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DIVISIÓN MECANIZADA 1

RCB-2 “TARAPACÁ”
BOLIVIA

BLINDADOS EN COLOMBIA
I.- INTRODUCCIÓN.

Durante 50 años las Fuerzas Militares, representaron al gobierno nacional y a las


instituciones democráticas, enfrentaron la amenaza subversiva de las FARC. Este
conflicto dejó 200 mil muertos y más de 6 millones de desplazados internos. Luego
de un complejo proceso de negociaciones, el Presidente de la República, el
economista Juan Manuel Santos Calderón, logró adelantar un acuerdo de paz con
el grupo FARC, que condujo a su desmovilización, desarme, y reincorporación a la
sociedad. Tantos años de guerra antisubversiva, condicionaron la doctrina y las
adquisiciones de las Fuerzas Militares. Para controlar tan extensos territorios se
priorizó el personal en lugar de los equipos pesados, lo cual en principio es algo
lógico, pues las hipótesis de conflicto que involucran guerra convencional se veían
como algo distante, mientras que la amenaza representada por los subversivos,
convertidos poco a poco en narcotraficantes y terroristas, eran algo real que todos
los días causaba muertos y heridos. Como consecuencia de lo anterior, las
unidades del Ejército Colombiano son ante todo ligeras y con pocas capacidades
disuasivas para la guerra convencional. Sin embargo, sus tropas poseen una gran
experiencia en el tipo de guerra que tuvieron que combatir durante décadas.

II.- DESARROLLO.

En Colombia se conocen como Fuerzas Armadas o Fuerza Pública al conjunto de


las instituciones armadas al servicio del estado, lo que incluye a las Fuerzas
Militares (Ejército, Armada y Fuerza Aérea). Las tres instituciones están adscritas
al Ministerio de Defensa.

El Ejército de Colombia actualmente posee ocho Divisiones que tienen jurisdicción


sobre todo el territorio nacional, con excepción de los municipios costeros y las
islas, que son responsabilidad de la Infantería de Marina. Además, existe una
División de Aviación que agrupa a todo el material de aviones y helicópteros al
servicio del Ejército Nacional, y una División de Fuerzas Especiales de reciente
activación.

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A.- Descripción de los vehículos de Colombia.

1.- EE-9 Cascabel.

Tipo : Vehículo blindado de combate

Peso : 10.9 Ton.

Longitud : 6,04 m.

Anchura : 2,6 m.

Altura : 2,6 m.

Arma primaria : Cañón Cockerill Mk.3


de 90 mm
Arma secundaria : Ametralladora de
7,62 mm coaxial
2.- M8 Greyhound.

Tipo : Vehículo blindado de combate

Peso : 8 Ton.

Longitud : 5 m.

Anchura : 2,54 m.

Altura : 2,77 m.

Arma primaria : BGM-71 TOW


Browning M2 de 12,7 mm
Arma secundaria : Browning M2 de 12,7
mm. Ametralladora M60 de 7,62 mm
3.- LAV-III (TBP).

Tipo : Vehículo blindado de personal

Peso : 16,95 Ton.

Longitud : 6,98 m.

Anchura : 2,7 m.

Altura : 2,8 m.

Arma primaria : Cañón


automático M242 Bushmaster de 25 mm
Arma secundaria : Dos
ametralladoras C6 de 7,62 mm
4.- M-1117.

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Tipo : Vehículo blindado de personal

Peso : 13,40 Ton.

Longitud : 6,07 m.

Anchura : 2,56 m.

Altura : 2,59 m.

Arma primaria : Lanzagranadas Mk


19 de 40 mm
Ametralladora Browning M2HB de 12,7
mm.
Arma secundaria : Ametralladora M249
SAW de 5,56 mm

5.- EE-11 Urutú.

Tipo : Vehículo blindado de personal

Peso : 11.000 Kg.

Longitud : 6,15 m.

Anchura : 2,65 m.

Altura : 2,125 m.

Arma primaria : 1x12.7 mm


Torreta DEFA con cañón de 90 mm, o un
cañón de 20 mm
Sistema de misiles anticarro MILAN

III.- OPERACIÓN EN LA QUE PARTICIPÓ EL EE-9 CASCAVEL.


Las unidades que se vendieron a diferentes países han sido usadas en algunos
conflictos de trascendencia:

 La Guerra Irán-Irak
 La Invasión de Irak de 2003
 La Guerra Civil de Libia
 En el Conflicto armado interno de Colombia y la Retoma del Palacio de
Justicia en Colombia.

Desde su llegada a Colombia se han convertido en la columna vertebral de la


caballería colombiana, siendo desplegados en todos los batallones blindados y
grupos mecanizados que se encuentran dispersos por todo el país. Han
participado de diversas operaciones en contra de las organizaciones
narcoterroristas en zonas rurales de difícil acceso como las desarrolladas en los
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departamentos de Cauca y Arauca, así mismo han estado en momentos decisivos
de la historia de país como lo fue la operación de retoma del palacio de justicia en
el año de 1985.

La toma del palacio de Justicia, denominada Operación Antonio Nariño por


los Derechos del Hombre, fue un asalto perpetrado en Bogotá, Colombia, el
miércoles 6 de noviembre de 1985 por un comando de guerrilleros del Movimiento
19 de abril (M-19) al Palacio de Justicia ubicado en el costado norte de la plaza de
Bolívar, frente a la sede del Congreso y a una cuadra de la Casa de Nariño, la
residencia presidencial. El M-19 mantuvo a cerca de 350 rehenes entre
magistrados, consejeros de Estado, servidores judiciales, empleados y visitantes
del Palacio de Justicia. Dicha incursión fue seguida de la reacción de la Policía
Nacional y el Ejército Nacional, rodeando el edificio e iniciando una operación de
retoma del mismo que se extendió hasta el jueves 7 de noviembre de 1985.

RETOMA OPERACIÓN RASTRILLO O PLAN TRICOLOR 83


Para los guerrilleros del M-19, se trataba de la «Operación Antonio Nariño por los
Derechos del Hombre». La toma comenzó a las 11:30 a.m. del 6 de noviembre de
1985, cuando 28 guerrilleros del «Comando Iván Marino Ospina», al mando de Luis
Otero y Andrés Almarales, ingresaron fuertemente armados al edificio vestidos de
civil. Pocos minutos después empezaron a gritar consignas y a hacer disparos. Un
camión reventó el separador metálico de la portería del parqueadero que da frente a
la carrera octava, seguido por dos vehículos que conducían personas vestidas con
camuflados de las fuerzas militares colombianas y armadas con rifles. Ingresaron
por la puerta del sótano del costado occidental (entrada al estacionamiento del
Palacio de Justicia), mientras que un grupo de guerrilleros se atrincheró en el primer
piso y la puerta principal.
Momentos después de la toma, las Fuerzas Militares de Colombia iniciaron el
operativo de retoma. El jefe del Estado Mayor de la XIII Brigada, el Coronel Luis
Carlos Sadovnik activó el Plan de Defensa Nacional «Tricolor 83» y el Centro de
Operaciones de la Brigada (COB), los primeros en llegar a las inmediaciones del
Palacio de Justicia fueron algunos miembros del Batallón Guardia
Presidencial que prestaban servicio al presidente en la contigua sede del gobierno
colombiano, la Casa de Nariño.

Después del mediodía, llegaron los primeros tanques EE-09 Cascavel y Urutú,


que fueron ubicados alrededor del Palacio, sobre la plaza de Bolívar y las
carreras Séptima y Octava. El presidente Belisario Betancur fue informado del
hecho.

A la 13:00, los guerrilleros le dijeron al magistrado Alfonso Reyes Echandía,


mantenido como rehén, que nada le iba a suceder y que lo requerían para
negociar. Los guerrilleros del M-19 se refugiaron en el cuarto piso junto a algunos
rehenes, realizaron llamadas telefónicas al Palacio de Nariño, sede presidencial, y
a varios medios de comunicación, para hacer conocer sus exigencias. El M-19
exigía la publicación en los diarios y la difusión en las cadenas radiales de una
proclama; pidieron la creación en una cadena radial de un espacio diario para la
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expresión de la oposición y la presencia del Presidente de la República o su
apoderado ante la Corte Suprema de Justicia, para efectos de hacerle un  juicio
político.
Minutos más tarde, un grupo de soldados del Batallón Guardia Presidencial entró
al Palacio para sacar los cadáveres de dos vigilantes, mientras un oficial y un
suboficial recuperaban la ametralladora del tanque Urutú. A las 13:30, los primeros
vehículos blindados ingresaron por el sótano. A las 13:40, el comandante
guerrillero del M-19 Luis Otero se comunicó con algunos medios de comunicación
para confirmar la autoría y el nombre de la toma.
A las 13:55, un tanque EE-09 Cascavel rompió la puerta principal del Palacio. A
las 14:00, dos helicópteros dejaron en la azotea del edificio a un grupo de policías
del Comando de Operaciones Especiales de la policía, que también ingresó al
Palacio. Otro de los tanques Urutú trató de irrumpir en una de las puertas del
recinto para rescatar el cadáver del subteniente de la Policía José Fonseca
Villada, asesinado por los guerrilleros al comienzo de la toma, pero debido a la
estrechez de ésta, perdió la metralleta y, por el tiroteo con los guerrilleros del M-
19, debió ser retirado. Dos tanques ingresaron por la puerta principal y obligaron a
los guerrilleros y rehenes a subir a los pisos superiores, mientras que en la parte
posterior del Palacio de Justicia se inició un incendio. Los combates se
intensificaron en el sótano, mientras los subversivos se desplazaban a los pisos
superiores.

Quince minutos después fueron liberados algunos rehenes, trasladados a la Casa


del Florero para su identificación, a excepción de los heridos que fueron llevados a
clínicas y hospitales. Luego, a las 14:25, un tercer tanque ingresaba a la
edificación, con soldados del Batallón Guardia Presidencial y de la Escuela de
Artillería, mientras hombres del Grupo Operativo Antiextorsión y Secuestro
(GOAS) de la policía Nacional llegaban por la azotea.

A las 16:10, les ordenaron a los soldados que ingresaron por la puerta, buscar
rehenes para ayudarles a salir. Varios estruendos se escucharon desde el sótano
y los primeros pisos, lo que llenó de humo el edificio. Reyes Echandía seguía
pidiendo el cese al fuego, secundado por otros magistrados a través de la radio. A
las 16:50, la Cámara de Representantes repudiaba la toma y se declaraba en
sesión permanente.

A las 17:10, Reyes Echandía logró comunicarse con el general Víctor Delgado
Mallarino, director general de la Policía Nacional y amigo suyo. Reyes le pidió que
cesaran el fuego porque de no hacerlo todos iban a morir, a lo que Delgado
respondió diciéndole que estaba haciendo lo posible por rescatarlos y que
necesitaba comunicarles a los del M-19 que el gobierno no iba a negociar. Otero y
Delgado hablaron. A las 17:30, el general Jesús Armando Arias Cabrales,
comandante del Ejército Nacional, toma el mando de la operación de rescate.

Una nueva explosión se oyó en el cuarto piso a las 21:30. Las personas que se
hallaban allí gritaron pidiendo el cese al fuego y la presencia de la Cruz Roja.
Quince minutos más tarde, los bomberos llegaban para tratar de sofocar las
llamas, pero sus esfuerzos resultaron inútiles mientras el palacio era consumido.
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Desde adentro, los del ejército y los magistrados intentaban apagar el incendio
con mangueras de emergencia. Cerca de las 22:00 los bomberos conseguían
rescatar a algunas personas que se hallaban en la azotea, mientras los combates
dentro del edificio se hacían más fuertes. Media hora después, algunos rehenes
escondidos en las oficinas eran rescatados por el Ejército hasta el primer piso.
Ellos y dos empleadas del aseo, rescatadas de la azotea por los bomberos, fueron
llevados a la Casa del Florero.

A las 7:00 AM Betancur aceptó dialogar con los subversivos y ordenó al director
de la Policía Nacional Carlos Martínez Sáenz darles el mensaje, Reyes Echandía
había logrado comunicarse con Martínez y este afirmó haber dado la orden de
cese al fuego, pero argumentando problemas de comunicación la orden no se
había cumplido. A la 01:30 PM del 7 de noviembre y a los empleados Carlos
Augusto Rodríguez, administrador de la cafetería del Palacio, y Cristina del Pilar
Guarín, cajera de la cafetería, aparentemente son captados con vida por un vídeo.
Al parecer, los dos fueron llevados a la Casa del Florero, a pocos metros del lugar,
pero nunca más se supo de ellos. La orden de Almarales era que los heridos
salieran del baño donde estaban sitiados y que salieran algunos guerrilleros, entre
ellos Irma Franco y Clara Elena Enciso.
El consejero de Estado Reynaldo Arciniegas fue liberado por los guerrilleros del
M-19, para llevar un mensaje al presidente Betancur y permita el ingreso de
la Cruz Roja y se comience a negociar sin saber que la orden de cese al fuego no
fue cumplida ni dada y al rato sucede una explosión dentro de los baños. Vega
Uribe anuncia que la toma y retoma del Palacio había terminado.

IV.- CONCLUSIÓN.

El Ejército Nacional de Colombia está en un proceso de transformación y


modernización que hace necesaria la adquisición de nuevas tecnologías para
adecuarlo a los estándares internacionales, sobre todo teniendo en cuenta que se
espera que participe en operaciones multinacionales en el extranjero, para lo que
es importante la interoperatividad. En este sentido, Colombia es un mercado
importante para las empresas del sector defensa de todo el mundo, ya que hay la
oportunidad de vender productos y servicios que apoyen el proceso de
modernización de las Fuerzas Militares de Colombia.

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