /.

Así, para iniciar 1930, más de 800 trabajadores agrícolas salen a las calles a protestar por la desocupación y el hambre. Los empleados públicos no reciben sus sueldos a tiempo y se comienza a gestar una protesta por el atraso de los pagos. El comunismo capitaliza el descontento social en muy corto tiempo, el partido se había fundado en Marzo de 1930.
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/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., Pp. 108-109.

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En esta época, se comienzan a recoger los amargos frutos del monocultivo del café, los productores, prefieren perder las cosechas en los árboles, en lugar de gastar en salarios para los campesinos, total parece que nadie quiere café en el exterior; la crisis económica es desbordada en caos político, el mayor y más violento registrado en el siglo. Para detener la agitación social, el Gobierno de Pío Romero Bosque, comienza a utilizar la represión.

Pero a pesar de sus intenciones, el doctor Romero Bosque se comprometió a efectuar elecciones libres y lo cumplió. En 1931, el ingeniero Arturo Araujo fue electo presidente de la república en la que ha sido calificada como la primera elección libre en el país.

En medio de este contexto se expresa el gran orador y periodista Alberto Masferrer, quien es recordado por su trabajo en el Magisterio y por su obra “el Minimun Vital”. Se define antiimperialista y anticomunista a la vez. Donde las pésimas condiciones de salubridad, educación vivienda y alimentación de la mayoría de los salvadoreños, que contrasta con la comodidad de pocos, es un tema recurrente en sus escritos 18 /.

De los personajes que figuran en la historia de la plástica nacional de este tiempo, es el español Valero lecha. Su legado más valioso fue la fundación de otra escuela en 1936, de la que surgirían un importante grupo de artistas como Julia Díaz, Raúl Elas Reyes y Noe Canjura.

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/ Silva Avalos, Héctor. Op. cit., P. 15.

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El desenvolvimiento del arte, presentaba tal situación que Luis Alfredo Cáceres Madrid, decía en una carta que las cosas de América no fueran interpretadas con técnicas importadas, y propugnaba porque las enseñanzas y logros de otros pueblos se asimilaran, pero que no se usaran mecánicamente porque esto no enriquece al creador sino que lo hace repetidor.

Cáceres Madrid, junto con Mejía Vides se ofrecieron para servir clases adhonores en la “Escuela Juan Francisco Wenceslao Cisneros”en vista de que el estado no podía pagar profesores de dibujo y pintura.

El único color que falta a la caja de pintura de Luis Alfredo es el “color social”, el “color político”, lo mismo que le faltó a Mejía Vides, Salarrué y Alberto Masferrer, debido a la filosofía hinduista que se respiraba en su tiempo 19 /.

Junto con la erupción del volcán de Sonsonate, las poblaciones de la zona occidental, inician su propia erupción, Juayúa recibe un contingente de más de 500 hombres armados con machetes y fusiles, quienes saquean las tiendas de alimentos y bebidas alcohólicas, pero del caos generado, se pasa a los asesinatos de algunos terratenientes y militares, de lo cual el Gobierno se encarga de “limpiar” el pueblo, para convertirse en una revolución bastante sangrienta. En 1932, Farabundo Martí es acusado de delitos de traición y rebelión y el primero de Febrero, a las siete de la mañana es fusilado, en una explanada al norte del Cementerio General.

A comienzos de 1932, el alzamiento de occidente (sobre el cual se montó el recién fundado Partido Comunista) hizo correr ríos de sangre. Y abrió los trece
19

/ Cea, Roberto. De la Pintura en El Salvador. P. 56.

24

años del gobierno martinista, época marcada por signos contrarios: la represión de las libertades ciudadanas y el austero manejo de la “cosa pública”. En 1933, el gobierno enfrenta una nueva crisis económica, se ha atrasado en el pago de la deuda externa, como con los salarios de los empleados públicos. En el campo, la convulsión social ha desembocado en la masacre del año anterior. El General Maximiliano Hernández Martínez, gobierna El Salvador, sus dotes dictatoriales le crean enemigos, ya que pocas veces retrocede ante sus reclamos; esa testarudez cuesta asesinatos políticos y dos baños de sangre a El Salvador (1932 y 1944).

Pero de 1935 a 1938, El Salvador vive bajo la dictadura de Martínez. Precios y salarios congelados, poco endeudamiento externo y reformas sociales, limitación de las libertades constitucionales y constante censura a la prensa. La represión y la ausencia absoluta de democracia completan el cuadro 20 /.

Pero con la fundación de la Academia de Valero Lecha surgen un grupo importante de artistas, donde pareció que algunos optaron por fijarse más en ellos que en su entorno social, en medio de la crisis nacional que se enfrentaba, a diferencia del grupo de “los Independientes”. En el reflejo de las pinturas de algunos artistas se acentuó el alejamiento de nuestra luz, y los intereses nacionales; algunos se modernizaron sin tener ningún sentido crítico.

Don Valero mencionaba que no comprendía como los muchachos, que surgieron a la vida de la pintura dentro de esta realidad, gozando, gustando, admirando la luz y la naturaleza, cuando salen y regresan, ya no reflejan en su

20

/ Serrano Alvarenga, Roldán. Op. cit., P. 17

25

arte todo esto que fue lo nutricio, lo salvadoreño parece estar ausente de su emoción artística.

Aunque la tradición se va transformando y a ello se coadyuvan los creadores que señalan etapas, donde existe la tradición de ruptura, que es dejar de ser pasivo para pasar a la acción de una identidad nacional, aportando mas elementos al patrimonio de un pueblo, tomando una nueva actitud para hacernos ver lo que siempre hemos tenido; pero antes de ello, ya estudio su medio y su tradición para romper con ella enriqueciéndola. Para ser coherente, se debe renunciar a la comodidad que produce lo ya conocido como expresión creadora, y lanzarse la nueva lumbre de todos los seres que habitan El Salvador.

Así lo mencionaba Camilo Minero en una carta que hizo llegar a los jóvenes salvadoreños, donde pronunciaba que el arte impersonal, sin estilo propio es la expresión de una lamentable ignorancia estética. El arte ha perdido su autenticidad americana. El arte en Centro América no representa actualmente un papel importante en América Latina, ni como buena imitación de las corrientes importadas. Precisamente, la pintura en El Salvador es difusa, porque carece de sello distintivo y no se ha afirmado un estilo moderno característico del siglo veinte centroamericano.

El San Salvador de entonces todavía era rural en muchas de sus manifestaciones culturales, donde los pocos que viajaban al extranjero, podían adquirir obras de arte de pintores malos, pero europeos; este mal gusto e incultura, eran herencia de sus antepasados semi cultos, que iban a Europa a hacerse un retrato realizado por los alumnos de algún maestro. Esta mala herencia fue la que trató de evitar Julia Díaz y quienes la acompañaron con su Galería Forma, pero la modernidad 26

del ambiente que implementaba el régimen de entonces, los atrapó de alguna manera y muchos de sus postulados se perdieron. Es una gran lucha la de Julia Díaz, no solamente en su vertiente de animadora cultural, sino también en su trabajo creador.

Al respecto de la identidad Elas Reyes, escribía al pintor que dejara de ser una derivación, un imitador de istmos, que tomará conciencia de lo suyo, en la medida de sus posibilidades. Y que la obra no sea un simple eco de lo que los artistas famosos hacen en los centros artísticos. En cambio, Salarrué se presentaba como un creador en casi todas las manifestaciones del arte, aunque su vocación de escritor es la que más sobresale. La influencia literaria de Salarrué es el Costumbrismo, trascendiendo a las descripciones detalladas, en su lugar da rienda suelta a la imaginación y a la fantasía. Salarrué maneja un nuevo lenguaje y estructura literaria, pero también logra perfilar una nueva generación de cuentistas en el país. La visión pictórica de Salarrué estuvo en un primer momento en el movimiento llamado Indigenista, pero se separó de él cuando algunos pintores cayeron más en la decoración que en la creación a fondo de una expresión nacional.

El pasado más antiguo de El Salvador se hace visible a principios de la década de los 40s. Los hallazgos de piezas eran bastante frecuentes y la arqueología deja de ser una práctica de recolección de objetos e inicia el desarrollo como disciplina que ayuda a vislumbrar las formas de vida de las antiguas civilizaciones.

27

En 1940, se inicia una época de excavaciones intensivas en casi 200 sitios arqueológicos, en manos de dos arqueólogos estadounidenses: John Dimick y Maurice Ries.

Los integrantes de la Asociación de Amigos del Arte (A.A.A.) terminaron sus actividades, cuando en una exposición el dictador Hernández Martínez, mandó a poner en el sitio principal un busto suyo, mal realizado por un artista extranjero venido al país, los conocedores de arte se opusieron al deseo del dictador, lo cual lo predispuso contra la asociación, maniobrando en contra de ella 21 /.

En 1942, los cafetaleros dejan de acompañar la gestión de Martínez en la opinión pública y la paciencia del país no da más, el ejercito se levanta contra el y una huelga civil lo saca de la presidencia en 1944. Hubo un brote de energías democratizadoras, frustrado por el miedo de los intereses fuertemente arraigados. El cambio más importante de los trece años de dictadura fue la sustitución de un civil por un militar en la presidencia de la República, pues a partir de Hernández Martínez es que las Fuerzas Armadas asumieron directamente la conducción del estado, hasta comienzos de la década de 1980.

Luego, asume el poder el general Salvador Castaneda Castro, quien concluirá en 1948 con un golpe de estado, que dio origen a uno de los dos grandes textos normativos de nuestra vida política: la Constitución de 1950.

El golpe de los Mayores en 1948, lleva a personas con una mentalidad moderna, pasar de una economía de base agraria a otra con un sector industrial urbano y
21

/ Flores Alvarenga. El Salvador y las Artes. Pp. 28-33.

28

cambia la situación nacional y propicia una nueva etapa de desarrollo. Así, la caída del dictador Martínez, marca el inicio de un renovado impulso en las letras salvadoreñas. En 1944 surge “La Generación del 44”, que hace de la poesía un grito de reclamo, proponiendo luchar por mejorar las condiciones del hombre sumido en la pobreza; también espiritual, con acciones que propicien la pintura, la escultura, la música y otras actividades culturales. Es conformado inicialmente por Oswaldo Escobar Velado, Matilde Elena López, Antonio Gamero, Alfonso Morabe, Cristóbal Humberto Ibarra y Carlos Lovato.

Miembros de la Generación comprometida

Para entonces, se vive con una coyuntura económica favorable, basada en los buenos precios del café. Los tiempos de crisis han pasado y la gente espera cambios con “El Día de Jubilo” y Oscar Osorio en el poder. A partir de la Segunda Guerra Mundial, El Salvador ve valorados sus productos de agro exportación, en una economía mundial que se libera de las restricciones originadas por tal conflicto 22 /.
22

/ González Ruiz, Ricardo. El Salvador de Hoy. P. 52.

29

Bajo estas condiciones nacionales, la mayoría de pintores que afinaban su instrumental expresivo por los primeros años de la década de los 50s, fueron becados al exterior, para que también se modernizaran aunque algunos se europeizaron. A varios de ellos les quedaron en la retina las veladuras, los colores mates y oscuros de cierta zona de la pintura europea, a donde fueron a estudiar. El color también es dramatismo y esto lo pone el hombre, teniendo presente el paisaje humano como el paisaje físico, es aquí donde José Mejía Vides, Salarrué y Luis Alfredo Cáceres Madrid han dejado una obra aleccionadora.

Las publicaciones de ese entonces, como “letras de Cuscatlán”, “síntesis” y “cultura”, les publicaban fotografías de sus obras y algunos reportajes de su labor; pero estas publicaciones prestaban más atención a las producciones extranjeras.

Una de las más populares caricaturas durante la década de 1950 fue la de “Juan Pueblo”, que apareció en el periódico Tribuna Libre. La figura eminentemente popular era acompañada de versos compuestos por intelectuales con una gran percepción de las peculiaridades del humor nacional. Siempre hacían alusión a los acontecimientos del día, con una mezcla de picardía y de sentido común oportunista que causaba mucho impacto 23 /.

Mientras la Guardia Nacional y la policía desatan una represión, encarcelando a obreros, estudiantes y particulares. Es una captura masiva, que tiene como resultado la desarticulación de una gran parte de la organización opositora al
23

/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., P. 195.

30

gobierno, lo cual se traduce en la perdida irremediable de una oportunidad para la democracia y que resulta decisiva para la configuración de un autoritarismo militar. Así, durante los años 50s, predomina una política que se proclama revolucionaria, pero que en los hechos se distingue por ser autoritaria. En 1954 la elecciones fueron declaradas a favor de José Maria Lemus, pese a las sospechas de fraude que esta elección provocó, Lemus inició su gobierno con gestos conciliatorios hacia sectores sociales no vinculados con el partido oficial (PRUD), derogó la ley de defensa del orden democrático y permitió el retorno de los exiliados 24 /.

Así, a mediados de los 50s, algunos literatos y pintores han regresado del exterior. Los que aparecen por 1955, buscan una tribuna donde difundir sus ideas, pensamientos y emociones. Comienzan a publicar en el Diario Latino una página responsabilizada por el Círculo Literario Universitario. Optan por autodenominarse “La Generación Comprometida”. Su declaración de

compromiso señala: “Para nosotros la literatura es esencialmente función social, saber que la obra de arte tiene necesariamente que servir, que ser útil al hombre de hoy”. Entre sus integrantes están: Roque Dalton García, Roberto Armijo, Fernando Melara Brito y José Roberto Cea.

Con la fundación de la primera Galería de arte en 1958, por la pintora Julia Díaz, el desarrollo de la plástica se internacionaliza y mercadea, adquiriendo un valor económico.

En esencia, se tuvo para los artistas una apertura más grande para realizar el oficio y su comercio pictórico, debido a que sus experiencias europeas y
24

/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., P. 196.

31

mexicanas tenían que manifestarse de alguna manera en este país que los envió a estudiar para que enriquecieran una tradición pictórica; así en medio de la economía de mercado aparecieron las galerías, implicando el negocio de la obra creadora. La democracia fingida acaba siendo un juego en el vació. Y eso se hace aun más patente luego de los golpes de Estado de 1960 y 1961, cuando se abre una nueva fase del autoritarismo, signada por otra contradicción: apertura limitada de espacios políticos y rechazo creciente a cualquier opción que reduzca el control militar del poder. La década de 1960, llena de optimismo por el proceso de integración centroamericano, fue sustituida por la década de 1970, plena de crisis y avisos de las tremendas convulsiones que golpearían a toda la región a partir de 1980 25 /.

Paralelo a la formación de la Escuela de Valero Lecha, estaba un grupo de artistas denominado “Los Independientes”, quienes se habían formado en la institución liderada por Imery, y que no estaban a favor de un academicismo cerrado, como el que recibían los alumnos de Lecha. En medio de esa oposición la pintora Julia Díaz funda la Galería Forma, en 1955.

La Generación Comprometida se consolida entre 1956 y 1966. En ese tiempo, forman grupos literarios y publican el trabajo en periódicos y revistas. Al final de la década se separan como equipo, pero no pierden su identidad y continúan dominando las letras salvadoreñas. La mayoría de sus integrantes es acusada de responder a principios más políticos que estilísticos y de abjurar contra el pasado y todos sus valores, y en el peor de los casos, es acusada de activismo político sedicioso. Muchos conocerían el exilio o la cárcel, o ambas cosas.
25

/ Méndez, Joaquín. Sucesos Comunistas. P. 33.

32

Por estos días, se vive un ambiente político, que desafía al poder oficial y el recorrido de bonanza comienza a bloquearse. La mayoría de centroamericanos vive en extrema pobreza. En este año, comienzan las escenas de la guerra Hondura-Salvadoreña, dejando al país con nuevos problemas: la salida al mercado Hondureño se cierra y un número importante de salvadoreños regresa al país.

Los problemas sociales y políticos, derivados de la condición económica, regresan a dañar más las bases productivas. La vida política del país es un callejón sin salida, con acciones guerrilleras, represión, cierre electoral y llamados a la insurrección. La tierra esta en pocas manos, el Presidente Molina se compromete a realizar una transformación agraria, pero solo lo intenta y se hecha para atrás.

La apuesta por una solución militar, agudiza la crisis económica, la destrucción física del país y del tejido social, reflejándose en el presupuesto nacional. La guerra se convierte en el centro de la vida de los salvadoreños, mes a mes se renueva el estado de sitio y con ello, la suspensión de los derechos constitucionales.

Ya en el conflicto (una guerra revolucionaria con la contrapartida de una defensa contrarrevolucionaria), se suceden tres años de régimen de facto, el gobierno simbólico de Magaña y el quinquenio de Duarte, en el que se trenzan arbitrariedad y democratización.

33

Para 1970, la década nace con un fraude electoral por parte del coronel Molina, un intento de golpe de estado, un movimiento guerrillero y un sin numero de nubes negras para el futuro, comienza a generarse un espiral de violencia que se recrudecería en los próximos años.

Los problemas sociales y políticos derivados de la condición económica, regresan a dañar más las bases productivas. La violencia en las calles, pero sobre todo las huelgas y los atentados incendiarios contra algunas industrias, arruina el clima de negocios. El recién nombrado arzobispo de San Salvador, Oscar Romero, se encarga de denunciar en plena homilía dominical las acciones de los cuerpos de seguridad.

Las reformas sociales fracasaron al no prosperar la transformación agraria de 1976, mientras que la represión no logro controlar la creciente oposición al gobierno, sino que aceleró todavía más el deterioro de la situación. En ese contexto, nuevas organizaciones sociales fueron desplazando a los partidos políticos tradicionales. Todas las instituciones civiles fueron afectadas por este proceso, incluyendo las vinculadas con la educación y la Iglesia Católica, dentro de un conflicto de mayores dimensiones.

Así, la década de los 70s fue un período de grandes ansiedades públicas y de diligentes preparativos subterráneos de una esforzada y crujiente preparación para la guerra de los 80’s
26 /.

Desde la época de los petrograbados, hasta la

mitad del siglo XX, los artistas no se habían enfrentado con el dilema de reflejar el descontento y dolor, que se experimento a partir de los años ochenta, donde la enseñanza artística, se limitaba a las Academias de Rosa Mena Valenzuela y
26

/ Lindo Fuentes, Héctor. Op. cit., Pp. 240-243.

34

Miguel Angel Orellana. Luego nacieron nuevas Galerías y Certámenes. Unas cincuenta figuras destacan de esta época gloriosa, entre ellos: Roberto Huezo, Antonio García Ponce y César Menéndez.

La libertad de pensamiento, no es un derecho preciado en esta época. Las restricciones a la pluralidad de expresiones políticas, tiene también su efecto en el ámbito cultural.

La producción literaria comienza una curva descendente, producto del cierre de algunos espacios. Debido a la intervención de la UES, muchos escritores adquieren la condición de exiliados. Las editoriales del Estado y de las universidades no editan nuevos libros. La poesía de denuncia es compartida por jóvenes como: Miguel Huezo Mixco, Mario Rodríguez Díaz, Roger Lindo, Nelson Brizuela y Roberto Quezada.

La mayor guerra del siglo en El Salvador está en su apogeo, y la apuesta por una solución militar agudiza la crisis económica, la destrucción física del país y del tejido social, reflejándose en el presupuesto nacional. La sequía, los paros de transporte, sabotajes a la economía y la corrupción gubernamental agudizan la crisis.

Pero ningún factor, modifica tanto a El Salvador, como el gigantesco desplazamiento de población registrado en los 80s. La base de la economía agro exportadora comienza a declinar y crece el sector de los servicios, comercial o financiero.

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La cultura y el estilo de vida también cambian, las modas y los patrones de conducta norteamericanas pernean a los salvadoreños.

La aventura guerrillera de Noviembre de 1989 empuja a las dos partes hacia una salida inevitable: la negociación. Al llegar la paz, el 16 de enero de 1992, hay un cambio insospechado de escenario. La violencia ha salido derrotada de la guerra, y la posibilidad real de una democracia franca surge por primera vez en el país. En ese camino, existen tres gobiernos al hilo de la derecha en el poder: el de Cristiani, Calderón Sol y Flores.

En 1992 se firma un acuerdo de paz que ha costado a El Salvador diez años de guerra y dos de negociación. Los acuerdos firmados en Chapultepec, México, fueron un claro ejemplo de cómo una democracia puede generar mecanismos de auto corrección y rediseño de su desarrollo histórico.

Acuerdos de Paz

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El proceso del siglo ha sido pedregoso. Al observar el friso de los que fueron y de los que pudieron ser gobernantes, quedan muchas interrogaciones ya sin respuesta. Como si personajes como Miguel Tomas Molina, Arturo Romero o Reynaldo Galindo Pohl hubieran llegado a ser presidentes en sus respectivos momentos. Al final del Siglo, El Salvador ha vivido una transformación democrática impresionante. Los políticos dirimen sus diferencias con ideas y con iniciativas legales. Las libertades individuales se respetan, aunque el viejo problema social persiste, se enfrenta con opciones distintas y con practicas democráticas. Pero será muy importante para las actuales y futuras generaciones recordar que la paz y la incipiente democracia que se vive en el país han costado mucho esfuerzo y sacrificio y ha tomado tiempo. Fortalecer y proteger ambas será el gran compromiso de los salvadoreños del mañana.

En la era del postmodernismo, la historia de las artes ha llegado a ser moda y el artista retoma el trabajo de Leonardo, Caravaggio, Raphael y otros, como un estilo de replantear su actualidad. El desarrollo crucial del arte contemporáneo mundial está en el impacto de la teoría posmodernista, en el quehacer del arte y el alcance de la fotografía y las técnicas de medio de comunicación, como modelos poderosos de expresión artística.

El arte Moderno, presenta una estructura diferente, que aun no ha sido revelada en ninguna de sus dimensiones y que se encuentra conectado a una fuerza misteriosa, indefinida y obscura 27 /.

27

/ Silvia Avalos, Héctor. Op. cit., Pp. 18-23.

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SINTESIS
La vida cotidiana sólo es posible gracias a la experiencia que se ha ido acumulando por medio de la memoria. La historia es la gran memoria colectiva de los hombres, acumulada en el transcurso de los tiempos; por eso su conocimiento es necesario para la liberación de la humanidad.

Lo expresado, crea un entendimiento acerca de la historia del arte y los acontecimientos del Siglo XX en El Salvador, lo cual deja conocer que en estos últimos cien años, el arte puede llegar a ser interpretado por cualquier entendido en la materia o por un espectador en cuanto a su significado, pero nunca se conocerá con seguridad, la verdadera intención del artista.

En estos días, estamos al borde de la vanguardia moderada, de tradición marcadamente renacentista, debido al continuo rechazo que existe en nuestra sociedad, de los movimientos extremistas del arte.

La pintura de esta fecha, se encuentra representada por Rodolfo Molina, Antonio Bonilla, Sonia Melara, Gilberto Arriaza, el grupo Wixnamicxin, Mayra Barraza, Oscar Soles, Walterio Iraheta, Ronald Moran, José Rodríguez, entre otros.

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Los pintores salvadoreños se han movido entre el mercado de valores impuesto y las corrientes extranjeras, como claros productos de un medio neocolonizado; donde algunos se han preocupado por pintar para el único sector que puede adquirir sus objetos de cambio. Lo cual, en vez de permitirles experimentar a fondo en su labor pictórica , el hecho los ha absorbido o neutralizado en sus expresiones pictóricas, dejando a un lado una real visión creadora, aunque siempre en esta misma historia, existieron pintores profesionales y responsables de su labor creadora, que dejaron un trabajo rescatable, democrático y popular.

El inicio de esta tendencia variada en el arte salvadoreño, está matizado de otros conceptos que son exteriores a él, como: la formación política de los pueblos del istmo Centroamericano y las profundas relaciones que aun se mantienen con Europa y México, lo cual permite una marcada influencia de ambas en la región.

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CAPITULO II
ANTECEDENTES DE LA PLASTICA PICTORICA -DESDE 1900 HASTA 2000La firma de la independencia en 1821 no sólo determino el futuro político de Centro América, este suceso también fue clave en el desarrollo de las artes plásticas, cambia no sólo el estilo, sino también los motivos: se busca una nueva iconografía que identifique el rechazo hacia la cultura de dominación expresada en el estilo barroco y de alto contenido cristiano.

Así, la tendencia de pintar bodegones cobro auge en el siglo XIX como efecto de la industrialización. Los pintores nacionales representan la realidad tal cual la ven, pero también dan rienda suelta a su imaginación.

Para finales del siglo XIX, en el oficio de pintor destacaron nombres como: Pascasio González, Marcelino Carballo, Wenceslao Cisneros y Carlos Alberto Imery.

La pintura nacional se inicia de forma casi legendaria, con un hombre del que poco sabemos: Francisco Wenceslao Cisneros (1825-1878), quien cultivo el paisaje y los retratos. Pero Cisneros es algo así como una leyenda que se desarrolla en el extranjero, en tiempos en que la comunicación no era nada fácil 40

y su historia poco deja entrever al creador quien nació en San Salvador, cuatro años después de nuestra independencia y por lo tanto, ciudadano de las Provincias Unidas de Centro América.

Cisneros es, en su forma y expresión, un europeo, así se dice y puede deducirse fácilmente de sus estudios y de la moda imperante en la época.

Las Hijas de Lot (Wenceslao Cisneros)

Pascasio González ( 1848-1917) y Marcelino Carballo ( 1874-1949 ), son algunas veces copiadores de estampas y otras paisajistas y en muy pocas ocasiones, alcanzan la connotación de artistas, en el sentido moderno del termino. Y sobresalen con la decoración de la primera Catedral Metropolitana, que se incendio en 1951.

41

Carballo se especializó siempre en la realización de santos y todo tipo de imágenes religiosas, de las cuales tallo algunas en madera, como el San Roque que se conserva en la iglesia de Zacatecoluca. Fue un gran colorista, con un ligero profesionalismo y mucho de ingenuidad, sus copias de estampas son bien ejecutadas y graciosas, siendo algo superior en sus paisajes de cierta emoción ingenua, pero bien elaborados.

Familia González (Pascasio González)

El Palacio Nacional es una de las más importantes construcciones de El Salvador y representa la fortaleza del Estado, que quiso plasmar ante la sociedad en aquellos años; construido entre los años de 1866 – 1870 para que fuese sede de las oficinas de gobierno.

42

Destruido en 19 de marzo de 1873 por el “Terremoto de San José”; fue reconstruido, pero en 1889, el Palacio Nacional fue incendiado y consumido a cenizas; en dicho incendio se perdieron los archivos históricos nacionales, objetos de arte, esculturas de Don Pascasio González y óleos del pintor Francisco Wenceslao Cisneros. El cual fue construido cuando era Gobernador el Lic. Francisco Dueñas con la dirección, vigilancia y control ejercida por los ingenieros salvadoreños José E. Alcaine y Gral. José Maria Peralta Lagos, y como maestros de obra, el Arquitecto, escultor y pintor Don Pascasio González.

El presidente Francisco Dueñas creó por primera vez en El Salvador, con buena organización, material de enseñanza y personal competente, la Academia de Bellas Artes, con sus secciones de Música, Pintura y Escultura, siendo su primer Director Don Manuel Letona; fungió como profesor de litografía el excelente dibujante Don Augusto Feussier 28 /.

Hace 100 años la pintura salvadoreña dejó de ser anónima, las obras con nombres de autores empezaron a conocerse en una sociedad recién independizada de España.

El camino en ese entonces era azaroso: la ausencia de centros de formación artística hizo que los pintores se encarrilaran tardíamente al ritmo de las escuelas y tendencias provenientes de la Europa de inicios del siglo XX. Las temáticas de entonces, estaban relacionadas con paisajes de la campiña europea y retratos de personajes de élites.

28

/ González Sol, Rafael. Datos Históricos sobre la pintura en El Salvador. Pp. 40-41.

43

Si bien la tradición católica era un pilar fundamental, la temática religiosa parece estar ausente en los inicios de la pintura académica.

Sin embargo, todas las generaciones de artistas plásticos pasaron por períodos difíciles de luchas, de tocar puertas para lograr una beca, de “regalar”sus cuadros para poder comprar un tubo de pintura, en fin, de ir contracorriente. Pero esta decidida voluntad de trabajo, tampoco puede desligarse de ayudas anónimas, de colaboraciones de empresas privadas y grupos culturales, cuya fusión se oriento especialmente al apoyo de los pintores, tanto en las viejas generaciones como en las nuevas. Y así precisamente se fueron formando “décadas” de pintores, donde los talentos demostraron que la constancia es capaz de alcanzar cualquier meta 29 /

Fue Marcelino Carballo, quien enseñó los rudimentos del dibujo y la pintura a un grupo de alumnos esporádicos que aprendieron verdaderos rudimentos y que dieron frutos; debido a la fuerte vocación de los que llegarían a ser los enormes precursores, incansables luchadores y enamorados de su arte y sobre todo al empeño que les llevó a buscar el conocimiento fuera de nuestras fronteras.

Uno de esos buscadores de la belleza y del conocimiento en tierras lejanas fue Carlos Alberto Imery (1879- 1949), quien ocupa un lugar muy singular en la historia de la pintura de El Salvador.

En el taller de Carballo, Imery aprendió a pintar santos y vírgenes para adorno de las iglesias pero se sentía oprimido y por su cuenta se dedica a pintar la
29

/ López Vallecillos, Italo. El Periodismo en El Salvador. Pp. 187-189.

44

naturaleza y a estudiar la figura humana. De esta búsqueda es su primera exposición realizada en uno de los salones de la Marmolería Ferracuti. En 1903 le es concedida una beca para realizar estudios en Roma y se matricula en el Real Instituto de Bellas Artes de Roma en 1904, con 25 años de edad y alguna experiencia como pintor. Tiene de compañero de estudios a Miguel Ortiz Villacorta (1887 – 1963).

Estos pintores se impregnan del oficio europeo de pintar, adquieren las técnicas más depuradas de la época, afinan su instrumental expresivo y después de algunos años de vivencias en Europa regresan al país.

En 1911, Imery está de nuevo en San Salvador, trae sus cuadros “Campesina Italiana”, “Alrededores de Roma”, “Campiña Romana”, “Gitana”, entre otras, y realizó exposiciones en las vitrinas de las casas comerciales porque no había galerías para tales exposiciones. Así, decide fundar en su casa la Escuela de Artes, que se puede tomar como la primera de esta índole, donde se forjaban pintores en el sentido estricto de la palabra y no talleres donde se dedicaban a crear maestros de obras imitadores de estampas, o de imágenes religiosas antes que Academia de Pintura.

Es imposible pensar que el desarrollo de la plástica nacional hubiera alcanzado algún avance si no hubiese sido por esta importantísima institución, como lo fue la Escuela de Artes, que de alguna manera inserta al país en la modernidad práctica. Esa primordial importancia se percibe claramente a través de sus frutos para las artes con los primeros maestros de la pintura nacional, donde destacan: José Mejía Vides, Luis Alfredo Cáceres, Camilo Minero, Carlos Cañas, Luis Ángel Salinas, y Julio Hernández Alemán. 45

Esta Academia, fue fundada como un esfuerzo privado, aunque un año después recibió ayuda oficial, nombrándosele Director de lo que en 1912 se llamó Escuela de Dibujo y Pintura, en la cual Imery era el único personal administrativo y docente.

Ya en 1913, el Presidente Constitucional de la República Carlos Meléndez, decretó la creación de una “Escuela de Artes Graficas”, por cuenta del estado, para la enseñanza gratuita de dichas artes, en la que podrían ingresar jóvenes de ambos sexos 30 /. La labor didáctica de Imery, lo alejó un poco de su trabajo creador, a más de un centenar llegan los cuadros que pinto. En su labor creadora trajo de Europa las técnicas que aprendió en Italia, España y Francia, esta mezcla hispano-romana la

encontramos en el cuadro “Plazoleta de las Hierbas”. Con esta visión vino al país, y pinto muchos paisajes que si bien es cierto son salvadoreños, su tratamiento pictórico esta impregnado de clima europeo, y no podía ser de otra forma, Imery, como artista, estaba buscando expresar lo nuestro pero su instrumental pertenecía al coloniaje, así apareció el mestizaje en algunas de sus expresiones.
30

Plazoleta de las Hierbas (Carlos Alberto Imery).

/ Cea, José Roberto. De la pintura en El Salvador. P. 75.

46

Imery, fue un maestro que se entrego a enseñar no sólo en las aulas, sino también en sus cuadros; pinturas que enseñan como era el oficio de pintor, como enseñaban el oficio de pintor en la Europa que el vivió 31 /

Durante la administración del Presidente Dr. Pío Romero Bosque, y por iniciativa del Dr. Max Olano,

Subsecretario de Instrucción Pública, se fundo la segunda Academia de Bellas Artes, de la cual fue Director Miguel Ortiz Villacorta, quien a pesar de sus estudios en Europa nunca olvidó el paisaje de su tierra y sus características de luz y sombras. También impartieron clases José Mejía Vides y Valentín Estrada.
Paisaje (Miguel Ortiz Villacorta)

En realidad, no funcionó como Academia de Bellas Artes, sino como un taller más en el que estudiaron algunos alumnos, pero por el poco tiempo de su funcionamiento no dio los frutos esperados y fue cerrada por falta de fondos para su mantenimiento.

Pese a su vida un tanto bohemia, Ortiz Villacorta realizó una obra pictórica valiosa manifestada en su dominio de la técnica del retrato y del paisaje, en algunos de los cuales se siente y se mira su fuerza, que ya había dejado atrás la influencia de los coloristas italianos, sus maestros de Roma, así como el colorido y la luz de aquellas latitudes, aunque se notaban en el tratamiento de su obra la
31

/ Serrano Alvarenga, Roldán. Hablemos del Milenio. P. 62.

47

presencia de las técnicas académicas europeas que aprendió muy bien. Ortiz Villacorta logró ser espontáneo y natural, miró con ojos desenfadados y apremiantes nuestra realidad, así como la realidad de los otros países centroamericanos, que visitaba constantemente 32 /.

Mención aparte merece el maestro Valero Lecha (1894- 1976), quien nacido en España hizo de esta tierra su segunda patria, ya que llegó en 1919 en la Compañía Dramática de Mercedes Navarro, donde preparaba los interiores o decoraciones para algún drama, con dominio de la perspectiva, luz y sombra.

Para 1936, había fundado la “Academia Valero Lecha”, luego de que se produjo la revolución en España y no se podía trabajar mas ahí, artísticamente hablando. Se dice, que Don Valero era un hombre entregado a enseñar, aun cuando trataba de encasillar a sus alumnos en moldes academicistas, en lo humano, era un hombre excepcional.

De la Academia de Valero Lecha, surgieron durante un poco mas de tres décadas, grandes artistas como Noe Canjura, Julia Díaz, Raúl Elas Reyes, Mario Araujo Rajo, Miguel Ángel Orellana, Antonio García Ponce, Rosa Mena Valenzuela, Mauricio Mejía, los hermanos Crespín y otros. La extensa obra de Don Valero, de corte académico, se encuentra en museos nacionales y extranjeros y en colecciones privadas, pero su obra más admirable es la enorme contribución que hizo al desarrollo del arte nacional, un aporte que aun sigue rindiendo frutos a través de sus innumerables alumnos 33 /.

32 33

/ Quiteño, Serafín. Tórrido Sueño. Pp. 34-35. / Salazar Retana, Luis. Pintura Contemporánea. Pp. 31-32.

48

La

Academia de Valero Lecha fue como tal, por de los 1968,

terminada gobernantes

salvadoreños

cuando unieron a esa institución, la Escuela Nacional de Artes Graficas Carlos Alberto Imery y al

Departamento de Artes Plásticas de la Dirección General de Bellas Artes, en un solo departamento que constituiría con otros de otras disciplinas como teatro y música, el Centro Nacional de Artes (CENAR), con un Bachillerato en Artes.
Vendedoras de Morro (Valero Lecha)

La contracorriente de la escuela de Valero Lecha la conformó un grupo de alumnos egresados de la Escuela Nacional de Artes Gráficas. La obra de este grupo estaba en contra del academicismo y más comprometida con la realidad social y se denominaron “Los Independientes”entre ellos sobresalen: Camilo Minero, Luis Ángel Salinas y Carlos Cañas.

Las mujeres también surgieron con las academias en los años treintas. Destacan Ana Maria Álvarez, Violeta Bonilla, Maya Salarrué y Zelie Lardé.

Paralelo, a la Escuela de Lecha estaba un grupo denominado Los Independientes, quienes se habían formado en la institución liderada por Imery. Ellos no estaban a favor de un academicismo cerrado como el que recibían los

49

alumnos de Lecha. En medio de esa oposición, la pintora Julia Díaz, quien fue alumna de Lecha, funda en 1955 la galería Forma 34 /.

Salvador Salazar Arrué (1899-1975), más conocido como Salarrué, es toda una figura tanto en lo literario como en lo pictórico. En 1916 obtuvo una beca, concedida por el gobierno salvadoreño y partió hacia los Estados Unidos de América a estudiar en “Corcovan School of Art”. Se dedicó a plasmar en los lienzos el carácter misterioso de nuestra identidad nacional. En esa búsqueda también llega a la abstracción basado en la filosofía hinduista. Salarrué participó del movimiento llamado Indigenista, desarrollado en las primeras cuatro décadas de este siglo, pero se apartó de él, cuando algunos pintores optaron mas por la decoración que en la creación profunda.

Salarrué fue Agregado Cultural a la Embajada de El Salvador en Washington y en 1964 fue nombrado Director General de Bellas Artes en San Salvador de donde presentó su renuncia un año después por falta de apoyo del gobierno de entonces, a sus planes y programas.

Su obra es extensa y variada, con una creatividad que se aleja de lo normal y que lo hace ingresar por medios místicos con temas extraídos de sus imágenes mentales y de la exuberante naturaleza salvadoreña, en donde el colorido juega un papel muy importante.

Por los años 10s a los 40s, se produce en El Salvador un movimiento integral que busca con visión romántica la identidad nacional ante lo decadente que ya era para nuestra realidad el modernismo del “Art Nouveau”. En este movimiento
34

/ González Sol, Rafael. Op. cit., P. 50.

50

participan pintores, escritores y algunas personas interesadas en cooperar al desarrollo de la cultura en nuestro país y se organizaron en la Asociación de Amigos del Arte (A.A.A.) que realizo conferencias, recitales, charlas y exposiciones de artes plásticas 35 /.

José Mejía Vides (1903-1993), logró superar los colores mates y oscuros de cierta zona de la pintura europea, adonde fueron a estudiar algunos pintores salvadoreños y rescató el dramatismo del color poniendo su visión de mundo, ha dejado una obra aleccionadora a través de su obra pictórica, escultórica y de grabador, debido a que afinó su instrumental expresivo en México y su obra tiene alguna reminiscencia de la escuela mexicana de pintura, pero poco a poco fue afinando su visión en lo salvadoreño, para producir una obra magnifica.

Mejía Vides es uno de los pocos pintores que han sido fieles a su expresión nacional; en la búsqueda de la identidad nacional, de lo que somos, como es nuestro paisaje físico y el paisaje humano. Se considera que su gran aporte es la aplicación del color al paisajismo y una depuración autentica del dibujo. En sus cuadros, los indígenas eran los protagonistas pero rodeados de un paisaje ideal, sin cuestionar las dificultades de una raza a la que históricamente se le ha negado su propia identidad.

Durante sus primeros años, Mejía Vides acude a las fuentes del post impresionismo y del puntillismo, que abandona en su obra tardía en la que se aprecia un juego de geometrías y un dominio ya depurado de la transparencia y del color violeta.; fue él quien irrumpió con el grabado en las artes plásticas

35

/ Cea, José Roberto. Op. cit., P. 80.

51

salvadoreñas. Dirigió la Escuela Nacional de Artes Graficas Carlos Alberto Imery, a finales de los años 40.

Con la obra de Mejía Vides culmina una etapa en el desarrollo de la pintura nacional hecha por los pintores nacidos a fines del siglo XX, y por los de principio de éste como la de Luis Alfredo Cáceres Madrid, quienes empezaron pintando lo de aquí, pero con visión europea y poco a poco fueron marcando pinceladas con colores, a una manera de tratar lo propio 36 /.

Luis Alfredo Cáceres Madrid (1908-1952), salido de la Escuela de Carlos Alberto Imery y director de la misma, de 1951 a 1952, es un pintor que fue siempre tras la belleza de la creación y de las mujeres hermosas. Creía en un futuro arte americano, un arte para el mundo, donde los motivos y las técnicas fueran autenticas y no importadas. Y esto no era porque se olvidara que no se tenían que tomar en cuenta las enseñanzas y los logros de otros pueblos y sus creadores, sino porque propugnaba que estas enseñanzas y esos logros se asimilaran, que no se trasplantaran o usaran mecánicamente porque esto no enriquece al creador, sino que lo hace repetidor.

Cáceres Madrid, creía en un futuro arte americano: sencillo, fuerte, trascendental. No tenía escuela determinada ya que ninguna vanguardia lo satisfacía y prefería estudiar los clásicos hasta llegar a ser considerado, junto con Mejía Vides, los orientadores de la mayor parte de la generación del 44.

La experiencia de los pintores mencionados anteriormente, y la de los que les siguieron en el oficio, hacen pensar que no se debe renunciar a lo que se puede
36

/ Cornejo, Jorge A. El Salvador y el Arte. P. 34.

52

aprender en otros pueblos pero debe existir una identidad en el sentido que el arte es universal, en tanto que presenta lo esencial de un pueblo, lo íntimo de un hombre en su contexto, lo humano, para de ahí ser expresado en todos sus niveles. En cambio, cuando un pintor se dedica a copiar lo de otros, se somete a los deseos que ya ha creado la sociedad, y se convierte en un conformista que se niega su propio lenguaje y el goce del arte 37 /.

La mayoría de pintores que afinaban su instrumental expresivo por los primeros años de de la década de los 50s, como: Camilo Minero, Luis Ángel Salinas, Cesar Sermeño y Mario Escobar fueron becados para estudiar en México; mientras que Carlos Cañas, Julia Díaz, Raúl Elas Reyes y Noé Canjura, fueron enviados a Europa. El 23 de mayo de 1958 Julia Díaz, fundó la galería Forma, la primera de su especialidad fundada en El Salvador y nombrada Museo Forma el primero de marzo de l983, y que posee lo que se ha nombrado, la colección nacional de obras de arte y con la cual logró imprimir valor económico a la obra de arte.
Trabajadores (Julia Díaz)

La obra de Julia Díaz es conocida a nivel internacional y se caracteriza por una suavidad y técnica inusual. Díaz, ha sabido promover su arte y el de muchos artistas nacionales. La sala nacional de exposiciones surge en 1961, cuando Salarrué escoge el local para exhibir sus pinturas.
37

/ Salazar Retana. Luis. Op. cit., P. 36.

53

En 1965, los pintores José Mejía Vides, Camilo Minero y Armando Solís, fundaron y animaron la galería Casa del Arte, en la que expusieron su obra y trataron de hacer un centro cultural, pero el ensayo no prosperó y la Casa de Arte, fue cerrada en 1973.

En este local se veía con regularidad obra de Mario Escobar (1915-1982), la cual destacaba por una riqueza de tonos, gamas y valoraciones de color que el pintor sacó de la flora salvadoreña, las mujeres que pintó eran de nuestro pueblo, todas muy naturales, en su atmósfera pueblerina llenos de una autenticidad enriquecedora de lo nuestro. Camilo Minero (1917), teórico, activista y soñador hizo funcionar en su casa un Taller y una galería, donde expusieron otros pintores que exponían en la Casa del Arte. Perteneció a la “Sociedad de Pintores Jóvenes de El Salvador”por el año 50, realizaron exposiciones al aire libre en los parques, portales y sitios que frecuentan la gente común y corriente, querían despertarle el interés por la pintura a la gente del pueblo. Después de su regreso de México, por los 70s, con otros pintores fundo el Jardín del Arte, en una de las aceras del parque Cuscatlán. De lo cual se deduce que es bueno viajar y enriquecer la visión creadora en el extranjero, aprovechar estructuras y condiciones de otros países para la realización de una obra y para intercambiar experiencias, para comunicarnos,
El Bus (Camilo Minero)

54

pero sin perder la perspectiva de nuestro país. Así como Camilo Minero comprendió esto, también otros creadores lo han comprendido 38 /.

Entre los destacados pintores de este tiempo de la historia de la plástica salvadoreña, se pueden mencionar algunos, como: Raúl Elas Reyes (1918-1997), la constante de su trabajo es una vertiente a lo nuestro, a la representación de la exuberancia de la naturaleza salvadoreña. Fue uno de los únicos de su tiempo que se dedicó a teorizar sobre el arte y al respecto le pedía al pintor que dejara de ser una derivación, un imitador de istmos y que tomara conciencia de lo suyo en la medida de sus posibilidades, tomando un acento personal, propio y que la obra no sea un reflejo de lo que los artistas famosos hacen en los grandes centros artísticos. Un hombre que vivió fascinado por el espectáculo de la naturaleza fue Enrique Aberle (1920-1974) fue uno de los grandes acuarelistas del país. Con unas manchas ligeras, casi aladas, pintó innumerables flores del trópico y bailarinas. De sus estudios guardo cierta profunda ligereza oriental. Fue Director del zoológico y de Bellas Artes. Noé Canjura (1922-1970), egresó de la Academia de Valero Lecha y estudio becado en México, Francia y España. El reconocía que participaba en el movimiento artístico francés y europeo, donde los salones parisienses le daban un trabajo enorme y reconocía que con ello había recibido la influencia del abstracto-decorativismo estándar. Era un joven con éxito en París y lleno de humildad y jovialidad. Su obra tiene mucha fuerza y su talento es innegable.

38

/ Lindo, Ricardo. La Pintura en El Salvador. P. 79.

55

A diferencia de la formación académica que recibió su padre, Maya Salarrué (1924-1995) fue una pintora autodidacta, quien ilustró en el mismo estilo

primitivo que su madre Zelie Larde, la segunda edición de los “Cuentos de Cipotes”.

Difícilmente se encuentra un pintor más rico en variedad que Carlos Cañas (1924). Realizó la primera exposición entera de arte abstracto que tuvo lugar en el país. Es un genio creador nato, constante y productivo, según Roberto Cea. Es autor del mural del Teatro Nacional de San Salvador y ha sido, también, maestro de una generación de pintores. El gesto, una acción, un movimiento, son corregidos sin cesar en la obra de Rosa Mena Valenzuela (1924-2004) sus primeras expresiones fueron masas coloridas y surrealistas y de ahí pasó a lo caligráfico con preponderancia en la línea, la mancha y lo rayado. Un expresionismo mítico, donde lo religioso esta casi siempre presente.

Mena Valenzuela dirigió una academia de Pintura que fundó en 1973, en la cual enseñaba el oficio de pintar al estilo de su maestro Valero Lecha. Rompió con la pintura de caballete e hibridizó la práctica de la pintura, introduciendo el grafito, los pasteles y alejándose del óleo. Su obra sorprende por su gran madurez y por su tácito cuestionamiento de las formas establecidas de representación. En contraposición al trabajo de Mena Valenzuela, Mauricio Aguilar (1919-1979) trabajaba con las técnicas y los materiales más usados en Nueva York, París y 56

Roma: pintura con texturas, raspada, áspera. A veces, sólo la textura distingue en sus obras al fondo de la figura central, tan tenue es el motivo. El Orfismo es la tendencia pictórica que ha trabajado Miguel Ángel Orellana (1929), la cual es abstracta formal, de formas definidas y geometrizantes; Orellana tiene su propia academia de artes visuales y al igual que Pedro Acosta (1930) se destaca como maestro de nuevas generaciones. Don Pedro posee una obra de una gran perfección formal. Con rico colorido, el pintor aborda una temática apegada a nuestra tierra, con pericos, payasos e historiantes. Además, se dedica a la restauración de cuadros. Las expresiones pictóricas realizadas por estos artistas no pudieron alcanzar la plenitud de una realidad cambiante, donde pudo más en ellos el coloniaje. Se modernizó en algunos aspectos el estado salvadoreño, aun cuando su economía estaba en crisis para 1929 y se pasaba por el hecho más amargo de la historia moderna: la matanza de los indígenas de la zona occidental del país, pero no cambiaban los esquemas de la dependencia que ha padecido el país desde 1821. Los personajes influyentes que tuvieron la capacidad para viajar al extranjero, veían nuestras expresiones como subdesarrolladas y dejaban de trabajar en lo referente a la cultura nacional. Optaban por traer al país expresiones culturales de otros medios sin reencontrarse con su pasado o su presente. Así, muchos pintores salvadoreños se han movido entre el mercado de valores impuesto y las corrientes extranjeras, como productos de un medio neocolonizado, algunos se han preocupado por pintar para un sector, el cual

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puede adquirir sus objetos de cambio. Lo cual, en vez de permitirles experimentar en su labor pictórica, los ha absorbido y neutralizado 39 /.

Pero en las décadas de 1920 y 1930, aun no existía un Ministerio de Educación como tal y las políticas culturales del Estado cuentan todavía con una infraestructura muy débil, en medio de esta aridez y falta de atención gubernamental, realizan sus trabajos artísticos los siguientes pintores: Pedro Acosta (1930), artista de estupenda formación como alumno de Valero Lecha. Su obra es diversa y variada, en calidad y constancia. Tiene un estilo preciso y muy técnico para desarrollar cualquier obra pictórica con soltura y maestría.

En la obra que se encuentra un principal interés por la técnica y la exacta interpretación de la forma, es en el trabajo de Ernesto San Avilés (1932), estudio en Madrid, Roma y Paris, donde aprendió a trabajar paciencia, el realismo de ahí con que gran sus
Contemplación del Cálix (San Avilés).

compañeros lo nombraron “San Avilés”. Además que su pintura esta técnicamente bien acabada, se anima a presentar lo religioso con una nueva visión desmitificadora, irónica, sarcástica como queriendo escandalizar en el tratamiento de la tradición. Muy inquieto en su búsqueda por dominar un lenguaje apropiado para su visión plástica, es Benjamín Cañas (1933-1987) quien trabajó algunos desnudos,

39

/ Flores, Alvarenga. Op. cit., Pp. 45-56.

58

abstraccionismo informal y un surrealismo narrativo. Con su obra, abrió las puertas del mundo a muchos que hoy gozan de su amplia visión.

En este punto, parece que los lazos del pasado quedan rotos definitivamente, aun cuando los deslindes del arte nunca son nítidos, ya Carlos Cañas había revolucionado la mente de los pintores y los salvadoreños, haciéndonos descubrir el mundo de la modernidad definitiva. Pero los que nacieron después del primer tercio del Siglo XX, cuando arribaron a la etapa creativa, habían ya abandonado el soñoliento romanticismo decimonónico y se aprestaron a consolidar los logros y las enseñanzas de los rebeldes de los cincuentas. Entre quienes, cabe destacar los siguientes nombres: Antonio García Ponce (1938) ha trabajado con niños en talleres fundados por él y en algunas universidades del país; tiene la habilidad de deformar a sus modelos porque sabe transformar la realidad negativa de la vida en las formas significativas del arte. Un pintor expresionista es Armando Solís (1940) que ha logrado mantener una visión y un estilo en su obra, enriqueciendo sus propias manifestaciones. Interpreta el pasado como presente, pero no copiándolo, sino partiendo de ello, para realizar su propia propuesta. Armando Solís, es el único de esta generación que ha escrito de su labor pictórica, tiene su propia academia que lleva su nombre y fue de los animadores de la fundación de Casa del Arte, en la que participó hasta su cierre en 1973. El pintor que plasma la pobreza nacional es Miguel Ángel Polanco (1940), quien pinta niños pobres jugando, perros ladrándole a la luna, llenos de colores, que

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carecen de brillos, con figuras sin estridencias. Hace una pintura onírica, surrealista, sin distanciarse de la academia, lo que opaca su expresión pictórica. Artista autodidacta es Fernando Llort (1944), quien en su pueblo de La Palma, pinta con un color luminoso y cierta rigidez propia de las imágenes primitivas. Inquieto para manifestar sus deseos artísticos, hábil artesano que sabe combinar un esplendor decorativo. Ha logrado inventar un mundo nuevo, creando un jardín tropical lleno de aves, mariposas y cabezas. Ha creado toda una artesanía, que ya es la artesanía de El Salvador. Pero quien se dedicó a la investigación de su oficio es Roberto Galicia (1945), fue integrante del grupo de escritores y pintores “La Masacuata”. Además de pintar se dedicó a la docencia.

Bandera (Roberto Galicia)

Curiosamente Don Valero no admitió como su alumno a Roberto Huezo (1947), quien se dedicó a pintar huevos, casas, tápiales, iglesias e insectos. Utilizó la pintura abstracta con empastes gruesos para dar volumen en sus cuadros, con influencias de pintores extranjeros y nacionales. El trabajo artístico de Bernardo Crespín, (1949) esta lleno de mucha imaginación en una obra que es rica de color y presenta empastes sólidos, la cual tiene influencias del puntillismo francés, pero llega a alcanzar el colorido transparente de nuestros paisajes luminosos.

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El verdadero soporte institucional gubernamental aparece en la década de 1950, cuando se crea una verdadera infraestructura cultural, una sección ministerial de cultura, con dependencias: Departamento Editorial, Dirección General de Bellas Artes y la Revista “Cultura”.

En la obra de José Nery Alfaro (1951), se encuentran motivos comunes de la pintura primitivista con pincelada finísima, tendiendo a representar la naturaleza, las calles de su pueblo, o paisajes rurales con personas y animales.

Si en el trabajo de Nery Alfaro se encuentra una gran aceptación a nivel nacional debido a su preciosismo, en las obras de César Menéndez (1954) se encuentra la mejor cotización a nivel internacional, ya que su propuesta tiene fuerza en su contenido, aunque algunas veces es abstracto y otras naturalista, su obra abstracta pasa a mezclarse de las dos tendencias en un mismo cuadro. Es apasionado de lo figurativo con ligeros toques surrealistas y abstractos.

Otro de los grandes autodidactas es Antonio Bonilla (1954), ha expuesto dibujos desde 1975. Realiza una obra agresiva, desmitificadora e irónica. Bonilla perteneció al grupo informal que formaba Napoleón López, Ricardo Ramírez y Edmundo Valencia, también perteneció a La Masacuata. En 1984 presentó su exposición en el Centro Cultural Tlaolli, la cual marcó un punto de ruptura en la pintura salvadoreña, ya que fue valiente y agresiva, con aguda crítica social llena de humor y burla.

El rostro y la figura humana son los temas favoritos de los artistas salvadoreños. En la primera mitad del siglo XX, los pintores buscan captar la esencia del cuerpo y la belleza humana. También esta presente el impulso de dignificar al 61

indígena. A partir de 1969 se desfiguran los cuerpos para reinterpretarlos. Lo cual aconteció como contra respuesta para con los artistas mejor relacionados, que lograron estudiar becados en el extranjero y que por estos días regresaban al país, así los que permanecieron, se propusieron realizar una propuesta pictórica de peso, con una verdadera investigación, reinterpretación o desdibujo de la forma.

A esta generación se le suman los nombres de algunos artistas que se han dedicado a trabajar bajo esta temática, como bandera generacional de su época, como lo son: Héctor Hernández (1953) de línea extraordinariamente segura, como pocos, realiza composiciones y figuras de una fuerza expresiva visceral.

Sin título (Héctor Hernández)

Rolando Reyes (1953) es sobrio en el colorido, con cifras y formulas como pretexto estético. Alex Sánchez (1954) de trazos claros y nítidos, de gran colorido llenos de magia y misticismos. Rafael Varela (1955) en su obra se percibe con trazo nítido y técnica admirable. Mauricio Mejía (1956) posee un dibujo sutil y preciosista. Augusto Crespín (1956) es un pintor de escenas salvadoreñas dominadas por la pobreza, el miedo y el terror. Pedro Ipiña (1956) se considera

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no académico y su pintura trata de ser reflexiva. Isaías Mata (1956) artista de larga trayectoria que ha evolucionado del dibujo a la pintura satisfactoriamente. Francisco Reyes (1957) posee técnica depurada, conociendo del dibujo y de la ilusión geométrica de la perspectiva. Rodolfo Molina (1959) cree en el mestizaje y en lo contemporáneo, posee una pincelada corta, nerviosa e impresionista. Miguel Ángel Ramírez (1963) pinta imágenes de nuestra tierra y sus creencias. Mauricio Linares (1966) sus cuadros reflejan sus inquietudes intelectuales de buscador de formas de un universo misterioso. William Chillín (1968) el dibujo y el color van de la mano en sus lienzos de concepción sugerente, etc. 40 /. A finales de la década de los 60, se popularizó la acción cultural. Es en esta época donde nacen el Centro Nacional de Artes, la Televisión Educativa y la red de las Casas de la Cultura. Para los años setentas, nace la Dirección de Cultura, luego la Dirección General de Cultura, Juventud y Deportes que posteriormente se convertiría en Viceministerio. También se conforma la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (ADAPES), en los 80s. El Salvador siguió atravesando por décadas llenas de enormes contrastes y problemas, donde el arte, en algunas ocasiones se vio favorecido y afectado por las diversas causas que conllevaban todos estos cambios. El arte, se puede especificar, es la expresión de la interioridad de una sociedad; es, en cierta forma, el espejo que esa sociedad se da de si, conlleva sus ideales y sus críticas. Estos bienes, que se han recogido con el tiempo serán el reflejo de lo que el pasado contemplo, y a nivel de testimonio, es importante para la historia de nuestra sociedad.

40

/ Flores, Alvarenga, op. cit., Pp. 58-67.

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Mucho se ha hecho últimamente en El Salvador en el campo de las artes pictóricas. La guerra, por ejemplo, ayudo a propiciar ese auge y tendremos la respuesta del porque en el futuro, cuando se pase por una galería que guarde estas imágenes y que se admiren valores, que hoy no vemos y desdeñe otros, que hoy nos parecen alcanzar la excelencia. Así, se apreciará esta labor de los artistas que se esforzaron en la creación de una obra y de una idea 41 /. En los años setentas, el entonces Viceministerio de Cultura y Comunicaciones crea el Premio Nacional de Cultura con el que se pretende reconocer cada año a aquellos que han hecho mérito en cualquiera de las ramas artísticas que se cultivan en el país. En 1986 es fundada la Escuela de Artes, de la Universidad de El Salvador, a través de un acuerdo del Consejo Superior Universitario. En su idea original se pretendía implementar todas las disciplinas artísticas, pero sólo sobrevivió la licenciatura en Artes Plásticas. También se fundó La Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad José Matías Delgado, de la cual Roberto Galicia fue el primer Director. Además de existir una serie de certámenes y galerías donde los nuevos valores pueden competir por hacerse un nombre, a través de un reconocimiento público, como son: el Premio Nacional de Cultura, certamen Nacional de Dibujo y Pintura del Ministerio de Educación, el Primer Salón Nacional de Dibujo, Premio Joven Talento, Talento Joven Más Destacado, etc. Según datos de la

41

/ González Ruíz, Ricardo. El Salvador de Hoy. P. 36.

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Dirección Nacional de Artes, en el país existen alrededor de 20 sitios de exposición entre galerías privadas y otras salas nacionales.

En 1982, varios jóvenes artistas fundaron la galería Tlaolly (maíz), que se convirtió en un centro cultural, con espacios abiertos para apoyar actividades artísticas como: presentaciones de libros, de teatro, de música, de trabajos artísticos, recitales de poesía, etc.

Al descuido de la actividad cultural por parte del Estado de los años 80s, también se generan iniciativas culturales individuales, donde puede citarse la fundación del Museo Forma en 1983, que en 1955 fue fundada como galería, por parte de la pintora Julia Díaz, proyecto que debió cerrar y embodegarse debido al terremoto de 1986.

La cultura, el arte y los artistas no pudieron ni quisieron escapar a la dinámica de la guerra. La realidad estaba allí y alguien tenía que hablar de ella. No se puede afirmar con ardor que todos y cada uno de los artistas usaron su arte para la denuncia, el desafió o la declaración de la desesperanza. También existieron los artistas que usaron el arte para escapar de la realidad chocante que les rodeaba. Pero lo cierto es que la guerra como tema domina las artes y los lienzos retratan con colores sombríos y con cuerpos desfigurados, los horrores y la desesperanza producida por la guerra.

La realidad se convirtió en algo forzoso para los artistas. Aunque muchas veces el público para las manifestaciones artísticas que tenían a la guerra por tema fue reducido y se convirtió en una especie de “altoarte” para los coleccionistas de

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dentro y fuera del país. Es decir, un arte que no podía ser disfrutado por la mayoría de salvadoreños.

La creación del Ministerio de Cultura y Comunicaciones en 1984 (antecesor de la actual CONCULTURA), respondió más a razones políticas y propagandísticas que a razones culturales 42 /. En 1989 surge la necesidad de crear un centro cultural y así nace el Patronato Pro-Patrimonio Cultural, donde se albergo la Colección de pintura del Museo Forma, la cual muestra de manera general la historia de la pintura nacional del Siglo XX. En esta década ya existían algunas instituciones u organizaciones de promoción cultural, como la Fundación Maria Escalón Núñez, la Alianza Francesa, la Asociación de Trabajadores del Arte y la Cultura (ASTAC). En septiembre de 1991, la administración del presidente Alfredo Cristiani fundó el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), lo cual responde a la necesidad de un equilibrio en el cual el Estado comprende que no puede ser el rector del pensamiento y la creación artística, pero que debe desempeñar una función decisiva en la promoción y subsidio de instituciones culturales y de los servicios apropiados para que los bienes de cultura sean accesibles a los más amplios sectores de la población. Aunque dependiendo todavía del Ministerio de Educación, CONCULTURA se plantea como consejo y no como cartera ministerial.

42

/ Montalvo, Ada. Secretarios de la Realidad. P. 2, de La Prensa Gráfica.

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Al llegar la paz legalmente al país, tras los acuerdos firmados en 1992, la nueva realidad que reclama que los espacios de cultura se despoliticen, con el fin de hacer posible el encuentro de visiones ideológicas distintas para la construcción de una nación salvadoreña pluralista y democrática.

Uno de los primeros proyectos culturales de posguerra –no oficial– fue Intercambios Culturales. Este había sido fundado por artistas y profesionales de El Salvador, Estados Unidos y Europa para contribuir al proceso de paz en la posguerra del país; pero debió cerrar a finales de los 90s por falta de fondos. Durante dicha coyuntura muchas instituciones que ya existían se encontraron con la posibilidad de expresarse y de ir cada una de ellas seleccionando el lugar en el que se iba a mover.

La posguerra provocó que los nuevos artistas se inclinaran por transmitir un mensaje individualista y espiritual; donde se aprecia un collage de obras cargada de imágenes como ángeles, demonios, soledad, días sin sol, desnudos y diversas imágenes fantásticas o reales. Nace un grupo de jóvenes que no quiere tener nada con las cosas sociales. Es una negación al arte de guerra y comprometido. Tienden a ser más etéreos buscando el yo interior. Es difícil caracterizar esta corriente de manera rigurosa, sin embargo, el eclecticismo podría ser el denominador común de esta generación.

La posguerra trae como resultado diferentes propuestas plásticas. Incluso, la producción femenina abre brechas en un campo dominado por los hombres. También resurgen los artistas que estuvieron exiliados.

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En 1997 es reinaugurada la Sala Nacional de Exposiciones, ubicada en el interior del parque Cuscatlán, rescatada gracias al esfuerzo de CONCULTURA, y la cual mantiene su antigua imagen, tal y como surgió en los años 60s, cuando se fundó por iniciativa de Salvador Salazar Arrué 43 /. CONCULTURA apoyó y sigue apoyando iniciativas como el Festival Centroamericano de Teatro, el Festival Internacional de Teatro Infantil, la Orquesta Sinfónica, la Orquesta Sinfónica Juvenil, la recuperación de la Sala Nacional de Exposiciones y el Museo David J. Guzmán, la publicación de la primera Biblioteca Básica Salvadoreña, la transferencia de fondos y cierta autonomía de las casas de la cultura. Por otra parte, los salvadoreños presenciaron la apertura de nuevas ofertas culturales: Centro Cultural de España, Centro Cultural de la Embajada de México, Centro de Estudios Brasileños, Museo de la Miniatura de Ilobasco, Museo Tin Marín, museos de sitios como Joya de Cerén, Tazumal y San Andrés, museos comunales como los de Cacaopera, Santa Tecla y Perquín, entre otros, así como los programas culturales impulsados por las propias alcaldías. La capital sigue siendo el espacio principal de las actividades estéticas. Y aunque hay una enorme diferencia numérica en cuanto a actividades, otras ciudades del país si se están desarrollando. Un ejemplo es el Festival Permanente de las Artes y el proyecto Casa de los Mestizos en Suchitoto (Cuscatlán). Otro es la Fundación de los 44, que con ayuda del estado estableció el Museo Regional de Occidente, o APACULSA, que recuperó el Teatro de Santa Ana.
43

/ Choussy, Salvador. Colección Tabacalera de El Salvador. P. 120.

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Los tiempos han cambiado y lo que se ha dado es un mayor interés del público y una mayor avidez por la cultura, y lo que sucede es que estamos dando un salto cualitativo y estamos pasando del evento al proyecto.

Pero es necesario mostrar los valores más recientes de nuestro mundo del arte y mostrar la riqueza artística contemporánea del arte de posguerra.

Así surgió el primer certamen de pintura joven, un concurso pictórico de alta difusión publicitaria, donde la mayoría de sus ganadores se han convertido en los nombres de los nuevos precursores del arte salvadoreño.

Aquí sobresalen nombres como: Nahum Nuila (1963) sus composiciones complejas, revelan un alma inquieta y que bulle de ideas, posee soltura, claridad extraordinaria y disposición de elementos en el lienzo, maneja acertadamente el color, el cual confiere a sus temas una fuerza dramática dinámica. Carlos Díaz (1963) posee una línea de extraordinaria fuerza y perfección. En su obra lo figurativo se entrelaza con formas abstractas de gran fuerza expresiva. Camila Sol (1964) posee una fina sensibilidad, sus dibujos muestran anatomías perdidas entre complicadas formas fitomórficas. Mayra Barraza (1967) es una dibujante de gran habilidad, con una línea suave que muestra el lado espiritual de las formas, escasas líneas sobre fondos brumosos que aumentan la incorporeidad de las figuras. El grupo “Wixnamicxin”, entre otros.

El CENAR y academias como las de Rosa Mena Valenzuela y la del maestro Miguel Ángel Orellana y otras, siguieron lanzando un río de jóvenes entusiastas que alimentaron la pintura nacional. No todos han sido constantes, pero muchos 69

de ellos poseen el talento y la voluntad de convertirse en verdaderos pilares de nuestra plástica.

A lo largo de la década de 1990 y los primeros años de la década de 2000, la desoficialización de la cultura se hace más palpable, ya que muchas actividades culturales provienen de iniciativas no gubernamentales.

Los jóvenes pintores de la nueva generación tienen una manera diferente para expresarse. Sus obras contienen temas mas apegados a la espiritualidad y los pensamientos historicistas. Entre los actuales exponentes se encuentran Walterio Iraheta, destaca como un investigador incansable, curioso y activo. De la unión de lo clásico con lo moderno, hibridiza ambos mundos creando armoniosas composiciones con buen manejo del color. Ronald Moran, es un magnifico dibujante que destaca por usar muy bien el blanco del cuadro. Guillermo Romero, talentoso dibujante e ilustrador. Hernán Reyes, dibujante expresionista y de una muy original composición.

El arte lo determina el tiempo, y hay muchos mas jóvenes valores para el futuro. Pero existe una efervescencia en el medio, que promete al país grandes artistas y un futuro venturoso para la plástica nacional 44 /.

44

/ Salazar Retana, Luis. Colección Multivalores. P. 87.

70

INSTITUCIONALIZACION DEL ARTE SALVADOREÑO DEL SIGLO XX. La creación de Instituciones, Academias y Escuelas de Arte, a lo largo de la historia del Siglo XX, han sido iniciadas en algunas ocasiones por cuenta del Estado, pero al no poder ser éstas consideradas como una más de sus extensiones, a quien deben servir y por ende reflejar lo que se les imponga, o al no ser las suficientes en cuanto a la demanda o al no alcanzar las expectativas instrumentales o de docencia requeridas, han sido fundadas por los mismos trabajadores del arte, quienes por cuenta propia decidieron iniciar nuevos espacios para difundir el arte. No fue sino hasta la firma de Acuerdos de paz, que el Estado decidió desoficializar el arte, como un equilibrio donde comprende que no puede ser el rector del pensamiento y la creación.

ACADEMIA DE BELLAS ARTES _____________________________ Director: MANUEL LETONA por cuenta del Estado: Presidente Dueñas Fundada en 1864

Director: CARLOS ALBERTO IMERY DE: ESCUELA DE ARTES ESCUELA DE DIBUJO Y PINTURA ESCUELA DE ARTES GRAFICAS

Alumnos: _____________________ __________________ ______________________ >José Mejía Vides 1912 Por cuenta del Estado: >Luis Alfredo Cáceres Presidente: Carlos Meléndez >Camilo Minero Fundada en 1913 >Carlos Cañas >Julio Hernández 71

ACADEMIA DE BELLAS ARTES ___________________________________________ Por: Presidente Jorge Meléndez Fundada en 1920 Director: MIGUEL ORTIZ VILLACORTA

SEGUNDA ACADEMIA DE BELLAS ARTES ___________________________________________ Por: Presidente Pío Romero Bosque Fundada en 1928 Director: MIGUEL ORTIZ VILLACORTA

ACADEMIA DE VALERO LECHA __________________________________________ Fundada en 1936 Alumnos: >Noé Canjura >Julia Díaz > Raúl Elas Reyes > Miguel Ángel Orellana >Rosa Mena Valenzuela

GRUPO CACTUS ____________________________ >Mejía Vides > Salarrué > Claudia Lars > Serafín Quiteño (Élite intelectual consagrada en los 50s) Finales de los 30s

ASOCIACION DE AMIGOS DEL ARTE ________________________________________________ (A.A.A.) 40s

72

SOCIEDAD DE PINTORES JOVENES DE EL SALVADOR _____________________________________________________ 50s

GALERIA FORMA _________________ Por: JULIA DIAZ - 1955

GALERIA CASA DE ARTE - 1965 _________________________________ Por: >José Mejía Vides > Camilo Minero >Armando Solís

CENTRO NACIONAL DE ARTE _____________________________ CENAR - 1968

JARDIN DEL ARTE - 70s _______________________________ POR CAMILO MINERO

ASOCIACION DE ARTISTAS DE EL SALVADOR ______________________________________________ ADAPES 80s

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ESCUELA DE ARTES APLICADAS “CARLOS ALBERTO IMERY” UNIVERSIDAD DR. JOSÉ MATÍAS DELGADO ___________________________________________________________ 80s ESCUELA DE ARTES DE LA UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR ______________________________________________________________ 1986

PATRONATO PRO-PATRIMONIO CULTURAL ____________________________________________ 1989

CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y EL ARTE CONCULTURA _______________________________________________________ 1991

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ESPACIOS CULTURALES PRIVADOS Y NACIONALES DEL SIGLO XX GALERIAS Y CENTROS CULTURALES PRIVADOS ________________________ Galería Espacio Galería 1 2 3 Galería Villanova Fine Art Galería Estudio Sermeño Galería Saravia Galería Zimmer Galería El Rincón Vidriero Galería Colibrí Casa de la Cultura del Centro Galería Laberinto Centro Nacional de Artes Galería Rosenthal Centro Cultural de España Galería Estudio Centro Cultural de México Casa Taller Encuentros Alianza Francesa Sala de Exposiciones La Casona Fundación “María Escalón Nuñez” Centro Cultural Hotel Radisson Centro Cultural Yamabal Centro de Arte Rosa Mena Valenzuela Fuente: “La Persistencia de la Cultura”, por Adda Montalvo para La Prensa Grafica. 75 Pinacoteca de la Casa de la Cultura de Zacatecoluca Pinacoteca de Olocuilta Pinacoteca Camilo Minero Sala Temporal del Museo de Antropología David J. Guzmán PINACOTECAS Y SALAS PERMANENTES NACIONALES _____________________________ Sala Nacional de Exposiciones Pinacoteca de la Casa de la Cultura de Panchimalco

TERMINOS COMO PUNTOS DE REFERENCIAS DE MOVIMIENTOS ____________________________________________________________ PICTORICOS DESARROLLADOS EN EL SALVADOR ________________________________________________

Finales Siglo XIX ________________

BARROCO AMERICANO: Sincretismo de un estilo extravagante y excesivo con formas adaptadas a América.

ARTE DEL RETRATO: Representación del rostro o la figura entera de una persona en dibujo ______________________________________________________________________ >Pascasio González > Marcelino Carballo >Wenceslao Cisneros

Fin Siglo XIX

entrada de

ART NOUVEAU: < Motivos decorativos con formas de plantas contorsionadas

Principio Siglo XX

INFLUENCIA EUROPEA

IMPRESIONISMO: Impresión visual captada por una escena sin un informe factual de ella ________________________________________________________ > Imery > Espinoza > Villacorta

Primer Tercio Siglo XX

MOVIMIENTO COSTUMBRISTA LATINOAMERICANO: Expresiones folklóricas, ingenuas, Decorativas, a nivel de preciosismo _______________________ >> Zelie Larde

Naif Primitivo

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PINTURA INDIGENISTA VERNACULAR/ REGIONALISTA/ CRIOLLISTA: Movimiento artístico que apoya y exalta a los pueblos indígenas en sus tradiciones pasadas y contemporáneas. >> Salarrué >> Mejía Vides

1935-1968

INFLUENCIA PINTURA ESPAÑOLA >> Julia Díaz >> Noe Canjura >> Raúl Elas Reyes

LOS INDEPENDIENTES: > Camilo Minero > Luis Ángel Salinas > Carlos Cañas ______________________ Grupo en contra de un academicismo cerrado como el impartido en la Academia de don Valero Lecha

Años 40s

OBJETIVISMO CRUDO: Objeto de producción masiva convertido en obra de arte al ser elegido por un artista.

NATURALISMO: Basado en la observación minuciosa de aspectos del mundo natural.

Años 50s

MODERNIDAD: Se considera la entrada de la modernidad En los 50s referente a que se empezó a seguir el gusto que domina en la época y que se opone a la tradición.

1965

ARTE DESFIGURATIVO: Referente a la alteración de las verdaderas circunstancias, deformando colores, expresiones o impresiones.

77

LA CRISIS SOCIAL Y LA GUERRA: 70s – 80s Representación de una situación difícil de cuyo fin depende la reanudación de la normalidad entre dos bandos de un mismo pueblo.

> Armando Solís > Antonio García Ponce > Cesar Menéndez

Principios 1980

ARTE FIGURATIVO: Representa las cosas de la naturaleza tal como las capta el ojo.

LA NUEVA EPOCA ___________________________________________________________ Posguerra ARTE ECLECTICO INDIVIDUAL: Tendencia artística que trata de conciliar elementos del pasado para crear un estilo nuevo > Mayra Barraza > Sonia Melara > Oscar Soles

90s

LA NUEVA GENERACION ___________________________________________________________ VANGUARDIA MODERADA: > Walterio Iraheta Movimiento partidario de la > Ronald Moran renovación, avance e > José Rodríguez investigación pero con algunas reservas

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GALERIA DEL TIEMPO HISTORIA DE LA PINTURA SALVADORENA DEL SIGLO XX _______________________________________________________________________ Frutos de la Independencia ______________________ > Francisco Wenceslao Cisneros > Pascasio González > Marcelino Carballo Retratos Religiosos

El Primer Vivero _______________________ Escuela Nacional de Artes Graficas >Carlos Alberto Imery

> Salarrué < Abstracción Basada en la Filosofía Hinduista/Carácter Misterioso de Identidad Nacional.

>Raúl Elas Reyes

La Escuela de Valero Lecha -1936_______________________________ > Julia Díaz

> Pedro Acosta

Los Independientes ________________ (en contra del Academicismo) > Camilo Minero > Luis Ángel Salinas

> Carlos Cañas

La Crisis Social Y La Guerra-70s/80s_____________________________________ >Armando Solís > Antonio Gracia Ponce > César Menéndez

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La Nueva Época / La Posguerra __________________________ Mayra Barraza Mario Martí Oscar Soles

La Nueva Generación ____________________________ Finales de los Noventas > Walterio Iraheta > Ronald Moran > José Rodríguez

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CAPITULO III
LA PLÁSTICA EN EL SALVADOR: SU DESARROLLO Y RELACIÓN CON LAS TENDENCIAS MUNDIALES El arte moderno, empieza a definir sus perfiles en las dos últimas décadas del Siglo XIX, cuando tras un proceso de ruptura, con los ideales decimonónicos, se configura el fenómeno de la vanguardia artística, con la que se haya identificado el arte del presente siglo. Razones de muy diversas índoles contribuyeron a ello, sobre todo, la agudización de las repercusiones de la revolución industrial iniciada en el siglo XVIII.

La cultura se hizo urbana, cambiando radicalmente su escala de valores, configurando el concepto de modernidad y adquiriendo gran predicamento nociones como innovación o cambio.

Se tiende a considerar el arte como una forma específica de conocimiento, donde pensadores y filósofos contribuyeron a moldear una sensibilidad nueva, como Nietzsche o Bergson. A este cambio de mentalidad, no fueron ajenos tampoco, los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos. Los primeros terminaron por modificar las nociones del espacio y del tiempo y los segundos, pondrían de manifiesto un nuevo concepto de la realidad, que antes era percibido por medio de los sentidos.

Otro aspecto del arte moderno, es el cambio en la situación social del artista, quien se venia identificando con las fuerzas progresistas de la sociedad y con frecuencia, tomó parte activa en los acontecimientos revolucionarios de su época. 81

Sin embargo, tras el fracaso de la Comuna, se produce una ruptura total del intelectual con la sociedad. En este rechazo de los ideales burgueses hunde sus raíces la vanguardia artística. El termino procede del ámbito político, sin embargo, es más tarde cuando el término “vanguardia” adquiere ya una especifica connotación artística.

Los artistas rechazan un sistema figurativo, fundamentado en la apariencia al tiempo, que reivindican la libertad personal, al margen de toda norma; siendo uno de los criterios para valorar una obra del arte del siglo XX, la novedad y originalidad. Consecuencia de la innovación ha sido la rapidez de su evolución y la vertiginosa sustitución de unos movimientos por otros. Asimismo, pueden considerarse como rasgos peculiares de la actuación vanguardista el activismo y el carácter experimental propiciador, ambos de una fecunda exploración de materiales y formas 45 /.

Hacia fines del Siglo XIX y los comienzos del XX, el mundo entero sufrió grandes cambios cuyas repercusiones se sintieron en todos los rincones del planeta y, por supuesto, también en las relaciones de los salvadoreños con el mundo exterior.

Durante muchos años, las relaciones internacionales habían estado dominadas por las potencias europeas. A principios del Siglo XX, Gran Bretaña, Francia y Alemania eran consideradas muy modernas, no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista de su organización sociopolítica. Eran poderosos estados nacionales, relativamente homogéneos por su población e idioma.
45

/ Triado-Tur Juan Ramón. Historia del arte. Pp.955-958.

82

El Salvador no era ajeno a estos desarrollos. La nacionalidad salvadoreña se perfilaba con fuerza en los símbolos patrios, y como país, iba adoptando rápidamente rasgos propios. Las vinculaciones de los salvadoreños con el mundo se hacían más numerosas y la influencia externa sobre la sociedad nacional hacia sentir su peso en todos los aspectos de la vida cotidiana. Pero difícilmente pudo existir algún peso en el aspecto pictórico, ya que por esos días sólo sobresalen los nombres de don Marcelino Carballo y Pascasio González quienes decoran la primera catedral metropolitana con cuadros de retratos encomendados por la iglesia o con reproducciones de estampas católicas lo cual no les permitió experimentar en la búsqueda de nuevos iconos de expresión estilísticos, aunque están bien terminados, técnicamente hablando; pero el trabajo encomendado, bajo el cual trascendieron sus años artísticos, los limitó a copiar o a imitar una pose o figura ya existente; y del resto de su obra casi nada se puede opinar pues los edificios donde se albergaban sufrieron incendios o fueron producto del descuido y del desconocimiento del real valor de las obras, consiguiendo que se perdieran y en algunos casos, sin poder asegurar con certeza que los cuadros que se les atribuye, realmente les pertenezcan. Ambos aprendieron un estilo de artesanía pictórica, a la vieja usanza; esto, la vida bohemia y el medio inhóspito en el cual se desarrollaron, no dejaron florecer a plenitud a estos coloristas de fuerza primitiva. En el caso de Wenceslao

Cisneros la mayoría de obra que aun existe de él, se encuentra en la Habana, Cuba, lugar donde falleció. Otros pintores nacidos en el siglo XIX son: Carlos Alberto Imery, Miguel Ortiz Villacorta, Pedro Ángel Espinoza y Salvador Salazar Arrué; ellos son los fundamentadores de una pintura con más arraigo en lo nacional aunque se les vea su influencia de coloristas italianos o la presencia de técnicas académicas europeas que aprendieron muy bien.

83

Ya que el siglo XX será recordado por la democracia y por los derechos civiles y por sus deslumbrantes avances científicos y tecnológicos, se puede mencionar que el uso de aparatos mecánicos en el arte data de principios del mismo siglo, artistas como Fernand Leger, Lazlo Molí-Nagy o Marcel Duchamp, entre otros, buscaban nuevas maneras de crear. Estos objetos se convertían en nuevas herramientas de creación artística que retaban a las tradicionales maneras de hacer y ver el arte.

Entre 1900 y 1914 trascendieron años de vida eufórica, en el panorama europeo. A este período se le ha llamado: La “Belle Epoque”. Fueron años dorados, en gran medida porque permitieron la eclosión de un gran número de nuevas ideas, que pernearon todos los aspectos de la vida Europea.

El año 1900, comienza con la Exposición Mundial en Paris, donde entre tantas novedades se contaban: el palacio de la electricidad, el palacio de la óptica y una exposición de Bellas Artes. Un espíritu nuevo comenzaba a hacerse sentir, para inquietud de los académicos, quienes añoraban un orden que les garantizará su estabilidad.

El Cubismo surge como la opción más radical en 1907, rompiendo con la tradición en la pintura y escultura, generando la revolución artística más importante del siglo XX. El Cubismo se plantea una vez mas el problema perenne de la pintura occidental desde el Renacimiento, esto es la representación del objeto y su relación con el espacio que le circunda, elaborando una propuesta radical que elimina el único convencionalismo Renacentista aun vigente en aquel momento, ya que con el Cubismo, la forma

84

ya no constituye una característica definida y fija de los objetos, sino que estos poseen tantas formas como planos existen en el dominio del significado.

Al principio del siglo pintores nacionales como: Imery, Espinoza y Villacorta viajan a Europa y hacen llegar las formas del academicismo imperante en los círculos conservadores del viejo continente. Ellos regresaron cinco años después de que Picasso hubiera pintado su famoso cuadro “Les Demoiselles d’Avignon”, con el cual, sugiere la historia, inicio el Cubismo. Pero tampoco imitan este movimiento, pues sus propuestas son generalmente de temas foráneos, aunque matizados de colores, luces y personajes mestizos pero envueltos en un entorno ambiguo, que claramente expresaba su influencia vivida en Europa, pero que también se dedicaba a ver su entorno cotidiano real y que sugerente decide mezclar ambas partes en un mismo objeto, dando paso a una especie de Impresionismo Americano.

En cambio Luis Ángel Salinas si realizó algunas acuarelas cubistas, muy interesantes, con temas salvadoreños; incorpora alguna geometrización en sus formas, elementos cubistas transparentados con colores delicadamente colocados, y armónicamente diluidos entre sí.

Rosa Mena Valenzuela se sentía en sus inicios, influenciada por Picasso, el gran innovador del siglo XX. Sin embargo, aunque su obra inicial muestra una sutil influencia del Cubismo que Picasso y Bracque habían practicado a inicios del siglo, nunca replicó o practicó la misma fragmentación o seccionamiento de planos, como lo hicieron otros artistas nacionales de su generación. Alrededor de los años 60s, la artista utilizó el modelo Picassiano para articular su propio lenguaje híbrido, el cual todavía hoy resulta difícil categorizar. 85

“La Plaza Ravignan” Juan Gris

“Sin Título” de Ricardo Carbonell

El pintor ruso Vasily Kandinsky, desembocó en el arte no objetivo, con la pintura abstracta; Kandinsky estaba convencido que la finalidad del arte no era la descripción de los objetos, donde los cuadros se convierten en equivalentes visuales de un sentimiento interno, con un contenido espiritual. El pintor venía realizando obras abstractas desde 1910, se había sentido interesado por todas aquellas manifestaciones en las que el color alcanzaba resonancias desconocidas, precisamente por su independencia respecto al tema. La pintura desligada de su carácter descriptivo tradicional, se rige por lo que el pintor ruso denominó “principio de la necesidad interior”, ya que sin el contenido espiritual de sus obras se cae en un juego meramente decorativo. En la actitud de Kandinsky subyace un cierto grado de desconfianza hacia el mundo material cuyas estructuras, que se habían creído inmutables, estaban siendo puestas en entredicho por los avances científicos.

86

Muchos artistas hispanoamericanos dejaron entrar en ellos, la influencia del abstracto-decorativismo 46 /.

“Dos Mándalas” de Roberto Huezo

“Cuerpos Celestes” de Rufino Tamayo

Mientras tanto, dos grandes cataclismos sociales: uno en México en 1910 y otro en Rusia en 1917, pusieron en duda la manera tradicional de hacer política. La revolución mexicana fue uno de los acontecimientos de mayor impacto en el pensamiento político de los latinoamericanos del Siglo XX.

En el Viejo Continente, en medio de la Primera Guerra Mundial, los revolucionarios tomaron el poder en Rusia. La llegada al poder de los revolucionarios rusos, enemigos declarados de las principales instituciones de la sociedad burguesa ─la propiedad privada, la religión y la familia─, representó la formación de un sistema económico y social antagónico al sistema capitalista en plena expansión.

46

/ Michael Stein, Alejandro Montiel. Museos de Nueva Cork. P.220.

87

Esta guerra de 1914, conmovió a la sociedad europea hasta sus mismos cimientos, provocando una crisis de valores generalizada, a la que no escapó el desarrollo de la vanguardia. Los acontecimientos vividos, convirtieron en grotesco el frívolo belicismo de algunos movimientos artísticos anteriores, la dura confrontación con la realidad desencadeno un amplio proceso de reflexión sobre el propio quehacer creativo.

La evolución temática y estilística después de la Guerra Mundial, constata la adaptación de los artistas a las necesidades del momento, marcada por tensiones sociales y por un clima de desilusión y escepticismo, que coincide con la República de Weimer, período de la historia alemana especialmente conflictivo, ya que se inicia con la derrota y se cierra con la ascensión del nazismo.

En medio de este ambiente toma vida real el movimiento Surrealista en 1924. Se trata de “redefinir al hombre”, liberando su espíritu de las obligaciones sociales, siendo su mayor exponente Salvador Dalí. Su precedente inmediato, implica la repulsa de un sistema social, que con la guerra había manifestado su fracaso de forma inequívoca.

El Surrealismo no se limitó a ofrecer una alternativa más a las crisis de los lenguajes tradicionales, sino que trascendiendo el marco estricto de la práctica del arte, fue concebido como una actitud vital que reivindicaba lo intuitivo y espontáneo, frente al componente racional y lógico que había primado en la cultura occidental 47 /.

47

/ Triado –Tur. Juan Ramón, op.cip., P. 1054.

88

En la obra de la segunda etapa como pintor de Luis Ángel Salinas se insinuaba un surrealismo americano, al estilo Popol Vuh, que nada tiene que ver con el europeo. Ponía más sentido poético, mayor creación, en cuanto que sus paisajes, como fondos de parejas, tenían cierta visión humana, sus árboles parecían troncos de mujeres, sus cerros senos femeninos, árboles como hombres cargando ramas floridas, paisajes bien tropicales.

Así también, la pintura de Rosa Mena Valenzuela, estuvo marcada en sus inicios por una tendencia Surrealista 48 /.

“Un gran cuadro que representa un paisaje” de Yves Tanguy.

“La dama de los jocotes” de Carlos Cañas

Ahora bien, los principales iniciadores del espíritu nuevo, no creaban sus obras para que cayeran en el vació. Las innovaciones de Debussy, Mahler o Satie, por ejemplo, eran rápidamente tomadas por otros compositores como fuente de
48

/ Cea, Josè Roberto. De la Pintura en El Salvador. P. 91.

89

inspiración: por su parte, un gran poeta Guillaume Apollinaire, vigilaba cada novedad en las artes para hacerla inmediatamente blanco de su entusiasmo. Este poeta fue el primer impulsor de los movimientos de vanguardia, e hizo de la sorpresa una condición para valorar las obras de arte.

Así, nacieron las corrientes de arte contemporáneo, donde se pueden mencionar: el Neoexpresionismo, Expresionismo, Fauvismo, Abstraccionismo, Cubismo, Orfismo, Futurismo, Metafísica, Muralismo Mexicano, Dada, Surrealismo, Automatismo, Constructivismo, Minimal, Pop, Op, Cinético, Happenings, Conceptual, Land, Body, Povera, Hiperrealismo y Support 49 /

El automatismo fue una etapa que realizó Salarrué, quien dice podía pintar espontáneamente. Tal como pintó su cuadro “La Monja Blanca”, que fue hecho automáticamente, sin pensar, donde la mano lo guiaba a lo que debía hacer, como conseguir el blanco tan particular del cuadro, todo esto dirigido por una fuerza misteriosa y astral de la cual, era un gran devoto 50 /.

Las élites salvadoreñas no estaban en contra de una mayor integración de El Salvador en el mundo y contrarrestar así las limitaciones de la pequeñez geográfica del territorio nacional. El objetivo de la política exterior de El Salvador fue el de multiplicar los vínculos del país con el extranjero.

A pesar de las intenciones del presidente norteamericano Woodrow Wilson en el sentido de que la Primera Guerra Mundial habría de ser la guerra que

49
50

/ Fontanella y Tamayo. Almanaque Mundial. P. 27. / Cea, José Roberto, op. cit., P.195. 90

acabaría con todas las otras, ya se estaban dando las condiciones que 21 años más tarde desembocarían en la Segunda Guerra Mundial.

El mundo se encuentra revuelto, Europa con el ascenso de las ideologías y los regimenes totalitarios ha desembocado en la Segunda Guerra Mundial, en 1939. Hitler en Alemania, Mussolini en Italia y Stalin en Rusia son los estandartes del armamentismo que siguió la primera gran guerra de Europa, convirtiéndose la Segunda Guerra en el conflicto más sangriento del siglo, delimitando las fronteras físicas e ideológicas que el mundo conocería desde la Conferencia de Yalta* hasta la caída del Muro de Berlín.

El auge comercial, diplomático y consular surgido a raíz del fin de la guerra se vio de nuevo entorpecido por la crisis económica de 1929. La baja en los precios del café, tuvo graves repercusiones para la economía y la sociedad salvadoreñas.

Las grandes potencias se interesaron más en la región centroamericana por su posición estratégica en la construcción de una vía interoceánica 51 /.

Es hasta el primer tercio del siglo XX que se pueden citar hombres valientes artísticamente hablando como José Mejía Vides o Camilo Minero, quienes poseen una fuerza interna que actúa sobre ellos y sobre el reflejo de sus obras. Entonces, lo auténticamente regional se atreve a surgir como una propuesta estética de valor, ayudada por los movimientos costumbristas latinoamericanos, pero principalmente mexicanos, que ejerce mucha influencia sobre estos artistas,
51

/ Lindo Fuentes, Héctor. Historia de El Salvador. Pp. 72-89.

* Roosvelt, Stalin y Churchill, se reunen en Yalta-un balneario en la Chimea rusa-,donde perfilan un nuevo mapa del mundo, unidos para derrotar a Alemania.

91

pero que es decodificado en un estilo propio de expresión. Realizan una obra denunciadora de los acontecimientos políticos de su tiempo que afectaban a la población salvadoreña y expresa la necesaria reivindicación indígena. Donde surge el arte Primitivo, Naif o Ingenuo, con Zelie Larde y José Nery Alfaro como principales representantes, que es una pintura fresca, ingenua y muy poética, llena de escenas callejeras, de mercados, de parques o festividades de El Salvador.

Los pintores primitivos crearon una especie de arte “Fauvista”, que no tiene buenas maneras de expresión pero que tampoco ha perdido su realidad y raíz popular; debido a la espontaneidad con la que es realizado, con un cromatismo cargado y donde no hay perspectiva.

Y la pintura Indigenista, regionalista o criollista, que busca la identidad nacional, el paisaje físico y el humano, donde Mejia Vides fue el estandarte. Para 1939 Luis Alfredo Cáceres pintó cuadros con intenciones políticas y declaraba que los indígenas son tan ciudadanos como cualquiera, que tienen derecho a la educación y que son tan importantes como para retratarlos en una pintura. El cuadro “Escuela bajo el amate” fue creado cuando Maximiliano Hernández Martínez recién acababa de perpetrar la masacre de 1932, y ser indígena en El Salvador era ser una persona sin derechos. No solamente se le negaba una expresión cultural, sino que muchos pedían la desaparición física del indio, sinónimo de campesino. Así se atrevía a representar la alineación de sus ideas sociales y políticas en ese momento, donde apoyaba el terrible período que los indígenas acababan de pasar. El Indigenismo, se convierte por lo tanto, en una primera expresión plástica de carácter auténtico y nacional, representando al mundo lo que somos y no lo folklórico. 92

El caso del maestro Valero Lecha, es único, pues habiendo nacido en España, prestó su aporte al desarrollo de la pintura en el país. Se apoderó del trópico, de los amates, de los rostros indígenas y los llevó a sus lienzos transformados en paisajes de sueño.

Salarrue, Luis Ángel Salinas y todos los demás de esa misma época, no son mas que prueba de los difíciles tiempos en que estos luchadores a brazo partido y contra toda oposición de una sociedad casi insensible al arte, se encontraban preparando el terreno, que ya fertilizado por ellos, daría los frutos maravillosos de mediados del siglo. Algunos de ellos alcanzaron a disfrutar después de su esfuerzo, para los menos afortunados, sólo fue un pensamiento lleno de imaginación.

Aunque después, ya a finales de los años cuarentas surgen revistas y centros de formación artística, como apoyo al arte que ya se hacia sentir como componente cultural importante del país.

La tradición de la ruptura es un partir de algo para crear más allá de él; eso es precisamente lo que hace todo autentico creador que incorpora las experiencias de otros pueblos a la suya y, de esa mezcla o mestizaje, fundamenta una obra autentica que trasunta el espíritu de su medio, de y en su tiempo, para el futuro. Pues es importante mencionar que la recreación es válida en todas las expresiones artísticas, donde se puede retomar lo ya existente para recrearlo y/o refrescarlo con un estilo propio.

93

Con la llegada de Hitler al poder en 1933, va surgiendo la creación del holocausto como, probablemente uno de los eventos históricos que mejor refleja la capacidad destructiva del ser humano. Al caer Alemania, surge la inaudita cifra del holocausto: seis millones de judíos muertos.

Al mismo tiempo, la inflexión de las vanguardias históricas se agudiza tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), al provocar una profunda crisis de valores, las propuestas estéticas que se configuran a partir de dicha fecha son de una extremada radicalidad y han llevado hasta limites inusitados el proceso de destrucción de los antiguos géneros y soportes iniciados por las primeras vanguardias. La actitud extremadamente crítica que se generaliza en la inmediata posguerra, responden a un sentir generalizado de rechazo hacia una sociedad que había alcanzado, con la utilización de la bomba atómica o el genocidio organizado, niveles de degradación desconocidas.

Aunque en América, se concebía una esperanza de creación autóctona, cuando los gobiernos progresistas surgidos de la Revolución Mexicana, impulsaron un ambicioso programa de decoraciones murales, protagonizado por David Alfaro Sequeiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera, artistas de trayectoria y estilos diferentes pero que compartieron el interés por la temática autóctona, el espíritu reivindicativo de una cultura popular de raíces indígenas y un lenguaje Realista con rasgos Expresionistas. México iba a ser entonces el punto culminante con su revolución democrática burguesa y sus expresiones en pintura mural y de caballete, sus grabados y esculturas y su música popular y no populista ni comercial.

94

David Alfaro Sequeiros

José Clemente Orozco

Diego Rivera

Creado históricamente en la Revolución Mexicana de 1910 e institucionalizado con la llegada al poder de un gobierno revolucionario de izquierda en 1920, el Muralismo Mexicano cobra todo su esplendor en las décadas de 1930 y 1940, así sus frutos de técnicas y contenidos ideológicos preñan la esfera pública, con el ideario de un hombre nuevo: consciente de sí mismo, de su historia y preparado para tomar las riendas del futuro y con el ideario comunista de la Unión Soviética como bandera.

En este movimiento se influenciaron varios artistas salvadoreños como Mejía Vides y Camilo Minero, aunque lograron plasmarlo con un dramatismo personal. Debido a que en México aprendieron la composición y la técnica del mural, reconociendo que en América Latina el muralismo sirvió para expresar ideas revolucionarias, y en El Salvador nunca ha habido una revolución.

En América, el expresionismo visto a la manera de cómo se desarrollaba en la pintura revolucionaria mexicana, imbuido en la fase inicial del realismo naturalista –después realismo socialista–, era para ese momento, la salida a la calle amplia del arte. Y significaba para el pintor joven, su toma de conciencia. Y la revolución como arte, consecuentemente esta ligada al reconocimiento de

95

valores puros de lo nacional. De ello, nuestro empeño se debía haber conducido en el rescate de lo indigenista 52 /.

“Historia de México” de Diego Rivera

“Cultivos” de Mejía Vides

Mientras, fenómenos como la relatividad de Einstein, el primer modelo atómico, la valoración de las leyes de Mendel, los antibióticos, el automóvil, la aviación, el radar, la telegrafía, la radio y televisión, encontraron su eco en las artes, o más bien su transposición, favorecido todo ello, por la diversidad de derroteros a los que evocó el post-impresionismo, cuyos presupuestos continuaron

desarrollándose, aun durante los primeros años del siglo.

El artista de vanguardia, rechazado por la sociedad, debido a la dificultad de comprensión que caracteriza su obra, ha recurrido con frecuencia, al texto escrito para justificar su actitud y explicitar sus planteamientos estéticos.

La vanguardia constituye un fenómeno sin precedentes en la historia del arte y de ningún modo, puede ser considerada como un episodio más en el proceso evolutivo de la aparición de distintos estilos. Lejos de una mera modificación

52

/ Paniagua Soto, José Ramón. Movimientos Artísticos. P.60.

96

formal del objeto artístico, la vanguardia del siglo XX, ha comportado un cambio radical en la actitud del artista, así como el sentido que este otorga a la actividad creativa 53 /.

A partir de 1945 el mundo adquiere forma bipolar. Las rivalidades y desconfianzas entre el capitalismo y el comunismo desencadenan lo que se conoce como Guerra Fría.

Encontrándose Europa desgarrada y arrasada por una crisis moral, emerge Estados Unidos como gran potencia a nivel mundial; siendo Paris la vieja sede de la modernidad ya que es sustituida por Nueva York como la capital internacional del arte.

A la eclosión artística de Nueva York contribuyó la nutrida presencia de intelectuales y artistas europeos obligados a dejar sus respectivos países por causas políticas. La oleada mas numerosa se produjo a raíz de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos estaban: Matta, Dalí, Leger, Mondrian, Breton, Chagall, Iam y Masson.

La lección del surrealismo seria decisiva para la gestación de la primera propuesta de la Escuela Estadounidense, es decir del Expresionismo Abstracto. La década de los cuarenta y cincuenta conocieron la entrada subita de las corrientes No Figurativas, protagonizadas por De Kooning, Gorki, Pollock, Rothko, Kline y Tobey, entre otros. En el contexto del Expresionismo Abstracto, de la inmediata posguerra se establecen tres tendencias: la gestual, la caligráfica y la espacialista.
53

/ Triado-Tur, Juan Ramón, op. cit., P.1097.

97

La tendencia destaca el acto físico de pintar y la rapidez de ejecución, también se basa en la repetición de signos abstractos desprovistos de valor conceptual, o donde el cuadro es concebido como una extensa área de color y en la que destacan Rothko, Still y Newman.

La exigencia es una expresión directa, así como la primacía de la unidad forma color, que eliminaba el dibujo como soporte de la idea. No debe extrañar el hecho, que en el Expresionismo Abstracto, coexistieran experiencias automáticas y temáticas míticas, ambas posibilitan el acceso a arquetipos universales.

En medio de esta tendencia estilística no figurativa, Rosa Mena Valenzuela irrumpe en la escena artística salvadoreña en los años 60, impulsada por su maestro Valero Lecha y por un admirador de excepción: Salarrue. Su entrada en el medio plástico se da dentro de un ambiente efervescente, en el cual colegas artistas recién llegados de Europa proponen nuevas formas de representación y de concepción del arte, en especial de la pintura. La obra de Mena Valenzuela asesta el más duro golpe a los cánones de producción y de apreciación estética desencadenadas por su maestro alrededor de los años 30 y prevalentes para ese entonces en el país. Fue el mismo Lecha quien la identificó como Expresionista, reconociendo cualidades estéticas y formales que la acercaban a artistas expresionistas abstractos americanos como Pollock o De Kooning, que eliminaban el proceso compositivo a través de trazos espontáneos, según el historiador Luis Croquer en el Suplemento de Cultura de la Prensa Grafica: “ La Revoluciòn de Rosa”.

Finalizada la Segunda Guerra surge el Neorrealismo, que refleja el drama humano cotidiano y sencillo, fruto de la destrucción de la guerra. 98

Por estos días, Julia Díaz pinta con colores oscuros, temas dramáticos, expresiones de este tiempo difícil, la soledad rodeando a las personas, los paisajes quemados, los retratos con fondos manchados, sucios de intención y pintura intencionada: una manera de expresión de deseos nunca satisfechos a plenitud.

Así, en el arte, el Fauvismo acentuó el subjetivismo en el uso del color con un criterio convencional. Se rompió con la tradicional concepción espacial monofocal en el Cubismo. El subconsciente entro a ser componente artístico en el surrealismo. El Futurismo intento captar la cuarta dimensión. El Expresionismo resultó como una tendencia propia de los periodos de crisis. El Dada es una rebelión contra lo establecido.

En este sentido, el pintor salvadoreño Elas Reyes decía que el pintor de estos días era un imitador de los diversos istmos, y que debía tomar conciencia de lo suyo, en la medida de sus posibilidades, para que la obra no se convierta en un eco de lo que hacen los artistas extranjeros.

La experimentación artística se revelo en el arte Cinético -que data de los años 50s-. Esta tendencia propugnaba abandonar la estaticidad de las obras de arte y echar mano de cualquier medio tecnológico que provocara movimiento o lo simulara. Este movimiento fue continuado en los años 60s, una época en que los medios de comunicación logran gran importancia en la sociedad.

La guerra fría esta en su apogeo en Latinoamérica, sobre todo por la presencia de un régimen revolucionario en Cuba. En el sudeste Asiático y la Europa

99

Central las tensiones también llegan, en la medida que las superpotencias prueban sus fuerzas y su capacidad de aguante.

En El Salvador, se considera que en los años 50s se entró a la modernidad, aunque siempre con algún atraso. A esto contribuyó la llegada de pintores extranjeros que trataron de introducir las nuevas técnicas y formas utilizadas en las grandes potencias mundiales. Ellos entraron al país en tiempos del Presidente Osorio, cuando el Dr. Galindo Pohl era ministro de Cultura. Entre estos artistas de diversas disciplinas se encontraban: Ion Cubicec, Nicolás Arenene, Edmundo Barbero, etc., y contribuyeron a crear un ambiente mayor apertura cultural. de

En segundo lugar, y no menos importante, también influye la llegada de los artistas nacionales que fueron a Europa en esa época, y esparcen sobre el medio cultural salvadoreño una oleada revivificante y agresiva. Así, se puede aseverar que el arte nacional adquirió carta de fenómeno social y artístico hasta mediados del siglo XX.

El horizonte intelectual salvadoreño se amplia, parece descubrir los secretos y placeres de la modernidad y la cultura. Y en ese descubrimiento, en el cual todas las artes salieron favorecidas, se inicia una renovación intelectual de la cual todavía estamos viviendo sus postrimerías, un hecho que no puede ser desestimado por los alcances que tienen en el desarrollo de casi todas las artes del país y en el de la cultura nacional 54 /.

54

/ Retana Salazar, Luis. Pintura Contemporánea. Pp. 23-24.

100

El resultado final de la obra artística de estos días en Europa, no es una imagen sino la materialización de una acción que se inserta de forma critica, en la sociedad pragmática en que nace; respondiendo, el carácter eminentemente negativo de este tipo de pintura a la experiencia traumática de la reciente segunda guerra mundial.

En medio de esta crisis surge el Informalismo con formatos mas reducidos, gamas de color menos estridentes y persistiendo un cierto sentido de la composición, aun de la mancha que les caracteriza. Destacan los artistas: Jean Fautier y Jean Dubuffet, pintores en los que coexiste la libertad del gesto y el interés por las texturas propias de las corrientes informalistas. Así como en la pintura del salvadoreño Luis Ángel Salinas se observa cierto Informalismo, que linda con lo abstracto; este informalismo también le venía de su concepción que había aprendido en la academia, en la que no tuvo sistemas rígidos, lo que desde un principio le dio cierta libertad. Así dominando lo informal, se aleja de lo figurativo y casi toca lo abstracto. Todos y cada uno de los eventos que suceden a lo largo de los 60s tienen además de sus causas políticas y económicas inmediatas, una raíz más profunda: el cambio generacional. París, mayo de 1968, la inconformidad del estudiantado francés ante el régimen del general Charles De Gaulle, héroe de la Segunda Guerra Mundial, encuentra su tribuna en las paredes. “la imaginación al poder” y “prohibido prohibir” son las consignas más representativas de un movimiento joven que cuestiona de frente los esquemas de quienes dieron forma política, económica y cultural a occidente, después de la Segunda Guerra. Los estudiantes y buena parte de la sociedad reclaman nuevas formas de

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convivencia. Los esquemas de las sociedades capitalistas europeas que cantaron victoria ante la Alemania Nazi empiezan a resquebrajarse 55 /.

En 1967 el critico Germano Celant definió el arte Povera, el cual era el trabajo de trece jóvenes artistas italianos, entre ellos, Merz, Fabro y Pistoletto. A través de las esculturas exploraron la relación entre arte y vida. Sus trabajos innovativos son líricos y combinaciones abiertas de fragmentos nada probables, que enfatizan la experiencia física. Dentro de la política del Povera, se contempla la posibilidad de que sus obras, en función de la naturaleza física de los materiales, se deterioran con el paso del tiempo.

Celant precisa en uno de sus textos: el arte pobre, actual, anti-forma, conceptual o arte imposible, tiene un enfoque anticomercial, precario y vulgar que se refiere a las cualidades físicas del medio y a la mutabilidad de los materiales. Como en un intento de interpretar la realidad por un camino sutil, cerebral, reservado e intenso. A la operación, no era ajena la voluntad de romper con el prestigio del objeto artístico y con su consumo, ya que en el principio parecía problemático vender los grandes muros de piedra levantados por Kounellis.

El salvadoreño Noe Canjura trabajaba en estos días con gran influencia europea, con formas simples y dilatadas, casi geométricas, con algunas composiciones Figurativas, fue conocido como un pintor colorista, a quien en 1968 los críticos europeos le señalaron que su expresión artística llegaba demasiado tarde y le preguntaron porque no se dedicaba a trabajar y hacer un arte sobre la miseria y la vida de su pueblo. Canjura pertenece a un tiempo gubernamental, que trato de crear una corriente pictorica, pero que no logro “cuajar” plenamente.
55

/ Triado-Tur, Juan Ramón. Op. cit., Pp. 1097, 1098,1101-1107.

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Mientras que Carlos Cañas siempre presenta un carácter contradictorio en lo personal, lo cual se ve reflejado en su obra. Una violencia aliada a una inteligencia plástica segura, le ha hecho crear algunas de las mas audaces

imágenes de nuestro arte. Y un lirismo clásico le ha hecho producir esa otra faceta de su arte, la de personajes que parecen evolucionar con lentitud en medio de sus ropajes cortesanos. Un firme trazo, cierto peso de materia, cierta solidez de los personajes, emparientan este mundo con el otro.

El Pop, el Op, los Beatles, Úngaro y la minifalda como la visión tecno-utópica del futuro, la nueva ola de películas de Godard y Truffaut: los setentas fueron un tiempo de salvaje fermentación creativa, inusual prosperidad económica y de un alto consumismo, como respuesta a la represión y depresión vivida en décadas anteriores, consecuencia de las grandes guerras. En este tiempo todo parecía, no sólo posible, sino necesario, las ofertas era el tema del día en arte, música, cine, fotografía, moda, arquitectura y televisión 56 /.

El Pop Art es un fenómeno complejo, que esconde en la apariencia banal de la manipulación de la imaginería comercial, una actitud crítica hacia los nuevos valores de la cultura de masas. El artista Pop no representa los objetos de su entorno cotidiano, sino la imagen que de ellos, ha consagrado la publicidad.

El uso del Pop Art se amplió para referirse a la actividad de aquellos artistas que introducían en el contexto de una “obra oculta”, imágenes procedentes de los medios de comunicación de masas como el cine, la publicidad, el comic, la música, en fin la iconografía de una sociedad industrializada y urbana.
56

/ Hamilton, Edward R. Hacker Art Book. Pp.59-62.

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En un primer momento creó bajorrelieves en los que introducía materiales de desecho, como alambres o papel, que adquirieron entidad con el uso de maniquíes, huesos y animales disecados para luego iniciar ambientes de tamaño natural, como hospitales psiquiátricos, abortos, partos o burdeles 57 /.

De la misma forma que el arte Pop se proclama como una contra respuesta a un comercialismo acelerado del arte en la sociedad, así los artistas salvadoreños se dedican a buscar una toma de conciencia declarada, donde idean una nueva función social de la pintura y el arte. Aprendiendo a comprender que el fondo del arte podía tener una proyección social y cultural; donde la pintura además de tener un valor estético tiene un valor humano, en este sentido, la pintura tiene una estrecha relación con nuestra vida y nuestra fantasía. Por lo tanto se podía deducir que un país que no tiene desarrollado su arte en base a su situación es un país sin personalidad.

Esto acontece en los setentas, cuando el conflicto social estaba en apogeo y el pueblo salvadoreño se convence que la única forma de superar el estancamiento político era la lucha armada. Convirtiendo al país a la polarización de la sociedad y a mayores niveles de exclusión.

Don Camilo Minero tiene una pintura con mensaje social, humanista, que viene del pueblo, del campo, del trabajador, de los niños. Toma sus modelos de los seres marginados sin tener un acento político. Pero con el tiempo su pintura produjo ruptura, del paso del motivo natural y del retrato costumbrista a la

57

/ Triado-Tur, Juan Ramón. Op. cit., Pp. 1111-1117.

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temática social. También, en este campo el artista Oscar Solés fue uno de los que dejaron constancia de la historia, a través de su trabajo artístico. Por 1970 Salarrué escribía acerca de Elas Reyes que debía de calificarse como un verdadero pintor planetario, donde cada color es una riqueza de exploraciones internas y de visiones astrales: sus favoritas, hablaba Salarrué.

Existe otro grupo de artistas que realizan un trabajo encaminado al rescate de lo prehispánico, como es el caso de Armando Solís que logra crear un mundo plástico personal ante todas las corrientes extranjeras que coexisten en estos días. Así como Aleph Sánchez, que guarda en sus obras el quehacer de culturas indígenas de Meso y Norteamérica. También rescata mitos salvadoreños como el de la “Ciguanaba” o del “Cipitío”, además de utilizar elementos antropológicos, existe una búsqueda espiritual en sus obras.

En el arte, como reacción al feroz mercantilismo internacional que se iba adueñando del mundo artístico, se abrió paso en los años setentas una serie de propuestas estéticas cuyas manifestaciones eran de difícil comercialización, bien por su carácter efímero o por su pobre materialidad. El arte Conceptual desplazo el interés, desde el objeto a la idea o proyecto generador.

Surgiendo el Body Art o esculturas vivientes que muestran estudiadas posturas de gran dignidad e incluyen fotografías o videos. Así una de las alternativas posibles del arte Conceptual a la desaparición del soporte tradicional, es el desplazamiento del interés hacia el cuerpo humano, como un medio expresivo y de manipulación. Donde, se centró la investigación de las reacciones, tanto físicas como psicológicas experimentadas ante diferentes estímulos.

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A principios de esta década, Estados Unidos y la Unión Soviética, inician lo que se conoce como la política del “detente” o distensión, con ello se intenta limar las asperezas fundamentales que impiden una convivencia pacifica. Debido a la mutua aniquilación que implicaría un intercambio de misiles, los dos países optan por una relación de enemistad controlada, logrando así una Guerra Fría sostenible. Donde los grandes referentes de la década se modifican y Estados Unidos presionan por que se de una salida negociada en El Salvador.

Mientras, en el mundo se está creando el escenario para el acto final del sistema socialista. La caída del Muro de Berlín en 1989 es el símbolo del principio del fin del mismo. La reforma soviética queda al borde del colapso.

De los 80s a los 90s, surge el Arte Figurativo en El Salvador como repuesta al periodo de guerra que se vive y donde el artista necesita plasmar la verdad cruda y oscura que vive. Pero Don Camilo relega su obra figurativa al exilio o al olvido, debido a la dolarización ideológica que se vive en esos días.

Este puede ser considerado un segundo momento del sentir nacional del artista, que llega a ser plasmado en los lienzos, después de las masacres de 1932.

Rosa Mena Valenzuela tocó diversas temáticas relacionadas a la vida contemporánea y significativamente el periodo de la guerra en nuestro país, el cual plasmó en una serie de obras que expuso a inicios de los años 80s bajo el título: “la guerra es un juego sucio”.

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Roberto Huezo realizó pinturas relativas al conflicto en la capilla de la Universidad Centroamericana. Quien vivió en carne propia, la desaparición de su hermana y cuñada.

No todos los pintores tuvieron una motivación tan personal para pintar la guerra, pero su sensibilidad se los exigía, tal como lo dice Roberto Galicia: “los círculos de la violencia cada vez fueron haciéndose mas estrechos y llego el momento en que nos tocaron a todos de una manera directa. Y a mi juicio, era imposible ignorar lo que estaba sucediendo. Varios artistas salieron al exilio protegiendo su vida. Los que nos quedamos, nos impusimos nuestra propia censura. Aunque a veces sobredimensionamos el interés que podrían haber tenido las autoridades respecto a lo que hacían los pintores en El Salvador. Estaban ocupados en otras cosas”.

Durante los años del conflicto armado, la infraestructura cultural del Estado sufrió abandono y desprestigio. Los espacios sobrevivieron, pero muy debilitados. Su actividad es limitada por la carencia de recursos y las suspicacias ideológicas, señala el informe de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Así como salieron adelante pintores, escultores y escritores de esa época: a pesar de la guerra (1979-1992) ─y es probable que debido a ella─ tanto la plástica como la literatura se desarrollaron. Surge una pintura que presenta ambientes dramáticos, como alternativa de alineación al conflicto, al mismo tiempo que surge una pintura evasiva y fantástica, según la historiadora del arte Astrid Bahamond.

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Durante la década de los ochentas, según afirma Luis Croquer, la pintura se transformo para siempre. Esto gracias a dos tendencias: el involucramiento sin precedentes de algunos artistas en el registro y la crítica de los eventos de la guerra, y el surgimiento de coleccionistas nacionales y extranjeros que impulsaron a los artistas que permanecen en el país a producir más. El triunfo de la posmodernidad ha recuperado las imágenes y los soportes tradicionales. En los ochentas se da por finalizado el espíritu de la posmodernidad. El arte ha renunciado a toda proyección social y se ha reflejado sobre sí mismo, reorientando su interés hacia su propia especificidad. Ello ha provocado la repercusión de técnicas tradicionales y aspectos como la pincelada, texturas y soportes. Ha existido un amplio proceso de relectura de la historia del arte, acompañado de la recuperación de imágenes del pasado, con una clara predilección por las procedentes del Expresionismo y de las experiencias Figurativas del período entre guerras, con signos de eclecticismo y subjetividad total 58 /.

Las fuerzas contendientes de El Salvador aceptan el voto como la única arma valida en la democracia. Convirtiéndose entonces el más grave problema, la delincuencia común y el crimen organizado. Pero es el arte de fines del siglo el que disfruta el empeño y la dedicación de los grandes hombres que comenzaron a forjar la historia del arte salvadoreño del siglo XX, que trabajando sin cesar, vendiendo un cuadro de vez en cuando y

58

/ Triado-Tur, Juan Ramón. Op. cit., Pp. 1152-1153.

108

sufriendo penurias económicas, iniciaron los preparativos y encausaron el camino para los artistas de final del siglo. Así surge el arte de pos-guerra con la firma de los acuerdos de paz, que inaugura un nuevo momento para las artes, que en el caso de la plástica, ha servido de desarrollo como para poder catalogarlo como el tercer momento en la historia de la plástica del siglo XX, donde el artista salvadoreño refleja en su trabajo artístico su verdadero sentimiento con libertad y la situación que se afronta en el país. Cuando el discurso se despolariza después de los acuerdos, comienza una gran revolución en la pintura, puesto que el pintor, sin descuidar los contenidos, se dedica con mayor ahínco a los problemas de la plástica y eso es lo que justifica todas las propuestas nuevas que se están dando en el país por esa fecha. En la década de los noventas, una nueva generación trata de romper con el arte figurativo. Hay una gran diversidad, tanto en sus orientaciones estéticas como por sus reflexiones. Es muy difícil encontrar un común denominador en el complejo panorama salvadoreño, donde las artes plásticas viven un nuevo momento marcado por la búsqueda individual de cada artista, afirma Astrid bahamond. Este periodo de ocho años de paz que se vivió en El salvador para finalizar el siglo, hizo que el arte y los artistas tomaran como referencia la realidad, quizás como una declaración de las esperanzas y los ideales de un país que todavía intenta construir la paz, después de muchos años de haberla firmado. De tal forma, que en el arte salvadoreño, se puede organizar la historia según las imágenes creadas por los artistas. Donde, según el curador Mariano Castro 109

Magaña, surgen un total de cinco temas. El primero es la necesidad de evocar la devoción religiosa en el espectador, con imágenes de expresión religiosa y espiritual. Un segundo motivo es la expresión de la identidad nacional, donde los pintores salvadoreños reviven leyendas indígenas y utilizan formas indígenas para expresar con orgullo su antigua herencia cultural, y para definir y reafirmar sus raíces culturales indígenas. Un tercer tema es la preocupación por la injusticia social, y el papel de la iglesia católica en la vida socio-política de El Salvador. El cuarto tema es la exaltación del erotismo, desnudez y los placeres prohibidos. Finalmente, es el ciclo de la vida y la muerte y la preocupación por el mas allá. En el área internacional, la última década del siglo XX, sirve de escenario a importantes acuerdos de paz, como el firmado entre palestinos e israelíes; aun cuando por otro lado existen masacres étnicas en Ruanda, Yugoslavia y Timor oriental, para cerrar uno de los siglos más convulsionados de la historia mundial. Para finalizar el siglo XX, la revolución tecnológica y las comunicaciones se han convertido en instrumentos de una nueva economía apuntada en un sistema financiero internacional. La globalización se ha convertido en el tema más importante de la política mundial que abarca todos los ámbitos de la vida: desde el cultural, ambiental, científico, político, hasta el militar y el legal; pero el protagonista ha sido el económico. La consigna ahora es abogar por el libre comercio y derribar las barreras arancelarias y tarifarías. Además, es creada la red global de Internet, con un estimado inicial de 160 millones de personas navegando en la red alrededor del mundo. Lo cual ha

110

cambiado el estilo de vida y de trabajo y que fue creada por el científico Británico Tim Berners Lee. El gran salto de la utilización de herramientas tecnológicas para la creación artística se dio en la década de 1990. Porque fue en esta última década del siglo XX que las computadoras se volvieron más accesibles y modernas, e Internet se convirtió en un nuevo soporte de comunicación. La invasión de las computadoras con su software capaz de pintar o dibujar, proyectar u otros, por ejemplo, genera un gran cambio en los procesos creativos. Con ellos, los artistas se dan cuenta de que tiene nuevas herramientas para crear. Entre estas opciones multimedia, destaca el arte digital, entendido como la creación hecha totalmente a través de computadora. Estas pueden ser desde pinturas hasta películas. Pero el hecho de que los paquetes informáticos puedan hacer maravillas no son garantías de crear verdaderas obras de arte. Para lo cual se deben siempre guardar las reglas intrínsecas de cualquier obra de arte, que sea original, estéticamente contemplable y que comunique algo. Y esto se logra sólo en la medida que un artista conoce el desarrollo del arte y obtiene un buen resultado del uso de esta herramienta. La ventaja sobre este arte vía computadora, es la nueva manera de distribución del arte, ya no es elitista y llega a todo el mundo y son un proceso que reta al espectador–usuario. Además las computadoras permiten otra gran gama de posibilidades no tan fáciles de realizar si las creaciones fueran manuales. Por ejemplo, una gama de 256 colores sólo para usos digitales.

111

Pero también hay riesgos en este arte conocido como numérico o también llamado binario. El riesgo de esta nueva forma de creación es que almas aventureras, con espíritu de artista, pero sin serlo hagan música, imágenes y diseños de muy mala calidad y desprestigien el nombre del arte, ya que un programa por bueno que sea no garantiza el nacimiento de una verdadera obra de arte 59 /. Por su parte, la transvanguardia artística es una propuesta promovida por el critico Achille Bonito Oliva, logrando invertir el flujo habitual de las propuestas estéticas emanadas desde Italia. Sus protagonistas incluyen referencias mitológicas, imágenes de la antigüedad y citas de las pinturas Renacentistas, Barrocas y Manieristas. Los cuadros de gran tamaño presentan una notable diversidad estilística, aunque tienen en común el colorido brillante, las texturas discordantes y los trazos bruscos. En Alemania, se recupera la pintura Figurativa, enlazada con las experiencias Expresionistas y Figurativas de los primeros decenios del siglo y que fueron cercenadas por el Nazismo 60 /.

59 60

/ www.arts-history.mx. / Triado – Tur, Juan Ramón. Op. cit. P. 1153.

112

INTERVENCIÓN DEL ARTE MUNDIAL EN EL SALVADOR ARTE MUNDIAL
EL RETRATO

TIEMPO
S. XV

ARTISTAS EXTRANJEROS
Artistas Romanos y Renacentistas Auguste Renoir Claude Monet Aubrey Beardly Antoni Gaudy

TIEMPO
Finales S. XIX

ARTISTAS NACIONALES
P. González M. Carballo

1860

IMPRESIONISMO

Principios S. XX

del

Imery Fotógrafos Artistas Anónimos Diversos artistas que regresaron becados al país. Luis Ángel Salinas. Rolando Reyes Roberto Galicia César Menéndez Julia Díaz Luis Ángel Salinas Rosa Mena Valenzuela Ricardo Carbonell

1880

ART NOUVEAU

Finales S. XIX

Finales S.XIX

MODERNISMO

S. Rusinol R. Casas Pierre Puvis de Chavannes Geovanni Segantini Marcel Duchamp Paul Nash Pablo Picasso Georges Braque

1950

Finales S.XIX

SIMBOLISMO

60s

Finales S.XIX

NATURALISMO

65

1960

1907

CUBISMO

113

TIEMPO

ARTE MUNDIAL

ARTISTAS EXTRANJEROS
R. Delaunay

TIEMPO
60s

ARTISTAS NACIONALES Miguel Angel Orellana

1912

ORFISMO

Vasili Kandinsk Rufino Tamayo 1914 ABSTRACCIONISMO

1970

Roberto Huezo Miguel Angel Polanco

20s

MURALISMO MEXICANO

Diego Rivera 1958 José Clemente Orozco

Luis Angel Salinas
Mejía Vides

Camilo Minero

Salvador Dalí Andre Breton 1925 SURREALISMO

1955

Víctor Manuel Rodríguez Preza Carlos Cañas

Zelie Lardé 1928 PRIMITIVISMO Henri Rousseau 30s José Nery

114

TIEMPO

ARTE MUNDIAL

ARTISTAS EXTRANJEROS • • Jean Charlot Xavier Guerrero Amado de la Cueva. Pollock De Kooning Manuel Millares Jean Dubuffet

TIEMPO

ARTISTAS NACIONALES Mejía Vides Camilo Minero

30s

INDIGENISMO

30s

1945

EXPRESIONISMO ABSTRACTO

1965

1950

INFORMALISMO

1960

J.C. Blais 60s FIGURATIVO 80s David Hockney Tom Wesselmann

1965

Pop

1975

Rosa Mena Valenzuela Mauricio Aguilar. Luis Angel Salinas. Benjamín Cañas Cesar Menéndez Antonio Bonilla Fernando Llort Roberto Huezo.

115

TIEMPO

ARTE MUNDIAL

ARTISTAS EXTRANJEROS

TIEMPO Y ARTE NACIONAL

ARTISTAS NACIONALES

70s

CONCEPTUAL.

Douglas Huebler. Bruce Neumann

70s Arte de Guerra

Antonio Garcia Ponce Antonio Bonilla Cesar Menendez Armando Solis Isaias Mata Mayra Barraza Oscar Soles Walterio Iraheta Ronald Morán

Chuck Close Malcolm Morley 80s
HIPERREALISMO

80s Arte de Guerra

90s

DIGITAL

Anthony Grant Jane South

90s Arte de Posguerra Finales 90s Arte de Vanguardia Moderada

Finales 90s

LUZ

Linda Benglis Stephen Hendee

116

CAPITULO IV
ANÁLISIS DEL DESARROLLO DE LA PINTURA SALVADOREÑA El siglo XX de la historia de la pintura salvadoreña ha sido marcada por grandes personajes, quienes son puntos de referencias obligados para entender el desarrollo de la pintura, ya que se debe situar a cada uno en su contexto personal y social para poder ser juzgado y es muy difícil pretender generalizar generaciones si no se conoce el entorno y el momento que vivían, así que para cada uno de ellos va un gran reconocimiento al haberse dedicado a la aventura que significa vivir por y para el arte, en determinados momentos donde todo parecía estar en contra de ellos, o aun peor donde representaban un sector ignorado por la sociedad, que se encontraba más ocupado por otras circunstancias sociales, políticas o económicas, y por un pueblo que como receptor ha sido poco ávido a las cuestiones artísticas. Así que en su momento hicieron lo que pudieron o lo que el entorno pedía de ellos, pero lo hicieron y por eso hoy son parte activa de lo que ya es nuestra historia del arte salvadoreña del siglo XX.

La iniciación al lenguaje secreto de las imágenes, junto con el panorama general que se vivía, permitirá encajar y comprender cada uno de los grandes movimientos de expresión pictórica que se dieron junto con su representante. Se podrá descubrir como los cuadros hablan a quien los sabe escuchar, ya que se ha reunido todo aquello que puede ayudar a comprender mejor la realización de sus trabajos artísticos, el cuándo, el cómo y el por qué de lo que los marcó en este recorrido de la historia salvadoreña.

117

Para realizar este análisis se ha tomado en cuenta un recuento sobre el proceso evolutivo de la pintura nacional. Donde se destaca el trabajo realizado por los pintores de cada generación del siglo XX y quienes se han impuesto ante una comunidad para la que la pintura ha tenido poca importancia.

No existe forma alguna de considerar que la pintura salvadoreña no tuviera influencia extranjera desde sus inicios si todo lo que venia de otras latitudes era un ejemplo a seguir para el salvadoreño y para el resto del mundo, ya que era considerado como un buen parámetro a imitar para alcanzar el desarrollo que ellos poseían, olvidando lo auténticamente nacional, pues simplemente era lo que se debía imitar para estar a la moda de quienes dictaban e imponían las reglas de la época; por ser considerados mas adelantados, evolucionados o simplemente por representar las potencias mundiales.

Para iniciar a comprender estos lineamientos dictados con anterioridad, se dará como explicación una base académica: Los cuatro pilares de enseñanza en las antiguas academias de pintura (antes del rompimiento que causó el modernismo a finales del siglo XIX) eran: pintura histórica (porque registra hechos históricos o acontecimientos importantes en una sociedad), retratos y desnudos (personajes importantes o simplemente la figura humana), paisajes y, por último, bodegones (las cosas cotidianas). Lo cual nos confirma que en nada cambio en su reflejo y desempeño del arte pictórico nacional, ya que fueron los mismos lineamientos que se siguieron en las academias y escuelas salvadoreñas, según explica el historiador de arte salvadoreño, Luis Croquer.

118

Con la industrialización en Europa (a mediados del siglo XVIII) la pintura comenzó a ser más compleja porque empezaron a incluir más objetos diferentes a los tradicionales.

La ruptura del método académico (la introducción del modernismo con Manet a finales del siglo XIX) hizo que los nuevos artistas repensaran la pintura, los géneros y los hibridizaron. Los cuadros incluían nuevos elementos protagónicos o ya no se limitaban a la bidimensionalidad de los cuadros.

La concepción del arte en el siglo XIX no era que el feligrés emitiera un juicio estético sobre la obra, sino que lo importante era que aprendiera los principios religiosos. La mayoría de los temas de pinturas estaban inspirados en pasajes bíblicos y vida de los santos de la Iglesia.

Pero inmediatamente con la firma de la independencia en 1821 se busca una nueva iconografía que identifique el rechazo hacia la cultura de dominación expresada en el estilo barroco y de contenido cristiano.

De los principales pintores que incursionaron en esta época, están Wenceslao Cisneros, Pascasio González y Marcelino Carballo. Sus obras plasman los

paisajes europeos, retratos e imágenes religiosas.

El estilo que más se utilizó a finales del siglo XIX fue el Neoclásico, que evocaba lo griego y romano; también se trabajó el arte del retrato, salvaguardando la idea artística que el retrato pintado siempre ha sido la idea que el artista tiene de su modelo más que una representación fiel como fotografía, donde interviene la empatía que el artista sienta hacia su modelo. Así se puede rescatar la idea que 119

estos pintores mencionados realizaron su trabajo con un estilo influenciado por otros países pero lo realizaron con su aporte personal al tener como referencia su patria, el respeto que sintieran por la iglesia o la identificación o ausencia de ella que sintieran por el personaje del retrato que estuvieran realizando.

Se podrá ver que desde finales del siglo XIX, el referente artístico español habría quedado truncado por razones ideológicas e históricas. Desde el siglo XX, el desarrollo artístico ha seguido los lineamientos de la cultura y del arte europeo; sin embargo, son los centros artísticos de Paris y Roma los que supondrían ser las mecas del arte universal. Por lo tanto, el primer periodo de historia artística del siglo XX fue influenciado por el estilo Neoclásico y luego por el muralismo mexicano.

Hasta qué punto nuestro espíritu históricamente condicionado puede adaptarse a la manera y a la forma del espíritu creador del arte antepasado. De esta manera la obra de arte resulta ser el objeto de consideración de tipo especialísimo, cuya base se encuentra en un desplazamiento del sujeto que, mediante un esfuerzo no solamente intelectual, emprende el viaje saliendo del asiento histórico que le es propicio, con el propósito de anular las diferencias de sensibilidad artística entre ese espíritu creador y el suyo.

Esa tendencia parece haber surgido como interrogante en el desarrollo de las artes nacionales desde mediados de la segunda década del siglo XX. Tanto, escritores, poetas, músicos, escultores como pintores compartían el sentimiento de necesidad de identificar la cultura salvadoreña a través de contenidos y formas artísticas propias.

120

Los pintores han realizado un trabajo regido por una sensibilidad y la estética propia de su propio espacio cultural determinado por el entorno y su grado de desarrollo.

Variaciones y preocupaciones mueven misteriosamente el sentido artístico y poético de quienes en un movimiento de acción y reacción se han impuesto en una población para la cual el arte ha tenido poca importancia.

Esta pintura no podría considerarse como un cuestionamiento al pasado. Ella se planta con orgullo como heredera de una tradición, escasa pero importante, que ha abierto camino a otras generaciones. Todas sus manifestaciones individuales, son producto de la conquista de la libertad creadora y del esfuerzo personal.

Cada uno de los artistas ha producido su propia invención. Al mismo tiempo, ella parece semejarse a algo ya concebido en el universo del hombre, en el mundo de la naturaleza, tomando en cuenta como fundamental la materia de la cual se sirven: madera, tela, pinturas y pinceles.

Trabajan y siguen un camino, con el valor exacto de considerarse un fenómeno individual. Comprometidos con una estética y una técnica plástica personales, ellos muestran la pluralidad de las acciones plásticas pictóricas en el país. El juego de la sensibilidad y la razón les hace producir una obra que mantiene viva una parte importante del arte salvadoreño, según Bahamond. la critica de arte Astrid

El siglo XX nace en El Salvador con ímpetu de industrialización y modernidad. La pintura, dentro de este marco, va a desarrollar un rol esencial. Se establece 121

una especie de “Boom” con los primeros pintores que partían a estudiar a Europa y México.

Uno de los primeros signos de encarrilarse en la vida moderna de Europa fue la fundación de la Escuela Nacional de Artes Graficas, dirigida por Carlos Alberto Imery quien estudio en Europa y trae ecos del Impresionismo y una gran perfección académica.

Así, en Artes Gráficas se representan influencias mexicanas y cubanas, de las cuales latía un espíritu parisino de libertad, aplicada a las tierras de América, y donde se formaron varias generaciones de pintores influenciados por estos estilos y que posteriormente destacaron en el ámbito cultural salvadoreño, entre ellos: Carlos Cañas, Luis Alfredo Cáceres Madrid y José Mejía Vides, donde se aplicaban varias técnicas como acuarela, pastel y óleo.

Tal es el caso, que en el siglo XX, se puede considerar que nuestra pintura comienza con Imery, y también da el primer vivero de artistas reconocidos a El Salvador, porque es el primero que vio que en el país había que iniciarlo todo, formar pintores, preparar espectadores como gustadores del arte y promover a los compradores potenciales, señala Jorge Cornejo en su libro “La pintura en El Salvador”. El autor también agrega que el maestro no tuvo tanta influencia entre sus alumnos, a nivel estético, debido a que respeto el sentido creativo de los nuevos artistas.

Este auge permite que tanto artistas nacionales como extranjeros contribuyan a crear una serie de obras artísticas que habrían de existir en el entorno natural y sociocultural de la sociedad salvadoreña, y sobre todo que estas obras directa o 122

alegóricamente conllevarán los mensajes de los cambios históricos y revolucionarios de mediados del siglo.

El estilo dentro de esta coyuntura no podría ser sino la amalgama del hiertismo modernista, la estilización del muralismo mexicano y cierto antropocentrismo con lineamientos del

naturalismo de imitación de la figura humana, tomando como ideal artístico el rostro de la impronta mexicana.

“Sacerdotisa Cuscatleca” de Mejía Vides

A partir de estos primeros artistas, sólo una parte de un grupo más extenso puede trazarse una historia somera del desarrollo de la pintura salvadoreña actual.

La voluntad artística nacional conlleva una cantidad de replanteamientos, en los cuales los contenidos de las obras serian fieles comunicantes de lo “nuestro”, ya que si se realizaba algo con gran influencia extranjera, era por que así lo determinaba el momento histórico, igual si se realizaba algo autentico nacional era por que también así lo exigía el momento, total ambos términos eran reflejo de ese entorno influenciado o no por algo exterior.

Esa dinámica de cambio en la pintura, nos la demuestran diferentes pintores nacionales, cuando trataron de trabajar el Indigenismo o el Primitivismo, igual que los pintores del período de entre guerra, específicamente por esos intentos 123

que tuvieron de recuperar la identidad nacional. Su temática parte de una peculiar perspectiva histórica, etnológica y hasta arqueológica. Lograron ver en la historia un componente de la cultura de un pueblo y de una sociedad, con premisas para el estudio y la interpretación expresiva.

Por ello, nos legan una iconografía eminentemente nacional, sea por los retratos de personajes legendarios e históricos de la versión que vivieron en su tiempo, o los recordados como “vencidos” de la época, o el periodo de guerra y posguerra que seria la segunda y tercera obra, respectivamente, en la historia del siglo XX que cuenta a través de las imágenes nuestras propias experiencias históricas. Luego, de esto muchos se consagraron dedicándose a la contemporanización de la iconografía pasada o actual que igual fue olvidada o ignorada por varios siglos de historia de los salvadoreños.

De la impronta mexicana en la consolidación de la identidad nacional también hay que hablar, pues siempre es tomada como un punto de referencia importante en el desarrollo de las artes latinoamericanas, donde a todos los países les queda el vació de cómo se produjo este fenómeno tan monumental así como imponente en la historia cultural de las artes, sin llegar a suceder este fenómeno en ningún otro país con el mismo ímpetu.

El arte es expresión, lenguaje y comunicación. El artista crea un lenguaje a un modelo simbólico, que es comprendido por su propia sociedad y a partir del cual su creador le comunica cierto mensaje. La historia continental del siglo XX se vio consternada e influenciada por hechos revolucionarios que acaecieron en el México cercano.

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Hemos visto que la cultura salvadoreña es un afluente, de alguna manera, del referente mexicano hasta el siglo contemporáneo. Todo el sistema político, económico y social se vio afectado por los intentos de instauración de la

revolución democrática burguesa mas importante del siglo, como lo fue la mexicana. El programa desarrollado por el gobierno tenía un objetivo específico cultural, el cual acompañaría los cambios ya mencionados. El arte comunicaría, en un lenguaje preciso y autentico, los ideales de la reciente revolución política. Así nace el Muralismo Mexicano, como una propuesta artística gigantesca y genuina, que manifestaba la reivindicación de las razas india y mestiza, las costumbres y la ideología socialista que las habría de amparar.

Dentro de este marco, la pintura en El Salvador va a verse directamente influenciada por este gran movimiento a partir del pintor Mejía Vides, quien además de ser uno de los representantes mas importantes del Costumbrismo, el paisajismo, y el retratismo autoctonista, es un prolífico artista. Igualmente puede incluirse dentro de este marco de búsqueda de identidad al integral artista. El joven Mejía Vides se rozó con pintores mexicanos, que alentados por los aires de revolución veían en los indígenas la reivindicación histórica de un pueblo, y si los indígenas estaban en campo abierto el paisaje pasaba a ser parte de su entorno natural. De vuelta al país Mejía Vides trajo esos aires mexicanos con un cargamento de obras para un país desierto en materia de arte, trayendo consigo un instrumental expresivo para buscar un nuevo lenguaje, ya que interpreto el paisaje de Panchimalco y a los indígenas con una frescura y una luz renovadora, como de una nueva generación. Esto según Tomas Guevara en su reportaje “El amante del Color”, de la Prensa Gráfica.

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Si bien la obra de Mejía Vides no tiene discusión por su calidad estética, algunos como Don Camilo Minero, reclaman la falta de compromiso social en sus cuadros y que sus indígenas aparecen en un paisaje ideal, sin cuestionar las peripecias de una raza a la que históricamente se le ha negado su propia identidad; sin embargo José Roberto Cea, dispensa la ausencia de dramatismo en sus cuadros, debido a la época que marco al maestro, llena de esoterismo.

Pero ante todos los señalamientos de influencias extranjeras en su obra, Salarrué lo define así en el libro “El Salvador y el arte”: “La pintura de Mejía Vides tiene todas las cualidades extranjeras con la gran diferencia de que es (tropicalmente hablando) de noviembre y no de mayo; es de aurora y no de puesta de sol; de primavera (tiempo floral) y no de otoño (tiempo de frutos) y por ello es (en cierto modo) el aspecto opuesto en un mismo genero de expresión en dibujo y el color”.

El carácter de las creaciones de Mejía Vides y Salarrué es innovador. El primero como reflejo de la onda modernista-muralista, en la cual tanto

estilización, semejanza e imitación de la raza mestiza nacional, nos dejaría una obra con los preceptos dominantes dentro de ese nuevo credo estético.

El segundo recrearía un lenguaje simbólico a partir de
“El monstruo marino” de Salarrué

la

interpretación

de

su

cosmovisión

de

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influencia hinduista y esotérica llegando a la abstracción; lo misterioso era una constante en los artistas de las primeras décadas del silo XX, comulgando con ideas como la reencarnación, los viajes astrales y los platillos voladores.

La actividad de los pintores indigenistas es una empresa romántica. Ellos andan a la búsqueda de una identidad nacional, y vuelven con este fin los ojos al rescoldo aún vivo de las llamas del pasado.

Es bueno hacer ver que nuestro indigenismo no fue posterior, sino contemporáneo al de otros países. Marcando un momento ideal y propio en la historia pictórica salvadoreña, donde se trabajaba por reivindicar al indígena que había sido maltratado por situaciones políticas.

Otro de los personajes que figuran en la historia plástica nacional es el español Valero Lecha, con la fundación de la segunda Academia privada en el país, engendro siete generaciones de pintores donde les enseñaron dibujo y pintura. A esta Academia asistieron conocidos nombres de la plástica nacional: Noe Canjura, Raúl Elas Reyes, Rosa Mena Valenzuela y Julia Díaz.

El espíritu de esta época de individualización o “posmodernidad estética” coincide con la época de posguerra. Tras la independencia de la escuela dejada por el español Valero Lecha, nace una nueva generación de pintores guiados por la necesidad creadora del SER, una propuesta limpia, sin reglas ni limites que los detenga en el proceso pictórico

Paralelo a esta escuela estaba un grupo denominado Los Independientes, quienes se habían formado con Imery y no estaban a favor de un academicismo 127

cerrado como el que recibían los alumnos de Lecha y estaban más comprometidos con la realidad social, entre ellos Camilo Minero y Carlos Cañas.

Si en todo lo que va de este estudio de acercamiento hacia lo producido en forma bidimensional se ha hecho comparaciones de índole historicista, es debido a la necesidad de señalar la presencia de personalidades que por las propias vicisitudes de su vida dejaron huella en el desarrollo de la pintura salvadoreña del siglo XX.

Pero en este punto es importante destacar que en la historia de la plástica nacional, las dos principales escuelas de pintura (la Escuela de Artes Gráficas de Carlos Alberto Imery y la Academia de Valero Lecha) formaron pintores bajo los géneros tradicionales: pintura histórica, retratos y desnudos, paisajes y bodegones, como se mencionaba anteriormente. Lo cual nos deja claro que el esquema académico y europeo, que tanto Imery como Lecha inculcó en los pintores, condiciono e influencio la producción pictórica de esta generación de pintores nacionales.

Aunque en el recorrido de la pintura nacional de este tiempo, se concretan cuadros que son de naturaleza muerta, es de destacar que algunos van mas allá de ser solo cuadros de frutas y no solo bodegones clásicos. Donde la mayoría de estos cuadros proponen algo más y no se estancan en la rigurosidad tradicional, ya que hay autores que hibridizan o se quedan dentro de algunos géneros para seguir explorándolos. Los artistas entrelazan la historia con el género de pintura y con otras situaciones de corte más psicológico o personal.

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Hay artistas que siguen trabajando en cánones más tradicionales que también tienen un mercado y que son de gusto del público. Eso en todos los países sucede si el mercado esta enfocado en lo comercial, va a buscar generar un tipo de arte que esta en sintonía con el gusto del público que tiende a ser más tradicional.

Los artistas trataron de emitir un mensaje, dentro del lenguaje simbólico concreto, como lo era el de un contenido eminentemente ideológico social. Las obras simbólicas realizadas sintetizarían los grandes logros alcanzados por esta profunda reforma social de los años cincuenta en El Salvador.

La reactivación de la pintura historicista y social tiene su momento de apogeo en este período de institucionalización artística y cultural.

Tanto es así, que cuando en 1955 Julia Díaz funda la Galería Forma, hubo una proliferación de las galerías y la comercialización de las pinturas. Y esta fue la antesala para recibir a la época invadida por la crisis social.

La institucionalización del arte de mediados del siglo atrae a artistas de todas las expresiones. El país recibe un influjo enorme de intelectuales, que por motivos históricos vendrán a parar al continente americano. Sea por la huída de la Segunda Guerra Mundial, de la Guerra Civil española o debido a la huída de regimenes totalitarios de carácter fascista o socialista.

Se puede aseverar que en las artes plásticas, el realismo español irrumpiría en la pintura nacional por más de siete décadas a través de las enseñanzas del

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maestro aragonés Valero Lecha, comprobando así la influencia dejada por el maestro en sus alumnos, ahora consagrados nombres de pintores salvadoreños.

El vuelco definitivo hacia las vertientes de la vanguardia europea de mediados del siglo se hace patente en las obras de los artistas de esa época. Sus obras salvadoreñas estarían inspiradas en las fuerzas de la voluntad artística, las cuales dejarían una marca indeleble en el desarrollo de la pintura nacional. La pintura sustituirá la rigidez de la impronta mexicana y sus formas imitaran a la naturaleza salvadoreña. Es decir, la idea del tiempo como fuerza primaria en la pintura se renovaría en el sentido de continuidad de las superficies de los maestros de entonces.

Pero los vientos del norte soplarían también en la tierra salvadoreña. Los pintores norteamericanos enviarían las imágenes de una sociedad tecnológica y criticarían con una risa amarga esas pulidas superficies de los objetos industriales que los despojaban de su esencia humana. Así, varios artistas recibieron este influjo de imágenes y algunos supieron integrarlas a su mundo, para recordar el drama del hombre sobre la tierra en el universo
“Sumpul” de Carlos Cañas

triunfante de la ciencia.

La guerra civil marco un dilema para los artistas, donde se enfrentaron a reflejar el descontento, el dolor, la inconformidad social, la sangre y el dramatismo que se vivió a partir de los años setenta y ochenta en El Salvador. 130

Durante esta coyuntura bélica que atraviesa el país durante esos años, es cierto que fue prolífica en cuanto a producción pictográfica, ya que paradójicamente a la situación social-política se desarrolla un período de prosperidad en la pintura nacional.

El arte general de la época podría enmarcarse dentro de dos grandes corrientes: una, de alineación a la realidad, donde el arte sirvió de forma real o simbólica de ejercicio documental, los contenidos de las pinturas nos hablaban de la problemática crítica por la cual se habría desatado la guerra, por una parte; y, por la otra, de la denuncia expresiva y dramáticamente. Como contracorriente, se desarrolló una tendencia de alineación hacia el mismo conflicto bélico. Los esfuerzos estéticos llegaron a alcanzar igualmente calidades asombrosas.

Se realizaron obras de un compromiso social rotundo y la inmediatez política definitivamente incide en estas creaciones y por lo que el carácter artístico de ellas lógicamente disminuirá, según la critica de arte Astrid Bahamond.

La obra sufre una transformación antiestética, en donde las figuras son deformadas, en esta época sobresalen Armando Solís,

Antonio García Ponce y César Menéndez y Antonio Bonillas.

“Balada triste para la historia de un pueblo” de Antonio Bonilla.

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Los pintores y las pintoras plasmaron en sus cuadros eventos históricos nacionales, vida cotidiana, gente, costumbres y creencias; en ellos se reflejan sus valores sociales, morales, políticos y religiosos. El conflicto social y armado que se dio entre 1970 y 1992 dejo su huella en la plástica nacional mediante imágenes llenas de dolor y terror. Lo cual marca un reflejo en el arte influenciado meramente por lo nacional.

La realidad se convirtió en algo forzoso para los artistas. Aunque muchas veces el público para las manifestaciones artistas que tenían a la guerra por tema fue reducido y se convirtió en una especie de “alto arte” para los coleccionistas de dentro y fuera del país, es decir, un arte que no podía ser disfrutado por la mayoría de los salvadoreños.

Este panorama artístico -sobre todo capitalino-, no fue lo único que marcó la cultura de aquella época. Las migraciones internas o hacia el extranjero que se dieron durante la guerra también transformaron la cultura popular del país.

Muchas tradiciones murieron a causa de que la gente que les daba vida ya no estaba en su pueblo para seguirlas manteniendo. La huella en la identidad salvadoreña ha sido profunda, ya sea propiciando el origen de nuevas tradiciones o desapareciendo muchas de las ya existentes en el país. Como resultado de las migraciones interna, el antropólogo Rafael Lara Martínez asegura que se dio un proceso de hibridación de la cultura.

La guerra como fenómeno fue algo que impulso a los artistas a crear, pero ¿hizo decaer las artes de alguna manera?. Los representantes de unas y otras coinciden en una cosa: no solo la guerra, sino factores propios de la dinámica de 132

cada disciplina artística fueron los que propiciaron avances o problemas en las mismas.

Las artes que si se vieron influenciada por la guerra de una manera casi total e ineludible fueron el cine y la fotografía. Fueron el arte como propaganda en su máxima expresión: ambas fueron usadas para transmitir la ideología de cada bando y con ello ganarse adeptos.

La pintura también fue una de las artes que se desarrollo con más fuerza durante el conflicto. Las galerías experimentaron una época de bonanza debido al coleccionismo mundial (muchas pinturas eran compradas por extranjeros y misiones internacionales).

Parecía que en la siguiente década la cultura se encaminaría, al igual que la política, hacia la vía de la “desoficialización”.

La crítica francesa Jeanine Janowski cree que si bien la guerra motivo a los artistas, es mucho más importante como los pintores pusieron la pintura en el lienzo. “El tema es anecdótico, lo que importa es como el artista aplica la materia pintura en el lienzo”. Y para Janowski, en esa época hubo nuevas formas de aplicar el color, de pensar la composición, de expresar el drama, la ironía y lo absurdo.

Esto no es raro: los artistas tuvieron mucho tiempo entre sus manos para perfeccionarse. No había cable, no se salía de noche, ¿Qué les quedaba a los artistas? “ocupar más su tiempo en su trabajo creativo”.

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Las galerías exhiben el trabajo de los artistas, entre otros, a los extranjeros que viven aquí debido a la guerra y que se convierten en los compradores de la obra producida.

En este período se propone un arte meramente nacional, ya que el artista contemporáneo vive directa o indirectamente el proceso de guerra y su sentir es auténtico al igual que su obra realizada, ya sea en cualquiera de las dos tendencias existentes, la que la acepta y la interpreta y la que intenta huir y se aleja de ella, idealizándola o fantaseándola.

Ya la posguerra o Nueva Época inicia una campana institucional tras la consigna de un vacuo patriotismo y se designan los fondos nacionales para los proyectos públicos como la nueva “constitución”. Sin embargo lo referente a la pintura de la ultima década del siglo XX, podemos advertir del nuevo ímpetu pictórico de creadores caracterizados por su individualidad.

La nueva realidad que vive el país reclama que los espacios de cultura se despoliticen con el fin de hacer posible el encuentro de visiones ideológicas distintas para la construcción de una nación salvadoreña pluralista y democrática, cita el capitulo 8 sobre cultura, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Así la posguerra trae como resultado diferentes propuestas plásticas. Incluso, la producción femenina abre brechas en un campo dominado por los hombres. También resurgen los artistas que estuvieron exiliados. De este período sobresalen: Mayra Barraza, Sonia Melara, Oscar Solés y Julio Reyes.

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Este período ha traído un apogeo por la creación de instituciones y espacios culturales, aunque la critica Janowski señala que los artistas de posguerra no han adelantado mucho en la visión de lo que puede ser el arte o la manifestación del arte. Falta la reflexión, la critica, opina. Pero es de destacar que todos ellos han hecho su mejor esfuerzo, y vienen saliendo de un período crítico de opresión política y represión cultural, por ende de timidez en sus vidas personales y en la del arte, como en la poca importancia que el pueblo en general le ofrecía a la producción pictórica nacional, que se encontraba llena de escepticismo, ya que cada quien se encontraba mas ocupado en otros motivos que el arte.

Estos artistas son artistas salvadoreños que sobreviven al período entre guerra y que a su manera y estilo se han logrado expresar, y si esa expresión esta falta de crítica o reflexión, es parte de un mismo proceso de sumisión al que se encontraron expuestos por 12 años de guerra y que debe ser enfrentado para superarlo, por lo cual es un arte auténticamente nacional, que marca a través de su propia interpretación, un período más de nuestra convulsionada historia.

A lo largo de la década de 1990 y los primeros años de la década de 2000, la desoficializacion de la cultura se hace más palpable, ya que muchas actividades culturales provienen de iniciativas no gubernamentales. Después de los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, se dice que el arte se desoficializa, al no ser el gobierno, el único gestor del arte y empiezan a existir variadas propuestas, movimientos o instituciones independientes y ajenas al gobierno, o a lo considerado oficial.

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Los tiempos han cambiado y así como la oferta ha aumentado, “lo que se ha dado es un mayor interés del público y una mayor avidez por la cultura”, resalta Roberto Galicia, “y lo que sucede es que estamos cualitativo y estamos pasando del evento al proyecto”. dando un salto

La Nueva Generación o los jóvenes pintores tienen una manera diferente para expresarse. Sus obras contienen temas más apegados a la espiritualidad y los pensamientos historicistas. Entre los actuales exponentes se encuentran: Walterio Iraheta, Ronald Morán y Juan Carlos Rivas.

El surgimiento de la expresión pictórica de los noventa dará continuidad a los cimientos desarrollados a lo largo del siglo. Los participantes de este momento podrían clasificarse en dos grandes tendencias: una conservadora, que defiende la integridad del mundo visible. En la otra tendencia, se pueden reconocer dos grandes direcciones. Una expresionista, que centra el problema en el sentido espiritual del hombre, lo exaspera, lo estiliza, o simplemente lo metamorfea. La segunda dirección es orgánica e igualmente figurativa. Donde la obra de arte consiste en la transformación de determinada materia, reduciendo su estética, a los volúmenes elementales de una instalación, aunque existe otra propuesta dentro de este contexto, con un acercamiento hacia la abstracción.

Aquí se puede observar que hasta finales del siglo se da una tendencia de la influencia del arte conceptual en el país, que en Estados Unidos tuvo sus inicios después de los 50s, lo cual denota las décadas de atraso con las que los movimientos extranjeros fueron absorbidos en el país, a lo largo del siglo XX; al igual que sucedió con otros movimientos que fueron expresados posteriormente

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al momento que fueron dictados en el exterior y que se llegaron a determinar como algo nuestro.

Además es de resaltar que el tipo de influencia que se recibe tampoco se transforma en una copia exacta, pues no han sido los extranjeros los que siempre han venido a enseñarlo específicamente, sino en la mayoría de los casos fueron los salvadoreños a estudiar allá y según su capacidad de aprehensión lograron transmitir o decodificar el mensaje de la forma en que lo captaron y no precisamente en la forma que era, entonces en ese caso ya existe una relectura o reinterpretación de la forma en que se va a asumir la influencia.

Pero no se debe olvidar, al describir el arte en términos tan amplios, que los conceptos como imaginación, naturaleza e imitación no son atemporales. Siempre están unidos a un contexto o a una ideología. Por ejemplo, debemos tener conciencia de que las definiciones predominantes del arte están arraigadas en una tradición occidental que reiteradamente ha marginado a otras culturas y las trata como ajenas, donde adoptan estereotipos raciales y sociales para que el público occidental pueda entender las otras culturas. Tanto así, es que los objetos que los exploradores del Renacimiento, llevaron a Europa eran medidos con una “norma” occidental de belleza o gusto y por lo tanto considerados insólitos, inexplicablemente diferentes. Eran objeto de curiosidad. Y de alguna manera se los debía controlar, poner en una categoría que la cultura occidental pudiera “entender”. El arte de otras culturas sólo podía ser captado como una desviación de la norma natural.

En tiempos recientes, el posmodernismo cuestionó todas las clases de definiciones del arte. El posmodernismo sospecha de las ideas de verdad y 137

objetividad. Sostiene que esas ideas son relativas y están determinadas culturalmente. Les corresponde a los artistas de regiones antes colonizadas brindar sus propios relatos occidental. del “otro” arte y de su distorsión por el arte

A un nivel más profundo, las obras están conectadas por un vínculo poderoso: el deseo de comunicar ideas y emociones por medio de imágenes. A pesar de enormes diferencias formales, todas las representaciones visuales expresan ese impulso: no un simple deseo personal de auto expresión, sino una necesidad cultural de construir un mundo por medio de imágenes. Formas y técnicas siguen cambiando porque esa necesidad nunca se satisface plenamente: el arte debe experimentar siempre con modos alternativos para modelar la realidad e, idealmente, “interpretarla”. Pero ningún significado que leamos en el mundo se mantiene válido por mucho tiempo.

Pero aparentemente, El Salvador vive un florecimiento del arte, que se ha experimentado a partir del final del conflicto armado. Para dar una idea: hay cerca de 150 pintores que exponen sus obras en diferentes espacios en el territorio nacional. Pero, ¿es esto indicador de un movimiento con calidad artística o de una proliferación comercial de lo llamado arte?. Para la mayoría de pintores consagrados, la cantidad nunca estaría relacionada artística de las obras. con la calidad

Así lo asegura Mauricio Mejía, del grupo de plástica contemporánea Wixnamicin, que existe cantidad pero no hay calidad. Según los miembros de este grupo, los pintores salvadoreños tienen el compromiso de mantener la herencia de los grandes pintores que ha habido en el país y les preocupa la 138

forma en que las nuevas generaciones están desarrollando el arte. “No lo hacen con la mística o espiritualidad que se hacia antes, no se sienten comprometidos con el arte y la cultura porque no tienen una adecuada formación académica”, afirma Mejía.

Si existe una comercialización del arte, también hay que decirlo que no es un fenómeno artístico especifico del país. Entonces, ¿Quién tiene la culpa de todo esto?. Primero la falta de formación académica, no hay muchas escuelas de arte; segundo, no hay alguien que haga critica de arte en los medios, solo se informa, pero no se hace critica; tercero, el gobierno no tiene una política clara respecto a la educación, el desarrollo y la proyección de las artes plásticas en el país, se trabaja a nivel de activismo y no de generar arte; cuarto, no hay espacios (hasta 1999) que sean verdaderos generadores de arte: museos o escuelas; quinto: no existe una política que rija las galerías de arte.

En este último aspecto, las galerías de arte no han tomado con responsabilidad su labor y, simplemente, ven el potencial económico de un artista, ven si su obra es vendible, pero no le siguen de cerca su desarrollo

Así también lo expresa Antonio Bonilla, en el reportaje “Bonilla, en el Olimpo”, de El Diario de Hoy: “Cada artista, cada época, aporta sus teorías, pero el problema es que ya no son formuladas por los autores, sino por los por los que dirigen el rumbo de las cuestiones artísticas en el mundo ahorita, los comisarios. Uno debe desprenderse de eso y ser honesto con lo que pinta. Uno de los errores es el mercado del arte, que es el que dicta las tendencias”.

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Según datos de la Dirección Nacional de Artes, en al país existen alrededor de 20 sitios de exposición entre galerías privadas y otras salas nacionales.

El manejo y la presencia de los artistas en las galerías, desde hace muchos años, se han venido manejando como inversión comercial de lo que el público quiere en su momento y el artista ha tenido que ceder para lograr permanecer con su trabajo en una galería, expreso la pintora Sonia Melara. Sin embargo, admitió la importancia de las galerías en la proyección de los artistas. Así, los nuevos y viejos artistas se disputan un espacio para presentar sus obras en un mercado altamente competitivo, aunque no siempre exigente.

Ante este precedente se debe concluir con que nuestra pintura ha estado influenciada por las diferentes corrientes artísticas mundiales, pero ha existido un aporte particular por parte de los pintores, y por ello, es que se ha contextualizado anteriormente, a cada uno de ellos en su entorno, para así llegar a comprender las razones que dan como resultado una influencia híbrida, que demuestra que si bien es cierto que el estilo era dictado por otro país, las manos que realizaban el trabajo, la cabeza que lo percibía y el corazón que lo sentía era salvadoreño. Y visto desde esta óptica, se puede hablar de un arte pictórico salvadoreño, que revela la expresión de nuestra sociedad. Su eclecticismo refleja nuestra salvadoreñidad, que esta maquillada con extranjerismos, defectos y virtudes.

Incluso el rechazo hacia ella es motivo de otro estudio, ya que al negarla, nos estamos rechazando a nosotros mismos.

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Se debe reconocer que finalmente, nuestra pintura al fin y al cabo es una argamasa de estilos, de tiempos, de materiales.

Tal es el caso, que muchos movimientos artísticos extranjeros tuvieron su resonancia en el país, pero fueron ejecutados con elementos, simbologías o temáticas nacionales, donde es importante resaltar la idea que muchas veces la confusión de esta definición, es debido a que la temática que se trabaja en la obra, no es exclusiva de El Salvador, tales como la guerra, la pobreza, la contaminación y el urbanismo son elementos que acontecen a nivel mundial y por ende se repite un tipo de tema pero de regiones diferentes, además cuando se quiere expresar una realidad grotesca, se va a llegar a lo mismo.

Por mencionar algunos ejemplos, cuando Imery realizaba una producción de imágenes afuera del país se denota su influencia total europea, pero al llegar a El Salvador, encontraba el detonante nacional y llegó a crear obras de contenido salvadoreño como “Volcán de San Salvador”, con tratamientos, técnicas o estilos europeos. La influencia de Muralismo Mexicano que trabajo Don Camilo Minero era con respecto al color o la fuerza de los trazos, pero su ambientación o temática es salvadoreña y tiende a plasmar al campesino como a sus dificultades de sobrevivencia o de transporte.

El expresionismo de Rosa Mena Valenzuela nada tenía que ver con el que se originó después de la segunda Guerra Mundial, sino que era un expresionismo conceptualizado a la guerra salvadoreña, con el aporte de utilizar su propio lenguaje.

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La mayoría de las obras de arte se convierten en espejos sociales, pues reflejan diferentes rasgos de nuestra identidad. Nos guste o no nos guste, todo lo que hacemos habla de nosotros. Hasta en la mejor copia revistera siempre hay algo que tiene un toque propio.

Pero no todas las obras reflejan aspectos culturales en la misma magnitud. Esto depende del trabajo del pintor, es decir de su proceso creativo y de su concepto de identidad.

Para concluir podemos analizar la obra de arte desde los ángulos cultural, psicológico y disciplinario.

Muchos trabajos artísticos se han realizado con elementos rotundos europeos, mexicanos o estadounidenses, a pesar de que poseen esos detalles del extranjero no se puede desestimar su valor y el nivel de identificación que una persona puede llegar a crear.

Asimismo, cada uno define psicológicamente lo que va a identificar como su pintura. Esto depende de cómo un individuo se apropia de ella y como lo define en su entorno, algo de su valor también radica a que estas pinturas han sido testigos de las transformaciones sociales, políticas y religiosas del país.

Retomar elementos de otras corrientes no es algo nuevo, según el historiador Miguel Ángel Pérez, este fenómeno se ha dado desde finales del siglo XIX y principios del XX. “Esperamos que exista una tendencia mundial y una vez que se asienta, la retomamos. Es raro decir que un estilo es salvadoreño”, asegura Pérez. Esto se debió a la gran influencia que hubo, realizada por extranjeros, 142

empíricos y salvadoreños que habían estudiado fuera del país y a su regreso introducían lo aprendido en el exterior del país, o a la rapidez que existe actualmente en las comunicaciones con el uso de la fibra óptica.

El arquitecto Iov Oseguera dice que en nuestros días todavía hay obras que siguen esos patrones extranjeros y que intentan disfrazarla como una pintura cien por ciento nacional. “No digo que es pecado hacerlo, el pecado es que seamos capaces de engañar a otros y decirles que estamos haciendo algo nuestro”, reflexiona.

Si el pintor no toma en cuenta los factores culturales, la obra no dejará de ser una excentricidad, la cual sólo podrá se entendida por su creador.

Pero como dijo Pablo Picasso en alguna ocasión: “Un cuadro vive su vida como un ser viviente, sufre los cambios que la vida cotidiana nos impone”.

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VISIÓN EXTRANJERA EN LOS ESTILOS ARTÍSTICOS SALVADOREÑOS
A finales del Siglo XIX el arte del Retrato, que fue trabajado desde siglos anteriores en Europa, salía de la escena artística salvadoreña, mientras el Art Nouveau realizaba una entrada tímida, que fue mas evidente en las intervenciones superpuestas que le realizaron a las fotografías, ya que acostumbraron encerrar la imagen fotográfica en un ovalo, mientras el resto del cuadro era trabajado con formas ornamentales, y también fue utilizado en los telones de trasfondo de las obras teatrales. La influencia europea trascendió a los inicios del siglo XX, ya que algunos artistas regresaban de estudiar de ese continente y traían consigo una formación académica que se hizo presente en la resolución de sus trabajos; pero fue Imery, quien introdujo las primeras imágenes del Impresionismo en El Salvador.

Las características del Cubismo, también fueron trabajadas por los artistas salvadoreños, aunque existió una reinterpretación en su contenido y no fue copiado a la exactitud. Así como el Arte Primitivo que fue interpretado de su esencia, que databa de antes del Siglo XX, y con ello, se creó una especie de Nuevo Fauvismo, donde faltaba la perspectiva y se sobrecargaba el cromatismo. Igual sucedió con la presencia del Surrealismo que también fue tratado con características nacionales, al estilo Popol-Vuh, dicen los investigadores en la materia.

Es importante resaltar que todos los estilos extranjeros, mencionados anteriormente, fueron introducidos al país mucho tiempo después de cuando

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fueron creados en su país de origen. Este fenómeno tiene una pausa con la pintura Indigenista, ya que fue el único movimiento que no se reflejó posteriormente, sino que fue trabajado simultáneamente al resto del mundo, sucumbido ante el detonante social mas sangriento de ese tiempo, como lo fue la matanza de indígenas de 1932.

Después de este apartado en el devenir extranjero, continúan las influencias y alrededor de 1935 se da la española, con los trabajos de artistas que habían regresado al país con conocimientos de esa pintura, la cual termino siendo una etapa pasajera que ellos mismos depuraron o superaron.

El Muralismo Mexicano se hizo presente en casi toda Latinoamérica, pero en El Salvador fue trabajada por dos grandes maestros: Mejía Vides y Minero, quien llegó a conocer tan bien sus técnicas, que estudio en el mismo taller de Siqueiros, lo cual lo marcó de tal forma que aún presenta estas características en su trabajo actual.

En el caso del Expresionismo Abstracto, es un movimiento que surge en medio de la Segunda Guerra Mundial y la pintora salvadoreña Rosa Mena Valenzuela trabaja algunas de sus características en cuanto a lo gestual, improvisado o corrección intencionada del trazo, el cual continuaría hasta el final de sus días.

Histórica y artísticamente hablando se sugiere que la década de los 50s recibe la entrada de la Modernidad al país, esto debido a la llegada de artistas de diferentes disciplinas que traían con ellos nuevo instrumental que hacía pensar lo depositarían en las personas que se encargaban del quehacer cultural salvadoreño, pero debe aclararse que no se está hablando del Modernismo, 145

movimiento surgido en Europa para los inicios de 1900, ya que en la Europa de estos días, surgía en Italia el Neorrealismo, concebido después de la Segunda Guerra Mundial y como la representación de una nueva visión que poseía el artista, después de la destrucción física y moral que había dejado esta guerra.

Otro grupo de artistas que había permanecido en el país, representaba el arte desfigurativo en sus trabajos, como una propuesta atrevida y novedosa ante la llegada de los artistas nacionales que partieron a Europa, y que estaban de regreso con formas revivificantes y técnicas agresivas.

En los setentas, los artistas Pop reaccionaron ante la subjetividad del Expresionismo-Abstracto y decidieron darle un giro al arte y comenzar a exaltar todo lo relacionado con la vida cotidiana que es exaltado por los medios de comunicación, pero su intención era de critica hacia una sociedad inmersa en un alto consumismo al haber atravesado la represión y depresión que había dejado la reciente guerra; se categoriza que Roberto Galicia tuvo una influencia Pop en esta etapa de su trabajo, mientras que Fernando Llort realizó una especie de Pop Primitivo. En la misma década, un estilo de guerra diferente se vivía en El Salvador, pues era civil, y el artista comenzó a buscar la función social de la pintura y el arte, enfrentándose a una nueva realidad: vivir la guerra día a día, así se dividieron en dos tendencias: el que trabajaba la temática de la guerra y el que huía de representarla.

Mientras el mundo vive el Eclecticismo como una alternativa para conjugar algunas añoranzas que quedaron del pasado con elementos del presente, para que así la mezcla sea obvia, en el país empieza a surgir el arte de Posguerra, periodo en el cual el artista salvadoreño ha dejado plasmado en lienzos la huella 146

que dejó la guerra, ya que los cuadros expresan soledad, desesperanza o tristeza; otra de las características de este período es que el artista no busca agruparse más para preparar o presentar su obra artística. De esta forma el arte de Guerra y el de Posguerra, se convierten respectivamente en el segundo y tercer momento donde el acontecer del país influye directamente al artista, en su trabajo creativo.

Para finalizar el Siglo XX, ya en la década de los 90s el arte Digital se presenta como la opción mas radical del presente, ya que a través del programa Corel Painter V. 90, cualquier persona que no tuviera habilidades con un pincel para trazar formas interesantes y concretas, o que no tuviera conocimientos del plano básico y sus áreas de peso, ahora pudiera hacerlo a través de un “mouse”, inclusive cuenta con la impresión en relieve casera. Mientras en El Salvador está en apogeo la Nueva Generación de artistas que han optado por depurar formas del arte Conceptual o presentar instalaciones.

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CAUSAS Y ASPECTOS ALIENANTES PLÁSTICA SALVADOREÑA •

DEL TIPO DE PRODUCCIÓN

Las estrechas relaciones diplomáticas, laborales, económicas e ideológicas que se han mantenido desde siempre con Europa, Estados Unidos y México.

La llegada de maestros extranjeros al país quienes a través de la enseñanza transmitían salvadoreños. su determinada influencia en su grupo de alumnos

Las diferentes becas, por las cuales los artistas salieron a diferentes latitudes a pulir su instrumental artístico.

Los constantes viajes que realizan los artistas por su cuenta, a diferentes partes del mundo y que no los inhibe de observar, aprender o copiar.

Ausencia del gusto estético por parte del publico, espectador y comprador de la obra que se dedica a intervenir directa y económicamente sobre el artista al encomendarle determinado tipo de obra que sea conveniente o entendible en su entorno.

Las comunicaciones, la televisión, el periódico y la Internet son medios que permiten mantenerse informado de lo que pasa, en todos lados, así se trate de avances, nuevas técnicas, resultados de investigaciones o tendencias vanguardistas del arte que pueden ser asimiladas al instante por cualquier trabajador del arte, que así lo desee.

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La falta de importancia del acontecer nacional por parte del artista hace crear un vacío en el aspecto que, fácilmente podría contarse con una especie de archivo cronológico en imágenes de lo que fue el cotidiano vivir en el Siglo XX en El Salvador, pero los artistas de determinados momentos no lo consideraron así y prefirieron imitar lo que ya existía en otras culturas; tan claro es este ejemplo, como aseverar que en El Salvador del Siglo XX solo existieron tres momentos que sensibilizaron el pincel nacional: La matanza de indígenas de 1932, la guerra de los 70s y posguerra de los 90s.

Puede que el mundo este dividido geográficamente por continentes o políticamente por fronteras pero el pensamiento es uno, y la guerra, el hambre, el desamor o el bienestar son situaciones y sentimientos universales que tan solo varían de persona a persona por la intensidad en que se viven; pero es imposible encapsular un hecho o un sentir para una sola nación, y creer que se puede vivir aislado del resto de la población mundial, cuando esta comprobado que existen hechos que inician en el hemisferio norte y repercuten al sur o cuando hay tantos y tan veloces medios de transporte como para darle fácilmente la vuelta al mundo y llevar una idea, un estilo o una técnica de un lugar a otro.

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CONCLUSIONES
• De la historia de la pintura salvadoreña

La historia de la pintura nacional del Siglo XX ha evolucionado desde la firma de la independencia en 1821, al negar la estructura religiosa impuesta por los españoles; aunque el primer periodo de historia artística fue influenciado por el estilo Neoclásico y luego por el Muralismo Mexicano. No fue hasta la segunda década del Siglo XX, que los artistas empezaron a identificar la cultura a través de contenidos y formas artísticas propias, para pasar a una especie de insinuación del rescate por lo nacional a través de la creación de dos academias formativas de pintores, que fueron pilares importantes para el desarrollo de la plástica en su época, como lo fueron la de Imery y Lecha, posteriormente se limito a imitar diferentes corrientes que ya existían en el mundo, y por lo tanto no fueron asimiladas paralela ni similarmente, sino que con algunos años de desfase, esto debido a las comunicaciones u otros agentes exteriores, aunque es de destacar que en algunas ocasiones fueron sincretizadas con motivos o elementos salvadoreños para presentar una nueva versión de un estilo previamente concebido. Es hasta las décadas de los 80s y 90s que el artista se dedica a buscar la función social de la pintura, comprendiendo que el fondo del arte podía tener un valor humano además de estético, identificándose con lo que le dicta el entorno y reflejándolo en una propuesta artística basada en temas nacionales.

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De los movimientos pictóricos

A lo largo de la historia del Siglo XX, se pueden mencionar tres momentos en los cuales, el artista se sintió influenciado directamente por el acontecer político, económico y social del país y decidió transmitirlo en su arte:

1. La Matanza de Indígenas en 1932 a través del Indigenismo. Lo auténticamente regional, surge en los 30s con el movimiento Costumbrista, que realiza una obra denunciadora de los acontecimientos políticos de ese tiempo y que expresa la reivindicación indígena.

2. La Guerra Civil de El Salvador de 1974 a 1989 con el Arte de Guerra. La temática de la guerra salvadoreña se nutrió de dos fuentes: La Pintura Dramática (de alineación al conflicto) La Pintura Fantástica (de negación al conflicto)

3. La Firma de los Acuerdos de Paz en 1992 con el Arte de Posguerra Con la finalización de la guerra salvadoreña, el artista comienza la revolución en la pintura, ya que se dedica más a los problemas de la plástica en si. •

De la institucionalidad

Ante la inexistencia de un apoyo estatal desinteresado, en los inicios del Siglo XX, el artista plástico se percato de la falta de espacios culturales, creativos y educacionales para el arte, para lo cual decidió crear por iniciativa propia dichos lugares que alcanzaran sus propias expectativas, debido a que los Presidentes Constitucionales de la República ordenaron la creación de un par de academias,

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pero sin destinarle una verdadera atención requerida en cuanto a instalaciones, personal docente y administrativo o instrumentos de trabajo, para que cumpliera con todas las funciones a cabalidad. Lo cual es confirmado cuando la reactivación de la pintura historicista y social tiene su momento de apogeo con la Institucionalización artística y cultural, con la fundación de la Galería Forma, en los anos 50s, al existir una comercialización de las pinturas y es de destacar que fue por iniciativa de una artista: Julia Díaz y no por parte del Estado. Con los Acuerdos de Paz, la cultura y el arte se desoficializan, al darse cuenta el gobierno que no podía regir el pensamiento artístico y ser el único benefactor, entonces decide la creación de CONCULTURA, que nace como concejo y no como ministerio.

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RECOMENDACIONES

De la historia de la pintura salvadoreña

Existieron momentos específicos en el transcurso del Siglo XX, cuando el artista decidió captar un hecho histórico para legar en una imagen su propia interpretación, de igual manera deberían interesarse las nuevas generaciones por seguir documentando el cotidiano vivir, que para mañana será la historia nacional que narraría desde las causas mas decadentes. sobresalientes hasta las mas

De los movimientos artísticos

Los exponentes de la plástica nacional deberían sensibilizarse mas con el arte y con el acontecer real del país, para llegar a transmitir ideas frescas y novedosas que se conviertan en sus propias tendencias a seguir y comenzar a procesar un testimonio iconográfico del arte salvadoreño a las generaciones venideras, con lo cual se crearía un verdadero y autóctono lenguaje visual nacional con sus problemas y virtudes pero con raíces salvadoreñas. •

De la institucionalidad

El recién terminado Siglo XX, trae consigo todo lo que logró o no establecer, así la falta de espacios dedicados a las artes plásticas, sigue siendo limitado, para lo cual el gobierno debería destinar un porcentaje del presupuesto nacional

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dedicado a la inversión de infraestructura para poseer instalaciones adecuadas y accesibles para la difusión de las artes en los aspectos de aprendizaje y exhibición para crear el gusto por las artes entre la población, así como para la contratación de personal docente idóneo y la de plantear la planilla de jubilación del trabajador de las artes.

De lo contrario, deberían de ser los mismos artistas, quienes se organicen, para hacer funcionar su propio fondo de retiro. Tal como acaba de suceder en los Estados Unidos, donde los artistas emergentes y consagrados, han destinado 20 de sus mejores obras a la fundación de un museo de Nueva York, la cual se encarga de ponerlos en venta en el mejor momento de cada artista, y el 70 por ciento del valor de la venta es dirigido para una cuenta bancaria personal, el 20 por ciento es dividido entre todos los artistas inscritos y el restante 10 por ciento es para el funcionamiento de la misma fundación.

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BIBLIOGRAFIA
Almanaque Mundial Año: 1980 Autor: Fontanella y Tamayo Editorial: de la Bacinniere, Suiza. Diccionario Enciclopédico Larousse Año: 1972 Autores: García Pelayo y Gross Editorial: Larousse, París. Historia del Arte Año: 1988 Autor: Triado-Tur Juan Ramón Editorial: Norma, S.A., Colombia. El Salvador, la huella colonial Año: 1996 Autor: Fernández, José Antonio Editorial: Haff-Daugherty Grafphics. Antes de que el volcán hiciera erupción Año: 1980 Autor: Sheets Pasión Editorial: Nacional G n R Pintura Contemporánea Año: 1995 Autor: Salazar Retana, Luis Editorial: Artes Gráficas Publicitarias, El Salvador. De la pintura en El Salvador Año: 1986 Autor: Cea José Roberto Editorial: Universitaria, El Salvador.

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La Pintura en El Salvador Ano: 1986 Autor: Lindo, Ricardo Editorial: Dirección de Publicaciones, El Salvador. Mexican Muralist Año: 1993 Autor: Rochfort Desmond Editorial: Laurence King Publishing, Inglaterra. 20th Century Art from El Salvador Ano: 1998 Autor: Castro Magaña, Mariano Editorial: Museo del Barrio, Nueva York. Magic and Realism Ano: 1992 Autor: Flores-Zúñiga Editorial: Galería de Arte Reios, Honduras Investigaciones Sociales Año: 1991 Autor: Soriano Rojas Raúl Editorial: Plaza y Valdés Editores, El Salvador. Lo mejor del siglo Año: 1998 Autor: Méndez Carlos Editorial: G y J, España Enfoque del siglo Año: 1999 Autor: Silva Avalos Héctor Editorial: La Prensa Gráfica, El Salvador. Cien años de innovación Año: 1999 Autor: Sheppard Stephen Editorial: Mc Graw Hill, Estados Unidos. 156

Personajes del Siglo Año: 1999 Autor: Isaacson Walter Editorial: Time Magazine, Estados Unidos. Hablemos del milenio Año: 1999 Autor: Serrano Alvarenga, Roldán. Editorial: El Diario de Hoy, El Salvador. La Persistencia de la Cultura Ano: 2002 Autor: Adda Montalvo Editorial: La Prensa Gráfica, El Salvador. www.elpaisyelarte.com.sv www.abansa.com.sv www.arts-history.mx

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FUENTE DE IMÁGENES

CAPITULO I Pág. 6, “Seleccionadoras de Café”, Enfoques del Siglo, Edición No 1. Pág. 11 , “Salón de Lectura”, Enfoques del Siglo, Edición No 1. Pág. 11, “Primeros Billetes”, Enfoques del Siglo, Edición No 3. Pág. 17, “Teatro de Santa Ana”, Enfoques del Siglo, Edición No.3 Pág. 29, “Miembros de la Generación Comprometida”, Enfoques del Siglo, Edición No 6. Pág. 36, “Acuerdos de Paz”, Enfoques del Siglo, Edición No 10.

CAPITULO II Pagina 41, “Las Hijas de Lot”,Wenceslao Cisneros. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 21. Pág. 42, “La Familia González”,Pascasio González. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 26. Pág. 46, “plazoleta de Hierbas”,Carlos Alberto Imery. El maestro de las luces, de La Prensa Grafica. Pág. 47, ”Paisaje”,Miguel Ortiz Villacorta. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 30. Pág. 49, “Vendedoras de Morro”, Valero Lecha. Colección de Pintura Contemporánea, Pág.32. Pág. 53, “Trabajadores”,Julia Díaz. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 40.

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Pág. 54, “El Bus”, Camilo Minero. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 43. Pág. 58, “Contemplación del Cálix”,San Avilés. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 58. Pág. 60,”Bandera”, Roberto Galicia. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 67. Pág. 62, “Sin Titulo”, Héctor Hernández. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 74.

CAPITULO III Pág. 86, “La Plaza Ravignan”,Juan Gris. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 57. Pág. 86, “Sin Titulo”, Ricardo Carbonell. Diccionario Enciclopédico Larousse, Pág. 307. Pág. 87, “Cuerpos Celestes”, Rufino Tamayo. Diccionario Enciclopédico Larousse, Pág. 32. Pág. 87, “Dos Mandalas”, Roberto Huezo. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 105. Pág. 89, “Un gran cuadro que representa un paisaje”, Yves Tanguy. Diccionario Enciclopédico Larousse. Pág. 952, Pág. 89, “La dama de los jocotes “, Carlos Cañas. Colección de Pintura Contemporánea, Pág. 53. Pág. 95, Fotos de muralistas mexicanos, www.mexicanmuralist.mx

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Pág. 96, “Historia de México”, Diego Rivera. Diccionario Enciclopédico Larousse, Pág. 704. Pág. 96, “Cultivos”, Mejía Vides. El Universo de José Mejía Vides, de La Prensa Gráfica.

CAPITULO IV Pág. 123,”Sacerdotisa Cuscatleca”, Mejía Vides. 20th Century Art from El Salvador, Pág. 37. Pág. 126, “El Monstruo Marino”, Salarrué 20th Century Art from El Salvador, Pág. 35. Pág. 130, “Sumpul”, Carlos Cañas. 20th Century Art from El Salvador, Pág. 51. Pág. 131, “Balada Triste Para La Historia De Un Pueblo”, Antonio Bonilla. 20th Century Art from El Salvador, Pág. 109.

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VISIÓN EXTRANJERA EN LOS ESTILOS ARTÍSTICOS SALVADOREÑOS
A finales del Siglo XIX el arte del Retrato, que fue trabajado desde siglos anteriores en Europa, salía de la escena artística salvadoreña, mientras el Art Nouveau realizaba una entrada tímida, que fue mas evidente en las intervenciones superpuestas que le realizaron a las fotografías, ya que acostumbraron encerrar la imagen fotográfica en un ovalo, mientras el resto del cuadro era trabajado con formas ornamentales, y también fue utilizado en los telones de trasfondo de las obras teatrales. La influencia europea trascendió a los inicios del siglo XX, ya que algunos artistas regresaban de estudiar de ese continente y traían consigo una formación académica que se hizo presente en la resolución de sus trabajos; pero fue Imery, quien introdujo las primeras imágenes del Impresionismo en El Salvador.

Las características del Cubismo, también fueron trabajadas por los artistas salvadoreños, aunque existió una reinterpretación en su contenido y no fue copiado a la exactitud. Así como el Arte Primitivo que fue interpretado de su esencia, que databa de antes del Siglo XX, y con ello, se creó una especie de Nuevo Fauvismo, donde faltaba la perspectiva y se sobrecargaba el cromatismo. Igual sucedió con la presencia del Surrealismo que también fue tratado con características nacionales, al estilo Popol-Vuh, dicen los investigadores en la materia.

Es importante resaltar que todos los estilos extranjeros, mencionados anteriormente, fueron introducidos al país mucho tiempo después de cuando

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fueron creados en su país de origen. Este fenómeno tiene una pausa con la pintura Indigenista, ya que fue el único movimiento que no se reflejó posteriormente, sino que fue trabajado simultáneamente al resto del mundo, sucumbido ante el detonante social mas sangriento de ese tiempo, como lo fue la matanza de indígenas de 1932.

Después de este apartado en el devenir extranjero, continúan las influencias y alrededor de 1935 se da la española, con los trabajos de artistas que habían regresado al país con conocimientos de esa pintura, la cual termino siendo una etapa pasajera que ellos mismos depuraron o superaron.

El Muralismo Mexicano se hizo presente en casi toda Latinoamérica, pero en El Salvador fue trabajada por dos grandes maestros: Mejía Vides y Minero, quien llegó a conocer tan bien sus técnicas, que estudio en el mismo taller de Siqueiros, lo cual lo marcó de tal forma que aún presenta estas características en su trabajo actual.

En el caso del Expresionismo Abstracto, es un movimiento que surge en medio de la Segunda Guerra Mundial y la pintora salvadoreña Rosa Mena Valenzuela trabaja algunas de sus características en cuanto a lo gestual, improvisado o corrección intencionada del trazo, el cual continuaría hasta el final de sus días.

Histórica y artísticamente hablando se sugiere que la década de los 50s recibe la entrada de la Modernidad al país, esto debido a la llegada de artistas de diferentes disciplinas que traían con ellos nuevo instrumental que hacía pensar lo depositarían en las personas que se encargaban del quehacer cultural salvadoreño, pero debe aclararse que no se está hablando del Modernismo,

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movimiento surgido en Europa para los inicios de 1900, ya que en la Europa de estos días, surgía en Italia el Neorrealismo, concebido después de la Segunda Guerra Mundial y como la representación de una nueva visión que poseía el artista, después de la destrucción física y moral que había dejado esta guerra.

Otro grupo de artistas que había permanecido en el país, representaba el arte desfigurativo en sus trabajos, como una propuesta atrevida y novedosa ante la llegada de los artistas nacionales que partieron a Europa, y que estaban de regreso con formas revivificantes y técnicas agresivas.

En los setentas, los artistas Pop reaccionaron ante la subjetividad del Expresionismo-Abstracto y decidieron darle un giro al arte y comenzar a exaltar todo lo relacionado con la vida cotidiana que es exaltado por los medios de comunicación, pero su intención era de critica hacia una sociedad inmersa en un alto consumismo al haber atravesado la represión y depresión que había dejado la reciente guerra; se categoriza que Roberto Galicia tuvo una influencia Pop en esta etapa de su trabajo, mientras que Fernando Llort realizó una especie de Pop Primitivo. En la misma década, un estilo de guerra diferente se vivía en El Salvador, pues era civil, y el artista comenzó a buscar la función social de la pintura y el arte, enfrentándose a una nueva realidad: vivir la guerra día a día, así se dividieron en dos tendencias: el que trabajaba la temática de la guerra y el que huía de representarla.

Mientras el mundo vive el Eclecticismo como una alternativa para conjugar algunas añoranzas que quedaron del pasado con elementos del presente, para que así la mezcla sea obvia, en el país empieza a surgir el arte de Posguerra, periodo en el cual el artista salvadoreño ha dejado plasmado en lienzos la huella

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que dejó la guerra, ya que los cuadros expresan soledad, desesperanza o tristeza; otra de las características de este período es que el artista no busca agruparse más para preparar o presentar su obra artística. De esta forma el arte de Guerra y el de Posguerra, se convierten respectivamente en el segundo y tercer momento donde el acontecer del país influye directamente al artista, en su trabajo creativo.

Para finalizar el Siglo XX, ya en la década de los 90s el arte Digital se presenta como la opción mas radical del presente, ya que a través del programa Corel Painter V. 90, cualquier persona que no tuviera habilidades con un pincel para trazar formas interesantes y concretas, o que no tuviera conocimientos del plano básico y sus áreas de peso, ahora pudiera hacerlo a través de un “mouse”, inclusive cuenta con la impresión en relieve casera. Mientras en El Salvador está en apogeo la Nueva Generación de artistas que han optado por depurar formas del arte Conceptual o presentar instalaciones.

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CAUSAS Y ASPECTOS ALIENANTES PLÁSTICA SALVADOREÑA •

DEL TIPO DE PRODUCCIÓN

Las estrechas relaciones diplomáticas, laborales, económicas e ideológicas que se han mantenido desde siempre con Europa, Estados Unidos y México.

La llegada de maestros extranjeros al país quienes a través de la enseñanza transmitían salvadoreños. su determinada influencia en su grupo de alumnos

Las diferentes becas, por las cuales los artistas salieron a diferentes latitudes a pulir su instrumental artístico.

Los constantes viajes que realizan los artistas por su cuenta, a diferentes partes del mundo y que no los inhibe de observar, aprender o copiar.

Ausencia del gusto estético por parte del publico, espectador y comprador de la obra que se dedica a intervenir directa y económicamente sobre el artista al encomendarle determinado tipo de obra que sea conveniente o entendible en su entorno.

Las comunicaciones, la televisión, el periódico y la Internet son medios que permiten mantenerse informado de lo que pasa, en todos lados, así se trate de avances, nuevas técnicas, resultados de investigaciones o tendencias vanguardistas del arte que pueden ser asimiladas al instante por cualquier trabajador del arte, que así lo desee.

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La falta de importancia del acontecer nacional por parte del artista hace crear un vacío en el aspecto que, fácilmente podría contarse con una especie de archivo cronológico en imágenes de lo que fue el cotidiano vivir en el Siglo XX en El Salvador, pero los artistas de determinados momentos no lo consideraron así y prefirieron imitar lo que ya existía en otras culturas; tan claro es este ejemplo, como aseverar que en El Salvador del Siglo XX solo existieron tres momentos que sensibilizaron el pincel nacional: La matanza de indígenas de 1932, la guerra de los 70s y posguerra de los 90s.

Puede que el mundo este dividido geográficamente por continentes o políticamente por fronteras pero el pensamiento es uno, y la guerra, el hambre, el desamor o el bienestar son situaciones y sentimientos universales que tan solo varían de persona a persona por la intensidad en que se viven; pero es imposible encapsular un hecho o un sentir para una sola nación, y creer que se puede vivir aislado del resto de la población mundial, cuando esta comprobado que existen hechos que inician en el hemisferio norte y repercuten al sur o cuando hay tantos y tan veloces medios de transporte como para darle fácilmente la vuelta al mundo y llevar una idea, un estilo o una técnica de un lugar a otro.

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A N E X O S

RÉPLICAS DE OBRAS ARTÍSTICAS

CRITERIOS TOMADOS EN CUENTA PARA REPRODUCIR LAS OBRAS DE ARTE SELECCIONADAS

. Historiedad de la obra Que pertenezca a un momento histórico nacional relevante

. Artista reconocido Que el artista presente amplia y reconocida trayectoria

. Ruptura estilística Que responda a un cambio de estilo al realizado con anterioridad

“La Monja Blanca” (Salarrué) Óleo sobre tela 52X46

Reproducción de la obra anterior (formato y técnicas iguales)

“Estudio Uno” (César Menéndez) Óleo sobre cartón 75X74

Reproducción de la obra anterior (formato y técnicas iguales)

“A lavar” (Julia Díaz) Óleo sobre tela 72X64

Reproducción de la obra anterior (formato y técnicas iguales)

“Niño sin futuro” (Carlos Cañas) Óleo sobre tela 60X91

Reproducción de la obra anterior (formato y técnicas iguales)

OBJETIVO DE LA ENCUESTA. Esta encuesta se pasará a artistas plásticos nacionales, para saber su opinión sobre la influencia extranjera en la historia de la producción pictórica salvadoreña PREGUNTAS 1. ¿Cuáles son las razones por las que se puede aseverar que el arte pictórico salvadoreño del siglo XX ha sido influenciado por la pintura extranjera?

2. ¿Cuáles consideraría como periodos o momentos de gloria autóctonos en la historia de la pintura salvadoreña?

3. ¿Cuál es el nombre del primer pintor que se le viene a la mente por ser considerado prolifero y rescatador de nuestra cultura?, ¿Por qué?

4. ¿Consideraría que, la matanza de indígenas en 1932, causo eco en las artes pictóricas salvadoreñas con el indigenismo o fue una imitación mas de istmos?

5. ¿Cree que los acontecimientos políticos, sociales y económicos del periodo entreguerra marcaron etapas concretas de identidad nacional en el desarrollo de las artes pictóricas salvadoreñas?, ¿De que forma?

6. ¿Ha sabido “La Nueva Generación” plasmar los mismos lineamientos del arte global, o han creado un nuevo estilo para terminar el siglo XX?

ENTREVISTADO: DON PEDRO ACOSTA P. ¿Cuáles son las razones por las que se puede aseverar que el arte pictórico salvadoreño del siglo XX ha sido influenciado por la pintura extranjera? R. En parte, la razón es el comercio, pues para vender obra personal es el público el que acomoda al artista, al exigirle cierto estilo de pintura que sea comprensible para su gusto, lo cual hecha a perder valores que debido a las necesidades económicas el artista se hace llevar por el ambiente, produciendo lo que ellos quieren; otra de las razones es la falta de capacidad creativa del artista y anda buscando seguir fácilmente a una Escuela determinada, perdiendo identidad, tal es el caso de los seguidores de Picasso, que no dan un aporte propio debido a la falta de capacidad y honradez. P. ¿Cuales consideraría como períodos o momentos de gloria autóctonos en la historia de la pintura salvadoreña? R. Es difícil definirlo debido a la comercialización de la obra como para dejarla de representativa de una cultura, ya que lo importante es que la obra deje huella de conciencia. Tanto así, que existe un surgimiento de artistas que pintan y cuando ya no venden cuadros se retiran y ven el arte como un negocio y no como una vocación, como lo hacían los primeros maestros del Siglo XX. P. ¿Cuál es el nombre del primer pintor que se le viene a la mente por ser considerado prolífero y rescatador de nuestra cultura?, ¿Por qué? R. De los grandes maestros puedo mencionar a Imery, Cisneros, Carballo de Zacatecoluca, aun Mejía Vides, Salinas, Camilo Minero, pero a ninguno de la actualidad. P. ¿Consideraría que, la matanza de indígenas en 1932, causó eco en las artes pictóricas salvadoreñas con el Indigenismo o fue una imitación más de ismos?

R. La pintura nunca se ha interesado por los acontecimientos sociales, y los pintores revolucionarios no han existido, y en lo social sólo Camilo se desarrolló de esa forma denunciante, ya que Mejía Vides sólo copió y plasmó la campiña, pero no lleva la parte social a ella. P. ¿Cree que los acontecimientos políticos, sociales y económicos del período entreguerra marcaron etapas concretas de identidad nacional en el desarrollo de las artes pictóricas salvadoreñas?, ¿De qué forma? R. Hay vacío. El artista no le ha dado importancia de ninguna forma a la pintura con mensaje. Tal vez presentó algo, pero fue a nivel ilustrativo, tomado como política y no como pintores sociales, ya que se limitaron a pintar un guardia matando a una persona, pero todo era conllevado por intereses personales. P. ¿Ha sabido “La Nueva Generación” plasmar los mismos lineamientos del arte global, o han creado un nuevo estilo para terminar el Siglo XX? R. Estilos no hay, todos son seguidores, lo cual es lamentable, ¡cuantos grupos han surgido de imitar estampas!, convirtiéndose en copistas sin identidad; cuando se puso de moda el (arte) Primitivo, Antonio Lara empezó a hacerlo parecer bonito y saturar el mercado, hasta que llego a agotar el ambiente, al punto que dejo de tener validez.

ENTREVISTADO: DON ROBERTO GALICIA P. ¿Cuales son las razones por las que se puede aseverar que el arte pictórico salvadoreño del siglo XX ha sido influenciado por la pintura extranjera? R. Sería absurdo pensar que un país puede vivir aislado; la misma dinámica de la vida establece relaciones que van más allá de los nexos familiares y afectivos y van hacia los intereses profesionales y gremiales. La pintura salvadoreña ha estado en relación directa con los movimientos internacionales a través de diferentes nexos: 1. Medios de comunicación, inmediatez de lo que sucede en el mundo con la agilidad que presenta. 2. Proceso de formación del artista: conciencia plena de lo que ha sucedido anteriormente con la historia del arte. 3. Oportunidades del artista de salir afuera del país y entrar en contacto con otras dinámicas que le han condicionado o influenciado su desarrollo como artista. 4. Cuando llegan maestros al país y traen bagajes de conocimientos relacionados con la cultura de su país de origen. 5. Interés personal del artista por conocer que esta sucediendo fuera del país, como una tendencia. Como por ejemplo, Imery, que absorbe lo europeo y comparte; o Mejía Vides que absorbe afuera y desarrolla un estilo personal; o artistas de los 50s como Julia Díaz, Elas Reyes, Noe Canjura, Carlos Canas que se encuentran con una dinámica totalmente diferente a lo que estaba pasando en el país y regresan a hacer planteamientos específicos; o Valero Lecha que trae una manera de pensar e influye sobre generaciones, lo cual hace pensar que siempre hemos estado en un proceso dinámico de cambio,

en el cual ha habido un intercambio, ya que no se limitaron a copiar: llegan, absorben, traducen y proponen, como una dinámica de proceso. P. ¿Cuáles consideraría como periodos o momentos de gloria autóctonos en la historia de la pintura salvadoreña? R. Aun la misma pintura Mexicana en el momento de mayor importancia, que es la Revolución, tiene influencia europea, a través de la acción que tuvieron muchos de los gestores de ese movimiento, respecto a los murales que encontraron en Europa, a la forma como ellos se vincularon con otros artistas y les permite, con el tiempo, irlas decantando hasta generar un estilo propio. En el caso de la pintura salvadoreña, hay aportes sumamente significativos como los que da la Escuela de Artes Gráficas y la Escuela de Valero Lecha; ya que se dan propuestas, donde a pesar de darse en ambientes limitados y reducidos, son propuestas plásticas estéticas diferentes. Por eso es que se genera el grupo de Los Independientes y de Los Académicos. P. ¿Cuál es el nombre del primer pintor que se le viene a la mente por ser considerado prolifero y rescatador de nuestra cultura?, ¿Por qué? R. Uno de los artistas más importantes es Carlos Cañas, es un hombre que ha dedicado su vida a la pintura, ha incursionado en diferentes campos, ha hecho propuestas muy serias y novedosas y ha sido coherente en su desarrollo. Con una lectura en su trabajo donde hay un común denominador, hay un estilo de Carlos Cañas y al mismo tiempo hay un planteamiento, no sólo formal, sino estético que ha defendido y ha logrado transmitir en los momentos que tiene la opción de enseñar, tanto en la Universidad de El Salvador, como en el Centro Nacional de Artes y a nivel de su taller. P. ¿Considera que la matanza de indígenas en 1932, causó eco en las artes pictóricas salvadoreñas con el indigenismo o fue una imitación más de istmos?

R. Al revisar el desarrollo de la plástica y relacionarlo con la magnitud de los sucesos del 32, parecería que la pintura toco eso de una manera tangencial. Lo que si se da, es una reivindicación de la figura del campesino, obrero, indígena como tema de la pintura, cuando en esos momentos o antes no era un buen modelo por que había criterios mas europeizantes y los modelos que interesaban eran otro tipo de cosas. Entonces, si hay una exaltación del indígena y el caso de Mejía Vides es un caso extraordinario y excepcional. Antes era fácil agrupar los istmos pero como (ahora) prevalecen expresiones individuales es difícil agrupar pintores dentro de determinado estilo, hoy las expresiones están mas atonizadas y no se busca lo que se dice, sino cuáles son las herramientas con lo que se dice: la fotografía, el video, la instalación, entonces se abren nuevos horizontes como medios claros para hacer un planteamiento sobre el mismo lenguaje. Esa riqueza hace difícil el poder clasificar, los istmos coexisten y la pintura no es uniforme, pues en ese sentido se coarta la libertad de expresión de las personas que se dedican al arte. P. ¿De qué forma cree que los acontecimientos políticos, sociales y económicos del período entreguerra marcaron etapas concretas de identidad nacional en el desarrollo de las artes pictóricas salvadoreñas?

R. El período más doloroso que hemos vivido los salvadoreños es la guerra (civil). Afecto notablemente toda la actividad del país, la pintura en este caso, no podía estar fuera de esa realidad; depende entonces, en gran medida, del grado de sensibilidad del creador para que eso se manifieste en su obra y al mismo tiempo cuáles son las formas de expresión que utilizó el artista para hacer evidente el drama vivido. Hay casos donde se ve la obra de un artista y ahí no pasó nada, estuvieron al margen de la realidad, hay algunos que tuvieron expresiones mas directas y a veces totalmente ideologizadas, pero cada quien es libre de su forma de

expresar, y cada quien tiene la posibilidad de expresar lo que siente sin forzar su propio lenguaje, por que cada artista es coherente con su manera de ser y de pensar. P. ¿Ha sabido “La Nueva Generación” plasmar los mismos lineamientos del arte global o han creado un nuevo estilo para terminar el siglo XX? R. A nivel de contenido, la obra que se esta haciendo mantiene las mismas preocupaciones de siempre, hay una realidad social que no se puede ignorar y eso afecta en la plástica. Adonde si creo que ha habido una revolución muy grande es en los lenguajes, es en la forma en como se esta expresando las nuevas generaciones. Entonces, pienso que en este momento, si hay una revolución en los planteamientos de los jóvenes, que en la medida que ellos se formen o capaciten, sus propuestas serán mas sólidas y coherentes. Hay planteamientos estéticos novedosos y que están en resonancia con lo que esta sucediendo a nivel internacional. Las nuevas tecnologías, la Internet permite estar al tanto de lo que sucede y hay muchos artistas jóvenes que ya exhiben en España, Estados Unidos y México. Eso no se podría dar sin estar claro que esta pasando con un contexto mas amplio de lo que se esta dando en el país, y en eso tiene mucho que ver las iniciativas personales, hay muchos artistas que logran mayor trascendencia por ser agresivos y correrse el riesgo.

ENTREVISTADA: MAYRA BARRAZA P. ¿Cuáles son las razones por las que se puede aseverar que el arte pictórico salvadoreño del siglo XX ha sido influenciado por la pintura extranjera?

R. Una de las primeras razones que se me viene a la mente es que algunos de nuestros grandes pintores salieron becados a estudiar a Europa, pienso por ejemplo en Raúl Elas Reyes y Julia Díaz. Segundo porque muchos de nuestros grandes pintores fueron alumnos de artistas extranjeros establecidos en el país: como por ejemplo Valero Lecha, Benjamín Saúl. Tercero porque me parece que en la pintura, como en todos los campos del saber y de la experiencia humana, el intercambio de ideas y de experiencias es vital a la evolución y el desarrollo del trabajo propio. Me parece que los artistas han buscado conocer lo que sus colegas hacen en el resto del mundo para retomar algunos de esos encuentros desde una perspectiva propia.

P. ¿Cuáles consideraría como periodos o momentos de gloria autóctonos en la historia de la pintura salvadoreña?

R. Creo que en la pintura salvadoreña es muy difícil hablar de periodos porque son pocos los artistas y por lo general ha habido estilos muy individualistas y pocas propuestas generacionales o de grupos de intereses comunes. Le propondría entonces grandes artistas innovadores en todo nivel como por ejemplo: Rosa Mena Valenzuela, Carlos Cañas, Antonio Bonilla, Benjamín Cañas, etc.

P. ¿Cuál es el nombre del primer pintor que se le viene a la mente por ser considerado prolifero y rescatador de nuestra cultura?, ¿Por que?

R. Se me viene a la mente quizá Antonio Bonilla, que sin pretensiones academicistas, ha construido todo un imaginario de nuestras leyendas, costumbres e historia.

P. ¿Ha sabido “La Nueva Generación” plasmar los mismos lineamientos del arte global o han creado un nuevo estilo para terminar el Siglo XX?

R. Creo que ambos, las nuevas artes visuales se definen en un dialogo que fluye entre lo contemporáneo y la tradición, lo propio y lo “global”. Hay propuestas interesantes en la utilización de los espacios y materiales tanto en el campo de las instalaciones como desde la pintura y la fotografía.

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